Entre la gerontocracia y la gerontofobia

Hoy que el gobierno ha vetado la subida del 1,2% de las pensiones, 1,2%, que le pedía la oposición, es buen momento para recuperar este artículo que todavía no había enlazado en el blog.

 Dos mujeres. De un lado tenemos a Carmina,  una maestra jubilada del idílico municipio asturiano de Villaviciosa que comete un pequeño error de percepción al escuchar el soniquete de la lotería de Navidad. Su familia y amigos, el pueblo entero, en lugar de decirle: oye, que la tele hablaba del sorteo del año pasado, deciden engrandecer la equivocación y engañar a  la pobre mujer.  Del otro a una actriz de 81 años. Nuria Espert. Todavía resuenan –un tanto sepultadas por numerosos impactos noticiables-  sus palabras al recibir hace unas semanas el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2016.  Tan dispares las situaciones y hablan de lo mismo. De la consideración de la mujer mayor que apenas mejora con los años. Al tiempo que se acrecientan barreras de incomprensión entre viejos y jóvenes en general. Hay matices a tener en cuenta.

Nuria Espert conmocionó a buena parte del auditorio y la audiencia al recitar un monólogo de “Doña Rosita, la soltera” de García Lorca, en sus palabras de aceptación. Traía un discurso necesario sobre un problema latente del que no se habla en profundidad. Aun siendo decisivo. “ Muchachos y muchachas me dejan atrás, porque me canso”, “ya soy vieja”, “¿es que no tiene derecho una mujer a respirar en libertad?”, se lamentaba Doña Rosita, viva y vibrante en la voz de Nuria Espert.

A partir de los 30 o 35 años como máximo, la mujer es “mayor”, la obligan a ser mayor si se deja. Cada década que pasa añora la cifra pérdida. Ay, si tuviera por los menos 40, 50…   Lo han convertido en un problema específico de las mujeres. Añadido, porque hay otro común con los hombres: la edad, la vejez, con todos sus eufemismos, algunos francamente estragantes: Tercera, ancianidad, “mayores”, “nuestros mayores” (ay), o simplemente “de”, “de edad” están llegando a decir. Como para no ofender. No ofender desde luego a un colectivo numeroso, con capacidad adquisitiva –aunque no por igual distribuida ni mucho menos- y derecho a voto, lógicamente que les convierte en muy decisivos en las urnas.

No es un grupo homogéneo en modo alguno, pero al hablar de él se unifica en dos conceptos simultáneos: la gerontocracia que supuestamente practican, y la gerontofobia que provocan.  Para algunas personas de simpleza superlativa, los seres humanos se vuelven idiotas según cumplen años. Es como si al soplar las velas de la tarta se nos fueran detrás unos miles de neuronas. Salvo que sean ricos y poderosos. El nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene 70 años y no es la característica que más preocupe en él. De hecho es que no parece que su peculiar forma de ser haya aparecido recientemente, venía de serie como en tantos otros.

No deja de ser curioso que en la parte gerontócrata no se mencionen las aptitudes, como sí ocurre con los viejos sin poder. Se rigen por distinto baremo. No nos han contado jamás las enfermedades o mermas del Marqués de Villar Mir, 85 años, por poner un caso. Si algún día una noticia de la tele le induce a confusión. Nadie vituperó a Emilio Botín por llegar hasta los 80 años dirigiendo un banco todopoderoso. La gerontocracia, la elevada edad de quienes en España dirigen las principales empresas, es un hecho, aunque haya asistido a algunos relevos. Nadie asegura, por cierto, que los sucesores de 50 no vengan con los mismos defectos y virtudes. Unos cuantos ya se han visto.

Muchos políticos son mayores: Teófila Martínez, 69. Celia Villalobos, 67. García Margallo, el compungido exministro de Exteriores, tiene 72 años. Como la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Por los 66 anda Jorge Fernández Díaz cuyas conversaciones con Dios y con su ángel Marcelo datan ya de bastante tiempo atrás.  Su gran amigo, el poderoso Isidró Fainé, ha cumplido 74 este verano, fecha en la que dejó la presidencia de La Caixa, nominalmente, si bien conserva la de otras influyentes entidades.

En cuanto a los gerontócratas de moda, Felipe González va por los 74 y Juan Luis Cebrián cumplió 72, el 30 de Octubre. Precisamente al día siguiente de que España tuviera el  gobierno por el que tanto había trabajado: el del PP de Mariano Rajoy, con la ayuda de Ciudadanos y el PSOE. El decisivo y fulminante episodio ha demostrado que las malas artes no son patrimonio exclusivo de una edad, un género, o una latitud geográfica.  Y se practican en norte, centro y sur, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, cuando son múltiples los matices a tener en cuenta.

La imagen del anciano que juega al dominó con Rajoy o se deja achuchar por María Dolores de Cospedal, no se corresponde con todos los mayores de 60 años. Pero es cierto que de esta franja se nutren los votos tanto de PP como de PSOE. Deciden gobierno. Esta otra gerontocracia contribuye a incrementar la gerontofobia.  El número, un gran número, es poder.

El dato es que se ha invertido la pirámide poblacional. 11,5 millones de electores cuentan con 60 o más años.  Es casi el 31,7% del censo que convoca a 36 millones de personas. Por el contrario, disminuye con fuerza el número de votantes menores de 30 años que no llegan a representar el 15%. España es el país más envejecido de una Europa envejecida, según algunos baremos.  PP, PSOE y Ciudadanos han votado ya en el Congreso para rechazar el voto a los 16 años  y para mantener el voto rogado que, debido a sus impedimentos, está privando de ejercer su derecho a miles de jóvenes emigrados por falta de oportunidades aquí. Esto es, por cierto, lo que siempre mantuve, antes de pasar por los rigores caudinos de los Goebbles de corrala y pandereta con su manipulación de tuits.

Cada poco, este martes en el Congreso, se despliega la Espada de Damocles sobre el futuro económico y de supervivencia que para millones de personas constituyen las pensiones. Y es como si la ministra Báñez hablara para un inmenso horizonte de Carminas con billetes de lotería por caducar. Según costumbre, asegura que no peligran las pensiones pero ha vaciado prácticamente la hucha. Quedan 16.000 millones de las 66.815 que recibió el PP del gobierno de Zapatero en 2011. Se han utilizado para pagar otros apartados, como la deuda pública que crece en gran parte por culpa del rescate al sector bancario. Un corazón neoliberal lo que le pide es suprimir o reducir este gasto. No lo harán de forma drástica, nadie, ningún partido, por lo que se juegan en votos. De entrada. El PP ya busca nuevas argucias.

Encandilados con esas pensiones en permanente objetivo de la tijera, los viajes del Imserso y la adulación, la realidad no ofrece tantas venturas. Ha regresado a España el tercermundista “colchón familiar”. El 40% de los pensionistas mantiene a su familia, hijos y nietos, y otro 40% más les presta algún tipo de ayuda. Muchos se ocupan de los niños mientras los padres trabajan que no deja de ser un esfuerzo aunque se haga con gusto. La mitad de las pensiones en España están por debajo del umbral de la pobreza, no llegan a percibir 667 euros al mes, el límite que marca la exclusión social. Lo que muchos saqueadores de las arcas públicas se gastan en un fin de semana, lo que cobran en una o dos tertulias de un par de horas quienes intentan llenarles la cabeza de insidias.

Los ancianos de hoy se nutren de generaciones que tuvieron que luchar mucho para salir adelante. A través de la dictadura franquista y la Transición, además; épocas que marcan. Algunos viven como dádivas del gobierno lo que son derechos que se labraron. No es entendible que prime el miedo a fantasmas imbuidos cuando es el tiempo de las últimas oportunidades para afrontar los retos. El ahora o ya nunca. El tiempo de hacer lo que viene en gana, sin miedo. Es un contrasentido votar a quien suprime los cuidados cuando más se necesitan.  A quien siembra pantanos a los pies de los jóvenes y diezma a los trabajadores en activo que son quienes mantienen las pensiones por el método establecido (existen otros). Y hay algo seguro por este camino: los que difícilmente cobrarán pensión serán los jóvenes de hoy que tantos escollos tienen para trabajar por el presente de sus vidas.  Se precisa una reflexión para restaurar el contrato social que permita el bien de todos, el bien común.

Y queda la mujer, la mujer mayor.  “ A ésa ya no hay quien le clave el diente. Y yo lo oigo,  y me digo: adelante, con la boca llena de veneno y unas ganas de dormir y descansar… Me acuesto y me levanto con el más terrible de los sentimientos que es el de tener la esperanza muerta“, escribió Federico García Lorca en la España de 1935. Su última obra de teatro, antes de ser asesinado por los fascistas. Nuria Espert la lanzó como un grito en el Teatro Campoamor de Oviedo ante miradas que se conmovían, sabiendo, y miradas cortas que no entendían nada. La mujer añade con los años, fealdad, al parecer, y se utiliza su aspecto físico para insultarla a la mínima controversia. Aquí, en el reparto de la peor parte, hermanan a Carminas y Nurias, a cualquiera, a todas siempre que ellas lo permitan.

La vejez es uno de los grandes tabúes de la sociedad de la ignorancia. Convive la incomprensión y el halago interesado. Ay, el “nuestros mayores” que impele a estampanar a los repulidos seres que lo dicen. Aquellos tiempos del respeto a la experiencia, pasaron. En esta sociedad, se desprecia la vejez. Se la criminaliza, aludiendo a pastillas y geriátricos. Vejez  no es sinónimo de senilidad, por más que se empeñen. Ni  llegan a coincidir necesariamente. Miren en el escenario a Mick Jagger (73) o Bruce Springsteen (67) y dígannos quiénes necesitan “la pastilla” y un asilo. La actriz británica Angela Landsbury acaba de subirse de nuevo al escenario recién cumplidos los 91 años. Ha estrenado en Broadway,  ‘The chalk garden ‘ una obra que siempre quiso hacer. Hay quien no se deja cortar las alas. 

Ilógico tirar piedras a la casa, a la etapa de la vida, en la que todos terminamos. De no fenecer en el intento. Injusto, jubilar proyectos y esperanzas por mandato del calendario. Errático, cortar caminos a los jóvenes, refugiados en el egoísmo que caracteriza esta época. Mantener la curiosidad intelectual es básico para estar vivo con todas las consecuencias.  El compromiso con los demás, indispensable para ser persona. Y de personas hablamos.

*Publicado en eldiarioes

Crónica sentimental por Leonard Cohen

leonard-cohen-reciente

Leonard Cohen en imagen reciente.

Seguramente su obra se imbricó en mi vida, como en la de tantos otros, que debe ser una de las grandes aspiraciones de todo artista. En las condolencias por la muerte de Leonard Cohen – fallecido este jueves 10 del 11 de 2016– es fácil advertir que nos ocurrió a muchos. Las canciones y poemas de Cohen irrumpieron en una época “confusa, densa, apática pero ¡con tantas flores en la entrada! Con tantas ilusiones marchitadas en el camino”… decía a poco de comenzar en los 60′. Para, así, ir surcando la misma montaña rusa de nuestras vidas sustentada en triunfos, esperanzas, caídas, decepciones y empuje, sin renunciar del todo nunca a volver a empezar.  Hasta que llega la hora.

Fue Leonard Cohen quien me llevó de la mano a su casa junto al río en una calurosa tarde de verano, inicio de rumbos vitales. Escala en Madrid, desde Zaragoza y hacia el Londres del primer crecimiento, Suzanne regó la tierra y las raíces de una trayectoria, aunque yo creía estar poniendo agua simplemente a unas macetas. Las canciones de Cohen evocan rostros, paisajes, sensaciones, deseos, empeños, ideales, sentimientos. Es un privilegio ser ese resorte para millones de personas.

Con Dylan en la cabeza y con Leonard Cohen, también en el corazón. Song of the room, Song of love and hate. Discos de vinilo que te compras por necesidad, con canciones que aprendes de memoria. En una habitación para amar y odiar, para amar siempre. El Cohen pícaro que sabe cuándo estará bien… por un momento, for a while ( Tonight will be fine). Y el que se rinde de amor para ofrecer ser el hombre que siempre soñamos, también por un tiempo. “Si quieres un amante, haré lo que me pidas. Y si quieres otro tipo de amor, usaré una máscara. Si quieres un compañero, toma mi mano, o pégame si te enojas. Aquí estoy, soy tu hombre” (I’m your man).

Bird on the wire se erigía como lema de vida. Intentar ser libre como un pájaro en el alambre, sin jaulas. Leonard siguió afirmado la libertad siendo  El partisano a quien, cuando ellos (los nazis) cruzaron la frontera, “pidieron que se rindiera y era cosa que no podía hacer”. Las fronteras eran su prisión; no los barrotes, las fronteras. Y de nuevo aquellos vientos que no cambiaban pero soplaban entre las tumbas trayendo sueños de libertad.Saldremos de las sombras”, lanzaba a lo alto en el pico bajo del ánimo.

Ese eterno peregrinar entre la lucha y el cansancio. “Nos sentenciaron a veinte años de aburrimiento. Por intentar cambiar el sistema desde dentro”, vamos a hacer algo. Manhattan ya lo tomamos, ahora vamos a por Berlín.

Y Leonard se va, justo cuando la involución se hace dueña de nuevo del corazón de Nueva York y los Estados Unidos, el mundo en realidad.

Y tras las Suzanne, llegaron las Marianne a quien amar y decir adiós con toda ternura. Con Marianne, su amor de los 60, se citó de alguna manera en el año de sus muertes, 2016, con una nota. “Es tiempo de que empecemos a reír, llorar y llorar y reírse de todo de nuevo”, le había dicho en su inmortal canción. Mientras se está vivo, siempre lo es.

Con Cohen viajamos también hasta el Chelsea Hotel. A hacer excepciones cuando la inmensa belleza del alma, el ingenio, la creatividad y el corazón, son el más poderoso reclamo erótico. Lo recordamos a él, a Janis Joplin que se montó tan prematuramente en el caballo de la huida, a todos nosotros buscando horizontes y topándonos con las realidades. El Chelsea hotel, obligada visita en el tour sentimental de Nueva York en el 222 de la Calle 23, que aún oferta sus servicios.

Lo dijo todo. En un susurro, sí, que calmaba y penetraba empapando hasta los huesos. “Creo que un pesimista es alguien que está esperando que llueva”, explicó. Si estás calado ya, evidentemente, constatarlo es ser realista.

Hace dos días, volví a ver –no sé por qué– el mítico concierto que Leonard Cohen dio en San Sebastián en 1988. Lo retransmitió TVE que era una caja mucho menos tonta de lo que se decía, infinitamente más sabia que ahora. Vivo y esplendoroso a los 54 años cantaba Tower of Song, con aquellas dos etéreas voces que le hacían coros. Era constatar el largo camino andado. Las desesperanzas cíclicas, la realidad. Tom Jones anda haciendo ahora una excelente versión de este canto a la aceptación del paso del tiempo. “Mis amigos se han ido y mi pelo es de color gris. Me duele en los lugares donde acostumbraba a jugar. Y estoy loco de amor, pero no funciona. Sólo estoy pagando mi alquiler de todos los días en la Torre de la Canción”. El desgaste y la muerte forman parte de la vida y ayuda entenderlo.

leonardcohen_2-ss

Ya saben todos los discos y todos los premios que, justamente, mereció y recibió. Aquí nos consolamos hablando de otra cosa. El homenaje personal que miles de personas en el mundo le rendimos a Leonard Cohen es el camino que recorrimos juntos y que seguimos andando. Por las fronteras que aprisionan y las jaulas rotas. Por el conocimiento de las fuerzas y posibilidades que apenas alcanzan y la conciencia que impele a obrar con justicia y dignidad. Por la belleza sobre todo. Qué más se puede pedir que ir danzando hasta el final del amor. Hasta la belleza, con un violín ardiendo. A través del pánico hasta estar a salvo. Alzados como una rama de olivo que asienta la paloma de regreso. Porque el amor, todo el amor, “no tiene cura, pero es la única cura para todos los males”. En tiempos oscuros es la principal palanca para volver a empezar. A  reír, llorar y llorar y reírse de todo de nuevo.

*Publicado en eldiario.es

*

Un gobierno con desgana

 
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en la tribuna de oradores del Congreso. /EFE

 

Es como si Rajoy pretendiera dar a su Gobierno un carácter transitorio, como si lo hubiera abordado con la misma indolencia que imprime a todo lo que no sea el fútbol y algunos otros intereses. No ha presentado grandes novedades, ni propone un ápice de renovación. Equilibrios de poderes en el PP. Salen Jorge Fernández Díaz y García-Margallo, como aconsejaban a Rajoy algunos de sus diarios de apoyo a los que tanto debe. Deja en Hacienda a Montoro, sin atender a las mismas recomendaciones, y no hay cambios notables.

Entre las caras nuevas, el ministro de Exteriores, Alfonso María Dastis. 61 años. Diplomático de carrera, funcionario con gran experiencia, era hasta ahora el Embajador de España ante la UE. Uno de los más jovenes es Íñigo de la Serna, 45 años, actual alcalde de Santander. Tras diez años en el cargo, gobernaba ahora en minoría gracias a la postura de los concejales de Ciudadanos. El Supremo acaba de tumbar su plan urbanístico, considerado irreal en sus proporciones y con fuerte recalificación de suelo no urbanizable. Lo más apropiado para hacerse cargo de Fomento con todas sus obras.

Soraya Sáenz de Santamaría sigue siendo la mano derecha de Rajoy. Y en justo pago, mantiene la Vicepresidencia y añade Administraciones Territoriales. Puesto clave para controlar lo que llaman “la deriva catalanista” y la financiación autónomica. Hasta el último momento ha estado en pugna con María Dolores de Cospedal, nueva ministra de Defensa, estirando de la cuerda cada una de las dos rivales de poder, por el control del CNI. El Centro Nacional de Inteligencia parece haberse convertido en una codiciado instrumento. Lo mantiene la vicepresidenta; del mal, el menor.

Cospedal viene avalada por ser la más activa con la tijera en su etapa como presidenta de Castilla-La Mancha y ahora le toca gestionar el legado de Morenés con sus grandes compras de armamento. Por fin cumple su gran sueño de ser ministra y seguro que, dado su carácter de dureza inapelable, se sentirá cómoda en la función.

Interior le ha correspondido a su amigo Juan Ignacio Zoido, juez de profesión y sin ninguna experiencia en las labores que ahora se le encomiendan. Exalcalde de Sevilla, fue delegado del Gobierno en la comunidad manchega. Los indicios apuntan a que será un Fernández Díaz con acento andaluz; comparte con su predecesor el fervor religioso y una ideología fuertemente conservadora. Amigo también de la jueza Alaya entró por ello en algunas controversias, precisamente con el PSOE andaluz, el gran artífice de que Rajoy siga en el gobierno. Activo en Twitter y hasta discutidor, en este punto representa una cierta novedad respecto a sus colegas. Rafael Catalá se queda con Justicia donde ha prestado grandes servicios a la causa del PP.

La voz amable  de Íñigo Méndez de Vigo será la encargada de la Portavocía del Gobierno. Cargo que va a compatibilzar con Educación, Cultura y Deporte. Asuntos baladíes para el PP, se conoce, que no merecen ministerio individualizado. Méndez de Vigo fue, casualmente, el anterior Embajador ante la UE. Barón de Claret, de los de verdad, de la nobleza.

Mujeres pocas, las fieles escuderas de Rajoy como García Tejerina que repite en otro multiministerio: Agricultura, Pesca y Alimentación y Medio Ambiente. En cambio Fátima Báñez se queda solo con su Empleo y… Seguridad Social en lugar de Servicios Sociales. Su trágica Reforma Laboral es la prueba de cómo Rajoy siempre puede contar con ella.

Servicios Sociales e Igualdad han recaído en Dolors Montserrat, una abogada y diputada catalana perteneciente a una sólida saga del PP en la Comunidad. Y que, por cierto, debe un par de millones largos de euros a Hacienda. En esta lotería de intereses, le ha correspondido también Sanidad, nada menos. El modelo catalán de salud es a menudo más duro que el del resto del Estado, no es la mejor inspiración. Sanidad tampoco merece un Ministerio propio pese a su vital importancia. Transferida la gestión a las Comunidades Autónomas, precisa de directrices generales.

Luis de Guindos, que soñó con ser presidente del Eurogrupo, se queda en el gobierno. Bien servido, eso sí. Mantiene el Ministerio de Economía, sin Vicepresidencia. Y añade Industria que es un buen bocado. Álvaro Nadal, del clan de los “sorayos”, gran apoyo de Rajoy y hasta ahora jefe de la Oficina Económica del Gobierno, se ocupará de Energía, Turismo y Agenda Digital. Como se puede apreciar, tres sectores íntimamente relacionados de igual modo.

La desgana puede ser contagiosa, fundamentada. La ardua noticia fue ya que Rajoy volviera a formar gobierno en sí y  ésa ya la tragamos, aunque permanezca sin digerir. Parecía inconcebible que un partido encausado por corrupción y con sus tesoreros y múltiples miembros sentados también en el banquillo, continuara gobernando. Pero ocurren cosas en esta España nuestra como que el partido nominalmente socialista, PSOE, haya llegado a niveles de ruptura y escarnio por darle de nuevo el gobierno. De los regeneradores de Ciudadanos –que hasta han impedido una comisión para investigar al PP de Aznar en la Guerra de Irak– poco más se puede decir. El bloque ha levantado un muro de apoyo, defensa y exclusión de los enemigos. La apariencia de transitoriedad no implica que no vaya a durar 4 años más. O 5.

Insistir quizás en que no es cierta la consigna que repiten en los medios: Rajoy no tenía mayoría. No le votaron 16 millones de personas, algunos de esos millones (los de PSOE y Ciudadanos) votaron precisamente para que no gobernara.

No hay novedades. Las que siguen la línea del PP. Más recortes y subidas de impuestos. De algún lado han de salir los 5.500 millones que, nos dicen, “Bruselas exige”, como consecuencia de la gestión de Rajoy incumpliendo el déficit. La Deuda Pública sigue impagada y casi impagable tras el extraordinario aumento registrado en estos años. Las pensiones en el punto de mira. Los trabajos precarios no dan confianza alguna en su mantenimiento por esta vía. Y veremos qué pasa con la Ley Mordaza con un PSOE que multa y cesa con saña a sus miembros coherentes por negarse a hacer presidente a Rajoy.  Siquiera de forma testimonial.

Nada cambiará a mejor para los ciudadanos, para los jóvenes emigrantes que seguirán sin poder volver, o hacer planes de futuro en España. Para los trabajadores entrados en la pobreza, “pese” a la recuperación, como suelen decir. El 28% están en riesgo de exclusión social por la bajada de salarios, según Intermon Oxfam. Para el conjunto  de la sociedad en sí. Esto va de otro palo.

*Publicado en eldiarioes

“Crónicas del gran timo”, un libro imprescindible

portadacronicastimo_1024x1024

Es un libro imprescindible para estar bien informado. Un libro que coloca numerosos eslabones que nos faltan para conocer lo que está ocurriendo en España. Ayuda a encajar piezas.  España es uno de los países más afectados por la doble devastación -económica y de calidad democrática- que se produjo tras el estallido, en 2008, de la crisis que se venía gestando por los abusos del capitalismo. Ambas vertientes se han profundizado notablemente aquí con el Gobierno de Mariano Rajoy. Igual que Sarkozy puso voz a la alarma para decir que, como solución, iban a refundar el capitalismo y fue al revés, el PP nos ha refundado a los españoles de arriba abajo.

“Crónicas del gran timo” es un libro que forma parte de la revista satírica Mongolia, de sus “Reality News”, la sección informativa. Y que tiene detrás a Pere Rusiñol, un periodista nato y riguroso, ex de El País y de Público entre otros cometidos. Hay una frase clave en el texto que aúna los tres grandes pilares relacionados en los que se asienta el tinglado: “política, negocio y periodismo”. Y el libro lo cuenta con capítulos cortos e intensos. Con cuadros explicativos o de resumen. Muy bien estructurado.

En España manda una gran familia, con sus amores y diatribas, aunque unida en objetivos comunes, según va documentando el libro. En la cúspide el Opus Dei y la Gran Banca con un poder inmenso en la economía. La Gran Banca en la prensa, dado que ya se sienta en los Consejos de Administración de varios grandes medios que tuvieron problemas  financieros. De ahí, que quien es perezoso para buscar noticias y argumentos tenga una información tan sesgada, con ese dibujo idílico de la recuperación que soslaya puntos fundamentales del daño causado a gran parte de la población. Fuertes pilares de la estirpe serían además los burócratas. Gozan de un gran poder en España el cuerpo de Abogados del Estado de la mano de Soraya Sáenz de Santamaría, y el Cuerpo de técnicos de la Administración, en dónde es posible encontrar a esa serie de nombres que se repiten y que ocupan puestos decisivos.  “La sala de máquinas, escribe Pere Rusiñol, la supervisan el ex jefe de Lehman Brothers para España, Luis de Guindos, y el jefe jurídico del Banco Santander Jaime Pérez Renovales”.

Están los temas fundamentales. Los primeros en el bloque de Estampas de la crisis.  La austeridad. Las puertas giratorias. Los paraísos fiscales. El relevo generacional o cómo los hijos de quienes alimentaron la burbuja y nuestra ruina se están forrando con sus consecuencias. Los niños de Aznar, Aguirre, Botín, Zaplana/Pujol, Vidal-Quadras. Empresarios poderosísimos y peculiares, como Alierta, ejemplo del “Capitalismo cañí”. “La maldición de Lehman brothes aun golpea España”, que detalla cómo llegaron a implantarse aquí antiguos directivos, cuando en el resto del mundo se escondieron discretamente y cómo siguen mandando que es todavía más asombroso.

Detengamos en La tecnocracia. Los grandes beneficiarios de este cambio de paradigma piensan que “la gente no sabe lo que le conviene”. Y así como a griegos e italianos les colocaron un presidente tecnócrata a este fin, aquí optaron por hacer Comités de sabios para justificar decisiones de gran calado en temas fundamentales, de las que definen el modelo económico y social. Sobre todo estos tres: universidad, pensiones, fiscalidad. Y, mira por dónde, los sabios son, casualmente, en un 90% hombres y relacionados con la banca en un alto porcentaje. Como en todos los temas, hay un listado completo. Y allí aparecen los nombres de viejos y nuevos conocidos como José Ignacio Wert o Luis Garicano.

Tremendo el capítulo dedicado a los negocios que han hecho con la muerte. Con los entierros y funerarias.  En Madrid y Barcelona en cabeza con la privatización del servicio, total o parcial. ·”En 1998 el coste medio, en Barcelona, de un funeral eran 830 euros, ahora 6.400”. Tras diversos vericuetos, la Funeraria catalana acaba en manos de inversores de Londres que se queda a través de un fondo que se queda un 85%. Se lo vende un ayuntamiento socialista de Barcelona que lo cuela porque le da a la nueva estructura pátina catalana, introduciendo socios de la burguesía local.

La de Madrid la vendieron por 100 pesetas, 0,60 euros, cuando valía 7,4 millones de euros.  Los dueños  ganaron en dos décadas 64 millones de euros. Todos los datos están documentados. De los juicios incluso, porque aquí se han exigido responsabilidades. No nos faltó más que, al llegar Rajoy, subiera el IVA de los entierros del 8% al 21%. Argumentan que en estos trances, la gente, dolida, paga lo que sea. Edificante.

Interesante cómo “Crónicas del gran timo” muestra artículos a favor de estas funerarias privadas, algunos de gran extensión en periódicos de gran tirada. Lo digo porque hoy tenemos a “periodistas” la Caverna diciendo que, remunicipalizada. la funeraria de Madrid será un desastre.

Razones de Estado

En el segundo bloque. En donde vemos a la monarquía, rodeada de corrupción y siempre impoluta. Y sobre todo las amistades peligrosas de los reyes.

Ejemplificadores los capítulos dedicados a la rivalidad Madrid/Barcelona o Cataluña/España. Existe sin duda pero, con rotunda claridad, es también el teatrillo de la Unidad y el se rompe España, del que se sirven para fidelizar a sus respectivos públicos, a un lado y a otro, mientras hacen negocios conjuntos sin problema alguno. Los directores de la obra lo cuelan bien, demostrando que, para quien tiene como única patria el dinero, lo importante es “la pela”. Y que hay gente que se deja llevar por donde le indican, muy bien mandada.

A mí me ha descubierto cosas estge libro, me ha llenado huecos con eslabones. No sabía el tremendo poder de Jorge Fernández Díaz, paseando con Fainé, el presidente de la Caixa, tras la misa diaria. Ambos son miembros del Opus Dei. Y a Fernández Díaz con Francisco Marhuenda. Saber cuánto le debe Fainé en su ascensión a presidente a Artur Mas. Y Artur Mas a Fainé.  Etcétera.

Acongojante “El sueño de la Stasi revive en España”, aunque esto es más conocido porque muchos datos ya se publicaron en diarios digitales. Enorme. Hay un millón de teléfonos intervenidos en España, según estas informaciones, pero luego no tienen personal para escuchar y transcribir las grabaciones, son miles de datos y de páginas. De ahí que van soltando lo que llaman la “minería de datos”. Y es lugar donde pesca algún desaprensivo periodista con contactos bajo mano con la policía. Un mercado negro de la información.  Con agencias privadas de espionaje de por medio. Y lo terrible es que sucede desde hace años. En 1995 escribió ya de ello Ernesto Ekaizer.

Una gran familia, con muchos fiambres y mucha pestilencia en el armario. Asombra cómo se repiten los nombres. Habla de López del Hierro, marido de Cospedal, y van apareciendo empresas y de repente: Cotino, el valenciano Cotino, que debe tener muchos hermanos.  Así sucede con múltiples nombres. De la Serna, hoy imputado, es otro de ellos. Y muchos más, se repiten, siempre son los mismos.

Decía que es un libro de imprescindible lectura, un trabajo serio y documentado que solo se hace desde la más profunda vocación periodística porque solo trae problemas. Muy valiente. El abogado Gonzalo Boye respondió a las preguntas que no ha tenido demandas porque está todo comprobado y no entran en la ilegalidad los datos que se publican. Su objetivo es informar a la ciudadanía que lo precisa. Por eso, para que este libro se compre y se difunda, no daré muchas más pistas. Por ejemplo, del capítulo dedicado a Francisco Marhuenda, director del diario La Razón, que desmonta por completo al personaje. Uno de  hitos fue publicar las fotos del DNI, al que no tiene acceso cualquier mortal, de Magistrados a los que consideraban simpatizantes de convocar un referéndum. Con todo el riesgo que conllevaba ante fanáticos.

Porque la prensa ocupa el bloque final del libro. Están las andanzas de otro famoso tertuliano, Eduardo Inda, sus “exclusivas”, procedencia y fines. El turbio “periodismo de investigación a la española” que también queda retratado. La apuesta del PP por Libertad Digital de Losantos. Y no pueden faltar desde luego Cebrián y el grupo PRISA o el antiguo Público. Como para hacer amigos.

La prensa de nuestros dolores queda muy mal parada. Esa prensa convencional que vive de subvenciones por publicidad institucional, publicidad del IBEX y la banca. Convinimos en la presentación de este jueves entre el autor Pere Rusiñol, Ignacio Escolar y yo que se precisa matizar el hecho cierto de que en estos medios hay grandes profesionales que luchan por sacar adelante un periodismo decente. Corren muy malos tiempos para la profesión. Ahora bien hay, también, que dejar de considerar periodistas a quienes hacen otra función como algunos de los citados. Y fiscalizarlos como se fiscaliza al poder que es labor del periodismo. La lucha sin embargo es muy desigual.

mongolia-presentacion

La presentación en Madrid en la Librería Méndez de la calle Mayor

¿Tiene remedio esto? Me pregunto.  Encima hay que avanzar muchas veces entre las fanatizadas victimas que tienen a su servicio para que nada cambie. Si nos callamos es peor. Algo se ha conseguido además. Es como si en estos momentos la política corrupta –en el más amplio sentido que incluye todo tipo de traiciones a la sociedad- apareciera en proceso de desintegración por su propia podredumbre. Solo queda renovarse o desaparecer en su caso. ¿Pero quién vive sobre esta pocilga? Haberlo hecho tantos años tiene las consecuencias que vemos.

“Crónicas del gran timo”, Reality news, lo muestra de forma diáfana. No ocupará portadas ni abrirá telediarios, con lo necesario que sería lo hicieran sus contenidos. pero contiene información esencial. Es un libro para leer y contar, para regalar, para guardar. Para conocer la realidad. Es una gota en un océano no muy limpio de “política, negocios y periodismo” que nos inunda, pero es de oro puro.

 

 

Siglos de destrozos contra la libertad

Dalton-Trumbo-Hopper-Brujas-Macartismo_EDIIMA20160505_0691_4

El escritor Dalton Trumbo acosado por la columnista Hedda Hopper en la película sobre la Caza de Brujas del Macartismo

Años 50. El escritor y guionista norteamericano Dalton Trumbo sale del cine con su familia. Otro padre le aborda en el vestíbulo –delante de su mujer e hijos- y le pregunta si es la persona que acaban de ver en la pantalla. Trumbo responde que sí y el otro le lanza violentamente el contenido de un vaso a la cara arguyendo que él ama a su país. El agredido responde: “Yo también”. La proyección incluía una crónica de Hedda Hopper, efímera actriz que triunfaría como gacetillera por su lengua viperina y, sin duda, por su ideología profundamente ultraderechista. Hopper está enarbolando la bandera de la “Caza de brujas” del Macartismo.  Y la arenga ha cuajado en ese “patriota” de cerebro hueco que sin preguntarse nada más increpa y asalta al que le han indicado. Es una escena impactante – por su simbología de todo tiempo- de la película Trumbo. La lista negra de Hollywood(2015) que acaba de estrenarse en España.

trumbo.arrojanvaso

Un espontáneo agrede a Trumbo impulsado por las arengas del Macartismo

Dalton Trumbo fue uno de aquellos que, como cantara José Antonio Labordeta, “hicieron lo posible por empujar la historia hacia la libertad”. Y el Macartismo  uno de los episodios más erráticos y miserables en la vida de los EEUU, absolutamente impune, por cierto.  Como suele suceder. Se desarrolla en el contexto de la guerra fría, cuando el enemigo a abatir de la época lo han fijado en la Unión Soviética. Fanáticos de extrema derecha, liderados por el senador republicano por el Estado de Wisconsin, Joseph McCarthy, inician un proceso político que el tiempo demostró carente de toda razón y garantías jurídicas. En él acusaron a artistas, intelectuales, periodistas, funcionarios, militares incluso de “ser comunistas” –que no estaba prohibido- y de ejercer “Actividades antiamericanas”.

