¿Sustituirán las urnas por encuestas?

El mercado de encuestas en España presenta un surtido que para sí quisieran las fruterías de lujo. Hay para todos los gustos. El mostrador más colorido es el diario de Pedro J. Ramírez llamado El Español  –que parece hacer sus encuestas en la puerta de las sedes de Ciudadanos-.  Según la que acaban de publicar el “apoyo a Ciudadanos sube en todas las franjas de edad y se multiplica por 7 entre los mayores de 65 años”. Villacís, dicen en otra,  va a conseguir la alcaldía de Madrid. Sola o en compañía de otros: el PP.

La Razón nos cuenta que el 69 % de los votantes del PP quieren a Rajoy como candidato. La de Metroscopia para El País dice todo lo contrario: el 63% rechaza a Rajoy y solo lo desea como opción el 35%.

Metroscopia da ganador a Ciudadanos con 8 puntos por encima del PP.  Lo comparte la de Público, aunque con menos diferencia: 4 puntos. En El País sin embargo advierten de una bajada o ralentización del partido naranja y de una subida de Unidos Podemos. Dedican un artículo separado para describirnos “el lento descenso del PSOE”.

Ah, pero el partido que lidera Pedro Sánchez ha hecho estudios internos –con una relectura de todo este maremágnum, decía Ábalos- y  prevén ganar las municipales y europeas por amplio margen. Tanto que dejan a sus competidores a bastante distancia. Incluso a Ciudadanos y, desde luego, a Podemos e Izquierda Unida que andan por los suelos demoscópicos en su valoración. Pablo Iglesias declara, en La Sexta, que las encuestas han tenido fallos importantes últimamente.

Y en medio aparece Ciudadanos dispuesto a dilucidar sus “marrones” vía encuesta. Qué hacer con Cifuentes, por ejemplo, como publicó en exclusiva Eldiario.es. Dudaban entre mantenerla como presidenta, apoyar la moción de censura del PSOE, gobernar con estos, gobernar con el PP… toda la gama. Por fin decidieron pedir su dimisión a 21 días vista, plazo que ahora han acortado. El clamor popular y la manifestación en la Universidad Rey Juan Carlos mostraban, sin duda, claros estados de ánimo. Lo que propone Ciudadanos no es consultar a sus militantes o hacer un referéndum, sino encargar un sondeo de mercado para ver qué quiere escuchar el electorado. Unas cuantas llamadas y a ver qué es lo que más conviene.

Lo dicen los expertos. José Juan Verón, investigador de la Universidad San Jorge de Zaragoza, define a Ciudadanos –para Eldiario.es- como “un camaleón ideológico”, que “adapta su discurso a lo que la gente quiere oír”. La definición más precisa de oportunismo.  Sus cambios de 180º en cuestiones esenciales lo hacen un partido de opiniones mutantes. Pasó con el 8M cuando vimos a Albert Rivera y Ciudadanos en pleno marcarse un cambio de chaqueta feminista, con lazo violeta incluido. Decidir por encuestas, por estudios de mercado, nos lleva a una dimensión alarmante.

Metroscopia y yo

Tengo que contarles algo, además.  Hace dos o tres semanas, recibí una llamada de Metroscopia –real, lo comprobé- para contestar a una amplia encuesta. Eso que no pasa nunca, me pasó a mí y experimenté una singular alegría. Responder a Metroscopia no era un sueño. Metroscopia además, no los Report esos de tres al cuarto.

Lo llamativo es que no se ha publicado. No tenía porqué, sé que El País no es el único cliente. Desde luego, no ha sido utilizada o no en su totalidad en la primera publicada ahí desde entonces. El domingo, día 6, en el El País, elaborada  -dice- los días 4 y 5 de Abril.  Conclusiones exprés por tanto de ésta. A mí me preguntaron con una gran profesionalidad. Tengo por ahí unos cursos de Sociología y Ciencias Políticas, sin terminar esa carrera y no ha habido atajos cifuenteriles para esa titulación. Conocimientos quedaron. Y afición. Los datos de mi perfil los aporté  yo misma. Podían no ser ciertos. No había sido seleccionada más que por el número de teléfono móvil. Aleatoriamente. Al parecer.

Me preguntaron por la situación política, la economía, los partidos y líderes. Lo habitual. La persona entrevistadora era un punto receptiva, no una máquina. No le extrañaron las bajas calificaciones a todas estas cuestiones, salvo cuando –tras ser severa con PP y PSOE-  cateé a Ciudadanos. Que, vaya por dios, también llegaba en tercer lugar, en vez del cuarto que ocupa por los votos obtenidos en las últimas elecciones. Mis respuestas no parecían seguir la tónica de otros.

Metroscopia preguntó ampliamente por el Procés catalán. Exhaustivamente, diría. Con múltiples cuestiones cruzadas. Planteaban posibles soluciones hasta con cambios en la Constitución. Por la sensación de si el PP iba a resolver el problema y cómo debía hacerse.

Consultaron sobre el papel del Rey en la cuestión catalana, si lo aprobaba o lo suspendía. Tras dar mi nota, comenté que nunca sacan encuestas sobre la Corona. La persona con la que hablaba respondió que siempre lo preguntan. Luego alguien tiene esos datos.

Este martes, sabemos por El Confidencial, que el Rey aprovechó su visita a Barcelona en una entrega de títulos varias veces aplazada, para comer con “empresarios catalanes de la denominada ‘tercera vía‘ —partidarios de un pacto político en Cataluña—“. Será casualidad pero se me ha venido la encuesta de Metroscopia a la cabeza. Corren tiempos tan extraños que se agitan las percepciones.

Otro apartado de la encuesta fue para decidir sobre el uso de fertilizantes tóxicos en España. La Unión Europea quiere prohibir algunos, qué pensaría yo si el gobierno insiste en mantenerlos. Ya se imaginan lo que dije. Y no acabaron aquí las sorpresas.

Ya estábamos acabando. Quedaban preguntas “sobre consumo”.

-¿Conoce usted los chorizos en uve?

-¿Cómo?- pedí aclaración mientras por mi cabeza pasaban todo tipo de imágenes asociadas a políticos a los que habíamos dedicado un buen espacio de tiempo en la conversación.

-Sí, esos chorizos que llevan atadas las dos puntas.

-Ajá. No suelo comer chorizo pero diga, diga…

-¿Recordaría alguna marca?

No, no recordaba en ese momento marcas de chorizos en uve. De nuevo me vino la imagen de cierto partido.

-Le diré yo algunas y usted me dice sí las conoce.

No había oído nada de la mitad de ellas, y muy poco de las otras. No estaban las marcas más famosas.

Tras darnos mutuamente las gracias, nos despedimos.

Deduzco que en el viaje de las encuestas se aprovecha para pulsar la opinión sobre temas diversos. Hasta para chorizos en uve, come ven. Sobre este material, además, se aplica cocina. Y la cocina se muere de gusto por los platos naranja. No es aséptico, induce memoria de voto. En las entrevistas periodísticas preguntan a los líderes de Ciudadanos incluso en primer lugar, como si los sondeos hubieran sustituido ya a las urnas. La realidad son 32 diputados en el Congreso, 3 millones de votos y la mitad del porcentaje que le adjudicó Metroscopia tres semanas antes.

Los dispares resultados de las encuestas de estos días -y su variedad de objetivos- habrían de despertar las alarmas. Seguramente pagan los más rigurosos por los menos, pero las encuestas están alcanzando una notoriedad como valor de referencia que en absoluto tienen. Tampoco es su misión. Nunca, nunca, las respuestas de un grupo mínimo de personas a un teléfono anónimo pueden suplir a las urnas, ni siquiera complementarlas. A unas elecciones con todas las garantías de rigor y, sobre todo, abiertas a todo el censo, a millones de personas que pueden participar. Con candidatos que exponen su programa y no que recitan clichés publicitarios o apelan a bajas y altas pasiones emocionales.

Estamos en terreno cenagoso. El marketing no puede sustituir a la política, la demoscopia no puede tomar el papel de la democracia. Las consecuencias de esta deriva pueden conducirnos a un Black Mirror  en donde nos siguen robando, utilizando y mermando los servicios, mientras unos cuantos deciden dándole al “Me gusta”.

 

 

*Publicado en eldiario.es 10/04/2018 – 

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A esta España le revientan las costuras

Nuestro ánimo, el de los ciudadanos decentes, va estos días como un acordeón. Y no porque seamos emocionalmente inestables. De repente,  el sistema que venía avisando de graves desajustes, se ha abierto en canal por varios frentes esenciales. Lo ocurrido va más allá, con ser mucho, del máster de Cifuentes o del ridículo internacional en la persecución del Procés catalán.  La mugre que ha quedado al aire intoxica.

Todo lo aflorado en este par de semanas trepidantes nos ha situado ante una realidad insoportable que sin embargo se ha sedimentado. La cultura de la apariencia, el gusto por la farsa, la trampa y la mentira. El uso particular de lo público. La cadena de favores y temores clientelares. La amenaza como defensa. La existencia de una tupida red. Lo que Cifuentes ha hecho no es otra cosa que aplicar el protocolo habitual en el PP, con Rajoy de máximo oficiante. Negar hasta las más palmarias evidencias y lanzar acusaciones como maniobra de disuasión. Sembrar la duda por ver si todavía quedan votantes que crean en los cuentos de hadas. Que los hay. Y ahí permanecen aunque las letrinas desbordadas les lleguen a la boca. El modus operandi se aplica con eficiencia en toda eventualidad.

