Los narco negocios y el lavado de imagen

Con asombrosa exactitud, grandes problemas de nuestra sociedad aparecen como el dedo roto que duele cuanto toca. Pautas comunes para satisfacer el imperio de la codicia, sin mirar más. Las soluciones, complejas, bajo el mismo reinado. La indefensión de las víctimas resignadas a serlo, ignorantes de cuánto lo son, incluso. Todo es susceptible de compra y venta. Turbias, si es preciso.

El narcotráfico es uno de los negocios más rentables que existen actualmente. Equivale al 1% del producto interno bruto global y forma parte del circuito mundial de la economía, según se estima. Un negocio en toda regla, con enormes beneficios que goza de estabilidad en la demanda y en la oferta. Se recompone a pesar de las detenciones. Utiliza los adelantos más sofisticados de la ingeniería financiera. Se beneficia de debilidades institucionales. Y, por el dinero que maneja, compra complicidades en cuantos estamentos necesita. Llega a influir en  la toma de decisiones políticas.

Una mesa redonda, un panel, en el Seminario Internacional sobre “Drogas, políticas y violencia”,  puede llegar a suscitar interrogantes comunes a los diversos daños que nos aquejan. Se desarrolló esta semana en Barcelona. Con expertos auténticos.

El sur produce y el norte distribuye y se lleva el beneficio. Hasta el 65% en el menudeo de las calles estadounidenses, explicaba el economista colombiano y director del Observatorio sobre Redes Ilícitas Transnacionales, Luis Jorge Garay. “Sin lavado de activos, la economía de los Estados Unidos podría contraerse un 15%”, concretó. Con la droga ocurre casi como en el cultivo del tomate o los limones de cualquier parte del mundo. Solo que los sueldos de los productos que acaban en estupefacientes quintuplican el salario medio del país de origen.

Una tonelada de hoja fresca de coca sale, tras la elaboración, a 800 dólares el kilo. Se pone a 2.200 tras su distribución y  exportación por contrabando. Terminará vendiéndose a 50€ el gramo en España (solo con el 44% de coca real) y a 137 en Finlandia por ejemplo, con un 48.5% de “pureza”. Los datos los aportó Marco Antonio Jiménez, Sargento de Mossos, policía autonómica catalana.

“Pero los muertos los pone México”, resumió la periodista Ana Lilia Pérez, cuyas investigaciones le han merecido premios internacionales y temporadas de exilio de su país. Más de 180.000 víctimas mortales se vinculan al narcotráfico en México. Y luego están las víctimas de su consumo en cualquier parte,  en la salud pública y en la individual, en la calidad de vida.

“Los cárteles tienen un problema importante en la división de Recursos Humanos, no pueden contratar a los mejores”, decía el sargento Jiménez con ironía. Tampoco pueden acudir a la policía a resolver sus conflictos, robos incluidos. De ahí, la violencia mafiosa como método de relación laboral.

De ahí, la existencia de una zona gris, un híbrido de aparente legalidad que trabaja para la ilegalidad, detallado en la exposición de Luis Jorge Garay. Impregna el esqueleto de la sociedad hasta la cooptación del Estado. En creciente expansión.

Los datos fluían apabullantes. Los paraísos fiscales como máquina de lavado. Las bitcoins. El Pitufeo. Las discotecas. La instrumentalización de algunas ONGs como tapadera. Los binladens, o billetes de 500 euros. Un millón de euros en esa moneda, solo pesa 2,2 kilos, se pueden llevar en un bolso. Y, en billetes de 50€, 22 kilos, caben en una maleta. 

Cultivo ilegal "indoor" en Murcia. Archivo. Guardia Civil
Cultivo ilegal “indoor” en Murcia. Archivo. Guardia Civil

La marihuana que ya da cuatro cosechas al año, con uso abundante de electricidad  en el cultivoindoor para no ser detectados por la investigación área. Los errores pueden provocar facturas tan elevadas que levanta sospechas y  llevan a detenciones.

El lavado… de imagen, a cargo de ese ejercito de colaboradores del gris en todos sus tonos. Socialmente admitido, objeto de chanzas, hasta políticos esnifan. En México los capos regalan juguetes a los niños por navidad, apunta Ana Lilia Sánchez. Sito Miñanco sigue siendo un héroe en Galicia, sabemos. La coca no mata, no es como la heroína,  comentan.  Sí mata, sobre todo las conexiones neuronales. Lo constaté en algún reportaje. A menudo está adulterada con anfetaminas y otras sustancias irreconocibles. Pero la cocaína pura es nociva en sí misma, va directamente al cerebro  y al sistema cardiovascular. Sus adictos son considerados enfermos neurológicos. Los efectos son perfectamente detectables en resonancia magnética.

Hay cuestiones pujantes y comunes a cuanto narcotiza a la sociedad. Para lucros ajenos, no conviene olvidarlo.

La legalización o regulación de las drogas, miradas desde un punto de vista pragmático, acabaría con buena parte del negocio al suprimir la clandestinidad. Pasó con el alcohol. En el Seminario hubo consenso casi total en avanzar hacia esa regulación. Canadá ya lo ha hecho con la marihuana. En España lo ha propuesto Pablo Iglesias, en nombre de Unidos Podemos. Porque hay grados. No es lo mismo el cannabis de cuyas flores se produce marihuana y hachís con la resina, que la heroína, otros opiáceos, la cocaína incluso. Cuestión aparte son las metanfetaminas, enorme problema actualmente por su más fácil acceso.  Los daños a la salud física y mental de afectados podrían ser tratados. Los narcos se dedicarían a otros contrabandos, oponen para no mover nada. Pero ya lo hacen. A todos y más que se incorporan. Vuelve con fuerza la minería ilegal.

Grandes dilemas éticos sí se dan y se saldan del lado oscuro, en mi opinión. Producir drogas como modo imprescindible de vida, fabricar armas o barcos de guerra para preservar el pan de los hijos. Es el estadio primario del  lavado de negocios manchados de dolor. El que haya muerto por su causa ya no tiene ese problema. Sus hijos, sí.  Ha de haber, hay, otros trabajos que no impliquen esas cesiones. La organización de los países ha de prever otras salidas. Imprescindiblemente.

Pero eso nos lleva a la clave fundamental. ¿Quién lo lleva a cabo, quién le pone el cascabel al gato? Todos los negocios ilícitos se nutren de la impunidad que llega por complicidades compradas.  Muchos de los lícitos, con graves consecuencias sociales también. “El gran reto es fortalecer las instituciones y atacar los mercados negros generados por el narcotráfico”, apunta Ana Lilia Pérez.

Luis Jorge Garay tiene la respuesta global: La solución está en la mano de las élites. Ellas pueden operar los cambios necesarios. Lejos de hacerlo, caminamos hacia sociedades cada vez menos democráticas, con menos derechos. El capitalismo termina fracasando por esa vía . “Todas las medidas deben ir forzosamente acompañadas de la construcción de sociedades incluyentes, cuyos sujetos sean “ciudadanos y no meros habitantes”, concluye.

No las tenemos. El narcotráfico con su ingente volumen financiero, de daños y beneficios, es un síntoma de un problema más complejo. Sociedades compuestas por un número suficiente de personas adictas a la ignorancia, al odio, a la irracionalidad, a la banalidad, a un hedonismo destructor, a la cesión de sus libertades, al olvido de sus obligaciones, al egoísmo. Sus propias frustraciones les hacen sujetos vulnerables y más proclives a evadirse por cualquier método y se alimenta el círculo. Drogados con narcóticos que no detectan (seguramente el negocio más eficaz y lucrativo). Los que expanden desde la zona gris quienes no tienen escrúpulo alguno en lucrarse a su costa, a costa de toda desgracia.

 

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Aznar, el PP del abismo al que no se puede volver

 Se diría que José María Aznar acudía al Congreso a darse un baño de vanidad que satisficiera su inmensa egolatría y a saldar cuentas ideológicas atravesadas en su garganta ahora que no dispone de una tribuna de esa repercusión.  Su superlativa grandeza le frunce el ceño cuando no se le venera. Aunque se comportaba como si no lo supiera, acudía, en realidad, a la Comisión que investiga la “presunta financiación ilegal del PP”, cuando la justicia ha acreditado en sentencia judicial que  existió una Caja B del PP durante décadas. Con dinero negro pagado por empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. Tan irrefutable que fue el detonante de la moción de censura que echó al PP del gobierno con el apoyo de fuerzas muy diversas.