El Macartismo fue una aberración, cuajada de listas negras, delaciones, presiones, y todo tipo de irregularidades, que se llevó por delante a decenas de víctimas del oscurantismo.  Y Dalton Trumbo  figura muy destacada  entre los afectados dentro de la industria del cine, de la cultura, que tanto irrita a las cortas mentes de la involución. Sufrió cárcel –por desacato al Congreso en el interrogatorio-, exilio, y, como tantos otros, vio cerradas las puertas para trabajar. Pero ocurrió que, además de tenaz, era uno de los escritores más brillantes que haya dado Hollywood. Baste señalar que  escribió el guion de Espartaco (1960), bajo seudónimo, y  ganó un Oscar. Uno de los dos que obtuvo. Kirk Douglas se lo encargó afrontando que le hundieran su carrera como les pasó a otros.  Pocos se levantaron, por cierto, a gritar “Yo soy Espartaco” con todos los perseguidos.  Pocos, pero notables. De forma que constituyeron el germen para que la ominosa época del Macartismo acabara… aunque sin responsabilidades penales, solo por declive.

No es una historia del pasado. Arthur Miller escribió por aquellos días  precisamente sobre “Las Brujas de Salem” utilizando los juicios que se sucedieron en 1692 en Massachusetts como alegoría de la  “ Caza de rojos” del Macartismo. Borrando la memoria de las atrocidades anteriores cada día, la lucha contra la libertad asiste hoy a otra de sus batallas cruciales. Los ciudadanos parecen contemplar indiferentes al aumento exponencial de la ultraderecha e incluso el fascismo sin paliativos en plena Europa, en numerosos parlamentos ya. Otro descarrío como Donald Trump se dispone a enfilar su camino a la Casa Blanca como candidato ya único del Partido Republicano. Y allí vemos al obediente rebaño, ungido de lobo fiero,  agrediendo a quienes les marcan sus pastores. Incluida la negación de socorro, por ejemplo, a los refugiados.  Los que nos trajeron hasta aquí, los causantes de la crisis, los que no supieron afrontarla, como mando y solución.

Y qué decir de la España en eterna campaña electoral y bajo el gobierno, aún, del PP. Ese partido, inmerso en la corrupción, que ha empleado la legislatura en sembrar de mordazas el ordenamiento jurídico mientras practicaba precisos recortes sociales y aumentaba la Deuda Pública a nivel de soga al cuello. Varios periodistas ya han sufrido sus rigores. El irracional Macartismo de hoy se lanza desde los púlpitos de las ondas, las televisiones o la prensa. Se diría que está en vigor un Comité de Actividades Antiespañolas, que básicamente consisten en ser de izquierdas, pensar, no resultar demasiado convencional y cuestionar los privilegios de una minoría a costa de los demás. Cuentan hasta con patéticos bonobos que señalan a quién disparar, como hizo Jiménez Losantos con varios políticos de Podemos, sin la menor consecuencia judicial. O con otros similares que llevan escrita en la expresión el servilismo y el lucro que su actitud les proporciona.

pastora.destrozos libertad

Montaje: Pastora Gallardo

Con políticos como el director de la Policía, Ignacio Cosido, que se ha atrevido a calificar de “amenaza a la democracia” a Podemos, en la cadena de los obispos13Tv, y que aún sigue en el cargo. Su correligionario, Rafael Hernando, portavoz del PP, diciendo: “A Sánchez le ha movido la ambición, a Iglesias sus intereses en Irán y Venezuela y a Rivera las mentiras”. A su homólogo del PSOE “acusando a Podemos de ser la vieja izquierda comunista”, como haría textualmente el propio McCarthy. Albert Rivera, su socio de los últimos meses, vuelve a recordar “lo antiguo” que es “el comunismo”, alternando con la eterna cantinela de Venezuela. Y es que el discurso oficial retoma a IU como amenaza comunista. Y ABC remata la faena con una desorbitada columna de Gabriel Albiac en la que habla de “la alianza Garzón-Iglesias” como “el rancio estalinismo y el juvenil fascismo” que parece ser le recuerda a “el reparto militar del continente entre Stalin y Hitler”.Y todos ellos se quedan tan anchos. Y sus seguidores también.

 Cuesta creer que personas con un mínimo de inteligencia y de honestidad puedan engullir este cúmulo de despropósitos. Al punto, de sumarse a las filas de estos ejércitos y combatir lo que les indican. Al igual que aquél que remojó a Dalton Trumbo, mentes blandas sueltan un Venezuela cada vez que se les nombra a Pablo Iglesias o cualquier miembro de Podemos. Pronto dirán también “comunista estalinista y fascista” a Alberto Garzón al que empiezan a temer electoralmente. Parece mentira pero ocurre. Personas hechas y derechas, capaces al menos de llevarse la comida a la boca con la cuchara, responden como activados por un botón al mecanismo dictado, la misma asociación: Venezuela, Venezuela, convertida en el cúmulo de ni se sabe cuántos males superiores al resto del planeta. Sin preguntarse siquiera por qué, este país latinoamericano cuenta con noticias diarias en los medios españoles, de repente, desde que nació Podemos.

España retrocede a grandes zancadas mucho más allá que a los tiempos de Las Brujas de Salem: vamos directos a la Inquisición de los Torquemada. Un país serio no se puede permitir contar en la judicatura con una fiscal como Marisa Morando que este jueves llamaba puta  ( “Las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser, pero…” )  a la portavoz del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre por el alucinante caso en el que ha sido condenada: el de su protesta en sujetador en una capilla de la Universidad Complutense cuando era estudiante. Y en absoluto tampoco el llevar detenidos y mantener encausados con duras medidas cautelares a unos titiriteros que denunciaban montajes policiales con una ingenua pancarta. Ni que se vea en problemas un actor como Alberto San Juan por arriesgarse a evidenciar lo absurdo de ese caso representando otra vez la obra.

Todas las libertades están en riesgo, cuando no perdidas algunas. Los ataques homófobos -en Madrid particularmente- van en aumento, porque a los retrógrados ultraderechistas les preocupa mucho con quién se meten otros en la cama. En Tarragona hace unos días, dos activistas antitaurinas fueron apaleadas y pateadaspor seguidores de “La Fiesta”, acaudillados por una Hedda Hooper local, de la que tantos ejemplos tenemos en España. Mientras la chusma de la plaza no movió ni un dedo para evitarlo y llegó a jalear a los agresores. Cuesta creerlo, sí. Entrar en lo que pasa por esas cabezas. Parece imposible que individuos de la especie humana sientan y actúen así contra quien no coinciden con sus atavismos.  Y , en la misma línea, asombra ver a auténticos mostrencos creerse superiores por pertenecer a la raza blanca y a países europeos no proscritos. El racismo también está aumentado. Como el machismo.

El peligro reside en esas personas que se niegan a sí mismas la capacidad de razonar. No se explica la falta de curiosidad intelectual, social, humana, que lleve a indagar qué persiguen con todo ello, a quién beneficia y quién pierde. A dudar al menos de quienes claramente por un plato de lentejas  perjudican al conjunto de la sociedad. A pensar en las consecuencias de sus propias actitudes. Ni que aprecien tan poco la libertad y los derechos.

Cada paso cuenta, cada avance, cada retroceso. “La historia no devolverá jamás la razón que hoy se nos lleva. Cada milímetro que el mercado y el capital ganen a la razón hará falta luego reconquistarlo, contra la historia, con los mismos esfuerzos con los que en su día se le arrancaron”, escribía en un libro divulgativo el filósofo de moda: Carlos Fernández Liria.

Siglos de destrozos contra la libertad, sí. Y siempre alguien se levanta y, una vez más, logra forzarla para que pueda ser, como concluía Labordeta.

*Publicado en eldiario.es

Umberto Eco y Harper Lee, ruiseñores e ideas

Ha muerto Umberto Eco. Este viernes 19 de Febrero. En Milán. En su casa. A los 84 años. Y ha sido como si se fuera con él esa cuña perfecta que mantiene asombrosamente equilibrios en este mundo a la deriva. Una cabeza prodigiosa, cordura matemática, integridad sólida, azote de corruptos, despertador de perezas mentales,  un ser total, un hueco desolador.

Apresurados gacetilleros nos cuentan que fue un escritor y filósofo italiano, experto en semiótica… y célebre sobre todo por su novela El nombre de la rosa. Lo que son las cosas, Eco , leo, “no alcanzaría la verdadera fama ante el gran público hasta 1980 con la publicación de su más conocida novelas ‘El nombre de la rosa’, con la que obtuvo varios premios y que fue llevada al cine. Otra de sus obras más conocidas es ‘El péndulo de Foucault’ publicada en 1988″.

