El PP actúa como si tuviera un seguro de impunidad

Dejas unos pocos días sin meter un artículo sobre corrupción y le cae encima unas cuantas paletadas inmensas que parecen tapar todo lo anterior, que lo envejecen al menos. Hoy tenemos un escandaloso episodio vinculado a las Cloacas del Estado, concretamente a las de Interior en la época de Fernández Díaz.

La doctora Pinto reconoce al comisario Villarejo como el hombre que la apuñaló

Así lo cuenta Público que ha padecido en sus carnes esa oscura policía que llamaron polítca:

La doctora le ha reconocido “sin ningún género de dudas” nada más entrar a la sala donde se ha celebrado esta diligencia judicial. Acusa a Villarejo de ser el autor de uno de los dos apuñalamientos que sufrió, en concreto el del 10 de abril de 2014. Ha costado tres años llegar siquiera a esa rueda de identificación. Ha sido dentro de la causa que investiga al empresario Javier López Madrid por acoso sexual, amenazas y agresión contra la dermatóloga. El empresario, yerno de Villar Mir, investigado en tramas de corrupción del PP y al que la Reina Letizia envió un SMS  de apoyo llamándole “Compi-Yogui”.

Ahora ya podemos entrar en materia de cuanto representa lo que está sucediendo en España.  Hace 4 días estábamos con esto.

rajoy.congreso.capturaice el ex fiscal jefe de Anticorrupción, Manuel Moix, obligado a dimitir por su insostenible situación, que “se ha inmolado para proteger a su familia y a la Fiscalía”. La Razón, el diario de director y consejeros dudosos, lleva esta sentida declaración a portada. Maza, el fiscal general del Estado, declara: “Sería de justicia que Moix siguiese ejerciendo el cargo”. Lo dice en una comparecencia en la que, como describía detalladamente Ignacio Escolar, era difícil mentir más. El ministro Catalá vuelve a ponerse de perfil  invocando exquisitas independencias y, ahora, censurando la empresa offshore de Moix. Rajoy califica estos escándalos de “chismes” que dificultan su alta misión, y diversos cargos intermedios sacuden aquí y allá para distraer. Por favor, un poco de pudor siquiera, que les oyen personas adultas e incluso decentes.

Semejante dolo no impide al PP ver cómo va a hacerse cargo de varias de las causas judiciales en las que están inmersos justo el juez favorito de Ignacio González y del PP en definitiva. Hay que sustituir al juez Velasco que deja el delicado puesto, vía ascenso. “Si se confirma el regreso a la Audiencia Nacional de Manuel García Castellón, unos cuantos en el PP de Madrid dormirán mucho mejor“, explicaba también el director de eldiario.es. Muchos nombres de peso en el partido se encuentran en esta circunstancia. Algunos pierden el sueño. O los nervios, como Cifuentes y el PP de Madrid. En el caso de García Castellón renunciaría a un destino más cómodo y mejor pagado. Otro gran sacrificado.

Nos faltan palabras para expresar el desgarro que ocasiona el deterioro ético al que ha llegado la España del PP. Ningún argumento por sí solo explica cómo se sostienen sus niveles de desfachatez. Y sin que ni siquiera afecte al Gobierno de Rajoy, el primer presidente que habrá de testificar en un caso de corrupción. Hay una respuesta clara: porque pueden. Y pueden porque hay muchos colaborando en la empresa. Y en el PP lo saben. Están sufriendo más incomodidades que en otras épocas pero la seguridad con la que despliegan una y otra vez sus ardides evidencia que no sienten ninguna intranquilidad. Lo que bien pensado es lo que más intranquiliza. No temen cambios. Existe como un seguro de impunidad. ¿Han visto el respeto que infunden las críticas en RTVE?, siguen en su tónica como si nada ocurriera. Por citar un ejemplo.

Se aprecia una labor conjunta de los medios conservadores, que son casi todos. Muy visible en televisión y prensa se complementa en la radio como una auténtica gota malaya. Un ejército compacto: se apoyan unos a otros, citan sus artículos y frases, se emplean entre sí. Un rastreo por las distintas emisoras, por la mañana en particular, ofrece una machacona rueda de ideas base para afianzar las posiciones del PP y el descrédito de sus rivales. La consigna actual es que lo sucedido con la Fiscalía es una treta de los fiscales díscolos que quieren ir por libre. Difunden sin cesar la versión de Moix como un mártir que se ha inmolado por el acoso “de la oposición”. Y hay quien se lo cree o se lo quiere creer. Lo enlazan, invariablemente, con la bondad de haber aprobado los presupuestos del PP. Un veterano periodista decía: “Hoy hemos dado una lección al mundo de estabilidad, responsabilidad y credibilidad”. Precisamente. En la orla de la transparencia y la ética mundial estamos.

El PP sabe que sus escándalos se tapan con otros nuevos, gracias a esta ayuda indispensable. Con la gente que se niega a saber que apenas queda resquicio en el que políticos corruptos no se hayan enriquecido metiendo la mano en el dinero de todos. ¿Se han enterado de lo de ADIF? Pues también se mojó,  defraudó a Hacienda casi 5 millones de euros. Es como una orgía de latrocinio en la que se mezclan nombres y tramas. ¿Que hay gente decente en todos los sectores afectados? Por supuesto.

La caja fuerte del erario público ha dado mucha publicidad y muy precisa a algunas empresas de comunicación. El dinero negro de las Cajas B les aportó medios de promoción superiores al resto de los partidos para encarar las elecciones.  Trampas que alteran resultados.

Falta la política. Con la caja fuerte de nuestros impuestos el PP ha compensado a nacionalistas vascos y canarios el voto a su política, a la del PP, a sus recortes y el estado de putrefacción que nos envuelve. Los desequilibrios que pueden existir, que sin duda existen, se solucionan por la vía recta preferiblemente. Con un gobierno decente que se ocupe del bienestar de todos, sin privilegios a cambio del voto. Eso no es política, es una transacción. Y el “aprovéchate” que tanto se oye en los mercadillos de saldos contribuye a la Marca España más nefasta.

El PP de Rajoy gobierna y desgobierna, corta, manipula y teje las redes que le convienen, sin grandes escrúpulos, porque puede y le dejan. Porque le apoyan Ciudadanos, nacionalistas y el PSOE con su abstención. Albert Rivera y sus Ciudadanos han hecho trizas su credibilidad, por más que se lleven a Rivera al Club Bilderberg, Cebrián, Ana Patricia Botín y De Guindos. El PSOE que ha cercenado la investigación parlamentaria de las Cloacas de Interior no tiene excusa. Y si la tiene debería aportarla.  Igual debe negociar con el núcleo duro que le echó por tener tan clara como tenía su postura hacia Rajoy. Pero el tiempo pasa y el problema hoy en el PP no son ramas podridas, es el árbol el que está enfermo.

¿Alguien conoce alguna razón presentable que justifique el apoyo al PP?

*Publicado en eldiarioes   02/06/2017 – 20:26h

Trama, mafia o Heidi en las montañas suizas

rajoy.congreso.captura

El circo de tres pistas en el que han convertido nuestro país se supera cada día. El más difícil todavía se ha convertido en marca de la empresa. Hoy sale a escena Alberto Ruiz-Gallardón, exalcalde, exministro, extodo cargo del PP, vigente defensor de falangistas familiares a ritmo del Cara al sol . “Alberto” y la operación para “comprar una sociedad que no valía ni treinta millones por 100”. Colombia, Panáma, Banco Mundial. El Canal de Isabel II, siempre el canal.  Está grabado en la voz de su colega Ignacio González. 

Y Moix, siempre Moix. Ahora fiscal Anticorrupción, en su día de la Comunidad de Madrid. Época en la que el acusado en otra trama –Aneri, por estafa de 17 millones de fondos para parados–, declaró al juez que logró “ un maravilloso acuerdo” con la Fiscalía de Madrid para salir de prisión a cambio de no acusar al Gobierno regional y “echar mierda” a cargos de la patronal y la Cámara de Comercio. Moix lo niega, niega todo lo que le implica, aunque haya pruebas atestiguando que miente. Como cuando dijo que no intentó echar a las fiscales del Caso Lezo.

Volviendo a la pista 1, tenemos al exdirector del Canal de Isabel II intentando destruir documentos. Y a Edmundo Rodríguez Sobrino, expresidente de Inassa, testaferro de Ignacio González y consejero de la empresa editora de La Razón. Sí, el mismo a quien consolaban Marhuenda y Casals, altos ejecutivos de la publicación. Sí, va a hacer falta una guía. Un hombre muy ocurrente Casals. De él fue la idea de inventarse una encuesta que emocionaba al director de La Razón: “Me gustaría ser tan listo. Joder, se le ocurrió ayer”. El objetivo estaba conseguido: “Le hemos hecho una putada a ‘Cifu’ poniéndola por delante de Soraya. La matarán las otras” contaba Marhuenda. En sus horas libres entre tertulia y tertulia. A las que sigue acudiendo contra toda lógica y en síntoma muy preocupante.

Cifuentes, presidenta hoy de la Comunidad de Madrid. Vicepresidenta en los días que firmó un contrato investigado en La Púnica. Ahí aparece Arturo Fernández,  expresidente de la patronal madrileña, condenado por corrupción. Y con él, la contrata para el servicio de comedor de la Asamblea de Madrid, y la presunta financiación ilegal del PP.  Agiten y listo.

Y casi se queda sin relevancia en el espectáculo la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, por un asunto en relación a Mercamadrid donde se paga por la cesión de unos terrenos en lugar de cobrar. Se paga aún, y hasta 2032. Ya ha sido imputada.

No es un circo, en realidad. Tampoco una serie del Chicago años 20. Es la vida cotidiana en España. La actuación se enriquece con Cajas B, y casi el abecedario entero para designar las tramas de corrupción. Con gestiones que ocasionan daños a personas inocentes, solo culpables de convivir con estos políticos y con muchos otros cómplices.

Y ante todo esto, las cabezas más señaladas son llamadas a explicarse en el Congreso y resulta que no ha pasado nada. Nada ven irregular ni Moix, ni su y nuestro fiscal en jefe, José Manuel Maza, ni Catalá, el ministro de Justicia. Ni el de Interior y sus subalternos de alto rango con reuniones inapropiadas. Con chivatazos de ida y vuelta.

Ni Rajoy, por supuesto. El jefe del PP nunca sabe nada, salvo que todo lo que hace es lo correcto. “Moix funciona muy bien”, asegura el presidente del Gobierno en el Congreso. Mientras idea cómo declarar en el juzgado por Cajas B y sobres, vía plasma. Mientras, el portavoz Hernando reprime con esfuerzo la carcajada. El ministro de Exteriores bosteza, y su predecesor, García Margallo, expone su idea para que no se celebre una consulta en Catalunya: quemar las urnas.

Los colegas de Marhuenda se reparten entre tanto por los medios, tratando todos ellos de disuadir las acusaciones judiciales, las evidencias. Siempre encuentran explicación o modo de sembrar la duda. TVE titula, desde que despunta el alba y en semejante día, que “Rajoy acusa a Iglesias de querer controlar a jueces y fiscales” y ya no nos queda espacio para más estupefacción.

Esta caricatura de país tenemos. Goya la hubiera plasmado como nadie, en su negrura tenebrosa, en sus muecas y risotadas. Lo curioso es la arrogancia con la que despachan las acusaciones y  las preguntas molestas. Se comportan con la seguridad, la certeza, de la impunidad. A otros les ocurrió antes, también lo hacía el propio Ignacio González por no ir más allá de país y de época.

Ocurre que para mantener este tinglado hacen falta varias manos y de las que tocan teclas clave. No hay explicación, excusa, ni causa admisible en decencia y hasta en democracia para haber dado a este PP la mayoría que no tenía y necesitaba. Protestas para la galería y la autocomplacencia aparte. Y es atronador el servicio mediático a la causa. Factores que lo cambian todo.

Se dan intensos síntomas de atrincherar el bipartidismo que ya solo responde a la mitad del electorado, por encima de cualquier consideración. PP y PSOE pactaron desde la renovación del Tribunal Constitucional, a la presidencia de las Comisiones de investigación del Congreso esta misma semana. Las de investigación precisamente. Crisis bancaria y financiación ilegal del PP. Pensar en abandonar el apoyo, vía abstención, al gobierno del PP es ciencia ficción.

Los ciudadanos disponen de más capacidad de la que creen. ¿De verdad se tragan votantes y espectadores que lo que pasa en España es normal? ¿Y que los actores y soportes de esta tragedia hacen lo posible para enmendarla? ¿De verdad hay millones de españoles cayéndose del guindo o saltando por las montañas suizas con Heidi y su abuelito sin ver las cuentas bancarias de tantos corruptos? ¿De verdad convivimos con decenas de miles de personas de la misma especie que todos estos?

Caso Marhuenda, visto para tertulias… y para analizar seriamente

El País ha revelado nuevos fragmentos de conversaciones, dentro del caso Lezo, entre Mauricio Casals, Francisco Marhuenda y Edmundo Rodríguez, altos cargos del diario La Razón todos ellos, y, el último, Rodriguez Sobrino, testaferro de Ignacio González en Latinoamérica y detenido como él, en prisión sin fianza.
 La causa contra Casals y Marhuenda por coacción a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes , fue archivada, por la declaración de la aludida que aseguró en sede judicial que no se sintió coaccionada. El contenido de lo hablado por estos dirigentes de La Razón  deja lugar a dudas a pocas dudas, sin embargo. “Las pasará putas esta señora”, dice Casals, mientras Francisco Marhuenda afirma que “hay que asustar” a Cifuentes. Se trataba de que retirase un informe incriminatorio que había presentado, algo que no hizo.
Marhuenda declaró que lo grabado por la policía  eran mentiras piadosas a un amigo que lo estaba pasando mal y así lo entendió el juez Velasco que sobreseyó la causa. Cualquiera puede comprobar lo que se habló  y en qué tono en esta transcripción. 
A destacar:
F. M. : Hay una cosa que le va a asustar. Le voy a decir: mira ten en cuenta que cuanto más tiempo mantengas vivo este tema, más te puede perjudicar, porque tú eres la sucesora de… Que tú no eres de otro partido, ¿sabes? Y vete con cuidado porque al final pueden entrar a tocar los cojones los de la Asamblea… Y empiezan a tocar los huevinis y entonces. Hay que asustarla, tanto de grupo como de, decir, oye Pepe Creuheras (presidente de Atresmedia) está cabreado con el tema, Mauricio está cabreado con el tema y yo estoy cabreado con el tema. Estamos todos cabreados con el tema.
Casals: Somos más peligrosos en el boca-oreja nosotros que en el periódico.
 – F. M. : Bueno eso me ha contado ella, en confianza me ha dicho. Te lo cuento como amigo… Yo le he dicho que para nosotros tú eres fundamental, que eras el dueño del 30 por ciento… y que eres intocable. Entonces ella me ha dicho, oye entonces me has de decir porque oye yo no tengo ningún interés en que haya lío con esto porque a mí me perjudica…
Marhuenda presume de haber endurecido un editorial contra Cifuentes, pero hay un cambio de actitud, a la que él aludió tras declarar ante el juez. El País lo relaciona con que Atresmedia quiere las universidades de Cifuentes:

De otras conversaciones intervenidas durante la investigación se deduce que hubo una negativa por parte del Consejo de Administración de La Razón a publicar informaciones contra Cifuentes. Y que este cambio de actitud estuvo relacionado con el interés del grupo Planeta, máximo dueño de La Razón y del grupo Atresmedia, en ser adjudicatario de una de las dos nuevas universidades que el Gobierno de Cifuentes proyecta.

El 21 de Abril, cuando surgió el caso, publiqué un artículo en eldiario.es del que hoy mantengo el título: Caso Marhuenda, visto para tertulia. Como vemos, los manejos van mucho más allá, pero son visibles a poco que se preste atención. 
El PSOE exige la "revocación inmediata" de Marhuenda como comisario honorario
El director de La Razón, Francisco Marhuenda. EFE

La marea disuasoria ya ha llegado. Francisco Mahuenda, director del diario La Razón, vuelve a sentarse en las tertulias, como si una imputación judicial en un grave caso de corrupción fuera una gresca más de la sociedad del espectáculo. Marhuenda y Mauricio Casals, presidente de esta publicación, han declarado ante el juez por un delito de coacciones a la presidenta de la Comunidad de Madrid y su equipo.

