¿Sustituirán las urnas por encuestas?

El mercado de encuestas en España presenta un surtido que para sí quisieran las fruterías de lujo. Hay para todos los gustos. El mostrador más colorido es el diario de Pedro J. Ramírez llamado El Español  –que parece hacer sus encuestas en la puerta de las sedes de Ciudadanos-.  Según la que acaban de publicar el “apoyo a Ciudadanos sube en todas las franjas de edad y se multiplica por 7 entre los mayores de 65 años”. Villacís, dicen en otra,  va a conseguir la alcaldía de Madrid. Sola o en compañía de otros: el PP.

La Razón nos cuenta que el 69 % de los votantes del PP quieren a Rajoy como candidato. La de Metroscopia para El País dice todo lo contrario: el 63% rechaza a Rajoy y solo lo desea como opción el 35%.

Metroscopia da ganador a Ciudadanos con 8 puntos por encima del PP.  Lo comparte la de Público, aunque con menos diferencia: 4 puntos. En El País sin embargo advierten de una bajada o ralentización del partido naranja y de una subida de Unidos Podemos. Dedican un artículo separado para describirnos “el lento descenso del PSOE”.

Ah, pero el partido que lidera Pedro Sánchez ha hecho estudios internos –con una relectura de todo este maremágnum, decía Ábalos- y  prevén ganar las municipales y europeas por amplio margen. Tanto que dejan a sus competidores a bastante distancia. Incluso a Ciudadanos y, desde luego, a Podemos e Izquierda Unida que andan por los suelos demoscópicos en su valoración. Pablo Iglesias declara, en La Sexta, que las encuestas han tenido fallos importantes últimamente.

Y en medio aparece Ciudadanos dispuesto a dilucidar sus “marrones” vía encuesta. Qué hacer con Cifuentes, por ejemplo, como publicó en exclusiva Eldiario.es. Dudaban entre mantenerla como presidenta, apoyar la moción de censura del PSOE, gobernar con estos, gobernar con el PP… toda la gama. Por fin decidieron pedir su dimisión a 21 días vista, plazo que ahora han acortado. El clamor popular y la manifestación en la Universidad Rey Juan Carlos mostraban, sin duda, claros estados de ánimo. Lo que propone Ciudadanos no es consultar a sus militantes o hacer un referéndum, sino encargar un sondeo de mercado para ver qué quiere escuchar el electorado. Unas cuantas llamadas y a ver qué es lo que más conviene.

Lo dicen los expertos. José Juan Verón, investigador de la Universidad San Jorge de Zaragoza, define a Ciudadanos –para Eldiario.es- como “un camaleón ideológico”, que “adapta su discurso a lo que la gente quiere oír”. La definición más precisa de oportunismo.  Sus cambios de 180º en cuestiones esenciales lo hacen un partido de opiniones mutantes. Pasó con el 8M cuando vimos a Albert Rivera y Ciudadanos en pleno marcarse un cambio de chaqueta feminista, con lazo violeta incluido. Decidir por encuestas, por estudios de mercado, nos lleva a una dimensión alarmante.

Metroscopia y yo

Tengo que contarles algo, además.  Hace dos o tres semanas, recibí una llamada de Metroscopia –real, lo comprobé- para contestar a una amplia encuesta. Eso que no pasa nunca, me pasó a mí y experimenté una singular alegría. Responder a Metroscopia no era un sueño. Metroscopia además, no los Report esos de tres al cuarto.

Lo llamativo es que no se ha publicado. No tenía porqué, sé que El País no es el único cliente. Desde luego, no ha sido utilizada o no en su totalidad en la primera publicada ahí desde entonces. El domingo, día 6, en el El País, elaborada  -dice- los días 4 y 5 de Abril.  Conclusiones exprés por tanto de ésta. A mí me preguntaron con una gran profesionalidad. Tengo por ahí unos cursos de Sociología y Ciencias Políticas, sin terminar esa carrera y no ha habido atajos cifuenteriles para esa titulación. Conocimientos quedaron. Y afición. Los datos de mi perfil los aporté  yo misma. Podían no ser ciertos. No había sido seleccionada más que por el número de teléfono móvil. Aleatoriamente. Al parecer.

Me preguntaron por la situación política, la economía, los partidos y líderes. Lo habitual. La persona entrevistadora era un punto receptiva, no una máquina. No le extrañaron las bajas calificaciones a todas estas cuestiones, salvo cuando –tras ser severa con PP y PSOE-  cateé a Ciudadanos. Que, vaya por dios, también llegaba en tercer lugar, en vez del cuarto que ocupa por los votos obtenidos en las últimas elecciones. Mis respuestas no parecían seguir la tónica de otros.

Metroscopia preguntó ampliamente por el Procés catalán. Exhaustivamente, diría. Con múltiples cuestiones cruzadas. Planteaban posibles soluciones hasta con cambios en la Constitución. Por la sensación de si el PP iba a resolver el problema y cómo debía hacerse.

Consultaron sobre el papel del Rey en la cuestión catalana, si lo aprobaba o lo suspendía. Tras dar mi nota, comenté que nunca sacan encuestas sobre la Corona. La persona con la que hablaba respondió que siempre lo preguntan. Luego alguien tiene esos datos.

Este martes, sabemos por El Confidencial, que el Rey aprovechó su visita a Barcelona en una entrega de títulos varias veces aplazada, para comer con “empresarios catalanes de la denominada ‘tercera vía‘ —partidarios de un pacto político en Cataluña—“. Será casualidad pero se me ha venido la encuesta de Metroscopia a la cabeza. Corren tiempos tan extraños que se agitan las percepciones.

Otro apartado de la encuesta fue para decidir sobre el uso de fertilizantes tóxicos en España. La Unión Europea quiere prohibir algunos, qué pensaría yo si el gobierno insiste en mantenerlos. Ya se imaginan lo que dije. Y no acabaron aquí las sorpresas.

Ya estábamos acabando. Quedaban preguntas “sobre consumo”.

-¿Conoce usted los chorizos en uve?

-¿Cómo?- pedí aclaración mientras por mi cabeza pasaban todo tipo de imágenes asociadas a políticos a los que habíamos dedicado un buen espacio de tiempo en la conversación.

-Sí, esos chorizos que llevan atadas las dos puntas.

-Ajá. No suelo comer chorizo pero diga, diga…

-¿Recordaría alguna marca?

No, no recordaba en ese momento marcas de chorizos en uve. De nuevo me vino la imagen de cierto partido.

-Le diré yo algunas y usted me dice sí las conoce.

No había oído nada de la mitad de ellas, y muy poco de las otras. No estaban las marcas más famosas.

Tras darnos mutuamente las gracias, nos despedimos.

Deduzco que en el viaje de las encuestas se aprovecha para pulsar la opinión sobre temas diversos. Hasta para chorizos en uve, come ven. Sobre este material, además, se aplica cocina. Y la cocina se muere de gusto por los platos naranja. No es aséptico, induce memoria de voto. En las entrevistas periodísticas preguntan a los líderes de Ciudadanos incluso en primer lugar, como si los sondeos hubieran sustituido ya a las urnas. La realidad son 32 diputados en el Congreso, 3 millones de votos y la mitad del porcentaje que le adjudicó Metroscopia tres semanas antes.

Los dispares resultados de las encuestas de estos días -y su variedad de objetivos- habrían de despertar las alarmas. Seguramente pagan los más rigurosos por los menos, pero las encuestas están alcanzando una notoriedad como valor de referencia que en absoluto tienen. Tampoco es su misión. Nunca, nunca, las respuestas de un grupo mínimo de personas a un teléfono anónimo pueden suplir a las urnas, ni siquiera complementarlas. A unas elecciones con todas las garantías de rigor y, sobre todo, abiertas a todo el censo, a millones de personas que pueden participar. Con candidatos que exponen su programa y no que recitan clichés publicitarios o apelan a bajas y altas pasiones emocionales.

Estamos en terreno cenagoso. El marketing no puede sustituir a la política, la demoscopia no puede tomar el papel de la democracia. Las consecuencias de esta deriva pueden conducirnos a un Black Mirror  en donde nos siguen robando, utilizando y mermando los servicios, mientras unos cuantos deciden dándole al “Me gusta”.

 

 

*Publicado en eldiario.es 10/04/2018 – 

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Diccionario del franquismo de Pedro L. Angosto

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El franquismo fue una de las dictaduras mas largas de la Europa del siglo XX. Condicionando de tal forma la vida de los españoles que, aún hoy 80 años después del golpe de Estado del general Franco, notamos su huella en la sociedad española. Profunda, diría. Es también un gran desconocido para varias generaciones que no llegan a entender, por tanto, las raíces de muchos hechos del presente. Su estudio suele pasarse de soslayo en los colegios, nunca queda tiempo en el temario para llegar a ese punto, según se ha denunciado en numerosas ocasiones.
Pedro Luis Angosto, doctor en Historia por la Universidad de Alicante, acaba de publicar un “Diccionario del franquismo” (Editorial Comares, 2018) , biográfico, con los protagonistas y cómplices desde 1936 a 1978. Un exhaustivo trabajo de casi 500 páginas, con numerosas fuentes bibliográficas que recoge más de 350 biografías. Según Angosto no están todos pero sí los decisivos. “No solo los militares traidores que empuñaron las armas contra el gobierno legítimo de la Segunda República sino también quiénes le dieron cobertura doctrinal, publicitaria y financiera”. Un trabajo arduo dado que la dictadura franquista procuro borrar huellas que los fascismos derrotados no pudieron hacer.

La Transición acabó siendo una especie de ley de Punto Final que otras dictaduras terminaron por derogar llegada la democracia. No ha ocurrido así en España y nos vemos en “una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico qué pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables”. Lo dice el profesor Josep Fontana en el prólogo, particularmente alarmado por ese intenso y casi furibundo revisionismo que pretende reescribir la Historia. Que la está reescribiendo.

Al margen de los hechos claros, del levantamiento militar, la guerra y la dictadura, por mucho que se los quiera remozar, hay una razón de aplastante lógica que esgrime Fontana: “Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestros, abrió escuelas y creo bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros”.

Una introducción que enmarca el franquismo en el momento histórico en el que se produjo y señala las principales características del régimen. Sin duda, una oportunidad para repasar de dónde vienen algunos nombres que hoy siguen ostentando poderes importantes de la vida española.  Y sobre todo de saber más de un tiempo de tinieblas al que se le echa más oscuridad encima por el desconocimiento. Una gran y buscada laguna para muchos españoles.
“No es posible, dice Angosto, que ningún sistema democrático pueda desarrollarse sobre la mentira, la ocultación, la manipulación, la impostura, cada país tiene que saber de su pasado, de todo su pasado, pero sobre todo del que afecta de modo indubitable a su presente y a su futuro”.

Forges, ha muerto uno de los nuestros

No, no, veréis, no nos contéis que Forges es Trending Topic, ni cuántos políticos, famosos  y “celebrities” –hasta eso he leído- le despiden y le rinden homenaje. Entre los que citáis hay muy mala gente y Antonio Fraguas de Pablo era un hombre realmente bueno. Era de todos. Viendo las reacciones a su muerte lo que realmente se puede constatar es que era muy querido, porque era uno de los nuestros. Millones de españoles están conmovidos, sintiendo su propio duelo. Se palpa el dolor, casi el desamparo por su ausencia, pero tanto o más el amor hacia este hombre que, además de ser uno de los grandes humoristas españoles, lo sentimos tan nuestro.

  Llamaban a la Cadena SER esta madrugada desde distintos puntos de España hablando de su propio Forges. Como de alguien cercano, que se ha ido. Le paraban en la calle, le pedían que dibujara temas, le contaban que sabían por dónde apuntaba la actualidad al ver su viñeta. Y el día se sucede con el recuerdo de cuantos se sintieron apoyados por el gran Forges. Es difícil encontrar tal amplitud de colectivos sintiendo que Antonio hizo algo por ellos.

Los refugiados, a los que dedicó, dicen, “un recuerdo constante”.

Muy tristes por la noticia del fallecimiento de Antonio Fraguas de Pablo . Siempre nos quedarán sus viñetas y su recuerdo constante a los .

¡No olvidemos nunca!

Los perseguidos, los encarcelados por defender los Derechos Humanos en regímenes autoritarios, como resalta Amnistía Internacional.

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Ay …cuánto te echaremos de menos. Gracias por tu compromiso, por tu imaginación, por tu pluma siempre dispuesta a la denuncia, la solidaridad y la compasión. Que la tierra te sea leve amigo. (Las imágenes fueron su regalo para gente que lucha por los DDHH

 Gran amigo del medio ambiente decían desde Greenpeace.

 

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Nuestro más sentido pésame por el fallecimiento de , un gran amigo del medio ambiente. Recibió nuestro premio Artemio Precioso y nos regaló ilustraciones maravillosas como esta

Los amantes de los animales y quienes detestan la tortura.

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PACMA

 

Nos ha dejado el maestro . Su humor y su ingenio también ayudó a los animales. ¡Gracias por todo!

Sus compañeros, desolados.

Yo también le conocí hace muchos años. Primero fue una sonrisa que se dibujaba en el control de los Telediarios de TVE aún en Prado del Rey. Antonio Fraguas era mezclador de sonido y ya dibujaba. La televisión creó como un vínculo. Por entrevistas que procuraba no rechazar sé que era feminista desde el principio. “Teníamos que ir nosotros con nuestras mujeres a buscar recetas de la píldora anticonceptiva o conseguirla en las farmacias”. En aquellos negros años en los que estaba prohibida y se prescribía con eufemismos.  La mayoría de los hombres no se implicaban en esto bueno pues ya, evidentemente.

  Siempre crítico con el poder, con  la corrupción en particular. Las manos del trinque salían por todo el cuerpo de los depredadores de lo público para arramplar más. La tortícolis, que precisaba tratamiento médico de tanto mirar para otro lado. Siempre con ese tono amable que calaba más que un grito.

Fue uno de los primeros en detectar el nivel de hartura de la sociedad, siempre estuvo con los pies en el suelo y los ojos abiertos.

Una de sus últimas batallas fue pedir que no se les quite la pensión a los autores jubilados. Vamos a ver si las condolencias de los poderosos satisfacen esa reivindicación, porque hechos son amores como el mismo Forges diría.

Ha muerto uno de los nuestros y así lo sentimos millones de ciudadanos. El tiempo es limitado. Creo que tuvo una vida que supo hacer feliz, y una familia envidiable tan maravillosa como él. Ha muerto con la naturalidad con la que vivió. Y consuela pensar que todavía hay seres que despiertan cariño sincero como ocurre con Forges. Y que fue un placer tenerlo entre nosotros. Nuestro país sería muy distinto con más Forges y menos vándalos.

 

“Honrarás a tu padre y a tu madre”, Cristina Fallarás

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Se llama Cristina y ha escrito un nuevo libro: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.  Me dicen que se lleva escribir de los padres, que pocas historias son más reveladoras que cuando se habla de ellos sin trampa, ni cartón. Yo misma dudo entre escribir del pasado o del futuro, mientras no lo hago enredada en los tuits del presente  y en todo cuanto cada día hay que hacer. Por eso quiero escribir del libro de Cristina antes de saber completamente adónde la llevan sus pasos. Los libros tienen hoy vida corta y precisan que se hable de ellos para que alcancen larga trayectoria. Para que echen a andar. Y vayan lejos.

Cristina echó a andar. Varias veces, según leo.  Una, en la Zaragoza que nos vio nacer a las dos. Con varios años de diferencia. Pero es que los lugares estaban ya, para mí y para ella que llegó después. Para nuestros padres y nuestros abuelos.  Echará andar Cristina otra vez en Barcelona, y temo la causa, porque sale dolorida. Y, mira por dónde, se va a Casteldefells, y camina por las curvas de Garraf, y la tengo ahora en una vieja casa familiar ubicada en alguna de aquellas urbanizaciones de Tarragona construidas en los años 70 del siglo XX,  que han quedado como monumento al que fuera incipiente turismo de la época, con un cierto aire a Parque temático de aquel tiempo. Lo sé porque también he vuelto. Con mejor sabor, por allí ahora están amigos queridos.

Cuando le hablaban de miedo, Cristina no se atrevía siquiera a pensar de qué tenía miedo. Sus terrores no tenían límite, dice.  Lo que yo conozco de Cristina Fallarás es todo lo contrario, aunque no se incompatible  curiosamente. Una mujer que no le tiene miedo a nada, o lo supera, y se levanta una y otra vez ante los empentones de la vida. Empentones es otra palabra que se usa mucho en Aragón.  Más aún, que aunque le aticen se ve impelida a mantenerse en pie, por coherencia, como le pasó en cierta acera que le costó una multa de Ley Mordaza en los terribles años de la Era Mariana.

Cristina también sintió el amanecer helado de Zaragoza y supo de la tapia de Torrero que olía a sangre y se mentaba como un exorcismo. La tapia de Torrero que cambió la historia de su familia. Y sintió el mismo Mercado Central, joya del Modernismo, que ha visto tantas cosas. A nosotras también. A mí desde luego, cuando regresé a una ciudad que yo reconocí pero ella apenas me reconoció.

Tengo a Cristina ahora mismo, digo, en la Urbanización de la provincia de Tarragona. Las playas de Zaragoza.  Con sus dos piscinas de riñón y las habitaciones de distintos colores para albergar a familia e invitados. Alguna vi, de invitada.  “El  lugar donde pase mi infancia y mi adolescencia, en fin todo el tiempo que no estaba interna en el Colegio del Sagrado Corazón”, explica Cristina. El Sagrado Corazón, precisamente el Sagrado Corazón –el de “las monjas francesas”  que solían ser de cualquier lugar del norte de España-  de regreso a mi vida, sin internados, en inolvidable puerta de gratuitas.

Cristina salió de Barcelona esta vez. “Eché andar con la sensación flotante que imprime en el ánimo la total desposesión. Sencillamente eché a andar. No queda nada atrás. Nada de lo que fui. Nada de lo que tuve”, dice.

“Qué forma de haberse hecho con los golpes y ser ya golpe”.

Cristina lleva al lector más atrás aún. A las casas con lo que llamaban “cocina económica” de hierro forjado, “cuando  los cantos robados a la orilla del Ebro parecen animalillos acurrucados para la siesta”. Quizás El Arrabal, sería también común. En un día de trascendencia.  “Presentación le acerca el cacillo y, al rozarle la mano, siente la emoción igual que un globo en el vientre, la ternura que inevitablemente le despierta ese hombre desamparado, pura melancolía. Se borra el rastro de una lágrima. Es su lágrima. Su cotidiana felicidad”.

Y aun así, enredada ella en un reloj que tropieza, cree perder  el sabor del último encuentro, en el  día que no amanece, “cuando las botas -cuántas cuantisimas botas caben en las botas militares- han hecho temblar los tres peldaños y aporrean la puerta como si la puerta pudiera morir”.

“Me llamo Cristina y ésta es la historia de una familia y sus silencios. Historia de cómo el silencio contagia, atraviesa generaciones y fermenta. Ésta es una historia en descomposición, contada para pertenecer”, cuenta en el tránsito. Ése que, en algún lugar, en algún momento, con personas y recuerdos, abre caminos para seguir echando a andar. “Con la certeza de que no estaba sola, de que alguien allí atrás, yo misma por ejemplo en algún sitio, agazapada, esperaba su ocasión”.

El libro se titula “Honrarás a tu padre y a tu madre”, Editorial Anagrama,  y lo ha escrito la periodista y escritora Cristina Fallarás, que lo inunda del placer de las palabras bien dichas y de un corazón intenso e inmenso.

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El tiempo de los idiotas

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Mariano Rajoy en Avión, Orense, durante una campaña electoral

José Carlos Lorenzana es minero, uno de los que anduvo hasta Madrid en aquella histórica marcha de 2012. Llegó a ser alcalde de su pueblo, Pola de Gordón (León). Luego vendrían las decepciones y la dimisión. Íntegro, coherente, enorme luchador, formuló una inquietante pregunta tras leer que la Fiscalía pide no juzgar al PP por el borrado de los ordenadores de Bárcenas: “¿Quién de vosotros estaría dispuesto a sacrificar su carrera profesional, y probablemente su vida familiar,por combatir algo, la corrupción, que dos tercios de los españoles justifican y ven bien?”

La cuestión nos martillea de continuo a muchos, la oímos a menudo, la vemos en los comentarios a los artículos . Les votarán igual, la mayoría ni se molesta en leer reflexiones que quedan para un sector de concienciados de antemano.  El dopaje que proporciona la corrupción altera los resultados electorales y, dentro de ella, la formidable máquina de apoyo a la propia corrupción del sistema. Pero es cierto que tenemos un problema. Los motivos de preocupación son fundados. Está adquiriendo caracteres de plaga, al punto que se busca cómo tratarla. Nos enfrentamos a la creciente influencia de los idiotas.

El concepto de “idiota” nació como una definición. En la Antigua Grecia. Describía a una persona egoísta y que se desentendía de los asuntos públicos. De ahí vinieron los añadidos peyorativos, la torpeza y cortedad de entendimiento, porque quien descuida su papel en lo común ha de saber que alguien lo hace por él. Muchas veces en contra de sus propios intereses y no existe ineptitud mayor.  Las evidencias del masivo ascenso de los nuevos idiotas son abrumadoras. Todo el sistema aboca a este modelo. De hecho algunos ya han llegado a los gobiernos y desde luego al staff directivo de periódicos. Multiplicando por esporas cada día el crecimiento del fenómeno.

Ya se hacen estudios y se esbozan manuales para tratar con los idiotas, aunque no los llaman exactamente así.  Nos están hablando de personas que se mueven por emociones y rechazan los argumentos, pétreas ante razonamientos, aunque les muestren su error. Seres irracionales, por tanto. Hace unos días el periodista científico de El País Javier Salas publicó un exhaustivo trabajo sobre el tema que titulaba: ¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados?Los datos contrastados convencen menos que los mensajes emocionales. Diversos estudios revelan las limitaciones de la razón, añadía. En algunos individuos más que en otros, eso es notorio, pero en número creciente.

Están y proliferan ya en múltiples campos.  Un informe europeo saca los colores a la sanidad en España por sus listas de espera y su excesiva dependencia de la privada. Noticia de hoy, y de todos los días desde que el PP y sus correligionarios convirtieron nuestra salud en un botín o al menos en objeto de lucro. Ha ocurrido ante nuestros ojos: nos han ido vendiendo parte de la sanidad. Con la connivencia de millones de votantes incapaces de relacionar hechos con consecuencias. Ya se advierte que hay pacientes de primera y de segunda para enfermedades caras. Si le cae un cáncer a un precario lo machaca doblemente. Y tiene culpables.

Los idiotas directos se ven desde lejos. Los antivacunas –que cita Salas- son capaces de poner en riesgo la vida de sus hijos, de perderlos en esa apuesta.  Y de ponernos en peligro a todos. Tras la homeopatía, avanza ahora la curación mental del cáncer que divulgan algunos pregoneros de la irracionalidad.  Y lo asombroso es que encuentran sitio en auditorios públicos, en Universidades, para impartir su palabrería. Acabamos de asistir a la sentencia judicial que exculpa a un curanderode la muerte de un chico con cáncer que, por su consejo, abandonó la quimioterapia. Al final, fue consciente de la brutal equivocación. Su padre se está empeñando en alertar del peligro a otros.

Con idéntica actitud, millones de personas ponen en riesgo su estabilidad, su futuro, sus vidas también, por sus decisiones personales. Los expertos consultados por Salas, los que lo analizan en otras publicaciones, coinciden en que un gran número de personas están dispuestas a creer lo que quieren creer y guiados tan solo por sus emociones. Lo que en sociología se llama “percepción selectiva”. Unas orejeras que borran lo que no les interesa.  Nada les hace cambiar de opinión, a no ser la persuasión –con múltiples cautelas para que no se replieguen recelosos- de alguien que se haya ganado su confianza. Emocionalmente. Estamos en estas manos.

Este viernes, en la tertulia de Hoy por Hoy en la Cadena SER el periodista Antón Losada se esforzaba con paciencia infinita en hacer comprender a una tertuliana -que se presenta como periodista- que existían otras vías para la recuperación que la precarización de los trabajadores. ¿ Y dónde está escrito? ha respondido en un reto tras varios cortes similares. Fuera de ideologías es inadmisible la presencia de una indocumentada para hablar en serio, decenas de libros le ampliarían el campo del conocimiento, pero se mostraba tan impermeable como el prototipo del que hablamos. Las tertulias indiscriminadas han hecho un daño inmenso. No está en el mismo plano la realidad y la mentira, ni los argumentos fundados y las creencias.

Salvo excepciones, una sensible diferencia separa a los idiotas de sus líderes, guías o gurús. Sea un político, un tertuliano, o un vecino. Ellos dan discursos precisos para objetivos precisos, nada emocionales, aunque lo parezca. Tienen mucho más claros sus intereses que aquellos a los que manejan. La comunicación masiva ha reforzado y aglutinado a los idiotas. A los dispuestos a creer ciegamente, por ejemplo, que la culpa de sus males es de los inmigrantes y cuanto les quieran inocular. Numerosos estudios reflejan que este tipo de personas son un campo abonado para los bulos. Y crecen, tanto los bulos como quienes los tragan.

Trump acaba de hacer un discurso del Estado de la Unión con “medias” verdades que es la perfecta definición de las mentiras completas. Él y su equipo hablan de “hechos alternativos” cuando dan datos falsos, Y así mientras Trump lanza una reforma fiscal que favorece a los más ricos, arenga a sus seguidores con la América que sueñan, porque así la quieren y la ven sin importar que sea cierta.

Italia se prepara este domingo a sacar las urnas en unas elecciones complicadas. Los partidos tradicionales se han ido a pique en las encuestas, también en Italia; es la tónica, fruto de sus errores. Matteo Renzi, el deseado centrista italiano, está en las últimas. Encabeza los sondeos el Movimiento 5 Estrellas de Bepo Grillo, ya sin Bepo Grillo. Pero -lo contaba Sagrario Ruiz de Apodaca, la corresponsal de RNE – los jóvenes se desentienden de la política y creen, no sin razón, que los políticos no resolverán sus problemas. Sus problemas. Lo común, lo público no les interesa.

En España es el tiempo de los cuñados, de los que todo lo saben sin saber nada, que es otra de las acepciones del idiota de todos los tiempos. Esponjas y ecos de miles de tópicos. Los que tienen miedo al frío y al calor, según toque, y otorgan su confianza a quienes les mienten y saquean como es fácilmente comprobable.  El personaje de buen simplón tranquilo que interpreta a Rajoy le funciona de maravilla entre sus adeptos. Como la campechanía de Aguirre en su día. Los políticos de la derecha en particular conocen la eficacia de un casting adecuado: el bocazas busca broncas, la listilla, la divina de la muerte, el eficiente y cumplidor ejecutivo. Con obtener más votos que el siguiente ya sirve. Y el marketing lo sabe: es el tiempo de potenciar a los idiotas, de quiénes eligen serlo, obcecación inamovible, insolidaridad manifiesta.  Incapaces de reconocer a su verdugo nublados por la devoción que le profesan.

La fidelidad al PP está en  el nivel que explicó Donald Trump para los suyos: “Podría pararme en la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ningún votante”.  Se han parado ya, disparan a las pensiones, al empleo, a la decencia en grado sumo. El PSOE, pese a su caída, mantiene también adhesiones inquebrantables y acríticas. Y entretanto, según dicen, Albert Rivera asciende diciendo “ Sr.golpista y prófugo…” e Inés Arrimadas acude a una entrevista sin saber cuáles son las reivindicaciones feministas del 8 de Marzo, vive sin saberlas. Dice que le parece que no las comparte porque van contra el capitalismo, pero que lo tiene que ver aún. Luego lo confirma: el feminismo hace daño al capitalismo. Miles de electores se identifican con ellos. Con Podemos el sentimiento de rechazo inducido ha funcionado.

Donde realmente triunfa la pasión como guía es en el desafío secesionista. Algunos dejarían su vida en el empeño sí sirviera para aplastar al orgulloso catalán. De hecho lo están haciendo, al permitir en nombre de su odio que les roben tantas cosas. Que nos roben a todos tantas cosas. He escuchado personalmente que se culpa “a los catalanes” hasta de las carencias sanitarias de la otra punta del mapa.

Telediario 1 TVE
Telediario 1 TVE

 La campaña intensiva y permanente de los medios ayuda. El telediario de TVE ha abierto este viernes con el supuesto chalet de Puigdemont en Waterloo como segunda noticia, tras el temporal, resaltando cómo había ironizado “el gobierno” con el alojamiento del depuesto President. Ya hasta los chistes del PP son noticia estelar. Aunque lo haya  desmentido su entorno.  Numerosos medios le han dado similar tratamiento.

En el fondo es la reacción –visceral – a un enorme desconcierto. Llama la atención del visitante exterior la proliferación de banderas españolas en las fachadas, incluso en barrios obreros con múltiples víctimas golpeadas por lo que llaman la crisis. Se diría que buscan un paraguas, un amparo, un sentimiento de pertenencia. Emocional. Sin premisas lógicas. Quienes manejan el tinglado, quienes se aprovechan de él, mantienen la cabeza mucho más fría. Saben cómo estimular a quienes se mueven con la pasión aparcando su cerebro.

Un mundo exclusivamente lógico y matemático sería invivible. Las emociones abren caminos, ayudan a explorar horizontes, acortan el proceso a las soluciones, hacen vibrar, moverse, activan el motor de la acción, de la creación. Pero, por si solas, no servirían como base de funcionamiento para ningún país. Y menos éstas que han poseído a grandes sectores de la sociedad, tan pueriles e inmaduras. Odio, me gusta, fulmino, creo. Ay, el creo.

Si el remedio es la persuasión, el guía que encandile en este maremágnum de intereses, mal vamos. Cuesta asimilarlo, pero está pasando: hay una influencia decisiva de seres que obran postergando la racionalidad. ¿Adónde conduce esto? ¿Qué le decimos a Zana y a todos los demás? ¿Qué nos decimos a todos nosotros?

¿Y saben qué? Todavía hay millones de personas que lo siguen intentando.  ¿Será otra forma de ser idiota?

 

Déjenme que les cuente algo importante sobre los Reyes Magos

Les confieso que tengo buena mano con los Reyes Magos. Aposté por ellos desde la lógica y eso los seres de ficción lo agradecen doblemente. Ese día en el que –ya en el colegio- el rumor se hace insistente y asegura que “los reyes magos son los padres”, opuse que yo creía que no. Mi argumento fundamental era que no había dinero en casa para tal gasto año tras año, incluso para traerme regalos que ni siquiera había pedido. Así que unas navidades mis progenitores terminaron confesando. Una de las primeras sorpresas poco agradables de la vida.

Ni sé cómo logran ahora los niños engullir tanta cabalgata diferente y simultánea, tanta imagen en la tele de mayores comprando juguetes, sin hacer la mínima deducción. La mayoría vienen muy espabilados. Sin contar la afición de esta serie de señores –desde Santa Claus a Melchor, Gaspar y Baltasar, más sus pajes- a entrar por las ventanas de las casas en plena noche tal como están las cosas. Y para dejar regalos, no para saquearlas. No me negarán que estos contrasentidos chirrían mucho. Igual viene de ahí la tolerancia al robo de lo público en España, eclipsado por los envoltorios de colores de unos presentes que en realidad han sido pagados por los obsequiados.

La fiesta del 6 de enero viene siendo un campo de batalla desde que en algunos ayuntamientos se impusieran mayorías progresistas. Hubo unos cuantos millones de ciudadanos que quisieron probar gestores diferentes a los que lo hacían siempre. En Madrid, eligieron a Manuela Carmena, un cambio drástico respecto a Ana Botella, la que vendió viviendas sociales a fondos buitre y se gastó un pastizal en intentar que los deportistas olímpicos viniesen, básicamente, a tomar una relaxing cup of coffee en la Plaza Mayor, por no entrar en más detalles. A Carmena ya se lo dijeron: “no se lo perdonarían jamás”. ¿Los trajes de la cabalgata? No, cualquier cosa que hiciera.

Mi experiencia, como la de muchos de ustedes, constata que los Reyes Magos son poco exactos al cumplir los pedidos que reciben: eligen algunos de la lista y añaden otros que igual estaban de oferta. Sea como sea, conviene ser precisos y razonables en describir lo que se quiere. Para entendernos: “la paz del mundo” no se puede pedir. Se trata de buscar cimientos o caminos que conduzcan a nuestros objetivos. Lo de enseñar a pescar en lugar de dar un par de peces, que era bien sensato. Vean que me estoy aproximando a las tradiciones tan de moda en esta España del siglo XXI que no lo parece. Precisamente, sería deseable que –repartiendo el presupuesto- hubiera dos cabalgatas. Una, con Reyes Magos vestidos de turcos medievales, hombres los tres, uno de ellos negro aunque pintado con betún, acompañados de personajes bíblicos como Darth Vader y Bob Esponja. Y otra cabalgata para personas normales que les preocupen problemas reales a los que buscan soluciones reales y  una felicidad, siquiera bienestar, no basada en aplastar a alguien. Ya tenemos pues una petición. Seguirían armando gresca, pero al menos se verían más claras sus motivaciones.

El procedimiento podría ser útil para aislar a los reyes del trinque, los magos de la estulticia, la mentira y la manipulación. Aislar, evidenciar, dejar al desnudo cómo son, a ver si alguno recapacita y los abducidos espabilan. Porque con ellos viene todo un paquete añorante de un tiempo que nos succiona hacia atrás. Basta ya de mordazas, autoritarismos, telediarios, radios y periódicos llenos de promos y estómagos agradecidos. Los logros son como las cerezas de mi tierra que, según dicen,  si tiras de una, salen todas ellas.

No puedo evitar, por tanto, aunque engrose la lista, requerir trabajo, casa, comida, sanidad, escuela, luz, calor para el frío, varios de ellos son derechos constitucionales.  Pedir justicia, decencia, cordura, solidaridad; cuidado especial para los vulnerables, para los niños, los ancianos, las mujeres solas, los hombres solos.

Pido que saquen a los niños de las cocinas de la competición y los metan en el juego de preparar platos con sus padres. Y en el de crecer con fundamento. Pido que se preocupen de su futuro que lo tiene fastidiado, que les enseñen, les estimulen, les quieran, les digan la verdad y les faciliten el derecho a la fantasía.

Inaplazable, acabar con la aberración aceptada que nos coloca a las mujeres como ciudadanas de segunda. Para uso y abuso. Hay un día en el que te enteras de qué implica ser mujer, de tu lugar en las coordenadas del mundo y entiendes que no te ha tocado la parte más favorable. Pero, superadas algunas dificultades, llega otro día en que el ser mujer te llena del máximo orgullo y te aporta una fuerza poderosa. No es una conquista consolidada y obligará a seguir luchando para mantenerla y extenderla, pero sientes que vale la pena. Logremos que no nos lo pongan tan duro.

Hay que pedir que los políticos en, larga ya, prisión preventiva por hacer política, salgan a la calle y regresen a su casa. Que quienes insisten en amarrarles los grilletes desde León, Alpedrete o Huelva, por poner un caso, reflexionen sobre los delitos que se les imputan. No deja de sorprenderme esa pasión por la unidad de España, cuando Mallorca es prácticamente alemana sin que nadie diga nada. Indica que tienen un patriotismo de territorio, no de personas. Nuevos tiempos, nuevas fórmulas, reformas legales y constitucionales. Es lo que hace falta.

Nuestra vida presente y futura cambiaría notablemente si Rajoy y su PP no estuvieran en el gobierno. A ver si conseguimos que Melchor, Gaspar, Baltasar, Pedro siquiera o cualquier otro, cuenten por qué partidos que se dicen progresistas siguen manteniendo a este presidente en el cargo. Canta mucho y no precisamente la Traviata.

Ruego que dejen de darnos recetas de comidas con ajo y más ajo o de emplatados con una serpentina de color verde o marrón a los lados. Que dejen de hablar de la teta de Sabrina y de los ejércitos de tuiteros. De establecer las bases del futuro comprando lotería. Un amigo me pide que añada la caspa, que se lleven la caspa. Y una amiga que nos traigan volquetes de inteligencia.  Mis interlocutores más jóvenes solo piden a los Reyes que abdiquen. Pero eso, en este caso, que estoy ya a punto de contarles, no puede ser. 

Que no me falte la música ni los colores del verde en parques y campos ni el mar. Ni el mar, ni el mar. Las personas que logran hacer la vida mejor. Los afectos sinceros se presuponen, a salvo de sorpresas.

Vendrían bien, siempre que se precise, recambios para las piezas averiadas del cuerpo, y en ello se afana la investigación si no le siguen aplicando recortes. Y aguardar con esperanza que otros dolores no sean tan intensos que nos rompan. Se cumple aniversario de Albert Camus, premio nobel de Literatura de cuando eso importaba. “Bendito el corazón que se puede doblar porque nunca se romperá”, escribió. Pues eso, pero mejor que no lo tuerzan demasiado. No estaría de más pedir a los reyes magos que los corazones duros y secos se caigan por su peso y sus dueños se retiren a buscar los pedazos por el suelo. Indefinidamente.

A los Reyes Magos se les escriben cartas. Yo escribo dos por semana aquí, en la Zona Crítica de eldiario.es, y mando abundantes telegramas en Twitter, algo menos en Facebook. Y sé que son recibidos y leídos pero con una eficacia necesariamente limitada. Porque todavía hay muchos ciudadanos que discuten de las Cabalgatas a brazo partido en un país con el 40% de paro juvenil, el 90% de los nuevos contratos, temporales y parciales y copando el récord europeo en desigualdad. Porque aún hay muchas personas que se empeñan en creer en entelequias y fantasías. En venerables ancianos que entran por las ventanas de noche o en gobernantes mezquinos que cumplen lo que prometen. Es hora de entender que los Reyes Magos somos nosotros. Sin ser ni reyes, ni magos, ni hombres inexcusablemente, sabemos -como hicieron mis padres  e hicimos nosotros con nuestros hijos- llenar de ilusión la mañana del 6 de enero y muchas más. Aunque haya que quitar recursos de otro agujero por tapar o exprimir al máximo la imaginación. Por eso no podemos dimitir. Sería dimitir de nosotros mismos, como han hecho tantos ciudadanos.

Nos faltan más manos, mayor convencimiento y coraje. Solo con que piensen en qué creen los amantes de las tradiciones excluyentes encontrarán las razones para defender los logros posibles.

Cataluña y el regreso de Ovidio

Las elecciones catalanas eran trascendentales hasta que las ganaron los soberanistas. Todavía están colgados en la red los titulares que acariciaban, textualmente, el triunfo de los unionistas y el portazo al independentismo. La nueva variante de la posverdad es la vieja costumbre española de confundir los deseos con la realidad y desfondarse cuando se desbaratan sus sueños sin base. Al final, la cita con las urnas en Catalunya, pese a los intolerables condicionantes con los que se celebró, ha aflorado algunas revelaciones que podrían servir de cimiento para construir un futuro diferente. Es un punto y seguido con resortes a los que sujetarse.

Verán, he seguido esta fase del proceso con una noticia guardada para una mejor ocasión. Cuando la actualidad no obligara a salir zumbando con el coche de bomberos y las sirenas atronando, como ocurre siempre. Roma acaba de revocar el exilio del poeta Ovidio, 2.000 años después de que lo decretara el emperador Augusto. Uno de los más grandes creadores de la historia,  el autor de laMetamorfosis –obra capital de enorme influencia durante siglos-  y del primer tratado sobre El Arte de Amar.  Fue confinado por el emperador en una ciudad remota del Mar Negro y no cedió por más que le suplicó el poeta. La tierra tira mucho a numerosas personas, ya saben. Alguien se preocupó a través del tiempo de compensar esta injusticia. Ovidio, en su creatividad máxima, en el elogio del placer y la libertad, elaboró un tratado de la seducción que es pura racionalidad. Es lo que hoy y aquí nos falta y habrá que buscarla.

El viernes después del jueves los creadores de opinión siguen mirando al marcador para arrojarlo al otro. El independentismo no representa a toda la sociedad catalana, en efecto; el españolismo tampoco. Y es ya demasiado el tiempo de estar encallado en esa realidad sin buscarle salidas efectivas. No es cierto que los catalanes hayan votado República, como dijo el gran triunfador contra pronóstico: Carles Puigdemont. No lo han hecho todos. Y no es  verdad que Ciudadanos haya frenado la mayoría del bloque independentista como titula a todas las columnas la portada de El País. Han logrado 96.000 votos más.

Como en las fases del duelo, la negación da paso al enfado, la ira y el dolor. Como es habitual, aquí se saltan la “negociación” con los hechos. La prensa concertada habla de melancolía solo aliviada por el gran triunfo de Ciudadanos, véase el editorial de El Mundo. Si quiere, no lo enlazo.

El triunfo más evidente es el del pueblo catalán que no se ha dejado amedrentar ni por los palos de la policía que les mandó “Rajoy y el Partido Popular”, ni por las vergonzosas coacciones a las que ha sido sometido para que votara “batacazo al independentismo”.  Aún estaba en las portadas que “El Constitucional aplaza su decisión sobre  el recurso contra el 155 hasta después de las elecciones” (para no interferir), cuando la Guardia Civil -dependiente del ministerio del Interior del Gobierno del PP- manda al juez en plena jornada electoral un gran número de imputaciones. Considerar que la Diada, la fiesta oficial de Catalunya, incita al odio es entrar en un terreno que una democracia no se puede permitir. El magistrado del Supremo, Pablo Llarena, ha decidido este viernes ampliar la nómina  de investigados por rebelión a varias figuras destacadas del soberanismo. Sigue la confrontación. No sabemos si también la inspira, como dijo Soraya Sáenz de Santamaría, “Mariano Rajoy y el Partido Popular”.

García Albiol se queda en 3 diputados (4 tras contabilizar el voto exterior). Un fracaso rotundo del PP, de Rajoy y de su estrategia. Del 155. Lo ha pagado también el PSC que da la impresión de no conocer a sus votantes. El PP -que de tal forma ha alterado la vida de los catalanes- es la opción electoral de un 4,24% de votantes. Es otra de las grandes evidencias de la jornada.

Como el gran triunfo de Inés Arrimadas, con un porcentaje del 25,37% que la sitúa como la más votada . Gran o menos. Porque el éxito de Arrimadas ha sido de ella, sin duda, pero con ayudas. El suyo es también el triunfo de los medios concertados que llegaron a colocarla, como ABC, en portada hasta en jornada de reflexión. Con una insistencia diaria sin precedentes. Y de los bancos, el Ibex, y el dinero en general. Ese que este viernes demostrará en Bolsa cómo le han caído los resultados. Las previsibles caídas serán pasajeras. Pero semejante inversión, también en dinero gastado en campaña, no ha logrado la rentabilidad esperada. De momento, al menos, Arrimadas no será presidenta de la Generalitat. Pero habrá que esperar a sus réditos en el campo nacional.

En puro balance económico, la campaña de marketing, Ciudadanos ha cubierto gastos. No así el PP que recibirá  de subvenciones vinculadas a resultados solo 130.000 euros de los 1,8 millones presupuestados .  Ni la CUP (275.000 euros menos) y el PSC (174.000 en negativo) tampoco cubrirán gastos con las ayudas, según informa la Fundación CIVIO. 

“Tanto amor y no poder nada contra la muerte”. Recurro ahora al poeta César Vallejo. El mandato ahora es dejar morir al procés ¿ven? Olor a agua estancada. “Algunos” ganan, pero todos perdemos. Victoria moral y mayoría inmoral. ¡Inmoral! ¿Elecciones para esto?, son algunas de las columnas de opinión desesperada. Pura democracia en vena. “Pero el cadáver siguió muriendo”, insistía Vallejo.

Dos mil años han pasado para que Roma resuelva el exilio de Ovidio. Con calma y, probablemente, desinterés. De alguna forma hay conflictos tan enquistados como este en nuestro país. Tan injustos también, porque no se puede privar a una ciudadanía de lo que piensa y siente. Tanto odio y no poder contra la valentía y la dignidad.

Si al PP y a sus socios les interesa de verdad solucionar el tema de Catalunya, comiencen por arriar los tambores de guerra y aparcar por una vez sus propios intereses. Al PP le ha salido el tiro por la culata. Al PSC/PSOE también, a pesar de haber conseguido un escaño más. Son los que pilotan la batalla en España. Con Ciudadanos, que debería ser consciente de las circunstancias en las que se ha votado. Podemos debe espabilar.

Los caminos están claros. Déjense de judicializar hasta el aire que respiramos. Deshagan los entuertos que han formado, obren de una vez con inteligencia. Saquen de la cárcel a los politicos que hacen política, que si fuera por hacerla mal no habría calabozos suficientes. Abran vías de solución constitucionales que bien lo hacen cuando aprietan otros intereses. Aprenda la prensa al borde de un ataque de nervios que, de momento y al menos nominalmente, esto es una democracia y cada uno vota, piensa y siente lo que quiere.

Nos queda ver a quién echará el rapapolvo el Rey si decide hacerlo así, de nuevo, en su mensaje navideño. Y cómo reaccionará la sociedadd el odio visceral a los catalanes, no le vendría mal reflexionar porque algunos ejemplos notables están dando.

En una palabra, traigan a Ovidio a casa a tiempo, a la razón, a la cordura.

*Publicado en eldiarioes. 22/12/2017 – 

 

Un gobierno sin Rajoy

El esperpento está llegando a niveles inauditos. Cada día, revelaciones que tumbarían a cualquier gobierno… y ahí les tienen. Desolador presente y sombrío futuro que diagnóstica cualquier persona decente y mínimamente informada. Y, sin embargo, está situación no es una condena a cadena perpetua y en régimen de aislamiento. Tiene remedio, pero no quieren resolverlo. No quieren, pero habrán de querer.

Cuesta creer que no se reaccione. A la batalla política de Cristóbal Montoro con la Hacienda Pública como instrumento, al punto de coaccionar a las comunidades para firmar contratos que favorecen a las farmacéuticas. A los sobrecostes multimillonarios, pongamos el de la  carretera M-45  de Madrid o la M-30.  A la política de cortijo como forma de vida. A la pérdida de libertades o al flagrante doble rasero para lo que llaman delitos de odio. Al  desprecio por la cultura y comerciar con todo, incluso malvendiendo, como han hecho con el yacimiento del Paleolítico de Lugo. Al  desprecio por la ciencia que nos ha llevado a un colapso a pesar del esfuerzo de los investigadores. A la resistencia a facilitar los datos de lo que se diría es subvencionar a la prensa afín, eufemísticamente llamada “publicidad institucional”. A la hipocresía que llora la violencia machista mientras recorta el presupuesto para combatirla.

La sociedad está paralizada por el maltrato y la descomunal desfachatez que se le infiere. Impotente, descorazonada. Una parte, con miedo a pronunciarse, dado que ve a todo un ministro persiguiendo tweets, mientras se aplaza la entrada en prisión de Urdangarín o de los ultraderechistas condenados por el asalto a Blanquerna, alguno de los cuales es pariente de un par de ministros más. O mientras una semana después de conocer las amenazas y elogios del nazismo vertidos en un chat por policías municipales de Madrid no sabemos otra cosa que se ha retirado a tres la pistola y la placa. Y que van tras el agente que les denunció.

La ciudadanía en estas restrictivas condiciones puede hacer algo: exigir a sus representantes, exigir a sus políticos. Los políticos tienen en su mano acabar con esta situación, sus decisiones pueden producir ese efecto. No entra en la lógica que siga de presidente del gobierno un presunto “M.Rajoy”. El es responsable último de todos los desmanes que se están produciendo.

La última coartada de Pedro Sánchez para mantener a Rajoy en el cargo fue que iban a reformar la Constitución. Pero, ante los requerimientos del líder del PSOE,  el presidente cierra el asunto comentando a Pedro Piqueras en Telecinco que el compromiso era de “hablar”. “Mi pacto con Sánchez es para hablar, no para reformar la Constitución” dijo. Compromiso de envergadura, ni el Tratado de Yalta. Día sí, día no, las humillaciones a sus socios producen sonrojo.

La prensa cortesana habla de Rajoy como si fuera un presidente normal –palabra que tanto gusta a su hombre en Catalunya –. Aún le hace más desplantes a Albert Rivera, dicen, que a los cargos del PSOE, en el fondo sus preferidos por tantos años de añorado bipartidismo. Y les trata así.  Como si diera a entender que les tiene sujetos por temas inconfesables, de esos que se afinan mejor desde el poder.  Imaginemos que haya algo de eso. Incluso así, existen soluciones.

Portugal está consiguiendo una recuperación admirable con su gobierno de izquierdas. Presidido por el socialista Antonio Costa, en minoría, cuenta con el apoyo del Bloco de Esquerda, el Partido Comunista Portugués y el Partido Ecologista Os Verdes.  Presentan a los dos años de mandato un balance espectacular: reducción del paro al 9,4%, alza de sueldos que alcanzará hasta el 25%, regreso de emigrantes y subida de pensiones. Tienen un crecimiento anual del 3%, han aumentado las exportaciones, han reactivado el sector público -sobre todo en sanidad cuyo aprovechamiento para el lucro privado es el bocado más apetecido por los neoliberales-  y han implementado un programa para paliar la llamada pobreza energética.  El gobierno de izquierdas portugués ha reducido el déficit fiscal y apenas cuenta en su contra más que con una elevada deuda pública. Rajoy la ha disparado, como sabemos, a niveles de récord. Y ha dejado sin fondos, al punto de pedir créditos para pagar las extras de las pensiones, la caja de la Seguridad Social que se encontró con 67.000 millones de superávit. Anuncia que vamos a repagar con más impuestos. Todos. Menos los que tan alegremente eluden su contribución al erario en estos tiempos.

De momento los responsables políticos con algún afán constructivo harían bien en jubilar a todas las viejas glorias que les dicen: “hay que aguantar, cualquier cosa sería peor que este PP”. Esos dinosaurios de riñones bien cubiertos en su mayoría por la cartera repleta  parecen estar coartando sus pasos. ¿Qué puede haber peor que este PP?  Poco, si se reflexiona seriamente, sin la ética o el cerebro abducidos.

A Pedro Sánchez en concreto no le tragan los episcopados del Jurásico. Los mediáticos no dejan de evidenciarlo. El País carga a diario contra él como si temiera algún rebrote de sus giros tácticos. Con editoriales o columnas tan sonrojantes como este Zurdos que podría leerse en las páginas de Periodista Digital o Es Diario, incluso el OK, que son ahora -sin eufemismos- medios de referencia para elogiar la opinión coincidente del periódico de PRISA.

Imaginen por un momento otro presidente de gobierno que no sea Rajoy, ni ninguno de este PP copartícipe de los atropellos. Otro ministro de Hacienda  en lugar de Montoro, o de Justicia diferente a Catalá, o de Interior en las antípodas de Zoido. Un nuevo gobierno ¿no sería capaz de encontrar a alguien mejor para gestionar el empleo que Fátima Báñez? ¿Y la Defensa con más acierto que Cospedal, la representación Exterior que Dastis o la economía que el ex presidente de Lehman Brothers para España y Portugal cuando les petó el sistema financiero mundial y nació “la Crisis”? ¿No habría en el planeta Tierra una persona que gestionara mejor todos los entuertos a su cargo que la vicepresidenta Saénz de Santamaría? ¿No pudo hacerse otra política territorial sin tan flagrantes errores como los que han potenciado el conflicto en Catalunya?

Imaginen un gobierno que no pareciera trabajar presuntamente para los bancos o las eléctricas y petroleras, las grandes corporaciones, las constructoras, las farmacéuticas y multinacionales de la salud, en la hipotética supuesta conjetura de que sea así. Un gobierno que dejase de untar o favorecer a algunos medios que ya no pintarían la imagen de normalidad que están dado de este PP y que habrían de adaptarse al cierre del grifo o al cambio de llave. Imaginen de entrada una RTVE rigurosa, al servicio de los ciudadanos, con la que cotejar y diversificar las informaciones de otros medios, el ocio inteligente. No es tan difícil, alguna vez nos aproximamos.

Imaginen una Fiscalía general del Estado independiente, un poder judicial independiente. Sin lagunas. Mandando al banquillo y a la cárcel a quienes delinquen contra la sociedad. Imaginen que no se producen esos estratégicos cambios de jueces que libran del banquillo al PP por su Caja B, como acaba de ocurrir en la Audiencia Nacional. Una contabilidad paralela acreditada en otras instancias.  Aquello que dice siempre Ignacio Escolar: “Cuando al PP le va mal en un caso no cambia de abogado, cambia de Juez”. Presuntamente.

La campaña electoral catalana amenaza con volver a hastiarnos de lugares comunes y ostensibles intereses personales. De no estar tan condicionada podría ser una oportunidad para dar un aldabonazo. La ciudadanía también ha de despertar y exigir por los cauces que le dejen.

Se trata de decidir, más pronto que tarde, entre un país de dirigentes tan normales como Albiol o la obrera Cifuentes, tan fiables como Rajoy y su equipo, el cuñadismo de diseño envuelto en banderas por toda enjundia, y otros gobernantes que intenten caminos alternativos. Los portugueses han logrado que la UE no solo les tolere, sino que les aplauda. La UE con su mando neoliberal, la socialdemocracia rendida al capitalismo y la extrema derecha creciente. Porque la Europa actual no es la que tanto amamos, también habría de cambiar, también se vota eso.

En definitiva se trata de poner los medios para ser un país de ciudadanos libres y responsables, de primar la decencia y dejar de engullir tanta corrupción, de pensar en el bien común, en el futuro de todos. Si los políticos actuales buscan de verdad estos objetivos, han de obrar ya.  Si quieren, pueden. La sociedad también puede, a veces lo olvida.

¿Qué más tiene que ocurrir para  dejar de sostener un gobierno de Rajoy?

*Publicado en eldiarioes 28/11/2017 – 

Dan miedo

La imagen de furgones de la Guardia Civil, de noche, conduciendo a la cárcel a miembros de un Gobierno elegido democráticamente dio la perfecta dimensión de dónde nos encontramos. Sin juicio y sin condena, solamente por la acusación, y decretando prisión incondicional sin fianza. No por esperada, fue menos impactante. Hubo oportunidad de soluciones menos drásticas, pero se optó por la confrontación. Enseguida -y porque el periodismo funciona, la justicia tiene unas normas, y hay ciudadanos responsables-, nos enteramos de preocupantes entresijos. Quienes se molesten en buscarlos, porque los medios oficiales en general han operado en dirección contraria. Apostando por la Cruzada y ocultando información. Dura contienda por la verdad, de temibles consecuencias que ya vamos viendo.

Fue el (reprobado) fiscal general del Estado, José Manuel Maza, quién nos mostró en toda su crudeza en qué manos estamos en sus respuestas a Hora 25 de la Cadena SER. El vengativo “Más dura será la caída”, con el que tituló el archivo de la querella contra los independentistas, era la tónica mental de Maza, no un desliz. Así que fue desgranando que “bastante paciencia ha tenido el Estado de derecho”. Paciencias, en la justicia. O usó criterios morales como medio de decidir algún alivio de condena: “A lo mejor alguna cosa hubiera cambiado”.

Lo más demoledor, sin embargo, fue esta afirmación: “Los que han criticado que planteemos la rebelión deben recordar que una querella no es un escrito de acusación. No se hila tan fino. Incluye todos los posibles delitos. No afirmamos que haya rebelión sino que es posible”. Es decir, se echa a la bolsa todo lo que quepa y luego el juez decide. En armoniosa coincidencia con Maza, la de la Audiencia Nacional Carmen Lamela. No así el titular del Supremo. Todo esto y más lo analiza Íñigo Sáenz de Ugarte en este imprescindible artículo.  “Lamela les está diciendo a los imputados: vais a pagar por lo que habéis hecho y por el viaje de Puigdemont a Bruselas”, escribe el subdirector de eldiario.es sobre la postura de la jueza. Venganza, por justicia.

Que se trata de un “ Derecho Penal de autor”, como lo define Ignacio Escolar, se evidencia en varios datos más.  Se ha vulnerado “el derecho al juez natural”, recogido en la Declaración de los Derechos Humanos y también en nuestra Constitución. “Es el derecho de cualquier acusado a que le juzgue el juez que le toque por ley, no el que le convenga al Gobierno o al fiscal”, explica el director de eldiario.es.  Y todavía se han detectado más irregularidades.

Frente a hechos que deberían ser del dominio público y sin contaminar con la presunta obligación de decir “algo malo del otro”, nos encontramos con una auténtica campaña visceral, no exenta de elementos más prosaicos e inconfesables como los beneficios de poder y económicos. Marhuenda, tiznada voz del PP, condena, sin juicio, en La Razón: “Prisión por rebelión”. Precisamente por la cuestionada acusación de rebelión que Maza metió en el saco con calzador, por más que se llenen de ella los medios. Se creía que la jueza no lo incluiría en la petición de búsqueda y captura para Puigdemont y sus cuatro consejeros que se encuentran fuera de España, pero finalmente ha optado por pedir para ellos todo el paquete que manejan. Rebelión, sedición, malversación de fondos públicos, todo.

La ofensiva viene de la tecla y de la pluma, de las voces y los gestos. De la más absoluta y rotunda intransigencia. Portadas como las de ABC, aunque ya indistinguibles de las restantes en papel, con esa levadura ultraderechista que les comentaba se les ha colado en el suflé a los españolistas. Un importante número de notables arenga a las masas decididas a ser muchedumbre o plaga justiciera. Sin que quepa otorgarles el mínimo atenuante dado que cada cual es dueño de sus actos. Dan miedo. Seres nacidos humanos acudiendo a insultar a estaciones de tren y aeropuertos a políticos llamados a declarar. Televisiones marcando la cuenta atrás de las comparecencias en un cronometro real expuesto en recuadro, que en definitiva marca los ingresos por audiencia exaltada. Aterra tanta sinrazón, tal inmadurez. Cómo se está imponiendo la ignorancia bruta. Linchamientos que no se depararon a delincuentes de peso, atracadores de lo público. Linchamientos virtuales, de momento.  Da pavor.

Aparecen de buena mañana en radios y televisiones como si hubieran sido motivados por el oficial de tropa para la batalla. Ofreciendo las edificantes declaraciones de políticos en campaña: mano dura y cargo, cargo y yo no fui, estoy por encima del bien y del mal y me lo permiten. No es difícil tampoco imaginar, a tenor de lo que publican, las salas de terapia de algunas redacciones distribuyendo el alivio a las obsesiones compulsivas.  Titulares y artículos delirantes. ¿Pueden imaginar al jefe de opinión de un diario que fue esencial insultando al colaborador londinense de prestigio al que censuró y expulsó? Está pasando.

La sociedad, los medios… y los políticos. Estamos llegando a niveles de desfachatez tan insultantes para la inteligencia como quejarse del ingreso en prisión de miembros del Govern depuesto, tras haber impulsado esa medida. Algunas personas muy sesudas y adultas todavía no entienden al parecer que los actos acarrean consecuencias. Pero ahí siguen, contribuyendo a la causa.

El partido conservador PPCs, bicéfalo ya, opera al unísono con García Albiol y Arrimadas, en el ala ultraderecha, ofreciendo a la implacable líder de Ciudadanos en Catalunya la presidencia de la Generalitat en un hipotético futuro de triunfos soñados. Con el PSOE y el PSC, e Iceta deslizándose por el alambre, un político valioso al que esta sin razón está quemando. Gumersindo Lafuente nos contaba los problemas de esa operación que ya fue ensayada para sofocar el nacionalismo vasco.  La inyección al independentismo que se está dando podría desbaratarles la jugada. Albiol ya ha aportado la solución: “ Si ganan, otro 155“. Esto se está sustentando. Y crecen los rumores sobre ilegalizacion de partidos que ya anticipara Pablo Casado.

Dan miedo. Cuantos se dedican a perturbar la convivencia que cabe esperar en un estado democrático. Y es un bloque decisivo. Soy de quienes creen que Rajoy no es Erdogan y España no es Turquía porque no ha pasado el tiempo suficiente. El líder turco también comenzó más pausado. Las leyes mordaza, el nombramiento de tribunales muy precisos, el mantener en puestos decisivos a profesionales con tan poco crédito como Maza o Catalá y el resto de los reprobados, evidencia inclinaciones peligrosas. Y algunas se están confirmando.

Partidos y políticos que apoyan sin pudor este tinglado son altamente responsables de cuanto ocurre. Sí, el Govern depuesto cometió errores, todo pudo ser diferente y la mayoría la pifió, pero eso no justifica el alarmante retroceso en derechos y libertades que lleva camino de instalarse. Algunos jamás podrán reconducir la imagen que se han forjado. El problema es hasta dónde piensan llegar.

E igual y en nivel similar cabe situar a los medios embarcados en la misma operación de conveniencias. El Banco de España anuncia cataclismos económicos, dicen. Por el procés. La violencia de las cargas policiales que dieron la vuelta al mundo, la intervención de la autonomía catalana y el encarcelamiento de sus miembros electos no debe influir. Raro, si eran las “soluciones”.  Por no hablar del fomento de la huida de las empresas que, en efecto, va a afectar a toda España. Pero son así de inconscientes.

Y la sociedad como elemento esencial. Apoyando castigos impropios del siglo XXI por acciones políticas, mientras amparan la involución democrática, la corrupción y los recortes para su vida y la de sus hijos. La sociedad del “a por ellos”, de los insultos, del embestir y no razonar. La que ha descubierto en sus vísceras un fondo de violencia y xenofobia. Hay una ciudadanía, seguramente más numerosa y más positiva para el conjunto pero se retrae. No completamente consciente del peligro que nos acecha a todos.

 Tiene una cierta lógica, humana. Los agitadores y maniobreros dan miedo. Porque es lo que buscan. No solo miedo, preocupación, tristeza,  desconfianza, espanto… vergüenza. Nos levantamos y nos acostamos con esa losa, cuando sabemos que hay gente que sigue luchando por futuros más limpios y razonables. La pugna existe pero no es la que más se ve, y no deja de crecer. Copan el escenario. Y dan miedo, angustia, desaliento. Y, por encima de todo, francamente, dan asco.

Las columnistas

Desde este miércoles se está celebrando en León un congreso de columnistas, planteado inicialmente con polémica. Todos los ponentes eran en un principio hombres. Ante las protestas y dado que lo organizan con una subvención de 11.000 euros del Ayuntamiento, además de otros patrocinios,  han incluido a 5 mujeres de muestra.  Y en la proporción profesional e ideológica del conjunto.

El programa se inicia con Jorge Bustos, recién nombrado jefe de opinión de El Mundo. Se apresuró a defender al organizador, su joven amigo Garabito, que habría sido “objeto de un escrache por no guardar la debida reverencia a la perspectiva de género”. Bustos emplea expresiones como “el despreciable espécimen del feminista predador”, no nos podemos llamar a engaño. El congreso cuenta, a pesar de todo, con columnistas interesantes. Manuel Vicent y Ángel Sánchez-Harguindey, de El País, lo son de forma incuestionable. Lo mismo que Raúl del Pozo y Lucía Méndez, de El Mundo. Y, sin duda, con algunos otros. Pero quizás sea oportuno aprovechar la ocasión para hablar del columnismo en España. Y de lo que implica que  se relegue la opinión de las mujeres.

Por supuesto, la opinión es opinable, pero tiene unas reglas. Debe estar fundamentada, es periodismo, y ha de separar los hechos del juicio que le merecen a quien escribe. El profesor Ignacio Sánchez-Cuenca firmó uno de los mejores análisis que se han formulado sobre los columnistas en España. El declive de las “grandes firmas” llega cuando la crisis exigía conectar con los problemas cotidianos y salir del “tema nacional” que les priva. Viejas glorias sobre todo, y nuevas, con ideas superficiales y frívolas, escritas en tono rotundo y prepotente. La obsesión por confundir su moral privadísima con la moral pública . Se documentan poco, a diferencia de los grandes columnistas internacionales, y aportan perspectivas estrechas. La desfachatez intelectual, llamó a su estudio Sánchez-Cuenca, que desde luego no se puede resumir en cuatro frases.

En el crítico momento que vivimos, se incrementan columnas a modo de saco de entrenamiento para boxeo. Esa desesperación de múltiples opinadores que golpean y golpean al enemigo -político generalmente- hasta quedar exhaustos. Siempre a los mismos sujetos de sus obsesiones, reyes que los destronaron, culpables de todos los males. Quien se anime a ello podría hacer una tesis doctoral. 

Y la mujer casi ausente. Un 5% de firmas femeninas fijas detecté en El País en sus tiempos de mejor periodismo. No se ha cambiado mucho. Ni en el resto de los medios. La presencia de la mujer en las columnas siempre es notablemente menor a la del hombre. Y lo mismo ocurre en las tertulias de televisión donde solo son “la muestra” también, en la mayoría de los casos. Con suerte. A pesar de reiteradas críticas, hay veces que la mesa de debate está compuesta solo por hombres. Especialmente si han de abordarse “asuntos serios”.

No hace tantos años que, hasta para cantar las bondades de una lavadora, utilizaban una voz masculina. No en la famosa escena del sofá de los primeros anuncios, sino en las locuciones mucho más tarde. El hombre como voz de confianza. Poner voces femeninas -incluso en lo que aún llaman algunos trogloditas “labores propias de nuestro sexo”- hubo de hacerse con mucha prudencia y poco a poco, explicaban los publicistas.

A la mujer se la considera experta en “sus cosas”. Solo. Si se trata de buscar una información fiable en reportajes, entre una catedrática y un catedrático, una científica y un científico, se suele elegir al hombre a quién se le supone más autoridad o conocimiento. Varios estudios detallados cifran la proporción en tres hombres por cada mujer, y eso desde hace apenas un par de décadas, antes era raro, prácticamente no existían.

Tiene consecuencias no contar con suficientes mujeres entre los creadores de opinión, aunque lo apropiado es decir en generadores de reflexión. Así debería ser. Relegar a la mujer influye en los cambios, en la involución social. Se da por hecho que tenemos un papel secundario, se priva a la sociedad de voces cualificadas y se consolida la discriminación que, como todas, es injusta. Se marca un modelo, ese modelo.

Este congreso de columnismo, ya el segundo que celebran, cuenta con el patrocinio de la Fundación Francisco Umbral. Y eso explica todavía más su inspiración. Umbral era un columnista brillante y un hombre tortuoso. Un machista eminente. Abro comillas:  Rubia y concienzuda, con buen cuerpo y mala voz, puntual e indiferente, guapa y sin mensaje. Rosa María Artal es la nueva locutora del último telediario. Así como con Rosa María Mateo y Victoria Prego se ensayó la mujer/mensaje, la noticia caliente, la cosa con Rosa María Artal (pecho caído, hermosura tranquila, ancha paz) parece que va a ensayarse la hembra como medio sin mensaje”. Y así seguía durante toda la columna y otras columnas. “Virgen de noticias, patrona de los desinformados”. Paradójico, realmente paradójico, pensé. Dado el renombre de Umbral, durante unos meses, años, en todas las entrevistas me preguntaban: “¿es usted fría?”

El colofón fue cuando su esposa, la fotógrafa María España, y la periodista Pilar Eyre, me hicieron un reportaje con una foto rompedora que me aconsejaron. En medio del Paseo de la Castellana, en la línea divisoria entre los dos sentidos. Sola ante el peligro, con una entrevista comentada en tono jocoso a la pobre tonta, moza aguerrida, gacela de no sé, con la que “les ponían los cuernos un poco cada noche sus maridos”. La entrevista es otro manual de machismo, del hecho por mujeres. La gacela, cazada.

Así crecí, que diría Labordeta. Y crecimos. Siempre obligadas a un doble esfuerzo por ser mujeres. Para muchas de nosotras es la historia de nuestra vida, en cualquier actividad. Hoy como ayer. La memoria vuelve a los orígenes de tantos males, de tantos falsos mitos, de tantos renglones torcidos, al saber del peculiar congreso. 

Ahora, aunque en número desproporcionado e insuficiente, somos muchas más las columnistas. Sin causar rechazo más que en machistas recalcitrantes. Qué bien es verdad  se han soltado el bozal al hilo de las impunidades. Es vital persistir. Más en la senda de la marcha atrás que se ha impuesto en todos los campos y que habrá de revertirse imperiosamente. Las mujeres no podemos consentir quedarnos fuera. La sociedad no debería permitírselo a sí misma.

 
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