Las primeras anotaciones en la contabilidad paralela del PP coinciden con el nombramiento de Aznar como presidente del partido en 1990. Una caja B de la que cobraron en opaco cargos del partido, lo que han confirmado algunos de sus receptores. La justicia no ha podido acreditar si las siglas J.M. asociadas al pago de sobresueldos se corresponden con el expresidente del Gobierno. Tampoco quién era M.Rajoy. Se juzgó una primera parte de la Gürtel. El juez que sacó adelante el proceso, José Ignacio de Prada, tiene problemas para regresar a España, porque lo impide el Poder Judicial, nombrado por los partidos, como recordaremos. Se niegan a que cesen sus “servicios especiales” en La Haya.  De Prada había denunciado ataques. 

Aznar ha mostrado la faz de una época cuajada de corrupción, de falsedades, de privatizaciones y fomento de la desigualdad. Una época surcada de gravísimos hechos de los que formó parte como la Guerra de Irak, la gestión manipulada de los atentados del 11M o el accidente del Yak 42. De un elitismo de baja cama que se juntó en El Escorial en la boda de la hija del presidente, con presencia de invitados internacionales de la talla de Berlusconi, y por la que desfilaron muchos de los que después lo harían por los juzgados. Menos de los debidos, ya que la justicia no ha logrado desvelar quiénes están tras esas enigmáticas siglas: J.M. o M.Rajoy.

El presidente de las Azores, el que mintió hasta en el terrible episodio de los atentados terroristas de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, el que tapó (llegando a confundir los cadáveres de ataúd) a los militares del Yak 42, exhibe una prepotencia inaudita. Aún no se ha retractado de las armas de destrucción masiva que invocó para apoyar la invasión de Irak sin amparo de la ONU, cuando lo hizo hasta su colega del Trío Tony Blair.

Aznar lo niega todo. Aznar niega la Caja B en el PP, niega conocer a Correa aunque estaba invitado en la boda de su hija, niega hasta la participación de España en la Guerra de Irak. Asegura: “Yo no tengo que pedir perdón por nada”. Reparte lecciones desde el pedestal en el que, asombrosamente, se siente. Sr. Portavoz, dice para no nombrar a los diputados que le interpelan. “ Lo voy a repetir otra vez para que usted lo entienda“. Aznar a Simancas.

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, que vestía una camiseta con la imagen de José Couso, el cámara de Telecinco asesinado por un misil estadounidense en el Hotel Palestina de Bagdag durante la guerra de Irak,  ha descolocado a Aznar al preguntarle si no pedía perdón tampoco a sus familiares. Aznar no ha respondido hundido en un oscuro silencio.

Aznar dice que la presunción de inocencia “se está convirtiendo en presunción de culpabilidad”. Esto ocurre cuando se habla de él, pero le sacó a Rufián hasta la teoría revisionista de un golpe de Estado en el 34 que justificaría el golpe franquista del 36. “Usted es representante de un partido golpista que quiere subvertir el orden constitucional” le había dicho a portavoz de Esquerra de saludo. Afirmando que tiene a sus compañeros “condenados por rebelión”. Sin juicio y sin sentencia. Lo mismo que dicen sus herederos ideológicos actuales. Lo mismo que repiten los que solo oyen y ven lo que quieren oír y ver.

El autor del decreto que impulsó la primera burbuja inmobiliaria, mano a mano con Rodrigo Rato, reivindica en la Comisión que estudia la financiación ilegal del PP hasta la entrada de España en el euro que sirvió para redondear al alza las pesetas de lo que tanto se dolieron nuestros bolsillos y para llenarnos de más hipotecas inherentes a los requisitos exigidos.

Alentado por Toni Cantó, de Ciudadanos, Aznar se ha permitido hasta dar lecciones de política nacional e internacional. Lo mejor en ese tramo, la oportuna pregunta del diputado naranja sobre si Pablo Casado participó en sus negocios con Gadafi. Aznar lo ha negado rotundamente. Y ha mentido también. En el demoledor resumen de las mentiras de Aznar en el Congreso, nuestro director Ignacio Escolar, incluye ese episodio menos conocido o recordado. Así lo explica y lo documenta:

 Falso. Aznar pactó con Abengoa una comisión del 1% de cada obra pública que consiguiera en la Libia de Gadafi. En ese contrato de comisionista, que publicó en exclusiva de eldiario.es junto con la factura de un primer adelanto de 100.000 euros, figura el nombre de Pablo Casado. Está en el punto 11, donde Aznar nombra a Casado como la persona de contacto para “cualquier comunicación entre las partes derivada del presente acuerdo“.

El aire de superioridad se ha acrecentado al responder a Pablo Iglesias. Parecía que Aznar hubiera ido a la Comisión para mostrarle su profundo desprecio. Buscando la gresca de continuo, ha acudido a sus clásicos desde el comienzo: Venezuela. En su peculiar apreciación del transcurso del tiempo. Para responder sobre la Caja B del PP le soltaba al líder de Unidos Podemos un insulto tras otro: “Salvo que usted quiera condenar por anticipado, cosa de la que le creo capaz”. Pablo Iglesias no ha entrado al trapo que desplegaba Aznar, de modo que éste ha concluido con un “Usted es un peligro para la democracia y las libertades”. Frase a la que ha tenido la bajeza de añadir un comentario sobre los gemelos prematuros de Iglesias y Montero. Aznar, el que metió a España en una guerra cuando millones de personas en la calle le pedían que no lo  hiciera.

El partido fundado por un ministro franquista recaló en José María Aznar, que designó sucesor a Mariano Rajoy, en una decisión de la que pronto se arrepentiría. Alentó entonces a Albert Rivera de un Ciudadanos resurgido para la ocasión y tan afín a él que ahora tiene dos “herederos” posibles para elegir. Pablo Casado viene a solucionar el problema. Un candidato al que eligieron y prepararon desde Esperanza Aguirre al propio Aznar, que lo tuvo en su equipo de negocios. Casado ha ido al Congreso a apoyar a su mentor. Acababa de declarar a la COPE: “esta comisión es un despropósito”.  Tanto él como otros miembros destacados del PP han quedado encantados con la intervención del ex presidente.

Aznar es pasado, dicen. Un walking-dead. Pero su partido intenta reeditarlo en Pablo Casado. No otra cosa puede explicar la elección de otro ser del mismo nivel de mediocridad y la misma arrogancia para reivindicarse. También Casado lo niega todo, todo cuanto tenga que ver con la corrupción del partido de la Gürtel del que era vicesecretario. De su máster y las evidencias palmarias de irregularidades. Negar es la estrategia más aprendida en el PP. Acusar a otros, su especialidad. Enorgullecerse de sus fechorías, la bandera que enciende a sus seguidores. Levantarse impolutos del estiércol. Como Aguirre, como Aznar, que debería estar siendo juzgado por los crímenes que la Guerra disparada en las Azores provocó. Incluida la muerto de nuestro compatriota José Couso. Y varios defensores de la Seguridad del Estado cuyas muertes también fueron ventiladas con urgencia. Y tiene el valor el Aznar, presidente entonces, de decir que España no participó en esa guerra.

Olga Rodriguez

@olgarodriguezfr

Aznar miente de nuevo. Los periodistas que trabajamos en Irak en 2003/ 2004 fuimos testigos de la presencia de militares españoles!! ¿Qué pensarán los militares españoles que estuvieron en Irak jugándose la vida? ¿Y las familias de los que allí murieron? https://twitter.com/eldiarioes/status/1041964232563208192 

eldiario.es

@eldiarioes

DIRECTO | Aznar vuelve a negar que España participase en la guerra de Irak https://www.eldiario.es/politica/DIRECTO-Aznar-financiacion-PP-Congreso_13_815898403_21928.html 

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Tanta soberbia con el daño que ha hecho. Produce una inmensa tristeza verle en cuanto representa. De impunidad también. De la realidad de una España que arrastra tan terrible lastre. Y a la que día tras día tenemos que regresar para saber que hay gente capaz de engullir e imponer ese discurso falaz y dañino. Ninguna sociedad decente se merece el PP que mantiene el sello Aznar.

Ver a Aznar nos muestra el abismo al que no se puede volver. Al que no se puede volver en ninguna de sus versiones por mucho que sea el trabajo –explícito y bajo mano– que se ejerce para llevarlo y mantenerlo en el poder.

Lo peor del bulo está por llegar

Éramos pocos y el bulo entró en tromba. A dañar la información y la convivencia, creando confusión. Existe un gran sector de la sociedad que se presta como terreno fértil para su propagación. Perezosos intelectualmente, ya apenas leen ni los titulares de las noticias sino el chisme que vuela en las redes y en WhatsApp y que precisa de emociones fuertes, de sal gruesa para reaccionar. Nada convencerá a los adictos a los bulos de su error, se irán a la tumba jurando que son verdad las trolas que hayan adoptado.

  Los políticos sin escrúpulos aprovechan esa impagable red de transmisión y lanzan mentiras como las máquinas de palomitas de maíz.  Entusiastas del franquismo han puesto en circulación los supuestos grandes logros del dictador. En su país multicolor Francisco Franco habría inventado la Seguridad Social y  las vacaciones pagadas y habría gestionado un crecimiento económico envidiable en un mundo que nos abría la puerta de par en par. Cuando hasta la ONU nos dio con la puerta… en las narices por ser una dictadura de corte fascista. Carlos Hernández da cumplida cuenta este viernes en eldiarioes de los hechos que pulverizan la demagogia. Algunas de las patrañas han sido aceptadas sin cuestionamiento alguno, dado que políticos revisionistas las repiten como un mantra. No son ciertas, pero cuesta más tiempo documentarse con seriedad y es mucho más aburrido que tragar y difundir, escandalizarse y escandalizar.

  La responsabilidad de políticos y periodistas en la generación y propagación de bulos es enorme. E intolerable en democracia. Es la marea de fondo sobre la que se desarrollan múltiples disfunciones. Francisco Marhuenda, director de La Razón y tertuliano pertinaz, dijo que Franco solo había fusilado a quienes tenían delitos de sangre. Y sigue dirigiendo el diario, y sigue participando en mesas de debate. Múltiples. Como otros de la misma cuerda que están llenando la información deFake News, interesadas por definición.

  Pablo Casado viene especialmente dotado para los nuevos tiempos, como ya nos anticipaba su máster milagro. Lanza bulos descomunales en la seguridad de que su público los comerá con deleite y los expandirá cuanto le sea posible. El  último por el momento cuenta que Pedro Sánchez ha practicado una subida de impuestos de “1.000 euros por español”. Usa datos  falsos y la mentira le cuadra. De nuevo, como hizo con los de la emigración. Al igual que su colega y rival Albert Rivera.  Luego los bulos entran en las cadenas wasaperas y son imparables.  Habría que oponerle los datos reales, pero se hace menos, y cala menos.

En el caso de los líderes de Ciudadanos, su especialidad son las manipulaciones de la realidad.  Pillados en renuncios de calado, ni se inmutan. Y es que ellos no ven más que españoles y lazos amarillos. Lo grave es que les ocurre lo mismo a medios y periodistas.  La concentración por la agresión a una mujer en la Ciudadela fue una preocupante demostración de histeria y agresividad. Al punto de resultar agredido un cámara de Telemadrid.  Al ser confundido con alguien de TV3 a quien al parecer es lícito pegar.

   Albert Rivera fue entrevistado en numerosos medios para desplegar sus razones e ideario. El PP porque asistía. Y punto. En un periodismo tan basado en declaraciones, escasean las de quienes  ponen los lazos amarillos.  Por supuesto, cada  persona vio en las mismas imágenes algo completamente distinto. La otra faz que levanta bulos. La periodista Cristina Fallarás logró llevar a TT mundial su campaña #RiveraQuitameEste (lazo amarillo) que dio voz a muchas que no suelen oírse.

 El debate político debería ser una confrontación de ideas por el bien de la sociedad pero no lo está siendo ni por lo más remoto. Las noticias vuelven a estar copadas por declaraciones de alto voltaje, no fundadas muchas veces, muchas, en hechos ciertos. O notablemente deformadas, lo que es lo mismo. No basta con soltar  las declaraciones. El nefasto “este dice, el otro dice” que se creó como remedo de la objetividad. Hay que dar instrumentos de verificación. Si alguien miente se indica y se muestra cómo. Con datos. Entretanto, descerebrados violentos ya salen a impartir “su justicia” con su propia mano enardecidos por los engaños.

El bulo cuenta con víctimas crecientes. Y con alocados defensores. Un hombre ha sido detenido  a causa de sus amenazas al Boston Globe por criticar a Trump. Utilizó las mismas palabras con las que el inquilino de la Casa Blanca había calificado de “enemigo del pueblo” al acreditado periódico. La defensa de medios estadounidenses serios frente a las Fake News del Presidente Trump está siendo contar la verdad. Decir en qué ha falseado la realidad. En España varios medios lo hacen también. Pocos. Y los comebulos se enfadan con distintas reacciones.

  En México, en el Estado de Puebla, dos hombres fueron linchados ayer porque se corrió el rumor de que eran robaniños. La Fiscalía ha descartado por completo la acusación. Como cuentan numerosos medios locales, en estos términos.  Eran labradores y estaban borrachos. El bulo les condenó. A muerte. Y apaleados por la turba. Fue en Acatlán de Osorio, un pueblo de casi 35.000 habitantes, no una aldea perdida.  La víspera había habido otro linchamiento en el mismo Estado y parece que ocurre con frecuencia.

  Aquí, el bulo que triunfa está prioritariamente dirigido a dañar o ridiculizar a una persona o idea progresista. A menudo entran en el terreno de la difamación. Los bulos de más éxito tienen el mismo sesgo ultraconservador. Como otros periodistas incómodos, lo he vivido personalmente al ver troceados y descontextualizados algunos de mis tuits. Y sin embargo entran también en las cadenas de la prensa seria cuando el interés es desprestigiar y desbancar a alguien molesto. El bulo supone siempre una agresión.

   El bulo sirve también a la propaganda política. Mentir para ganar.  En lo alto del ranking está el lanzado por Casado y Rivera junto a sus partidos y periodistas adscritos oficiosamente: “A Pedro Sánchez no le ha votado nadie”. Decenas de miles de personas lo creen como creen en que hay día y noche. En una democracia parlamentaria lo que importa es la suma de escaños. Rajoy no tenía mayoría pero nadie le cargó el “no le ha votado nadie”.

Si ahora asombra lo que se pueden llegar a creer personas hechas y derechas –a nivel del tradicional ver burros volando- lo que viene les parecerá irrefutable.  Estamos llegando a un punto en el que la irrealidad se está adueñando de nosotros. La simulación para ser más precisos. La tecnología acude en ayuda de progreso para mejorar resultados pero no siempre es empleada en esa función o no siempre lo será, como no siempre lo ha sido. Es un avance, bienvenido lógicamente. Pero debe saberse y estar alerta.

   El progreso de la tecnología es vertiginoso. Ya no hace falta cantar bien, o tocar bien los distintos instrumentos para sonar como el más consumado músico. Varias técnicas como el  Autot une o el Vocoder, corrigen desafinados, colocan notas que no se han dado, multiplican la voz principal para hacer coros logrando modulaciones perfectas. Los interesados tienen aquí, para ver después, una pequeña joya del youtuber, compositor y divulgador Jaime Altozano, con su compañera y colega Ter, que lo muestra con ejemplos. Afirma que prácticamente toda la música está afectada de ese maquillaje.  Profesionales de la música lo corroboran.

   Se han publicado también simulaciones de danza. Podríamos grabarnos bailando como Plisetskaya o Nureyev solo con dar unos cuantos pasos a voleo por la sala. La máquina los coloca con armónica precisión.

  Existe el FakeApp, el programa “de moda” para crear vídeos falsos de porno. Se ha difundido hasta el de alguna famosa actriz protagonizando un vídeo sexual que nunca hizo. Sirve para cualquier personaje y cualquier situación, para simular que personas hacen lo que no hacen. No solo pornografía sexual. Podría llegar y a no  tardar su aplicación  a la pornografía política de la que ya no están muy lejos algunos representantes.