Existen conversaciones grabadas por orden judicial que ambos reconocen como reales. En ellas hablan con Edmundo Rodríguez Sobrino, directivo del Canal en Latinoamérica y consejero de la empresa editora de La Razón. Pero Marhuenda le quita importancia porque considera que estaban ayudando a un amigo, es una forma de hablar, y con pedir disculpas por llamar “zorra” a Marisa González, la jefa de gabinete de Cifuentes, es bastante. Turno para otro, pasemos a otra cosa.

En su ayuda ha acudido la propia Cristina Cifuentes, que insiste en hacerse “la rubia” y se muestra ante el juez  más comprensiva con las presiones mal llamadas periodísticas.

Lo que asusta es esa concepción del periodismo. No se trata siquiera de si “nunca, nunca, nunca” Marhuenda coaccionó, sino de a qué se dedica. El trabajo es informar de asuntos que afectan esencialmente a los ciudadanos no ver cómo libra a un amigo, sobre el que pesan graves imputaciones, de responsabilidades judiciales. Para Edmundo Rodríguez Sobrino la Fiscalía Anticorrupción ha pedido prisión incondicional. Marhuenda es, como Casals, un alto cargo de un periódico y el juez Velasco habrá sopesado las pruebas. No son titiriteros o un rapero al que le pierden las palabras por la Ley Mordaza.

La hemeroteca, que invoca Marhuenda, está llena de portadas, editoriales y artículos insidiosos contra rivales del PP. El editorial del 19, el mismo día que se conocería su imputación, lo titulaba: “No es justicia, es política”. Y estaba plagado de las “verdades” de Marhuenda. Entre otras, que “Rajoy testificará, aunque no debería hacerlo”, “lo hará por una deriva política ajena a que la verdad sobre Gürtel se conozca”. O “mal que les pese a los inquisidores”, en referencia a los jueces que convocan a Rajoy como testigo y a la oposición política. Al periodismo, Marhuenda no se dedica.

Puede que el director de La Razón no sepa ya qué es periodismo, si alguna vez lo supo. Lo temible es que no lo sepan o no lo quieran saber quienes le convocan a las incontables tertulias en las que participa. A él y a los que comparten su peculiar sucedáneo del periodismo. Aquí reside el auténtico problema. El que puede confundir a los ciudadanos y afectar su derecho a la información. Estas actuaciones de parte terminan por convertir los delitos, la corrupción política, también en discusión de tertulia.

La pregunta insistente estos días es ¿cómo pudo pasar todo esto? ¿Cómo puede llegar un país a estos niveles de inmundicia? A añadir tramas sin fin al pozo de la escandalosa corrupción española. A ver cada poco a un político más, acusado de dirigir una red criminal para enriquecerse y vivir como un Marajá. A un Fiscal Jefe Anticorrupción que provoca un motín de los fiscales bajo el amparo de un artículo pensado para circunstancias extremas. Moix prohibió, por escrito, un registro de la operación y los fiscales no acataron la orden. Obligados a negociar con su jefe, aceptaron que los detenidos no lo fueran por “ pertenencia a organización criminal“, aunque sí figura en el sumario. A un ministro de Justicia como Catalá. A magistradas “de la casa” que avisan a los investigados. A alguien del Gobierno como se ha sugerido que también alertó a Ignacio González.

La justicia independiente es piedra angular de un Estado de Derecho. Y está demostrando que en gran parte funciona aunque no sin esfuerzo. A pesar de las interferencias. Pero hablamos de un país en el que ya cuesta discernir quién está limpio en las alturas. La detención de Javier López Madrid, yerno del empresario clave Villar Mir, amigo de los reyes a niveles de sonrojantes mensajes, relacionado con la trama Púnica también, nos habla de unas élites impropias.

Son cuestiones esenciales, a las que muchos ciudadanos empiezan a añadir con preocupación la responsabilidad de los medios. La información veraz es tan imprescindible como la justicia.

No se puede saldar la imputación de Francisco Marhuenda en una tertulia. En una, tras otra. Lo hará el juez. Pero periodísticamente no es sostenible. Los grupos de comunicación deberían ser exquisitos con esto. Y los ciudadanos también. No vale todo para distraerse, ni hacerse el distraído.

Tampoco es admisible el estado en el que se encuentra RTVE. De hecho, ha arreciado en sus prácticas manipuladoras desde que se llegó al acuerdo de que, algún día, se volverá a elegir a sus dirigentes por méritos profesionales y no por su servicio al PP.

En todos los casos, los ciudadanos están obligados a discernir cuándo les ocultan informaciones y cuándo les dan Venezuela por liebre o intereses empresariales por columnas de opinión. Ser responsables por el bien común.

Las andanzas de Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, han sido publicadas desde hace una década. Con su férrea resistencia, dado que le sobraba dinero para denunciar y pleitear contra periodistas. Espléndida la columna de Manuel Rico en Infolibre hablando, por cierto, de cuántos han salido a la palestra por “detener” a Ignacio González. Marca España.

Cada vez cuesta más tragar los apoyos del Gobierno a un PP en esta tesitura. Y creer que personas decentes duden de si la corrupción es cierta, a pesar de las abrumadoras evidencias y de los intentos por confundirles. Y sigue siendo irrenunciable que el periodismo informe de la verdad honestamente. Igual así, la corrupción pasa la factura que requiere y deja de ser la crónica de un olvido anunciado. A todos sus proveedores. La gente está que trina.

Moción de censura, urgente exigencia ética

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones en el Congreso de los Diputados.
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados. MARTA JARA

La fosa séptica de la corrupción del PP ha saltado por los aires. Por saturación de contenidos, y por el valor de los profesionales que se han empeñado en limpiarla a pesar de las zancadillas. La justicia sirve a la sociedad, a veces lo olvidamos. Tras una semana de “calvario mediático”, como la califica un colega, Unidos Podemos anuncia la presentación de una moción de censura. Si lo aprueban en consulta las bases, añaden este viernes. Con el candidato que prefiera el conjunto de los apoyos, de PSOE o Ciudadanos incluso.

Y el foco mediático cambia. Políticos y medios se lanzan a la crítica, con enorme virulencia. Como si estuvieran aguardando la ocasión para poner, de nuevo, parches de polietileno de alta densidad a la fosa de los detritus y tratar de contener el desparrame. Son muy respetuosos con la ética, la democracia, la pulcritud de las instituciones, pero la reacción desmesurada conduce a equívocos. Esas declaraciones airadas, esas portadas acusatorias, esos editoriales, otra vez. Contra Podemos, no contra la corrupción.

Con lo que estamos viendo, con provocaciones incluso de tutores del pillaje, que no sea un clamor que este PP debe dejar el gobierno resulta demasiado turbio. En la calle hay alarma social. En la que no anda entretenida, por supuesto, con los “juadores”, el equipo A, el Master Chef, Sálvame, o las adicciones partidistas. Abochorna la democracia que sean más duras las críticas a Unidos Podemos por plantear que no puede seguir este Gobierno, que a la corrupción del PP.

Echar al Gobierno que preside Rajoy es una exigencia ética, sin duda. No hay mal peor para una democracia, para una sociedad, que tener incrustado en el país un foco de putrefacción. Cada detalle que se conoce añade gravedad al conjunto. Lo último por ahora, la estrategia de Moix para someter a la fiscalía Anticorrupción que preside. Ser el único que hable con periodistas o controlar cada papel.

Las grabaciones judiciales a los protagonistas de la corrupción hieren los espíritus más curtidos, no así al parecer a políticos y medios. Nos tragamos el saqueo impenitente, los volquetes de putas de la Púnica de Granados, jueces enviados “a tomar por culo” de González, los hilos que se mueven para intentar que así sea, con mayor dureza en el caso de los fiscales: es demasiado, insoportable. No hay presunción de inocencia que tape la necesidad de una regeneración política, mientras la justicia sigue su curso.

Pero quien puede hacerlo no está por la labor. Es evidente. Al PSOE no le viene bien una moción de censura, descabezado ahora como está por su propia voluntad. Aunque la política es una actividad dedicada a trabajar por lo que le viene bien a la ciudadanía. Y este Partido Popular suma incesantes puntos contraproducentes para la salud social.

A la corrupción, como una losa que desprende toda su mugre sobre nuestras vidas, se añade la involución. El PP la intensifica, al ritmo que lo hace la sociedad sobre la que ejerce influencia. Llevamos unas semanas con unos brotes ultraderechistas, franquistas incluso, realmente significativos. Y el PP gobierna. Gracias a la abstención del PSOE y el sí de Ciudadanos. Y ahí sigue como un estigma a la credibilidad de estos partidos. Si la objeción fueran las formas de Unidos Podemos, presentarían su propia moción de censura. Y eso no va a ocurrir ni en sueños. Pedir dimisiones a secundarios, dejando al mando a quien nombra a todos es maniobra de distracción.

