No se enteran de nada

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El día 24 de Junio –dos días antes de las elecciones españolas- nos despertamos con la noticia de que los ciudadanos del Reino Unido habían decidido irse de la Unión Europea. Nos acostamos con unos sondeos tranquilizadores: se quedaban. De lo sucedido con la consulta lo más llamativo que hemos ido sabiendo es la banalidad con la que se planteó. El signo de nuestra época, el origen de un desparrame de desafueros.

El cataclismo desencadenado ni siquiera ha llevado aún todo el tsunami a las playas. Escocia quiere permanecer, otros podrían plantear marcharse también. Mercados en zozobra hablan de nefastas consecuencias económicas. La UE se les cae a pedazos pero ahí tenemos a sus prebostes imperturbables. Cameron, el presidente conservador del Reino Unido y autor de ese referéndum sobre el Brexit tan alocadamente esbozado, se permite decir a Corbyn, el líder de los laboristas: “Por amor de Dios, váyase” desde su mundo paralelo.

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No es peor la hazaña del amigo Schäuble. El fiero ejecutor de Grecia sigue imperturbable al derrumbe de una UE que su gobierno y sus bancos propiciaron con su austericidio y su intransigencia.  Amenaza de nuevo a Portugal. El nuevo gobierno progresista se ha desmandado: ha aumentado el salario mínimo, revierte recortes salariales a los funcionarios, y recortes en general, reponen días festivos y, por si faltara poco, dan marcha atrás a las privatizaciones. El ministro de Finanzas alemán se revuelve ante cada nuevo desafío.  Por eso ha llegado la hora de volver a mencionar la palabra rescate. 

No se enteran de nada. Nunca se enteran de nada. Con la mayor crisis social desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, con miles de refugiados abandonados por las aguas y tierras de la Unión, muriendo a borbotones, con el ascenso de la ultraderecha que extiende todos los tonos del azul como un derrame tóxico por la piel de Europa, y Schäuble empecinado en la tijera, en amargar la vida de los ciudadanos para dar un poco más, mucho más, de ganancia a aquellos para quienes gobiernan.

Y aquí igual. Ahí andan quienes, al parecer, adquirieron la política en propiedad porque llegaron primero. Sus voceros se desgañitan esparciendo culpas, sus culpas. No faltaba ya más que oír que esos pobres jóvenes a los que sus angustiados progenitores despiden en los aeropuertos, o los ancianos que no pueden afrontar copagos y medicamentazos con miserables pensiones son culpa… de Podemos.  Todo, hasta las miserables pensiones.  No consiguen entender que los ciudadanos –con minúscula- se unieron, hartos de las políticas de cortijo y puertas cerradas. Que fue al revés de como lo plantean.

¿Y los que lo sabían todo antes de que sucediera el fiasco de… conseguir 5 millones de votos?  Salivan a ver si Unidos Podemos peta. Porque no hay otro partido, ni otro descenso de votos,  ni otro problema para los medios que Podemos.  Se empieza ya a valorar las grandes aptitudes de ese gran líder carismático que ha vuelto a ganar las elecciones. Y que con tanto ahínco y tantos han luchado por mantener.

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No les falta por decir nada más que aquello que no fue pero se convirtió en símbolo ¿Qué no tienen pan? Pues que coman pasteles.  Larga y tediosa travesía nos queda hasta que por algún lado de las costuras de Europa, de España, su arrogante ceguera y su escandalosamente injusto proceder reviente. Maria Antonieta aún no ha cerrado la boca de estupor que se le quedó.

La peligrosa deriva de Europa a manos del PPE azul

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Parecía un desfile de momias. Desde Berlusconi -que luce sin eufemismos como si estuviera embalsamado- al propio Rajoy al que homenajeaban. Y no solo por su aspecto sino por las telarañas que invaden su pensamiento. Los mandos de la Europa azul se vinieron a Madrid a defender a la familia que han formado, contra viento, marea y democracia, como ya no tienen empacho en evidenciar.

Portugal ha entrado en aguas políticas peligrosas. Por primera vez desde la creación de la unión monetaria europea, un Estado miembro ha dado el paso explícito de prohibir partidos euroescépticos desde que asumió el cargo por motivos de interés nacional”. Esto lo publicaba The Telegraph, diario conservador británico. Por cierto, tiene más de 2.500 comentarios.

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En efecto, Anibal Cavaco Silva, el presidente de la República Portuguesa, y miembro del partido conservador llamado eufemísticamente “Partido Social Demócrata” (PSD) –véase el uso de las dos palabras para su apellido como indicador-, se ha negado a encargar la formación del nuevo gobierno a la coalición de izquierdas (Socialistas, comunistas y los equivalentes a Podemos) a pesar de que tienen mayoría absoluta. Y ha optado por el candidato de su propio partido: Passos Coelho.

Los medios españoles que defienden la política de recortes que impone el PPE, FMI, la Troika y sus distintas parentelas saludaron con algarabía que el conservador recibiera más votos que los socialistas -en el segundo puesto-, pero no eran suficientes. En eso se basa el presidente del PSD Cavaco –que no actúa como si fuera de la república- para su controvertida decisión. Su mandato caduca el 23 de Enero, es de esperar que los portugueses no lo revaliden y que enmienden el desatino.

Su primo ideológico, Mariano Rajoy, también andaba en ello al llamar a la mayoría de votos “pacto de perdedores” y pretendiendo también enmendar a la brava.

El problema es que la Constitución portuguesa prohíbe volver a celebrar elecciones hasta el segundo semestre del año próximo. Habrá que llegar a otro acuerdo de gobierno, sin volver a las urnas. Dado, además. que las urnas a Cavaco en concreto y su partido partido les importan poco si no les benefician.

Por un lado, están las fuerzas del mal a las que por su ideología se les denomina “fuerzas antieuropeas”. Sus votos deben de valer menos. Y además, Cavaco cree que, con independencia de lo que dicten las urnas, lo más importante es enviar el mensaje correcto a la troika y los mercados,” escribe Íñigo Sáenz de Ugarte.

El viaje a Madrid para jalear a Rajoy tenía, pues, objetivos más amplios: frenar una posible disidencia de la Península Ibérica a los mandatos del PPE. Y que alguien más se anime, Francia en concreto.

El hecho de que Silvio Berlusconi y Víktor Orban hayan brillado con luz propia en la reunión, a la que ciertamente tenían pleno derecho a acudir pues se trataba del congreso del PP europeo, es un buen indicador de que Angela Merkel debe estar realmente preocupada por lo que puede ocurrir. Porque en otras circunstancias, la canciller alemana habría hecho todo lo posible por distanciarse de esos dos personajes, que empañan la imagen de cualquiera que sea visto junto a ellos”, decía Carlos Elordi. 

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Esta derecha europea, muy conservadora, ya lideró la ejecución de la Grecia de Tsipras con éxito. Les hizo morir al palo con urnas y todo. Más aún, les castigó redoblando la dureza de las condiciones previas por haber osado celebrar y ganar un referéndum. Consentir aquello daba carta blanca para seguir por ese camino.

Pero hay un par de cosas que se van añadiendo y que, aunque parecen no tener relación, la tienen. De un lado, esa UE anda sugiriendo ¡encerrar! A los refugiados para que no molesten. Aquella inmensa reacción al nazismo y la sanguinaria II guerra  mundial se ha desvanecido. Vuelven a querer campos de concentración. Esta terrible imagen.

Campo de Concentranción de Auschwitz

Campo de Concentranción de Auschwitz

¿En qué difiere de esta otra que además quieren institucionalizar?

Hungría. Refugiados.

Hungría. Refugiados.

Si la ideología no es ya preocupante, de otro lado, andamos viendo cómo se las maneja esta gente. No les importa intoxicarnos con tal de que la industria alemana  gane más dinero del que obtendría sin usara los medios pertinentes para impedirlo. Por cierto, Soria, el ministro español, fue uno de los primeros en sumarse a esa petición.

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En definitiva, con el PPE, Partido Popular Europeo, al mando y sus distintas delegaciones territoriales se están destruyendo valores fundamentales de Europa y de la Democracia. Conservadores ultraliberales, como el Partido Popular y Ciudadanos, son de la misma ideología. Los medios que los promocionan no andan muy lejos. ¿O no es más importante informar de todo esto que de si Pablo Iglesias está cansado o de qué se les ha atragantado de Manuela Carmena?

La gran pregunta es ¿Dónde acabaremos por este camino?

Otras lecciones de las legislativas en Portugal que se obvian

Por primera vez, un gobierno que aplica duramente la austeridad es avalado en las urnas. Cómo triunfar pese a usar una afilada tijera. Los servidores del sistema, de que todo siga igual (de fétido), se felicitan hoy por el triunfo del conservador Passos Coelho en Portugal. O eso dicen. Rajo toma nota en Moncloa. En momentos críticos es mejor buscar la estabilidad, el camino ya hecho, que probar aventuras. 

Lo cierto es que ha habido un 43% de abstención. Y que, de los votos válidos, la coalición de derechas que lideraba Passos Coelho ha obtenido un 36,8%. La mayoría está en 45%. Y la izquierda -o presunta izquierda- ha conseguido el 50%.

El Partido Socialista, que lidera ahora el ex alcalde de Lisboa Antonio Costa, ha sacado el 32%. El Bloque de Izquierdas supera a los Comunistas, y todos ellos se llevan a matar. Dejarán gobernar a Passos Coelho hasta que quieran y presionado. El triunfo que gusta a Bruselas y, en España, a los servidores de Rajoy y su PP, Ciudadanos y PSOE, es un tanto relativo y amargo.

Ocurre que el ex presidente socialista José Sócrates se ha pasado buena parte del año en la cárcel por lo que llaman presunta corrupción. Le pillaron en desvegonzado pringue y concomitancias con banqueros disolutos.

Portugal nos aporta pues una primera lección: los políticos corruptos van a la cárcel y a juicio. No sólo todos o casi todos sus empleados como tesoreros.

Una segunda: la sociedad castiga la corrupción. Y la palma se la habían llevado ahora los socialistas. Puestos a que te expriman y además te roben, elijamos a quienes menos te saqueen porque además es mucho más digno, deben pensar. No es fácil la elección entre malo y peor.

Una tercera: En España el pack viene completo con el PP: tijera y corrupción. Con el PP y sus fieles colaboradores en los medios. A los españoles se las exala el líquido claro y transparente que segregan las glándulas sudoríparas de la piel de los mamíferos y cuya composición química es parecida a la de la orina. Luego ya acabaremos -más-  como en México o Egipto, pero mientras tanto se ve la tele y el fútbol y se odia a quién manden, y apañado.

Recortes, privatizaciones y subidas de impuestos que en Portugal intentó tumbar el Tribunal Constitucional, funcionando… como un Tribunal al servicio del pueblo y la justicia. Ved aquí, en el apartado 5,  cómo funciona la justicia constitucional en Portugal. Paro, descenso del PIB, emigración es el balance de Passos Coelho. Y la promesa de que ahora vienen más recortes y “ajustes”. El austericido es una senda sin final. No es cierto que llevemos un camino andado en alguna solución que revertirá y volverán los días de gloria. Eso solo es para ellos.

Portugal siempre nos precede. Con matices como vemos. Y muy  notables y aleccionadores.

Algunas voces (en España) ya hablan de que la solución pasaría por una Gran Coalición entre conservadores y socialistas. Es lo que desean los poderes económicos. En Portugal, en España y en cualquier lugar en el que se dude de su hegemonía. De que esa condena es de cadena perpetua. Ni un momento de vacilación, están ahí para “orientarnos”.

Pude constatar el deterioro de la vida en Portugal en un inolvidable viaje hace un par de años, gracias a Pilar del Río y de Saramago. Pensar, existir, no existir, no pensar, un amargo humor titulaba edificios en sutil protesta. Es difícil pensar con tanto ruido. Es díficil existir con tanta trampa.

Rúa da Trinidad, 18, Lisboa, Portugal

Rúa da Trinidad, 18, Lisboa, Portugal

Todo para los bancos, nada para los griegos y asimilados

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La UE le ha ganado una primera batalla a Varufakis. El presidente del gobierno griego, Alexis Tsipras, ha nombrado un nuevo equipo negociador en el que su ministro de finanzas está pero con un papel más atenuado. Varufakis es polémico. Un hombre que no cejaba en sus desafíos a la UE, persistiendo en su irracional actitud de no querer rebajar (más) la vida de los griegos. Se negaba a dar otro tajo a las pensiones, renunciar a la paralización de los desahucios o a aceptar el ajuste fiscal al modo que le reclaman.

Varufakis argumentaba que ya han cedido a algunas exigencias como las privatizaciones (que es mucho ceder), pero a los mandos de la UE no les basta. El Eurogrupo “ redobla sus amenazas a Grecia por no aceptar más recortes”, insistieron en la última y muy tensa reunión del Eurogrupo. Probablemente el nuevo gobierno no rebajara sus exigencias, pero Varoufakis no puede estar solo en primera línea porque la gente pobre o que procede de países pobres ha de ser humilde y sumisa. Recordemos que en los tres meses transcurridos desde las elecciones, Syriza no ha parado de retar a sus socios (o a los socios de sus antecesores de Nueva Democracia y el PASOK) osando querer paliar la crisis humanitaria que aquellos causaron con la ayuda de la Troika. Incluido el BCE de Draghi, antiguo asesor en maquillajes contables dado su alto cargo en Goldman Sachs.

 Grecia les está sacando de quicio. De nuevo un editorial de un periódico español riñe al gobierno de Tsipras por haber cruzado “las líneas rojas”. Y es cierto que las grandes fortunas griegas, esos grandes patriotas que se forraron con gobiernos como dios manda, huyen. Amenaza una crisis de liquidez que en opinión de El País “resulta peligrosa, por cuanto podría generar en cualquier momento un accidente indeseado”. Al menos, que lo parezca, que parezca un accidente. Aunque ni siquiera hace falta.

  Por cierto, también aquí disponemos de patriotas que tienen fuera de España ahorros, libres de impuestos, por valor del 12% del PIB. Algunos de los cuales los han conseguido de forma no ética pero legal como andamos viendo. Ignacio Escolar, en ReaccionaDos, cuestiona las cesiones fiscales en este terreno –además de aportando argumentos técnicos- con esta disyuntiva: “Es como decir que la mejor manera de evitar los robos es legalizar el hurto”. En ello andan.

 Las fuerzas vivas de España están utilizando Grecia como reflejo en la política local. Resulta enternecedor escuchar a la jefa de opinión de El Mundo decir en los encuentros políticos televisados de los sábados:”El BCE financia las cosas de los ciudadanos” para oponer a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, que sus supuestos afines griegos le están haciendo un feo a tan benéfica institución: el BCE. En realidad y, según su estatus, la entidad “financia las cosas de los bancos” que prestan a los gobiernos y con el margen suficiente para que se ganen unos buenos dineros.

 Y es que la Europa neoliberal también utiliza a Grecia para influir en España. Al punto de preferir que caiga si con ello nos salvan a nosotros. El BCE de hecho emprendió una nueva política de compra de deuda pública como para una boda, en Marzo, casualmente. Y mira por dónde al PP de Rajoy le ha tocado un buen pellizco. Nada a Grecia. Pero es que el gobierno español ya supera el billón de euros de endeudamiento y eso es muy rentable. También en términos de sumisión por hipoteca.

Fuente: BCE

Fuente: BCE

 Ese gobierno español que da por perdidos 40.000 millones del rescate bancario (oficialmente, porque diversas fuentes lo cifran en más). De ése hablamos. Mientras seguimos echando pérdidas a la hucha del olvido. La última por el momento es que enterramos 12.000 millones para “recapitalizar” CatalunyaBanc y hemos recuperado solo 216, el 1,7%. CatalunyaBanc es el banco que compró a buen precio el BBVA.  Como ocurriera con Nova Galicia, adquirida por venezolanos buenos.   Igual que La Caixa se quedó en su día, aún más barato, por 1 euro, el Banco de Valencia. La misma cantidad que pagó el Sabadell por la CAM. Este lunes el juez Gómez Bermúdez pide el procesamiento de la antigua cúpula de la Caja mediterránea por saquear la entidad. Lo cierto es que el rescate millonario previo para sanearla ya lo hemos sufragado nosotros.

Conviene no olvidar que la UE “ayudó” a sus bancos con 1,6 billones de euros en los primeros momentos, hasta 2010, y que luego abrió un grifo crediticio muy favorable. Al tiempo que acudía a inyectar dinero público cada vez que estornudaban.

 Por no extenderse en las políticas del PP en el sector, como la la ley arbitrada en 2014 por la que “las deudas impagadas de las empresas pasan a ser inversiones de los bancos acreedores en el capital de las empresas”, como explica Juan Torres López también en ReaccionaDos. Con lo que se matan varios pájaros de un tiro, según el catedrático de economía: ya no necesitan establecer costosas provisiones o aumentar su capital,  porque ahora ya no son deudas de improbable o imposible cobro sino inversiones.

 Como se ve, los partidarios de “pagar lo que se debe” sin mirarle ni los dientes y plantear intolerables retos para paliar crisis humanitarias, tienen perfectamente claro que tan cumplidora medida rige para los ciudadanos y no para los bancos. De hecho, como no cesa de decir el propio Varufakis, más del 90% del rescate europeo fue a parar a entidades financieras, no al Estado ni a los ciudadanos griegos. Es emocionante ver a españoles de bien dispuestos a entregar su pensión, su sueldo o su futuro para figurar como buenos pagadores en un sistema tan ecuánime.

No soy la única que se pregunta a qué precio nos sale que los bancos financien a la mayor parte de los partidos. Parece que no tienen suficiente con las subvenciones públicas y los hay que ni con los regalos de empresarios como en el caso del PP.

Menos mal que The Economist se ocupa de España. No da un euro por Rajoy. Lo ha sentenciado: “Su futuro es tan incierto como el de los trabajadores españoles”. Y, como pasó con Zapatero, ese veredicto implica entrar en el corredor de la jubilación. A la espera de que nos obsequien con un artículo laudatorio sobre el nuevo valor neoliberal, Albert Rivera, -que el líder de Ciudadanos podrá añadir a su nutrida egoteca– condenemos a los osados Varufakis del mundo empecinados en desafiar el poder de los que con tanto esmero cuidan… de sí mismos. Todo para los bancos, nada para los griegos. O españoles. O portugueses. Pasen, señoras y señores, al carril y depositen su voto libre e informado.

25 de Abril: el pueblo es quien más ordena

“El sentimiento es de frustración por no haber conseguido mantener lo buscado con la revolución. Los ideales están vivos en el corazón y en la mente de los portugueses pero el sistema es tan opresor -aquí como allá- que no permite mantener lo que se consiguió”, dice José Moreira da Silva. Hace 40 años era un joven capitán portugués que participó activamente en la Revolución de los Claveles. En un papel secundario, dice. En la noche del 24 al 25 de Abril de 1974 se multiplicó. “Primero salí en busca del presidente de la república que estaba huido y después acudí al aeropuerto de Lisboa para mantener la seguridad”, relata. Tres días estuvo cerrado. Por cierto, en cuanto se abrió se llenó de españoles que -con Franco vivo y aún hasta firmando sentencias de muerte- querían ver si era posible respirar en libertad y lograrlo… sin un solo tiro.

Moreira da Silva cita como ejemplo de los logros más relevantes que la Revolución iba consiguiendo en sus primeros estadios la reforma agraria. “Se habían puesto a funcionar cooperativas agrícolas, granjas estatales y pequeños agricultores y -destaca- fue un logro ciudadano, de las personas”. Fueron muchos más los objetivos conseguidos. De entrada y sobre todo derrocar una dictadura que se perpetuaba desde 1926, y hacer que el presidente, entonces, Marcelo Caetano, huyera y se exiliara.

Se empezó a perder la batalla, en opinión de Moreira da Silva, ya a partir de las elecciones de 1976 “cuando el partido socialista -dice- se encargo de poner freno al desarrollo de la revolución. Los gobiernos sucesivos, después, fueron revirtiendo todo”. Muchos factores concurrieron. “Los poderes facticos nacionales e internacionales no estaban interesados en que aquello prospera, porque el ejemplo suponía un peligro de contagio en España, un país mucho más grande. Y así fue, España hizo la Transición para dejarlo todo atado y bien atado”, explica.

Portugal y España. Siempre juntos, aunque tantas veces nos demos, les demos, la espalda. La expansión colonial, la pérdida del imperio. La dictadura, la democracia, el ingreso en la hoy Unión Europea. Un paso por delante Portugal con mayor frecuencia. Salvo en la corrupción política mucho menos numerosa y descarada que aquí. Ambos países fuimos y somos cobayas de la austeridad neoliberal. A los portugueses les han vendido a manos privadas la mayor parte de cuanto tenían de valor en su patrimonio púbico, a nosotros nos están “privatizando” a la carrera. Han esquilmado a los funcionarios de los servicios públicos, mermados, tanto como a los españoles.  Se ven más mendigos en las calles españolas que en las de Lisboa pero también acuden a los puntos de suministro de comida. De forma discreta. También los parados y jubilados racionan sus medicamentos -incluso dejando de tomar lo que necesitan-, dado que ya son objeto apenas contestado del lucro del repago. Por supuesto han disminuido sus sueldos. Soportan, eso sí, menos paro. E igualmente les cuentan que la economía se recupera y crece cuando su bienestar se ha desmoronado. Incluso muchos portugueses creen la propaganda sin reparar ni en el deterioro de sus propias vidas.

La capacidad de sufrimiento de los portugueses es infinita repiten como una definición, como un mantra. La nuestra parece haberse contagiado para aceptar cuantos mermas nos decreten. Buena parte de los portugueses se agarran sin embargo al espíritu del himno que constituyó Grandola Vila Morena de José Afonso en aquellos días de Abril. Irrumpen en el parlamento a cantarla. Es baza fija en todas las concentraciones populares. “En cada esquina un amigo”, “tierra de fraternidad” pero sobre todo “el pueblo es quien más ordena”. Una pujante intelectualidad presenta numerosas iniciativas -la Fundación José Saramago es parte viva de ese foco cultural-. Pero Grándola va mucho más allá, es la canción de aquel sueño que se materializó haciendo saber que a veces la voluntad los convierte en realidades. Los portugueses saben que, en efecto, es el pueblo quien más ordena, pero que las trabas reales las ponen quienes dimiten de la ciudadanía. El pueblo, manipulado, desactivado, atemorizado, enormemente distraído de lo esencial, lo olvida. Minorías decisivas llevan las riendas de esa dejación. Son aquellos en quienes seguramente pensaba, Saramago, el Premio Nobel de Literatura portugués al decir: “El pensamiento correcto es un veneno social”.

“La gente puede hacer, hacia y ha hecho muchas cosas” protesta, tajante, el antiguo capitán de abril José Moreira da Silva. Quizás necesitamos créernoslo todos, tanto como él. Tiene motivos, a él no pueden decirle que es imposible cambiar el rumbo de la historia para que labore en favor de todos. Lo vio.  Lo tocó con las manos.

Los mismos nubarrones se ciernen sobre ambos países. José Saramago o Mario Soares entre otros abogaron por una Iberia unida que, más grande, respondiera con mayor fuerza a los envites de los poderes fácticos de Europa. Es idea a tener en cuenta, ganaríamos con la suma. Mucho, nosotros.

Lisboa se llenó de españoles hace 40 años, en el abril de los claveles. Fueron a respirar la revolución que los portugueses se trabajaban. Franco siguió su curso natural de vida y murió en su cama año y medio después. En su puesto del aeropuerto de Lisboa el  capitán José Moreira da Silva, Zé, no supo entonces que allí, cuando se abrió el tráfico aéreo, se encontraba una mujer catalana, Ángels Martínez Castells, que más adelante, en segunda oportunidad, cambiaría su vida. A su lado y en España continua en la brecha. En un papel discreto y esencial. Porque hay que seguir insistiendo. Ambos lo hacen sin descanso. Quizás un día, el pueblo deje de ponerse zancadillas y entienda que es… quien más ordena. El 25 de Abril de 1974, en Portugal, lo demostró.

*Publicado en eldiario.es

Intoxicados de injusticia

Calle de los Derechos Humanos/Propiedad Privada

En Madrid, en el Barrio de la Concepción, hay una calle que se dedicó en su día a los Derechos Humanos. Alguien (Miguel @Genko en Twitter) descubrió que, torpemente, le han colocado debajo del rótulo otro letrero: Propiedad privada. Me acerqué a comprobarlo y hacer fotos. Parece aludan a la zona que circunda las casas y utilizan de aparcamiento. Pero simboliza lo ocurrido con nuestra sociedad: ya ninguno de nuestros derechos tiene prioridad sobre el reinado oficial de la codicia, apenas nos pertenecen. Figura así en la Constitución reformada en tiempo récord, y en la práctica de los días.

La Troika (Comisión Europea, FMI y BCE) ha comunicado este lunes que aprueba las reformas hechas por España pero –siempre hay un pero- piden más. Concretamente quieren una “segunda vuelta” de Reforma Laboral (más precariedad), otra Reforma para la Administración Pública(menos Estado), otra más para los servicios profesionales (para liberalizarlos y que sean un coladero), suprimir el déficit de tarifa en el sector eléctrico (para pagar más, aún más) y una revisión en profundidad del sistema fiscal (que difícilmente irá encaminada a que paguen más quienes más tienen porque ellos están en posesión de una bula).

Estamos ante un renovado envite de esa doctrina que desde tiempos inmemoriales trabaja para una casta sin importar el daño que causa al resto. Mariano Rajoy es el –muy complacido- ejecutor en España de la nueva ofensiva. Escuchamos a  diario a su gobierno como caza al vuelo signos de recuperación. Hemos leído que él mismo deja en manos de Angela Merkel nuestro destino, el de los españoles. “Lo que más me preocupa es que Alemania tenga claro adónde vamos”, se atrevió a decir, al tiempo que mantiene que ha preservado el Estado del Bienestar y que los recortes se han practicado de forma equitativa. Está muy claro el plan de Alemania: seguir apretando las tuercas a los países del sur en beneficio suyo. El mantenimiento de Wolfgang Schäuble en la Hacienda del nuevo gobierno de coalición no indica otra cosa.

Calle de los Derechos Humanos, Madrid

Calle de los Derechos Humanos, Madrid

Pero hay más. Lo contó en otra entrevista Klaus Regling, Director Gerente Del Mecanismo Europeo De Estabilidad, un hombre con un sin par currículo de compromiso social precisamente: “Trabajó en el FMI antes de enrolarse en un hedge fund. De ahí pasó a la Comisión Europea, y después asesoró a Angela Merkel en asuntos de regulación financiera”, según nos lo presentan.  ¿Qué quieren así que hagan el alto cargo europeo y su jefa Merkel? “Las recetas de la troika en Europa, y anteriormente las del FMI en Asia y América Latina, son las adecuadas para volver a una senda sostenible”, dice Regling. Sí, normalmente empiezan a funcionar cuando los países, tras mucho dolor, echan muy finamente a puntapiés al FMI y toda su parentela neoliberal. Solo así funcionan sus “reformas”. Un pequeño gesto que ayuda grandemente a la estabilidad. El puntapié.

Resulta hasta indignante que la Troika se felicite porque, según ellos (que está por ver), “España ha superado los graves problemas que tenía en partes de su sector bancario”. Aunque haya añadido un millón de parados más, aunque se desangre el país en precariedad y tantos ciudadanos se vean obligados a emigrar. Eso es secundario.

Como si esto fuera “lo normal”, políticos y algunos medios de comunicación, nos llaman a admirar“el éxito” de Irlanda, el alumno aventajado, al que le cuadra alguna cifra aunque su población sea mucho más pobre y esté mas desatendida que antes de se iniciara lo que llaman crisis.  Nosotros pues, los españoles, nos ubicamos también en esa categoría de educandos ejemplares. Portugal ha aprobado igualmente, habrá que hacer más reformas, eso sí, y a los ciudadanos apenas les falta comerse las raspas del bacalao para subsistir. Si usted bombardea una ciudad y luego la reconstruye, los datos muestran un pasmoso pico de crecimiento económico, se explica en diferentes versiones. Aunque deje un reguero de dolor incalculable. Aunque sus ensangrentados balances sean a costa de las personas.

Han hecho creer a los ciudadanos dóciles y desmemoriados que fueron los servicios públicos los causantes de la crisis. Por eso hay que reducirlos. Las hipotecas basura, los fondos arriesgados (hedge funds), Lehman Brothers y toda su parentela o la burbuja bancaria y las trampas financieras (CDS y similares),  el ladrillazo español y la inconmensurable corrupción, no tienen nada que ver, pasaban por allí. En jet privado. Los planes de austeridad, las ayudas a los bancos, también son una pura casualidad. Algunos han comprado la falacia. No sé si también se echan a la espalda de su conciencia las victimas que estas aberraciones están ya ocasionando.

Andamos dudando si fue un pescado podrido, yogures caducados, una lata como dios manda -de tienda y todo-, o un agente tóxico inhalado quien ha destrozado a la familia de Alcalá de Guadaira. No hacen falta demasiados análisis bioquímicos para diagnosticar que está sociedad está muriendo por una masiva intoxicación de injusticia. Hace tiempo que está prendiendo y quien más quien menos nota síntomas. Cada vez cerca el mal a más personas. Las que ya no comen lo suficiente, las que ya no encienden la calefacción, las que no saben qué será de sus vidas -de esas vidas que tenían-, con el tajo sin piedad y sin freno a sus sueldos o pensiones y tantas otras cosas. Eran derechos humanos. Ahora son propiedad privada de alguien. Y con ellos, especula y se lucra. Pero estamos tan intoxicados que apenas discernimos la realidad.

*Publicado en eldiario.es

Nueva forma de protesta en Portugal

El vídeo es de muy mala calidad pero lo traigo por su relevancia. El Ministro de Finanzas portugués Vitor Gaspar participaba en la presentación de un libro. El auditorio… mejor lo veis (y que cunda el ejemplo).

(Gracias Gabriel Moreno @Gabri91MG)

Otra versión en el diario Público de Portugal.

El ECOFIN con la tijera

Se reúne uno de los órganos con más poder en la UE: el ECOFIN, el consejo de ministros de finanzas. Tan expertos como son y no les salen las cuentas, la economía europea va de pena. Y así lleva desde que se siguen las políticas de “austeridad”. Pero ellos insisten. A Chipre, después de saquear las cuentas corrientes de los ahorradores, le van a apretar el duro gordiano y le van a pedir lo que a los demás: que eche funcionarios y recorte servicios sociales por todas partes. Ahora resulta que se “equivocaron”, y en realidad el país necesita 23.000 millones. La diferencia de más de 6.000 va también a las costillas de los contribuyentes. Parece que unos cuantos potentados se llevaron el dinero aunque “no se podía”, no podían los ciudadanos de a pie, y ha engordado la factura. Piden también privatizaciones para que se sigan lucrando los mismos y venta de reservas de oro. Que Chipre se vaya al cuerno no importa, lo importante es que los acreedores cobren.

Con Portugal también están muy enfadados. El Constitucional anuló por ilegales parte de los recortes y hay que hacer más. Lo habitual: sanidad, educación, gasto social. Esto de la justicia y la democracia es un asco para los negocios, y merece un castigo ejemplar.

Para España, ese país que va tan bien según cuentan Rajoy y sus secuaces, solicitan más impuestos, tajo a las pensiones y una reforma laboral aún más agresiva.

¿Creceremos así y se solucionará la crisis? No, iremos a peor. Como vamos cada uno de estos países y el conjunto de la UE, pero… no tenemos a nadie quien nos defienda.

Mientras tanto son intocables las grandes corporaciones y millonarios particulares que tienen entre 16 y 24 billones de euros en paraísos fiscales, según ya hemos contado. Un tercio de la riqueza mundial. Traduzco: a nosotros por ejemplo nos suben el IVA o el IRPF cuanto estimen oportuno y no se puede ni rechistar. Estos no pagan apenas impuestos. Para ellos gobiernan los elegidos por una cuadrilla –amplia- de obstinados papanatas. Aunque sufren también los recortes, les consuela mucho decir: “Pues… el otro más”.

¿El futuro? Como las cuentas irán a peor…habrá que seguir recortando. No es un error, es auténtica mala voluntad. Una pura estafa. Pero mientras se consienta, así continuará.

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El gran desfalco que amparan los gobiernos

Mi amigo y gran periodista Juan Tortosa ha recopilado las informaciones que -muy calladamente- han aparecido estos días sobre lo que puede calificarse de un gran desfalco global, en efecto.

Esta chusma que nos gobierna -aquí y fuera- tiene el cuajo de pedir austeridad, de recortar servicios esenciales,  de ver a gente que por su culpa pasa hambre, a quienes se les niega la sanidad… mientras permiten que se evadan billones de euros y dólares sin costo alguno.  De ningún tipo. Ni en impuestos ni en responsabilidad penal. De hecho, el gobierno del PP en España acaba de colar uno de sus decretos para que ni siquiera vayan a la cárcel si pagan una multita. La impune Amnistía Fiscal, de todos modos, ya hemos visto como opera.

Los conservadores portugueses están yendo incluso más allá. El Constitucional ha fallado en contra de sus ajustes. Prometieron que, si tal cosa sucedía, “tendría consecuencias”. Se pensó que dimitirían como pedía la oposición socialista (allí tienen oposición socialista) y van y salen con lo siguiente: El Constitucional “ha creado inestabilidad” y solicitan reunión urgente con el presidente de la República (allí tienen presidente de la República y República) para “clarificar la situación”. De poner los pelos de punta.

Muchos de ellos participan incluso de la estafa:  130.000 políticos y empresarios de 170 países esconden entre 18 y 24 billones de euros en paraísos fiscales.

Así lo ha resumido Juan:

Se lo oí por primera vez este jueves en “La Ventana” a mi querido José María Izquierdo:
Millonarios particulares de todo el mundo tienen entre 16 y 24 billones de euros en territorios de fiscalidad reducida
Luego lo leí en “Le Monde”:
Y en “El País” Miguel Mora lo explicaba de manera muy gráfica:
El dinero que mueven los evasores de todo el mundo en los paraísos fiscales equivale a la suma de los PIB de Estados Unidos y Japón
En “El Confidencial” le ponían nombres y caras al asunto:
Jean-Jacques Augier, viejo amigo de Hollande y tesorero de su campaña electoral; Imelda Marcos jr., el presidente de Azerbayaán, la ex mujer de Marc Rich, la baronesa Thyssen, la mujer del viceprimer ministro ruso…
Pero esto es solo la punta del iceberg. Se calcula que en este desfalco global están involucrados 130.000 políticos y empresarios de 170 países. Porque conviene repetir la cifra del fraude: entre 16 y 24 billones de euros.
Estos datos son producto de una investigación que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una agencia de periodismo de datos que tiene su sede en Washington y en la que colaboran 160 profesionales de 60 países, entre ellos la española Mar Cabra.
Hace unos meses, esta agencia informativa estadounidense tuvo acceso a más de dos millones y medio de fichas robadas por dos empleados “arrepentidos” que trabajaban en bancos y empresas de la Islas Caimán, Samoa, Singapur o las Islas Cook entre otros paraísos fiscales. Entidades que ofrecen servicios offshore (de deslocalización) y que tienen organizado un sistema de evasión fiscal, tan escandaloso como gigantesco, que blanquea miles y miles de millones procedentes, como decíamos,  de 170 países diferentes en todo el planeta.
Todo ese dinero estaría camuflado nada menos que en 120.000 sociedades opacas. En “El Confidencial”, el medio español que participa en el trabajo, explican el proceso así, transcribo textualmente:
Para afrontar este trabajo, el grupo de periodistas aglutinados en torno a ICIJ ha colaborado con responsables de importantes medios internacionales como el periódico británico The Guardian y el consorcio público de medios BBC, el diario francés Le Monde, la cabecera y emisora alemanas Süddeutsche Zeitung y Norddeutscher Rundfunk, el estadounidense The Washington Post, la televisión pública canadiense CBC y otros 31 asociados más de todo el mundo, entre los que figura El Confidencial. Fruto de esta colaboración de 90 periodistas en casi 50 países se han descubierto secretos y negocios ocultos de políticos, estafadores y grandes fortunas de todo el mundo.
Los archivos filtrados han proporcionado datos y pruebas (transferencias de efectivo, fechas de incorporación, vínculos entre sociedades opacas y sus dueños) que ilustran perfectamente cómo el secreto financiero internacional se ha ido extendido progresivamente a lo largo de todo el mundo, permitiendo que ricos e influyentes puedan evadir impuestos, al tiempo que en ocasiones llegan incluso a generar o amparar situaciones de corrupción castigadas por la ley. En total, la investigación revela los intereses ocultados en paraísos fiscales de personas y compañías a lo largo de más de 170 países y territorios.
Este botín de documentos representa LA MAYOR CANTIDAD DE INFORMACIÓN PRIVILEGIADA  sobre el entramado offshore JAMÁS OBTENIDA. El tamaño total de los archivos, medido en gigabytes, es más de 160 veces mayor que la filtración de documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos realizada por Wikileaks en 2010.
Pues bien, a pesar de las descomunales dimensiones de este escándalo, la mayoría de las portadas de los medios de todo el mundo lo están obviando.
¿Por qué?

España no es Portugal

En nuestras retinas todavía la brutal carga policial que reprimió la protesta popular en Madrid el 25S en su intento de rodear el Congreso de los diputados pidiendo más democracia. Y, en el ánimo, el estupor por la violencia con la que se quiere castigarla. Pero también la vigilia portuguesa ante el Palacio presidencial de Belém en Portugal que, solo 4 días antes, culminó cantando, en paz absoluta, el Grándola vila morena, himno de la Revolución. La huelga general en Grecia.

“España, junto a Grecia y Portugal… a la cola de Europa”. La frase mil veces repetida nos persigue como un estigma. Y es que nuestras trayectorias se cruzan una y otra vez en la Historia. Los que menor salario cobramos de la UE15 (anterior a la ampliación al Este). Donde menos invierte el Estado en lo que llaman “gasto” social, bien patente en sus resultados. Tres países rescatados, acosados, por la crisis de la deuda especulativa. Tres sociedades recortadas hasta la extenuación que, lejos de ver el final del túnel, cada vez ahondan más su recesión.

Un destino paradójico hace que España y Portugal siempre muevan ficha al mismo tiempo. Los dos se aventuraron al mar en busca de Imperios que terminarían por perder casi simultáneamente, dejando su idioma en millones de ciudadanos. El siglo XX los unió en sendas dictaduras que se prolongaron cuatro décadas. Nuestros vecinos reventaron la suya, sin un solo tiro, con los claveles del 25 de Abril en 1974. Un año después España se abre a la democracia, tras la muerte de Franco, con una “Transición” negociada en precario bajo la bota de los vencedores. De la mano entramos en Europa, en la hoy UE, en 1986. Y, ahora, camino parejo de “reformas” neoliberales para alimentar los bolsillos de unos cuantos a costa de la población.

Grecia tuvo también su Golpe de Estado. Los Coroneles sujetaron al pueblo más tarde y menos tiempo (1967/74) pero dejaron su impronta. A los griegos nos une en particular la corrupción y la tolerancia social a la corrupción que siempre termina por ver emerger su caspa putrefacta, evidenciando cómo ésta pudre las raíces de cualquier Estado.

Los caminos entre España y Portugal son más parejos pero divergentes al mismo tiempo.  No mantienen monarquía para empezar (Grecia expulsó la suya por otro lado). Portugal rompió con el pasado en 1974, nosotros nos apañamos una democracia “ad hoc”, sin dirimir responsabilidad alguna por la dictadura. A Portugal, eso sí, la vendieron por parcelas los sucesivos gobiernos. Y hace muchos años que supieron de las “bondades” del FMI. En España todavía no se ha consumado absolutamente el expolio público, pero ya queda poco.

El premio Nobel de Literatura José Saramago aventuró en “La balsa de piedra” (1986) la posibilidad de una Iberia unida, más fuerte como interlocutor ante Europa y el mundo. En su metáfora, desgajaba del continente la península ibérica que, a manera de isla flotante y símbolo de valores, viajaba unida en dirección a América. Hace cinco años intentó revivir la idea de la unificación que nunca le abandonó. Ganaríamos mucho los españoles inyectándonos algo del carácter y educación portugueses.

Grecia es ya un despojo a manos del neoliberalismo. Empecinado en votar lo establecido, sucumbiendo al miedo, sin dejar de salir a la calle –ahogados- sus ciudadanos. Pero es de nuevo Portugal el espejo donde mirarnos. Su economía se hunde al 3,3% tras soportar, disciplinados, todos los recortes que la Troika ha tenido a bien ordenar. Y el gobierno conservador –también persistieron en el error- de Passos Coelho siguió apretando el cuello de sus ciudadanos muy obediente.

Los portugueses, sin embargo, pacientes y sosegados donde los haya, saben decir ¡basta! Y sus protestas han conseguido que el gobierno se replantee la nueva ocurrencia de rebajar los salarios un 7%. El primer ministro ha dado marcha atrás y empieza a buscar dinero donde sí lo hay pero ningún neoliberal hasta ahora quería tocar: en los impuestos que no pagan las grandes fortunas.

La diferencia fundamental entre las dos caras de Iberia es la actitud de sus “Fuerzas del orden”. La policía portuguesa avisó que no reprimiría la manifestación de Belém. Aunque al final lo hizo mínimamente. Más allá aún fue el ejército portugués, con una carta a la que se ha dado escasa difusión en España:

 “Las Fuerzas Armadas, desde aquí, reiteran su firme convicción de que los militares nunca pueden ser un instrumento de represión para sus conciudadanos, de acuerdo a la Constitución que juraron defender”, escriben. Tras expresar su solidaridad con todas las iniciativas abordadas por la ciudadanía afirman que lo que  “en realidad se está haciendo” es: “Engañar,  utilizando el miedo y haciendo promesas que no se cumplirán, sabiendo que la gente está indefensa ante ellas” o “insistir una y otra vez que debemos aceptar la imposición de sacrificios para alcanzar una supuesta solución que está a la vuelta de la esquina, un poco más allá. Volver a doblar la dosis de estos sacrificios sin llegar a esas soluciones, por lo que siempre pagan las consecuencias los mismos. Mientras que a la vez, tanto en Portugal como en otros lugares, se acumulan riquezas sin límite, evitando que otros puedan obtener los salarios justos que se merecen por su trabajo”.

En nuestra retina sí, la represión en España, la carcundia jaleando, la prensa internacional destacando la brutalidad de las fuerzas de la autoridad. Las felicitaciones cruzadas de la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y la propia policía. O Mariano Rajoy en su estreno en la ONU ante un hemiciclo prácticamente vacío… hablando de Gibraltar y la antaño vituperada Alianza de Civilizaciones de Zapatero, mientras se le cae España a pedazos. Conflictos mal enfocados, más recesión y todas las cifras económicas en despeñe.

En el dolor de la caspa patria, aún se puede unir la voz a la de nuestros vecinos y corear lo que ellos cantan con sentido: “ el pueblo es quien más ordena”. ¿O no reside en él constitucionalmente la soberanía?

 *Publicado en eldiario.es

Permitídme que hoy lo dedique. A Zé Moreira y a Pilar del Río.

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