Muere Fidel en la era de la posverdad

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Al leer la noticia sentí la sensación de lo inabarcable y de la tarea pendiente largamente aplazada que abruma abordar. 90 años de vida y 60 formando parte de la historia. Las redes mostraban preocupación por lo que dirían unos y otros, por lo que dirían:  Fidel Castro había muerto en la era de la posverdad. Y ésa era la principal disuasión. El maniqueísmo, el blanco y el negro, los prejuicios, el hablar de oídas o la pereza y la prisa para informarse con datos fidedignos de tan extensa trayectoria. Artículos inevitablemente “largos” para el lector que prefiere nutrirse de titulares. O de espectáculos con “zascas”, mucho más entretenidos.

 Así pues, al enterarme de que había muerto Fidel Castro, tuiteé la noticia, remití a la extraordinaria obra del fotoperiodista Enrique Meneses, a un reportaje de TVE de Vicente Botín de 1984 y me puse a Pablo Milanés: Los días de gloria se fueron volando (..)Los días de gloria cerraban esperas, abrían ventanas donde iban entrando dolores de antaño hacia el porvenir. (..)Los días de gloria los dejamos ir.

Lo explica como nadie Ramón Lobo en eldiarioes, porque llena de contenido las luces y sombras de las que los más eclécticos hablan: “El personaje que encarnó desde los albores de los años 50 sobrevivirá a los aciertos y errores de la revolución. El principal, incumplir dos de las promesas motoras del llamado Manifiesto de Sierra Maestra: regeneración democrática y libertad. En Cuba hay presos políticos, personas que pagan con la cárcel los delitos de opinión.

Es cierto que no existe malnutrición infantil, ni violencia callejera, ni crímenes de todo tipo, ni pobreza extrema. Tampoco existen los feminicidios como en México y Guatemala. Es vedad que las cifras de escolarización son ejemplares y que ocupa el puesto 68 en el índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, dos por delante de Costa Rica, considerada un paraíso por Occidente.

Es cierto que la revolución no lo ha tenido fácil, con un enemigo tan poderoso como constante. EEUU cercenó con el embargo el desarrollo inicial de la revolución. Con el tiempo ha servido paradójicamente de excusa para justificar los errores del sistema.”

El libro que Enrique Meneses dejó escrito para publicarse cuando muriera Fidel, revela desde el primer capítulo que adelanta eldiarioes la portentosa habilidad de Castro para moverse en las circunstancias más comprometidas. Sembrando para el futuro en cada aprieto que se encontró.

“El periodista español Enrique Meneses, el primer extranjero en informar de los jóvenes barbudos desde Sierra Maestra, decía que aquel primer Fidel revolucionario era cristiano y que llevaba una cruz al cuello”, relata Ramón Lobo. “Años después, Meneses cenó en Cairo con Ernesto Che Guevara. (..) El Che le informó de que Fidel le quería “dar paredón” porque había escrito que había comunistas en Sierra Maestra, algo que les restó apoyos en EEUU. Ahora podrán conversar en paz. Meneses se defendió: “Tu lo eres, y lo es Raúl”. “Ya, pero no nos convenía”, replicó el Che. Meneses, periodista de los pies a la cabeza, hizo lo que tenía que hacer, sin atender a conveniencias.

Lobo explica los errores que los adversarios de la Cuba de Castro cometieron. Empezando por  Eisenhower quien “no supo leer las posibilidades que le ofrecía la llegada de Fidel Castro al poder y terminó empujándolo en brazos de la URSS”, cita. Todo pudo ser distinto, pero no lo fue.

La densa historia tiene sus hitos y sus porqués. No puede resumirse en las proclamas interesadas que, por ejemplo, traen las portadas de la prensa convencional española hoy, por poner un ejemplo bien gráfico. Y menos cuando la censura y la represión de las tiranías están a la orden del día, aunque ya deberíamos olvidarnos de los “y tú más” que forman parte del juego de la farsa. Lo peor es que la verdad apenas importa en el magma de intereses que se cuecen. Mientras, la ciudadanía víctima se distrae de salto en salto mediático sin advertir cómo le saquean la casa y mucho más que la casa. Incluso portando estandartes que equivocan el bando. Incapaces de ver alcances de daños reales y motivaciones.

Mirar atrás solo sirve para entender el presente y cimentar el futuro. Es imprescindible recordar los despertares de esperanza en la justicia y la equidad que fueron cayendo a golpe de guadaña en aquella América Latina que se pobló de golpes de Estado y consecuentes dictaduras en los años 70 del siglo XX. Cayó Salvador Allende en Chile a manos de un Pinochet que lo sembró de muerte. Videla en Argentina hizo lo propio sobre los restos del Peronismo.

Bolivia cerraba esperanzas con Hugo Banzer, militar llegado trabajosamente a Coronel. Brasil se deslizaba de dictadura en dictadura. México se encontraba inmerso en los 60 años consecutivos de mandato del PRI, mientras se descomponía el Estado tomado por las mafias. En Nicaragua reinaba el dictador Somoza, que junto con Batista, gobernando en Cuba gracias a un golpe de Estado, o la Venezuela de los oligarcas hacían las mejores migas con del vecino del norte.

La Cuba de Fidel era una notable excepción. Alentadora, entonces. Y trajo en jaque a los países más poderosos, a extremos inauditos. Ningún otro país de su entorno fue tan tenido en cuenta.  Enemigo a abatir como lo fueron otros de Estados Unidos y muestran informes desclasificados que detalla Íñigo Sáenz de Ugarte: La CIA, Fidel Castro y Bahía de Cochinos.   Era como un David contra los Goliat, lo que acrecentaba su mito, para bien y para mal.

Los días de gloria los hemos ido perdiendo y no parece fácil recuperar el rumbo en un camino que se empecinan en borrar. Ahora tocan los Trump y los Rajoy, los Rajoy también. Con sus Cortes y voceros. Los payasos, los sicarios, los trepas útiles, los fachas ortodoxos y sus embriones clonados, los posibilistas, los sembradores de bulos y discordia, los vendedores de todo, la disuasión organizada del pensamiento. Y suena con toda intensidad la fanfarria, los platillos, el bombo, el ruido. La orquesta de la posverdad para amplificar la mentira y desarmar a los inocentes.

*Publicado en eldiarioes

Las tribus de la Sociedad del Espectáculo

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Van de sorpresa en sorpresa. De conmoción en conmoción. Si hace unos meses fue el Brexit británico, ahora es el Plan de Paz del gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC. Tras 54 años de conflicto, 250.000 muertos y 6 millones de víctimas, ha acudido a votar solo el 37% de la población y por unas décimas ha ganado el NO. Los ejemplos se suceden y nos queda mucho más por ver. Son consecuencias, en mayor o menor medida, de la Sociedad del Espectáculo.

Hay numerosas. En España acabamos de asistir a la representación completa de la tragicomedia del PSOE –televisada, radiada, escrita e interpretada– de cuyo cómputo de víctimas destaca sobre todas la credibilidad. Y empieza el juicio de la Gürtel que será manufacturado según convenga. Mejor que no se vea mucho que igual alguien considera una desvergüenza tener y apoyar para que repita el gobierno de un partido procesado por corrupción. A qué punto habrá llegado esta sociedad para que tal aberración este ocurriendo.

La frivolidad es la característica dominante de esta nueva comunidad de adictos a hacer de la vida un show. Cada vez se lee menos y se profundiza menos en los análisis. Parecen haberse sustituido por opiniones ajenas de confrontación, a ser posible, surtidas de lo que llaman –sin ninguna inocencia– “rifirrafes” y “zascas”. Se evidencia pereza para siquiera elaborar los argumentos que les sirven precocinados. Y, sobre todo, para seleccionar el grano de la bazofia. Borrado de la memoria por la sucesión de impactos que llenan el disco duro de los cerebros. Y pasión por el espectáculo.

En el caso de Colombia, vemos a dos políticos que afrontan de muy diferente forma el problema del terrorismo. Álvaro Uribe con mano dura y acción militar, Santos negociando. El expresidente Uribe –a quien se llamó el Aznar de Colombia y mantiene excelentes relaciones con Felipe González– ha hecho campaña por el NO. Con todo el argumentario clásico: con el sí se daría pie a un gobierno del “castrochavismo” y se haría presidente a un terrorista. Ocho años lleva repitiéndolo a diario Uribe, dos meses mostrando Santos los pormenores y ventajas del trato. Un acuerdo de paz  no es fácil, presiones y errores se añaden; lo que no se puede es abordarlo superficialmente y manipulado.

En el Reino Unido ocurrió esta misma simplificación. El aspecto más destacado por analistas serios fue la extrema frivolidad con la que se presentaba algo de tal trascendencia como la salida del país de la Unión Europea. Con cuanto implica desde todos los puntos de vista. Después, siempre, la sorpresa. ¿Y si repetimos votaciones hasta que salga de nuestro gusto? Es que mucha gente no se enteró o no se enteró bien.

En poco tiempo, los ciudadanos pasaron a ser consumidores y ya se han convertido en espectadores. Muchos de ellos se agrupan en tribus gregarias –o grupos fijos de abonados– de efectos negativos para el bien común. Los departamentos comerciales les eligen candidatos con los que puedan identificarse. Lo que esté de moda en el momento. Ahora se llevan los modelos de madres amantísimas de sus electores, buenas perversas, impúdicos sabelotodo, mucho cortesano, cínicos de toda la vida, y escasa cultura para dar cercanía a la baja exigencia. Despunta en tendencia el hombre gris y presuntamente sensato y moderado. Siquiera para animar el cartel, el argumento y los protagonistas amenazan con ser idénticos. Las tribus apuntalan los cimientos del teatro, no se saldrán del guión.

La tribu de los idiotas

Idiota no nació como insulto, pero es así como se llama desde la antigua Grecia a “aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses particulares”. En Atenas, su desinterés y aislamiento llevaban al idiota a perder derechos que le correspondían. De ahí que el idiota terminara por ser a asimilado a un ignorante que renuncia por voluntad propia a la política que le afecta. Son los que repiten: bastante tengo con ocuparme de buscar el sustento, atender a mis hijos y qué menos que distraerme con el fútbol o lo que echen por la tele. Y por tanto se inhiben de cualquier responsabilidad social.

La tribu de los “a mí”

Son vástagos de los anteriores. La diferencia apenas radica en que sí prestan atención a los asuntos de la vida pública, pero situándose en el centro de todo argumento. “A mí’ no me han bajado el sueldo. “A mí” que me arreglen lo pedí, “a mí” la calle. “A mí” me atienden en hospitales muy limpios y bonitos. Y un sinfín de visiones absolutamente egoístas que no contemplan ni el daño ni el bienestar de otros.

La tribu de los cuñados

Mucho más definida y popular. Son los que todo lo saben, dan argumentos pueriles y, sin embargo, se dicen y se creen sapientísimos. Sin rastro de pudor para mostrar bien alto su ideario. Con osadía infinita.

*La variedad Hater nos presenta a un cretino integral que no se cortaría en discutir e increpar, sintiéndose en el mismo nivel, al reciente premio Nobel de Medicina sobre su hallazgo: la autofagia. La especie abunda en Twitter y en el periodismo de zascas.

La tribu de los “así ha sido toda la vida”

El voto conservador se nutre de ellos en particular. Amantes de las tradiciones, llama la atención que hayan permanecido impermeables a los cambios y avances que se producen en un mundo en constante evolución. De Heráclito ya, ni hablamos. Ajenos a los hechos que han mutado y obligan a otras respuestas. Incrustados en el blanco y negro, tras varias décadas desde que llegó el color a la televisión. Pueden salir a votar con el rosario en la mano a quienes condenan a la pobreza y la desesperanza a muchos seres humanos y roban el dinero de todos. Son capaces de afirmar –por miles, por millones–  que, el PP, por ejemplo, “ al margen de la corrupción lo hace bien“.

Al margen, como si pudiera deslindarse, en el caso de ser cierto ese “hacerlo bien” para el conjunto de la sociedad. Es de suponer que en la planificación de sus cuentas del mes incluyen un apartado para la “mordida” que se llevan los corruptos.

Alas de mariposa

Tendríamos que hablar de muchas otras tribus. Etiquetas para una sociedad cómoda que no sabe prescindir de ellas. Del “me gusta” y “no me gusta” como base de decisión en asuntos trascendentales para la convivencia de todos. De los serviles y de los que siempre apuestan a caballo ganador aunque caigan bajo sus herraduras. De quienes se fían de toda la pléyade de predicadores del ultraliberalismo que pueblan ya las pantallas; idiotas para idiotas, en la terminología griega. Y de los manipuladores. Y de los Jockers para odiar y vender más.

De ese público que se apasiona, apuesta, sufre y se divierte con la realidad hecha ficción y festejo. Piensas: no se comprarán un coche o un piso con tan poco criterio. En la práctica sí, más: confían su salud y la de su familia, la educación de sus hijos, el futuro de todos, guiados por el político o tertuliano que les cae bien. O por cualquiera que les diga lo que quieren oír para justificarse: “ que otros lo harán peor”. Odian más a quienes les señalan, aunque ni le conozcan, que a quien les hace daño.

El problema es grave. No ha hecho sino aumentar desde que se dieron las primeras voces de alarma. No lleva camino de frenarse salvo que los propios ciudadanos tomen conciencia de lo que está ocurriendo. La Sociedad del Espectáculo, creada a conciencia, se ha hecho un monstruo incontrolable. Pero la principal responsabilidad es de quien la traga. Cuesta entender que seres adultos se sienten a dejarse hacer tinte, champú y corte con sus cerebros.

Los hechos tienen consecuencias. El Efecto Mariposa, con aquel suave aleteo que provocaba tornados al otro lado del mundo, es cosa de niños al lado de la destrucción que está causando ya la Sociedad del Espectáculo.

*Publicado en eldiarioes

Diccionario Sampedro, hoja de ruta

Barbarie

“¿Qué es un ataque preventivo? Es la ley del más fuerte, es la barbarie, es la ley de la selva. Estamos en una barbarie.  Este sistema de organización se desmorona y tiene que pasar por una barbarie, igual que Roma se desmoronó, pasó por una barbarie y dejó paso a otra cosa”.

Pregón de San Jordi 2010

 

Compromiso

“Hay una frase de Martin Luther King que me ha impresionado muchísimo y que pienso utilizar como lema de cabecera del libro que estoy escribiendo ahora. La frase es la siguiente: “Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”.

                                                                                  Escribir es vivir, 2005

“Mi mensaje a los jóvenes es que ha llegado el momento de cambiar el rumbo de la nave. Aunque sus líderes sigan en el puesto de mando y al timón, aunque desde allí sigan dando órdenes anacrónicas, los jóvenes puestos al remo pueden dirigir la nave. Sólo necesitan unirse y acordar que a una banda boguen hacia adelante  mientras en la otra cíen hacía atrás y el barco girará en redondo, poniendo proa hacia un desarrollo humano”.

                                                            Debajo de la alfombra, en Reacciona, 2011

Decadencia

“Un hormiguero humano, en fin, flotando tiempo adelante en este navío. El OCCIDENTE: ése es su nombre. Legible en la popa, en grandes letras de oro, algo deterioradas.

Viajando ¿hacia dónde? ¿Cuál es nuestro destino?”

                                                        La senda del drago, 2006

Felicidad

“La felicidad es hacerse plenamente lo que se es, luchar por conseguirlo. No me interesa la felicidad de este modelo de sociedad: prefiero una vida intensa a la felicidad idiota que quiere imponer el poder”.

                                                                 La vida perenne, obra póstuma, 2015

Miedo

“Pues así es: hay dos Ahram. Todo es dos, ya lo dijo otro filósofo… Siempre somos dos, pero uno es clandestino; la gente tiene miedo de su otro”.

                                                                                             La vieja sirena, 1990

Lo que pasa es que nos educan en el miedo y con frecuencia no penetramos en nuestra propia mina ni somos arqueólogos de nuestro propio secreto.

                                                                        Quince años de Semanas de Autor, 1999

Libertad

“La libertad es una palabra que casi siempre demanda cualificaciones, a veces no expresadas. Hay libertad controlada, reprimida, condicionada, selectiva, simulada… rara vez libertad integral”.

                                                         El río José Luis, Sala de espera, obra póstuma, 2014

Utopía

Los espíritus prácticos son imprescindibles, como lo son quienes, en un navío, saben como manejar las velas y llevar el timón para navegar. Pero el rumbo no puede ser cualquiera sino ha de conducir a nuestro puerto y para eso hay que orientarse mirando a una estrella”.

                                                            Annals de la Universitat d´Estiu d´Andorra, 1993

  • Feria del Libro de Zaragoza, Olga Lucas y Susana Aperte, presentarán el Diccionario Sampedro, este sábado, a las 19:00 en la Sala Joaquín Costa del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.
    Prometemos, dicen, terminar para que los amantes del fútbol podáis ver el partido y agradeceríamos mucho que nos ayudaseis en la difusión del acto entre vuestras amistades de Zaragoza.
  • Y cada día en las librerías.

 

 

 

 

 

La cultura de la riqueza y el hombre que recogía calderilla al pie de la ladera

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Un taxista me condujo una vez de una ciudad a otra distante más de 70 kilómetros para tomar un tren al volante de un gran Mercedes. Durante el camino me contó con profusión de detalles y una cierta dosis de suspense su teoría sobre la Cultura de la Riqueza. Lo resumo. Él prefería juntarse con los ricos porque “cuando se caían por una pendiente” se soltaban monedas de sus bolsillos. “Los pobres no llevan nada, es mejor arrimarse a quien tiene”.  El chófer aspiraba pues a recoger la calderilla que los ricos perdían. Lo he recordado mucho estos días. Van a ver por qué.

Los papeles de Panamá han generado en algunos países un debate profundo. Por cuanto implican, por las reacciones que provocan y por el futuro que se vislumbra. En el Reino Unido, el diario conservador The Telegraph fue el primero que se lanzó a disculpar las veleidades fiscales de su presidente, David Cameron. “Se oye hablar a menudo de personas que están “atrapadas en la pobreza”, pero también es posible quedar “atrapado en la riqueza”. Este es el destino de David Cameron. Él no es un hombre codicioso financieramente, o un maloliente rico, pero proviene de un entorno en el que la riqueza hereditaria es la norma”, firmaba Charles Moore uno de sus principales comentaristas políticos. Qué iba a hacer el pobre David si su mamá –como debiéramos hacer todas las mamás-  le regaló a temprana edad por dos veces 100.000 libras esterlinas: uno se sabe rico y eso tiene unos privilegios y unas normas que guardar. Una pesada carga.

El artículo recibió una avalancha de críticas en las Redes sociales, en los periódicos, en otras columnas de prensa escritas en todos los tonos. Desde la ironíaa los análisis densos  se advierte la fuerza que ha llegado a tener esa élite que se otorga todos los derechos. Hasta el de no pagar su contribución a la comunidad como el resto. Hasta el de ser comprendidos. Hasta el de obviar que no hablamos solo de escamotear obligaciones fiscales. Los refugios offshore esconden en muchos casos dinero de procedencia ilícita o de uso ilícito. Eso explica las cuentas de reconocidos sátrapas reveladas en Panamá que no quieren tensar más la cuerda de sus sufridos pueblos, si lo pueden evitar.

Esta España nuestra, sumida en una corrupción escandalosa, ni siquiera ha abierto ese debate con seriedad. Los medios continúan “con sus cosas” y  entre los pocos que se animan a opinar encontramos sobre todo la disculpa a los evasores. El manual manda, primero, despreciar el periodismo de investigación, verle oscuras intenciones, y después sacar la lanza para defender, por ejemplo, a los Borbones en Panamá como hacen en ABC. “Fue ETA” , vaya por dios. Pero nadie manda no pagar en el país de residencia, del que se usan desde sus servicios a sus aceras que es imagen bien visual. Pilar de Borbón, hermana de Juan Carlos I, ha pagado por esa fortuna offshore 150 euros anuales durante 40 años. Pobrecilla. Debemos recordarlo estos días que los ciudadanos con minúscula hacemos la Declaración de la Renta.

La ola de comprensión se extiende. El ultraliberalismo en boga llega a hablar –y firmar- conceptos como “terrorismo fiscal” o “infierno fiscal”. Y esas gentes simpáticas del espectáculo inspiran una cierta piedad, siempre que sean de derechas, que esto ayuda. La piña se apoya entre sí, como las familias de sangre o dinero. Es curioso ver además lo fácilmente que algunos se dejan “atrapar en la cultura de la riqueza”. Borja Thyssen, uno de los implicados según la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, se encontró de repente con una lluvia de millones por la boda de su madre. Y ni aun así parece tener suficiente. En la jaula de la riqueza se produce demasiada adicción a la codicia.

La opacidad de estas maniobras financieras no permite saber con exactitud cuánto dinero nos están restando al bien común: se habla del 20% del PIB mundial. Lo que sí se puede asegurar es que se trata de una cantidad  que podría resolver las necesidades de millones de personas. Propiciando una sociedad más equilibrada y más libre. Menos excusas. Los grandes evasores son gente dedicada a la ingeniería financiera preferentemente, no es un drama que se vayan. Nos quitan más que nos dan, dada su influencia offshore en la política por lo que vamos comprobando. De hecho no es hayamos de temer que se lleven el dinero, es que ya se lo han llevado.

La evasión fiscal es punible; la elusión, no. Puede ser legal pero a estos inmensos niveles no es ética, ni justa y debe ser sacada de la ley, como cada vez más voces decentes piden. Contra la élite de la mafia: tratemos a la riqueza offshore igual que al dinero del terrorismo llega a proponer en theguardian/eldiario.es Paul Mason, una de las voces potentes del periodismo progresista. Porque la desigualdad fiscal está en la base de la desigualdad en sí, la que ha crecido exponencialmente desde que se iniciara aquello que llamaron crisis en 2008. En la que está marcando con fiereza la distancia entre seres humanos “atrapados en la pobreza” y los que se aprovechan de su riqueza para aumentar sus prerrogativas. La que nos ofrece esas imágenes de pavorosa crueldad en esta Europa que tiene tantos pozos negros fiscales que limpiar.

Así murieron otras culturas, otros imperios. Para renacer, tras dejar mucho dolor atrás. La diferencia con anteriores momentos históricos es la reacción de las víctimas. En Islandia se echaron a la calle y en 24 horas tenían fuera a su primer ministro evasor. En España no. Esa sociedad capaz de salir a manifestarse por un equipo de fútbol o los concursantes de un programa banal de televisión permanece indiferente a cuanto nos está ocurriendo. A esa ristra de nombres que no han tributado como hacemos los demás. A los que han robado como si el dinero público fuera un saco sin fondo. A los que se burlan de todos con sus herencias, sus padres, hijos, hermanos, primos, secretarios… o con sus comisarios de guardia presumiblemente  interpuestos. A los que se emplean a fondo para que nada cambie hurtando datos. ¿ Qué más tiene que hacer el Ministro Soria, el PP, sus votantes y los partidos que le quieren en gobiernos para provocar una reacción?

Si el enorme esfuerzo de investigar, los riesgos varios que se corren cuando las informaciones afectan a poderosos, no encuentra respuesta en los afectados, se dejará de hacer. La apatía también trabaja a favor de los privilegiados. “Si una revelación no provoca indignación, y los delincuentes no son castigados, escribió Efimeros [Costas Efimeros, editor de una web de investigación griega] “entonces la constante revelación de escándalos provocan exactamente el efecto opuesto: derrotismo, sensación de vulnerabilidad, aceptación fatalista del gobierno de los poderosos”, recogía Mason.  Y, así, las hirientes corrupciones que nos sepultan llevan camino de perpetuarse, de crecer como no han dejado de hacerlo.

El hombre que aspiraba a recoger calderilla al pie de la ladera debería saber que los ricos no se caen por la montaña y ni mucho menos sueltan monedas. Si nos atenemos a los usuarios de Paraísos Fiscales, le quitarán las suyas a poco que se descuiden. La cartera completa. Pero sobre todo quienes opinan como él deben ser conscientes de que nos están haciendo rodar a todos con ellos. Con su insensibilidad, egoísmo e insensatez. Y esto en “la Cultura de la Riqueza” no pasa. Por eso van ganando.

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*Publicado en eldiario.es (sin viñetas que, con mi agradecimiento, utilizo en CC como es este blog)

En cartel hoy: “Sánchez no tenía un plan” y “La vida es un cruasán liso”

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Una de las principales cadenas de supermercados del Reino Unido, Tesco, ha dejado de vender cruasanes, porque sus clientes encuentran dificultades en untar la mantequilla en sus formas curvas. La leyenda más creíble data el nacimiento del cruasán en el siglo XVII, pero no corren buenos tiempos ya para las estructuras complejas. No para todos, la brecha del conocimiento es una nueva burbuja. Absolutamente determinante.

Una noticia significativa en el día que se iniciaba en el Congreso español la investidura del candidato del PSOE, Pedro Sánchez. Notables cifras de audiencia acompañaron el desarrollo de una sesión con nuevos actores, tras las elecciones de diciembre. Quien siguiera toda la peripecia alternando fuentes, se encontró con un aluvión de palabras e imágenes, amplificado al infinito por las interpretaciones. Desde Luna nueva, de Howard Hawks (1940) y Primera plana, de Billy Wilder (1974) y otras versiones, hemos ido asistiendo a la evolución del periodismo que convierte en espectáculo la realidad, sobre todo los sucesos de la realidad.

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Primera Plana (1974)

La secuencia de personas hablando a un micrófono delante de cualquier acontecimiento, como coro interminable, clónico y mecánico, se está viendo superado por días. Y ha llegado a la política. Con políticos y periodistas en escena. La sesión de investidura de Sánchez, sin ir más lejos, se precipitó sobre  nosotros con impactos audiovisuales múltiples a ritmo inasumible. Una lluvia de chorros de agua caliente, fría y templada, acompañados de luces de todos los colores y sonidos entrecortados.

En la televisión ya es difícil que se pueda esbozar una idea completa y, eso, en ardua pugna con tertulianos carcas o agitadores del espectáculo. Salvo en la televisión del PP, TVE, a cuyos (presuntos) debates solo les falta el té con pastas sobre tapetes de organdí. Es la televisión que aún entiende los “De matute” y “Bálsamos de Fierabrás” de su candidato, Rajoy. Y tampoco es eso.

Es difícil mantener la cabeza lúcida ante esta avalancha. Parece claro que Pedro Sánchez no tenía un plan, y así se veía venir. No otro que firmar un acuerdo con Albert Rivera y conminar a Podemos a suscribirlo con la presión abrumadora de los medios de más peso. A lo largo del día, le iba menguando a Sánchez la arrogancia hasta llegar a las amargas quejas tanto de él como de su portavoz que daban paso a la votación. No había más. 130 escaños y una estrategia errónea.

En ayuda del designado culpable, Pablo Iglesias, acudió todo el arco parlamentario, salvo lógicamente, Ciudadanos, evidenciando que el viejo truco de la pinza se convierte en cepo para la improvisación. ¿Todos votaron “con” el PP? En fin.

Rajoy, tras unos pases de ironía paternalista, se fue a caminar por los pasillos de su obra, repitiendo el dudoso mantra de la recuperación. Prácticamente, solo Albert Rivera se ocupó de él. A fondo, con dureza. Traía el mensaje de los poderes de la derecha que quiere al PP con todas sus mugrientas mochilas, pero ha desechado por completo a Rajoy. Ese Rivera que llama a los españoles “accionistas” de una empresa, España, con tal desigual reparto de cargas y beneficios.

El brillante discurso de Pablo Iglesias demostró que el pasado sin resolver no se puede enterrar por mucho que se empeñen y que el futuro tendrá que abrirse paso con uñas y dientes. Alberto Garzón dio oportuna clase de matemáticas e izquierda. Y los portavoces de los nacionalistas catalanes y vascos, grandes dosis de madurez. Por primera vez, hubo muchos diputados que se quedaron a escuchar a los minoritarios.

Atónitos contemplamos sin embargo cómo el espectáculo se adueñaba también del Parlamento. Ver levantarse como tertulianos aludidos a un par de ministros fue su mejor demostración. El propio tono del presidente de la Cámara, Patxi López. Esta deriva es mucho más inquietante que los excesos verbales, aunque también haya que anotarlos.Esto es lo que yo vi. Pero en el potro de tortura mediática, volvieron a contarme que “habían ganado” Sánchez y Rivera, aunque la votación no lo reflejara. Y perdido, naturalmente, Iglesias y Rajoy. Que Sánchez “tendió la mano a Iglesias”.  Que “Podemos no está preparado para gobernar”.  O, y esto fue lo más, que “ahora la papeleta es para el rey y le puede perjudicar siendo el mejor rey que hemos tenido desde Recaredo”.

Fracasada la primera investudra y a falta de improbables sorpresas en nuevas convocatorias, Sánchez no será presidente. Dicen que su plan era reforzarse como secretario general –cierto- y que lo ha logrado. Lo dudo. Una persona sensata se cuidaría de cantos de sirena que mutan al olor de la pérdida de poder. El fracaso no es carta con futuro, la imprevisión tampoco. Sánchez está en un momento definitivo de su carrera. El poder busca recambio en Albert Rivera, como largamente anticipamos, y ayuda precisamente el pacto suscrito con el PSOE.

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Sánchez se acerca a saludar a Rivera tras fracasar su investidura

En la sesión se colaban este jueves invitados no previstos como Manuela Carmena, pidiendo el apoyo para Sánchez. El PSOE, por boca de su portavoz Hernando, aprovechó la ocasión para presionar con los “alcaldes del cambio”, advirtiendo que lo son con su apoyo  “sin pedir nada a cambio”. 

Ni el fondo del pacto –cuando había otras opciones-, ni su gestación son admisibles tal como están. La doctrina del mal menor ha causado demasiados estragos desde la propia Transición y hora será de dejar de tragarla.

La política está experimentado un cambio que se percibe nítidamente en el Congreso. Los viejos esquemas quedan en evidencia. El periodismo precisaría también una auténtica catarsis, como no nos cansamos de alertar.   “Estamos obligados a subrayar los peligros que acechan”, “el periodismo es una responsabilidad social”, escribía Olga Rodríguez. El mayor problema está en el modelo que se está imponiendo. Más, no es mejor. A veces, todo lo contrario.

Una gran parte de la sociedad también necesita regenerarse, pensar por sí misma y sacudirse los miedos. Aunque no le resulte fácil, ha de intentarlo: le va mucho en ello. Educada en no soportar un argumento mayor a lo que cuesta tragarse una píldora, en cadena y en collage, su cerebro se resiente. Empieza a ser notorio que muchos ya no saben qué es  información, ni qué es el Congreso, ni cuáles son sus derechos: quizás ni qué son derechos. La vida es una continua evolución, no todas las formas y modelos son para conservar. No los estereotipos.

El futuro, el presente ya, va por otros derroteros. El futuro viene con cruasanes cuadrados y lisos para que sea abordable la complicada tarea de untarles mantequilla. Todo empieza a ser un cruasán liso, salvo las angustias y los anhelos de todos y cada uno de nosotros.

*Publicado en eldiario.es

#BlackFryday en España

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Hemos importado -como hacemos siempre con todo cuanto fomente el consumismo- el Black Fryday norteamericano: las rebajas prenavideñas.

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Y, como me gusta ver los fenómenos sociológicos por mí misma, me he acercado a un centro gran comercial situado en el barrio de Vallecas, Madrid.  El aparcamiento rebosaba anticipando el interior.

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El carrito lo mismo sirve para el bebé que para más bolsas.

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En el gran templo de la baratija, uno que ha llevado su impronta a la Gran Vía de Madrid para convertirla definitivamente en un mercado de saldos, parece encabezar la lista de éxitos del día.

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Montones… de gangas.

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Zapatos que por 13 euros indican cuánto habrán cobrado quienes los fabricaron y que aseguran un cuidado extremo de esos pies que renovamos cada año ¿o son los pies para toda la vida?

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Y navidad, para los niños, para educar a los niños en el gusto exquisito.

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Y después… bolsas. En el suelo para tomar un respiro.

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Es Black Fryday. Descuentos. Más barato o más caro, en todos los rincones. #AhoraQueNosEstamosRecuperando

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El partido que sustenta al Gobierno a juicio por la trama de corrupción Gürtel

El Juez Ruz ha abierto juicio oral por el proceso de corrupción Gürtel contra 40 personas, buena parte de ellas cargos del Partido Popular, entre ellos 3 de sus 4 tesoreros. Recordemos que a Naseiro, el cuarto,  le declararon en su día juicio nulo por defectos de forma.  También imputa los que llama “beneficiarios a título lucrativo” (que “se lo han llevado crudo”, decía para entendernos el periodista José Mª Izquierdo en la SER). A saber: el PP, Ana Mato y la exmujer del alcalde de Majadahonda.

El PP está al frente del gobierno de España, de numerosas comunidades autónomas y de un sin fin de ayuntamientos. No hemos oído decir nada a Angela Merkel, o Draghi, a Juncker que estuvo justo ayer en Madrid (aunque él, presidente de la Comisión Europea, anda también librándose de la trama LuxLeaks). De fuera que yo sepa, a nadie.

La prensa se presentaba así este viernes:

portadas.gurtel.6marzo.La sociedad, informada, la que mira periódicos al menos, mostraba estos intereses fundamentales, en los medios que se han molestado en llevar la Gürtel y el PP a portada:

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Ya lo dice el gran Cesc

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ReaccionaDos, en la senda de Reacciona

En Abril de 2011 se publicó Reacciona, el que sería el libro español de ensayo más vendido de aquel año con 6 ediciones y cerca de 100 mil ejemplares. Una ola de indignación empezaba a recorrer numerosos países. El ex diplomático francés Stéphane Hessel  comenzaba a hacer historia con su libro “Indignez vous”, prologado en España por nuestro gran humanista José Luis Sampedro. Ambos participaron también en Reacciona, invirtiendo los papeles.  En el acto de presentación de Reacciona en Madrid unos jóvenes pidieron subir al escenario del Círculo de Bellas Artes para anunciar una gran manifestación que se preparaba para poco después: el 15 de Mayo de 2011. Estaba naciendo el 15M.

Así se inicia el prólogo de ReaccionaDos, que llega a las librerías este jueves 19 de Febrero. Hemos vuelto. No, por desgracia, Sampedro ni Héssel, pero sí todos los demás. Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO, el juez Baltasar Garzón, los economistas Juan Torres López y Àngels Martínez  Castells (especialista también en salud pública), los científicos Carlos Martínez (ex presidente del CSIC) y Javier López Facal, Lourdes Lucía, cofundadora de ATTAC España. Los periodistas Ignacio Escolar, Javier Pérez de Albéniz, yo misma, Rosa María Artal. Y nos hemos traído a Javier Gállego Crudo para que pusiera el epílogo. Y todos llenos de propuestas y de ideas. Con ganas de hacer algo, de seguir haciendo algo.

“NUNCA SE VIO MAYOR DESTROZO EN MENOS TIEMPO” título ese prólogo. Unos pocos datos como ejemplo. El paro juvenil había alcanzado en España, según contaba el periodista Ignacio Escolar en Reacciona, el 40,06%, hoy, poco más de tres años después, está en el 53%. La tasa de pobreza infantil se situaba en un insostenible 17,2%, algunas estadísticas la cifran ahora en torno al 33%. Los dueños de las empresas que cotizan en el IBEX son, en cambio, un 67% más ricas desde que gobierna Rajoy. La deuda pública ha aumentado en 265.000 millones de euros, hasta alcanzar 1 billón de euros y un récord histórico.

Recortes, privatizaciones con los jugosos bocados de la sanidad,  o de tal desvergüenza que se ha llegado a vender y desahuciar (en Madrid) pisos de protección oficial porque las autoridades los vendieron a Fondos Buitre. Para llegar a la paradoja de contar con menos prestaciones que en 2011 pagando muchos más impuesto. Mientras, se ha rescatado con dinero público a los bancos, y a los concesionarios de autopistas. Los despilfarros y prebendas de muchos políticos suponen un serio agravio comparativo que ha disparado el divorcio entre política y sociedad. En corrupción salimos casi a escándalo diario.

El deterioro en derechos y libertades es de tal profundidad que cuesta creerlo. Ley Mordaza, Reforma del Código Penal,  retroceso en los avances logrados por las mujeres. De protestar por las ruedas de prensa sin preguntas, se pasó a la comparecencia del Presidente del Gobierno a través de un plasma. Y como gran condena, fondo y diseño de futuro:  el  brutal aumento de la desigualdad en el que la España de Rajoy figura en los puestos estelares. ¿Recuperación? ¿Para quién? ¿Desaparecerán la pobreza y la desigualdad cuando regrese el crecimiento? ¿Escapará el capital, si subimos los impuestos? ¿Cabe alguna esperanza de mejora para el común de la sociedad? ¿Tenemos un proyecto de país para confiar en el futuro?

Y, sin embargo,  ReaccionaDos vuelve a ser, es más aún que el primero, el libro que busca la reflexión, los argumentos, sosiego y afán constructivo. Esa base para tomar impulso.

Es cierto que el cambio ha sido dramático, pero tuvo una doble vertiente. Porque también creció un Poder Ciudadano que –tome la forma que tome- permite vislumbrar esperanzas de cambio. Porque lo saben, lo combaten con fruición en cuanto descuellan cabezas. Y asímismo una red de periodismo digital que permite conocer las noticias que no interesan al poder. También al mediático.

Estamos ante una encrucijada. Podemos seguir por el mismo camino en el que tantos se van quedando atrás o, como proponemos, buscar vías que permitan reducir las desigualdades, rescatar a las personas, regenerar el sistema y salvar de la quema a la Cultura, la Educación, la Ciencia, la Justicia y la Sanidad. La Democracia. Muchos siguen la senda de la resignación, pero cada vez son más, somos más, quienes no queremos aguantarnos. La gente se ha cansado de perder siempre y ha decidido que puede ganar. Muchos han resuelto que ha llegado la hora.

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Los españoles que no creen en la democracia

Cada vez que la corrupción salta en noticia para acorralar al PP, sacan de la chistera la presunta recuperación. Y ahora que se añade la proximidad electoral, todos los medios y comentaristas a su servicio redoblan el esfuerzo: la crisis es historia, consumimos como locos, se está creando empleo.

Cualquiera puede comprobarlo, los ciudadanos con un trabajo de algunas horas durante una semana se lanzan a las tiendas a dilapidar el dinero que les sobra. Lo mismo hacen los parados sin subsidio alguno. Levantan las persianas de nuevo los negocios fracasados. Nos crece el dinero en los bancos, disipando nuestra angustia por el futuro. Los ancianos que mantienen a sus familiares más jóvenes les han podido dar un extraordinario con los dos euros mensuales de media que el Gobierno ha subido su pensión. Los niños que no cubrían sus necesidades alimenticias (en cifras récord desde la llegada de Rajoy al Gobierno) ya comen lo que necesitan. Ya encienden la calefacción quienes se morían de frío. Las lacerantes cifras de la desigualdad sobrevenida en pocos años, se han atenuado. Los jóvenes y no tan jóvenes obligados a buscarse la vida en la emigración regresan al paraíso que el PP nos ha preparado a todos en España.

La bonita historia cuela. Especialmente en quienes no han padecido la crisis y nunca tuvieron problemas para consumir. Ha crecido… la confianza, ese sentimiento subjetivo que, como la fe, no precisa asentarse en bases sólidas. La orquesta del Partido Popular interpreta a diario la partitura y dóciles ciudadanos siguen la batuta, la música y la letra, como haría cualquier rebaño de corderos.

Y funciona al punto de que se tiende a priorizar los mensajes económicos del Gobierno sobre otras cuestiones altamente decisivas. Al PP le ha estallado la Gürtel con múltiples imputaciones en su entorno y con un nuevo dictamen (de la Fiscalía en este caso) que corrobora los anteriores: el PP usa caja B y se lucra de la trama, recibe comisiones de empresas a quien entrega obra pública, paga bajo mano y se reparte sobresueldos. El cemento con el que cubren su expresión logra que tales aseveraciones, que mandarían a cualquier Gobierno a casa, ni les salpiquen. Carlos Floriano ya lo ha dicho bien claro: el PP no tiene nada que ver con los delitos cometidos por “algunos”, hablarán los jueces, resplandecerá la verdad y algunos tendrán que pedir perdón.

Hombre, hablar ya habló Baltasar Garzón, el juez que inició la causa. Y Elpidio José Silva, a cargo de otro caso de un pariente muy querido de la familia. Ambos han sido debidamente expulsados de la carrera judicial. A Ruz no le puede dar el PP más facilidades, desde borrar los ordenadores de Bárcenas a largarlo de la instrucción. Siempre apoyado en la legalidad, en su legalidad. Hasta el Fiscal General del Estado dimitió, con lo bien que se había portado al principio. Aquella   viñeta, aquí, de Manel Fontdevila escenificando el intento de control de los jueces –muchas veces consumado– helaba la sangre en su denuncia. Y son tantos ya los que bailan al son de las batutas que maneja la cúpula del Gobierno, que corren a llevar el palito en la boca, que cabe esperar toda clase de atropellos más.

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Los que se están produciendo. Como una máquina que engrasaran y dirigieran a diario las personas más tecnocráticas del Gobierno, nos han dado la vuelta a las leyes del Estado. La ola de terrorismo y de expansión del miedo desde el poder ha caído –en desgraciada carambola– como agua de mayo, pero la ley mordaza o la reforma del Código Penal ya venían de atrás.

Así tenemos en el Gobierno a un partido  implicado, según las investigaciones judiciales, policiales y de la agencia tributaria, en una corrupción de envergadura que dicta leyes severísimas: ¿para proteger a quién de quién? Se diría que a su proyecto –de país, personal y de empresa– de las protestas sociales. Esa pretendida lucha por la transparencia y contra la corrupción casan mal con el rechazo a rebajar la cifra del delito fiscal o las que marcarían la prisión por donaciones ilegales. Asombra que personas normales apoyen semejante paquete. La labor de filigrana que está llevando a cabo el PP se demuestra hasta al introducir en la Ley de Seguridad, por ejemplo, modificaciones que afectan a otras leyes (como la de extranjería), evitando tener que pedir dictámenes a organismos competentes o sufrir ningún control.

Esto se ha convertido en un festín en el que ‘demócratas’ de toda la vida se animan unos a otros. Podemos llegar a imaginar las reuniones del Consejo de Ministros con peticiones de este tenor: ‘Pues yo me pido delito de terrorismo para los escraches, que son muy molestos’. Esa reforma del Código Penal que preparan para que apruebe su aplastante mayoría, y que tan magistralmentecontó Gonzalo Cortizo, llega a proponer que sea considerado terrorismo “alterar la paz social y el funcionamiento de las estructuras políticas”. En ambiguo, para que entre todo. Pero ¿qué es alterar el funcionamiento de las estructuras políticas? ¿Votar algo diferente al bipartidismo? Los cajones de sastre son muy peligrosos en ciertas manos.

En plena Represión-Party se actúa ya sin el menor freno. El Ministerio de Fernández Díaz se propone  imponer límites de  velocidad a los peatones y obligarlos a pasar un control de alcoholemia y drogas cuando ‘la autoridad’ estime que han cometido alguna infracción. Entre otras cosas. Cómo será de demencial la ley de la DGT que hasta el Consejo de Estado le ha pedido que se moderen un poco. Es de no creer lo que nos ocurre en España.

Si lo que está ejecutando el PP aterra, todavía causa más miedo el consentimiento, la indiferencia social. Hay un sector de la población que se siente muy cómodo atado y recortando las libertades de los demás con su propia actitud. Tienen que distraerse, además, los angelitos. Las noticias más vistas en los diarios tradicionales, los trending topics de Twitter, nos muestran –no siempre pero ya a menudo– una sociedad cada vez más entregada a la basura mediática, al fútbol y otros deportes, a los famosos (con especial querencia por sus esperpentos), a la huida, a la anestesia.

Tras distintos aperitivos a lo largo de la semana, la cita principal es el sábado por la noche. Ávidos de saber más sobre la difícil situación que vivimos, ocupan sitio en la grada virtual para terminar simplemente por apuntarse o rechazar a los Inda o los Marhuenda. Hasta hay espacio para las cuñas de propaganda al calor del éxito. Muy gráficas, sin embargo: Pablo y Pablo, el duelo de los sábados. Vaya. Era la noticia más vista en ABC el domingo. En La Vanguardia, un buen periódico, lo que más interesaba era esto: “No se olvide de apagar el wi-fi por la noche” y “Una becaria deja su trabajo en Wall Street para dedicarse al porno”.

Y, mientras, el PP, a su tarea. Sin provocar grandes revuelos. Se llega a la terrible conclusión de que a muchos españoles no les importa la democracia. No creen en ella, les da igual que se la quiten o restrinjan. En aras de una pretendida seguridad que en absoluto se garantiza controlando y reprimiendo a todos, castigando hasta el pensamiento. Ni siquiera se cuestionan las razones que esconden estas medidas. En realidad, no les incomodan, les dan igual.

Es una vieja tradición. Son los del “Viva las caenas” que recibieron encantados al Borbón Fernando VII. Los que hartaron a Amadeo de Saboya hasta que se fuera diciendo a España: ahí te quedas. Los que mataron a Prim. Los que detuvieron las ideas de progreso pioneras incluso en la Edad Media. Distintos historiadores han reseñado el peso del analfabetismo (hoy funcional, cívico y político) en España. En el siglo XIX, el real alcanzaba al 70%, lo que ya no ocurría a ese nivel en países de nuestro entorno. Lo hemos pagado y pagamos muy caro. Solo la educación, en conocimientos y en decencia, puede cambiar esta condena que amenaza ser de cadena perpetua.

La democracia debería contar con mecanismos de defensa contra quienes dentro del sistema defienden, apoyan y votan postulados antidemocráticos. Una ola de involucionismo recorre el mundo y en ella el Gobierno del PP está en la avanzadilla. Pero hay otra España, otra gente, otra sociedad. Cada vez más pujante, cada vez más consciente de que nos lo jugamos todo si aceptamos perder esta nueva batalla.

* Publicado en eldiario.es 

Bárcenas, Aguirre, PP, un día grande para la sensación de impunidad

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Acuciado por nuevos dictámenes que avalan la existencia de una Caja B en el PP con sus contrapartidas y sobresueldos, el partido que nos gobierna ha sacado toda la artillería a la calle. Al punto  que debemos preguntarnos qué más nos espera. Pero ¿calibran bien la fuerza de sus impactos? ¿Creen que todo el mundo tragará y tragará siempre semejantes atropellos? ¿Hasta dónde se puede tensar la cuerda que nos ahoga en indignación?

Bárcenas queda en libertad bajo fianza de 200.000 euros (lo que debe gastar en aperitivos del fin de semana) a pesar de que se le piden 42 años de cárcel,  y otro juez archiva el caso de tráfico de Aguirre, eso que llaman “incidente” algunos medios.  Vamos por partes.

El propio ministerio de Justicia escribe en twitter excusas. A ese nivel estamos.

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Y va y nos lo creemos. Quién podría pensar otra cosa ¿verdad?

Observemos además el nivel. Su caja B “no está acreditada” a pesar de todos los informes coincidentes de la policia, la agencia tributaria, el juez y la Fiscalía anti-corrupción. En cambio, Bárcenas les ha robado y lo afirman sin juicio y al alto nivel de un ministerio y de Justicia.

Al lado de esto, lo de Esperanza Aguirre es tema menor pero el archivo judicial resulta muy sintomático. La aún presidenta del PP de Madrid (corroído por los escándalos de corrupción, de Gürtel a la Púnica y tiran porque les toca), y auto postulante a alcadesa, ha salido limpia de la travesurilla que hizo con el coche dando ejemplo. Qué rica la niña.

A saber, estacionar su coche en la Gran Vía de Madrid que es lugar sin un solo aparcamiento habilitado junto a las aceras. Sacar dinero de un cajero tan ancha y salir huyendo de la policía municipal arrollando la moto. de un agente. El hecho ocurrió, la nena dio incontables entrevistas contando su versión. Pues bien, el juez ha dicho que no está acreditado que ocurriera eso.

Estamos pues todos autorizados a estacionar nuestros coches en la Gran Vía o donde nos plazca, huir de la policía e insultar a los agentes tanto en privado como por los distintos medios. ¿O a nosotros no nos lo permitirían?

La desvergüenza de este partido y sus acólitos no tiene límite. Por eso, Esperanza Aguirre -con sus graves problemas de megalomanía y afán de protagonismo, entre otros- puede llegar a encabezar candidatura y hasta salir elegida.

O no. Porque de tanto meter el dedo en el ojo a la ciudadanía puede darse el caso cierto de que no vean la papeleta del PP en la vida.

En Eldiario.es he publicado lo que entiendo como causas profundas, hoy prefiero dejarlo aquí así. Solo poniendo como colofón, un antiguo y magistral artículo de Ángels Martínez Castells sobre la sexagenaria Aguirre que va de tierna criaturita. Entresaco párrafos, aunque hay que leerlo entero.

“Aprendí hace tiempo que lo que puede ser tolerable ingenuidad en la veintena es, pocos años después, inaceptable manipulación entreverada de soberbia. Por más que quiera jugar al despiste con una sonrisa pro-forma en sus labios secos (la mentira y el temor drenan la boca), no hay un átomo de ignorancia en su labor política. Usted no da puntada sin hilo, y ayer todos los comentaristas coincidían en esa habilidad tan suya, innata (quizás también) pero cultivada como pocas. Sin embargo, nadie vio ni mucho menos habló de que las labores de zurcido no duran nada en telas tan apolilladas como las del PP. No podrá hacerse su traje de alcaldesa con los andrajos que quedan de su partido en Madrid. Confío en la dignidad de los madrileños y madrileñas… Y porque además ya no queda nadie que le pueda convertir las calabazas en carrozas, cuando el personaje de cuento que más le cuadra -y desde hace tiempo- es el de Cruella de Vil (y toda la ciudadanía de bien huye de convertirse en sus dálmatas).

No le tolero, Sra. Aguirre, de sexagenaria a sexagenaria, que diluya su arrogancia de ex-condesa y ex-grande de nada en una petición de perdón que no se concreta en dimisiones, que queda en eso mismo, en un brindis al sol, en un adorno más a manera de  floripondio, como esos que se pone en el vestido para desviar la vista de quien la observa de su mirada poco clara. Y me asquea, Sra. Aguirre, que compartiendo un calendario que no nos ha ahorrado el horror de la violencia (y la hemos sentido tan cerca) ayer pretendiera usted subirse a lomos de todas las víctimas, y llamara en nombre de los muertos a los que se les arrebató la indignación y la palabra, en nombre de todos los intolerablemente asesinados, a votar por un partido cuya deriva avergüenza, día a día, a los demócratas.

Sra. Esperanza Aguirre, crezca usted. Deje de fingir ese modo pizpireto sobre un chapapote de corrupción que se ha nutrido en sus despachos. Reconoza que lo del Tamayazo no fue una travesura más (nunca olvidaré su sonrisa mientras el PSOE de la Comunidad de Madrid llamaba desesperadamente a Tamayo y Sáez por los pasillos) ni cómo Concepción Dancausa se sacó del bolsillo (oh, milagro!) impecablemente redactado, un “inesperado” discursito de aceptación para presidir la Asamblea, ganada después del Tamayazo, por 55 votos a 54. No puedo olvidarla rodeada constantemente de corruptos, implicados nada presuntos, maestros en la estafa y el engaño, empresarios que escamotean derechos y salarios y mentirosos compulsivos que combaten el sector público cuando siempre han vivido a cuerpo de rey con nuestros impuestos. Como usted. Practicando absolutismo y despotismo a partes iguales, tan fan de la equidad como es.

Cuenta hoy El Mundo que ordenó que trajesen a su presencia un ex amigo y entonces consejero que había metido la pata, “y nada más verlo montó en cólera lanzando insultos mientras el político, abrumado, pedía perdón. Los testigos no se escandalizaron: era el modo con el que Aguirre se dirigía a sus subordinados cuando perdía los nervios.” Hasta que de repente gritó al consejero, una y otra vez, que lo que tenía que hacer era arrodillarse…. y el hombre terminó por ponerse de rodillas para obtener su perdón. ¿No se sonroja cuando se lo recuerdan?

No puedo olvidar -y espero que conmigo mucha gente- que la he visto abroncar a enfermeras en público, ridiculizar a trabajadores públicos, y demostrar cómo su ideología retuerce la verdad al quejarse de lo poco que se trabaja en la enseñanza… La veo todavía flanqueada por Güemes (el yernísimo de Carlos Fabra)  y más tarde por Lasquetty, privatizando nuestra salud e intentando dejarnos sin sanidad pública en Madrid. Para que sus amigos hiciesen sus negocios con el gran saqueo de lo público. Y siento náuseas”.

(…)

“Quería usted ser la Margaret Thatcher madrileña, pero se está quedando en un triste remedo de La Chata.”

Aplaudan y jaleen sus joyas que ya pueden estar agradecidos a sus votantes. Aunque corren el riesgo de pasarse varios pueblos y perder a la mayoría.

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