De la minifalda culpable a La Manada bruta

Vuelta a empezar. Una y otra vez. La lucha de las mujeres por nuestros derechos en España, de las mujeres como tales, brinca hacia atrás al menor descuido. El juicio en Pamplona a 5 sujetos, apodados a sí mismos “La manada”,  acusados de la violación grupal a una chica de 18 años durante los Sanfermines de 2015, parece la continuación de una larga historia. Con algunos agravantes. Ahora el caso se retransmite en directo por todas las pantallas y, convertido en circo, se abre a la opinión de los espectadores. En culpabilizar a la víctima no hay diferencia, es un clásico.

Es tan largo el camino que una se resiste a volver a hurgar en las carpetas archivadas y, sobre todo, en los recuerdos que empujan vivos como recién nacidos en cada nueva agresión. Sí, esto viene de muy lejos, y cuesta encontrar un punto de hasta dónde se remonta. Quizás a aquellas mujeres que empezaban a respirar en derechos y oportunidades, cuando el tajo fatal del franquismo les cortó las alas para atarlas al hombre, a la casa, y a un destino subordinado. Nuestras madres, vuestras abuelas, hasta bisabuelas hay ya. Por cierto a muchas las castraron para siempre, hasta en los genes educacionales que reproducen, otras siempre dejaron encendida la llama de la libertad.

  En una gran elipsis nos vamos hasta la famosa Transición. Todo lo hicimos prácticamente solas. Las gradas del Parlamento estaban llenas de hombres casi en exclusiva. Como todos los centros de poder, todos. Hubo que protestar, plantarse, luchar, insistir, trabajar. Cada una como pudo. Que la mujer adúltera no siguiera siendo penada con cárcel se consiguió gracias al empecinamiento de una abogada de Zaragoza: Gloria Labarta. La doctora Elena Arnedo, entonces esposa de Miguel Boyer, fue decisiva en la aprobación de los anticonceptivos que estaban prohibidos. Tantas y tantas, desde cualquier lugar y cometido, un trabajo de muchas en realidad. Algún hombre lo citó. Antonio Fraguas, Forges, recalcó en un reportaje esa lucha solitaria de las mujeres españolas, lo injusto del desinterés masculino. Y todo lo esencial fue llegando.

  Un reportaje. Hubo unos cuantos. Míos, de otras mujeres, pocas veces un hombre trató el tema. La mentalidad tardó mucho más en cambiar. Porque sí cambió algo. El machismo iba surcando las leyes y la interpretación de las leyes. Así llegamos, en otro salto con pértiga, hasta 1989 –el año de todos los hitos- cuando un juez de Lérida, dicta una sentencia por agresión sexual que supuso un antes y un después: la sentencia de la minifalda.

La sentencia de la minifalda, un revulsivo

Ya no los decía Manolo Escobar que no solo interpretó el “Que viva España”, himno indeseado -hasta por su familia- de esa mayoría que se arrastra de siglo en siglo afirmando sus esencias. Escobar advertía que no nos pusiéramos minifalda para ir a los toros, la bestia no solo estaba en el ruedo.  De ahí que la Audiencia de Lérida dictara una sentencia en la que una joven de 17 años, menor de edad, María José, “pudo provocar, si acaso inocentemente, al empresario J**** F******* por su vestimenta” para que el hombre, su jefe, le metiera mano desde el borde de la falda hasta el escote por así decirlo. Le pusieron una multa de 40.000 pesetas, pero la culpa popular fue para la agredida “que iba provocando”.

 No toda. La sentencia causó una reacción notable, un hasta aquí hemos llegado de muchas mujeres hartas de ser castigadas doblemente por despertar la libido -incontrolable al parecer- de algunos machos de la especie humana. Y su cuajo de aprovecharse de su situación de superioridad, jerarquía laboral en este caso.

Solo era violación la penetración vaginal

Otra de las leyes que cambiaron a raíz de poner el foco en el machismo judicial, fue la que consideraba que la violación con coito anal era únicamente un abuso deshonesto.  Años anduvimos oyendo -con sordina bien es verdad por hipócritas remilgos- los ataques a mujeres con todo tipo de vejaciones saldadas con una pena mínima. Y al empacho de saber que solo era violación la penetración vaginal. Solo lo que puede originar una gestación o restar la prioridad de otro varón a la siembra procreadora. La mujer como objeto por todos los conductos. En 1989 se retiró del Código Penal esa distinción. Y en 2003 se incluyó como violación las penetraciones con cualquier miembro corporal -no solo el pene-, básico en las agresiones a niñas.

No resistirse en una violación no es eximente para el agresor

La abogada María José Varela fue otro de los nombres clave. Ella y la Asociación de Abogadas del Colegio de Barcelona impulsaron avances decisivos, como los citados. Varela logró la primera condena por acoso sexual. En 1998. Como quien dice anteayer. Y, previamente, e n 1986, retirar de la jurisprudencia -nunca estuvo en el Código Penal- que la no resistencia de la víctima a la violación sea un eximente para el agresor. Algo de lo que no quiere enterarse mucha gente. Una joven violada en el portal de su casa inició con Varela el pleito porque era discriminatorio, porque a nadie le exigen no resistirse a un robo para ser tenido en cuenta el delito.

Costó que calara, de hecho no lo ha hecho, permanece el estigma. Y seguían las  sentencias escandalosas. La de una chica de 25 años que fue violada por cinco hombres en el Parque Güell de Barcelona -lugar al que la arrastraron desde un barrio cercano-, absueltos porque ella no mostró resistencia, precisamente.  El fallo judicial fue en 1986. Alguno de los acusados admitió la violación y que la amenazaron con una navaja. Le robaron además el bolso. “Temía por mi vida, claro que no me resistí”, explicó ante la cámara. El caso más parecido al de La Manada en Pamplona. Todos los prejuicios aparecieron. Hasta  “la discreta energía con que el varón vence el pudor de la doncella que en realidad desea y consiente”, contaba Varela en este artículo, pieza valiosa para entender de dónde venimos. 

El bebedero del perro, un animal muy limpio

En torno a los 90 -y siempre en reportajes para Informe Semamal de TVE-  hablé con casi todas las partes de otro caso flagrante de violencia machista. Salvo con la mujer, con la víctima, que sí se defendió de su pareja mordiéndole un dedo, lo que le acarreó condena a ella. No seguí después si la cumplió. El maltratador, encarcelado, me contó que la tuvo atada, sí, durante 24 horas, y que le daba agua en el recipiente del perro, “un animalito muy limpio, no había que ponerse así”. Luego la cosa fue a más, a mucho más, una brutalidad sin límite.  “Se me fue la cabeza”, creo que dijo. Ella tardó tiempo en curarse de lesiones gravísimas en los genitales, le quedaron secuelas.

La acusación pidió para él la calificación de intento de asesinato, pero el juez sentenció “detención ilegal” y “lesiones”. Un año de prisión menor por la primera, y cuatro por lesiones.  Aprovechó la sentencia para dictar esta otra: “es norma de cultura, al parecer imposible de erradicar, nacida de mitos y creencias religiosas que dibujan a la mujer como formada del único material desechable del que puede prescindir un hombre y que ello define su inferioridad. Todo ello y otras consideraciones similares explican que no justifican estos hechos”, concluía.

El juez mantenía que eran las leyes las que habrían de ser cambiadas. Llegó a estar en televisión respondiendo a la alarma social creada por sentencias judiciales varias en casos de agresión a mujeres. En un plató en donde “cayó sobre él toda la ira de las mujeres maltratadas que no han encontrado justicia en la justicia”, escribió un afamado comentarista de televisión. Año 2002.

El legado

De todo eso venimos. Del lastre y de los esfuerzos por remontarlos. Cuánto se avanzó y a qué velocidad retrocedemos. Pareció durante un tiempo que algo había cambiado en el machismo feroz. Pero tiene una poderosa fuerza de regeneración por la complicidad social. Ahí siguen los empresarios ofreciendo trabajo a cambio de sexo, hasta un político al que ayuda en su campaña una mujer joven, nuevo valor de su partido que luego da lecciones de ética. Siguen las creencias ancestrales basadas en mitos o bulos absurdos. La culpabilización de la mujer por las turbas censoras, reverdecidas de nuevo. La agresión como espectáculo. Indignos opinadores disparando encuestas contra la víctima. Los tribunales que admiten el testimonio de un detective privado que un acusado contrató para espiar a la víctima, para darle otra vez.  Y siguen los machos cada vez más violentos y organizados. Con cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos. La violación como botín de guerra o botín de fuerza bruta.

Otra actitud destaca enfrente. Un cambio notable respecto a otras épocas. Lleva el impulso de tantas otras  mujeres de todos los tiempos, la energía de las alas que nunca les abatieron. La razón que sustenta y reafirma cuando se trata de luchar por los derechos y la justicia. Aumenta, en número y decisión, nuestro querer ser, querer poder.

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La mujer es un problema para el machismo

La semana acaba revuelta con la información que atribuía al presidente de la CEOE, Juan Rosell, unas declaraciones controvertidas. La mujer es “un problema” para que haya trabajo para todos, dijo según el diario Levante que, ante la rectificación de la patronal empresarial, ha borrado completa la información. Parecía una noticia de otro siglo. Lo peor es que se corresponde con el machismo en alza que encuentra abono en cualquier manifestación de este sesgo.

En realidad sería sencillo para mentes poco evolucionadas. La mujer se queda en casa –no hace falta siquiera que con la pata atada a la silla y ni mucho menos quebrada para no hacer gasto a la Sanidad Pública– y ya se ocupará el varón de traer al hogar el sustento para la familia. Cada uno a lo suyo. A llorar por ejemplo. La mujer, naturalmente, y Pedro Sánchez. El Correo de Sevilla nos sorprendía estos días editorializando con la idea de que Sánchez no supo defender su cargo en el PSOE como haría un hombre. Aunque también ha suavizado el titular en el archivo, sí lo publicó. Entendámonos, a las mujeres cuando nos arrebatan algo, lloramos, como le afeó la madre del Rey Boabdil a su hijo en el siglo XV, al perder Granada. Los hombres en cambio, defienden sus posesiones sin derramar una lágrima. Y así se escribe la historia.

No llores como una mujer...
No llores como una mujer…

Parecía que la consideración de la mujer estaba cambiando algo pero el machismo, como virus resistente, demuestra que nunca se fue y ahora, en tiempos de involución general, reverdece con furia. Sin el menor pudor en manifestarse desde organizaciones decisivas y desde medios de comunicación. Arranca ya en la adolescencia, con esos críos empeñados en controlar el móvil de sus novias y marcarles cómo han de vestirse, muertos de celos, inseguridad e ignorancia. Y con esas chicas que lo aceptan como “prueba de amor”, sin relacionar que es síntoma de maltrato y adónde conduce esa renuncia.

Sin contar lo volubles que los hombres o el mercado son con el modelo estético. A las mujeres de los años 50′ no las miraban siquiera si estaban delgadas. Los anuncios aconsejaban engordar para gustarles.

Anuncio de los años 50´. Tocaba engordar para gustar a los hombres
Anuncio de los años 50′. Tocaba engordar para gustar a los hombres.

Los pasos atrás son tan difíciles de revertir como los que se dieron para avanzar. Si no más porque el machista nato ya conoce la estrategia. Cada cesión implica retrocesos generales que afectan a la consideración social de la mujer, a su trabajo, a su salud incluso, a su vida familiar de pareja o no, a su proyección, a su futuro.

En los años 70, los de encauzar las vías posibles de exigir derechos, se produjo en España la mayor revolución del siglo XX: la de la mujer. Fue tarea dura donde las haya. Los Parlamentos de la democracia poblados de hombres, apenas contaban con media docena de mujeres de muestra. Ellos hacían las leyes. Y se avanzó a pesar de todo.

Un libro que decía inscribirse en el feminismo. Año 1976
Tus reparaciones caseras, de 1976, dentro de la colección ‘La mujer y su vida’ del Círculo de lectores.

Y es curioso cómo surgieron publicaciones de consumo orientadas a captar ese mercado emergente. Aunque fuera para cobrar menos por el mismo trabajo. A desarrollar, sin embargo, en el ámbito de “la familia” por lo general. Conservo varias joyas al respecto. Tus reparaciones caseras, de 1976, dentro de la colección ‘La mujer y su vida’ del Círculo de lectores, daba instrucciones hasta de cómo optimizar el uso de electrodomésticos para quitar trabajo o prescindir “de la criada”. Algo liberador, venía a ser.

El objetivo del libro, muy laudable, era enseñar a las mujeres las pequeñas reparaciones caseras. Y no tenía reparo en resaltar, por ejemplo: “Todo funciona de una manera lógica: por tanto, estudia y analiza el trabajo antes de emprenderlo”. Seguramente las mujeres que llevaban y sustentaban desde sus hogares a cualquier otra actividad lo hacían por pura “intuición femenina” y con el duro esfuerzo propio de quien no tiene conocimientos: el ensayo y error.

Con espíritu constructivo, sin duda, no podía sustraerse del machismo vigente, aconsejando para arreglar una cisterna: “Destaparla, examinar las piezas y observar qué sucede”. Por lo visto había gente, mujeres desde luego, que pretendían solucionar el problema usando sus ojos como los Rayos X de Superman.

Una gran ayuda, por tanto, para aquellas mujeres decididas a no tener que casarse solo para disponer de un hombre que arregle las averías. A veces, esta solución resulta muy gravosa, sin contar con que tampoco todos los hombres nacen con habilidades en fontanería, electricidad, pintura o albañilería. Y, menos, al mismo tiempo. Y de cualquier forma, es mil veces preferible amar olvidando que se ha fundido una bombilla.

Los ejemplos de esta larga y tortuosa travesía son múltiples. Con dolos mucho mayores que cuelan precisamente porque primero entran sin dificultad las pequeñas cosas, como estas de la cisterna, allanando el camino. En realidad, van de avanzadilla para formar un arquetipo de mujer.

Resulta descorazonador ese andar y desandar el mismo camino que las mujeres hicimos entonces, cuando se levantaron, o levantamos, tantos yugos que habían atenazado a nuestras madres y abuelas. La batalla por la igualdad, por la dignidad, por la libertad sobre todo. Escalones que parecían ya conquistados vuelven a resquebrajarse forzando a echar el pie atrás. Las victorias de la mujer resultan decisivas para el conjunto de la sociedad, la desigualdad se erige como una de las peores lacras por cómo favorece el camino de unos y lastra el de otras. Las sociedades civilizadas aprovechan las capacidades de todos.

El problema para que haya trabajo, para defender los derechos o llorar por lo que sea, no somos las mujeres. El problema que impide a un país avanzar en cualquier terreno son las cabezas atrofiadas por atasco de prejuicios e inteligencia real.

*Publicado en eldiarioes

Inteligente como papá, bonita como mamá

hipercor.bonitacomomama

Lo ha encontrado Beatriz Talegón. Las venden en Hipercor. Camisetas infantiles como deben ser. Azules para niños, rosas para niñas. Y con el lema que se grabe bien: Inteligente como papá, bonita como mamá. Repartir las tareas que se dice.

De este modo, papá se convierte pongamos por caso en alcalde de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y se pringa hasta el cogote de la Gürtel, según le acusa la justicia. Es tan inteligente. Y a mamá la hacemos ministra. Y la dejamos ahí, haga lo que haga, porque debemos mucho a la familia. Y es una chica disciplinada que no se entera de nada en su casa, pero resulta preciosa firmando  repagos farmacéuticos y supresión de sanidad para seres humanos.

Algo le deben también a este papá que cuadra a la guardia civil porque ha osado practicarle un control de alcoholemia, por algún indicio.  Joaquín Bascuñana, delegado del gobierno en Murcia, también está imputado por corrupción, vaya por dios. Y también le mantiene el PP en el puesto contra viento y marea. ¿Será bonita mamá?

De Cañete ya sabemos que es un papá muy inteligente. Y muy considerado. No le gusta debatir con mujeres para no abrumarlas. Elegido por Juncker para comisario de medio ambiente y energía, se le está poniendo cruda la confirmación. Es que hasta a Panamá llegan los negocios energéticos de la familia. Las mamás bonitas deben estar en ella, muy bien tratadas.

Pizarro, otro papá inteligente, que ahora se ha colocado de jefazo en el Corte Inglés, pide replantearse el Estado del bienestar (lo que queda, será) porque todo gratis no es ni sostenible ni bueno. “Todo gratis”, a salvo de impuestos cada vez más altos que se emplean en otras cosillas, como rescatar bancos, autopistas, dar subvenciones a su partido sin ir más lejos, o sobresueldos a políticos de ídem. El diezmo de toda la vida ¿para que está la plebe más que para mantener al señor que no le falte de nada?. Un papá estupendo Pizarro. Se ha buscado una mamá muy bonita, y también bastante lista para el (presunto) trinque.

Como debe ser. Como debe seguir siendo. Contaba Pepa Bueno en la SER esta mañana un dato entresacado de un informe de la OCU: “Los niños españoles de familias empobrecidas repiten tres veces más que los de familias sin problemas económicos”. Peor nutridos, con los padres agobiados. Hemos vuelto a la sociedad de la posguerra española. Por votación popular, además. Y hay que insistir para que no cambie.

Los cien mil cañetes hijos del PP

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Sí, a este sujeto -que Ídogras y Pachi retratan magistralmente- quiere mandar el PP a Europa. No encontró nada mejor. Y no es extraño. Igual no lo hay. Lo asombroso es que habrá quienes le voten.

Vayamos por partes. Se pregunta El País -en editorial en portada, siempre excepcional- si Miguel Arias Cañete es “un machista convencido, en cuyo caso nada tiene que hacer en el tablero de la política europea del siglo XXI; o, sin serlo, ha caído en la torpeza de explicar su papelón en el debate a dos como si hubiera renunciado a su “superioridad intelectual” para no acorralar a una mujer, por el solo hecho de serlo“. O sea si es machista o machista, si es prepotente o prepotente, si es muy torpe o muy torpe.

Empezaba bien ese editorial, como en sus mejores tiempos: “Derrotado en el debate, Cañete se defiende con un exabrupto impropio de un político de este siglo“, pero luego resulta que Cañete -escriben- ha hecho una labor estupenda (no dice para quién) y que con que pida perdón ya está.

El machismo y la prepotencia también la difunden en el PP las mujeres. Una de ellas, Mercedes Fernández de Asturias ha restringido el acceso a su cuenta tras las críticas recibidas por este twit:

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Hay que escuchar en toda su plenitud lo que Homo Cañetus dijo, paladear cada sílaba, para saber quién es este sujeto. Un pura esencia de la derecha española ancestral que representa el PP.

Pero hay muchos más “cañetes” en el PP. El grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Toledo dejó con la palabra en la boca a los padres de niños con cáncer que se quejan de la atención que se les presta. Como forajidos desalmados y prepotentes -de nuevo prepotentes- abandonaron el pleno sin importarles nada, ni los niños, ni ese dolor de los padres por la coz de sus representantes. La expresión, casi de incredulidad por la huida, encoge el corazón. No lo tienen. Solo una concejal se quedó, Ana Isabel Bejarano. El gesto, lógico, le dignifica.

Ángels Martínez Castells ha iniciado una demanda simplemente por las redes sociales: que estos desalmados concejales del Partido Popular en Toledo no vuelvan NUNCA MÁS a sus asientos. Me sumo.

Ni Cañete ni los toledanos son rara avis en el PP. Clama la cordura contra la pretensión del PP de controlar las redes como propone su visionario ministro que sueña con un Twitter plagado de yihadistas. Espeluzna pensar que esta cruzada emprendida contra la libertad de expresión por toda la derecha se ha producido porque dos militantes del PP han asesinado a otra militante del PP. Presuntamente hasta sentencia, aunque media confesión. Wert ha conseguido imponer -cambiando la ley- que se financie la segregación de sexos en la educación. Gallardón ha dejado las leyes democráticas españolas hechas una pena.

El Roto sentenció en una viñeta lo que está pasando en España. Una frase que resume esta tragedia, porque las leyes quedan y tienen consecuencias. Para eso se dictan.

roto.atropello.

 

Mariano Rajoy vuelve de sus vacaciones rejuvenecido

Spain's Prime Minister Mariano Rajoy arrives to take part in the G20 Summit in St. Petersburg

El presidente  del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, ha estrenado el curso político con nuevo look. Muy favorecido, el popular ha viajado a San Petesburgo donde participa en la reunión del G20. Para ser sinceros, no ha aparecido demasiado bronceado tras pasar unos días de descanso en Galicia y correr en compañía de personas de su confianza. El frescor de su tierra y su mucha concentración para las tareas de enorme responsabilidad que le toca abordar le han impedido lucir el moreno que si portan otros miembros de su gobierno y de su partido. Siempre discreto, ha preferido dejar todo el sol –ahora semiprivatizado- a compañeros como  Ana Mato o Arenas, causándoles por cierto algunos estragos.  Su esposa Viri y sus hijos que le acompañaban en el descanso no aparecen en las fotos corriendo, pero estar estaban.

Además de –tan prudente y comedido- no presumir de bronceado, el presidente ha mantenido sus trajes oscuros, prácticamente negros como le vemos al descender del avión y eso que todavía no había sesiones de trabajo. Ha optado por el negro porque estiliza su figura –después de haber degustado los buenos platos de la gastronomía gallega-. Un traje con camisa blanca a la que cruzaba una corbata oscura, jovialmente anudada sin apretar -muy casual–  y animada por tenues rayas claras formando cuadros a juego con camisa y terno. Como nuevo look trae que es precisamente su look que crea tendencia entre sus seguidores sobre todo.

Rajoy parece adornar sus manos con su alianza de casado y probablemente un reloj de correa metálica marrón con esfera y cierre dorados como el de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, dado que está muy en boga este verano. O cualquier otro digno de su alcurnia y que se oculta bajo la manga de su camisa. De sus uñas no sabemos nada pero se presume que su clase quedará demostrada en la manera de limárselas. Redondeadas y no demasiado largas. Junta el pulgar y el índice de su mano derecha como si quisiera deshacerse de un molesto e imperceptible obstáculo. Genio y figura.

El presidente no ha querido modificar su peinado, ni su máscara de tintado. La gente con clase no hace las cosas directamente, “quiere” hacerlas, por eso Soraya quiere modificar su peinado y su tinte, y Mariano no. Cabello oscuro, Rajoy, la misma barba semicana, e idéntica expresión entre susto, dolor, superioridad y densa mala uva. Eso sí, plena de energía y brillante lucidez. Un presidente, sino más joven, fiable cien por cien.

*He usado para escribir este artículo el que ABC ha dedicado a Soraya Sáenz de Santamaría y que podéis ver aquí, prácticamente textual con las modificaciones precisas. Solo era por ver cómo sonaba con el presidente.

La cruzada reaccionaria

“Pienso en el miedo a perder el empleo por un embarazo”, dice el titular. Los lectores extranjeros podrían pensar que el ministro de justicia español conserva su piel de cordero centrista y va a proponer a su partido una serie de medidas. Derogar la reforma laboral del PP para que ningún empresario pueda despedir a una mujer por el hecho de estar encinta o ser madre. Establecer una justa retribución salarial y una buena red de guarderías públicas. Educar en civismo y en igualdad a la población. Dejar de tener el dinero y su rentabilidad como medida de todas las cosas (clave en este punto). Son muchas las acciones a acometer contra las que realmente arrojan violencia estructural sobre las mujeres. Pero no, coincidiendo en las portadas con el Imán integrista de Terrasa, Gallardón habla de presuntas moralidades cristianas. Las interesadas en arrojar niños a un mundo superpoblado para que después los maten o precaricen las desigualdades del neoliberalismo que en curiosa carambola también propugna su ultraconservador partido.

Gallardón y la “violencia estructural“. La del “entorno familiar” de Mato, los cierres de centros para mujeres maltratadas, la cruzada de la aplastantemente masculina RAE, las alas a los machistas patrios, legitimados para volver a llamar feminazis a las mujeres que piensan, un presidente de periodistas que desenvaina el cinturón para amenazar a una mujer…No, en Europa pueden estar tranquilos, la España del PP es la añeja, la que enarbola con igual desparpajo el hacha del recorte económico con la caspa ideológica. No dejaré de advertir que la mayoría que posibilita nuestra ley electoral ha confundido al Partido Popular acerca de qué país gobierna, qué sociedad real vive aquí fuera de los 10 millones de electores que les otorgaron su confianza. La caída del guindo puede ser épica.

 Ved también:
 
 
 

Si el ministro de Justicia quiere apoyar la maternidad, que se olvide de la reforma de la ley del aborto. Las soluciones son otras: más guarderías públicas, horarios laborales razonables, multas más duras contra las empresas que discriminen a las embarazadas, permisos de maternidad y de paternidad como los de Escandinavia y viviendas subvencionadas en alquiler para las parejas jóvenes que se quieran emancipar…

 
 

Entorno involucionista como dios manda

La nueva ministra de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad, Ana Mato, se refirió ayer a un asesinato machista como “violencia en el entorno familiar”, según nota oficial de su departamento. Las críticas que tal actitud han provocado le ha llevado hoy a “rectificar” de este modo:

La terminología a la hora de designar a la violencia machista es “lo menos importante”. “Lo que vamos es a seguir trabajando para que no haya ni una sola mujer, ni una sola persona, que muera a manos de personas de su entorno”, ha concluido la ministra. Luego ha insistido en la denominación.

 Es uno de los muy alarmantes signos de involución que se detectan en el nuevo gobierno del PP. La mayoría absoluta de Rajoy le ha llevado desde los primeros momentos a ir mucho más lejos de lo que nunca llegó ni siquiera José María Aznar. Ese ejecutivo cuajado de lobbys de intereses privados o religiosos ultracatólicos, sin el menor pudor, no se había conocido en nuestro país desde el franquismo estricto.

 Muchos protestan, de hecho Mato se ha visto obligada a “rectificar”. Le recuerdan el Jaguar de la corrupta Gürtel que ella misma se encontró en “el entorno” de su hogar y que, bendito sea el señor, prescribió legalmente. Me ha gustado en particular quien se pregunta qué pasaría si, como ha sucedido este año con las mujeres en España, hubieran sido asesinados 60 políticos, 60 taxistas o 60 fontaneros.

No es casual. No es inocuo. El dios ultracatolico, el mismo que rigió en el franquismo, pedía callar ante los palos del amo y esposo. Matrimonios indisolubles que la mujer abnegada debía sostener, sufriendo en silencio, en su sagrado papel de esposa.

Pero, frente a quienes protestan, están los que han encontrado el escape perfecto para afianzar la involución que anida en sus corazones. En La energía liberada, cito el franquismo sociológico como uno de los cimientos defectuosos esenciales que nos han impedido progresar. Ése que nunca pagó sus culpas como no ha ocurrido en ningún otro país que llegara a ser después democrático, como presuntamente ocurre en España. De hecho, lejos de plantearse responsabilidad alguna por un golpe de Estado, 40 años de dictadura, y más de 35 de copar centros de decisión, sus herederos se sitúan de nuevo en puestos de poder. Por los votos de quienes fueron educados en la ignorancia y el servilismo y no tuvieron criterio para pensar de forma autónoma.

Al PP le gustan mucho los eufemismos, la neolengua. El “al pan, pan, y al vino, vino” de Rajoy se convierte a las primeras de cambio en una recesión a la que el ministro De Guindos llama “crecimiento negativo” –con un par-, y que evidencia que la solución a la crisis que prometía el PP es otra falacia tal como muchos avisamos. Los recortes salvajes en nuestro nivel de vida es lo único que no será mentira.

En la misma línea, la violencia machista pasa a ser un pecadillo de salón en “el entorno del hogar”. Un hogar por cierto, en el caso de la mujer muerta que hoy nos ocupa, en el que el marido español de 71 años se había ¿comprado? una esposa rusa de 33 y cuando se enfadó la mató. Como dios manda.

   ¿No sabíais que votar al PP era votar todo esto? algunos sí,  a conciencia, y por eso están encantados. Salvo el Tea Party que forma parte -pero no es al completo- del Partido Republicano estadounidense, no hay partido conservador tan retrógrado como el español en todo el mundo. Ni sociedad que lo sustente, desde luego. Tolerar esto puede marcar un camino sin retorno, que bien dificil encauce tiene ya a estas alturas de la Historia de este desgraciado país.

    Cómo estará de turbio el ambiente que, según cuenta Ignacio Escolar en Estrella Digital, el Rey (que reina pero no gobierna, que es inviolable y cuyos “la justicia es igual para todos”, a pesar de ello, son ampliamente aplaudidos)  ha presionado para el nombramiento de Pedro Morenés como ministro de Defensa, consejero de empresas de armamento, fabricantes de misiles y hasta de bombas de racimo.

El festival machista

Basta raspar con una uña para que el machismo feroz aflore y se desparrame en caudal incontenible. En apenas unas horas, la muñeca de feria a la que atizar con cualquier verborrea a mano ha cambiado de nombre. Aparcamos momentáneamente a Bibiana Aído, y vamos a por Leire Pajín.  La “monigota” gusta más si es de izquierdas y no viene investida de testosterona.

   Empezaré por decir que Leire Pajín no me parece un ser humano especialmente preparado para el cargo de ministra y mucho menos de Sanidad cuando existen varias fotos de ella, en diferentes actos públicos, con pulseras magufas Power Balance.  Eso inhabilitaría a cualquier cargo público.  Pero resulta que el  príncipe heredero de la corona de España también ha sido visto con ella. Y, si de preparación para puestos de responsabilidad se trata, es aún más lamentable el que ocupa un imputado judicialmente: el fantasma de las luces y las sombras, campechano usuario de unos trajes regalados (por unos señores receptores de contratos investigados por la Justicia) cuyo importe me apañaría en estos momentos bastante el presupuesto. Y dado que lo que roban los cargos públicos, como decía ayer, es dinero mío, empiezo a no estar dispuesta a consentirlo. Dan ganas de dimitir de ciudadano, ya que no lo hacen quienes nos representan. Exigiendo antes la devolución de lo hurtado,  por supuesto.

  Aclarado este punto, ni de viaje se ve uno libre del festival machista desatado en España.  Una mujer, Marta Arroyo, probablemente de pelo en pecho y pata quebrada en el alma, firmaba un divertido articulo llamado “las niñas bonitas de ZP”,  en donde además de a Pajín incluía a Trinidad Jiménez, que es guapa y agradable de trato, y esas cosas en política no se pueden consentir. Hay que tenerlos “bien puestos” y parecerlo.

 Un provocador progre a continuación, José A. Pérez,  autor del exitoso blog,  mimesacojea, escribía entre otras lindezas, la Ministra Pajín, “lo tiene todo la condenada: vagina y pocas luces”. Explica el muchacho que él está acostumbrado a decir barbaridades y palabrotas, y exhibe una muestra de su repertorio. Ingenioso blog que acierta a veces rotundamente, pero no compensa en su snob propósito de escandalizar. Lo curioso es que a muchos señores les divirtió. A  los del palo “yo no soy machista pero…”.

   Pero el premio “bestiajo de oro” se lo llevó el alcalde de Valladolid, Javier León de La Riva  -defendido hoy por la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga -esa señora que no usa anticonceptivos porque dios lo manda-, como  un buen candidato“. La Leire Pajín, una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta. Tengo que decir que cada vez que le veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí”, dijo el susodicho y aún sigue en el puesto. Creo que ha pedido perdón. Y también ha habido gentucilla a la que con eso le ha bastado. De cualquier forma el alcalde  no hace sino seguir el pensamiento de otros ilustres cavernícolas. Me facilita el  trabajo de archivo Ignacio Escolar:  “cara de actriz porno”; que “está culonzuela, respingona”; que “exhibe algunos atributos muy respetables, pero insuficientes para compensar su cacumen”. “No me importaría jugar un rato con la Pajín, me conformaría con lo que su apellido sugiere”. Pollas bravas  e incontroladas como las de los perros. A esos ejemplares se les entrega la gestión de nuestros asuntos o la creación de opinión.

  Y es que en ésas, Zapatero ha cedido y ha suprimido el Ministerio de Igualdad. Los genes del Pleistoceno reverdecen con el éxito tan largamente buscado. Ese Ministerio era innecesario, prescindible, ya veo.

Entre la cadena perpetua y las montañas azules

Las Montañas azules (Katoomba, Australia) Foto: JA Rodríguez

Son las montañas azules. Están en Australia. Me han llegado en un correo de mi querido amigo José Antonio Rodríguez. Lleva ya más de dos años dando su vuelta al mundo. Ahora está en las antípodas. Prometedora sugerencia para el tiempo que nos ha tocado vivir. Cadena perpetua -¿para cuando pena de muerte?-, vapuleo al inmigrante, machismo vigoroso y orgulloso de sí mismo, el involucionismo vuelve a abrirse paso en nuestra sociedad, pese a las amargas huellas que ha dejado en la historia.

 Os voy a contar una historia que la que conozco algunos detalles por encima del común de la audiencia. Año 2003. Acababa de conseguir regresar a mi adorado Informe Semanal. Me encargan hacer un reportaje sobre el asesinato de Sandra Palo, concretamente al hilo de la vista del juicio.

 Sandra tenía 22 años, y un accidente en el coche familiar le habia ocasionado pérdida de masa encefálica y una disminución de su capacidad intelectual del 53%. La mayor de 3 hermanos en una familia que habita en el barrio de Getafe (Madrid), en un quinto piso sin ascensor. Rubia, 178 de estatura. Sale a una discoteca “light” con su novio y un amigo del centro ocupacional donde trabajan. Al regresar, a las 11 de la noche, pierde el metro en la Plaza Elíptica. Preocupada de llegar tarde a casa, emprende la marcha por la carretera.

Un coche con 4 chicos, 3 de ellos menores, se cruzan en su camino. Se va a cometer uno de los crímenes más terribles de los que tengo conocimiento. Varios: violación múltiple, atropello reiterado con el coche (hasta 10 veces pasaron por encima de ella), y quemarla viva con gasolina. No cabe mayor sadismo. Ningún animal actuaría así.  El amigo discapacitado, al que han echado los agresores, llama a la madre de Sandra y le dice que “si acaso ven que no llega, hagan algo”.

 En esa casa de Getafe la vida quedará truncada para siempre. Todos podemos entender la lucha de los padres, esa amargura e impotencia que va a acompañarles el resto de sus días. De todo mi desgarro por lo inevitable, me lamento sobre todo por el único que allí aún puede salvarse: el hermano pequeño obligado a vivir en el más dramático ambiente. Se corta con tijeras la amargura que flota en el aire. Con toda razón. Más no cabe.

Detenidos los ya autorers convictos, vemos que uno tiene 18 años, pero los otros no alcanzan la mayoría de edad: 17, 16 y 14 (El Rafita),en el momento de los hechos. La condena para estos últimos es la que pide el fiscal; 8 años de internamiento y otros 5 de vigilancia en los primeros. Para el más joven 4 años de internamiento y 3 de libertad vigilada. Es el máximo que permite la ley de responsabilidad jurídica del menor.

Es imprescindible saber quiénes son estos chicos. Nos dirigimos a uno de los barrios de origen y en el que operaba la llamada “banda del chupete”, a la que pertenecían los encausados. Jamás hubiera creído que existiera semejante lugar en el centro de Madrid, se encuentra cerca del estadio Vicente Calderón. Son viviendas de realojo y de protección oficial. Nos alertan de que no entremos por sus calles. Taxistas para urgencias y repartidores de tele-pizza sólo llegan hasta la entrada. Lo hacemos, a pesar de no estar en guerra alguna que nos pueda dar réditos. Más aún, mandando el PP en España, en Madrid y en TVE, no encuentro demasiadas facilidades del director del programa más que para dar más una pincelada del barrio. Estas son algunas respuestas de los vecinos. “Hay de todo lo que pasa es que no voy a hablar claro”… “Uno está metido en la tienda y no ve lo que hay”, ”yo tengo bastante con mi vida, tengo dos hijos presos en Navalcarnero por la droga, y bueno, pues gracias a dios están bien allí, los veo muy bien esperamos que quiera dios que salgan curados”, “¿los menores?, la mitad de ellos no van al colegio… No van… andan sueltos por la calle…”

La “banda del chupete” acumula 700 denuncias en el momento de asesinar a Sandra Palo. Entre los encausados por este hecho uno tiene 26 asuntos pendientes de tramitación, otro 17 y el menor de 14 años (El Rafita) ya lleva 8. Por este juicio dos han sido defendidos por abogados de oficio y a uno de ellos no le han ido a ver los padres en todo el proceso. El progenitor del tercero, apoya a su hijo, quiere que pague por lo hecho y ha contratado para él una abogada. Confesó y facilitó la detención de sus compinches. Ha sufrido amenazas.

 Emilia Zaballos, su abogada, nos dice: “el apoyo del padre lo ha tenido, pero el desarraigo es muy grande, la familia se ha desestructurado varias veces, el padre ha contraído varios matrimonios con los que ha tenido diferentes hijos… En cuanto a la educación, es un niño que carece de ella en todos los aspectos. Es deficitaria tanto en su formación a nivel educacional, a nivel de principios éticos, morales. Es un niño que bueno…su nivel de autoestima es bajísimo, es prácticamente analfabeto, es un niño que le cuesta muchísimo poder leer y escribir, es un niño que incluso los hábitos de higiene los tiene poco arraigados”.

Analizando con los expertos la Ley del Menor vemos que es similar a la que rige en Europa. El problema es que se hacen leyes pero no se les dota  del suficiente apoyo presupuestario. Lo mismo que a los centros de reinserción. El famoso Rafita estaba encausado por 8 delitos a los 14 años y, como a todos los demás, no le había ocurrido nada. No se habían tramitado. A los 14 años había experimentado que sus acciones quedaban impunes. No hay tiempo. No hay –o había- dinero. En lo tocante a la justicia poco parece haberse avanzado. El defensor del menor de la Comunidad de Madrid decía estos días que los centros funcionan mejor y logran buenos resultados en general. No lo he comprobado.

Tampoco hay medios, evidentemente, para hacer efectiva la disposición de libertad condicional vigilada. Cuesta dinero poner a alguien detrás de él, con sus turnos, para ver qué hace (no hablemos ya de recuperarle, aunque tiene ya 21 años). Es mucho más barato y efectivo, hablar y pedir la cadena perpetua. Ese vaquero del oeste que llevamos dentro se siente mucho más satisfecho descerrajando tiros en la calle solitaria.

¿Necesito preguntar todo lo que estos datos suscitan? ¿A qué nos aboca la sociedad que hemos creado o hemos dejado que nos creen?

Australia. Las antípodas. Las maravillosas montañas azules.

Respirar por las heridas del feminismo

Alertaba algún miembro de la Administración hace poco sobre un movimiento que niega la desigualdad de la mujer, citando varios ejemplos. Dentro de la involución generalizada que vive la sociedad mundial y la española en particular, parece probada la existencia de una corriente que intenta la contrarreforma machista utilizando múltiples vías. Destacar, por ejemplo, la violencia de género de mujeres contra hombres, cuando las cifras atestiguan la disparidad de porcentajes en la misma condenable actitud. Otra vía es ridiculizar jocosamente las pretensiones de igualdad. De ahí nace el neologismo “feminazis” que ha cosechado tanto éxito.

La frase con la que titulo este artículo –respirar por las heridas del feminismo- es otra de las muletillas usadas por ese sector. Malo eso de las heridas ¿no?, indica la existencia de una agresión. ¿Y quien la inflige? ¿Quién insulta y desautoriza a una mujer por opinar? En poco estiman la larga serie de atropellos sufridos por las mujeres de mucha mayor entidad y consistencia.

Lo realmente curioso es que me metan a mí en ese saco. Por ninguna razón en concreto –quizás sólo porque me gustan poco las etiquetas-, jamás me he englobado en el concepto feminismo. En nada lo desdeño. El machismo afirma la superioridad del hombre sobre la mujer, mientras el feminismo aspira a la igualdad. El machismo es agresivo y el feminismo no. Durante mucho tiempo ha sido defensivo y constructivo. Pero siempre he preferido denominarme “mujer”, que no es poco. Esta tribuna en El País, va a hacer ya 2 años, concluía con una frase de Gioconda Belli, llamando a aunar esfuerzos. Os recomiendo el poema completo: Nueva tesis feminista. Más aún, también he criticado –“Ellas según Ellos”, Espejo de Tinta, 2005- cómo muchas mujeres poderosas lo son copiando el roll masculino. Y citaba el caso de diputadas británicas que se inyectaban testosterona para ser más combativas en el Parlamento –eso afortunadamente parece que empieza a cambiar y se ven mujeres sin testículos en puestos destacados-. Mi sangre no me pide testosterona más que en el partner amoroso, me siento muy orgullosa de ser mujer.

Sobre el periodismo tengo las ideas muy claras -ojalá fuera así en todo-, le he dedicado gran parte de mi vida. No existe controversia alguna en ese punto con otro periodista con el que algunos se han empeñado en enfrentarme (de esa forma excluyente y maniqueísta tan primitiva). En una lista que fuera de los deleznables a los que valoro, no ocuparía en modo alguno un puesto destacado. Al fin y al cabo fue precursor de un tipo de periodismo que hoy hace furor y que, como todas las copias, ha degenerado en caricatura. Sí creo en cambio que la corriente neomachista lo ha tomado como uno de sus líderes. O inventó, o usa con profusión, el término “feminazi”. Y eso ya me parece suficiente para criticarle. Nazi = fascista, imperialista, totalitario, genocida.

El machismo visceral –del que participan muchas mujeres- sigue entendiendo la vida como una carrera de fuerzas físicas, de valor… de hombría. Los periodistas no somos toreros, no tenemos que acreditar -por divertir al personal- que nos jugamos la vida en cada acto profesional (aunque muchas veces lo hagamos y ni siquiera en los momentos que parecen más propicios par ello). Eso no es periodismo, sino espectáculo (ficción más que hechos). Como decía Piezas en el post anterior, “la culpa la tiene Hollywood“. Y no sólo el cine, sino la infantilización de la sociedad. Ha sido abocada a ello. Le machacan cada día para dirigirle como en “1984” de Orwell, y algunas otras obras anticipatorias. Parecería que ya no sabe protegerse del frío o del calor si en la tele no le dicen cómo. Así son manipulables, así compran más y sostienen el sistema. Pero hay que entretenerles para disipar atisbos de pensamiento crítico. Muchos insistimos, desde hace tiempo, en que el periodismo se ha vuelto espectáculo. Y precisa tiros, riesgo, niños destrozados bajo escombros, cuando, como bien decía “aparejaabierta” en el blog, miles mueren a diario de hambre sin que nadie les eche un ojo, ni una lágrima. Siempre trivialización: pensar no conviene al sistema.

    Hoy, un artículo titulado “Un mundo de mujeres” de la escritora Monika Zgustova, tras citar muchos logros en los que la mujer está superando al hombre, decía que ya no necesitamos muletas (eufemismo de apoyo, porque cojas estamos pocas). Feliz mundo en el que vive que parece ignorar los gravísimos problemas de nuestro género en el Tercer Mundo –ése que ocupa dos tercios de la Humanidad-, y aún en el desarrollado. Sobre la dignidad y derechos de las mujeres sólo escribimos, hablamos, hacemos –en porcentaje abrumador- las propias mujeres, es hora de que se apunten también los hombres. Sin efectos especiales, sin heridas de ningún tipo, en el día a día que comienza por el respeto y el conocimiento y reconocimiento de la realidad.

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