2017: el año en el que cayeron las caretas

2016 fue el año que no vinieron venir como se cansaron de señalar porque cuesta ver desde los cenáculos del poder. A pie de calle, más cerca, se apreciaba mucho más la realidad. 2017 ha sido el que ha visto caer todas las caretas y algunos velos. Los años no son sino convencionalismos, periodos de tiempo, pero sirven para evaluar la marcha. Tras ir repitiendo elecciones y algún golpe de mano interno al efecto, 2017 se estrenó con Mariano Rajoy sin salir de la Moncloa. Al gusto del poder establecido. Unos partidos presuntamente de oposición iban a controlarle, nos dijeron, pero lo cierto es que Rajoy ha hecho, desecho y parado cuanto ha querido. Como si dispusiera de mayoría absoluta de nuevo. Hasta más legitimado por el consenso que le aportan quienes terminaron siendo sus socios. Una gran coalición de facto, a la derecha y a lo suyo. Es un primer dato significativo del año que termina.

A partir de ahí, el gran hecho distintivo de 2017 ha sido la caída de múltiples caretas. Algunas se habían ensamblado prácticamente con el rostro pero sus dueños las han despegado con soltura. Catalunya con todos sus avatares ha sido el catalizador para saber que hay personas capaces de defender un territorio por encima de las necesidades de una sociedad. Y vale tanto o más para el nacionalismo español que para el catalán. Esa fue la gran revelación, no el que salieran tantos mucho españoles o independentistas irrevocables, sino sus prioridades excluyentes.

Ha sido el año del “A por ellos”, a un alto coste. El campo de batalla quedó sembrado de heridos y de caudillos en pie más o menos averiados, pero ya todos sabemos dónde estamos, quién es quién. Un paisaje desolador que no deja de tener ese aspecto positivo,  al lado de tanta hipocresía congénita.

2017 nos trajo la revitalización milagrosa de Ciudadanos. Las uvas del 2016 les tenían prácticamente evaporados, al desdecirse de cuanto prometieron para apoyar a Rajoy y no ser esenciales en su investidura. Al PP le bastaba la abstención de aquel PSOE  de la gestora. Parece que hubieran pasado siglos y apenas son doce meses. La reina en el Sur -nominalmente socialista- fue derrotada por el Pedro Sánchez del No es No que también aparcó sus promesas de hacer dimitir a Rajoy y terminó de constitucionalista del 155 y del 135 ante “el desafío secesionista” ese del que hablábamos.

Con un PP tocado por la pésima gestión catalana, el premio de la lotería le ha correspondido a Ciudadanos. Aupados por las banderas de la unidad, sin haber cambiado ni un punto de su programa ultraliberal. Su líder en Catalunya, Inés Arrimadas, con un papel bien estructurado, gusta más que el del jefe nacional, el presidente Albert Rivera. La gran inversión de los medios concertados, los bancos, el dinero en sí, en Arrimadas, salió rentable y el pastel está en alto a la espera de saber si es suflé o masa sólida. El soberanismo catalán no está descabezado en absoluto y si algunos piensan que reivindicaciones seculares se agostan a palos es que andan muy perdidos.

A Unidos Podemos les ha afectado la otra campaña simultánea, la de derribo ejercida contra ellos, diaria, y sus propios errores. Se nota cansancio que resta la frescura que les llevó al éxito. En un país con tanta zancadilla a las izquierdas, con el nivel de exigencia de sus votantes, se precisa doble entusiasmo y doble imaginación. Los tuvo y seguirán ahí, se supone. Los ciudadanos de izquierda genérica tienen mucho qué decir, al PSC ya se lo han dicho.

Todo dependerá pues de las prioridades de la ciudadanía. Este año, altamente exaltada, también ha aventado las caretas para -en un gran número- expresar que prefiere banderas y territorio a sus propias necesidades vitales. Carencias e injusticias han desaparecido prácticamente de la agenda, solo se habla de Catalunya. Una sociedad madura, una democracia tan madura como nos contaba el Rey que tenemos, revisaría qué quiere para su vida y la de los suyos. Los más civilizados, incluirán lo que viene en llamarse el bien común. El Pacto Social, si atendemos a Rousseau, que lo tenemos hecho una pena.

Y es que cada día sale un pufo de corrupción, casi todos en el entorno del Partido Popular, que se los echa a la espalda con admirable soltura. Cuenta con la inestimable ayuda de buen número de medios, bien es verdad. En RTVE les hacen un lavado y planchado de exposición cada vez que lo necesitan. 2017 ha sido además el año de los robos de expedientes y pruebas, de casos que afectan al PP. El de Madrid sobre todo. Y no pasa nada.

Ya somos el país más desigual de Europa, hemos vencido en aquella batalla por ese liderazgo que nos disputábamos con alguna de las más famélicas repúblicas de la Europa oriental.  Vuelve a subir la luz y el gas, mientras las pensiones pierden ya poder adquisitivo. Baja, a la par, la base de cotización para que los nuevos beneficiarios vayan cobrado cada vez menos. Aprueban, con banda de música y fuegos artificiales, un incremento del salario mínimo –indigno aun así de la cuarta economía de la Eurozona- y meten Rajoy y Bañez una cuña que no nos contaron, Para llegar a los ingresos prometidos hasta 2020 se ha de dar una conjunción cósmica. Los contratos de trabajo son cada vez más cortos y más provisionales. Balance del año: temporales el 90,1%, el  25,8% de duración menor a una semana. Pero la mayoría solo se mueve al compás de las banderas ondeantes.

El partido de los recortes no dejó de usar la tijera en lo social.  Desde 2011, por ejemplo, ha recortado 3.000 millones de euros a la ayuda a la dependencia. 320.000 personas aguardan ahora en lista de espera. En 2016, 46.000 murieron sin recibirla.  La España ultraliberal, dirigida a que cada uno se apañe como pueda, pague lo que pague de impuestos, es lo que tiene. Y esperen si prosperan de verdad los políticos de diseño, de esos que se compran en nada un chalet de un millón de euros, en el exclusivo Pozuelo de Alarcón, Madrid. Idealista, uno de los mejores portales del sector, nos aclara que allí viven “personalidades como Cristiano Ronaldo o Borja Thyssen”.

En los finales de año se hace balance de fallecidos. Quisiera recordar a Rafael Luque, un trabajador que este verano se dejó la vida asfaltando la carretera A-406 a pleno sol -hasta a 45º- en Morón de la Frontera. Al anciano de 82 años al que, en primavera, se dejaron olvidado, muerto, en un banco del jardín de una residencia de Alcorcón, Madrid. Las quejas por la falta de medios en estos centros son continuas.  Y a la mujer que  acaba de morir, sola, en el Hospital de Úbeda tras estar aparcada en urgencias 12 horas sin que nadie la atendiera. Se llamaba Aurelia, tenía 64 años, y venía de otra residencia. Estas imágenes ilustran mejor que varios tratados el maltrato al empleo, a la sanidad y a los servicios públicos en general que ejerce el PP, con ayuda de sus socios. Y aún se propone bajar más el presupuesto para “gasto” social. Pero las banderas siguen en los balcones solo para exigir la unidad de España.

La vida de los desfavorecidos cada vez vale menos. 2017 ha avanzado en el egoísmo y menosprecio general por las personas que se arriesgan a huir del horror y acaban muchas veces en la barbarie desoladora. Un año  especialmente dramático que ha llenado campos, playas y mares de Aylanes abandonados y abusados. La indiferencia social a estas tragedias, la deshumanización manifiesta es otra de las características de 2017. La banalidad adormecedora como vía de eludir la realidad.  Y, a su calor, crece la ultraderecha que llega a los gobiernos. Crece en España, en medio de una tolerancia preocupante. Este viernes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha sido capaz de llamar dictadura al “régimen no democrático” que precedió “a la democracia”, según ha preferido denominarlo con su repetición cacofónica y todo.