  Imaginemos a las tribus wasaperas y todo comedor de bulos viendo con sus propios ojos las acciones más abyectas de políticos odiados. Darían su vida antes de aceptar que es un engaño porque lo están viendo. Ahora, también oyen y leen hechos que nunca ocurrieron y ya los dan por buenos.

  La tecnología es el medio en este caso. Lo importante es ser conscientes de que precisaremos estar más atento. Y precisamente en un mundo que camina hacia el sesteo intelectual en capas decisivas de la sociedad. Habría que empezar por detectar la realidad de hoy en algunos casos: cuando se simula la política, el periodismo, la decencia, la solidaridad, la justicia, los objetivos reales.  Equivocarse y tomarlos por lo que no son puede llevar a errores fatales.  La comida, la casa, lo que cubre las necesidades esenciales, son reales y , en principio, lo  seguirán siendo.

El periodista blanco inmaculado

Son días extraños. De nuevo las matemáticas se retuercen para convencer a lectores, oyentes y televidentes que 166 diputados son más que 177. Y  que el pacto de 166 es óptimo y, por el contrario, el que reúne a una mayoría de diputados, golpista y usurpador.  Todavía más impactante es la búsqueda del periodista blanco inmaculado para cargo de responsabilidad, un espécimen de laboratorio. Y las sorprendentes clasificaciones que van colocando al osado u osada candidata en un tablero que sitúa el centro político a la altura del 8. El 5 viene a ser ya extrema izquierda. El 4 se hunde en un abismo insondable de “izquierdidad”

Durante 6 años, RTVE ha manipulado a unos niveles insostenibles… salvo en España. El PP ha hundido la televisión pública en un pozo de indignidad. Sus dirigentes no han cedido a ninguna crítica: aumentaban sus tropelías cuanta mayor era la desesperación de algunos de sus trabajadores y de espectadores críticos. El presidente estaba en los papeles de Bárcenas y lo confirmó con todo descaro, como un reto. La vida dentro de la empresa se ha convertido en un infierno según  demostraban estos datos.  Acabar con esa situación era, es, una exigencia ética. Y el Decreto Ley la única vía posible cuando el PP mantiene sus trampas y Ciudadanos le secunda. Limpiar mientras se sigue manchando no suele funcionar.

RTVE es una empresa pública, sus dueños son los españoles. De todas las ideologías. Conservadores también por supuesto, pero conservador no puede ser sinónimo de corrupto  y manipulador. Al PP no se le echa por su ideología sino por lo que ha hecho.  Nadie ha tomado RTVE, está en vías de ser rescatada por la mayoría parlamentaria que es lo que cuenta en una democracia representativa.

Pero esa trama tan bien trabada no lo tolera. El peaje que exigen pagar a cualquiera al que atribuyan una ubicación a partir de 7 en su tablero es indigno de un país democrático. Y se asume porque parece que funciona una especie de Omertá.  Se pide hasta resignación altruista. Y el nivel de los insultos va en crescendo. La parodia de las vidas de sus víctimas, parece encargada a la mujer que recreó en Ecce Homo el Cristo de Borja. Toda la trayectoria queda resumida a una caricatura grotesca. Dicen que todo el mundo sabe las bocas sucias que paren estas astracanadas, pero no es cierto, las familias lo sufren especialmente, la buena gente sin armadura también. Lo principal es que el matonismo y las Fake News son un obús cuando caminan juntos. Cada andana es ya letal, necrosa donde impacta.

Las personas de izquierdas a quienes la jauría hinca el diente sin soltar la presa han de sufrirlo en silencio, en elegancia, gajes del oficio. Aunque cada vez se degrade el conjunto del periodismo. No entra dentro de ninguna normalidad aceptar estas tácticas.  Cuando se asiste a una agresión, no se puede mirar para otro lado sin tiznarse.

Una manera de contribuir a parar esta perniciosa deriva puede ser una televisión pública rigurosa, independiente, al servicio de los ciudadanos. Que rescate el viejo lema de los medios: informar, formar y entretener, convertido en dar noticias con elementos de juicio, distraer sin embrutecer y cautivar por sus contenidos creativos. Que se olvide del llamado periodismo de declaraciones. Noticia es lo que tiene interés. Los periodistas no somos oficinas de prensa de los partidos. De ninguno. Servimos a la sociedad.

Es dramático que profesionales del periodismo consideren de “extrema izquierda” contar la verdad. Se ha convivido tanto con el servicio a un partido que igual algunos pierden la perspectiva. Un periodista serio no se puede permitir descalificar por tendencioso a diarios que sirven información, sacan exclusivas decisivas y producen cambios. No se puede permitir no leerlo, no informarse. Cuando, para mayor contraste, tienen en sus mesas de cabecera panfletos, huecos de información, de tendenciosidad máxima.

Revisen criterios. El periodista blanco inmaculado no existe. El periodismo es compromiso. Con la verdad. Con la sociedad, repito. Y en la calle, en la injusticia y el dolor, los periodistas se manchan hasta de lágrimas. En los despachos del poder no existe ese riesgo. Cuando Kapuscinski asegura que para ser periodista hay que ser buena persona, no yerra. Así que cuenten cuantos sobran en el cómputo.

La televisión generalista convive hoy con plataformas bajo demanda, la oferta se amplia y cambian las costumbres. Pero  TVE mantiene plena vigencia como servicio público.  Y exige respuestas. Su historia es la historia de nuestra vida, de la de varias generaciones, cuando fue una caja mucho menos tonta de lo que decían.  Fuerte y con credibilidad es una competencia temible. Y atacan perdiendo los papeles.

Están intentando destruir carreras y prestigios de profesionales excelentes, por el temor a perder privilegios inmerecidos y mal ganados. Las mismas personas que no han sacado ni portadas ni han esgrimido enlutadas quejas por corrupciones inconmensurables. Lo auténticamente escandalosos es que solo sean considerados partidistas los cercanos a una cierta formación o simplemente los independientes, desde claras filias y fobias partidistas. Hay más “redacciones tomadas” por varios partidos que no se citan y por intereses diversos que filiaciones en un Consejo profesional.  ¿Desde qué ideología creen que se trabaja en esas portadas, artículos y peroratas de espanto impropias del periodismo de un país desarrollado?

No son buenos los prejuicios en esta profesión, hay que mirar, tocar, sentir, saber y contar.  Y leer. Leer lo que han escrito periodistas como la copa de una secuoya antes de soltar la tinta de calamar que embadurna sus tentáculos. ¿Sabrán leer 20 líneas seguidas quienes lo hacen? A veces me lo pregunto.

El retrato del Ecce Homo borjano se rompe con la periodista argentina que atesoraba los Informe Semanal españoles mientras estudiaba en Buenos Aires en los 90 y, cuando ahora los busca en Google para repasarlos, solo le salen Indas con sus insidias. Aunque no hay que caer en ese estadio ínfimo para toparse con cargas de profundidad. Los ataques no logran empañar esos “suerte, porque tu suerte es la nuestra”, la alegría sincera, el sentir que estás en el gran grupo social de quienes te consideran como “una de los nuestros”. Que se ha articulado un mecanismo para que sea posible poder.

Esto es un tránsito. Ojalá hacia un buen término. Sin mochilas, sin ataduras.  ¿Saben que se llegó a escribir sobre el afán de gran despacho de un candidato que después se apearía tapándole la boca, si es que alguien lo vio? Bastaba mirarle a los ojos, y sobre todo leer lo que escribe. Prueben, el gran poder de la información es que rompe prejuicios. Puede que al punto de animarse a estudiar matemáticas para andar por la democracia. Para no escorar los tableros. Para ser de todos los ciudadanos. Hasta de los que odian por haber sido abandonados y usados.

Rosa María Artal es una de las  nuevas consejeras de RTVE elegidas por el Congreso el pasado 4 de julio. 

 
 

¿Qué ha hecho con el dinero el PP?

