Entre la gerontocracia y la gerontofobia

Hoy que el gobierno ha vetado la subida del 1,2% de las pensiones, 1,2%, que le pedía la oposición, es buen momento para recuperar este artículo que todavía no había enlazado en el blog.

 Dos mujeres. De un lado tenemos a Carmina,  una maestra jubilada del idílico municipio asturiano de Villaviciosa que comete un pequeño error de percepción al escuchar el soniquete de la lotería de Navidad. Su familia y amigos, el pueblo entero, en lugar de decirle: oye, que la tele hablaba del sorteo del año pasado, deciden engrandecer la equivocación y engañar a  la pobre mujer.  Del otro a una actriz de 81 años. Nuria Espert. Todavía resuenan –un tanto sepultadas por numerosos impactos noticiables-  sus palabras al recibir hace unas semanas el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2016.  Tan dispares las situaciones y hablan de lo mismo. De la consideración de la mujer mayor que apenas mejora con los años. Al tiempo que se acrecientan barreras de incomprensión entre viejos y jóvenes en general. Hay matices a tener en cuenta.

Nuria Espert conmocionó a buena parte del auditorio y la audiencia al recitar un monólogo de “Doña Rosita, la soltera” de García Lorca, en sus palabras de aceptación. Traía un discurso necesario sobre un problema latente del que no se habla en profundidad. Aun siendo decisivo. “ Muchachos y muchachas me dejan atrás, porque me canso”, “ya soy vieja”, “¿es que no tiene derecho una mujer a respirar en libertad?”, se lamentaba Doña Rosita, viva y vibrante en la voz de Nuria Espert.

A partir de los 30 o 35 años como máximo, la mujer es “mayor”, la obligan a ser mayor si se deja. Cada década que pasa añora la cifra pérdida. Ay, si tuviera por los menos 40, 50…   Lo han convertido en un problema específico de las mujeres. Añadido, porque hay otro común con los hombres: la edad, la vejez, con todos sus eufemismos, algunos francamente estragantes: Tercera, ancianidad, “mayores”, “nuestros mayores” (ay), o simplemente “de”, “de edad” están llegando a decir. Como para no ofender. No ofender desde luego a un colectivo numeroso, con capacidad adquisitiva –aunque no por igual distribuida ni mucho menos- y derecho a voto, lógicamente que les convierte en muy decisivos en las urnas.

No es un grupo homogéneo en modo alguno, pero al hablar de él se unifica en dos conceptos simultáneos: la gerontocracia que supuestamente practican, y la gerontofobia que provocan.  Para algunas personas de simpleza superlativa, los seres humanos se vuelven idiotas según cumplen años. Es como si al soplar las velas de la tarta se nos fueran detrás unos miles de neuronas. Salvo que sean ricos y poderosos. El nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene 70 años y no es la característica que más preocupe en él. De hecho es que no parece que su peculiar forma de ser haya aparecido recientemente, venía de serie como en tantos otros.

No deja de ser curioso que en la parte gerontócrata no se mencionen las aptitudes, como sí ocurre con los viejos sin poder. Se rigen por distinto baremo. No nos han contado jamás las enfermedades o mermas del Marqués de Villar Mir, 85 años, por poner un caso. Si algún día una noticia de la tele le induce a confusión. Nadie vituperó a Emilio Botín por llegar hasta los 80 años dirigiendo un banco todopoderoso. La gerontocracia, la elevada edad de quienes en España dirigen las principales empresas, es un hecho, aunque haya asistido a algunos relevos. Nadie asegura, por cierto, que los sucesores de 50 no vengan con los mismos defectos y virtudes. Unos cuantos ya se han visto.

Muchos políticos son mayores: Teófila Martínez, 69. Celia Villalobos, 67. García Margallo, el compungido exministro de Exteriores, tiene 72 años. Como la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Por los 66 anda Jorge Fernández Díaz cuyas conversaciones con Dios y con su ángel Marcelo datan ya de bastante tiempo atrás.  Su gran amigo, el poderoso Isidró Fainé, ha cumplido 74 este verano, fecha en la que dejó la presidencia de La Caixa, nominalmente, si bien conserva la de otras influyentes entidades.

En cuanto a los gerontócratas de moda, Felipe González va por los 74 y Juan Luis Cebrián cumplió 72, el 30 de Octubre. Precisamente al día siguiente de que España tuviera el  gobierno por el que tanto había trabajado: el del PP de Mariano Rajoy, con la ayuda de Ciudadanos y el PSOE. El decisivo y fulminante episodio ha demostrado que las malas artes no son patrimonio exclusivo de una edad, un género, o una latitud geográfica.  Y se practican en norte, centro y sur, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, cuando son múltiples los matices a tener en cuenta.

La imagen del anciano que juega al dominó con Rajoy o se deja achuchar por María Dolores de Cospedal, no se corresponde con todos los mayores de 60 años. Pero es cierto que de esta franja se nutren los votos tanto de PP como de PSOE. Deciden gobierno. Esta otra gerontocracia contribuye a incrementar la gerontofobia.  El número, un gran número, es poder.

El dato es que se ha invertido la pirámide poblacional. 11,5 millones de electores cuentan con 60 o más años.  Es casi el 31,7% del censo que convoca a 36 millones de personas. Por el contrario, disminuye con fuerza el número de votantes menores de 30 años que no llegan a representar el 15%. España es el país más envejecido de una Europa envejecida, según algunos baremos.  PP, PSOE y Ciudadanos han votado ya en el Congreso para rechazar el voto a los 16 años  y para mantener el voto rogado que, debido a sus impedimentos, está privando de ejercer su derecho a miles de jóvenes emigrados por falta de oportunidades aquí. Esto es, por cierto, lo que siempre mantuve, antes de pasar por los rigores caudinos de los Goebbles de corrala y pandereta con su manipulación de tuits.

Cada poco, este martes en el Congreso, se despliega la Espada de Damocles sobre el futuro económico y de supervivencia que para millones de personas constituyen las pensiones. Y es como si la ministra Báñez hablara para un inmenso horizonte de Carminas con billetes de lotería por caducar. Según costumbre, asegura que no peligran las pensiones pero ha vaciado prácticamente la hucha. Quedan 16.000 millones de las 66.815 que recibió el PP del gobierno de Zapatero en 2011. Se han utilizado para pagar otros apartados, como la deuda pública que crece en gran parte por culpa del rescate al sector bancario. Un corazón neoliberal lo que le pide es suprimir o reducir este gasto. No lo harán de forma drástica, nadie, ningún partido, por lo que se juegan en votos. De entrada. El PP ya busca nuevas argucias.

Encandilados con esas pensiones en permanente objetivo de la tijera, los viajes del Imserso y la adulación, la realidad no ofrece tantas venturas. Ha regresado a España el tercermundista “colchón familiar”. El 40% de los pensionistas mantiene a su familia, hijos y nietos, y otro 40% más les presta algún tipo de ayuda. Muchos se ocupan de los niños mientras los padres trabajan que no deja de ser un esfuerzo aunque se haga con gusto. La mitad de las pensiones en España están por debajo del umbral de la pobreza, no llegan a percibir 667 euros al mes, el límite que marca la exclusión social. Lo que muchos saqueadores de las arcas públicas se gastan en un fin de semana, lo que cobran en una o dos tertulias de un par de horas quienes intentan llenarles la cabeza de insidias.

Los ancianos de hoy se nutren de generaciones que tuvieron que luchar mucho para salir adelante. A través de la dictadura franquista y la Transición, además; épocas que marcan. Algunos viven como dádivas del gobierno lo que son derechos que se labraron. No es entendible que prime el miedo a fantasmas imbuidos cuando es el tiempo de las últimas oportunidades para afrontar los retos. El ahora o ya nunca. El tiempo de hacer lo que viene en gana, sin miedo. Es un contrasentido votar a quien suprime los cuidados cuando más se necesitan.  A quien siembra pantanos a los pies de los jóvenes y diezma a los trabajadores en activo que son quienes mantienen las pensiones por el método establecido (existen otros). Y hay algo seguro por este camino: los que difícilmente cobrarán pensión serán los jóvenes de hoy que tantos escollos tienen para trabajar por el presente de sus vidas.  Se precisa una reflexión para restaurar el contrato social que permita el bien de todos, el bien común.

Y queda la mujer, la mujer mayor.  “ A ésa ya no hay quien le clave el diente. Y yo lo oigo,  y me digo: adelante, con la boca llena de veneno y unas ganas de dormir y descansar… Me acuesto y me levanto con el más terrible de los sentimientos que es el de tener la esperanza muerta“, escribió Federico García Lorca en la España de 1935. Su última obra de teatro, antes de ser asesinado por los fascistas. Nuria Espert la lanzó como un grito en el Teatro Campoamor de Oviedo ante miradas que se conmovían, sabiendo, y miradas cortas que no entendían nada. La mujer añade con los años, fealdad, al parecer, y se utiliza su aspecto físico para insultarla a la mínima controversia. Aquí, en el reparto de la peor parte, hermanan a Carminas y Nurias, a cualquiera, a todas siempre que ellas lo permitan.

La vejez es uno de los grandes tabúes de la sociedad de la ignorancia. Convive la incomprensión y el halago interesado. Ay, el “nuestros mayores” que impele a estampanar a los repulidos seres que lo dicen. Aquellos tiempos del respeto a la experiencia, pasaron. En esta sociedad, se desprecia la vejez. Se la criminaliza, aludiendo a pastillas y geriátricos. Vejez  no es sinónimo de senilidad, por más que se empeñen. Ni  llegan a coincidir necesariamente. Miren en el escenario a Mick Jagger (73) o Bruce Springsteen (67) y dígannos quiénes necesitan “la pastilla” y un asilo. La actriz británica Angela Landsbury acaba de subirse de nuevo al escenario recién cumplidos los 91 años. Ha estrenado en Broadway,  ‘The chalk garden ‘ una obra que siempre quiso hacer. Hay quien no se deja cortar las alas. 

Ilógico tirar piedras a la casa, a la etapa de la vida, en la que todos terminamos. De no fenecer en el intento. Injusto, jubilar proyectos y esperanzas por mandato del calendario. Errático, cortar caminos a los jóvenes, refugiados en el egoísmo que caracteriza esta época. Mantener la curiosidad intelectual es básico para estar vivo con todas las consecuencias.  El compromiso con los demás, indispensable para ser persona. Y de personas hablamos.

*Publicado en eldiarioes

Ah, pero ¿Se presentaba Pedro Sánchez a las elecciones?

Este domingo, 25 de Septiembre, se celebraron elecciones en dos comunidades españolas: Galicia y el País Vasco. En la primera arrasó el PP dando a Nuñez Feijóo su tercera mayoría absoluta. En la segunda ganó holgadamente, con mayoría simple, el PNV que puede elegir socio para pactar. Pero la noticia no es ésa para la prensa… y radio y televisión españolas.

Diarios La Razón y ABC. El primero dirigido por un miembro destacado del PP que ha ocupado cargos públicos con Mariano Rajoy (cargos públicos y algunas cosas más), el segundo es ABC, no hay mucho más que decir, a salvo de se quiera seguir su actual etapa por los datos que aporta la omnipresente presencia de su director en las tertulias de TVE.

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El Mundo va por estos lares… Moral y todo es el refuerzo al PP.

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Y El País, en cuyo Consejo de Administración se sientan los grandes bancos por la mala cabeza de sus dirigentes -mala para el periódico, no para sus bolsillos-, y en su Consejo Asesor Felipe González o Alfredo Pérez Rubalcaba. ve sus sueños cumplidos: se pueden cargar a Sánchez. Vamos, no han dejado de pedirlo, no es una suposición. Desde que se negó a entronizar a Rajoy porque antes lo ponían más bonito que a un San Luis, casi, casi, como a Rivera -que ése sí se ha llevado el domingo un buen batacazo-. Guardo artículos conmovedores.

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La estabilidad es lo fetén. La estabilidad en la corrupción, en las políticas de fomento de la desigualdad y la soga al cuello de la Deuda Pública engrosada para llegar a ser impagable. ¿No han leído cuánto tenemos, nosotros, los ciudadanos, que desembolsar para resolver el problema creado por Rajoy? Eso sí lo detallan, porque en efecto alguien tendrá que hacerse cargo del fiasco.

¿Es de recibo este tratamiento mediático a las elecciones de Galicia y El País Vasco?

¿Y de Podemos qué dicen? salivando un sujeto escribe una columna afirmando: “Podemos, se acabó la fiesta”. Falta añadir: que la fiesta es cosa nuestra.

El PSOE y su prensa festejan la pérdida de votos del partido en Galicia y Euskadi. Lo nunca visto ¿eh? Grandes voces -en poder- prefieren que gane Rajoy por aquello de “la estabilidad”. El bipartidismo pero  con un PSOE socioliberal ¿¡? el que es calcado del PP, si acaso menos autoritario, menos fachoso. Lo escribí estos días ampliamente.  Y también que “su fiesta”  está llevándonos a una implantación de la extrema derecha en Europa que debería asustar a quien tenga dos dedos de frente. No se preocupen que los guruses de esta historia tienen las espaldas bien cubiertas y no va con ellos.

Ni una palabra en la crítica a Sánchez de las zancadillas ominosas que le vienen poniendo los que aspiran a quitarle su silla. Un secretario general que ejerce como tal,  insólito ¿eh?

En un magnífico artículo, éste, Nacho Escolar sintetiza en un par de las 5 claves de la noche electoral el problema del PSOE:

“3. Los socialistas cosechan su peor resultado histórico tanto en Euskadi como en Galicia, lo que ya no es novedad. En Galicia, empatan en escaños con En Marea pero quedan los terceros en votos. En Euskadi, son penúltimos y empatan en escaños con el PP. De las dos graves derrotas, la más preocupante para los socialistas es la vasca. El PSOE paga allí –igual que en Catalunya– su giro jacobino: el abandono del discurso de la España plurinacional que, con Zapatero, le dio sus mejores resultados. Y también las consecuencias de su pacto con el PNV. La gran coalición suele llevar a esto: a que otros partidos te quiten tu lugar de la oposición.

(…)

5. ¿Habrá golpe de Estado en el PSOE? Sí, sin duda esta semana será dura para Pedro Sánchez; la mayoría de los barones del partido van a intentar sacarle de la secretaría general este sábado a más tardar y los movimiento de tropas se verán el mismo lunes. Otra cosa es que lo vayan a conseguir, y que puedan hacerlo sin que el propio partido pague un coste excepcional. Si matan a Sánchez para después abstenerse y abrir el paso a Rajoy, ¿cómo explicárselo a los votantes que hoy mayoritariamente en las encuestas están por el no? Y si lo matan pero mantienen el no a Rajoy para ir a elecciones, ¿cuál es el argumento para hacerlo de urgencia, sin esperar a que los militantes que eligieron a Sánchez puedan volver votar?

Pedro Sánchez va a dar la batalla no solo por mantenerse en el PSOE; si sale vivo, también peleará por llegar a La Moncloa. Irónicamente, el resultado de este domingo le complica a Sánchez el primer objetivo –mantenerse como secretario general– pero le pone un poquito más cerca la presidencia del Gobierno (aunque esto siga siendo aún muy difícil de lograr). Uno de sus posibles apoyos, Ciudadanos, hoy tiene muchos más motivos para pactar. Su pésimo resultado en Euskadi y Galicia empuja a Albert Rivera a buscar cualquier salida que no lleve a una repetición electoral. Después de esta noche, ya está claro quién pagaría la factura más alta si en diciembre se vuelve a votar”.

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El PP debe gran parte de su triunfo a Orense donde manda el cacique Baltar. imputado -investigado dicen ahora para suavizar la idea- por diversos delitos de corrupción y por ofrecer trabajo a cambio de sexo. Ha barrido allí.  Ha ganado un escaño más. Sin hacer mella en la bancada conservadora que usa grandes tragaderas, morales precisamente.

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Fotos recogidas por Gonzalo Semprún

Pero toda esta prensa cree, intenta, que esta fiesta va a durar siempre.  Tienen poderosos medios para lograrlo. Incluso periodistas progresitos (ahora me gusta llamarles “progresitos”) que les hacen la faena de aliño desde otra esquina. Ni siquiera ven manipulación en todo esto los angelitos. “Todos son iguales”, ya saben.

Un panorama deprimente que, una vez más lo digo, exigiría una conciencia ciudadana y un valor y un esfuerzo extraordinarios.

Hacen falta ganas para seguir intentándolo, muchas ganas. A ver por dónde nos sale Pedro Sánchez que, frente a todo pronóstico inicial, está demostrando  un arrojo notable. Y a ver si, como dije también en este artículo del bipartidismo, los que queden sanos o medios sanos se apuntan a echar al PP del gobierno y atenuar al menos las maniobras de sus sucias camarillas. El enemigo es poderoso. Y rastrero.

Dudaba si poner de final aquel parte del franquismo: Cautivo y desarmado… Porque realmente el entramado en el que  nos movemos asusta. Parece que lo práctico es arrimarse al botijo dejando lo que sea en el camino. Pero por el momento prefiero a Iceta del PSC, qué le vamos a hacer…

Frente al ruido, reflexión

España vive un momento de crispación más agudo que de costumbre. Si cabe.  Sean o no sean ciertas las encuestas que se publican -es decir, los estados de opinión electoral-, busquen o no busquen como en ocasiones precedentes mover electorados. A tenor de la experiencia, la agresividad y, sobre todo, el ruido no harán sino aumentar en la campaña que oficialmente empieza a las 00,00 del viernes 10 de Junio.  El ruido, las conversaciones bizantinas, el éste dice, el otro dice, el y tú más, buscan distraer de los objetivos, disuadir la razón. Y, hoy, como siempre, lo importante es ir a lo esencial. Más que nunca quizás.

Como otros domingos de antaño, voy a recomendar algunos artículos. Es más útil pensar, ir a las raíces, que enzarzarse por las ramas.

Luis García Montero escribe en Infolibre  Europa: perder la vergüenza. Con unas ideas de inicio que representan una definición perfecta del momento que vivimos:

“Pensar no es buscar unanimidades, sino asumir los incómodos matices de la realidad. Se trata de no mentir, y a veces esta voluntad de la no mentira resulta menos simpática que la mentira o, incluso, que la verdad.

Quien no busca la simpatía acepta el riesgo de perder prestigio. Situar las discusiones en la inquietud, en los matices que interrumpen la prisa de la opinión tajante y las conclusiones fáciles, suele generar un efecto de animadversión. Opinar sin responder a un espacio prefijado supone quedar fuera de onda.

Tampoco es demasiado grave. Se puede vivir sin prestigio y sin caer simpático. Los aplausos son un postre del que se llega a prescindir sin demasiado dolor siempre que uno no busque un papel en la sociedad del espectáculo”.

Y es entonces cuando entra en esa Europa que ha perdido la vergüenza al dejar morir a más de 2.500 personas en el Mediterráneo o situar a muchas más en condiciones infrahumanas para firmar un artículo de enorme honestidad:

“Europa ha perdido la vergüenza a la hora de responder a una situación difícil. Su vileza es comparable a las corrupciones políticas de las mafias asesinas o a la desarticulación de los Estados que provocan las guerras del narcotráfico. Europa viola sus propias leyes, incumple con sus acuerdos internacionales y con el derecho de asilo, firma una subcontrata con un país inseguro y sin condiciones para solidaridad, deja a los seres humanos en el desamparo y mantiene un muro, o una alambrada, o una guillotina de olas, o un patíbulo legal para que la gente pierda la vida ante sus fronteras”.

Aquí, copartícipes de la desvergüenza europea, añadimos el escenario local. Crepitan las cizañas que vomitan la incertidumbre y el miedo. El temor a que, tras tanta inmundicia, los dueños de los votos, los ciudadanos, decidan desatar lo que en democracia formal no puede ser un nudo indisoluble. Al Podemos que tanto les duele dedicó hace ya un par de meses El Gran Wyoming otro memorable artículo… “Desde La Secta”.  Lleno de jugosos datos y reflexiones.

“Digan lo que digan, y aunque sea desde la ofensa, el revulsivo que ha supuesto la presencia de Podemos ha venido bien a esta sociedad que se encontraba adormecida y con unos representantes políticos que, una vez elegidos, ocupaban su escaño desde la resignación, caminando por el estrecho margen que deja la coyuntura, y planteando propuestas que no contradijeran la voluntad de los poderes reales, esos contra los que no se puede luchar sin caer en la demagogia y el populismo porque son los amos de las cosas, aunque persigan, y en estos tiempos con más beligerancia que nunca, llevar al personal por la senda de la esclavitud. “Aceptemos una esclavitud digna”, era lo máximo que podían ofrecer nuestros representantes”.

Y al que se precipite a decir que la cadena con perenne presencia de Inda y Marhuenda favorece a Podemos, Wyoming  también le da la respuesta en el texto. En términos escatológicos que no reproduzco.

Interesante su opinión sobre las tribulaciones del PSOE:

“Bien es cierto que el PSOE, que siempre presumía de ello, se encargaba de segarle la hierba de debajo de los pies al candidato que osaba disputar el liderazgo a aquel que proponía la oficialidad del partido. El caso de Borrel fue una risa. Mientras daba un mitin defendiendo su candidatura subido en una mesa, con un megáfono, en la puerta de la sede de su partido en una ciudad que ahora no recuerdo, porque el encargado de abrir aquello no apareció con la llave, al mismo tiempo, la oficialidad se encontraba en una plaza de toros, con sus primeros espadas, los históricos del partido, disfrutando de una fiesta mitin con fin de fiesta musical. Bueno, pues a pesar de todo ganó Borrel. No le sirvió de nada. Tampoco a las bases que le votaron. No fue candidato. Algo parecido a lo que le ha ocurrido a Pedro Sánchez, que alguna vez creyó que si ganaba en esas elecciones internas sería él quien mandase hasta que le contaron de qué iba el tema. A qué y a quién se debía”.

Échenle los interesados un vistazo a lo que nos cuenta en CTXT.es  Xosé Manuel Pereiro sobre Las mareas gallegas, porque explica muchas cosas que los grandes medios no cuentan y serán seguramente aplicables a otras comunidades. Sobre todo para entender los resultados que a tantos pillaron desprevenidos. Una vez más. Esta manía de los poderosos auto cegados de no ver lo que tienen delante de sus ojos.

Y así Gumersindo Lafuente, en eldiario.es nos hablaba de las Señales de humo. Atronadoras. Llegan las de Seseña como símbolo, apagando los ecos de otras muchas que nos ahogaron y no quisimos –o quisieron tantos- mirar. Las de las decisiones empresariales que acaban como acaban cuando no se busca más que el beneficio inmediato. Y las que estaban encendiendo en indignación a una gran parte de la sociedad responsable:

“Las señales de humo de la corrupción, el amiguismo y la baja calidad de nuestra democracia provocaron hace cinco años un 15M explosivo de reivindicaciones y dignidad. Los políticos profesionales prefirieron ignorar el mensaje. Siguieron atados a sus ritos. Pensaron que nada de lo que estaba pasando en las plazas iba con ellos. Llevaban tantos años controlando el sistema, que jamás sospecharon que hubiera resquicios por los que poder desestabilizarles.  Algunos, incluso, retaron con chulería a los manifestantes: convertiros en una opción política, presentaros a las elecciones, ganarnos en el juego democrático. Pues bien, ya sabemos lo que pasó en las europeas y se ratificó con fuerza en las municipales y el 20D.

Ya no es humo. Y sigue sorprendiendo la incapacidad de políticos y partidos para encarar la verdadera sustancia de las reivindicaciones. Necesitamos que recuperen el sentido verdadero de su trabajo, o que se vayan. Por encima de ideologías, no pueden seguir atados a sus intereses personales o de los aparatos de sus partidos. O se liberan de esos compromisos y abrazan la defensa de los derechos de los ciudadanos o veremos muy pronto cómo partidos centenarios y fundamentales en la historia de España acabarán siendo irrelevantes”.

 

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No me diga usted que no lo sabe

A pocas horas ya de que abran las urnas, todos los sondeos oficiales y oficiosos dan como ganador de las legislativas españolas a Mariano Rajoy de nuevo, líder del Partido Popular. Perderá escaños pero el PP será el partido más votado, de acuerdo con las encuestas. Se da la gran paradoja nuevamente de que en un momento de enorme efervescencia e interés político en la sociedad, va a ganar, si se confirma, un partido de la derecha más rancia y, sobre todo, más turbia. Porque lo ocurrido en esta legislatura se sale del ámbito de la ideología, podríamos estar hablando del budismo del partido Nuevo Kōmeitō japonés y los hechos acontecidos seguirían siendo igual de escandalosos.

No me diga usted, votante del PP, que no lo sabe en el fondo. Le convencieron –porque usted quiso creerlo- de que Zapatero, al frente del PSOE, fue quien personalmente se acercó a Nueva York, a la sede de Lehman Brothers –con su siglo y medio de historia a cuestas- y se puso a picar sus cimientos hasta que lo hundió. Luego sopló desde allí y se fue a pique todo el sistema financiero internacional. Tras esa prodigiosa hazaña, remató dejando vacías las arcas del Estado y de postre la hucha de las pensiones. Usted sabe que su partido y cuantos medios y personas trabajan cristianamente por difundir su mensaje igual exageran un poco cuando le inducen a convencerse de estas historias pero usted cree que no hay nadie mejor que el PP. Y para mantener su hegemonía vale todo.

No me diga que se ha tragado que la corrupción en el PP solo atañe a unas pocas –unos cientos- de manzanas podridas que han engañado la buena voluntad de la mayoría de los conservadores y en particular de ese ser tan honrado y trabajador que es Mariano Rajoy.

No me niegue que piensa que hay asuntos en los que es mejor mirar para otro lado. La derecha tiene privilegios ‘de toda la vida de dios’. Obtener beneficios del ‘mejor hacer’, la estirpe y la posición es lo normal. No es corrupción estrictamente. Es como cuando los maridos se “desahogaban” con las criadas. Una prerrogativa.

No me diga que usted no sabe que robar siempre es a costa de otro. O en qué se asienta “la recuperación”. Que las políticas de derechas benefician a algunos –a las clases que lo merecen pensará usted- y deja víctimas, muchas, en el camino. No me diga que desconoce que, por esa causa, un tercio de los niños en España han entrado en la pobreza y no comen lo suficiente. O que prescinde del hecho que ha llevado a muchos de sus conciudadanos a no poder ni encender la calefacción o enchufar el frigorífico porque durante el mandato del PP ha aumentado en un 69% la pobreza energética. O de la cantidad de jóvenes y no tan jóvenes que han tenido que marcharse porque no hay trabajo. O los sueldos que se pagan ahora. ¿No lo sabe? Sí, claro que lo sabe. Como tantas otras cosas que voluntariamente quiere obviar.

Porque usted, como votante de derechas, es una persona “A mí”. Cuando le preguntan en las encuestas, lo primero que sale de su boca es ese “A mí”. “A mí lo que me importa”… es la situación económica, dicen por ejemplo. La suya. No me diga que no se ha enterado del aumento de las desigualdades producido en este período. Acepte  que le importa lo mismo que las pieles de los plátanos. Y sus consecuencias no le restan ni un minuto de sueño.

No me diga que para usted lo peor que pudo pasarle a España fueron las ideas subversivas de la Ilustración o cualquiera que implique un avance. No me cuente que usted no sabe que privatizar y recortar en sanidad y educación daña a quienes no tienen recursos. Admita que su lema de vida es que mientras a usted le vaya bien, el resto que se apañe. Y que para usted la educación a veces es saber de más. O que  “el orden”, en su criterio, no es sino reprimir las conductas que a usted le parecen impropias, por obligación e incluso por la fuerza. No intente convencerme de que los niños vienen de París.

Es la ‘España que bosteza’ de Machado, mientras teje la cárcel para otros. El resto bulle en este momento de vibrante ciudadanía, aunque también conviene que no ignore verdades que le atañen.

No diga usted, seriamente, que el PSOE es un partido socialista volcado en defender los derechos de los más débiles. No intente hacernos creer que se ha regenerado en la medida que le demandaba la sociedad. No me diga que no aspira a recibir votos por ser menos malo que el PP entre los que todavía se aferran al bipartidismo.

 ¿Y usted? No intente convencernos de que Ciudadanos es de centro. O que no es machista. O que funciona mejor para una sociedad el buscarse cada uno la vida como en la selva. Deje estar a Dinamarca, coteje todos sus extremos antes de abrir la boca. No alardee de que conoce algún país donde su ideología haya funcionado sin dejar a muchas personas en el camino.  ¿Usted también es “a mí”? Tiene todo el derecho, sin duda, pero sabiendo lo que hace sin buscarse excusas.

¿Y usted? No me diga que no teme los retos de trabajar por una sociedad más justa e igualitaria. El vértigo de no saber cómo resultará porque puede haber mochilas que cargar o liderazgos que no terminan de entusiasmarle. Si habrá temple para aguantar las zancadillas. No me diga que no duda. Pero ni se le ocurra dudar de que otros cuatro años más de lo mismo es, entre todas, la peor de las pesadillas.

No me digan todos ustedes que no saben con qué profusión y método se trabaja para que nada cambie sustancialmente en España. O para aparentar cambios asumibles que no intranquilicen a los “A mí”. No nos hagan creer que no se han dado cuenta de cómo todo, hasta las mayores vilezas, son aprovechadas para la causa sin asomo de pudor. No me digan que se lo tragan. No pretendan que no llamemos a esto también corrupción.

A estas alturas de la historia, los destrozos y el dolor, no me digan todos ustedes que no saben lo que ocurre. No eludan responsabilidades. Porque se ha escrito, argumentado, detallado y lanzado a los cuatro vientos. Con todos los matices. Porque algunas voces ya se han quedado afónicas. Quien hoy no sabe es porque no quiere saber o no le importa lo que implica. Porque muchos españoles saben, es por lo que la política está cambiando. No nos digan que todo va a ser igual o muy parecido. Con las mismas o redobladas trampas, con la misma soga que de puro podrida hiede.

Quizás fue el poeta Jaime Gil de Biedma quien mejor sintetizó nuestro drama: “De todas las historias de la Historia sin duda la más triste es la de España, porque termina mal. Como si el hombre harto ya de luchar con sus demonios, decidiese encargarles el gobierno y la administración de su pobreza”.

Harto de luchar con sus demonios… les encarga el gobierno. Y así siempre. En 1912, otro poeta, el gran Antonio Machado, escribió: “ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza”

El español que “empezaba ya a vivir hace más de un siglo sigue aguardando el momento. Pocas veces se ha visto en mayor oportunidad que ahora. El bostezo inmisericorde también se mantiene firme dispuesto a frenar una vez más la regeneración que necesita este país inexcusablemente. Saber, claro que lo saben. Y se trata de saber y consentir o saber y actuar para cambiar. El domingo abren las urnas para todos.

*Publicado en eldiario.es

Anexo:

Ciudadanos subirá el transporte  y el agua, según ya se publicó. Pero el número dos por Barcelona, Toni Roldán Monés ha detallado también la cesta de la compra. Lo esencial más caro, la hostelería más barata. No me diga usted que va a votar sin saberlo.

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Nueva descarga de la Doctrina del Shock

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En La naranja mecánica (1971), Stanley Kubrick denunciaba con sarcasmo las técnicas de condicionamiento clásico o pavloviano

Constatamos a diario  el profundo cambio operado en la sociedad occidental y en la española como apéndice que nos afecta específicamente. Apenas damos crédito a lo que estamos viviendo y al contraste que ofrece con momentos similares años atrás. ¿Qué ha podido ocurrirle a esta sociedad, a los gobernantes que la representan, para reaccionar como lo están haciendo? El impacto ahora son los atentados de París de hace dos semanas y la amenaza del terrorismo yihadista que, de repente, paraliza ciudades enteras como Bruselas. No nació ayer ni se gestó en tres días. Lo que sí regresa es la siembra del miedo y el recorte de libertades. Un clásico. ‘La Doctrina del Shock –brillante imagen literaria de la periodista y escritora Naomi Klein- está asestando una nueva descarga.

Pocas evidencias serán más significativas que las que enfrentan a Francia en 2003 y en 2015. Entonces, el Gobierno de París lideró la oposición a la invasión de Irak guiada –como el tiempo demostró- por los habituales intereses comerciales y de hegemonía política y basándose en mentiras: las inexistentes armas de destrucción masiva. Pero también la lucha contra el terrorismo y “el eje del mal”. Es paradójico que aquello, la guerra de Irak, fuera el germen donde creció ISIS que ahora ha atacado Paris.

El discurso en la ONU, en febrero de 2003, del político conservador Dominique De Villepin, un intelectual, escritor y poeta, ha entrado en los anales de la historia. Razonaba por qué era prioritaria la paz, desde “un país viejo, Francia, un viejo continente como el mío, Europa, que les dice hoy, que ha experimentado guerras, la ocupación y la barbarie”. Es el mismo país, un poco más viejo, el ahora liderado por dos socialistas, Françoise Hollande y Manuel Valls -funcionario el uno, político temprano con estudios de historia el otro- que han descubierto su pasión por la guerra. Aunque la venta de armas de Francia a contendientes del polvorín sirio y sus ideólogos aportara algún síntoma y, desde luego, de doble moral. Villepin, regresa con un artículo en Liberation donde titula y argumenta en detalle: “ La guerra no nos hace más fuertes, nos hace vulnerables”. “Responder con la fuerza [a Daesh] equivale a apagar fuego con un lanzallamas”, destaca.

La cercanía de las víctimas que dejó la barbarie terrorista en París, explica la conmoción –aunque sean muchos más los abatidos por la misma causa fuera de Europa-. Pero la reacción sobredimensionada de los gobiernos no hace sino aumentar la sensación de peligro y puede que la amenaza real. Nada peor que el miedo y el desconcierto para que el agresor se crezca.

Y está teniendo otras consecuencias menos evidentes que deberían hacer recelar a los ciudadanos. El Reino Unido de Cameron, en su cruzada para desmantelar la sanidad pública, NHS, argumenta para su dotación presupuestaria las mayores necesidades “en seguridad” y en Ejército –también se apunta entusiasta a la guerra-. La seguridad total no existe, pero muchos podrán empezar a morir de cualquier enfermedad con varios policías patrullando su agonía.

Cierre de fronteras, asaltos sin respetar lo más elemental, culpas indiscriminadas… récord de alzas bursátiles para las empresas de armas y políticos de mano dura que suben su cotización electoral.

Es la sociedad quien se la da. Quien al parecer optaría por vivir en una jaula –con televisión y dispositivos móviles, eso sí-  con tal de que le garanticen la entelequia de la seguridad.  Los gobernantes tienen, sin duda, la obligación de proporcionárnosla, sin errores, ni trampas por cierto, y respetando derechos. Pero ni aun así la inmortalidad está garantizada.

España, nuestro calvario particular, también nos alarma.  En momentos críticos ,la amenaza exige un gobierno con experiencia como el de Rajoy, nos clavó de propaganda TVE (sin consecuencia alguna). ¿Experiencia en qué? Dada la desvergüenza con la que el terrorismo es usado como baza electoral, convendrá recordar un hecho objetivo: el 11M se produjo con el PP en el Gobierno y Rajoy de vicepresidente. Y en ese día está otra gran diferencia de la preocupante transformación social operada. Todavía es el atentado más grave que se ha producido en Europa,y los españoles reaccionamos sin miedo y castigando la manipulación.

Por cierto, nadie nos ha explicado la mutación del Pacto Antiterrorista aprobado en febrero por PP y PSOE en Pacto Antiyihadista. Ni que se hayan evaporado las reticencias dentro del partido socialista y el frontal rechazo del resto de la oposición por su merma de libertades y derechos para todos. Ni que sea ahora “esencial” suscribirlo bajo amenaza de excomunión del club de los responsables, dando por hecho que bombardear es el único camino.

El problema es más complejo. Exigíamos, el 15M, con más del 80% de aceptación popular, “no ser mercancía en manos de políticos y banqueros”, y ahora , según las encuestas, les vamos a dar un cheque en blanco por 4 años. Para las sobras que hayan quedado.  Se tragan recortes, mentiras, la más hedionda corrupción. Sabemos que hay mucho corrupto vocacional en España pero ni siquiera eso lo explicaría.

Cuesta también entender a un país que vivió un golpe de Estado, una guerra civil de 3 años, y 40 más de dictadura que siguió matando, con miles de muertos aún por las cunetas, con las heridas incurables de tal atrocidad, vivir semejante festín de franquismo en el aniversario de la muerte de su héroe. Con total permisividad.  Y tanto o más -por lo que implica acerca de nuestro futuro- la ofensiva banalidad con la que el candidato sepia, Albert Rivera, y sus Ciudadanos equiparan a “rojos y azules” en busca de no sé qué tiempo nuevo, a edificar, sí, pero sobre bases de mayor respeto, entidad y cordura.

¿Qué nos ha pasado a todos? nos preguntamos. Los que lo hacemos, porque hay miles aposentados en su recreo enjaulado pensando solo en seguir jugando.

La nueva crisis de las muchas que nos han sacudido parte (2007) de una debacle alimentaria provocada por la especulación, con incremento brutal del precio de los alimentos básicos en grandes regiones del planeta, y de un alza desmesurada del petróleo. Con las guerras, las variantes habituales. Puede que la mayor diferencia con ocasiones anteriores  sea la comunicación masiva. Los mensajes que distribuye la prensa adoctrinada. El mundo feliz de Huxley o el infeliz que solo encuentra amparo en un Gran Hermano protector y controlador. “Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, escribía George Orwell en su libro ‘1984’. Primero hay que dejar espacio con la electroconvulsión, con una sacudida tras otra. Se ha abierto la veda, como ya comentamos, para desenmascarar a los periodistas cortesanos, pero ahí siguen impertérritos. Lo que empieza a calar al menos es el papel determinante de muchos medios convencionales en cuanto nos ocurre.

Están llegando a conminar para que España vaya a la guerra, como hace el diario El País (sin contar a los periódicos conservadores habituales). Al tiempo de colocar en portada de la web y con foto de Pablo Iglesias el clásico de ‘la Caverna’ de vincular con ETA a quien no secunde sus ansias belicistas y por boca de una víctima del terrorismo de ETA. Los candidatos de la prensa, de cada televisión, están claros. ¿Quién compite con semejante aparato para que todo siga igual y cumpliendo determinados objetivos?

Pero la sociedad no es inocente. Cada persona adulta dispone de cerebro y, con él, de sentimientos y ética, aunque intente acallarlos. De una familia o de un colectivo ante el que responder. Capacidad de elegir, al menos en algún grado.

Vivimos un momento similar al que siguió al 11S, gestionado por el peor presidente de los EEUU, George Bush. El que recortó libertades, el que arruinaría las arcas de su país. La máquina del shock, encendida, trabaja de nuevo sin descanso ¿Dónde están los franceses que buscaban la playa bajo los adoquines? ¿Dónde los españoles hartos de latrocinios, abusos y fomento de la desigualdad?  ¿Cómo es posible que el PP pueda ser el partido más votado y con Mariano Rajoy de cabeza de lista, en quien no tiene “ninguna confianza” más de la mitad de los españoles y poca casi el 30%? ¿El que se burla de todos nosotros al huir de los debates yendo al mismo tiempo a programas fáciles de entretenimiento? ¿Cómo es posible?  ¿O la otra derecha presentada por los vendedores clónicos mejor entrenados para la misión? No es fácil el panorama electoral pero menos es la vida que por esta senda nos espera.

En la navidad de 1969, Franco dijo en su mensaje de fin de año a los españoles concluido su programa de sucesión y reformas de leyes: “Todo está atado y bien atado”. Se ha demostrado cierto. Y no sólo en España.  Y aquí estamos, sujetos a la camilla. para recibir cuantas descargas consideren convenientes. Unos contentos, otros tratando de zafarnos. Sabemos que cualquier lazo es susceptible de ser desanudado. De no hacerlo, como siempre nos dará otra vuelta más. Y que la electroconvulsión llega a abrasar el cerebro y la dignidad.

*Publicado en eldiario.es

Rajoy admite que no se ha explicado bien

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Es lo que nos cuentan buena parte de los medios, tras las declaraciones del presidente del gobierno y del PP, sobre todo del PP, en TVE. Incluso van más allá, dicen “acepta” que no se explicó bien, se supone que “acorralado” a preguntas. Y es mayoritario que utilicen la expresión “la entrevista que concedió a TVE”. Ahí él, como un jabato, arrostrando el riesgo de preguntas enlatadas de ciudadanos seleccionados y las de la cadena pública nacional que ha quedado para lo que ha quedado.

Pero en cierto modo los colegas tienen razón: Rajoy no se ha explicado bien.

Debió decir en algún momento que su acción de gobierno estaba encaminada a favorecer a las grandes fortunas -las gentes “de bien”- a costa de la mayoría. Y que en eso se ha lucido, ha logrado un éxito rotundo.

No contó el festín de recortes que nos ha practicado en asuntos fundamentales (un 35% en gasto sanitario a modo de ejemplo). El rescate bancario que no recuperaremos. O el aumento récord histórico de la Deuda Pública que nos ata para el futuro. No lo explicó. Ayer, ni bien, ni mal.

Ni que ante ingentes pruebas de corrupción “a saco” y Cajas B de su partido, miraría al tendido negándolo todo. Son pequeños garbanzos negros en un lago transparente. Ya. Incluso niega que haya presiones en la justicia o decisiones tan escandalosas como la que hemos conocido hoy: la misma jueza que archivó el borrado de los ordenadores de Bárcenas en el PP, archiva ahora una acusación contra Blesa usando un dato contable ficticio. Resortes debe tener el Estado de Derecho para echarle un ojo a estas cosas.

No explicó que la Reforma laboral -su primera decisión- tenía como objetivo abaratar el trabajo de los españoles y privarles de derechos laborales. De ahí que, primero, las cifras del paro siguieran aumentando a ritmo vertiginoso y ahora haya logrado ya lo propuesto: crear empleo pero considerando empleo al trabajo a tiempo parcial y temporal por el dinero que el empresario guste mandar. La precariedad ha logrado ya que se acepte lo inaceptable. Otro sobresaliente para Rajoy y su PP. Pero no, no lo explicó bien. No lo ha explicado todavía.

Tampoco ha contado en ningún momento que se trataba de regresar en derechos y libertades a momentos muy negros de nuestro pasado. No se ha explicado, pero lo notamos: leyes y códigos mordaza o de enjuiciamento criminal que favorecen a los corruptos, según dicen los expertos en justicia: jueces y fiscales hasta conservadores.

Ni ha explicado en absoluto, aunque por el tufo a naftalina se veía, que se trataba de recrear el franquismo como en un parte temático, potenciar los toros, con una FP y todo. O las labores domésticas (con otra FP al canto). De traer a la televisión a la caspa del antiguo régimen, a lo que queda de ella, o a sus vocacionales herederos.

Y, desde luego, tampoco explicó bien  que agarraría por las partes pudendas o por la cartera  o por la vocación a comunicadores que dan los mensajes convenientes.

No creáis a vuestros ojos y oídos, no al estómago de los dos millones de ciudadanos que se alimentan en comedores sociales sin apenas oler las proteínas animales. Ni a esa tercera parte de los niños españoles en el  umbral de la pobreza, no, eso no es verdad, insisten, no creáis a esas criaturas. Ni a los desahuciados de sus casas, o de su salud gracias a los repagos.

¿Ha cambiado alguna de esas circunstancias con ese crecimiento que anuncia sin pudor ni cuestionamiento  Mariano Rajoy Brey, presidente del PP y del gobierno?

Realmente no se ha explicado bien Rajoy. Para qué. Ya tiene quienes le interpreten para crear las condiciones destinadas a que, tras el 20D, todo siga igual. Con Rajoy u otros rajoyes que un día, cercanos otros comicios, terminar por “aceptar” que no se explicaron bien. A los que queden. Demostrará el éxito que se obtiene no explicándose bien o admitiendo que no se ha explicado bien en el momento oportuno.

Ese que nos permite tener a este presidente y con perspectivas de ser reelegido. Con ayuda de la savia nueva derecha-ultraliberal, naturalmente. O del socialismo neoliberal reformado.

Rajoy repitió expresión en la declaración promocional ante periodistas que llamaron rueda de prensa. Se puso por unos momentos la de responder a Carlos Alsina de Onda Cero. Se repuso enseguida y ya luciría el resto del día la que llevó a TVE.

Rajoy repitió expresión en la declaración promocional ante periodistas que llamaron rueda de prensa. Se puso por unos momentos la de responder a Carlos Alsina de Onda Cero. Se repuso enseguida y ya luciría el resto del día la que llevó a TVE.

La campaña electoral se mueve desde afuera

Siendo realistas, ninguno de los partidos que concurrirán a las elecciones del 20D experimentará cambio alguno de aquí a entonces. Son exactamente los mismos hoy que mañana, a salvo de leves retoques. Una pura obviedad que se olvida al abordar las campañas electorales. Con ellas, se inicia una carrera en la que influyen numerosos factores externos. Los humores, las pasiones, juegan un papel fundamental en la elección.

En EEUU, la democracia está en manos de 158 familias –como resumía un reportaje de El Mundo y de The New York Times-. Ellas aportan casi la mitad de los fondos para las campañas presidenciales. Un escándalo porque representan un porcentaje ínfimo de la población: el 0,00014%. El 87% sustenta al Partido Republicano, el 13% al Demócrata. La Comisión Federal Electoral y la Hacienda de EEUU facilitan estos datos. Los que permiten saber por ejemplo qué empresas aportan dinero a los diferentes candidatos. Michael Moore en Sicko (2007)  mostró ejemplos de las de sanidad colocando unos bocadillos sobre los congresistas con las donaciones recibidas. La transparencia no es total, ni suficiente. Larry Lessing (autor, por cierto, del Creative Commons) quiere ser presidente de EEUU durante una hora para denunciar y revertir la que, dice, corrupción del sistema electoral norteamericano. La poderosa inversión en políticos no garantiza la elección, pero influye sin duda. Muy notablemente.

¿Llegan a 158 las familias – personales o jurídicas– que sustentan a los partidos y candidatos españoles?  No hay registro de ello, pero los apoyos y rechazos son evidentes. Precisaría ser aclarado. Sin normas, puede convertirse en manipulación y desequilibrio. Y es esencial saberlo porque están trabajando por sus propios intereses que casi nunca coinciden con los nuestros.

En este momento, la imagen de la competición nos muestra a un Partido Popular para el que han bajado las apuestas. El PP se ha convertido en una disparate insalvable, aunque todo es posible en este país. En somera selección de hitos, ahí tenemos a Soria poniendo impuestos al sol –primas dice-, entregándonos a manos de las empresas eléctricas para que se den con nosotros un festín o  adjudicando licencias de televisión, de poder en estas lides, por intereses de partido. A Catalá destrozando la Justicia – la grave politización del Tribunal Constitucional o las reformas que para fiscales y jueces equivalen a una ley de Punto Final para los delincuentes, entre otras medidas-. Al pío ministro del Interior, responsable de chirriantes medidas de su Departamento, solazándose en el Vaticano. La vicepresidenta actúa de maestra de ceremonias de un jolgorio en el Congreso, con barra libre de cerveza, para celebrar los presuntos éxitos del PP y presentar un vídeo promocional –copiado-. Por ella apuesta el Financial Times, dado que aquí tratan de intervenir todos. Y Rajoy ¿qué decir ya de Rajoy? Es un puro esperpento. Varios destacados miembros del PP se están descabalgando del proyecto y hasta medios entregados a su defensa plantean críticas.

Rezagado en apoyos el PP (no carente de ellos), avanza en prodigio Albert Rivera con sus Ciudadanos. El despliegue mediático está siendo tan abrumador que empieza a resultar hasta empalagoso. Hay días en los que a Rivera o a Arrimadas no les falta más que dar el tiempo y los deportes, dado que están en pantalla de la mañana a la noche, por no hablar de editoriales y noticias en prensa escrita. Es ostensible, pero no declarado expresamente como hacen en EEUU. Resulta además curiosa la ausencia total de críticas. Políticas y personales, a diferencia de otros candidatos que ocupan horas de programación.

La pareja perfecta para Ciudadanos, estiman los diferentes poderes, es el PSOE. O viceversa. Pedro Sánchez presidiendo el Gobierno con el apoyo de Rivera. Se trabaja para que el PSOE suba en votos como mal menor. Mejor lo conocido que “aventuras”. El problema es que la actual dirección del PSOE comete deslices como anunciar y desanunciar que derogará la Reforma Laboral, por trozos o completa. Siguen las desavenencias internas y Susana Díaz –a la baja en la política nacional- graba vídeos con Feijóo por la Unidad de España y comparte asiento con él en la Fiesta del 12 de Octubre.

Este viernes, Pedro Sánchez se ha descolgado fichando a la diputada de UPyD Irene Lozano y llevándola al puesto número 4 de la lista por Madrid. Ha caído tan mal en el PSOE que la delegación andaluza no ha sancionado esta designación de Sánchez. De estar fuera puede ser hasta ministra. Os recomiendo este excelente análisis de Iñigo Sáenz de Ugarte.

Una salvedad: de Oscar la campaña que le están haciendo a Artur Mas llamándole a declarar en el 75 aniversario de la ejecución del President Companys. El problema es que no quieren pero sí quieren que siga. Y tampoco se deciden en si les convienen más los réditos electorales de atacarle que el mantenerlo sin ruido. Retroalimentación.

Los medios muestran ahora un inusitado y novedoso interés por Izquierda Unida, por Alberto Garzón, que tanto hubiera precisado con anterioridad. No es desinteresado. Aun así, no le apoyan para que logre cambios significativos. En los progresistas, algunos siguen engrasando palos para ruedas de bicicleta contra Podemos. Lo que se cuece más arriba, en las alianzas de centro-derecha, interesa mucho menos.

En este zigzag de emociones, espontáneas y provocadas, Podemos se desanima o esa impresión da. Alguna intervención en televisión ha sido francamente desafortunada. Estaría defraudando las esperanzas de cambio que mucha gente ha depositado en ellos. Se les coló: daba audiencia. Y ahora sobran manos para apretar y desinflarlos. Algunos análisis solventes, como el de Ignacio Sánchez-Cuenca, hablan de una –relativa- bajada de expectativas de voto a Podemos influida por varios factores. Entre otros, la campaña de acusaciones – veraces o no, dice- contra sus principales líderes que influyó y, ahora, por “un contexto económico algo más esperanzador en el que el discurso de Podemos suena demasiado agorero”.

¿De qué mejora del contexto estamos hablando? Empleos de una hora por 3 euros, subida de los productos básicos del consumo. Y los endémicos: Deuda Pública de más de un billón de euros, paro que aún está por encima del 21,5% en el que lo encontró Rajoy –una Crisis social era entonces- y la hucha de las pensiones agotándose…  El varapalo a los presupuestos de Bruselas es un indicio sintomático. Y pide más recortes.

Y es que los promotores de sus propias campañas electorales venden también recuperación económica y cala. Ahora para que la gestionen PSOE y Ciudadanos. A lo largo de la carrera pueden cambiar las apuestas y venirse arriba o abajo los corredores. Los ciudadanos como parte del decorado para que reaccionen adecuadamente a los estímulos. Las campañas electorales se basan en las emociones. Las que se tienen, comunican y provocan. Las políticas son las mismas. Hoy, en diciembre, y después.

“Para dejar de soñar ya habrá tiempo cuando nos muramos”, concluía su artículo de eldiario.es Olga Rodríguez. El tránsito hasta ese día puede ser de los que cercena sueños y… realidades que nos dejen muy magullados.  Por supervivencia, hay que tener claro cuáles son nuestros intereses, no los de otros. Puede que nadie más que nosotros los defienda.

*Publicado en eldiario.es con el título:

¿Llegan a 158 las familias que sustentan a los partidos y candidatos españoles?

España, camino del “subdesarrollo” humano

España desciende estrepitosamente con Rajoy en los índices de desarrollo humano.

En 2008 publiqué “España, ombligo del mundo” y en él incluí los datos del Índice de Desarrollo Humano (IDH) que elabora la ONU.  Otros organismos como el World Economic Forum, o Foro de Davos, también realizan su clasificación. La idea es que para hablar de Desarrollo hay que tener en cuenta otras variables, no solo las anotaciones contables macroeconómicas.

Y es que la economía de los ciudadanos ha de tener más ingredientes que las grandes cifras, éstas han de repercutir más en quienes viven y trabajan para sostenerla. La economía de la salud, ciencia que se imparte -o impartía, ya no sé en estos tiempos-  en las Universidades, habla de otras cosas: la riqueza humana, la riqueza en educación y en sanidad, en servicios. Un país no es verdaderamente rico si sus habitantes no gozan de estas prestaciones a un nivel adecuado. Al mismo del Estado.

Esas son las variables que valora la Organización de Naciones Unidas, en su Índice de Desarrollo Humano, estudiado con abrumadora amplitud de medios. Pues bien, en 2008, bajo el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, habamos ascendido al puesto número 13.  Partiendo del 19 en el que quedó con el Gobierno de Aznar.  En 2008, incluso Alemania, Italia y el Reino Unido estaban por debajo de nosotros, la eficiencia del Sistema de Salud y menor paro, influían sin duda. Finlandia y Noruega eran los países en donde mejor se vivía -y se sigue viviendo-  del mundo. En general en los países nórdicos residen “ciudadanos”, esos entes que se preocupan del bien común.

Después vendría la Troika con la rebaja, a la que Zapatero sucumbió.

Pues bien, España ha pasado a estar en el puesto 27, en ese mismo índice, de la ONU. En 2014.

Nos llega también el índice del World Economic Forum, Human Capital Index, mucho más orientado al mercado. Ahí estamos ya en el puesto 41. Así se resmía en esta publicación:

El índice mundial de capital humano coloca a España en un pésimo puesto, 41, para poder competir globalmente

  • El World Economic Forum publicó ayer su Human Capital Index, segmentado por edades, en donde se aprecia la gran penalización de España por el desempleo
  • El hecho de que en los estratos de edades jóvenes, España destaca por la gran facilidad para captar gente capacitada, es esperanzador
  • Estados Unidos y Alemania están lejos de las primeras posiciones, que encabezan Finlandia, Noruega, Suiza, Canadá y Japón.

Y aquí para quien quiera bucear en la fuente original. Y en cabeza de nuevo los países que cuentan con mayoría de “ciudadanos”, de personas que piensan y no se dejan manejar tanto. Que piensan sobre todo en lo mejor para el conjunto.

Y es cierto, la España del PP ha recortado en los valores que forman el bienestar de los ciudadanos. Insistiré en que en otro índice, el Bloomberg, el Sistema Nacional de Salud ha pasado de ser el 5º más eficiente del mundo (eficiente por el empleo de sus recursos) al 14, en 2014.  Es de imaginar cómo está ya en 2015 y cómo estará si seguimos por este camino.

Íbamos a mejor, mucho mejor, la España de Rajoy va al abismo… ciudadano. Al subdesarrollo humano. Unos cuantos se están enriqueciendo como en los mejores tiempos, a costa de la mayoría. Qué casualidad que hoy mismo, “Bruselas” pida más “moderación” salarial.

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Mientras escribía esto, llega la noticia en la que tanto insisto: ha vuelto a crecer la deuda pública. Rajoy, su Soraya y su De Guindos, sus Montoros y Cospedales, al frente, nos han endeudado en 303.000 millones más en esta legislatura, hasta sobrepasar el billón de euros y casi el 100% del PIB. Esto es impagable. Nos ata.

El triunfador camina hacia la meta. Apoyado por personas y medios de fines poco limpios. Por Ciudadanos barbilampiños que vienen a apuntar el sistema neoliberal. A él, a ellos, les esperan mullidos colchones, engrasadas puertas giratorias, y cuentas aquí (o en Suiza algunos). A los demás, ya se sabe. Pero aún así hay quienes se empecinan en seguirle así nos estrellemos todos.

triunfador-llegando-a-la-meta-elroto-elpaisgmail-com

evolucion.derecha.española

borregos

¿Todavía alguien espera soluciones por este camino?

  • El 1% de la población con más ingresos en el mundo ha pasado de detentar el 10% de la riqueza al 20% en los últimos treinta años, según cuantifica The Economist. Es decir, desde el planificado asalto neoliberal.
  • El salario en Wall Street ha crecido en los dos últimos años un 17% alcanzando los 281.000 euros anuales de media.
  • Se está dando una salida de capitales de los países en crisis sin precedentes en la historia. El que encabeza el ranking es España. Los inversores extranjeros han retirado dinero equivalente al 27% del PIB de España entre junio de 2011 y junio de 2012. La mayor parte de esa huída de capital se produjo entre enero y junio de este año, bajo gobierno del PP.
  • España se ha convertido en el país de la eurozona con mayor nivel de desigualdad social.
  • Los servicios sociales ya atienden a más de ocho millones de personas en España . Los usuarios se incrementaron un 20% solo desde 2009 a 2010 que es el tiempo computado. En los dos últimos años, el presupuesto para ayudas de emergencia ha caído un 65,4%.
  • Además de los más de 5 millones de parados, y el 1,7 millones de hogares con todos sus miembros desempleados, cerca del 30% de los ocupados vive ya por debajo del umbral de la pobreza, según un estudio de CCOO. Esa tasa de pobreza relativa solo la superan en la UE, Rumanía y Grecia.
  • Miles de personas no volverán a trabajar, aunque hubiera una recuperación del empleo, porque será lenta y parcial, según previsiones de expertos en la Comunidad Valenciana, extrapolables al resto del país.
  • Portugal -que nos lleva un año de ventaja en las “reformas” neoliberales- se propone practicar la mayor subida de impuestos de la Historia. Equivale a entregar al fisco una mensualidad cada año.
  • Rajoy, extrañamente locuaz cuando se trata de participar en campañas electorales, dice que “En España las cosas se están haciendo bien“.
  • La unidad de España copa el discurso electoral. O la no unidad.
  • Impunidad y trampas sin fin sustentan el entramado político, económico, ético y social de este país. Agravando la situación mundial.

Que nos pille confesados como “dios manda”

Rajoy en Valencia. Foto: EFE

Rajoy en Valencia /13/11/2011) Foto: EFE

El programa del PP explicado por el Presidente balear José Ramón Bauzà (visto por rinze y escolar)  

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Preferimos a los clásicos. De entre las muchas sugerencias, opto por la de Pablo Gómez.  

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