La política igualitaria de Pérez Reverte

Relata Arturo Pérez Reverte, en una de sus muy seguidas crónicas, lo acontecido a un amigo suyo llamado Manolo en Vigo. Pretendió cubrir un puesto de auditor en su empresa. Para ello, publicó un anuncio en la prensa local diciendo: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y, según Pérez Reverte, “empezó el circo”: Inspecciones y consultas por no haber especificado el sexo.

El afamado escritor comienza por llamar “pava” a una inspectora de Trabajo. Y sigue con este párrafo: “No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo”.

Malo es que haya de ser especificado el género de un optante a trabajo, salvo que sea de paridera –caso de existir como a veces creo el empleo-, o de que se pretenda pagarle menos por la misma labor –hecho que sucede en la práctica-. Irrelevante en mi opinión asirse al léxico para cambiar situaciones sociales. Las primeras juezas de la historia de España en la Transición, eran llamadas “la Juez” y el femenino terminó por imponerse. Inútil pérdida de ese espacio vital que paga el dinero y la escasa atención del lector –a juzgar como criterios a valorar o no-, distinguir entre “vascos y vascas”, “compañeros y compañeras” o, sí, incluso, la frase convertida en chiste de “miembros y miembras”. Pero de ahí, a utilizar la excusa de la semántica para llamar “pava”, “feminazis”, “oportunistas”, “creadas por el silencio de los borregos”, “prevaricadores” y demás calificativos, a quienes alteran su tranquilidad masculina, va un abismo. Claro, que el machismo se cultiva en círculos endogámicos. Cada uno tiene los amigos que tiene, generalmente afines en algún aspecto. “El pobre Manolo” –relata el escritor- le dice, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo».

Arturo Pérez Reverte, además de machista de rancio poso, un crianza gran reserva, es académico de la lengua. Y nos explica el funcionamiento de tan insigne institución: “la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios”. De ahí, que aceptaran palabras como guay, jope, tropecientos, currante o flipar, poner algunos ejemplo, y se resistan a otras que, en efecto, impondrá la costumbre, pero que duelen algo más.

El sábado, en Informe Semanal, un magnífico reportaje de Juan Antonio Tirado nos mostró por primera vez –decía- imágenes de una sesión de la Academia. El plano recogió a personas conocidas –aunque luego las entrevistas buscaran contenidos-. Teníamos a Luís María Ansón, Antonio Mingote, o el propio Pérez Reverte, en ese universo de trajes y corbatas masculinas que es la RAE. No dudo de los méritos de casi ninguno para estar allí, pero tampoco les otorgo a todos, por trayectoria y resultados, categoría de sabios ex cátedra. Ni me parece que ordenen demasiado bien los armarios, tras recoger la ropa tirada por el suelo, ni que no les fuera exigible algo más de iniciativa. Él es un ejemplo. Pero es que no debo entenderlo. Seguramente Pérez Reverte utiliza el lenguaje de la calle, de la calle española cargada de prejuicios y tan inculta como la que él vitupera al escribir: pava, feminazi, silencio de los borregos, contribuyendo a afianzar la carga en profundidad que en numerosas ocasiones revela una discusión semántica.

Pérez Reverte viene a concluir así su alegato: “Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento”. Y en ese punto estoy absolutamente de acuerdo con él, aunque no en la misma dirección.

  Si alguien tiene algún interés en ver el artículo completo de Pérez Reverte, está aquí.

Actualización 16,15

  El asunto suscita aún -siglo XXI- una alta controversia por lo que veo. Se aprecia en los comentarios del blog. Y, muy aumentada, en meneame, estado de opinión social anónima. En este portal, el artículo de Pérez Reverte, es el más votado del día superando los 200 comentarios, muchos de ellos incendiarios:

http://meneame.net/story/chantaje-genero-arturo-perez-reverte

El mìo ha tenido que ser cerrado hundido por los comentarios y votos negativos:

http://meneame.net/story/politica-igualitaria-perez-reverte

  Afortunadamente, en los comentarios argumentados e informativos de este blog, se encuentran bastantes claves. En el de Gabriel, por ejemplo.

Ah, y yo me reafirmo en todo lo dicho punto por punto, especialmente en la carga ideológica que suelen llevar las discusiones “semánticas”.

Anuncios

91 comentarios

  1. Estos patriotas intelectualmente superiores, nuestra élite cultural, tiende a descargar sus frustraciones y emociones mediante la fina ironía, fina, fina, finísima. Se descargan, y es como si estreñidos, evacuasen, bueno sin el como. Todos, creo, estamos cansados de los fanáticos de lo políticamente correcto, pero esta gente que insulta cada dos líneas, siempre por encima del bien y del mal, son de naúsea.

  2. En una sociedad donde cada vez es más frecuente recibir correos electrónicos escritos en sms, no deberíamos sorprendernos de que se preconice el mínimo esfuerzo a la hora de expresarse porque, reconozcamos, que a estas personas tan cómodas debe resultarles bastante arduo comenzar, a estas alturas de la partida, a utilizar un lenguaje inclusivo.

    El lenguaje inclusivo es mucho más que poner arrobas o equis en lugar de oes, que inventarse palabras que chirrían o poner barras para distinguir los géneros. Es utilizar genéricos y aprender a estructurar el lenguaje de otra manera, un poco más “incómoda” pero también mucho más rica.

    Manolo, el de Vigo habría quedado como un señor con un anuncio del tipo: “Se necesita persona para auditoría en empresa solvente”.

  3. Gabriel

     /  15 diciembre 2009

    Pero es que cualquier profesional (bien formado) que trabaje en el campo de la selección de personal sabe que debe usar el masculino y el femenino en las ofertas de empleo si no quiere arriesgarse a demandas por discriminación. La ley es así, y la inspectora de trabajo no hace más que aplicarla. Reverte crea aquí una polémica estúpida porque tanto él como su supuesto amigo empresario desconocen la legislación. Que plantee el debate sobre la ley, y que no lo personalice en la persona de la inspectora.

    No se porqué me da que lo que le moleste es que haya mujeres en cargos de poder, en el alto funcionariado, juezas e inspectoras. Me pregunto si, si hubiese sido un inspector el que sancionase, habría escrito el mismo artículo.

  4. max

     /  15 diciembre 2009

    No quiero defender ahora a Reverte pero en el anuncio habria que poner taxista y taxisto,electricista y electricisto,ebanista y ebanisto……

  5. Galgo de Casalarreina

     /  15 diciembre 2009

    Reverte es uno de mis referentes, no creo que sea un patriota vacío y de estereoptipo, creo que sufre por España, aunque en ocasiones se exprese a la maniera quevediana y eso puede llegar a molestar a los que no son maestros en la esgrima verbal.
    La actuación de la Inspectora de Trabajo, legal, políticamente correcta hoy en día, quizás sin mucho contenido y posiblemente perdiendo el tiempo en vanalidades, debiendo de dedicar ese tiempo a recorrer las obras, los tajos o los buques que se arman en los astilleros vigueses.
    Al final Ibarretxe ha sentado cátedra y pasará a la historia con aquello de los vascos y las vacas (siempre el burro machito por delante).
    Creo que lo que narra Reverte es una historia menor, a la que no se debiera dar demasiada importancia, más que nada por tener poco contenido en el frente de la verdader igualdad entre sexos.

  6. pescador

     /  15 diciembre 2009

    “Pero es que cualquier profesional (bien formado) que trabaje en el campo de la selección de personal sabe que debe usar el masculino y el femenino en las ofertas de empleo si no quiere arriesgarse a demandas por discriminación”

    Pues en Infojobs no se han debido enterar…. asi que la cosa no está tan clara.
    De todas formas el ofico es el de auditor (masculino), el trabajo de auditoría (femenino) y enviar un inspector por dos letras, con la de convenios que hau falseados en las que se les paga más a los hombresvía complementos de peligrosidad, de altura ó de uso de calzoncillos es matar moscas a cañonazos.

  7. Deotra

     /  15 diciembre 2009

    Pues lo siento, Pérez-Reverte no es santo de mi devoción, pero lo de la inspectora rebuscando entre las ofertas de trabajo para pasarse a acojonar es para despedir al ministerio entero.

    A a mí cada vez que oigo los “os y as” (que curiosamente creo que empezó Ibarretxe), me dan ganas de repartir estopa entre los políticos al estilo Massimo Tartaglia, sobre todo con la Pajín, que en sus discursos parece que dice más “españoles y españolas”, “ciudadanos y ciudadanas”, “valencianos y valencianas”, etc, que ninguna otra cosa de fundamento.

    Firmado, un “españel” feminista (que no hembrista)

  8. De nuevo, doña Rosa, discrepo con amabilidad y educación sobre el contenido de su entrada de hoy. Completamente de acuerdo con usted en la denuncia de la forma de expresarse del señor Pérez-Reverte. A mi me parece soez, maleducado, e insultón. Siempre, y no sólo ahora. En lo demás, no estoy de acuerdo con su comentario: las normas del idioma son las que son, y efectivamente, se cambian con el uso, con la generalización de las mismas y con el tiempo. Pero lo de vascos y vascas, auditores y auditoras, compañeros y compañeras, y todos los etceterás de se le ocurran, son un atentado contra el español y sus construcciones gramaticales normativas, es decir, cultas, que es como usted y como yo, y como el señor Pérez-Reverte deberíamos escribir. Él más que nosotros, aún. Pero lo que más me “jode” de esto, es que se vea en la defensa del uso culto del idioma una defensa del machismo o una agresión a la mujer. Eso, aparte de otras cosas, es analfabetismo funcional y un insulto a las mujeres. Y sobre el machismo y el feminismo, militante y reaccionarios ambos, mejor no menearlo.
    Con el afecto de siempre, su amigo

  9. Para mí, el resumen de todo está en la siguiente frase:
    «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. ”
    Hace tiempo que dejé de leer a este señor porque, parapetándose detrás del sarcasmo y de un supuesto prestigio que no sé quién se lo ha otorgado (y que él se toma muy en serio), dice cosas muchas veces ofensivas y las dice de una manera, que excluye cualquier otra opción: o piensas como él y le das la razón, o eres un memo, tonto, pavo (mema, tonta, pava… reconozco que es un poco pesado tener que hacer todas las especificaciones pertinentes… a pesar de Pérez Reverte)…

  10. Fulano de tal

     /  15 diciembre 2009

    Pues leo, releo, requetelo, y cada vez que lo hago más razón le tengo que dar a Pérez-Reverte.

    Debería usted pedir perdón por tachar de “machista” a una persona que no ha hecho más que criticar a un feminismo radical que ningún favor hace a la igualdad entre hombres y mujeres.

  11. Chavi

     /  15 diciembre 2009

    Pues para mí, si alguien ha aprobado comprensión lectora, debería quedarse con la siguiente frase:

    «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada.

    Por otro lado, creo que acabo de descubrir que yo (macho/hombre/chico) no puedo optar a puestos de ANALISTA INFORMÁTICO, sino exclusivamente a puestos de ANALISTO INFORMÁTICO.

  12. Diospío, las citas literales son… ¡Este pro-hombre un día se nos atraganta!

  13. Pues la habéis cosío a negativos y con éste haréis lo propio ;-P pero estoy con Queralt: la Razón de Reverte es una razón absolutista que no admite fisuras ni discusión. Es decir, lo contrario de lo que debe ser Razón y la inteligencia, siempre llenas de dudas y un sometimiento al juicio sin cuartel. Resulta penoso ver tantos “cerebros quemados” por una rendida admiración a este personaje, nuestro castizo y entrañable Chuck Norris.

  14. natxoxmontoya

     /  15 diciembre 2009

    Son las secuelas de la guerra de los Balcanes. Este estuvo mano a mano con Hermann vendimiándose toda la producción de slivovitz.Sería capaz de matar a 15 o 20 feministas para abolir la palabra jueza. Eso sí, siempre que no haya un taburete por enmedio.

  15. Don montoya: a diferencia del tipo del taburete, yo a éste no le llevaría nunca la contraria a la cara. No por miedo a su retórica, que consistiría en una retahíla de insultos muy bien hilvanados, sino por miedo a que me partiera la cara. No, gracias. (El del taburete si eres un poco más rápido que el crecimiento de un roble, no te acertaría nunca, por mucho que lo intentase…)

    Añadir: la igualdad no es una cuestión que se deba dejar a su suerte evolutiva social, es una cuestión estrictamente de soluciones políticas. Lo es en la igualdad de la mujer como lo fue en su día la abolición de la esclavitud y todos los derechos igualitarios que se han tenido que estimular desde la lucha política, porque solos jamás se resuelven.

  16. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Natxo, me rindo a tan elaborado argumento. Si todo lo que puedes argumentar es novelar, anonadado me quedo.
    Por cierto juez es de un masculino que te cagas. ¿Dices jueces y juezas cuando hay un tribunal mixto?
    Que felices deben ser en los paises anglosajones, sin violencia de genero, ni machismo, con su member, judge y young. La de problemas que se tienen que ahorrar.
    Hay quien mira el dedo – un tio que escribe con un lenguaje barriobajero – y olvida la luna- que como a una persona que ejerza la función publica le de por tocarte las gonadas, habiendo como hay leyes pa todo,vas de culo.

  17. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Piezas, 1984 era una idea, a la que se puede llegar con buenas intenciones

  18. Ya empezamos con el histrionismo…

  19. Joan

     /  15 diciembre 2009

    Querida Rosa aprovecho para saludarte (ya que no soy prodigo en escribir comentarios a no ser de estricta necesidad) por tu magnifico blog, parada obligada de mi día a día, y bocanada de aire fresco y lucidez razonada entre tanta mediocridad y mala fe.

    Efectivamente este tema sigue reflejando bien a las claras y dando justa medida de nuestras carencias como sociedad abierta de miras. Y suscita controversia y debate donde uno nunca imaginaria que pudiese suceder, como he podido experimentar en mi propia carne, por ser organizaciones libertarias.

    Ser catedrático de lo que sea, no vacuna contra un egoísmo desmesurado ni posiciones partidistas y faltas de espíritu y amor. Como es el caso que nos ocupa manifestado en otros muchos artículos por el Sr. Reverte u otros colegas suyos de insigne sillón como el Sr. Javier Marías que en muchos artículos también hace gala del mismo argumentario y “acido humor”.

    En este magnifico artículo Olga Castro les da contestación y argumentación:

    http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1734

    Pero el otro día leí una cita que si no recuerdo mal era de un sociólogo Alemán de los años XX que resume y aclara de una manera ejemplar toda esta controversia:

    “Los limites del lenguaje, son los limites del pensamiento”

    Salud. Joan

  20. pescador

     /  15 diciembre 2009

    “No por miedo a su retórica, que consistiría en una retahíla de insultos muy bien hilvanados, sino por miedo a que me partiera la cara. No, gracias”

    Piezas, lo tuyo debe ser realismo mágico, pues….

  21. pescador

     /  15 diciembre 2009

    “Sería capaz de matar a 15 o 20 feministas para abolir la palabra jueza.”
    ¨Y esto una descripciçon ajustada a la realidad…

  22. pescador, ¿te mostrarías de acuerdo en “forzar” al lenguaje en la abolición de la esclavitud? ¿crees que es de recibo el lenguaje esclavista, por muy extendido que estuviera en su día?

  23. Y esto una descripciçon ajustada a la realidad

    no, se llama ironía. O si lo prefieres, sarcasmo.

  24. pescador Dice:
    15 Diciembre 2009 a las 17:45

    No, es miedo genuino. A lo mejor es una imagen distorsionada que da Reverte a través de los medios, pero el miedo es libre. Cuando uno teme que le partan la cara, sólo se arriesga si se sabe que se va a obtener algo y con ese discurso (y ciscurso) cerrado y autocontenido que le carazteriza creo que se puede tener la certeza intelectual de que iba a ser “pa ná”.

  25. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Piezas, pues eso es histrionismo. Como suponer que Imanol Arias va pegando voces por la calle ço que Gila iba siempre con boina.
    Es el problema de no diferenciar persona y personaje.
    Como escribe soez y ha sido reportero de guerra, puede que me de dos ostias si le replic verbalmente. Anda, ya te vale

  26. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Joan , pues la mujer se luce, en segun que casos. En sus diez folios hay de todo.

    “descubrimos que rápidamente se introduce un nuevo término para englobar la presencia masculina (‘el secretario’, ‘el enfermero’, ‘el mariscador’, ‘el amo de casa’) en lugar de cambiar sólo el artículo ( ‘el enfermera’, ‘el mariscadora’, ‘el secretaria’ o ‘el ama de casa’).”

    Habrçia que recordarle que “secretario”

  27. pescador Dice:
    15 Diciembre 2009 a las 18:06

    En más de un escrito suyo se ha retratado como un tipo violento con ganas de cruzarle la cara a algún pobre borracho inmigrante en la calle. En fin, a ti te parecerá todo lo histriónico que quieras, pero “lló” tengo miedo. (Lo tendría, es verle arrugar la ceja en televisión y pensar en cine expresionista alemán…, no te digo en vivo y en directo porque nunca he tenido el gusto).

  28. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Joan , pues la mujer se luce, en segun que casos. En sus diez folios hay de todo.

    “descubrimos que rápidamente se introduce un nuevo término para englobar la presencia masculina (‘el secretario’, ‘el enfermero’, ‘el mariscador’, ‘el amo de casa’) en lugar de cambiar sólo el artículo ( ‘el enfermera’, ‘el mariscadora’, ‘el secretaria’ o ‘el ama de casa’).”

    Habrçia que recordarle que “secretario” es anterior a “secretaria” , igual que “enfermero”, que “mariscador” y “mariscadora” son similares de “pescador” y pescadora” y “amo” es anterior a “ama” . Mas que nada porque cuando esas palabras se introdujeron en el lenguaje era impensable que una mujer tuviera esas posibilidades

  29. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Piezas, el miedo es libre. Hay hasta quien se lo tiene a las culebras de campo. Tiene que haber gente pa tó

  30. Sí. Y si se sustenta en una imagen pública ríspida y plagada de anécdotas poco tranquilizaoras, es más libre todavía, ya te digo.

  31. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Ya le digo, terror al dedo. Dedo maaalo.

  32. Capaz de soltar las tollás con un solo dedo, sería muy apropiado… ¿leíste la anécdota de su puño y letra en la que con ganas se quedaba, en yendo por la calle con otro ilustre académico, y que “fue de así” que no le partiera la jeta al pobre borrachuelo callejero, para más enjundia inmigrante… ¡inmigrante! ¡así se marchaban aprendidos!, y que no lo hizo porque ya su compañero seguía adelante sin prestar atención?

    El dedo de Chuck Norris, sí.

  33. pescador

     /  15 diciembre 2009

    Creo que deberías repasar el articulillo en cuestión, para distinguir fabulación de realidad. Porque hay que ver la de cosas que le pasaron por la cabeza en el tiempo de dar dos pasos
    Pero si. Voy a poner su foto en el portal , como si fuera un “detente bala” de los requertes. Por lo menos, en este caso veo que funciona.

  34. Yo quisiera comentar en referencia al comentario de Gabriel que, tal como explica Reverte, lo cierto es que “auditor” es neutro, esto es, en este caso no existe “auditora”, por lo tanto la solicitud de la Inspectora es totalmente injusta.

    En cuanto a este artículo, señora Artal normalmente estoy de acuerdo con su criterio, pero calificar como “machista” a una persona porque utilice un lenguaje despectivo me parece una solución fácil y poco razonable.
    Él ataca a la persona de la Inspectora de forma indirecta, su crítica frontal va dirigida al proceso sistemático de degradación del idioma que en estos casos llega al chantaje abierto contra las personas, en virtud de un mal uso de nuestra lengua.
    Por supuesto puede parecer mal el uso de insultos (a mí me parece más transgresor que malo) independientemente de ello creo que se le podría tachar de “grosero” nunca de “machista” porque si atendemos al hecho desde luego que no lo es.
    Un cordial saludo.

  35. Está bien, es histrionismo pescador, de acuerdo. Tanto como citar 1984 de forma recursiva y cada vez con mayor alegría. Vale, no vamos a discutir por eso más.

    Lo que a mí me interesa es sobre todo la pregunta. La repito y la hago extensiva a quien le apetezca razonar sobre ella:

    ¿te mostrarías de acuerdo en “forzar” al lenguaje en la abolición de la esclavitud? ¿crees que es de recibo el lenguaje esclavista, por muy extendido que estuviera en su día?

  36. pescador

     /  15 diciembre 2009

    No conozco el lenguaje esclavista.
    Admito lo que que se va usando – ingeniera, auditora, jueza..- , lo mismo que digo la juez ó la ingeniero. Pero me niego a que me digan , por decreto y bajo amenaza como debo hablar

  37. Un ejemplo crudo y duro con rasgos además racistas: “cimarrón”.

  38. Otro ejemplo: “concejala” sólo admitida en el DRAE en su acepción _no esclavista_ (la expresión es intencionada) con todos los reparos y puntualizaciones y muy recientemente. Sin embargo en mi opinión, justísimamente modificada (aunque debieran haber puesto menos celo en las puntualizaciones, que a mi juicio son superfluas por no aportar nada al entendimiento y por tanto innecesarias).

  39. pescador

     /  15 diciembre 2009

    cimarrón, atún que no llega al año…
    Eso no es lenguaje esclavista, es una adaptación de una palbra dentro de un contexto historico – los negros no tenían alma, mireusté -. Una palabra no hace lenguaje y luego lo llevaron – los cimarrones – con orgullo.

  40. Si puedo meter baza en este diálogo entre pescadores y piezas, aprovecharé para felicitar a Rosa por el artículo. Hace mucho tiempo que ya no leo a Pérez Reverte, no puedo con las personas que, además de estar en posesión de verdades absolutas, desprecian con la misma absolutez a quienes no estamos a la altura de sus certezas. Y que conste que, en muchas ocasiones, especialmente en lo que se refiere a los nacionalismos ibéricos, mi opinión coincide con la del susodicho pero aún así me molestan sus comentarios insultantes. Y además en el tema que nos ocupa, me atrevería a sugerir a los ilustres académicos que la norma lingüística va, efectivamente, por detrás del uso pero ellos (os) que son mayoritariamente masculinos y además muy sabios, deberían también debatir sobre cómo ese uso del lenguaje puede llegar a encerrar actitudes sociales discriminatorias hacia determinados colectivos (y no sólo el femenino) y con su sabiduría, podrían tratar de introducir modificaciones lingüísticas necesarias que contribuyan igualmente a una sociedad más inclusiva. Porque evidentemente, lo que no existe no se nombra y, las más de las veces, lo que no se nombra es porque no existe. Luego, si muchos términos no tenían su femenino hasta ahora es porque no habían existido antes. Así que, menos bromas y cachondeos facilones y más debate serio y directo al fondo de la cuestión. Por todas partes, porque en lo de las “miembras” la ministra se pasó varios pueblos.

  41. Athini

     /  15 diciembre 2009

    Como menciona el término “jueza”, creo que es de justicia recordar lo disparatado que resulta desde el punto de eliminar “el sexismo de la lengua”.
    .
    El español procede del latín y éste, a su vez, del indoeuropeo. En el indoeuropeo más antiguo no existía diferencia entre género gramatical masculino y femenino.
    .
    Si lo que se pretende es buscar un lenguaje “no sexista”, obviamente lo mejor sería tener un lenguaje que careciera de la contraposición de género gramatical “masculino / femenino”.
    .
    El hecho fue que el indoeuropeo más reciente adquirió en una parte de su gramática esta contraposición sexista, al contraponer un género gramatical femenino a otro masculino
    .
    Dicha oposición gramatical se fue creando al aparecer un nuevo modelo de declinación: el correspondiente a la primera declinación del latín (específica para el femenino) y a la segunda (propia de masculinos y de neutros). En español este modelo nuevo de palabras viene continuado (“grosso modo”) por los sustantivos que terminan en -a (que generalmente son femeninos) y por los que terminan en -o (que generalmente son masculinos).
    .
    Sin embargo, la mayoría de los sustantivos españoles que tienen otras terminaciones descienden de aquella parte del sistema gramatical indoeuropeo en el que no existía contraposición “masculino / femenino”. Esto se puede ver muy bien en los sustantivos terminados en “-e”: “amante” o “estudiante” pueden ser tanto masculinos como femeninos, y esto es así porque son restos de aquel antiguo sistema gramatical indoeuropeo en que la diferencia entre género masculino y femenino aún no había sido creada.
    .
    Algunas supuestas femeninas, sin embargo, en su ignorancia explican esta indiferenciación como una prueba del sexismo de la lengua: que no exista la palabra “estudiante” creen ellas que es debido a que antiguamente los estudiantes eran todos varones (tal es el caso bien conocido de doña Carmen Romero, empeñada en introducir el vocablo “estudianta”), pero a poco que piensen, comprenderán que “amantes” femeninas siempre ha habido.
    .
    Y otro tanto se puede decir de la palabra “juez”. Su terminación “-ez” no indica en absoluto que la palabra sea de género masculino. De hecho, las palabras españolas que terminan en “-ez” suelen ser de género femenino: “la nuez” o la “estupidez”.
    .
    La introducción del término “jueza”, por tanto, es, por una parte, innecesaria (tan innecesaria como sería decir “nueza” o “estupideza” para indicar que se trata de género femenino), pero, al mismo tiempo, aumenta el grado de sexismo de la lengua, porque hace que se extienda la contraposición entre el género masculino/femenino a un sector de la lengua que, desde la remota prehistoria, había conservado la indiferenciación no sexista frente a la oposición masculino/femenino.
    .
    Lo mismo vale, por cierto, para otras cosas como “concejala”. Es obvio que las palabras en “-al” pueden ser indistintamente masculinas o femeninas (en realidad casi todas son antiguos adjetivos sin distinción de género). A nadie se le ocurriría (al menos de momento) decir “la casa consistoriala” o “la finala de fútbol”.
    .
    En esta ocasión, como en tantas otras, nuestras autodenominadas defensoras de la indiscriminación por razón de sexo, lo que realmente hacen es extender lo que dicen combatir.
    .
    (Athini Glaucopis)

  42. Dam

     /  16 diciembre 2009

    Lo siento, Rosa María, pero con esta entrada me has decepcionado, no pensaba que eras de las que confunden el culo con las témporas… Puede no gustarte el tono que emplea Pérez Reverte (a mí tampoco, es de una prepotencia alucinante) pero tiene toda la razón en sus argumentos, llamémosles “gramaticales”. Te recomiendo que leas los varios artículos que ha escrito al respecto Javier Marías, coincidentes por supuesto con Reverte.

  43. miau

     /  16 diciembre 2009

    Tengo que dar la razon a Perez Reverte, el articulo es un poco ironico pero no por ello deja de ser cierto.

  44. Lo de este tipo es verdaderamente lamentable. Lo vengo siguiendo desde hace tiempo y he escrito en mi blog varios comentarios sobre su manera de escribir y, sobre todo, insultar. Por si alguien tiene interés, les dejo los enlaces a los citados posts:
    http://www.elpobrecitoveedor.net/blog/?p=174#more-174
    http://www.elpobrecitoveedor.net/blog/?p=768#more-768
    http://www.elpobrecitoveedor.net/blog/?p=582#more-582
    http://www.elpobrecitoveedor.net/blog/?p=178#more-178

  45. Lo primero, a ver si nos olvidamos de los argumentos ad hominem para descalificar las razones de alguien, como Pérez Reverte, porque dicen mucho de la capacidad de debate de quien los utiliza.

    Segundo, el propio Reverte ha dicho en más de una entrevista que sus columnas de Patente de Corso son una especie de invento de escritor al estilo Quevedo que nadie debería tomarse demasiado en serio porque están hechas “con ánimo de ofender”. Claro, tanto sus talifanes como los del lado contrario se las toman muy en serio.

    Y tercero: algo debe estar haciendo muy, pero que muy mal el movimiento feminista cuando un artículo tan excesivo (como casi todos los suyos) provoca adhesiones de mucha gente. Entre ellos, la de gente como yo que desde los 4 años se ha hecho su cama, limpiado en casa, y que siempre ha ayudado a su madre poniendo y recogiendo la mesa, fregando los platos y cubiertos, llendo a comprar la cesta. Y que tiene y ha tenido siempre a las mujeres por sus iguales.

    O sea que a lo mejor lo que habría que hacer es dejar de enojarse por los artículos de Reverte porque, en el peor de los casos y de las opiniones que se tenga como el, siempre va a haber gente como el. Este equivocado o no. Y habrá gente mucho peor. Y lo que habría que empezar a preguntarse si ciertas campañas y cierto tono de sus eguidoras no estarán haciendo mucho mas daño que los ataques del bando contrario.

    Porque , aunque no sea el tema, a mi tambien me molesta , y mucho, que para que una mujer presente un programa o colabore en la Sexta, tenga que estar de muyy buen ver como requisito indispensable. Y no veo a nadie quejándose por ello.

  46. Y bueno, ya puestos en el tema, me hubiera encantado que las ministras Chacón y Salgado hubieran hecho gala de sus inquebrantables convicciones igualitarias cuando estuvieron en el lupanar de Berlusconi aguantado impertérritas las insoportables chanzas del personaje. Ahí si que había que quejarse. Pues no. Calladitas se quedaron. Lo cual, por otra parte, demuestran como habrán llegado tanto una como otra al puesto que ocupan: metiéndose sus convicciones por donde les cabe en el momento adecuado. Eso sí, mucho hablar cuando están en presencia de sus subordinados y de sus afiliados. Así que cuando están en juego el ascenso social y profesional ya vemos para lo que sirven los principios. Para eso o para tirarte media vida labrándote una carrerar profesional y luego dejarla para casarte con alguien de la realeza y que se pase a juzgarte por tu peinado y tus modelitos y tu delgadez. Ese es el ejemplo que dan las mujeres más importantes de España.

  47. El argumento está claro:

    Pero es que no debo entenderlo. Seguramente Pérez Reverte utiliza el lenguaje de la calle, de la calle española cargada de prejuicios y tan inculta como la que él vitupera al escribir: pava, feminazi, silencio de los borregos, contribuyendo a afianzar la carga en profundidad que en numerosas ocasiones revela una discusión semántica.

    Y la conclusión también. Cambiemos la parla del personal, y lo haremos deprejuiciado y culto. Homogeneizado, en fin. El problema es que tal vez tengamos distintas ideas de qué es inculto, o prejuicios, si para Artal es inculto lo de “pava”, “feminazi”, o “silencio de los borregos”. Y la diferencia es que Artal se cree en el derecho de imponer su criterio a los demás, en vez de recoger el criterio de la calle. Problema resuelto.

  48. apajerabierta

     /  16 diciembre 2009

    La que se ha liao!!!
    No creo en las políticas igualitarias, porque no somo iguales (totalmente). Tengo entendido que las pruebas físicas para entrar en el ejército son diferentes según sea hombre o mujer, (más suaves para las últimas). ¿Supone esto un agravio comparativo a los hombres?¿Supone que las mujeres son más débiles físicamente? En caso de combate, ¿hay que pedirle al enemigo que de un margen para estar en igualdad de condiciones?.
    El machismo, como tal, lo considero despreciable, pero en el ánimo de hacerlo desaparecer se puede caer en un machismo cambiado de signo.

  49. A mí me gustaba Pérez Reverte. Recuerdo que, una mañana de primavera, de domingo creo y hace unos doce años, lo vi apostado en Eloy Gonzalo, una calle que hacía esquina a la mía de entonces, observando un balcón y me dio un vuelco el corazón, porque lo admiraba de veras.

    Ya me cansó, en sus novelas, la historia del héroe noble que administra la violencia con sabiduría de experto poderoso o que hace un despliegue del poderío de su saber y que se pierde por el amor de una pérfida lista y mala pécora. En realidad este (casi) monotema creo que esconde -o muestra- posiciones, prejuicios, manías del autor, al que dejé de leer, gracias.

    Tengo una edición del diccionario de la RAE del año 1970 que me regalaron en casa a fin de curso por buenas notas. Las acepciones de “hombre” ocupan más de dos columnas. Copio las primeras:

    Animal racional. Bajo esta acepción se comprende todo el género humano.|| Varón, criatura racional del sexo masculino.|| El que ha llegado a la edad viril o adulta.|| Entre el vulgo, marido.

    Para mujer el espacio es de 1/5 de columna. Copio también algunas acepciones:

    Persona del sexo femenino.|| La que ha llegado a la edad de la pubertad.|| La casada en relación al marido.||

    Cabe deducir, pues, que por entonces las mujeres éramos hombres de sexo femenino o, quizá, personas, y, también esposas de nuestros maridos (a los que si llamábamos nuestros hombres quedaba claro que éramos, además, verduleras, vulgares… Y, como dice la Biblia y es sabido, si tenemos la regla somos impuras y lo contaminamos todo y lo ponemos todo hecho unos zorros.

    Pero mejor callar y ponerte el tacón de aguja para taladrar a tontos del haba. No vaya a ser que te llamen feminazi.

  50. Y por cierto, leo comentarios por aquí y soy consicente de la rabia que provoca la publicidad institucional que recomienda el reparto de las tareas domésticas (y lo duro que va ser que algunos… caballeros cojan la escoba y la plancha).

  51. rosa maría artal

     /  16 diciembre 2009

    “Feminazi” es un elogio comparado con “auditora”, querida Pati. En cuanto a Arturo fue divertido cuando tumbó todos los mitos de RTVE en venganza calculada y pudo dejar su trabajo por el éxito de ventas. Claro que se llevó por delante a unos cuantos, muy injustamente, en su pasión subjetiva. Los dos peores parados, fueron un cámara estupendo y muy arriesgado, a quien ridiculizó llamándole cobarde, y a quién esa leyenda ha perseguido de por vida. Y “la niña rodicio”, Angela Rodicio, vilipendiada por eso… por ser “niña” y meterse en cosas de hombres. Las guerras y eso. Aunque Ángela no incluyera un clásico del género que es decir a algun conteniente que arme la gresca detrás del reportero mientras le enfoca la cámara.
    Nos caíamos bien mutuamente, al margen de esas “minucias”, pero algunos estereotipos acaban en caricatura. Eso sí, muy admiradas.

    Muchas gracias a todos por los comentarios, por cierto, no puedo contestar a todos de uno en uno.

  52. No me sabía yo las sombras del fulgurante ascenso del señor académico de la lengua, tan consuetudinario él en su habla y tan éternel masculin y revanchista con pedigree. Lo de “la niña rodicio” es merecedor sin duda de pena de tacón de aguja, de esas que padecen los protas de sus ficciones… (y que no sé si él mismo padece, ha padecido o ansía padecer).

  53. Doña Rosa, amigos todos:

    Antaño admiraba a don Arturo Pérez-Reverte por su acidez, irreverencia y soltura. Pero cuando en “El Semanal” entró el ABC y su peso político, hace ya algunos años, empezó a darme mala espina que sustituyeran a Javier Marías por de la Prada, y a otros columnistas y articulistas, además del cambio de rumbo editorial de la publicación.

    La mala espina se gestó al ver que a él no le movían de su sección. Ni se movía. Y ahora dicha espina está crecida y bien afianzada, al ver que sigue ahí. Ni me molesté en ver si él se adaptaba a los nuevos aires: ya no lo leía con la misma atención e interés. Caído el mito y su óptica deformadora, pasó a engrosar mis listas de payasos y bufones frívolos, irresponsables y pataleantes, sin apenas peso social.

    No soporté su “Territorio comanche”, una ¿novela? de la que no entendí apenas nada, salvo un par de alusiones negativas a RTVE, pero en un contexto tan confuso, que no me aclaré si eran ésas las famosas semillas de la discordia entre ambos, o simplemente una reflexión irónica y mordaz, de las que surgen al cabo de un mal día…

    Y por supuesto, ni echar una ojeada a su restante obra.

    Lo de sus palabrotas y su lenguaje. Calificarlo de “machista” es como jugar a su favor. Adoptó ese rol y le va fenomenal. Epatando a todo el mundo a su paso, unos a favor y otros en contra; no dejando títere con cabeza (o ésa es la impresión que nos da a todos… a mí desde luego no, porque en la mayoría de sus furiosas diatribas evita nombrar a alguien concreto, excepto cuando no tiene más remedio).

    Sin embargo, en este caso en concreto, estoy de su parte. El lenguaje es así, y debería tender siempre a la precisión y la brevedad. De lo contrario, se corre el riesgo de acabar sucumbiendo ante el inglés, lengua maestra en brevedad y utilitarismo, cuando no en elegancia y matices. Ya cayeron el francés y el alemán. El primero era el idioma señor absoluto en los círculos diplomáticos internacionales (ojalá lo dominara para poder comparar con fundamento…)

    En un contexto más caricaturizante aún, casi grotesco, cabría suponer el cambiar todas las palabras cuya última sílaba contenga las vocales “e” u “o”, para satisfacer la voraz corriente feminista que nos invade… aunque dichas palabras no tengan género.

    Qué triste…

  54. Olé: pues como el lenguaje es así y nada cambia y lo eterno es para siempre, volvamos, por favor, a las cavernas, que para algo nos hizo dios con la costilla de Adán, hombre ya.

    Aunque lo cierto sea que el vocabulario y el diccionario de hoy se parezcan como un huevo a una castaña a los de hace cincuenta años, el lenguaje nunca cambia.

  55. rosa maría artal

     /  16 diciembre 2009

    De cualquier forma, parece que va a ser necesario destacar aquí este párrafo de mi artículo:

    Irrelevante en mi opinión asirse al léxico para cambiar situaciones sociales. Las primeras juezas de la historia de España en la Transición, eran llamadas “la Juez” y el femenino terminó por imponerse. Inútil pérdida de ese espacio vital que paga el dinero y la escasa atención del lector –a juzgar como criterios a valorar o no-, distinguir entre “vascos y vascas”, “compañeros y compañeras” o, sí, incluso, la frase convertida en chiste de “miembros y miembras”. Pero de ahí, a utilizar la excusa de la semántica para llamar “pava”, “feminazis”, “oportunistas”, “creadas por el silencio de los borregos”, “prevaricadores” y demás

  56. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Pati, con “el lenguaje es asi” tu puedes entender que es inmutable, pero yo creo que el lenguaje ya tiene mecanismos suficientes para irse feminizando a discrección sin que te obliguen a golpe de BOE, BOJA, DOGA ó lo que sea ( y de su correspondiente sanción administrativa, esa que tanta pupa le esta haciendo a RM Artal, al haber topado con ella)

  57. Athini

     /  16 diciembre 2009

    En efecto, Pati_Difusa tienes razón cuando dices que “cabe deducir, pues, que por entonces las mujeres éramos hombres de sexo femenino”, porque esto es efectivamente lo que sucedía: la palabra “hombre” significaba originariamente “ser humano”, y servía tanto para los varones como para las mujeres

    Más en concreto, “hombre” quería decir en un principio “terrestre” (“homo” es de la misma raíz que “humus”), y definía a los seres humanos por oposición a los dioses (“deus” o “divus” originariamente quería decir “celeste”).

    En la época de los romanos –perdón por repetirlo– a una mujer le era aplicable la palabra “homo” exactamente en los mismos contextos en que le sería aplicable a un varón, porque entonces esta palabra significaba “ser humano” y nada más.

    ¿Por qué entonces “hombre” se especializó (parcialmente) para describir al “ser humano varón (y adulto)”, por contraposición con la “mujer” (o con el niño)?

    La respuesta que comunmente se da a esto acepta, sin más, que tal fenómeno es un reflejo del machismo: la palabra “hombre”, que en principio sirve para cualquier ser humano, se aplica por excelencia al ser humano masculino debido a la mentalidad machista de los hablantes, que consideran al varón como el ejemplo más acabado de ser humano.

    Tal argumento, pese a ser hoy prácticamente una verdad oficial, se basa en un razonamiento manifiestamente falso, como tu misma podrás descubrir si lo miras con un poco de atención: el presupuesto implícito es que cuando una palabra sirve para designar a todo un conjunto de cosas y, al mismo tiempo, a sólo un subconjunto de las cosas incluidas en el conjunto mayor, ello es debido a que este subconjunto tiene la mayor jerarquía dentro del total del conjunto.

    Pero tal presupuesto es, como digo, falso. Cuando una palabra sirve tanto para designar a todo el conjunto como para designar a sólo una parte de ese conjunto, ello no implica en absoluto que a tal subconjunto se le conceda una jerarquía mayor: en la práctica lo más habitual es exactamente lo contrario. Te pongo algunos ejemplos.

    Los seres humanos somos “animales”, pero, al mismo tiempo, la palabra “animal” sirve más específicamente para denominar a aquellos seres humanos que no son animales (y así, aunque los seres humanos somos “animales”, el que a alguien lo llamen así en casi todos los contextos resultaría despectivo).

    Tanto los seres humanos como los animales (como “los otros animales”) somos “cosas”, pero, al mismo tiempo, la palabra “cosa” sirve para indicar más específicamente a aquello que no es animal y, mucho menos aún, humano (por si alguien duda de que el significado de “cosa” pueda incluir a los animales y a los humanos piense en la siguiente frase: “aquella bomba era capaz de aniquilar cualquier cosa en un área de treinta quilómetros”; entre las cosas que aniquila dicha bomba, no cabe duda que están plantas, animales y seres humanos).

    En las organizaciones con una jerarquía clara, como el ejército o la marina, se ve muy bien que el término más genérico es siempre el que corresponde a una menor jerarquía: cuando se habla de “los marineros que iban en el barco” entre ellos están incluidos todos los oficiales y el propio capitán, pero cuando nos referimos al “capitán” específicamente entonces lo haremos contraponiéndolo a los marineros (“yo no soy marinero, soy capitán”, como dice la canción). Igualmente un “general” es y no es un “soldado”, y un “obispo” es y no es “un cura”, etcétera.

    Así pues, que la palabra “hombre” sea el genérico común a toda la humanidad y, al mismo tiempo, sirva específicamente para los varones, no es una prueba de la situación de preeminencia de estos…, sino todo lo contrario.

    La palabra “mujer”, por cierto, proviene de la palabra latina “mulier”, que en principio indicaba una mujer de cierto rango. Era, por tanto, un tratamiento de respeto. Como sabes, por muy machista que se pueda decir que es la sociedad occidental, lo cierto es que las normas de cortesía en occidente siempre han privilegiado a las mujeres (“las señoras primero”, etc.). El que los varones tengan que conformarse con el genérico “hombres”; en tanto que las mujeres dispongan de un término específico para ellas, en fin, seguramente es un reflejo de estas normas de cortesía que exigen que se trate a las damas con especiales miramientos.

    ¿Por qué un hombre puede hablar de “mi mujer”, en tanto que una mujer no puede hablar de “mi hombre”? Esta convención conserva fosilizado, precisamente, aquel estado del léxico en el que “hombre” servía por igual para cualquier ser humano. La palabra que se usa en este contexto, “marido”, está relacionada con la palabra “macho” (por ello, en principio, no se debe llamar “marida” para la esposa: sería lo mismo que llamar “mujero” al esposo).

    Por lo demás, querida Pati_Difusa, busca en ese diccionario las acepciones de la palabra “macho” y de “machada”. Tal vez descubras que lo masculino no siempre sale muy bien parado en el Diccionario de la Real Academia.

    (athini_glaucopis@hotmail.com)

  58. Me perdone, pescador: yo creo que el lenguaje no es inmutable, creo que está vivo, que cambia constantemente y que va incluyendo constantes neologismos (más ahora con los avances tecnológicos y con ser tenidas en cuenta las hablas de América). Así es el lenguaje: algo que se transforma. Mi frase “el lenguaje es así” era cita del post de Arturo Espada sobre el que ironicé un poco.

    Que se reclame un poco de justicia de palabra para el 52% de la población más allá de las gilipolleces -me perdone la palabra una vez más, pero una está muy harta- de las nuezas y las miembras y que eso sea tomado tan a mal (feminazis, pava, oportunistas…) es para vomitar. Como decía Rosa María: decir auditora, autora, es el delito de una feminazi. Y ahora digo yo decir limpiadora, no.

    ¿Lo que no cambia es el lenguaje?

    ¿Lo que se quiere mantener a toda costa es el injusto privilegio?

  59. pescador

     /  16 diciembre 2009

    “Como decía Rosa María: decir auditora, autora, es el delito de una feminazi. Y ahora digo yo decir limpiadora, no. ”

    No , ser una feminazi es irle a ver a un tio, enseñarle la chapa del poli y largarle que,en nombre de la feminización obligada del lenguaje, o pone auditora o lo empura, por machista y discriminador. Que ese, quitando la broza, era uno de los mensajes que se podían deducir: del BOE a la sanción , sin pasar por el razonamiento.

    Por otra parte, quedo a la espera de como se feminizaran los plurales comunes a ambos sexos

  60. Athini: sin duda su conocimiento técnico sobre la historia del lenguaje es francamente extenso.

    Pero la carga machista del lenguaje -un hecho- es sólo un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Los ejemplos están manidos; tenemos lo del hombre público y la mujer pública, el hombre de gobierno y la mujer de gobierno (criada con mando entre el servicio de una casa), hombre de vida airada (el que lleva una vida licenciosa) mujer de vida airada (ramera, patapán), hombre de punto (persona principal) mujer de punto (ramera de nuevo, qué manía).

  61. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Corrijo:
    Por otra parte, quedo a la espera de saber como se feminizaran los plurales comunes a ambos sexos,

  62. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Pati, esmerate un poco
    Hombre público es muy poco habitual. Yo nunca lo había leido, sustituido por prersonaje publico hace mucho tiempo. Lo de hombre de vida airada , idem. Desde libertino a putero, pasando por depravado todos los amtices que quiere, pero esas actividades se suelen hacer a cubierto, asi que no necesitan airearse , como las que realizaban en los viejos tiempos esas señoras. Y “Hombre de punto”…estoy a punto de sentirme mal por mi falta de léxico.

  63. Pues fíjese usted, pescador, que en mi edición del diccionario de la RAE, décimonovena edición, página 142, autor es una palabra sólo de género masculino… aunque en la página 1028 sí hay pintor, ra.

    Todo es Dios y está en reposo. Cuántos nervios.

  64. auditor quería decir, pescador, en mi anterior post.

    En cuanto a actualizarme, estoy a la última, gracias. Simplemente copio de un diccionario de la RAE un poco antiguo. Tanto como la carcundia de las esencias de lo inmutable mohoso.

  65. pescador

     /  16 diciembre 2009

    y de de las amenazas a golpe de BOE ¿En que lo dejamos? ¿Necesaria ofrenda para alcanzar una era de jsuticia , igualdad y feminidad?
    ( Por usar solo terminos femeninos )

  66. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Tengo que curarme esta dislexia dáctil , o al menos, corregir los textos..mira que trasteo letras.

  67. Perdónenme, sres. pescador y Pati_difusa: Cuando vds. mencionan “hombre o mujer de vida airada”, “airado” me suena a sinónimo de iracundo, enfadado, poseído por la ira… nada que ver con hombre o mujer de vida aireada…

    He buscado en el DRAE, y no aparece esa palabra… igual me equivoco.

  68. No me gustan las amenazas, pescador. Justicia, igualdad, feminidad… dice usted. No sé. Creo yo que lo justo y lo igualitario serían cosas como a igual trabajo igual salario (que sin duda usted sabe bien que no se cumple aunque no quepa la discriminación por sexo en la Constitución), que entre dos candidatos (observe que no digo candidato y candidata) de distinto género no fuera el masculino el preferido sin que la masculinidad sea un plus cualitativo para la realización de una tarea…

    Yo no quiero un “horizonte de feminidad”, amigo, quiero que el ser humano mujer tenga un valor social equivalente al ser humano hombre. Eso sería lo justo. Fíjese que no pido más.

    ¿Qué le parece a usted que hay que hacer en una empresa donde no se practique eso de “a igual trabajo igual salario”?; ¿quizá hacer algún tipo de recomendación amable?, ¿Cómo de harta hay que estar?, ¿Pagamos menos impuestos las mujeres trabajadoras que los hombres trabajadores?, ¿Cuánta hartura hay que acumular?

    ¿Amenazas con el BOE? Yo tuve un jefe, alcohólico él, que hacía prolongadas sobremesas tomando cubatas y, para ello, se acompañaba -no le gustaba beber solo- de los compañeros hombres que en lugar de regresar a la oficina a las 3 lo hacían a las 5, a las 5 y media, a las 6… y todos… muy contentos. El día en que las mujeres protestamos por esa cuestión, para imaginar lo que sucedió debería ponerse en lo peor. Despidos y eso.

    ¿Amenazas en el BOE, dice? A mí no me gustan las amenazas. Ya le digo.

  69. Hombre de la vida airada, página 715 de la décimonovena edición del diccionario de la RAE de 1970. Mujer de la vida airada, página 903 de la misma edición del diccionario.

    Si ahora no se incluyen esas acepciones juzgue usted mismo si cambia o no el lenguaje.

  70. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Si yo SÍ digo que cambia. Que tenga que recurrir a un diccionario de hace 40 años ya es un sintoma. Podría buscar en que momento se dejo de usar, para ver si ha sido a causa del BOE ó del desuso.
    Vengativa si que la veo. O sea, si me maltratan, justifico el maltratar. No, eso no es justo. Que uno trabaje para una acémila , no justifica que , una vez agarrado el garrote, haga lo mismo a discrección

  71. Me va a perdonar de nuevo, pescador, que no entienda la lógica de su comentario… Igual es que no ha seguido el hilo de los míos y las distintas respuestas que he dado a comentarios de otros.

    Pero, finalmente, no va de eso lo que voy a decir ahora, que son simples tecnicismos

    Si la cosa va con la semática, mírese que la palabra auditor, ufff, tiene género (igual es porque las mujeres por fin tenemos orejas y, también, podemos tener titulación profesional que nos avale para ejercer como auditoras. Para que quien guste mire en el diccionario actual de la DRAE.

    Si la cosa va por la legalidad, y como cualquier responsable de recursos humanos o de selección de personal debe saber y conocer, usar el masculino y el femenino en las ofertas de empleo es simplemente obligatorio si no quiere arriesgarse a demandas por discriminación. La ley es así, amigo. Y fíjese lo que enerva a muchos -amparados en la excusilla semántica- que pueda haber auditoras que les hagan sombra o inspectoras de trabajo que exijan que la ley se cumpla.

  72. Athini

     /  16 diciembre 2009

    Querida Pati_Difusa:
    .
    Le agradezco mucho que alabe mis conocimientos sobre la historia de la lengua. En mi caso, por otra parte, son obligados, porque me gano la vida dando clases sobre ello. Tengo que confesarle, por lo demás, que desde hace algunos años hago lo posible por evitar este tipo de temas en clase, porque si alguno de los múltiples y omnipotentes organismos “por la igualdad” que hay en mi universidad tuvieran noticia de que me atrevo a decir según qué cosas, sé muy bien que mi contrato de profesor asociado nunca más sería renovado. En esto, al margen de las formas que usa, Pérez Reverte recoge muy bien algo que está pasando: el recurso a la censura y al aplastamiento de la disidencia característico del feminismo institucional.
    .
    Pero volvamos, si le parece, al sexismo del lenguaje.
    .
    El lenguaje es una cosa que tiene muchos niveles, y no sobre todos ellos tienen los hablantes el mismo conocimiento consciente. Los ejemplos que usted cita (tipo “mujer pública”, etc.) se refieren a una parte muy concreta del lenguaje, el léxico, que es también la más superficial y la que se modifica con más facilidad. Todos los ejemplos que usted refiere se caracterizan por ser perífrasis para designar una misma cosa: la prostituta.
    .
    Es un hecho que la prostituta es una persona que recibe un tratamiento léxico especial, y que sobre ella afluyen usos muy específicos, con finalidad eufemística, que no tienen directo equivalente masculino, porque la prostitución masculina, aunque existente, tiene un ámbito mucho más limitado y no es simétrica a la femenina (pero, por cierto, si usted los buscara, descubriría que también la prostitución masculina a generado su propio léxico, sin paralelos en el caso femenino). En el campo “masculino”, por otra parte, existe un ámbito léxico semejante: el homosexual (a poco que usted haga memoria, encontrará un montón de formas denigratorias aplicadas al homosexual masculino carentes de contrapartida femenina).
    .
    Tanto en un caso como en otro, en fin, con lo que nos encontramos es con eufemismos: palabras creadas para ocultar o, al menos, suavizar una realidad considerada desagradable y a la que no se quiere aludir directamente. Lo característico de esta zona del léxico es la necesidad constante de crear nuevas expresiones, que rápidamente vuelven a adquirir connotaciones negativas y tienen que ser sustituidas por otras, y así sucesivamente (la “letrina” significaba “lugar donde uno se lava”, el “retrete” era una antigua palabra francesa que significaba “lugar íntimo”, el “váter” es la palabra inglesa para “agua”, el “lavabo” en principio es el lugar destinado a lavarse las manos, no a orinar, pero cuando alguien dice hoy que va “al lavabo”, normalmente no va tan sólo a lavarse las manos…),
    .
    En cualquier caso, puede usted estar segura de que esta anomalía léxica característica del léxico y las perífrasis referidas a la “prostituta” desaparecerían sin más en una sociedad en la que o bien no existiera en absoluto la prostitución femenina, o bien fuese un oficio tan carente de connotaciones como pueda serlo cualquier otro.
    .
    En lo que se refiere al léxico y a las perífrasis, por tanto, puede usted estar tranquila: si la sociedad realmente cambia, el léxico cambiará rápidamente, sin necesidad de censuras ni dirigismos.
    .
    Ahora bien, en lo que se refiere al género gramatical (que es una cosa relacionado con la sintaxis y la morfología) las cosas son mucho más complicadas. Como comprendo que ya me he extendido demasiado para ser esto una pequeña anotación, me voy a limitar a adelantarle que hay buenas razones para saber que el funcionamiento del género gramatical en español no es un reflejo del machismo de la sociedad, Y ello por dos razones:
    .
    1) Hay lenguas correspondientes a sociedades mucho más machista que la nuestra en las que el género gramatical genérico es, precisamente, el femenino. Así pues, el que uno u otro género gramatical sea el “genérico” no es un reflejo de la preeminencia de uno u otro sexo en la sociedad.
    .
    2) El latín, la lengua de la que procede la nuestra, había tres géneros gramaticales: masculino, femenino y neutro. ¿Sabe usted cuál era el más genérico de los tres? Precisamente el neutro. Como sin duda estará usted de acuerdo conmigo en que no cabe pensar que los romanos consideraran más valiosos a los objetos que a sí mismos, confío en que estará dispuesta a aplicar el mismo criterio al resto del sistema de géneros: que el masculino sea más genérico que el femenino, no puede interpretarse como fruto de una mayor valoración de lo masculino sobre lo femenino.
    .
    Por cierto, ¿ha buscado usted en ese diccionario las acepciones de “macho” y de “machada”?

    (athini_glaucopis@hotmail.com)

  73. La sexta de macho es hombre necio, la segunda de machada es acción valiente y la tercera necedad, amigo Athini.

    Su impecable discurso sobre las razones por las que el lenguaje no es un reflejo del machismo social, técnico, no me acaba de explicar las razones por las que sucede esto que también leo en la última edición del DRAE; sólo copio acepciones para el caso de mujer:

    Mujer
    ~ de gobierno.
    1. f. Criada que tenía a su cargo el gobierno económico de la casa.

    (¿hombre de gobierno es criado con mando en una casa?

    Mujer
    ~ del arte.
    1. f. prostituta.

    ~ del partido, o ~ de punto.
    1. f. prostituta.

    (Hombre del partido es prostituto, claro)

    ~ perdida, o ~ pública.
    1. f. prostituta.

    (Hombre público, como todos sabemos, es prostituto también)


    Semántica o léxico igual no explican la causa por la que a igual trabajo no se recibe igual salario, por ejemplo; igual sólo reflejan lo atávico del destino de las hijas de Eva, hecha a fin de cuentas con una costilla de Adán al que causó la desgracia con una manzana, la primera mujer fatal, la primera del tacón de aguja que gusta a Pérez Reverte.

    Porque eso es injusto, esas desigualdades, hay una ley que es obligatorio cumplir. Y parece que la amable recomendación de su cumplimiento no funciona. Ya sé que a muchos no gusta lo de tener que compartir los privilegios exclusivos sólo para hombres… pero es lo que hay.

  74. pescador

     /  16 diciembre 2009

    “Porque eso es injusto, esas desigualdades, hay una ley que es obligatorio cumplir. Y parece que la amable recomendación de su cumplimiento no funciona.”
    Lamento que seas tan cabezona – en su acepción de testaruda ó de reclacitrante – pero la inmensa mayoría de las páginas de ofertas de empleo van con el genérico, o solo con el másculino. Y se presentan todos los géneros.
    Como bien dices, hay innumeras condiciones en la relación empleado/a- empleador/a por las que el jefe/a ó dueño/a del quiosco se basa para discriminar salarialmente a sus subordinados/as. Incluso,aunque ya creo que lo sabes, en muchas pequeñas empresas se negocian individualmente las condiciones salariales, con lo que los empleados/as no solo cobran más/menos que lasempleadas/os, sino que incluso cobran más/menos que sus compañeras/os de su mismo género.
    Ale, a seguir cambiando el mundo a base de BOE y sus justas y facilmente recurribles ( si eres abogado y/o te sobran pasta, ganas y tiempo) sanciones.

  75. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Y sería de agradecer, por favor, el recurrir a definiciones del siglo de oro de las letras de la monarquia hispanica para buscar el agravio sexista Buscando el origen de “mujer de vida airada” he llegado a Fray Luis de León. Lo “del punto” tiene pinta similar. Y para “Mujer del partido” creo que la acepción que se usa, hace años ya ( casualmente desde que las mujeres entraron en politica activa ) es la misma que la e “hombre del partido”.
    Y ya que la veo informada y muy, pero que muy concienciada, como van a resolver los genericos plurales. Es que me da perez tener que andar buscando construcciones equivalentes a las malditas genericas cada vez que tenga que ponerme en contacto con la Administración ó escribir en un blog, no sea me corrijan

  76. pescador

     /  16 diciembre 2009

    Y sería de agradecer, por favor, el DEJAR DE recurrir a definiciones del siglo de oro de las letras de la monarquia hispanica para buscar el agravio sexista

  77. Las últimas definiciones, pescador, son de la última edición del DRAE no del Siglo de Oro, época en la que sin duda quedan anclados sus prejuicios sexistas. Lea mejor, hombre, y consulte el diccionario de hoy para hacer sus afirmaciones.

    Por lo demás y teniendo en cuenta lo poco que le gusta el crimen cometido por la inspectora reclamando el uso de la palabra auditora (término que no existía en el siglo de oro, aunque seguro que Athini lo sabe con certeza y que tampoco existía hace 40 años pero que hoy sí, que ya no va la cosa of course en epiceno) y del obligado cumplimiento de las leyes, sospecho que ha de ser grande su sufrimiento. Pero no se preocupe usted: ya verá qué bonito será el mundo cuando las empleadas ganemos tanto como los empleados y cuando los varones se responsabilicen de la mitad del trabajo doméstico.

  78. Athini

     /  16 diciembre 2009

    Querida Pati_Difusa:

    Lo cierto es que las mujeres jóvenes ganan más que los hombres jóvenes. El fenómeno hace ya algún tiempo que se conocía en las grandes ciudades de Estados Unidos:

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mujeres/anos/ganan/hombres/urbes/EE/UU/elpepusoc/20070806elpepisoc_1/Tes

    Pero también en España se puede decir que las jóvenes ganan más, por hora trabajada que los jóvenes:

    http://wonkapistas.blogspot.com/2007/11/extra-extra-las-jvenes-ganan-ms-que-los.html

    Ahora sólo queda esperar que el Ministerio de la Igualdad empiece a arreglar el asunto imponiendo la discriminación positiva a favor de los varones jóvenes.

  79. Estimado Athini:

    Le veo al tanto de las estadísticas. Seguro, y dado que es usted profesor (deduzco que no profesora) de enseñanza superior, conoce sobre el drama del fracaso escolar y sobre cómo afecta de manera distinta a niños y niñas; de este enlace, destaco un párrafo:

    En primer lugar, vamos a analizar los datos en función del sexo. El fracaso escolar es más frecuente entre los varones (58,5%) que entre las mujeres (41,5%). ¿A qué se debe esta diferencia? Las chicas aprenden a leer y a escribir antes que los chicos. También maduran antes. Son más participativas en el aula y más aplicadas. Según encuestas elaboradas entre alumnos de ESO y Bachillerato, ellas dedican ocho horas semanales al estudio; ellos, sólo tres. Además, las chicas tienen una mayor conciencia de la importancia de la educación.

    En este otro enlace, tiene otros datos estadísticos en los que también se pone de manifiesto la diferencia por sexos ante el hecho del fracaso escolar.

    Ignoro la razón por la que se produce fracaso escolar. Dice A. Marchesi en la página 13 de este último link que reseño que: A lo largo de los años se han buscado diferentes causas para explicar el retraso escolar. Algunos estudios han insistido en los factores estrictamente vinculados a los alumnos: sus capacidades, su motivación o su herencia genética. De hecho, el Ministerio de Educación en los últimos años, con el fin de reforzar su propuestas sobre la Ley de Calidad, ha insistido una y otra vez en la importancia del esfuerzo de los alumnos como factor principal de su éxito o fracaso escolar. Otras perspectivas, por el contrario, han puesto el énfasis principal en los factores sociales y culturales. El hecho de que las zonas socialmente desfavorecidas tengan un porcentaje superior de fracaso refuerza esta posición. Existen también visiones alternativas que sitúan en segundo plano los factores individuales y sociales y atribuyen la mayor
    responsabilidad al propio sistema educativo, al funcionamiento de los centros y al estilo de enseñanza de los profesores. Para los defensores de esta interpretación, existe el riesgo de que los responsables de la educación y los equipos docentes evadan su responsabilidad buscando las causas del fracaso en factores externos a la educación: la sociedad, la familia o la disposición del alumno. De esta forma, señalan, difícilmente se pondrán en marcha iniciativas radicales y duraderas para reducir los problemas educativos.

    Es terrible el fracaso escolar que condena en buena medida al analfabetismo funcional a buena parte de nuestra juventud. Ignoro también la razón por la que los niños abandonan sus estudios básicos en mayor medida que las niñas… a no ser que sean éstas más conscientes de la importancia de la educación para su vida.

    El fracaso escolar, fenómeno que se estudia ahora porque nos comparamos mediante informes con otros países (Informe PISA) es un hecho del que se conoce su existencia desde el siglo XIX. Recomiendo este audio de RNE al respecto. A finales del siglo XIX el porcentaje de analfabetismo en España oscilaba entre el 60% y el 70%. En el año 1978, según se indica en un informe del INE, la cuarta parte de la población mayor de 16 años era analfabeta o carecía de estudios, y un 57,4% de la población española sólo tenía estudios primarios. Recomiendo la visita de esta web con información sobre la gestión de Educación durante el mandato de Pilar del Castillo del PP.

    Creo no tengo que buscar información histórica a propósito de la distribución por sexo del analfabetismo en España para demostrar que eran mucho más las analfabetas que los analfabetos. Ni creo tener que recordarle que para la generación anterior a la mía e, incluso, para la mía, lo habitual era que a las hijas no se les diera estudios; total, para casarse…

    A día de hoy parece que, entre el conjunto de estudiantes que llegan a la universidad, son más las jóvenes que los jóvenes.

    Por qué razón hay más estudiantes mujeres que hombres en la universidad es algo que quizá convendría estudiar. Copio una entradilla del diario de León: La presencia de las mujeres en la Universidad de León ha vuelto a aumentar este año. Así, de los 15.443 matriculados este curso, el 58,5% son mujeres y el 41,4% restante hombres. La presencia femenina es mayor en las diplomaturas y licenciaturas que en las ingenierías, si bien también se ha notado un incremento en las jóvenes que optan por una carrera técnica. Mientras, en los estudios de tercer ciclo, esta tendencia parece que se equipara. Pero el crecimiento de alumnas no se da en la misma proporción en lo que se refiere a las profesoras puesto que sólo tres de cada diez plazas de docentes universitarios están ocupadas por mujeres.

    La razón por la que cobra más un profesional titulado que otro que no tiene titulación creo que se cifra en la cualificación del primero de ellos. Y eso lo dice una mujer de 49 años que ha tenido un montón de jefes hombres sin titulación universitaria y que, teniendo a veces un cargo ejecutivo en una empresa, ha llegado a cobrar el 50% que sus otros compañeros ejecutivos.

    La razón por la que los jóvenes estudiantes llegan en menor medida que las jóvenes estudiantes a superar con éxito sus estudios, también convendría estudiarla e implementar los medios para que el esfuerzo de todas las personas permita la consecución de resultados.

    No sé cómo va a quedar esta sábana. Lamento su extensión. Mi insistencia en este tema viene dada de que me siento profundamente concernida por él. No tengo tiempo para revisar mi texto y mi trabajo reclama mi atención urgente. Perdonen, por favor, pero esta es mi última intervención en este hilo.

  80. Estimado Athini:

    Le veo al tanto de las estadísticas. Seguro, y dado que es usted profesor

    (deduzco que no profesora) de enseñanza superior, conoce sobre el drama del

    fracaso escolar y sobre cómo afecta de manera distinta a niños y niñas; de este enlace, destaco un párrafo:

    En primer lugar, vamos a analizar los datos en función del sexo. El

    fracaso escolar es más frecuente entre los varones (58,5%) que entre las

    mujeres (41,5%). ¿A qué se debe esta diferencia? Las chicas aprenden a leer y

    a escribir antes que los chicos. También maduran antes. Son más participativas

    en el aula y más aplicadas. Según encuestas elaboradas entre alumnos de ESO y

    Bachillerato, ellas dedican ocho horas semanales al estudio; ellos, sólo tres.

    Además, las chicas tienen una mayor conciencia de la importancia de la

    educación.

    En

    este otro enlace, tiene otros datos estadísticos en los que también se

    pone de manifiesto la diferencia por sexos ante el hecho del fracaso escolar.

    Ignoro la razón por la que se produce fracaso escolar. Dice A.

    Marchesi en la página 13 de este último link que reseño que: A lo

    largo de los años se han buscado diferentes causas para explicar el retraso

    escolar. Algunos estudios han insistido en los factores estrictamente

    vinculados a los alumnos: sus capacidades, su motivación o su herencia

    genética. De hecho, el Ministerio de Educación en los últimos años, con el fin

    de reforzar su propuestas sobre la Ley de Calidad, ha insistido una y otra vez

    en la importancia del esfuerzo de los alumnos como factor principal de su

    éxito o fracaso escolar. Otras perspectivas, por el contrario, han puesto el

    énfasis principal en los factores sociales y culturales. El hecho de que las

    zonas socialmente desfavorecidas tengan un porcentaje superior de fracaso

    refuerza esta posición. Existen también visiones alternativas que sitúan en

    segundo plano los factores individuales y sociales y atribuyen la mayor
    responsabilidad al propio sistema educativo, al funcionamiento de los centros

    y al estilo de enseñanza de los profesores. Para los defensores de esta

    interpretación, existe el riesgo de que los responsables de la educación y los

    equipos docentes evadan su responsabilidad buscando las causas del fracaso en

    factores externos a la educación: la sociedad, la familia o la disposición del

    alumno. De esta forma, señalan, difícilmente se pondrán en marcha iniciativas

    radicales y duraderas para reducir los problemas educativos.

    Es terrible el fracaso escolar que condena en buena medida al analfabetismo

    funcional a buena parte de nuestra juventud. Ignoro también la razón por la

    que los niños abandonan sus estudios básicos en mayor medida que las niñas…

    a no ser que sean éstas más conscientes de la importancia de la educación para

    su vida.

    El fracaso escolar, fenómeno que se estudia ahora porque nos comparamos

    mediante informes con otros países (Informe PISA) es un hecho del que se

    conoce su existencia desde el siglo XIX. Recomiendo este audio de RNE al respecto. A finales del siglo XIX el

    porcentaje de analfabetismo en España oscilaba entre el 60% y el 70%. En el

    año 1978, según se indica en un informe del INE, la cuarta parte de la

    población mayor de 16 años era analfabeta o carecía de estudios, y un 57,4% de

    la población española sólo tenía estudios primarios. Recomiendo la

    visita de esta web con información sobre la gestión de Educación durante

    el mandato de Pilar del Castillo del PP.

    Creo no tengo que buscar información histórica a propósito de la distribución

    por sexo del analfabetismo en España para demostrar que eran mucho más las

    analfabetas que los analfabetos. Ni creo tener que recordarle que para la

    generación anterior a la mía e, incluso, para la mía, lo habitual era que a

    las hijas no se les diera estudios; total, para casarse…

    A día de hoy creo que son más las universitarias que los universitarios. ¿

    Podría ser que las jóvenes trabajadoras ganen algo más por esa razón?

    Dicho lo cual les saludo a todos, les pido perdón por tanta extensión y les

    informo de que no voy a intervenir más en este hilo.

  81. Ufff… Perdón por los irregulares saltos de línea: hice un paste del Bloc de notas. Menuda birria.

  82. Fascinante.
    No se puede pedir más en cuanto a talibanización mental. Aparte del insulto y la descalificación el vacío más esplendoroso.
    Felicidades

  83. Jareta

     /  17 diciembre 2009

    Creo que los esfuerzos que realizamos para conseguir la igualdad entre varones y hembras (por no decir hombres y mujeres) deberíamos de dirigirlos hacia otros objetivos, quizás mas prosaicos, pero, seguramente, con una efectividad mayor.

  84. Athini

     /  17 diciembre 2009

    Querida Pati_Difusa:

    Dado que usted ya me adelanta que no va a participar más en este “hilo”, no sé si tiene mucho sentido responder. Intentaré hacerlo muy brevemente.
    .
    Conozco muy de primera mano el drama del fracaso escolar, y, muy en especial, conozco el claro sesgo “por sexo” que dicho drama tiene: los más afectados, con mucha diferencia, son los varones.
    .
    Hace unos años, como usted recuerda, las cosas eran exactamente al revés: las niñas no sólo recibían menos cantidad de educación, sino que sus resultados académicos eran peores que los de los niños. Esta situación fue denunciada por las feministas como una prueba patente del sexismo de la sociedad, que habría creado un sistema escolar a la medida de los jóvenes varones.
    .
    Ahora las cosas son exactamente al revés, pero mucho me temo que nadie se atreve hoy a plantear las cosas de la misma forma en la que en su día las plantearon las feministas: si los niños fracasan en la escuela en un porcentaje mucho más alto que las niñas, habrá que reconocer que la escuela actual está hecha a la medida de las niñas.
    .
    Por razones biológicas, las niñas maduran antes que los niños (por más que las feministas de género quieran negarlo, las pruebas existentes son en este sentido rotundas, incluso en cosas tan objetivas como la constitución del esqueleto: las chicas tienen el sistema óseo adulto dos años antes que los chicos). Y en el sistema escolar actual es precisamente en ese tramo crítico, en el que las niñas llevan una ventaja natural, donde se hace la selección de quién sigue y quién no sigue. Aunque los niños varones maduran luego de una forma rápida (brusca, incluso), y al pasar los 16 años la madurez de unos y otros es semejante, ya es tarde: por más que ahora sus capacides no sean inferiores a las de sus compañeras, muy difícilmente van a reintegrarse en el sistema educativo la mayor parte de esos niños varones que previamente han sido descartados por el sistema.
    .
    En estos momentos la abrumadora mayoría del profesorado de primaria es femenino, y empieza a ser ya claramente mayoritario en secundaria. Los profesores son uno de los modelos de adulto más importantes que tienen un niño, y, por más que se quiera fomentar el “unisex”, es mucho más difícil que un niño varón se identifique con una maestra que el que lo haga una niña. En sentido contrario, la principal referencia que los profesores tienen para saber cuáles son las necesidades y los intereses de los alumnos, son los recuerdos que conserva de sus propias vivencias a esa edad: una profesora, por tanto, va a tener mucha más facilidad para saber cómo tratar a las alumnas que a los alumnos, e incluso la propia distribución de temas que haga de su materia va a tener un enfoque que atraerá con más probabilidad a las niñas que a los niños.

    Por último, y esto lo digo desde mi propia experiencia y desde la de alguna otra persona con la que lo he comentado, mucho me temo que los profesores (varones o mujeres), al menos los de secundaria, tendemos a ser más duros con los alumnos que con las alumnas. Me remito, como digo, a mi propia experiencia. En cierta ocasión iba a suspender a un alumno con un cuatro y pico iba a suspender a un alumno; “así aprenderá que tiene que esforzarse un poco más”, pensé para justificar ante mí mismo tal decisión); pero entonces me percaté de que unos minutos antes había aprobado a una alumna con una nota ligeramente más baja: “para que se anime”, había pensado . Y mucho me temo que este doble rasero abunda entre el profesorado bastante más de lo que muchos estarían dispuestos a reconocer. Quizás esto pueda explicar por qué es muy frecuente que en la selectividad, donde el corrector ignora el sexo del examinando, las notas de los alumnos varones resulten ser más altas, con respecto a las de bachillerato, que las de las alumnas.

    Todo lo anterior –y perdón por no advertirlo antes– son generalizaciones, y sólo como tal pretendo enunciarlas. Yendo a los casos concretos, sin duda va a haber profesoras que se entiendan mejor con los alumnos que con las alumnas, alumnos que se identifiquen más facilmente con una profesora, etcétera. Pero estas generalizaciones, que no sirven para explicar los casos individuales, sí sirven para explicar los “grandes números”, los resultados globales.

  85. pescador

     /  17 diciembre 2009

    Pati, en plan castizo, voy a corregir y a aclarar, ya quen esperaba una mayor comprensión lectora del genero que domina antes que el varón los entresijos del lenguaje:
    “Y sería de agradecer, por favor, DEJAR DE recurrir a definiciones del siglo de oro de las letras de la monarquia hispanica para buscar el agravio sexista”

    Entirendase como. Ya vale de usar palabros, que aun manteniendose el el diccionario, hace decenios que no se usan a nivel de calle, ni en prosa de tema moderno, manteniendose su uso en literatura de corte decimononíco ó, aun más , en el género de capa y espada que con más ó menos fortuna, maneja su estimado – apliquese modo ironico – Arturo Pérez Reverte.

    “el crimen cometido por la inspectora reclamando el uso de la palabra auditora y del obligado cumplimiento de las leyes, sospecho que ha de ser grande su sufrimiento”
    Que va, no sufre con esas cosas, como no sufren en infojobs, ni en monster, ni en el INEM, que , por lo que se ve, no se enteran de esa maravillosa e igualitaria ley. Yo sería más cabrón, en su sentido actual, no en el de consentidor (aquel que permite que su conyuge se acueste con otros hombres a cambio de favores varios) y después de someterme le enviaría por fax a la justiciera enfuncionariada el curriculum del elegido. Si, elegido masculino, sin más comentarios.

  86. Chapó, Sr. Athini. Me quito el sombrero (si lo tuviera) ante Vd. y su espléndida sabiduría y mesura.

    Lo que yo conozco de oídas y leídas, y sólo aplico de una forma completamente intuitiva, Vd. lo razona con soltura y conocimiento de causa.

  87. az3

     /  17 diciembre 2009

    Efectivamente, creo que tiene razón cuando dice que ciertas actitudes sobre las cuestiones semánticas revelan la ideología que lleva implícita (ideología no siempre reconocida). No siempre, ni en todos los casos, es cierta la premisa de que la actitud ante la lengua conlleva necesariamente un tipo de ideología, pero sí queda claramente patente en el caso de aquellos que quieren transformar el lenguaje por considerarlo poco apropiado desde la perspectiva de su particular ideología.

    Decía también que no siempre es reconocida esa ideología implícita, no al menos plenamente. Hay un caso parecido en la novela “1984” de Orwell. En esa novela se relata la existencia de una ideología que dicta que hay que transformar el lenguaje para cambiar y controlar a la sociedad, y también relata que era muy importante controlar lo que la gente hablaba para poder controlar a su vez lo que la gente pensaba. Poder y control, ese era el fin. La lengua se llamaba “neolengua”, y la ideología… no me acuerdo ahora… ¿le suena a alguien como se llama esa ideología implícita? Seguro que sí.

  1. Tweets that mention La política igualitaria de Pérez Reverte « El Periscopio -- Topsy.com
  2. La política igualitaria de Pérez Reverte
  3. Los progres, como los curas y meapilas de hoy. « PlazaMoyua.org
A %d blogueros les gusta esto: