Todos los ministerios reunidos para elaborar leyes Sinde

      Visto el increíble éxito de crítica, medios, equidistancia y público, de la Ley Sinde, los distintos ministerios del gobierno, se encuentran reunidos para elaborar nuevas normas legales siguiendo el mismo brillante modelo.

    Bibiana Aído, apura las horas -con una gran ronda de cafés- en el Ministerio de Igualdad, para crear de inmediato una Comisión. Todos los acusados de maltrato a la mujer, dispondrán de 4 días desde la formulación de la denuncia, para presentar alegaciones. Si no les da tiempo –que no les dará-, o se da cualquier otra circunstancia de las tantas que se producen en España en cuestión de Justicia y gobernanza, el maltratador será encarcelado y quedará a la espera de juicio durante el tiempo habitual (años).

   De igual modo, todos los acusados de machismo, serán encerrados y apartados de la vida social, hasta que se vea la causa. Media España en chirona.

   Pérez Rubalcaba y Caamaño no duermen esta noche, ni dormirán en unas cuantas. Cuatro días después de que alguien sea sospecho de corrupcíon ¡A la cárcel! Ladrones de todo pelaje, violadores, pederastas, narcotraficantes ¡todos entre rejas a los 4 días de ser mentados! Aquí entran políticos y jueces arbitrarios y prevaricadores… todos apartados de sus cargos, y encerrados, hasta que demuestren si había motivo o no.

   Los periodistas que conspiran, manipulan, incluso los que no informan –porque atentan contra el derecho fundamental de la sociedad a la información- ¡a la trena!, o clausurados e inhabilitados.

   Y, sobre todo, quienes tengan aspecto de terrorista. La Comisión de Interior –en este caso- patrullará las calles para decidir, según su particular saber y entender, quienes tienen mala pinta y merecen ser considerados culpables, a la espera de que demuestren su inocencia. En España, como en China habrá que demostrar la inocencia, nada de que la justicia pruebe su culpabilidad.

  Quienes atentan contra el medio ambiente… ¡ahí está Elena Espinosa formando su Comisión cediendo horas al sueño!

  Celestino Corbacho medita su Comisión, que sea presentable, digna, homologable, para paralizar a todos aquellos empresarios que están destruyendo empleo y no creándolo. A los Bancos que no facilitan créditos. Se halla reunido con la Ministra de Economía. Ambos toman decisiones conjuntas, en unión de la Vicepresidenta. La primera, inhabilitar a las dos vicepresidentas, y al tercer vicepresidente porque ni sabe que Comisión formaría. Y también a los ministros que no están formando su Comisión y su ley, salvo a José Blanco que para eso lo aprueba el PP. En cuanto llegue el PP al gobierno, por cierto, se autoinhabilitarán ellos solos.

   Enterado de las intenciones de sus colegas, Manuel Chaves ha corrido al Ministerio/vicepresidencia de política territorial y afina varias comisiones: para descartar de la escena pública a vascos y catalanes (cediendo a las presiones del Partido Popular) y a todos los causantes de las disfunciones que jalonan este país. Todos a la calle, o, mejor, a esperar encerrados un juicio que llegará cuando toque.

   Beatriz Corredor, tiene ya lista su Comisión para sacar fuera del mapa a los que obstruyen el acceso a una vivienda digna infringiendo el derecho que nos otorga la Constitución.

   Ángel Gabilondo, afila sus medios para poder apartar a quienes obstruyen la educación en España que tantos pesares nos cuesta. No ve la hora de lograrlo, y Sinde ha marcado el camino. Con Zapatero al mando del buque, con esa cincuentena de brillantes autores afamados en tres cuartos de mundo, remando. Secretamente se propone deportar a Sinde, porque cultura y educación están muy unidas.

  Trinidad Jiménez, mujer sensata,  sabe que, pese a lo que parezca, le ha tocado la papeleta más difícil: ha de inhabilitar –por supuesto con su  Comisión- a todos los ciegos que pilotan nuestros destinos, a todos los –entre ellos- enfermos de soberbia y autocracia.

   Queridos míos, sin Internet desde luego, pero nos vamos a quedar solos. Solos y juntos. Usaremos señales de humo para comunicarnos que eso no es aún motivo de sanción –entra en el acervo cultural de nuestros gobernantes-. Es duro aceptar una ley como la Sinde/Zapatero/Autores de la SGAE, pero ¿y lo bien que va a marchar este país con todo lo que sobra para que funcione?

  Actualización 9/1/2010:

   Malas noticias para la Ley Sinde. Nicolás García Rivas, catedrático de derecho penal, publica en El Correo, un interesante análisis. Entresaco el nudo de la cuestión:

…»Sin embargo, el sistema explicado por el ministro parece ideado por un enemigo del Gobierno o, lo que es peor, por los asesores de las entidades gestoras de los derechos de autor.

En efecto, aunque Caamaño ha calificado reiteradamente la propiedad intelectual como derecho ‘fundamental’, lo cierto es que la descarga ilícita de contenidos protegidos afecta sólo a derechos ‘patrimoniales’ de los creadores, que carecen por completo de esa categoría. Por muchas vueltas que le dé el Gobierno, el cierre de una página ‘web’ es una medida restrictiva de derechos individuales que debe adoptarse con los criterios previstos en nuestra legislación para este tipo de asuntos.

Sin embargo, para sorpresa de cualquier jurista, el Gobierno ha decidido aplicar a estos casos el procedimiento de tutela de los derechos fundamentales, que nuestra legislación arbitra a los ciudadanos cuando un órgano administrativo lesiona sus derechos. En una pirueta jurídica de escaso recorrido (el Tribunal Constitucional lo derogará, a buen seguro), el Ejecutivo da la vuelta a la cuestión y sostiene que el propietario de los derechos de autor debe ser tutelado por el órgano judicial ante la conculcación de sus derechos (‘fundamentales’) por un particular.

La Constitución no lo permite. Por el contrario, el derecho a la libertad de expresión del propietario de la página ‘web’ sí podría protegerse mediante ese procedimiento ante una intromisión ilegítima de la Administración (por ejemplo, la Comisión de Propiedad Intelectual). Se trata, claramente, de un fraude de etiquetas».

  Los reunidos en los ministerios, aunque no suelen leer estas cosas, han sido avisados. Tras unos minutos de titubeo, han dicho al unísono (en cada sede por supuesto): «Nosotros afrontamos delitos, no defensa de intereses patrimoniales, nosotros queremos detener las disfunciones, que España marche. ¡Seguimos!-2 Y ahí continúan trabajando en sus Leyes y Comisiones.

Nada que decir

Protestaría por el cambio climático, pero temo que vengan un grupo de civilizados daneses y me metan en una cárcel 20 días, incomunicada con el exterior, sin juicio que sentencie este castigo.

Informaría de trapicheos políticos pero no vaya a ser que venga un juez, un fiscal de Madrid y el del Estado y me digan que es delito informar.

Pondría algunos enlaces para documentar de qué estoy hablando pero me da miedo que la nueva ley del gobierno me cierre el blog.

Emprendería algunas acciones judiciales contra atropellos pero una no tiene abogado ni pelas para pagar costas.

Me iría a dar una vuelta para pensar de qué escribo con tantas cortapisas, pero cualquiera sale con la que está cayendo.

Afrontaría el frío pero si enfermo o sufro algún percance de salud –alguno más-, he de enfrentarme a la sanidad de Madrid.

Así que os cuento que mañana hará más frío, estamos en ola de frío polar. Y nieva en muchos lugares. En una pila de pueblos de España, en capitales, en Madrid que eso es ya la repera, fuera de España incluso.

Ahora me explico el espacio dedicado en los informativos serios –en los que no incomodan a la justicia- a la meteorología, a si hace frío en invierno y calor en verano.

La Red

Viven en mundos endogámicos regidos por sus leyes. Apenas atisban lo que sucede alrededor, salvo para rechazarlo y combatirlo con miedo o con soberbia. En alguno de ellos aún andan empecinados en limitar el hecho social a normas morales que marca un dios desvirtuado por sus supuestos herederos en la tierra. Todo su horizonte se reduce al aborto, el matrimonio homosexual o los símbolos religiosos. En otro, se les observa atrincherados en un teórico poder de decisión, creyendo que cuatro leyes progresistas (aunque bienvenidas sean) solventan el gran caos en el que estamos viviendo. Recelosos, solo escuchan las voces de los amigos que piensan pueden sostenerles. Estos y muchos otros cuerpos celestes, etiquetados como políticos, se caracterizan por una gran cortedad de miras. Ven únicamente, como digo, los extremos de su territorio, su propia ordenación social. Hay también pequeños planetas ocupados por intereses sectoriales. Atesoran viejos privilegios y no piensan en que cada día giran sobre sí mismos y, aún menos, que lo hacen en un conjunto sideral. Se dedican a muy diferentes menesteres, pero todos se comportan de similar manera. Sobre todos ellos circula un sistema de astros habitados, enlazados entre sí en este caso, con una exigua pero poderosa población que se mueve entre el lujo y el boato. Ellos sí saben el universo en el que viven. Y lo usan.

Nunca antes existieron estos submundos aislados, o no de esta forma, porque nunca antes, tampoco, estuvieron sin saberlo tan conectados. La sociedad entre tanto sobrevive como puede. Unos se mueren literalmente de hambre sin tener qué llevarse a la boca, otros caminan como autómatas de tienda en tienda porque todas las Rosas Márquez cósmicas les ordenan consumir. Ninguna novela o película de ciencia ficción llegó a imaginar este escenario. Pero la mente humana no se detuvo como deben creer, a tenor de sus actos, esos mundos paralelos. Gracias a la innovación y la creación, hemos llegado a conectarnos en Red. Y hoy es posible saber, por encima de todos los reglamentos oficiales, que en cada crisis de este injusto sistema universal, la élite se forra mientras se empobrece más la ciudadanía, mermando de crack en crack su poder adquisitivo.

Los mundos endogámicos siguen girando a su aire. Sordos, ciegos, inútiles. Pero algo sospechan y por eso, movidos por los viejos esquemas, quieren destruir la trama social. Censurar Internet, acabar con ese molesto incordio. Cerrar páginas como prevé la nueva ley de Zapatero/Sinde/autores. Considerar más delito enlazar una información –para que cada cuál se surta a su critero- que “refritar” noticias, sin elaboración propia, como hacen cada vez más los periódicos oficiales. Los editores de prensa piden al gobierno que prohíba google news y los agregadores. Un juez sentencia cárcel e inhabilitación a dos periodistas de la SER que cuentan la verdad, pero lo hacen en una web.

Este gobierno y todos los demás. Puertas al campo, como reflexiona hoy el en teoría socialista –tan en teoría como casi todos los demás- Rodríguez Ibarra. Una joya, no os lo perdáis.

Hoy hace un año que empecé este blog. Justo hoy. Fue una gran idea. Porque hoy hace dos años, exactos también, firmé mi último reportaje en Informe Semanal. Hay regalos en serie, y hay regalos perfectos. Aquella noche de Reyes de 2008, recibí una brújula. Clásica, para orientarse. Tenía que encontrar mi camino en la dura tormenta. Hoy, gracias al blog, siento que sigo ejerciendo el periodismo, aunque mi empresa, como tantas otras, decidiera prescindir de los servicios de los mayores de 50 años y condenarnos a jugar a la petanca o aprender inglés y mandarín. He descubierto a gente, a vosotros, que me habéis llenado intensamente. He afianzado relaciones con otros a quien intuía, que se mueven en el siglo XXI, mucho más sanos y menos resentidos que algunos viejos colegas. La brújula servía, entre otras muchas cosas, para… navegar en la Red, y en la vida.

Esos mundos que se mueven tan ajenos a nosotros, a todos nosotros, a la sociedad en general, son nuestros cánceres en realidad. Estamos enlazados y podrán intentar torpedearnos con sus bilis putrefactas, pero no acabarán con lo que nos une, porque es imparable. Somos la argamasa que mantiene en pie el tinglado, su tinglado. Ha llegado la hora de salir también de ese planeta donde los sombreros son en realidad serpientes boas que digieren elefantes y los corderos se comen -o no- las rosas. Mundos de ocupantes únicos, hay que seguir dándose la mano. Virtual y real. Somos el tejido, el que forma músculos, órganos, huesos y conduce la sangre, la respiración, la vida. Y, por tanto,  quienes dictan las normas.

Por cierto, ¡gracias! 🙂

Propuestas de nuevas privatizaciones

No importa que cada nueva crisis de ese maravilloso sistema basado en la economía de mercado que se regula a sí mismo -con fuerte ayuda estatal cuando fracasa-, empobrezca más a la ciudadanía y salve -con ganancias siempre- a los que sí saben de esto. Llegada el agua al cuello, hay que saltar por la borda y afrontar decisiones. Es lo que se propone hacer la ahogada Grecia, según nos cuenta este reportaje. Privatizar lo que quede, agarrar los eurillos que sea y tapar agujeros, que mañana ya veremos como seguimos.

La España en crisis también se plantea ver qué dejo vivo Aznar con beneficio para las arcas públicas. Lo he recogido aquí –y en donde puedo- muchas veces. La primera fase privatizadora la abordó Felipe González conservando en todo momento el control de las empresas de las que vendía una parte. Así ingresó 13.200 millones de euros. Aznar tiró la casa por la venta: ¡fuera las cinco joyas de la corona! – ENDESA, Tabacalera, REPSOL, Telefónica y Argentaria-. Con ellas, y otras menudencias, obtuvo 30.000 millones de euros. ¿Dónde está todo ese dinero? Nos lo comimos –suele pasar cuando se vende-. Y las privatizadas empresas proporcionan ganancias -nada desdeñables- pero ahora sólo para sus gestores y accionistas.

  Apenas queda nada ya que privatizar nos dicen los expertos. Pero no estoy de acuerdo, en casa vemos mucho campo donde actuar. Estamos en crisis y hay que seguir privatizando. Ahora con cabeza, con rigor, en nuestro provecho. Los ciudadanos nos tenemos que organizar en una especie de cooperativa y pujar también por la compra. Pongamos 45 millones de personas en España -dejamos fuera sólo a ese puñadito de actuales beneficiados del sistema-. ¿10 euros no podemos poner? 450 millones de euros para comprar. 4.500 millones si nos estiramos con 100 euros cabeza. Para empezar, nos llega. Aquí van mis propuestas, abiertas a vuestras sugerencias:

  • CARGOS PÚBLICOS. Podremos de este modo ser alcaldes de Madrid o de donde os parezca oportuno. Poner multas, perforar el suelo, dilatar el pago de la deuda acumulada aunque sea de muchísimos millones. Parece productivo e incluso muy ameno de realizar. Y desde luego hay que privatizar las diferentes concejalías que dan dinero. Deberíamos concentrarnos prioritariamente en la de Obras Públicas y Urbanismo para disponer de medios desde el principio y seguir optando a más privatizaciones.
  • LA JUSTICIA. Este apartado es imprescindible. Privatizar a los jueces para poder elegir quién decide sobre potenciales encausamientos en el caso de que el nuevo sistema los siga produciendo. Igual para asesinatos, violaciones y secuestros, aún es necesario. No creo yo que para robo, corrupción o prevaricación.
  • BANCOS. Aquí no podemos apenas privatizar porque ya están privatizados, pero ¡Quedan las Cajas de Ahorros! ¡Privaticémoslas! En ello están nuestos gestores precisamente. Adelantémonos. Pujamos y compramos. Coloquemos en los cargos con sueldo al padre de la vecina del cuarto que se ha quedado en el paro, y desde luego a todos mis amigos, que para eso es mía la idea (con ayudas lo reconozco).
  • POLICÍA Y DEMÁS FUERZAS DE SEGURIDAD. Aquí no privatizaría que nos jugamos hasta la vida. Pero hay que rentabilizarlos. Privaticemos el usufructo de la marca. Coches de bomberos con publicidad de El Corte Inglés, la policía con hamburguesas de Mac Donalds, y en los gorros de la Guardia Civil las últimas ofertas de Media Mark. Este capítulo es importante, porque tenemos que seguir incitando al consumo, es básico para mantenernos.
  • EJÉRCITO. Lo mejor sería suprimirlo como en Costa Rica, y contratar eventualmente a empresas ya privadas, como hace EEUU con Blackwaters.
  • CASA REAL. La privatización brindaría la oportunidad a Telecinco de oficializar la candidatura de Belén Esteban como Princesa del pueblo. Pero ahora pagaría a las arcas del Estado por ese honor en lugar de sólo cobrar.
  • MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS. Como apenas quedan, deberíamos privatizar la concesión de licencias. Nosotros pujamos, nosotros decidimos.
  • LA SGAE. Cobrémosles un canon por suplantar la gestión pública.
  • ROSARIO FLORES Y ARTURO PÉREZ REVERTE. Que salgan a bolsa. Que reciban sus apoyos reales y den beneficios a quienes les sustenten.
  • LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA. Privaticémosla. Podemos optar por hacer un mixto entre catedráticos de literatura y filósofos, con Belén Esteban en sus ratos libres como princesa y presentadora. La sapiencia y la lengua de la calle.
  • LAS CABALGATAS DE REYES. Privaticémoslas absolutamente. Y así podremos poner una carroza laica, como hace una de Madrid para promocionar su manipulado concepto del aborto con nuestro dinero.
  • LA UE. Como la tendencia privatizadora es mundial, privaticemos la presidencia de la Unión Europea, la de turno, la permanente, la Comisión y el Parlamento. Que se abran las opciones a Turquía que sí sabría darle dinamismo… y emoción.

¿Que no quedaba nada que privatizar? ¡El aire! ¿No podemos privatizar el aire también? El de Madrid es de calidad suprema. El camino es prometedor. Abordemos el nuevo año con cambios. ¿Algo más que privatizar?

La grandeza nacional

Aminetu Haidar ya está en casa, reforzada su inmensa dignidad, su tesón y su coherencia. Pero ahora resulta que España, el gobierno de España por supuesto, lo hizo todo mal. ¿Hubiera sido mejor tirarla al mar antes que acogerla cuando Marruecos no la dejó entrar? Es que además ha precisado –dicen- ayuda de Francia y EEUU para solucionar el problema. El caso es que se ha resuelto y que nadie –ni los países más poderosos, ni la UE que ayer mismo planteó una resolución y luego la diluyó- osa enfrentar al régimen alauita (Francia y EEUU le han tratado con mimo) a pesar de la evidencia de que cómo pisotea los derechos humanos. “Hay intereses” dicen. Claro que sí, fundamentalmente económicos, aunque no solo.

Ya hablamos hace unos días del mito sobre el prestigio internacional de España. Tenemos el que nos corresponde y el que nos hemos labrado. Poco. Y a lo largo de toda nuestra Historia. Lo asombroso es que en lugar de trabajar codo con codo por mejorar la situación estructural en el fondo y aunar esfuerzos por tener más voz fuera, aquí hundimos al gobierno haga lo que haga. Por intereses siempre. De poder y también, cómo no, económicos, que no dejan de ir ligados.

Detenidos en la hojarasca se nos nubla el futuro. Conflicto épico porque Cataluña abre la puerta a prohibir los toros, y lo debate por una iniciativa ciudadana. Estoy con Ignacio Escolar, punto por punto. Sólo España conserva la primitiva –en el más estricto sentido de la palabra- pasión/odio por el toro con la que nacieron buena parte de las sociedades antiguas. Llamar “fiesta nacional” a disfrutar incordiando, torturando y matando a un animal, ya dice bastante de nosotros. El mejor crédito para nuestro prestigio internacional. Pero hay que mantenerlo por intereses económicos –cortos- y por “el alma y tradición” españolas -¡qué miedo!-.

Igual que aflora, de nuevo, sólo con rascar apenas la superficie el eterno machismo español. Dos o tres post más abajo lo veréis. Y hoy hasta alguien que valoro con pasión, Ramón Lobo, se apunta con cierta frivolidad a la gracieta.

Se rechazan normativas europeas –como la que motiva la airada protesta de los taxistas- o la tendencia mundial de prohibir fumar en lugares públicos. Hasta Italia no lo permite, que ya es decir. Personalmente, me complica la vida, fumo, pero intento no ir en contra de la globalización, para una vez que acierta. Mucho habría que hablar en este punto de intereses económicos cortos.

Y el cambio climático. La cumbre de Copenhague nació aguada y en la mejor de las conclusiones no solucionará el problema. Es en España, por nuestra ubicación y por bastantes cosas más, donde más ha subido la temperatura. Los cultivos agrícolas –hasta la uva para el vino- se trasladarán más arriba y pocos querrán venir a cocerse en nuestras playas rodeados de cemento. A nuestro Presidente le dio la vena poética en su discurso en la cumbre y no planteó grandes resoluciones. Mal. Pero no nos quedemos en las hojas, como decía, que no les interesa mucho más el asunto a los demás.

Bajemos a la realidad. Una jueza belga autoriza que dos niños regresen con su padre  -belga- acusado de maltrato. Ha fallado en contra de la madre española con este argumento: «España es un país inferior a Bélgica. Albacete es una ciudad peligrosa».

Aún aguardo por cierto a que el defensor del cliente en los ferrocarriles belgas conteste a mi protesta por haber sido maltratada y discriminada -a comienzos del verano- en un tren de su país, al responder que era española, pese a mi 178, mi aspecto “europeo” del norte y hablar en inglés. Pero ellos sí defienden su grandeza… o su miseria. Atad cabos.

Belén para tiempos de crisis

Circula por mensaje de Internet y promete ser éxito estas navidades. Os lo traslado para distender el ambiente viendo de hacer algunas aportaciones. Trabajo colectivo.

Este fin de semana me dispongo a poner el Belén en casa. Opuesta a la fiesta del consumismo, de algún pequeño adorno conmemorativo no puedo privar a la familia, a las visitas y a cómo he sido educada. Pero, dados los tiempos que vivimos, hay que planificar bien y aquilatar el gasto. 

PASTORES:

Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por supuesto, me veo obligada a deshacerme de todos, menos de uno que se adapte a las nuevas condiciones laborales: suplir a los despedidos por el mismo sueldo. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, aunque se plantea la posibilidad de sustituir, el próximo año, al pastor por un perro con experiencia.

PERSONAJES GREMIALES:

Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede llegar a haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha pedido baja paternal), el tendero,… y sin embargo es, también, asombroso contemplar los pocos clientes de los que dispone la zona. No es lógico, somos consumidores, no trabajadores, pero en ese punto el belén se ha quedado arcaico. La decisión que hemos tomado en casa es despedir a todos los artesanos. Es duro, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un chino, que en un pequeño comercio fabricará (o importará) y venderá todos los objetos que antaño nos suministraban los artesanos. (Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo es un tema en el que no nos debemos meter).

POSADERO.

El chino se hará cargo también de la posada. Además, últimamente habían llegado quejas de atención al cliente por parte de José y María quienes, considerados inmigrantes, no fueron aceptados.

LAVANDERAS:

Que manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

ÁNGEL ANUNCIADOR:

Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde además podremos anunciar las ofertas del chino.

CASTILLO DE HERODES:

A Herodes le mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos, ni autoridades, que nos hacen un plante patronal o administrativo y se nos va a pique el Belén. Soldados, me quedo con dos por razones de seguridad, (que bastante calentita está la zona) pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.

PASEANTES VARIOS:

No deja de ser curioso ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada, ni comprar. Y por ahí no podemos pasar. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

PASEANTES CON OBSEQUIOS:

He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un hatillo (¿qué llevará el misterioso personaje del hatillo?)… Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de una ETT, y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

REYES MAGOS:

Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas, además es posible que quiera trabajar sin que le demos de alta. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra compañía e ingresar los beneficios en un paraíso fiscal. Además, así nos apuntamos a la economía sostenible potenciando el incienso, oloroso y apenas contaminante, y reducimos al máximo la inversión en regalos de empresa.

MULA Y BUEY:

La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos combustible, o un calentador de oferta en Mediamark. Realizaremos un assessment center con los dos animales, y el que lo superé trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

SAN JOSÉ Y LA VIRGEN MARÍA:

Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José (con lo que había tragado el hombre en esta empresa).

EL NIÑO JESÚS:

A pesar de su juventud tiene mucho potencial, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con un sueldo miserable, hasta que demuestre su valía.

EL BELÉN QUEDA PUES DE LA SIGUIENTE FORMA:

Un pastor, con ovejas en un cercado, un chino con un comercio/posada de 24 horas, Herodes y dos guardas subcontratados, un paseante por ETT con regalo, la mula (o el buey) haciendo repartos, el rey negro (ilegal), la virgen y el niño.

En cuanto al árbol de Navidad -imprescindible hoy en España, además del belén-, he decidido mantenerlo, con su Papa Noel y todo,  por la necesaria cuota de mercado estadounidense y europeo (por una buena política exterior), pero también con restricciones: Mejor que el árbol, una rama de romero o de tomillo que nos pueden ir siendo útiles para los asados de estos días.

(Y gracias al autor o autores anónimos, si están por ahì que se identifiquen)

Fervientes analfabetos funcionales

He encontrado estos días muchos retazos de memoria escrita que sirven para refrescar la de uso diario. A comienzos de 2001, un estudio revelaba que los niños españoles (hasta 12 años) utilizaban un lenguaje extremadamente pobre. Sólo el 16% atesoraba un vocabulario variado y sabían lo que decían. El 70% no era capaz de redactar un texto de forma inteligible, con coherencia y cohesión y sólo 1 de cada 10 lo lograba sin incluir faltas de ortografía. Salí a la calle con un micrófono a preguntar por el significado de algunas palabras. Todos ignoraban qué significa “ferviente”.

Curtidos en los SMS, en la cultura de la imagen –que aporta riqueza mental cuando no olvida la palabra-, vemos ahora que la situación ha empeorado. Las nuevas generaciones de críos escalan puestos hacia la cola en educación, al medirnos en la esfera internacional. La inquietante novedad del último informe PISA nos hablaba de que los niños españoles han perdido capacidad de comprensión lectora. Es decir, que en el caso de que se acerquen a un libro no entienden lo que leen. Y es que todo edificio precisa de elementos y desconocer el lenguaje y las palabras priva de una construcción sólida.

Por supuesto, no son los mismos niños, el ser humano es lo que tiene, que crece. Y repuebla los campos de ignorancia tan asentada en nuestro país y por la que somos conocidos en medio mundo. Una de aquellas criaturas, por cierto, se hizo periodista. Y, otra, redactor jefe, otra editor y otra sin duda director de agencia de noticias. Y difundieron hace unos días, por todos los medios –que a su vez cuentan con todas esas personas en el proceso de publicación- y sin pestañear que un “tetrapléjico” inglés se proponía cruzar en catamarán el océano Atlántico. Pese a verle mover con soltura las manos  (en la foto, una está apoyada en el antebrazo de la silla para manejarla y la otra en el lateral del barco) y la cabeza. En realidad, es parapléjico, pero comprendo que al lado de “ferviente” eso es de nota.

Hoy, con el café matutino, la noticia de que 7 comunidades autónomas han reducido el presupuesto en educación, o lo han reducido en la pública para aumentarlo en la concertada como en el caso de Madrid. Es mucho mejor –en todos los casos- invertir en propaganda para afianzarse en el poder o aumentar sus cotas, que instruir a la ciudadanía, la sociedad es más dócil y manipulable cuando no piensa. Y no olvidemos que en esta España en la que todos los males tienen un solo culpable –Zapatero- la educación –como la sanidad o el empleo- las gestionan los gobiernos autonómicos. Esos que se salen de la foto de un proyecto común, porque los ciudadanos no unen conceptos para extraer consecuencias, y carecen además de memoria.

Ángel López García-Molins, un aragonés que desarrolló la lingüística desde la Universidad de Valencia, habla hoy en El País de lo que más le ha asombrado en su larga carrera de estudioso de la palabra: 

“La manipulación del lenguaje por quienes ocupan responsabilidades públicas. Antes no ocurría, lo de la corrupción sí. Ya hablaba de ella hace siglos Tomás Moro en Utopía y hasta Cicerón. Lo que sí que es nuevo es la desfachatez con la que los políticos utilizan el lenguaje para legitimar o disimular determinadas situaciones”.

En este país -e imbuidos de similar filosofìa- tenemos de todo lo imprescindible para afianzar la educación: Real Academia de la Lengua de campanillas, políticos de primer nivel, medios informativos como los citados en el asunto del “tetrapléjico” y otros muchos, y una sociedad motivada. Pero, vaya por dios, la mezcla no se traduce en resultados. Todas las entradas de este blog que se han inundado de comentarios, tienen el mismo signo: afianzan o combaten la involución que germina en caspa bajo nuestros pies pudriendo los cimientos. Es algo visceral y por tanto muy interiorizado, ferviente. Con la mejor intención que presumo en todos -y acredito en mí misma-, diré que me lleva un buen rato escribir lo que escribo algunos días, tratando de aquilatar las palabras y las ideas. Pero me temo que no siempre acierto. Quizás hay que ir más allá, a lo que analizan los estudios sociológicos –viejos y nuevos- sobre el origen de nuestros males estructurales en educación. Entender algo distinto de lo que se dice, abrazar las hojas del rábano sin catar su contenido y, como consecuencia de ello, ver el debate donde no se ha planteado, obviando el fondo. Pero siempre, siempre, es la ideología quien nubla la percepción. Sobre todo, la que lucha fervientemente porque nada cambie, ni mejore. Pero, ya digo, puede ser mi propia observación selectiva. Claro que si me apoyo en los hechos, en ese único 16% de niños que hace casi una década tenían un lenguaje rico y sabían lo que decían, y entendían lo que otros explicaban, no me parece tan subjetiva.

Actualización 16,30

lagamez  Un sondeo hecho entre escolares en Bergara revela que mucha gente todavía cree que Adán y Eva son personajes históricos http://bit.ly/7oBJtl

La política igualitaria de Pérez Reverte

Relata Arturo Pérez Reverte, en una de sus muy seguidas crónicas, lo acontecido a un amigo suyo llamado Manolo en Vigo. Pretendió cubrir un puesto de auditor en su empresa. Para ello, publicó un anuncio en la prensa local diciendo: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y, según Pérez Reverte, “empezó el circo”: Inspecciones y consultas por no haber especificado el sexo.

El afamado escritor comienza por llamar “pava” a una inspectora de Trabajo. Y sigue con este párrafo: “No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo”.

Malo es que haya de ser especificado el género de un optante a trabajo, salvo que sea de paridera –caso de existir como a veces creo el empleo-, o de que se pretenda pagarle menos por la misma labor –hecho que sucede en la práctica-. Irrelevante en mi opinión asirse al léxico para cambiar situaciones sociales. Las primeras juezas de la historia de España en la Transición, eran llamadas “la Juez” y el femenino terminó por imponerse. Inútil pérdida de ese espacio vital que paga el dinero y la escasa atención del lector –a juzgar como criterios a valorar o no-, distinguir entre “vascos y vascas”, “compañeros y compañeras” o, sí, incluso, la frase convertida en chiste de “miembros y miembras”. Pero de ahí, a utilizar la excusa de la semántica para llamar “pava”, “feminazis”, “oportunistas”, “creadas por el silencio de los borregos”, «prevaricadores» y demás calificativos, a quienes alteran su tranquilidad masculina, va un abismo. Claro, que el machismo se cultiva en círculos endogámicos. Cada uno tiene los amigos que tiene, generalmente afines en algún aspecto. “El pobre Manolo” –relata el escritor- le dice, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo».

Arturo Pérez Reverte, además de machista de rancio poso, un crianza gran reserva, es académico de la lengua. Y nos explica el funcionamiento de tan insigne institución: “la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios”. De ahí, que aceptaran palabras como guay, jope, tropecientos, currante o flipar, poner algunos ejemplo, y se resistan a otras que, en efecto, impondrá la costumbre, pero que duelen algo más.

El sábado, en Informe Semanal, un magnífico reportaje de Juan Antonio Tirado nos mostró por primera vez –decía- imágenes de una sesión de la Academia. El plano recogió a personas conocidas –aunque luego las entrevistas buscaran contenidos-. Teníamos a Luís María Ansón, Antonio Mingote, o el propio Pérez Reverte, en ese universo de trajes y corbatas masculinas que es la RAE. No dudo de los méritos de casi ninguno para estar allí, pero tampoco les otorgo a todos, por trayectoria y resultados, categoría de sabios ex cátedra. Ni me parece que ordenen demasiado bien los armarios, tras recoger la ropa tirada por el suelo, ni que no les fuera exigible algo más de iniciativa. Él es un ejemplo. Pero es que no debo entenderlo. Seguramente Pérez Reverte utiliza el lenguaje de la calle, de la calle española cargada de prejuicios y tan inculta como la que él vitupera al escribir: pava, feminazi, silencio de los borregos, contribuyendo a afianzar la carga en profundidad que en numerosas ocasiones revela una discusión semántica.

Pérez Reverte viene a concluir así su alegato: “Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento”. Y en ese punto estoy absolutamente de acuerdo con él, aunque no en la misma dirección.

  Si alguien tiene algún interés en ver el artículo completo de Pérez Reverte, está aquí.

Actualización 16,15

  El asunto suscita aún -siglo XXI- una alta controversia por lo que veo. Se aprecia en los comentarios del blog. Y, muy aumentada, en meneame, estado de opinión social anónima. En este portal, el artículo de Pérez Reverte, es el más votado del día superando los 200 comentarios, muchos de ellos incendiarios:

http://meneame.net/story/chantaje-genero-arturo-perez-reverte

El mìo ha tenido que ser cerrado hundido por los comentarios y votos negativos:

http://meneame.net/story/politica-igualitaria-perez-reverte

  Afortunadamente, en los comentarios argumentados e informativos de este blog, se encuentran bastantes claves. En el de Gabriel, por ejemplo.

Ah, y yo me reafirmo en todo lo dicho punto por punto, especialmente en la carga ideológica que suelen llevar las discusiones «semánticas».

La culpa y la responsabilidad

Tomo prestado el dibujo del blog de Nephtys

Una familia que luchó denodadamente con imaginación y trabajo por salir adelante. Malos tiempos iniciales acarreando como losas las miserias del país. Un día llega un premio, un primer lujo: una enorme radio que se coloca sobre un soporte en lo alto. Su emisión llena de sonidos maravillosos la casa, más allá de las canciones tarareadas. Del aparato pende el cable para enchufarla cuando toca. Con unos 5 años, quiero oírla y conectarla por mí misma. Subo a una silla, me tambaleo… y me agarro al cable en mi caída. La radio se estrella contra el suelo y se deshace. No son tiempos de compañías de seguros en España. No habrá más dinero para reponerla. Jamás he sentido mayor sentimiento de culpa.

Atención al sentimiento de culpa leo en El País pero al repasar las noticias más leídas. Es decir, el título ha atrapado a un gran número de personas por alguna razón. Y es fácil adivinarla. El artículo es un análisis profundamente lúcido en el que todos nos reconocemos -y lo que es más importante-, reconocemos a la sociedad en la que vivimos. Dice su autor, Xavier Guix, que en “el paquete evolutivo de nuestras emociones básicas, tal como investigó Paul Ekman (miedo, tristeza, alegría, desprecio, asco, ira y sorpresa) no se encuentra para nada la culpa, tratándose entonces de una emoción secundaria o elaborada socialmente”. Aprendemos a sentirnos culpables. Y la culpa –como todos los miedos- se constituye en un poderoso elemento de control social. Suscribo lo que dice Xabier para explicarlo: “Existen códigos, pautas, normas que no se deben transgredir porque, de hacerlo, no sólo aparece el castigo, sino, peor aún, el menosprecio de los nuestros, léase que no nos quieran, que nos alejen del grupo. Y ése es el peor de los miedos humanos”.

La radio en el suelo no fue mi primera pifia infantil. Me apasionaban los descubrimientos y no siempre resultaban bien. Ya había interiorizado el sentimiento de culpa porque había experimentado las consecuencias de investigaciones anteriores fallidas. Sé, por tanto, cómo lo aprendí. Y cómo lo liberé, sustituyéndolo por la responsabilidad –que es precisamente la conclusión del artículo-. Intentar hacer las cosas bien, lo mejor posible, aceptar fallos y errores como consecuencia del proceso, asumir los hechos con todas las consecuencias. Liberación parcial, porque la educación pesa, la propia y la de los otros. Y a menudo, se buscan atribuciones de culpas ante lo inexplicable. Y hasta pueden seguir calando.

Lo que ocurre es que vengo pensando y discutiendo mucho sobre cuestiones relacionadas. Un solo ejemplo concreto: tras una conferencia, pregunté a personas visiblemente conservadoras y defensoras del libre mercado, cómo podían explicar que ese sistema era justo cuando la mayoría de la población mundial –cuatro mil millones- se muere literalmente de hambre. Cómo en el país de la católica culpa, España, existe tamaña corrupción, tal saqueo de las arcas comunes de los ciudadanos, sin visible sentimiento de contrición. La respuesta a coro me dejó anonadada: «Es la maldad humana».

Y ya está. Por supuesto, ante “maldades humanas” convertidas en delito disponemos de los instrumentos de la Ley. A usar de forma exhaustiva hasta erradicarlas. El problema reside en esa culpa educacional que ata y somete a la sociedad. En la primaria justificación de que las desviaciones se deben a un maniqueísmo moral que sólo distingue entre el bien y el mal, e incluso otorga bondad y maldad con parámetros subjetivos. En que buena parte de los transgresores –los que meten la mano en el saco o los que manipulan a la sociedad- creen lavar sus culpas en un confesionario con la penitencia de tres “avemarías”. En que siguen siendo amados y respetados -en contra de la supuesta norma natural de la culpa- porque, interiorizado el «pecado», casi nadie lanza la primera piedra. Porque quizás no es cierto que el culpable sea proscrito como dice el canon, ni respetado quien intenta obrar con coherencia y rigor en aras del bien común.

  Ley y urnas -y no confesionarios- para atajar a los delincuentes de obra y palabra. Pero sobre todo -y siempre apelando al origen- educación. Edificar seres humanos libres y responsables.

El prestigio internacional de España

Anda muy preocupado el PP -y todos aquellos que les escuchan sin cuestionar sus opiniones- por la pérdida de prestigio internacional de España. La nueva tanda de lamentaciones ha llegado en la voz de las dos damas fuertes del partido: Cospedal y Aguirre. Ambas aseguran, con una u otra formulación verbal, que fuera nos toman por el pito del sereno. Las dos son personas instruidas, o deberían serlo a tenor de su cuna y posibilidades de acceso a la educación. No creo que hagan estas aseveraciones convencidas de su veracidad, sino para minar la credibilidad del Estado en un ejercicio más de patriotismo.

Me pregunto respecto a cuándo ha mermado España su prestigio internacional. El precedente más cercano es José María Aznar. El día en el que nuestro entonces presidente decidió apoyar la invasión de Irak en contra de las resoluciones de la ONU, el día de la famosa foto de las Azores, busqué preocupada cómo mostraban la escena más allá de nuestras fronteras. Tanto en la CNN norteamericana como en la BBC británica y ambas emitiendo para medio mundo, suprimieron la imagen de Aznar. Al priorizar la presencia de Bush y Blair, no contaron con lo accesorio: el presidente español, que apenas se vio en algún plano de refilón. No cuenta ya que una mayoría abrumadora de ciudadanos se opusiera aquí a la guerra, pero sí, quizás, lo que dicen los expertos en terrorismo: Afganistán fue la escuela del fanatismo islamista para cometer atentados, Irak se ha convertido desde la invasión, en la Universidad del terrorismo internacional.

Aznar sintonizó ideológica y mentalmente con Bush, el peor presidente en la historia de EEUU, fue a su rancho y habló en tejano, pero el poderoso mandatario no invitó a España a las reuniones del G8, por ejemplo. Aznar trabajaba para sí, para esas conferencias que imparte por los centros ultraconservadores de la galaxia –si le dejan, hasta ahí llegará-, cobradas a precio de oro, que defienden el liberalismo neocon generador de la crisis económica -que todos, salvo ellos padecemos-, y combaten el cambio climático con gran visión de futuro. Más cerca, Aznar se alineó con los EEUU de Bush para mermar a Europa. A la UE a la que pertenecemos. Como cuenta Javier Valenzuela en su libro “Viajando con ZP”, ni sus homólogos europeos tragaban a Aznar, sobre todo los franceses y en particular Chirac.

¿Nos remontamos al prestigio español durante los cuarenta años de franquismo? Llegamos a padecer –con razón- hasta un bloqueo internacional, que empezó a suavizarse cuando Eisenhower hizo acto de presencia a cambio de instalar bases extranjeras, de su país EEUU, en nuestro suelo. Pero reiteradamente nos negaron el acceso a Europa. Adolfo Suárez, tan boicoteado por todos los flancos, empezó a lavar la cara de España y Felipe González consiguió, por fin, que España entrase a formar parte de las Instituciones europeas en 1986. Época de los grandes pesos pesados en política, González sí fue “uno de ellos”. Aunque el país se subiera al tren en los últimos vagones. Europa nos dio dinero para desarrollarnos, nos cubrió de carreteras, pero no por eso nuestros sueldos y gasto social dejaron de estar a la cola de lo que disfrutaban –y aún disfrutan- los ciudadanos europeos. Pese al esfuerzo hecho, estábamos lastrados por siglos de atraso.

Ya, el Imperio. España fue el primer Imperio global, por así llamarlo. Es eso lo que añoramos. Durante siglos en nuestras posesiones “no se ponía el sol”. He leído algo de nuestra Historia con ojos nuevos. Por cierto, nos quejamos ahora pero aquello sí que era un sin vivir. Nuestro imperio y todos los demás se construyeron a base de guerras y ocupaciones, de robar a manos llenas a los vencidos, por alianzas de matrimonios entre monarquías, es decir pagando en la cama real las conquistas. Reyes autoritarios los españoles, casi absolutistas, los califica la Historia. Y entre ellos un Felipe III a quien se define como hombre de inteligencia limitada que cedió su poder a los validos. O Carlos II que tenía 4 años cuando accedió al trono, su madre y más validos rigieron a nuestros antepasados. Por religión en gran medida también se construyeron los Imperios, sobre todo en nuestro país. En los litigios, quien mediaba era el Papa católico, qué curioso.

Siempre me he preguntado por qué los museos británicos, franceses y demás, atesoran lo saqueado en sus guerras imperiales y aquí apenas tenemos nada de lo confiscado en aquel territorio de 20 millones de kilómetros cuadrados. Existen referencias de astronómicas cantidades de oro y piedras preciosas llegadas en los barcos de ultramar ¿adónde fueron a parar? Amén de lo que se llevaran las arcas privadas, respuesta que no parece nada descabellada, las crónicas hablan de una mala gestión, de que la guerra es muy cara, de la piratería que nos asolaba -qué casualidad-, de revueltas locales de ciudadanos hartos. Por cierto, descubro que Cataluña se rebeló en 1640 en el reinado de Felipe IV, vamos, que el estatut no nació ayer. Podemos presumir, eso sí, de dos grandes inventos: la picaresca –robar en plan simpático- y la guerrilla.Y por las eternas luchas de ideologías en nuestro suelo. Siempre, o casi siempre, ganaron… los castizos.

Poco nos cuentan de si calaron en la sociedad las venturas culturales del Siglo de Oro de este país que pervive en su prestigio por individualidades esforzadas que han de luchar contra el viento y la marea del involucionismo. Una frase de Lope de Vega me impactó en su día, y mi memoria la recuerda así: “Si al pueblo le das paja come paja, pero si le das grano come grano”. Sólo sé que arrumbamos analfabetos al siglo XX, y que hoy… apenas sólo servimos paja.

Dejémonos pues de glorias chauvinistas. Somos un país del primer mundo, bien situado en la escena internacional pero sin alharacas, con muchas cosas por mejorar. Sobre todo el decidido propósito común de emprender esa tarea. Con pasados tan poco edificantes como el nuestro –o casi, a nuestro extremo pocos llegan-, otros países lo consiguieron y sospecho que ha sido por eso, por quererlo y poner los medios, desde la sociedad y para la sociedad.