Añada usted unas frases del autor. Diez, es mejor cuando vienen en packs de fácil retención (7 o 11 dan mucho menos juego), y tiene lista la noticia cultural del día.

La profundidad y singularidad de la obra de Eco resulta inabarcable en somera descripción. Solo para invitar a zambullirse en ella y tratar de seguir las ideas con las que el gran pensador explicaba el mundo y despertaba curiosidades y rebeldías. Pero estaré cayendo en el otro lado que deja la cuña ausente: la de competir en las formas con la grandeza de Eco para servir las ideas a una sociedad que en buena parte no quiere enterarse. Solemnizar en justicia a quien no quiso ser solemne.

“Umberto Eco era una inteligencia imparable, un hombre imponente. Su memoria parecía una máquina nueva siempre, su discurso era a la vez apocalíptico, risueño e integrado; no dejaba que la melancolía que persigue a todo semiótico le rompiera la velocidad del pensamiento, y se reía del mundo a la vez que explicaba su podredumbre”, escribe Juan Cruz que le entrevistó varias veces.  Es quien mejor explica su último libro, Número cero (2015) (objeto de otras frívolas interpretaciones, dado que habla de Internet):

En este libro, Número cero, integró algunas de sus columnas, que llamaba burstinas, para construir un fresco insolente pero real de los peligros a los que se asoma este oficio de explicar la realidad. El periodista puede ser corrupto sin saberlo y sabiéndolo, y puede ser sumamente farsante e ignorante, puede el poder utilizarlo y él puede utilizar al poder, y no necesariamente las nuevas tecnologías de que dispone van a mejorar su relación con las bases viejas en las que se sustenta el oficio. El resultado de esa mescolanza de imaginación y columnas incluyó a Mussolini y a Berlusconi en una especie de fresco divertido e inquietante que nosotros, los periodistas, no leímos con vergüenza ajena sino con la propia vergüenza de estar ante un análisis y un aviso del abismo que nos conmueve”, escribe Juan Cruz dando en una de las claves esenciales que influyen en este tiempo.

En El País también, en ese diario que se pierde por las alcantarillas, leo sin embargo otro ejercicio de brillante retórica acerca de Umberto Eco, firmado por Borja Hermoso. Algún lector precisará diccionario, que así están las cosas.

“Con los dedos de una mano hay que contar fiscales de la estulticia y la ignorancia tan solventes como él, tan trabajadores, tan insistentes en la preocupación por la estupidez y la patraña”, describe.

Ahonda Borja Hermoso en El Nombre de la Rosa, esa novela “llevada al cine e interpretada por Sean Connery” con la que resumirán a Eco buena parte de los medios, ya lo están haciendo:

Cuidado: son posibles múltiples lecturas —la narrativa, la filosófica, la moral, la histórica— , es un libro que acuña un género fascinante, el thriller medieval, pero también un pasquín revolucionario frente a los profesionales de la verdad absoluta, lleven en el macuto metralletas, biblias, coranes o banderas: “Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia”. Y de ahí, seguidito, a las cruzadas de los cruzados de uno u otro signo.

Umberto Eco ha muerto el día en el que Europa se desmoronaba un poco más. Tras el austericidio decretado por Merkel y el resto del lobby neoliberal, ejecutaron a Grecia y ahora se rinden ante el Cameron británico para que Reino Unido no se vaya de la UE.  En el camino de las concesiones se dejan derechos que fueron razón de ser de la Unión. Las derivas neofascistas de varios países del Este ahondan en la debacle, aunque la firma ha sido unánime, los 28. Ya venía bastante muerta: Europa  –como leí ayer- “se ahogó este verano en el Mar Mediterráneo”. Sí, y en todas las vallas que ha levantado para aislar su egoísmo y canto a la desigualdad social.

Este 19 de Febrero se nos fue también Harper Lee, la escritora estadounidense que escribió una de las mejores novelas de la historia: Matar a un ruiseñor. Menos mal que igualmente se llevó al cine para que se enteraran más personas. Y con un inolvidable Gregory Peck de ojos inmensamente limpios y tenaces.  Escrita en 1960, su personaje, Atticus Finch, mantiene la vigencia de la integridad, la honradez y la firmeza frente a los ataques de la intolerancia. Esos que han vuelto a recrudecerse.

Umberto Eco se ha llevado la cuña que mantenía medio en pie este equilibrio que todavía no ha derrotado el alma y la inteligencia. Era un referente -quizás el último- de la Europa de los valores que apenas respira ya. La razón y la belleza son necesarias para andar el camino. Imprescindibles. Algo se va, pero todavía viven ruiseñores, incluso cargados de ideas, a pesar de todas las dificultades.

El perfume de Rajoy

rajoy.rezando

Nació entre algodones y encajes en casa conservadora de provincias y no arrojado al suelo en el maloliente mercado levantado sobre el Cimètiere des Innocents en el París del Siglo XVIII. Y, sin embargo, la búsqueda de razones a la personalidad del presidente español Mariano Rajoy encamina más al perfumista Jean-Baptiste Grenouille, hijo magistral de Süskind, que a cualquiera de sus símbolos anteriores. El jardinero Mr. Chance, por ejemplo, era demasiado tierno para definirle. A Rajoy se le fue conociendo poco a poco, sobre todo los menos avisados.

Quienes repiten hasta la extenuación la falta de aptitudes de Rajoy no reparan en la labor que ha llevado a cabo con una precisión matemática. No hace falta desde luego mucho más que dedicar todas las capacidades al objetivo. Un “tonto”, como dicen es, no desmantela el Estado del Bienestar como lo ha hecho Rajoy, ni consuma un plan tan idóneo para ejecutar cuanto se propuso.

He vuelto a releer El Perfume, de Patrick Süskind, siguiendo esa pista. Y no he sido la única, por lo que leo. Gran impacto el de aquel sobrecogedor bestseller publicado hace ya 30 años. Aunque vivimos tiempos que llevan más a comprar aromas que a detectar sus componentes. Es así en todos los órdenes de la vida y sus causas profundas. Lo cierto es que contamos con un peculiar presidente cuyos rasgos de carácter suelen analizarse, al no entender que alguien de sus características haya llegado a tantos altos menesteres. Su indecisión para adoptar resoluciones. Su afición a ocultarse tras un plasma para no responder directamente a periodistas, por si hubiera alguno incontrolable entre ellos. Un auténtico empecinamiento en ignorar las matemáticas democráticas al insistir en que debe gobernar la lista más votada aunque no tenga mayoría. Su pasión por mentir o ver el mundo como si él y su pensamiento fueran la única verdad, el patrón a seguir.

Entretanto, él no perdió un minuto para “extender el paño” y “proceder a untarlo con la pasta de grasa” y comenzar la tarea. “Era un trabajo que requería su tiempo, ya que se trataba de distribuir la grasa en capas de diferente grosor según el lugar del cuerpo que tocarían las distintas partes del paño”, explicaba Süskind. De ahí saldría el perfume único.

La reforma laboral, para empezar. Induciendo la docilidad por la incertidumbre. A continuación, los recortes en sanidad y educación, según mandato estricto del Consenso de Washington con el que el neoliberalismo marcó “la hoja de ruta” pocos días después de caer el Muro de Berlín. Los perfumistas del mundo saben, como los de aquí, las fragancias y ganancias que se obtienen con estos materiales sensibles. Cada reforma del PP, en cada uno de sus ministerios, ha sido –y es– puntada con hilo, espátula que se lleva la esencia aromatizada. Sin importar de dónde proceden y quién sufre por ello. Y así se compone ese perfume exclusivo que convierte a España en líder mundial del incremento de millonarios el año pasado. Apesta a dinero, a desigualdad.

Cada persona del equipo parece haber sido seleccionada minuciosamente para cumplir el fin. Pocas se hubieran avenido a hacer de pinches en faenas tan serias como Fátima Báñez, Ana Mato o José Ignacio Wert. Y rastreando –que tanto se lleva- encontramos muy adecuados talentos en el resto. Desde la vicepresidenta -indispensable en la eficacia del proyecto- al curtido Luis De Guindos. Presidente para España y Portugal de Lehman Brothers hasta su quiebra, espoleta de la crisis, como ministro de economía, brindó a la UE en bandeja  las cabezas de los asalariados con aquel explícito: “La reforma será extremadamente agresiva”. Para definir más su identidad, vemos que el capital más turbio aplaude su gestión que tanto les ha favorecido.  Si seguimos por Morenés en Defensa, Fernández Díaz, Montoro o los sucesivos ministros de Justicia, constataremos que el taller se reclutó a la perfección.

Porque, para redondear el trabajo, faltaba que los tribunales de justicia tuvieran la composición política que hoy tienen. En particular el Constitucional. Y que todo el equipo funcionara como una piña para consumar el recorte de libertades que evitara protestas. El 1 de julio entran en vigor la Reforma del Código Penal y la Ley Mordaza, recibida como ominosa y de regreso al franquismo también por medios internacionales como The New York Times.

Una oposición política a la altura de las circunstancias no lo habría consentido. Hay resortes para evidenciar lo que estas modificaciones representan, cuando se cuenta con avales hasta del Consejo de Europa que se escandalizó ya desde el borrador. Unos medios con menos argollas serían más contundentes, pero ése es otro de los ingredientes básicos de la pócima. Una ciudadanía adulta y digna tampoco lo hubiera aceptado. Ni las instituciones del Estado. Todas, comenzando por lo más alto.

El trabajo llevado a cabo por Rajoy –y el que está por venir a la vista de su irritación por perder poder– ha sido una pura filigrana. Diseccionando, tirando y cosiendo y, en la línea Grenouille, sin la más leve empatía por las víctimas de sus experimentos. Ninguna. Adecuando el envase, allanando la venta. Seguirán distribuyendo zanahorias de distracción pero la verdad es que a partir de la semana próxima la crítica y la protesta están gravemente sancionadas en España.

El hedor de la complicidad se olfatea desde la lejanía. El olor a vacuidad es intenso en el presente. A sociedad narcotizada. A madera de las que se forjan las escaleras de trepar. A colonia vieja que rancia el ambiente y descompone el cuerpo. A trabajo también. A cambio alentador aunque, de momento, a distintos ritmos de los esperados. A camino por andar. Con mordaza. De nuevo.  Rajoy y su taller acumulaban aún demasiado perfume de indeseable pasado en sus armarios. Ese envenenado ingrediente que lleva décadas aturdiendo el funcionamiento de la sociedad española.

Reaccionados, el libro que no quieren que leas

Hoy firma Zana, J.Carlos Lorenzana, a quien no pudo sino mostrar mi agradecimiento, y sobre todo mi admiración por su constante lucha por los derechos desde un puesto tan inhóspito como la minería. Gran perspicacia en el título, sí da la sensación de la alfombra de la que hablaba José Luis Sampedro en el primer Reacciona quiere también tapar las ideas recogidas en este libro. Salvo excepciones, claro está, el silencio sobre él es notable e incluso se está dando el caso de una entrevista realizada hace más de un mes que no ha salido publicada. Igual es que todavía no ha tenido tiempo la periodista de elaborarla y la vemos cualquier día. Estuvimos una hora con ella Federico Mayor Zaragoza y yo.

Adelante, Zana, muchas gracias.

 

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante (G. Orwell)

En estos tiempos  convulsos, de saqueo continuo y ya indisimulado, como si todos los días fuesen uno más en ese “otoño permanente de los saqueos”, como nos recuerda Rosa María Artal, era, es, necesario, un libro como Reaccionados.

1reaccionadosQuizás su mayor virtud sea que está escrito en un lenguaje, y con un código, llano, claro, preciso y conciso, con sabor a Pueblo y con la intención de “tejer un tapiz”,  así lo denomina Federico Mayor Zaragoza, que culmine en una Federación de pueblos que tenga alguna posibilidad de tener una mañana distinto. Un mañana distinto donde instaurar un nuevo  modelo social, con dos pilares básicos, la igualdad y la libertad, que se entrelacen, que se concatenen entre sí. Un mañana distinto al que, para tener alguna posibilidad de llegar, hay que empezar por cambiar el concepto mercantilista de la Educación.

Pero es imposible construir ningún futuro diferente si, la Justicia, uno de los derechos básicos adquiridos con mayor esfuerzo, está siendo demolida desde dentro. No hay sociedad que pueda considerarse tal si su “Consejo del Poder Judicial, su Tribunal Constitucional y su Tribunal Supremo, están  en entredicho”, como muy bien apunta Baltasar Garzón. La Justicia debe ser imparcial y objetiva, debe estar libre de coacciones y “no puede ser moneda de cambio para garantizar impunidades”. Es sencillo de entender que si la justicia cae, no va a haber posibilidad alguna de limpieza, ni de combatir la corrupción, el egoísmo y la miseria moral que, en jugada perfecta, son causa, y a la vez efecto, de la crisis.

La crisis, y más concretamente las decisiones tomadas para salir de ella, están siendo aprovechadas para “salvaguardar los privilegios de quienes la han provocado”. Los mismos que nos hablan de que aquellos “brotes verdes” están, ya, dando frutos. Pero, como apunta Juan Torres López, lo que parece más cercano y probable es una nueva recesión en Europa. Ante los demoledores datos estadísticos, ya no hay justificación alguna para mantener el “austericidio”, basado en los recortes, que ha generado, entre otras cuestiones, que la demanda sea más débil, la deuda haya subido un 21%, o que haya aumentado, espectacularmente, la desigualdad.1angels-martinez-castells-marchanegra

“En el lado oscuro de la globalización”, así titula su capítulo Ángels Martínez Castells, (por quien, es sabido, tengo debilidad, por sus creencias y su impagable pedagogía). Con esa naturalidad que nos hace entendible lo que sucede en las grandes, y oscuras,  esferas, Ángels  nos alerta sobre las doctrinas que, de manera sigilosa, imponen las empresas auditoras y consultoras, (que ya no están bajo sospecha de servir al capitalismo, porque, esto, se ha confirmado), doctrinas todas ellas dirigidas a cumplir los requisitos del FMI.

“Cuando nos enteramos de las condiciones laborales y de vida, de l@s trabajadores del textil en Asia, el mundo miró hacia atrás horrorizado y se dio cuenta de lo poco que había avanzado desde el incendio, de 1911, el que dio lugar al Día internacional de la mujer…, pero no hizo nada”. Esta quietud y el incremento de cinismo de los saqueadores,  públicos y privados, es la mayor alarma…, y parece que, aquellos a los que una vez nos convencieron de que éramos Clase media,  no la queremos oír.

Acierta Ignacio Escolar  cuando nos denomina “menguante clase media”, cuando cuantifica que la caída del PIB, en un 6%, ha repercutido mucho más negativamente en todos nosotros. “La crisis ha golpeado la economía y esta ha devuelto el puñetazo a la sociedad con una potencia aún  mayor”, se podrá explicar en más palabras lo que ha significado esta crisis, que en realidad es un problema de distribución y de concentración de poder, pero no se podrá hacer mejor que con esta frase.

Nos han convencido de que no hay lucha de clases, de que es absurdo, incluso, tener conciencia de clase, y nos han convencido también de que, este mundo es el único posible y sin alternativa.  Con su propaganda, cargada de falsedades, han conseguido que hasta el incremento de la desigualdad y el aumento real y manifiesto de la pobreza, pasen desapercibidos. Y que si esto llegase a ser cierto, en absoluto es culpa de un sistema basado en la  avaricia y el egoísmo, nos han  convencido,  también, que  es porque  hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ése es el poder de su propaganda.

Propaganda difundida, de manera continua y diversa, por sus medios de información, o, como dice Rosa María Artal (otra de mis debilidades reconocida), por el sucedáneo del periodismo.

1artalHan convertido en una tendencia, y así lo solicitamos y  defendemos, que deseemos “ver, a través de intermediarios”, que sean estos quienes nos muestren el mundo que queremos ver, no el  real, si no aquel que se parezca más al mundo propio deseado, aunque sea falso. “Cuando se estudie este periodo, se verá el papel que los medios han tenido en la consolidación de las injusticias y de la corrupción”, se verá que no son ni independientes, ni imparciales, que son, y muy activos, actores de primera línea pagados, en la mayoría de los casos, con el eufemismo de la publicidad institucional.  A los medios tradicionales (conservadores) también  les ha “arrasado esta plaga”, ya no es necesario informarse en ellos, afortunadamente estamos en la era digital donde, en algunos medios independientes, y a través de Twitter, (y, de momento), se “cuenta lo que no interesa al poder”. Y, ahí, en ese no control de la información nace su miedo.

Sí preocupantes son los recortes en derechos y libertades, tanto o más, aunque a primera vista no lo apreciemos, es “la poda en el árbol de la Ciencia”, una poda hecha por el PP con  motosierra, como nos explican Carlos Martínez (que fue vecino durante años de Ciñera y cuya Casa de la Cultura, mediante una moción de I.U, lleva su nombre), y Javier López Facal, profesores de investigación del CSIC, Esta política de los recortes en I+D, (no olvidemos que este apartado depende, desde Rajoy, de Economía), esta política  de la especulación y del beneficio rápido, “alejadas de la generación del conocimiento y de la innovación” pasarán factura a la sociedad española.

“España está secando un prometedor árbol de la ciencia, que ya estaba empezando a dar frutos”, esto solo es posible porque, gracias a estas políticas erróneas, la fórmula completa es I+D=0.

“El día que el PP ganó las elecciones se produjo, culturalmente hablando, la tormenta perfecta”. Rajoy ya tenía la oportunidad de vengarse de quienes bajo el lema No a la guerra, les situaron, a él y al PP de Aznar, en el centro de las matanzas, hoy sabemos fehacientemente que basadas en mentiras, de Iraq. Si en I+D no hay feeling porque los rendimientos económicos no suelen ser rentables, en el corto plazo, con la cultura y la educación, no iba a ser menos. El PP sigue pensando, como expone Javier Pérez Albéniz, que “invertir en cultura y educación, es tirar el dinero, algo irracional y por tanto implanteable”. Para ellos, para el PP, es muy buena noticia que, en España, cada “vez se vea más televisión y se lea menos”. Saben del poder de convicción que la tele tiene, y también saben que, siendo ellos los que deciden qué  se emite, y con qué intensidad, podrán seguir saqueando sin miedo. Para el PP la cultura es algo1avisoabominable, porque es “el tamiz que nos ayuda a separar el grano de la inmundicia”, nos ayuda a distinguir la verdad de las mentiras y, esto, reconocerles como mentirosos,  es algo que, como en el pasado, puede hacerles perder las elecciones y, a nosotros,  sacarnos de la pobreza.

Aún nos extraña utilizar la palabra pobre, como si esta situación siguiese siendo una exclusividad de países lejanos. Y, sin embargo, hoy, ser pobre aquí, en palabras de Lourdes Lucía,  “ya no es sólo un problema para la persona que sufre la miseria, también se ve obligada a dar las gracias por serlo y a pedir perdón por quejarse”.

Gracias a su propaganda y sus coacciones juridocopoliciales “las víctimas se han convertido en culpables”. Pero por mucho que mientan, por mucho que intimiden, hay una fractura social, la hay, y cada vez va a ser más difícil, para aquellas personas que hayan caído en la exclusión, salir del pozo. Cambiar las cosas “no es fácil,  nunca lo ha sido, pero hay momentos en la historia en los que, por  razones muy diversas el cambio es posible”.

Y llegamos al final, o como dice Javier Gallego, Crudo, “ha llegado la hora”. La hora  de hacer política por y para las personas. La hora de desechar el bipartidismo, con todas sus ramificaciones. La hora de despertar, ya que dormíamos. La hora de que tomemos “conciencia de que la política la hacemos entre todos, cada día”, de pasar de “la protesta a la propuesta”, porque eso siempre ha dado más, mejores y más  duraderos frutos.

Es la hora de que leas este libro, Reaccionados,  el libro que no quieren que leas, el libro en el que encontrarás casi todo lo que aquí, en este escrito has leído, y mucho más, mucho, mucho más. Te aseguro que no te defraudará.

*Todos los entrecomillados son citas textuales que aparecen en el libro.

Zana.

El texto original está aquí. 

La herencia de Stéphane Hessel y José Luis Sampedro por Juan Tortosa

sampedro.hessel

Estoy seguro que José Luis Sampedro yStéphane Hessel, allá donde se encuentren, deben estar observando con cierta satisfacción lo que está pasando en nuestro país desde hace ya unos cuantos meses.

Buena parte del nerviosismo que acusa la derecha, de la histeria de tanto periódico con el norte perdido y del miedo que les ha entrado a quienes se las prometían tan felices turnándose en el poder por los siglos de los siglos… buena parte de todo eso se debe al impulso de estos dos ilustres nonagenarios quienes, antes de abandonarnos en 2013, contribuyeron con su pensamiento y sus escritos a remover conciencias, nos ayudaron a vencer la pereza e hicieron crecer un sentimiento generalizado de que había llegado el momento de pasar a la acción.

En enero de 2011 apareció “Indignaos” en las librerías, editado por Destino. Apenas 40 páginas que se convirtieron rápidamente en un auténtico best seller. El escrito de Hessel lo prologó Sampedro en su edición española, y apenas dos meses después Aguilar puso a la venta “Reacciona” un libro con 10 trabajos que recogían el testigo de Hessel. Eran reflexiones, entre otros autores, de José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres, Ángels Martínez i Castells y Rosa María Artal, esta última motor de la iniciativa y responsable de la edición de un libro que se mantuvo durante muchas semanas en los primeros puestos de las listas de venta.

Y en esPrevia-Carne-Cruda-Reaccionados_EDIIMA20150302_0810_13to llegó el 15-M. Una inédita movilización popular en la que dos libros, aparentemente modestos pero muy ambiciosos, formaban parte en cierta manera de aquel paisaje preñado de esperanza. Indignaos y Reacciona tuvieron algo de libros pancarta, de bandera para la entusiasta y contundente movilización en aquella primavera de hace cuatro años donde todo acabó explotando y empezó a crecer una semilla cuyos frutos parece que ya están germinando.

Desde hace poco menos de un año, los “instalados” de siempre han dejado de prometérselas tan felices y empezado a intuir que igual se les acaba el chollo. La inminencia de las elecciones andaluzas y la cercanía de las municipales y autonómicas permite imaginar, a tenor de los sondeos y de otras evidencias, que las urnas esta vez pueden ser más elocuentes que nunca.

Y en medio de todo esto, surge “Reaccionados”, la segunda parte de Reacciona, con los mismos autores de hace cuatro años menos sus dos principales inspiradores, Hessel y Sampedro quienes, antes de marcharse, parece que pusieron buen empeño en que la mecha de su pensamiento prendiese. Y ha prendido, vaya si ha prendido.

“Toca unirse a quienes están ya reaccionando para cambiar los métodos y poner a prueba y a punto nuevos dispositivos que combatan las jerarquías escleróticas de los corruptos insaciables”, escribe Ángels Martínez i Castells en esta segunda entrega de Reacciona.

“Solo el futuro nos dirá si las turbulencias que presagian las encuestas, los resultados electorales recientes y la indignación que se percibe en el semblante de las gentes normales y corrientes se siguen traduciendo en silencios legitimadores o en una respuesta distinta que les haga frente”, concluye por su parte Juan Torres, compañero en Público y autor junto a Vicenç Navarro del programa económico que Podemos presentó el pasado mes de noviembre.7036741

“Los tiempos en que la sociedad española vive están marcados por la incertidumbre y la desconfianza, -escribe Baltasar Garzón en Reaccionados“. Y continúa: “Solo con una firme decisión por parte de las instituciones y una enorme autocrítica por no haber estado a la altura de las necesidades del pueblo podrán recobrar la confianza de los ciudadanos”

Por su parte, Federico Mayor Zaragoza insta en el libro a inventar el futuro: “Juntos podemos iluminar los caminos del mañana”, escribe. Y remata su aportación citando el Popol Vuh maya: “Que todos se levanten, que nadie se quede atrás”

“Cada vez es más intensa la toma de conciencia de una parte de la sociedad, que se organiza para buscar las respuestas que la política tradicional le niega, escribe Rosa María Artal en el prólogo. Es el momento de plantearse -continúa- cuestiones clave: ¿cuánto más estás dispuesto a perder? ¿cuanto más estás dispuesto a permitir que le quiten a tus hijos? ¿tan difícil es hacer algo por evitarlo?”

Algo parece que se ha hecho y continúa haciéndose. La siembra ha surtido efecto y empieza a verse que todo lo vivido, sufrido y luchado está mereciendo la pena. El primer aldabonazo tendrá lugar en Andalucía. Será solo el comienzo: De la reflexión, a la calle; de la calle a las instituciones; y de las instituciones… al cambio.

Todo lo que está por venir en los próximos meses seguro que proporciona suficiente material para que Artal, siempre inquieta, promueva en su momento una tercera aventura de Reacciona. Porque, por mucho que las cosas puedan mejorar, siempre quedará tarea por hacer. Hessel y Sampedro, los dos grandes ausentes, así lo entendieron siempre.

J.T

*Publicado por Juan Tortosa en Público. 

Gracias, Juan.

 

La Semana Santa alicantina prohíbe que las damas enseñen el canalillo

Diario Información. Alicante.

Diario Información. Alicante.

De la noticia nos ha alertado un usuario de Twitter. La Semana Santa de Alicante, es decir, la Junta Mayor y Hermandades del asunto, han tomado “dolorosas medidas” contra las mujeres irrespetuosas que pretenden acudir a una procesión de forma impúdica. Desde ahora no podrán enseñar el canalillo, ni llevar la falda por encima de la rodilla, ni usar tejidos insinuantes ¿¡?, ni los labios rojos. La que ose infringir alguno de esos preceptos será retirada de la comitiva, como dios manda, y en medida ejemplar.

Para leer los detalles hay que suscribirse al diario Información de Alicante. A mí con esto me sobra.

Los ojos enfermos del que mira siempre tratan de mutilar a las mujeres. Siempre es ése su objetivo.

Y pasan los años, los lustros y los siglos, y, en efecto, no cambian.

semanasanta.twitter

 

A %d blogueros les gusta esto: