La vida tiene un precio

Esta semana, pacíficos vecinos de un barrio de Londres recibieron el impacto de un gran bloque de hielo en su jardín. Se trataba del cadáver de un hombre que cayó al abrirse el tren de aterrizaje de un vuelo de Nairobi a Heathrow de la compañía Kenya Airways. Poco más se sabe de él. Investigarán en Kenia donde subió. Nueve horas de trayecto. Una bolsa, comida y agua para resistir, pero nada que le pudiera guarecer de las bajas temperaturas y la presión a esa altitud. El precio de un billete para viajar dentro del aparato supuso la diferencia entre la vida y la muerte.

Los periódicos londinenses, desde el Times a The Sun, andan muy preocupados por el susto que se dieron los vecinos. Uno de ellos “tomaba el sol” y el migrante clandestino le cayó a un metro. Hizo un buen destrozo en el suelo. Rompió un par de baldosas. Mucho más que el impacto sobre las conciencias. La prensa de nuestros días ha comentado la anécdota en términos como “el pájaro polizón” o “el hombre llegado del cielo”. A mí me causa especial desazón, como todos los grandes empeños que desembocan en rotundo fracaso. Tanto esfuerzo, para ese final.

No es la primera vez, nos cuentan. Hay gente rara que tienta a la suerte para viajar en un tren de aterrizaje, en los bajos de un camión o en patera por el mar. Les compensa el riesgo en la lucha por sueños que suelen ser los de la una vida mejor. Ya lo dice el magnate Donald Trump, llegado a Presidente de Estados Unidos de América: los migrantes a los que encarcela y enjaula están mejor ahí que en sus propios países. Que no vengan, dice también. Respondía así a las críticas que han suscitado las imágenes de los campos de concentración económicos y los dibujos desolados de los niños recluidos.

Almudena Ariza

@almuariza

Dibujos que hablan

Video insertado

104 personas están hablando de esto

Algunos, por cierto, se le mueren ahogados en el Río Grande. Y el dibujante que lo denuncia en una viñeta es expulsado de su medio en Canadá.

Solo la simpleza de mente puede deducir que no hay causas profundas para las migraciones o búsquedas de refugio. Los trabajadores pobres del mundo, trabajadores, precisan tres siglos para ganar lo que los ricos ingresan en solo un año, en doce meses, dice la OIT. Porque ha seguido aumentando la desigualdad, un efecto buscado, una opción y no un resultado económico inesperado, como dijo el Nobel Joseph Stiglitz. Son las reglas del liberalismo salvaje que nos rige. El que termina cerrando los ojos a los miles de migrantes muertos. Y pretende detener y encausar a quienes, como Carola Rackete, capitana del Sea Watch 3, intentan salvarles la vida. Así lo ha hecho el fascista vicepresidente de Italia Matteo Salvini.  Otros, como el gobierno español, amenazan con multas esta tarea humanitaria.

Si la vida tiene un precio debería ser al menos el mismo para todos. Y el lema rige para la vida cotidiana lejos de las grandes tragedias migratorias. En la América grande de Trump un bote de insulina para tratar la diabetes cuesta 340 dólares, el mismo en Canadá, 30. Otro medicamento contra el VIH se paga a 1.700 dólares en Estados Unidos y a 8 dólares en Australia. Lo contaba la corresponsal Almudena Ariza en RTVE. Aquí, el precio entre la vida y la muerte, la salud o la enfermedad está en otros billetes, los que llevan a países donde no se especula con los fármacos.

No, no estamos tan lejos. Uno de los grandes males de nuestro tiempo es que gran parte de la gente no relaciona las consecuencias con los hechos, las políticas con sus votos. Un fondo de inversión domiciliado en Luxemburgo ha comprado el 16% de la concesionaria del hospital de Vigo. Es ya una práctica habitual. De modo que, por ejemplo, el 60,35% del gasto sanitario en la Comunidad de Madrid fue a parar –ya en 2017– a manos de empresas privadas muy relacionadas con lobbies sanitarios. Los lobbies no se mueven por altruismo, se mueven por negocio. La salud así termina teniendo un precio, aunque a algunos les parezca tan sutil que ni lo ven.

Aún no ha echado a andar la legislatura, aún crujen las tensiones buscando pactos, y Ciudadanos ya ha lanzado una de sus grandes prioridades: lo que llama gestación subrogada. Albert Rivera dice que estamos coartando la libertad de la mujer. Entre las libertades de la mujer, ya ven, está la de alquilar su vientre. El proyecto de ley se las trae. Como desgrana Ana Requena, las “mujeres gestantes” no podrán haber sufrido episodios de depresión, tener antecedentes penales o de abuso de drogas o alcohol. Nada de eso tendrían que cumplir los “padres subrogantes”. Además, el altruismo es un mero eufemismo, naturalmente. Ciudadanos prevé una “compensación resarcitoria” para la mujer que gesta que cubrirá gastos y conceptos genéricos como “proporcionar las condiciones idóneas durante la gestación y el posparto”.

En Ucrania, las fábricas de bebés tienen regulaciones similares para las mujeres gestantes, más o menos según el precio pagado. Solo que a veces se incumplen y los “productos humanos” salen defectuosos.

Se arguye para esta prioritaria petición de los naranjas que “todos los ciudadanos deben tener derecho a formar una familia”. Derecho no, ni deber, pero la voluntad, sí, desde luego. Hay miles de niños perdidos, a 1.600 se los tragó el mar en cuatro años sin que nadie les pusiera siquiera una lápida o un “que el agua te sea leve”. A esos no los quieren los alquiladores de vientres, los hijos han de tener sus preciados genes. La vida, en el universo liberal e insolidario, tiene un precio desde antes de la cuna.

Nunca he olvidado la carta de otros dos polizones que murieron también congelados en un tren de aterrizaje de un avión con destino Bruselas, capital de la Europa comunitaria. Fue en agosto de 1999 y en pocos días la noticia de su tragedia fue apisonada por el tanque de cualquier otra nueva actualidad.

Se llamaban Yaguine y Fodé. 14 y 15 años. Estudiantes en Guinea-Conakry. Decidieron ingenuamente cambiar el mundo y se lanzaron a la tarea. Por si algo salía mal, portaban una carta, escrita en correcto francés, con sus peticiones. Comenzaba así:

“Excelencias, Señores miembros y responsables de Europa :

Tenemos el honorable placer y la gran confianza de escribirles esta carta para hablarles del objetivo de nuestro viaje y del sufrimiento que padecemos los niños y los jóvenes de África.

Pero, ante todo, les presentamos nuestros saludos más deliciosos, adorables y respetuosos con la vida. Con este fin, sean ustedes nuestro apoyo y nuestra ayuda. Son ustedes para nosotros, en África, las personas a las que hay que pedir socorro”.

Y decían más. Dios  todopoderoso, “su” –nuestro– creador, nos ha dado a los europeos “todas las buenas experiencias, riquezas y poderes para construir y organizar bien su continente para ser el más bello y admirable entre todos”. Querían ser como nosotros, querían que les ayudásemos a ser como nosotros. Y pedían excusas por su atrevimiento.

Hoy ambos andarían por la treintena, plenitud de la vida. Pero había que pagar el precio… de un billete de avión. Al menos, y durante unos días, la opinión pública se conmovió. No se trata de compungirse: paraliza. El mejor desahogo a la injusticia es reaccionar para buscar la salida.

Hoy he querido escribir de estos inalcanzables precios, de estos injustos precios a los que condena el liberalismo vigente, sin cortapisas, y cada vez más virulento y cruel, más egoísta y desinformado. Porque andamos sin Gobierno en España y a la espera de pactos que se ponen cuesta arriba. Ha dicho Pedro Sánchez, el candidato a presidente por el PSOE que aceptaría por fin incluir personas propuestas por Unidas Podemos con la condición de que sean independientes de ese partido. Es un torpedo, otro más, a la política. A la política social progresista en particular.

¿De verdad puede alguien desde puestos de responsabilidad independizarse de la política y de la solución a los problemas candentes? Ni en tres siglos los pobres cobrarán por su trabajo lo que los más ricos ya reciben hoy en 12 meses, pero igual con una decidida voluntad de cambio nos llegaba para pagar un billete seguro a la valentía de luchar. E igual, con la política genuina al servicio de la sociedad, alcanzábamos a montar en una diligencia hacia el retiro a aquellos que anhelan los salvajes eriales de la involución.

 

 

*Publicado en eldiarioes el 5/7/2019

Dejen de soñar, el bipartidismo ha muerto

Sueñan con resucitar el bipartidismo. En España y en Europa, si pudieran. Pero al bipartidismo lo mataron los dos partidos que lo formaban. Sus políticas. Baste mirar, en el pasado reciente aunque va mucho más allá, el austericidio que obligó a pagar a los ciudadanos lo que ellos llamaron crisis. Su crisis, por cierto. Conservadores y socialdemócratas no dieron soluciones. El abanico se abrió. Con más actores, más partidos. Algunos tan chirriantes como los ultraderechistas que configuran el neofascismo de nuestros días.

La UE ha precisado la cumbre más larga de su historia a la par que la que alumbró tan malamente el Euro para elegir sus cargos por las tensiones entre los bloques. El grupo de los Populares europeos conserva la presidencia de la Comisión, con la alemana Ursula von der Leyen, apeando al candidato socialdemócrata. Lo que ya ha ocasionado críticas. La UE da la presidencia del Consejo a un liberal. El poderoso BCE a Christine Lagarde que deja el FMI. Para decir que hay dos mujeres en cargos de relevancia, si es que el talante de Lagarde difiere de cualquier tiburón masculino. Y Josep Borrell  llega a dirigir la política exterior de la Unión, con sus especiales dotes diplomáticas. Sánchez ha dicho en rueda de prensa al concluir que España debe aprender de estos pactos, precisamente.  Mucha derecha, y pocos cambios sustanciales.

En España el empeño de volver al bipartidismo es tan obtuso que más parece apelar a la ceguera mental de los votantes que a una realidad en la que crean PSOE y PP. Sería realmente grave si de verdad ignoran los signos y creen que es viable ahora. Si de verdad piensan que los felices días para ellos de su hegemonía y mandato alterno van a volver. En nuestro caso, se añade la singularidad de algunos territorios que se comportan de forma autónoma desde hace décadas, aunque no quieran verlo.

Las encuestas les dicen que en unas eventuales nuevas elecciones bajarían Ciudadanos y Vox. Y lo dan por bueno a pesar de la intensa cocina demoscópica. Así Pablo Casado aspira a desbancar a sus ahora socios de la triple derecha. Su objetivo es “restaurar” el bipartidismo. A pesar de haber obtenido el peor resultado de la historia del PP. Recordemos, dado como se disuade la memoria, que el partido de Pablo Casado ha perdido la mitad de los diputados del Congreso y dos tercios de los senadores y que eso le ha llevado a una bancarrota económica. En dinero (público) son 257.430 euros al mes. En Catalunya, el PP se quedó con un escaño, uno. Con ninguno en el País Vasco, perdió hasta los dos obtenidos en 2016.

El PP ha jugado bien sus cartas para obtener ayuntamientos y comunidades, a pesar de sus poco brillantes resultados también en esos comicios. A costa de pactar con Vox, que nadie lo olvide. El plantel que presenta para recuperar el bipartidismo cuenta como una de sus más fulgurantes estrellas con el alcalde de Madrid. La capital del reino, villa y corte siempre es un puntazo para el palmarés.

Almeida es el alcalde que mayor rechazo ha concitado en menor tiempo en la historia de España. Guiado por un afán vengativo y revanchista, solo parece pensar en barrer todo lo hecho por la corporación de Manuela Carmena. De ahí que se haya lanzado a suprimir Madrid Central, el área con tráfico restringido de Madrid. Ha aumentado el tráfico, la contaminación, el tiempo invertido por los autobuses en sus trayectos, las protestas ciudadanas. Tuvo el cuajo de no abrir espacio para los manifestantes que fueron entre vehículos. Y de reírse de Greenpace a quien acusó de ser unos desocupados por manifestarse. La arbitraria medida, contra el signo de los tiempos, contra la salud, es noticia internacional.

El dislate Almeida, plegado a Vox, carga contra los colectivos LGTBI, contra el feminismo, contra los desahuciados, contra los “chiringuitos” progres… que velan por los Derechos Humanos.

Almeida y Villacís revirtiendo una zona peatonal en Madrid. Foto publicada por el alcalde
Almeida y Villacís revirtiendo una zona peatonal en Madrid. Foto publicada por el alcalde

A cambio, ofrece a los madrileños recuperar el “sueño olímpico” que enterró ya 6.500 millones de euros. La vicealcaldesa de Ciudadanos, Begoña Villacís, vende los pianos Almeida con la mejor de sus sonrisas cómplices. Y se apunta hasta a aplaudir que reviertan una zona peatonal para que vuelvan a aparcar coches en ella.

En la Comunidad de Madrid, donde Vox fuerza acuerdo triple y firmado, la candidata Díaz Ayuso añade a su mirada despierta en luces tan Almeida, el pufo del piso paterno. Son las estrellas del PP, propulsadas por Pablo Casado, que dice va a restaurar el bipartidismo.

Los movimientos de Pedro Sánchez van en la misma dirección. En el baile de declaraciones de estos días textual: pasos adelante, pasos hacia atrás y media vuelta predomina la idea de gobernar solo y sin apoyarse ni para la investidura en los nacionalistas. Las matemáticas, sin embargo, son exactas, pocas cosas lo son tanto como los números. 123 diputados son 123 diputados los pongas del derecho o del revés. Y la mayoría está en 176. Con la suma de los 42 de Unidas Podemos la meta está más cerca: son 165 que pueden encontrar 9 apoyos sueltos para cualquier decisión de importancia.

No es difícil suponer que Pedro Sánchez tiene presiones internas dentro del partido y externas en el ámbito de los grandes poderes. El principal poder debería ser la sociedad soberana que vota a sus representantes. Puede haber, los hay seguramente, hasta desencuentros de piel con Unidas Podemos. Usen guantes, pónganse crema, crezcan. Porque no habrá mucho mejor resultado si se repiten elecciones. El bipartidismo ha muerto, dejen de soñar en su resurrección. Al menos inmediata y por este camino.

Los partidos tradicionales se han desplomado como evidenciaron las elecciones europeas, de ahí las tensiones para los altos cargos. La suma de PPE y socialdemócratas perdió la mayoría absoluta por primera vez en la historia. Pero es que ¿Ya nadie se acuerda de lo que hicieron a partir de 2008? Ni refundar el capitalismo, ni acabar con los países fiscales, ni con privilegio alguno de los causantes de la crisis. La tijera de los recortes se adueñó de la política europea, con mayor incidencia en los países que arrastraban sus propias crisis. Creció la ultraderecha a niveles preocupantes. Y los verdes, y los liberales. Esta convulsión es consecuencia de las políticas del bipartidismo. Nada va a cambiar. A mejor. El reparto de cargos no hará si ahondar el divorcio con la ciudadanía.

La mayor parte de los países europeos son gobernados por coaliciones de hecho o mediante acuerdos. Con pocas excepciones. En Grecia, se apunta una mayoría absoluta de los conservadores de Nueva Democracia. Abrasada por el bipartidismo, castigada a muerte por Bruselas al punto de haberle pedido disculpas, sometida la izquierda de un Tsipras que intento lo imposible poco, bien es verdad, retorna al redil para empezar otra vez.

La ultraderecha baja en Europa, al menos. Aunque está. Está para aquellos seres que culpan a la emigración de sus males o que ni siquiera los consideran en su universo, los que han alentado a quienes han dejado morir a 32.000 personas en el mediterráneo, 1.600 niños entre ellos, desde 2014. O para quienes, en España, vivieron al calor del franquismo genocida y sacaron provecho para sí y sus descendientes. Y está, aunque baje, para desestabilizar el sistema por cualquier procedimiento. Con el altavoz de las instituciones y de los medios.

Los ciudadanos buscan otros caminos al bipartidismo. Buscan en realidad a quien se encargue de sus necesidades. Es lo que cuenta aunque muchos de los implicados no actúan como si lo supieran. Y lo que es todavía más grave: sin ser conscientes del momento que vivimos y de adónde conduce este camino. Una ciudadanía no puede sobrevivir con estas frustraciones continuas, inacabables al parecer. Y ya tira por la apatía o por los delirantes neofascismos. Teman el día que se decante definitivamente por esa idiocia que, hueca y alumbrada por flashes, ya está llegando a las instituciones.

Por si no ha quedado claro: el bipartidismo ha muerto y repetir elecciones no hará sino matar la política, más de lo que está.

Hartos de estar hartos

Llevamos años estando hartos. Fue palabra de moda en el 2011. Junto con Indignados. Junto con Reacciona. Y seguimos hartos, cada vez más hartos. Estamos hartos de estar hartos. Hartas también en particular. Mucho. Hemos hecho varios masters en hartazgo y conocemos causas y consecuencias. La fundamental es que el tiempo no arregla nada si no se ponen los medios. En la mayor parte de los casos, lo empeora, siguiendo la tendencia natural.

Resulta que tras ocho años de dominio pleno del Partido Popular en todos los ámbitos del poder, se desbordó el pozo negro de la corrupción, el autoritarismo y los manejos y trampas. Hubo que presionar y consensuar mucho para llegar a una moción de censura que llevara el camión de mudanzas a La Moncloa. No sin ayuda. Insistente. Quedaron sucursales de ámbito local, algunas muy tiznadas.

Y aquí estamos de nuevo casi en el punto de partida. Hartos hasta más arriba del más allá. El PSOE ha ganado las distintas elecciones celebradas en el breve espacio de un mes primaveral. Como se gana ahora en numerosos países: sin mayorías suficientes. En municipios y comunidades ha habido lo suyo, y ahora queda pendiente nada menos que el gobierno de España. El espectáculo para formarlo es de dejar boquiabierto, e ir pasando por todas las fases desde el estupor a la ira. Que si gobierno de cooperación y no de coalición. Que si ahora que he tengo más diputados que antes te voy a dar a ti parte sustancial del pastel. Que si vamos a ir viendo pasar la vida mientras siguen las espadas en alto y la casa sin barrer. Y muchas despensas sin llenar lo suficiente y muchos sueños sin cumplir.

En las puertas de julio, el tradicional mes de las tradicionales vacaciones para quienes pueden disfrutarlas que no son todos, con la tradicional ola de calor, parecen dispuestos a agotar plazos y ver qué se hace cuando ya la tradición marque la hora de entrar en la tradicional depresión postvacacional para aquellos que hayan disfrutado de las vacaciones tradicionales, con sus maletas, sus atascos y sus in situ de las televisiones.

En este clima, se presiona desde el PSOE a Unidas Podemos con nuevas elecciones. Y Errejón, siempre al quite cuando ve un hueco, prepara ahora, según cuenta el periodista Pedro Vallín, la Operación “Más País” por el método habitual de las cuentas de Telegram y aprovechando el éxito sin precedentes de Más Madrid. Ese proyecto ni de derechas, ni de izquierdas tan evocador.

Y Rivera que reaparece desde su purgatorio retando, aparentemente a sus críticos, y lidiando con ellos en el campo de batalla de los tuits. Dice que funden un partido si quieren que “Sánchez campe a sus anchas”. Luego aseguran que se refería a Bancos, sindicatos y Empresas. Rivera aclara que quiere actuar “sin tutelas, ni presiones”. Es casi una confesión de un modus operandi. Él quiere quedarse y, de todos los objetivos posibles, el suyo es abatir al soldado Sánchez.

Y la grada mediática animando. Pitando al contrario –que es prácticamente siempre el mismo y mostrando las bondades del equipo de casa, en sus distintas vertientes.

Viéndoles moverse y hacer declaraciones pensamos si se dan cuenta de que debajo de ellos, de sus sillas y divanes, hay una sociedad esperando respuestas. Los más optimistas de la población, no nos engañemos. No conviene engañarse nunca.

En la otra banda, por así decirlo, tampoco están mansas las aguas ni mucho menos. Salvo para el feliz alcalde de Madrid y su corporación ultraderechista con Villacís y sus ciudadanos azules y los añiles de Vox. Lo que están disfrutando. Ni dos semanas en el cargo y ya se han cargado Madrid Central, pese a la alarma causada internacionalmente por devolver la capital a la contaminación. Han cerrado oficinas de Derechos Humanos. Han prohibido actos vecinales. Han mostrado su inquina al Orgullo de la diferencia sexual.

Banderas en el nuevo Ayuntamiento de PP, Cs y Vox en Madrid
Banderas en el nuevo Ayuntamiento de PP, Cs y Vox en Madrid

Han descolgado las pancartas contra la violencia machista, y a favor de los emigrantes, y han plantado una gran bandera española en el Palacio de Cibeles, debajo de otra que ondea. Una fija grande y otra que se mueve sujeta a un mástil. ¿Qué más podrían desear los madrileños?

En la Comunidad sobrevuela el muy feo pufo de la candidata popular Isabel Díaz Ayuso. La apuesta por ella y su deslumbrante talento debe venir de lejos, como la del presidente del PP, Pablo Casado, y su también mente preclara. El piso de Díaz Ayuso y el préstamo público que su padre no pagó es otro mayúsculo escándalo que habremos de sufragar los contribuyentes y el peor aval para gestionar nada. Lean los alucinantes detalles aquí.

El mismo PP de siempre, con sus trampas y su desfachatez apoyado ahora por el Vox de los impagos y las mansiones y las extravagantes querellas o el Aguado que pide al PSOE, la lista más votada y capaz de sumar más escaños, que se abstenga para que gobierne Ayuso. El mismo PP, el de los pisos buitre de Botella, el de la impunidad agobiante.

Paradigmático Madrid político, ombligo sucio de España, extrapolable a unos cuantos territorios más, numerosos, que muchos de ustedes conocen en detalle, de cerca, para su dolor. Con algunas excepciones periféricas.

Y la investidura de Sánchez como presidente del gobierno en el aire. Y el pulso. “No habrá segunda investidura” amenaza la ministra María Jesús Montoro. Sé que es otra palabra desgastada por los medios, pero en este caso se puede usar, creo, con precisión. Celaá piensa desde la portavocía que no se contempla esa opción a pesar de los sondeos con los que cuentan, por respeto a la ciudadanía.

Estar hartos de estar hartos es una constante española. Serrat lo cantó en 1971, imaginen. En los últimos años parece dominar en los altos despachos una caótica directriz que obliga a volver al punto de partida pero para dar vueltas, una y otra vez. De nuevo estamos en la desesperante rueda. No se entiende, sin explicación convincente, lo que está ocurriendo. Y la tiene. El candidato a la presidencia es el mismo Pedro Sánchez que contó al periodista Jordi Évole las presiones sufridas para no gobernar con Unidas Podemos, el que dos días antes de las elecciones de Mayo dijo esto que destaca Aitor Rivero:

Aitor Riveiro@ikaitor

Entrevista en El País a Pedro Sánchez, el 26 de abril de 2019. A dos días de las elecciones generales

“Que entre en el Gobierno Podemos no es ningún problema”https://elpais.com/politica/2019/04/25/actualidad/1556218285_890314.html 

Ver imagen en Twitter
904 personas están hablando de esto

El hartazgo es una bolsa que se va llenando de una forma impredecible. Un proverbio de Oriente Próximo lo formula con más realismo que la gota que colma el vaso de dimensiones conocidas. Dice: “Nunca sabrás qué paja romperá la espalda del camello”. La saca al lomo acumula peso y una simple brizna de más puede quebrarla cuando llega al colmo, a la saturación.

Hartos, hastiados, enervados, enfurecidos, crispados, cansados, desencantados, agotados, desesperanzados… y vuelta a empezar la rueda a la que obliga la impotencia ante la incoherencia. O no, ya no.

Miren, Sr. Sánchez, ministros y ministras, barones y baronesas, cúpulas varias, portavoces mediáticos, subsidiarios o mantenidos, formen gobierno: realista, firme y duradero. Salvo esa derecha ultra, irracional e incongruente, que ve satisfechas sus ansias de involución, los ciudadanos estamos hartos, pero hartos de verdad.

 

*Publicado en eldiarioes

 

O gobierno progresista o triple derecha

Habrá que decirlo sin sutilezas porque sin sutilezas se maniobra. Pendientes de la investidura de Pedro Sánchez y de la formación de su gobierno, se multiplican los gestos para condicionarlo. Mientras, la triple derecha  llegada en pactos a las instituciones, da aplastantes muestras de lo que es y piensa hacer. Hay que elegir el bando, no hay otra. Pero en la mesa de negociación, o en la silla, o en el diván, se sientan más de los que se ven, siendo muchos los que se ven.

La cúpula y los barones del PSOE no quieren a Pablo Iglesias en el gobierno. Textualmente. Como mucho tolerarían,  desde su minoría insuficiente, a otros miembros de Unidas Podemos en algún ministerio, o en puestos administrativos de segundo nivel. Es lo que ofrece Pedro Sánchez a Pablo Iglesias. La cuarta reunión este martes entre ambos ha concluido sin acuerdo y con posiciones alejadas.

    Puestos a elegir, preferirían mejor a nadie de UP en ningún puesto. Así se deduce de la apasionada lucha por sumar a Ciudadanos al proyecto como siempre quisieron los que quieren estas cosas para sus fines. Lo que vienen a ser los mercados con piernas, o los poderes en general con manos largas. O la alta autoestima de quienes no quieren sombras. Inciso, Joan Baldoví de Compromís lanza la genial propuesta de incluir en ese bloque a Errejón y Carmena como ministros de Sánchez.  Nada podría hacer más feliz al aliado preferente, a Pablo Iglesias.

Gonzalez, Vargas Llosa y Bertín Osborne
Gonzalez, Vargas Llosa y Bertín Osborne

A los barones del PSOE con inclinaciones naranjas e incluso azules ya los conocemos en vida y obra. En la cúpula, reinando aún, tenemos a Felipe González que se queja de no haber recibido ni una llamada de Sánchez. Y se teme lo peor.  El que se sienta con Vargas Llosa y Bertín Osborne, proclamado periodista, como moderador. Este Felipe González que dice: “¡Hay que plantarse!” ante Isabel Preysler con “unas grandes gafas de sol a las nueve de la mañana en un local con no demasiada luz”, como cuenta Íñigo Sáenz de Ugarte. Porque lo más dramático de España hoy es el patetismo de algunas élites y de sus voceadores. Y este cuadro de ex presidente al que se le cayeron las tres primeras letras de las siglas del PSOE, Premio Nobel ultra enfurecido y cantante de derechas que entrevista es insuperable.

Y ese alborozo porque unos cuantos miembros destacados de Ciudadanos han descubierto que su partido es de derechas y se van incapaces de soportarlo. No les dio una pista ni la foto ultra de Colon. Ni los pactos suscritos con la ultraderecha. Toni Roldán, precisamente, el primer dimitido, aplaudió  el primer gran acuerdo PP-Cs-Vox: “Existe una ventana de oportunidad para un cambio de rumbo histórico en Andalucía”. El eurodiputado Javier Nart  tiene en su haber unas declaraciones sobre los nacidos con Síndrome de Down por las que tuvo que pedir disculpas su partido.  Francisco Igea, otro crítico,  ha mantenido al PP al frente de  Castilla y León tras 32 años tiznados de corrupción.  Y sigan sumando en otras comunidades.

¿A quién ha engañado Ciudadanos, por favor?  Proclives a abaratar el despido, no subir el salario mínimo, retrasar la edad de jubilación o bajar impuestos a los ricos. Añadan la promoción de los vientres de alquiler, suprimir el agravante por violencia de género o vetar a migrantes de la sanidad pública. Con un Albert Rivera al frente, fuera de sí, que ha perdido el favor de los medios que le alzaron al infinito. Si cae, tienen a Inés Arrimadas, que es idéntica con voz de mujer.

Pues el PSOE lo tiene claro. Aprovecha la crisis de Ciudadanos para presionar a Rivera: “Escuche a su alrededor y recapacite“.  Ábalos le insiste a Albert Rivera: “Salga de su laberinto, la realidad es tozuda“.

La realidad es muy tozuda en efecto, y el clamor que no parece escuchar el PSOE es el de sus propios votantes, de los que acudieron a Ferraz a gritar “Con Rivera no” o de los progresistas asustados de todo el país porque la triple derecha puede sentarse también en la Moncloa.

No se ocultan. Almeida y Villacís, con Vox en trino y uno, han emprendido una feroz política de ultraderecha que ataca los derechos de la mujer y de los colectivos LGTB. Suspende actos culturales, los Foros Locales y comienza una batalla contra los movimientos vecinales de Madrid. El de Córdoba lo primero que ha hecho ha sido reponer los nombres franquistas suprimidos de sus calles.

PP, Ciudadanos y Vox  tampoco incomodan a quienes ven un resquicio para volver al bipartidismo imposible. Se hunde en toda Europa y aquí no lo resucitarán ni las maniobras mediáticas. Un bipartidismo en el que se ha vuelto a salvar al PP de Casado con los peores resultados de su historia. Y que llega –en el caso de que no se trunque por la ruptura de los acuerdos trileros de PP y  Vox con las sombras de trapicheos o corrupción que le son  propias. Antes de ser Presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso ya viene con padre y pufo incluido.

Todo antes que Unidas Podemos, todo antes que Pablo Iglesias. Cómo se va a sentar en el Consejo de Ministros. Algunos tertulianos y periodistas de fuerte poder bajo mano anuncian cólicos misereres para sus intestinos si tal cosa sucediera. Uno, afín al PSOE, se desparrama en Twitter contra él de forma obsesiva: Veo que Pablo Iglesias vuelve a exigir sillones ministeriales. No aprenderán nunca. Pablo Iglesias, por un ministerio, MA-TA. Llevo 10 días viendo más a Pablo Iglesias que a mi marido. Pero está perseguidísimo por los medios. @Pablo_Iglesias_ ha hecho presidenta a Díaz Ayuso y alcalde a Almeida. @Pablo_Iglesias es el cáncer de la izquierda española. No me puede dar más asco.

Hemos vuelto ya a la fase en el que los sondeos sustituyen a las urnas. El 60% no quieren un pacto PSOE con Iglesias. ¿Entre qué muestra? Con todos los votantes de la triple derecha incluidos es un gran resultado que distrae el titular.

Todo empezó el día que se dejó impune al franquismo como no ha ocurrido en ningún país vuelto a la democracia tras una dictadura. Ni siquiera tan larga como padeció España. El franquismo, sus negocios, sus prebendas, sus lacras. Por eso siguen ahí pudriendo la legalidad y la convivencia.

Pedro Sánchez no tiene los escaños suficientes para gobernar. Es mucho más fuerte con Unidas Podemos. Y los nacionalistas son partidos democráticos y más presentables en general que Vox y hasta Ciudadanos y, desde luego, PP. Es cierto que “Por cada dos personas que han votado al PSOE, una ha votado a Unidas Podemos” como recalcó Pablo Iglesias en La Cafetera de @radiocable.

Dos y dos son cuatro por más vueltas que le den estrujando las cifras a derecha e izquierda. Visto lo que ya hace la tripe derecha, sería intolerable no formar un gobierno progresista, repetir elecciones y sentar a la involución declarada en La Moncloa. ¿Se entiende ya claro?

 

La “manada” a la cárcel, ahora toca cambiar los esquemas

No fue abuso, fue violación. No fue jolgorio, fue una agresión en toda regla. El Tribunal Supremo dicta sentencia firme contra los cinco miembros de ‘la manada’ que hace tres años violaron a una chica de 18 años en Pamplona. La pena aumenta de 9 a 15 años, y dos más para el que le robó el móvil. Dos veces ratificaron en los tribunales navarros la sentencia del abuso, desestimando todos los recursos. Las imágenes grabadas del ataque fueron difundidas, sufrió escarnio múltiple a través de los medios y redes, pero la víctima no cedió y recurrió. Este es el esquema a adoptar, sabiendo que queda mucho por hacer.

Más ahora que antes de esta violación múltiple que sirvió de ejemplo con visos de impunidad hasta esta sentencia. Los violadores, en libertad condicional desde hace un año, disfrutaban hasta de predicamento entre el machismo patrio. Desde periodistas a ciudadanos de a pie culpabilizaron a la víctima con ensañamiento incluso, por aquello de que la mujer algo ha hecho siempre para provocarlo. Un caso que actuó de revulsivo como ningún otro. Miles de mujeres nos vimos en las calles diciéndole a la víctima: “yo sí te creo”. Y fue el punto de partida de una nueva era de reivindicación feminista. El 8M de 2018, meses después, hizo historia. Con mayor contestación machista, hasta en las urnas. Los votos a Vox venían cargados de machismo. Los votos a sus socios, PP y Ciudadanos, venían cargados de machismo. Primeras medidas en Andalucía o Madrid así lo atestiguan. Lo que se precisa cambiar es la mentalidad y no parece fácil.Esta sentencia histórica habrá de ayudar.

Malas noticias se confirmaban sin embargo hace unos pocos días. Extraordinariamente llamativo este dato: el vídeo más visto en Youtube es una violación en grupo muy violenta a una mujer. Crecen las manadas agresoras sexuales. Más de 100 judicializadas actualmente, con 350 personas encausadas, citó Carmen Orte, profesora de la Universidad de las Islas Baleares que junto con la red Jóvenes e Inclusión han elaborado un estudio amplio y serio que trataba de ahondar en los cambios en las relaciones interpersonales y la nueva pornografía.

Y había más aspectos preocupantes. Un 70% de los jóvenes españoles ha visto porno en Internet. Comienzan a los 8 años. Antes de los 13, lo hacen uno de cada cuatro y lo usan de referencia para iniciarse en el sexo. Desde los 14 ver porno es una práctica generalizada. Más utilizada por los chicos que por las chicas. Aunque no lo busquen inicialmente, lo encuentran en Internet. La violencia y el morbo siempre han atraído a determinadas personas, pero pensemos en el horror de inspirarse, para comenzar a practicar sexo, en el porno, y en una agresión violenta con dominación. Como guía. Sabiendo que es real, ni fantasía, ni ficción. Grabada y difundida para aumentar el escarnio. Qué mentalidad hace falta para esto y qué tipo de sociedad viene. Ha aumentado también el consumo de prostitución. Un panorama desolador que no puede pasar inadvertido. Urge verlo y darle solución.

Las encuestas a adolescentes revelan machismo y una mentalidad más retrógrada que en generaciones anteriores. Imprescindible cambiar actitudes. Los chicos y los hombres deben aparcar el control, y protecciones que no necesitamos más que ellos mismos. Y las chicas y las mujeres negarse a cualquier tipo de sumisión.

La violación presenta a una mujer sometida contra su voluntad. Pero la pornografía no es nada inocua. Aquí la mujer está dedicada a dar satisfacción al hombre y a sus fantasías. En unas relaciones forzadas, casi gimnásticas, sin humanidad. Se está desvirtuando el papel de la mujer –aún más, el sexo e incluso el amor. Cierto que la atracción sexual precisa pocas explicaciones y que el amor surge sin más porqués pero desvirtuarlo en origen es causa de disfunciones con gran probabilidad. Lejos de educar en estas cuestiones -que nunca se hizo en realidad-, se está deseducando y marcando unas pautas muy peligrosas. Bien es verdad, que se sigue hablando de sexo a oscuras. Sigue siendo un tabú en muchos ámbitos.

La triple derecha que lo primero que hace al llegar al ayuntamiento de Madrid es quitar los carteles contra la violencia machista, el mismo día en el que un asesino mil culmina la cifra de mil asesinadas desde 2003, está indicando sus propias aberraciones. Hasta un “nos queremos vivas” descolgaron. Es una derecha obtusa y retrógrada que nunca debió tener una mirada limpia al abordar las relaciones afectivas, ni meramente lúdicas, en equilibrio. Resulta aterrador que esa herencia oscurantista se reencarne al porno maestro de niños y jóvenes con acceso a todos los caminos para desarrollarse.

Tan extendida está esa enferma concepción de la mujer que los chistes infames se le escapan hasta a próceres del país. Quien llegó a ser presidente del Congreso por el PSOE, el sempiterno entrevistado José Bono. En plan de chiste alude a “la cantidad de mujeres que se mueren sin ser putas” para hablar de que no todos pueden ser ministros. Pidió perdón después, pero este fue su primer pensamiento.

Cambios drásticos y vertiginosos alumbran una nueva sociedad. Menos esfuerzo, más difícil selección por la sobreabundancia de contenidos. Y parece que añadidas frustraciones. El porno, el juego y los ansiolíticostratando de llenar vacíos inmarcesibles. Nunca se enseñó a amar es cierto, ni a solazarse con los placeres sexuales que andan entre los más atávicos instintos, pero no vendrían mal algunas pautas de educación en general, casi de la más elemental urbanidad. Para mejorar el amplio marco de las relaciones humanas de todo tipo.

Hay que educar en la colaboración, no la confrontación. En el diálogo, no en machacar al otro. Seguramente muchos ya no recuerdan que conversar no era interrumpir al otro para meter baza sin oírle. El griterío de indeseables en las tertulias ha creado escuela y habría que darle la vuelta. Dejar hablar. Escuchar, argumentar. Elevar el respeto a categoría imprescindible, siempre que el interlocutor lo merezca que es la mayor parte de las veces. Hablar, desarrollar ideas y expresarlas en público. Desde los 8 años en lugar del porno, o incluso antes. Como ocurre en otros países.

Y seguir interiorizando conceptos elementales de los que, al parecer, no anda muy sobrada la educación española tradicional. Más allá de los más tópicos, el derecho a equivocarse pero también a no eludir responsabilidades. Saber que la generosidad del otro no es un derecho adquirido. Aprender a adoptar decisiones basadas en la lógica. Buscar de forma permanente un pensamiento propio y crítico.

No se puede ni enseñar ni obligar a amar, pero sí a… mirar y ver. Importante tarea porque el amor es el más poderoso motor. Me dirán que el dinero y precisaré que es el amor al dinero. Todo tipo de amor por tanto mueve montañas. Y el sexo, en el carnal, es argamasa y fuente inigualable placer. Los niños y jóvenes deseducados por el porno deben saber en primer lugar que ni el sexo ni el amor son posesión del otro y que también aquí rige la cooperación, la complicidad. Y que el egoísmo funciona a pleno rendimiento en el “amor propio”, con la persona que mejor conocen y más quieren. Deben evitar, sobre todo, convertirse en esos seres constreñidos en sus entrañas, censores, que hacen bandera de quitar carteles y, lo que es peor, derechos.

El sexo se puede practicar como la satisfacción de una necesidad fisiológica más o con mucha más exaltación y plenitud, como describía la escritora nicaragüense, Gioconda Belli. Como logrando imitar el orgasmo del Big Bang con protones y neutrones, neutrinos y fotones, centellas y meteoros, que saltan a crear nuevos mundos. Y esto y mucho más no está en la pornografía, el asalto y la violencia.

 

*Publicado en eldiarioes 21 de Junio de 2019

Salvar los muebles de la Moncloa

Le llamaban “Pacto de perdedores”, querían dar una prima contra natura a la lista más votada para desactivarlos, y han logrado convertir en éxito unos resultados parcos en las urnas. El PP, cosechando el peor balance electoral de su historia, se ha hecho con un enorme poder municipal, excepto en la periferia. Y Pablo Casado, su increíble líder, ha salido del coma para respirar hondo y pisar fuerte con un futuro por delante que no tenía. Una pura carambola cuyo único mérito ha sido aguantar firme el pulso de los pactos, frente a sus correligionarios de Vox que tienen clara su meta, y la impericia y torpe ambición de Albert Rivera incapaz de recoger otra cosa que descrédito en la operación. Sin olvidar a un centro izquierda, con errores y algunos signos de no pisar el suelo, que ha visto volar plazas seguras. Si no toma las riendas con firmeza, podría peligrar también la Moncloa.

La política española registra profundas muestras de degradación. Ahí están repartiéndose las cuotas de poder, con avidez glotona en algunos casos. Lo de menos son los destinatarios de sus empeños, la sociedad. Vemos mociones de censura que no reprueban acciones de gobierno del recién llegado sino desalojar de la silla al contrario. Mayorías absolutas, a falta de un voto, como la Melilla del PP, que se va a Ciudadanos con mucho menos porcentaje. Municipios a los que aplican una especie de custodia compartida para distribuir el mandato en tramos de dos años, como Albacete o Ciudad Real, Granada, o Cartagena que ya venía de atrás con la experiencia. Lo que importa es atesorar en beneficio propio los votos. Y ya como remate y ejemplo, a Manuel Valls, el ex presidente del gobierno francés, convertido en el más eficaz ultranacionalista español y  represaliado a causa de ello por Ciudadanos en otra cabriola ininteligible. Una más.

Una más en efecto. Almudena Grandes cuenta en El País que “Villacís, la oscura vicealcaldesa de Almeida, podría haber sido alcaldesa de Madrid. Más Madrid y el PSOE le ofrecieron sus votos para que el PP no trajera a Vox de la mano a las instituciones madrileñas”. Y ni se lo planteó siquiera. Prefiere pactar con Vox. Villacís ha demostrado ser tan ultraderechista como la que más. Ya nadie puede ser tan ingenuo como para dudar que esa es la ideología dominante en el partido naranja. Arrimadas, la portavoz en Madrid, asegura, sin pestañear: “Dijimos que no nos sentaríamos a negociar con Vox, pero a hablar sí“. Igual fue de pie.

Toma de posesión de Martínez Almeida como alcalde de Madrid
Toma de posesión de Martínez Almeida como alcalde de Madrid

La España del “a por ellos” nos ha traído a los Almeida y los Espinosa de los Montero, a las Ayuso y las Monasterio. Con cuatro años de condena por delante, a salvo de los impredecibles resultados de peleas internas. Nos ha devuelto a la España caduca y retrógrada. Al peor PP, si en eso cupiera hablar de grados. El mejor resumen vino en la foto de la toma de posesión en el Ayuntamiento de Madrid. El encargado, otra versión del Paco, El Bajo de Delibes, rindiendo pleitesía al señorito. Al de toda la vida, al franquista desde antes que existiera Franco. Ante la sonriente mirada de Pablo Casado.

Martínez-Almeida, nuevo alcalde de Madrid, resucita “el sueño olímpico”  y estudia, a petición de los lumbreras de Vox, hacer un túnel bajo la Gran Vía madrileña, con sus cimientos ancestrales que vaya usted a ver cómo aguantarían. Pero no hay mejor lugar donde enterrar el superávit dejado por Carmena que en túneles y excavadoras, en más obras olímpicas para engrosar la ruta de los monumentos inservibles que atesora la historia del PP.  Qué mejor material que el cemento para invertir en proyectos como evidencian múltiples procesos judiciales que afectan al partido. Noticia de hoy. La UCO implica al exministro Josep Piqué en el supuesto amaño de un contrato multimillonario en la Ciudad de la Justicia de Madrid. Con OHL y el compiyogui de la reina Letizia de por medio.

Es tiempo de vacas flacas en el PP. Ha perdido un centenar de sueldos públicos y 257.430 euros al mes por la debacle del 28A en Congreso y Senado. Rentabilizar infraestructuras en bolsillo propio es tentación que, nadie lo duda, resistirá férreamente este trío de derechas tan regeneradoras y modernas. No hubo despilfarro en el sueño olímpico dice el emocionado nuevo alcalde. 6.500 millones de euros llevaban gastados en el tercer intento consecutivo, en el Madrid 2020, según desglosaba Raúl Rejón en eldiarioes. 200 millones de euros nos costó por ejemplo el Centro Acuático, que ni siquiera se terminó.

La derecha ultra, regidora en Madrid, toma también la llave de los derechos. A respirar por ejemplo, suprimiendo Madrid Central y llenándolo otra vez de coches. Martínez-Almeida elimina también el Área de Género y Diversidad y la integra en Familia y Bienestar Social. ¿Y qué me dicen de entregar Cultura y Deportes a Andrea Levy? El sostén del cacique Baltar en Orense escribe en Telva y Vanity Fair, ya ven. Y el panorama es similar en toda España.

No, en toda no. Es la España del “a por ellos” la que no funciona. Aunque haya algunos destellos de política posibilista, Catalunya irreductible da continuas lecciones de ciudadanía.  En sus votos y su actitud. No se arredra. Demostrando que cualquier gobierno español sensato no tiene otro remedio que negociar y resolver el “problema” catalán. El País vasco se organiza por su cuenta. Con la derecha más civilizada del país, por cierto, representada por el PNV. Valencia y Baleares evidencian signos diferenciales del centro y sur. Galicia se decanta esta vez por el PSOE ganador y no vota a Vox. Ángeles García Portela,  profesora de historia, me explicó sin embargo que lo que Galicia tiene y mantiene es el Vox genuino, el franquista.

Las mareas gallegas quedaron desmanteladas, como tantas otras en otros tantos territorios por sus contradicciones y equivocaciones labradas a pulso. Volviendo a Madrid, la ruinosa operación magdalenas ha dejado sin gobiernos progresistas la capital y la comunidad pero no han tenido bastante. Ahora se reparten en facciones la herencia de Carmena. La lucha ha comenzado entre los carmelistas y los errejonistas, mientras ella se va a casa y él se sienta en la Asamblea sin siquiera sitio en la Mesa por la cacicada de la triple derecha.

El PSOE ganó las elecciones generales con un rotundo triunfo, las municipales, las autonómicas y las europeas. El PP, encabezando ya la triple derecha ultra, se le ha comido ya un abultado poder local. Queda la Moncloa. Nueva reunión de Sánchez e Iglesias. Posiciones alejadas, dicen fuentes del PSOE. Unidas Podemos pide derogar la Reforma laboral del PP y otras medidas. Ya puestos deben suprimir también la Ley Mordaza. Los medios menos independientes solo hablan de “exigencias de cargos de Unidas Podemos”.   Aún les ponen pegas por algunas baronías. García Page se ha hecho un festín de puestos de poder con Ciudadanos.  El Ciudadanos que añoran pacta sin escrúpulo alguno con Vox.  Rechazan casi con rabia a los nacionalistas catalanes…

¿Cabe en este panorama descuido alguno? Ni nuevas elecciones ni exquisitos miramientos a los poderes que no lo merecen. El objetivo es salvar al menos los muebles de la Moncloa. No vaya a ser que PP, Vox y Ciudadanos estén apalabrando ya camiones de mudanza.

*Publicado en eldiarioes

Minero Zana, una historia personal y colectiva

Es la historia de un minero y de todos los mineros y de cuantos, en muy duros trabajos, ponen en riesgo su vida. Desde lo más heroico a lo más simple de lo cotidiano. Juan Carlos Lorenzana, Zana, Ciñera de Gordón, León, 1964, autor de “Relatos mineros”, posee un talento natural que pudo tener decenas de caminos por los que desarrollarse y fluyó por el esfuerzo y el compromiso social. Y, sin duda, el amor a la tierra, a la familia, a los compañeros, a la mina, imán y dolor. Hijo, nieto y biznieto de mineros por partida doble, Zana pidió trabajo en Hullera Vasco Leonesa en La Pola a los 16 años. Ocultándoselo a su madre. Historias comunes, de silencios, compromiso, de protestas a las que abocan las circunstancias del trabajo. La reivindicación social surca estos relatos. Para denunciar que las industrias implantadas en la zona no permitieron que se asentaran otras diversificadas que dieran empleo al margen de la mina. Y que las condiciones laborales eran tan duras que había que luchar por mejorarlas.

La mina quedó como única salida. “El tiempo significa carbón, el tiempo, allá abajo, no significa vida”.

Pero, por encima de la historia profunda y la de cada día, late el genio literario innato que la convierte en una novela –”en donde todo lo escrito es verdad”, gusta recalcar Zana- plena de hallazgos. La madre, una madre, cualquier madre, que cierra el primer capítulo hablando  desde la superficie con el hijo encerrado en la mina.  Y una frase rotunda e inesperada, tras tanto temor por la reprimenda:

 – Hijo, no seas el primero en salir… aguanta, el primero en salir, no.

 Es la vida de las mujeres de los mineros también, de los hijos, de todo un pueblo, de muchos pueblos. Desde cuando el carbón era el petróleo sólido, fuente inacabable, hasta que ha quedado proscrito. Muchos años de crear riqueza que apenas quedó en el suelo del  que nacía. De caminar, al principio, con peores comunicaciones, dos horas diarias cada día para ir, y otras tantas para volver, y no menos de cien días a través de la nieve. Y todos los ritos y escalones, a veces torcidos, del camino.

“Las cosas suceden sumando las decisiones y las intenciones hasta que en un momento determinado se rompe el equilibrio, pero cuando se rompe el equilibrio siempre se rompe por el mismo lado”.

Las jaulas que suben y bajan. El grisú. El polvo silicoso que va secando los pulmones. Los accidentes vividos dentro y desde fuera cuando suenan las sirenas sin saber quiénes serán los afectados. La primera jaula, con los primeros muertos o heridos. “No fue el azar”.  Hablan poco, “pero nunca, nadie, culpó al azar”. El talante pese a todo: “Salid firmes, arriba quieren ver mineros”. El papel que unas veces les encumbra y otras los tilda de privilegiados por dejar temprano el carbón tratando de frenar las secuelas en la salud. “La mina funciona por el compañerismo”, dice Zana. Y bajo tierra no hay fronteras, las que delimita la propiedad de una compañía u otra. Y la luz, la luz es básica, Juan Carlos Lorenzana la ha buscado dentro y fuera a lo largo de su vida.

“La mina le quiso como él la quería a ella, eso lo supo desde el primer instante, y donde hay amor, encaja cualquier verbo menos temer”.

El nudo en la boca del estómago al bajar, el suspiro y el cansancio al subir, los ojos rojos, ribeteados de negro, de hollín. Y la ducha reparadora. Y, salirse del tópico, para vivir y gozar sin pensar en el riesgo. Para amar arrebatadamente. Ella lo mira, la mina lo ha ido gastando como una lija pero sus manos siguen siendo suaves cuando la tocan, esas manos que le abren los poros más recónditos del laberinto del deseo.

 Zana llegó a ser alcalde de La Pola de Gordón por Izquierda Unida en las elecciones de 2015, pero dimitió al cabo de unos meses por discrepancias con su partido sobre el acuerdo para la defensa del Sector de la Minería. “Soy minero antes que político”, dijo. No quiso cobrar sueldos.

El texto de estos “Relatos Mineros” llegó por casualidad al escritor Julio Llamazares a través de la fotografía de la última jaula que subió de la mina tomada por Cecilia Orueta, autora también de la portada. Y quedó tan impactado que pidió escribir el prólogo, algo que rara vez sucede en esa dirección. “Literatura sin ganga, ni escoria, y con el aliciente de, por primera vez, haber sido escritos por alguien que conoció y vivió lo que cuenta desde dentro, no como quienes hemos escrito de la mina desde fuera de oídas o imaginándola”.

Desde una calidad literaria sin discusión, una amplia cultura de absorber libros y artículos y el andar con los ojos y el corazón abiertos por la vida. Una admirable coherencia. Tenacidad irreductible. Hace más de diez años que Zana llegó a mi blog y supe ya todo eso, incluso a través de mayores o menos discrepancias ideológicas que acabaron en gozosa armonía. Lo que más quería Zana con este libro era, ahora que las minas se cierran en España, salir como vio en otros países, en Alemania, creo que dijo, con el presidente del Land y banda de  música. “Los mineros no merecemos salir por la puerta de atrás”, afirma.

Y mostrar, más allá de las cuencas mineras, “cómo fue que sufrimos, que luchamos, que lloramos y que reímos. Cómo fue que vivimos. Cómo se llegó al convencimiento de que juntos, y solos juntos, podíamos soportar el vivir en zonas inhóspitas, con un clima adverso, en un trabajo duro, durísimo, que nos ha hecho pagar mucha sangre. Y, durante mucho tiempo, represaliados”.

Relatos Mineros (Ediciones Eolas).

 

*Publicado en eldiarioes

Los pactos del caos

El Día D ha llegado. El problema es serio. Se vio venir, se avisó y no sirvió de nada. La sinrazón ultra va a gobernar sobre asuntos esenciales de los ciudadanos como la salud, la educación, servicios, hasta sobre las libertades y las ideas. Los pactos, tan esenciales en política y en democracia, nos han salido en España pactos del caos. Colocan en lugares cruciales de poder, no solo a una peligrosa ideología, sino a personas sin entidad, netamente poco preparadas. Síntoma evidente de lo poco en serio que se toman algunos partidos la gestión de las cosas de todos. Confusiones que obviaron señales claras, como la creencia de que Ciudadanos era un partido liberal de centro, han contribuido a este escenario. Recordemos que creer es adquirir certeza de algo sin basarse en dato real alguno.

Llaman la atención los aspavientos ante los rugidos del monstruo que alimentaron hasta ayudarle a crecer. Se dio la ecuación perfecta: servir escándalo político y hacer negocio mediático. Y ya está la ultraderecha sin cerebro en las instituciones. Lavada y planchada para seguir en la línea. Cómo será el acicale que a ese trío de partidos que la forman, se le llama, sin sonrojo, centro-derecha. Han influido otros muchos factores: dejar el franquismo intacto, protegido incluso, subvencionado, durante 40 años tras el final de la dictadura. Haber mantenido a muchos de sus adeptos instalados en importantes centros de poder como la judicatura. Sin ir más lejos. Tener infantilizado a un sector de la sociedad que se dejó invadir a través de la banalidad y el miedo, también el miedo.

Por definición los partidos de ultraderecha como Vox no creen en el sistema democrático y lo combaten. Es una anomalía de la democracia su concurrencia a las urnas. Y no hay ningún otro partido o ideología actualmente que se le pueda equiparar. Manipulen lo que manipulen con esos conceptos.

Vox dice que la libertad de expresión tiene límites –excepto la suya– y no se limita a decir porque hace y con la firma de PP y Ciudadanos que es factor esencial. Tres millones de entes humanos que se creen acreedores de respeto encima, nos han devuelto al medioevo. Con todas la palabras. Andalucía arbitra presupuesto para defender la conquista de América en 1492 y promocionar la herencia que nos llevó a ese hito. Mientras se lo quita a la lucha contra la violencia machista. Mientras machaca las palabras para destruir actitudes de combate: “violencia intrafamiliar” e “inmigración irregular” han puesto en el texto firmado por las tres derechas. Dicen y hacen: Vox se aparta del minuto de silencio por la mujer asesinada esta semana en Alboraya, Valencia. Vox llama, en boca del coordinador de Sevilla, “zorras machorras” a las feministas o “panda de comerrabos” a “los comunistas”. Con la osadía de la ignorancia, Iván Espinosa de los Monteros –el señor de los inmuebles en solfa– se ha permitido decirle al Papa Francisco que se quede él los inmigrantes. Por cientos de miles. Un señor español y católico, habrase visto. Este Espinosa de los Monteros que resumía el periodista y escritor Andrés Villena Oliver

Es una pesadilla, como si se hubiera abierto la cueva de los horrores y una cuadrilla de ejemplares inacabados en sus circuitos neuronales invadiera las instituciones. Ampliamente. Porque –y es lo más terrible– el sello Vox inspira a las tres derechas, tras plegarse PP y Ciudadanos a acuerdos para obtener cargos. Pablo Casado también habló de la Hispanidad como la “etapa más brillante del hombre”, junto al Imperio romano. Y luego está Ciudadanos. Y Albert Rivera.

El error fundamental fue creer que ciudadanos era de centro y Albert Rivera una persona seria. Bastaba verle y oírle desde sus primeras palabras en público, seguir su trayectoria asociado a la ultraderechista Libertas en elecciones europeas, para saber quién era. Pero Rivera fue alimentado, más que nadie, por la demoscopia –aquí tienen algunas muestras– y por los desayunos amigables en la televisión más mediatizada. Ninguna sorpresa. Rivera es hoy un político desbordado a quien empiezan a retirarle el favor aquellos que lo eligieron para el cargo, o el puesto de trabajo, a modo de gerente o relaciones públicas. Raíz fundamental de lo que nos ha traído hasta aquí es determinar quién elige a quién en la derecha y quién se carga a quién en la izquierda.

Macron no le suena nada bien la cooperación de Ciudadanos con Vox. El presidente francés avisa a los de Rivera que “no acepta ambigüedades” con Vox y baraja romper la “cooperación” con ellos. El diario Le Mondeadvierte al líder de Ciudadanos que “ya no engaña a nadie”. Veremos. Seguirá yendo a desayunar en las pantallas en mutuo intercambio de caritas.

“Por tu culpa arrojas al PSOE a pactar con Podemos y con los nacionalistas, precisamente aquello que Cs debía impedir”, le espeta a Albert Rivera uno de los fundadores de Ciudadanos, Francesc de Carreras, en una carta abierta en El País. Como se ve son todos muy templados en el conocido como partido demócrata y centrista. Lo más grave –para él y sus mentores– es que apenas ha sacado rentabilidad de su inmolación política. Segundos puestos a cambio del prestigio que algunos todavía le concedían. El PP, con solo unos pocos votos más, ha adquirido un notable peso territorial.

Firma y firman las gentes de Rivera con su logo en los membretes junto al de PP y Vox mientras él niega la evidencia. Firma y firma para mantener al PP, al que dijo iba a regenerar, en su andadura de décadas en Castilla y León, al mismo tiempo que le denuncia en otra firma por corrupción.

Ciudadanos elige al PP, que recuperará la Alcaldía de Zaragoza 16 años después con el apoyo de Vox, si no surgen inconvenientes con Vox. Rivera parece estar en una noria en la que solo importa el poder. Como editorializa la viñeta de Bernardo Vergara aquí en eldiarioes el problema no era repartirse sillones, sino repartirse ellos en los sillones.

Quienes acusaban de “ocurrencias” a otros en sus manidos tópicos, han llegado a plantearse una alcaldía rotatoria en Madrid. Dos años su Villacís –de cuyos manejos con sus sociedades nunca más se supo– y, otros dos años. Martínez-Almeida. Si eso podría darse en diputados, por ejemplo, como caso extremo, en toda una corporación implica legislaturas de dos años. Con cambio de equipos. Es demencial. Pero era la forma de “pillar cacho”, como dijo –que no– alarmando al personal que la venera la nueva portavoz de Ciudadanos en el Congreso Inés Arrimadas. Finalmente, y a pesar de la resistencia de la líder madrileña de Ciudadanos, han llegado a un acuerdo para que Almeida sea alcalde y Villacís vicealcaldesa, a expensas de Vox. Los dos adoran el tráfico y los humos de los tubos de escape.

Son cuatro años con este tipo de perfiles en las instituciones. Con Díaz Ayuso y sus concebidos no nacidos incorporados a la unidad familiar,con sus atascos de tráfico y su mirada perdida. Y a tantos otros.

Cuesta creer que ciudadanos conservadores sensatos se sientan cómodos con algunos de sus regidores. Sí parecen ser muchos de ellos, los mejores servidores de ese imperio de interrogantes sin resolver en España. De la fuerza de los poderes que no se presentan a las elecciones. La bula de la jerarquía obispal católica en España. Las grandes fortunas nacidas de la nada. Las excepciones judiciales. El papel de los bancos en la vida política. Aquellos entre los medios que, en lugar de informar, manipulan.

En el aire aún los apoyos para el gobierno de España. Déjense de eufemismos y nomenclaturas. De puyitas desde el pedestal. Los ciudadanos serios nos jugamos mucho. No faltaría más que otro pacto del caos en La Moncloa.

 

*Publicado en eldiarioes

Si los medios informaran de todos como de Podemos

Pablo Casado hunde al PP en la mayor crisis de su historia. Casado, El Masters, ha perdido la mitad de los diputados del Congreso y dos tercios de los senadores. Apenas nadie de la ejecutiva de Rajoy queda en pie tras la purga efectuada por Casado. Lucha fratricida y de poder en el PP que arrancaría con la sangrienta hostilidad entre las dos mujeres fuertes del partido hace bien poco: Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal. El Másters se alió con la secretaria general contra la ex vicepresidenta. Ambas están fuera de la política. Cospedal por la filtración de sus conversaciones con el comisario Villarejo para encargarle unos trabajitos. Marido en ristre. La pareja Cospedal y marido fue defenestrada de un golpe. De la política, no de sus cosas. Más aún, transcurrido un tiempo prudencial, ha sido rescatada como abogada del Estado para Sala de lo Militar del Tribunal Supremo.

La purga de Casado, el Másters, ha segado a grandes voces del partido. Fátima Bañez, García Margallo, Montoro, Catalá, Méndez de Vigo. Ya no tiene cargo relevante Rafa Hernando, el Bocachanclas, a pesar de su intensa sintonía verbal con el grupo dirigente. De Guindos bien, lo tienen colocado en Bruselas, de vicepresidente del BCE, para seguir cuidando también de sus cosas. Pero ¿dónde están los Wert, las Mato que alumbraron el PP que hoy agosta el tiránico Casado? ¿Qué fue de Soria? Genio y raza del PP. Este anda cuidando de sus propios negocios alejado de su amada tierra. Toda la culpa es de Pablo, el Másters. De esta guisa suelen hablar los medios al referirse a Unidas Podemos y en particular a su principal dirigente, Pablo Iglesias. Como mínimo.  Y se añaden matices.

En el PP la respuesta interna es tibia hacia el exterior. Se cuece puertas adentro y llega certera cuando, tras los aplausos, se les deja caer como ocurrió con Cifuentes y tantos otros. No hay apenas nadie en el PP que se descare en los medios criticando al líder. Quién sabe si por lo mucho que se juegan en represalias. Y porque debe haber trapos sucios de todos los colores en los armarios. Los críticos saben también que las disidencias en el PP no reciben políticas de micrófonos abiertos, y menos a toda hora del día.

Es tal el dolor de la prensa por la hecatombe electoral del PP que respetan su pena y no hacen leña del árbol caído. El PP ha perdido un centenar de sueldos públicos y 257.430 euros al mes por el desastre del 28A y merman también ingresos por el del 26M. Al punto que el partido se está viendo obligado a despedir a sus trabajadores en el Congreso y  evita pagar las indemnizaciones que les corresponden por pura precariedad de medios. Prensa responsable que ama al bipartidismo como a ellos mismos.

Si la prensa informara de todos como de Unidas Podemos leeríamos y escucharíamos titulares sobre la crisis soterrada en Ciudadanos. Albert Rivera no ha logrado el triunfo previsto a pesar del enorme esfuerzo mediático y demoscópico invertido en él. Los poderes económicos y sus portavoces meditan cambios. Rivera, Naranjito o Falangito, está preocupado. No hay más que ver su agria expresión. [Nota de la articulista: para motes y acusaciones no es imprescindible apoyarse en la verdad, como el propio Rivera y otros muchos saben]. Los síntomas de la crisis de liderazgo en Cs son evidentes si se sigue el hilo. Inés Arrimadas, la Montapollos, se traslada a Madrid y será la portavoz de Ciudadanos en el Congreso. La sangría de votos sufrida en Cataluña por su partido ha aconsejado a los mentores de la formación ese cambio. Lo que pasa es que tampoco lo ven claro. Begoña Villacís, la Ultra, tiene ese asunto con su sociedad que apenas cuentan los medios y algún día algún periodista se puede poner pesado. Ignacio Aguado, el Trolas, no se termina de ver como líder tampoco. Y De Quinto, el Multimillonario, el Cocacolas, menos.

La derecha se nos ha ido de las manos, confiesa la prensa antipodemos en grandes titulares. O no. Podría. Debería. Tanto alentar a la ultraderecha y ya la tenemos en las instituciones. En confianza, son muy parecidos. Casi iguales. Y ya se ve en Andalucía. PP y Cs hacen suyo el discurso de Vox en contra de los “chiringuitos” de género en plena crisis por el Presupuesto. El primer acuerdo a la sombra de Vox es el machismo.

Uno de cada cuatro euros de gastos de personal de Vox en 2018 se destinó al sueldo del jefe Santiago Abas Khal, El Pistolas, como verán en eldiario.es pero no en todos los medios. Lo mismo que la financiación iraní, a cargo de un oscuro grupo, que ha pasado a mejor vida en los informativos, descansando en paz, y con el peso leve del cemento armado. O lo de los negocios varios con casoplones de otro de sus dirigentes. Iván Espinosa de los Monteros ha sido socio en negocios inmobiliarios de condenados por la Gürtel y por delito fiscal. Echando a los vecinos en algún caso que está tan feo.

De Pedro, El Guapo, El Insensato sin escrúpulos, según versiones, ya nos informó a fondo la prensa. Pocos de los grandes medios en detalle. De los navajazos que llevaron a Pedro Sánchez a saltar desde la barandilla del barco acosado por garfios y sables arriba y tiburones abajo. [Otra nota de la articulista: esto nos lo contarían así los cronistas más floridos]. Ahora, de ser la información el objetivo, se hablaría más -junto a los aciertos-  de promesas incumplidascambios de opinión, y cierta ingratitud al partido por el que llegó a Presidente del gobierno tras una justificada moción de censura a Rajoy. En una reedición del pasado, Pedro Sánchez apela a la “altura de miras” (dar a cambio de nada) a Unidas Podemos para que le dejen formar gobierno. En  pack completo con Ciudadanos y PP. Y comienzan las presiones. Susana Díaz, critica “la ambición de poder” de Iglesias presentándose a ella misma como adalid de nobleza política y nula ambición de poder. Y la prensa ya encuentra hasta amenazas y chantajes.  A Sánchez.

Si la prensa, radio y televisión informaran de todo como de Unidas Podemos, nos contarían cómo se formaron grandes fortunas de la nada. Y cuál es la influencia con la gestión de los asuntos de la sociedad. No hubieran parado de ahondar en la permanencia e impunidad del franquismo en España. Nos explicarían los nombramientos en la judicatura. Los créditos de los bancos y sus cláusulas. Causas y compromisos del tratamiento dado a los independentistas catalanes, tanto políticos como ciudadanos. Los conciliábulos del “a por ellos”. Cómo solventarán el espectáculo judicial del procés. Dentro y fuera de España, fuera especialmente para frenar la estupefacción

Sabríamos qué pasó con la ilegal venta de pisos de protección oficial a fondos buitre en Madrid. Porque como ha contado Patricia López en Público Villarejo, precisamente el comisario Villarejo, invirtió en el grupo al que Botella vendió pisos a precio de saldo. Y por qué Ana Botella, la alcaldesa, no está encausada. ¿Será porque su marido, José Mari, el Tenebroso, tiene un inmenso poder? En el fondo, cualquier ciudadano puede encontrar información si la busca y la selecciona.  A veces cuesta.

Llegados a este punto de equilibrio informativo, de hablar de todos como de Unidas Podemos, igual deberíamos saber de financiaciones ilegales verdaderas. O de cargar muertos desde el Estado y su prolongación en las cloacas mediáticas a PP, PSOE, Ciudadanos, Vox, PNV y todos los demás, sin consecuencia alguna. Incluso continuando los bulos aunque hasta la Justicia haya certificado el engaño y muchos ya sepan de la mentira y la treta.

Y vendría bien una confesión en regla de la ideología y los intereses que rigen desde la prensa de ultraderecha a la felipista. De sus compromisos. De los porqué y para qué de los Inda y Claver permanentes y hasta de Federico, el Lozanitos. Por qué se equivocaron dos eternamente anónimos senadores al votar el Consejo de RTVE. Por qué el silencio sustituye al negro.

Si el periodismo español, fiel seguidor de cualquier andanza de Unidas Podemos, usara la misma regla para todos, informaría de los entresijos de la Familia Real, de sus negocios. De las y los amantes que se salen de las camas –en donde todo humano tiene derecho a explayarse como le plazca para entrar en asuntos de Estado por las consecuencias que se derivan. De la amplia sonrisa del Jefe del Estado al ultraderechista líder de Vox cuando hasta se negó a recibir a la presidenta del Parlament catalán, Carme Forcadell.

No importa siquiera quiénes son las víctimas de la flagrante desigualdad de trato. Abrumadoramente clara en sus motivaciones. Es casi imposible ya revertir el daño causado. Solo se puede apelar ya a un examen de conciencia de cuantos han sido sujetos activos de estos hechos. Y a la reflexión ciudadana de si merece semejante castigo quien osa afectar a los privilegios de unos pocos.

Creo que con información rigurosa los ciudadanos se  preguntarían cuál de todos estos asuntos, de todos estos partidos e instituciones, afecta de verdad a sus propias vidas.

*Publicado en eldiarioes el 7 de Junio de 2019

Una democracia seriamente tocada

España registra una profunda degeneración de sus élites, del cuerpo troncal del país. El Tribunal Supremo ha paralizado cautelarmente la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos preservando los derechos de la familia. En tanto se solventan los recursos,  el dictador continuará enterrado en sagrado y en gloria para seguir pudriendo esta peculiar democracia. El alto tribunal ha llegado en su argumentación prácticamente a legalizar el levantamiento militar. Considera a Franco jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936, cuando lo nombraron los militares sublevados.  Y en el juicio del procés, la Fiscalía afirma en sus conclusiones que lo que hubo en Catalunya fue “un golpe de Estado”. Ni intento siquiera, golpe. Así anda la democracia española de tocada.

Todo se resiente. El nefasto espectáculo que están sirviendo políticos carentes de mayorías para gobernar es otra parte del cuadro. Hay que negociar pactos de gobierno y muchos de los que se plantean pervierten la voluntad popular. En todo acuerdo se cede, desde  luego, pero en algunos casos es demasiado ceder si realmente existe una discrepancia ideológica y de objetivos y no una afinidad.

Ciudadanos hace equilibrios en el alambre con un plato en cada mano mientras la hinchada neoliberal –política y sobre todo mediática si es que son diferentes le anima conteniendo la respiración. Neoliberal o del sistema de privilegios y apoyos que aquí rige. Y dice Ciudadanos que no van a negociar nada con Vox, que si acaso la “vía andaluza”. Es decir, el acuerdo a tres con los naranjas de tapadillo, silbando allá arriba a ver si no lo vemos. A tres, cada uno de ellos imprescindible.

Y va Vox y dice que ese papel no le gusta y presenta una enmienda a la totalidad a los presupuestos de Andalucía. Ese Vox del que nos informan los medios sin cesar porque, como hablan mucho y dicen cosas muy llamativas, son como el abalorio con brillos para el periodismo de declaraciones.

El PP, con los escasos votos logrados, simplemente ve cómo los coloca mejor. Es socio preferente de Ciudadanos, dicen los de Rivera dando otro paso en el alambre colgado a muchos metros de altura. Con red, grandes y pequeños medios siempre se la prestan.

El PNV ha estado coherente al advertir a Pedro Sánchez que si pacta con Ciudadanos no cuente con sus votos. Ha salido del suspenso casi general.

El PSOE ha dicho que quiere un ejecutivo monocolor frente a las pretensiones de coalición que pide Unidos Podemos por boca de Pablo Iglesias. Ocurre que los resultados electorales no hay que mezclarlos para que no den resaca, salvo los de UP. Cuyos 3.700.000 votos en las generales parecen haberse subsumido por el batacazo de municipales y autonómicas.  Y surgen voces más sueltas. Emiliano García Page ha dado al PSOE  en Castilla- La Mancha una de las dos únicas mayorías absolutas y se siente reforzado para animar a Sánchez a acercarse a Ciudadanos. Su ultraliberalismo, ultranacionalismo español con el “a por ellos” por bandera, medidas de corte autoritario, no incomodan al barón del PSOE. Ni a muchos otros del gran aparato de poder instalado en España.

Y otra vez Unidos Podemos, Podemos, Pablo Iglesias en el punto de mira. No oye la contestación interna, leemos, oímos, vemos, interminablemente. Interna poco, hablando con propiedad, las voces críticas ya fueran externalizados o, básicamente, se externalizaron por sí mismas.  Y ahora surgen redobladas en el momento preciso que se negocian los gobiernos.  Aquel grupo de amigos que  se animaron a formar Podemos parecen ignorar que cinco millones de votos de izquierda que les siguieron están más interesados en lograr políticas de izquierda que en ver dónde asientan ellos sus traseros.

Portadas, monográficos, columnas, artículos, tertulias, barras de bar… Otra vez. No sé si se habrán enterado de la última primicia: los rusos han seguido viniendo los rusos.  A lomos del mismo redactor que nos las sirvió en su día en El País. Ahora en ABC y aliados con… sí, Unidos Podemos en el sibilino intento de adueñarse de la UE. Es otro símbolo de la decadencia del sistema que este presunto periodismo político representa. Luego la Asociación de la Prensa de Madrid les da premios, una y otra vez,  y la mayoría se calla.

Nada interesa más que la crisis de Unidos Podemos. El PP se ha reventado a medio partido, como lo hiciera el PSOE de Sánchez tras la encerrona que le plantaron. Añadan en el PP los caídos y retirados por sombras de corrupción, además. Dolores de Cospedal tuvo que apearse tras haberse difundido, como por casualidad, sus tejemanejes con el comisario Villarejo, incluidos “trabajitos” de espionaje y destrucción de pruebas. Ya ven, esto los colegas lo recuerdan menos.

Pero sin todo este espectáculo sería más visible el poder en la sombra del poder judicial. Los Marchena, padre e hija, los Lesmes y su círculo de poder sin control que cuentan en detalle Elisa Beni y varios otros columnistas de eldiarioes.

Y no pasaría como la seda que la Fiscalía tilde de Golpe de Estado celebrar un referéndum. Ni los largos encarcelamientos en prisión provisional para los políticos  independentistas. Ni las maniobras para privarles de la voz que les dieron las urnas. Ni tendríamos a un presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, Fundador de Forza Italia, que actúa a modo de “portero de discoteca” para impedir el paso a diputados elegidos en España.  Ni siquiera consultó a sus vicepresidentes, decidido, por su cuenta, a negar la acreditación a Puigdemont en algún intercambio de favores.

Y luego está la cúspide. El jefe del Estado actual, el Rey Felipe VI, ha esperado a que el Tribunal Supremo impida a Jordi Sánchez acudir a la Zarzuela en representación de Junts per Catalunya, para iniciar la ronda de consultas de cara a la formación de gobierno.  Es el mismo jefe de Estado que torció, ostensiblemente, el gesto porque una bandera no estaba suficientemente tensa en su izado.  Hijo del rey que se retira de la vida pública, con inmunidad, y en olor de incienso mediático.

Y Franco sigue en el Valle de los Caídos. Porque nada se hizo antes. En cuarenta años, nada se hizo para restarle su lugar prominente en España. Nada o poco se hizo en asuntos similares. Y así estamos. Para lograr objetivos no hay como poner los medios adecuados.  No puede haber verdad más lógica.

 

*Publicado en eldiario.es el 4 de Junio de 2019

A %d blogueros les gusta esto: