La cultura según Susana Díaz

El Museo de Málaga, un viaje en el tiempo desde el Paleolítico al siglo XX
Imagen de archivo: Susana Díaz, en un acto en el El Museo de Málaga. EFE

La campaña de primarias del PSOE ha contado con una invitada no prevista, no a ese punto: la propuesta cultural de Susana Díaz. El formidable equipo que la apoya –en el partido y en los medios– no ha dicho ni media palabra, lo que añade alarma. Ese ingrediente fundamental está ahí. Con todas sus evidencias. Hay que leerlo para creerlo.

La “propuesta de futuro” en cultura de la aspirante a la Secretaría General del PSOE consta de 5 breves párrafos, en los que se centra en… la economía. Al punto que no cesa de hablar de turistas, en realidad. El desarrollo económico que propugna con –una lejana percha en la cultura– viene vinculado fundamentalmente al turismo. Y por un curioso razonamiento: “La mayor creación de clases medias se está produciendo en Asia. Asia tiene excelentes playas por lo que los turistas asiáticos que vienen a España y Europa buscan cultura”. La redacción es de este cariz de principio a fin. Digna de un ejercicio de “vuelta al cole” tras el verano, en Primaria.

Susana Díaz además hace suya la Marca España, seña de identidad del PP. Quiere mejorarla. El resto de las actividades culturales están en la tarea, “haciendo más atractivo (en singular en el texto) la llegada de turistas y nutren de contenidos la estancia de los turistas”. Ese espíritu monetarista se reflejaba en otra de sus propuestas: dar créditos a los jóvenes para estudiar en la universidad o establecerse como autónomos. A devolver. Como en Estados Unidos donde existen amplias referencias de la práctica: el drama de universitarios obligados a dedicar su vida a una actividad que, vocacional o no, les permita pagar sus deudas.

Propuesta de cultura del programa de Susana Díaz
Propuesta de cultura del programa de Susana Díaz

Pedro Sánchez desarrolla, con mucha mayor amplitud ( dos páginas), sus propuestas culturales. Alguien se tomó la molestia en el equipo de hacer un programa. El concepto básico plantea “la cultura, como eje del país, derecho fundamental y motor de desarrollo”. Para el candidato, “la educación es la clave del futuro”. Propugna extender las becas y bajar las tasas universitarias.

Patxi López habla de la cultura en tres breves apartados para afirmar que “la cultura es ante todo un derecho de los ciudadanos y sin creación cultural no hay cultura”. Añade que “la igualdad en el acceso a la cultura es y debe ser una seña de identidad de la política de los socialistas”. No detalla.

Es cierto que el mal de Susana Díaz está muy extendido en la política y la sociedad: la cultura no importa, es algo accesorio en el mejor de los casos. Pero ella alcanza un diagnóstico de máxima gravedad.  Y tiene todo el aparato y  los medios entregados al sistema detrás. Se afianza la idea de que solo es eficiente el beneficio económico. El exministro (de Cultura) José Ignacio Wert era otro entusiasta de la tendencia. Rajoy, sin duda. El PP arrasó hasta la Filosofía –que estructura el pensamiento–, extremo que ahora parece querer enmendar someramente.

Y ocurre al revés, un pueblo sin cultura se queda inerme para afrontar los retos de la vida. Es como un nacer sin referencias, sin contar con la experiencia y reflexiones de otros, con la creatividad que nos diferencia de otras especies animales. Privarse de segmentos imprescindibles de la belleza. Una aspiración humana innata de todos los pueblos, ir a más, desarrollarse, expresarse. Desde las cavernas prehistóricas lo hicieron cuando la supervivencia era más ardua. Ahora se afanan en igualar en la burricie.

Con consecuencias. Una sociedad vulnerable que traga todos los cuentos, bulos, manipulaciones, contra su propio bienestar incluso. Desde algunos que afectan a su salud a cuestiones trascendentales que implican su futuro y el de la colectividad.

Más aún, hay un nuevo “elitismo”: el de quienes desde la ignorancia promueven la ignorancia, y reivindican la falta de criterio como un valor. Los disidentes son perseguidos. No se le ocurra a usted mentar en España la palabra intelectual. No es como en otras épocas por falta de oportunidades. El desconocimiento carece de justificación en un país y un tiempo en los que se ha tenido y se tiene acceso a la cultura y la educación. Los medios existen.

Se está imponiendo el reinado de quienes sienten una aversión insuperable por el saber y la cultura. Volcados en sucedáneos de folclore y pachanga, contemplan la literatura de calidad, el arte o la música culta como una purga a engullir. De verse obligados a padecer alguna muestra, la sienten como una colonoscopia. A veces se llevan sorpresas: “Pues esto de la cultura no es tan rollo como me habían dicho”, comentó una concejala del sector al salir de un concierto de órgano en una catedral románica. Pertenecía al gremio de quienes fabrican la Marca España.

Cuando alguien de esa hornada llega al poder es un arma de destrucción masiva. Ahí tenemos a Donald Trump en la Casa Blanca para que consolide el elogio de la estulticia. Su universo estético anda entre oros y oropeles y citas de películas. La última de Una rubia muy legal: “Hay que aprovechar la oportunidad de ser un extraño”. Y ante un periodista de The Economist se atribuyó la autoría de una frase que tiene casi un siglo a sus espaldas.

España es de los pocos países en los que desde tiempo atrás se presume de la ignorancia. En el fondo, es origen fundamental de nuestros problemas. Ha sido un país pródigo en dirigentes de manifiesta mediocridad cuando no tarugos de marca. Marca España, naturalmente.

Francia por el contrario estima que la cultura es un signo de identidad de su país y un bien a proteger. De sus políticos se destaca que leen filosofía –como Macron–, o escriben novelas como el nuevo primer ministro, Édouard Philippe . Aquí nos cuentan las preferencias deportivas de los candidatos. Todavía debe tener Francia sin penalizar con IVA su industria cultural como hizo el PP desde que llegó al poder. Los países nórdicos también la protegen. Portugal, esquilmado hasta hace poco, salvó los libros de su descomunal IVA.

“La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”, “hemos aceptado sin reservas que los líderes políticos transmitan ignorancia”, escribía el periodista Javier Pérez de Albeniz en Reacciona (Aguilar, 2011) en uno de los mejores diagnósticos que he leído. Ha ido a peor. A la incultura manifiesta se une una nula curiosidad intelectual. Al punto de presentar una propuesta “cultural” como la de Susana Díaz.

Las clases medias crecen en Asia. Asia tiene excelentes playas. Los turistas asiáticos que vienen a España y Europa buscan cultura. Con estos políticos, el futuro se presenta como un erial.

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El Efecto Susana, el Efecto Patxi y la verdad tozuda

Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, antes del debate de primarias del PSOE.
Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, antes del debate de primarias del PSOE. MARTA JARA.

Cada vez que se da un hecho político de cierta trascendencia en España asistimos a una cascada de opiniones literal. Más que clarificar se diría que empujan en una dirección, arrollan y anegan. Lunes, 15M de la nueva era, los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE se enfrentan buscando el apoyo de la mayoría. Leyendo entre líneas, oyendo entre ruidos, parece claro que –en la confrontación– Susana Díaz no ha respondido a lo esperado. A lo esperado por quienes la promueven. De ahí que hayan pasado a ensalzar la figura de Patxi López que para algo estaba allí. Pedro Sánchez es, de nuevo, el enemigo a abatir.

Por supuesto que la presidenta andaluza recibe múltiples parabienes, con el vasco en la recámara por si acaso. Pesos pesados mediáticos mantienen que Díaz fue la ganadora del debate, con esa salvedad. Siempre nos quedará Patxi. El diario El País entra en la desesperación prodigando artículos y editoriales con idéntico mensaje. Saca a sus espadachines toreros para llamar poco menos que llorica a Sánchez, retuerce posverdades.

El culmen llega con el editorial Pasado frente a futuro, que otorga a Sánchez el pasado y el futuro a los otros candidatos. Según el diario de PRISA, “tanto Susana Díaz como Patxi López pusieron en evidencia la inconsistencia de las tesis sostenidas por Pedro Sánchez”. Para ellos quedó demostrado, demostrado, que la abstención del PSOE que hizo posible el Gobierno de Rajoy fue obligada por los malos resultados electorales. Tal como dijo Susana Díaz. Demostrado con la prueba del algodón. Más aún,”tanto Susana Díaz como Patxi López demostraron querer mirar hacia delante e incluso poder trabajar juntos el día después”, concluye. Sí, ahí está el quid: trabajar juntos.

De repente, muchos descubren a Patxi López, un peso pesado del PSOE, sin duda. Presidente del Congreso en la breve legislatura con Pedro Sánchez que luego votaría abstención. Porque son directrices del partido aunque no las comparta. El que fue lendakari con el PP. El que lideró, según contaba Ignacio Escolar, la revuelta que empujó el paso atrás de Carme Chacón en favor de Rubalcaba. Es el espíritu del PSOE, dicen con lágrimas en los ojos desde Victoria Prego a Iñaki Gabilondo y muchos otros. Con una puesta en escena de colega, moderado y conciliador, ha sido visto como la solución. Sobre todo para alejar a Sánchez.

Fue López quien más dijo saber lo que estaba ocurriendo en el socialismo europeo para, paradójicamente, reclamar seguir en lo mismo. El otro futuro, Susana Díaz, apuesta por hacer reformas manteniéndose en el 100% PSOE de toda la vida que dice representar. Algo no cuadra en la línea argumental.

Los alemanes daban, casi al mismo tiempo, otra prueba palmaria de hacia dónde va la socialdemocracia que colabora con la derecha. Y los “efectos” que se inflan hasta creerlos ciertos y se pinchan en contacto con la realidad. El “efecto Schultz” llegaba a una vergonzante derrota en  Renania del Norte-Westfalia. Es el Estado alemán con mayor población, donde ha gobernado –con una breve interrupción– durante los últimos 50 años. El SPD bajó 8 puntos, mientras subía 6 el partido de Angela Merkel y entraba… la ultraderecha. Es otro efecto de las políticas actuales.

Meses atrás ocurrió en Holanda con el partido de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo. Y en Francia el socialismo ha entrado en barrena con Manuel Valls. No se ha privado ni de certificar que “ha muerto”, tras contribuir a ello desde el gobierno hasta hace poco. Su peregrinaje para obtener un puesto en las filas de Macron tiene a los franceses atónitos.

Lo que ocurre con el socialismo europeo es esto. La única vía positiva, y muy positiva, la ofrece António Costa en Portugal, presidiendo un gobierno de coalición de izquierdas, cuyos integrantes apuestan por salir del caos precedente y por el bienestar de los ciudadanos. Hiere escuchar voces en el PSOE pensando en beneficios diferentes, a modo de acusación. Sánchez beneficia a Podemos, dice Elena Valenciano –y otros–, pasando por alto con cuanta abundancia la abstención del PSOE “beneficia” al PP. Y apoya sus desmanes, que no es punto intrascendente.

España siempre parece ser una excepción. Un país donde gobierna un partido enfangado en corrupción, donde la Fiscalía es un agravio permanente, y medios potentes hacen política y más, sin el menor pudor. Pero, Europa, el mundo incluso, demuestran que por este camino no hay salida. Pedro Sánchez, su equipo, aportan al menos un cambio de tendencia, aún con algunos hándicaps de su líder. Giros de opinión o de estrategia y errores pasados producen menos intranquilidad que algunas certezas de sus contrincantes.

Hay que señalar que no quedó demostrado en absoluto que fueran los malos resultados electorales quienes motivaron la abstención del PSOE dirigido por la Gestora. No hay relación causa-efecto. El PSOE que realmente perdió apoyos, 4,3 millones de votos, fue el de Rubalcaba que sigue sentando cátedra. No dejaba de ser la tendencia europea ya, con un PASOK griego hundido, y por las mismas causas. Es cuestionable también ese “pasado de división y rencor” atribuido a cuatro columnas, que de estar más vivo y presente entra en la sala a morder también a los candidatos. Y ese “aferrarse a la abstención”, que sus detractores mediáticos afean a Sánchez, es actualidad plena y sigue dando su fruto: el PP está en el Gobierno ahora mismo.

Susana Díaz acusó a Sánchez de haber perdido apoyos en el partido, de ser él mismo su principal problema. “Hasta a Felipe González engañaste”, dijo. No es que el expresidente goce de su momento de mayor prestigio precisamente. Antonio Hernando, otro que dejó en la estacada a Sánchez, tampoco. Pasó del no es no al sí es sí y todo lo que haga falta, sin pestañear. Como otros tantos. Amores que matan, desamores que depuran y revitalizan.

Nunca se ha visto un debate político más sincero. Susana Díaz y Pedro Sánchez se tiraron a la yugular del contrario, con verdades y mentiras no repartidas por igual. Patxi López cumplía su papel con más retranca de la que muchos de mis colegas vieron. El partido socialista ha llegado a un estado lamentable. El PSOE que el viento se llevó, se lo llevó; lo echaron. Y, como decía el cantor, el tiempo que va pasando como la vida no vuelve más.

En la excepción española, columnistas sólidos siguen contemplando a pesar de todo al PSOE como alternativa de gobierno porque “Podemos ha tocado techo”. Entierros prematuros al margen, lo único cierto hoy por hoy es que ni uno ni otro cuentan con la posibilidad de formar gobierno como no sea con un acuerdo como en Portugal. Con Susana y Patxi no sucederá, con Pedro no se sabe, pero es más factible.

Quienes tumbaron a Pedro Sánchez de la Secretaría General con las armas que todos vimos difícilmente consentirán readmitirlo en el mando. España se juega pues mantener un futuro con el PP, con este PP que abochorna. Un gran apoyo trabaja para que nada cambie: buena parte de la prensa. Contra el tiempo y la realidad.

*Quisiera acabar con un recuerdo a otro periodista asesinado en México: Javier Valdez Cárdenas. Otro más. Su muerte, acribillado a tiros, ha causado hondo dolor en su país tan acostumbrado a estos desmanes que apenas se difunden, ni reciben condenas internacionales. En su Twitter había colgado un artículo escrito apenas 5 horas antes de salir la noticia de su muerte. Numerosos periodistas como él, arriesgan su vida –algunos la pierden– por informar incluso en localidades pequeñas. No cambian el mundo, aspiran a que sus conciudadanos sepan la verdad que les atañe. La verdad, no la posverdad. Merece la pena que recordemos que estos periodistas, este periodismo existe, frente a tantos individuos que denigran nuestra profesión a diario, incluso desde atalayas que no merecen. A los ciudadanos les cabe elegir. Para elegir con cordura, hace falta saber.

El gobierno de Rajoy y quienes nos escriben la historia

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Sánchez, defenestrado, denuncia presiones. Rajoy es presidente del gobierno gracias al PSOE.

El 20 de septiembre prácticamente todos los informativos españoles se volcaron en contar un intercambio de tweets entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, los principales dirigentes de Podemos. La mayoría, como la televisión pública estatal, TVE, abrieron con ellos su telediario o lo llevaron a sus portadas. Consideraron de trascendental importancia que dos líderes políticos mantuvieran públicamente una divergencia de estrategias en una red social en apenas media docena de frases.

El tratamiento mediático contrasta con el dispensado a la entrevista que, el domingo Jordi Évole realizó en su programa Salvados (La Sexta) a Pedro Sánchez, el exsecretario general del PSOE defenestrado por una mayoría del Comité Federal. La primera, tras entregar su acta de diputado. Sus declaraciones fueron de gran envergadura: acusó a los poderes financieros y al Grupo Prisa de haberle presionado para evitar un gobierno alternativo y para mantener a Rajoy. Los medios convencionales han optado por el ninguneo o por realzar la crítica del nuevo PSOE que se muestra indignadísimo con Sánchez Castejón. El País ha esperado hasta la noche del martes para lanzar su esperado editorial contra Sánchez.  Aquel “insensato sin escrúpulos” -que llegó a soliviantar a numerosos suscriptores- ha pasado a ser alguien con “ completa ausencia de cultura democrática”, a quien acusan de “querer torcer o manipular sus posiciones editoriales”, como se hace “en los regímenes autoritarios”.  Así se escribe la historia que se ha desarrollado ante nuestros ojos. 

La noticia que brindó Sánchez en la entrevista es de apertura, que a nadie le quepa duda. La presión de poderes que no se presentan a las elecciones para alterar su resultado, que Sánchez atribuye a nombres concretos, es de parar las rotativas y de activar la maquinaria de la Justicia. Aunque los sobradamente informados digan displicentes que es un secreto a voces, nada tiene de anécdota. Por primera vez un dirigente del PSOE –exdirigente cuando habla– denuncia injerencias de los poderes económicos y mediáticos.  Lo cierto es que el PSOE actual ha hecho exactamente lo que denuncia Sánchez que le pidieron a él: evitar un gobierno progresista y sentar de nuevo a Rajoy en la Moncloa. Y que Rajoy es el presidente de nuevo gracias a la abstención del PSOE resulta incuestionable. Está ahí. Por 4 años si se cumplen los plazos. Quienes mandan actualmente en el PSOE deberían preguntarse por qué sólo se comprenden entre ellos, y la derecha y los medios afines.

Ahora toca desactivar la grave denuncia del exsecretario general del PSOE y se multiplican los medios. Los errores de Sánchez no justificarían el hecho, por mucho que se empeñen. No son admisibles las presiones, sea quien sea el afectado. Ni se puede asumir como normal y sabido. Si fuera tan fácil denunciar coacciones ¿por qué han callado tantos? ¿Qué nos dicen los resultados? Que Rajoy es presidente del Gobierno, tras una estentórea cabriola en el PSOE. ¿Y los métodos? Quedan para la memoria declaraciones varias y editoriales como puñales desde que Sánchez empezó a desmandarse del mandato del Comité Federal en diciembre tras las primeras elecciones: Podemos y nacionalistas no. Al punto de ver al director de El País Antonio Caño enviando cartas a los subscriptores dados de baja por disconformidad con la línea editorial y que él atribuyó a su propia vehemencia. En el último editorial, han pasado a una fogosa virulencia.

