¿Quiere la SGAE matar la música?

Se presentó un miembro de la SGAE en una peluquería catalana y les dijo que tenían que pagar un canon por la música que sonaba en el establecimiento a través de ¡la radio! La medida es general. Se les exige pagar seis euros mensuales a los salones pequeños (de menos de 50 metros cuadrados) y doce euros a los grandes (hasta los de 100 metros cuadrados), para proteger los derechos de autor de los creadores de música españoles. Los escritores no vivimos de los libros, apenas los más grandes, muy pocos, los del “lalariro” sí.

La reacción de los peluqueros ha sido hábil y práctica. Han advertido a sus clientes :  si quiere música ¡tráigasela Vd! Así, para amenizar el peinado o llevan su mp3 o les acompaña el silencio. No nos han contado si alguien usa un tambor, castañuelas, una flauta, para avanzar improvisaciones que no suenen a nada conocido.

Mejor sería el silencio que alentar a ese privilegiado club para quien el gobierno va a poner en marcha un portal antidescargas, en el que va a invertir 1,5 millones de euros. ¿No hay mayores prioridades de gasto en nuestro país?

Hay una serie de “creadores” españoles a quienes no escucho jamás y me hacen cambiar el dial o salir del establecimiento donde suenan. Textual. Me ocurre concretamente con la reina del desafine, una que pertenecía a Presuntos Implicados y cuyo nombre no recuerdo. Pero, dadas las circunstancias, creo que puedo privarme de la media docena escasa de autores españoles a quien solía atender con gusto. Al menos, hasta que se imponga la cordura, si es que tal cosa sucede.

Me pregunto si la SGAE quiere matar la música. Si prefiere hacerse el harakiri antes que perder la oportunidad de sacar a la ciudadanía algún euro. Pero, como la música es un arte universal –que adoro por cierto-, ahí va una joya sueca que descubrí hace poco: Nils Landgren. Además de cantar -de ensueño- toca el trombón.

O el viejo Chet Baker

O esta versión de Las hojas muertas de Iggy Pop

Iggy Pop – Les Feuilles Mortes

O el tradicional Elvis

Elvis Presley – Are You Lonesome Tonight?

Y para cargar pilas Canned Heat

Canned Heat – On the Road Again

O Richard Cheese, versión irreverente de El Muro de Pink Floid

Richard Cheese – Another Brick In The Wall

Y para final, los largos caminos hasta llegar a la meta:

Joe Webster – It’s A Long Way To Tipperary , Pack Up Your Troubles , Roll Out The Barrel , The Happy Wanderer , Hey Look Me Over

Propuestas de nuevas privatizaciones

No importa que cada nueva crisis de ese maravilloso sistema basado en la economía de mercado que se regula a sí mismo -con fuerte ayuda estatal cuando fracasa-, empobrezca más a la ciudadanía y salve -con ganancias siempre- a los que sí saben de esto. Llegada el agua al cuello, hay que saltar por la borda y afrontar decisiones. Es lo que se propone hacer la ahogada Grecia, según nos cuenta este reportaje. Privatizar lo que quede, agarrar los eurillos que sea y tapar agujeros, que mañana ya veremos como seguimos.

La España en crisis también se plantea ver qué dejo vivo Aznar con beneficio para las arcas públicas. Lo he recogido aquí –y en donde puedo- muchas veces. La primera fase privatizadora la abordó Felipe González conservando en todo momento el control de las empresas de las que vendía una parte. Así ingresó 13.200 millones de euros. Aznar tiró la casa por la venta: ¡fuera las cinco joyas de la corona! – ENDESA, Tabacalera, REPSOL, Telefónica y Argentaria-. Con ellas, y otras menudencias, obtuvo 30.000 millones de euros. ¿Dónde está todo ese dinero? Nos lo comimos –suele pasar cuando se vende-. Y las privatizadas empresas proporcionan ganancias -nada desdeñables- pero ahora sólo para sus gestores y accionistas.

  Apenas queda nada ya que privatizar nos dicen los expertos. Pero no estoy de acuerdo, en casa vemos mucho campo donde actuar. Estamos en crisis y hay que seguir privatizando. Ahora con cabeza, con rigor, en nuestro provecho. Los ciudadanos nos tenemos que organizar en una especie de cooperativa y pujar también por la compra. Pongamos 45 millones de personas en España -dejamos fuera sólo a ese puñadito de actuales beneficiados del sistema-. ¿10 euros no podemos poner? 450 millones de euros para comprar. 4.500 millones si nos estiramos con 100 euros cabeza. Para empezar, nos llega. Aquí van mis propuestas, abiertas a vuestras sugerencias:

  • CARGOS PÚBLICOS. Podremos de este modo ser alcaldes de Madrid o de donde os parezca oportuno. Poner multas, perforar el suelo, dilatar el pago de la deuda acumulada aunque sea de muchísimos millones. Parece productivo e incluso muy ameno de realizar. Y desde luego hay que privatizar las diferentes concejalías que dan dinero. Deberíamos concentrarnos prioritariamente en la de Obras Públicas y Urbanismo para disponer de medios desde el principio y seguir optando a más privatizaciones.
  • LA JUSTICIA. Este apartado es imprescindible. Privatizar a los jueces para poder elegir quién decide sobre potenciales encausamientos en el caso de que el nuevo sistema los siga produciendo. Igual para asesinatos, violaciones y secuestros, aún es necesario. No creo yo que para robo, corrupción o prevaricación.
  • BANCOS. Aquí no podemos apenas privatizar porque ya están privatizados, pero ¡Quedan las Cajas de Ahorros! ¡Privaticémoslas! En ello están nuestos gestores precisamente. Adelantémonos. Pujamos y compramos. Coloquemos en los cargos con sueldo al padre de la vecina del cuarto que se ha quedado en el paro, y desde luego a todos mis amigos, que para eso es mía la idea (con ayudas lo reconozco).
  • POLICÍA Y DEMÁS FUERZAS DE SEGURIDAD. Aquí no privatizaría que nos jugamos hasta la vida. Pero hay que rentabilizarlos. Privaticemos el usufructo de la marca. Coches de bomberos con publicidad de El Corte Inglés, la policía con hamburguesas de Mac Donalds, y en los gorros de la Guardia Civil las últimas ofertas de Media Mark. Este capítulo es importante, porque tenemos que seguir incitando al consumo, es básico para mantenernos.
  • EJÉRCITO. Lo mejor sería suprimirlo como en Costa Rica, y contratar eventualmente a empresas ya privadas, como hace EEUU con Blackwaters.
  • CASA REAL. La privatización brindaría la oportunidad a Telecinco de oficializar la candidatura de Belén Esteban como Princesa del pueblo. Pero ahora pagaría a las arcas del Estado por ese honor en lugar de sólo cobrar.
  • MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS. Como apenas quedan, deberíamos privatizar la concesión de licencias. Nosotros pujamos, nosotros decidimos.
  • LA SGAE. Cobrémosles un canon por suplantar la gestión pública.
  • ROSARIO FLORES Y ARTURO PÉREZ REVERTE. Que salgan a bolsa. Que reciban sus apoyos reales y den beneficios a quienes les sustenten.
  • LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA. Privaticémosla. Podemos optar por hacer un mixto entre catedráticos de literatura y filósofos, con Belén Esteban en sus ratos libres como princesa y presentadora. La sapiencia y la lengua de la calle.
  • LAS CABALGATAS DE REYES. Privaticémoslas absolutamente. Y así podremos poner una carroza laica, como hace una de Madrid para promocionar su manipulado concepto del aborto con nuestro dinero.
  • LA UE. Como la tendencia privatizadora es mundial, privaticemos la presidencia de la Unión Europea, la de turno, la permanente, la Comisión y el Parlamento. Que se abran las opciones a Turquía que sí sabría darle dinamismo… y emoción.

¿Que no quedaba nada que privatizar? ¡El aire! ¿No podemos privatizar el aire también? El de Madrid es de calidad suprema. El camino es prometedor. Abordemos el nuevo año con cambios. ¿Algo más que privatizar?

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