El caso Cifuentes es paradigmático. Durante unos días, desde el 21 de Marzo, fuimos leyendo en eldiarioes un cúmulo de informaciones de estrepitoso escándalo que partían de una bomba para las personas decentes, para los miles de ciudadanos que se esfuerzan en cumplir la legalidad: Cristina Cifuentes obtuvo su título de máster en una universidad pública con notas falsificadas.

Sigue una primera comparecencia exculpatoria de la Rey Juan Carlos. Los vínculos y puestos obtenidos por participantes en el caso. El instituto que opera con fondos públicos y lucro privado dentro de la universidad. Los trasiegos de la amiga cambiando notas con una habilidad mágica. Las presiones buscando coartadas. Las firmas falsas en el tribunal. Las continuas mentiras de Cifuentes.

La comparecencia de toda una presidenta de la Comunidad de Madrid en la Asamblea que le pide cuentas helaba la sangre. Empecinada en la negación, con  tono alto y chirriante, plena de arrogancia, esparciendo basura y amenazas, querellas con petición de cárcel a los periodistas Ignacio Escolar y Raquel Ejerique por informar. Sonriendo, despreciando, y dando muestras de la certeza de sus apoyos. Es evidente que no ha actuado sola. Ninguno de ellos lo hace. Y que no está sola aún. Hasta este momento al menos. Ya llegará el “esa persona de la que usted me habla” y, con suerte, una buena colocación en el organigrama.

Argumentan los portavoces de Podemos y el PSOE, regurgita a Cifuentes el del PP, y llega Ignacio Aguado de Ciudadanos y anuncia: “Hablaré con PSOE  y Podemos para que esta misma tarde… Pongamos en marcha una comisión de investigación”. ¡Una comisión de investigación!  La sensación de impotencia, de tristeza, invadió a muchos ciudadanos.  Se convirtió en tema de conversación hasta con desconocidos. Y ahí se mantienen: Ciudadanos no ha cambiado su negativa a secundar la moción de censura que ha presentado el PSOE y apoya Podemos.

No hay acta, no hay constancia de la presentación del trabajo. El director del presunto máster echa la culpa al Rector. Porque reconoce haber “reconstruido una hipotética acta”. De la nada, con firmas falsas, ante las informaciones de eldiario.es. En tres horas para tapar el chanchullo. Se consensuó la fecha a alegar y hasta la ropa que supuestamente usó Cifuentes. Entramos en terreno delictivo. La Universidad ha llevado el caso a la Fiscalía. Es insultante que siga estando en el cargo y que la apoye su partido –todavía-  y Ciudadanos.

El problema es cuántos títulos más están falsificados. El de Javier Maroto, vicesecretario del PP, tampoco era cierto aunque figuraba en la web de su partido.  Lo dijo él. Y lo que implica. Buscar el título y no el conocimiento casi es lo de menos, si pensamos en que esta gente tiene a su cargo desde la sanidad y la educación a todas las cuentas públicas, con ese talante. No debemos olvidarlo. Es origen y consecuencia.

Y siguen los fiascos, ya con gran proyección internacional. La gestión del Procés ha sido una chapuza de dimensiones cósmicas. Y por más que voces sensatas les avisaron, persisten acrecentando el ridículo. De alguna manera, comparte en muchos puntos el esquema habitual de esa red, y añade alguno más de extrema gravedad.

En lugar de buscar cauces a sentimientos que no nacieron ayer, ni mucho menos con Puigdemont, se ha buscado la máxima confrontación por intereses políticos destinados a lograr réditos electorales. Se ha usado la fuerza. Se ha exacerbado al máximo la manipulación de instintos primarios en una parte de la sociedad muy proclive a ello. La bandera del  “a por ellos” cubrió muchos huecos existenciales en atávicas necesidades de pertenencia. Más simbólica que con contenidos, más en la vuelta a una idea ultraconservadora de España. Una estrategia en la que ha participado Ciudadanos con tanto o más ahínco que el PP. Y con mayor beneficio.

Y como colofón y por encima de todo, el papel de la justicia española con arriesgadas atribuciones de delitos que ha tumbado la europea.

La Audiencia de Schleswig -Holstein, el land alemán donde se detuvo a Carles Puigdemont, le ha puesto en libertad y rechaza que exista delito de rebelión en su caso. Por lo que, en una eventual extradición a España, no podría ser juzgado ya por este supuesto. Sí contempla la malversación de fondos públicos, negada por Montoro. “Unos mismos hechos no pueden ser delictivos en un país y no en otro dentro del ámbito de la Unión Europea”, dice su abogado Gonzalo Boye. Pero España está entrando en la tentación de enquistarse en el error. Anuncian que Lamela anda pensando en recurrir al Tribunal de la UE.

Tengamos en cuenta que la justicia belga ha dejado en libertad sin fianza a los exconsejeros Toni Comín, Lluis Puig y Meritxell Serret. Y ha abierto diligencias por el geolocalizador que Interior puso en el coche de Puigdemont.  Y que se decidió actuar en Alemania y no en Finlandia, Suecia o Noruega, a  ver si les iba mejor. Estos atajos españoles tan toscos. Que Escocia ha amparado a Clara Ponsatí. Y que el Ministro de Justicia suizo, según VilaWeb, habría dicho: “ Falciani no será moneda de cambio por Rovira“. El Ministerio del Interior, en otra jugada errática, reactivó este jueves una vieja o rden de detención contra Hervé Falciani reclamado por Suiza y sus bancos, que ha venido colaborando con el Gobierno en la persecución del fraude fiscal.

ABC, con una portada en la que osa acusar a la justicia europea de “dar aire al golpismo”,  incluye declaraciones de asociaciones de magistrados. Muy ofendidos, reivindican el derecho a tener una justicia “a la española”, diferente a la universal. Uno de ellos dice que «No cumplir una euroorden implica no reconocer la soberanía de un Estado». La soberanía ha de ajustarse a derecho.  En los medios, la gradación de insultos, ha llegado a su cenit con el inefable Losantos que incluso ha sugerido atentados. La policía alemana ha dicho haber tomado nota.

La tesitura es seria. Queda fuera de toda lógica juzgar por rebelión a cargos de inferior rango al President  pero el entramado que rige en España ha demostrado que es capaz de esas cabriolas. Esperemos que no le caiga toda la culpa al ex Mayor Trapero de los Mossos al que acusan hasta de organización criminal.  La cordura que ahora sería necesaria no parece que esté ni se la espere.

No pueden disimular las felonías hasta ese punto. Pero reflexionemos si no será éste nuestro único consuelo porque el desastre que se ha adueñado de nuestro país suele saldarse con cierta impunidad. La red teje su tela como las arañas. Habría que emplearse a fondo para seguir la estela del impulso de justicia que sí se ha producido.

Lo cierto es que nos hallamos en una lucha abismalmente desigual.

 
 

Por España, los presupuestos del PP y lo que haga falta

El PP pide al PSOE que le preste cinco diputados para evitar lo que considera “un chantaje del PNV” que quiere retirar el artículo 155 antes de votar sí a los presupuestos del Gobierno. Albert Rivera reprocha a los socialistas que se conviertan en “cómplices de los separatistas”. Así, sin anestesia, lo dijeron este lunes en el TD1 de TVE. Después, salió Rivera para opinar que ese apoyo hay que darlo “Por España”. Y ya. Frase de PSOE diciendo que no. Ni pío de Unidos Podemos, ni siquiera del PNV que era el aludido. Es un clásico. En aumento.

El presidente de Ciudadanos se ha aplicado desde muy temprano en la labor, a insistir a Sánchez, en los Desayunos de TVE. Le ha dicho que “no tenga miedo” en abstenerse para  no poner en jaque “las medidas que alivian el bolsillo de los españoles”.  Desde el diario El País avisaban al PNV que las inversiones millonarias para Euskadi están en el aire y que hasta el tren rápido se puede retrasar si no hay acuerdo.

Un duro trabajo en equipo para conseguir que el PP siga en La Moncloa. Por España. Por su idea compartida de España. De aprobarse, el gobierno subirá algo las pensiones mínimas, bastante más el sueldo de los funcionarios. La mayor partida en personal se la llevan policía y Guardia Civil.  Hay   69.060 euros más para la Casa Real que se añaden a los 7.887.150 de los que disponía. El gobierno se sube un 1.5%. A Rajoy le suponen 1.200 euros. A los magistrados del Tribunal Constitucional se les aplica el mayor aumento: un 12%.

En la misma línea de bolsillos tenidos en cuenta por los presupuestos, el de Defensa sube por primera vez a más de 8.000 millones de euros tras un fuerte incremento de casi el 7%. El Ministerio en su conjunto ve ampliados sus fondos en más de 3.000 millones.   Aportes en Sanidad y Educación del 3,9 % y el 3 % que no enjugan ni de lejos los durísimos recortes aplicados por el PP desde sus primeras tijeretazos en 2012 y, por ejemplo, baja el IVA de los cines del 21% al 10%.

El PP destina solo 46 millones a la ayuda a la dependencia. Los bolsillos de estos españoles cuentan mucho menos que los de otros. Comparen cifras y prioridades. Casualmente era uno de los temas del acuerdo de investidura entre PP y Ciudadanos. En un baño de realidad, Rivera aceptó, recientemente, rebajar sus pretensiones iniciales de 440 millones de euros a 130. Montoro los ha dejado en 46, que fue lo que eludió gastar el año pasado de los 100 presupuestados. Rajoy vuelve a destinar cero euros a la Memoria Histórica y  Víctimas del Franquismo. Como un empecinamiento en la inquina hacia los perdedores de la guerra. Pero “por España” hay que apoyar todo esto. Por esta España.

El partido de Albert Rivera, con él en cabeza, se multiplica en los medios. Más que nunca desde que “asciende en las encuestas”, que es el nuevo valor de referencia noticiable.  Ahora, para echar el resto en que salgan adelante estos presupuestos.

 En la práctica, Ciudadanos es el más sólido armazón para el PP.  Para cuanto el PP implica hoy. Por España. De momento, Ciudadanos no ha retirado su apoyo a Cifuentes, aunque estudia operaciones en diferido, según se apunta.  PP y Ciudadanos han vetado juntos más de 50 iniciativas en el Congreso. Entre ellas, volver a vincular la subida de las pensiones al IPC.  Resulta casi enternecedor ver otro estudio –aunque cada vez los miro con mayor cautela-  detectando que700.000 votantes mayores de 65 años, hartos del PP se han pasado a Ciudadanos.

PP y Ciudadanos se han puesto de acuerdo, además, para no suprimir las tasas judiciales o para no asumir las exhumaciones de la guerra civil y la dictadura. Todo “Por España”, que esto de España le ha dado una inyección de oxígeno impagable a Ciudadanos. A su idea de una España ultraconservadora, de símbolos más que de contenidos y mano dura o inflexibilidad  harto selectiva. Y una política económica neoliberal, opuesta por tanto al “ciudadanos libres e iguales” que proclama Rivera cuando se refiere al nacionalismo de otros.

Difícilmente se puede encontrar un partido más insostenible que el PP actual. El Partido Popular se ha hundido en sus miserias. Aún con la lavandería presta a dejar su imagen impoluta. Y la propaganda, disfrazada de periodismo, como apoyo incondicional. Pero, cuidado, que el horizonte no está precisamente claro. La hiperactividad de Albert Rivera para que Rajoy siga en el gobierno hasta que se considere oportuno, no parece que sea por España, ni por los bolsillos de todos los españoles. Y menos cuando se advierte que existe cierto apremio.

Todo esto pasa ante nuestros ojos como en un tiovivo. Adormecedor. Si no se aprueban los presupuestos, podría irse al traste la legislatura. Si salen adelante, potencian esa España volcada en los privilegios de unos y el desprecio de otros. Con un refuerzo tal del militarismo y las Fuerzas de Seguridad que cabe preguntarse, visto lo visto, adónde nos encaminan. El PSOE ha dicho que no los apoyará. Hasta ahora, su abstención ha sido esencial para que Rajoy sea presidente del gobierno. Ahora avanza que, si Rajoy fracasa, habrá de enfrentarse a una moción de confianza o a elecciones.

El tiovivo sigue girando.

Hundiendo la Marca España… más

El caso Cifuentes y sus ramificaciones han acabado por dar el descabello a la imagen de la España del PP. Del PP, sus socios, y todo el entramado que sustenta lo que cualquier país serio consideraría inadmisible. La hoy, aún, presidenta de la Comunidad de Madrid ha demostrado las terribles fallas de un sistema que se cae a pedazos. Las pruebas aportadas por la investigación de eldiario.es son abrumadoras: falsificó su Máster en un procedimiento cargado de irregularidades, mentiras y contradicciones. Pero ni siquiera quedó la cosa ahí, aun siendo enorme quiebra. Díganme qué dirigente de un lugar medianamente  presentable publicaría este tuit con imagen tras un día de pruebas aplastantes en su contra.

El PP –y no solo el PP– ha convertido la política española en un plató  al que envían a tertulianos ultraconservadores  de medio pelo. No es el único, bien es verdad. Trump anda en la misma tarea en EEUU. Precisamente, contamos con una especie de puente que ha establecido la Ministra de Defensa María Dolores de Cospedal que se comprometió con la administración de Trump en dedicarse a la compra masiva de armamento. Cospedal nos ha helado el aliento al publicar un tuit aterrador, doblemente por ser quién es.

No todo vale en política. Las actuaciones de estos días contra @ccifuentes son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal. Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza.

Esta mujer dirige un ministerio y nada menos que el de Defensa.  “Acusaciones”, no revelaciones, “mezquinas, machistas y miserables”, dice. Para deslizarse hasta este descomunal despropósito: “Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal”.

Es muy preocupante constatar en qué manos estamos. El Máster de Cifuentes ha actuado de catalizador de un magma putrefacto. Ahí han dado la cara los medios. Los que se callan, los que manipulan, los que informan. Todos aquellos que hablan de una “campaña”, “de ataques”, como si no existiera el periodismo independiente y cada noticia llevara implícito sacar tajada. Los políticos han quedado retratados, sin duda, en sus alabanzas y sus silencios o inacción. Cifuentes gobierna gracias a Ciudadanos, Rajoy y su troupe de ministras y ministros gobierna gracias a Ciudadanos y al PSOE. Y esa es la verdad, por más cintas con que lo quieran edulcorar.

La Universidad pública Rey Juan Carlos ha quedado tocada al límite. La concomitancia con el poder político es abrumadora.  “Han convertido esta universidad en el basurero académico del PP”: se quejan docentes del centro. Pero es mucho más, ponen entredicho los títulos concedidos en la Rey Juan Carlos, y puede llegar a afectar a las universidades españolas gestionadas desde estas políticas.  Si se ha roto el cristal de la credibilidad no hay pegamento que lo arregle.

Y esto ocurre cuando las libertades están también entredicho en España. Las sanciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no son asunto baladí. En su argumentación demuestran que España es de los países de la UE que más persigue y castiga por las ofensas a la jefatura del Estado, cuando la crítica es lícita y no punible por mucha que sea la zafiedad con la que se exprese. Y ahí tenemos de nuevo a PP, PSOE y Ciudadanos impidiendo que se retire el anacrónico delito de “injurias a la Corona” precisamente. Un excelente trabajo de Alejandro Torrús en Público analizando un Informe de la OSCE  muestra de qué manera son regresivas las leyes españolas, muchas de ellas reformadas por el PP en ese sentido. Un partido que no puede estar más pringado de corrupción. Casualmente.

Ya se habla fuera del alarmante recorte de libertades en España. ¿A la cárcel por cantar?, titula el “Washington Post” a toda página. Un Estado autoritario que borra la libertad de expresión, dice “Aftonbladet” el periódico sueco más difundido.  La ley antiterrorista española tiene un “efecto escalofriante” sobre la sátira, dice Amnistía Internacional, según encabeza un artículo del británico “The Guardian”.La BBC también se ocupa de las leyes Mordaza y sus condenas. Ley que sigue en vigor porque los partidos no encuentran mayoría para derogarla. Y en un sentido más amplio que abarca el conjunto de las políticas aplicadas tenemos que  Más de 100 organizaciones denuncian en la ONU “regresión de derechos” en España.

Como colofón, el auto de  procesamiento por rebelión del Juez Llarena del Supremo  a Puigdemont, Junqueras, Turull, Carme Forcadell, Raül Romeva, Dolors Bassa, Jordi Cuixart, Jordi Sánchez… Justo en el día en el que la ONU insta al Estado español a garantizar sus derechos políticos ante la denuncia de su defensa. 13 independentistas procesados. Mientras la Fiscalía del Supremo pedía  prisión incondicional para ellos.  Marta Rovira se ha ido a Suiza. Los demás citados ya están en la cárcel.

El exconseller Jordi Turull (c), candidato a ser investido presidente de la Generalitat, a la salida hoy del Tribunal Supremo, en un receso para comer, a la espera de que el juez Pablo Llarena decida si decreta su ingreso en prisión provisional.
El exconseller Jordi Turull, candidato a presidir la Generalitat, antes de su ingreso en prisión. EFE / ALVARADO

Lo que está ocurriendo en Catalunya es otro de los grandes rotos de nuestras libertades y nuestra credibilidad. Sean cuales sean los intereses, éste no es el camino y ha sido fuertemente contestada la desmesura del magistrado. Llarena, criticado jurídicamente hasta en el procedimiento, parece haber emprendido una Cruzada que argumenta en términos de manipulación de masas violentas.  Y hay un hecho bien ilustrativo: la Justicia española no ha logrado perseguir fuera a los evadidos porque hasta ahora no se ha considera delito lo que en España sí.  En este caldo de cultivo, Albert Rivera, la gran promesa  metroscópica, sentencia  del lado de Llarena desde una dureza primaria y un “a por ellos” salido del alma que ha causado malestar.  Paradojas de la vida, al PP, con la misma ideología y oportunismo, el Procés le está saliendo por la culata electoral.

Los ejecutores del fiasco. La España de la guadaña y la de la trampa. Los tibios de mil caras que siempre caen de pie. Cifuentes en su laberinto, cada vez más hondo. Como la propia España dirigida por ese cortejo que nos hunde en las cloacas. Cada vez más abajo  y con más hedor  al juntarse con los posos sedimentados en el fondo que nunca se limpian.  Falsos amores que matan.

El tiempo, sus propias hazañas, la información rigurosa van poniendo a algunos en su lugar, a pesar del armazón con el que se protegen.  Pero ¿No es hora ya de aventar  tanta mugre?  Airear, limpiar, construir.

Je suis Demócrata

Permítanme que comience escribiendo de la felicidad. Esta mañana al levantarme he leído, para aliviar la pesada carga de la actualidad española, un informe que habla de los países más felices. Hace tiempo que incluso el Desarrollo no se mira por las cifras macroeconómicas sino por las factores (IDH) que contribuyen al bienestar de los ciudadanos que habitan un territorio en sociedad. Finlandia encabeza ahora la lista de la ONU y siempre son los países nórdicos los que se encuentran en lo más alto de la clasificación. La igualdad y la educación marcan el camino y, por tanto, España, la España que regentan los conservadores, suele estar en lugares preocupantes de la tabla. Y cada día más. Porque vamos en sentido inverso.

Este jueves un emigrante senegalés, Mame Mbaye Ndiaye, que en 12 años no consiguió “papeles”,  murió de un infarto en el  Barrio de Lavapiés en Madrid donde residía. Sus compañeros dicen que la muerte se produjo tras correr huyendo de una persecución policial. Mbaye tenía 34 años y vendía perfumes en el top manta. Entre los datos confusos barajados, el Ayuntamiento  confirma una persecución de la policía municipal aunque de Sol a Plaza Mayor, 20 minutos antes.

El hecho es que su muerte ha desatado una fuerte indignación en Lavapiés, disturbios, las ya habituales muestras de racismo y las también frecuentes amenazas. La policía atribuye la violencia a “radicales” y los desvincula del colectivo de manteros.  Periodistas presentes dicen que fueron hombres blancos encapuchados. Nuestro compañero, el periodista de eldiario.es  Moha Gerehouexplica, en línea con el comunicado de SOS Racismo, que “no es una muerte casual, es consecuencia del racismo institucional”. El PP y Ciudadanos culpan a Ahora Madrid de crear un caldo de cultivo. Y la Asociación de la Policía Municipal de Madrid advierte de querellas a… Ramón Espinar, de Podemos, por escribir en un tuit: “Hemos fracasado como democracia”. Según advertía ABC. Venía a anticipar las portadas de la la prensa afín al PP que amanece este sábado culpando a Podemos de los disturbios.

En los vídeos de la noche, vimos cómo antidisturbios se acercaban a una persona que estaba sola en mitad de la plaza, le pegaban en la nuca, lo dejaban inconsciente y se iban, hasta que alguien volvió y se lo llevó a rastras, sin seguir los protocolos médicos en esta circunstancia. Déjenme  que vuelva a la felicidad en Finlandia: una de las claves es que tienen “Poca policía, mucha seguridad”..

Juan Luis Sánchez lo ha encontrado en un hospital -dado que no figuraba en el registro de heridos-.  Se llama  Arona Diakhate, senegalés también, y está ingresado por traumatismo craneoencefálico “por objeto duro y desconocido”. Le han dado veinte puntos en la cabeza. 

Veníamos de un día agobiante, donde se produjeron actitudes en el Congreso de los Diputados deleznables.  El PP quiere -por ideología e interés electoral- que no solo no se derogue la Prisión Permanente Revisable (Cadena Perpetua), sino que se endurezca. Y usa y alienta a algunos padres de jóvenes asesinados que, en contra de las razones contundes contrarias a la ley, parecen creer que penas ineficaces y ultraconservadoras calmarán su, muy explicable, dolor.

El Congreso se convirtió casi en el Coliseo de la Antigua Roma. La escena del diputado popular Bermúdez de Castro es de las que avergüenzan como país. La de Girauta de Ciudadanos tampoco se quedó atrás. Desde la tribuna de oradores,Bermúdez de Castro reta a la oposición para que miren la cara de los padres antes de votar. Estos aplauden o hacen gestos desde lo alto de la grada. Rajoy les saluda después. La imagen y las declaraciones de los padres de Diana Querr y Mari Luz abre el Teledario de TVE. La prensa concertada con el PP, como ABC, jalea desde portada.

Aupado en las encuestas por su dureza contra el “procés” en Catalunya, Ciudadanos cambia todo su discurso contrario a la Ley por un apoyo entusiasta, que es su apuesta favorita esta temporada. PP y Cs pelean por votos viscerales y no precisamente progresistas y en esa lid les vale todo. Asómbrense que hasta el editorial de El País recrimina a ambos partidos, también al de Rivera, su aprovechamiento de las víctimas para sus fines electorales.

Se suceden los indicios inquietantes. Los familiares de jóvenes asesinados  cargan contra el PSOE por su postura ante la prisión permanente revisable.  El PSOE dice, según la Cadena SER, que se apunta a dilatar el trámite de la ley como PP y Ciudadanos hasta que se enfríe el debate y se pronuncie el Tribunal Constitucional de la independiente justicia española.

Veníamos de la condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estraburgo, por la que el Estado habrá de devolver la multa a quienes quemaron una foto de los reyes hoy eméritos porque han considerado es libertad de expresión. Veníamos de que, ni la sentencia ni las críticas a las prerrogativas y excepciones de las que goza el jefe del Estado español, han logrado que PP, PSOE y Ciudadanos se avengan a derogar el delito de injurias al Rey, como se debatió. Y ahí sigue, con sus secuela de damnificados.

 Ya no faltaba más que la multa de 40.000 euros a la Revista Mongolia por una caricatura del torero Ortega Cano. No puedo estar más de acuerdo con los razonamientos de Darío Adanti, uno de los autores de Mongolia: “El género satírico ha estado ligado especialmente a las democracias, no hay totalitarismo, del signo que sea, que soporte la sátira“.

La libertad de expresión en España se está poniendo muy cuesta arriba. Cualquier crítica puede ser objeto de querella si un juzgado la admite. Hechos consumados y públicos se archivan por falta de pruebas. Muchos coincidimos en que hay una flagrante diferencia de trato judicial “en función de criterios políticos, sociales e ideológicos”. Lo argumentaba ayer aquí Carlos Hernández.

La España de Rajoy y su PP que pretende heredar, en calco, Albert Rivera y sus Ciudadanos, está dando un sobrecogedor relato que nos está alejando de los estándares puramente democráticos. El Tribunal de Estrasburgo, en efecto, va a tener que hacer horas extra con nosotros. Esa pugna en los márgenes extremos de la derecha, sin importar usar en su provecho hasta el dolor de niños y grandes, augura días más tenebrosos todavía. Porque ya va sin freno. El PSOE podría cambiarla y hasta salvar los escasos muebles que le quedan, pero alguna de sus complicidades, como vemos, no van precisamente por esa senda.

Los vividores de esta España entierran con suma facilidad el malestar real de la gente. Con una voluntad de ignorancia a la que la realidad tumba una y otra vez. Confían en exceso en el buen funcionamiento de la manipulación que practican y, como en los viejos tiempos, inculpan a otros a ver si los desactivan. Olvídense de siglas, no se puede engañar permanente a tantos ciudadanos, a tantos sectores, sin que aflore. Ahí estamos las mujeres. Y los pensionistas. ¿Saben que el PP insinúa que los están utilizando? Ya se está planteando luchar también por la Democracia.

Un mayor bienestar es posible. En los países nórdicos se abren paso los fascismos de nuevo cuño como está ocurriendo en tantos lugares. Pero existe una mayoría social educada y educada en valores, que respeta y ama la democracia. Su posición civilizada les lleva a una calidad de vida que nosotros nunca hemos alcanzado. Los españoles vivimos más, por el clima, los alimentos y una cierta despreocupación de carácter. En el resto de los parámetros de “la felicidad” estamos en los sótanos. Lo explicó a la perfección Gil de Biedma al recordar cómo siempre caemos en el mal gobierno. España no es víctima de una maldición. “Son hombres quienes han vendido al hombre”. Y mujeres. Pero muchas y muchos otros despiertan para no caer en los mismos errores, algunos a bofetadas de realidad.

Educación, igualdad, justicia, información veraz, democracia sin mordazas: ése es el camino.

Una historia del mundo sin mujeres: las borraron

Si algo ha habido realmente demoledor para las mujeres fue y es el tú no puedes,tú no sabestú no eres en definitiva. A una semana del 8 de Marzo que se celebra este año con una huelga feminista internacional, la derecha española, PP y Ciudadanos,  trata de desactivarla afirmando que es insolidaria, elitista, anticapitalista.  En el mejor de los casos, no encuentran motivos para un paro reivindicativo. Muchos hombres y mujeres machistas nos organizan cómo, cuándo y por qué canalizar la protesta. En el PSOE, andan con sus cabriolas habituales en la disciplina de  nado guardando la  ropa y no sé sabe bien. El colmo fue Javier Maroto, portavoz del PP, atribuyendo la autoría de una convocatoria en más de 150 países a Pablo Iglesias, el líder de Podemos, que no destaca especialmente por su feminismo. Para Maroto no cabe más que un hombre al frente. Tal es la mentalidad incrustada en cabezas poco porosas a las ideas.

Hablamos de desigualdad, humillación, sometimiento, violación, asesinato, y ni siquiera les parecen suficientes motivos porque perpetrar esos abusos contra la mujer está universalmente admitido. Lo grave fue que durante tiempo inmemorial las propias mujeres creímos también –salvo excepciones- que era así. Es lo que más está cambiando. Provoca indignada alarma ver la cantidad de mujeres que borraron de la historia. Auténticas pioneras, tachadas, expulsadas, como si no hubieran existido. Y lo cara que pagaron la osadía de su valor y su libertad.

Este tiempo de hartazgo supremo, la discriminación largamente engrosada, nos están trayendo por fin un cambio de tendencia en las propias mujeres, en una gran mayoría. Un aluvión de descubrimientos ha venido a rellenar los vacíos de las mujeres que nos hurtaron. Resulta que hubo científicas, políticas decisivas, artistas, descubridoras, periodistas, fotógrafas, aventureras, pero el relato patriarcal las eliminó . Nos dejaban como únicos referentes para ocupar un lugar en los libros, ser hijas de rey, amantes de poderosos o vírgenes y mártires, lo cual entraña no pocas dificultades y en algunos casos notables incomodidades.

Vamos al siglo XVI. Año 1545. Una mujer, Beatriz Bernal, publica una novela de caballería de nombre tan largo que dejaremos en Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda y del infante Luzescanio. Está mal visto, por indecoroso, que la mujer sepa “de leer”, a no ser libros “buenos” que “la inflamen en el amor de la castidad”, decía el célebre Padre Astete, y Beatriz Bernal, castellana de Valladolid, escribió una novela. Cumpliendo además el Test de Bechdel que evalúa el porcentaje de diálogos entre mujeres cuyo tema fundamental no sean los hombres, según nos cuenta el autor. Esta historia y otras 18 forman parte del libro “ Mujeres singulares 2” (hay un 1) de Carlos César Álvarez, ingeniero que escribe. Un filón para conocer a mujeres que desafiaron las normas de la sociedad cuando muy pocas personas lo hacían.

 Mujeres radicales del mundo” es otra compilación de las norteamericanas Kate Schatz y Miriam Klein Stahl (ilustradora). Desde la pobre y gran Hipatia de Alejandría, Siglo V, matemática, astrónoma y filósofa, a quien desollaron y arrastraron por la ciudad hasta la muerte porque el integrismo religioso rechazaba sus hallazgos científicos, a la niña Malala de Pakistán a la que el talibanismo casi mata por querer estudiar. Un recorrido por el mundo pasado y presente en el que muchas mujeres han tenido mucho que decir y hacer.

La periodista Cristina Fallarás nos lleva a la historia de España, sostenida por mujeres a menudo atravesadas por distintas intolerancias. En pie, pese a los empujones y golpes. “ Honrarás a tu padre y a tu madre” habla de aquellas familias que truncó una llamada de botas en la puerta y un tiro en la tapia de Torrero en Zaragoza. En la guerra que provocó el maldito franquismo que late aún de forma tan perniciosa en la actual derecha española. La supervivencia de la viuda a cargo de la prole.  El caminar de la propia Cristina sobreponiéndose al miedo para gozar y vivir y seguir doliéndose. En la búsqueda constante de la pertenencia. “Con la certeza de que no estaba sola, de que alguien allí atrás, yo misma por ejemplo en algún sitio, agazapada, esperaba su ocasión”, dice, en una de esas reflexiones que da forma a la sensación de tantas de nosotras.

¿Qué pasaría en un día sin mujeres?” se pregunta la convocatoria de la huelga internacional. Se diría que el mundo se desarrolló sin nosotras durante siglos, por el manto de silencio que nos tapó. Pero no era cierto. No lograron borrarnos del todo, aunque se emplearon a fondo en el empeño. El papel de la mujer ni es ni fue secundario y casi siempre se hizo con doble esfuerzo al del varón medio. Urge remediar el olvido impuesto. La violencia machista crece entre los jóvenes acorde con la involución que atravesamos. Las denuncias se han triplicado en los últimos 9 años entre los menores de 29 años. Más de la cuarta parte considera “normal” esa violencia en una pareja.  Tanto por limpiar.

El machismo reverdecido aún desprecia a la mujer por su físico. A todas las edades y en todos los sitios. El maltrato se agudiza si es política y de izquierdas. Allí les vemos -incluso desde su propia decrepitud- descalificar a algunas, catalanas, por feas o por gordas. En un patetismo indescriptible. Hasta siguen utilizando el término “malfollada”. Lo que  sea o no sea la mujer, depende para ellos de su halo divino. El machismo también dictamina sobre el cuerpo de la mujer y sobre su sexualidad.

Por eso, acabaré este recorrido con un libro de Anna Freixas, doctora en psicología y ya jubilada. Algunos de sus estudios los guardo  desde hace décadas porque llamaba la atención sobre la casi inexistente presencia de mujeres en los libros de texto con los que crecimos. Y es básico normalizar la realidad. Es básico saber lo que podemos hacer, lo que hicimos.

  “Sin reglas” trata de la sexualidad de la mujer madura, de la erótica y la libertad femenina también en esa época. Un tema tabú, escondido en el silencio o comentado como algo ridículo. El colmo para el machismo de cuño. Aunque entre las muchas libertades que se adquieren con el tiempo está la de minimizar los comentarios irrelevantes. Nadie es más libre que una mujer libre. Con prólogo de Soledad Gallego-Díaz es un canto a cuanto nos queda por disfrutar, también en el sexo, de ser esa la elección y no la obligación.  Anna Freixas  ha entrevistado a 729 mujeres entre 50 y 83 años de todas las opciones sexuales. Las conclusiones rompen varios estereotipos, entre ellos que el deseo sexual disminuye tras la menopausia. La actividad sexual sí, el deseo no en general. Y la calidad del orgasmo no se reduce sino que aumenta. Pese a todos los tópicos, condicionantes y complejos, “las mujeres mayores se las arreglan, más o menos, para no aceptar la condena que se les quiere imponer”.

No es cierto si el machismo te dice que no puedes, no sabes o no eres. “Nunca tuve ninguna duda de que quería escalar aquella montaña, sin importar lo que la gente pensara”.  La japonesa Yunko Tabei lo hizo en 1975. Era el Everest y ella la primera mujer en coronarlo. En 1912, Fanny Bullock Workman, plantó un palo con un cartel en lo alto del Mont Blanc  al llegar hasta allí. ¿Una bandera de su país? No. El texto decía: “Voto para las mujeres”.  No hablamos de vidas ejemplares y únicas, se trata de ser. De escalar las metas de cada día. De descansar si te apetece. De saber que la tarea es ingente, pero no tienes que hacerla tú toda. Y de no permitir que te echen a puntapiés cuando estés haciendo lo quieres hacer.

Rajoy, un presidente normal para un electorado normal

Mariano Rajoy ha vuelto a sacar del fondo de armario el concepto “normal” que nunca le ha fallado hasta ahora entre sus votantes normales. Gentes toda ellas con un “sentido común”: el de la normalidad de la derecha española. Común, normal, frecuente, ordinario,  general, universal. Como el Barón de Claret, ministro Portavoz, o la Condesa consorte de Murillo, Esperanza Aguirre por su casa, a la que le acercan los pies a los juzgados para responder de alguna de las tramas de corrupción de su partido. Lo normal, en el PP.

Sin irnos tan lejos, García Albiol, defenestrado en Catalunya, encuentra que no está a la altura del cargo quien suena para la presidencia de la Generalitat: Elsa Artadi, Doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Harvard. “Esta señora no ha demostrado nada”, dice el líder popular. Para precisar a su jefe, Mariano Rajoy, que urge a buscar un presidente “normal”, porque, en caso de que no le parezca normal a él, mantendrá el 155. Lo normal en una democracia.

En España ya llevamos dos legislaturas con un  presidente normal llamado Mariano Rajoy. Más los previos de toda su carrera política con hilillos de plastilina y una catástrofe ecológica incluidos. En su mandato ha recortado hasta en medicamentos de uso común como antiácidos –por mano de la Señora del Confeti Ana Mato- porque una ciudadanía con ardor de estómago conoce mejor el valor de lo normal. Aquel medicamentazo del que tan poco se habla tenía ese único objetivo: fastidiar porque de ahorro, nada de nada. La normalidad de Rajoy y sus lugartenientes en las CCAA se llevó ciencia, cultura, educación, sanidad, ayuda a la dependencia, a la lucha contra la violencia de género. Lo normal. En el PP.

Lo mejor es que todavía queda bastante de dónde tirar. Un consejo de ministros el de este viernes destinado a dar satisfacción a los sentimientos de su electorado normal. A esta gente le gusta la Cadena Perpetua –que esto es la Prisión Permanente Revisable- y extendida a más delitos. Aunque no sirva como disuasión – lo argumenta Ignacio Escolar al detalle– la venganza satisface a un determinado tipo de personas normales versión PP. España tiene una larga tradición en los placeres de este tipo. El desollamiento de infieles en los gloriosamente normales tiempos de la Inquisición parece que fue muy reconfortante. Por cierto, como siga en vigor el delito de blasfemia en esta normal democracia española del Siglo XXI, podríamos volver a reeditarlo. Ni siquiera es constitucional ahora, como explica Joaquín Urías, ex magistrado del TC.  Pero si la quiere la gente normal del PP está todo dicho. O la lapidación que también descarga muchas tensiones en los que arrojan la piedra.

Las pensiones están sentenciadas. El saqueo de la Hucha de reserva, tan ideológico, es solo un síntoma pese a su magnitud.  El gobierno ha decretado medidas nada inocentes este viernes. Un plan de estímulo para fondos de inversión, tal cual, a los que reducirá comisiones para apoyar a bancos y usuarios con la capacidad económica de suscribirlos. Los nuevos pensionistas-si llegan a serlo- cobrarán cada vez menos. Hasta el 30% según algunos cálculos. Por eso el presidente normal del gobierno ha dicho que vaya pensando el personal en hacerse un plan privado sí o sí. Lo reiteran a menudo en todas las voces, pero ahora ya lo presentan como inevitable. En EEUU ya van por los  79 años para seguir subsistiendo trabajando en minijobs.

Lo “normal” es hacerse un plan de pensiones. Solo que la inmensa mayoría de los ciudadanos no puede afrontar ese gasto.  Únicamente  el 25,7% lo hacían en 2013, al inicio de la precarización más brutal, según el libro de dos economistas solventes: Juan Torres y Vicenç Navarro. Y no va a mejor. A 3,90 euros están pagando la hora en España, contaba Laura Olías en eldiario.es, ahorre usted así para el plan de pensiones y para el resto de los gastos. En aumento, con las privatizaciones y copagos. Los votantes normales del PP -pensionistas, el grueso de su electorado- se niegan a ver las evidencias, al parecer, o algo les compensa.

Vayan ahorrando también para la educación de sus hijos y nietos. Lo normal en los nuevos tiempos. Cifuentes acaba de  regalar suelo público para un colegio en el que habrá que pagar.  Es la tónica. Y el normal apoyo a la ideología de la desigualdad. La Comunidad de Madrid se sitúa en cabeza de Europa, solo por detrás de la Hungría de ultraderecha oficial , en segregación de escolares. Los ricos con los ricos, los pobres con los pobres. Con ayuda de dinero público en muchos casos. Y gracias. Ahorre para el futuro, lo anuncia el Presidente normal.

Rajoy, Sáenz de Santamaría, Báñez, De Guindos, Cospedal, Zoido, Casado, Hernando, son la normalidad del PP que valoran sus votantes. Y Cañete, Camps, Wert, Mato, Soria, Celia Villalobos, viviendo aún de las rentas en mayor o menor grado. Los mejores, será, de esa derecha española tan normal.

Los votantes del PP son capaces de tragar y apoyar una corrupción que salpica con su mugre en cada nueva declaración de sus propios autores. Avalan la educación clasista aunque procedan de capas con escasos recursos y se lo pongan más difícil a los suyos. Se da ese nivel. Sustentan la precarización y privatización de la sanidad. Ni con la salud cejan en su cruzada. Engullen sin problemas las mentiras flagrantes, el uso partidista de la justicia. El borrado y machaco de los ordenadores de Bárcenas y que la Fiscalía diga que no es delito en contra del criterio de jueces. Son personales normales, tan normales como Rajoy.

Se diría que al electorado del PP con un buen palo al que se desvíe de su normalidad y unos cuantos whatsapps de escarnio para enviar a las amistades ya les compensa. Convierten en asunto nacional cualquier estupidez. Aunque, entretanto, se dejen saquear y propicien el saqueo de todos. La educación en valores ha fallado ostensiblemente en España bastante más que la gramatical, que también.

Lo anormal -tras décadas de mayor o menor progreso- es salir como la gente del PP. Pero no desviemos la atención de lo esencial. Un votante puede equivocarse –al punto de creer que es normal lo que hace el partido al que entregaron su confianza-, pero los auténticos responsables de este escarnio son otros. Son los políticos y medios que secundan la profunda anormalidad en la que vivimos. Aquellos, entre los periodistas, que ofrecen una visión distorsionada e interesada de la realidad. El PP que calla y otorga desde todos los puestos de poder y quienes se auparon en las elecciones prometiendo que nunca apoyarían un gobierno de Rajoy. En este caso, Pedro Sánchez y Albert Rivera. No solo lo mantienen en La Moncloa sino a todas las leyes regresivas que uno o los dos anunciaron revocar. Los que siguen subiendo y bajando en los sondeos ante una ciudadanía desconcertada que ve desmoronarse sus pilares sin saber cómo afrontarlo.

 

*Publicado en eldiarioes 9/02/2018 – 

El tiempo de los idiotas

rajoy.avion.baltar

Mariano Rajoy en Avión, Orense, durante una campaña electoral

José Carlos Lorenzana es minero, uno de los que anduvo hasta Madrid en aquella histórica marcha de 2012. Llegó a ser alcalde de su pueblo, Pola de Gordón (León). Luego vendrían las decepciones y la dimisión. Íntegro, coherente, enorme luchador, formuló una inquietante pregunta tras leer que la Fiscalía pide no juzgar al PP por el borrado de los ordenadores de Bárcenas: “¿Quién de vosotros estaría dispuesto a sacrificar su carrera profesional, y probablemente su vida familiar,por combatir algo, la corrupción, que dos tercios de los españoles justifican y ven bien?”

La cuestión nos martillea de continuo a muchos, la oímos a menudo, la vemos en los comentarios a los artículos . Les votarán igual, la mayoría ni se molesta en leer reflexiones que quedan para un sector de concienciados de antemano.  El dopaje que proporciona la corrupción altera los resultados electorales y, dentro de ella, la formidable máquina de apoyo a la propia corrupción del sistema. Pero es cierto que tenemos un problema. Los motivos de preocupación son fundados. Está adquiriendo caracteres de plaga, al punto que se busca cómo tratarla. Nos enfrentamos a la creciente influencia de los idiotas.

El concepto de “idiota” nació como una definición. En la Antigua Grecia. Describía a una persona egoísta y que se desentendía de los asuntos públicos. De ahí vinieron los añadidos peyorativos, la torpeza y cortedad de entendimiento, porque quien descuida su papel en lo común ha de saber que alguien lo hace por él. Muchas veces en contra de sus propios intereses y no existe ineptitud mayor.  Las evidencias del masivo ascenso de los nuevos idiotas son abrumadoras. Todo el sistema aboca a este modelo. De hecho algunos ya han llegado a los gobiernos y desde luego al staff directivo de periódicos. Multiplicando por esporas cada día el crecimiento del fenómeno.

Ya se hacen estudios y se esbozan manuales para tratar con los idiotas, aunque no los llaman exactamente así.  Nos están hablando de personas que se mueven por emociones y rechazan los argumentos, pétreas ante razonamientos, aunque les muestren su error. Seres irracionales, por tanto. Hace unos días el periodista científico de El País Javier Salas publicó un exhaustivo trabajo sobre el tema que titulaba: ¿Por qué no cambiamos de opinión aunque nos demuestren que estamos equivocados?Los datos contrastados convencen menos que los mensajes emocionales. Diversos estudios revelan las limitaciones de la razón, añadía. En algunos individuos más que en otros, eso es notorio, pero en número creciente.

Están y proliferan ya en múltiples campos.  Un informe europeo saca los colores a la sanidad en España por sus listas de espera y su excesiva dependencia de la privada. Noticia de hoy, y de todos los días desde que el PP y sus correligionarios convirtieron nuestra salud en un botín o al menos en objeto de lucro. Ha ocurrido ante nuestros ojos: nos han ido vendiendo parte de la sanidad. Con la connivencia de millones de votantes incapaces de relacionar hechos con consecuencias. Ya se advierte que hay pacientes de primera y de segunda para enfermedades caras. Si le cae un cáncer a un precario lo machaca doblemente. Y tiene culpables.

Los idiotas directos se ven desde lejos. Los antivacunas –que cita Salas- son capaces de poner en riesgo la vida de sus hijos, de perderlos en esa apuesta.  Y de ponernos en peligro a todos. Tras la homeopatía, avanza ahora la curación mental del cáncer que divulgan algunos pregoneros de la irracionalidad.  Y lo asombroso es que encuentran sitio en auditorios públicos, en Universidades, para impartir su palabrería. Acabamos de asistir a la sentencia judicial que exculpa a un curanderode la muerte de un chico con cáncer que, por su consejo, abandonó la quimioterapia. Al final, fue consciente de la brutal equivocación. Su padre se está empeñando en alertar del peligro a otros.

Con idéntica actitud, millones de personas ponen en riesgo su estabilidad, su futuro, sus vidas también, por sus decisiones personales. Los expertos consultados por Salas, los que lo analizan en otras publicaciones, coinciden en que un gran número de personas están dispuestas a creer lo que quieren creer y guiados tan solo por sus emociones. Lo que en sociología se llama “percepción selectiva”. Unas orejeras que borran lo que no les interesa.  Nada les hace cambiar de opinión, a no ser la persuasión –con múltiples cautelas para que no se replieguen recelosos- de alguien que se haya ganado su confianza. Emocionalmente. Estamos en estas manos.

Este viernes, en la tertulia de Hoy por Hoy en la Cadena SER el periodista Antón Losada se esforzaba con paciencia infinita en hacer comprender a una tertuliana -que se presenta como periodista- que existían otras vías para la recuperación que la precarización de los trabajadores. ¿ Y dónde está escrito? ha respondido en un reto tras varios cortes similares. Fuera de ideologías es inadmisible la presencia de una indocumentada para hablar en serio, decenas de libros le ampliarían el campo del conocimiento, pero se mostraba tan impermeable como el prototipo del que hablamos. Las tertulias indiscriminadas han hecho un daño inmenso. No está en el mismo plano la realidad y la mentira, ni los argumentos fundados y las creencias.

Salvo excepciones, una sensible diferencia separa a los idiotas de sus líderes, guías o gurús. Sea un político, un tertuliano, o un vecino. Ellos dan discursos precisos para objetivos precisos, nada emocionales, aunque lo parezca. Tienen mucho más claros sus intereses que aquellos a los que manejan. La comunicación masiva ha reforzado y aglutinado a los idiotas. A los dispuestos a creer ciegamente, por ejemplo, que la culpa de sus males es de los inmigrantes y cuanto les quieran inocular. Numerosos estudios reflejan que este tipo de personas son un campo abonado para los bulos. Y crecen, tanto los bulos como quienes los tragan.

Trump acaba de hacer un discurso del Estado de la Unión con “medias” verdades que es la perfecta definición de las mentiras completas. Él y su equipo hablan de “hechos alternativos” cuando dan datos falsos, Y así mientras Trump lanza una reforma fiscal que favorece a los más ricos, arenga a sus seguidores con la América que sueñan, porque así la quieren y la ven sin importar que sea cierta.

Italia se prepara este domingo a sacar las urnas en unas elecciones complicadas. Los partidos tradicionales se han ido a pique en las encuestas, también en Italia; es la tónica, fruto de sus errores. Matteo Renzi, el deseado centrista italiano, está en las últimas. Encabeza los sondeos el Movimiento 5 Estrellas de Bepo Grillo, ya sin Bepo Grillo. Pero -lo contaba Sagrario Ruiz de Apodaca, la corresponsal de RNE – los jóvenes se desentienden de la política y creen, no sin razón, que los políticos no resolverán sus problemas. Sus problemas. Lo común, lo público no les interesa.

En España es el tiempo de los cuñados, de los que todo lo saben sin saber nada, que es otra de las acepciones del idiota de todos los tiempos. Esponjas y ecos de miles de tópicos. Los que tienen miedo al frío y al calor, según toque, y otorgan su confianza a quienes les mienten y saquean como es fácilmente comprobable.  El personaje de buen simplón tranquilo que interpreta a Rajoy le funciona de maravilla entre sus adeptos. Como la campechanía de Aguirre en su día. Los políticos de la derecha en particular conocen la eficacia de un casting adecuado: el bocazas busca broncas, la listilla, la divina de la muerte, el eficiente y cumplidor ejecutivo. Con obtener más votos que el siguiente ya sirve. Y el marketing lo sabe: es el tiempo de potenciar a los idiotas, de quiénes eligen serlo, obcecación inamovible, insolidaridad manifiesta.  Incapaces de reconocer a su verdugo nublados por la devoción que le profesan.

La fidelidad al PP está en  el nivel que explicó Donald Trump para los suyos: “Podría pararme en la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ningún votante”.  Se han parado ya, disparan a las pensiones, al empleo, a la decencia en grado sumo. El PSOE, pese a su caída, mantiene también adhesiones inquebrantables y acríticas. Y entretanto, según dicen, Albert Rivera asciende diciendo “ Sr.golpista y prófugo…” e Inés Arrimadas acude a una entrevista sin saber cuáles son las reivindicaciones feministas del 8 de Marzo, vive sin saberlas. Dice que le parece que no las comparte porque van contra el capitalismo, pero que lo tiene que ver aún. Luego lo confirma: el feminismo hace daño al capitalismo. Miles de electores se identifican con ellos. Con Podemos el sentimiento de rechazo inducido ha funcionado.

Donde realmente triunfa la pasión como guía es en el desafío secesionista. Algunos dejarían su vida en el empeño sí sirviera para aplastar al orgulloso catalán. De hecho lo están haciendo, al permitir en nombre de su odio que les roben tantas cosas. Que nos roben a todos tantas cosas. He escuchado personalmente que se culpa “a los catalanes” hasta de las carencias sanitarias de la otra punta del mapa.

Telediario 1 TVE
Telediario 1 TVE

 La campaña intensiva y permanente de los medios ayuda. El telediario de TVE ha abierto este viernes con el supuesto chalet de Puigdemont en Waterloo como segunda noticia, tras el temporal, resaltando cómo había ironizado “el gobierno” con el alojamiento del depuesto President. Ya hasta los chistes del PP son noticia estelar. Aunque lo haya  desmentido su entorno.  Numerosos medios le han dado similar tratamiento.

En el fondo es la reacción –visceral – a un enorme desconcierto. Llama la atención del visitante exterior la proliferación de banderas españolas en las fachadas, incluso en barrios obreros con múltiples víctimas golpeadas por lo que llaman la crisis. Se diría que buscan un paraguas, un amparo, un sentimiento de pertenencia. Emocional. Sin premisas lógicas. Quienes manejan el tinglado, quienes se aprovechan de él, mantienen la cabeza mucho más fría. Saben cómo estimular a quienes se mueven con la pasión aparcando su cerebro.

Un mundo exclusivamente lógico y matemático sería invivible. Las emociones abren caminos, ayudan a explorar horizontes, acortan el proceso a las soluciones, hacen vibrar, moverse, activan el motor de la acción, de la creación. Pero, por si solas, no servirían como base de funcionamiento para ningún país. Y menos éstas que han poseído a grandes sectores de la sociedad, tan pueriles e inmaduras. Odio, me gusta, fulmino, creo. Ay, el creo.

Si el remedio es la persuasión, el guía que encandile en este maremágnum de intereses, mal vamos. Cuesta asimilarlo, pero está pasando: hay una influencia decisiva de seres que obran postergando la racionalidad. ¿Adónde conduce esto? ¿Qué le decimos a Zana y a todos los demás? ¿Qué nos decimos a todos nosotros?

¿Y saben qué? Todavía hay millones de personas que lo siguen intentando.  ¿Será otra forma de ser idiota?

 

¿Y si el fin no es la unidad de España?

Pablo Casado, cualificado portavoz del PP, avisó a Roger Torrent con toda claridad: “tiene dos hijos y sabe a qué se atiene”.  Este ha sido uno de los más chirriantes solos de trompeta en la fanfarria que culmina la gran ópera bufa de nuestra democracia, ahora en cartel. El presidente del Parlament, en la encrucijada establecida para la investidura de Puigdemont, ha decidido aplazar la sesión. Sin ceder. Quiere una toma de posesión con garantías pero el Constitucional se ha ratificado en los requisitos impuestos. Torrent ha sido rotundo en la idea central: “Ni la vicepresidenta Soraya ni el TC decidirán quién tiene que ser el President de la Generalitat”, ha dicho. La tensión es ya mucha, y por la tarde se han producido incidentes aislados en el acceso al Parlament.

Plumas, teclas y micrófonos hacían guardia desde primera hora de la mañana.  Desde hace muchos días, en realidad. Salvo a los más adictos, tienen al personal agotado. En Radio Nacional de España hablaban de “la corresponsal en Barcelona”, la “corresponsal” en ese país extranjero. Un tertuliano advierte de que, como insistan con Puigdemont, “volveremos a tener que aplicar el artículo 155”. Volveremos.  Como las oscuras gaviotas que nunca abandonan el nido. La idea dominante situaba este martes como un día terrible para la democracia, un día más. Y como principal problema de los españoles, Catalunya. Con una sociedad rehén, está arrastrando por el suelo el prestigio del país, oigo. El Gobierno y los partidos que sustentan al Gobierno se manifiestan en parecidos términos.

Volvamos al balcón donde anidan las oscuras gaviotas. “Tiene dos hijos y sabe a qué se atiene”. La amenaza de Pablo Casado suena a problema grave. Claro que también dijo que Puigdemont podía acabar como Lluís Companys [fusilado], y no pasó nada. En los últimos días hemos asistido a una escalada insólita de la desvergüenza, como gran colofón a una obra largamente trabajada. Cada nota es de una seriedad extrema.

Tras filtraciones de la operación, El País confirma que algunos ministros, el propio Rajoy, y, desde luego, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría  llamaron a miembros del Tribunal Constitucional para “trasladarles lo grave que sería investir a Puigdemont”. La separación de poderes saltaba por los aires, con ella suele ir el Estado de Derecho, y apenas nadie se inmutó. “Estamos asistiendo -de la mano del TC- al nacimiento del ‘derecho constitucional del enemigo’. La idea es que frente a quien desafía al Estado no rigen las normas estatales y cabe cualquier acción que lo frene políticamente. Aunque sea inconstitucional”, escribía el profesor de la materia y antiguo letrado del TC  Joaquín Urías.

Hagamos una salvedad: el Tribunal Constitucional dejó de ser un órgano exclusivamente consultivo desde 2015, cuando el PP le otorgó con su mayoría absoluta poder sancionador, una revolución jurídica, se dijo. Casualmente, puso al frente al magistrado Pérez de los Cobos, el mismo al que quería estos días colocar en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde han de verse recursos a actuaciones del gobierno del PP, también desde Catalunya. La jueza homófoba que logró el puesto -mintiendo en el currículo- alegó que este candidato trabajaba para el Gobierno de España. Luego supimos que  el Constitucional elaboró ‘a posteriori’ los fundamentos jurídicos de la decisión sobre Puigdemont. El prestigio de España está con todo esto que da gusto verlo.

Las llamadas del Gobierno al Constitucional, lejos de provocar un clamor de indignación, han sido alabadas por quienes están siempre dispuestos a estos menesteres. Se diría que aplican el principio maquiavélico según el cual “el fin justifica los medios”. El fin, aparentemente, es preservar la unidad de España. Sin atenerse a molestos requisitos legales. Sin tener en cuenta los votos obtenidos por la opción independentista en Catalunya. Para un demócrata, la propia democracia es un bien superior en sí misma. Ya no es hora de hablar cuánto se hizo mal en este camino, el fraude que supone que el PP, hoy en el Gobierno, se ponga a recoger firmas para declarar inconstitucional el Estatut aprobado por los ciudadanos. Ese que ahora añoran algunos que ayudaron a hacer crecer esta enorme madeja. Supuestamente ese es el fin, pero permítanme que lo dude.

Al mismo tiempo, y en pleno juicio Gürtel, nos salta la Fiscalía pidiendo que no se juzgue al PP en el caso de los ordenadores de Bárcenas en aplicación de la doctrina Botín. La Fiscalía no ve delito en borrar 35 veces su contenido ni en el contenido que no conoce a través de la investigación por el simple hecho de que lo han hecho desaparecer. El Ministerio Fiscal tiene entre las misiones que lo definen “promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público”. Y tampoco pasa nada. No protesta la gran familia por los daños causados a la imagen de España. A la realidad de España, a su democracia.

Entretanto, el Tribunal Supremo -que también ha de decidir sobre denuncias contra el Gobierno- conoce nuevos nombramientos, entre ellos el número dos de Gallardón y un ex senador del PP.  En la línea de lo que viene siendo la tónica.

La labor que dirige Mariano Rajoy cubre un amplio espectro. Acabo de leer en eldiario.es que la nueva Ley de Contratos del Sector Público para poner coto a prácticas que facilitan la corrupción eleva del 10% al 50% los sobrecostes permitidos en contratos como los de las mordidas de Gürtel. No hay más preguntas, señoría.

El Rey Felipe VI tampoco se ha pronunciado sobre estos graves asuntos. Nos cuentan los cronistas que en Davos saludó al magnate asiático Lim Boon Heng, a quien quería conocer. Es el presidente de Temasek, uno de los fondos soberanos más grandes del mundo que opera desde Singapur y que  declaró a periodistas españoles: “Espero que Catalunya esté bajo control”. Bajo control.

Este 30 de enero, en su 50 cumpleaños, Felipe de Borbón ha sido homenajeado efusivamente por los medios afines. El País nos servía la gran frase del día como estímulo para empezar la jornada:

“El Rey no se presenta a las elecciones, pero eso no quiere decir que no esté sometido al escrutinio de los ciudadanos. La Casa del Rey sondea regularmente el estado de la opinión pública”.

Tranquiliza mucho. Un escrutinio de uso interno sin consecuencias. Quizás para lanzar o no los vídeos familiares con almuerzos entrañables. Eso sí es que someterse a un escrutinio, no me dirán. A la misma hora sabíamos que laAudiencia Nacional ha condenado a un hombre por llamar corrupto malparido al rey Juan Carlos en Facebook. Se le ha encontrado culpable de injurias a la Corona que pueden atentar contra la paz social.

Casi a la vez Rajoy decía que lo más sensato es proponer un candidato limpio en Catalunya. Predicando con el ejemplo. Y que “por encima de la ley no hay nada”. Salvo algunas cosas. Muchas, como vemos.

Donde haya sondeos, que se quiten las urnas. No dan más que problemas a estas buenas gentes que mandan, si a los ciudadanos se les ocurre votar lo que no les gusta. Ciertamente, con el apoyo de partidos muy concretos, corresponsables por tanto. Y de millones de personas a quienes se supone que al menos conocerán la razón de sus prelaciones. En estas circunstancias, a ver qué sociedad es rehén de qué. ¿De Catalunya? ¿De Puigdemont?

Y ahora díganme: ¿de verdad creen que lo que se dilucida de forma prioritaria es la unidad de España?

 
 

Jack El Destripador como método de diagnóstico

Puigdemont, Catalunya, legalidad, PP, millones, Catalunya, Puigdemont, Puigdemont, imperio de la ley, millones, PP, PSOE, Ciudadanos, jueza homófoba, millones, empleo, legalidad, millones, PP, Puigdemont.  La cantinela suena en nuestros oídos de la madrugada a la noche.  Como una letanía se repite en un eco interminable de sonidos y textos. Interpretada desde la severidad de una maestra de escuela en el Telediario 1 que se torna júbilo en el “PP, ora pro nobis”, a la gomina de sus tertulias.

Agrias, justicieras, censoras, superiores de nacimiento en las ondas de las radios, la sorna mal disimulada entre los aposentados en la derecha de todas los televisiones.  Salta de ellas al papel, a las ondas de voz y de regreso a las pantallas de la temible red. Puigdemont, Catalunya, PP, millones, millones, we are the best, siempre the best, a por ellos. Agua, por favor, un vaso de agua.

Dice la magistrada Elósegui que el tribunal de Estrasburgo debía elegir entre un juez al servicio del gobierno y ella que es neutral. Neutral y homófoba. Y machista y retrógrada.  A veces la disyuntiva ni siquiera es tal y viene todo junto en el mismo paquete. Ése es nuestro drama, la España de hoy, la peor de siempre. Fuera de nuestras fronteras nos conocen bien pero en la Europa de los mercaderes pesa mucho contar con un contable que paga las cuentas a los acreedores de la deuda pública convertida por Rajoy en descomunal. Es el mercado, amigos.

Nuestras élites andan reunidas en Davos, Suiza, mira qué casualidad. Nieve y bancos. Bancos de cuentas opacas si se precisa, ciudadanos que votan hasta si vender pipas en los kioscos. A Davos hemos mandado un rey, jefe de Estado no electo, que da lecciones de democracia y riñe a Catalunya. Ningún otro jefe o jefa de Estado con corona ha acudido, nos lo contaba el catedrático Pérez Royo. Y no es una anécdota.

Toda la selecta delegación española ha podido constatar que Catalunya preocupa mucho, que los palos policiales del 1-0 hicieron un daño enorme a la Marca España.  Cómo será que TVE entrevista al presidente del BBVA -el bien pagado Francisco González- para que cuente que se siente tranquilo con el tema de Cataluña. Noticia de alcance. Si él está tranquilo, si los grandes magnates y empresarios de postín que se ocupan de nuestros destinos en Davos están tranquilos, no hay más que hablar.

La vicepresidenta sale con gafas retro y moviendo rítmicamente las dos manos, con dos dedos enhiestos (se llevan las maestras de derechas esta temporada) para decir que su jefe el impoluto, inmaculado, Mariano Rajoy,  hará cuanto sea necesario y más por evitar que Puigdemont vuelva a ser presidente de la Generalitat de Catalunya. Pide el gobierno un dictamen al Consejo de Estado, les dice que no procede, que Puigdemont tiene intacto sus derechos civiles -como los tiene el encarcelado Junqueras-, pero el gobierno del PP no se arredra. Ahora toca apelar al Constitucional. Para poner al alto tribunal en un brete. Expertos independientes lo consideran incluso “un fraude de ley”.

En el recurso de inhabilitación preventiva de Puigdemont, al PP le apoyan sus socios. Ciudadanos saca a la palestra hasta a Girauta que ya es haber perdido el miedo al ridículo. Pedro Sánchez Castejón pone tuits. El empleo es precario, te están robando tu pensión, la electricidad está al doble de precio que hace una década, los estudiantes han de abandonar la universidad porque no pueden pagar la matrícula, este es un país rico con trabajadores pobres. A su bola, como un bot, limpio de responsabilidades. Pero al Gobierno de Rajoy ni tocarlo, ni siquiera a RTVE, una de sus voces más activas. De Rajoy y del PP.

Catalunya. Corrupción. Gurtel. ¿Qué me dice usted de corrupción?, alma de dios, son estrategias de defensa. En estéreo, en cadena de estéreos. Desigualdad de récord, injusticia, listas de espera médicas, privatizaciones, sarna en los hospitales, goteras en las UCI infantiles, te cambio balas por ciencia… déjadlo ya¡ qué plastas. El Bernabeu, el Atleti, el Barça, Messi, Zidane, Puigdemont, Cataluña, ¡Venezuela!, oh, my God, regresa Venezuela.

Seamos fuertes, ellos hacen lo que pueden. Sin meterse en algunas cosas. A ver si les vamos a decir a los empresarios qué es lo que tienen que pagar a las mujeres. El presidente alado levita en estado de ingravidez. En Davos toman canapés, la amenaza tuitera muerde sin fuerza. Lo que apalea es el BOE. O los juzgados, según toquen.

El ex president les ha hecho un buen roto. Está amortizado nos dicen, con suerte se convertirá en el catalán errante surcando las aguas y los aires europeos. Pero les lleva a maltraer. Interior lo busca hasta en aeropuertos que solo admiten aterrizajes en paracaídas. Puigdemont, convertido en el rebelde involuntario con bufanda y sonrisa, antihéroe de manual, es de lo poco que alivia la desvergüenza convertida en rutina que nos ha engullido. Y hay algo, mucho, de épica lucha contra el cíclope podrido. A ese nivel en el que nos movemos en España. Por los siglos de los siglos y desde los siglos de los siglos.

Los diagnósticos habituales ya no sirven, rebotan en los cómplices de este drama como en la pared de un frontón. Hay que ser todavía más didácticos con quienes ni siquiera se reconocen al mirarse al espejo. Lo que está ocurriendo en España es como si,  degollada la enésima víctima de Jack el Destripador, volviéramos a decirle: eso qué haces está mal. Te lo dije muchas veces, está mal. Y saliera la letanía en eco: Puigdemont, Catalunya, legalidad, PP, millones, Catalunya, Puigdemont, Puigdemont, imperio de la ley, millones, PP, PSOE, Ciudadanos, somos los mejores, millones, a por ellos. No sería lógico, ni aceptable.

Jack, el destripador, el más famoso asesino en serie británico, no llegó a ser identificado: quedó casi en un concepto. Las víctimas sí, eran reales y fueron asesinadas con la máxima crueldad. Los delitos quedaron impunes. Llevamos el mismo camino. Aquí nos están descuartizando el Estado del Bienestar, la decencia, los derechos y libertades,  y, al paso que vamos, la Democracia. Una parte de la sociedad es una amenaza para el resto, hemos de ser conscientes de ello. Con sus creencias, sus líderes, su nula autocrítica, la irresponsabilidad de sus actos sobre la sociedad. Y todo lo apaga la cantinela, Puigdemont y lo que sigue, ya saben, ya lo sufren.

Olvídense de razonamientos, no atienden a ninguno. Apelen como mucho a su dignidad, o a su sentido del deber por amor a la  España del PP y socios, para ponerse los primeros en la lista que autoriza a ser robados, engañados, degradados, minusvalorados, prevaricados, extorsionados, insultados, agostados. O no. Aquí elegimos lentejas: o las tomas o no las dejas. Y mientras no enfoquemos el fondo del problema, no hay salida.

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