Cuando este lunes Mariano Rajoy juró su cargo algún medio resaltó el alivio experimentado entre los presentes por haber concluido la larga interinidad. Todo eran parabienes. Se pasaba de dar la noticia de cualquiera de los múltiples latrocinios de miembros del PP en su paso por los tribunales a especular con las listas de ministrables. A otra cosa mariposa y aquí no ha pasado nada. Cuando ha pasado y mucho. Y lo que ha de llegar.

Rajoy ha vuelto a subir a los altares por sus supuestas habilidades personales.  Los medios ensalzan al gallego resistente que, sin hacer nada, sigue en el Gobierno mientras decaen sus oponentes. A veces bastan movimientos mínimos para que otros sacudan el dedo y el puño. A estas alturas no es ya que se aferre a la roca y “resista”, es cómo ha establecido las redes para que el engranaje funcione por sí solo. Esto también forma parte de la estrategia del percebe, que resultó premonitoria. Y de partidos y organizaciones volcadas en sus propios intereses sin reparar en métodos.

No es legendaria la resistencia de Rajoy. Lo realmente legendario, por comparación, son las ayudas de las que ha dispuesto. De pasar a la historia. A la real, no a la que cuentan sus hagiógrafos. Quién nos iba a decir que, pese a tantas alabanzas a su gestión, a la benevolencia con la que han sido tratados sus desmanes, Rajoy se quedaría sin mayoría para gobernar y surgiría al final la oportuna abstención del PSOE por el  chapucero método que se ha producido. Qué gran casualidad, ni al percebe le llegaba con más atino la comida a la boca.

¿Quién puede enfrentarse a esa poderosa maquinaria?

¿Qué está pasando en España para que el sinuoso Luis María Ansón publique una columna en El Mundo insinuando que el CNI tiene informes inculpatorios sobre Pablo Iglesias y que no se harán públicos si el líder de Podemos “se integra en el sistema”? ¿Son inculpatorios o es una coacción? ¿Es cierto o cosecha de Ansón a la que El Mundo da cancha?

La entrevista de Jordi Évole a Pedro Sánchez fue récord de audiencia superando incluso a banalidades de gran tirón con las que competía: tres millones y medio de personas lo vieron. Un 20% del share. Pero cada uno de esos telediarios que versionan a placer los hechos, cuenta con una media de dos millones y actúan a diario. El 70% de los ciudadanos dice informarse por televisión y es ahí donde reside el filón más amplio y sutil de influencia.

Durante muchos años la manipulación radicaba en contar solo una versión de los hechos, la que convenía al poder. Luego se pasó a dos para confrontar  puntos de vista, aparentemente. Le llamaban objetividad. El PP inventó el “Modelo Arenas”, que consistía en poner detrás de Zapatero al dirigente andaluz a rebatir cualquier cosa que el socialista dijera y quedar con la última palabra. La técnica de la manipulación se ha perfeccionado ahora con las tertulias. Aún con diferentes matices y nivel de daños, llenan la programación de la mañana a la noche.

Esas pantallas partidas en las que ves a un periodista a un lado y a un agitador vendiendo lo que siempre vende, o disparando contra lo que siempre dispara.  Para ver si consigue cambios de opinión ante noticias que afectan gravemente a la audiencia. Así se desactiva en lo posible, en lo que cada uno se deja, la conciencia crítica. La realidad interpretada por televisión, prensa y radio. Guionizada y dramatizada.

No ocurre únicamente en España, por supuesto, aunque aquí se añada la proverbial tolerancia de una parte de la sociedad a la corrupción. La periodista Soledad Gallego-Díaz escribía hace semanas de la política posverdad, sobre las mentiras impunes de los políticos. Concepto de moda, nacido en EEUU y que ha sido tomado desde distintos ángulos. Algo llamaba poderosamente la atención y no se ha destacado: “ The New York Times ha renunciado al famoso principio periodístico de dar dos versiones enfrentadas y equivalentes. Por primera vez, el diario tituló el otro día en primera página que Trump era un mentiroso”. El periodismo auténtico ha de empezar a contar quién miente, basándose en hechos y evidencias.

Quienes nos escriben la historia hablando de responsabilidad, seriedad, estabilidad, éxito, sistema… quienes eximen y cargan culpas y desdibujan la verdad, quienes señalan lo accesorio para provocar ofensa y reacción y atenúan lo verdaderamente importante verán el día el que a muchos millones más de los ya lo hacen, les dará por cotejar sus relatos con la verdad que viven. Aviados vamos en caso contrario.

*Publicado en eldiario.es

*Actualización.

Hoy le ha tocado a Ramón Espinar, portavoz de Podemos en el Senado. La desproporción se ha convertido en arma. Al punto de la portada de ABC. Todo forma parte del mismo paquete. La causa ya es accesoria y quien compra esto compra el pack completo. Aviados vamos si los ciudadanos no empiezan de una vez a usar brújula.

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El acto del 29 de Octubre

Por supuesto que nadie ha entrado en el Congreso de los Diputados como cuenta el imaginario popular que hizo el General Pavía el 3 de enero 1874 para acabar, de facto, con la I República española sin cumplirse ni un año desde su promulgación. En realidad Pavía exigió el desalojo de la Cámara por medio de una nota y, ante la negativa de los diputados, fueron soldados y guardias civiles a sus órdenes quienes disolvieron el Congreso. Pavía alteró el orden constitucional pero ni siquiera admitió haber dado un golpe de Estado, propuso que aquello pasara a la historia como “el acto del 3 de enero”.

Por supuesto que no se puede llamar golpe de Estado, como hacen algunos, a la serie de hechos que han desembocado en que este 29 de octubre Mariano Rajoy, el líder del partido más corrupto de la democracia, haya revalidado su cargo como presidente del gobierno español. Los diputados han sido elegidos mediante sufragio universal y votan o se abstienen de lo que creen conveniente para el fin que se proponen. En este caso dar al candidato del PP la mayoría simple para gobernar. Para no repetir por tercera vez las elecciones, añaden quienes lo han hecho posible.

El problema son los hechos que jalonan el proceso. Muy preocupantes. Crucial ha sido el golpe de mano producido dentro del PSOE, una jugada clave en fondo y forma para el desarrollo de los acontecimientos. Parte de la intención de descabalgar al secretario general Pedro Sánchez, partidario del No a Rajoy y constituir un nuevo poder. Y cuenta con la serie de reuniones bajo mano inscritas en los manuales de la conspiración. O la inenarrable sesión para tomar el mando, a costa de perder fuerza en el partido. Así, cinco millones y medio de personas que dieron su voto a la formación para que NO gobernara Mariano Rajoy han hecho posible que siga en La Moncloa.

“No podemos abstenernos porque sería un fraude y una traición a nuestros 5 millones y votantes, que han depositado su confianza en nosotros, no lo vamos a hacer por lealtad a la palabra dada, no es no”, repetía sin descanso Antonio Hernando, portavoz del PSOE. La persona que escenifica el giro del partido, quien llena las hemerotecas con declaraciones grabadas defendiendo todo lo contrario de lo que ahora dice. Su exposición en la tribuna del Congreso fue un estriptis  descarnado como pocas veces se han visto.

El otro Hernando, Rafael, portavoz del PP, compareció para dejar clara la situación: la batalla es frontal y con armas ocultas en el calcetín si es preciso. Con su habitual actitud tabernaria llegó a usar un informe falso que ningún juez ha admitido para acusar a su rival político, Pablo Iglesias, de venderse a dictadores. Como en una tertulia, como ésas en las que personajes de su calado expanden dossiers de clara intencionalidad difamatoria. Olvidando, por otro lado, todo cuanto de hipocresías se esconde por amadas dictaduras del mundo.

La presidenta que Rajoy ha colocado en el Congreso como tercera autoridad del Estado se está revelando como una profunda disfunción. Su incapacidad para el cargo, para el solo hecho de dirigir sesiones, es manifiesta. Y, sobre todo, parece actuar al servicio de los intereses de su partido. Negarle la palabra a Pablo Iglesias, calumniado por Hernando, fue uno de los hechos más graves que se ha producido en mucho tiempo.  Y marca la legislatura. No va a ser limpia.

Hay un fuerte choque ideológico, de personalidad incluso, entre los dos bloques fundamentales que van a formar este Parlamento. De un lado los que se llaman a sí mismos constitucionalistas –aunque un par de ellos no tuvieron empacho en modificar el decisivo artículo 135 de la Carta Magna – y del otro la izquierda de Unidos Podemos.

El bipartidismo –y su añadido con la formación de Albert Rivera– no entiende las formas de los recién llegados. Cada palabra, cada tono, cada gesto, les indigna. Es otro lenguaje, más de la calle, de la vida real. Sin contar, desde luego, que el contenido de las denuncias de Unidos Podemos –con drásticas verdades– puede resultarles muy irritante. Hablar de “potenciales delincuentes” cuando en ese mismo hemiciclo estuvo sentado hasta hace nada Gómez de la Serna, por citar solo alguno, no es ningún disparate. Pero, sobre todo, se nota la incompatibilidad absoluta de lo que cada bloque representa. Y, por los indicios, el que presta apoyo a Rajoy estaría mucho más cómodo sin los que parece considerar advenedizos. Estaban muy tranquilos antes de que la sociedad se indignara con sus políticas.

