Llamar populismo al fascismo y otras confusiones

Volvemos a ver niños desolados entre uniformes que les arrancan de las manos de sus padres. En la América grande de Donald Trump no caben y son separados de sus progenitores y conducidos a jaulas. Son los rehenes que utiliza el magnate llegado a presidente estadounidense para disuadir la inmigración ilegal. “Que venga a recogerme mi papá” gime una niña en el vídeo rodado por la agencia Propublica en un paso fronterizo, mientras el resto no deja de llorar,  llamar y urgir “lo más pronto posible”. Una orquesta de llantos para los agentes.  Trump no siente el menor arrepentimiento, ha dicho. Millones de norteamericanos le encargaron sus destinos y los de su país para que hiciera esto y cuanto le viniera en gana. A otros no, pero a  la dinastía Trump  y sus negocios les está yendo francamente bien. 

Matteo Salvini, vicepresidente de Italia, tras cerrar los puertos a los refugiados del Aquarius que recogió España, anda listando gitanos para echar a los que no hayan nacido en el país. Tampoco caben en los límites de los nacionalismos de ultraderecha. La lista de dirigentes de este sesgo es larga y crece. Suelen ser botarates sin escrúpulos, seguidos y aupados por personas similares a ellos bastante inconscientes, en su caso, de las consecuencias de sus apoyos.

La palabra de moda para definir esta barbarie es “populismo”. Cientos debienpensantes oficiales la tienen en la boca todo el tiempo. Dicen populismo cuando habrían de decir fascismo porque -consciente o inconscientemente-  de este modo asimilan sus actos con todo tipo de políticas que se alejan de las establecidas: desde la derecha dura a la socialdemocracia. De hecho el Sistema tiene una especial permisividad con los neofacismos porque estos no alteran el status quo. La propia UE anda pidiendo a Polonia o Hungría que se moderen en sus derivas. Llevan “perdiendo la paciencia” ya varios años. Y siempre encuentran una tila que les sosiegue.

Definiciones adaptadas para dulcificar los viejos fascismos. Estamos ante el momento que vivieron generaciones pasadas en los años 30 del siglo XX por una crisis de civilización parecida, la provocada por los abusos del capitalismo. Es bien notorio que el fascismo saca lo peor del género humano incluso en personas que se creen muy juiciosas. Especialmente cuando se han dejado vaciar la mente con ignorancia e irracionalidad.

Oficialmente, el populismo es una tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo. ¿A quién defienden pues las otras tendencias políticas?

No llames populismo a lo que es demagogia. No llames populismo a lo que es fascismo. No llames cordura al egoísmo ni a la estupidez. No digas que no cabemos todos o que se nos llena el país de negros sin hacerte mirar tu inhumanidad. No permitas que te lo cuelen.

Jamás he entendido –dentro de la estricta lógica- por qué hay personas que consideran suya una tierra por haber nacido en ella por pura circunstancia. Lo grave es cuando algunas de esas personas encima se consideran superiores a los migrantes, siempre que no vengan con un balón de fútbol bajo el brazo. Creerse superior, por estas razones, por haber nacido en determinado trozo de tierra, es nazi de libro y sobre todo de primero de estupidez.

La perversión del lenguaje, a menudo interesada, está vaciando de contenido las mayores amenazas que nos acechan, que ya están aquí. El fascismo y sus asimilados. Hay que volver a poner nombres precisos a los conceptos.

Lo que hace Trump con los niños centroamericanos es un crimen de lesa humanidad.  Su ideología es de extrema derecha. A negociar y establecer acuerdos con Trump se le llama relaciones internacionales. O pragmatismo. Encaja mejor, hipocresía. En realidad, aislarle sería lo más justo, de no participar en sus emboscadas a la justicia.

Y así, bordeando esta Europa con graves brotes de ultraderecha, nos llegamos hasta España, donde tenemos más nombres que definir.

Mantener la tumba de Franco en un mausoleo descomunal y con todos los honores es impropio de un país democrático. Resistirse a cambiarlo también. Decir, como ha dicho Albert Rivera,  que sacar de allí el cuerpo exige consenso para respetar emociones –las de los admiradores del dictador se entiende- es apología del franquismo. Y una ofensa a las víctimas de la dictadura que llevan toda una vida viendo pisoteadas sus emociones. Y un signo más de ideología ultraderechista.  Como ya venía avisando.

Que se cuele la bandera del aguilucho en la presentación de la candidatura de Cospedal a la presidencia del PP, está en la misma línea. Como también venía avisando.

Desinformar o informar falsamente de forma voluntaria es manipular. Hacer trampas para seguir manipulando –como en RTVE- es corrupción. Conviene etiquetar los conceptos más usados en estos tiempos no vaya a ser que se nos olviden y caminemos en el error. Todos los fundamentales que más lavados llegan: fascismo, franquismo, oportunismo, hipocresía, odio, abuso, negocio. No desdeñen la palabra pifostio (lío enorme), ausente todavía del diccionario, encaja con el futuro inmediato de los partidos de la derecha.

Y aquí estamos muchos otros. Llaménnos ilusos por pedir la luna y la tierra y positivos por embarcarnos en la esperanza con cualquier punto de apoyo…

 

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Rajoy… Y al final fue despegado

  Rajoy se va. Ha dejado el acta de diputado. Ha estado con nosotros toda una vida. Cierto día, en el preludio de Eldiario.es, cuando solo funcionaba Zona Crítica, escribí sobre su estrategia: la del percebe. Tópico usado después con cierto éxito. Rajoy ha basado su vida en la constancia, en aferrarse a lo que consigue contra viento y marea. Su máxima, inspirada en otro gallego Camilo José Cela: “En este país, el que resiste, gana”, se convirtió en un mito. Que se niega a sí mismo, porque como diría también cualquier gallego, gana a veces y a veces no. A Rajoy le ha funcionado, hasta el día que ha entendido ganada la partida.

Hijo del que fuera presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el joven Mariano estudió Derecho como él y, ya desde el último año de carrera, preparó oposiciones a registrador de la propiedad. Las aprobó para convertirse a los 24 años en el titular de ese cargo más joven de España. Siempre se citó este hito en la derecha mediática como muestra de sus virtudes. Múltiples sospechas llegaron de otra banda. La derecha a veces tiene atajos en esto de los estudios y los títulos, como hemos podido ver.

 Un viejo  amigo, ingeniero, resaltaba que la de registrador no es una profesión para pensar y deducir sino para dejar constancia escrita de títulos. Exige perseverancia, no brillantez. De antiguo goza de privilegios impensables en el resto de Europa. España es el único país en el que cobran directamente al ciudadano que quiere inscribir algo. Fuera es un servicio público, gratuito, que llevan a cabo funcionarios.

 Mariano Rajoy se ha dedicado a la política durante más de 35 años. Pero mientras pudo mantuvo su plaza de registrador en Santa Pola (Alicante). Otro profesional de Elche colaboraba con él, hacía el trabajo. Una larga vida política llegó después. En la que ha logrado cargos muy relevantes en los que no destacó. Casi por descartes, se ve aupado a candidato a la presidencia por el PP, tras ser designado por Aznar. Sufre dos derrotas electorales. Nadie apuesta por él. Salvo una Comunidad Valenciana que hoy sabemos, ya por sentencia judicial, que dopó el apoyo a su elección.