El PSOE no tiene ninguna posibilidad de gobernar en el estado en el que se encuentra. Los errores le lastran, como a sus colegas franceses. Los de Hollande, naturalmente. Tan vapuleado, que ni pudo presentarse a la reelección presidencial.  Valls, su jefe de gobierno, quedó aparcado por Benoît Hamon, el exministro, al que no echaron pero se fue en desacuerdo con las políticas de austeridad de su partido. Resulta patético que el PSOE salido del golpe contra Pedro Sánchez culpe a Hamon de su vergonzante 6,4% de votos.

La elección del PSOE está hecha desde hace tiempo: el PP. Para eso ató corto a Sánchez y le echó después. Por ideología y porque demuestra que no le incomoda seriamente la corrupción del PP. No secundará la moción de censura de Podemos. Y lo pagará probablemente. Si fuera por esta cúpula, los gobiernos del PP estarían garantizados sine die.

Ciudadanos tampoco. Es obvio. Dice preferir la estabilidad. La estabilidad de la corrupción, en la práctica. PP, PSOE y C’s han rechazado también la propuesta de celebrar un pleno monográfico en el Congreso para que Rajoy dé explicaciones por la corrupción. Como una piña. De ahí que se vea claro qué les incomoda más.

Recordamos estos días la moción de censura en 1980 de Felipe González a Adolfo Suárez, el presidente en minoría de UCD. El que reivindican ahora y añoran con lágrimas en los ojos como el mejor de la democracia. No vivíamos una situación de corrupción como la de ahora ni por lo más remoto. Se aprovechó la debilidad de Suárez ante las pirañas de su partido, muchos de ellos hoy en el PP. Sabiendo que no saldría adelante. Le fue muy útil a Felipe González. Poco después ganó y por aplastante mayoría absoluta, lo cuenta con detalle Sindo Lafuente. Las circunstancias son muy distintas en este momento. La prensa era muy distinta, los “ochenta” fueron los años de oro del periodismo en España. Y muchos siguen aquí. Evolucionados unos, involucionados otros.

Una moción de censura ahora, al PP, está mucho más justificada. Se trata de constatar al menos la situación abyecta que vivimos. Y definir los apoyos y las complicidades. No será fácil que los ciudadanos menos exigentes superen la barrera de a quienes les mandan detestar masivamente, pero al menos algo se oirá de los detalles que se ocultan (véase TVE entre otros medios). Sí, es una exigencia ética urgente llevar el debate sobre la corrupción al Parlamento.

Si el tactismo se admite en aquel y otros casos, pensar que es solo lo que mueve a Unidos Podemos a presentar una moción de censura, es la ley del embudo. Y que Podemos quiere “interferir” en las primarias del PSOE, que se basta y se sobra para interferirse solo, da idea del nivel que tienen los establecidos en España. Los establecidos, los que no pisan la calle o lo hacen con tapones en los oídos y antifaz de dormir. Siguen sin querer darse cuenta de lo ocurrido, de lo que desde las alturas provocaron, de las sombras mortales que se expanden sobre la ciudadanía en muchos lugares del mundo ya, por los años de políticas de la desigualdad, la injusticia y el saqueo.

En España, la única solución es un gobierno de concentración que, como escribía aquí Carlos Hérnandez, limpie a fondo la mierda. Superando crisis, rivalidades y rencillas. Porque conviene a la sociedad y no a intereses partidistas y empresariales. No va a ocurrir. Aunque la historia camina contra el bipartidismo corrupto, sus errores y manipulaciones. Y la salida en otros países está siendo caer en los híbridos del fascismo y los negocios, con vocación belicista y de recorte de libertades.

A todos los niveles, la ética empieza a ser una urgente exigencia.

Aguirre no acaba el problema, el problema es el PP

Cospedal llama a recuperar para el PP la unidad del centro-derecha español
María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy, en una de las votaciones del congreso del PP. EFE

Lo que parecía, era. Se repite como una mala serie negra. Ahora es el ministro de Justicia el que manda SMS de apoyo a Ignacio González como hizo con Bárcenas todo un presidente de gobierno, Mariano Rajoy. Y el de Interior confiesa que también habló con el detenido. Por teléfono. El escándalo de la corrupción va mucho más allá de los nombres propios, hoy en el pico del tablero. El problema es el PP. Ya producen vergüenza ajena sus portavoces hablando de casos aislados, salvo para adeptos impenitentes. A diario se nos desparraman encima los detalles de una insostenible depravación de la gestión pública. Una forma de ser y actuar que, ni mucho menos, acaba con la nueva dimisión de Esperanza Aguirre.

¿En qué Sodoma y Gomorra de la corrupción convirtieron Madrid y España numerosos altos cargos del PP? ¿Quiénes filtraron información secreta a los imputados? ¿A qué se dedican los pilares de la Justicia como la Fiscalía o el propio ministro? ¿Qué trasiego es éste de presuntos periodistas al servicio de la trama que hasta cambian de destino, como esa “una periodista” que desde La Razón colocaron en RTVE? ¿Qué credibilidad tienen los medios y dirigentes que lo propician?

Tenemos desde los grandes desfalcos a los detalles que marcan el carácter de una gente que denigra los cargos que ocupa. ¿Se puede llegar a mayor mezquindad que a triplicar el costo de las coronas a los muertos del 11M como cuenta un testigo que hizo el gobierno de Aguirre? Los detenidos, juzgados y sentenciados ya en algunos casos, han traficado con colegios, ayuda al desarrollo, niños discapacitados, desde la Púnica de Granados a la Gürtel valenciana o mallorquina.

¿Qué más resta por oír? ¿Qué el presidente de Madrid le diga al empresario Enrique Cerezo “ Aquí qué queda, ¿pegarle dos tiros al Juez?” y Cerezo llame al afamado comisario Villarejo. Pues así figura en las transcripciones por el caso del ático de Marbella. Recordemos que, con anterioridad, Fernández Díaz había cesado a la cúpula policial “por investigar el caso del ático”, según reconoció. ¿Qué país soporta este lastre y por tantos años?

Nueva en el ruedo, Concepción Dancausa, delegada del Gobierno del PP en Madrid. La que resultó agraciada con la presidencia de la Asamblea en aquel Tamayazo del 2003 que entronizó a Aguirre. Aún buscaba el PSOE a sus desaparecidos en el hemiciclo y ya soltaba Dancausa su discurso, preparado, sacándolo de su bolsillo. Mano derecha de Ana Botella en el ayuntamiento, la fiscalía la denuncia por un delito societario en una controvertida operación de Mercadrid. A instancias de la nueva corporación de Carmena que aportó los datos. Se ha constatado que la corporación del PP pagó por ceder unos terrenos a una empresa, en lugar de cobrarles. Y que se comprometió a seguir ingresándoles la cuota hasta 2032.

Es un dato relevante. Signo de una forma de actuar. Ana Botella practicó con fruición esas largas ataduras que han causado muchos estragos. Por ejemplo en la limpieza de Madrid. En la Operación Canalejas –adjudicado a la constructora OHL de Villar Mir– también se cruzó un contrato hasta 2027 con la concesionaria anterior del parking que nos iba a costar 21 millones de euros. Y la pretensión de establecer otro por 40 años. El consistorio actual operó cambios drásticos en el proyecto.

Y así por múltiples lugares donde escarbes, sin siquiera hablar de delitos sino de gestión. Los acuerdos firmados con constructoras concesionarias de autopistas se inscriben en la misma filosofía. La que llevó a indemnizar a Florentino Pérez por la fallida Operación Castor.

Ese aroma turbio que se intuye desde lejos. Reitero el extraño caso de un edificio en lugar privilegiado de Madrid que se fue dejando caer y terminó declarado en ruina en 2014, pero que había sido ofertado como nuevo hotel un año antes. En 2013. Por el grupo Ayre Hoteles (El Corte Inglés y a Abel Matutes) aunque ha borrado ya el texto, no así la signatura. Ya funciona. Solo el concejal de UPyD pidió investigar el caso.

Las subvenciones camufladas a los medios afines que han practicado números dirigentes del PP –véase aquí Aguirre o Botella aunque es práctica extensa compartida por muchos otros–, también lo pagamos en especie. En esos remedos de información que varios de ellos sirven. Tienen consecuencias.

Bastaría preguntarse, a la vista de lo que está saliendo a flote, por qué se armó el PP con leyes y códigos Mordaza en un país que no mostraba especial conflictividad social. Asombrosamente, para lo mucho que se ha maltratado a la sociedad. Lo hicimos desde la prensa: no hubo respuesta.

Y quedaría por indagar el apoyo, incondicional hasta ahora, del PSOE de la gestora al Gobierno del Partido Popular. O de Ciudadanos. A salvo del paripé para la galería que el cónclave práctica.  La medida efectiva es pedir una depuración real de responsabilidades, incluso retirar la confianza. No se entiende otra actitud.

En cabeza de la palabrería el propio PP, empeñado en declarar que son un partido ejemplar, honesto donde los haya, digno de enorgullecerse de él. Eso sí, con una ingenuidad infantil, incapaz de advertir cuándo se les llena la casa de corruptos, malversadores, ladrones sin escrúpulos, capaces de lucrarse –para tener dos, tres, cuatro casas– hasta con el dolor de los más débiles. Con el abuso de la ciudadanía en general a la que representan.

Urge saber y derivar responsabilidades de las filtraciones a los detenidos e imputados. Expurgar las malas hierbas que confunden  la separación de poderes. Aclarar el trapicheo en la prensa. Dejar de mirar para otro lado. De hacerse el idiota y de tomarnos por ídem.

“Limones negros” de Javier Valenzuela

El periodista Javier Valenzuela ha sacado nuevo libro, su segunda novela. Limones negros, Anantes, 2017. Se desarrolla, como la primera, en Tánger, Marruecos. Ciudad cítrica,  nos dice, por los limones, naranjas y mandarinas que ya forman parte de su obra literaria. Doy fe de lo que cuesta escribir una trama de ficción o remedo de ficción: la técnica es distinta al ensayo. Lo que hace Javier es conocer como su casa y su tierra esta ciudad y situarnos en ella con naturalidad, de una forma casi gráfica. Escenarios reales en los que van apareciendo personas reales que hablan como la mayoría de nosotros.

Siento un gran cariño por Javier Valenzuela. Lo encontré de casualidad cuando andaba desconcertada por el ERE de TVE que me había puesto en la calle y me echó un cable. El cable, para que escribiera y siguiera haciendo periodismo de alguna manera. Por camaradería. Lo que se dice un tío legal. Después fue él quien se quedó sin empleo, cuando El País hizo su ERE de grandísimos periodistas. Javier Valenzuela trabajó allí 30 años. Fue director adjunto, director adjunto de opinión, y corresponsal en Beirut, Rabat, París y Washington.

Por eso quiero hablaros de su libro, ya, poco después de empezar con el texto. Simplemente de lo que voy leyendo. Es una novela negra, naturalmente. Valenzuela es un especialista en el género, como lector.  El eje central es la corrupción. La española que busca nuevos horizontes y cruza el Estrecho. Con sus interrogantes, desde luego.

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De momento me he encontrado con el pobre Sepúlveda y su trauma de haber dejado de fumar. Vista mi propia experiencia, el trauma es realmente haber fumado y las consecuencias de dejarlo. Así que no es difícil ponerse en su piel, si bien empieza siendo un tanto tibio en compromisos sociales. Intuyo que no le durará mucho, porque toparse con la realidad, la suciedad, suele cambiar actitudes en la buena gente. Entre las mujeres, veremos. De entrada, Leila es con la que menos me identifico.

Pero lo apasionante es ser un lector informado, que sabe más que los personajes -una de las técnicas de la novela-. Sé que hay varios asesinatos, pero no a quiénes les va a tocar.  Ni cómo se desarrollarán los acontecimientos.

Ahí estoy pues. Llena de curiosidad y deseando mucha suerte con su nuevo libro a Javier Valenzuela.

Dos años de esperanza, frustración y maniobras mediáticas

Enero de 2015. La ministra de Empleo, Fátima Báñez,  escribía a los pensionistas para venderles la gestión de gobierno del PP  y una exigua subida del 0,25% en las mensualidades. En la actual legislatura la ha mantenido pese a no contar con mayoría absoluta. Los enfermos de hepatitis C se lamentaban de su viacrucis sin la medicación que puede salvarles. Hoy, dos dirigentes de la sanidad pública gallega se enfrentan a la investigación (antigua imputación) por asesinato sin que, por cierto, los principales periódicos locales llevaran la noticia a sus portadas.

La máxima preocupación de los grandes medios españoles en aquel inicio de 2015 era Syriza. Al margen de los creativos “Desgrecia” de La Razón, El País vaticinaba a 4 columnas que la victoria de Syriza en las elecciones griegas anticipaba “un periodo de agitación en Europa”. Y acudía en el subtítulo a una opinión de calidad: Rajoy advertía que “no jugaría a la ruleta rusa con Podemos”. En realidad, ahora, el período “de agitación” en Occidente corre a cargo de la extrema derecha, obviamente fanática y demagoga, que está a punto de coronar a su máximo exponente, Donald Trump, en la primera potencia mundial: Estados Unidos.

DENTRO DE 20 AÑOS, LOS HIPÓCRITAS HABITUALES LLORARÁN SUS LÁGRIMAS DE COCODRILO POR GRECIA COMO A TORO PASADO LO HACEN POR SREBRENICA

Machacaron a la Grecia de izquierdas, igual que la había sangrado su conservador bipartidismo. Aquel  verano de 2015, la UE protagonizó uno de los episodios más deleznables que quepa imaginar para cortar las alas a Tsipras, y lo logró. Con decidida voluntad de humillar, como castigo ejemplarizante, y el presidente griego se plegó. Esos días, por cierto, marcaron el principio de la profunda deriva en la que se encuentra la propia Unión Europea cuya actitud con los refugiados sonroja a la más tibia decencia. Los están dejando morir de frío. Dentro de 20 años, los hipócritas habituales llorarán sus lágrimas de cocodrilo por Grecia como a toro pasado lo hacen por Srebrenica o por cada atropello que históricamente propiciaron o no quisieron evitar, escribí entonces, pero, al paso que vamos, serán tantos los destrozos que ya no quedará llanto.

El atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo con un balance de 12 muertos, entre ellos los principales autores de la publicación beligerante contra los integrismos religiosos, supuso el despegue de una espiral diabólica. París, otra vez, Niza, Bruselas, Estambul, Berlín, sufrieron el impacto del terrorismo. Y, como siempre, Siria, Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen y tantos otros países olvidados. La espiral que siembra el miedo con causa y el miedo irracional que otros aprovechan. La que atribuye a una colectividad de 1.500 millones de personas el salvajismo de unos pocos, lo que no hace en buena lógica con otras comunidades: la de los noruegos rubios por poner un caso. La que  termina por extender la represión a todos, sin atajar soluciones efectivas si están vinculadas a poder y lucro.

El mundo ha cambiado. Los ciudadanos holandeses, por ejemplo, despertaron el año 2015 con una nueva ley que suponía un tajo mortal al Estado del bienestar. El cuidado de ancianos y dependientes, incluso niños discapacitados, pasaba a ser una obligación exclusiva de “familiares, amigos y vecinos”. Los Países Bajos se convertían en “una sociedad participativa”, un “allá te apañes por tu cuenta”, tras haber sido uno de los paradigmas del paraíso del bienestar. Imaginemos el estado de otras sociedades mucho menos exigentes con lo que importa, como es el caso de la española. Hoy, Donald Trump es el presidente de los EEUU aplicando con urgencia un programa xenófobo, insolidario, brutal que se puede encuadrar en el fascismo.

José Ignacio Wert sacaba adelante su ley de educación y sembraba el BOE de adoctrinamiento religioso: el alumno “reconoce con asombro y se esfuerza por comprender el origen divino del cosmos”, dice el Boletín Oficial del Estado Español aconfesional. Hoy lo tenemos becado en París, como embajador de España ante la OCDE, en unas condiciones laborales dignas de un príncipe. Otro embajador, Federico Trillo, fue descabalgado bajo las alas de un Yak-42 que nunca debió volar, pero poco, como se hacen las cosas en la derecha española y quienes la alientan.

DA LA SENSACIÓN DE QUE TODO SIGUE IGUAL QUE SIEMPRE, O PEOR SI SE MIRA LA INCERTIDUMBRE MUNDIAL, PERO LA POLÍTICA CIUDADANA HA PUESTO UN PIE EN LAS INSTITUCIONES

La corrupción lucía vigorosa. The Times publicaba en marzo de 2015:  “La élite gobernante española acusada de robar 450 millones de euros de dinero público”. Y añadía nombres. A la Gürtel se había sumado la PÚNICA y siguieron EMARSA, GUATEQUE, POKEMON, TAULA… vinculadas al PP. Las sagas familiares cleptómanas, como los Pujol, continuaron mostrando su desvergüenza. O supimos de las tarjetas black de la quebrada Bankia –que tuvimos que rescatar– con las que se solazaron a nuestra costa miembros de los principales partidos y sindicatos. Según la investigación judicial, el nuevo Sodoma y Gomorra estuvo regido por Blesa y Rato, otros dos destacados miembros de la formación en el gobierno.

Algo más pasó: volvió a despertarse ese poder ciudadano que se repliega como un gato al menor atisbo de duda. O de los palos y multas de las leyes y códigos Mordaza con los que se guarneció el PP. En mayo de 2015, las elecciones locales traen ayuntamientos de cambio. En las principales ciudades españolas. Barcelona, Madrid, Zaragoza, Valencia, además de Coruña, Cádiz o Santiago. Son acribillados desde el minuto 1 por la prensa convencional. Contrasta con el trato dispensado a los salientes. Fuera de Madrid, incluso en Madrid, muchos ciudadanos desconocen el caso de las viviendas sociales –ocupadas, no vacías– que Ana Botella vendió a un fondo buitre.

Podemos, el partido revelación de 2014, consolidó su fuerza al lograr, en unión de las confluencias, casi el 21% de los votos y 69 diputados en las generales de diciembre de 2015. La alianza Unidos Podemos no sumó  los votos de las dos formaciones por separado en junio de 2016, aunque logró 71 escaños. Ciudadanos, “el Podemos de derechas” que pedía el poder, no respondió a las expectativas creadas por los medios, pero sirvió para apuntalar al PP. Con un PSOE protagonista de un golpe interno que aún le cruje y cuyos vencedores manifiestan sin pudor que lo mejor para España es, al parecer, lo que hizo: un gobierno del PP.

La prensa de parte jugó un papel fundamental durante este tiempo, con una descarada apuesta porque nada cambiase. Sin temor a perder las formas. El director de El País, Antonio Caño, llegó a  enviar una carta a los suscriptores que se habían dado de baja, disconformes con la línea editorial del periódico. Caño atribuyó los editoriales incendiarios y cargados de insultos contra Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE defenestrado a la brava porque se negaba a apoyar al PP,  a la “efervescencia” que se produce en algunos momentos en este tiempo en que “los ánimos están exaltados”.

LOS SUEÑOS DE JUSTICIA Y DIGNIDAD TAMPOCO SE MARCHITAN. EN ALGUNOS PERÍODOS, COMO ÉSTE, CUESTA MÁS PERO OCURRE QUE LOS DERECHOS HUMANOS NO CADUCAN. Y ES IMPERATIVO DEFENDERLOS

La prensa independiente que fluye por Internet –la independiente entre la que utiliza esa vía– ha tenido también un papel esencial. En rescatar la información, dar los datos fundamentales para estimular el pensamiento crítico, y destapar numerosos casos de corrupción. Desde las tarjetas black a los papeles de Panamá por los que grandes figuras han evadido impuestos que detraen al funcionamiento del país.  Fueron perseguidos por ello, colean aún las denuncias… por contar lo que el poder no quiere que se sepa. No está todo perdido por tanto.

Es un largo recorrido de luces y sombras. Hubo puertas que no se abrieron, y realidades no asumidas. Cerrojos que se atrancaron dejando a los más vulnerables fuera. Da la sensación de que todo sigue igual que siempre, o peor si se mira la incertidumbre mundial, pero la política ciudadana ha puesto un pie en las instituciones. Y hay una poderosa siembra de cambio aún no agostada por los temporales. La realidad se impone tozuda en su rotunda injusticia: ocho personas acumulan tanto dinero como los 3.500 millones más desfavorecidos, según informe de Oxfam. Uno  de esos nombres es el español Amancio Ortega. Nuestro país sumaba 7.000 nuevos millonarios en 2016 mientras el 30% de la población más pobre perdía otro tercio de su poder adquisitivo. Sube la electricidad y la bombona de butano y las grandes soflamas de Báñez no permiten cuadrar las cuentas.

Los cantos de recuperación de la prensa cortesana (periódicos, radios y televisiones) no pueden ocultarlo. Ni la política que colabora con esta situación, desdibujar sus intereses. La prensa independiente se lo seguirá contando. Porque los sueños de justicia y dignidad tampoco se marchitan. En algunos períodos, como éste, cuesta más pero ocurre que los derechos humanos no caducan. Y es imperativo defenderlos.

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Publicado aquí: CTXT. Orgullosos de llegar tarde a las últimas noticias

CTXT cumple dos años y escribí este recopilatorio comparado

Un gobierno con desgana

 
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en la tribuna de oradores del Congreso. /EFE
 

Es como si Rajoy pretendiera dar a su Gobierno un carácter transitorio, como si lo hubiera abordado con la misma indolencia que imprime a todo lo que no sea el fútbol y algunos otros intereses. No ha presentado grandes novedades, ni propone un ápice de renovación. Equilibrios de poderes en el PP. Salen Jorge Fernández Díaz y García-Margallo, como aconsejaban a Rajoy algunos de sus diarios de apoyo a los que tanto debe. Deja en Hacienda a Montoro, sin atender a las mismas recomendaciones, y no hay cambios notables.

Entre las caras nuevas, el ministro de Exteriores, Alfonso María Dastis. 61 años. Diplomático de carrera, funcionario con gran experiencia, era hasta ahora el Embajador de España ante la UE. Uno de los más jovenes es Íñigo de la Serna, 45 años, actual alcalde de Santander. Tras diez años en el cargo, gobernaba ahora en minoría gracias a la postura de los concejales de Ciudadanos. El Supremo acaba de tumbar su plan urbanístico, considerado irreal en sus proporciones y con fuerte recalificación de suelo no urbanizable. Lo más apropiado para hacerse cargo de Fomento con todas sus obras.

Soraya Sáenz de Santamaría sigue siendo la mano derecha de Rajoy. Y en justo pago, mantiene la Vicepresidencia y añade Administraciones Territoriales. Puesto clave para controlar lo que llaman “la deriva catalanista” y la financiación autónomica. Hasta el último momento ha estado en pugna con María Dolores de Cospedal, nueva ministra de Defensa, estirando de la cuerda cada una de las dos rivales de poder, por el control del CNI. El Centro Nacional de Inteligencia parece haberse convertido en una codiciado instrumento. Lo mantiene la vicepresidenta; del mal, el menor.

Cospedal viene avalada por ser la más activa con la tijera en su etapa como presidenta de Castilla-La Mancha y ahora le toca gestionar el legado de Morenés con sus grandes compras de armamento. Por fin cumple su gran sueño de ser ministra y seguro que, dado su carácter de dureza inapelable, se sentirá cómoda en la función.

Interior le ha correspondido a su amigo Juan Ignacio Zoido, juez de profesión y sin ninguna experiencia en las labores que ahora se le encomiendan. Exalcalde de Sevilla, fue delegado del Gobierno en la comunidad manchega. Los indicios apuntan a que será un Fernández Díaz con acento andaluz; comparte con su predecesor el fervor religioso y una ideología fuertemente conservadora. Amigo también de la jueza Alaya entró por ello en algunas controversias, precisamente con el PSOE andaluz, el gran artífice de que Rajoy siga en el gobierno. Activo en Twitter y hasta discutidor, en este punto representa una cierta novedad respecto a sus colegas. Rafael Catalá se queda con Justicia donde ha prestado grandes servicios a la causa del PP.

La voz amable  de Íñigo Méndez de Vigo será la encargada de la Portavocía del Gobierno. Cargo que va a compatibilzar con Educación, Cultura y Deporte. Asuntos baladíes para el PP, se conoce, que no merecen ministerio individualizado. Méndez de Vigo fue, casualmente, el anterior Embajador ante la UE. Barón de Claret, de los de verdad, de la nobleza.

Mujeres pocas, las fieles escuderas de Rajoy como García Tejerina que repite en otro multiministerio: Agricultura, Pesca y Alimentación y Medio Ambiente. En cambio Fátima Báñez se queda solo con su Empleo y… Seguridad Social en lugar de Servicios Sociales. Su trágica Reforma Laboral es la prueba de cómo Rajoy siempre puede contar con ella.

Servicios Sociales e Igualdad han recaído en Dolors Montserrat, una abogada y diputada catalana perteneciente a una sólida saga del PP en la Comunidad. Y que, por cierto, debe un par de millones largos de euros a Hacienda. En esta lotería de intereses, le ha correspondido también Sanidad, nada menos. El modelo catalán de salud es a menudo más duro que el del resto del Estado, no es la mejor inspiración. Sanidad tampoco merece un Ministerio propio pese a su vital importancia. Transferida la gestión a las Comunidades Autónomas, precisa de directrices generales.

Luis de Guindos, que soñó con ser presidente del Eurogrupo, se queda en el gobierno. Bien servido, eso sí. Mantiene el Ministerio de Economía, sin Vicepresidencia. Y añade Industria que es un buen bocado. Álvaro Nadal, del clan de los “sorayos”, gran apoyo de Rajoy y hasta ahora jefe de la Oficina Económica del Gobierno, se ocupará de Energía, Turismo y Agenda Digital. Como se puede apreciar, tres sectores íntimamente relacionados de igual modo.

La desgana puede ser contagiosa, fundamentada. La ardua noticia fue ya que Rajoy volviera a formar gobierno en sí y  ésa ya la tragamos, aunque permanezca sin digerir. Parecía inconcebible que un partido encausado por corrupción y con sus tesoreros y múltiples miembros sentados también en el banquillo, continuara gobernando. Pero ocurren cosas en esta España nuestra como que el partido nominalmente socialista, PSOE, haya llegado a niveles de ruptura y escarnio por darle de nuevo el gobierno. De los regeneradores de Ciudadanos –que hasta han impedido una comisión para investigar al PP de Aznar en la Guerra de Irak– poco más se puede decir. El bloque ha levantado un muro de apoyo, defensa y exclusión de los enemigos. La apariencia de transitoriedad no implica que no vaya a durar 4 años más. O 5.

Insistir quizás en que no es cierta la consigna que repiten en los medios: Rajoy no tenía mayoría. No le votaron 16 millones de personas, algunos de esos millones (los de PSOE y Ciudadanos) votaron precisamente para que no gobernara.

No hay novedades. Las que siguen la línea del PP. Más recortes y subidas de impuestos. De algún lado han de salir los 5.500 millones que, nos dicen, “Bruselas exige”, como consecuencia de la gestión de Rajoy incumpliendo el déficit. La Deuda Pública sigue impagada y casi impagable tras el extraordinario aumento registrado en estos años. Las pensiones en el punto de mira. Los trabajos precarios no dan confianza alguna en su mantenimiento por esta vía. Y veremos qué pasa con la Ley Mordaza con un PSOE que multa y cesa con saña a sus miembros coherentes por negarse a hacer presidente a Rajoy.  Siquiera de forma testimonial.

Nada cambiará a mejor para los ciudadanos, para los jóvenes emigrantes que seguirán sin poder volver, o hacer planes de futuro en España. Para los trabajadores entrados en la pobreza, “pese” a la recuperación, como suelen decir. El 28% están en riesgo de exclusión social por la bajada de salarios, según Intermon Oxfam. Para el conjunto  de la sociedad en sí. Esto va de otro palo.

*Publicado en eldiarioes

El tren que siempre descarrila

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Foto del Día en el que el AVE llegó a Alicante

En el tiovivo de la actualidad ha pasado este lunes un momento durante la mañana una nueva revelación sobre la trama del AVE entre Murcia y Alicante. La trama de un tramo, hay más tramos. La Guardia Civil y la Agencia Tributaria han encontrado un desfalco de 18 millones de euros, a base de sobrecostos y empresas fantasmas. Se contó también el encantador trato que la banda dedicó a implicados de postín con toda suerte de regalos. Lo de hoy era que ADIF siguió contratando  con ellos a pesar de ser consciente de los precios exagerados que se estaban facturando. La empresa pública TRAGSA le advirtió. ADIF también es una empresa estatal. Dependiente hasta su ascenso a la Presidencia del Congreso español de Ana Pastor como Ministra de Fomento. Los votos de Ciudadanos a cambio de sillones en la mesa de la Cámara alta y de nacionalistas catalanes fundamentalmente -no sabemos aún a qué precio- facilitaron ese cargo a Pastor.

Hoy quienes dictan de alguna forma la actualidad siguen hablando de la formación de gobierno y del barómetro del CIS. De las olimpiadas y de alguna anécdota banal -en la de hoy no he reparado-. Yo os quiero recomendar vivamente un artículo publicado en CTXT.es por Rubén Juste de Ancos.

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Entra muy bien. Está escrito con gran brillantez. Y el contenido es como una novela. La de nuestra vida, la de la España en la que siempre mandan y se forran los mismos. Por eso, luego, se atraganta algo. Pero ahí están todos. Los políticos del afamado bipartidismo de la alternancia en el Siglo XIX. La dictadura de Primo de Rivera, la República, la gran dictadura eterna del franquismo, y esta bonita democracia de la que disfrutamos. Los Borbones, naturalmente, que sienten una especial predilección por el tren. La Nobleza, la de título y la de pasta. Toda la turbia historia de este país que repite los cánones con idéntica impunidad así pasen los años.

Veamos este párrafo en donde Juste de Ancos nos cuenta cómo los políticos compaginaban divinamente sus tareas de gobierno con otras empresariales en busca de lucro y facilidades para el negocio.No falta un detalle. Hasta el rescate público.

La compañía nació al año de ser aprobada la Constitución de 1876, que daba comienzo al modelo canovista de alternancia, y en su consejo se sentaban no sólo Silvela, sino posteriormente también Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros durante la mayor parte del último cuarto del siglo XIX y también presidente de la compañía en 1888 y entre 1892 y 1895, además de consejero del Banco Hipotecario. La compañía, con tan renombrado consejo, logró hacerse con el monopolio de los ferrocarriles del sur de España hasta la segunda década del siglo XX, al mismo tiempo que moría el sistema canovista. Con constantes pérdidas y falta de inversión en plantilla e infraestructuras, su ruina se fue sufragando temporalmente con inyecciones de dinero público. Durante la década de 1920 se negó, alegando falta de recursos, a cumplir con la subida de salarios y la mejora de condiciones laborales pactadas (jornada de 8 horas). El dinero lo adelantaría el Ministerio de Hacienda de Calvo-Sotelo (201 millones de pesetas, de los que devolvieron un 4%). Este detalle no impidió la subida de salarios del consejo y el reparto de dividendos durante este periodo.

Abro un paréntesis para hacer notar que este mismo lunes hemos sabido por eldiario.es que los gobiernos de Zapatero y Rajoy facilitaron a 7 ex altos cargos de Defensa trabajar en empresas de armamento.  El mundo es un pañuelo, el mundo de esta gente.  Y también ha pasado como un suspiro.

Os recomiendo pues, seguir leyendo desde el principio el artículo del ferrocarril que conecta a Cánovas con Ana Pastor, sus partidos, sus amigos, sus apaños, sus quiebras, los beneficios. También hay de PP y de PSOE entre los protagonistas de la historia hasta nuestros días. Ved, leed, es jugoso. Aquí está completo. 

En aquel libro del diario.es sobre el Relaxing cup of coffee de la insigne Ana Botella, escribí sobre infraestructuras, peliagudo tema. La conclusión fue que en España no se planificó un país para vivir, sino  un terreno para especular. No se pensó en dónde poníamos los edificios. No calculamos que la vía ancha del ferrocarril truncaba la exportación. Nos volcamos en primar el transporte por carretera y luego llenamos el suelo de aeropuertos y no el aire de aviones. Y de AVEs de tierra pero solo para transportar viajeros que puedan pagar el caro billete, no mercancías. Un caos. Así es todo.

Y así seguirá, porque así lo quieren unos cuantos nada inocentes. El teatrillo que montan cada es más visible y tedioso. Nos disponemos a vivir otros 4 años. o 5,. o los que dispongan, de gobierno de esta gente. La misma siempre, la misma siempre, con los mismos cómplices. En los que se incluyen varios millones de votantes que no tienen excusa alguna para decir que no saben todo esto. Que no saben que nos cargan a todos los demás con un insoportable manto de basura y corrupción. No tendríamos porqué aguantar su gusto por la mugre.

Todos ellos son los que conducen ese tren que siempre descarrila… para la sociedad.

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“Anuncio” de Pastora Gallardo

A lomos de Panamá para acusar a Podemos

 

Un sí unánime del Congreso para que todos los agentes tengan chaleco antibala

 

Cada país afectado por las revelaciones de los Papeles de Panamá anda lamiéndose las heridas que le dejan sus corruptos. Evadir obligaciones fiscales no es una conducta honrada. Islandia ha echado a su presidente sorprendido con las manos en la cuenta opaca. Lo ha pedido a voz en grito la ciudadanía, harta de ser despojada por sus próceres. Otros lugares plantean preguntas a sus implicados. Cameron con la cuenta de papá y desempolvando cartas poco airosas con el respeto a las obligaciones tributarias. Los hay, como España, que tratan de enmascararlos. Es el caso de nuestra patria hija Argentina que ya tiene un presidente del gusto de las élites, no es cuestión de obstaculizar su camino por unas evasiones fiscales. En esa larga lista de los aprovechados habituales, de los que no se pierden una, hay naturalmente españoles. Pero aquí se da la más insólita de las reacciones: portadas e informativos se llenan con lo que llaman financiación de Podemos.

España es ese país en el que estos días la Comisión de Interior del Congreso ha constatado que el Gobierno del PP ha mantenido una “policía política” a su servicio. Entre sus cometidos, la elaboración de informes anónimos contra adversarios políticos. Se diría que los ha acaparado Podemos. La gravísima noticia hubiera sido destacada en la prensa seria de países serios, aquí no. Aquí publican, dados por ciertos, “informes” de ese cariz que vinculan a Podemos con la Venezuela de Hugo Chávez. Por lo demás, varias veces repetidos y desestimados por la Justicia. Pueriles, pocas cabezas se tragan que ese dichoso país caribeño eligiera a España para exportar sus políticas teniendo muchos otros países más a mano. Jamás tuvo la relevancia de hoy en España hasta que surgió Podemos.

Prensa y periodistas los repiten amplificándolos sin mediar ni investigación, ni crítica. La máquina del fango en acción. Apoya una de las grandes cadenas de televisión con un reportaje casual sobre Venezuela en prime time. No sobre Panamá, sobre Venezuela una vez más. Y La Razón se firma una portada capciosa de manual y en ella pretende sembrar la sospecha de otra financiación dudosa para Podemos: algunas personas que le prestaron dinero en crowdfunding –retornado tras el cobro por escaño- no tributan a Hacienda, unos pocos exentos al no tener suficientes ingresos. Los poderosos pillados en Panamá tampoco pagan aquí, pero eso no merece sus portadas.

Estamos sabiendo que el jefe de la UDEF (Unidad de delincuencia económica y fiscal) de cúpulas varias veces “renovadas” por el PP llamó al Supremo para impulsar una querella contra Pablo Iglesias. O que el informe que circula entre los medios incluye como financiación de Podemos una beca a Pablo Iglesias de una fundación de El Corte Inglés en 2008, 6 años antes de la formación de Podemos. Beca que reciben anualmente numerosos investigadores con total transparencia. No todo el mundo es rico por su casa. Las tres asociaciones de Jueces denuncian lo que califican de “insólita injerencia de la UDEF contra Podemos”. Nadie más ha dicho nada. Y esto no es política, ni periodismo, echar a un partido político con trampas atenta la democracia. Con todas sus consecuencias.

El cúmulo de despropósitos, la inversión de dinero y efectivos para perseguir cada paso de Podemos, la difusión mediática con añadidos propios, es de suma gravedad. Tenemos implicada a la hermana del rey Juan Carlos en evasión de impuestos -40 años con cuenta opaca en Panamá que coincide exactamente con su reinado-, según la información del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ICIJ. A, Micaela Domecq, esposa del comisario europeo Arias Cañete. A implicados en la Gürtel del PP. Y, sin embargo, los esfuerzos fundamentales son para desprestigiar o sembrar dudas sobre Podemos.

Por si faltara poco, se lanza a cargar el obús con más metralla uno de los candidatos en liza para formar gobierno, Albert Rivera, quien obtuvo sus 40 escaños basándose en un programa de limpieza y regeneración que le diferenciara del PP. En el Congreso no hubo un “rifirrafe” político el miércoles como adora llamar el periodismo tópico. Hubo acusaciones de Rivera cuya falsedad tiene obligación de conocer antes de hablar. La cruel tijera del periodismo actual resume diciendo: “Íñigo Errejón rechazó las acusaciones de financiación ilegal”. No, recordó que el Supremo ha archivado las querellas dos veces y la Fiscalía ha declarado que no hay caso, pidiendo que si alguien tiene dudas vaya a comisaria a denunciarlo de nuevo. Y no es lo mismo. Aquí pueden oír lo que la prisa periodística –o lo que sea- no incluye.

Es cierto que otros partidos sufrieron en el pasado los rigores de sucias campañas para desbancarles de sus opciones políticas. Siempre fueron los mismos. Y es un dato clave. Ni siquiera fue con esta virulencia y trampa manifiestas. A Adolfo Suárez, a UCD, se la cargaron muchos de quienes hoy militan en las filas del PP o sus herederos naturales. Fue una ejecución en toda regla que también sufrieron otros líderes como Julio Anguita del PCE. La campaña contra Felipe González la diseñó y aplicó la prensa de la caverna. Ahora más nutrida y con la complicidad de periodistas que  no quieren significarse.

Como en el cuento de la madrastra, a Iglesias, Errejón, Bescansa… les toca la ración amarga, mientras el hijo predilecto se lleva las mieles. ¿Para cuándo doscientos artículos sobre “el liderazgo de Albert Rivera” o quinientos sobre  “la financiación de Ciudadanos”? Dediquen a ello siquiera una décima parte de sus esfuerzos. Sobre el machismo congénito y ofensivo de dos de sus más señalados miembros, De Azúa y Girauta ¿No hay nada qué decir? ¿Dónde están los análisis y editoriales sobre el voto en contra de los naranjas a derogar la LOMCE o la Ley Mordaza? ¿saben los ciudadanos con minúscula cómo se explica ese voto? Este artículo del profesor Agustín Moreno da muchos datos, comenzando porque el programa educativo de Ciudadanos lo presentó un economista: Garicano. Informar es esto.

El periodismo es investigar, ordenar los datos, separar los hechos de las especulaciones. Como está haciendo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ICIJ, con los papeles de Panamá. Ante la avalancha –de diferentes grosores y colores- para que exceda su labor y prácticamente juzgue y condene, se niegan. Lógicamente. Los descontentos tienen una larga lista de paraísos fiscales que investigar. Hay muchos más Panamá, amparados por el Sistema. Manden ahí a sus policías, periodistas y husmeadores, alívienlos de Venezuela que lo tienen ya muy visto.

A los periodistas sin mochilas nos están obligando a un papel que no es el nuestro y que resulta muy cargante ya. Tratar al menos de restablecer una cierta justicia en lo que se cuenta a los ciudadanos. Porque les va mucho en ello. Vemos a víctimas de este sistema corrompido, a obreros que trabajan de sol a sol, a jubilados  con sus pensiones en el aire  como no dejan de advertir desde instancias oficiales incluso, a los que sufrirán los nuevos recortes consecuentes al aumento del Déficit y la Deuda de la legislatura del PP, a saqueados por la corrupción y las decenas de Panamás, comprando el mensaje de la maldad y peligros de Podemos. Lo conveniente que es seguir como estamos inducen sin pudor. Y resulta clamoroso el silencio ante estos atropellos y ante la manipulación mediática. Porque no, no, salvo para adictos acríticos, esto no es política, ni periodismo: son negocios. Sucios. Privados.

La noticia no es ya si vuelven a sacar el ajado informe de la financiación de Podemos, sino por qué se está produciendo esta campaña. Se lo digo yo: para que nada cambie. Usted paga.

*Publicado en eldiario.es

PD.

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Gracias, @golondrinadnata

Pastora Gallardo, resume.

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La música la pone José Antonio Troyano: “Los pájaros en el Seto” de Los Cuentos de Hoffmann

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