Rajoy afirma ya que no permitirá la derogación de sus leyes estrella. No tiene ninguna necesidad de hacerlo, vista la debilidad en la que el PSOE se ha situado y la escasa fuerza de Ciudadanos. Y hay leyes muy lesivas para los intereses de la ciudadanía. Mientras se desarrollaba el debate de resultados ciertos, se conoció la fecha del juicio contra el profesor Jorge Vestringe (68 años), para el que la Fiscalía pide una durísima pena por participar en una manifestación republicana y presuntamente agredir a un policía. Tres años y medio de cárcel. Son las consecuencias de las leyes y códigos Mordaza con los que se pertrechó el PP.

La mezcla de política sucia y autoritarismo es letal. Viene una legislatura bronca, en la que las fuerzas de gobierno apuestan por defender su posición sin reparar en métodos, por lo que ya se ve.

Y hay un factor concluyente a añadir: la prensa generalista, los medios generalistas. De nuevo portadas fuera del eje de la información, fotos editoriales y artículos sesgados. Varios medios destacan en titulares las falsas acusaciones de Rafael Hernando contra Podemos sin añadir precisión alguna. Se lleva a la consideración de noticia las declaraciones de políticos en sus ataques a adversarios, es decir, se da cancha a la propaganda. No es fácil encontrar la queja por la actuación de Ana Pastor al frente del Congreso, que sí trae eldiario.es. Rajoy cuenta con grandes soportes. Y así va a ser cada día hasta… no sé sabe hasta cuándo y cómo.

La demonización de las protestas es otra de las piezas fundamentales de este nuevo orden. La atribución de culpas también. Concepción Dancausa, la que fuera presidenta de la Asamblea del “Tamayazo”, dice que los organizadores de la manifestación Rodea el Congreso, prevista para la sesión final de la investidura de Rajoy “trabajan para Podemos”. Sin pruebas. Sale gratis. Rentable, en realidad.

El 10 de marzo de 2007, Rajoy salía a la calle para protestar contra la política antiterrorista del Gobierno del PSOE.  Era la decimotercera vez que el PP se manifestaba para rechazar leyes o actuaciones del Ejecutivo nacido en 2004. Varias de ellas, junto a la Conferencia Episcopal. Todas en contra del PSOE que hoy facilita su Gobierno. En su discurso final, Rajoy dijo: “Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan”. Y tras el mensaje mesiánico, la democracia siguió su curso tal como estaba.

Es el mismo Rajoy, otro PSOE, nuevas fuerzas que les han hecho atrincherarse, en lugar de abrirse a la realidad de una sociedad que ha cambiado lo quieran ver o no. Pero la travesía augura fuertes tempestades. Y una guerra desigual. Y víctimas.

La idea de Pavía de poner una etiqueta con la fecha sin más a aquello que hizo, no es mala en tiempos difíciles. Prudente y aséptica. Podemos pues concluir que “el acto del 29 de Octubre” marca un tiempo plagado de peligrosas turbulencias.

*Publicado en eldiarioes

El golpe en el PSOE retumba en toda España

Lo publiqué hace unos días en eldiarioes, estaba claro. Este domingo se ha dado un paso más y en una semana tenemos a Rajoy de presidente del gobierno de nuevo.

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La operación está a punto de concluir. Con esa quemazón de los lazos que nos atan y atan fuerte en España. La investidura de Rajoy como presidente del gobierno, gracias al PSOE salido del alucinante motín del 1 de octubre, tiene mucha más envergadura aún de la que parece. El cambio de rumbo supone avalar a un partido anegado por la corrupción y condenar a la sociedad a unas políticas que el PSOE rechazaba. Así lo hicieron creer a sus votantes y no votantes.

Volverá a gobernar Rajoy. A ese fin se montó la defenestración de Pedro Sánchez. No hay alternativa, dicen, se trata de ir a terceras elecciones o abstenerse en favor del PP. No hay alternativa, desde luego, para una posición férreamente conservadora y aposentada que es la que se ha hecho con los mandos del PSOE. Y no por el método más airoso.

Nunca existió la posibilidad de un gobierno progresista. Por más que se llenen la boca de exculpaciones e inculpaciones numerosos miembros del PSOE. No lo hubieran consentido, como se ha visto ahora. Probablemente Pedro Sánchez intentó al suscribir el acuerdo con Albert Rivera distraer y apaciguar a quienes preferían pactar con el PP o con el diablo antes que con Podemos. Pensó, quizás, que Pablo Iglesias se sumaría con una abstención con tal de echar a Rajoy, no a lo que representa. Sánchez, además, parecía sintonizar con Rivera. Pero Ciudadanos tenía una labor que anunció reiteradamente: el pacto había de ser con el PP, jamás con Podemos, ni luego con Unidos Podemos.

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Felipe González también avisó. El expresidente tomó de alguna manera las riendas pocos días después de las primeras elecciones del 20D. Como ahora son múltiples las portavocías mediáticas de “la gran coalición”; en enero lo contó La Razón. Había que buscar a las viejas glorias para que frenarán a Sánchez no fuera a ser que se desmandara. Y parece ser que Sánchez sí pensó en serio al final en un gobierno progresista porque era su única salida. Susana Díaz lo quería fuera, en cualquier circunstancia.

El País se convirtió en este periodo en un órgano de presión y tutelaje del candidato y del propio PSOE. Ya se dice, con acierto, que deberá estudiarse lo que un periódico ha llegado a hacer con un partido político. Se marcaron las pautas, se alabó y se censuró. Se llegó a insultar a Pedro Sánchez y reiteradamente. En el cúmulo de improperios se le acusó de tener “un partido secuestrado”, o aquel terrible “insensato sin escrúpulos” que señaló su derrocamiento. Ningún saqueador de las arcas públicas ha recibido ese trato. Hubo también un sobrecogedor final de editorial del 4 de septiembre: “ Hay que evitar la repetición de elecciones a cualquier precio“.

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Y el miércoles 28 de septiembre Felipe González acude a la Cadena SER y se duele de haber sido engañado por Pedro Sánchez. Le dijo que se iba a abstener y no lo hizo. Y hay que abstenerse, no lo puede dejar más claro. Por la tarde le presentan a Pedro Sánchez 17 dimisiones en la Ejecutiva. El sábado, solo 4 días después, en una bochornosa sesión, Sánchez pierde ante los amotinados. La triunfadora es Susana Díaz, quien ha decidido por fin dar el salto a Madrid. El presidente asturiano Javier Fernández es colocado al frente de una Gestora con sobradas atribuciones.

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La maniobra se ha desarrollado ante nuestros ojos. Con menor pudor cuanto más colaba la osadía. Puede ser lícito que, de existir una mayoría en los órganos de decisión, se cambie a la persona que ocupe la Secretaría General sin cumplir los plazos y procedimientos. Pero no es eso lo que ha ocurrido, o no en la forma. Sánchez fue nombrado en primarias y le echa el Comité Federal, tras la declaración de guerra de la Ejecutiva. Lo hemos visto todos. El método para desbancar a Sánchez fue impresentable. El golpe de un sargento chusquero como lo calificó el socialista Josep Borrell. Ahora, el golpe en sí ha quedado en un segundo plano informativo. Y es clave en la historia.

La Fiesta del 12 de Octubre brindó múltiples pistas. La jefa -sin coronar aún- fue la estrella. Y hubo movimientos a amplias bandas. Sonrisas, parabienes, celos, algún crujido de sapos saltando en el estómago. Un cierto tufo a conchabeo en las cumbres. Susana Díaz deja el trabajo duro a otros –dicen que es su especialidad– y, ante el requerimiento de declaraciones, afirma: “Ya os cansaréis de oírme”. Da por hecha su ascensión. ¿Adónde? ¿A la Presidencia del gobierno? Mucho tiene que llover para eso. O no, visto lo visto. O sí, visto lo visto.

Varias voces en el PSOE, escasas, son conscientes de lo ocurrido. De su gravedad también. Pero el conocido como Susanato, o Sultanato, agrupa –con la presidenta andaluza y su círculo de apoyo–, a barones territoriales de su mismo corte: se asemejan mucho a la figura del cacique español que conoce bien el sustento de redes clientelares.

Los estamos viendo pronunciarse y defender la inevitabilidad de un gobierno de Rajoy. Las declaraciones tras la reunión de este martes, con sus acatamientos y excusas, producen sonrojo y casi dolor ajenos. El presidente de la Gestora insiste en que “abstenerse no es apoyar” y que “la democracia directa no está en la cultura del PSOE”. Varios barones se pronuncian en el mismo sentido. El portavoz de la Gestora, Mario Jiménez, declaró que “ investir a Rajoy servirá para ‘sanar el daño’ que hizo el PP”.  Y hay quien ya se consuela con la oposición tan constructiva que va a hacer el PSOE que igual consigue comisiones de investigación.

La división en el PSOE apunta indicios de ser traumática, y ocasionar la ruptura y separación de algunas federaciones como el PSC y la pérdida de figuras fundamentales. O puede que incluso también se diluya. Los objetivos de los amotinados son inapelables. En realidad solo necesitan brindarle a Rajoy, a lo que representa en el Sistema, 11 abstenciones, un “Tamayazo” amplio.

Esta crisis fue largamente preparada y, sin embargo, se ejecutó con torpeza extrema. Como en un ataque de urgencia o de soberbia que se precipitara eludiendo los cauces previstos. El “nuevo” PSOE ha quedado en tal situación de debilidad que no puede ni exigir contrapartidas a su apoyo. Corre el riesgo de que Rajoy les convoque elecciones y les mande al pozo del que no les salvarán las complacientes encuestas. La faena trae a la memoria la Ley de Clark, formulada, en su despido, por un científico de la NASA: “La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad”.

Todo está pasando ante nuestros ojos para quienes quieran verlo. Gracias a los procesos por corrupción que se están desarrollando, hasta los menos informados pueden ver el montaje de hilos entrelazados y se van afinando algunas de las figuras que los mueven. Podemos intuir más. Es la punta del iceberg. Algunas nunca las conoceremos. Ni tampoco los papeles de quienes gestionan la difusa urdimbre que mueve más de lo que muchos creen nuestras vidas. Los países menos o nada corruptos se libran de esta lacra.

Facilitar el gobierno a este PP es escandaloso, sin atenuantes. No solo por la corrupción, con ser letal e intolerable; son las políticas para la desigualdad, el aumento de la pobreza de todos los días, la demagogia impenitente, las trampas sonrojantes, o el peligroso autoritarismo que ha caracterizado el gobierno del PP con sus Leyes y Códigos Mordaza en vigor. Apoyarlo es sustentar todo esto. Y su continuidad. Rajoy no ha brindado ni una concesión a sus socios. Teatrillos habrá con el juego de minorías pero lo fundamental está atado.

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Dicen que durará poco la legislatura pero, mientras no haya una conciencia ciudadana responsable, el entramado opera a sus anchas. Y si han sido capaces de hundir al PSOE para que nada cambie, ¿qué más cabe esperar de este tiempo que se avecina?

*Publicado en eldiarioes

La Ley de la Selva

Doce adolescentes, de entre 12 y 14 años, propinan una descomunal paliza a una niña de 8, compañera de colegio, según el relato de la agredida y de testigos. Doce adolescentes se habrían dirigido así –probablemente a la voz de uno, dos o tres líderes– a secundar una agresión de extrema crueldad sobre una criatura a la que ya han derribado al suelo. Y la patean y crujen a golpes. Sin que nadie mueva un dedo por ella. Hay que ponerse en la mente de todas y cada una de estas alimañas para hacerse idea de la escena.

La pequeña vuelve a clase. Pasará más de una hora allí sentada. También es necesario situarse en su lugar, su dolor y sentimientos. Cuando la madre la recoge han de ir al hospital. El parte médico refleja múltiples daños: el más grave, desplazamiento del hígado. Parece ser que no es un riñón como se dijo en principio, sino el hígado, órgano esencial para la vida. No añade ni quita grados a la salvajada.

Los datos afirman que se ha producido un sensible incremento de los casos debullying en los colegios, y que muchas víctimas no lo cuentan en casa. Temen, probablemente, mayores represalias. Los agredidos son preferentemente niños que por cualquier circunstancia –peso, procedencia– son diferentes al conjunto. La tribu, insegura, ordena la homogeneidad.

Y ahora, en la ceremonia habitual, toca aumentar o restar importancia al caso, eludir o incrementar responsabilidades, responder al puño de hierro con más mano dura, llenar horas de palabrería de consumo, si es el caso.  Son muchos los casos de hecho.

Los adolescentes son espectadores de violencia en las pantallas, argumentan en descargo. Como siempre. Y a los 12, 13 y 14 años, incluso a los 5 si se apura, se sabe que patear entre doce a un ser humano notablemente menor que cada uno de ellos produce efectos desastrosos. Para eso lo hacen. Sin apenas motivo. Para desahogar el odio y el miedo. Lo que no es atenuante alguno.

Estos 12 bárbaros opositan a maltratar en grupo de mayores y subir sus fechorías a la Red. Javier Gállego, Crudo, se refería a estos asaltos en manada, de los que todos somos responsables. Unos más que otros, sin duda.

No es la violencia que se contempla en las pantallas, ficticia o real, el mayor problema. Es la violencia como sistema, la violencia estructural que se está imponiendo en nuestras vidas. El ver triunfar el matonismo con todas sus trampas y zancadillas. Apoyado. La justicia cuando actúa de parte. El desprecio y perversidad con los débiles, como en los grupos menos evolucionados. Termina dejando una raza de cafres.

Cuántas heridas han causado ya las políticas para la desigualdad y las consecuencias que acarrean. España lidera esa brecha en Europa. Reiteradamente. En particular desde que gobierna el PP. Con alarmantes cifras de pobreza infantil o desprotección social. Cuántas secuelas deja y dejará la pobreza inducida. Cuántos niños, jóvenes, adultos y ancianos apaleados contabilizamos desde todos los flancos de la injusticia. Menos mal que ya se puede pedir un Jet privado como quien llama a un taxi con una APP estupenda.

La ley de la selva empieza a definir nuestro mundo de nuevo, reeditando la historia de la barbarie. El Reino Unido, que aprobó un Brexit entre la ira y el desconocimiento, empieza a pensar –ahora– cómo ponerlo en práctica con temibles sesgos de xenofobia. La raza Brexit se afirma por boca de su presidenta Theresa May cuando muestra cierta comprensión a las agresiones a inmigrantesporque quitan el trabajo a los locales, en pura demagogia de la peor especie. Pensando en elaborar listas hasta de escolares extranjeros, los inmigrantes se convierten en moneda de cambio para la negociación de una salida ventajosa de la UE.

May declara que solo admitirán en el país “a los mejores”. Hitler no lo hubiera dicho mejor. Y es la avanzadilla insolente de lo que está ocurriendo en Europa. La vida de miles de refugiados es ya para muchos, para los dirigentes en la práctica, calderilla.

¿Violencia en las pantallas o en la vida? A poco que descuidemos su protección emocional, nos encontramos con el hígado destrozado por la bilis de ver al partido más corrupto de la reciente historia de España a punto de volver a formar gobierno. Podría estar listo antes de que acabe el mes. Apoyado por un obsceno golpe en las filas del PSOE cuyos extremos dejan con la boca abierta y sapos en el estómago. Y por ese devenir de periodistas y medios cómplices. No llegan a ocultar noticias de intolerables atropellos desde el buen periodismo, sin embargo. La Cátedra de Corrupción que tenía instalada el PP, según El Mundo, se suma con sus cutres “powepoint” a este continuo sinsentido.

No es para espíritus sensibles ver los panegíricos que montan al “hombre tranquilo” designado por Susana Díaz –otra incomprendida, leo– como gestor con mando en plaza. Y produce un absoluto empacho de inmundicia oír a Javier Fernández, tan respetuoso con la corrupción del PP,  nuevas alusiones a la cal viva –ahora arrojada sobre Podemos–, que este PSOE haría mejor en guardar si realmente fuera prudente.

La ley de la selva pero más puerca y rastrera. No se sale inmune de su ponzoñoso follaje.

La pobre niña brutalmente apaleada en un colegio de Mallorca ha de apechugar con sus dolores, sus secuelas, y las que en el carácter deja la atroz injusticia. Ojalá encuentre caminos de salida y crecimiento. Los energúmenos que se ensañaron, presuntamente, con ella enfrentarán su papel en la paliza, liderazgo para el mal, servilismo cómplice y dañino. Guardan dentro serias lesiones en el ser de humanidad. No es una chiquillada.

Faltan los que miran. Los que miran y callan. Los que miran y golpean, con manos y pies o con su silencio.

*Publicado en eldiarioes

El triunfo de la España sucia

 

Amanece con el campo sembrado de cadáveres. Los sublevados se han retirado momentáneamente del escenario y solo la prensa amiga permanece enarbolando la cabeza del derrotado en una pica. Cronistas varios dan su versión de los hechos. Demasiados, somos demasiados tal vez. Numerosos mercaderes se mezclan en la confusión para vender sus productos. Hay quien aplaude, quien come palomitas aún, o pizzas, quien elige culpables en la oferta para aminorar dolor o responsabilidad. La gente sensata está sobrecogida ante lo que la España sucia es capaz de hacer.

La historia de las hostilidades empezó mucho antes pero se desencadena en las navidades del año pasado. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, siempre tan ocurrente, decide fijar elecciones para el 20 de Diciembre a ver si con los villancicos ya sonando, se le anticipa el premio de la lotería que no viene asegurado. Pero no, después de tanto esfuerzo, de encuestas como espoletas, los abusos pasan factura. No demasiada, pero sí la suficiente como para que los votos no le permitan seguir en la Moncloa sin apoyos.

Rajoy le dice al Rey que no se presenta a la investidura, que para perder ni se molesta. Pero Pedro Sánchez, el líder del PSOE, la segunda fuerza más votada casi con el mismo porcentaje que Podemos, se anima a intentarlo. Está muy condicionado –siempre lo estuvo- por la derecha de su partido, o si se quiere, por los más acomodados. Firma un pacto sorprendente (o no) con Ciudadanos que no le aporta los escaños necesarios.

A Pablo Iglesias se le ha ocurrido abreviar trámites y le ha ofrecido formar gobierno. El único error en mi opinión: hacerlo en rueda de prensa y no al propio interesado. Los dioses del PSOE montan en cólera ante la osadía. Temen sin embargo que el secretario general caiga en tentaciones inconvenientes. Y una de las portavocías del Poder, el periódico La Razón, avanza en portada, que Felipe González va a tomar las riendas: “reunirá a la vieja guardia antes del Comité Federal para frenar a Sánchez”. Es 24 de enero.

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El País apoya por la retaguardia en su encantador intento de impulsar a Albert Rivera. El político más valorado, dice, aunque cada vez se desinfle más en las urnas.

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Muchos avatares después, muchos fracasos, muchos llantos y rabias; unas segundas elecciones en Junio, una investidura de Rajoy fracasada por la firmeza de Sánchez en el No a un gobierno corrupto, múltiples editoriales cuajados de insultos, un hartazgo notable en el electorado, llega la hora de la verdad. Los cuatro días del asalto. Largamente meditado y ensayado. Ahora nos dicen que hasta el gobierno lo sabía.

A estas alturas ya casi nadie ignora el pistoletazo final de Felipe González el miércoles en la Cadena SER. E inmediatamente las dimisiones, el desembarco del PSOE andaluz en Madrid con la enviada de la jefa, Susana Díaz, que en insólita escena se proclama “única autoridad”, sin que ni el tío Tato de Rajoy le haga el menor caso. Un patético recorrido que ha dejado boquiabierta a la ciudadanía.

Y el sábado, 1 de Octubre, el día en el que (1923) Fernando VII abolió todas las leyes progresistas del Trienio Liberal y reinstauró la Inquisición, el día que las mujeres obtuvieron el voto en 1931, el que Franco fue proclamado Jefe de Estado, los ejércitos y las libertades en el 36 tras el golpe de Julio o el día en el que se aprobó, en 2004, el matrimonio homosexual, se desencadena la batalla definitiva en Ferraz.  De nuevo una guerra televisada, radiada, escrita y comentada, manipulada, protestada. Con lloros, gritos, desconcierto, mala vid. Y por encima de todo, un puro bochorno, una vergüenza para un país europeo del Siglo XXI.

Sánchez pierde la votación para hacer un Congreso y dimite. El País le dedica una portada, una edición, desde el rencor y la revancha. No cabe más, ni la caverna mediática oficial llega a tanto. Todos los partidos socialdemócratas europeos pierden apoyos. El descenso no se inició con Pedro Sánchez, lo hizo con Rubalcaba. En las últimas municipales, el PSOE de Sánchez duplicó las alcaldías. Pero todo eso da igual. Lo importante es que gobierne Rajoy, que gobierne el PP y nada cambie.

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Se hace cargo de la gestora el presidente de Asturias, Javier Fernández, un señor que se declaró en campaña “español por los cuatro costados” y al que aterra cualquier posibilidad de referéndum en Cataluña. Cualquier persona informada, bien informada, sabe cuánto porcentaje hay de teatrillo en eso del “España se rompe”. Para los negocios y trapicheos no se rompe ni en broma.

Y gana Susana Díaz y sus autoridades (Verónica, autoridad única, o Micaela, la presidenta de fidelidades mutantes). Y el extremeño Fernández Vara, y el manchego García Page, y el aragonés Lambán, y el asturiano, claro. Y también Rubalcaba, y Felipe González y  Cebrián. Y los resentidos.

Y pierden Pérez Tapias, y Miquel Iceta, y Josep Borrell, y Odón Elorza, y advierte y se duele en serio Javier Solana. Comparen resultados.

Ni Pedro Sánchez es el frasco de las esencias socialistas, ni el PSOE ya un partido imprescindible. Al paso que va puede volverse irrelevante de hecho. Si los planes no cambian, tendremos gobierno de Rajoy que se permite desde el primer minuto exigir contrapartidas por su abstención al partido quebrado. Y gracias que no le convoque terceras elecciones y lo deje en la cuneta. Cambios ni uno: a peor. Con más fuerza por el aval. El PP se aprovecha. La prensa pestilente dice que es Podemos e Izquierda Unida quienes lo hacen. Que no se apartan a una esquina a esperar que el PSOE se recomponga, si puede.

El tiempo, el progreso y la realidad caminan en su contra. La realidad sobre todo. De lo sucedido, del viacrucis que queda por recorrer a los ciudadanos, lo peor es que por encima de los vencedores aparentes –con problemático futuro- el gran triunfo ha sido el de la España sucia.

*Publicado en ctxt.es

Sánchez, el hombre que creyó ser líder del PSOE

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“Todos los hombres del Rey” (2006)

El candidato, Willy Stark, interpretado por Sean Penn, habla con su asistente cuando entra en el compartimento del tren la jefa de campaña:

-Willy no será gobernador, lo sabe- le comenta a la recién llegada.

-¿Se lo has contado?- pregunta ella. Pero no, no se lo ha contado, ha sido su propia deducción –aún con ilusiones, como aguardando que le rebatan-. El candidato era el único que todavía desconocía su papel de figura de paja, para dar aires de renovación, pero no quien el sistema quería para el puesto.

“Todos los hombres del Rey” es un libro de Robert Penn Warren, escrito en 1946, y que recibió el Premio Pulitzer. “El político” la recreó para el cine en 1949 y, con el titulo original, se rodó de nuevo en 2006. Es un clásico. De gran éxito popular. El candidato que vive en la ignorancia de ser utilizado y que, en la ficción, reacciona logrando el puesto y usando también las trampas y suciedades del sistema.

Estupefactos ante el espectáculo que nos está brindando el PSOE -aunque viniera anticipado por múltiples datos- vemos que la obra de Penn Warren cobra enorme actualidad. La política en sí misma se está convirtiendo en espectáculo. El periodismo también. Es fácil distinguir ya candidatos y candidatas de diseño. En  Ciudadanos, surgidos casi de la nada, claramente. Hasta el PP se ha apuntado a salpicar de modelos más estéticos su inamovible ideología y concepción de a qué se dedica su partido: prioritariamente a la búsqueda de sus propios intereses con amplitud de licencias. Podemos supo utilizar a su favor el modo de hacer que hoy se lleva –muy volcados en la televisión- para lograr un cambio y mayor justicia social.

Pedro Sánchez, elegido secretario general del PSOE, no llegó a comprender lo que se quería de él. Es quien más se parece a esa primera fase de Willy Stark.

El PSOE es hoy una amalgama de “sensibilidades”, como gustan decir, y muchos rostros de cemento. Arrastra una deriva común a gran parte de la socialdemocracia europea. Tras la caída del Muro de Berlín, ya no hacía falta ofertar un Estado del Bienestar para competir con el comunismo soviético. Su derechización se ha llevado por delante al partido socialista italiano, tiene en mínimos a los franceses, debilita al de los países nórdicos aunque aguante algo mejor, y prácticamente solo resiste en Portugal en donde incluso gobierna. El PSOE español empezó a hundirse cuando Zapatero sucumbió a los recortes que le pedía Bruselas en 2010 y con la reforma de la Constitución para dar “prioridad absoluta” al pago de las deudas, al cumplimiento del déficit.

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La elección de Sánchez, en competición con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, parecía optar por el candidato menos a la izquierda y más moldeable. Su físico, del que entonces hacía gala con profusión, también le situaba en el modelo candidato de hoy. Se avino a utilizar y ser utilizado por la presidenta andaluza Susana Díaz. Ella le ayudó a desbancar a Madina que era el favorito. Se dice que a cambio de dejarle el sitio para cuando decidiera saltar a la política nacional. Sánchez no cumplió con su parte.  Más aún, se atrevió a tomar decisiones por sí mismo.

Tras 9 meses sorteando las cortapisas para no pactar con Podemos y los nacionalistas, creciendo el acoso de la prensa –El País en particular-, Pedro Sánchez mantiene el NO y abre la puerta a su ya única salida: intentar ese gobierno progresista. El candidato se les ha ido de las manos. Se acabó la fiesta.

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La secuencia que vivimos en las últimas trepidantes horas muestra todos los pasos del golpe. Felipe González se va a la Cadena SER y revela un trágico secreto: Sánchez le engañó. ¡A él! Parecía que iba a abstenerse en la investidura de Rajoy para darle el gobierno y osó no hacerlo. Ya estaba bien de florituras. El PSOE ha vuelto a perder votos con Sánchez a pesar de cómo le han arropado… a palos. Y lo ha hecho en el País Vasco, donde antes les votaban “a pesar de las cosas que hicimos allí, papapa”, dijo González sin empacho, helando la sangre de muchos.

Felipe González es el Capitán del Grándola vila morena, pero al revés. No da la señal para llenar de claveles y rosas el futuro sino para derechizarlo.  Piezas claves están en la jugada, incluso la impulsan. Desde Andalucía, Susana Díaz, generosa ella, anuncia su disposición a trabar donde se le requiera: la Secretaría general, naturalmente. Y se plantan 17 dimisiones en la mesa de Ferraz para echar a Sánchez. ¿Son suficientes? Bueno hay más vacantes, murió el gran Pedro Zerolo. Puede servir.

Tiras y aflojas, opiniones, programas especiales, palomitas dicen. Sin pañuelos para llorar por tanto inmundicia. El País lleva a portada su editorial sin acabar el día con un entresacado. Muy duro, comentan, llama a Sánchez “insensato sin escrúpulos” saturando el saco de sus bilis. Ni los políticos más corruptos han recibido ese trato.

El jueves continúa igual, con la ruptura hecha. Tenemos el privilegio de conocer a la enviada de Susana Díaz, criada a su sombra. Es una mujer resoluta, Verónica Pérez, que afirma: “en estos momentos la única autoridad en el PSOE soy yo”.  Ha sido un descubrimiento impactante para el resto de España. Nos ha dado auténtica seguridad en el futuro, si es ése el que se marca.

Han desempolvado a Corcuera y a Bono que habla de tener “decoro” y marcharse. Hay también, por supuesto, voces sensatas y preocupadas. Desde Fernández Tapias a Odón Elorza, desde Javier Solana y Borrell a Miquel Iceta. Pero el mando tiene bien agarradas las riendas.

Susana Díaz culmina entre aplausos del PSOE andaluz la faena. Toda la culpa es de Sánchez. Bueno, y de Podemos de quien, dice, les hará como a Izquierda Unida. Ella que les echó a cajas destempladas cuando le habían brindado su apoyo imprescindible para gobernar. Creyó que podría ganar con mayoría absoluta, pero no, perdió votos y se quedó en remojo varias semanas. El problema del PSOE es mucho más profundo.  Un discurso el de Susana Díaz de otro tiempo, sin un ápice de autocrítica, manipulando datos, absolutamente alejado de la realidad que viven millones de personas. Pide un Congreso… después de que haya gobierno. Por tanto no cabe otra opción que la de Rajoy.  Para ella y para el resto de los amotinados.

No querían esto de Pedro Sánchez. Muchas personas sueñan con cambios y no viene mal darles un poco de cuerda, pero todo ha de seguir igual. Poderos intereses en juego, en España y en la Europa de mando neoliberal. En realidad, todo está muy atado y la soga para moverse es corta. Fernández Díaz acusa al Parlamento ¡Al Parlamento!, la representación democrática de la voluntad popular, de “hacer el trabajo sucio al independentismo” por querer investigar las grabaciones que le implican precisamente en juego sucio. Y García-Margallo sale con voz de catacumba a meter miedo y quién sabe si algo más. Habla de una “auténtica emergencia nacional” por el “desafío catalán” y la crisis del PSOE. Un pestilente olor a tenebroso pasado nos inunda.

Pedro Sánchez no supo ver que no se le quería para cambiar nada.  Lo peor es que limpiar toda esta podredumbre es nuestra única esperanza.

*Publicado en CTXT.es 

Y mientras sigue este sábado el bochornoso espectáculo. Relatan desde dentro de Ferraz que hay gente llorando y casi se ha llegado a las manos. Susana Díaz ha llorado lo cual es el colmo.  Los amotinados en torno a ella no quieren ni votar la celebración de un Congreso. Han recogido firmas para presentar una moción de censura contra Sánchez al cual no recogen. Patético todo.

Finalmente, Sánchez ha perdido la votación y ha dimitido. A otra cosa. A dar el gobierno al PP. Los daños en el PSOE van a ser probablemente irreversibles.

Los verbos que acabaron con el periodismo, la corrupción que mató un país

La noticia es de extrema gravedad. Un juez, Salvador Alba, es grabado proponiendo a un imputado fabricar indicios contra su predecesora, la jueza Victoria Rosell. Quiere acabar con la carrera política de la que ha sido diputada de Podemos en la reciente legislatura, cuenta. El Tribunal Supremo, previamente, ha admitido a trámite la denuncia del ex ministro offshore José Manuel Soria, en contra de la opinión de la Fiscalía. Rosell y su pareja, el periodista Carlos Sosa, resultan incómodos a los poderes locales. Pero el montaje en el que es cazado Alba sobrepasa todo lo admisible en un Estado de Derecho. Es como  si un médico hiciera planes para matar a sus pacientes. Como si un periodista engañara a sus lectores. Solo que con más profundo significado: la Justicia es uno de los pilares de la Democracia.

 La noticia era de las que “paran las máquinas”, y no ocurrió así.  Las principales cadenas de televisión no abrieron con ella, ni la mencionaron siquiera. Las  grandes cabeceras de prensa escritas, tampoco. El Mundo la colocó al final de su página web y titulando con la denuncia de la Jueza Rosell al conocer el contenido de la grabación. Hay un verbo que está acabando con el periodismo oficial: suprimir; suprimir noticias, no contarlas. Y así viene sucediendo cada vez más para sumirnos en la estupefacción. Destacados nombres pillados con cuentas en Panamá como Miguel Blesa o la segunda mujer de Felipe González no merecieron ni una línea en algunos medios. Otros han desaparecido como por encanto. Este jueves se podía hablar ya de auténtico “apagón informativo” respecto al caso Alba/Rosell. Otro más.

Es de reseñar que la prensa oficial parece tener especial sensibilidad con la jueza de Podemos. Muchos han llevado a portada, a sus informativos de televisión (Antena 3 por ejemplo), hasta una discusión en el control del aeropuerto de Las Palmas. Culpándola a ella, por cierto, cuando una grabación evidenciaba un curso muy diferente de la situación. Medios que sí informan del caso lo siembran depresuntos como si la voz grabada fuera de un ventrílocuo. Prudencia que llama la atención, dado el poco uso “presuntos” que dedican a otros a quienes presentan prácticamente como reos, en acusaciones incluso inventadas.

Hay más. La Cadena SER informa de cómo la Embajada francesa alertó a la española del riesgo de atentado de Kabul, Afganistán, 8 horas antes de que se produjera, causando la muerte a 8 personas: dos policías españoles, cuatro agentes afganos y dos empleados locales.  También es difícil encontrar la noticia en otros medios. Quizás porque evidencia, de nuevo, la caótica gestión del PP, también con los militares desplazados al extranjero. Relevante es la noticia.

Un criterio periodístico riguroso no comparte apenas la selección y prioridad de noticias que se están ofreciendo. Este jueves las declaraciones sobre actitudes personales de Anna Gabriel de la CUP ocupaban lugar destacado, cuando no figuraban los temas fundamentales. Los dos reseñados y varios más de envergadura.

Los verbos con intención calificadora han ido minando a ese periodismo de cámara, cortesano. El favorito es “desafiar”, palabra de querencia en la actual etapa de El País (basta teclearla en google) y adoptada por varios de sus colegas. Cada paso de posiciones de izquierda es un desafío, tanto en España como en Europa y cualquier parte del mundo. Pero hay muchos más verbos todavía.

Sobrevivir. “El PSOE tratará de sobrevivir a la pinza entre Podemos y el Partido Popular”, encabeza. sin un rubor y firmado por tres periodistas, El País. Es el diario que inventa el término “superficie lucrativa” –en este caso adjetivo- para criticar el recorte de esa parte precisamente practicado por el Ayuntamiento de Carmena en la Operación Chamartín.

Entregar. Este verbo se lo debemos a El Mundo: “Garzón entrega IU a Iglesias a cambio de ocho escaños”, bajo foto que bautiza el pacto como “el de los botellines”.

Provocar. El Mundo también para calificar actitudes: “Iglesias provoca a Sánchez para ir juntos al Senado”. Igual que La Razón que parece referirse al Coloso de Rodas cuando habla del líder de Podemos: “Iglesias levanta a los barones contra Sánchez: Puig y Lamban sí negociarán con Podemos”.  Una potencia de la que gozan también las confluencias porque, como titula La Voz de Galicia, llegan al extremo de forzar voluntades: “Marea fuerza a PP y PSOE a votar juntos para salvar su aportación al presupuesto”. Pobriños.

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Recuperar, colar y amarrar. El Mundo este jueves. “Sánchez recupera a Borrell”, pero “Iglesias cuela al exJEMAD –sin nombre- por Almería para amarrar su escaño”.

Entretanto, pasa desapercibida la portada de ABC con entrevista a Albert Rivera en la que el líder de Ciudadanos declara para explicar el fallido pacto de investidura con Sánchez: “No queríamos que Podemos asaltara el poder”.  Asaltar. Ellos, acceden al poder, lo facilitan, pero la izquierda “asalta” -con sus votos- los gobiernos, porque la expresión “asaltar el cielo” utilizada por Iglesias es demasiado sutil para no ser manoseada al gusto.  El “no queríamos” en plural de Rivera puede no incluir a Sánchez pero sería raro que no conociera las intenciones de su socio y el resultado de su Pacto a la naranja. Seguir con las continuas acusaciones a Podemos de ser el causante de repetir elecciones es quedar muy en evidencia. Pero para eso la audiencia ha de saber el conjunto de datos y no está ocurriendo. Ése es el problema.

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Sin información rigurosa no hay democracia. Uno no puede ir a votar ignorando el montaje contra Rossell o predispuesto en contra de cualquier paso que dé Podemos, por su desafiar, colar, amarrar, etc…  No se puede emitir un voto justo y real si el ciudadano no conoce todos los extremos de la gestión del PP, desde el brutal aumento de la Deuda Pública a sus desastres varios, como el de Kabul. Si no está al tanto de las intenciones de Rivera al pactar con el PSOE y del fundamento que tienen las acusaciones de éste. Y así un sinfín de cuestiones que le afectan.

Las palabras vienen cargadas de metralla. Y los verbos parecen tener más fuerza que los adjetivos porque implican acción.  El léxico deportivo se impone. El equipo propio no gana partidos, vence, aplasta. El rival, sucumbe.  Pero estamos ante una sociedad de seres humanos, su convivencia, su presente y su futuro.  Preocupantes en alto grado. Porque al salto cualitativo del juez Alba, se suma un rosario de hechos muy graves.  De repente conocemos que Ausbanc  y Manos Limpias llevan más de 20 años extorsionando  a bancos y empresas bajo la amenaza de publicar informaciones que les perjudiquen, falsas o no. Otro asunto de gravedad extrema por el hecho en sí, los implicados, el tiempo que se ha venido manteniendo esta práctica y por la inaudita circunstancia de que nadie dijera nada y nadie se enterara aparentemente.  A jueces y fiscales participando en actividades de estas empresas, en conferencias y otros cometidos.

Tenemos a los afamados jueces, López y Espejel, recusados por su vinculación demostrada con el PP, deambulando por diferentes procesos de corrupción que implican al partido a ver si caen en sus manos.  Son continuos los hallazgos –también por la acción de miembros de la  justicia- de nuevos latrocinios del dinero público. Lo que nos permite contemplar esas orgías de comisiones, rapiñas y evasiones, aderezadas con “volquetes de putas”,  a nuestra costa y las camarillas que se vislumbran atando y bien atando lo que no quieren que cambie.

 Son otros los verbos que dominan en este desgraciado país que tanto precisa sobreponerse a sus miserias. Robar, prevaricar, corromper, enviciar, ocultar, amañar, desinformar, manipular, conchabar, dominar, engañar…  Y, como consecuencia, sufrir, doler, padecer, descompensar, embobar,  aturdir, perder, empobrecer, morir.

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Cuadro: Pastora Gallardo

Los verbos están acabando con el periodismo oficial, mientras el  independiente se abre paso contra sus vientos y mareas en los que califican, con cierto tonillo, de “publicaciones digitales”.  La corrupción nos pudre como país, son demasiados los pilares afectados. Pero las personas – sobre todo las decentes- disponemos de otros verbos de uso y aspiración diaria: saber, luchar, limpiar, descubrir, prosperar, elegir, dignificar, descansar, disfrutar, amar, vivir. Con ellos habremos de edificar un tiempo distinto.

*Publicado en eldiario.es

Lanzada la Operación Ciudadanos Último Asalto

Tenían el susto metido en el cuerpo al punto de sacar a la palestra ex presidentes, premios nobel o atareados directores de medios de información. Pero los resultados de las elecciones catalanas les han dado un respiro. Hondo. Se trata ahora de minimizar el independentismo que crece en cada consulta, y de jugar bien las piezas del nuevo tablero.  Y en él, 734.910 catalanes que ni muertos querían ni independentismo…  ni PP, alientan a quienes tanto se juegan si se produce el mínimo cambio. A esos pocos que anteponen sus intereses a cualquier otra consideración.

Por esos casi 735.00 votos que han convertido al partido de Albert Rivera en la segunda fuerza política de Catalunya (no, aún, de España), portadas, editoriales, artículos, se vuelcan en la Operación Ciudadanos Ültimo Asalto.  Se les había debilitado en los últimos tiempos, pero no hay sino una buena guerra de  banderas para que las aguas se encaucen.

A modo de ejemplo, La Razón. El naranja tendrá que decidir entre rojos y azules, dice. Observemos que habla de España porque en Catalunya el PSOE tiene poco que ventilar -sigue cayendo en apoyos-. Que da por hecho que los resultados allí se extrapolarán al Estado, es decir, que el trabajo mediático/político dará los frutos apetecidos (algo cierto si no se está prevenido y puede que incluso estándolo dado el poder de esta maquinaría tan bien engrasada). Y así el naranja “tendrá” que decidir, nada como los verbos contundentes.  Y lo más divertido: llama “rojo” al PSOE.

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Nótese también la sobriedad responsable de Rivera y Arrimadas en esta imagen tan alejada de la que dejaron la noche electoral en la que parecía que habían ganado el Mundial de Fútbol o la Convención de Delegados de Microsoft. Mi “religión” periodística me impide pinchar artículos de ciertos medios, pero es reseñable también el alborozo de la ultracaverna con estos Ciudadanos tan de derechas y tan españoles. El “Yo soy español, español” que corearon, o el “España unida jamás será vencida” les llegó al alma.

Del cúmulo de algarabías y consejos –el respiro de El País es notable- quién más claramente da detalles de la Operación es este artículo de El Mundo. Plagado de claves. Es la hoja de ruta en realidad.

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“En los cuarteles de las grandes empresas del Ibex pulsados por este diario hay preocupación por la difícil gobernabilidad de Cataluña, un motor económico importante para España, pero, a la espera de que se despeje esa incertidumbre, se centraron en ver ventajas al resultado.

Por un lado, gusta la perspectiva de que sea Ciudadanos y no Podemos la fuerza bisagra en las elecciones generales. “No hay que engañarse, la principal preocupación es que el nuevo Gobierno español a partir del año que viene esté formado de algún modo por PSOE y Podemos y ahora la combinación puede ser de los socialistas con Ciudadanos”, afirma un alto ejecutivo de uno de los principales bancos del país. Los escenarios, en su opinión, mejoran, porque si la próxima legislatura es Mariano Rajoy con Albert Rivera o Pedro Sánchez con el líder de Ciudadanos, implicará que no haya ningún cambio fundamental en la actual política económica y se mantendrá un crecimiento en torno al 3% en los próximos cuatro años. “El PP va a tener que trabajar mucho si quiere ganar”, señala un miembro del influyente Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC). Sánchez percibe las dudas que existen en el Ibex con Rajoy y por eso, entre otros factores, intenta centrar su discurso. Ayer cargó contra la CUP por “antisistema” y pidió “gobiernos transversales”.

El presidente de Telefónica y del CEC, César Alierta, no oculta su buena relación con Rajoy, pero también elogia que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, no se apoye en Podemos”.

El artículo completo aquí. Tan diáfano sobre lo que quiere el IBEX y las grandes empresas en general. Los movimientos y amenazas que despliegan. Se han tranquilizado. Esta frase es la clave:

“Si la próxima legislatura es Mariano Rajoy con Albert Rivera o Pedro Sánchez con el líder de Ciudadanos, implicará que no haya ningún cambio fundamental en la actual política económica”.

Y, ellos, ganarán. El crecimiento es de ellos, ya se ve el resto. Y encima ni tributan lo que deben, dado su apego por los paraísos fiscales. De hecho juegan con nuestras vidas, las vidas de la mayoría, ya sin ningún pudor. Los resultados en Catalunya no tendrían que ver con los de las generales dado que el indepentismo allí es elemento decisivo, pero la Operación Ciudadanos juega a la profecía autocumplida. He leído comentarios “emocionados” con la fiesta electoral de Ciudadanos que a tantos nos puso los pelos de punta.

Los movimientos que se están viendo son muy claros por otro lado. Susana Díaz, la poderosa presidenta andaluza, se marcó un vídeo con Feijoó por la unidad de España. Iceta que ha visto desteñirse el cinturón rojo de Barcelona mientras bailaba con gracia sin parar quiere hablar con Ciudadanos. Y Pedro Sánchez, tan pragmático, también abre puertas.

La Operación Ciudadanos Último Asalto se basa -lo estamos viendo- en minimizar a Podemos, y por el momento parece que con su entusiasta colaboración. Sonoro batacazo en las elecciones catalanas y escaso realismo para entenderlo y afrontarlo, al menos por el momento. La izquierda exquisita, entretanto, no cesa de seguir poniendo palos en las ruedas ahora que atisba mayor ocasión. Véase un ejemplo entre muchos. Como en los viejos tiempos mejor la derecha más dura que el colega rival.

El panorama es muy preocupante. En ese ejemplar catálogo que nos ha brindado El Mundo sobre la Operación Ciudadanos Último Asalto de la que participan muchos más poderes, lo dicen: se trata de que nada cambie en lo sustancial. PSOE-Ciudadanos o viceversa, quizás Rajoy o alguien del PP, sube Cifuentes que está en la misma línea… estética y  mental. Como escribe Barbijaputa de Inés Arrimadas, todos son como ella: blanca, delgada, vestida de marca y bien parecida. Y existe la duda de que haya obesos, feos o minusvalidos en la “nueva” política que representa Ciudadanos.

Una operació de marketing para que nada cambie. Cuidado, muchísimo cuidado con las “perfecciones” estéticas sin mirar qué hay dentro.

alliens

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