La revuelta marea de la crisis le da aire y lo catapulta a la Moncloa cuando las calles están llenas de protestas por lo que su partido representa. Y logra, además, la mayoría absoluta, a pesar de contar solo con los votos del 30,37% del electorado, por los azares de nuestra también peculiar ley electoral. Zapatero no la consiguió con un 32,18% en 2008, ni con el 31,89% del 2004 y más papeletas a su favor que el PP en 2011 en ambas ocasiones.

  Durante años gozó de una sorprendente benevolencia de la prensa, en general, no solo consevadora. El señor de los hilillos, el de los lugares comunes, el gris gestor, despertaba una cierta compasión. Ya presidente, se subió en muchas ocasiones a una prepotencia inaudita que tampoco se le afeó.

  Sin piedad alguna, fue mermando los pilares del Estado del Bienestar. Cree -y ejerce- en la superioridad de unas clases sobre otras, como cuando, joven, escribió sobre la bondad por la estirpe que da la cuna. Ha mentido como ningún otro dirigente, si descontamos a miembros destacados de su partido. Las hemerotecas están desbordadas de sus frases y promesas falsas, de sus guiños que anticipaban inexactitudes. Avivó el conflicto con Catalunya por su intransigencia y búsqueda de votos. Destrozó RTVE como nadie hizo antes, ni siquiera José María Aznar. El Rajoy resiste en su esplendor.  Los medios han salido tocados. Los periodistas que se plegaron a tomar notas ante un plasma. Las instituciones se han visto seriamente resentidas. La involución y el recorte de libertades nos ha devuelto a negras noches del pasado.

Dice su gente del PP que ha sido el mejor presidente de la historia de España. Así la escriben.

   La corrupción ha tumbado a Rajoy.  Se ha podido comprobar la poderosa organización de la que forma parte el PP, el Sistema, el Régimen del 78. Precisa todo el entramado tal regeneración, que sería deseable una renovación más amplia, que Rajoy fuera ese punto de partida.

Es de valorar su acierto al reconocer que la batalla estaba perdida. Ojalá hubiera sido antes. Resistió. Ojalá se pueda recomponer el daño. En aquel artículo de 2012 concluí que, en muchos casos, los mariscadores terminan por hallar un resorte que desprenda al percebe de la roca a la que con tanto ahínco se sujeta contra todo pronóstico y toda lógica. El mar y la tierra son de todos, no solo del percebe.  Pero Rajoy se va con la frente alta y entre continuos aplausos, de forma que casi no parece que la mayoría del  Congreso le ha despedido. Fue despegado de la roca, y parece que se soltó para seguir nadando a su aire.

Al rescate de los refugiados y de la democracia

Cada vez que se produce un episodio con refugiados atrapados en el mar se desencadenan las mismas diatribas. Y con los mismos falaces argumentos por parte de la derecha xenófoba que engloba a muchos más de los que se cree.  Lo que está en cuestión es la confrontación entre ser humanos o inhumanos.  Y, una vez tras otra, se demuestra la proporción que nutre cada lado.  Es una batalla crucial. Con posturas irreconciliables y excluyentes. La diferencia es que una de ellas ataca los cimientos de la convivencia democrática.

En las leyes internacionales, por muy contradictorias que sean sus competencias, prevalece, como máxima prioridad, la atención a las personas cuyas vidas están en peligro. Más aún, la omisión de socorro a náufragos es un delito. Cierto que se viola impunemente mientras, desde la Unión Europea a sus ciudadanos, miran para otro lado. Están dejando pasar atropellos intolerables, impensables en la condición humana al menos en períodos menos siniestros que los actuales.

Hemos visto pasar en este último tiempo no solo numerosas víctimas mortales sino rostros atravesados de espanto de niños y adultos. De dolor, de impotencia. Los hemos visto caminando en el barro, durmiendo en el suelo, con lluvia y nieve, tras barrotes con los que premiaron su llegada a la Europa prometida, bajo las miradas de botas militares. Y  nuestra vida ha seguido su curso, ignorándolo. La UE pagó nada menos que al presidente turco Erdogan para desembarazarse de ellos. Países miembros  de la Unión cerraron sus fronteras.

Niña refugiada en el campo de Idomeni, Grecia. Eduardo Rivas
Niña refugiada en el campo de Idomeni, Grecia. Eduardo Rivas

¿Quieren abordar a fondo el problema?  Pues lo primero es revisar la  venta de armas a países en conflicto –como mínimo-. Y ya les aseguro que eso no va a ocurrir. Hay demasiada gente ganando cantidades obscenas de dinero con ese negocio. Otro punto esencial a examinar nos sitúa ante los intereses estratégicos y económicos de Occidente en países de procedencia de los refugiados. Su papel incluso en provocar conflictos. Ardua tarea. Con ese lastre de partida habrá que ir a buscar soluciones a las derivas de esta sociedad.  Quizás en el fondo es el quid de la cuestión.

Xenófobos y neofascistas consiguen mayorías ya en algunos países europeos. Personas aparentemente normales han colocado con sus votos a dirigentes de extrema derecha en los gobiernos. Por alguna incomprensible causa, esos seres obtusos y despiadados se creen superiores a los migrantes.  Es al contrario, el auténtico peligro para la convivencia son ellos.

Hemos de analizar qué ha podido llevar a una parte de la sociedad  a permanecer impasible ante tanta inhumanidad, a callar, a menospreciar el dolor exacerbando su egoísmo. Entre los rescatados por Médicos Sin Fronteras y acogidos en el Aquarius, hay siete mujeres embarazadas y 123 menores que viajan solos. Los hombres han dormido a la intemperie, las mujeres y los niños a cubierto, cuentan los periodistas que viajan con ellos. Escasea la comida.  Ayuda a entender ponerse en el lugar del otro, imaginarlo por un momento.  Verse en una situación crítica, con peligro vital, y que salvo unos pocos nadie mueva un dedo. Y el mundo entero siga con sus charlas incluso sobre ti. Experimentar la sensación de sentirse tan abandonado. Temer el después. Niños y adultos vagando, usados, prostituidos. ¿No lo han pensado?

Lo asombroso es que no se vea la sociedad que se está creando y la ceguera con la que comienza a abrazar el fascismo creyéndolo solución. No lo es. Por el contrario, hoy es nuestra principal amenaza.

A tener un ministro del Interior como Matteo Salvini no se llega ni en un día ni por casualidad. Y de hecho en esa senda hay numerosos países en este momento, por distintas vías. La de Italia pasa por la corrupción mafiosa incrustada en las instituciones y en una parte de la sociedad. Por la falta de respuestas políticas a la precariedad. Por las reacciones de una ciudadanía educada en la frivolidad y la idiotización televisa. Problemas que reconocemos bien como propios. El caos italiano ha llevado al poder a una coalición entre el movimiento -antisistema pero menos-  5 Estrellas y la ultraderechista Liga, llamada ahora así, sin apellidos. Tan singular que su  propio líder, Matteo Salvini, fue elegido por Calabria, situado abajo, justo en la punta de la bota de Italia, tras haber combatido en sus discursos al Sur perezoso. La Calabria, trufada de mafia, que paga 25 euros por 12 horas de trabajo a los emigrantes y en la que, no por casualidad, acaba de morir asesinado un jornalero de Malí de 29 años.

La ultraderecha, los Salvini de turno, los Albiol, hace crecer el odio sin aportar soluciones. Sus falaces discurso calan sin embargo en mentes proclives. Les podemos garantizar que no han sido los emigrantes los que han precarizado su vida, han sido las políticas del abuso y fomento de la desigualdad que precisamente ellos practican. Ese capitalismo salvaje cuyos excesos han vuelto a embarcarnos en el ascenso del fascismo. Puede afirmarse  también, con rotundidad, que el fascismo no soluciona problemas. Los acrecienta.

