¿Qué ha hecho con el dinero el PP?

Rajoy renuncia a su acta de diputado. Es el último episodio del momento que vive el PP. Un partido que, sin cabeza aún, ya ha pedido la dimisión de Pedro Sánchez, presidente desde hace 2 semanas, y estudia una moción de censura. Ha presentado 9 preguntas para la próxima sesión del Congreso y prepara más acciones. El gobierno apenas ha echado a andar. Se encuentra en fase de nombramientos, atender asuntos urgentes presupuestarios como la paga extra de los pensionistas y poner en marcha medidas llamativas –y positivas-. Como la devolución de la Sanidad universal a los residentes en España que tardará unas semanas en ser efectiva.

Con todo el lío de los emigrantes que les van a comer el pan a los mucho españoles, la Catalunya que quiere romper España y la búsqueda enfebrecida de ministros a los que pillar en falta y echar, pasan desapercibidas noticias a tener en cuenta. Por ejemplo, que  el BCE cierra el grifo. Ha anunciado que dejará de comprar deuda pública europea en Diciembre. Y de ahí viene una cascada de cuestiones.

Confirmamos la inyección que el Banco Central de la UE ha venido suministrando a las economías de la Eurozona. Los datos facilitados nos dicen que  ha invertido a ese fin 2,5 billones de euros desde 2015. De ellos, casi 250.000 millones le han tocado a España. En realidad, falta un buen lote de dinero por contabilizar. Fue en 2012 cuando Dragui anunció que  “haría todo lo posible por salvar el euro” y se lanzó a comprar deuda. Casualmente, la ayuda del BCE empezó con la llegada de Rajoy a la presidencia de España. Recordarán  que con él se alcanzó el top de la prima de riesgo:  650 puntos en julio de 2012. Y, ahora, cesa ese soporte extra cuando se va o lo echa una moción de censura. Le llamaron “Programa de Expansión Cuantitava”. Fue cualitativa también, en la práctica. A nuestro afortunado dirigente le vinieron de cara los vientos de millones europeos. Pero ¿qué se hizo con ellos o con la Deuda que sufragaban?

Miremos a ese foco de atención: 250.000 millones de euros confesos en 3 años y  poco. Y a la vez aumento récord de la Deuda Pública. Rajoy la cogió en 743.530 millones de euros y el 69,5% del PIB.  La ha dejado en más de 1.000.000 millones de euros y casi el 100% del PIB. Tan abultado endeudamiento consume una media de 31.000 millones de euros en intereses cada año. Son créditos y hay que pagarlos. Es hora de preguntarnos ¿dónde  metió el dinero el gobierno de Rajoy?

Numerosos miembros del PP aludieron como causa a facturas que se encontraron sin pagar en los cajones. Con ese dineral, habremos adquirido ¡quien sabe! si países enteros de esos que arruinan sus colegas ¿saben ustedes de alguno o de otra inversión que justifique semejante desembolso?

Se añaden varios agujeros más como el consumado a la Hucha de las pensiones. El PP la ha dejado temblando al punto de acudir a créditos para cumplir.  El gobierno del PSOE, recién llegado, ha tenido que pedir otro para pagar la extra de verano. No ha debido encontrar las arcas llenas de la recuperación. El PP no bajó impuestos, subió algunos inicialmente. Y  los recortes al Estado del Bienestar rozan lo escandaloso. ¿Dónde ha metido el dinero el PP?, insisto.

Muchos ciudadanos prefieren ocuparse de banderas, les hiere profundamente en su corazón mucho español que se ayude a los refugiados, el gasto que, según ellos, cuesta tener más ministras, pero no les hables de dinero en serio porque se aburren. O no se lo creen. Los pensionistas sí se han enterado ya. Las mareas se comprenden mejor cuando el agua moja los pies.

Los hogares con pobreza energética (que es una forma de denominar a la pobreza completa) han aumentado con Rajoy un 62%. Han pasado a hundirse en esa limitación más de 700.000 personas. Este dato forma parte de un trabajo muy completo de Emilio de la Peña en Ctxt.es. En él destaca cómo el salario real en euros ha bajado un 5%, han aumentado los trabajadores pobres, ha disminuido la inversión en sanidad o educación.  Hemos perdido en consecuencia puestos en el ranking de los sistemas sanitarios públicos más eficientes. Los ricos son cada vez más ricos. También con datos.

Por cierto, cabe preguntarse dónde habrá metido el PP el presunto ahorro de restringir la sanidad pública. O del copago y el medicamentazo que dejó fuera del sistema de salud más de 400 fármacos.

Más de medio millón de niños pasaron a engrosar  la pobreza infantil desde que entró Rajoy en el gobierno.  En tiempo récord además. En noviembre de 2011 había en España 2.226.000  viviendo bajo el umbral de la pobreza. La misma organización que lo evaluó, Save the Children, ya daba la cifra disparada en  2014: 2.826.549. Periodistas a sueldo, muy buen sueldo, para lavar la cara al PP, de los que vemos chillando en las tertulias, cuestionan estas cifras. A saber qué entenderán por riesgo de exclusión social, repiten, desde sus orondas vidas.

El alza de tasas universitarias, los créditos que entrampan e hipotecan la vida, las becas en rebaja. El éxodo de jóvenes y mayores por falta de trabajo. La vivienda cara, los alquileres en ascenso prohibitivo, los desahucios.   De los de tirarse por la ventana cuando llega la policía a echarlos de casa por orden judicial de un banco y de un Fondo Buitre.

¿Qué ha hecho con el dinero el gobierno de Mariano Rajoy? La justicia está certificando los ladrones que albergan en su seno. Esos que “hace mucho tiempo ya que no están”. Sabemos de los rescates. De despilfarros a la brava. En infraestructuras, especialmente.  La propaganda hizo de su gestión económica la mejor baza del PP, pero no salen las cuentas.

Y aún así hemos de aguantar a Rafael Hernando, a quien en Twitter me permito calificar de portacoz del PP, dada su virulencia verbal. O a su colega Martínez Maíllo tergiversando el papel del Congreso que es quien otorga las mayorías. A sus voceros.

Queda mucho por hacer en España. Empezando por la educación de esos millones de personas que no saben ni dónde les aprietan los zapatos.

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Rajoy… Y al final fue despegado

  Rajoy se va. Ha dejado el acta de diputado. Ha estado con nosotros toda una vida. Cierto día, en el preludio de Eldiario.es, cuando solo funcionaba Zona Crítica, escribí sobre su estrategia: la del percebe. Tópico usado después con cierto éxito. Rajoy ha basado su vida en la constancia, en aferrarse a lo que consigue contra viento y marea. Su máxima, inspirada en otro gallego Camilo José Cela: “En este país, el que resiste, gana”, se convirtió en un mito. Que se niega a sí mismo, porque como diría también cualquier gallego, gana a veces y a veces no. A Rajoy le ha funcionado, hasta el día que ha entendido ganada la partida.

Hijo del que fuera presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el joven Mariano estudió Derecho como él y, ya desde el último año de carrera, preparó oposiciones a registrador de la propiedad. Las aprobó para convertirse a los 24 años en el titular de ese cargo más joven de España. Siempre se citó este hito en la derecha mediática como muestra de sus virtudes. Múltiples sospechas llegaron de otra banda. La derecha a veces tiene atajos en esto de los estudios y los títulos, como hemos podido ver.

 Un viejo  amigo, ingeniero, resaltaba que la de registrador no es una profesión para pensar y deducir sino para dejar constancia escrita de títulos. Exige perseverancia, no brillantez. De antiguo goza de privilegios impensables en el resto de Europa. España es el único país en el que cobran directamente al ciudadano que quiere inscribir algo. Fuera es un servicio público, gratuito, que llevan a cabo funcionarios.

 Mariano Rajoy se ha dedicado a la política durante más de 35 años. Pero mientras pudo mantuvo su plaza de registrador en Santa Pola (Alicante). Otro profesional de Elche colaboraba con él, hacía el trabajo. Una larga vida política llegó después. En la que ha logrado cargos muy relevantes en los que no destacó. Casi por descartes, se ve aupado a candidato a la presidencia por el PP, tras ser designado por Aznar. Sufre dos derrotas electorales. Nadie apuesta por él. Salvo una Comunidad Valenciana que hoy sabemos, ya por sentencia judicial, que dopó el apoyo a su elección.

La revuelta marea de la crisis le da aire y lo catapulta a la Moncloa cuando las calles están llenas de protestas por lo que su partido representa. Y logra, además, la mayoría absoluta, a pesar de contar solo con los votos del 30,37% del electorado, por los azares de nuestra también peculiar ley electoral. Zapatero no la consiguió con un 32,18% en 2008, ni con el 31,89% del 2004 y más papeletas a su favor que el PP en 2011 en ambas ocasiones.

  Durante años gozó de una sorprendente benevolencia de la prensa, en general, no solo consevadora. El señor de los hilillos, el de los lugares comunes, el gris gestor, despertaba una cierta compasión. Ya presidente, se subió en muchas ocasiones a una prepotencia inaudita que tampoco se le afeó.

  Sin piedad alguna, fue mermando los pilares del Estado del Bienestar. Cree -y ejerce- en la superioridad de unas clases sobre otras, como cuando, joven, escribió sobre la bondad por la estirpe que da la cuna. Ha mentido como ningún otro dirigente, si descontamos a miembros destacados de su partido. Las hemerotecas están desbordadas de sus frases y promesas falsas, de sus guiños que anticipaban inexactitudes. Avivó el conflicto con Catalunya por su intransigencia y búsqueda de votos. Destrozó RTVE como nadie hizo antes, ni siquiera José María Aznar. El Rajoy resiste en su esplendor.  Los medios han salido tocados. Los periodistas que se plegaron a tomar notas ante un plasma. Las instituciones se han visto seriamente resentidas. La involución y el recorte de libertades nos ha devuelto a negras noches del pasado.

Dice su gente del PP que ha sido el mejor presidente de la historia de España. Así la escriben.

   La corrupción ha tumbado a Rajoy.  Se ha podido comprobar la poderosa organización de la que forma parte el PP, el Sistema, el Régimen del 78. Precisa todo el entramado tal regeneración, que sería deseable una renovación más amplia, que Rajoy fuera ese punto de partida.

Es de valorar su acierto al reconocer que la batalla estaba perdida. Ojalá hubiera sido antes. Resistió. Ojalá se pueda recomponer el daño. En aquel artículo de 2012 concluí que, en muchos casos, los mariscadores terminan por hallar un resorte que desprenda al percebe de la roca a la que con tanto ahínco se sujeta contra todo pronóstico y toda lógica. El mar y la tierra son de todos, no solo del percebe.  Pero Rajoy se va con la frente alta y entre continuos aplausos, de forma que casi no parece que la mayoría del  Congreso le ha despedido. Fue despegado de la roca, y parece que se soltó para seguir nadando a su aire.

La España real vence a la trama Frankenstein

Hemos contenido la respiración hasta que a las 11.30 del viernes 1 de junio, 180 votos a favor de Pedro Sánchez le convertían en presidente del gobierno de España. Cómo habrá penetrado la corrupción en las entrañas del Estado que millones de personas temían ver surgir un “tamayazo” que desbaratase la elección del secretario general del PSOE.  El propio Mariano Rajoy se encargó  de dejar en evidencia a quienes de alguna forma le amparan. Acribillado su partido por la corrupción, le faltaba dar la nota final: el desprecio al Congreso de los Diputados, depositario de la soberanía popular con una espantada intolerable.

No cabe despedida más infame que agarrar la cartera, salir del hemiciclo sin que la presidenta hubiera  suspendido hasta la tarde la sesión, y “recluirse” – como titulaba RTVE-  en un restaurante cercano 8 horas, mientras caían hasta cuatro botellas de whisky. Con ministros entrando y saliendo, a un kilómetro de un Congreso que  debatía su moción de censura. Y salir apimplado, ya de noche.

Cualquiera hubiera pensado que la prensa generalista se volcaría en la necesidad ineludible de apartar a semejante presidente de las tareas de gobierno. Pero no. Su preocupación máxima era que Pedro Sánchez iba a sustituir a Rajoy en La Moncloa. Los medios internacionales titulan con los hechos: el presidente del gobierno español ha sido depuesto por corrupción. Los españoles siguen con su campaña de presiones para mantener su modelo.

Ya no pueden defender a Rajoy, pero sí a lo que representa. Las críticas al presidente censurado se alternan con durísimos ataques a Sánchez. Como objetivo: elecciones inmediatas que, en la confusión del momento, elijan la continuidad. No cabe peor solución ahora. Los tenebrosos augurios que plantean no tienen otro fin que dejar todo igual, esta vez con Albert Rivera al frente. U otro candidato del PP que sume fuerzas con Ciudadanos.

El Pedro Sánchez que dimitió incluso de diputado es acusado de “ambiciones monclovitas”. Le culpan de “recitar todos los desgastados comodines del lenguaje político: consenso, estabilidad, diálogo”. De demoler al PP. Aún apelaban en los diarios del viernes al “sentido de Estado” de un Mariano Rajoy que se pasó la tarde del jueves de larga sobremesa, recibiendo visitas de ministros y altos cargos interesados por su futuro. Estremecidos, temen su gobierno “inviable” y “temerario”. El que llaman “Gobierno Frankenstein”. El gobierno de Sánchez se vería, dicen, “tiranizado por los requisitos del PNV -Partido Oportunista Vasco-“. Esto último es de El País que un día fue un periódico serio.

Este viernes el escenario es distinto a hace dos días siquiera. La moción de censura ha tumbado al PP y ha señalado a la trama corrupta que ha invadido las entrañas de este país. La que ha  sembrado  de focos infecciosos las instituciones y los pilares fundamentales. Pase lo que pase, es ya así.

El otro notable resultado de la moción ha sido la bajada del suflé Albert Rivera, lastrado por su no a la moción, de alivio al PP. El líder de Ciudadanos  llegó a decir a los nacionalistas catalanes: Aprovechen estos meses de gobierno Frankenstein para violar derechos y libertades, para acosar, señalar  y que no se pueda defender la libertad y la unión. ¿Qué vendrá después? ¿Los tanques? Rivera y sus soflamas extremas dan cada vez más miedo.

España es un país al que los defensores del sistema corrompido no conocen. Porque ni siquiera la miran. No conocen a su sociedad y cómo vive y siente hoy. Todo lo que no sea su modelo es ETA, separatistas, podemitas y populistas. Mientras ellos se ven a sí mismos ejemplares y dignos de imitar.

Su modelo, a tenor de sus ataques, es un Estado centralista, uniforme, manejable, obediente, disciplinado. Blanco si pudieran, de superioridad masculina, si pudieran que ya no. De personas que hablen español, cumplan las normas protocolarias en el atuendo, y sueñen -si es el caso- sin estridencias. Uno, grande y atado.

Para esa sociedad que no existe hacen planes desde los despachos, los palcos o las cenas exquisitas para estómagos estragados. No escuchan sus acentos. No los admiten. Les repugnan. Desprecian cuanto se aleje de su prototipo altamente estereotipado. Y los señalan como si todos los ciudadanos compartieran el asco que ellos sienten por los que ven diferentes.

Los Frankestein son ellos. El PP, sus medios, sus tertulianos casposos, sus jueces, sus policías. Los que desde la llegada de Rajoy al poder aumentaron la desigualdad, el autoritarismo, las mentiras como norma de funcionamiento, la inseguridad en el futuro. Los que con su intransigencia incrementaron el independentismo catalán del que tanto se aprovechan con fines electorales.

El Dr. Victor Frankenstein fue el malvado que construyó un ser bueno aun hecho de retazos inservibles. que ni siquiera tenía nombre. No al revés. El pueblo inculto acudió en masa al castillo a destruirlo. Por ser deforme y distinto. Una metáfora completa. Lean el libro que escribió Mary Shelley en 1818.  Y dejen de poner rótulos fuera de sus propias cabezas.

No sabemos cómo nos irá con Pedro Sánchez  pero de entrada puede afirmarse que infinitamente mejor que con Rajoy o cuantos se le parecen. Sánchez ha sorprendido por su audacia y tenacidad. Y su iniciativa ha cuajado en un momento de hartazgo insuperable que los causantes no llegaban a ver, o pensaban iba a ser sofocado una vez más. Gente muy diversa se ha unido, es cierto, la real, la que puebla las calles de España con el mismo derecho que esas élites endiosadas. Las que han quedado desnudas y caducas, súbitamente, de nuevo. Aunque hay que estar atentos a sus coletazos y descalificaciones.

Lo difícil y “complejo” es gobernar con sus zancadillas.  Con sus medios ferozmente en contra. El aplauso tras ganar la moción, con personas que jamás pensaron votar al PSOE felices en la tarea común, con diputados de Unidos Podemos coreando ¡Sí, se puede!  Es inédito en España. E ilusionante. En Portugal lo han logrado. Se precisa “mano izquierda”, en todos los sentidos. Habrá que aprender las nuevas dinámicas hasta para enjuiciar este gobierno, ejercido por el PSOE y sustentado por una suma de minorías que precisan unas de otras y han de saber su lugar.

De Pedro Sánchez y esta etapa se espera que no defraude las esperanzas que han nacido con este cambio. Han de ser contenidas, pragmáticas. Aprendiendo de los errores pasados, propios y ajenos.  Basta ese primer paso. Con cautela y fuerza. Orillando reproches  como hará de continúo la oposición. El PP y Ciudadanos son ya la oposición ¿pueden creerlo?

Expulsar al PP del gobierno es una exigencia ética

Lo terrible de este país es que se dude de la ineludible necesidad de deponer al gobierno del PP.  O se obstaculice. Ya es inaudito en una sociedad democrática que Rajoy no haya dimitido y convocado elecciones. Pero, dado el comportamiento continuado del Partido Popular, es la actitud esperable. No ha habido ningún error. Lo alarmante, por tanto, es que no sea  un clamor, político, mediático, ciudadano y de todas las instancias, que el PP no puede seguir en Moncloa.

Nos encontramos ante una organización que ha parasitado el país. Con una red, apenas invisible, de apoyos mediáticos y empresariales. Incluso ha infectado a la sociedad que la aguanta como normal. Todos saben lo que han hecho.  Saben de la Caja B del PP, acreditada en la sentencia de la Gürtel, y cómo han usado ese entramado con los principales condenados. Corrupción desde hace casi 30 años. Y, lo juzgado, es solo una primera parte de Gürtel, queda ese abecedario de casos que desde Púnica a Lezo ha saqueado el erario público. Cómo será que ha sido condenado a tres años y medio de cárcel un ex vicepresidente autonómico, de Castilla León, y ha pasado hasta desapercibido.

Sonroja ver salir a toda la cuadrilla de notables con esa cadena de mentiras, blanqueo de la corrupción y ataques a Pedro Sánchez que les ha presentado una moción de censura.  Cospedal, con su potente ministerio de Defensa tras ella, acusa al líder del PSOE,  de ser “Enemigo del Estado de Derecho”.  Un Estado de Derecho en el que la número 2 del PP ha llegado hasta a rechazar la sentencia de la Gürtel y descalificar a los jueces.  La vieja y chirriante táctica que no hace sino confirmar la urgencia de echar al PP del gobierno.

En todos los tonos, han ido destacando que con la moción peligra la estabilidad de España. Es decir, que la estabilidad de España es la corrupción. Insultante y doloroso si se tiene un mínimo de decencia. Dastis, ministro de Exteriores, dice que “quién esté libre de pecado –pecado- que tire la primera piedra”. Desde el PSOE, el expresidente extremeño Rodríguez Ibarra declara que “le importa más el independentismo que lo que haya robado el PP”.  Esa laxitud moral es causa de no pocas deficiencias en España.

Nada hay  que desestabilice más que la corrupción y, con ella, la falta de escrúpulos con la que se acepta. Han salido ministros, portavoces. Individuos que son considerados personalidades y reciben tratamiento de excelentísimo en muchos casos. Esta España de la que nos obligan a enorgullecernos, bajo patriotismos de banderas  y no por valores esenciales,  arrastra una indecencia secular en sus élites.

Es tremendo el silencio  sobre la corrupción del PP de intelectuales, organizaciones varias, la privilegiada jerarquía católica de quien se espera salvaguarde como mínimo la moralidad. Del jefe del Estado que tan presto y decisivo fue en octubre para la dura reacción contra el referéndum del 1-O en Catalunya. Dado que entonces se pronunció, no se entiende que no lo haga ahora.

La moción de censura es de resultado incierto. Podría salir, digan lo que digan. Con el voto de los nacionalistas, sin duda. Como ha hecho, cuando le ha convenido, el PP. Conservando los acuerdos que les dio Rajoy  al PNV (los iban a tener igual si siguiera el PP). Unidos Podemos y Compromís suman 71 diputados y dan apoyo sin condiciones.

En principio el apoyo del PSOE lo tiene también, aunque con las reticencias habituales de barones, baronesa y vieja guardia.  A los independentistas, ni agua, vienen a decir, cuando necesitarían sus votos. Las conversaciones iban marchando, a salvo de torpedos que pueden ser lanzados en cualquier momento, como éste de Borrell.

El obstáculo fundamental para la moción del PSOE está en Ciudadanos -que marca la agenda política con 32 diputados y… las encuestas-. No quiere que Sánchez sea presidente, quiere elecciones que supone le harían ganar o conseguir más escaños.

El Ibex ha irrumpido sin tapujos a su favor y al del partido de la Caja B. Plantea un pacto de estabilidad Rivera-PP de 12 meses antes de ir a elecciones. Un directivo dijo: “Esto no puede seguir así”.  ¿La corrupción? En absoluto. En “la economía” que va tan bien. Para ellos. La presunta recuperación económica es tan sesgada, que un informe del Banco de España certifica  el constante aumento de la desigualdad y el  enriquecimiento desproporcionado de las grandes fortunas con “la crisis”. A costa del resto de la población, por supuesto.

Sí, echar a Rajoy es una exigencia ética y nada justifica demorarlo.  El resultado de una moción de censura, de toda decisión democrática, está en las mayorías. Si gana Sánchez y forma gobierno será un resultado impecablemente democrático. Y no lo es descalificar a diputados elegidos por millones de personas como hacenAlbert Rivera y varios miembros de Ciudadanos y del PP.

Un gobierno sin Rajoy de inmediato

Tenemos los políticos que tenemos, insisto una vez más. No son esperables milagros, no existen. Pero hay grados. Imaginen, por un momento, que el sábado, ya no es presidente del gobierno Mariano Rajoy, con cuanto implica. Ya no toca sufrir las filípicas de Soraya de Santamaría y sus maniobras orquestales en la oscuridad. Ya no se ocupa de la Defensa María Dolores de Cospedal.  Ni adoctrina niños en valores castrenses,  junto al portavoz y ministro de Educación, Méndez de Vigo y ambos pueden cantar con el ya ex ministro de Interior, Zoido, y el ex de Justicia, Rafael Catalá, El novio de la muerte en la intimidad.

El sábado puede no ser Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Ni Fátima Báñez tener a su cargo el empleo, el paro y las reformas laborales. No representarnos fuera de España, Dastis. Que el portavoz Rafael Hernado se guarde sus coces para repartir desde su escaño. Que no se ocupe de agricultura, pesca, alimentación y medio ambiente, García Tejerina, si alguna vez lo hizo. Ni de la sanidad, Dolors Monserrat.  El sábado o poco después todo ello, cuando establece el reglamento el relevo.

La semana próxima RTVE puede tener un presidente que devuelva la libertad de expresión y el derecho a la información. Piensen en cuántos organismos podrían ser renovados para cumplir el servicio a los ciudadanos. Cuánta labor se puede hacer por recuperar los derechos y aventar las mordazas.

No hacen falta prodigios. La política, la sociedad, están muy tocadas por  la degradación.  Cualquier persona preparada, honesta, consciente de su papel como servidor público, es mejor que quienes han secundado esta larga etapa de ignominia.

¿Ocurrirá así? No es fácil, aunque no imposible. Es posible, aunque hay muchos dispuestos a impedirlo. Pero ¿a qué es hermoso el sueño posible de que llega el fin de la pesadilla? Porque implicaría el comienzo de otra etapa, con dificultades sin duda, para construir sobre terreno más limpio, al menos.

Prioritario: Atajar la corrupción del PP y la de sus cómplices

La sentencia de la Gürtel ha tenido consecuencias políticas. El PSOE ha cumplido lo que era ya un deber ineludible y ha estado a la altura de las circunstancias presentando una moción de censura a Mariano Rajoy. Bien encauzada, al proponer un  gobierno de Pedro Sánchez que repare algunas graves fracturas sociales, para, después, convocar elecciones. Unidos Podemos le ha ofrecido “apoyo incondicional”. Los números están muy justos y obligan, en los diferentes bandos, a la flexibilidad. Es esencial extremar la atención porque el problema de la corrupción no acaba en el PP como partido.

Tenemos el país que tenemos, la sociedad que tenemos profundamente afectada por tantos años de corrupción y de mirar para otro lado. Hay infección y contagio. Muchas rémoras se arrastran y no se ve un horizonte idílico, pero  cualquier opción es mejor que vivir en este estado que ha corrompido hasta la vida diaria. Es indispensable saber que la trama viene actuando desde diversos flancos y que nuestra única esperanza es la decencia. Nada menos. Y, por tanto, desactivar la engrasada maquinaria corrupta que acompaña al PP, con información, con denuncias, apelando a la ética, a la honestidad.

La corrupción del PP no hubiera sido posible sin todos aquellos que la apoyan. Los corruptores empresariales, los cómplices mediáticos y la propia sociedad que sustenta estas prácticas delictivas con su silencio e incluso sus votos. La sentencia de la Gürtel está sirviendo de catalizador para detectarlos con toda nitidez. Es uno de los aspectos nada secundario que acarrea la decisión judicial. Y no tienen más que ver las portadas de los diarios tradicionales para saberlo. La postura de Rajoy, sus tenebrosas amenazas, su desprecio a Pedro Sánchez priman de tal forma que la condena por corrupción parece algo irrelevante.  Una temible crisis institucional  nos  golpea y es por la moción de censura.

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Rosa María Artal💜@rosamariaartal

El Mundo, ABC, La Razón y El País. Cualquiera diría que este ejército mediático sale en defensa de Rajoy y la corrupción del PP.

El PP ha reaccionado con las técnicas habituales. Las conocemos. Acaba de pasar por el proceso Cristina Cifuentes como antes lo hiciera José Manuel Soria, salvando las distancias. Es un protocolo reglado. Minimizar la acusación (en este caso la sentencia), mentir sin freno, agarrarse a  presuntos eximentes: “casi no es una condena” –lo dijo Hernando- y al voto particular de un magistrado. A continuación,  esparcir basura, atacar y despreciar a los oponentes políticos que les critican,  para seguir encandilando a los del “todos lo hacen”.  Creer este cuento a estas alturas, tras toda una vida de corrupción institucionalizada -desde 1989 ha sido acreditada judicialmente-, no cuela. No existe gente tan estúpida, tan corrupta en su permisividad, sí.

El protocolo debe incluir ocuparse de nombramientos judiciales. En 9 años de instrucción han sufrido los rigores del PP en el poder policías, fiscales y jueces. El magistrado del voto particular, el juez Ángel Hurtado, defendió que estuvieran en el tribunal con él los constantes Enrique López y Concepción Espejel, se opuso a que fueran apartados por su vinculación al PP,  intentó sin éxito que Rajoy no fuera citado como testigo y retrasó la publicación de la sentencia hasta, casualmente, la aprobación en el Congreso de los presupuestos.

Los más destacados lavanderos del PP que operan en los medios quedan en evidencia al leer la sentencia. Hay que saber que existen y valorar su papel, son tentáculos del propio Partido Popular. La sentencia habla de “corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública”. Del procedimiento: “Mediante el inflado de precios que se cobraban de las distintas administraciones públicas afectadas”. De la finalidad “la obtención ilícita de importantes beneficios económicos a costa del erario público”. Del alcance “La sentencia acumula 28 delitos de prevaricación, 24 de cohecho, 26 de blanqueo, 36 de malversación de fondos públicos y 20 contra la Hacienda pública”. Es solo una parte de lo que extrae como  hitos probados, el director de eldiario.es Ignacio Escolar.

El periodista Carlos Hernández sintetiza las coordenadas del PP: “Rajoy ha mentido en sede judicial, en sede parlamentaria y en los medios de comunicación”. “El PP ha hecho de la mentira su único medio de supervivencia.” “El PP usó su caja B para pagar a periodistas mercenarios”. Acreditado el caso de la empresa de Jimenez Losantos, la ultraderechista Libertad Digital, ¿cuánto más habrá por lo que vemos con solo abrir los ojos? Rajoy  siempre estuvo ahí. Hay un M.Rajoy que cobró. La Caja B esconde muchas mordidas en forma de sobre.

Ahí siguen agitando sus puñitos los seguidores de esa pléyade de periodistas y tertulianos, contratados para echar colonia sobre la basura del PP y distraer de la verdad una y otra vez. Para hacer dudar al menos a los que quieren creer, no saber.  Hacen caja y las empresas que los llaman hacen caja con ellos. Es uno de los principales daños que estamos sufriendo. Cuando la opinión no es tal sino una venta de un producto defectuoso.

Tenemos un buen surtido en pocas horas. Consignas del PP, tal cual, sin cambiar ni una coma,  y las de cosecha propia. El Tribunal se ha excedido. A ver si lo arregla el Supremo. La recuperación económica del PP, que también es mala suerte recién publicado el informe del Banco de España que señala graves lagunas.   Luego siempre ganan las elecciones, sin mencionar el dopaje de la corrupción. Penas durísimas, mayores que por violaciones o asesinatos.  Es falso. Y llama la atención que se atrevan a decir eso por un micrófono. La corrupción mata, viola, daña. Las opiniones decentes deben hacer ver esa relación o al menos no disuadirla. Los recortes en sanidad, matan. Los copagos farmacéuticos para quienes no pueden costearlos, también. El frío también. La precariedad, la angustia por el permanente temor a perder el empleo. Es repugnante que se desligue la corrupción de sus consecuencias.

El Portavoz del PP Martínez Maíllo y el propio  presidente Rajoy han insistido mucho en que esta moción debilita a España. Las páginas de los medios internacionales están llenas de la condena sin precedentes a un partido político en el gobierno por sus sucias prácticas. Y deben sentirse atónitos de ver las tragaderas morales de buena parte de la sociedad española y algunos de sus políticos y periodistas.

Con aires de superioridad,  ambos dirigentes del PP se han referido a la mochila con la que cargaría Pedro Sánchez: los independentistas y Podemos. Los dos cocos para asustar a los españolistas que traguen bien el robo del dinero de todos. Nada deslegitima más a un partido que la corrupción, aprovecharse de los cargos públicos para robar a los ciudadanos. Y de esos tienen unos cuantos en el PP, además de su condena explícita como partido.

A Pedro Sánchez le han caído todas las iras. El PP se ha mostrado irritado con su decisión. Cambia de opinión. Como Rajoy o  Albert Rivera, en modo extremo. Como Pablo Iglesias o Irene Montero.  Pero el ojo mediático derecho solo ve incoherencias en la izquierda. No ve, parece, ni los daños sociales de la corrupción.  Quizás porque forma parte de ella.

Ciudadanos ha quedado descolocado. No apoyará la moción de censura del PSOE. Le vienen mejor elecciones aunque en Madrid no tomara esa postura. Un gobierno, más o menos progresista, que corte el grifo a tanta corrupción, a tanta arbitrariedad,  tanta potenciación de la desigualdad, que devuelva la libertad de expresión al menos a RTVE, dejaría muy en evidencia el mensaje único de Ciudadanos del “ay, se rompe España”, común al PP.

Parece un sueño. Igual se queda en eso. Vistas las reacciones del clan dominante, lo van a poner muy difícil. De momento, disponemos de una rara oportunidad para limpiar las cloacas y desalojar a una derecha que nos ha llenado de inmundicia la España que tanto dicen amar. Inconvenientes habrá, los lavanderos mediáticos harán horas extra para presentar un PP aceptable. Las armas electorales sucias ya se han visto desde el primer minuto. La maquinaria trabaja a todo gas.

Para que la Moción triunfe y se consolide, todos deberán aprender de errores pasados. Y sumar, porque lo básico es salir del pozo. Quién sabe si con aires más limpios, se recupera la dignidad y la decencia que no toda la sociedad atesora. Muchos deberían hacerse ese favor, hacérnoslo a todos.

Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un “Soraya y María Dolores se llevan mal”. Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre “trabajo decente y crecimiento económico” de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma “sospechosa” el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

Demos gracias al PP

¿Por dónde empezamos?  ¿Por un portavoz del PP exigiendo a los pensionistas que den las gracias al gobierno y encima por una presunta subida que no se ajusta a la realidad? Quizás, mejor, arrancar con la policía nacional requisando camisetas y bufandas amarillas a la entrada de la final de la Copa del Rey. Haciendo desnudarse de ellas a quienes las portaban para arrojarlas a un contenedor común. Por la brava, el amarillo como peligro público.

O por Cifuentes en la descomunal osadía de acallar las voces que informan de su falso máster y cuanto ocultaba. La querella contra Ignacio Escolar y Raquel Ejerique de eldiario.es , ha llegado. La ya es presidenta de la Comunidad de Madrid los denuncia por  “faltar a la verdad, injurias y calumnias”  que “persiguen” atentar contra su reputación y su honor. Agarrada a  la roca como Rajoy contra viento y marea. Cayéndosele a pedazos cuanto toca e inmutable en el puesto. Hasta que la tumbó un vídeo guardado con la peor intención.

Es difícil elegir el hilo de dónde tirar para iniciar el relato de esta enquistada etapa.  La conclusión está clara: España ha entrado en una deriva delirante. Sin que, quienes podrían operar cambios sustanciales, muevan un dedo. Es una clave significativa. El PP les ha pillado de tan forma el punto a sus colegas de presunta oposición que se permite tensar la cuerda  cuanto le place, como convencido de que no la van a romper. Salvo que convenga a alguien con toda nitidez, sopesando intereses. No se entiende de otra manera lo que está sucediendo.

Cada día más datos de la inmensa trama que ha hundido a la Universidad Rey Juan Carlos y tocado a la universidad española. Salieron truenos. A manos del Rector, el centro dispone de un hangar de un millón de euros en el que empresas privadas dan decenas de cursos de formación. Cuenta con arquitectos bipolares, contratados como funcionarios y manteniendo sus estudios privados. El consejero de Educación de Cifuentes es el responsable de vigilar el instituto que organizó el Máster de su jefa. La funcionaria que modificó las notas de Cifuentes controla las subvenciones a las asociaciones de estudiantes. Y suma y suma.

Y sigue el desquicie diario en múltiples frentes. La cruzada del juez Llarena, el estrambótico duelo entre este juez del Supremo y el Ministro de Hacienda, con los informes de la Guardia Civil de por medio. La Fiscalía que se multiplica en tareas de impulso y afinamiento. Un juez de Martorell admitiendo la denuncia contra 9 profesores catalanes por delito de odio contra los cuerpos de seguridad, basado en presuntas humillaciones a hijos de miembros de la Benemérita.

Demos gracias al PP. Sin flores amarillas por si acaso.

Demos gracias al PP por los recortes, las largas listas de espera en sanidad, el copago, la merma de medios y personal. Así han socavado los recortes el derecho a la salud en España.  La ideología clara debilitando la escuela pública en favor de la concertada. Es una permanente lucha por el lucro selectivo y en contra de la educación, la cultura, incluso la ciencia. El Ministerio desoye a los científicos y otorga 12 licencias de extracción de coral rojo en la Costa Brava, encuentras perdido en esta marea de despropósitos que siempre llevarán la puntada con hilo de algún interés no general.

Cojamos el mapa de la corrupción para no perdernos. Tenemos trama nueva descubierta por la UDEF. Una desaladora en Murcia . El PP “regaló” 600 millones a ACS, de Florentino Pérez. La Unidad de Investigación de la Policía nacional descubre que el Gobierno murciano del PP colaboró para que la constructora consiguiera rendimientos del 60.000% desplazando todos los costes y riesgos a las arcas públicas, cuenta El Confidencial. Eso sí, a cambio según la UDEF, ACS pagó un millón en facturas falsas y regalos para entrar en la trama del agua. ¿Un millón a cambio de 600 millones? Hasta para eso nos hacen pufos ruinosos.

Españoles casi todos, repitan conmigo: gracias, gracias, PP.

La investigación política de la corrupción española por fin traspasa fronteras, dado que la exportan embutida en un senador del PP. El Consejo de Europa  -no Consejo Europeo- estudia este caso de Pedro Agramunt, destituido de la presidencia por “fuertes sospechosas” de corrupción en un asunto de presos políticos en  Azerbaiyán.  Una actividad “diplomática” salpicada de lujo y sexo, con prostitutas contratadas de tres en tres en hoteles de lujo, billetes de 500 euros, caviar, regalos caros.

Mujeres, hombres y niños, demos gracias al PP por la vergüenza nacional e internacional que nos infieren, que tanto curte.

Los medios vendiendo procés, procés, procés, y prácticamente sin mencionar el botín amarillo que incauta la policía de este conglomerado que manda, del que parecen actuar como parte. Apenas nada dicen del profundo retroceso en libertades que padecemos los ciudadanos. Ya es delito todo, a veces de terrorismo.

El PP no ha cedido a ninguna crítica. TVE como ejemplo paradigmático sigue en sus obscenos informativos en particular los del fin de semana e Informe Semanal. Ni siquiera han sido condescendientes en la Hora Punta de  Cárdenas. No nos faltaba más que l a desaparición del costoso vestuario para uso en pantalla, valorado en 4 millones de euros. El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez,  es otro miembro del PP sujeto a la misma roca que Rajoy y Cifuentes. No hay percebeiro que los suelte, de hecho los que pueden no lo hacen. ¿Por qué?

Sánchez, Pedro, se va a Alemania a alertar contra el separatismo.  Ángel Gabilondo sostiene el estandarte de la moción de censura a Cifuentes. Iceta y el PSC acuden a la fiesta de Sociedad Civil Catalana que entrega premios internacionales: A Tajani, cofundador de Forza Italia de Berlusconi y a Manuel Valls, el azote de gitanos, a 12.000 de los cuales expulsó de Francia. Albiol tiembla ante tal rival.

Valls, la gran apuesta de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, ahora que está en horas ínfimas en Francia. A Ciudadanos se les han subido las encuestas a la cabeza, y a la vez han caído en la cuenta de la que podría avecinarse. Albert Rivera busca otros Valls para completar cuadros, porque como ganen a ver qué hacen. Entretanto echa una mano al gobierno para  seguir paralizando las 58 leyes que, con asuntos bien serios, quiere mantener el PP.  Pide informes. Ha aprendido también la táctica de la excusa.

Demos gracias a todos, mientras ya lloramos de impotencia.

Bescansa tropieza en formas. Monedero dice que “el Congreso pierde una mala política con Bescansa”. Pierde, mala. Bescansa, por cierto,  no se va con toda razón. Menos mal que no sin dificultades salen adelante difíciles logros. El ayuntamiento de Manuela Carmena en Madrid ha conseguido  vetar a las grandes eléctricas –lo que pocos se atreven- y apostar por las energías renovables al 100%.  Los jueces han dado vía libre al cambio de calles franquistas que había recurrido la Fundación que mantiene el nombre del dictador. Algo es algo.

El PP confía en sus votantes  al extremo de que ahora ya incluso el portavoz  Rafael Hernando puede humillar y llamar estúpidos a los pensionistas y luego negar lo que ha dicho y está inmortalizado en vídeo. Quizás confía también en la tácita empresa común con sus apoyos políticos y mediáticos. Gracias a todos.

Era la guinda. En la web de la Xunta de Galicia desde 2010. Y lo han retirado ante las protestas. Recomendaba utilizar “la marcha atrás” como método anticonceptivo válido. Consiste “en retirar o pene de la vaxina antes de exaculacion”. Por si acaso, explicaban la técnica en un folleto.

Demos gracias al PP, con freno y marcha atrás hasta volver al menos a los albores de este siglo XXI.

El tiempo de los idiotas

rajoy.avion.baltar

Mariano Rajoy en Avión, Orense, durante una campaña electoral

José Carlos Lorenzana es minero, uno de los que anduvo hasta Madrid en aquella histórica marcha de 2012. Llegó a ser alcalde de su pueblo, Pola de Gordón (León). Luego vendrían las decepciones y la dimisión. Íntegro, coherente, enorme luchador, formuló una inquietante pregunta tras leer que la Fiscalía pide no juzgar al PP por el borrado de los ordenadores de Bárcenas: “¿Quién de vosotros estaría dispuesto a sacrificar su carrera profesional, y probablemente su vida familiar,por combatir algo, la corrupción, que dos tercios de los españoles justifican y ven bien?”

La cuestión nos martillea de continuo a muchos, la oímos a menudo, la vemos en los comentarios a los artículos . Les votarán igual, la mayoría ni se molesta en leer reflexiones que quedan para un sector de concienciados de antemano.  El dopaje que proporciona la corrupción altera los resultados electorales y, dentro de ella, la formidable máquina de apoyo a la propia corrupción del sistema. Pero es cierto que tenemos un problema. Los motivos de preocupación son fundados. Está adquiriendo caracteres de plaga, al punto que se busca cómo tratarla. Nos enfrentamos a la creciente influencia de los idiotas.

El concepto de “idiota” nació como una definición. En la Antigua Grecia. Describía a una persona egoísta y que se desentendía de los asuntos públicos. De ahí vinieron los añadidos peyorativos, la torpeza y cortedad de entendimiento, porque quien descuida su papel en lo común ha de saber que alguien lo hace por él. Muchas veces en contra de sus propios intereses y no existe ineptitud mayor.  Las evidencias del masivo ascenso de los nuevos idiotas son abrumadoras. Todo el sistema aboca a este modelo. De hecho algunos ya han llegado a los gobiernos y desde luego al staff directivo de periódicos. Multiplicando por esporas cada día el crecimiento del fenómeno.

Ya se hacen estudios y se esbozan manuales para tratar con los idiotas, aunque no los llaman exactamente así.  Nos están hablando de personas que se mueven por emociones y rechazan los argumentos, pétreas ante razonamientos, aunque les muestren su error. Seres irracionales, por tanto. Hace unos días el periodista científico de El País Javier Salas publicó un exhaustivo trabajo sobre el tema que titulaba: ¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados?Los datos contrastados convencen menos que los mensajes emocionales. Diversos estudios revelan las limitaciones de la razón, añadía. En algunos individuos más que en otros, eso es notorio, pero en número creciente.

Están y proliferan ya en múltiples campos.  Un informe europeo saca los colores a la sanidad en España por sus listas de espera y su excesiva dependencia de la privada. Noticia de hoy, y de todos los días desde que el PP y sus correligionarios convirtieron nuestra salud en un botín o al menos en objeto de lucro. Ha ocurrido ante nuestros ojos: nos han ido vendiendo parte de la sanidad. Con la connivencia de millones de votantes incapaces de relacionar hechos con consecuencias. Ya se advierte que hay pacientes de primera y de segunda para enfermedades caras. Si le cae un cáncer a un precario lo machaca doblemente. Y tiene culpables.

Los idiotas directos se ven desde lejos. Los antivacunas –que cita Salas- son capaces de poner en riesgo la vida de sus hijos, de perderlos en esa apuesta.  Y de ponernos en peligro a todos. Tras la homeopatía, avanza ahora la curación mental del cáncer que divulgan algunos pregoneros de la irracionalidad.  Y lo asombroso es que encuentran sitio en auditorios públicos, en Universidades, para impartir su palabrería. Acabamos de asistir a la sentencia judicial que exculpa a un curanderode la muerte de un chico con cáncer que, por su consejo, abandonó la quimioterapia. Al final, fue consciente de la brutal equivocación. Su padre se está empeñando en alertar del peligro a otros.

Con idéntica actitud, millones de personas ponen en riesgo su estabilidad, su futuro, sus vidas también, por sus decisiones personales. Los expertos consultados por Salas, los que lo analizan en otras publicaciones, coinciden en que un gran número de personas están dispuestas a creer lo que quieren creer y guiados tan solo por sus emociones. Lo que en sociología se llama “percepción selectiva”. Unas orejeras que borran lo que no les interesa.  Nada les hace cambiar de opinión, a no ser la persuasión –con múltiples cautelas para que no se replieguen recelosos- de alguien que se haya ganado su confianza. Emocionalmente. Estamos en estas manos.

Este viernes, en la tertulia de Hoy por Hoy en la Cadena SER el periodista Antón Losada se esforzaba con paciencia infinita en hacer comprender a una tertuliana -que se presenta como periodista- que existían otras vías para la recuperación que la precarización de los trabajadores. ¿ Y dónde está escrito? ha respondido en un reto tras varios cortes similares. Fuera de ideologías es inadmisible la presencia de una indocumentada para hablar en serio, decenas de libros le ampliarían el campo del conocimiento, pero se mostraba tan impermeable como el prototipo del que hablamos. Las tertulias indiscriminadas han hecho un daño inmenso. No está en el mismo plano la realidad y la mentira, ni los argumentos fundados y las creencias.

Salvo excepciones, una sensible diferencia separa a los idiotas de sus líderes, guías o gurús. Sea un político, un tertuliano, o un vecino. Ellos dan discursos precisos para objetivos precisos, nada emocionales, aunque lo parezca. Tienen mucho más claros sus intereses que aquellos a los que manejan. La comunicación masiva ha reforzado y aglutinado a los idiotas. A los dispuestos a creer ciegamente, por ejemplo, que la culpa de sus males es de los inmigrantes y cuanto les quieran inocular. Numerosos estudios reflejan que este tipo de personas son un campo abonado para los bulos. Y crecen, tanto los bulos como quienes los tragan.

Trump acaba de hacer un discurso del Estado de la Unión con “medias” verdades que es la perfecta definición de las mentiras completas. Él y su equipo hablan de “hechos alternativos” cuando dan datos falsos, Y así mientras Trump lanza una reforma fiscal que favorece a los más ricos, arenga a sus seguidores con la América que sueñan, porque así la quieren y la ven sin importar que sea cierta.

Italia se prepara este domingo a sacar las urnas en unas elecciones complicadas. Los partidos tradicionales se han ido a pique en las encuestas, también en Italia; es la tónica, fruto de sus errores. Matteo Renzi, el deseado centrista italiano, está en las últimas. Encabeza los sondeos el Movimiento 5 Estrellas de Bepo Grillo, ya sin Bepo Grillo. Pero -lo contaba Sagrario Ruiz de Apodaca, la corresponsal de RNE – los jóvenes se desentienden de la política y creen, no sin razón, que los políticos no resolverán sus problemas. Sus problemas. Lo común, lo público no les interesa.

En España es el tiempo de los cuñados, de los que todo lo saben sin saber nada, que es otra de las acepciones del idiota de todos los tiempos. Esponjas y ecos de miles de tópicos. Los que tienen miedo al frío y al calor, según toque, y otorgan su confianza a quienes les mienten y saquean como es fácilmente comprobable.  El personaje de buen simplón tranquilo que interpreta a Rajoy le funciona de maravilla entre sus adeptos. Como la campechanía de Aguirre en su día. Los políticos de la derecha en particular conocen la eficacia de un casting adecuado: el bocazas busca broncas, la listilla, la divina de la muerte, el eficiente y cumplidor ejecutivo. Con obtener más votos que el siguiente ya sirve. Y el marketing lo sabe: es el tiempo de potenciar a los idiotas, de quiénes eligen serlo, obcecación inamovible, insolidaridad manifiesta.  Incapaces de reconocer a su verdugo nublados por la devoción que le profesan.

La fidelidad al PP está en  el nivel que explicó Donald Trump para los suyos: “Podría pararme en la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ningún votante”.  Se han parado ya, disparan a las pensiones, al empleo, a la decencia en grado sumo. El PSOE, pese a su caída, mantiene también adhesiones inquebrantables y acríticas. Y entretanto, según dicen, Albert Rivera asciende diciendo “ Sr.golpista y prófugo…” e Inés Arrimadas acude a una entrevista sin saber cuáles son las reivindicaciones feministas del 8 de Marzo, vive sin saberlas. Dice que le parece que no las comparte porque van contra el capitalismo, pero que lo tiene que ver aún. Luego lo confirma: el feminismo hace daño al capitalismo. Miles de electores se identifican con ellos. Con Podemos el sentimiento de rechazo inducido ha funcionado.

Donde realmente triunfa la pasión como guía es en el desafío secesionista. Algunos dejarían su vida en el empeño sí sirviera para aplastar al orgulloso catalán. De hecho lo están haciendo, al permitir en nombre de su odio que les roben tantas cosas. Que nos roben a todos tantas cosas. He escuchado personalmente que se culpa “a los catalanes” hasta de las carencias sanitarias de la otra punta del mapa.

Telediario 1 TVE
Telediario 1 TVE

 La campaña intensiva y permanente de los medios ayuda. El telediario de TVE ha abierto este viernes con el supuesto chalet de Puigdemont en Waterloo como segunda noticia, tras el temporal, resaltando cómo había ironizado “el gobierno” con el alojamiento del depuesto President. Ya hasta los chistes del PP son noticia estelar. Aunque lo haya  desmentido su entorno.  Numerosos medios le han dado similar tratamiento.

En el fondo es la reacción –visceral – a un enorme desconcierto. Llama la atención del visitante exterior la proliferación de banderas españolas en las fachadas, incluso en barrios obreros con múltiples víctimas golpeadas por lo que llaman la crisis. Se diría que buscan un paraguas, un amparo, un sentimiento de pertenencia. Emocional. Sin premisas lógicas. Quienes manejan el tinglado, quienes se aprovechan de él, mantienen la cabeza mucho más fría. Saben cómo estimular a quienes se mueven con la pasión aparcando su cerebro.

Un mundo exclusivamente lógico y matemático sería invivible. Las emociones abren caminos, ayudan a explorar horizontes, acortan el proceso a las soluciones, hacen vibrar, moverse, activan el motor de la acción, de la creación. Pero, por si solas, no servirían como base de funcionamiento para ningún país. Y menos éstas que han poseído a grandes sectores de la sociedad, tan pueriles e inmaduras. Odio, me gusta, fulmino, creo. Ay, el creo.

Si el remedio es la persuasión, el guía que encandile en este maremágnum de intereses, mal vamos. Cuesta asimilarlo, pero está pasando: hay una influencia decisiva de seres que obran postergando la racionalidad. ¿Adónde conduce esto? ¿Qué le decimos a Zana y a todos los demás? ¿Qué nos decimos a todos nosotros?

¿Y saben qué? Todavía hay millones de personas que lo siguen intentando.  ¿Será otra forma de ser idiota?

 

Un escándalo sostenido por corruptos y cenutrios

rajoy.camps.rita

 

Audiencia Nacional. Crespo nombra en Gürtel a Costa, Fabra y Camps. Y, Rajoy, en FITUR, rodeado de periodistas, dice… que 2017 fue un año magnífico para el turismo. Así funciona el tinglado. En los últimos días, varios encausados por corrupción han cantado ante la justicia para confirmar las sospechas largamente avanzadas. En España, miembros del Partido Popular o de los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió contrataron obras, pagadas con dinero público, a cambio de mordidas astronómicas en las que el que pudo metió el cazo para volcarlo a su bolsillo. De estos partidos básicamente y también de otros. Una práctica que se presume habitual, una forma de ejercer la función pública. Pero el problema ni siquiera acaba ahí.

Constatamos que a amplios sectores de la sociedad les da lo mismo que les roben, que nos roben. Que la justicia va por barrios, dejando oasis de intocables y deteniendo con aroma de arbitrariedad por opiniones  o actitudes convertidas en delito. Sabemos que nada sano puede salir de la abismal disparidad de criterios al abordar los problemas. Que el río revuelto viene con víctimas asfixiadas y pescadores que se aprovechan ignorando todo escrúpulo. Comprobamos que las injusticias sociales alcanzan cotas de escándalo. O que un empresario condenado por las tarjetas Black, investigado por otra trama de corrupción, recién denunciado por un compinche como receptor de una comisión millonaria, llamadocompi yogui por los Reyes de España, viaja a Davos en la comitiva que nos representa como país y que encabeza el propio Felipe VI.

Vivimos tiempos complicados que parecen encaminarse a un futuro peor. Hasta la ficción literaria y cinematográfica nos presenta un espejo negro, un Black Mirror, al que avanzamos. Se han aparcado los coches voladores y los trajes fluorescentes, la ciencia ficción nos lleva a un terreno más oscuro. Quizás porque es más realista, más apoyado en datos del presente. Solo que el futuro no está escrito; el espejo no es barrera, es cristal frágil y quebradizo. Detrás puede haber esa sima que auguran o nuevos horizontes para construir, dejando atrás la mugre.

Depende de nosotros, de todos nosotros. En gran medida, de los cómplices de este estado insostenible. Una de las primeras obras que vi representada en un teatro –el Teatro Principal de Zaragoza- fue “A puerta cerrada”, de Jean Paul Sartre. Tan rotunda que, con ella, entendí para siempre que El infierno son los otros.  La mayor de las armonías puede verse alterada por las relaciones personales hasta  crear un clima insostenible. El infierno son los otros, a menudo, del mismo modo que hay personas que, por el contrario,  se convierten en aliados y soporte.

Hoy, en España y en muchos otros lugares del mundo, van ganando los colaboradores necesarios de la sinrazón, el abuso y la tiranía. Un grupo significativo como coautores directos, otros por pura tibieza y una gran mayoría sin ser conscientes siquiera. ¿Cuántos valores tienen que fallar en una sociedad, en cada persona, para que se apueste por dirigentes corruptos, aprovechados, sin preparación ni ética, turbios, falaces, a pesar de que dañan hasta los propios intereses de sus electores?  Los hilos son ya tan gruesos, hay tanto que cargar y es tan innecesario ya disimular, que sin duda cabe hablar de influencias y manipulaciones pero eso no lo explica todo, ni mucho menos lo justifica.

El infierno son los otros, los que enturbian la vida.  Estamos conviviendo en el mismo país donde millones de personas miran a otro lado cuando el gobierno deja sin atención a los dependientes o aplica políticas que aumentan la pobreza mientras favorece la sobreabundancia de las grandes fortunas. Son datos y lo saben por más que sus gurús de baba les mareen con las cifras. Hay 13 millones de personas en España en riesgo de exclusión social, casi 5 no pueden calentar su casa cuando hace frío.  Cada semana  mueren 8 trabajadores durante su jornada laboral.  Según datos del Ministerio, en 2017 hubo 451 accidentes mortales y 3.500 graves.  Las cifras aumentan. Habrá razones.

Y sigue habiendo desahucios. Agustín  Moreno, un profesor que acaba de jubilarse y que venía escribiendo textos imprescindibles sobre educación, empleó su recién estrenado tiempo libre esta semana en acudir a un desahucio. Lo contó en Cuarto Poder. Y previamente escribió en Twitter: ¿Cómo se puede dejar en la calle a una madre con 2 hijos de 16 y de 12 años, uno de ellos con una minusvalía del 41%, y que no se les caiga la cara de vergüenza a todos los que tienen la responsabilidad de evitarlo?  Esto se vota. ¿Cuántas valores han de anularse para llegar a este extremo? ¿Cuánta miseria esconde el silencio cómplice?

Y se vota la privatización de la sanidad y las goteras, una tromba de agua en realidad, en la UCI pediátrica de un hospital público. La Unidad para niños en estado de máxima gravedad. El colapso de las urgencias y las listas de espera. Y se apuesta en las urnas por los empleos de una semana de duración que trajo la reforma laboral, los sueldos precarios, la disminución de los subsidios de desempleo. Y por la subida de casi 500 euros en las tasas universitarias. Y el aumento descomunal de la Deuda Pública, negocio de especuladores. Está en el 99,4%, en 2007 la teníamos en el 35,5%, echen cuentas. Y la politización de la justicia. Y la RTVE manipulada para contar lo contrario de lo que ocurre. Y las subvenciones en forma de publicidad institucional a los medios que terminan siendo concertados con el gobierno, con el poder, con todos los que comen en esa mesa.

Se está privando a políticos de sus derechos civiles sin haberse determinado su culpabilidad en un juicio. Se invirtieron  87 millones de euros en el despliegue policial para enfrentar el referéndum en Catalunya. El Ministro Zoido llamó al operativo Operación Copérnico por, dice, “el giro copernicano” que tendría que darse. Un ministro a juego con sus votantes, sin duda. Se está pervirtiendo el lenguaje con fines precisos como no soñó ni Orwell. O sí, él sí. Se manda, insisto, a Davos a una representación de España que, sin quererlo, es demasiado fidedigna, porque nada trae consecuencias.  Aunque no lo parezca, también todo esto se vota.

Hemos tenido gobiernos que, no solo rescatan con nuestro dinero a bancos y empresas, sino que consintieron el fraude de las preferentes. Y ahí los vemos en comisiones de pasar el rato, echando culpas fuera. Lo hicieron solos y en compañía de otros. Lo hacen aún con tantas cosas. Se vota, esto se vota. Dando la confianza a los partidos responsables de esta gestión y a los partidos que les apoyan. Es cierto que uno no puede asumir todos los errores de aquellos a quienes eligió, pero lo que está pasando en España dista mucho de ser el ejercicio normal de la política. De la justicia y el periodismo también. Demasiadas irregulares y trampas que los tuercen. Nos sentencian a una condena que se da como irremediable y no lo es.

El infierno son los otros. Se ven ejércitos de zombis, tabernios, cuñados, cenutrios, neutrinos, encandilarse con quienes ponen en peligro su propia sanidad, su propia pensión, la educación de todos, el progreso en forma de investigación, la cultura. Apriétense los cinturones los pensionistas que hay que rescatar a las  autopistas privadas y no hay más dinero. España consolidó ese modelo que, además, se cree muy sabio y avispado, exactamente igual que las víctimas del timo de la estampita o el tocomocho. Los que, siguiendo la flecha, condenan a los conductores varados en la nieve y se enfervorizan con el “a por ellos”.  Los que censuran severamente a las víctimas de la codicia y bajan los ojos ante sus verdugos. Parece haber millones de seres que no relacionan sus hechos con las consecuencias que ocasionan. Hijos de esa España eterna que se ocupó a fondo en disuadir el pensamiento crítico y propio.

Son demasiados. Tras el Black Mirror no está el coche fantástico, está el ejército de espectros guiados por los Caminantes Blancos. En este juego de tronos son decisivos. Avanzan sin mirar atrás, pierden brazos, piernas, la cabeza, y siguen andando, abatiendo, sepultando, como enemigos. Cuando hay otra realidad tras el espejo: una puerta, y vías abiertas, y una luz, una sociedad y un país que podría apostar por la decencia y el futuro. Es que por este camino no va a haber ni mañana.

 

Un gobierno sin Rajoy

El esperpento está llegando a niveles inauditos. Cada día, revelaciones que tumbarían a cualquier gobierno… y ahí les tienen. Desolador presente y sombrío futuro que diagnóstica cualquier persona decente y mínimamente informada. Y, sin embargo, está situación no es una condena a cadena perpetua y en régimen de aislamiento. Tiene remedio, pero no quieren resolverlo. No quieren, pero habrán de querer.

Cuesta creer que no se reaccione. A la batalla política de Cristóbal Montoro con la Hacienda Pública como instrumento, al punto de coaccionar a las comunidades para firmar contratos que favorecen a las farmacéuticas. A los sobrecostes multimillonarios, pongamos el de la  carretera M-45  de Madrid o la M-30.  A la política de cortijo como forma de vida. A la pérdida de libertades o al flagrante doble rasero para lo que llaman delitos de odio. Al  desprecio por la cultura y comerciar con todo, incluso malvendiendo, como han hecho con el yacimiento del Paleolítico de Lugo. Al  desprecio por la ciencia que nos ha llevado a un colapso a pesar del esfuerzo de los investigadores. A la resistencia a facilitar los datos de lo que se diría es subvencionar a la prensa afín, eufemísticamente llamada “publicidad institucional”. A la hipocresía que llora la violencia machista mientras recorta el presupuesto para combatirla.

La sociedad está paralizada por el maltrato y la descomunal desfachatez que se le infiere. Impotente, descorazonada. Una parte, con miedo a pronunciarse, dado que ve a todo un ministro persiguiendo tweets, mientras se aplaza la entrada en prisión de Urdangarín o de los ultraderechistas condenados por el asalto a Blanquerna, alguno de los cuales es pariente de un par de ministros más. O mientras una semana después de conocer las amenazas y elogios del nazismo vertidos en un chat por policías municipales de Madrid no sabemos otra cosa que se ha retirado a tres la pistola y la placa. Y que van tras el agente que les denunció.

La ciudadanía en estas restrictivas condiciones puede hacer algo: exigir a sus representantes, exigir a sus políticos. Los políticos tienen en su mano acabar con esta situación, sus decisiones pueden producir ese efecto. No entra en la lógica que siga de presidente del gobierno un presunto “M.Rajoy”. El es responsable último de todos los desmanes que se están produciendo.

La última coartada de Pedro Sánchez para mantener a Rajoy en el cargo fue que iban a reformar la Constitución. Pero, ante los requerimientos del líder del PSOE,  el presidente cierra el asunto comentando a Pedro Piqueras en Telecinco que el compromiso era de “hablar”. “Mi pacto con Sánchez es para hablar, no para reformar la Constitución” dijo. Compromiso de envergadura, ni el Tratado de Yalta. Día sí, día no, las humillaciones a sus socios producen sonrojo.

La prensa cortesana habla de Rajoy como si fuera un presidente normal –palabra que tanto gusta a su hombre en Catalunya –. Aún le hace más desplantes a Albert Rivera, dicen, que a los cargos del PSOE, en el fondo sus preferidos por tantos años de añorado bipartidismo. Y les trata así.  Como si diera a entender que les tiene sujetos por temas inconfesables, de esos que se afinan mejor desde el poder.  Imaginemos que haya algo de eso. Incluso así, existen soluciones.

Portugal está consiguiendo una recuperación admirable con su gobierno de izquierdas. Presidido por el socialista Antonio Costa, en minoría, cuenta con el apoyo del Bloco de Esquerda, el Partido Comunista Portugués y el Partido Ecologista Os Verdes.  Presentan a los dos años de mandato un balance espectacular: reducción del paro al 9,4%, alza de sueldos que alcanzará hasta el 25%, regreso de emigrantes y subida de pensiones. Tienen un crecimiento anual del 3%, han aumentado las exportaciones, han reactivado el sector público -sobre todo en sanidad cuyo aprovechamiento para el lucro privado es el bocado más apetecido por los neoliberales-  y han implementado un programa para paliar la llamada pobreza energética.  El gobierno de izquierdas portugués ha reducido el déficit fiscal y apenas cuenta en su contra más que con una elevada deuda pública. Rajoy la ha disparado, como sabemos, a niveles de récord. Y ha dejado sin fondos, al punto de pedir créditos para pagar las extras de las pensiones, la caja de la Seguridad Social que se encontró con 67.000 millones de superávit. Anuncia que vamos a repagar con más impuestos. Todos. Menos los que tan alegremente eluden su contribución al erario en estos tiempos.

De momento los responsables políticos con algún afán constructivo harían bien en jubilar a todas las viejas glorias que les dicen: “hay que aguantar, cualquier cosa sería peor que este PP”. Esos dinosaurios de riñones bien cubiertos en su mayoría por la cartera repleta  parecen estar coartando sus pasos. ¿Qué puede haber peor que este PP?  Poco, si se reflexiona seriamente, sin la ética o el cerebro abducidos.

A Pedro Sánchez en concreto no le tragan los episcopados del Jurásico. Los mediáticos no dejan de evidenciarlo. El País carga a diario contra él como si temiera algún rebrote de sus giros tácticos. Con editoriales o columnas tan sonrojantes como este Zurdos que podría leerse en las páginas de Periodista Digital o Es Diario, incluso el OK, que son ahora -sin eufemismos- medios de referencia para elogiar la opinión coincidente del periódico de PRISA.

Imaginen por un momento otro presidente de gobierno que no sea Rajoy, ni ninguno de este PP copartícipe de los atropellos. Otro ministro de Hacienda  en lugar de Montoro, o de Justicia diferente a Catalá, o de Interior en las antípodas de Zoido. Un nuevo gobierno ¿no sería capaz de encontrar a alguien mejor para gestionar el empleo que Fátima Báñez? ¿Y la Defensa con más acierto que Cospedal, la representación Exterior que Dastis o la economía que el ex presidente de Lehman Brothers para España y Portugal cuando les petó el sistema financiero mundial y nació “la Crisis”? ¿No habría en el planeta Tierra una persona que gestionara mejor todos los entuertos a su cargo que la vicepresidenta Saénz de Santamaría? ¿No pudo hacerse otra política territorial sin tan flagrantes errores como los que han potenciado el conflicto en Catalunya?

Imaginen un gobierno que no pareciera trabajar presuntamente para los bancos o las eléctricas y petroleras, las grandes corporaciones, las constructoras, las farmacéuticas y multinacionales de la salud, en la hipotética supuesta conjetura de que sea así. Un gobierno que dejase de untar o favorecer a algunos medios que ya no pintarían la imagen de normalidad que están dado de este PP y que habrían de adaptarse al cierre del grifo o al cambio de llave. Imaginen de entrada una RTVE rigurosa, al servicio de los ciudadanos, con la que cotejar y diversificar las informaciones de otros medios, el ocio inteligente. No es tan difícil, alguna vez nos aproximamos.

Imaginen una Fiscalía general del Estado independiente, un poder judicial independiente. Sin lagunas. Mandando al banquillo y a la cárcel a quienes delinquen contra la sociedad. Imaginen que no se producen esos estratégicos cambios de jueces que libran del banquillo al PP por su Caja B, como acaba de ocurrir en la Audiencia Nacional. Una contabilidad paralela acreditada en otras instancias.  Aquello que dice siempre Ignacio Escolar: “Cuando al PP le va mal en un caso no cambia de abogado, cambia de Juez”. Presuntamente.

La campaña electoral catalana amenaza con volver a hastiarnos de lugares comunes y ostensibles intereses personales. De no estar tan condicionada podría ser una oportunidad para dar un aldabonazo. La ciudadanía también ha de despertar y exigir por los cauces que le dejen.

Se trata de decidir, más pronto que tarde, entre un país de dirigentes tan normales como Albiol o la obrera Cifuentes, tan fiables como Rajoy y su equipo, el cuñadismo de diseño envuelto en banderas por toda enjundia, y otros gobernantes que intenten caminos alternativos. Los portugueses han logrado que la UE no solo les tolere, sino que les aplauda. La UE con su mando neoliberal, la socialdemocracia rendida al capitalismo y la extrema derecha creciente. Porque la Europa actual no es la que tanto amamos, también habría de cambiar, también se vota eso.

En definitiva se trata de poner los medios para ser un país de ciudadanos libres y responsables, de primar la decencia y dejar de engullir tanta corrupción, de pensar en el bien común, en el futuro de todos. Si los políticos actuales buscan de verdad estos objetivos, han de obrar ya.  Si quieren, pueden. La sociedad también puede, a veces lo olvida.

¿Qué más tiene que ocurrir para  dejar de sostener un gobierno de Rajoy?

*Publicado en eldiarioes 28/11/2017 – 

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