Rajoy, culpable

Hoy es día de hablar de la declaración de Rajoy, todo un presidente de gobierno, ante la Audiencia Nacional.  Un Rajoy que ha precisado ayuda legal y asesoría -a las que añadirá su acreditada desfachatez- para actuar tan solo como testigo en la trama que sacude a su partido. En una de ellas, la Gürtel.  El presidente de la Audiencia Nacional  tiene previsto – como contaba Elisa Beni – salir a recibir al testigo, abrirle la puerta del coche y acompañarlo hasta la sala de vistas. Bajo palio, mejor, sí, que suben las temperaturas. Tengamos en cuenta que al ciudadano Mariano Rajoy Brey, no al presidente del gobierno,  le “ obligó el Tribunal a declarar presencialmente”, como titulaba la prensa.

Es importante lo que el tribunal le pregunte y lo que Rajoy conteste. Un pequeño paso para la justicia y uno grande para aliviar la sensación de impunidad.  Pero raro será que se salga de su manual y no responda con un constante “esa corrupción de la que usted me habla”, alabe su propia gestión azote de corruptos y descargue culpas en otros. Arropado desde afuera por declaraciones exculpatorias de miembros del PP, portadas y artículos de apoyo, sin descartar alguna Venezuela, Catalunya, o escándalo sobrevenido para distraer la atención.

Ocurre, sin embargo, que España es un país, hoy por hoy, agobiantemente corrupto. Ese conglomerado que aglutina a los diversos poderes y que, como en un cesto con cebollas podridas, ha alcanzado unas cotas de putrefacción difícilmente superables en un país desarrollado. Pueden contar y cantar, disuadir, distraer pero la realidad se muestra cada día más tozuda. Y alguien tiene la culpa. No solo Rajoy, pero Rajoy, desde luego, por sus cargos y porque siempre ha estado ahí.

Resulta que el último detenido, Ángel María Villar, llevaba treinta años treinta, rebañando millones para sus bolsillos, según el auto judicial. Ya hemos arrinconado el caso de Luis Pineda y Ausbanc , con otros veinte años como mínimo extorsionando a empresas poderosísimas –lo más granado del país como BBVA y Santander entre otras- que pagaban y callaban ¿por qué? ¿De esto no se hablaba en los palcos de negocios de altos vuelos? ¿No se comentaba en otros cenáculos del poder?

De las tramas de corrupción “vinculadas al PP”, como se dice cortésmente, ya hemos perdido la cuenta. Las más gruesas parecen Gürtel, Púnica y Lezo, pero arrastramos una amplia soga de múltiples nudos que se extiende por toda España prácticamente.  No hay semana que no aflore de los sumideros un nuevo atraco al erario. Casos aislados, dicen. Vamos, anda.

Estos días andan declarando ante el juez –sin que merezca mayor atención informativa-,  investigados en la Operación Prisma, también conocida como Arpegio, parte de Púnica. Haría falta una guía detallada para seguir la corrupción española. Ésta es en la Comunidad de Madrid y se vincula a “ la voracidad de Granados por “un botín de 3.000 millones de euros”.  Según cabe deducir,  buena parte de quienes pasaban por el tema, pillaban. Como en el resto de las tramas, es el modus operandi. Casualidades de la vida, uno de los dossieres extraviados últimamente es de Arpegio y atañe al hoy numero 3 de Cifuentes, González Taboada.  Cifuentes gobierna gracias a Ciudadanos que ha tenido una contundente reacción:  Pide a Cifuentes que custodie mejor los documentos. 

Borrado de los discos duros de Bárcenas -35 veces, una tras otra-, asaltos a domicilios de fiscales, incluido al nuevo Fiscal Anticorrupción mientras tomaba posesión como marcando territorio, desaparición continuada ya de dossieres judiciales completos sobre casos de corrupción de miembros del PP,  implicados muertos en extrañas circunstancias ¿qué país se traga esto como normal? ¿Qué sociedad con todos sus estamentos desde el más alto al común de la gente es capaz de vivir en esta pocilga?

La otra gran pata de la corrupción atañe a la propia democracia. A estas alturas de la historia está documentada la existencia de una política “política” al servicio del PP para tratar de eludir sus imputaciones por corrupción y para atacar a sus enemigos políticos.  Hechos y personas que revelan una red impropia de un Estado de Derecho. Presuntos periodistas,  aún en ejercicio y estrellato, que difunden informes falsos. O, a modo de ejemplo simplemente de concomitancia, en una de las empresas privadas del Comisario Villarejo impartían clases dos altos cargos de Justicia: Moix y Maza, (minuto 41,56).

Los periodistas de Público Patricia López  y Carlos Enrique Bayo investigaron esta policía política del PP  hasta elaborar el documental “ Las cloacas de Interior”, lo que a su vez llevó a una comisión parlamentaria saldada de forma un tanto vergonzante.  Aunque con frutos, saber por ejemplo los premios con falsos destinos a agentes de Fernández-Díaz.

 El documental, concluido en 2016, empieza a tener amplia difusión a pesar del escaso interés mostrado por él en los medios. Su contenido alcanza tal nivel de escándalo que algún periodista de prestigio intachable llegó a preguntarse: “¡Es acojonante! ¿Cómo puede no ocurrir nada?”.  Pregunta retórica sin duda: Esto pasa porque el PP cuenta con numerosos y estratégicos cómplices.

El País sale de la parquedad para decir que “al gobierno deberían preocuparle las prácticas dañinas de Interior en la etapa de Fernández Díaz”. Un gobierno que preside Rajoy y que nombró a ese ministro al que reiteró su apoyo en toda controversia. Un ministro que en una de las conversaciones grabadas afirma queel presidente lo sabe pero es un hombre muy discreto.

La corrupción española acumula larga solera, es una forma de vivir y, en la etapa posterior a la Transición, nos ha ido invadiendo, colonizando, durante varias legislaturas y gobiernos. La muerte de Miguel Blesa ha vuelto a situarnos ante el “Aznarato”  y su asalto al poder. Uno de sus periodistas afines, descontento después, lo contaba en ABC.  Y nunca tiene repercusiones de entidad.

No las va a tener para Rajoy su declaración como testigo privilegiado.  Ni judicial, ni socialmente. Al margen de lo que añada a nuestro conocimiento del personaje.  Solo abundará en las causas profundas de nuestra situación y la atribución de responsabilidades.

Rajoy es culpable, solo y en compañía de otros. Son culpables de haber convertido España en un cenagal putrefacto e indigno. Del bochorno que sentimos muchos ciudadanos por tener semejantes linajes, aristocracia de la caspa, en el ejercicio del poder.  De la vergüenza ajena, tan honda y cercana en el caso de los medios, que enrojece como propia al ver impúdicas complicidades. De haber cultivado ese submundo de siervos manejables que se apunta hasta acallar el sentido común. De habernos hecho perder prácticamente la esperanza de una regeneración.  Así que lo que diga Rajoy e interpreten las crónicas monclovitas casi es lo de menos.

El PP tiene la conciencia tranquila

Dice Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP, que tiene la conciencia tranquila, él y su partido tienen la conciencia tranquila. Ese delito del que usted me está hablando, la corrupción, es algo extensamente desconocido. Rajoy vuelve a ver manos inquisitoriales en quienes intentan indagar y atribuir responsabilidades a uno de los más grandes saqueos de las arcas públicas que ha podido darse en un país formalmente democrático. Pero, como dirían algunos de los escribidores del periodismo oficial, hay al menos dos formas de verlo.

El PP no se ha financiado ilegalmente durante décadas tal como contó su tesorero Luis Bárcenas –cuando hablaba– y confirmó con múltiples pruebas documentales la investigación judicial.  El PP no ha recibido donativos de empresarios a muchos de los cuales entregó luego obra pública. Ellos lo hacían por cariño y a quién mejor dar negocio en justa compensación.

No hubo sobres en B, ni cajas de puros llenas de billetes en B. No se cargaron los discos duros del ordenador de Bárcenas, borrándolos 35 veces, donde había aún más pruebas. Los SMS de Rajoy, presidente del Gobierno, fueron solo otra prueba de afecto. El propio Bárcenas pasó de ser un apestado a quien cargar las culpas, a un colega que defiende los intereses del PP en la Comisión investigadora del Congreso con la prepotencia que lo haría cualquiera de sus portavoces. Repartiendo culpas y responsabilidades fuera. Y callando cuanto dijo. Sopla el viento de otro lado, trayendo silencio. Nadie nunca supo nada, ni recordó, ni le constó y si alguna desviación mínima se produjo es atribuible en exclusiva a otro tesorero, Álvaro Lapuerta. Incapacitado actualmente por demencia sobrevenida. En el umbral  de los 90 años y tras haber sufrido una caída que le mantuvo en coma, es el único responsable de los deslices. Inimputable, tras una trayectoria marcada al servicio de la derecha ya desde el franquismo.

No hay Gürtel, ni Púnica, ni Lezo, ni Taula, ni Canal de Isabel II, ni el abecedario casi completo de la corrupción que ha podrido los cimientos de España los últimos años. Nadie en el PP se ha enriquecido sacando dinero hasta de los colegios, a costa de mandar a los niños a barracones prefabricados. No ha habido ni cacerías ni volquetes de putas para festejar la faena. Todo lo que usted creyó ver y sufrir no sucedió. El PP tiene la conciencia tranquila.

No se han cambiado a conveniencia jueces y fiscales, no hay trato de favor jamás. Las buenas gentes nombradas para presidir tribunales decisorios lo son por puro merecimiento. Moix no existió, Catalá es un ministro ejemplar.

España no se encuentra en la cúspide del crecimiento de la desigualdad en Europa. Los datos del aumento de la pobreza infantil no nos los creemos,  porque nosotros (ellos) nos creemos lo que queremos. Los votantes del PP tienen la conciencia tranquila. Crece el empleo con unas remuneraciones suficientes y somos las estrellas de la recuperación. Eso sólo podía hacerlo el PP que se encontró un país en bancarrota por sus Comunidades Autónomas que gestionaba en su mayoría dirigentes del PP. Y por la soga al cuello de la burbuja inmobiliaria que andan inflando otra vez. Si usted es prudente, sabrá apartarse.

Nunca hubo un Soria, ni un Wert. De Guindos se desvive por nuestros intereses económicos lo mismo que el presidente del Banco de España. El ministro de las amnistías fiscales siempre sabe lo que hace y ahí sigue. Y esa vicepresidenta que con tanto tino controla todo. Y, cuando se dice todo, es todo.

Rajoy sí existe, es el presidente que necesita España. La España de esta gente. Aunque si un día cesa, tendrán otro presidente de derechas a quien necesitar.

¿No leen ustedes los periódicos, escuchan las radios y ven las televisiones? No hay problema en el que se encuentre el PP, no digamos problema, no hay atisbo de duda, presunción de presunta posible implicación en algún indicio de principio de presunto delito, que no tenga ahí a unos servidores de la información prestos al quite. Con la conciencia muy tranquila.

Los periódicos de papel ya casi no editan portadas, editoriales, precisas columnas de opinión de los más fiables periodistas, sin un fin o dedicatoria específicos. Anegados en lágrimas o rabia además por la incomprensión que sufren.

Se notan voces molestas por ver entorpecida la labor del PP.  Que si una comisión parlamentaria, que si unas críticas por haber perdido 60.600 millones de euros de nuestro dinero en el rescate a los bancos (cosa que no pasó en otros países) o por la gestión de paraísos como el Parque Natural de Doñana que acaban entre llamas. Las urnas las carga el diablo, esto lo dicen de vez en cuando. Conllevan una pérdida de tiempo lamentable para quienes tan bien conocen lo que nos conviene. El Parlamento decididamente es un incordio.

Estos días andan abriendo (poca cosa) las cloacas de Interior, las cloacas del Estado. No terminamos de saber por qué ahora y así. En los bajos fondos se libran batallas por el poder, y producen movimientos. Las cloacas del Estado con sus dosieres, presiones, amenazas,  aparecen a nuestros ojos ahora con alguna mayor nitidez. Como una red subterránea, podrida de cavernas, que comunica emporios y palacios, búnkeres y desagües, intereses particulares y mucho dinero.

Las víctimas de este país, de sus poderes más insanos y sus cómplices, merecerían que unos cuantos de ellos se buscaran la conciencia, a ver si la han extraviado por algún sumidero. Y que ofrecieran alguna compensación. La mejor sería que depusieran las trampas y empezar a hablar de responsabilidades.

Asesinato machista en la ciudad aislada

Lees, vuelves a leer, que una mujer “ha fallecido” al tropezarse con unas manos que la estrangularon, presuntamente las de su marido. Y que “el supuesto autor ha intentado matarse clavándose un cuchillo en el tórax y el abdomen”. En realidad la autolesión ni siquiera ha penetrado, no ha sabido acabar con su vida con lo certero que fue segando la de su pareja. Él mismo llamó a la policía. Se ha confesado autor del crimen: estranguló a su mujer. De 55 años. Él tiene 61. Ha sido detenido. Ambos españoles. No había denuncias por malos tratos.

Madrid, Ciudad Lineal, calle de Alcalá,  abigarrado barrio que te conduce por un laberinto de Vírgenes al otro lado de la gran arteria, no menos enrevesado, de calles con nombres de intelectuales. En la de Vicente Espinel, en el número 27,  sucedió la tragedia en la noche del sábado. Encuentras el número por los periodistas apostados preguntando a los vecinos. Según manda el manual de los asesinatos machistas, la mayoría no sabe nada, no ha oído una riña, nada podían imaginar, saludan con mucha educación. Aunque hay dos niveles de relación social: están los del  “buenos días, buenas tardes” y los del “buenos días, buenas tardes ¿qué tal?”. Aquí es donde puede lograrse una mínima información.

Porque es cierto que la mayoría no sabe nada, ni siquiera se han enterado. En un barrio de calles estrechas y balcones en las fachadas en su mayoría, apenas se conocen unos con otros. La ciudad de vidas aisladas se extiende del centro a los extremos. Quizás podrían aportar algún dato si la vieran en fotografía. Sin imagen, no saben quién era. Signos de alarma en la mujer –china- que gestiona una pequeña tienda de ultramarinos y en la peluquería donde una docena de clientas latinoamericanas comentan el hecho. Con temor y resignación dicen: “Habría bebido, se ponen locos”. Nunca hay que aceptar esa excusa.

“Una excelente persona”

El “¿qué tal?” añadido al “Buenos días, buenas tardes” permite saber que él, Jesús, es “una excelente persona”, menos mal. Me lo dice una vecina del mismo portal.  Le conoce desde hace muchos años. Vivía con su madre, hasta que la conoció a ella –cuyo nombre no recuerda-, lo que pudo suceder hace 4 o 5 años. Jesús llevó a su madre a una residencia. Pocos datos, ninguno, para entender qué se gestó en aquella casa y tener el fin que tuvo.

“Había un partido y no paraban de gritar por todo el barrio, gol, gol”, explica una mujer de la casa de enfrente. Reflexiona que quizás la víctima pudo gritar y confundirse con la euforia del fútbol. A su lado, un hombre, español, da lustre a su coche sin cesar. El ¿qué tal?  al que llegaron no avanza demasiado en el conocimiento. La pareja era normal, ella era normal, él también. Comentamos cómo hemos llegado a vivir tan alejados de quienes tenemos al lado. A él también eso le parece normal.

Otra mujer apareció muerta este domingo por apuñalamiento  en Molina de Segura, Murcia. El presunto autor, un compañero de trabajo, se ha ahorcado. Y a otra en Collado Villalba, Madrid, la han encontrado sin vida, maniatada y con una bolsa de plástico en la cabeza.   Tres, en pocas horas. Son 28 las mujeres asesinadas por sus parejas en lo que va de año, según muestra la contabilidad. Pueden ser más, a las victimas mortales del machismo no las cuentan con demasiada precisión. Niños, hijos de los verdugos, también han caído víctimas de esta lacra. Y quedan las secuelas de quienes supieron que papá mató a mamá. Y permanecen los daños a toda una sociedad aquejada de permisividad, y de una abrumadora indiferencia.

Es cierto que ahora las reacciones son más intensas, cuando se dan.  Pero más localizadas. Quisiera fuera una falsa impresión la que he experimentado comparando otras épocas:  que los asesinatos machistas han entrado en el efecto vacuna, como la corrupción, y ya se asumen poco menos que como inevitables. Y no lo son. La aberración es que existan.

El gobierno del PP restó medios a la lucha contra la violencia machista. Los presupuestos que se dirimen ahora, a punto de lograr el suficiente apoyo parlamentario, mantienen la tónica. El trabajo positivo precisa inversión económica y cambios en la mentalidad.

Las mujeres de la calle Vicente Espinel y aledaños se preocupan, la tarea nos supera. En Alcalá, por la zona de las tiendas de ropa abiertas en domingo, ponen una cierta distancia. La asesinada número 28 de 2017 no tiene nombre, ni foto. Aún. Solo una vecina corre, descompuesta, repitiendo: “Que no haya sido Susana, que no haya sido Susana”. Parece no verlo descabellado.  Cualquier mujer es víctima posible. Lo normal.  En los pueblos y en la ciudad aislada, en la ciudad cerrada, ciega, sorda y muda, ajena a los gritos que no son “gol”.

Dicen que se está poniendo en peligro el Estado de Derecho

El PP ha copado la cúpula judicial. El nombramiento de los jueces Concha Espejel y Enrique López –recusados en la Gürtel por su vinculación al PP–, para dirigir dos salas fundamentales de la Audiencia Nacional, ha producido un escándalo considerable. Ambos, desde Penal y Apelaciones, tendrán a su cargo precisamente dilucidar los casos de corrupción del PP. Ha sido posible por los votos de los vocales adscritos al PP en el CGPJ, el órgano de gobierno de los jueces. Disculpen la repetición de las siglas PP en el texto, es que se repiten igual en nuestras Instituciones.

“Se cierra el círculo”, decían desolados desde Jueces para la Democracia. “Hay un asalto enorme del poder político para colocar jueces y fiscales afines en órganos decisivos que juzgan la corrupción”, escribe su portavoz Joaquim Bosch. Se pone en riesgo el Estado de Derecho, concluyen expertos independientes. Hasta los prudentes o tibios habituales se muestran estupefactos.

No hay mayor problema. El PP ha podido comprobar que sus escándalos se diluyen en poco tiempo y les compensa pasar unos días rebatiendo acusaciones, limitadas, con cara de cemento. El mecanismo es siempre el mismo. Las operaciones que se avistan terminan confirmándose –imprescindible la serie de artículos de Elisa Benisobre justicia–. Se produce un alboroto, limitado, y el hecho consumado se queda. El tratamiento mediático ayuda mucho en la tarea. De los periódicos grandes –cada vez menos grandes– de tirada nacional solo El Mundo traía en portada este viernes el acceso a un puesto clave de la Audiencia de una jueza afín, muy afín, al PP. Pasen ustedes a las radios y televisiones y verán cuántas hablan de esto que nos afecta de forma concluyente. Igual el periodismo también está copado, colonizado.

Todo empezó mucho antes. Aquella mayoría absoluta del PP en 2011 desencadenó una contrarreforma judicial sin precedentes. Se ampliaron las funciones del Tribunal Constitucional para darle poder sancionador y fueron accediendo a cargos fundamentales profesionales de reconocida solvencia… en el PP. O, aunque en mucha menor medida, en el PSOE. Porque los relevos en el TC  a repartir entre ambos partidos, excluyendo a los demás, se realizaron en este marzo, en el curioso tiempo de prórroga del que disfrutaba Rajoy como presidente del Gobierno.

A la cúpula fiscal, en constante entredicho, se la considera diseñada al servicio de los intereses del PP. El ministro de Justicia ha sido hasta recusado en el Congreso. Se les sorprende en inexactitudes, por no decir mentiras, reiteradas, Moix, fiscal jefe Anticorrupción, es un claro exponente, y no pasa nada. Ayuda, insisto, el tratamiento mediático. La presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Victoria Prego, se molestó en escribir un artículo laudatorio a “ Moix, el buen fiscal vapuleado“.

Preguntémonos como haría el Derecho Romano, fuente de todo el Derecho, a quién beneficia este estado de cosas. Más aún, preguntémonos qué tipo de organización monta esta estructura judicial y la acompaña de las leyes y códigos “Mordaza” para castigar las protesta. Fueron calificados de antidemocráticos por el Consejo de Europa. De Ley Ominosa por el New York Times y no fue obstáculo alguno para promulgarlos y para que permanezcan. La justicia española es una de las más desprestigiada de Europa.

La separación de poderes es la esencia del Estado de Derecho. ¿Está en peligro en España?

Pasemos a la política. El socio de gobierno del PP, Ciudadanos, calla sustancialmente ante esta situación. El tiempo ha confirmado lo que desde el comienzo se apreciaba: su objetivo prioritario es el mantenimiento en el gobierno del PP, de la derecha incluso corrupta. Sean cuales sean sus declaraciones, los hechos lo confirman.

El caso del PSOE merece una disección ordenada. El Gobierno de Rajoy ha cerrado ese círculo judicial en la actual legislatura. El golpe de mano interno que apartó a Pedro Sánchez de la Secretaría General el 1 de octubre fue esencial para ello. Imprescindible. Las nuevas primarias han demostrado que se obró en contra de la militancia. Que realmente la militancia era partidaria del No a Rajoy. Igual que sus votantes que recibieron el mismo mensaje antes de acudir a las urnas. Ateniéndonos a los hechos, el objetivo prioritario del PSOE que quedó era evitar un gobierno progresista y por tanto apostar por la continuidad del PP. Siguiendo el hilo del razonamiento fue una decisión que cambió el rumbo previsto. Una decisión que afectó a toda la sociedad.

Es el colmo oír en tertulias o ver en la prensa que Pedro Sánchez está haciendo “tragar sapos” a los susanistas. Después de lo sucedido. Todavía habrá que ver si la guerra no trae nuevos episodios. El Intermedio, de la Sexta, elaboró un resumen de declaraciones antes y después de las primarias del domingo, demoledor.

Tenemos que atender a otros elementos esenciales. Es inaudito en democracia, intolerable, digan lo que digan los reglamentos que se fabricaron que un presidente o una presidenta no responda a una moción de censura presentada legítimamente. Es lo que va a hacer Rajoy y también Cifuentes, presidenta de Madrid, señalada por corrupción. Ciudadanos lo ve bien, el PSOE no se opone.  El PP despliega esa prepotencia porque lo sabe.

Lo poco que permanece al margen de ese entendimiento tácito es el Parlamento. Algunos ayuntamientos también. Con Unidos Podemos entró un tipo de diputados y senadores al que los establecidos tratan como advenedizos. Por eso se niegan a responder personalmente a su moción Rajoy y Cifuentes. La endogamia es corta de miras, siquiera para ver al conjunto de la ciudadanía a la que las Cortes representan. La realidad española no admite esperas a una moción de censura a Rajoy y a cuantos le sustentan. Aunque venga mal al PSOE y sea comprensible en este momento.

El papel de la prensa afín es fundamental al objetivo, determinante. El silenciar o alterar noticias, el descomunal embudo con el que se aborda la información internacional por si influye en la política española. La protesta por la corrupción del presidente que echó a Dilma Russeff en Brasil y la represión con el ejército patrullando por las calles apenas se ha difundido o comentado.

La deuda pública, cebada como para un banquete de inversores y especuladores. Bruselas, sin levantar la vigilancia a otras desviaciones como ha hecho ya con Portugal. La desigualdad, disparada. Los recortes en lo esencial, inamovibles. Subvencionando con dinero público los errores de bancos, concesionarias de autopistas y operaciones como Castor. Y la justicia que escandaliza con sus nombramientos y deja voces grabadas de vergüenza, como la de un expresidente de Madrid hoy encarcelado y un exministro. Jueces que convienen o no convienen y hay que “poner a tomar por culo a Onteniente”, en la senda de lo que luego ocurre.

Y todavía es un “numerito” una moción de censura, o hay que esperar.

Con todo ello y mucho más, ¿se puede considerar que está en peligro el Estado de Derecho? Un riesgo es algo que se vislumbra y está por venir.

¿Ustedes qué opinan?

“Limones negros” de Javier Valenzuela

El periodista Javier Valenzuela ha sacado nuevo libro, su segunda novela. Limones negros, Anantes, 2017. Se desarrolla, como la primera, en Tánger, Marruecos. Ciudad cítrica,  nos dice, por los limones, naranjas y mandarinas que ya forman parte de su obra literaria. Doy fe de lo que cuesta escribir una trama de ficción o remedo de ficción: la técnica es distinta al ensayo. Lo que hace Javier es conocer como su casa y su tierra esta ciudad y situarnos en ella con naturalidad, de una forma casi gráfica. Escenarios reales en los que van apareciendo personas reales que hablan como la mayoría de nosotros.

Siento un gran cariño por Javier Valenzuela. Lo encontré de casualidad cuando andaba desconcertada por el ERE de TVE que me había puesto en la calle y me echó un cable. El cable, para que escribiera y siguiera haciendo periodismo de alguna manera. Por camaradería. Lo que se dice un tío legal. Después fue él quien se quedó sin empleo, cuando El País hizo su ERE de grandísimos periodistas. Javier Valenzuela trabajó allí 30 años. Fue director adjunto, director adjunto de opinión, y corresponsal en Beirut, Rabat, París y Washington.

Por eso quiero hablaros de su libro, ya, poco después de empezar con el texto. Simplemente de lo que voy leyendo. Es una novela negra, naturalmente. Valenzuela es un especialista en el género, como lector.  El eje central es la corrupción. La española que busca nuevos horizontes y cruza el Estrecho. Con sus interrogantes, desde luego.

valenzuela.limones.jpg

valenzuela.limones.personajes

De momento me he encontrado con el pobre Sepúlveda y su trauma de haber dejado de fumar. Vista mi propia experiencia, el trauma es realmente haber fumado y las consecuencias de dejarlo. Así que no es difícil ponerse en su piel, si bien empieza siendo un tanto tibio en compromisos sociales. Intuyo que no le durará mucho, porque toparse con la realidad, la suciedad, suele cambiar actitudes en la buena gente. Entre las mujeres, veremos. De entrada, Leila es con la que menos me identifico.

Pero lo apasionante es ser un lector informado, que sabe más que los personajes -una de las técnicas de la novela-. Sé que hay varios asesinatos, pero no a quiénes les va a tocar.  Ni cómo se desarrollarán los acontecimientos.

Ahí estoy pues. Llena de curiosidad y deseando mucha suerte con su nuevo libro a Javier Valenzuela.

Estado de indecencia

catala-rajoy-congreso

Catalá y Rajoy en el Congreso.

No bastaban el saqueo reiterado del dinero público y las maniobras de distracción, ahora se da el salto cualitativo de intentar normalizarlo. La laxitud moral que nos atribuyen a los españoles desde los tiempos de la Picaresca vive momentos de esplendor. En Rumanía el gobierno se propuso hasta legalizar la corrupción (leve, decían) y dos ministros han saltado para calmar la indignación ciudadana. Aquí ya ni causan especial sobresalto la cadena de desvergüenzas que nos caen encima a diario. Lo prueba lo sucedido en apenas una semana, citando solo lo más relevante.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, coparía él solo la ración para revolver estómagos curtidos. Es el autor del dicho ‘Prevaricar no es corrupción’, formulado al indultar a unos funcionarios condenados por su actividad delictiva continuada. Los jueces no saben, las fiscales, mucho menos. Catalá descalificó expresamente a las del Caso Púnica. Apoyando por la banda derecha, llegaba el portavoz del PP Rafael Hernando para defender que la Fiscalía General ponga límites a los fiscales que se “inventen delitos”. Como se sospechaba los cambios anunciados este miércoles han relevado a Fiscales esenciales, como el de Murcia,  y ponen de Fiscal Anticorrupción a uno especialmente cómodo para el PP, como se puede apreciar por la información de eldiarioes.

La Fiscalía General, precisamente. La que proporcionó al presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, información reservada de su imputación, según admitió Catalá sin un pestañeo. La que le avisaba de que no sería imputado. El presidente murciano está acusado de prevaricación continuada, fraude contra la Administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos. Y va a tener que declarar ante la Audiencia Nacional, a pesar de la oposición de la Fiscalía Anticorrupción. El PP le apoya con firmeza. No ven corrupción por parte alguna.

En la Murcia entregada al PP ocurren hechos curiosos, como recordando el ambiente de la Tangentópolis italiana. El asalto a la casa de un subinspector de Hacienda que investiga para la Fiscalía casos de corrupción en la Comunidad y, en la misma semana, un nuevo allanamiento al domicilio del fiscal anticorrupción, tras el de junio en el que se llevaron el ordenador con datos de casos judiciales.

Otro presidente autonómico del PP, Pedro Sánz, se ha librado por el momento de ir al juzgado por el caso de su chalet ilegal y del decreto que aprobó para regularizarlo. La Fiscalía también lo ha evitado. Concretamente, el fiscal del caso cambió de criterio en menos de dos semanas, según informaba El Mundo.

soria-rajoy

Al exministro offshore José Manuel Soria le ha ido peor a causa de la tenacidad periodística. Los hechos se inician cuando eldiario.es publica que ha sido invitado a una suite de lujo en Punta Cana (con mayordomo las 24 horas del día), por un empresario amigo suyo que tiene un hotel ilegal en Lanzarote. Soria lo niega y demanda al diario.es, a su director Ignacio Escolar y al autor de la noticia Carlos Sosa. Tras un intento de componenda a la que Escolar se negó. Un juez acaba de sentenciar contra Soria, afirmando la veracidad de la información e incluso su interés como servicio público. Obliga a pagar las costas al exministro.

Para la historia del cinismo quedan las declaraciones de inocencia de Soria cargadas de acusaciones. Gran parte de la prensa parece no compartir la necesidad de esta información relevante. Cuesta encontrar la noticia destacada en los medios.

rajoy-murcia

Rajoy con el presidente de Murcia

Y entre tanto Rajoy no sabe nada. No ha leído siquiera la sentencia contra Soria, dice. De nuevo osan hablarle de alguien de su remoto pasado. Aquel señor que nombró ministro al llegar al gobierno en 2011 y hace solo meses quiso mandar “becado” al Banco Mundial. Rajoy nunca sabe nada, salvo cuando “tiene la impresión” de que a la infanta le irá bien. O cuando tiene “la convicción moral de que ha sido ETA”, respecto a los atentados del 11M en entrevista publicada en El Mundo en día de reflexión en 2011. O cuando pide respeto y presunción de inocencia para el presidente de Murcia.

infanta-urdangarin

Faltaba la sentencia del Caso Nóos. Cristina de Borbón resultó absuelta de responsabilidad penal, no así de una tenue multa. Su marido Iñaki Urdangarin fue condenado a 6 años y 3 meses de cárcel. La tercera parte de lo que pedía el fiscal y dos años menos que su segundo en la trama Diego Torres. La hija del Rey Juan Carlos y hermana del Rey Felipe ha sido considerada por la justicia ignorante de los hechos.

Aquí se han saltado todas las barreras. Medios y políticos se volcaron en parabienes. El PSOE afirmó que “la sentencia muestra el funcionamiento ejemplar de la justicia”. Ramón Jáuregui llegó a calificarla de “Orgullo para la democracia” en la Cadena SER. La derecha oficial, PP y Ciudadanos, participaron del mismo júbilo. “Queda demostrado que en España funciona el Estado de Derecho y que nadie está por encima de la ley”, concluía en editorial El País. Para ABC, Nóos ha entrado en “sus proporciones”. Por el contrario, Ignacio Escolar argumentaba, con datos comparados, que “ Sin la infanta no habría habido negocio, con ella se gastó el botín. Cristina de Borbón estaba allí. Era cómplice y coartada, escudo y arma de su marido, Iñaki Urdangarin”. La Razón ya avanza que Zarzuela debate sobre la rehabilitación de la infanta tras su absolución.