Es cierto que Italia se ha comido la mayor parte de la crisis migratoria. El problema no es solo suyo, es de todos. Hay que tomar medidas, estudiar soluciones conjuntas dentro de la Unión Europea.  Eficaces y urgentes. La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de traer a España a los refugiados a los que el gobierno italiano cerró los puertos es un paso importante que les conmina a ello.  No se acaba el gran cisma sin embargo entre los demócratas y la chusma inhumana con la que convivimos y se destapa a la menor oportunidad.

No me digan, como andan por los medios los “expertos” de turno, que aprueban por humanidad y por mandato de la legalidad internacional la decisión del gobierno español pero que si las mafias, que si el efecto llamada y la maldad de las soluciones particulares.  ¿Qué es pues lo que aprueban? ¿Qué mueran las personas rescatadas en el Aquarius, como han muerto ya miles, mientras volvemos a aplazar las salidas?

Van “creciendo” en las referencias  los miles de refugiados que han llegado a Italia o Europa en su conjunto. Al final, se diría que toda África y toda Asia residen entre nosotros. Cualquier demócrata preferiría, si lo piensa bien, tener a su lado a esos miles de seres humanos tan valientes como para arriesgar su vida por vivir realmente que a los millones que votan ultraderecha xenófoba, aunque se autojustifiquen llamándola incluso centro-derecha. Y no digamos ya, en España, a ladrones que nos han expoliado. Con lo que nos han robado podíamos vivir decentemente, nosotros y los miles de miles de migrantes.

Los españoles, algunos,  empezamos a ver un punto de luz entre tanta tiniebla que nos apagaba. Gestos si se quiere, pero algo en otra dirección. Mucho por hacer.  Y a fondo. Quizás, de ese sector de la sociedad que no cree en la democracia, que la combate y le pone zancadillas, habrá una parte rescatable entre los tibios, al menos.

El fascismo se combate leyendo y reflexionando. Abriendo la mirada. Porque ya está aquí.  Uno de los pensadores que más se está empeñando en denunciarlo y combatirlo es el filósofo holandés Rob Riemen.  Aconseja llamar al fascismo por su nombre. No es “populismo” como se desliza por los medios, en busca a veces de réditos electorales. Ese populismo es la demagogia de toda la vida, Y el fascismo es el fascismo. Y llega, advierte Riemen,  cuando se pierden los valores. Pasó en los años treinta. No puedo estar más de acuerdo.  Propone como solución centrarse, regresar, a un Humanismo europeo. Salvar vidas humanas es el primero capítulo.

Cultura para abrir los ojos, decencia como motor, empatía con los otros seres humanos. Y proa directa a los que no lo son.  A la ultraderecha xenófoba, al fascismo, a quienes les apoyan y escuchan. Ahí tenemos a los verdaderos enemigos de la democracia. Y son tantos ya los que la secuestran que se precisa también rescatarla.

Prioritario: Atajar la corrupción del PP y la de sus cómplices

La sentencia de la Gürtel ha tenido consecuencias políticas. El PSOE ha cumplido lo que era ya un deber ineludible y ha estado a la altura de las circunstancias presentando una moción de censura a Mariano Rajoy. Bien encauzada, al proponer un  gobierno de Pedro Sánchez que repare algunas graves fracturas sociales, para, después, convocar elecciones. Unidos Podemos le ha ofrecido “apoyo incondicional”. Los números están muy justos y obligan, en los diferentes bandos, a la flexibilidad. Es esencial extremar la atención porque el problema de la corrupción no acaba en el PP como partido.

Tenemos el país que tenemos, la sociedad que tenemos profundamente afectada por tantos años de corrupción y de mirar para otro lado. Hay infección y contagio. Muchas rémoras se arrastran y no se ve un horizonte idílico, pero  cualquier opción es mejor que vivir en este estado que ha corrompido hasta la vida diaria. Es indispensable saber que la trama viene actuando desde diversos flancos y que nuestra única esperanza es la decencia. Nada menos. Y, por tanto, desactivar la engrasada maquinaria corrupta que acompaña al PP, con información, con denuncias, apelando a la ética, a la honestidad.

La corrupción del PP no hubiera sido posible sin todos aquellos que la apoyan. Los corruptores empresariales, los cómplices mediáticos y la propia sociedad que sustenta estas prácticas delictivas con su silencio e incluso sus votos. La sentencia de la Gürtel está sirviendo de catalizador para detectarlos con toda nitidez. Es uno de los aspectos nada secundario que acarrea la decisión judicial. Y no tienen más que ver las portadas de los diarios tradicionales para saberlo. La postura de Rajoy, sus tenebrosas amenazas, su desprecio a Pedro Sánchez priman de tal forma que la condena por corrupción parece algo irrelevante.  Una temible crisis institucional  nos  golpea y es por la moción de censura.

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Rosa María Artal💜@rosamariaartal

El Mundo, ABC, La Razón y El País. Cualquiera diría que este ejército mediático sale en defensa de Rajoy y la corrupción del PP.

El PP ha reaccionado con las técnicas habituales. Las conocemos. Acaba de pasar por el proceso Cristina Cifuentes como antes lo hiciera José Manuel Soria, salvando las distancias. Es un protocolo reglado. Minimizar la acusación (en este caso la sentencia), mentir sin freno, agarrarse a  presuntos eximentes: “casi no es una condena” –lo dijo Hernando- y al voto particular de un magistrado. A continuación,  esparcir basura, atacar y despreciar a los oponentes políticos que les critican,  para seguir encandilando a los del “todos lo hacen”.  Creer este cuento a estas alturas, tras toda una vida de corrupción institucionalizada -desde 1989 ha sido acreditada judicialmente-, no cuela. No existe gente tan estúpida, tan corrupta en su permisividad, sí.

El protocolo debe incluir ocuparse de nombramientos judiciales. En 9 años de instrucción han sufrido los rigores del PP en el poder policías, fiscales y jueces. El magistrado del voto particular, el juez Ángel Hurtado, defendió que estuvieran en el tribunal con él los constantes Enrique López y Concepción Espejel, se opuso a que fueran apartados por su vinculación al PP,  intentó sin éxito que Rajoy no fuera citado como testigo y retrasó la publicación de la sentencia hasta, casualmente, la aprobación en el Congreso de los presupuestos.

Los más destacados lavanderos del PP que operan en los medios quedan en evidencia al leer la sentencia. Hay que saber que existen y valorar su papel, son tentáculos del propio Partido Popular. La sentencia habla de “corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública”. Del procedimiento: “Mediante el inflado de precios que se cobraban de las distintas administraciones públicas afectadas”. De la finalidad “la obtención ilícita de importantes beneficios económicos a costa del erario público”. Del alcance “La sentencia acumula 28 delitos de prevaricación, 24 de cohecho, 26 de blanqueo, 36 de malversación de fondos públicos y 20 contra la Hacienda pública”. Es solo una parte de lo que extrae como  hitos probados, el director de eldiario.es Ignacio Escolar.

El periodista Carlos Hernández sintetiza las coordenadas del PP: “Rajoy ha mentido en sede judicial, en sede parlamentaria y en los medios de comunicación”. “El PP ha hecho de la mentira su único medio de supervivencia.” “El PP usó su caja B para pagar a periodistas mercenarios”. Acreditado el caso de la empresa de Jimenez Losantos, la ultraderechista Libertad Digital, ¿cuánto más habrá por lo que vemos con solo abrir los ojos? Rajoy  siempre estuvo ahí. Hay un M.Rajoy que cobró. La Caja B esconde muchas mordidas en forma de sobre.

Ahí siguen agitando sus puñitos los seguidores de esa pléyade de periodistas y tertulianos, contratados para echar colonia sobre la basura del PP y distraer de la verdad una y otra vez. Para hacer dudar al menos a los que quieren creer, no saber.  Hacen caja y las empresas que los llaman hacen caja con ellos. Es uno de los principales daños que estamos sufriendo. Cuando la opinión no es tal sino una venta de un producto defectuoso.

Tenemos un buen surtido en pocas horas. Consignas del PP, tal cual, sin cambiar ni una coma,  y las de cosecha propia. El Tribunal se ha excedido. A ver si lo arregla el Supremo. La recuperación económica del PP, que también es mala suerte recién publicado el informe del Banco de España que señala graves lagunas.   Luego siempre ganan las elecciones, sin mencionar el dopaje de la corrupción. Penas durísimas, mayores que por violaciones o asesinatos.  Es falso. Y llama la atención que se atrevan a decir eso por un micrófono. La corrupción mata, viola, daña. Las opiniones decentes deben hacer ver esa relación o al menos no disuadirla. Los recortes en sanidad, matan. Los copagos farmacéuticos para quienes no pueden costearlos, también. El frío también. La precariedad, la angustia por el permanente temor a perder el empleo. Es repugnante que se desligue la corrupción de sus consecuencias.

El Portavoz del PP Martínez Maíllo y el propio  presidente Rajoy han insistido mucho en que esta moción debilita a España. Las páginas de los medios internacionales están llenas de la condena sin precedentes a un partido político en el gobierno por sus sucias prácticas. Y deben sentirse atónitos de ver las tragaderas morales de buena parte de la sociedad española y algunos de sus políticos y periodistas.

Con aires de superioridad,  ambos dirigentes del PP se han referido a la mochila con la que cargaría Pedro Sánchez: los independentistas y Podemos. Los dos cocos para asustar a los españolistas que traguen bien el robo del dinero de todos. Nada deslegitima más a un partido que la corrupción, aprovecharse de los cargos públicos para robar a los ciudadanos. Y de esos tienen unos cuantos en el PP, además de su condena explícita como partido.

A Pedro Sánchez le han caído todas las iras. El PP se ha mostrado irritado con su decisión. Cambia de opinión. Como Rajoy o  Albert Rivera, en modo extremo. Como Pablo Iglesias o Irene Montero.  Pero el ojo mediático derecho solo ve incoherencias en la izquierda. No ve, parece, ni los daños sociales de la corrupción.  Quizás porque forma parte de ella.

Ciudadanos ha quedado descolocado. No apoyará la moción de censura del PSOE. Le vienen mejor elecciones aunque en Madrid no tomara esa postura. Un gobierno, más o menos progresista, que corte el grifo a tanta corrupción, a tanta arbitrariedad,  tanta potenciación de la desigualdad, que devuelva la libertad de expresión al menos a RTVE, dejaría muy en evidencia el mensaje único de Ciudadanos del “ay, se rompe España”, común al PP.

Parece un sueño. Igual se queda en eso. Vistas las reacciones del clan dominante, lo van a poner muy difícil. De momento, disponemos de una rara oportunidad para limpiar las cloacas y desalojar a una derecha que nos ha llenado de inmundicia la España que tanto dicen amar. Inconvenientes habrá, los lavanderos mediáticos harán horas extra para presentar un PP aceptable. Las armas electorales sucias ya se han visto desde el primer minuto. La maquinaria trabaja a todo gas.

Para que la Moción triunfe y se consolide, todos deberán aprender de errores pasados. Y sumar, porque lo básico es salir del pozo. Quién sabe si con aires más limpios, se recupera la dignidad y la decencia que no toda la sociedad atesora. Muchos deberían hacerse ese favor, hacérnoslo a todos.

Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un “Soraya y María Dolores se llevan mal”. Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre “trabajo decente y crecimiento económico” de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma “sospechosa” el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

Tetuán Resiste y los 1,7 millones de deshaucios

tetuan resiste

Éste es un libro editado por crowdfundingInicialmente se buscaba ayudar a Isabel Tejero, #Isa, una mujer juzgada y condenada por ir a parar el desahucio de un vecino en 2014. Las leyes vigentes le depararon condena de cárcel -que sin antecedentes no implica ingreso en prisión-, multa y, sin duda, el vía crucis del proceso. Sentenciada a finales de 2017, sigue el procedimiento de recurso. Este libro sirve para pagar multas y procesos judiciales de otros vecinos del barrio. Y sirve sobre todo para informar de una forma directa y concienzuda sobre asuntos que interesan esencialmente a cualquier ciudadano.

Pero el libro se convirtió en mucho más que un caso concreto. Habla de Tetuán, un populoso barrio al norte de Madrid con más de 150.000 habitantes, que es varias veces más que algunas comunidades autónomas españolas. Muy heterogéneo, multicultural, auténtico, lleno de vida, y de gente luchadora.  Diría que es de los pocos que quedan con esa fuerza y esa conciencia de la realidad.

Tetuán Resiste nació del colectivo de vivienda de la asamblea 15M en el barrio. La que hizo y hace un trabajo minucioso de análisis, plagado de datos y cuadros explicativos. También muestra esas fotos en blanco y negro -imagino que para abaratar el coste de la edición- plenas de sabor de barrio obrero aunque ahora les están naciendo solares para construir pisos millonarios.

Fruto de este trabajo, el libro “Tetuán Resiste” nos cuenta la gran sangría que han supuesto en España los desahucios. Nacidos de una política de vivienda que, ya desde el franquismo y continuada por los gobiernos de la democracia, se basó en considerarla más un negocio lucrativo que un bien social, al contrario de otros países europeos. Alemania sin ir más lejos. Y ni mucho menos se pensó en el derecho a una vivienda digna que establece nuestra  Constitución.

Entre 2001 y 2016 se realizaron en España 1,7 millones de procesos de desahucio, según la estadística del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, tanto de casas en propiedad como de viviendas alquiladas.  Entre 2001 y 2007, antes de la crisis, se iniciaron diariamente 180 procesos. Tres cuartas partes lo fueron por impago de alquiler. Entre 2008 y 2016 la media diaria se dobló con 390 procesos diarios. Lo cuenta el libro entre otros muchos datos.

Todos ellos con personas dentro, como es obvio. Con sus historias, sus anhelos y su desconsuelo y desamparo al tener que dejar su casa. Con sus mecanismos de defensa frente a los bancos. Casos muy sonados como el de Ofelia Nieto. Está la búsqueda de cambios legales, o de que se apliquen resoluciones y recomendaciones internacionales. Se aportan caminos y soluciones.

El libro cuenta con imágenes de fotografos profesionales como Olmo Calmo, Hugo Atman o Juan Carlos Mohr, entre otros. Con textos de Isaac Rosa o César Rendueles, que han colaborado con ellos, y de los propios vecinos del barrio. #Isa, la heroína, el detonante, dijo que ella no sabía escribir. Y sí sabía contar ideas y mandarlas en WhatsApp, en donde sobresale esa potencia de las mujeres que existe como sólida base y tantos pretenden acallar.

“Este libro va de lucha. Yo he llegado aquí y allí estaban ellas. Movemos montañas. Nadie sabe más de precariedad que ellas, ni economistas, ni nadie. Y nadie reconoce la justicia social. Mis compañeras no dan conferencias, pero se enfrentan a estafadores, a fondos buitre, fabrican trincheras.

Y dulces. De chocolate”.

 Este libro y esta actitud va de lucha, sí.  Y de organización. Y de ganas de resolver los problemas. Juntos se logra más que solos. Y cada cual ha de arrimar el hombro en lo que pueda.
Queda pagar multas, recursos, procesos. Así que para conseguir el libro “Tetuán Resiste: la lucha por la vivienda de un colectivo de barrio”, que cuesta 15 €, nos dan estas referencias:
En el barrio en fotocopias Asaf de Francos Rodríguez 6.
O por correo a tetuanresiste@gmail.com

Acaben con esta insoportable pesadilla

Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dicta una sentencia por la que exonera a ‘la manada’ del delito de violación.  Y se hace una filigrana para nombrar uno por uno los “abusos sexuales” de cinco hombres que acorralaron a una chica de 18 años y la sometieron a 11 tandas de penetraciones alternativas orales, anales y vaginales. Con agravantesLos detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Y se ve que juzgaban a la víctima, a la mujer vejada, a la mujer.

La sentencia ha dado la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. Informan de ella en periódicos como The Washington Post The Guardian o  The New York Times y destacan que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a “cuerpos militares”.  En España esto cuenta. Del mismo modo que se pena con cárcel un rap, se persiguen camisetas amarillas, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. Flagrantes casos hemos visto. Se puede hasta insultar, amenazar y agredir a cargos públicos siempre que sean de izquierdas. Léase el caso de la Presidenta de las Cortes de Aragón o de la Alcadesa de Madrid.

Miles de personas nos vimos impelidas a salir a la calle tras conocer la sentencia. Afrontando incomodidades. Afrontando los rigores de este cuasi estado de excepción que penaliza la protesta. Y era un alivio sentirse hermanada con las voces que rechazan la justicia patriarcal, que se ofrecen a ser el apoyo, la manada de la doble víctima de las cinco moles que la usaron como cosa sexual y de los 3 magistrados. Pocas veces he visto tal indignación, masiva, intensa, nacida de una reacción inmediata a un desgarro.

La concentración en Madrid era ante el Ministerio de Justicia. Y poco a poco empecé a fijarme en el abismo que mediaba entre los manifestantes y el edificio que alberga el Ministerio. Cerrado, seco, pétreo, sin vida, sin soluciones. No, a las miles de personas que las piden porque las necesitan. El antiguo Palacio de la Marquesa de la Sonora, levantado en el Siglo XVIII, completaba la gran metáfora de España frente a una multitud viva y cargada de razón.

El problema es que ésta es la tónica. Y no podemos más. Millones de personas nos sentimos acorraladas  en un oscuro portal mientras la fuerza irracional nos asalta penetrándonos por cualquier parte que pueda. Y  tenemos la impresión de que algunas veces  la forma de impartir justicia y las propias leyes lo amparan. Las reformas de las legislaturas de Rajoy han colocado en el ordenamiento jurídico mordazas impresentables en democracia y ahí siguen.

Las respuestas políticas a la sentencia de La Manada no pueden basarse en que se tengan hijas, madres, tías, primas, padres, abuelos, hijos o padrinos. Como han hecho, en particular, los líderes de Ciudadanos Rivera, Arrimadas o Villacís en tuits clonados. No, hablamos de personas, de derechos, y de políticos que aspiran a gobernar y solucionar problemas reales.  En la misma línea, el ministro de Exteriores o el propio Catalá, de Justicia, han proclamado la misma comprensión, sin madres e hijas de por medio.

Todo nace de un fondo que nunca se ha limpiado. Que se recuece en sí mismo. Es la exoneración de La Manada, la eterna culpabilización de la mujer, la desigual actuación de la justicia, la censura, el recorte de derechos. Y además la corrupción, el abuso, la mentira y manipulación constantes. Es la compraventa de votos para amarrar la silla y seguir en la brecha de lo mismo. Los fiascos económicos edulcorados que ocultan la miseria que ha creado la desigualdad. Es Cifuentes y todo el PP, son los medios de parte, son las inverosímiles excusas de los políticos que tienen en su mano cambiar este escandaloso despropósito en el que vivimos y no lo hacen.

Volviendo a casa de la concentración, nos cuentan que el PP y la presidenta que puso Rajoy en el Congreso  se han movido por fin en un tema enquistado. Para aferrarse. “ El PP se niega a soltar el control de RTVE ante la indignación de la oposición: “Es un escándalo sin precedentes”. Y una piensa que el escándalo, con precedentes, es esta enorme pantomima de la que algunos de sus protagonistas no parecen ser conscientes. O creen que todos los ciudadanos se tragan.

La deriva de este país precisa un cambio total. Urge un futuro diferente.  Se ha propalado tal degeneración que millones de personas no cuentan entre sus valores ni con la democracia, ni con la más elemental decencia. Cuando este mal afecta a una sociedad puede hablarse de un camino hacia un Estado fallido.

Déjense de zarandajas y actúen. Manden al PP a la oposición a que se regenere con cuanto conlleva. Que buena falta les hace y nos hace.  No precisan a Ciudadanos -cada vez más a la derecha- a quienes están ayudando a crecer. El PSOE tiene en su mano esa posibilidad y no lo hace. ¿Por qué? No empiecen otra vez unos y otros con la falacia de que si un día Pablo, que si un día Pedro. Aunque así fuera estamos a 28 de Abril de 2018 y esto es insoportable.  El drama es que no lo hará, casi nadie confía en tal posibilidad. Hay derecha sucia y descomposición para rato.

Nadie es imprescindible en política. Nadie. De hecho, los cargos no son perpetuos más que en ciertas anomalías democráticas.  El que no sepa cómo afrontarlo que se vaya a casa. Ustedes no se dedican a la política para asegurarse un sueldo.  Es el servicio a la sociedad lo prioritario. No basta con cambiar leyes torcidas. Hay que limpiar las instituciones. Arbitrar mecanismos de protección de la democracia.  Hay que educar en valores y no en burricie para proteger a las personas más sugestionables y por extensión a toda la sociedad. Hay que responder al abandono, la impotencia, en la que muchos se ven.

“Me levanto igual que me acosté triste, enfurecida, dolorida ante la indefensión que sufrimos las mujeres”, leo. “No puedo describir la sensación de desamparo, rabia, y profunda tristeza que siento”… Es el latido de dolor de muchas personas. Hombres y mujeres, ante múltiples situaciones de todos los días. Hay una acumulación insoportable de abusos, prepotencia, mentiras que ocasionan daños, zozobras y angustia.  Salvo unos cuantos beneficiarios de esta situación, y la inevitable cuota de “amebas”, estamos indignados, descompuestos, heridos, desesperanzados.  No podemos seguir así, no aguantamos más. Por eso nos tiramos a la calle algunos, muchos, y algo se mueve.  Ese muro pétreo, de ventanas quietas, de visillos inamovibles, que es de todos, ha de abrirse para que entre de una vez la luz y el aire.

Demos gracias al PP

¿Por dónde empezamos?  ¿Por un portavoz del PP exigiendo a los pensionistas que den las gracias al gobierno y encima por una presunta subida que no se ajusta a la realidad? Quizás, mejor, arrancar con la policía nacional requisando camisetas y bufandas amarillas a la entrada de la final de la Copa del Rey. Haciendo desnudarse de ellas a quienes las portaban para arrojarlas a un contenedor común. Por la brava, el amarillo como peligro público.

O por Cifuentes en la descomunal osadía de acallar las voces que informan de su falso máster y cuanto ocultaba. La querella contra Ignacio Escolar y Raquel Ejerique de eldiario.es , ha llegado. La ya es presidenta de la Comunidad de Madrid los denuncia por  “faltar a la verdad, injurias y calumnias”  que “persiguen” atentar contra su reputación y su honor. Agarrada a  la roca como Rajoy contra viento y marea. Cayéndosele a pedazos cuanto toca e inmutable en el puesto. Hasta que la tumbó un vídeo guardado con la peor intención.

Es difícil elegir el hilo de dónde tirar para iniciar el relato de esta enquistada etapa.  La conclusión está clara: España ha entrado en una deriva delirante. Sin que, quienes podrían operar cambios sustanciales, muevan un dedo. Es una clave significativa. El PP les ha pillado de tan forma el punto a sus colegas de presunta oposición que se permite tensar la cuerda  cuanto le place, como convencido de que no la van a romper. Salvo que convenga a alguien con toda nitidez, sopesando intereses. No se entiende de otra manera lo que está sucediendo.

Cada día más datos de la inmensa trama que ha hundido a la Universidad Rey Juan Carlos y tocado a la universidad española. Salieron truenos. A manos del Rector, el centro dispone de un hangar de un millón de euros en el que empresas privadas dan decenas de cursos de formación. Cuenta con arquitectos bipolares, contratados como funcionarios y manteniendo sus estudios privados. El consejero de Educación de Cifuentes es el responsable de vigilar el instituto que organizó el Máster de su jefa. La funcionaria que modificó las notas de Cifuentes controla las subvenciones a las asociaciones de estudiantes. Y suma y suma.

Y sigue el desquicie diario en múltiples frentes. La cruzada del juez Llarena, el estrambótico duelo entre este juez del Supremo y el Ministro de Hacienda, con los informes de la Guardia Civil de por medio. La Fiscalía que se multiplica en tareas de impulso y afinamiento. Un juez de Martorell admitiendo la denuncia contra 9 profesores catalanes por delito de odio contra los cuerpos de seguridad, basado en presuntas humillaciones a hijos de miembros de la Benemérita.

Demos gracias al PP. Sin flores amarillas por si acaso.

Demos gracias al PP por los recortes, las largas listas de espera en sanidad, el copago, la merma de medios y personal. Así han socavado los recortes el derecho a la salud en España.  La ideología clara debilitando la escuela pública en favor de la concertada. Es una permanente lucha por el lucro selectivo y en contra de la educación, la cultura, incluso la ciencia. El Ministerio desoye a los científicos y otorga 12 licencias de extracción de coral rojo en la Costa Brava, encuentras perdido en esta marea de despropósitos que siempre llevarán la puntada con hilo de algún interés no general.

Cojamos el mapa de la corrupción para no perdernos. Tenemos trama nueva descubierta por la UDEF. Una desaladora en Murcia . El PP “regaló” 600 millones a ACS, de Florentino Pérez. La Unidad de Investigación de la Policía nacional descubre que el Gobierno murciano del PP colaboró para que la constructora consiguiera rendimientos del 60.000% desplazando todos los costes y riesgos a las arcas públicas, cuenta El Confidencial. Eso sí, a cambio según la UDEF, ACS pagó un millón en facturas falsas y regalos para entrar en la trama del agua. ¿Un millón a cambio de 600 millones? Hasta para eso nos hacen pufos ruinosos.

Españoles casi todos, repitan conmigo: gracias, gracias, PP.

La investigación política de la corrupción española por fin traspasa fronteras, dado que la exportan embutida en un senador del PP. El Consejo de Europa  -no Consejo Europeo- estudia este caso de Pedro Agramunt, destituido de la presidencia por “fuertes sospechosas” de corrupción en un asunto de presos políticos en  Azerbaiyán.  Una actividad “diplomática” salpicada de lujo y sexo, con prostitutas contratadas de tres en tres en hoteles de lujo, billetes de 500 euros, caviar, regalos caros.

Mujeres, hombres y niños, demos gracias al PP por la vergüenza nacional e internacional que nos infieren, que tanto curte.

Los medios vendiendo procés, procés, procés, y prácticamente sin mencionar el botín amarillo que incauta la policía de este conglomerado que manda, del que parecen actuar como parte. Apenas nada dicen del profundo retroceso en libertades que padecemos los ciudadanos. Ya es delito todo, a veces de terrorismo.

El PP no ha cedido a ninguna crítica. TVE como ejemplo paradigmático sigue en sus obscenos informativos en particular los del fin de semana e Informe Semanal. Ni siquiera han sido condescendientes en la Hora Punta de  Cárdenas. No nos faltaba más que l a desaparición del costoso vestuario para uso en pantalla, valorado en 4 millones de euros. El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez,  es otro miembro del PP sujeto a la misma roca que Rajoy y Cifuentes. No hay percebeiro que los suelte, de hecho los que pueden no lo hacen. ¿Por qué?

Sánchez, Pedro, se va a Alemania a alertar contra el separatismo.  Ángel Gabilondo sostiene el estandarte de la moción de censura a Cifuentes. Iceta y el PSC acuden a la fiesta de Sociedad Civil Catalana que entrega premios internacionales: A Tajani, cofundador de Forza Italia de Berlusconi y a Manuel Valls, el azote de gitanos, a 12.000 de los cuales expulsó de Francia. Albiol tiembla ante tal rival.

Valls, la gran apuesta de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, ahora que está en horas ínfimas en Francia. A Ciudadanos se les han subido las encuestas a la cabeza, y a la vez han caído en la cuenta de la que podría avecinarse. Albert Rivera busca otros Valls para completar cuadros, porque como ganen a ver qué hacen. Entretanto echa una mano al gobierno para  seguir paralizando las 58 leyes que, con asuntos bien serios, quiere mantener el PP.  Pide informes. Ha aprendido también la táctica de la excusa.

Demos gracias a todos, mientras ya lloramos de impotencia.

Bescansa tropieza en formas. Monedero dice que “el Congreso pierde una mala política con Bescansa”. Pierde, mala. Bescansa, por cierto,  no se va con toda razón. Menos mal que no sin dificultades salen adelante difíciles logros. El ayuntamiento de Manuela Carmena en Madrid ha conseguido  vetar a las grandes eléctricas –lo que pocos se atreven- y apostar por las energías renovables al 100%.  Los jueces han dado vía libre al cambio de calles franquistas que había recurrido la Fundación que mantiene el nombre del dictador. Algo es algo.

El PP confía en sus votantes  al extremo de que ahora ya incluso el portavoz  Rafael Hernando puede humillar y llamar estúpidos a los pensionistas y luego negar lo que ha dicho y está inmortalizado en vídeo. Quizás confía también en la tácita empresa común con sus apoyos políticos y mediáticos. Gracias a todos.

Era la guinda. En la web de la Xunta de Galicia desde 2010. Y lo han retirado ante las protestas. Recomendaba utilizar “la marcha atrás” como método anticonceptivo válido. Consiste “en retirar o pene de la vaxina antes de exaculacion”. Por si acaso, explicaban la técnica en un folleto.

Demos gracias al PP, con freno y marcha atrás hasta volver al menos a los albores de este siglo XXI.

Cifuentes y el laberinto de la indecencia

Hasta este 25 de Abril no ha dimitido Cifuentes de la presidencia de Madrid. No ha sido por las múltiples razones que lo aconsejaban, sino por un vídeo cuya difusión huele a cloacas del Estado. Sucio sobre sucio.

Aún llama más la atención lo que publiqué solo el día 17, hace una semana. Y no es que no se viniera venir.

Cifuentes es una mala noticia. Y lo será hasta que quede fuera de la vida política, en la que no merece estar. Lo peor es que el PP es una mala noticia. Y son tantos sus cómplices o colaboradores que España viene siendo una mala noticia. Queda, por supuesto, el periodismo que vigila el poder sin ataduras como es su obligación. La buena gente de toda profesión y circunstancias. La que lucha cada día por su proyecto vital imbricado en un mundo mejor. Pero poco se puede hacer –aun siendo ciclópeo el esfuerzo – con esa losa inmunda de mentiras, trampas, estafas y, en definitiva, corrupción.

Palabras desnudas, duras, reales, sin embargo. Una sociedad merece ser gestionada por personas eficaces y en las que se pueda confiar. Podría aceptarse incluso que, transitoriamente, cometieran algún error en la administración, pero entregar todo lo tuyo a quienes demuestran ser nada fiables por mentirosos y rastreros es inconcebible en una sociedad sana. O una sociedad libre. Quizás el secuestro de la decencia y de la valentía para defenderla explique lo que está pasando.

Está pasando desde hace tanto tiempo, en tantos frentes, que los españoles parecemos prisioneros en un laberinto en el que giramos sin encontrar la salida. La presidenta de la Comunidad de Madrid elige ahora la versión de “renunciar” a un máster que no hizo culpando a la Universidad. Y ya estamos otra vez en “la espiral”, que dicen, de opiniones a favor y en contra, algunas de ellas con un tufo a clan que apesta. No es una espiral, son círculos cerrados y concéntricos que nos atrapan sin salida. La tiene, cuando rompamos el cerco. Todos o en cantidad suficiente porque muchos somos conscientes del problema, pero hay demasiada gente taponando las puertas de evacuación.

Una ciudadanía decente –o libre, ya digo – hubiera exigido responsabilidades tajantes por lo ocurrido. Que no es solo un título, es una forma de ser y actuar. Un clan. Por eso, los más cercanos, los suyos, “aplauden la estafa”, como decía Ruth Toledano. Y la aplauden una y otra vez. Y medios o periodistas aplauden buscando disculpas, o puntos de vista que alivien la culpa. No exijan que pidan perdón, somos personas adultas y esto es un país, no un colegio ni una familia. Ni siquiera somos nosotros de esa familia tan bien avenida para sus fines. Despierten los ciudadanos. El viento que despiden los aplausos no avienta mentiras y delitos, son bofetadas a mano abierta en la cara de las personas decentes.

Siempre dando vueltas en el laberinto cerrado. El PP esparciendo basura prefabricada ajena porque sabe que hay gente que les aguarda con toda la boca de par en par para creerlo. Los socios buscando su propio interés. Es tan claro. Suban, tomen altura, miren. Es una tragedia. Una ópera bufa en realidad, con víctimas reales.

Nos sale muy caro como país. Esta laxitud en la decencia es un lastre que nos frena. La afición por la trampa, la comprensión con la trampa en distintos grados.

Olvídense de la Picaresca -quienes aun la invocan-  y avancen de una vez, al menos, hasta el Siglo de las luces. ¿Saben a quién se ha traído el presidente de la República portuguesa en su visita oficial a Madrid? A l rector de la Universidad de Coimbra y a la presidenta de la Fundación Gulbenkian. Aquí andamos sobrados de zotes con ínfulas, en el poder y entre quienes los encumbran.

Pensaba escribir hoy de las graves medidas económicas destinadas a ahogar a los que tengan menores capacidades para sobrevivir, pero otra vez hay que hablar de Cifuentes, el PP, sus colaboradores, el sistema completo. Y no sin causa porque es el magma en el que nos asentamos. Ese sustrato podrido en el que se tambalean los cimientos.

“No se hará nada. Puede hasta seguir Cifuentes. No se exigirán responsabilidades” . No les falta razón a quienes se lamentan así derrotados, porque estamos viendo un doble rasero chirriante. Con casuales coincidencias en postulados ideológicos. Conservadores. Y escasamente diáfanos. Y vuelve el mareo de las opiniones en buena parte interesadas, de Cruzada, de combate. Todavía más visible y desproporcionado en el otro gran tema de la actualidad: Catalunya.

Los jueces del Supremo desprecian los argumentos del tribunal alemán sobre Puigdemont. Entre atajos y valoraciones emocionales, dando la nota pazguata.

Una falla inmensa nos aqueja como país cuando se argumenta, por ejemplo, que el Juez Llarena merecería serias críticas por sus actuaciones en el proceso independentista pero que no se puede presentar una querella porque “ninguna instancia en este país va a atender las quejas por este atropello”. Lo escribió aquí Elisa Beni. Y no le falta razón en la realidad de los hechos. Pero entonces el problema real alcanza proporciones desorbitadas.

El catedrático Javier Pérez Royo creía imprescindible esa querella. Viene siendo muy crítico con las actuaciones políticas y judiciales en el caso, en conjunto y por partes. “Llarena – adujo en concreto– , “no identifica ni una sola norma jurídica en la que descanse su decisión de no permitir que Jordi Sànchez acuda a la sesión de investidura. Repito: ni una sola norma jurídica”.

Son realidades que conviven y que nos dejan un panorama desolador, extensible a múltiples problemas que nos afligen. Va a resultar que el laberinto del que les hablo, encima tiene los muros pétreos y, por eso, Elisa Beni, nos explicó que “las querellas no son una buena idea como no suele serlo darse cabezazos contra las piedras”.

Cautivos, vencidos y con sensación de impotencia. Y encima con la orquesta alrededor de banderas y trascendentales cuestiones cívicas como el cambio de los rótulos de las calles. Carceleros con un pie dentro, verdugos y víctimas.

No todo está perdido, por supuesto. Asombra ver lo fácil que sería salir de esta situación. Hay jueces, periodistas, políticos, ciudadanos que hacen su trabajo, entienden la honestidad, la decencia, la ética, como lemas de vida y aspiran a respirar un aire limpio. A tener gobernantes en los que confiar, periodistas a los que creer, conciudadanos libres de los que sentirse orgullosos como parte de un todo.

¿Sustituirán las urnas por encuestas?

El mercado de encuestas en España presenta un surtido que para sí quisieran las fruterías de lujo. Hay para todos los gustos. El mostrador más colorido es el diario de Pedro J. Ramírez llamado El Español  –que parece hacer sus encuestas en la puerta de las sedes de Ciudadanos-.  Según la que acaban de publicar el “apoyo a Ciudadanos sube en todas las franjas de edad y se multiplica por 7 entre los mayores de 65 años”. Villacís, dicen en otra,  va a conseguir la alcaldía de Madrid. Sola o en compañía de otros: el PP.

La Razón nos cuenta que el 69 % de los votantes del PP quieren a Rajoy como candidato. La de Metroscopia para El País dice todo lo contrario: el 63% rechaza a Rajoy y solo lo desea como opción el 35%.

Metroscopia da ganador a Ciudadanos con 8 puntos por encima del PP.  Lo comparte la de Público, aunque con menos diferencia: 4 puntos. En El País sin embargo advierten de una bajada o ralentización del partido naranja y de una subida de Unidos Podemos. Dedican un artículo separado para describirnos “el lento descenso del PSOE”.

Ah, pero el partido que lidera Pedro Sánchez ha hecho estudios internos –con una relectura de todo este maremágnum, decía Ábalos- y  prevén ganar las municipales y europeas por amplio margen. Tanto que dejan a sus competidores a bastante distancia. Incluso a Ciudadanos y, desde luego, a Podemos e Izquierda Unida que andan por los suelos demoscópicos en su valoración. Pablo Iglesias declara, en La Sexta, que las encuestas han tenido fallos importantes últimamente.

Y en medio aparece Ciudadanos dispuesto a dilucidar sus “marrones” vía encuesta. Qué hacer con Cifuentes, por ejemplo, como publicó en exclusiva Eldiario.es. Dudaban entre mantenerla como presidenta, apoyar la moción de censura del PSOE, gobernar con estos, gobernar con el PP… toda la gama. Por fin decidieron pedir su dimisión a 21 días vista, plazo que ahora han acortado. El clamor popular y la manifestación en la Universidad Rey Juan Carlos mostraban, sin duda, claros estados de ánimo. Lo que propone Ciudadanos no es consultar a sus militantes o hacer un referéndum, sino encargar un sondeo de mercado para ver qué quiere escuchar el electorado. Unas cuantas llamadas y a ver qué es lo que más conviene.

Lo dicen los expertos. José Juan Verón, investigador de la Universidad San Jorge de Zaragoza, define a Ciudadanos –para Eldiario.es- como “un camaleón ideológico”, que “adapta su discurso a lo que la gente quiere oír”. La definición más precisa de oportunismo.  Sus cambios de 180º en cuestiones esenciales lo hacen un partido de opiniones mutantes. Pasó con el 8M cuando vimos a Albert Rivera y Ciudadanos en pleno marcarse un cambio de chaqueta feminista, con lazo violeta incluido. Decidir por encuestas, por estudios de mercado, nos lleva a una dimensión alarmante.

Metroscopia y yo

Tengo que contarles algo, además.  Hace dos o tres semanas, recibí una llamada de Metroscopia –real, lo comprobé- para contestar a una amplia encuesta. Eso que no pasa nunca, me pasó a mí y experimenté una singular alegría. Responder a Metroscopia no era un sueño. Metroscopia además, no los Report esos de tres al cuarto.

Lo llamativo es que no se ha publicado. No tenía porqué, sé que El País no es el único cliente. Desde luego, no ha sido utilizada o no en su totalidad en la primera publicada ahí desde entonces. El domingo, día 6, en el El País, elaborada  -dice- los días 4 y 5 de Abril.  Conclusiones exprés por tanto de ésta. A mí me preguntaron con una gran profesionalidad. Tengo por ahí unos cursos de Sociología y Ciencias Políticas, sin terminar esa carrera y no ha habido atajos cifuenteriles para esa titulación. Conocimientos quedaron. Y afición. Los datos de mi perfil los aporté  yo misma. Podían no ser ciertos. No había sido seleccionada más que por el número de teléfono móvil. Aleatoriamente. Al parecer.

Me preguntaron por la situación política, la economía, los partidos y líderes. Lo habitual. La persona entrevistadora era un punto receptiva, no una máquina. No le extrañaron las bajas calificaciones a todas estas cuestiones, salvo cuando –tras ser severa con PP y PSOE-  cateé a Ciudadanos. Que, vaya por dios, también llegaba en tercer lugar, en vez del cuarto que ocupa por los votos obtenidos en las últimas elecciones. Mis respuestas no parecían seguir la tónica de otros.

Metroscopia preguntó ampliamente por el Procés catalán. Exhaustivamente, diría. Con múltiples cuestiones cruzadas. Planteaban posibles soluciones hasta con cambios en la Constitución. Por la sensación de si el PP iba a resolver el problema y cómo debía hacerse.

Consultaron sobre el papel del Rey en la cuestión catalana, si lo aprobaba o lo suspendía. Tras dar mi nota, comenté que nunca sacan encuestas sobre la Corona. La persona con la que hablaba respondió que siempre lo preguntan. Luego alguien tiene esos datos.

Este martes, sabemos por El Confidencial, que el Rey aprovechó su visita a Barcelona en una entrega de títulos varias veces aplazada, para comer con “empresarios catalanes de la denominada ‘tercera vía‘ —partidarios de un pacto político en Cataluña—“. Será casualidad pero se me ha venido la encuesta de Metroscopia a la cabeza. Corren tiempos tan extraños que se agitan las percepciones.

Otro apartado de la encuesta fue para decidir sobre el uso de fertilizantes tóxicos en España. La Unión Europea quiere prohibir algunos, qué pensaría yo si el gobierno insiste en mantenerlos. Ya se imaginan lo que dije. Y no acabaron aquí las sorpresas.

Ya estábamos acabando. Quedaban preguntas “sobre consumo”.

-¿Conoce usted los chorizos en uve?

-¿Cómo?- pedí aclaración mientras por mi cabeza pasaban todo tipo de imágenes asociadas a políticos a los que habíamos dedicado un buen espacio de tiempo en la conversación.

-Sí, esos chorizos que llevan atadas las dos puntas.

-Ajá. No suelo comer chorizo pero diga, diga…

-¿Recordaría alguna marca?

No, no recordaba en ese momento marcas de chorizos en uve. De nuevo me vino la imagen de cierto partido.

-Le diré yo algunas y usted me dice sí las conoce.

No había oído nada de la mitad de ellas, y muy poco de las otras. No estaban las marcas más famosas.

Tras darnos mutuamente las gracias, nos despedimos.

Deduzco que en el viaje de las encuestas se aprovecha para pulsar la opinión sobre temas diversos. Hasta para chorizos en uve, come ven. Sobre este material, además, se aplica cocina. Y la cocina se muere de gusto por los platos naranja. No es aséptico, induce memoria de voto. En las entrevistas periodísticas preguntan a los líderes de Ciudadanos incluso en primer lugar, como si los sondeos hubieran sustituido ya a las urnas. La realidad son 32 diputados en el Congreso, 3 millones de votos y la mitad del porcentaje que le adjudicó Metroscopia tres semanas antes.

Los dispares resultados de las encuestas de estos días -y su variedad de objetivos- habrían de despertar las alarmas. Seguramente pagan los más rigurosos por los menos, pero las encuestas están alcanzando una notoriedad como valor de referencia que en absoluto tienen. Tampoco es su misión. Nunca, nunca, las respuestas de un grupo mínimo de personas a un teléfono anónimo pueden suplir a las urnas, ni siquiera complementarlas. A unas elecciones con todas las garantías de rigor y, sobre todo, abiertas a todo el censo, a millones de personas que pueden participar. Con candidatos que exponen su programa y no que recitan clichés publicitarios o apelan a bajas y altas pasiones emocionales.

Estamos en terreno cenagoso. El marketing no puede sustituir a la política, la demoscopia no puede tomar el papel de la democracia. Las consecuencias de esta deriva pueden conducirnos a un Black Mirror  en donde nos siguen robando, utilizando y mermando los servicios, mientras unos cuantos deciden dándole al “Me gusta”.

 

 

*Publicado en eldiario.es 10/04/2018 – 

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