¿Cuándo podremos abandonar el monotema y volver a una cierta normalidad?

rajoy.salto

Este hombre, Mariano Rajoy, levitando feliz, exultante, en un mitin electoral una semana antes de ganar las elecciones, marca un antes y un después en el curso de nuestra vida. En dos años ha acabado prácticamente con el Estado Social que teníamos, siempre menor que los países de nuestro nivel pero un lujo al lado de lo que el gobierno del PP ha dejado. Este domingo ha vuelto henchirse de orgullo ante un público «difícil»: las NNGG del PP, jaleándose a sí mismo y diciendo que todo lo ha hecho bien y que España está mucho mejor que dos años atrás. Pero que nos seguirá oprimiendo, que aún no han ganado bastante los privilegiados del sistema.

Me descubro hasta sin ganas de escribir, aburrida de lo mismo. Incluso noto también menos interés por leer y es que no salimos del bucle. Son tales atrocidades las que nos están infiriendo que publicar en los blogs y hasta en las redes sociales se ha convertido en un monotema. He mirado el archivo del blog para constatar que hasta el advenimiento de Rajoy tocábamos asuntos mucho más variados. Yo misma escribía mucho más sobre información internacional, por ejemplo. Sobre cultura o ciencia. Hasta experimentos literarios o curiosidades.

Pero llegó él. En el Noviembre de hace dos años, comentaba lo que se iba anticipando:

«Rajoy espera tener lista la nueva “reforma” laboral para su primer consejo de ministros, antes del 23 de Diciembre. Lo primero que hizo fue reunirse con los banqueros. Esta semana lo hará con empresarios y sindicatos. “Rajoy apremia a sindicatos y empresarios a gestar un nuevo marco laboral”, “portavocea” Cospedal, pero añade: “si no lo hacen, el nuevo Ejecutivo tomará decisiones por sí solos, el Gobierno gobernará”. Es decir que tras años de no ponerse de acuerdo, los empresarios no tienen sino persistir en su actitud. Porque ¿qué modelo elegirá el conservador Partido Popular… el de la patronal o el de los sindicatos?»

De este modo, las previsiones de la OCDE para España se quedaron muy cortas y aún así hoy aún ¡quién las pillara!, Creían que en 2012 se superarían con creces los cinco millones de desempleados. Y el paro llegaría al 23% de la población activa y que apenas mejoraría unas décimas en 2013, año que por tanto seguiría registrando niveles récord de desempleo. Pues estamos en torno a los 6 millones, según la EPA, y con el 26,6% de paro registrado. Es llamativo que el paro juvenil ha alcanzado el 56,5%. En Reacciona (Abril 2011) hablábamos de la escandalosa cifra del.. 40,6%.

Si avanzamos un año, y nos quedamos en Noviembre de 2012, hablo ya de «Emergencia: ya no es tiempo de juegos florales«. «Imaginemos un país donde se “vende” un Banco, el de Valencia, -hundido por el putrefacto PP de esa comunidad durante su larga hegemonía- por un euro. El agraciado es CaixaBank. Y se han ido por el sumidero 5.500 millones de euros de nuestros impuestos que ya hemos pagado y seguiremos pagando en calidad de vida». Se ha instalado el monotema.

Asistimos, sin embargo, a la basura mediática que aseguraba, por ejemplo, que el gobierno había acabado con los desahucios.

LaRazon.desahucios

Lo poco que se prometía, ni siquiera se ha cumplido.

Una huelga general. El 14N. ¿Quién se acuerda? Me fijé particularmente en quienes NO hacían huelga:

«Realmente notable es, sin embargo, la confusión de ideas de quienes secundan los recortes en materias esenciales y de derechos, porque no otra cosa hacen quienes se han opuesto a la huelga con los más variados motivos. En mi barrio y adyacentes volvieron a abrir las tiendas en un 90%. Cerraron los de siempre. Y también, dos que levantaron siempre en toldo en ocasiones anteriores. Ahora ha sido por quiebra. No abrirán más. Los comerciantes comentan que ellos “viven de su negocio”. El día de la Virgen de la Almudena –o de cualquier otra- también, pero en cerrar por una festividad religiosa no hay problema».

Hoy todavía son más los comercios cerrados.

Detesto seguir con el monotema, como digo. Tengo ganas de respirar otros aires, disfrutar de otra normalidad y compartirla. Así andamos muchos.

El Gran Wyoming nos dio una receta en noviembre de 2011, hace 2 años. Acertó de pleno. Más que la OCDE. Y engañó mucho menos que la caverna mediática.  Lo que indica que, por mucho que «resistamos», seguirán los recortes y repagos, los destrozos sin fin de todo cuanto nos sustenta. La desfachatez añadida de tanta corrupción que ni siquiera contabilizamos entonces. Cada día de inacción es tiempo perdido. Por cierto Wyoming hizo casi un pleno, pero no completo: creyó que a estas alturas ya no podrían «seguir culpando a ZP». Oh, no, monotema de nuevo 🙂 Mejor echamos un baile.

Chapapote y basura como síntoma

Gallego&Rey

Gallego&Rey

No hay culpables para el Prestige. Aquella marea negra que tiznó hasta 2.000 kilómetros de costa hace 11 años, la que fue retirada a pozales por centenares de personas, fue una ilusión óptica. La catástrofe del Prestige “fue culpa del barco” llegó a decir entonces la Ana Botella de nuestros dolores que ya prometía. Un cacharro con bandera de conveniencia que se abrió en hilillos de plastilina –eso sí- y que fue paseado por el gobierno del PP hasta pringar uno de los mares más hermosos y fructiferos que tenemos. Ni siquiera hubo, a tenor de la sentencia judicial, delito ecológico. Pescado y marisco destruido, 200.000 aves muertas. También ocasionó víctimas humanas como recuerda Suso del Toro, quien concluye: “La sentencia del Prestige es un clavo más en el ataúd en el que están enterrando a la democracia en España”.

Manuel Rivas se desgarra en este «El Prestige se hundió porque quiso«: La sentencia sobre el Prestige lleva por fecha el 13 de noviembre de 2013, justo en el undécimo aniversario del desastre, pero en realidad es un documento de la era prePrestige. Una sentencia propia de la Edad de los Combustibles Fósiles. Un fósil, en sí misma. El relato es inverosímil. Todo parece fruto del azar y no existe la causalidad. Se formula, de forma indirecta o inconsciente, una especie de doctrina de la irresponsabilidad ambiental. Se blanquea la actitud de un Gobierno que nunca reconoció la realidad .

El chapapote ha entrado hasta la cocina de nuestras vidas. La carcundia mediática encantada, como nos cuenta José María Izquierdo. Hoy pueden apoyarse en algo sólido: una decisión de la Justicia, o lo que queda de ella. Se perfecciona la técnica.

La basura, consecuentemente, también se extiende por doquier. En Madrid, por cualquier parte que vayas. La alcaldesa Ana Botella sobrevoló por la tragedia del Madrid Arena –en un spa calentito-, por el fiasco olímpico con sus millones de euros tirados por el desague, y ahora se pasea por la porquería que inunda la ciudad que nunca debió gestionar. De Madrid quedan los despojos como os comento a menudo. Contaminación, firmes y calzadas destrozados, el turismo huye. No faltaba más que aromatizarlo con basura y excrementos. Mi ciudad en ruinas, escribe Javier Pérez de Albéniz. Botella ahora echa mano de una empresa pública, tras privatizar por sus santos ovarios este servicio público. Sus trabajadores van a plantarle cara. También estos.   Alguna dignidad para tanta inmundicia.

Y hoy se acaba oficialmente el rescate bancario a España. Hemos enterrado en él 41.000 millones de euros, la mitad para Bankia, entidad en fiasco absoluto, a cuyos responsables hay que tratar con mimo aunque no lo merezcan, como cuenta magistralmente Àngels Martínez Castells. Se llenaran hoy la boca los prebostes del gobierno y sus voceros. Adiós rescate, evitamos el del país entero. No el de su sociedad, de nosotros, que metimos en el ataúd de esos 41 millones nuestros servicios sociales, trabajo, sueldos, subsidios, pensiones y, sí, en muchos casos, demasiados, también el coraje.

El gobierno ya opera para que no haya tentaciones. Rajoy y Soraya al frente, con Gallardón como ejecutor, ya han dejado niquelado un Código Penal con tintes franquistas como sentenció el CGPJ.  Ahora acude a redondear la faena el Ministro del Interior. Ultima una nueva ley de Seguridad Ciudadana que tipifica como infracciones sujetas a fuertes multas los escarches y las manifestaciones ante el Congreso. Lo que los jueces, incluso estos jueces de los que disfrutamos, se niegan a castigar. Pero ahí está el PP al quite. Atado y bien atado.

La ultraderecha se une en Europa. Quieren cargarse la UE desde adentro e imponer sus leyes. La exitosa en votos extrema derecha del holandés Wilders y la francesa Marine Le Pen presentan el germen del nuevo grupo que desean formar tras las elecciones al Europarlamento de 2014. El PP encuadraría divinamente en esta alianza. Europa parece que les gusta –mientras sea neoliberal- pero ideológicamente están a la par.

Quedarían las cosas más claras. Estuve en la presentación del libro de Felipe González. Acudió la plana mayor del PSOE, con Rubalcaba y todo. Yo creo que este PSOE constituye la derecha culta, civilizada y elegante que necesita España. Derecha ha de haber, mejor ésta. Ahora solo falta buscar la izquierda. O/Y la valentía de una sociedad que sepa emerger del chapapote y la basura, de la mierda que nos impregna. Son como arenas movedizas, terminará por sepultarnos.

Hay que reivindicar la luz, el sol…

elrich.sol

Robo de la clave de una tarjeta de crédito: el sistema aboca a la indefensión

¿Ha leído Vd. a Kafka?” Hacer esa pregunta a una teleoperadora da idea del grado de desesperación al que había llegado tras haber repetido 4 veces la misma historia. Hubo varias más, vayamos con la enésima. Resulta que ayer al revisar los cargos de mi tarjeta de crédito –simplemente porque me llamó la atención la cifra a día 5-, me encuentro uno de 60 euros justos con origen en Bélgica. La empresa parecía ser una mediadora de pago por Internet. Y yo… no había comprado nada en esa fecha. Ni por ese medio. Casi nunca lo hago. 60 euros no van a arruinarme, pero el método empleado abre la puerta a que se lleven lo que puedan. Y además por principio no se puede consentir.

Con una prisa enorme por un compromiso que implicaba a varias personas, lo primero que hago es llamar a mi banco. Cualquiera lo haría ¿no? No conozco a ningún empleado, los cambian con tanta asiduidad para que no se encariñen con las víctimas –se diría- que en este momento no hay nadie de referencia para mí en ese oficina. Bueno, sí. Un empleado me resolvió –no sin varias gestiones- un asunto de un cobro indebido, aunque de web conocida y con el reconocimiento del error por parte de la empresa.

Ayer, llamo al banco pues y me responde una voz de mujer. Le explico el caso y me dice que si no paso por la oficina no se puede hacer nada. Pregunto por el hombre que me atendió a ver si tengo más suerte, me dice que está ocupado. Pero como advierto que si no me dan una respuesta satisfactoria cancelaré la cuenta, me pasa no sin protestar: “Y encima me amenaza con cerrar la cuenta, qué carácter”.

En esta ocasión su compañero tampoco me resolvió el problema. Se me ocurre entonces buscar y llamar a la central de tarjetas del banco. Voy bien orientada. Una mujer, con voz inexperta –eso sí-, me dice que si he cancelado la cuenta porque no puede acceder a ella, “algo raro pasa”. Miré, facilíteme su teléfono y la llamarán mis compañeros, igual hoy o mañana.

¿Cómo?, bramo. ¿Me voy a quedar a esperar que me llamen sus compañeros cuando me habla de cosas raras y cancelaciones de cuenta con la tarjeta abierta a que me saqueen? Insisto de forma que parece dar resultado: me pasa con otra señora

Ésta, muy suelta, me pide todo tipo de datos, creo que hasta qué número de zapato calzo. Ha de asegurarse de que soy quien digo ser: la titular de la tarjeta. En los interludios yo insisto con mi historia, ya le he dicho varias veces los números finales de mi tarjeta y ella sigue a lo suyo preguntándome datos. Finalmente dice: ah, pero Vd. ya no tiene tarjeta con nosotros.

¿Cómo? Repito en un alarido. Veo que es una que cobraba un interés abusivo y la retiré. “¿Entonces porque figura en mi extracto este número al que he llamado?” deduzco y pregunto como una náufraga que ve en la lógica una tabla de salvación. Como sigue hablando sin concretar nada es cuando echo mano hasta de Kafka, pero a eso ni me responde.

Dado que es la misma empresa, que es la Central de tarjetas de mi propio banco, esta teleoperadora no tenía más que enviar la llamada al departamento que sí se ocupaba de la mía, de la que le había estado facilitando los números finales de continuo. Transferirme a la persona adecuada. Marcar un número, de eso solo se trataba. Lo hizo por fin. La quinta interlocutora, sí me atendió. Indagó –en otro departamento más, eso sí- datos sobre la empresa que me había cobrado lo que yo no reconocía. No sonaba bien y  apuntó los pasos a seguir: bloquear la tarjeta, ir al banco, presentar una denuncia. Ella lo haría también, y asimismo –a su iniciativa- una queja a la dirección por el trato que había recibido.

A las 9,30 he salido esta mañana a culminar las gestiones. He ido al banco en primer lugar. Pero… no se puede tramitar nada si no presento denuncia en comisaría. Me hace la reclamación a expensas de que yo luego le envíe la denuncia. La empleada que ayer me largó a las primeras de cambio, se acerca y se ofende mucho de que haya dudado de su trabajo del que siente “muy orgullosa”: su trabajo no es solo captar dinero de los clientes, es atenderlos también si tienen un problema, le digo. Y aviso que presentaré una reclamación. Ahí sí se esmera en darme los datos de dónde enviarla: sabe que no servirá para nada, ni tendrá consecuencias.

Salgo hacia comisaría. Allí en la propia puerta me paran para preguntarme cuál es mi denuncia. Muestro los papeles como me piden. Y el policía me dice: Aquí le falta la firma. Ha de tener el sello y encima la firma. Así lo pide el Juez. En ese momento, una se dice:vale, abandono, es lo que quieren.  Pero no, seguiré. Al final “todos desisten” y así nos vemos como nos vemos. Ya está bien. 

Eran las once y pico cuando he llegado de nuevo al banco. La reclamación estaba firmada, pero como parecía que debía ser coincidente sello y firma, ha puesto los requisitos a pares.

Y de nuevo a comisaría. Esta vez me cuesta más encontrar aparcamiento –iba en coche gran parte del trayecto, y aún así estoy bastante cansada del trajín-. Y decido dejarlo “un poco mal”. Es en la puerta de un aparcamiento privado que se llama algo así como “Casa de la Virgen”. Palabra. Dos vigilantes uniformados observan la maniobra. No tapo en absoluto la entrada del garaje. Pero me salgo un palmo del espacio delimitado en la calle. Esperan a que concluya completamente la maniobra. Y, una vez que he terminado, uno de ellos, el de mayor vocación de general con mando en plaza, se acerca y me dice que no lo puedo dejar ahí y empieza medir con su mano lo que me salgo de la marca que señala el aparcamiento que no es en absoluto de su incumbencia. He pensado desistir del empeño. Todo me abocaba a ello. Todo aboca a la indefensión y la impunidad en España. Pero he decidido que seguía aunque no podía permitirme discutir también con ese garrulo, así que me he ido a buscar otro sitio. Por cierto al terminar todo, he visto quehabía autorizado a aparcar a un mini -de esos que son como medio coche- que sí cabía.

En comisaría ya puedo avanzar hasta la mesa de recepción, unos dos metros más que la primera vez. Y allí un empleado muy amable me explica que tengo como una hora de demora. Espero, salgo, entro, paseo, tuiteo, y finalmente me toca entrar pasadas la 1 de la tarde. Se tramita la denuncia, por cuadriplicado, y con todos sus sellos y firmas, y ya se podrá tramitar también la reclamación del banco. Esta condición me parece demencial para esta cuantía. Tiene la policía cosas mucho más serias que investigar. Pero es que te obligan a firmar otra cláusula disuasoria: si la denuncia es falsa incurres en responsabilidad penal. Yo estoy preguntando a mi banco a qué corresponde ese cargo que no reconozco y la única vía para que mueva un dedo es ir a la policía. Lo lógico es que el banco indague y si se confirma el carácter fraudulento presentar la denuncia. La alternativa que queda es o tragar y comerse el posible robo o afrontar «responsabilidades». Un desastre. Por cierto, comentamos por allí que se están produciendo muchas denuncias similares de robos de claves y en cantidades pequeñas que se notan menos. Estad atentos.

Si miré la cuenta ayer fue por el palo observado en el saldo. Mire a ve cuál de los compromisos del aciago –para pagos- Noviembre había caído ya. Era el impuesto revolucionario de Montoro, llamado en su terminología legal Impuesto de la renta de las Personas Físicas. Nunca he pagado tanto como ahora. Ni tan a gusto al ver cómo ayuda al bienestar de mis conciudadanos y el mío propio para el mantenimiento de nuestros servicios básicos. O cómo, por ejemplo, -y en este punto pagar impuestos me hace especialmente feliz- la Fiscalía no considera cohecho el que donantes del PP reciban contratos de las administraciones que gestiona el PP porque no hay datos explícitos que relacionen ambas acciones. Es decir, no pone en la entrega de dinero al PP: “Vale por una adjudicación”. O mejor aún, “Vale por un cohecho”.

Estamos viendo robar a manos llenas ante nuestros propios ojos y nuestra propia indefensión  y no se puede hacer nada, al parecer. Denunciar los robos menores que acometen a cualquier mortal que no goza de esos privilegios, es como, acabo de relatar, una odisea. En realidad le pasa a mucha gente, todos los días, por mucha mayor cuantía en gran parte de las ocasiones, y todas las víctimas han de seguir el calvario marcado por el sistema para abandonar la reclamación en algún momento. No se puede tolerar, ya digo. Nadie debería callarse. Hay que dejar desnudo el sistema.

A las 2 menos cuarto llego a casa. 4 horas y cuarto después de haber salido. Era cuestión de dignidad. En alguno de los trasiegos -creo que ha sido la segunda vez que he llegado a comisaría- me han dicho: esto si hubiera venido antes de las 10 se lo hubiéramos hecho en un momento. O sea, cuando he salido de casa.

De las destituciones de Rajoy al tropezón de Cospedal

A pesar de sus incesantes mentiras, de las que pueblan el archivo audiovisual, María Dolores de Cospedal podría pasar por ser la más diáfana entre los dirigentes del PP. Denunció a Bárcenas y hoy ha sido la vista oral. Bárcenas, en plasma, desde la cárcel de Soto del Real, ha dicho: «Es mi mano la que entrega el sobre a Cospedal». Acusándola, por tanto, de haber cobrado en B. Ella, por supuesto, lo ha negado.

bárcenas.plasma

Lo curioso es que al salir ha ocurrido un incidente. Cospedal ha abandonado el edificio, sonriendo como mandan los cánones del PP, pero evidentemente nerviosa. Tanto, que ni veía por dónde iba, se ha equivocado de camino y casi se lleva un árbol por delante. Hablando de árboles, la gente decente no hace leña del caído, salvo cuando el árbol está podrido.

Si cobró en B da igual, no le pasará factura. A Rajoy tampoco. Cobran en A y medio complementos del sueldo y Rajoy declara que es «lo justo». En uso de cómo entiende el poder que le fue conferido, el presidente se ha pulido al tercer comisario que investigaba la corrupción «vinculada» al PP. Nada más llegar a Moncloa mandó a tomar viento a toda la cúpula policial que había sacado el casó Gürtel, también a la de la Agencia Tributaria, y, casualmente, el Juez Baltasar Garzón resultó inhabilitado. Por una demanda de Correa, el presunto cabecilla de la trama. Un pleno.

Los policías sustitutos fueron también destituidos de su labor de indagar en delitos de corrupción. Se supone que el tercero fue elegido con mimo, pues no, también lo ha mandado Rajoy a casa.  José García Losada investigaba, como sus predecesores, la Gürtel y Bárcenas. El SUP vincula los cambios en la cúpula policial a las investigaciones que afectan al PP. «Debe ser que no encuentran a nadie que siga sus dictados», señala el portavoz del sindicato policial, en referencia a los tres cambios realizados en este puesto hasta ahora. Hombre, así no hay quien «pueda probar nada», en efecto.

Esta última entrevista salió íntegra en Bloomberg a pesar de que el PP intento censurarla. Así comprobarían la veracidad de sus palabras. Pero, en España, los dictados de Rajoy sí se siguen en muchos estamentos de poder. Máxime cuando hace nombramientos tan certeros como el presidente del Constitucional. Y acabo de oírle por la radio. Anda en Panamá, en la Cumbre Iberoamericana, y ha dicho en tono sobreactuado que los medios de comunicación tienen derechos muy sensibles en sus manos y deben ser responsables de ello. Anda preocupado sobre todo por «la aparición de «nuevos actores» en el sector de la comunicación «que no se rigen por las mismas obligaciones que los medios tradicionales». A esos los tenía ya bien asimilados. ¿Prepara también una ley de censura de prensa? Alguna noticia llegó de que Gallardón andaba en la tarea. Temas acotados, consulta previa. Atado y bien atado.

El PSOE ha registrado una batería de preguntas en el Congreso sobre el caso de los tres comisarios destituidos (esto es como una novela). Anda indignada la gente en la Red, pero ahí queda todo. En Italia, Berlusconi hizo lo que pudo, pero jueces, diputados, hasta el presidente de la República (allí tienen) reaccionaban. Hoy lo tenemos felizmente fuera de órbita. A Berlusconi. Forrado hasta las pestañas pero fuera de órbita.

Un amigo francés me ha dicho esta mañana: los españoles sois muy mansos. A mí me salvaba, claro. Pero va a tener razón. Y son cosas que se pagan.  Así que.. qué menos que echar unas risas por el patético tropezón de Cospedal.

Devuélvannos nuestro dinero

Sres. Gobernantes, tenemos que plantearnos la revisión de nuestro contrato de ciudadanía. Hablo en mi nombre pero también en el de muchos a quienes ni les salen las cuentas, ni justificaciones razonables y éticas a las decisiones que se están adoptando. Verán, yo acepté pagar impuestos porque, según nuestra Constitución, vivimos en un Estado social que iba a ocuparse de necesidades básicas de las personas que lo componemos. De sanidad, educación, trabajo, vivienda, pensiones, transportes, justicia, información, protección a los más desfavorecidos, derechos. Somos un país que históricamente ha dedicado menos dinero que la media europea a estas partidas y podíamos comprender una cierta demora en la obtención de objetivos plenos; lo que es intolerable es que, lejos de avanzar, se hayan recortado hasta los extremos que hoy nos ocupan.

En mi caso concreto, trabajo desde los 13 años. He pagado, por tanto, dinero al Estado como para residir en mi jubilación con todo tipo de comodidades, una sanidad sin cortapisas, y, si nos ponemos exquisitos, hasta para viajar frecuentemente a los balnearios de Baden-Baden o donde quiera que me apetezca. Como soy solidaria y hasta ahora me sentía parte de una comunidad, prefiero que reviertan en mí una cantidad digna, que me libre de sobresaltos, y repartan el resto para cubrir lo que otras personas necesitan. Que jueguen con mi dinero y me ofrezcan un futuro de precariedad no me parece admisible.  En absoluto.

Yo pagué, pago y pagaré mientras viva, también y sobre todo para que mi hijo y todos los hijos de otros padres pudieran tener una vida. Un trabajo de acuerdo con su preparación que les permitiera formar una familia si era su deseo, les pagara casa, un buen pasar y un retiro seguro. Carecen completamente de todo eso. Salvo los hijos, sobrinos, amigos y toda la parentela de Vds.

He cotizado durante décadas para que los enfermos puedan curarse al menos como se hacía hasta que Vds. llegaron a los diversos gobiernos que regentan. Para que niños y jóvenes puedan acceder a una educación en conocimiento y en valores, en espíritu crítico. O para que no dejen en la calle a familias enteras, bancos y cajas a los que Vds. han dado nuestro dinero.

Pido también no romperme la crisma al andar por las calles llenas de socavones cuando son capaces de gastarse 220.000 euros en que la alcaldesa que me dejaron en herencia haga el ridículo internacional alardeando de relaxing cafés con leche.

Es cierto que  España, su España, debe mucho dinero. Mucho más desde que están Vds. en el gobierno. Gracias exclusivamente a su gestión, la deuda pública ha crecido exponencialmente. Los más de 30 puntos de incremento en apenas dos años que aceptan, sin mover un músculo, entran en los anales de la economía ficción, si no fuera tan dolorosamente cierto. No cabe alimentar más el negocio de la especulación que representa cuanto rodea a la gestación, pago e intereses de la deuda pública, a la que Vds. se dedican con especial preferencia.  Costéenlo de su bolsillo, sáldenlo como les parezca, pero no nos esquilmen más.

También he pagado por derechos inherentes a residir en un país democrático. Mi derecho a la información –hoy tan manipulada– o a la libertad de expresión y manifestación, tan legalmente amenazadas. Devuélvannos al menos los derechos que teníamos.

Quiero que no me timen con la Justicia, ya ven. Que los chorizos vayan a la cárcel sea cuál sea su pedigrí. Ya saben de qué hablo, las personas no tenemos pedigrí; me refiero a las alimañas que se aprovechan hasta de la vida de otros para lucrarse.

Vamos a ser razonables. De no cumplir estas demandas con prontitud, hemos de regresar a las condiciones básicas para suscribir un nuevo acuerdo. Comencemos por la devolución del 90% de todos los impuestos que hemos pagado. Es lo justo y se lo explico. Su gobierno –como otros con anterioridad– aprobó una amnistía para las fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuentas opacas dentro y fuera del país y dinero negro. No fue muy exitosa porque Vds no dan una más que a derechas, pero a estos delincuentes solo les cobraron un 10% de impuestos. La necesaria igualdad ante la ley exige que todos los ciudadanos recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor– estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegra y tan ricamente para ellos.

Con ese dinero, nuestro, podemos organizarnos para volver a tener –mejorado– un Estado del Bienestar como la lógica manda. Apáñense con sus compromisos adquiridos. Ensayen ese hermoso Estado Mercantil y usurero que les gusta en una isla a la que se trasladen todos Vds. y que ahora con el neoliberalismo pueden comprar a buen precio. Déjennos vivir al resto.

Han roto el contrato social, el contrato de ciudadanía. La menor de las reparaciones –igual hay que estudiar más– es siquiera que nos devuelvan nuestro dinero. Lo dice, con especial ímpetu, aquel himno que tiene su origen en los cantos de los estibadores negros más sojuzgados, con este gran énfasis perifrástico: Pay me My Money down. No sé si lo saben, pero la esclavitud se erradicó hace tiempo.

*publicado en eldiario.es

Fundamentos de la magnánima sentencia del Supremo a Jaume Matas

Como las noticias se las lleva la corriente en un soplo, así ha sucedido con la rebaja de condena al ex presidente balear, Jaume Matas, que nos soliviantó ayer. Matas se dedicó a hacer encendidas declaraciones de alabanza a la justicia que había imperado y hasta defiende la labor del Instituto Nóos, aunque pertenece a otro sumario. Anuncia por cierto -y él sabe- que acabará en un problema fiscal sin más. Si todo continúa igual en España, claro.

Pues bien, quizás convenga conocer los argumentos del voto particular que ha emitido el magistrado Alberto Jorge Barreiro. En un prolijo texto legal al uso que desgrana a lo largo de 27 páginas cuanto necesitamos saber para aclararnos. Podemos ver los fundamentos de por qué sus compañeros del Tribunal Supremo han emitido esta sentencia, pero también los que a él le llevan a oponerse en algunas cuestiones. De hecho no objeta la decisión de la mayoría de que no hubo MALVERSARCIÓN DE FONDOS PÚBLICOS, ni FRAUDE A LA ADMISTRACIÓN, pero sí prevaricación y una clara autoría que corresponde al entonces presidente de Baleares. He tratado de resumir lo que me parece más relevante de la opinión de Alberto Jorge Barreiro, pero aquí –y gracias al diario Público- tenéis el texto completo. Es un muy instructivo para ver cómo funciona la justicia y cierta política.

PREVARICACIÓN

» En virtud de lo que antecede, es claro que tengo que discrepar del criterio de la mayoría de la Sala, toda vez que no puedo compartir el argumento de que por el hecho de que Antonio Alemany haya ejecutado realmente los trabajos que le encomendó el Presidente de la Comunidad Autónoma no concurra el delito de prevaricación, o que deje este también de aplicarse por el hecho de que esos trabajos fueran de interés general. Esos argumentos pueden ser válidos para excluir la aplicación del tipo penal de malversación, pero no el de prevaricación.

Y ello porque, en contra de lo que se dice en la sentencia mayoritaria, las resoluciones dictadas por la Directora General  de Relaciones  institucionales cumplimentando las decisiones e indicaciones de algunos de los acusados, sí son injustas y arbitrarias, dado que infringen de forma clara, patente y manifiesta la Ley la Ley 2/1.996 de 19 de noviembre, de Incompatibilidades de los miembros del Gobierno y de altos cargos de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, y los principios que encarna relativos a la objetividad e imparcialidad a los intereses generales en el ejercicio de la función pública.

Se dictaron unas resoluciones injustas y arbitrarias, ya que con ellas se buscaba incumplir de plano la Ley Autonómica de incompatibilidades, siendo ese precisamente el objetivo que se propusieron los acusados con la convocatoria, tramitación y resolución deun concurso público rodeado de suspicacias por los consejos orientativos y facilitación de datos que se aportaban a un concursante determinado, que a la larga acabó siendo el único.

Y en cuanto al resultado material de la acción delictiva y a la lesión del bien jurídico que tutela la norma penal, es claro que en elpresente caso se dieron tales elementos del delito. Pues, tutelando el tipo penal el recto y normal  funcionamiento de la Administración de acuerdo con los parámetros constitucionales que deben orientar su actuación,centrados en el servicio prioritario de los intereses generales, el sometimiento a la Ley y al Derecho, y a la absoluta objetividad e imparcialidad en el cumplimiento de sus fines, en este caso se han vulnerado esos bienes jurídicos al defraudar precisamente la normativa de una ley de incompatibilidades que está dictada para la rigurosa cumplimentación de tales principios, utilizando para ello la tramitación de un concurso simulado.

Por consiguiente, sí concurren en este caso los elementos objetivos y subjetivos del delito de prevaricación previsto en el art. 404 del C. Penal en la modalidad de continuado (art. 74), ya que los acusados actuaban a sabiendas de la manifiesta ilegalidad en que incurrían.

AUTORÍA

Ello es lo que en gran medida sucede en el caso examinado, en el que la conducta delictiva se ejecuta en el marco de una estructura piramidal y jerárquica de naturaleza administrativa, donde hay un máximo responsable (el Presidente de la Comunidad Autónoma), unos mandos intermedios pero de alta dirección y con diferentes categorías (la Consejera de Relaciones Institucionales y el Director General de Comunicación, Rosa Estarás y Joan Martorell, respectivamente), y en un escalón algo inferior de capacidad decisoria y competencial responsabilidad otras dos funcionarias: Dulce Linares y María del Carmen Umbert.

En este tipo de estructuras jerarquizadas se da la circunstancia de que cuanto menor es la capacidad decisoria y competencial de un funcionario más próximo suele estar a lamaterialización de la conducta delictiva y mayores posibilidades tiene de incurrir en la ejecución formal de la conducta típica, quedando así abarcado su comportamiento por el tipo penal desde la perspectiva de la concepción objetivo-formal de la autoría. Mientras que en los cargos de alta dirección donde se adoptan las decisiones más relevantes, los sujetos máximos responsables de la estructura organizativa no suelen materializar el hecho delictivo con actos formalmente subsumibles en la norma penal,por lo que ha de acudirse a una concepción más objetivo-material de la autoría para abarcar la relevancia real de su intervención delictiva. Se da así en no pocas ocasiones la grave contradicción de que la persona que es la máxima responsable de la acción delictiva es condenada como mero partícipe del delito, y quien es un mero ejecutor de los mandatos de un superior, competencial y disciplinariamente, es condenado como auténtico autor.

Pues bien, descendiendo al caso enjuiciado nos consta como probado en la premisa fáctica de la sentencia que el Presidente de la Comunidad Autónoma era la única persona que tenía un especial interés en que trabajara como su asesor personal el coacusado Antonio Alemany.

Y también figura probado, tal como ya se recordó en el primer fundamento de este voto particular, que era quien concibió la idea de convocar un concurso público controlado por la Administración, de forma que se procurara restringir la asistencia de licitadores y que se facilitara la máxima información a la persona que iba a intervenir como auténtico intermediario para la adjudicación del contrato con el fin de que hiciera llegar el dinero a Antonio Alemany, persona que era la auténtica beneficiaria desde el punto de vista económico del contrato simulado que se iba a formalizar mediante tan singular concurso.

(…)

Por consiguiente, si Jaume Matas era la persona que había concebido y planificado el concurso para otorgar un contrato administrativo simulado, y también era quien convenció a los protagonistas de la operación y dio las órdenes para que lo materializara su hombre de confianza en temas de comunicación, no resulta razonable, siendo como era además el recurrente la persona que dominaba la organización administrativa autonómica por autoridad y competencia, negar que era el autor por dominio del hecho y de la estructura organizativa. Máxime si se sopesa también que despachaba diariamente con la persona a la que había encargado llevar adelante la tramitación del concurso, Joan Martorell, que le gestionaba los temas relativos a las materias comprendidas dentro del nuevo contrato que se iba a adjudicar.

Todo ello significa que el Presidente de la Comunidad, con arreglo a las máximas elementales de la experiencia y a las reglas de la lógica de lo razonable, estaba al corriente de cómo avanzaba la tramitación del concurso. De modo que mantenía por tanto la supervisión de lo que estaba haciendo su hombre de confianza en la fase de ejecución del delito y no solo en la de su preparación, dada la inmediación espacial y temporal que tenía con la materialización del concurso y con sus protagonistas.

Así pues, más que ante un mero inductor estaríamos ante un autor por dominio del hecho. Y ello es precisamente el nombre que le asigna el Ministerio Fiscal en su escrito de alegaciones al recurso, si bien después no desarrolla en detalle tan acertada definición sobre la real intervención del acusado en la trama delictiva.

Sin embargo, al tener el delito de prevaricación la condición de delito especial propio por razón del autor, la Audiencia, siguiendo un asentado criterio doctrinal y jurisprudencial, calificó la intervención del acusado Jaume Matas como una “autoría por inducción” (art. 28 b del C. Penal). A lo que ahora replica la parte recurrente que estaríamos ante una inducción en cadena que resulta vedada por la dicción literal del texto legal, según la interpretación de un sector mayoritario de la doctrina y de algunas sentencias de esta Sala.

Pues bien, aunque la dogmática penal peca en algunas materias de cierto exceso de artificiosidad y tecnicismo, no llega ello hasta el punto de que un supuesto que axiológicamente se presenta como una autoría pueda derivar en atípico por entender que no cabe ni siquiera la participación por inducción.»

El Supremo salva de la cárcel a Jaume Matas

Copio de eldiario.es

El Tribunal Supremo ha dictado la sentencia por la que absuelve al expresidente balear Jaume Matas de los delitos de fraude a la Administración, continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil, y de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación, por los que fue condenado en la sentencia de primera instancia.

Le condena por un delito de tráfico de influencias a la pena de nueve meses y un día de prisión, multa en cuantía de 6.000 euros, por lo que Jaume Matas no entrará en prisión.

El Supremo reduce así la pena que había impuesto la Audiencia de Palma, que condenó a Matas a seis años de cárcel y nueve y medio de inhabilitación. En la primera sentencia, el juez consideró probado que Matas benefició de forma arbitraria con dinero público (un total de 483.186 euros) al periodista que escribía sus discursos, Antonio Alemany.

En el caso del articulista, que había sido condenado a 3 años y 9 meses de cárcel, el Tribunal Supremo reduce su pena a dos años, tres meses y un día de prisión. Considera que el periodista cometió delitos de prevaricación, malversación y falsedad documental.

 

 

El caso Bárcenas/PP, la degeneración de un partido

Bárcenas está en la cárcel finalmente. Ya tardó. Y eso ha permitido constatar una vez más la podredumbre en ascenso del partido que acapara todos los órganos de poder en España. Su líder, Mariano Rajoy, le defendía en 2009. Con esos lapsus suyos acompañados del tic en el ojo izquierdo que solían denotar lo poco que él mismo creía en sus palabras: “Estoy convencido de que nadie proda, podrá, probar que no son inocentes” (se refería también a Galeote). Por cierto, ahora se ve lo oportuno de la actuación de Baltasar Garzón y espero que sean cada vez más personas las que se pregunten por qué le inhabilitaron.

Ahora -ya en el Gobierno, el Parlamento, las CCAA, la mayoría en la UE, y el control que se ha mercado del poder judicial- ni lo nombra. Ante el ingreso en Soto del Real de Bárcenas el PP se despachó con un comunicado anodino de 17 palabras. Y en Bruselas, Rajoy, con total desfachatez, ha vuelto a tirar balones fuera, como si no fuera con él, culminando con esta patética respuesta ante las preguntas de los periodistas.

No queda ahí la cosa.

La portavoz adjunta del grupo popular en el Congreso, Matilde Asián, ha asegurado que ha sido el Gobierno quien ha pedido el ingreso en prisión de Bárcenas, a través de la Fiscalía General del Estado que, como se sabe –ha insistido-, actúa a los órdenes de su superior el Ministerio de Justicia. No es extraña su confusión vistas las actuaciones recientes de Torres-Dulce. Pero éste se ha visto obligado a comparecer enfadado para decir –más o menos- que no es constitucional que un poder judicial depende del gobierno. Un poquito de prudencia, mujer.

Pero algo parece haber. Esta exclusiva de eldiario.es aporta grandes claves de cómo Gallardón está haciendo la guerra por su cuenta en actitud que sería muy poco digna hacia sus colegas que le han encumbrado. Y también la concepción que de este ministerio –Justicia- y del de Interior tiene Mariano Rajoy.

Un auténtico poema todo esto. Si no fuera porque además este gobierno se está puliendo hasta la hucha de pensiones pues igual sería una cochambre ética y algo a perseguir judicialmente en todos sus extremos. Pero es que su eficacia en la destrucción del Estado del Bienestar y nuestros derechos es realmente notable también.

 

 

Si eres pobre o empobrecido, muérete

Bajan las pensiones y las becas para ir a la universidad hasta convertirlas en inaccesibles. Suprimen incluso las de transporte. Un ser como Mariano Rajoy –que se dice pronto-  acumula en estos momentos un poder omnímodo: la mayoría absoluta en el parlamento que le dio la ley electoral (en realidad es quien se la dio), en el gobierno, en las comunidades autónomas… y en la Justicia. Acaba de blindar el Tribunal Constitucional con mayoría ultraconservadora para que avale sus políticas. Rajoy, el gran percebe, acumula en estos momentos los tres poderes del Estado de Derecho. Soraya Saénz de Santamaría respondió, muy sentida -como se muestra en las ruedas de prensa del Consejo de Ministros-, que estos magistrados, éste por ejemplo,  han sido elegidos «por razones técnicas». Es decir, todo el gobierno y ella a la cabeza secunda esta situación.

No es país para pobres, ni para empobrecidos por este desvarío consentido. Nos preparan por ejemplo otra subida de la luz en Julio, un 5%.

Tras este desolador panorama con el que nos despertamos cada día –plagado además de robos, inmundicias y mentiras políticas- me detendré en las pensiones. Los medios afines –que son casi todos- están vendiendo pianos al personal, hasta comparándolas con las de otros países, para evidenciar lo europeos que somos. Aunque sean las nuestras de mucha menor cuantía y tras sueldos ínfimos. Con un par, el representante de CCOO en el grupo de “expertos”, Miguel Ángel Garcia, ha suscrito el informe y encima trata de justificarse. Y, más grave si cabe, la dirección confederal del sindicato también.

Representantes de Economistas Frente a la Crisis publican en eldiario.es un detallado e imprescindible análisis sobre la viabilidad de las pensiones. Os aconsejo leerlo completo. Pero voy a entresacar algunas frases:

  • La forma en la que se está vinculando la evolución de los ingresos del sistema público de pensiones, derivada de la crisis, y el desfase entre estos y el gasto en pensiones con una supuesta inviabilidad del sistema está plagada de errores conceptuales sobre los cuales se realiza una construcción argumental que carece de sustento para avalar un recorte.
  • El gasto del sistema público de pensiones español es, en relación al PIB, tan bajo cuando lo comparamos con el de la mayoría de los países de nuestro entorno que no cabría hablar de que su viabilidad esté en cuestión. Destinamos a ello el 10% del PIB, mientras que la media de la eurozona tiene un gasto del 12,2%, y el conjunto de la UE, el 11,3%.
  • El hecho de que los ingresos por cotizaciones sean en este momento inferiores a los gastos en pensiones, si indica algo es que lo insostenible en esta coyuntura es la caída de los ingresos debida a la recesión, y que, por extensión, lo verdaderamente insostenible es la propia recesión. Y el planteamiento urgente que se debería estar haciendo consiste en adoptar las medidas que permitan superar, de una vez por todas, la caída del PIB y del empleo.
  • La voluntad de decidir en este momento si es preciso realizar o no y, en su caso, dónde y cómo, recortes de gasto público es solo una decisión política coyuntural que nada dice acerca de la viabilidad de nuestro sistema de pensiones (que, como hemos dicho, requiere menos recursos que la mayoría de los países de la eurozona).
  • De tal forma, que en ningún caso se puede afirmar que la viabilidad del sistema de pensiones pueda estar siendo “seriamente cuestionada” por la severidad de la crisis económica. Lo que está en cuestión es la recesión y la caída de ingresos públicos que ocasiona.
  • Asimismo, vincular la viabilidad del sistema público de pensiones a la coyuntura actual de crisis, en la que la caída brutal del empleo (provocada en parte por la propia política económica adoptada a nivel europeo y nacional) ocasiona una caída de ingresos por cotizaciones, carece tanto de sentido como pretender que fueran inviables por ese hecho, por utilizar un ejemplo exagerado y expresivo, las instituciones democráticas del Estado como el Parlamento o cualesquiera otra.

Y añado yo ¿No se tratará de eso, de que la democracia es “cara”?

En pocas palabras, el empobrecimiento al que nos somete este partido y sus correligionarios con continuas mermas de ingresos y subidas de precios, hará muy difícil ahorrar. Y luego quedará una pensión miserable. Lo más práctico y lo más rentable para los sucios directores de esta empresa en la que han convertido España es morirse. El “sacrificio” último a aceptar como sugerían los “expertos”, entre ellos el del sindicato “de clase” CCOO. Ahora que ya estamos más preparados para tragar lo que sea, decían. Borregos al matadero vamos. Claro que digo yo que, antes de eso, habrá otras soluciones.

La Democracia según Bruselas

La noticia lleva desde el viernes en la web de la Cadena SER sin que haya causado mayor repercusión: las autoridades de Bruselas andan preocupadas por la Justicia en España. Nosotros también lo estamos en muchas ocasiones ¿verdad? Pero los mandos de la UE van por otros derroteros. Son cuatro puntos los que les inquietan:

1)    Que las sentencias judiciales frenen las “reformas” de Rajoy como ha sucedido en Portugal.

2)    El decreto antidesahucios de Andalucía.

3)    Las investigaciones abiertas a Cajas y Bancos.

4)    Las pesquisas por la venta de Preferentes.

¿Para quién trabaja “Bruselas”? ¿Qué concepto tiene de la Democracia, la Justicia, la ética o los derechos ciudadanos?

En un año habrá elecciones europeas. El primer paso para erradicar esta plaga que nos está asolando. Porque de hecho, los ciudadanos estamos también muy preocupados por tener estos dirigentes en la UE.