La enumeración de esta semana delirante chirría pero hay que ir más allá. Incluso personas poco sospechosas de contaminación han alabado la simple celebración del juicio sobre Nóos. Alegando que hubiera sido impensable hace 15 años. ¿15?, entonces ¿vivimos en un remedo de democracia con condiciones? ¿Debemos dar las gracias por permitirnos soñar con la justicia? ¿No condenar a familiares de sangre del rey son las “proporciones” requeridas? El colmo es ya explicar esta sentencia por “Razón de Estado”, compartida o no. ¿Hemos de entender que España se tambalea si se certifica por sentencia judicial que parientes directos del rey son unos delincuentes que han robado o distraído dinero público? ¿Los problemas de honestidad de la familia del jefe del Estado serían intocables por el bien del conjunto de los españoles?

El dinero público ha desaparecido de las arcas en todos los casos. En la Púnica, la Gúrtel, Nóos y la larga lista de corrupciones que son atropellos a la integridad y dignidad como pueblo. Mantener al mando a estas élites tan tiznadas dice mucho de España. Toda la sarta de perversiones que nos aquejan son hechos consumados. Las responsabilidades en cambio se diluyen.

Por las palabras de personajes de relevancia pública, la honradez y la credibilidad son ya valores negociables. De manera que se está educando en la indecencia. También en el abandono de valores éticos que sí sustentan una sociedad. Un padre de la Constitución “levita” por la absolución de la infanta, como un vendedor de telefónica rindiendo cuentas, en palabras de Antón Losada. Juan Luis Cebrián, director de El País, se lanza un poco más y pide que se invada Cataluña y se suspenda su autonomía; denosta la Ley de Memoria histórica y le saca la cara al franquismo. Un diputado canario rechaza que se investigue a la Fundación Francisco Franco porque es “inquina innecesaria”. Mucha complicidad y mirar para otro lado desde sillas del poder se ha dado para llegar a esta situación.  Demasiada comprensión ante la inmundicia. Tantos pelillos se han echado al  mar de la decencia que lo han atascado.

Pocos han resumido estos días el espíritu que impera en estas gentes. Rafael Hernando lo declaró en ABC: “ Mantener principios inquebrantables te convierte en una opción inútil”. No puede estar más claro, ni Groucho Marx  lo hubiera dicho mejor.

*Publicado en eldiarioes

¿Alguien cree que esto no subyace en el debate político? ¿En qué sentido si influye?

Toda priorización, en todos los medios, tiene algo de subjetivo. El periodismo aspira a que esa selección sea honesta. Son noticias del día o muy recientes. Y faltarían pasos intermedios igual demasiado explícitos. Estas capturas de imagen son más que suficiente, sin embargo.

pp-valencia-corrupcion

gurtel-sentencia

transparencia-bancosbrandy

iglesia-congresorato-conferenciasrato-santanderabc-nuclearespensiones-pisosemprung-pensionesdiaz-democraciacis-psoepablo-errejonlomasvistoaudiencias-tv

Yak 42, símbolo de ignominia


Federico Trillo, entonces Ministro de Defensa,  en el lugar del accidente bajo paragüas

Federico Trillo, entonces Ministro de Defensa, en el lugar del accidente bajo paragüas

Partía el corazón ver el desconsuelo y la rabia de familiares de las víctimas del Yak 42 aquel final de mayo de 2003. El día 26, un avión ucraniano de la UM Airlines se había estrellado en Turquía con 75 personas a bordo, entre ellas todo el pasaje: 62 militares españoles. Regresaban a casa tras una misión en Afganistán y Kirguistán de 4 meses y medio.Y habían advertido reiteradamente a sus allegados de las lamentables condiciones en las que viajaban. El comandante José Manuel Ripollés remitió a un amigo un correo electrónico 4 días antes del accidente mostrando su preocupación: “Son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite (…) la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia”. Ripollés era hermano de una compañera de TVE, que sería incansable en la exigencia de responsabilidades.

El relato era similar en los distintos escenarios. Familias compungidas en las que nos colamos los periodistas, esta vez para saber las quejas previas de las víctimas y la impotencia de sus seres queridos. Velatorios sin el fallecido, o aquel entierro en Valencia en el que un padre roto empujó el féretro de su hijo en el nicho con una expresión difícil de olvidar. Ocurre que las víctimas se ven de forma distinta cuando se asiste a su tragedia, a la vida que dejan, a la sensación de la fatalidad eludible y es algo que deberíamos saber comunicar.

Llegó después el funeral de Estado en Torrejón de Ardoz. A toda prisa. Con presencia de los reyes y el príncipe de Asturias, y retransmitido en directo por las cadenas de televisión de ámbito nacional. Se declaró luto oficial, con sus banderas a media asta. Y se entregó a las familias unos ataúdes con los restos que no siempre correspondían a sus parientes. La chapuza de las identificaciones, para llegar a tiempo al solemne funeral, ha quedado inscrita en los anales de la ignominia patria.

Y comenzó un lío jurídico –no es exagerado emplear ese término- en el que el ministro de Defensa en ese momento, Federico Trillo, quedó absolutamente exonerado. Incluso revalidado. Mariano Rajoy le defendió reiteradamente, Trillo fue diputado por Alicante, y comentó que las urnas le habían avalado.

Ahora se ha conocido el dictamen del Consejo de Estado aprobado el 20 de octubre. El 3 de enero, desde el 20 de octubre. Por unanimidad de la Comisión Permanente reconocen oficialmente -por primera vez y después de 13 años- la responsabilidad del Ministerio de Defensa en los hechos. Afirman que “el accidente pudo haberse evitado si estos (los responsables de Defensa) hubieran cumplido con su deber de velar por las condiciones en que viajaban los soldados”, según informa El País. Diario que ha adelantado la noticia, la ha relegado después por alguna minucia de Podemos y no es fácil encontrarla en el resto de los medios.

Salomónicamente, según suele decirse, el Consejo de Estado admite la responsabilidad pero no la inculpación, tampoco ahora hay delito. Murieron 62 personas, que podrían seguir vivas de cumplirse las normas. Por cierto, nadie nos explicó por qué se contrataban esos aviones deplorables, disponiendo el ejército español de aparatos adecuados. Las consecuencias de tamañas irregularidades han quedado muy difusas.

La demanda económica contra la compañía ucraniana sí prosperó estipulando indemnizaciones. Las penales no. En 2012 se declaró el sobreseimiento de los seis altos mandos militares imputados. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ratificó el archivo de la causa. No había delito, sentenció.

En el proceso por las identificaciones, resultó condenado a tres años de prisión el general médico Vicente Navarro y a 18 meses los comandantes sanitarios José Ramón Ramírez y Miguel Ángel Sáez. Por un delito de falsedad en documento oficial al haber adulterado las identificaciones de 30 de los 62 militares fallecidos. El general murió antes de cumplir condena y los comandantes fueron indultados por Rajoy de su inhabilitación que implicaba la salida del ejército. Tampoco ingresaron en prisión, al ser pena inferior a dos años. Pagaron la multa de 900 euros.

Federico Trillo sigue de Embajador de España en Londres.

*Publicado en eldiarioes

Un gobierno con desgana

 
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en la tribuna de oradores del Congreso. /EFE
 

Es como si Rajoy pretendiera dar a su Gobierno un carácter transitorio, como si lo hubiera abordado con la misma indolencia que imprime a todo lo que no sea el fútbol y algunos otros intereses. No ha presentado grandes novedades, ni propone un ápice de renovación. Equilibrios de poderes en el PP. Salen Jorge Fernández Díaz y García-Margallo, como aconsejaban a Rajoy algunos de sus diarios de apoyo a los que tanto debe. Deja en Hacienda a Montoro, sin atender a las mismas recomendaciones, y no hay cambios notables.

Entre las caras nuevas, el ministro de Exteriores, Alfonso María Dastis. 61 años. Diplomático de carrera, funcionario con gran experiencia, era hasta ahora el Embajador de España ante la UE. Uno de los más jovenes es Íñigo de la Serna, 45 años, actual alcalde de Santander. Tras diez años en el cargo, gobernaba ahora en minoría gracias a la postura de los concejales de Ciudadanos. El Supremo acaba de tumbar su plan urbanístico, considerado irreal en sus proporciones y con fuerte recalificación de suelo no urbanizable. Lo más apropiado para hacerse cargo de Fomento con todas sus obras.

Soraya Sáenz de Santamaría sigue siendo la mano derecha de Rajoy. Y en justo pago, mantiene la Vicepresidencia y añade Administraciones Territoriales. Puesto clave para controlar lo que llaman “la deriva catalanista” y la financiación autónomica. Hasta el último momento ha estado en pugna con María Dolores de Cospedal, nueva ministra de Defensa, estirando de la cuerda cada una de las dos rivales de poder, por el control del CNI. El Centro Nacional de Inteligencia parece haberse convertido en una codiciado instrumento. Lo mantiene la vicepresidenta; del mal, el menor.

Cospedal viene avalada por ser la más activa con la tijera en su etapa como presidenta de Castilla-La Mancha y ahora le toca gestionar el legado de Morenés con sus grandes compras de armamento. Por fin cumple su gran sueño de ser ministra y seguro que, dado su carácter de dureza inapelable, se sentirá cómoda en la función.

Interior le ha correspondido a su amigo Juan Ignacio Zoido, juez de profesión y sin ninguna experiencia en las labores que ahora se le encomiendan. Exalcalde de Sevilla, fue delegado del Gobierno en la comunidad manchega. Los indicios apuntan a que será un Fernández Díaz con acento andaluz; comparte con su predecesor el fervor religioso y una ideología fuertemente conservadora. Amigo también de la jueza Alaya entró por ello en algunas controversias, precisamente con el PSOE andaluz, el gran artífice de que Rajoy siga en el gobierno. Activo en Twitter y hasta discutidor, en este punto representa una cierta novedad respecto a sus colegas. Rafael Catalá se queda con Justicia donde ha prestado grandes servicios a la causa del PP.

La voz amable  de Íñigo Méndez de Vigo será la encargada de la Portavocía del Gobierno. Cargo que va a compatibilzar con Educación, Cultura y Deporte. Asuntos baladíes para el PP, se conoce, que no merecen ministerio individualizado. Méndez de Vigo fue, casualmente, el anterior Embajador ante la UE. Barón de Claret, de los de verdad, de la nobleza.

Mujeres pocas, las fieles escuderas de Rajoy como García Tejerina que repite en otro multiministerio: Agricultura, Pesca y Alimentación y Medio Ambiente. En cambio Fátima Báñez se queda solo con su Empleo y… Seguridad Social en lugar de Servicios Sociales. Su trágica Reforma Laboral es la prueba de cómo Rajoy siempre puede contar con ella.

Servicios Sociales e Igualdad han recaído en Dolors Montserrat, una abogada y diputada catalana perteneciente a una sólida saga del PP en la Comunidad. Y que, por cierto, debe un par de millones largos de euros a Hacienda. En esta lotería de intereses, le ha correspondido también Sanidad, nada menos. El modelo catalán de salud es a menudo más duro que el del resto del Estado, no es la mejor inspiración. Sanidad tampoco merece un Ministerio propio pese a su vital importancia. Transferida la gestión a las Comunidades Autónomas, precisa de directrices generales.

Luis de Guindos, que soñó con ser presidente del Eurogrupo, se queda en el gobierno. Bien servido, eso sí. Mantiene el Ministerio de Economía, sin Vicepresidencia. Y añade Industria que es un buen bocado. Álvaro Nadal, del clan de los “sorayos”, gran apoyo de Rajoy y hasta ahora jefe de la Oficina Económica del Gobierno, se ocupará de Energía, Turismo y Agenda Digital. Como se puede apreciar, tres sectores íntimamente relacionados de igual modo.

La desgana puede ser contagiosa, fundamentada. La ardua noticia fue ya que Rajoy volviera a formar gobierno en sí y  ésa ya la tragamos, aunque permanezca sin digerir. Parecía inconcebible que un partido encausado por corrupción y con sus tesoreros y múltiples miembros sentados también en el banquillo, continuara gobernando. Pero ocurren cosas en esta España nuestra como que el partido nominalmente socialista, PSOE, haya llegado a niveles de ruptura y escarnio por darle de nuevo el gobierno. De los regeneradores de Ciudadanos –que hasta han impedido una comisión para investigar al PP de Aznar en la Guerra de Irak– poco más se puede decir. El bloque ha levantado un muro de apoyo, defensa y exclusión de los enemigos. La apariencia de transitoriedad no implica que no vaya a durar 4 años más. O 5.

Insistir quizás en que no es cierta la consigna que repiten en los medios: Rajoy no tenía mayoría. No le votaron 16 millones de personas, algunos de esos millones (los de PSOE y Ciudadanos) votaron precisamente para que no gobernara.

No hay novedades. Las que siguen la línea del PP. Más recortes y subidas de impuestos. De algún lado han de salir los 5.500 millones que, nos dicen, “Bruselas exige”, como consecuencia de la gestión de Rajoy incumpliendo el déficit. La Deuda Pública sigue impagada y casi impagable tras el extraordinario aumento registrado en estos años. Las pensiones en el punto de mira. Los trabajos precarios no dan confianza alguna en su mantenimiento por esta vía. Y veremos qué pasa con la Ley Mordaza con un PSOE que multa y cesa con saña a sus miembros coherentes por negarse a hacer presidente a Rajoy.  Siquiera de forma testimonial.