Rajoy renuncia a su acta de diputado. Es el último episodio del momento que vive el PP. Un partido que, sin cabeza aún, ya ha pedido la dimisión de Pedro Sánchez, presidente desde hace 2 semanas, y estudia una moción de censura. Ha presentado 9 preguntas para la próxima sesión del Congreso y prepara más acciones. El gobierno apenas ha echado a andar. Se encuentra en fase de nombramientos, atender asuntos urgentes presupuestarios como la paga extra de los pensionistas y poner en marcha medidas llamativas –y positivas-. Como la devolución de la Sanidad universal a los residentes en España que tardará unas semanas en ser efectiva.

Con todo el lío de los emigrantes que les van a comer el pan a los mucho españoles, la Catalunya que quiere romper España y la búsqueda enfebrecida de ministros a los que pillar en falta y echar, pasan desapercibidas noticias a tener en cuenta. Por ejemplo, que  el BCE cierra el grifo. Ha anunciado que dejará de comprar deuda pública europea en Diciembre. Y de ahí viene una cascada de cuestiones.

Confirmamos la inyección que el Banco Central de la UE ha venido suministrando a las economías de la Eurozona. Los datos facilitados nos dicen que  ha invertido a ese fin 2,5 billones de euros desde 2015. De ellos, casi 250.000 millones le han tocado a España. En realidad, falta un buen lote de dinero por contabilizar. Fue en 2012 cuando Dragui anunció que  “haría todo lo posible por salvar el euro” y se lanzó a comprar deuda. Casualmente, la ayuda del BCE empezó con la llegada de Rajoy a la presidencia de España. Recordarán  que con él se alcanzó el top de la prima de riesgo:  650 puntos en julio de 2012. Y, ahora, cesa ese soporte extra cuando se va o lo echa una moción de censura. Le llamaron “Programa de Expansión Cuantitava”. Fue cualitativa también, en la práctica. A nuestro afortunado dirigente le vinieron de cara los vientos de millones europeos. Pero ¿qué se hizo con ellos o con la Deuda que sufragaban?

Miremos a ese foco de atención: 250.000 millones de euros confesos en 3 años y  poco. Y a la vez aumento récord de la Deuda Pública. Rajoy la cogió en 743.530 millones de euros y el 69,5% del PIB.  La ha dejado en más de 1.000.000 millones de euros y casi el 100% del PIB. Tan abultado endeudamiento consume una media de 31.000 millones de euros en intereses cada año. Son créditos y hay que pagarlos. Es hora de preguntarnos ¿dónde  metió el dinero el gobierno de Rajoy?

Numerosos miembros del PP aludieron como causa a facturas que se encontraron sin pagar en los cajones. Con ese dineral, habremos adquirido ¡quien sabe! si países enteros de esos que arruinan sus colegas ¿saben ustedes de alguno o de otra inversión que justifique semejante desembolso?

Se añaden varios agujeros más como el consumado a la Hucha de las pensiones. El PP la ha dejado temblando al punto de acudir a créditos para cumplir.  El gobierno del PSOE, recién llegado, ha tenido que pedir otro para pagar la extra de verano. No ha debido encontrar las arcas llenas de la recuperación. El PP no bajó impuestos, subió algunos inicialmente. Y  los recortes al Estado del Bienestar rozan lo escandaloso. ¿Dónde ha metido el dinero el PP?, insisto.

Muchos ciudadanos prefieren ocuparse de banderas, les hiere profundamente en su corazón mucho español que se ayude a los refugiados, el gasto que, según ellos, cuesta tener más ministras, pero no les hables de dinero en serio porque se aburren. O no se lo creen. Los pensionistas sí se han enterado ya. Las mareas se comprenden mejor cuando el agua moja los pies.

Los hogares con pobreza energética (que es una forma de denominar a la pobreza completa) han aumentado con Rajoy un 62%. Han pasado a hundirse en esa limitación más de 700.000 personas. Este dato forma parte de un trabajo muy completo de Emilio de la Peña en Ctxt.es. En él destaca cómo el salario real en euros ha bajado un 5%, han aumentado los trabajadores pobres, ha disminuido la inversión en sanidad o educación.  Hemos perdido en consecuencia puestos en el ranking de los sistemas sanitarios públicos más eficientes. Los ricos son cada vez más ricos. También con datos.

Por cierto, cabe preguntarse dónde habrá metido el PP el presunto ahorro de restringir la sanidad pública. O del copago y el medicamentazo que dejó fuera del sistema de salud más de 400 fármacos.

Más de medio millón de niños pasaron a engrosar  la pobreza infantil desde que entró Rajoy en el gobierno.  En tiempo récord además. En noviembre de 2011 había en España 2.226.000  viviendo bajo el umbral de la pobreza. La misma organización que lo evaluó, Save the Children, ya daba la cifra disparada en  2014: 2.826.549. Periodistas a sueldo, muy buen sueldo, para lavar la cara al PP, de los que vemos chillando en las tertulias, cuestionan estas cifras. A saber qué entenderán por riesgo de exclusión social, repiten, desde sus orondas vidas.

El alza de tasas universitarias, los créditos que entrampan e hipotecan la vida, las becas en rebaja. El éxodo de jóvenes y mayores por falta de trabajo. La vivienda cara, los alquileres en ascenso prohibitivo, los desahucios.   De los de tirarse por la ventana cuando llega la policía a echarlos de casa por orden judicial de un banco y de un Fondo Buitre.

¿Qué ha hecho con el dinero el gobierno de Mariano Rajoy? La justicia está certificando los ladrones que albergan en su seno. Esos que “hace mucho tiempo ya que no están”. Sabemos de los rescates. De despilfarros a la brava. En infraestructuras, especialmente.  La propaganda hizo de su gestión económica la mejor baza del PP, pero no salen las cuentas.

Y aún así hemos de aguantar a Rafael Hernando, a quien en Twitter me permito calificar de portacoz del PP, dada su virulencia verbal. O a su colega Martínez Maíllo tergiversando el papel del Congreso que es quien otorga las mayorías. A sus voceros.

Queda mucho por hacer en España. Empezando por la educación de esos millones de personas que no saben ni dónde les aprietan los zapatos.

Rajoy… Y al final fue despegado

  Rajoy se va. Ha dejado el acta de diputado. Ha estado con nosotros toda una vida. Cierto día, en el preludio de Eldiario.es, cuando solo funcionaba Zona Crítica, escribí sobre su estrategia: la del percebe. Tópico usado después con cierto éxito. Rajoy ha basado su vida en la constancia, en aferrarse a lo que consigue contra viento y marea. Su máxima, inspirada en otro gallego Camilo José Cela: “En este país, el que resiste, gana”, se convirtió en un mito. Que se niega a sí mismo, porque como diría también cualquier gallego, gana a veces y a veces no. A Rajoy le ha funcionado, hasta el día que ha entendido ganada la partida.

Hijo del que fuera presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el joven Mariano estudió Derecho como él y, ya desde el último año de carrera, preparó oposiciones a registrador de la propiedad. Las aprobó para convertirse a los 24 años en el titular de ese cargo más joven de España. Siempre se citó este hito en la derecha mediática como muestra de sus virtudes. Múltiples sospechas llegaron de otra banda. La derecha a veces tiene atajos en esto de los estudios y los títulos, como hemos podido ver.

 Un viejo  amigo, ingeniero, resaltaba que la de registrador no es una profesión para pensar y deducir sino para dejar constancia escrita de títulos. Exige perseverancia, no brillantez. De antiguo goza de privilegios impensables en el resto de Europa. España es el único país en el que cobran directamente al ciudadano que quiere inscribir algo. Fuera es un servicio público, gratuito, que llevan a cabo funcionarios.

 Mariano Rajoy se ha dedicado a la política durante más de 35 años. Pero mientras pudo mantuvo su plaza de registrador en Santa Pola (Alicante). Otro profesional de Elche colaboraba con él, hacía el trabajo. Una larga vida política llegó después. En la que ha logrado cargos muy relevantes en los que no destacó. Casi por descartes, se ve aupado a candidato a la presidencia por el PP, tras ser designado por Aznar. Sufre dos derrotas electorales. Nadie apuesta por él. Salvo una Comunidad Valenciana que hoy sabemos, ya por sentencia judicial, que dopó el apoyo a su elección.

La revuelta marea de la crisis le da aire y lo catapulta a la Moncloa cuando las calles están llenas de protestas por lo que su partido representa. Y logra, además, la mayoría absoluta, a pesar de contar solo con los votos del 30,37% del electorado, por los azares de nuestra también peculiar ley electoral. Zapatero no la consiguió con un 32,18% en 2008, ni con el 31,89% del 2004 y más papeletas a su favor que el PP en 2011 en ambas ocasiones.

  Durante años gozó de una sorprendente benevolencia de la prensa, en general, no solo consevadora. El señor de los hilillos, el de los lugares comunes, el gris gestor, despertaba una cierta compasión. Ya presidente, se subió en muchas ocasiones a una prepotencia inaudita que tampoco se le afeó.

  Sin piedad alguna, fue mermando los pilares del Estado del Bienestar. Cree -y ejerce- en la superioridad de unas clases sobre otras, como cuando, joven, escribió sobre la bondad por la estirpe que da la cuna. Ha mentido como ningún otro dirigente, si descontamos a miembros destacados de su partido. Las hemerotecas están desbordadas de sus frases y promesas falsas, de sus guiños que anticipaban inexactitudes. Avivó el conflicto con Catalunya por su intransigencia y búsqueda de votos. Destrozó RTVE como nadie hizo antes, ni siquiera José María Aznar. El Rajoy resiste en su esplendor.  Los medios han salido tocados. Los periodistas que se plegaron a tomar notas ante un plasma. Las instituciones se han visto seriamente resentidas. La involución y el recorte de libertades nos ha devuelto a negras noches del pasado.

Dice su gente del PP que ha sido el mejor presidente de la historia de España. Así la escriben.

   La corrupción ha tumbado a Rajoy.  Se ha podido comprobar la poderosa organización de la que forma parte el PP, el Sistema, el Régimen del 78. Precisa todo el entramado tal regeneración, que sería deseable una renovación más amplia, que Rajoy fuera ese punto de partida.

Es de valorar su acierto al reconocer que la batalla estaba perdida. Ojalá hubiera sido antes. Resistió. Ojalá se pueda recomponer el daño. En aquel artículo de 2012 concluí que, en muchos casos, los mariscadores terminan por hallar un resorte que desprenda al percebe de la roca a la que con tanto ahínco se sujeta contra todo pronóstico y toda lógica. El mar y la tierra son de todos, no solo del percebe.  Pero Rajoy se va con la frente alta y entre continuos aplausos, de forma que casi no parece que la mayoría del  Congreso le ha despedido. Fue despegado de la roca, y parece que se soltó para seguir nadando a su aire.

La España real vence a la trama Frankenstein

Hemos contenido la respiración hasta que a las 11.30 del viernes 1 de junio, 180 votos a favor de Pedro Sánchez le convertían en presidente del gobierno de España. Cómo habrá penetrado la corrupción en las entrañas del Estado que millones de personas temían ver surgir un “tamayazo” que desbaratase la elección del secretario general del PSOE.  El propio Mariano Rajoy se encargó  de dejar en evidencia a quienes de alguna forma le amparan. Acribillado su partido por la corrupción, le faltaba dar la nota final: el desprecio al Congreso de los Diputados, depositario de la soberanía popular con una espantada intolerable.

No cabe despedida más infame que agarrar la cartera, salir del hemiciclo sin que la presidenta hubiera  suspendido hasta la tarde la sesión, y “recluirse” – como titulaba RTVE-  en un restaurante cercano 8 horas, mientras caían hasta cuatro botellas de whisky. Con ministros entrando y saliendo, a un kilómetro de un Congreso que  debatía su moción de censura. Y salir apimplado, ya de noche.

Cualquiera hubiera pensado que la prensa generalista se volcaría en la necesidad ineludible de apartar a semejante presidente de las tareas de gobierno. Pero no. Su preocupación máxima era que Pedro Sánchez iba a sustituir a Rajoy en La Moncloa. Los medios internacionales titulan con los hechos: el presidente del gobierno español ha sido depuesto por corrupción. Los españoles siguen con su campaña de presiones para mantener su modelo.

Ya no pueden defender a Rajoy, pero sí a lo que representa. Las críticas al presidente censurado se alternan con durísimos ataques a Sánchez. Como objetivo: elecciones inmediatas que, en la confusión del momento, elijan la continuidad. No cabe peor solución ahora. Los tenebrosos augurios que plantean no tienen otro fin que dejar todo igual, esta vez con Albert Rivera al frente. U otro candidato del PP que sume fuerzas con Ciudadanos.

El Pedro Sánchez que dimitió incluso de diputado es acusado de “ambiciones monclovitas”. Le culpan de “recitar todos los desgastados comodines del lenguaje político: consenso, estabilidad, diálogo”. De demoler al PP. Aún apelaban en los diarios del viernes al “sentido de Estado” de un Mariano Rajoy que se pasó la tarde del jueves de larga sobremesa, recibiendo visitas de ministros y altos cargos interesados por su futuro. Estremecidos, temen su gobierno “inviable” y “temerario”. El que llaman “Gobierno Frankenstein”. El gobierno de Sánchez se vería, dicen, “tiranizado por los requisitos del PNV -Partido Oportunista Vasco-“. Esto último es de El País que un día fue un periódico serio.

Este viernes el escenario es distinto a hace dos días siquiera. La moción de censura ha tumbado al PP y ha señalado a la trama corrupta que ha invadido las entrañas de este país. La que ha  sembrado  de focos infecciosos las instituciones y los pilares fundamentales. Pase lo que pase, es ya así.

El otro notable resultado de la moción ha sido la bajada del suflé Albert Rivera, lastrado por su no a la moción, de alivio al PP. El líder de Ciudadanos  llegó a decir a los nacionalistas catalanes: Aprovechen estos meses de gobierno Frankenstein para violar derechos y libertades, para acosar, señalar  y que no se pueda defender la libertad y la unión. ¿Qué vendrá después? ¿Los tanques? Rivera y sus soflamas extremas dan cada vez más miedo.

España es un país al que los defensores del sistema corrompido no conocen. Porque ni siquiera la miran. No conocen a su sociedad y cómo vive y siente hoy. Todo lo que no sea su modelo es ETA, separatistas, podemitas y populistas. Mientras ellos se ven a sí mismos ejemplares y dignos de imitar.

Su modelo, a tenor de sus ataques, es un Estado centralista, uniforme, manejable, obediente, disciplinado. Blanco si pudieran, de superioridad masculina, si pudieran que ya no. De personas que hablen español, cumplan las normas protocolarias en el atuendo, y sueñen -si es el caso- sin estridencias. Uno, grande y atado.

Para esa sociedad que no existe hacen planes desde los despachos, los palcos o las cenas exquisitas para estómagos estragados. No escuchan sus acentos. No los admiten. Les repugnan. Desprecian cuanto se aleje de su prototipo altamente estereotipado. Y los señalan como si todos los ciudadanos compartieran el asco que ellos sienten por los que ven diferentes.

Los Frankestein son ellos. El PP, sus medios, sus tertulianos casposos, sus jueces, sus policías. Los que desde la llegada de Rajoy al poder aumentaron la desigualdad, el autoritarismo, las mentiras como norma de funcionamiento, la inseguridad en el futuro. Los que con su intransigencia incrementaron el independentismo catalán del que tanto se aprovechan con fines electorales.

El Dr. Victor Frankenstein fue el malvado que construyó un ser bueno aun hecho de retazos inservibles. que ni siquiera tenía nombre. No al revés. El pueblo inculto acudió en masa al castillo a destruirlo. Por ser deforme y distinto. Una metáfora completa. Lean el libro que escribió Mary Shelley en 1818.  Y dejen de poner rótulos fuera de sus propias cabezas.

No sabemos cómo nos irá con Pedro Sánchez  pero de entrada puede afirmarse que infinitamente mejor que con Rajoy o cuantos se le parecen. Sánchez ha sorprendido por su audacia y tenacidad. Y su iniciativa ha cuajado en un momento de hartazgo insuperable que los causantes no llegaban a ver, o pensaban iba a ser sofocado una vez más. Gente muy diversa se ha unido, es cierto, la real, la que puebla las calles de España con el mismo derecho que esas élites endiosadas. Las que han quedado desnudas y caducas, súbitamente, de nuevo. Aunque hay que estar atentos a sus coletazos y descalificaciones.

Lo difícil y “complejo” es gobernar con sus zancadillas.  Con sus medios ferozmente en contra. El aplauso tras ganar la moción, con personas que jamás pensaron votar al PSOE felices en la tarea común, con diputados de Unidos Podemos coreando ¡Sí, se puede!  Es inédito en España. E ilusionante. En Portugal lo han logrado. Se precisa “mano izquierda”, en todos los sentidos. Habrá que aprender las nuevas dinámicas hasta para enjuiciar este gobierno, ejercido por el PSOE y sustentado por una suma de minorías que precisan unas de otras y han de saber su lugar.

De Pedro Sánchez y esta etapa se espera que no defraude las esperanzas que han nacido con este cambio. Han de ser contenidas, pragmáticas. Aprendiendo de los errores pasados, propios y ajenos.  Basta ese primer paso. Con cautela y fuerza. Orillando reproches  como hará de continúo la oposición. El PP y Ciudadanos son ya la oposición ¿pueden creerlo?

Expulsar al PP del gobierno es una exigencia ética

Lo terrible de este país es que se dude de la ineludible necesidad de deponer al gobierno del PP.  O se obstaculice. Ya es inaudito en una sociedad democrática que Rajoy no haya dimitido y convocado elecciones. Pero, dado el comportamiento continuado del Partido Popular, es la actitud esperable. No ha habido ningún error. Lo alarmante, por tanto, es que no sea  un clamor, político, mediático, ciudadano y de todas las instancias, que el PP no puede seguir en Moncloa.

Nos encontramos ante una organización que ha parasitado el país. Con una red, apenas invisible, de apoyos mediáticos y empresariales. Incluso ha infectado a la sociedad que la aguanta como normal. Todos saben lo que han hecho.  Saben de la Caja B del PP, acreditada en la sentencia de la Gürtel, y cómo han usado ese entramado con los principales condenados. Corrupción desde hace casi 30 años. Y, lo juzgado, es solo una primera parte de Gürtel, queda ese abecedario de casos que desde Púnica a Lezo ha saqueado el erario público. Cómo será que ha sido condenado a tres años y medio de cárcel un ex vicepresidente autonómico, de Castilla León, y ha pasado hasta desapercibido.

Sonroja ver salir a toda la cuadrilla de notables con esa cadena de mentiras, blanqueo de la corrupción y ataques a Pedro Sánchez que les ha presentado una moción de censura.  Cospedal, con su potente ministerio de Defensa tras ella, acusa al líder del PSOE,  de ser “Enemigo del Estado de Derecho”.  Un Estado de Derecho en el que la número 2 del PP ha llegado hasta a rechazar la sentencia de la Gürtel y descalificar a los jueces.  La vieja y chirriante táctica que no hace sino confirmar la urgencia de echar al PP del gobierno.

En todos los tonos, han ido destacando que con la moción peligra la estabilidad de España. Es decir, que la estabilidad de España es la corrupción. Insultante y doloroso si se tiene un mínimo de decencia. Dastis, ministro de Exteriores, dice que “quién esté libre de pecado –pecado- que tire la primera piedra”. Desde el PSOE, el expresidente extremeño Rodríguez Ibarra declara que “le importa más el independentismo que lo que haya robado el PP”.  Esa laxitud moral es causa de no pocas deficiencias en España.

Nada hay  que desestabilice más que la corrupción y, con ella, la falta de escrúpulos con la que se acepta. Han salido ministros, portavoces. Individuos que son considerados personalidades y reciben tratamiento de excelentísimo en muchos casos. Esta España de la que nos obligan a enorgullecernos, bajo patriotismos de banderas  y no por valores esenciales,  arrastra una indecencia secular en sus élites.

Es tremendo el silencio  sobre la corrupción del PP de intelectuales, organizaciones varias, la privilegiada jerarquía católica de quien se espera salvaguarde como mínimo la moralidad. Del jefe del Estado que tan presto y decisivo fue en octubre para la dura reacción contra el referéndum del 1-O en Catalunya. Dado que entonces se pronunció, no se entiende que no lo haga ahora.

La moción de censura es de resultado incierto. Podría salir, digan lo que digan. Con el voto de los nacionalistas, sin duda. Como ha hecho, cuando le ha convenido, el PP. Conservando los acuerdos que les dio Rajoy  al PNV (los iban a tener igual si siguiera el PP). Unidos Podemos y Compromís suman 71 diputados y dan apoyo sin condiciones.

En principio el apoyo del PSOE lo tiene también, aunque con las reticencias habituales de barones, baronesa y vieja guardia.  A los independentistas, ni agua, vienen a decir, cuando necesitarían sus votos. Las conversaciones iban marchando, a salvo de torpedos que pueden ser lanzados en cualquier momento, como éste de Borrell.

El obstáculo fundamental para la moción del PSOE está en Ciudadanos -que marca la agenda política con 32 diputados y… las encuestas-. No quiere que Sánchez sea presidente, quiere elecciones que supone le harían ganar o conseguir más escaños.

El Ibex ha irrumpido sin tapujos a su favor y al del partido de la Caja B. Plantea un pacto de estabilidad Rivera-PP de 12 meses antes de ir a elecciones. Un directivo dijo: “Esto no puede seguir así”.  ¿La corrupción? En absoluto. En “la economía” que va tan bien. Para ellos. La presunta recuperación económica es tan sesgada, que un informe del Banco de España certifica  el constante aumento de la desigualdad y el  enriquecimiento desproporcionado de las grandes fortunas con “la crisis”. A costa del resto de la población, por supuesto.

Sí, echar a Rajoy es una exigencia ética y nada justifica demorarlo.  El resultado de una moción de censura, de toda decisión democrática, está en las mayorías. Si gana Sánchez y forma gobierno será un resultado impecablemente democrático. Y no lo es descalificar a diputados elegidos por millones de personas como hacenAlbert Rivera y varios miembros de Ciudadanos y del PP.

Un gobierno sin Rajoy de inmediato

Tenemos los políticos que tenemos, insisto una vez más. No son esperables milagros, no existen. Pero hay grados. Imaginen, por un momento, que el sábado, ya no es presidente del gobierno Mariano Rajoy, con cuanto implica. Ya no toca sufrir las filípicas de Soraya de Santamaría y sus maniobras orquestales en la oscuridad. Ya no se ocupa de la Defensa María Dolores de Cospedal.  Ni adoctrina niños en valores castrenses,  junto al portavoz y ministro de Educación, Méndez de Vigo y ambos pueden cantar con el ya ex ministro de Interior, Zoido, y el ex de Justicia, Rafael Catalá, El novio de la muerte en la intimidad.

El sábado puede no ser Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Ni Fátima Báñez tener a su cargo el empleo, el paro y las reformas laborales. No representarnos fuera de España, Dastis. Que el portavoz Rafael Hernado se guarde sus coces para repartir desde su escaño. Que no se ocupe de agricultura, pesca, alimentación y medio ambiente, García Tejerina, si alguna vez lo hizo. Ni de la sanidad, Dolors Monserrat.  El sábado o poco después todo ello, cuando establece el reglamento el relevo.

La semana próxima RTVE puede tener un presidente que devuelva la libertad de expresión y el derecho a la información. Piensen en cuántos organismos podrían ser renovados para cumplir el servicio a los ciudadanos. Cuánta labor se puede hacer por recuperar los derechos y aventar las mordazas.

No hacen falta prodigios. La política, la sociedad, están muy tocadas por  la degradación.  Cualquier persona preparada, honesta, consciente de su papel como servidor público, es mejor que quienes han secundado esta larga etapa de ignominia.

¿Ocurrirá así? No es fácil, aunque no imposible. Es posible, aunque hay muchos dispuestos a impedirlo. Pero ¿a qué es hermoso el sueño posible de que llega el fin de la pesadilla? Porque implicaría el comienzo de otra etapa, con dificultades sin duda, para construir sobre terreno más limpio, al menos.

Prioritario: Atajar la corrupción del PP y la de sus cómplices

La sentencia de la Gürtel ha tenido consecuencias políticas. El PSOE ha cumplido lo que era ya un deber ineludible y ha estado a la altura de las circunstancias presentando una moción de censura a Mariano Rajoy. Bien encauzada, al proponer un  gobierno de Pedro Sánchez que repare algunas graves fracturas sociales, para, después, convocar elecciones. Unidos Podemos le ha ofrecido “apoyo incondicional”. Los números están muy justos y obligan, en los diferentes bandos, a la flexibilidad. Es esencial extremar la atención porque el problema de la corrupción no acaba en el PP como partido.

Tenemos el país que tenemos, la sociedad que tenemos profundamente afectada por tantos años de corrupción y de mirar para otro lado. Hay infección y contagio. Muchas rémoras se arrastran y no se ve un horizonte idílico, pero  cualquier opción es mejor que vivir en este estado que ha corrompido hasta la vida diaria. Es indispensable saber que la trama viene actuando desde diversos flancos y que nuestra única esperanza es la decencia. Nada menos. Y, por tanto, desactivar la engrasada maquinaria corrupta que acompaña al PP, con información, con denuncias, apelando a la ética, a la honestidad.

La corrupción del PP no hubiera sido posible sin todos aquellos que la apoyan. Los corruptores empresariales, los cómplices mediáticos y la propia sociedad que sustenta estas prácticas delictivas con su silencio e incluso sus votos. La sentencia de la Gürtel está sirviendo de catalizador para detectarlos con toda nitidez. Es uno de los aspectos nada secundario que acarrea la decisión judicial. Y no tienen más que ver las portadas de los diarios tradicionales para saberlo. La postura de Rajoy, sus tenebrosas amenazas, su desprecio a Pedro Sánchez priman de tal forma que la condena por corrupción parece algo irrelevante.  Una temible crisis institucional  nos  golpea y es por la moción de censura.

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Rosa María Artal💜@rosamariaartal

El Mundo, ABC, La Razón y El País. Cualquiera diría que este ejército mediático sale en defensa de Rajoy y la corrupción del PP.

El PP ha reaccionado con las técnicas habituales. Las conocemos. Acaba de pasar por el proceso Cristina Cifuentes como antes lo hiciera José Manuel Soria, salvando las distancias. Es un protocolo reglado. Minimizar la acusación (en este caso la sentencia), mentir sin freno, agarrarse a  presuntos eximentes: “casi no es una condena” –lo dijo Hernando- y al voto particular de un magistrado. A continuación,  esparcir basura, atacar y despreciar a los oponentes políticos que les critican,  para seguir encandilando a los del “todos lo hacen”.  Creer este cuento a estas alturas, tras toda una vida de corrupción institucionalizada -desde 1989 ha sido acreditada judicialmente-, no cuela. No existe gente tan estúpida, tan corrupta en su permisividad, sí.

El protocolo debe incluir ocuparse de nombramientos judiciales. En 9 años de instrucción han sufrido los rigores del PP en el poder policías, fiscales y jueces. El magistrado del voto particular, el juez Ángel Hurtado, defendió que estuvieran en el tribunal con él los constantes Enrique López y Concepción Espejel, se opuso a que fueran apartados por su vinculación al PP,  intentó sin éxito que Rajoy no fuera citado como testigo y retrasó la publicación de la sentencia hasta, casualmente, la aprobación en el Congreso de los presupuestos.

Los más destacados lavanderos del PP que operan en los medios quedan en evidencia al leer la sentencia. Hay que saber que existen y valorar su papel, son tentáculos del propio Partido Popular. La sentencia habla de “corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública”. Del procedimiento: “Mediante el inflado de precios que se cobraban de las distintas administraciones públicas afectadas”. De la finalidad “la obtención ilícita de importantes beneficios económicos a costa del erario público”. Del alcance “La sentencia acumula 28 delitos de prevaricación, 24 de cohecho, 26 de blanqueo, 36 de malversación de fondos públicos y 20 contra la Hacienda pública”. Es solo una parte de lo que extrae como  hitos probados, el director de eldiario.es Ignacio Escolar.

El periodista Carlos Hernández sintetiza las coordenadas del PP: “Rajoy ha mentido en sede judicial, en sede parlamentaria y en los medios de comunicación”. “El PP ha hecho de la mentira su único medio de supervivencia.” “El PP usó su caja B para pagar a periodistas mercenarios”. Acreditado el caso de la empresa de Jimenez Losantos, la ultraderechista Libertad Digital, ¿cuánto más habrá por lo que vemos con solo abrir los ojos? Rajoy  siempre estuvo ahí. Hay un M.Rajoy que cobró. La Caja B esconde muchas mordidas en forma de sobre.

Ahí siguen agitando sus puñitos los seguidores de esa pléyade de periodistas y tertulianos, contratados para echar colonia sobre la basura del PP y distraer de la verdad una y otra vez. Para hacer dudar al menos a los que quieren creer, no saber.  Hacen caja y las empresas que los llaman hacen caja con ellos. Es uno de los principales daños que estamos sufriendo. Cuando la opinión no es tal sino una venta de un producto defectuoso.

Tenemos un buen surtido en pocas horas. Consignas del PP, tal cual, sin cambiar ni una coma,  y las de cosecha propia. El Tribunal se ha excedido. A ver si lo arregla el Supremo. La recuperación económica del PP, que también es mala suerte recién publicado el informe del Banco de España que señala graves lagunas.   Luego siempre ganan las elecciones, sin mencionar el dopaje de la corrupción. Penas durísimas, mayores que por violaciones o asesinatos.  Es falso. Y llama la atención que se atrevan a decir eso por un micrófono. La corrupción mata, viola, daña. Las opiniones decentes deben hacer ver esa relación o al menos no disuadirla. Los recortes en sanidad, matan. Los copagos farmacéuticos para quienes no pueden costearlos, también. El frío también. La precariedad, la angustia por el permanente temor a perder el empleo. Es repugnante que se desligue la corrupción de sus consecuencias.

El Portavoz del PP Martínez Maíllo y el propio  presidente Rajoy han insistido mucho en que esta moción debilita a España. Las páginas de los medios internacionales están llenas de la condena sin precedentes a un partido político en el gobierno por sus sucias prácticas. Y deben sentirse atónitos de ver las tragaderas morales de buena parte de la sociedad española y algunos de sus políticos y periodistas.

Con aires de superioridad,  ambos dirigentes del PP se han referido a la mochila con la que cargaría Pedro Sánchez: los independentistas y Podemos. Los dos cocos para asustar a los españolistas que traguen bien el robo del dinero de todos. Nada deslegitima más a un partido que la corrupción, aprovecharse de los cargos públicos para robar a los ciudadanos. Y de esos tienen unos cuantos en el PP, además de su condena explícita como partido.

A Pedro Sánchez le han caído todas las iras. El PP se ha mostrado irritado con su decisión. Cambia de opinión. Como Rajoy o  Albert Rivera, en modo extremo. Como Pablo Iglesias o Irene Montero.  Pero el ojo mediático derecho solo ve incoherencias en la izquierda. No ve, parece, ni los daños sociales de la corrupción.  Quizás porque forma parte de ella.

Ciudadanos ha quedado descolocado. No apoyará la moción de censura del PSOE. Le vienen mejor elecciones aunque en Madrid no tomara esa postura. Un gobierno, más o menos progresista, que corte el grifo a tanta corrupción, a tanta arbitrariedad,  tanta potenciación de la desigualdad, que devuelva la libertad de expresión al menos a RTVE, dejaría muy en evidencia el mensaje único de Ciudadanos del “ay, se rompe España”, común al PP.

Parece un sueño. Igual se queda en eso. Vistas las reacciones del clan dominante, lo van a poner muy difícil. De momento, disponemos de una rara oportunidad para limpiar las cloacas y desalojar a una derecha que nos ha llenado de inmundicia la España que tanto dicen amar. Inconvenientes habrá, los lavanderos mediáticos harán horas extra para presentar un PP aceptable. Las armas electorales sucias ya se han visto desde el primer minuto. La maquinaria trabaja a todo gas.

Para que la Moción triunfe y se consolide, todos deberán aprender de errores pasados. Y sumar, porque lo básico es salir del pozo. Quién sabe si con aires más limpios, se recupera la dignidad y la decencia que no toda la sociedad atesora. Muchos deberían hacerse ese favor, hacérnoslo a todos.

Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un “Soraya y María Dolores se llevan mal”. Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre “trabajo decente y crecimiento económico” de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma “sospechosa” el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

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