Una relación oblicua con la verdad

La frase la dijo Ángel Gabilondo, candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid por el PSOE, en un debate electoral. Iba dirigida a Ignacio Aguado, de Ciudadanos, pero le encaja como un guante a las tres derechas españolas. Mantienen una relación sesgada, torcida, con la verdad. Como catedrático de Filosofía, antes de entrar en política Gabilondo impartía clases de Metafísica, Hermenéutica y Teorías de la Retórica y de Pensamiento Francés Contemporáneo. Hay un abismo alucinado entre Gabilondo -incluso entre una joven progresista como Isa Serra en el debate de Telemadrid que yo vi-, y esas criaturas voraces y depredadoras en las que ha degenerado la derecha española. Ése es uno de nuestros principales problemas, de todos los ciudadanos.

Tienen una relación oblicua con la verdad. Es decir, mienten como bellacos, para entendernos, como seres sin escrúpulos. Una y otra vez.  Sustentan sus éxitos en datos falsos o inexactos con el fin de embaucar a la ciudadanía y aprovecharse de su buena fe o su estupidez. La sociedad precisa  soluciones que se relacionen de forma recta con la verdad, directa. Las necesidades se cubren con realidades, no con cuentos.

Las tres derechas se manifiestan de forma similar, lo hacen sus líderes nacionales en los debates. Sus mentiras son extrapolables allá donde hablen. No es lo mismo tener deudas que no y cuando  Díaz Ayuso (PP) miente al decir que “Madrid es la región menos endeudada de España” cuenta con un presupuesto irreal. Miente de hecho, con enorme frecuencia. Vox parece basar su propaganda en falacias, doblemente peligrosas, al entrar de lleno en temas esenciales como sanidad, educación, o derechos. Vean la respuesta de un cirujano, destacado defensor de la sanidad pública, a las mentiras de Monasterio que han encontrado un público.

Aguado, como el resto de portavoces de Ciudadanos, ha tomado el papel más agresivo en la pugna por liderar la derecha. Con múltiples datos falsos que se exhiben en patéticos cartelitos. Es mentira que Gabilondo le diera “el mayor tajo a la educación en España” como afirma. Por el contrario  las becas universitarias “subieron a los 1.500 millones de euros. Sigue siendo el récord histórico en España, aún por superar”, escribe Ignacio Escolar, director de eldiario.es en este nuevo recuento de engaños. Añade que, por el contrario, “la Comunidad de Madrid es la que menos gasta por alumno de toda España, aun siendo la más rica”. Así funcionan. Para su auditorio.

Algo muy grave ocurre cuando los medios han establecido detectores para las mentiras de los políticos como sección fija. Y cuando la sociedad víctima de sus falacias no reacciona como sería lo natural. Llama la atención ese rasgarse las vestiduras por si se usan formas diferentes en la sesión inaugural de la legislatura, y se vea tan poca alarma por las mentiras que utilizan los políticos que tienen mucha mayor trascendencia en la vida social. Algunas falsedades nos han salido muy caras. Las de José María Aznar y la guerra de Irak, por ejemplo. La gran mentira que le costó la vida a muchos ciudadanos. Y desde ahí, elijan en todos los campos. 

Caminar sobre la mentira es hacerlo sobre un cenagal de arenas movedizas. Plantar una estructura de vida sobre ese suelo conduce al fracaso. Es ir a la despensa, a colegios y universidades, a hospitales, creyendo que se nutren de lo necesario y no encontrarlo. Enfilar un objetivo consultando un mapa en que faltan datos esenciales. Conducirse con el GPS o la brújula averiados y toparse con una verdad indeseada que hubiera precisado conocimientos previos para afrontarla. Y, por encima de todo, está dando la confianza en asuntos esenciales a gente que no lo merece, capaces de engañar a quien sea por lograr sus objetivos personales.  Ya sé que mentir se entiende como un juego político, ese es el problema. El juego es entre políticos indecentes o con la moral laxa.

Y los medios de sus empresas S.A. o limitadas en la ética. Siguen las portadas, los artículos, desde los más zafios a los medidos y titulados a conveniencia del proyecto. Proclive a la derecha o en el mejor de los casos al “sistema”.  Al que da de comer a sus corporaciones y a ellos mismos. Cada noche, Gonzalo Semprún recopila primeras y segundas páginas en Twitter. Simplemente echen un vistazo para deducir, en verdad, para quién o para qué trabajan muchos de ellos y si tienen una relación oblicua o directa con la verdad. Hay mucho poder municipal y autonómico en juego.

Se dice que la derecha española es la única en Europa que no venció al fascismo. Lo cierto es que comulgó con el franquismo, se fundó en el franquismo. Y nunca se ha limpiado. Hasta regresar a este momento en el que nos plantan en las instituciones a la ultraderecha oficial otra vez. La imagen de diputados de Vox en el Congreso al abrirse la legislatura es dolorosa al límite. Y a la derecha de los Casado y Rivera no les molesta. A casi nadie ya. Los han colocado en las pantallas, en los debates, como una opción más. El artículo de Iñigo Sáenz de Ugarte, aquí, señala esos debates, como “un escaparate para las ideas xenófobas de Vox sin que los demás candidatos creyeran necesario contestarlo”. Las diatribas sobre espejos equidistantes es otra de las falacias de este momento.

Está inscrito ya en la costumbre y tradiciones de la derecha española y asimilados usar lo que llaman mentiras piadosas. Enmascarar la realidad, dilatar en el mejor de los casos lo que en todo caso llegará, privando al afectado de los medios que hubiera necesitado para preverlo. Desde pequeños. Educa mejor el carácter y la conciencia explicarle a un niño, con palabras acordes a su edad, por qué no puede beberse un vaso de champú que engañarle con que lo hará más tarde.

Y sin embargo falsear la realidad es un recurso ampliamente utilizado. Aquella película, La vida es bella, de Roberto Benigni, Oscar de 1997, que tanto gustó, lo mostraba a la perfección. El padre ahorró al hijo pequeño algunos tránsitos del fascismo para acabar de bruces en él y huérfano de toda mano. Estaba basada en un hecho real. Aquel niño sobrevivió y vivió hasta los 91 años. ¿Por el sacrificio del padre? No. Por azar. No suele haber relación causa/efecto en casi ningún paño caliente. Al contrario, incluso.

La vida vuelve a teñirse de peligrosas sombras de fascismo, y no es nada bella la idea. Se afrontan mejor con la verdad, sin duda. Cuesta entender las mentiras interesadas y la tibieza y la indefinición. Desde el rigor y el coraje.

Una delgada línea de separación entre mundos casi opuestos. Aquí y ahora, nos vemos inmersos en la veta española. La derecha tiene una relación oblicua con la verdad, porque, en muchos casos, tiene una relación oblicua con la democracia.

 

*Publicado en eldiarioes 21/05/2019

El PP en ruina y demolición

Es de imaginar la escena. El patriarca de la familia de rancio abolengo –alta cuna, baja cama, diría Cecilia– reúne a sus miembros y, con gesto circunspecto, expone la situación de quiebra. “Andrea, tienes que dejar el escaño. Hay que repartir lo poco que queda, y José Ignacio y Mari Mar necesitan un sueldo”. El drama del PP es que la lucha ya no es siquiera por el poder sino por las gachas de cada día. O el jamón “pata negra”, entendámonos. El Partido Popular ha obtenido solo 66 diputados –la mayor debacle de su historia–, perdiendo 68 respecto a 2016 en el Congreso. En el Senado se han dejado 74 escaños, 74 sueldos menos. Más otros cargos que se derivaban de ellos. Demasiado ERE de golpe. En dinero son 257.430 euros al mes en ayudas públicas para, entre otras cosas, pagar a sus 451 empleados.

La pérdida de tanto poder implica que ya no hay puertas giratorias para todos. No todos pueden colocarse bien y menos con el futuro que se les avecina. El economista Daniel Lacalle, que ha renunciado a su escaño, tiene la vida resuelta en sus muchos empleos y asesorías. Iba para ministro de Economía y sentarse en una silla del Congreso no es lo mismo. Mari Mar Blanco, que quedó fuera, no encontraría, en cambio, nada mejor. Y Echániz, el consejero de Sanidad de Cospedal que desmembró la pública en Castilla-La Mancha, es muy querido en la casa y tenía un asunto pendiente de sus tiempos en el gobierno de Gallardón en Madrid. El acta de diputado le libraría, de momento, de ser imputado en la Operación Lezo. Para ello iba en el puesto número 8 por Madrid, nadie pensaba que no fuera a salir.

Andrea Levy sacrifica su carrera ascendente. Su puesto como concejala de Madrid está asegurado al ir en el número 2 para apoyar la liviana candidatura de Martínez Almeida y le hacen dejar el acta de diputada en el Congreso. Levy es una política fiel al partido, sin reparar en nada. Le pidió Rajoy ir a apoyar la reelección de Baltar en Ourense y allí se plantó pese a un turbio asunto que podríamos denominar sexual y laboral del cacique gallego.

La carambola o jugada maestra ha sido convocar elecciones generales apenas un mes antes de las municipales, autonómicas y europeas. El PP tenía que gestionar su derrota en el Congreso y el Senado para no seguir perdiendo votos también en los comicios de mayo. Otra debacle en ayuntamientos y comunidades autónomas sería dramática. Y en las europeas, que son las mejor remuneradas. Pero parecen incapaces de cambiar el rumbo. No se puede con los candidatos que han presentado.  Inexplicablemente, como si no hubiera nadie más.

El PP ha emprendido una carrera suicida a la mentira y el despropósito que ahora enarbolan Díaz Ayuso y Martínez Almeida en Madrid, con la inestimable ayuda de Cayetana Álvarez de Toledo, a quien le ha sabido a poco quedarse como única diputada del PP en toda Catalunya. La penúltima de la insólita candidata Díaz Ayuso la ha llevado a decir que “el PSOE necesita multiplicar la pobreza para vivir de ella” porque  están “en contra de quienes peor lo pasan”. Esto, después de ejercer el PP durante un cuarto de siglo como ‘el régimen de Madrid’, con los datos que sintetizaba Ignacio Escolar, da idea del personaje.

El suelo español se llena de ejemplos. Hemos visto hasta renegar de la marca PP.  Comprensible, en el donostiarra Borja Sémper, pero chirría al máximo en el caso de Xavier García Albiol, que ve hundirse el barco y demuestra no ser de los que se quedan a mantener el estandarte, con lo mucho que debe al partido.

Pablo Casado tiene bula, porque la tiene el PP, y aún han de reorganizar su salida. Por mucho que sea el caos en el partido, la ruina la ven con claridad. Hay que apretarse el cinturón y con la mayor discreción posible, tarea en la que cuentan con los medios informativos de la empresa. Una demolición como la que está atravesando el Partido Popular, con estas renuncias tan evidentes, tan de salvar los muebles, apenas ha sido destacada en la prensa generalista. Van en el mismo barco.

Comparemos el tratamiento dado al PSOE cuando las baronías y vieja guardia se reventaron a Pedro Sánchez a pocos días de cumplir el objetivo de dar el gobierno a Mariano Rajoy. Los más abyectos insultos eran para el secretario general, acosado por no cumplir las normas interiores y exteriores. O con las crisis de Podemos, amplificadas hasta el infinito y en la eterna letanía de su pérdida de votos. El PP de Casado se ha quedado en menos de la mitad de los escaños del Congreso y en el Senado ha sido una razia. ¿No es extraña la delicadeza con la que se aborda su caso? No hay puertas giratorias para tanto desocupado, ni –en su caso- sobres que lo alivien.

Los navajazos por las esquinas deben de ser para hacer una saga. Casado se hizo con el triunfo por el odio que despertaba entre muchos de sus compañeros Soraya Sáenz de Santamaría. Mucho más lista o mejor informada, por cierto, en hacerse con un empleo de lujo antes de las elecciones. Este PP, el de Casado, es hijo del que presidían Rajoy y Aznar, que nadie lo dude. La corrupción y los desvaríos comenzaron hace muchos años. Y, como todas las épocas de días de vino y rosas, acaban en derrota. De alguien, al menos. Más aún, el desastre del PP es el de la derecha española, ha contagiado incluso a quienes obraban con rigor en este desbarajuste.

Ciudadanos sufre también el lastre de la deriva de todos ellos hacia la extrema derecha. No ha recogido los votos perdidos por el PP apenas. Y lo saben, pese a sus proclamas. Se nota. Albert Rivera aparece cada vez más tenso, histriónico e hiperventilado. Contagiado del ayusismo incluso. Insistiendo en pactos de Sánchez “con los separatistas” –inexistentes hoy, miren la composición de la Mesa del Congreso– o con “los podemitas” o como guste llamarlos. Parece incapaz de entender que son opciones políticas legítimas y democráticas, lo que no ocurre con sus asociados –de facto– en Andalucía, o donde surja, de Vox. Villacís ha dicho que no tiene ningún problema en pactar con ellos la alcaldía en Madrid. Lo mismo que muchos otros candidatos de Ciudadanos y el PP. Vox les ha fagocitado porque se abrieron a las ideas que forman parte de su ADN también. La caricatura, peligrosa caricatura, de la derecha.

No está boyante Vox tampoco. Empieza a verse cómo funciona el pacto de la triple derecha en Andalucía, el laboratorio de pruebas. El gobierno de PP y Ciudadanos, apoyado por Vox, ha bajado impuestos a los ricos, pagan a 38 altos cargos la ‘casa gratis’ que querían suprimir desde la oposición y no se cortan en lanzar duros ataques a los derechos sociales y las libertades. En particular, los de la mujer o la Memoria Histórica. La UE no entiende esas alianzas, menos en el caso de Ciudadanos, a quienes vendieron con otra etiqueta.

La derecha, en estado de ruina y probable demolición. Sus líderes se encuentran en la cuerda floja. Habrán de operar cambios. La familia del PP reparte lo que va quedando. Con la cabeza alta y soberbia de Álvarez de Toledo, la sonrisa estirada en mueca de Pablo Casado o los ojos desvariados y lengua desatada de Díaz Ayuso. Pero todavía hay mucho interesado en que este nefasto equipo siga en las cuotas de poder que le queden. Y, sobre todo, mucho Paco ‘el Bajo’ y mucha Régula, nada santos inocentes, dóciles sirvientes de las tradiciones que marcan los señoritos sin el menor cuestionamiento.

 

 

*Publicado en eldiarioes 17/05/2019

Va por ti, 15M

Siempre en la encrucijada decisiva. Con más voz que peso. Con más silencio, cuando se apaga. La ciudadanía española se despierta a ver si esta vez no la sepulta la costumbre, todas las costumbres. Aquel 15 de mayo de 2011 era como siempre San Isidro, la fiesta del patrón de Madrid. Las dos Españas. Las rosquillas convivieron esta vez con la indignación sosegada de las plazas.

En el mando oficioso del mundo, reinaba Barak Obama con su Premio Nobel de la Paz en la estantería de la Casa Blanca. Obama, Bruselas en pleno, el FMI, habían conminado a Zapatero a realizar “reformas” neoliberales en España. Lo que nos faltaba, aplastados como estábamos por la burbuja inmobiliaria y seculares deterioros. Hoy tenemos a Donald Trump en ese trono. Preparando guerras donde gastar lo invertido en armamento. Sus preferencias actuales –Venezuelas aparte se decantan por confrontar con Irán. Ya tiene desplegado poderío marítimo en la zona y dicen en The New York Times que los planes incluyen el envío de 120.000 efectivos. La UE rechaza la escalada bélica del trumpismo pero ya veremos. El presidente imposible suele salirse con la suya. España ha tomado la iniciativa de retirar la fragata “Méndez Nuñez” a un alto coste. “Se arriesga a pagar un precio político, militar y sobre todo comercial”, escribe Jesús A.Nuñez. Quedarse también tiene notables riesgos. Trump es el riesgo. Y Europa ya no es aquella del 2011 que acogotaba la tijera de Merkel, ahora extiende sus garras la ultraderecha filofascista. Precisamente,Trump y Orban la sellan en Washington en temible alianza.

No queríamos ser mercancía en manos de políticos y banqueros aquel 15M. Lo somos. Y peor aún sería de no haber sufrido la derecha la catarsis que, arrojándoles a un agujero negro, nos ha servido esta purria de impresentables líderes. La indignación de las plazas entre tanto se desmembró en los diversos imperios de la coma que no encaja o los egos por domesticar. Incluso por el desencanto. Los establecidos con etiqueta progresista nunca perdonaron la rebelión y el cuestionamiento de su poder.

Bajo la égida del PP de Mariano Rajoy, convertido en “el deseado” hoy a tenor de lo que vino, sufrimos mayores quebrantos. En sanidad pública, en educación. La Reforma laboral logró sus objetivos: sueldos más bajos, menos derechos, trabajo más precario. Y sigue en vigor. Huyeron en masa de España los jóvenes en busca de empleo. Y no han vuelto. Los que se quedaron viven un viacrucis. España es el segundo país europeo con más becarios: dos de cada diez tiene más de 30 años. Se dieron hachazos brutales a la investigación y a la cultura, y ahí seguimos. Podía ser peor. Se dan pasos positivos como el aumento del salario mínimo a 900 euros, pero queda buscar bienes mayores e ir superando el eterno mal menor.

Ideológicamente, la marcha atrás desde 2011 propició alientos indeseados: la ultraderecha emergió orgullosa de aquellas cloacas nutridas por un franquismo que nunca se erradicó.

Cartel del 15M
Cartel del 15M

“I don’t believe you”. “No te creo”, no creo en ti, un vacío blanco sobre fondo de sangre. Pero el toro, la caza y las pistolas regresan con fuerza, con la que les alienta y les permitimos, en las nostalgias de la España empeñada en atascarse. El torero Morante de la Puebla lo rubrica secando las lágrimas de un animal torturado y herido, antes de matarlo. Qué gesto, dicen los aficionados al sádico espectáculo. Ha ocurrido en la Feria de Sevilla. Maldita crueldad ante el miedo y el dolor que provocan lágrimas hasta en un toro. “I don´t believe you”.

Frente a la involución, los avances. El feminismo emergió como nunca en este período. Acosado por el Trump que no cesa y todas la manadas sueltas. Las mujeres somos fuerza decisiva si se ahuyentan los cantos de sirena de las que, desde la política, trabajan a favor del machismo. Son las menos. Tal vez.

Desde aquel 15M, la justicia hizo caer –o fue más evidente la careta de los grandes corruptos, quizás no de todos. Convirtió en mercancía también la libertad de algunas personas incómodas. El periodismo independiente se asentó dejando en evidencia al que está al servicio del poder. No a todo, tampoco. San Isidro es muy persistente. El pobre labrador, no me malinterpreten, no tiene culpa de repoblar el mes de las fiestas madrileñas más castizas, casi siempre con unas elecciones que aprovechar.

En 2011 leíamos al premio nobel de economía Joseph Stiglitz, a Naomí Klein con sus alertas decisivas, a José Luis Sampedro y a Stéphane Hessel. Hoy Juan Ramón Rallo marca tendencias y repite que alguien es mentiroso. Se destacan sin matices y fisuras los logros de Donald Trump en los Estados Unidos. Aunque persistan focos de pobreza extrema contada por millones de personas. Y nos cuenten desde allí que los trabajadores de la mayor cadena de supermercados, Walmart, cobran sueldos por debajo del límite de la pobreza. Los gerentes, 175.000 dólares al año de promedio.

El Twitter que hervía de noticias y comunicación se ha llenado de pirañas. Y medio mundo como mínimo, ve la serie Juego de Tronos y la comenta apasionado. Los exquisitos no, porque hay que distinguirse. Dejemos un margen también a los rebeldes con causa. Ve la serie, previo pago. Juego de poder, amor y muerte. Se estrenó en EEUU y Canadá en abril de 2011, siempre 2011. Amor impoluto ardiendo entre las cenizas. Y odio, el que crea el fuego que abrasa. Los más mayores vamos teniendo ausencias tronzantes, y también encuentros inspiradores que nunca faltan mientras se mantienen abiertos los ojos del corazón.

El poso de la información compartida, de la avidez por saber, quedó. Y la certeza de que, si nos ponemos a ello, somos muchos más de los que dicen que somos. Los que buscamos cemento bajo los adoquines, en vez de arena de playa pero seguimos apostando por entronizar la imaginación. Aquellos que luchamos con flores contra la guerra y la tiranía, pero no desdeñamos plantar cara con energía. Los que nos unimos en protesta masiva cada vez que algo se tuerce de forma insoportable. Ahora ya solo en lo insoportable, dadas las leyes mordaza vigentes todavía. Los que nos empecinamos en seguir creyendo que los sueños vuelan más alto arrancados desde el suelo. Los que siempre empezamos otra vez.

Va por ti, 15M, de cuando fuimos innovadora y libre Marca España. Así lo vio France 2

Por Europa, por la democracia, por nuestro papel en el mundo

Los europeos apenas tienen interés por Europa, o por la UE para ser más exactos. La coincidencia en España de las elecciones al Europarlamento con las municipales y autonómicas aún devalúa más los comicios a una Unión que decide sobre nuestras vidas. Líneas maestras de la economía y los sectores productivos,  sueldos, política fiscal y contable, decisiones y normas de todo tipo que se traducen en hechos consumados.  Europa sigue siendo una buena idea, la mejor idea, aunque no esta Europa. De hecho las elecciones del 26 de Mayo son decisivas para darle un giro. Y poner freno, también en Europa, al fascismo.

Necesitamos una Europa fuerte en un momento que vuelve a ser tan convulso como el de los años 30 del siglo XX. La UE pierde voz ante los envites de los Estados Unidos de Trump y, lo que es peor, esa especie de internacional neofascista que ha colocado a Bolsonaro en Brasil y a varios otros en países latinoamericanos, algo menos tiznados pero en la misma onda. La ola que se extiende por la propia Europa como respuesta a las nefastas políticas que se han seguido. Económicas y en derechos y libertades.

La Europa organizada en un club de países era intensamente roja socialdemócrata cuando cayó el Muro de Berlín en 1989. En 1995, en la decisiva Europa de los 15 que aprueba en esa fecha el “euro”, 11 de ellos tenían gobiernos de este color. Hoy, por el contrario, predomina con intensidad el azul. El grupo de los Populares Europeos es el mayoritario, seguido de los socialdemócratas. Su gestión ha desembocado en una crisis que hace temer por las estructuras de la propia UE. Las elecciones del 26M prevén un aumento potente de la ultraderecha que puede darle el golpe definitivo.

La Unión Europea es un mastodonte burocrático. Con un presidente fijo de la Comisión (el gobierno) y otro rotatorio de países por semestres (que viene a ser de promoción casi turística), quien realmente decide es el Consejo Europeo formado por los Jefes de Estado y de Gobierno. Quienes mandan son los diferentes nacionalismos y de una forma desproporcionada en función de su peso.

Desde la entrada del euro como valor contable –con abultados errores de previsión- ha aumentado la distancia entre los países ricos y pobres de la UE. En todos los terrenos. Los ciudadanos salieron perdiendo, salvo alemanes y holandeses. Los más perjudicados fueron  italianos y franceses, con más de 70.000 euros y casi 56.000 euros por cabeza, respectivamente. España, también, en cuantía menor: 5.031 euros por habitante. Son datos del artículo de Andreu Missé en eldiarioes. Añade las caídas del PIB per capita desde la crisis. La de España ha sido de las más intensas:  ha pasado del 104,1% al 92%.

Nos cuentan que el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en la Unión Europa ha disminuido en 2017 respecto a 2016.  Han pasado a ser 118 millones de personas las que se encuentran en esa situación atenazante. Más de cien millones de europeos, aunque sean otros 5 millones los transferidos a otros apartados: los que tienen algunas o muchas dificultades.

El triunfo del PSOE español ha alentado a sus colegas europeos. Todas las encuestas siguen dando ganador al PPE y manteniendo el equilibrio de fuerzas tradicional. Pero no se descartan cambios influidos por España. Euforia socialdemócrata y pesimismo conservador por la debacle del PP español.  Preferible, al menos, el llamado socioliberalismo que el ultra y con posiciones altamente conservadoras. Objetivo fundamental conjurar la amenaza que supone la ultraderecha. Y que hace estas elecciones doblemente decisivas.

Ultraderecha, Brexit británico, el mantenimiento de la estructura de poder, la primacía del Consejo, la salida anunciada de pesos pesados como Angela Merkel, la apuesta por viejas glorias de las políticas nacionales para el Parlamento. Todo influye en un barco que zozobra en sus fines aunque se mantenga por inercia.

La austeridad y las desigualdades que propician las políticas neoliberales han dañado a la UE, como muestran los datos, pero más aún el abandono de sus señas de identidad. El trato a los refugiados ha abierto una brecha lacerante en el corazón de Europa. Los vimos llegar ateridos de frío y miedo, y los encerraron o los echaron a patadas. Los vimos morir y volvieron la vista para otro lado -los dirigentes y multitud de ciudadanos, no todos-. La UE encargó a la Turquía de Erdogan, previo pago, que se ocupara del embrollo y siguieron cerradas multitud de conciencias. Ningún europeo de raza, ningún demócrata de verdad, puede entender cómo la vida humana perdió todo valor, atendiendo a alguna cuenta de resultados contables.

Desde hace años se venía viendo que el gran peligro de Europa era el auge del fascismo. Se hizo oídos sordos también a cómo se sacrificó incluso a los propios ciudadanos de la Unión Europea. Con Grecia empezó todo. Lo destaco a menudo porque es esencial. No paran de pedir disculpas los responsables. Se pasaron un poco, dicen, y costó vidas y bienestar, costó democracia.  Hay que hundir a Grecia, para salvar a España, llegó a decirse. De las políticas sociales que llamaban -y llaman- despectivamente populismo, mientras se les llenaba Europa de ultraderechistas sin alma y sin cerebro.  Había que preservar además a los bancos –principalmente franceses y alemanes- expuestos a la deuda griega. Un informe interno del FMI confesó en 2018 que sacrificó a Grecia por presiones políticas. A cambio de devaluar a los ciudadanos griegos. Y a los de otros países como demuestran ya las estadísticas. El nuestro en un grado notorio.

La importancia de las elecciones es enorme, mucho mayor de cómo los votantes la aprecian.  No es una urna accesoria. Para los más de 500 millones de personas que componen la UE. Recuerden que hay más de 100 millones riesgo de pobreza o exclusión social, y que podemos darnos por contentos porque se ha reducido la cifra.  Voten de nuevo por la cordura y contra el fascismo. Contagien al resto de los socios, si pueden.

Pensar en Europa es pensar en cada uno de nosotros y en nuestro papel en el mundo, el de los europeos. Los equilibrios se han alterado con las nuevas viejas tendencias. . Los intereses cruzan mares para convulsionar las relaciones con China o los poderosos países de Oriente Medio. Riesgos a afrontar, sensatez por la que luchar. Hay que fortalecer Europa, la Europa democrática y hacerla de verdad de los ciudadanos.

 

 

*Publicado en eldiarioes

 

La soberanía nacional no reside en “los mercados”

Los líderes políticos se reúnen para ver quién y con quién es presidente del gobierno y quién se hace con el título de consuelo: líder de la oposición. Una figura desfasada cuando, roto el bipartidismo, es escasa la diferencia entre los segundos del podio. La novedad de la temporada es el pronunciamiento de Albert Rivera que, tercero en escaños, se ha autoproclamado precisamente Líder de la Oposición, como si de un Guaidó se tratase.

Un juego en el que ocupamos mucho tiempo, comentando posturas y anécdotas, aunque sea el fondo lo trascendental porque decide pautas políticas que nos afectarán a todos. En principio. A salvo de injerencias, que también pueden ser previstas en los acuerdos y que desplazan nociones básicas. “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”, según el artículo 1º de la Constitución española en su epígrafe 2. En ninguna parte figura que resida en “los mercados” o que los países sean empresas mercantiles, como se está imponiendo por la ideología dominante de la derecha.

Los mercados opinan como entidades en los medios, los ciudadanos lo hacemos con el voto. Cada día ellos, nosotros cada cuatro años como norma que se rompe a menudo. El líder de la sanidad privada en España, dueño de Quirón Salud, ha sido uno de los últimos en comparecer para decir que confía en que la derecha siga gobernando en la Comunidad de Madrid (dado que era en Madrid donde hablaba). La derecha ha favorecido en gran modo su expansión en toda España. Este “mercado” pues opta por la derecha. Por los partidos que defienden sus intereses, que no suelen coincidir estrictamente con los de los ciudadanos.  Y muchos otros mercados y promotores. No pasa el día en el que nos cuenten lo mucho que agradaría a “los mercados” una alianza de Gobierno entre PSOE y Ciudadanos.

Vivimos en sociedad y, en consecuencia, nos organizamos en una serie de objetivos comunes. Con reglas, derechos y obligaciones para su mejor logro y, desde luego, a través de la cooperación. En las sociedades hay temas mucho más valiosos que ganar dinero por encima de todo. El bien común, la salud, la educación, la defensa de los propios derechos, el marco institucional para desarrollarlo, son infinitamente más importantes que la cuenta de beneficios de una empresa u otra, necesarias en su justo lugar. Los beneficios de las personas no se evalúan en euros. Mírense algo tan de uso habitual como el Índice de Desarrollo Humano para comprobar que las personas cuentan mucho más que las anotaciones contables.

El partido de Albert Rivera y él mismo son destacados defensores de que los países se comporten como empresas. Hasta fichaje de talentos hacen. De talentos liberales. En el marco, eso sí, de un españolismo febril, acosado por separatistas y malvados de similar pelaje. Como el PP,  pero los populares andan ahora perdidos en la inmensa estepa de la sinrazón sin parar de dar vueltas a sí mismos y se han moderado levemente.

Pablo Casado ya ha elegido en estos días de tanteos negociadores ser cabeza de la oposición y que Rivera se abstenga para elegir a Pedro Sánchez presidente del gobierno sin que tenga que depender de Unidos Podemos y lo que sería peor: de los temibles separatistas, rompedores de España y asimilados. Los españoles de mal y sus votantes, para entendernos.

Pero Rivera quiere ese puesto. Si hay que saltarse trámites democráticos –el porcentaje de votos-, se saltan. Él se siente líder de la oposición y no hay más que hablar. Rivera ha dicho al salir de hablar con Sánchez  que “Ciudadanos va a hacer una oposición para que “venza España”, esa España compuesta solo por españoles “de bien” como él.  Ciudadanos va a estar al quite para librarnos de los desmanes del Gobierno de Sánchez. El “presidente fake”, según la segunda voz naranja, Inés Arrimadas. De Okupa pasan a Fake, que no falte la juvenil K para distinguirse de las otras derechas que no son tan modernas. ¿No dan ganas de llorar?

Pablo Iglesias ha salido de la reunión con Sánchez diciendo que si en algo han estado de acuerdo es en ponerse de acuerdo, en que la fuerzas progresistas alcancen acuerdos. Que llevará tiempo pero que hay buena voluntad y empatía, que se ha labrado en estos meses de cooperación desde la moción de censura. Ha pedido paciencia. En la España de las cloacas pesa más una palabra sincera fuera de tono  de la izquierda en pasados remotos que todos los abusos de esta derecha desnortada.  Iglesias propuso ser vicepresidente  en un gobierno de Sánchez en su día y desató las críticas de la jauría,  Rivera iba en el mismo puesto y con el mismo presidente y se vio con muy buenos ojos. Creo que la soberanía nacional tampoco reside en los trajes masculinos de chaqueta y pantalón oscuros.

El domingo por la noche media España se emocionó con el Salvados que suponía la despedida de Jordi Évole de este programa estelar de La Sexta TV. Y decidió hablar de su barrio, abriendo el micrófono a la gente corriente.  La que vive en la mayor parte de los barrios, pueblos y ciudades de España.  Emociones cotidianas que se encierran en las paredes de la propia historia.

Me besó antes de ir a trabajar y aquel día se acabó la felicidad“, contó una mujer. Perdió a su marido aquel día, cuando se cayó del andamio. Cada año, el andamio, la obra, la carretera, y otros arriesgados oficios se llevan a un elevado número de trabajadores: 652 en 2018, con un repunte, por cierto. Añadan más de 600 mil accidentes laborales con baja. Las familias rotas por la violencia machista, las desarraigadas por los desahucios.  Las que vuelven a pedir por la calle para dar de comer a sus hijos. Las que vieron partir a sus hijos a la emigración.  Las que viven con grandes carencias o padecen severa injusticia en primer grado. Y también las que ven llegar los regresos. Y los caminos de mejora a sus problemas cotidianos.

La gente corriente va en las carteras de los líderes políticos que negocian el gobierno en la Moncloa. Para usarlos políticamente o en la búsqueda de las soluciones que precisan. Para esto último pagamos impuestos, no para que nos privaticen los servicios a cambio de nada.  Cuando a Rivera, Arrimadas, Casado, Álvarez de Toledo, les dan arcadas al pensar en gobiernos progresistas, están despreciando la voluntad de una buena parte de la soberanía nacional, mayoritaria si hay acuerdos.

Bolsonaro, hombre del año. Cena suspendida por las protestas
Bolsonaro, hombre del año. Cena suspendida por las protestas

A “los mercados” les gustan los gobiernos como el de Bolsonaro en Brasil. Textualmente. Lo más granado del sector le organizó un homenaje como hombre del año para el 14 de mayo. Compañías áreas, bancos, firmas como Merrill Lynch, Credit Suisse, Morgan Stanley, Citigroup e HSBC  patrocinaron el evento que iba a celebrarse en el Marriot de Nueva York.   Finalmente ha sido suspendido por las protestas hacia el presidente ultraderechista de Brasil.  Sus recortes sociales, de libertades y de sentido común, no cuentan para los mercados pero sí para muchos ciudadanos.  Un gesto pero altamente significativo.

La soberanía nacional no reside en los mercados, sino en el pueblo español. De él emanan sus representantes en todos los estamentos de toma de decisiones. A través de la política. Para los ciudadanos. Con los impuestos de los ciudadanos. Por el bien común. Con este bastidor de libertades, obligaciones y derechos, la danza de líderes y medios negociando su papel muestra una imagen más nítida.

Y si lo correcto, los principios básicos de la Constitución -todos, no solo el reducido paquete que enarbola la derecha- parecen demasiado utópicos, que se elija al menos lo más parecido. No, lo opuesto.

*Publicado en eldiarioes 7/05/2019

corte.ingles.madre

Las madres de El Corte Inglés son las hijas de las hijas de sus primeras clientas. Y se diría que aquel concepto de la mujer quedó prendido de sus paredes por más que esas estancias hayan visto en tantas décadas, precisamente el cambio de las modas. El grupo se creó en 1935, cuando Ramón Areces compró una sastrería fundada en 1890 en la Calle Rompelanzas de Madrid. Los grandes almacenes, que llegaron a ser los primeros de España, echaron a vender en 1940. En el muy sombrío 1940. Tras la guerra civil y el inicio de la dictadura, el régimen franquista –éste sí era “el régimen”- se dedicó con pasión a cortar las alas de las mujeres, muchas de las cuales habían emprendido fructífero vuelo en la República agostada.

Las mujeres supieron que su misión en la vida se resumía en ser esposas y madres. Secundariamente, “amas de casa”, y, de no disponer de medios económicos, también trabajadoras fuera. Aunque los maridos lo veían como un desdoro y difícilmente lo aceptaban. Varias series española que hemos visto en los últimos años mostraban ese papel y esas dificultades para cualquier otro desarrollo al margen del hogar.

Así pues, las madres de la época fueron y serán para siempre, al parecer, 0% quejas, 97% entrega –no dedicación, entrega- y un 3% egoísmo dejando una pincelada humana de imperfección del modelo. La suma da un 100%… de madre. Fue una mentalidad que se trabajó a fondo y que, con excepciones, iba adiestrando a la descendencia femenina y de paso a la masculina en su superioridad. La misión histórica de las mujeres impregnó las costumbres de forma que ha sido difícil sustraerse a su influjo en sectores conservadores, como se puede apreciar.

Una labor abnegada donde las hubiera. Una de las primeras cosas que aprendían las hijas era que el estado de pulcritud del hogar estaba por completo a su cargo. Que si, por cualquier desgracia, llegaban extraños a casa y había un plato sin lavar el estigma caería sobre el honor de las mujeres de la familia. A pensar en un futuro que incluía el matrimonio. De ahí, que las chicas “no necesitaran estudiar”. Para conseguir casarse, ayudaba ser “como la mujer del Cesar”, no solamente honrada sino parecerlo.

Hasta el 21 marzo 1963 -con media juventud mundial prendida de flores e ingenua bohemia-, no se derogó la ley que permitía a maridos y padres matar a sus esposas o hijas si las sorprendían en adulterio, y también a sus parejas en venganza. El argumento se basaba en que se había quebrado la certidumbre del marido sobre la paternidad de los hijos que  nacieran. Es decir, se protegía la paternidad. Si se ejecutaba o no, ni se sabía.  La restricción no fue solo de no poder ni abrir una cuenta corriente sin permiso del varón al cargo, como tanto se ha contado y ha costado creer. Para viajar al extranjero, incluso para tener pasaporte hacía falta “licencia marital”, que no se suprimió hasta 1975. Y España no era el Tercer Mundo, era Europa. La que entonces acababa en los Pirineos.

El cuidado de los hijos durante varias décadas correspondió en exclusiva a las madres. Alimentación, cambio de pañales, aseo, lavado de la ropa, levantarse a los lloros. 97% entrega. 0% quejas.  Muchos músicos dedicaban canciones a sus madres. Diciéndoles por ejemplo que eran las más bellas del mundo y ellas se emocionaban mucho.

Se diría que la mayor parte de las letras, incluso las melodías, en homenaje a las progenitoras han venido teniendo un marcado cariz cursi. Manolo Escobar le puso su ritmo característico y de hecho se le hizo su querer canto campero, y saturado de ripios,  al decirle cuanto la quería a su madrecita.

Así crecimos. Así se formateó esta sociedad. Vedando a las mujeres hasta la educación que es el principal pilar del progreso. Éramos en torno al 35% cuando yo estudié Ciencias de la Información. Si lo pensamos bien, los avances obtenidos –la mayor parte debidos a la voluntad y lucha de las propias mujeres- son espectaculares. Avances y retrocesos, con balance positivo, que hemos ido viviendo y sufriendo. Fue la mayor revolución del último cuarto del siglo XX, y sigue y se reaviva masivamente. Así se explica nuestro presente y así las involuciones que se intenta volver a imponer desde el fondo de las simas de un pasado con grandes telarañas.

El vínculo es enorme, en general. De las madres a los hijos, y de los hijos a las madres. Personal y no excluyente de cualquier otra actividad. Ya está bien de misiones históricas, de madres abnegadas.  O de mujeres incompletas si han renunciado por cualquier causa a la maternidad, no lo olvidemos.

El Día de la madre se organizó para mayo, el mes de las flores y de la Virgen María en 1965 como una fiesta comercial. Ese año se trasladó de fecha desde el 8 de Diciembre. El Día de la Madre se había asociado durante décadas a la Inmaculada Concepción, que es todo un síntoma.  Yo lo celebro, secretamente, en cada cumpleaños de mi hijo.

 
 

Unas elecciones que cambiarán nuestra historia

España va a votar con la mayor incertidumbre desde la Transición.  Algunos factores han cambiado sustancialmente. Aquel clima de euforia y esperanza tras la larga dictadura es ahora temor y desconcierto por si llega otra etapa tenebrosa. El mundo es otro, España es otra, los seres humanos hemos cambiado y , sin embargo, para nuestra sociedad la inquietud política tienen el mismo origen, idénticos genes.  Pase lo que pase en las elecciones de este domingo es seguro que la ultraderecha entrará en las instituciones españolas oficialmente. En el Congreso y, de triunfar en votos la triple derecha, también en el gobierno tomando las riendas del Estado. La Europa democrática contiene la respiración como avanzan los medios internacionales. Casado ha sacado del armario al PP y  ha ofrecido a Vox formar parte de su hipotético gobierno si lo permite el resultado de las urnas.

La historia dará una vuelta atrás. España volverá a sentar en el hemiciclo la ideología franquista, aprovechando los resortes de la democracia en la que no cree y quiere destruir. A la torre de Babel en la que se va a convertir el poder legislativo, se incorporan además una serie de personajes pintorescos, ídolos de la sociedad del espectáculo y la involución. Desde toreros a estrellas mediáticas y famosos de sucesos, a cazadores y pistoleros. Un tema serio de reflexión porque la historia también puede cambiar si se decide echar el freno a la palanca del retroceso.

No nos engañemos, la jornada de reflexión ha dejado de existir. A esta hora y durante todo el día millones de ciudadanos seguirán siendo objeto de propaganda política indiscriminada, bulos y bots incluidos, aunque lo prohíban las leyes electorales. Obsoletas, sin duda, e inadecuadas para el momento que vivimos.  Algunas portadas se saltarán las normas, como hacen sistemáticamente a modo de tradición de la caverna mediática. Los medios traerán declaraciones destinadas a influir en el voto. Las tertulias hablarán de mensajes políticos. Y en las redes públicas y privadas se actuará políticamente con total arbitrariedad. La jornada de silencio desapareció ya pero es más necesaria que nunca la de reflexión.

Reflexión activa. Así la tendrán las redes de WhatsApp cuyos 28 millones de usuarios hacen de España el país líder de Europa y uno de los primeros del mundo. La red tiene una cuota de penetración entre nosotros del 70%, al nivel de Brasil, Sudáfrica o Singapur, mientras en Francia solo la usan el 6%. Probablemente la gratuidad de los mensajes frente a otras plataformas que exigen un pago ha influido. Detrás hay auténticos medios de comunicación, partidos y organizaciones difundiendo mensajes sin contrastar. Como ocurrió en Brasil, serán decisivo el bombardeo de los últimos días, de esta jornada de reflexión. Circularán millones de envíos diciendo con múltiples admiraciones: ¡¡¡HAY QUE DIFUNDIRLO!!! ¡¡¡POR OBLIGACIÓN!!! La ultraderecha es experta en su uso. Y el caldo de transmisión se nutre de mucho oscurantismo y pensamiento conservador. 9,6 millones de personas han recibido por WhatsApp bulos contra la izquierda, según un estudio. A eso nos enfrentamos en la… reflexión.

A los mensajes selectivos también, como ya comentamos en otro artículo acerca de las nuevas estrategias que llevaron al triunfo del Brexit: Ni conspiraciones, ni paranoias,  computación aplicada a fines concretos. De alguna manera, se está hackeando el sistema político. Así llegó a definir la táctica,  Dominic Cummings, el asesor político que  fraguó el triunfo de los eurófobos para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

En España nos lastra un notable número de ciudadanos que se tragan las mentiras como si fueran píldoras satinadas. Nuestros políticos usan la mentira como arma: no todos, una buena parte de ellos. Los líderes y equipos de PP, Ciudadanos y Vox ,en cabeza,  vienen diciendo una sarta de falsedades, de barbaridades fuera de toda norma, que suponen un insulto a la inteligencia. Demostrar con datos que mienten no les hace la menor mella y  siguen divulgando los mismos un día tras otro. Lo hacen porque saben que les funcionan con sus graneros de votos. Con los cronistas que dan lustre a sus apariciones en los medios. Se ha admitido como buena actuación discursos radicalmente inexactos, voluntariamente erróneos. Sucede en otros países pero aquí la laxitud moral es notable e hija de mucha dictadura, sacristía y fingimiento.

Y, sin  embargo, un punto básico de reflexión es la certeza de que quien ha decidido entregarnos a la barbarie  con sus votos no cambiará su intención. Es inútil perder el tiempo. Se pueden encontrar explicaciones en la falta de respuestas de la política, en el resentimiento, en añoranzas idealizadas sin base, en pensamientos primarios. En la pervivencia de un franquismo impune que ni siquiera conocen a fondo las nuevas generaciones. Explicaciones que no razones, porque no hay “ciudadanos honrados” que abracen la involución de la ultraderecha, o no son honrados o no son ciudadanos. El concepto de ciudadanía no les cuadra. Hay que apelar a los otros sectores de la población que, con su abstención, pueden dejar camino expedito a la gangrena del sistema.

Debíamos hablar de estas cosas cada día para no llegar tan desprotegidos a las puertas de una elecciones que pueden cambiar la historia de España en un sentido que se aleje de la democracia. Es una posibilidad cierta. Tiempo habremos de tener para preguntarnos –de nuevo- cómo llegamos hasta aquí, por qué se desoyeron todas las advertencias. Hay razones profundas y claras. Para de una vez, por tanto, responder y actuar en consecuencia. No es nada fácil. Cuando la historia se pone cuesta arriba lo hace a plenitud. Con tantos intereses de por medio, con tanta cloaca sin limpiar, la¨fiesta de la democracia” queda un tanto devaluada. Pero siempre existe la posibilidad de enriquecerla mientras siga en pie. De eso hablamos.

La reflexión troncal ha de llevarnos a pensar en lo que queremos para nuestra propia vida, personal y ciudadana. Con estas elecciones nos jugamos nuestro futuro y –lo que es más cierto- nuestro presente. Lo hacemos todos los días en las decisiones que nos definen como personas. Aquí y ahora, para mañana o nunca. Para todos siempre. “Son dos días”. Nos lo recordaron, me lo recordaron de alguna forma, hace pocos días en un blog que firma MartaEme, mientras iban cayendo los días cargados de hechos. Texto tan vital y hermoso que merece hacerse un sitio en nuestros pensamientos. Para saber detectar qué es lo importante.

Si son dos días, que sean con quien nos hace sentir vivos; si la vida es un vuelo, que sea libre y con nuestras propias alas; y si estamos de paso, que sea un baile con una gran banda sonora. Lo vemos cuando le ocurre a otro, en el momento en el que casi perdemos a alguien querido y vemos a la muerte que asoma. Es entonces cuando lo sabemos, aunque suene obvio y manido, que lo único real es el aquí y el ahora“.

Aquí y ahora. La historia personal y la colectiva cuando lo de todos importa. Para desenmascarar los proyectos de país guiados por el odio. Dando los pasos justos para hoy y más allá. Apenas quedan unas horas para ver cómo amanecerá el lunes España.

Una noche sin final y sin memoria

La casualidad ha querido que las elecciones legislativas españolas coincidan con la temporada final de Juego de Tronos, serie mítica donde las haya. No hace falta haber visto la serie para entender el nexo. Este lunes algunos hicimos tiempo hasta el debate de RTVE viendo el segundo capítulo ya disponible. El Cuervo de Tres Ojos, antes Brand Stark, es quien en la larga espera ante la que se presume batalla final suelta la sentencia: “Quiere una noche sin final. Quiere eliminar nuestro mundo y yo soy su memoria”. Quien quiere eliminar este mundo es el jefe de los muertos y empieza por borrar la memoria.

Audiencias millonarias para escuchar debatir a los candidatos que pueden presidir el gobierno de España y decidir el modelo de país. Las posiciones están muy igualadas y todo puede ocurrir. Lo peor es que muchos no parecen ser conscientes de lo que eligen. El marketing electoral manda y las mentiras son un divertimento que no pasa factura.  No es un juego, se opta por una sociedad y su contraria. Quizás hay alguna fuerza más que concurre a las elecciones sin presentarse. O  es la inercia de un tiempo que ha desembocado en una sociedad de escaparates. Debates de Dream Team y en Prime Time. La gresca. El zasca. No piense. No se nos distraiga. Los cronistas del palacio del silencio o del grito se lo darán mascado. Son las distintas ópticas, la pluralidad de pensamiento para verdades mutables, nos vienen a decir.

En choque frontal con la realidad. El resumen de portadas del primer debate en RTVE nos muestra a una derecha mediática entregada a Albert Rivera. El hombre, dicen, aplastó a Sánchez. Y Pablo Iglesias no existió para ellos. A Unidas Podemos lo llevan del trabajo sucio de las cloacas al ninguneo. A Casado lo vieron mal. Lo vieron hasta moderado. Algo que ha intentado paliar en el segundo Debate, el de A3Media, confrontando hasta con Rivera y mintiendo con más desesperación. Sin éxito. Está desbordado.

Los periódicos con mayor o menor intención de informar han establecido una sección para rebatir las mentiras de los políticos. Debería dar qué pensar y mucho. Nada se puede sustentar en falsedades , no se pueden pasar por alto. Muchas de ellas vuelan por el mundo incontrolado  de WhatsApp donde los bulos, las calumnias, la maledicencia no son desmentidos. Y el silencio. Qué casualidad. WhatsApp cierra la cuenta oficial de Podemos a cinco días de las elecciones. Mantiene con los mismos parámetros las de PSOE, PP y Ciudadanos. WhatsApp pertenece a Facebook.

Algunos políticos mienten y mienten sin dejar resquicio a una verdad.  Y desgranan su catálogo tedioso de promesas económicas manidas, irreales. Lo han hecho en los dos debates con especial énfasis, los lideres de PP y Ciudadanos. Pablo Casado miente como una picadora industrial. Y hay quien le encuentra moderado. Se diría que gusta más al espectáculo la soberbia autoritaria de Cayetana Álvarez de Toledo.  Pero como bajen de 80 diputados, les disminuye la asignación presupuestaria y se verían en apuros. No habría sobres para tan grave roto.

Moderado el presidente del PP que miente con las cifras del empleo, de la deuda pública que el PP aumentó a cifras récord, de la bolsa de las pensiones. Casado es una mentira andante sin escrúpulos que acusa de tener las manos manchadas de sangre a Sánchez por haber recibido apoyo en la moción de censura de Bildu. El PP firmó 127 acuerdos  con Bildu en Euskadi, como le recordó el candidato del PSOE. “¿De qué color tiene usted las manos, Señor Casado?”, le preguntó.

Gran metedura de pata de Casado al decir  que el consentimiento de la mujer para el sexo está regulado en España desde 1822 y  no hace falta regularlo más, ignorando hasta convenios internacionales y la evidencia de los hechos. Su enorme incultura ha vuelto a ser patente. Su machismo también, como el de Rivera. Sanchez e Iglesias sí han abordado cuestiones fundamentales de feminismo. Las dos derechas han demostrado en temas como la inmigración “a regular con las Fuerzas de Seguridad” y otros,  su ideología escorada al extremo.

Les gustó a los medios Albert Rivera el primer día. Su discurso en bucle de cuatro ideas básicas, tan falsas algunas como las del colega, repetidas con gesto adusto. En 24 horas, ha seguido hablando de que Sánchez les mete la mano en el bolsillo a los ciudadanos con palabras exactas y todos los tópicos habituales. Esta vez hiperventilado, muy nervioso. Le duele España. La que según él sufrió un golpe de Estado que no existe en ningún ordenamiento jurídico. El que nunca se dolió del golpe franquista, ni se duele de apoyar la ultraderecha pura y dura en Andalucía. “El señor Sánchez lleva escrito en la cara la palabra indulto”, dice.  Sin juicio, sin sentencia, con más de 500 días de prisión preventiva a los acusados.  Y sigue con Torra, los separatistas. En este martes, ha sido una pura incitación a tomar chupitos a media España. Esa forma de celebrar lo esperado.

La nueva comunicación exige llevar cartelitos como Eduardo Inda, maestro del género. Falsos, da igual. Saca Rivera una foto con marco ¡con marco! Y una tarjeta sanitaria única, que va a proponer, aunque ya existe. Con bandera rojigualda a juego con la pulserita. Hasta Casado se asusta. Sin una idea propia, Rivera se apropia de cuanto le viene bien. “¿Sabe dónde está el milagro económico del PP? En la cárcel”, le dijo a Casado usando la frase exitosa de la ministra de Hacienda del PSOE, María Jesús Montero.  Lo primero es destruir la memoria. Y le dan ganador en su coro mediático.

Les oyes, les ves, y no entiendes la apuesta mediática conservadora.  El rey de los cuñados. El paladín de los sembradores de odios, en perfecto equipo con la versión femenina del equipo. ¿No tienen otro modelo los diseñadores de un gobierno ultraliberal que satisfaga sus proyectos?

En  A3Media se ha debatido mucho más que el día anterior.  De forma más bronca. Con preguntas concretas sobre temas candentes, Pablo Iglesias demostró su conocimiento de los datos sobre cuestiones esenciales de la vida de los ciudadanos. Notablemente mejor preparado en esas cuestiones que Rivera y Casado.  Pedro Sánchez, también. Más tranquilo y ágil que el día anterior, ha escenificado acercamiento con Iglesias. Se han apoyado en varios puntos de temas sociales.  Sánchez ha respondido, por fin, a la pregunta formulada cuatro veces por el candidato de Unidas Podemos en RTVE  sobre una alianza con Ciudadanos: “No está en mi idea pactar con un partido que le ha hecho el cordón sanitario al PSOE”.

Las primeras encuestas dan ganador del segundo debate a Pablo Iglesias seguido de Pedro Sánchez. Casado bajo mínimos, gran pérdida para Rivera. Pero habrá que esperar a la versión de los grandes medios.  Lo decisivo será ver si quienes mueven los hilos de la opinión pública han decidido terminar de rematar a Casado -con su entusiasta colaboración- en favor de Rivera. Si le siguen dando ganador al líder naranja o cuáles son sus designios. La maniobra la pueden tumbar las urnas, no sin una seria dificultad ante la maquinaria dispuesta o las inercias adormecedoras. Se trata de pensar y no dejarse borrar el criterio y la memoria.

Siempre acaba así. Con dramática intensidad en el siglo XX. Hay que a acallar las protestas de las víctimas de los excesos del capitalismo desaforado. Siempre tirando a la derecha. A veces como en los años 30 se les va de las manos.  Y llevan el mismo camino. Ahora, la versión insustancial, hueca, da más juego. Los incautos estarían representados. Y los resentidos. Y los ejércitos del “a por ellos”.

Unas adolescentes que asistían al debate de RTVE dijeron que el contenido que más iba a interesarles era la política territorial. Con toda una vida por delante priorizan las banderas, se diría, a los cimientos de su futuro. Ni las hijas de los beneficiarios de este inmenso montaje lo tienen asegurado con dignidad en el mundo que preparan. Solo una ciudadanía idiotizada es capaz de primar emociones patrióticas con tal carga de falacias, antes que satisfacer las necesidades de un Estado social como busca una izquierda sometida al ninguneo.

En  Juego de Tronos nos dejaron esperando la llegada del ejército de los muertos, irracional, invencible en su ausencia de vida, en su silencio. En su silencio.  En la nada. A veces el silencio se confunde con la nada. Los personajes emplean su tiempo, que puede ser el último, cumpliendo sueños, buscando alianzas, eligiendo lo esencial del objetivo sobre las rencillas del pasado. El enemigo es cierto, poderoso, viene ya. Quiere una noche sin final. Quiere eliminar este mundo y su memoria. En la noche del 28A, al tiempo que conoceremos los resultados de las elecciones, la serie librará su contienda final. Hay circunstancias en toda confrontación que abocan a una batalla decisiva.  Lo esencial es saber si quienes quieren acabar “con este mundo” y su memoria se alzan con la victoria. O salen derrotados. Los juegos de tronos son en realidad juegos de hegemonías y de vidas.

*Publicado en eldiario.es 

Un jarro de agua fría en la campaña

Llueve en esta desoladora España. Para aguar las vacaciones de muchos ciudadanos o desatar el llanto de los amantes de las procesiones que –remedando a Machado- todas las primaveras andan pidiendo paraguas para resguardar su tradición. O cierre de nubes que podría llegar por decreto de las derechas cerriles. Llueve también para quienes nunca escampa en sus días y en sus noches. Llueve y llueve en Semana Santa, con elecciones, para recordarnos, inmisericorde, el país en el que vivimos.

A una semana de la cita con las urnas, Pedro Sánchez decide darse un tiro en el pie. Es el candidato que se presenta a revalidar la presidencia. Todas las encuestas le son favorables. No por cómoda mayoría absoluta, sino con pactos tal como llegó al Gobierno a través de una oportuna e inaplazable moción de censura, pero inequívocamente favorito. E irrumpe el fiasco de los debates, como un juego de políticos y medios, empecinados en dar vueltas ante una sociedad atónita. El debate del debate monopoliza la actualidad. Y deja desolada, harta, a la ciudadanía responsable. Es un jarro de agua helada.

España es el país en el que pasa lo que se anuncia de largo que va a pasar. En el que cada paso desde lejos hace saber a qué destino nos llevará. Cada cloaca, cada impunidad van trazando el camino. Cada error lo afianza, porque no es error sino consecuencia. Viene torcido. Desde hace tiempo llega impregnado de una banalidad ofensiva que desemboca en una involución aplastante, castradora.

Lo sucedido con los debates es ejemplo paradigmático, por cuanto ha revelado su gestión. Pedro Sánchez decide participar en el de Atresmedia el 23 de Abril porque está Vox. El desprecio por la televisión pública es manifiesto. La junta electoral dice que Vox no cumple los requisitos. Se llenan las tertulias de discusiones sobre si es así o no. Como ya no está Vox, Pedro Sánchez dice que irá a la de RTVE el 22 que, desde el principio, es con cuatro candidatos. Periodistas pujantes toman partido, siguen las discusiones, el debate del debate. La sociedad, estupefacta.

Rosa María Mateo, administradora única de RTVE, cambia la fecha al 23. Sánchez ya no tendrá que ir más que a un debate. Los otros tres candidatos mantienen la cita con la cadena privada. Los Consejos de Informativos de RTVE y la dirección de informativos protestan por la decisión de Mateo. La cuenta de @MujeresRtve, tan influyente en las protestas de hace un año, carga culpas donde no debe: Iglesias, Casado y Rivera, por este orden. Pedro Sánchez rectifica, irá a los dos debates. Mateo habrá de volver a cambiar la fecha. Las trayectorias vienen de lejos. Los errores no son tales, son consecuencias. La lluvia fría ya cae a pozales.

Y el asunto de fondo. Debatir. Qué. Quiénes. Dónde. La mayor parte de los países democráticos lo tienen regulado. Porque ha de primar la información y la igualdad de oportunidades. Si seguimos convirtiendo a los platós de televisión en parlamentos, las urnas acabarán sustituidas por tertulias con comentaristas designados por las empresas. Cloaqueros incluidos. O por las encuestas. Las que ahora se están dando adolecen de algunos defectos. La de la Eurocámara procede de una de Sigma 2 para El Mundo, sin más, como cuenta Andrés Gil desde Bruselas. Son elecciones al Parlamento, de las que se deriva un gobierno. La soberanía popular reside en el pueblo, si lo prefieren en la sociedad. No en los medios de comunicación y sus servidumbres. Privadas y públicas.

La campaña se ha empantanado más de lo que estaba. Los pollos sin cabeza de la derecha tienen un respiro e intentan convertirlo en balón de oxígeno. Están desquiciados, desenfrenados, ya no cabe decir más barbaridades. O hacer. Casado con sus desquiciadas declaraciones que, sin embargo, reciben cerrados aplausos. Su equipo apoyándole en un coro de desatinos, con Cayetana Álvarez de Toledo distribuyendo desprecios desde su pedestal. Rivera y Arrimadas haciendo campaña en la Fiscalía. Y Vox, lo de Vox excede todo lo admisible. “Para quejarnos de un asfaltado, lo vinculamos con las ayudas a asociaciones feministas”, programan entre sus afiliados. Su manual para manipular, exclusiva de eldiario.es, evidencia la calaña de esa anomalía democrática que creció al amparo de intereses espurios. Al calor de las impunidades hacia el franquismo y la corrupción. Todo venía avisando, desde hace mucho tiempo.

Una viva llama mantiene a la derecha española que revive y se agudiza al partirse en tres como las lagartijas. Las costumbres de asaetear a la izquierda se mantienen. Se lanzan dardos contra Unidas Podemos como si fuera lo más natural. Solo contemplar el embudo en el tratamiento mediático debería ser una señal alarmante. La izquierda debe luchar siempre con esa corriente en contra.

Y, entretanto, el PSOE va haciendo concesiones al establishment. Su programa no habla ya de suprimir ni adecuar el artículo 135 de la Constitución por el que Zapatero y Rajoy nos hipotecaron a los ciudadanos. En su apresurada reforma de 2011 se estipuló que el pago a los acreedores “gozará de prioridad absoluta”. Sobre las necesidades de los ciudadanos. Absoluta. No prevé la denuncia del Concordato con la Santa Sede, que recibe, según sus propias fuentes 250,26 millones de euros anuales de asignación tributaria. Según Europa Laica son 11.000 millones anuales en la suma de partidas. En esa línea conservadora, siguen las llamadas a Ciudadanos, cada día más bronco y españolista. Hasta The Economistse apunta a aconsejar ese gobierno fuerte. PSOE con mayoría y si acaso los naranjas. Considera que Ciudadanos sería “una influencia útil pro-mercado”. Podemos no porque dispararía el gasto social.  La revista británica ha sido considerada durante décadas como “la biblia neoliberal”. Hay que contrapesar con izquierda esa poderosa maquinaria.

Y hay más datos preocupantes. La rueda de prensa autorizada a Jordi Sànchez, actual candidato de JXCat, desde Soto del Real donde lleva encarcelado casi 500 días en prisión preventiva ofreció una imagen patética al mundo. En una sala vestida únicamente con la bandera de España y un retrato del Rey Felipe VI.  Los “nunca” de Pedro Sánchez en el jueves santo, dejan muy claras sus preferencias. Cuando Oriol Junqueras afirma que no facilitarán ni por acción ni por omisión un gobierno de extrema derecha“.

PSOE

@PSOE

📝@sanchezcastejon: Les digo a los independentistas que nunca habrá independencia, nunca habrá referéndum y nunca se romperá con la Constitución y el Estatuto de Autonomía de .

Pedro Sánchez: Les digo a los independentistas que nunca habrá independencia, nunca habrá referén…

Recuerda que “la moción de censura no fue por Cataluña sino por la corrupción del Partido Popular”

psoe.es

Las pantallas de los televisores se llenan de procesiones. En los telediarios, en los informativos, en titulares. Procesiones y llantos por la lluvia. ¿No cabrían en un programa aparte dedicado al costumbrismo? ¿Dónde está la noticia? Sigue la precariedad de millones de españoles, las soluciones a cuenta gotas. La amenaza cierta de una involución sin precedentes si gana la derecha neta. Avisa y terminado ocurriendo. Recortes con profusión. A los servicios públicos, a las pensiones, a la mujer, a los derechos, a las libertades, a la coherencia, a la inteligencia, a la verdad. No dejan de decirlo. Todo antes que la derecha cerril que nos llevaría a un retroceso de muy difícil recuperación en décadas. Todo antes que esta derecha que enarbola la tijera de varios filos pero con mucha cabeza: el gobierno fuerte ha de tener el componente prioritario de unos políticos decididos a trabajar en favor de los ciudadanos. España avisa. Es hora de actuar masivamente y votar en defensa propia.

Prohibido protestar

Rivera pide a la Fiscalía que actúe contra el intento de boicot en su acto de Rentería. Y por los abucheos e interferencias al acto de su candidata en Barcelona en la Universidad. Pablo Casado teme que se pierdan libertades cuando recibe protestas en sus periplos electorales.  Ambos, con su extrema derecha oficial, Vox, no dejan de evidenciar el nulo respeto que tienen por las libertades de los demás y por las opiniones que no sean la suya. Lo peor es que se esté imponiendo, que se haya impuesto ya, la represión de las ideas propia de los regímenes autoritarios. Y antes de llegar al gobierno en el supuesto de que tal cosa suceda. Varios medios convencionales y algunos de sus periodistas participan de la mano dura contra quien levanta la voz, la voz exclusivamente, con gran entusiasmo.

  No sé si la sociedad es consciente de que la Ley Mordaza del Partido Popular restringió ya un grueso paquete de derechos. Se diría que supuso un bozal a la libertad de expresión, a la libertad intrínseca de las personas vista la forma en la que ha calado: la mayoría lo acepta. No por casualidad España es el país que se arrodilló ante el rey felón para pregonar su sumisión con aquel aterrador “Vivan las caenas”. No tenemos más que ver que esta ley denunciada hasta por la ONU  o el Consejo de Europa sigue vigente por las trabas puestas a su derogación en el Congreso. Y que a los nuevos piopíos de la derecha se les hace la boca agua pensando en qué más derechos restringirán o anularán si llegan al poder.  No paran de anunciarlo, nadie puede llamarse a engaño.

   Las tres derecha sueñan con una Catalunya sometida a Madrid por un 155 perpetuo. Varios líderes han hablado de ilegalizar a los partidos nacionalistas, Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, en cabeza.  Huelgas, manifestaciones, protestas, no gustan a esta derecha radical. Si sus miembros pudieran reformar la Constitución, la dejarían en tres artículos como suelo comentar. Derechos ni uno, solo unidad de España, fuerzas de Seguridad para mantener sus órdenes y barra libre para los saqueos permitidos del neoliberalismo.

  El tema de las protestas, los escraches, es enormemente delicado. No cabe en la puerilidad sin matices, no cabe en el conmigo o contra mí. Nos encontramos con unos líderes -y una parte de la sociedad que les sigue- totalmente inmersos en el maniqueísmo. Solo existe para ellos el blanco y el negro. Les ocurre a los niños en general y a los adultos que no han logrado madurar su inteligencia. Como era de esperar, Casado “denuncia –en la terminología subjetiva mediática– el “silencio cómplice” de Sánchez ante la “violencia”: “O con los demócratas o con la kale borroka”.  En mi caso soy tan contraria a la violencia que acompaño a las moscas fuera de la ventana en lugar de aplastarlas.  Lo que no quita para ver que se está suprimiendo por coacción hasta la crítica y que es intolerable.

  La libertad de expresión y el derecho de manifestación están recogido en la Constitución española, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en los tratados internacionales y  en cualquier conciencia democrática. Dejen tranquila a la Fiscalía. Es lícito protestar, pacíficamente, ante políticos con los que se discrepa o que han insultado a su vez.  No son dioses, están al servicio de los ciudadanos. Y algunos no lo saben. Unas de las nuevas adquisiciones, Díaz Ayuso, del PP, contó con voz mohína ante la mirada compungida de su entrevistadora que si se iba a fiscalizar todas sus propuestas no era plan. Lo de los embriones incluidos ya en la familia. Y, sí, la fiscalización forma parte del sueldo.

  En ese circo de candidatos que han montado las derechas, Juan José Cortés, PP, Huelva, acusa a Pedro Sánchez de “sentarse a la mesa con asesinos, pederastas y violadores”. Eso es insultar. Villegas de Ciudadanos dice: “Pedro Sánchez está inhabilitado para presidir el Gobierno”.  Otro insulto. No parecen entender que insultan a sus rivales… y, sin duda, a sus millones de votantes y a la ciudadanía en su conjunto.

 No se paran ante nada. La cabeza de lista por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo ha dicho, sentada en TV3, que TV3 “hace daño” y “humilla” a la mitad de los catalanes. Su primo ideológico Albert Rivera ha llegado a amenazar al director de la televisión autonómica catalana.  Están fuera de sí. Pablo Casado insulta a cuanto se mueve cada vez que abre la boca.  Lo primero que deben aprende es a predicar con el ejemplo.

   El colmo es resucitar ETA para atacar a Sánchez. El final de ETA, hace 9 años, llegó con el PSOE de Zapatero. Leer esta noticia y sus sumarios cargados de insidias nos recuerda la falta de escrúpulos de una derecha que siempre utilizó a las víctimas del terrorismo en su provecho. Y lo sigue haciendo.

   PP y Cs buscan la crispación y en ella el voto de la ira. Irracional, destructor, que no piense el propio votante ni en el daño que se hace.  Con éxito, la crispación se palpa hasta andando por la calle. Escribía Íñigo Saenz de Ugarte aquí que Ciudadanos obtuvo 682 votos en Errenteria en las últimas elecciones generales. Ahora van, más que a por votos, a salir unos minutos en televisión. Y, añado, en radios y periódicos.  Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a hablar en todas partes. Pero el País Vasco es una herida abierta, la historia de un dolor inconmensurable, y algunas visitas huelen a ir a buscar votos en la bronca. Pueden ir, por supuesto, lo deseable es que les dejen hablar, por supuesto,  pero ellos saben lo que hacen y muchas otras personas también.

  El coro de voces mediáticas alarmadas por estas protestas sorprende en sí mismo y, ya puestos, se echa de menos cuando toca a la parte estrecha del embudo. El colmo es colgarle el muerto a una persona ajena por un tuit, como ha sucedido con Pablo Echenique en el caso de Rentería. Entiéndase sin maniqueísmo, a ser posible.  Algunas tertulias y portadas terminan por venir cargadas de gasolina.

  Clama este paripé de las formas cuando políticos que se dicen hoy tan agraviados nos han robado a saco. Será, por haber metido la mano en las arcas públicas con su mejor sonrisa. En algunos casos se adivinaban hasta carcajadas. Han cercenado la sanidad pública, dejado sin atender a tiempo a pacientes con enfermedades caras, con modales no censurables. Han echado a la gente de sus casas, han permitido trapicheos de los bancos con las hipotecas, con toda amabilidad. Han alimentado cloacas de basura policial con fines políticos partidistas, han mentido, profanado derechos, hecho trampas al infinito, sin alzar demasiado la voz. ¿Quieren más escrache, más insulto, que todo eso?

  La democracia exige respetar hasta la crítica y más cuando se cobra un sueldo público por trabajar por los ciudadanos de un país. Lloran de emoción cuando escuchan aquello de “el corazón ingobernable de Nelson Mandela”, porque vieron Invictus y se jugaba al rugby.  Pero luego legislan mordazas y llaman a la Fiscalía.   La libertad es el más preciado valor humano, poderosamente imbricado en la dignidad. Y no la entienden.

 

*Publicado en eldiarioes

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