Nada cambiará a mejor para los ciudadanos, para los jóvenes emigrantes que seguirán sin poder volver, o hacer planes de futuro en España. Para los trabajadores entrados en la pobreza, “pese” a la recuperación, como suelen decir. El 28% están en riesgo de exclusión social por la bajada de salarios, según Intermon Oxfam. Para el conjunto  de la sociedad en sí. Esto va de otro palo.

*Publicado en eldiarioes

¿Cómo resistir a esta obscena manta de miserias?

 

“¿Cómo transmitir a tus hijos que existe la Justicia, que el esfuerzo recompensa, que el mal se castiga… cuando vives lo contrario?” Las preguntas en Twitter de Lore Beltz, una joven madre aparentemente, son las que se hace cualquier persona dotada de conciencia. Y es cierto que la obscena manta de miserias que nos está cayendo no permite apenas ni recuperarse tras cada andanada. Allí tenemos vomitando corrupciones a los imputados de la trama Gürtel y otras tramas, en las que siempre está el Partido Popular. Y ves a sus portavoces eximiéndose de responsabilidades con un cinismo que excede todos los límites imaginables. Las mismas personas que se disponen a gestionar otra vez los asuntos de todos, apoyados por un poderosos y turbio sector del colega PSOE.

Oír a Francisco Correa, la cabeza visible de la Gürtel, es entender en qué terminó convertido el bipartidismo español. Y hiere tanto el saqueo, como la desvergüenza con la que se cuenta. Y la conspiración política a la altura de cómo se argumenta. ¿Se puede declarar sin sonrojo como ha hecho el portavoz de la Gestora del PSOE que “investir a Rajoy servirá para “sanar el daño” que hizo el PP”?  Modistos y curanderos por el mismo precio.

Produce indefensión comprobar que, cuando más ansias de cambio se pedían y se precisaban, vuelve a triunfar esa concepción de la política que consiste en sacar provecho de la sociedad que te ha dado las llaves del poder, sin el menor escrúpulo en saquearla. Y pensar que a unos cuantos millones de personas les da absolutamente igual que nos roben a todos.  Y que emigrar empieza a no ser una opción porque puedes toparte con la Raza Brexit que no te deje ni entrar en su paradisiaco país o que también te lo impidan en el resto de países que abrazan con igual ceguera la ultraderecha o, con más precisión, reeditan los fascismos.

Habrá tiempo de analizar el Golpe de Octubre en España que está a punto de mandarnos otra vez a la historia de la infamia, lo importante ahora es salir de la ira y el estupor para volver a preguntarse si ser decente vale la pena. Si buscar el bien común tiene algún futuro.  Si mantenerse en pie es preferible a la técnica para avanzar en el poder que definía Heinrich Mann en “El súbdito!: “Para arriba encorvarse, para abajo pisotear”. Estos días, el festejo del día 12 en particular, nos dejó pruebas hasta gráficas de ello.

“La resistencia es, seguramente, ese descubrimiento. Así que todas las apelaciones al desastre total, corrupción endémica y demás no suelen contribuir a la resistencia, sino que consolidan la reacción y niegan la posibilidad de oponer fuerza a la violencia del otro. Pero la resistencia no debe formar parte de la duda. Incluso si se cree que las cosas no tienen remedio, existe la obligación de estar decidido a cambiarlas”, escribía aquí la periodista Soledad Gallego Díaz en un estimulante artículo apelando a los “veranos invencibles”. (Puedes leerlo aquí).

No es solo cuestión de dignidad –que también-, pero no son solo valores éticos los que han de ser invocados. Las sociedades desiguales e injustas funcionan peor que las igualitarias y libres. En las primeras aumentan las tensiones sociales,  las enfermedades, los problemas mentales. Se reduce la esperanza de vida. Crece la violencia.  Las sociedades con mayor respeto a los derechos sociales, a los derechos en general, responden mejor a las crisis. Son incluso más competitivas.

Desde ese punto de vista pragmático, una sociedad más abierta permite desarrollar el potencial  de distintos modelos de creatividad, es más plural y rica. Las monolíticas -y más si  el grupo dirigente es como el que se dibuja ahora en España, ultraconservador y muy cerrado en ideas- se vuelva en crear zotes. Ese pavoroso prototipo de la mediocridad que rechaza la diferencia con la represión y la trampa.  No renta apostar por la injusticia. Basta ver las consecuencias de estar gobernados por personas con alma de general o sargento chusqueros.

¿Dónde estaríamos sin aquellos cuyo esfuerzo hizo avanzar a la Humanidad? Desde Copérnico a Darwin, a Newton, a Fleming si se quiere, a quienes siguen avanzando en el conocimiento científico. Algunos de ellos se dejaron más que la piel en su batalla contra la intolerancia. Que se lo digan a Hypatia de Alejandría. ¿Y dónde sin todos aquellos que prefirieron la firmeza de sus convicciones, el valor, a bajar la cerviz y tragar? Rosa Parks cuando se negó a bajarse de aquel autobús para blancos en Montgomery. Sin quienes cada día hoy siguen dando ejemplos de dignidad y de coraje en los mares de la vergüenza europea y todos los campos de la codicia.

¿El mal gana siempre? Muchas veces, demasiadas. Aunque no todo el que se arrastra consigue levantar al final la cabeza del barro. La maldad, la bajeza, la trampa, no vacuna contra la caída. A veces todo lo contrario, siempre habrá alguien más rastrero dispuesto a auparse sobre quien sea sin escrúpulos.

Nos acaban de hacer Nobel de Literatura a Bob Dylan. Nos lo han hecho en particular a aquellos que crecimos en varias primaveras de sueños de libertad, resistentes y fructiferos como los veranos invencibles. Sembrando bajo los adoquines las raíces de la posibilidad. Porque una cosa es retroceder, como está haciendo está sociedad, y otra regresar a las ideas que nos sustentaron en tiempos de avances. Ya son de todos. De los que tengan vista y coraje. Para volver a convencerse de que los tiempos están cambiando y  sumergirán como una piedra a los que se niegan a nadar con todos.

La respuesta existe. Vuela libre en el viento. Y pensar que no solo hay héroes y tiranos, la mayoría son simplemente arrastrados por la corriente.

*Publicado en ctxt.es

A %d blogueros les gusta esto: