Muere Fidel en la era de la posverdad

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Al leer la noticia sentí la sensación de lo inabarcable y de la tarea pendiente largamente aplazada que abruma abordar. 90 años de vida y 60 formando parte de la historia. Las redes mostraban preocupación por lo que dirían unos y otros, por lo que dirían:  Fidel Castro había muerto en la era de la posverdad. Y ésa era la principal disuasión. El maniqueísmo, el blanco y el negro, los prejuicios, el hablar de oídas o la pereza y la prisa para informarse con datos fidedignos de tan extensa trayectoria. Artículos inevitablemente “largos” para el lector que prefiere nutrirse de titulares. O de espectáculos con “zascas”, mucho más entretenidos.

 Así pues, al enterarme de que había muerto Fidel Castro, tuiteé la noticia, remití a la extraordinaria obra del fotoperiodista Enrique Meneses, a un reportaje de TVE de Vicente Botín de 1984 y me puse a Pablo Milanés: Los días de gloria se fueron volando (..)Los días de gloria cerraban esperas, abrían ventanas donde iban entrando dolores de antaño hacia el porvenir. (..)Los días de gloria los dejamos ir.

Lo explica como nadie Ramón Lobo en eldiarioes, porque llena de contenido las luces y sombras de las que los más eclécticos hablan: “El personaje que encarnó desde los albores de los años 50 sobrevivirá a los aciertos y errores de la revolución. El principal, incumplir dos de las promesas motoras del llamado Manifiesto de Sierra Maestra: regeneración democrática y libertad. En Cuba hay presos políticos, personas que pagan con la cárcel los delitos de opinión.

Es cierto que no existe malnutrición infantil, ni violencia callejera, ni crímenes de todo tipo, ni pobreza extrema. Tampoco existen los feminicidios como en México y Guatemala. Es vedad que las cifras de escolarización son ejemplares y que ocupa el puesto 68 en el índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, dos por delante de Costa Rica, considerada un paraíso por Occidente.

Es cierto que la revolución no lo ha tenido fácil, con un enemigo tan poderoso como constante. EEUU cercenó con el embargo el desarrollo inicial de la revolución. Con el tiempo ha servido paradójicamente de excusa para justificar los errores del sistema.”

El libro que Enrique Meneses dejó escrito para publicarse cuando muriera Fidel, revela desde el primer capítulo que adelanta eldiarioes la portentosa habilidad de Castro para moverse en las circunstancias más comprometidas. Sembrando para el futuro en cada aprieto que se encontró.

“El periodista español Enrique Meneses, el primer extranjero en informar de los jóvenes barbudos desde Sierra Maestra, decía que aquel primer Fidel revolucionario era cristiano y que llevaba una cruz al cuello”, relata Ramón Lobo. “Años después, Meneses cenó en Cairo con Ernesto Che Guevara. (..) El Che le informó de que Fidel le quería “dar paredón” porque había escrito que había comunistas en Sierra Maestra, algo que les restó apoyos en EEUU. Ahora podrán conversar en paz. Meneses se defendió: “Tu lo eres, y lo es Raúl”. “Ya, pero no nos convenía”, replicó el Che. Meneses, periodista de los pies a la cabeza, hizo lo que tenía que hacer, sin atender a conveniencias.

Lobo explica los errores que los adversarios de la Cuba de Castro cometieron. Empezando por  Eisenhower quien “no supo leer las posibilidades que le ofrecía la llegada de Fidel Castro al poder y terminó empujándolo en brazos de la URSS”, cita. Todo pudo ser distinto, pero no lo fue.

La densa historia tiene sus hitos y sus porqués. No puede resumirse en las proclamas interesadas que, por ejemplo, traen las portadas de la prensa convencional española hoy, por poner un ejemplo bien gráfico. Y menos cuando la censura y la represión de las tiranías están a la orden del día, aunque ya deberíamos olvidarnos de los “y tú más” que forman parte del juego de la farsa. Lo peor es que la verdad apenas importa en el magma de intereses que se cuecen. Mientras, la ciudadanía víctima se distrae de salto en salto mediático sin advertir cómo le saquean la casa y mucho más que la casa. Incluso portando estandartes que equivocan el bando. Incapaces de ver alcances de daños reales y motivaciones.

Mirar atrás solo sirve para entender el presente y cimentar el futuro. Es imprescindible recordar los despertares de esperanza en la justicia y la equidad que fueron cayendo a golpe de guadaña en aquella América Latina que se pobló de golpes de Estado y consecuentes dictaduras en los años 70 del siglo XX. Cayó Salvador Allende en Chile a manos de un Pinochet que lo sembró de muerte. Videla en Argentina hizo lo propio sobre los restos del Peronismo.

Bolivia cerraba esperanzas con Hugo Banzer, militar llegado trabajosamente a Coronel. Brasil se deslizaba de dictadura en dictadura. México se encontraba inmerso en los 60 años consecutivos de mandato del PRI, mientras se descomponía el Estado tomado por las mafias. En Nicaragua reinaba el dictador Somoza, que junto con Batista, gobernando en Cuba gracias a un golpe de Estado, o la Venezuela de los oligarcas hacían las mejores migas con del vecino del norte.

La Cuba de Fidel era una notable excepción. Alentadora, entonces. Y trajo en jaque a los países más poderosos, a extremos inauditos. Ningún otro país de su entorno fue tan tenido en cuenta.  Enemigo a abatir como lo fueron otros de Estados Unidos y muestran informes desclasificados que detalla Íñigo Sáenz de Ugarte: La CIA, Fidel Castro y Bahía de Cochinos.   Era como un David contra los Goliat, lo que acrecentaba su mito, para bien y para mal.

Los días de gloria los hemos ido perdiendo y no parece fácil recuperar el rumbo en un camino que se empecinan en borrar. Ahora tocan los Trump y los Rajoy, los Rajoy también. Con sus Cortes y voceros. Los payasos, los sicarios, los trepas útiles, los fachas ortodoxos y sus embriones clonados, los posibilistas, los sembradores de bulos y discordia, los vendedores de todo, la disuasión organizada del pensamiento. Y suena con toda intensidad la fanfarria, los platillos, el bombo, el ruido. La orquesta de la posverdad para amplificar la mentira y desarmar a los inocentes.

*Publicado en eldiarioes

González, Cebrián y la monarquía tailandesa

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Cebrián, González y García-Margallo a su llegada al foro ‘Venezuela: una reflexión sobre el presente’, en junio de este año. FLICKR CASA DE AMÉRICA

Acaba de morir el Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, tras 70 años en el trono. Tenía 88. Se han decretado 12 meses de luto y a quien no llora adecuadamente por él  le obligan incluso a golpes y arrastrado en público escarnio ante la multitud. Desde mayo de 2014 la figura fuerte en el gobierno del país es el general Prayuth Chan-ocha, autor de un golpe de Estado contra la entonces primera ministra Yingluck Shinawatra. A partir de entonces gobierna una junta militar. El objetivo, se dijo, era incrementar el poder de la monarquía.

Al cumplirse un año del golpe, Chan-ocha reunió a la prensa local y a los corresponsales extranjeros, unos 200 periodistas, para darles un cursillo sobre cómo hacer preguntas que no le ofendieran. No nos facilitaron detalles del temario. La población también recibió directrices. Fue creado el Consejo Nacional para la Paz y el Orden destinado a lograr la felicidad de los tailandeses. Por las buenas o por las malas. El propio Chan-ocha compuso una balada titulada  “Devolviendo la felicidad a Tailandia”. Más les valía cantar y dar saltos de alegría, el descontento sería castigado con los llamados “ajustes de actitud”. Numerosos críticos, académicos y prensa entre ellos habían sufrido sus rigores: arrestos y represión por esas desviaciones que no gustaban a la Junta.

Los tailandeses, por tanto, están obligados a ser felices por decreto y también a sentir enorme dolor por la muerte de su monarca. Un sinvivir.

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Chan.ocha se postra ante el Rey ahora fallecido

Indudablemente, los guardianes de las esencias de un país, una sociedad, cuanto viven y quieren, su felicidad, su tristeza, creen estar en posesión de la verdad. No hay nada como sentirse un ser excepcional para indicar, imponer si se da el caso, las conductas correctas.  La realidad a veces les contradice. De forma flagrante incluso.

Se levanta España sobrecogida a golpe de periódico, prensa y radio, porque este miércoles un grupo de 200 estudiantes, alborotadores, o lo que fuera, protestaron en la Universidad Autónoma de Madrid ante el expresidente del gobierno y del PSOE, Felipe González, y el presidente del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián. Iban a dar una conferencia y los manifestantes se lo impidieron.

Ya estamos de nuevo con portadas, editoriales, escritos desde la “efervescencia” –ahora les cuento esto-, en donde se compara la protesta de la Universidad con el 23F y, sobre todo, se culpa de la revuelta… a Podemos. Decían lo mismo que Pablo Iglesias en el Parlamento, argumentan. Hablaban de cal viva y eso no se toca, ni se desentierra. La cal viva existió y algún día este país deberá enfrentarse a ello, hay asuntos que por su desmesura se empeñan en sacar la mano de la tierra que los sepulta. De hecho, hasta José María Aznar se lo refregó a González en 2004, con lo que él tiene que callar.

Por supuesto que no es la mejor actitud obligar a suspender una conferencia. Tampoco situar en la precariedad y falta de futuro a los jóvenes –y no tan jóvenes- por las políticas que estas dos personas se empeñan en avalar en la práctica. La violencia tiene muchos caminos y matices, pero, categóricamente, no es lo mismo una protesta en una Facultad universitaria que estas portadas y artículos señalando dianas.

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Dicen que hay que atar corto a las redes sociales, ¿A la sociedad? ¿A los desacuerdos? ¿A las justas reivindicaciones de esta ominosa época? Desde los púlpitos mediáticos, nos dan clases como en Tailandia. Algunos las llevan bien aprendidas de casa.  Chirría escuchar a periodistas censurando la crítica que es consustancial a nuestra profesión. Y escandaliza este salto a la primera fila del  lavado de ofensas cuando tanto se ha callado y acallado.

El papel de Felipe González y de Cebrián en el motín dentro del PSOE es visible. Les hemos oído y leído. Son ya numerosas las voces que no dan crédito a lo que, especialmente, El País, un diario de referencia, está haciendo. Y el giro en el PSOE Supone un cambio drástico en las expectativas para un cambio de políticas. Tampoco ha sido nada airosa la forma. La maldita casualidad hizo que el mismo día de la protesta en la Autónoma, Infolibre publicara la carta que el director de El País, Antonio Caño, ha enviado a los suscriptores que se han dado de baja, disconformes con la línea editorial del periódico. Caño atribuye los editoriales incendiarios y cargados de insultos a la “efervescencia” que se produce en algunos momentos en este tiempo en que “los ánimos están exaltados”. La dirección de un medio puede perder los papeles, soltar exabruptos, pero no unos jóvenes muy enfadados y con razón.

Este jueves la prensa y en particular El País vienen sobrados de burbujas. Con espadachines varios, siempre dispuestos a salir valedores del sol que más calienta. Mientras no languidezca, que deben venir bien duras cuando Caño manda cartas para ver de salvar los muebles anegados.

En los palacios de oro no dan crédito a la osadía de los estudiantes. ¿Ha podido ocurrir algo en España más grave que una protesta contra dos personalidades tan relevantes que, además, han acreditado de tal forma su prestigio con el tiempo? ¿Gurtel y todas las corrupciones? ¿El ascenso a la troposfera de la Deuda Pública?  ¿El vaciado de la Hucha de las pensiones? ¿El incremento del número de pobres? No, desde el 23F, no ha habido nada similar a la protesta en la Autonóma contra González y Cebrián. Desde la Batalla de las Termópilas probablemente. Y hay que pronunciarse. Pasan lista de fidelidades y de “desajustes de actitud”. Se estudian castigos. De entrada, el señalamiento público arbitrario.

Jóvenes descarriados –no solo un poco, mucho- beben en las fuentes que les mandan desde Podemos. Igual que una parte del PSOE díscolo, antes oficial.  Huecas sus cabezas, se dejan dirigir por cantos de sirena con coletas. Eso dicen. En primera fila, el portavoz de la Junta, perdón, de la Gestora, que un día se ve redimiendo al PP de sus culpas y otro acusa sin pruebas.  Son las caras del Susanato, del tiempo que viene. La teoría -que la prensa conservadora y periodistas aposentados comparten- da idea de su concepto de la información y de la propaganda. Igual llega el día en el que los periodistas no complacientes con el poder nos veamos obligados a recibir clases de trato a los que mandan.

Son momentos difíciles que pagarán los de siempre, porque los de siempre así lo han organizado. Hoy no es día de ser felices por decreto. Hoy es día de llorar y rendir pleitesía a los próceres agraviados y de mandar a galeras a esos poderosos, sibilinos e inmundos seres que se introducen en mentes endebles, no cómo otros que no lo logran del todo aunque lo intenten profusamente. La felicidad ya llegará con el futuro gobierno que aglutina voluntades en pensamiento único de trono tan longevo. Ése que va a proporcionar tanto alivio a los que saben lo que nos conviene a todos.

*Publicado en ctxt.es

Las tribus de la Sociedad del Espectáculo

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Van de sorpresa en sorpresa. De conmoción en conmoción. Si hace unos meses fue el Brexit británico, ahora es el Plan de Paz del gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC. Tras 54 años de conflicto, 250.000 muertos y 6 millones de víctimas, ha acudido a votar solo el 37% de la población y por unas décimas ha ganado el NO. Los ejemplos se suceden y nos queda mucho más por ver. Son consecuencias, en mayor o menor medida, de la Sociedad del Espectáculo.

Hay numerosas. En España acabamos de asistir a la representación completa de la tragicomedia del PSOE –televisada, radiada, escrita e interpretada– de cuyo cómputo de víctimas destaca sobre todas la credibilidad. Y empieza el juicio de la Gürtel que será manufacturado según convenga. Mejor que no se vea mucho que igual alguien considera una desvergüenza tener y apoyar para que repita el gobierno de un partido procesado por corrupción. A qué punto habrá llegado esta sociedad para que tal aberración este ocurriendo.

La frivolidad es la característica dominante de esta nueva comunidad de adictos a hacer de la vida un show. Cada vez se lee menos y se profundiza menos en los análisis. Parecen haberse sustituido por opiniones ajenas de confrontación, a ser posible, surtidas de lo que llaman –sin ninguna inocencia– “rifirrafes” y “zascas”. Se evidencia pereza para siquiera elaborar los argumentos que les sirven precocinados. Y, sobre todo, para seleccionar el grano de la bazofia. Borrado de la memoria por la sucesión de impactos que llenan el disco duro de los cerebros. Y pasión por el espectáculo.

En el caso de Colombia, vemos a dos políticos que afrontan de muy diferente forma el problema del terrorismo. Álvaro Uribe con mano dura y acción militar, Santos negociando. El expresidente Uribe –a quien se llamó el Aznar de Colombia y mantiene excelentes relaciones con Felipe González– ha hecho campaña por el NO. Con todo el argumentario clásico: con el sí se daría pie a un gobierno del “castrochavismo” y se haría presidente a un terrorista. Ocho años lleva repitiéndolo a diario Uribe, dos meses mostrando Santos los pormenores y ventajas del trato. Un acuerdo de paz  no es fácil, presiones y errores se añaden; lo que no se puede es abordarlo superficialmente y manipulado.

En el Reino Unido ocurrió esta misma simplificación. El aspecto más destacado por analistas serios fue la extrema frivolidad con la que se presentaba algo de tal trascendencia como la salida del país de la Unión Europea. Con cuanto implica desde todos los puntos de vista. Después, siempre, la sorpresa. ¿Y si repetimos votaciones hasta que salga de nuestro gusto? Es que mucha gente no se enteró o no se enteró bien.

En poco tiempo, los ciudadanos pasaron a ser consumidores y ya se han convertido en espectadores. Muchos de ellos se agrupan en tribus gregarias –o grupos fijos de abonados– de efectos negativos para el bien común. Los departamentos comerciales les eligen candidatos con los que puedan identificarse. Lo que esté de moda en el momento. Ahora se llevan los modelos de madres amantísimas de sus electores, buenas perversas, impúdicos sabelotodo, mucho cortesano, cínicos de toda la vida, y escasa cultura para dar cercanía a la baja exigencia. Despunta en tendencia el hombre gris y presuntamente sensato y moderado. Siquiera para animar el cartel, el argumento y los protagonistas amenazan con ser idénticos. Las tribus apuntalan los cimientos del teatro, no se saldrán del guión.

La tribu de los idiotas

Idiota no nació como insulto, pero es así como se llama desde la antigua Grecia a “aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses particulares”. En Atenas, su desinterés y aislamiento llevaban al idiota a perder derechos que le correspondían. De ahí que el idiota terminara por ser a asimilado a un ignorante que renuncia por voluntad propia a la política que le afecta. Son los que repiten: bastante tengo con ocuparme de buscar el sustento, atender a mis hijos y qué menos que distraerme con el fútbol o lo que echen por la tele. Y por tanto se inhiben de cualquier responsabilidad social.

La tribu de los “a mí”

Son vástagos de los anteriores. La diferencia apenas radica en que sí prestan atención a los asuntos de la vida pública, pero situándose en el centro de todo argumento. “A mí’ no me han bajado el sueldo. “A mí” que me arreglen lo pedí, “a mí” la calle. “A mí” me atienden en hospitales muy limpios y bonitos. Y un sinfín de visiones absolutamente egoístas que no contemplan ni el daño ni el bienestar de otros.

La tribu de los cuñados

Mucho más definida y popular. Son los que todo lo saben, dan argumentos pueriles y, sin embargo, se dicen y se creen sapientísimos. Sin rastro de pudor para mostrar bien alto su ideario. Con osadía infinita.

*La variedad Hater nos presenta a un cretino integral que no se cortaría en discutir e increpar, sintiéndose en el mismo nivel, al reciente premio Nobel de Medicina sobre su hallazgo: la autofagia. La especie abunda en Twitter y en el periodismo de zascas.

La tribu de los “así ha sido toda la vida”

El voto conservador se nutre de ellos en particular. Amantes de las tradiciones, llama la atención que hayan permanecido impermeables a los cambios y avances que se producen en un mundo en constante evolución. De Heráclito ya, ni hablamos. Ajenos a los hechos que han mutado y obligan a otras respuestas. Incrustados en el blanco y negro, tras varias décadas desde que llegó el color a la televisión. Pueden salir a votar con el rosario en la mano a quienes condenan a la pobreza y la desesperanza a muchos seres humanos y roban el dinero de todos. Son capaces de afirmar –por miles, por millones–  que, el PP, por ejemplo, “ al margen de la corrupción lo hace bien“.

Al margen, como si pudiera deslindarse, en el caso de ser cierto ese “hacerlo bien” para el conjunto de la sociedad. Es de suponer que en la planificación de sus cuentas del mes incluyen un apartado para la “mordida” que se llevan los corruptos.

Alas de mariposa

Tendríamos que hablar de muchas otras tribus. Etiquetas para una sociedad cómoda que no sabe prescindir de ellas. Del “me gusta” y “no me gusta” como base de decisión en asuntos trascendentales para la convivencia de todos. De los serviles y de los que siempre apuestan a caballo ganador aunque caigan bajo sus herraduras. De quienes se fían de toda la pléyade de predicadores del ultraliberalismo que pueblan ya las pantallas; idiotas para idiotas, en la terminología griega. Y de los manipuladores. Y de los Jockers para odiar y vender más.

De ese público que se apasiona, apuesta, sufre y se divierte con la realidad hecha ficción y festejo. Piensas: no se comprarán un coche o un piso con tan poco criterio. En la práctica sí, más: confían su salud y la de su familia, la educación de sus hijos, el futuro de todos, guiados por el político o tertuliano que les cae bien. O por cualquiera que les diga lo que quieren oír para justificarse: “ que otros lo harán peor”. Odian más a quienes les señalan, aunque ni le conozcan, que a quien les hace daño.

El problema es grave. No ha hecho sino aumentar desde que se dieron las primeras voces de alarma. No lleva camino de frenarse salvo que los propios ciudadanos tomen conciencia de lo que está ocurriendo. La Sociedad del Espectáculo, creada a conciencia, se ha hecho un monstruo incontrolable. Pero la principal responsabilidad es de quien la traga. Cuesta entender que seres adultos se sienten a dejarse hacer tinte, champú y corte con sus cerebros.

Los hechos tienen consecuencias. El Efecto Mariposa, con aquel suave aleteo que provocaba tornados al otro lado del mundo, es cosa de niños al lado de la destrucción que está causando ya la Sociedad del Espectáculo.

*Publicado en eldiarioes

Sánchez, el hombre que creyó ser líder del PSOE

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“Todos los hombres del Rey” (2006)

El candidato, Willy Stark, interpretado por Sean Penn, habla con su asistente cuando entra en el compartimento del tren la jefa de campaña:

-Willy no será gobernador, lo sabe- le comenta a la recién llegada.

-¿Se lo has contado?- pregunta ella. Pero no, no se lo ha contado, ha sido su propia deducción –aún con ilusiones, como aguardando que le rebatan-. El candidato era el único que todavía desconocía su papel de figura de paja, para dar aires de renovación, pero no quien el sistema quería para el puesto.

“Todos los hombres del Rey” es un libro de Robert Penn Warren, escrito en 1946, y que recibió el Premio Pulitzer. “El político” la recreó para el cine en 1949 y, con el titulo original, se rodó de nuevo en 2006. Es un clásico. De gran éxito popular. El candidato que vive en la ignorancia de ser utilizado y que, en la ficción, reacciona logrando el puesto y usando también las trampas y suciedades del sistema.

Estupefactos ante el espectáculo que nos está brindando el PSOE -aunque viniera anticipado por múltiples datos- vemos que la obra de Penn Warren cobra enorme actualidad. La política en sí misma se está convirtiendo en espectáculo. El periodismo también. Es fácil distinguir ya candidatos y candidatas de diseño. En  Ciudadanos, surgidos casi de la nada, claramente. Hasta el PP se ha apuntado a salpicar de modelos más estéticos su inamovible ideología y concepción de a qué se dedica su partido: prioritariamente a la búsqueda de sus propios intereses con amplitud de licencias. Podemos supo utilizar a su favor el modo de hacer que hoy se lleva –muy volcados en la televisión- para lograr un cambio y mayor justicia social.

Pedro Sánchez, elegido secretario general del PSOE, no llegó a comprender lo que se quería de él. Es quien más se parece a esa primera fase de Willy Stark.

El PSOE es hoy una amalgama de “sensibilidades”, como gustan decir, y muchos rostros de cemento. Arrastra una deriva común a gran parte de la socialdemocracia europea. Tras la caída del Muro de Berlín, ya no hacía falta ofertar un Estado del Bienestar para competir con el comunismo soviético. Su derechización se ha llevado por delante al partido socialista italiano, tiene en mínimos a los franceses, debilita al de los países nórdicos aunque aguante algo mejor, y prácticamente solo resiste en Portugal en donde incluso gobierna. El PSOE español empezó a hundirse cuando Zapatero sucumbió a los recortes que le pedía Bruselas en 2010 y con la reforma de la Constitución para dar “prioridad absoluta” al pago de las deudas, al cumplimiento del déficit.

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La elección de Sánchez, en competición con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, parecía optar por el candidato menos a la izquierda y más moldeable. Su físico, del que entonces hacía gala con profusión, también le situaba en el modelo candidato de hoy. Se avino a utilizar y ser utilizado por la presidenta andaluza Susana Díaz. Ella le ayudó a desbancar a Madina que era el favorito. Se dice que a cambio de dejarle el sitio para cuando decidiera saltar a la política nacional. Sánchez no cumplió con su parte.  Más aún, se atrevió a tomar decisiones por sí mismo.

Tras 9 meses sorteando las cortapisas para no pactar con Podemos y los nacionalistas, creciendo el acoso de la prensa –El País en particular-, Pedro Sánchez mantiene el NO y abre la puerta a su ya única salida: intentar ese gobierno progresista. El candidato se les ha ido de las manos. Se acabó la fiesta.

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La secuencia que vivimos en las últimas trepidantes horas muestra todos los pasos del golpe. Felipe González se va a la Cadena SER y revela un trágico secreto: Sánchez le engañó. ¡A él! Parecía que iba a abstenerse en la investidura de Rajoy para darle el gobierno y osó no hacerlo. Ya estaba bien de florituras. El PSOE ha vuelto a perder votos con Sánchez a pesar de cómo le han arropado… a palos. Y lo ha hecho en el País Vasco, donde antes les votaban “a pesar de las cosas que hicimos allí, papapa”, dijo González sin empacho, helando la sangre de muchos.

Felipe González es el Capitán del Grándola vila morena, pero al revés. No da la señal para llenar de claveles y rosas el futuro sino para derechizarlo.  Piezas claves están en la jugada, incluso la impulsan. Desde Andalucía, Susana Díaz, generosa ella, anuncia su disposición a trabar donde se le requiera: la Secretaría general, naturalmente. Y se plantan 17 dimisiones en la mesa de Ferraz para echar a Sánchez. ¿Son suficientes? Bueno hay más vacantes, murió el gran Pedro Zerolo. Puede servir.

Tiras y aflojas, opiniones, programas especiales, palomitas dicen. Sin pañuelos para llorar por tanto inmundicia. El País lleva a portada su editorial sin acabar el día con un entresacado. Muy duro, comentan, llama a Sánchez “insensato sin escrúpulos” saturando el saco de sus bilis. Ni los políticos más corruptos han recibido ese trato.

El jueves continúa igual, con la ruptura hecha. Tenemos el privilegio de conocer a la enviada de Susana Díaz, criada a su sombra. Es una mujer resoluta, Verónica Pérez, que afirma: “en estos momentos la única autoridad en el PSOE soy yo”.  Ha sido un descubrimiento impactante para el resto de España. Nos ha dado auténtica seguridad en el futuro, si es ése el que se marca.

Han desempolvado a Corcuera y a Bono que habla de tener “decoro” y marcharse. Hay también, por supuesto, voces sensatas y preocupadas. Desde Fernández Tapias a Odón Elorza, desde Javier Solana y Borrell a Miquel Iceta. Pero el mando tiene bien agarradas las riendas.

Susana Díaz culmina entre aplausos del PSOE andaluz la faena. Toda la culpa es de Sánchez. Bueno, y de Podemos de quien, dice, les hará como a Izquierda Unida. Ella que les echó a cajas destempladas cuando le habían brindado su apoyo imprescindible para gobernar. Creyó que podría ganar con mayoría absoluta, pero no, perdió votos y se quedó en remojo varias semanas. El problema del PSOE es mucho más profundo.  Un discurso el de Susana Díaz de otro tiempo, sin un ápice de autocrítica, manipulando datos, absolutamente alejado de la realidad que viven millones de personas. Pide un Congreso… después de que haya gobierno. Por tanto no cabe otra opción que la de Rajoy.  Para ella y para el resto de los amotinados.

No querían esto de Pedro Sánchez. Muchas personas sueñan con cambios y no viene mal darles un poco de cuerda, pero todo ha de seguir igual. Poderos intereses en juego, en España y en la Europa de mando neoliberal. En realidad, todo está muy atado y la soga para moverse es corta. Fernández Díaz acusa al Parlamento ¡Al Parlamento!, la representación democrática de la voluntad popular, de “hacer el trabajo sucio al independentismo” por querer investigar las grabaciones que le implican precisamente en juego sucio. Y García-Margallo sale con voz de catacumba a meter miedo y quién sabe si algo más. Habla de una “auténtica emergencia nacional” por el “desafío catalán” y la crisis del PSOE. Un pestilente olor a tenebroso pasado nos inunda.

Pedro Sánchez no supo ver que no se le quería para cambiar nada.  Lo peor es que limpiar toda esta podredumbre es nuestra única esperanza.

*Publicado en CTXT.es 

Y mientras sigue este sábado el bochornoso espectáculo. Relatan desde dentro de Ferraz que hay gente llorando y casi se ha llegado a las manos. Susana Díaz ha llorado lo cual es el colmo.  Los amotinados en torno a ella no quieren ni votar la celebración de un Congreso. Han recogido firmas para presentar una moción de censura contra Sánchez al cual no recogen. Patético todo.

Finalmente, Sánchez ha perdido la votación y ha dimitido. A otra cosa. A dar el gobierno al PP. Los daños en el PSOE van a ser probablemente irreversibles.

“Crónicas del gran timo”, un libro imprescindible

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Es un libro imprescindible para estar bien informado. Un libro que coloca numerosos eslabones que nos faltan para conocer lo que está ocurriendo en España. Ayuda a encajar piezas.  España es uno de los países más afectados por la doble devastación -económica y de calidad democrática- que se produjo tras el estallido, en 2008, de la crisis que se venía gestando por los abusos del capitalismo. Ambas vertientes se han profundizado notablemente aquí con el Gobierno de Mariano Rajoy. Igual que Sarkozy puso voz a la alarma para decir que, como solución, iban a refundar el capitalismo y fue al revés, el PP nos ha refundado a los españoles de arriba abajo.

“Crónicas del gran timo” es un libro que forma parte de la revista satírica Mongolia, de sus “Reality News”, la sección informativa. Y que tiene detrás a Pere Rusiñol, un periodista nato y riguroso, ex de El País y de Público entre otros cometidos. Hay una frase clave en el texto que aúna los tres grandes pilares relacionados en los que se asienta el tinglado: “política, negocio y periodismo”. Y el libro lo cuenta con capítulos cortos e intensos. Con cuadros explicativos o de resumen. Muy bien estructurado.

En España manda una gran familia, con sus amores y diatribas, aunque unida en objetivos comunes, según va documentando el libro. En la cúspide el Opus Dei y la Gran Banca con un poder inmenso en la economía. La Gran Banca en la prensa, dado que ya se sienta en los Consejos de Administración de varios grandes medios que tuvieron problemas  financieros. De ahí, que quien es perezoso para buscar noticias y argumentos tenga una información tan sesgada, con ese dibujo idílico de la recuperación que soslaya puntos fundamentales del daño causado a gran parte de la población. Fuertes pilares de la estirpe serían además los burócratas. Gozan de un gran poder en España el cuerpo de Abogados del Estado de la mano de Soraya Sáenz de Santamaría, y el Cuerpo de técnicos de la Administración, en dónde es posible encontrar a esa serie de nombres que se repiten y que ocupan puestos decisivos.  “La sala de máquinas, escribe Pere Rusiñol, la supervisan el ex jefe de Lehman Brothers para España, Luis de Guindos, y el jefe jurídico del Banco Santander Jaime Pérez Renovales”.

Están los temas fundamentales. Los primeros en el bloque de Estampas de la crisis.  La austeridad. Las puertas giratorias. Los paraísos fiscales. El relevo generacional o cómo los hijos de quienes alimentaron la burbuja y nuestra ruina se están forrando con sus consecuencias. Los niños de Aznar, Aguirre, Botín, Zaplana/Pujol, Vidal-Quadras. Empresarios poderosísimos y peculiares, como Alierta, ejemplo del “Capitalismo cañí”. “La maldición de Lehman brothes aun golpea España”, que detalla cómo llegaron a implantarse aquí antiguos directivos, cuando en el resto del mundo se escondieron discretamente y cómo siguen mandando que es todavía más asombroso.

Detengamos en La tecnocracia. Los grandes beneficiarios de este cambio de paradigma piensan que “la gente no sabe lo que le conviene”. Y así como a griegos e italianos les colocaron un presidente tecnócrata a este fin, aquí optaron por hacer Comités de sabios para justificar decisiones de gran calado en temas fundamentales, de las que definen el modelo económico y social. Sobre todo estos tres: universidad, pensiones, fiscalidad. Y, mira por dónde, los sabios son, casualmente, en un 90% hombres y relacionados con la banca en un alto porcentaje. Como en todos los temas, hay un listado completo. Y allí aparecen los nombres de viejos y nuevos conocidos como José Ignacio Wert o Luis Garicano.

Tremendo el capítulo dedicado a los negocios que han hecho con la muerte. Con los entierros y funerarias.  En Madrid y Barcelona en cabeza con la privatización del servicio, total o parcial. ·”En 1998 el coste medio, en Barcelona, de un funeral eran 830 euros, ahora 6.400”. Tras diversos vericuetos, la Funeraria catalana acaba en manos de inversores de Londres que se queda a través de un fondo que se queda un 85%. Se lo vende un ayuntamiento socialista de Barcelona que lo cuela porque le da a la nueva estructura pátina catalana, introduciendo socios de la burguesía local.

La de Madrid la vendieron por 100 pesetas, 0,60 euros, cuando valía 7,4 millones de euros.  Los dueños  ganaron en dos décadas 64 millones de euros. Todos los datos están documentados. De los juicios incluso, porque aquí se han exigido responsabilidades. No nos faltó más que, al llegar Rajoy, subiera el IVA de los entierros del 8% al 21%. Argumentan que en estos trances, la gente, dolida, paga lo que sea. Edificante.

Interesante cómo “Crónicas del gran timo” muestra artículos a favor de estas funerarias privadas, algunos de gran extensión en periódicos de gran tirada. Lo digo porque hoy tenemos a “periodistas” la Caverna diciendo que, remunicipalizada. la funeraria de Madrid será un desastre.

Razones de Estado

En el segundo bloque. En donde vemos a la monarquía, rodeada de corrupción y siempre impoluta. Y sobre todo las amistades peligrosas de los reyes.

Ejemplificadores los capítulos dedicados a la rivalidad Madrid/Barcelona o Cataluña/España. Existe sin duda pero, con rotunda claridad, es también el teatrillo de la Unidad y el se rompe España, del que se sirven para fidelizar a sus respectivos públicos, a un lado y a otro, mientras hacen negocios conjuntos sin problema alguno. Los directores de la obra lo cuelan bien, demostrando que, para quien tiene como única patria el dinero, lo importante es “la pela”. Y que hay gente que se deja llevar por donde le indican, muy bien mandada.

A mí me ha descubierto cosas estge libro, me ha llenado huecos con eslabones. No sabía el tremendo poder de Jorge Fernández Díaz, paseando con Fainé, el presidente de la Caixa, tras la misa diaria. Ambos son miembros del Opus Dei. Y a Fernández Díaz con Francisco Marhuenda. Saber cuánto le debe Fainé en su ascensión a presidente a Artur Mas. Y Artur Mas a Fainé.  Etcétera.

Acongojante “El sueño de la Stasi revive en España”, aunque esto es más conocido porque muchos datos ya se publicaron en diarios digitales. Enorme. Hay un millón de teléfonos intervenidos en España, según estas informaciones, pero luego no tienen personal para escuchar y transcribir las grabaciones, son miles de datos y de páginas. De ahí que van soltando lo que llaman la “minería de datos”. Y es lugar donde pesca algún desaprensivo periodista con contactos bajo mano con la policía. Un mercado negro de la información.  Con agencias privadas de espionaje de por medio. Y lo terrible es que sucede desde hace años. En 1995 escribió ya de ello Ernesto Ekaizer.

Una gran familia, con muchos fiambres y mucha pestilencia en el armario. Asombra cómo se repiten los nombres. Habla de López del Hierro, marido de Cospedal, y van apareciendo empresas y de repente: Cotino, el valenciano Cotino, que debe tener muchos hermanos.  Así sucede con múltiples nombres. De la Serna, hoy imputado, es otro de ellos. Y muchos más, se repiten, siempre son los mismos.

Decía que es un libro de imprescindible lectura, un trabajo serio y documentado que solo se hace desde la más profunda vocación periodística porque solo trae problemas. Muy valiente. El abogado Gonzalo Boye respondió a las preguntas que no ha tenido demandas porque está todo comprobado y no entran en la ilegalidad los datos que se publican. Su objetivo es informar a la ciudadanía que lo precisa. Por eso, para que este libro se compre y se difunda, no daré muchas más pistas. Por ejemplo, del capítulo dedicado a Francisco Marhuenda, director del diario La Razón, que desmonta por completo al personaje. Uno de  hitos fue publicar las fotos del DNI, al que no tiene acceso cualquier mortal, de Magistrados a los que consideraban simpatizantes de convocar un referéndum. Con todo el riesgo que conllevaba ante fanáticos.

Porque la prensa ocupa el bloque final del libro. Están las andanzas de otro famoso tertuliano, Eduardo Inda, sus “exclusivas”, procedencia y fines. El turbio “periodismo de investigación a la española” que también queda retratado. La apuesta del PP por Libertad Digital de Losantos. Y no pueden faltar desde luego Cebrián y el grupo PRISA o el antiguo Público. Como para hacer amigos.

La prensa de nuestros dolores queda muy mal parada. Esa prensa convencional que vive de subvenciones por publicidad institucional, publicidad del IBEX y la banca. Convinimos en la presentación de este jueves entre el autor Pere Rusiñol, Ignacio Escolar y yo que se precisa matizar el hecho cierto de que en estos medios hay grandes profesionales que luchan por sacar adelante un periodismo decente. Corren muy malos tiempos para la profesión. Ahora bien hay, también, que dejar de considerar periodistas a quienes hacen otra función como algunos de los citados. Y fiscalizarlos como se fiscaliza al poder que es labor del periodismo. La lucha sin embargo es muy desigual.

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La presentación en Madrid en la Librería Méndez de la calle Mayor

¿Tiene remedio esto? Me pregunto.  Encima hay que avanzar muchas veces entre las fanatizadas victimas que tienen a su servicio para que nada cambie. Si nos callamos es peor. Algo se ha conseguido además. Es como si en estos momentos la política corrupta –en el más amplio sentido que incluye todo tipo de traiciones a la sociedad- apareciera en proceso de desintegración por su propia podredumbre. Solo queda renovarse o desaparecer en su caso. ¿Pero quién vive sobre esta pocilga? Haberlo hecho tantos años tiene las consecuencias que vemos.

“Crónicas del gran timo”, Reality news, lo muestra de forma diáfana. No ocupará portadas ni abrirá telediarios, con lo necesario que sería lo hicieran sus contenidos. pero contiene información esencial. Es un libro para leer y contar, para regalar, para guardar. Para conocer la realidad. Es una gota en un océano no muy limpio de “política, negocios y periodismo” que nos inunda, pero es de oro puro.

 

 

La ley del silencio

Hay una España oficial que tiene como escribanos a los grandes medios y otra real a la que le escasean los notarios. Así, cualquiera puede despertarse con los gritos de Mariano Rajoy exigiendo al PSOE “que no sea irresponsable” y le dé el gobierno de una vez. Y seguir todo el día con la misma cantinela, para amanecer cada mañana con similares versiones de la coacción. Es tener “sentido de Estado” apoyar que el PP siga mandando, y por eso Albert Rivera, cara más visible de Ciudadanos, se desdice de lo que prometió con la misma impudicia que los representantes del partido al que quería limpiar y regenerar. “Más claro no puede decir…”, una cosa y su contraria.Declaraciones como ésta sonrojarían a cualquiera. Se han comido sus palabras, como avanzaba Girauta, y aún lo hacen parecer algunos como un gran servicio a la nación, ésa en la que la derecha y algunos antiguos socialistas viven. El departamento de maquillaje mediático hace maravillas con los sapos crudos.

Firmado en un pispás, el “acuerdo con 150 reformas para transformar este país, dicen, tiene un sabor a teatro y continuismo de la peor calidad. Cuajado de un cinismo que, ése sí, es digno de un Oscar. El apartado de la corrupción es un puro sainete, aunque con víctimas auténticas propias de una novela negra. Ahora toca continuar apretando al Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, y si acaso buscar fisuras entre algunas baronías de dudosa firmeza progresista, o a quien se quiera apuntar a lo que reparten.

En el transcurso,  se ha vuelto a amañar la Mesa del Congreso para dar a Ciudadanos más representatividad de la que le corresponde por los votos obtenidos. Y 5 puestos en las primeras filas del Hemiciclo para que les pillen bien de lleno los tiros de cámara –eso que hoy importa más que lo esencial–. Baste decir que con 32 diputados les han dado 5 sillones a Ciudadanos, mientras a Podemos les han asignado 3 con 71 y al PSOE 7 con 85. Ciudadanos, la niña de los ojos del Poder, ante el que gana puntos con sus servicios a la misma velocidad que los pierde en las urnas. De los acuerdos de investidura llama la atención que se hayan apresurado a querer modificar la ley electoral, pero para cumplir el viejo deseo de Rajoy de hacer alcalde al candidato más votado aunque no tenga mayoría en el consistorio. Añadirle una prima, probablemente, contraviniendo la voluntad popular expresada. Unas veces los pactos de gobierno son un horror, otras una bendición.

¿Y qué cuenta entretanto la prensa oficial? ¿Y las radios? ¿Y las televisiones? ¿Y las tertulias de las televisiones? Lo suficiente como para que parezca casi normal que Mariano Rajoy vuelva a ser presidente. El propio líder del PP se ha atrevido a mentar los peligros que corre la economía y hasta “la vida de personas” si él no está al mando. Tras elevar la deuda pública a niveles desconocidos en un siglo, saquear la hucha de las pensiones y la seguridad social, dar un palo mortal a la sanidad o a la ayuda a la dependencia, poner trabas considerables a la educación y la ciencia o menospreciar a la cultura; tras crear una generación de trabajadores pobres, y tras expulsar del país a miles de jóvenes. Presidiendo un partido paradigma de corrupción. Y después de haber hecho de su legislatura una continuada mentira, tarea en la que ahora da la impresión de haber encontrado un gran soporte y colaborador.

A este medio, CTXT, le han negado las acreditaciones para la sesión de investidura. Desde el Congreso explican que van a ser más restrictivos con esas autorizaciones. Algunos periodistas corroboran que cada vez cuesta más entrar en la sala en la que nos representan los diputados. Hay muchos medios, en efecto. Lo grave es que en el periodismo español son tantas las voces de su amo que parecemos estar en una cueva llena de ecos. Es curioso que se vete la presencia de un medio crítico, cuando escasean. Y más aun conociendo a quienes integran CTXT: periodistas y otros profesionales de absoluto prestigio. Viendo los esperpentos a los que se rinde lisonja, resulta aún más inverosímil. O más verosímil, precisamente.

El periodismo ha tragado mucho con Rajoy. Y son múltiples los ejemplos. La docilidad con la que asumieron tomar notas ante el plasma en el que comparecía para eludir las preguntas. O su huida por los pasillos del Senado. O el tono prepotente e insultante, que emplea cada vez con mayor asiduidad. Recuérdense los dos casos más recientes, cuando ante preguntas especialmente oportunas, se atrevió a negar que había dicho lo que sí había dicho, y zanjó de intolerable forma una pregunta sobre la corrupción. No se levantó nadie. Se es muy ‘selectivo’ en esas escasas reacciones.

La gente explica que tienen que comer, que al parecer comen mejor los que se desparraman en titulares editoriales tanto a favor de ‘los suyos’ como contra los adversarios políticos de aquellos a quienes defiende su medio o ellos. ¿Releemos el párrafo? ¿Qué tiene esto que ver con el periodismo, con la información, con la verdad, con el derecho a la información de los ciudadanos?

Y es que sí ha habido bajas, todavía han pasado más cosas. Hemos visto echar de su trabajo, realizado con total dignidad, a periodistas como Jesús Cintora, que se encuentra con una tronzante zancadilla en la plenitud de su carrera profesional. Ya empezó el PP con Ana Pastor, a la que Cospedal apercibió en los Desayunos de TVE y que se quedó sin programa nada más llegar el PP a la Moncloa. Las cadenas privadas tienen esa potestad, que en algunos casos está siendo muy reveladora. Periodistas a los y las que se retira el contrato del dorado Edén de las tertulias por haber firmado informaciones inconvenientes al poder. O asombrosamente coincidentes en el tiempo con esa circunstancia. Cuentas los tejemanejes del Ministerio del Interior y te suprimen la colaboración, como le pasó a Patricia López, del diario Público, con Espejo Público de Antena3. Y en todos los casos ha habido compañeros que se han sentado en la silla caliente. Y estos son solo los casos más visibles. También para el periodismo, la era Rajoy ha sido trágica. En muchos sentidos, basta ver en lo que han convertido a RTVE. Y se ha callado demasiado ante la censura y las restricciones a la información veraz.

Ese silencio pasa factura. Ya se está viendo en esta España enferma a la que le venden un gobierno inaceptable con gestaciones que producen vergüenza ajena. Y que, de llegar a término como con tanto ahínco se empeñan, dará los resultados que cabe esperar a tenor de la experiencia. Los problemas que no se solucionan, se enquistan. Piensan en Ctxt.es que el artículo El AVE que conecta a Cánovas del Castillo y Ana Pastor: un poder con 150 años de historia ha podido influir en la decisión de la hoy presidenta del Congreso. Tan servicial ella con los deseos de Rajoy, se apunta a quitarle de encima periodistas molestos. A ver si no incomodan a su jefe, a ella misma, o a las élites que representan. Aquí, justo en ese artículo, está la historia de la derecha española, sus lucros y sus trampas. Siempre ganan los mismos, y a costa de los mismos. A través de los años, los lustros, las décadas, los siglos… Con un balance real de víctimas. Y la ley del silencio cómplice lo ampara. En una huida hacia adelante que dejará a muchos más en la cuneta.

*Publicado en Ctxt.es

º Tras intensa reivindicación, el Congreso ha facilitado esta tarde la acreditación a CTXT para asistir al acto de investidura.

Buscando al asesino del periodismo ¿Será la tecnología?

Así lo aseguraba hace unos días un artículo muy celebrado. No se refería al periodismo, sino a la verdad… que cuenta el periodismo. Encausada pues la tecnología, muchos, periodistas incluso, se sintieron tranquilos. Tenemos ya la foto en la mesa de la responsable, desarticulada.

Pienso escribir en el regreso a la actividad de esto, siquiera tangencialmente. Pero estos días que volvemos a vivir el vuelo rasante de las encuestas igual hay que hacer un anticipo. Esos sondeos de los antaño grandes periódicos cada día más famélicos que preguntan solo sobre dos opciones: ¿Prefiere un gobierno del PP o nuevas elecciones y encima en Navidad? O que enardecidos desgajan una pieza para afirmar: El 33% de los españoles culparía al PSOE de no haber gobierno.. Pocos son para la matraca unánime y diaria de esa prensa… radio y televisión.

Tenemos pues detenidos de un lado al PSOE de Sánchez (no al de sus baronías porque hay uno, en Aragón por más señas, que declaró a Sánchez patriota que no eludirá sus responsabilidades (de facilitar el gobierno del PP, se entiende) y del otro a la tecnología como mal mayor del periodismo y la Verdad.

Hace 4 veranos -qué recuerdos, qué nostalgia- dirigí en Torres, Jaén, con Baltasar Garzón, un curso de la Universidad  que incluía reflexionar sobre la responsabilidad de la información en la crisis. Mesa de lujo con (de izquierda a derecha), Soledad Gállego-Diaz, quien esto escribe, Ignacio Escolar y Rosa María Calaf.  Lo que se dijo lejos de perder vigencia se ha agravado. Es solo un fragmento pero yo creo que de interés. Prestad atención al minuto 10,30 por cierto, en donde Calaf lee un texto sobre peligrosas tecnologías

El escandaloso silencio de las buenas personas

Vivimos tiempos de tinieblas y crueldad, como cada vez que la codicia encuentra vía para expandirse. Ni el hambre, ni la guerra y su destrucción detuvo a sus actores definitivamente, cuando ven oportunidad se rearman y actúan sin importar qué dejan a su paso. La tormenta lleva mucho tiempo gestándose y ya ha descargado muerte y barbarie por doquier. Avisar no ha servido de mucho porque millones de víctimas siguen prestas a colaborar con los verdugos. Una de las principales causas es la que planteó Martin Luther King y recogía José Luis Sampedro: “No nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. De las buenas, o no tan buenas. Porque lo cierto es que, a todos los niveles, vivimos un profundo deterioro de la condición humana. Se percibe desde los detalles intrascendentes a los de mayor calado.

Aylan no fue el final, fue el principio. De la impunidad. De la deshumanización. Aquel cuerpecito del niño sirio ahogado en la playa pudo ser el símbolo que marcaba un giro en el rumbo. Fue a peor. Ha habido miles de Aylan abatidos en todos los campos de la justicia. El drama de los refugiados lejos de solucionarse se ha apartado de la actualidad. De repente en un suelto de una página perdida vemos que han aparecido otros 41 ahogados en otra arena. Que el mar se traga vidas sin alterar ni un segundo el discurrir cotidiano. Especialmente de quienes tienen poder para solucionar o estancar los problemas.

 La UE en concreto entregó los refugiados errantes, previo pago, a la Turquía de Erdogan. Por eso mira para otro lado ante el flagrante triturado de los Derechos Humanos que allí se está perpetrando. Lo último ha sido el cierre de más de un centenar de medios informativos. Tras detener a periodistas, jueces y fiscales, profesores, funcionarios, militares, miembros de ONGs. Amnistía Internacional dice que se está torturando y violando en las cárceles. Y no hay plenos parlamentarios, editoriales, artículos, pronunciamientos, notas siquiera, evidenciando una vez más la inmensa hipocresía en la que se mueve esta sociedad.

Enfebrecidos dirigentes, con el apoyo de unos medios al servicio del mismo plan, buscan yihadismos en brutales matanzas. Sin mirar en el pozo de la injusticia y la desesperación que alimentan sus políticas. ¿Cree alguien que por este camino vamos a algún puerto seguro? ¿No ven de verdad lo que está pasando?

Esa mezcla de egoísmo, idiocia e ira que se ha adueñado de la sociedad tiene como candidato a ocupar la silla de la Casa Blanca con todos sus botones de poder a un energúmeno del calibre de Donald Trump. En Europa, el húngaro Viktor Orbán saluda su posible llegada con alborozo, según declaró. Esa ultraderecha que se ha colado en los Parlamentos está de nuevo vigorosa, como sucedió en los años 30 del siglo XX. Y a pocos parece importarles. La historia no viene por capítulos de fácil consumo.

La evidencia está demostrando que a millones de personas no les incomoda la corrupción o la tiranía, la pérdida de la democracia, los ataques a los derechos humanos. Les basta enchufarse el soma de distintas distracciones. Obviando lo que siembran con esa actitud.

El espectáculo de la formación de gobierno en España se inscribe en los mismos parámetros. En un país serio el PP de Rajoy no estaría en la disyuntiva de formar gobierno, sin depurarse a fondo. El PP en sí, con todas las aquiescencias de sus miembros. No sería un planteamiento, no sería de partida una opción electoral para votantes laxos. Y ahí anda con sus apoyos.  Este jueves nos brindaba un nuevo sainete con la aceptación o no de ir a la investidura. Sembrando la admiración al parecer cuando es bien fácil seguir su táctica: hay que aferrarse al cargo, contar con asideros bien precisos en espacios fundamentales, no ser demasiado exigente con los escrúpulos y trabajarse exclusivamente la piña: la Estrategia del Percebe como escribí en los primeros días de eldiario.es. La urgencia de los editoriales mediáticos dolidos de perder unos euros en la demora de lo que llaman indefinición, volverá a ayudarle.

Las noticias diarias del saqueo al que miembros del PP nos han sometido, las arbitrariedades continuas, las escuchas, el espionaje y publicación de comunicaciones privadas,  la fabricación de pruebas falsas entre Interior con la colaboración de algunos difusores de bulos, lo que no quiere ver la Fiscalía nombrada por el Gobierno. ¿Alguien cree seriamente que todo esto es inocuo y no tiene consecuencias?

La vergüenza de unos medios al servicio del poder con ejemplos que sonrojan cada día y cada hora parecen ser un objeto de consumo más. ¿De qué brillante gestión económica nos hablan con cifras récord de deuda, déficit, desigualdad y…  desfachatez? Hay un grupo, nutrido, de pobrecitos ciudadanos que están muy cansados para pensar y además tienen miedo de perder… su remo en la barca de la inmundicia. “Todos son iguales”, según aseguran. No deja de resultar llamativo que en el opaco pozo de la economía sumergida del servicio doméstico solo haya encontrado el “periodismo de investigación” un fallo en Pablo Echenique, secretario de organización de Podemos. Solo en él. Toda selección implica intenciones. Aquejado de una minusvalía física que no merma la voluntad de su carácter, el tiempo informativo dedicado al “caso Echequique” como ya se le llama es todo un símbolo de la sociedad en la que nos movemos. La que se deja mover por unos hilos que le maniatan sin oponer resistencia. Incapaz de elegir sus batallas o distinguir a sus enemigos.

O con decidida voluntad de participar en cacerías, con fundamento o sin él. Un excelente trabajo de la periodista Myrian Redondo detalla la propaganda política encubierta de la comunicación nacional e internacional, con el uso de Bots y trolsen las redes sociales. Se puede seguir el rastro de cómo actúan. Su objetivo: la desinformación. Idéntica a la de los presuntos debates a los que concurren, para distraer, mercenarios del mismo ejército aunque con carné de prensa. En la escala ínfima de la cruzada, ahí están en Twitter, cobrando o no, auténticas plagas de ratas rabiosas con el odio irracional como guía. En esos rastros de sordidez que deja su bilis, se aprecia la misma irracionalidad que está llevando a este mundo a la deriva. A la Europa que se desintegra sobre todo. A una España que apuesta por perpetuar sus más graves errores.

Hablar de esto en el tránsito “vacacional” entre Julio y Agosto es casi inútil. Cualquier día si se mira, a la vista de los resultados. Aunque la realidad se impone. Y con ella los locos, fanáticos, asesinos de bomba y cuchillo en ristre o mando en firma. Los encarcelados, violados y torturados en cárceles en la puerta de Europa, sufragada y contratada por la UE para arrinconar responsabilidades. Los que nunca pensaron verse nadando literalmente para buscarse la vida y encontrarse nuevas barreras. Las personas y las familias que a diario arroja este sistema corrupto al arcén de la pobreza.

¿Cuánto tiempo más van a estar creyendo que bastará seguir cerrando los ojos para que no les llegue? ¿Cuánto tiempo más van a continuar tantas buenas personas arruinando la vida al resto?

*Publicado en eldiario.es

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Gracias, Pastora Gallardo por este montaje gráfico.

Miguel de la Quadra-Salcedo, el reportero que siempre quisimos ser

migueldelaQuadraMiguel de la Quadra-Salcedo fue el reportero que siempre quisimos ser. Pocas definiciones mejores que la de Juantxo Vidal, del programa de RTVE Crónicas, cuando le hizo este reportaje imprescindible. Porque es así. Inolvidable con un traje blanco y paraguas en 1972, en Argentina, el día que regresó Perón tras 17 años de exilio. Llovía intensamente en un ambiente muy caldeado por la presencia de decenas de simpatizantes. Un militar responde al periodista: “No estamos para reprimir, estamos para encauzar” y, por supuesto, los “encauzaron” a palos. Llegado el expresidente argentino, De la Quadra-Salcedo se acercó tranquilamente a preguntarle por sus impresiones.  Así era entonces el periodismo de los auténticos reporteros, sin barreras, sin miedo, con la seguridad de la labor que se ejerce, y Miguel de la Quadra-Salcedo lo fue como pocos.

Impresionante en su probablemente metro noventa de estatura, empezó como otros pioneros, como Enrique Meneses por ejemplo, por buscar primero la vida y comprarse ellos mismos una cámara y lanzarse al mundo a mirar, ver y contar. Y luego colocarlo en un medio para su difusión lo que, entonces, evidentemente era más fácil.

Nace en Madrid en 1932 de ascendencia vasca.  Y, mientras estudia la carrera de perito agrícola, se hace experto en lanzamiento de jabalina. Después decide tirarla mucho más lejos, subirse a ella para recorrer el mundo.  Cuatro años estuvo en la selva del Amazonas. Trabajó como etnógrafo y también como buscador de oro o ballenero, y así pudo comprarse esa cámara de cine. Es memorable la escena de la anaconda que llegó a rodearle el cuello en el agua.

Su primer reportaje para TVE le lleva al Congo. Es decir, él se entera de que han sido asesinadas cuatro misioneras españolas y se va a cubrirlo. Una carnicería se encuentra. Y llega a ser condenado a muerte por rodar, también, el fusilamiento de unos 300 prisioneros.  Ese fue su estreno en la profesión.

La historia de Miguel de la Quadra-Salcedo es inabarcable. Selvas y ciudades, todos los conflictos. La Siria eternamente convulsa. Etiopía, Nigeria, Biafra, la ruta africana del hambre y la injusticia. “Millones de niños que esperan con un plato vacío en la mano”, dice sobre Biafra al final de su abortada independencia de Nigeria. En Bangladesh, se añaden tifones devastadores.

Miguel, con otro inolvidable, el cámara Juan Verdugo, fallecido en 2009, con José Luis Márquez de ayudante entonces, eran los primeros en entrar en cualquier conflicto. Cargando un equipo que pesaba 60 kilos. Nos situaban en el lugar de los hechos para ver la Cuba que se rebelaba, la muerte del Che Guevara, la entrevista con Fidel Castro en la montaña. Líbano. La guerra de Vietnam, en donde estuvieron dos semanas viajando con un comando del ejército de EEUU, explicando con sobrecogedor detalle la guerra. “Qué momento tan terrible cuando se van y nos quedamos solos”, le comentó a Juantxo Vidal al referirse a ese helicóptero que te lleva a un conflicto. A ese empezar desde el suelo y echar a andar.

O el golpe de Estado de Pînochet en Chile en 1973. En el reportaje deCrónicas que aludo, en torno al minuto 30, tenemos un documento único. Miguel llega a asomarse a la plaza de toros donde el régimen ha confinado a los detenidos. Le dicen que son unos 10.000. En el exterior una mujer, llorando, le cuenta que dentro está su hijo. El periodista le pregunta directamente a Pinochet por él. Rodó el interrogatorio al chico que le obliga a abjurar de sus “delitos”. No, no es de izquierdas. Al salir a la calle, se entera de que… le han quemado los testículos. Minuto 30, repito. Ése era el Chile de Pinochet que hoy minimiza el expresidente socialista español Felipe González por sus nuevos rumbos políticos. Por eso es tan esencial disponer de testimonios directos.  Para que no borren la historia, ni la memoria.

Los reporteros como Miguel de la Quadra-Salcedo, sin apenas medios, ni efectos de rodaje, cogían el micrófono y desde el lugar de los hechos informaban tal como lo veían. Al gozar de absoluta credibilidad, no dudábamos en ponernos en su lugar, en sus ojos y su entendimiento.  Sin temor o falsos respetos, se acercaban a los presidentes a un Papa como hizo él con Pablo VI para pedirle unas palabras sobre España. Al Dalai Lama. Contaba que una foto con él le sirvió de salvoconducto para viajar por la zona.

Este 20 de mayo, Miguel de la Quadra-Salcedo ha muerto, en paz, a los 84 años. Después de haber vivido, lo que no todos pueden afirmar. Como un símbolo.  Soy una más de cuantos quisimos ser reporteros como Miguel de la Quadra-Salcedo. A ratos se consigue. Lo peor es que está acabando una etapa. Vivimos un momento de absoluto deterioro del periodismo oficial que le está llevando a ser hasta rastrero. Algunos han recordado que Miguel también puso en marcha “La ruta BBVA”. Fue, la “Ruta Quetzal” para iniciar a jóvenes en la aventura que hubo de buscar patrocinador. Le han colocado en su intervención en un programa de humor.  De toda su trayectoria, el programa de humor.  Estuvo en el Circo, miren, que igual tienen alguna imagen subido en un elefante.

Son años de una degradación difícil de regenerar.  Hace tiempo que reflexiono sobre cómo han convertido hasta este periodismo genuino en otro espectáculo más de consumo. Los Rambos son preferidos a la autenticidad. Y eso con suerte, todavía nutren a la sociedad de peores ejemplos. Y ella se deja, lo permite.  Perdiendo valores esenciales

Se definió como “curioso”, base insustituible de un periodista. Y le dijo al reportero de Crónicas que nunca hubiera ido a la Luna porque allí no hay personas.  Otra de las grandes motivaciones para echarse a la calle y contar lo que pasa.  Esas vías que, a través de la información, hacen ver el mundo como es y crean conciencia social, si se tiene previamente conciencia.

 

*Publicado en ctxt.es

Los verbos que acabaron con el periodismo, la corrupción que mató un país

La noticia es de extrema gravedad. Un juez, Salvador Alba, es grabado proponiendo a un imputado fabricar indicios contra su predecesora, la jueza Victoria Rosell. Quiere acabar con la carrera política de la que ha sido diputada de Podemos en la reciente legislatura, cuenta. El Tribunal Supremo, previamente, ha admitido a trámite la denuncia del ex ministro offshore José Manuel Soria, en contra de la opinión de la Fiscalía. Rosell y su pareja, el periodista Carlos Sosa, resultan incómodos a los poderes locales. Pero el montaje en el que es cazado Alba sobrepasa todo lo admisible en un Estado de Derecho. Es como  si un médico hiciera planes para matar a sus pacientes. Como si un periodista engañara a sus lectores. Solo que con más profundo significado: la Justicia es uno de los pilares de la Democracia.

 La noticia era de las que “paran las máquinas”, y no ocurrió así.  Las principales cadenas de televisión no abrieron con ella, ni la mencionaron siquiera. Las  grandes cabeceras de prensa escritas, tampoco. El Mundo la colocó al final de su página web y titulando con la denuncia de la Jueza Rosell al conocer el contenido de la grabación. Hay un verbo que está acabando con el periodismo oficial: suprimir; suprimir noticias, no contarlas. Y así viene sucediendo cada vez más para sumirnos en la estupefacción. Destacados nombres pillados con cuentas en Panamá como Miguel Blesa o la segunda mujer de Felipe González no merecieron ni una línea en algunos medios. Otros han desaparecido como por encanto. Este jueves se podía hablar ya de auténtico “apagón informativo” respecto al caso Alba/Rosell. Otro más.

Es de reseñar que la prensa oficial parece tener especial sensibilidad con la jueza de Podemos. Muchos han llevado a portada, a sus informativos de televisión (Antena 3 por ejemplo), hasta una discusión en el control del aeropuerto de Las Palmas. Culpándola a ella, por cierto, cuando una grabación evidenciaba un curso muy diferente de la situación. Medios que sí informan del caso lo siembran depresuntos como si la voz grabada fuera de un ventrílocuo. Prudencia que llama la atención, dado el poco uso “presuntos” que dedican a otros a quienes presentan prácticamente como reos, en acusaciones incluso inventadas.

Hay más. La Cadena SER informa de cómo la Embajada francesa alertó a la española del riesgo de atentado de Kabul, Afganistán, 8 horas antes de que se produjera, causando la muerte a 8 personas: dos policías españoles, cuatro agentes afganos y dos empleados locales.  También es difícil encontrar la noticia en otros medios. Quizás porque evidencia, de nuevo, la caótica gestión del PP, también con los militares desplazados al extranjero. Relevante es la noticia.

Un criterio periodístico riguroso no comparte apenas la selección y prioridad de noticias que se están ofreciendo. Este jueves las declaraciones sobre actitudes personales de Anna Gabriel de la CUP ocupaban lugar destacado, cuando no figuraban los temas fundamentales. Los dos reseñados y varios más de envergadura.

Los verbos con intención calificadora han ido minando a ese periodismo de cámara, cortesano. El favorito es “desafiar”, palabra de querencia en la actual etapa de El País (basta teclearla en google) y adoptada por varios de sus colegas. Cada paso de posiciones de izquierda es un desafío, tanto en España como en Europa y cualquier parte del mundo. Pero hay muchos más verbos todavía.

Sobrevivir. “El PSOE tratará de sobrevivir a la pinza entre Podemos y el Partido Popular”, encabeza. sin un rubor y firmado por tres periodistas, El País. Es el diario que inventa el término “superficie lucrativa” –en este caso adjetivo- para criticar el recorte de esa parte precisamente practicado por el Ayuntamiento de Carmena en la Operación Chamartín.

Entregar. Este verbo se lo debemos a El Mundo: “Garzón entrega IU a Iglesias a cambio de ocho escaños”, bajo foto que bautiza el pacto como “el de los botellines”.

Provocar. El Mundo también para calificar actitudes: “Iglesias provoca a Sánchez para ir juntos al Senado”. Igual que La Razón que parece referirse al Coloso de Rodas cuando habla del líder de Podemos: “Iglesias levanta a los barones contra Sánchez: Puig y Lamban sí negociarán con Podemos”.  Una potencia de la que gozan también las confluencias porque, como titula La Voz de Galicia, llegan al extremo de forzar voluntades: “Marea fuerza a PP y PSOE a votar juntos para salvar su aportación al presupuesto”. Pobriños.

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Recuperar, colar y amarrar. El Mundo este jueves. “Sánchez recupera a Borrell”, pero “Iglesias cuela al exJEMAD –sin nombre- por Almería para amarrar su escaño”.

Entretanto, pasa desapercibida la portada de ABC con entrevista a Albert Rivera en la que el líder de Ciudadanos declara para explicar el fallido pacto de investidura con Sánchez: “No queríamos que Podemos asaltara el poder”.  Asaltar. Ellos, acceden al poder, lo facilitan, pero la izquierda “asalta” -con sus votos- los gobiernos, porque la expresión “asaltar el cielo” utilizada por Iglesias es demasiado sutil para no ser manoseada al gusto.  El “no queríamos” en plural de Rivera puede no incluir a Sánchez pero sería raro que no conociera las intenciones de su socio y el resultado de su Pacto a la naranja. Seguir con las continuas acusaciones a Podemos de ser el causante de repetir elecciones es quedar muy en evidencia. Pero para eso la audiencia ha de saber el conjunto de datos y no está ocurriendo. Ése es el problema.

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Sin información rigurosa no hay democracia. Uno no puede ir a votar ignorando el montaje contra Rossell o predispuesto en contra de cualquier paso que dé Podemos, por su desafiar, colar, amarrar, etc…  No se puede emitir un voto justo y real si el ciudadano no conoce todos los extremos de la gestión del PP, desde el brutal aumento de la Deuda Pública a sus desastres varios, como el de Kabul. Si no está al tanto de las intenciones de Rivera al pactar con el PSOE y del fundamento que tienen las acusaciones de éste. Y así un sinfín de cuestiones que le afectan.

Las palabras vienen cargadas de metralla. Y los verbos parecen tener más fuerza que los adjetivos porque implican acción.  El léxico deportivo se impone. El equipo propio no gana partidos, vence, aplasta. El rival, sucumbe.  Pero estamos ante una sociedad de seres humanos, su convivencia, su presente y su futuro.  Preocupantes en alto grado. Porque al salto cualitativo del juez Alba, se suma un rosario de hechos muy graves.  De repente conocemos que Ausbanc  y Manos Limpias llevan más de 20 años extorsionando  a bancos y empresas bajo la amenaza de publicar informaciones que les perjudiquen, falsas o no. Otro asunto de gravedad extrema por el hecho en sí, los implicados, el tiempo que se ha venido manteniendo esta práctica y por la inaudita circunstancia de que nadie dijera nada y nadie se enterara aparentemente.  A jueces y fiscales participando en actividades de estas empresas, en conferencias y otros cometidos.

Tenemos a los afamados jueces, López y Espejel, recusados por su vinculación demostrada con el PP, deambulando por diferentes procesos de corrupción que implican al partido a ver si caen en sus manos.  Son continuos los hallazgos –también por la acción de miembros de la  justicia- de nuevos latrocinios del dinero público. Lo que nos permite contemplar esas orgías de comisiones, rapiñas y evasiones, aderezadas con “volquetes de putas”,  a nuestra costa y las camarillas que se vislumbran atando y bien atando lo que no quieren que cambie.

 Son otros los verbos que dominan en este desgraciado país que tanto precisa sobreponerse a sus miserias. Robar, prevaricar, corromper, enviciar, ocultar, amañar, desinformar, manipular, conchabar, dominar, engañar…  Y, como consecuencia, sufrir, doler, padecer, descompensar, embobar,  aturdir, perder, empobrecer, morir.

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Cuadro: Pastora Gallardo

Los verbos están acabando con el periodismo oficial, mientras el  independiente se abre paso contra sus vientos y mareas en los que califican, con cierto tonillo, de “publicaciones digitales”.  La corrupción nos pudre como país, son demasiados los pilares afectados. Pero las personas – sobre todo las decentes- disponemos de otros verbos de uso y aspiración diaria: saber, luchar, limpiar, descubrir, prosperar, elegir, dignificar, descansar, disfrutar, amar, vivir. Con ellos habremos de edificar un tiempo distinto.

*Publicado en eldiario.es

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