A finales de 2016 empezamos a conocer un concepto llamado posverdad –las mentiras de toda la vida, aceptadas-. Se implantaría con la elección de Donald Trump y se iría generalizando con las Fake news. Se ha instalado la inseguridad acerca de lo que es cierto y no lo es, para ganancia de pescadores. Capitalismo 3.0dijimos, más que bots rusos. A oídos taponados.

Miles de personas abarrotan Washington para una marcha por los derechos de las mujeres que puede ser histórica.
Miles de personas abarrotan Washington para una marcha por los derechos de las mujeres histórica. EFE

Los medios generalistas siguen su despeñe en credibilidad y aceptación. No saben siquiera que ya no son competitivos en los quioscos. De no ser tan dañina su labor, produciría hasta lástima ver su temor a los gigantes que pueblan las Redes, llenas de ejércitos de tuiteros. Al final, siempre son molinos.

Empezamos con la posverdad y acabamos con la memez conservadora de Tabarnia que viene con cuerda para rato.  Y el tedio anunciado de repetición hasta el infinito, difusión en tertulias, artículos, whatsapp. Ya no se puede ignorar, coincido con Carlos Hernández. Lo peor es que son los tabarnios los que mandan, los que han acrecentado su hegemonía en este 2017. Y, de ahí, que haya sido este el peor año para la libertad de expresión en España desde Franco. Preludio de días mucho peores si no variamos el rumbo.  Es el año del apogeo de la mordaza en nuestro país. El que ha instaurado el delito de odio, pensado para la protección de minorías o personas oprimidas ahora es otro instrumento del poder. Para despedir el año el Ministro del Interior avisa que será delito de terrorismo retuitear tweets, solo darle al RT, que quepan en el cajón de sastre que le dispusieron en el Pacto antiterrorista.

Tuvimos cruentos atentados en Catalunya. 15 muertos, entre ellos dos niños, y más de 130 heridos de distintos países. El mundo lloró con nosotros y nuestro desconsuelo. Pero, en pocos días, la marea de solidaridad fue ocultada por las banderas de guerra del “a por ellos”. Y el símbolo de la heroicidad de aquellos días amargos, el Mayor Trapero de los Mossos, fue destituido, degradado, y aún le buscan cómo meterlo en la cárcel.

Año terrible 2017, salvo porque, además de las caretas, cayeron algunos velos. Sobre la impunidad del machismo social y del machismo asesino. Millones de mujeres salieron a protestar recién llegado a la Casa Blanca Donald Trump.  Una inyección de coraje, del “Basta ya” inundó el corazón de los EEUU. 2017 ha registrado el fin del silencio sobre el acoso machista. Actrices de Hollywood fueron revelando las vejaciones y represalias de las que habían sido objeto, algunas durante años. Y grandes nombres del cine quedaron al descubierto como depredadores sexuales. Apenas empiezan a pagar sus ataques.

Y fueron emergiendo las víctimas en muchos otros países a contar sus historias, a denunciar las agresiones. En España también. El número de mujeres asesinadas por la violencia machista ha crecido pero ha de ser la última vez.  Si hay una esperanza  es que la mujer ha tomado conciencia del problema. Muchas han cambiado de actitud. Como nunca. “Feminismo” es la palabra del año. En eldiarioes el vídeo “ A mí también” de denuncia del machismo es el más visto del año.

2017 nos deja una herencia visceral y ultraconservadora que tapó la boca a todos los agravios que como sociedad padecemos. Un futuro preocupante, en consecuencia. Mucho. Habrá que recuperar al menos la racionalidad. Por supervivencia. Contamos con personas que lo saben y lo quieren, por supuesto. Hay un momento en el que ya no se puede más y salen fuerzas hasta de donde no se sabe existían.

A por… un año sensato y constructivo ¿Se apuntan?

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Fascismo, la complicidad del silencio

Agosto se nos tiñó de nazi. Se desparramó el depósito que a duras penas lo contenía. Y se plasmó el sábado 12 de agosto en la ciudad universitaria de Charlottesville, en el Estado de Virginia que albergó la capital de los Confederados en la Guerra de Secesión norteamericana. Una nutrida representación, masculina, blanca, violenta, irracional, fascista, armada hasta con fusiles de asalto, sembró de odio y sangre las calles para hacer alarde de la superioridad que creen ostentar. Una mujer –Heather Heyer, 32 años– asesinada, una veintena de heridos, múltiples apaleados, una sociedad con una profunda brecha en el corazón. Las impactantes imágenes grabadas por HBO dejan poco lugar a la imaginación para saber la dimensión de lo qué está ocurriendo.

“Una injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes”, decía Martin Luther King, el líder de los derechos civiles que caería abatido por esta misma intolerancia en 1968. El despertar del nazismo latente en un país es una amenaza para todo el mundo libre, podríamos parafrasear. No es insignificante lugar los Estados Unidos de América, lo que le añade gravedad. Y no cabe tregua. El sábado en Charlottesville emergió cuanto se venía gestando, lo que llevó a Donald Trump al poder. El presidente que tardaría 48 horas en condenar la violencia de los partidarios de la supremacía blanca, obligado por una intensa condena a su reacción inicial. Cuando, hablando de “distintas fuentes”, enarboló la bandera de la falsa equidistancia siempre, siempre, culpable. Este martes recuperó la versión de “las dos partes”, culpables ambas y con buena gente ambas en su interior, y dijo que la prensa había tratado injustamente a los manifestantes neonazis a los que justificó. Trump no abandona a los suyos. Las felicitaciones más efusivas -dentro de un clima de desolación- han sido las de un par de líderes del KuKluxKlan  agradeciendo a Trump “la condena a los matones de izquierda que nos atacaron”. 

El brote estadounidense se produce en la sociedad de la confusión, donde voces insistentes tratarán de minimizar y establecer paralelismos con cualquier otra tendencia. No la hay. El fascismo destruye la sociedad. Basado en la idea de la supremacía, de la superioridad de la raza blanca sobre las demás, buscan imponer su dominio por la fuerza. Tras la raza superior van los hombres superiores sobre las mujeres inferiores, y todas las “perfecciones” que se atribuyen. Salen al calor de Trump, sin duda. Muchos lo han señalado. Los nazis precisan un líder y el tosco personaje que ocupa la Casa Blanca jugó todos los números para serlo.

Vean el equipo de Trump en la presidencia. La ultraderecha extrema, enmascarada como Alt-Right, con Steve Bannon y similares. Vean de quién se nutre y a quién sigue el twittero compulsivo que calló precisamente el sábado como señalaría la escritora J. K. Rowling. Un escueto número que copa su familia, sus colaboradores, sus empresas, líderes religiosos y Fox. Fox&Friends, el programa favorito del hoy presidente de EEUU que en la misma noche del sábado defendía la supremacía blanca. “ Trump era esto: el terrorismo nazi de Charlottesville“, escribía aquí Ruth Toledano, pues claro que sí.

La historia se repite. Una crisis económica por abusos del sistema financiero –no de los ciudadanos– desencadena precariedad para la mayoría. La derecha más radical, el fascismo en todas sus vertientes, la aprovecha a su favor. Cuantos callaron por su auge en los años 30 ofrecían como excusa el temor a caer en manos del comunismo que se había ido extendiendo desde la Revolución de 1917. Pensado que, tras utilizarlo, en último extremo lograrían contener al nazismo. Ahora cuentan como enemigos a ofrecer con Corea del Norte y Venezuela y a Trump como exaltado a moderar. Y cuela aún menos.

La gran diferencia hoy es la manipulación masiva y la deseducación que deja inermes a millones de ciudadanos, de todos los países. El abandono de grandes capas de la sociedad. El embrutecimiento que viene a recordar a los epsilones de Aldous Huxley creados en Un mundo feliz (1958) para ser usados en trabajos arduos. La casta inferior del sistema. De un sistema de castas explícitamente, en efecto. De la desigualdad como sistema. En donde los implicados la acatan encantados. “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”, advirtió Martin Luther King.

Estados Unidos se ha sobrecogido con la explosión de odio que vieron, ven y saben existe en las raíces de su historia. El periódico británico The Guardian recordaba en su editorial del lunes ( El fracaso moral que avergüenza a América) que, “escribiendo Mein Kampf en la década de 1920, Adolf Hitler elogió el racismo institucional de Estados Unidos como un modelo del que la Alemania nazi podía aprender”. El tiempo ha pasado, con avances de desarrollo, pero quedan raíces irreductibles que germinan en huecos seres susceptibles de interpretar en ese sentido el “América, grande otra vez”. No por casualidad como se ve en su propio inspirador, Donald Trump.

La preocupación es intensa en quienes son capaces de entender lo que hay tras esa explosión de odio y elogio de la desigualdad. Lo que se palpa en las calles de muchas ciudades y pueblos de Estados Unidos con su rechazo al extranjero, al diferente. Se nota en el ambiente. En miradas y en gestos, como cuentan los residentes. “En zonas donde tu color de piel y tu acento te delata como no bienvenido. En ataques racistas en los lugares más insospechados, como la cola de un supermercado”, relata entre otros muchos detalles de alta significación Diego E. Barros en Ctxt.es.  Allí están los votantes que encontraron en Trump el líder a medida que les llovió del cielo. El que dice las cosas como son.

Mayor peligro aún ofrecen quienes, en favor de los más espurios intereses, se apuntan a amparar el fascismo norteamericano y cuantos están floreciendo en Europa. España incluida. Las reacciones tibias a los terribles sucesos de Charlottesville han sido muy significativas en la prensa tradicional española. Incluso han compartido el “distintas fuentes” de Trump, y han hablado de altercados entre radicales de distinto signo. Fascistas y luchadores por la igualdad en el mismo plano. Delirante. Preocupante.

Y la complicidad con la profunda inclinación autoritaria exhibida por el PP. Su ideología que ya no se priva ni de abstenerse cuando Sada, donde se ubica el muy regalado Pazo de Meirás, declaró persona “Non grata” a la familia Franco. Realmente hay lugar a poca duda, hace años Mariano Rajoy proclamó por escrito en el Faro de Vigo su creencia en la superioridad por estirpe, que, al parecer él mismo personifica con su brillante inteligencia.

Fox News se reencarna en 13TV. Con más medios, sin duda. O en Intereconomía y la COPE. TVE se ha convertido en otra 13tv o Fox News, sin que una dirección que acabe con las prácticas manipuladoras termine de llegar como se prometió. Y se encuentra también en tertulianos que participan en los llamados debates de otras cadenas. Los que enarbolan más que nadie “la libertad de expresión” pero solo del discurso que les gusta, como dice esta columna de The New York Times. Cristina Cifuentes nació al estrellato político en 13TV y similares. En pareja línea ideológica, Albert Rivera o Begoña Villacís, también. Y no es difícil atragantarse en un zapping con la presencia de altos cargos del Gobierno e incluso el presidente en las cadenas de ultraderecha. Así se van sembrando los  Charlottesville.

Martin Luther King señaló en todos los tonos la enorme complicidad del silencio. En todos los conflictos. “Llega la hora en que el silencio es traición”, “al final, recordaremos no las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos” o “no nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”, “el estremecedor silencio de los bondadosos”.

Ahí estamos. El fascismo se ha plantado en nuestras caras en pleno agosto. Cuanto se veía venir llegó y con creces, por muchas risas que provocaran las advertencias. Va a más. Pero no es irremediable si se ponen los medios. Muchos están hablando hoy, muchos que no lo hacían en EEUU. La indignación y el valor han vencido al miedo y el silencio. Martin Luther King consciente de las dificultades dijo también: “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”. Y, no, podemos asegurar que no vivió en vano. Y que el fascismo se destierra con la justicia social, la verdad y la cordura.

 

Yak 42, símbolo de ignominia


Federico Trillo, entonces Ministro de Defensa,  en el lugar del accidente bajo paragüas

Federico Trillo, entonces Ministro de Defensa, en el lugar del accidente bajo paragüas

Partía el corazón ver el desconsuelo y la rabia de familiares de las víctimas del Yak 42 aquel final de mayo de 2003. El día 26, un avión ucraniano de la UM Airlines se había estrellado en Turquía con 75 personas a bordo, entre ellas todo el pasaje: 62 militares españoles. Regresaban a casa tras una misión en Afganistán y Kirguistán de 4 meses y medio.Y habían advertido reiteradamente a sus allegados de las lamentables condiciones en las que viajaban. El comandante José Manuel Ripollés remitió a un amigo un correo electrónico 4 días antes del accidente mostrando su preocupación: “Son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite (…) la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia”. Ripollés era hermano de una compañera de TVE, que sería incansable en la exigencia de responsabilidades.

El relato era similar en los distintos escenarios. Familias compungidas en las que nos colamos los periodistas, esta vez para saber las quejas previas de las víctimas y la impotencia de sus seres queridos. Velatorios sin el fallecido, o aquel entierro en Valencia en el que un padre roto empujó el féretro de su hijo en el nicho con una expresión difícil de olvidar. Ocurre que las víctimas se ven de forma distinta cuando se asiste a su tragedia, a la vida que dejan, a la sensación de la fatalidad eludible y es algo que deberíamos saber comunicar.

Llegó después el funeral de Estado en Torrejón de Ardoz. A toda prisa. Con presencia de los reyes y el príncipe de Asturias, y retransmitido en directo por las cadenas de televisión de ámbito nacional. Se declaró luto oficial, con sus banderas a media asta. Y se entregó a las familias unos ataúdes con los restos que no siempre correspondían a sus parientes. La chapuza de las identificaciones, para llegar a tiempo al solemne funeral, ha quedado inscrita en los anales de la ignominia patria.

Y comenzó un lío jurídico –no es exagerado emplear ese término- en el que el ministro de Defensa en ese momento, Federico Trillo, quedó absolutamente exonerado. Incluso revalidado. Mariano Rajoy le defendió reiteradamente, Trillo fue diputado por Alicante, y comentó que las urnas le habían avalado.

Ahora se ha conocido el dictamen del Consejo de Estado aprobado el 20 de octubre. El 3 de enero, desde el 20 de octubre. Por unanimidad de la Comisión Permanente reconocen oficialmente -por primera vez y después de 13 años- la responsabilidad del Ministerio de Defensa en los hechos. Afirman que “el accidente pudo haberse evitado si estos (los responsables de Defensa) hubieran cumplido con su deber de velar por las condiciones en que viajaban los soldados”, según informa El País. Diario que ha adelantado la noticia, la ha relegado después por alguna minucia de Podemos y no es fácil encontrarla en el resto de los medios.

Salomónicamente, según suele decirse, el Consejo de Estado admite la responsabilidad pero no la inculpación, tampoco ahora hay delito. Murieron 62 personas, que podrían seguir vivas de cumplirse las normas. Por cierto, nadie nos explicó por qué se contrataban esos aviones deplorables, disponiendo el ejército español de aparatos adecuados. Las consecuencias de tamañas irregularidades han quedado muy difusas.

La demanda económica contra la compañía ucraniana sí prosperó estipulando indemnizaciones. Las penales no. En 2012 se declaró el sobreseimiento de los seis altos mandos militares imputados. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ratificó el archivo de la causa. No había delito, sentenció.

En el proceso por las identificaciones, resultó condenado a tres años de prisión el general médico Vicente Navarro y a 18 meses los comandantes sanitarios José Ramón Ramírez y Miguel Ángel Sáez. Por un delito de falsedad en documento oficial al haber adulterado las identificaciones de 30 de los 62 militares fallecidos. El general murió antes de cumplir condena y los comandantes fueron indultados por Rajoy de su inhabilitación que implicaba la salida del ejército. Tampoco ingresaron en prisión, al ser pena inferior a dos años. Pagaron la multa de 900 euros.

Federico Trillo sigue de Embajador de España en Londres.

*Publicado en eldiarioes

La alcaldesa repudiada y el Antiguo Régimen en la trinchera

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González Pons, Carlos Fabra, Mariano Rajoy, Rita Barberá y Javier Arenas- PPCV

Probablemente Rita Barberá nunca entendió que su forma de gestión política fuera punible. En su concepción del poder local –y se apreciaba de forma nítida en sus declaraciones- era normal recibir regalos lujosos, confundir la caja del dinero de todos con la del partido o la personal, saltarse convencionalismos –es decir, reglas y trámites-. Una alcaldesa típica del antiguo régimen.  De amiguismos, nepotismos y conchabeos; de cortijo, en una palabra. Alma del PP valenciano que ya ha sido calificado como uno de los especímenes más corruptos que se conocen en Europa. A expensas siempre de dilucidad ese título con los populares de la Comunidad de Madrid.

Se le agradecen las grandes obras, muchas de ellas inútiles y un agujero negro para el erario, y hasta hemos oído lamentar que no consiguiera hundir El Cabanyal por la oposición ciudadana. Colegios en barracones, con frío, entre tanto. La sanidad que para qué vamos a contar si es el cénit del deterioro en toda España, más o menos. Y aquel accidente terrible del Metro, del recorte y la desatención, que terminó casi cubierto por las alfombras extendidas para recibir al Papa. Una institución, adorada por los suyos, influyente en el PP nacional que ayudó a crear, mano poderosa para decidir líderes.

Hasta que el emplasto estalla. Y se evaporan los días de vino y rosas, coches y veleros, fiestas y fiestas. Y llegan los juicios, y pierde la alcaldía lo que la sume en la desolación: aquél qué hostia, qué hostia lleno de incredulidad.  Y aún habría de llegarle el viacrucis habitual al que el PP, como organización, somete a quienes son cazados por la justicia. La negación, la expulsión, el vacío. Del todo, al nada. Patética una de sus últimas apariciones llamando a sus compañeros –aunque la hubieran expulsado del partido- para ir a comer, cuando antes se pegaban por estar con ella. La caída en desgracia de la política sucia es lo más despiadado a lo que se puede asistir.

Si alguien dice que con Rita Barberá se acaba una forma de hacer política, se equivoca. La reacción a la muerte de esta destacada dirigente española, nos demuestra que la piña se mantiene firme defendiendo posiciones. Hemos visto a la eterna derecha echando culpas fuera con absoluta desfachatez. Y, lo más preocupante, tal acopio de conservadurismo e hipocresía en las élites varias que chirría: no se corresponde a la composición de la sociedad española. De momento, se trabaja en ello intensamente.

Han despuntado numerosos Padres Priores y Madres Superioras ordenando modales, y cuchicheando sobre actitudes y formas en una especie de corrala de vecindad. Políticos de presunto diferente signo y periodistas, también. Cuando el dolor es sincero no se pasa lista de afligidos. Se llora y punto. Como está haciendo la familia de Rita Barberá que no quiere ver hipócritas y aprovechados en el entierro, y, por si acaso, va a celebrar las honras fúnebres en la intimidad.

Se ha dado la misma importancia a la muerte de Rita Barberá que al hecho de que Unidos Podemos se haya salido del hemiciclo para no dedicarle un minuto de silencio. Tampoco hubiera costado tanto quedarse, aunque la verdad es que los ritos sobran cuando la población sufre tantas disfunciones.

Prebostes del PP andan perdiendo los papeles para arengar fidelidades en el mundo de la posverdad.  Muy antiguo régimen también, apelando a privilegios adquiridos, a intromisiones de la justicia, al no sabe usted con quién está hablando. Aunque sea con el tamiz de las “nuevas” tecnologías como Celia Villalobos que directamente afirma que a Barberá la ha matado la prensa, partidos políticos y Twitter.  El portavoz Rafael Hernando dando clases de educación y modales. Como suena, sin un gramo de pudor. Varios populares como el ex presidente del Congreso, Jesús Posada, hablando de cacería organizada. El ministro de Justicia, de Justicia, Rafael Catalá, cargando sobre otras conciencias el daño que a Barberá le han hecho las críticas que él, ministro de Justicia, de Justicia, ve injustificadas. Antiguo régimen de libro. Las esenciales fueron de los jueces, y más que críticas, fundamentos. Los desayunos de TVE contando que Barberá había declarado en el Supremo por mil pesetas que se troceaban en dos de 500 para, según decían, lavar dinero negro. Una minucia. Como los bolsos o los trajes del otro. Muere de un infarto Ritá Barbera ¿por el acoso de medios de comunicación y políticos populistas?  titulan en Diario Balear. El master en hipocresía corresponde a El País que titula “Barberá, un “referente del PP” para ‘El País’ en castellano y “vinculada a la corrupción” en su edición en inglés.

El coro de voceros oficiosos del sector mediático, en fin, obsesionados con el no minuto de silencio de Unidos Podemos. Alguien ha dicho, con razón, que si la crítica y aún más la calumnia matasen, no quedaría nadie en pie de Podemos. Los puñales cercanos duelen mucho más y Rita Barberá conoció bien de cerca los que desenvainan los suyos.

Ahí están todos. Dando lecciones. Mandando callar que parece ser la labor que entiende fundamental la presidenta del Congreso Ana Pastor. Mandando llorar también. Aquí permanecen, en el intento de formatear a la sociedad, a toda la sociedad, a su modelo de ritos, disimulos, trampas y privilegios. El antiguo régimen se atrinchera, como si nada hubiera cambiado.

*Publicado en ctxt.es

 

La Ley de la Selva

Doce adolescentes, de entre 12 y 14 años, propinan una descomunal paliza a una niña de 8, compañera de colegio, según el relato de la agredida y de testigos. Doce adolescentes se habrían dirigido así –probablemente a la voz de uno, dos o tres líderes– a secundar una agresión de extrema crueldad sobre una criatura a la que ya han derribado al suelo. Y la patean y crujen a golpes. Sin que nadie mueva un dedo por ella. Hay que ponerse en la mente de todas y cada una de estas alimañas para hacerse idea de la escena.

La pequeña vuelve a clase. Pasará más de una hora allí sentada. También es necesario situarse en su lugar, su dolor y sentimientos. Cuando la madre la recoge han de ir al hospital. El parte médico refleja múltiples daños: el más grave, desplazamiento del hígado. Parece ser que no es un riñón como se dijo en principio, sino el hígado, órgano esencial para la vida. No añade ni quita grados a la salvajada.

Los datos afirman que se ha producido un sensible incremento de los casos debullying en los colegios, y que muchas víctimas no lo cuentan en casa. Temen, probablemente, mayores represalias. Los agredidos son preferentemente niños que por cualquier circunstancia –peso, procedencia– son diferentes al conjunto. La tribu, insegura, ordena la homogeneidad.

Y ahora, en la ceremonia habitual, toca aumentar o restar importancia al caso, eludir o incrementar responsabilidades, responder al puño de hierro con más mano dura, llenar horas de palabrería de consumo, si es el caso.  Son muchos los casos de hecho.

Los adolescentes son espectadores de violencia en las pantallas, argumentan en descargo. Como siempre. Y a los 12, 13 y 14 años, incluso a los 5 si se apura, se sabe que patear entre doce a un ser humano notablemente menor que cada uno de ellos produce efectos desastrosos. Para eso lo hacen. Sin apenas motivo. Para desahogar el odio y el miedo. Lo que no es atenuante alguno.

Estos 12 bárbaros opositan a maltratar en grupo de mayores y subir sus fechorías a la Red. Javier Gállego, Crudo, se refería a estos asaltos en manada, de los que todos somos responsables. Unos más que otros, sin duda.

No es la violencia que se contempla en las pantallas, ficticia o real, el mayor problema. Es la violencia como sistema, la violencia estructural que se está imponiendo en nuestras vidas. El ver triunfar el matonismo con todas sus trampas y zancadillas. Apoyado. La justicia cuando actúa de parte. El desprecio y perversidad con los débiles, como en los grupos menos evolucionados. Termina dejando una raza de cafres.

Cuántas heridas han causado ya las políticas para la desigualdad y las consecuencias que acarrean. España lidera esa brecha en Europa. Reiteradamente. En particular desde que gobierna el PP. Con alarmantes cifras de pobreza infantil o desprotección social. Cuántas secuelas deja y dejará la pobreza inducida. Cuántos niños, jóvenes, adultos y ancianos apaleados contabilizamos desde todos los flancos de la injusticia. Menos mal que ya se puede pedir un Jet privado como quien llama a un taxi con una APP estupenda.

La ley de la selva empieza a definir nuestro mundo de nuevo, reeditando la historia de la barbarie. El Reino Unido, que aprobó un Brexit entre la ira y el desconocimiento, empieza a pensar –ahora– cómo ponerlo en práctica con temibles sesgos de xenofobia. La raza Brexit se afirma por boca de su presidenta Theresa May cuando muestra cierta comprensión a las agresiones a inmigrantesporque quitan el trabajo a los locales, en pura demagogia de la peor especie. Pensando en elaborar listas hasta de escolares extranjeros, los inmigrantes se convierten en moneda de cambio para la negociación de una salida ventajosa de la UE.

May declara que solo admitirán en el país “a los mejores”. Hitler no lo hubiera dicho mejor. Y es la avanzadilla insolente de lo que está ocurriendo en Europa. La vida de miles de refugiados es ya para muchos, para los dirigentes en la práctica, calderilla.

¿Violencia en las pantallas o en la vida? A poco que descuidemos su protección emocional, nos encontramos con el hígado destrozado por la bilis de ver al partido más corrupto de la reciente historia de España a punto de volver a formar gobierno. Podría estar listo antes de que acabe el mes. Apoyado por un obsceno golpe en las filas del PSOE cuyos extremos dejan con la boca abierta y sapos en el estómago. Y por ese devenir de periodistas y medios cómplices. No llegan a ocultar noticias de intolerables atropellos desde el buen periodismo, sin embargo. La Cátedra de Corrupción que tenía instalada el PP, según El Mundo, se suma con sus cutres “powepoint” a este continuo sinsentido.

No es para espíritus sensibles ver los panegíricos que montan al “hombre tranquilo” designado por Susana Díaz –otra incomprendida, leo– como gestor con mando en plaza. Y produce un absoluto empacho de inmundicia oír a Javier Fernández, tan respetuoso con la corrupción del PP,  nuevas alusiones a la cal viva –ahora arrojada sobre Podemos–, que este PSOE haría mejor en guardar si realmente fuera prudente.

La ley de la selva pero más puerca y rastrera. No se sale inmune de su ponzoñoso follaje.

La pobre niña brutalmente apaleada en un colegio de Mallorca ha de apechugar con sus dolores, sus secuelas, y las que en el carácter deja la atroz injusticia. Ojalá encuentre caminos de salida y crecimiento. Los energúmenos que se ensañaron, presuntamente, con ella enfrentarán su papel en la paliza, liderazgo para el mal, servilismo cómplice y dañino. Guardan dentro serias lesiones en el ser de humanidad. No es una chiquillada.

Faltan los que miran. Los que miran y callan. Los que miran y golpean, con manos y pies o con su silencio.

*Publicado en eldiarioes

De Guindos, el hombre de los mercados

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De Guindos y Jean Claude Juncker,  no era animadversión sino camaredería

La consigna oficial es echar sobre Luis De Guindos todas las culpas de haber propuesto como Director Ejecutivo del Banco Mundial a José Manuel Soria. Informó erróneamente sobre algunos extremos, argumentan. Aunque, al mismo tiempo, sigue en pie que Mariano Rajoy esté en la presentación del libro en la que su Ministro de Economía explica la versión de su mandato y dado el título,  “España amenazada”, cómo la salvó.  El fuerte rechazo que el Caso Soria ha producido, obliga a alguna filigrana. Parece claro sin embargo que el Sistema apuesta más por apoyar a Rajoy, de existir la duda. En particular otro clan del PP, “los sorayos” de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que ganan esta batallacomo informa hoy mismo eldiarioes.  Contra De Guindos. Las familias de la familia andan revueltas.

Soria forma parte del círculo íntimo de Rajoy. Con García Margallo, Fernández Díaz, Arias Cañete, Wert,  Catalá, Tejerina y siempre Ana Pastor, con cuyo marido vemos corretear al presidente en sus veraneos en Galicia. Pretender, otra vez, la ignorancia de Rajoy sobre cuanto concierne a uno de sus mejores amigos es un nuevo fraude. A su vez, Soria  fue compañero de promoción de De Guindos, así que casualidades ni una. Las orlas dan mucho de sí. Sin ir más lejos, el agraciado con sustituir a Soria en el Banco Mundial es otro compañero de pupitre de De Guindos.

El nombramiento como ministro de Luis De Guindos resultó sorprendente por cuanto había sido el presidente de Lehman Brothers para España y Portugal, y su Asesor para Europa. Se ponía al frente de la economía española a un alto responsable de la empresa detonante de la gran crisis financiera de 2008. No solo eso, enseguida llamó a Íñigo Fernández de Mesa, su colaborador en el banco de inversión quebrado. Primero como secretario general del Tesoro, luego como Secretario de Estado de Economía.

Un libro de inminente publicación, editado por la sección informativa de la Revista Mongolia, nos da cuenta en su capítulo “La maldición de Lehman Brothers aún golpea España” de cómo llegaron a implantarse aquí antiguos directivos, cuando en el resto del mundo procuraron meterse discretamente bajo las alfombras de Fondos de Inversión o cualquier centro de operaciones especulativas. Lehman Brothers, bajo la dirección de De Guindos, tuvo un papel determinante, nos cuentan, en la emisión de cuotas participativas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) que atrapó a 50.000 inversores.  En su quiebra, la CAM acabó en manos del Banco de Sabadell por un euro. Sí, el mismo banco cuyo presidente pidió un Podemos de derechas. Y se encontró con que Ciudadanos pasaba de la política catalana a la nacional.

El currículum de Luis de Guindos es espectacular.  No solo por sus estudios y premios, sino por su habilidad en ubicarse en los principales centros de poder. De forma similar, por cierto, a numerosos miembros de esta gran familia que opera en España. Nacido en Madrid en 1960, fue socio-consejero de AB Asesores, hasta su entrada en política de la mano de Aznar, en 1996. Llegó a ser secretario de Estado de Economía con él, pero antes hizo un periplo frecuente en los elegidos en el que pasó por la gestión de Renfe, el ICO, la SEPI, entre otras entidades. Las puertas giratorias le llevaron a otra estación habitual en políticos de su perfil: el Consejo de Administración de Endesa.

Ocupó pausas como profesor de la Universidad de Navarra y coordinó un libro para la Fundación FAES: España, claves de la prosperidad, prologado por Aznar.  El triunfo de Rajoy y su nombramiento, le pilló, casualmente, en PricewaterhouseCoopers. PwC, como director del área financiera. Consultora y auditora a quien se vincula  en aquellos días con el diseño de la t rama fiscal para eludir impuestos en Luxemburgo. De ella se beneficiaron más de 300 multinacionales, entre ellas varias españolas.

El conocido como “LuxLeaks” fue descubierto por el consorcio internacional de periodistas, ICIJ, y hasta el momento solo se conoce una condena: a los informadores. No irán a prisión, nos dicen, “solo” es un aviso a navegantes. El hoy presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, era primer ministro del país. La famosa foto en la que “estrangulaba” a De Guindos a su llegada a Bruselas, acabó en risas y abrazos.  Suerte de estar juntos.

Gran amigo de Rodrigo Rato, De Guindos negó, como él,  la burbuja inmobiliaria. Solo era “una evolución de precios al alza que se van a ir moderando con más viviendas en alquiler y más transparencias en los procedimientos de urbanismo”, según aclaró en entrevista para ABC (2003) en donde ya anticipaba su ideario hablando de ligar las cláusulas de salvaguarda de los salarios a la productividad. Luego, cuando el colega. Rato, se vio pillado, el entorno de De Guindos aclaró que su relación se había resquebrajado hace tiempo. El manual.

Su misión en el gobierno de Rajoy ha sido la de recortar y sacrificar a los españoles en los altares de la austeridad. Tarea en la que realmente ha cosechado éxitos espectaculares. No así en piezas fundamentales de los objetivos económicos que, según el PP, justificaban esas duras políticas. La Deuda Pública ha alcanzado niveles récord y el déficit también anda trastabillado. Manos privadas se han beneficiado, eso sí, de algunas privatizaciones. Duro con los ciudadanos y suave con los poderosos, es memorable el vídeo que recoge sus palabras al entonces Comisario  Olli Rehn en Bruselas como un alumno que quiere ganarse el favor del maestro: “Mañana aprobaremos una reforma laboral extraordinariamente agresiva”. Era el 8 de febrero de 2012. Los primeros pasos del gobierno de Rajoy marcando su impronta.

Y pasó el tiempo. De Guindos había dejado caer varias veces que buscaba otros horizontes fuera del gobierno de España. Así, el año pasado, intentó convertirse en presidente del Eurogrupo, pero fue vencido por Jeroen Dijsslboem, el presunto socialdemócrata holandés a quien debemos los rigores máximos de la austeridad  en tándem con el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble. De momento, DE Guindos sigue aquí y, de caer, lo hará de pie.

Los españoles tenemos un grave problema, sí. Y no se soluciona apeando algunas piezas como Soria, De Guindos o Rajoy.  Es de mucho más calado. Y quizás el principal se centra en la desidia y voluntaria ignorancia con la que buena parte de la sociedad lo afronta embaucada en batallas banales.

Un (insostenible) país a la deriva

Nos desayunamos con que agentes de Seguridad israelíes tienen la potestad de interrogar en suelo español a personas que van a viajar a su país, incluidos y muy en particular a gente que no les gusta políticamente. Ha pasado con un eurodiputado de Podemos. Nos han comentado que también ocurrió hace poco en El Prat (Barcelona) con una concejala de Terrassa en Comú.

Personal de seguridad israelí interrogó en Barajas durante más de dos horas al eurodiputado de Podemos Miguel Urbán

“Eres peligroso para la seguridad del Estado de Israel, porque Podemos no es amigo de Israel y podía llevar armas, bombas o cualquier cosa”, recuerda Urbán que le dijeron los guardias de seguridad.

Sigamos. Ministerio del interior. Comisario Marhuenda.

Fernández Díaz nombra comisario honorario de la Policía a Francisco Marhuenda

Aquí en colaboración con cierta prensa muy poderosa. A  veces, llegan a poner en apuros a la justicia

Rafael Catalá cree que el país centroamericano “tiene una cultura jurídica distinta” en referencia a las facilidades para montar sociedades opacas.

Ministerio de Industria y Energía.

LOS PAPELES DE PANAMÁ

 

Todos los hechos que contradicen las tres versiones de Soria

Leer más:  Papeles de Panamá: Todos los hechos que contradicen las tres versiones de Soria. Noticias de Papeles Panamá  http://goo.gl/pRrua0

El ministro de Industria, cuyo nombre apareció en una compañía registrada en las Bahamas en 1992, ha ofrecido hasta tres versiones distintas de su relación con la sociedad ‘offshore’

Eurodiputado ex ministro de Agricultura, etc… y Sr. de Domecq (Papeles de Panamá)

El director de Aquamed señala a Arias Cañete como adjudicador de las obras fraudulentas

Alcaldías. La de Granada. Calentito. De las 10 de la mañana.
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PP, “partido incompatible con la corrupción” y la “trama” de los ordenadores de Bárcenas
Hurtado es este señor que dijo: “Las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes, y los hombres, cuanto más vestidos, más elegantes”.
Conviene recordar que…

Rivera: “Hemos evitado que Podemos asalte el poder, ahora solo falta que el PP vuelva a la mesa”

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, afirma que la intención de su partido es que el PP se sume al pacto que tiene con el PSOE, pero pide que Mariano Rajoy no sea quien lidere ese acuerdo. “Si el PP tiene otro candidato distinto a Rajoy, cambia todo”, ha declarado Rivera en Espejo Público de Antena 3, porque para él, “no puede encabezar una nueva etapa de regeneración política”.

 

Y el día no ha hecho más que empezar…
 viñeta.saldaña.panamá

No muerdas la mano que te da de comer

Eldiario.es publica cómo la Comisión de Interior del Congreso ha podido constatar la existencia de una “policía política” que ha venido trabajando esta legislatura a favor del PP en distintos campos. Uno de ellos, como señala el Portavoz del PSOE, ha sido la elaboración de “informes anónimos” contra adversarios políticos. Del PP, naturalmente.

Portadas y telediarios de hoy mismo se llenan de uno de ellos, largamente repetido y presentado como nuevo, insistentemente desestimado por la justicia, que como siempre pretende implicar a Podemos como receptor de financiación de la Venezuela de Hugo Chávez.  Y a la que la prensa da prioridad incluso sobre las cuentas de Panamá, incluso de la hermana del Rey Juan Carlos. Y a todo tipo de financiaciones de partidos con datos reales.

Viene a cuento, pues, recordad el funcionamiento de esta amorosa confraternidad entre ciertos políticos y cierta prensa.

 

Vargas Llosa: "La palabra felicidad tiene nombre y apellido: Isabel Preysler

Botella dio trato de favor a medios afines en la publicidad institucional

En los últimos días hemos podido constatar el desproporcionado reparto de publicidad institucional que desplegó la anterior alcaldesa de Madrid, Ana Botella, beneficiando a los medios afines al PP. Una lluvia de dinero público –más de 21 millones en 3 años– empleada a la postre en exaltar su gestión. Y, tal vez, algo más. Con el eufemismo Publicidad Institucional se ha gestado en España un opaco engendro, fuera de control, que actúa como subvención de distintos medios informativos. Un maná discrecional que premia y castiga. Al que, por tanto, se le suponen ciertas contrapartidas. Y que puede tener efectos devastadores sobre el derecho a la información. Y, por tanto, sobre otros derechos ciudadanos.

La publicidad institucional es una cadena masiva que, partiendo de la administración central con todos sus ministerios, organismos y ramificaciones, se expande por autonomías, ayuntamientos y todo tipo de corporaciones locales y hasta internacionales. Si precisan explicarse, publicitar sus actuaciones, debe estar regulado y ser diáfano. En muchos casos sirve como medio de supervivencia de algunos periódicos. A menudo se convierte en loa al político que paga. Los hechos demuestran cómo se minimizan también decisiones políticas controvertidas.

Los datos –publicados por infolibre y eldiarioes- hablan claro. Medios minoritarios recibieron mucho más dinero de las arcas municipales de los madrileños que otros que, por su tirada o audiencia, tenían más repercusión. Curiosamente, durante el mandato de Botella y de su predecesor Alberto Ruiz Gallardón la deuda del consistorio aumentó un 780% según dice y se propone investigar el Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena, a propuesta de Ahora Madrid y PSOE. En 12 años de PP, el endeudamiento pasó de 990 millones de euros a 7.733 millones en 2012.

Fueron los años de las megaobras. El soterramiento de la M30 o la sede de la propia corporación en la Plaza de Cibeles. Y del sueño olímpico que enterró no menos de 500 millones de euros en complejos deportivos que no se han usado, al margen de promociones y viajes. Un puro dislate. A Ana Botella le corresponde además la venta de viviendas sociales a fondos buitre, adjudicaciones inmobiliarias, el descontrol de la contaminación, los contratos a la baja  de las basuras, el abandono de parques y jardines que (con la caída de árboles) ocasionó hasta víctimas mortales, o la tragedia del Madrid Arena. Ahora, háganme el favor de valorar el tratamiento informativo que mereció su gestión. Y compárenlo con el que se dispensa al nuevo Ayuntamiento.

Gráfico publicidad del Ayuntamiento en radios

Gráfico publicidad del Ayuntamiento en radios

Revisemos también cómo trata la prensa a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Por ella supimos que, por ejemplo, el diario La Vanguardia recibía una subvención extra de 5 millones de euros anuales del Ayuntamiento, que Colau le retiró. ¿Por qué se la daban? ¿En qué concepto? Era al margen de la publicidad institucional que Colau le mantuvo junto al resto de los medios.  Hasta “terrorista” le llamaron en las tertulias. De la Generalitat de Pujol algo supimos. Tarde, para pringar buena parte de aquel periodismo. De lo posterior poco.

 Esperanza Aguirre se gastó en publicidad de su Gobierno en la Comunidad de Madrid 220,6 millones de euros entre 2008 y 2011, según se publicó ya hace tiempo. En el mismo período, el gobierno del PSOE, invirtió en publicidad de todo el Estado 378,1 millones. Ignacio González, sucesor de Aguirre, siguió en la misma senda a ritmo más moderado. Y esto sucedía mientras se practicaban durísimos recortes a la población. Y se hacía propaganda de lo contrario. Por ejemplo, se gastaron 1,5 millones para promocionar la sanidad pública madrileña.

El gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha se saldó con un claro uso de la publicidad institucional que gratificaba a los medios que encumbraban su labor y sancionaba a los que no le rendían pleitesía. Cada paso que daba la también secretaria general del PP nacional era seguido por una pléyade de periodistas. Es realmente llamativo su periplo por romerías y actos religiosos que recoge Internet. Y siempre con un tratamiento reverencial. Basta teclear “Cospedal” y “Virgen”. La orgía de prebendas de la televisión pública castellano-manchega, presidida por el tertuliano de ultraderecha Nacho Villa que ella misma eligió, entra en los anales de la ignominia. Acaba de saberse, que Cospedal benefició con regalías a medios de los obispos casi hasta el mismo día de marcharse.

La cadena episcopal, 13TV, por cierto, también recibió publicidad institucional desproporcionada del ayuntamiento de Madrid y ha gozado un trato preferente por parte del gobierno central que le concedió una licencia de emisión (antes la tenía alquilada). 10 millones de lo recaudado a través del IRPF destinó a 13TV la Conferencia Episcopal. A pesar de que es deficitaria y solo tiene un 2% de audiencia. A Cáritas, le dedica 6 millones. La línea editorial tiene objetivos muy definidos en sus ataques políticos, sin demasiados escrúpulos en faltar a la verdad. En pura paradoja sobre el carácter de la Institución dueña de la empresa.

¿Sabían ustedes que el gobierno del PP invirtió 7 millones de euros en publicitar la deuda pública? Sí, ésa que ha llegado a superar con creces el billón de euros en escalada de récord histórico con Rajoy. No leemos editoriales indignados, ni es tema preferente en los debates cuando nos supone una hipoteca letal. Muchos de los casos, los conocemos a través de la plataforma ciudadana CIVIO y su esforzado expurgue del BOE. Porque, conviene insistir, la publicidad institucional no goza de la más elemental transparencia. Buceando se puede encontrar que Galicia triplicó su presupuesto para generar confianza en su economía. Y cabe pensar que no habrá sido la única comunidad autónoma. O que Ana Mato tampoco distribuyó la publicidad de Sanidad, Igualdad y Asuntos Sociales guiada por criterios de audiencia. La Gaceta de Intereconomía (que llegó a cerrar por falta de ventas) y La Razón, el periódico menos leído de los nacionales, obtuvieron hasta 27 veces más publicidad que 20 Minutos y El País, que eran los de mayor tirada.

No es sino la punta de un iceberg. Y llega en un momento crítico de los grandes emporios periodísticos sumidos en una intensa crisis económica.  Cuando vemos portadas, titulares, editoriales y artículos con sesgos que entran en lo radicalmente injusto ¿podemos estar seguros de que responden a criterios objetivos? ¿Sabemos qué dinero les entra por publicidad institucional u otras vías? Son datos esenciales. Un país serio no se puede permitir ni la más pequeña sombra sobre las motivaciones de las líneas editoriales.

Siembran dudas las noticias que no se publican o las que sí; las que dejan de seguirse o las que se incrustan cada día en el temario. Esas encuestas que parecen inducir el voto, tanto a favor como en contra y con cálculos poco ajustados. Destaca la serie de un año completo de Metroscopia en El País que, apenas un mes antes del 20D, llegó a dar casi el doble de porcentaje a Ciudadanos del que obtuvo: 22,6%. Luego consiguió un 13,9%. Ante tan abultados errores ¿se puede confiar en las actuales subidas y bajadas en la intención de voto para unas eventuales nuevas elecciones? Lo cierto es que terminan influyendo por el eco amplificador que le presta, sin más preguntas, la repetición de periodistas y medios ¿De buena fe todos?

La arbitrariedad en el reparto de dinero público en la llamada Publicidad Institucional, la opacidad de su distribución, cuantía y criterios, da un trato de favor a unos medios sobre otros. Se suele primar a los que ayudan a los gobiernos en el poder. Todo trato de favor implica y amplifica la desigualdad: no se participa con los mismos recursos. Termina, pues, beneficiando a unas ideas sobre otras. Los resultados no son justos. Y atentan contra nuestros derechos. Por evitar informaciones críticas, por apoyos y rechazos con sombras, se desvirtúa el papel de ese periodismo. Es la mano que les da de comer la que muerde a toda una sociedad.

*Publicado en eldiarioes

Always is expected the Spanish Inquisition

Es,con alguna licencia, el título de un afamado sketch del grupo británico  Monty Python.  La Inquisición española nos hizo famosos y hay épocas en las que parece que siga de plena vigencia.

Dos noticias coinciden a mediodía del viernes en algunas portadas, pocas. Ésta es de Público.

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La prensa cortesana sigue ocupada, empecinada, en Podemos.

Es grave, por su significado, que un país aconfesional, según estipula la Constitución, castigue a alguien por “ofensa a los sentimientos religiosos”. Por una protesta en la capilla de una Universidad laica, en 2011, momento en el la hoy portavoz del Ayuntamiento (de izquierdas) de Madrid era estudiante. Las palabras del locutor de extrema derecha, Jiménez Losantos, criado en los medios de la Conferencia Episcopal y el diario El Mundo, han quedado absolutamente impunes. Ni una sanción administrativa, ni un reproche. Estas:

 

Pero chirría todavía más cuando el partido en el Gobierno, el que mantiene sin reformar la Justicia, el que vota una minoría mayoritaria de esta sociedad (7.200.000 personas), está inmersa en unos métodos que parecen entrar de lleno en lo delictivo. Es no grave, sino muy grave, lo que cuenta Público.

El PP cambió los discos duros de sus ordenadores de Tesorería y quiso alterar sus números de serie

La empresa suministradora de HP se negó a cambiar las placas de identificación porque es ilegal. El partido pidió que se dejasen los Hewlett-Packard usados de Contabilidad como si fueran nuevos semanas antes de las elecciones generales.

Y no digamos el silencio de los medios. Esto no se hace por casualidad. Como tampoco borrar 35 veces los discos duros de los ordenadores de Bárcenas.

La sociedad del espectáculo y la banalización dedicará horas a la condena de Rita Maestre. Saldrán los marhuendas, indas y demás ralea a opinar en “animado debate” con otros contertulios, mientras mantienen en su limbo al PP.  Las pinceladas parciales no van al fondo. Seguirán, igualmente, influyendo en las conciencias electorales. No podremos acercarnos a una televisión, incluso a las radios, y no digamos los periódicos, sin que nos asalte esa turba de seres inanes de la que escribo hoy en eldiario.es, cuyo fin es disuadir la reflexión.

Destaco el artículo de un querido colega, Gumersindo Lafuente, también en eldiario.es: LA IRA, lo llama.

Empieza hablando de Rajoy, Rita Barberá, Ignacio González y su ático. De Ada Colau y el concejal del PP que la veía más propia fregando suelos que de alcaldesa. De Soraya Sáenz de Santamaría, siempre moviendo los hilos.  De López Madrid, el compi-yogui de la reina de España, que se ha ido a vivir a Londres, alejado de sus imputaciones. Y sigue:

“Y es que la ira, ahora sí, empieza a mover nuestro mundo. Sobre todo cuando vemos que la misma justicia que encarcela titiriteros y les graba sus conversaciones en prisión por ser peligrosísimos criminales, deja en libertad a un ultraderechista que el pasado 8 de marzo rajó la cara de boca a oreja -literalmente- de otro joven por ser un “guarro rojo de mierda” (ya salió la palabrita, esta vez en un sonoro y plebeyo castellano).

Qué quieren que les diga, quizá tenemos lo que nos merecemos por consentir que la misma Iglesia Católica que se ha dedicado durante años a presionar a los gobiernos en todo tipo de asuntos, mientras protegía a los curas abusadores, subvencione 13TV, su órgano de agitación y propaganda, con el dinero que ventajosamente obtiene vía IRPF. No olvidemos que este canal ha sido gentilmente donado a la Iglesia en la lotería de adjudicaciones puesta en marcha in extremis por Mariano Rajoy, esta vez sí, con pleno conocimiento de lo que hacía, ora pro nobis, en busca de la salvación eterna, supongo”.

Y concluye:

Ojalá espabilen, nada bueno puede traernos en esta ocasión regresar a lo malo conocido. Un bipartidismo que, entre otras desgracias, ha dejado a la mitad de los jóvenes sin trabajo y, de los que lo tienen, a uno de cada cinco en la pobreza, según datos del informe Sueños Rotos de la Fundación porCausa, en la que tengo la suerte de colaborar. Señores ministros, diputados, concejales, jueces, fiscales, empresarios, curas, machistas… tengan cuidado, un empujón más y lograrán que la paciencia se convierta en ira, y entonces ya veremos.

Lo de Rita Maestre es la confirmación de cómo es la España del PP.  Si Europa no se estuviera desangrando en su desprecio a los Derechos Humanos, igual volvía a recordar, a la vista de lo que ocurre, que la Inquisición Española es esperada siempre. Y lo seguirá siendo mientras no trabajemos en cambios profundos. Por el camino que se apunta, se antoja bastante difícil.

 

 

 

 

 

 

La envidia del villano

Publico en ctxt.es este artículo que quisiera ser más reflexivo que el apresurado comentario de noticias…

cristina.ctxt

Horrach ha perdido frente a Castro. El fiscal del Caso Nóos que se dilucida en Palma acaba de ver derrotadas las tesis que le enfrentan al juez: la infanta Cristina seguirá sentada en el banquillo de los acusados por delito fiscal.

Asistimos en España a una serie de duelos que nos afectan. Un solo duelo, quizás. Al estatus vigente le han nacido incómodos rivales y se defiende agrio. Síntoma de que algo está realmente cambiando. La pugna se representa en varios escenarios destacados por los que, de alguna manera, brilla el eterno mito de la envida del villano. Del que llega a serlo, al ver irrumpir en su estabilidad a alguien que, aparentemente, solo aparentemente, logra sin esfuerzo aquello por lo que él tanto ha luchado.

Cuentan las crónicas serias que Salieri no fue el ruin envidioso que se esforzaba en poner palos en el camino de Mozart. No tanto. La música del Siglo XVIII y de toda la posteridad se enriqueció con el pique entre ellos. Lo cierto es que su relación sirve de paradigma de los casos que nos ocupan: un profesional asentado, docente, compositor y maestro de capilla de la Corte de Viena, en cuya apacible vida irrumpe otro músico dotado por el genio, cuyas obras trascenderán la historia. La competencia es un estímulo, el peligro se plantea cuando se convierte en rivalidad y ésta en un asunto personal que lleva a querer la aniquilación del otro. Más o menos simbólica. Parece que Salieri, en contra de la leyenda, cuidó a un Mozart que murió en la pobreza con solo 35 años. Pero el prototipo es muy gráfico y se mantiene en diferentes versiones.

El fiscal Pedro Horrach y el juez José Castro trabajaron durante años formando equipo en el archipiélago balear. De su pericia emergió uno de los grandes nidos de corrupción vinculados al PP, junto a Madrid y Valencia. El caso Palma Arena, por posibles prácticas corruptas en la construcción del velódromo de la capital mallorquina, va a aportar sorpresas. Precisamente Horrach será quien encuentre el hilo que les conduce al Instituto Nóos del yerno del rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarin. Sobre su imputación, no dudan. El fiscal discrepa de llevar a juicio a su mujer y socia: la infanta Cristina.

Todo en este proceso ha venido siendo singular. Partiendo de la ardorosa actuación del fiscal Anticorrupción Horrach, volcado en exonerar a Cristina de Borbón, sin pasar siquiera por el banquillo.  Imputaciones y desimputaciones. La Abogacía del Estado que también defiende a la implicada y el Ministerio de Montoro nos hacen saber que “Hacienda somos todos” es solo una frase publicitaria. Ni siquiera ocultaron que han admitido facturas falsas de los Urdangarin para desgravar. El propio Horrach argumenta en defensa de la Infanta que, aunque “Aizoon era una sociedad instrumental utilizada por su cónyuge para presuntamente apoderarse de fondos públicos, ¿por qué tenía que conocer que era una sociedad instrumental para defraudar a la Hacienda pública?”. Estimó también que llevarla a juicio oral en esas circunstancias la conducía “a la indefensión”. Criada con privilegios muy superiores a la mayoría de los ciudadanos, Cristina supo de sirvientes contratados en negro, pero no, aseguran sus defensores, de las actividades de la empresa familiar. Y, así, la Infanta ha contado a su favor con quienes deberían velar por resarcir el daño público que se infiere por la evasión de impuestos.

El juez Castro se mantuvo firme pese a las innumerables presiones de todo tipo que ha venido sufriendo. Entre otras muchas, llamadas, amenazas, vergonzantes portadas de los diarios afines al poder o dejarle excrementos en la puerta de su casa. Esas prácticas que en cualquier país democrático serían consideradas mafiosas y por tanto castigadas. En los autos judiciales que cruzaron Horrach y Castro, el fiscal llegó al terreno personal. Le acusó de hacer un “juicio de valor”, de investigar a la hija del Rey de manera “inquisitiva” o de estar contaminado. De hacer mal la instrucción, en suma. Al punto de que el juez le retó a presentar denuncia por prevaricación. Cosa que Horrach no hizo. Tampoco nadie la ha interpuesto contra él, contra el fiscal. Algo quedó en el camino: la imputación por blanqueo de capitales de la que se exoneró a Cristina de Borbón.

Coincidentes en varias características –prestigio profesional, una gran capacidad y entrega al trabajo, pasión por las motos de gran cilindrada–, Castro y Horrach concluyeron en ruptura. Su desavenencia, pública, es también la de quienes creen que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley (y ante Hacienda) y quienes de alguna manera estiman que una Infanta de España forma parte de “los pilares del Estado de Derecho”. Fue una frase empleada por Castro: no creía estar quebrantándolos, le dijo al fiscal, por llamar a declarar en juicio a la hija del Rey. Es la lucha por quedarse quieto o cambiar. Es la virulencia de quien ve relegada o en peligro su idea, su posición, o su silla.

Esperanza Aguirre, aún alto cargo del PP, protagoniza otro enfrentamiento: una intensa hostilidad con Manuela Carmena, la actual alcaldesa de Madrid llegada con las Mareas del Cambio. Magistrada, relatora por los Derechos Humanos de Naciones Unidas, comprometida y con un gran prestigio, está siendo víctima de una intolerable campaña de acoso desde que es regidora del ayuntamiento de la capital. A Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, le apetecía ahora ser alcaldesa, pero no obtuvo los votos suficientes para lograrlo y nadie le prestó ni uno para que lo consiguiera. Esperanza languidece en bilis cuando ve a Manuela que se mueve, como ajena, a las zancadillas. Todo en ella molesta a Aguirre y a la derecha aguda y tramposa que representa. El traje….

*Para seguir leyendo y, además, llegar a la conclusión -porque hay más villanos-, aquí… 

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