Fervientes analfabetos funcionales

He encontrado estos días muchos retazos de memoria escrita que sirven para refrescar la de uso diario. A comienzos de 2001, un estudio revelaba que los niños españoles (hasta 12 años) utilizaban un lenguaje extremadamente pobre. Sólo el 16% atesoraba un vocabulario variado y sabían lo que decían. El 70% no era capaz de redactar un texto de forma inteligible, con coherencia y cohesión y sólo 1 de cada 10 lo lograba sin incluir faltas de ortografía. Salí a la calle con un micrófono a preguntar por el significado de algunas palabras. Todos ignoraban qué significa “ferviente”.

Curtidos en los SMS, en la cultura de la imagen –que aporta riqueza mental cuando no olvida la palabra-, vemos ahora que la situación ha empeorado. Las nuevas generaciones de críos escalan puestos hacia la cola en educación, al medirnos en la esfera internacional. La inquietante novedad del último informe PISA nos hablaba de que los niños españoles han perdido capacidad de comprensión lectora. Es decir, que en el caso de que se acerquen a un libro no entienden lo que leen. Y es que todo edificio precisa de elementos y desconocer el lenguaje y las palabras priva de una construcción sólida.

Por supuesto, no son los mismos niños, el ser humano es lo que tiene, que crece. Y repuebla los campos de ignorancia tan asentada en nuestro país y por la que somos conocidos en medio mundo. Una de aquellas criaturas, por cierto, se hizo periodista. Y, otra, redactor jefe, otra editor y otra sin duda director de agencia de noticias. Y difundieron hace unos días, por todos los medios –que a su vez cuentan con todas esas personas en el proceso de publicación- y sin pestañear que un “tetrapléjico” inglés se proponía cruzar en catamarán el océano Atlántico. Pese a verle mover con soltura las manos  (en la foto, una está apoyada en el antebrazo de la silla para manejarla y la otra en el lateral del barco) y la cabeza. En realidad, es parapléjico, pero comprendo que al lado de “ferviente” eso es de nota.

Hoy, con el café matutino, la noticia de que 7 comunidades autónomas han reducido el presupuesto en educación, o lo han reducido en la pública para aumentarlo en la concertada como en el caso de Madrid. Es mucho mejor –en todos los casos- invertir en propaganda para afianzarse en el poder o aumentar sus cotas, que instruir a la ciudadanía, la sociedad es más dócil y manipulable cuando no piensa. Y no olvidemos que en esta España en la que todos los males tienen un solo culpable –Zapatero- la educación –como la sanidad o el empleo- las gestionan los gobiernos autonómicos. Esos que se salen de la foto de un proyecto común, porque los ciudadanos no unen conceptos para extraer consecuencias, y carecen además de memoria.

Ángel López García-Molins, un aragonés que desarrolló la lingüística desde la Universidad de Valencia, habla hoy en El País de lo que más le ha asombrado en su larga carrera de estudioso de la palabra: 

“La manipulación del lenguaje por quienes ocupan responsabilidades públicas. Antes no ocurría, lo de la corrupción sí. Ya hablaba de ella hace siglos Tomás Moro en Utopía y hasta Cicerón. Lo que sí que es nuevo es la desfachatez con la que los políticos utilizan el lenguaje para legitimar o disimular determinadas situaciones”.

En este país -e imbuidos de similar filosofìa- tenemos de todo lo imprescindible para afianzar la educación: Real Academia de la Lengua de campanillas, políticos de primer nivel, medios informativos como los citados en el asunto del “tetrapléjico” y otros muchos, y una sociedad motivada. Pero, vaya por dios, la mezcla no se traduce en resultados. Todas las entradas de este blog que se han inundado de comentarios, tienen el mismo signo: afianzan o combaten la involución que germina en caspa bajo nuestros pies pudriendo los cimientos. Es algo visceral y por tanto muy interiorizado, ferviente. Con la mejor intención que presumo en todos -y acredito en mí misma-, diré que me lleva un buen rato escribir lo que escribo algunos días, tratando de aquilatar las palabras y las ideas. Pero me temo que no siempre acierto. Quizás hay que ir más allá, a lo que analizan los estudios sociológicos –viejos y nuevos- sobre el origen de nuestros males estructurales en educación. Entender algo distinto de lo que se dice, abrazar las hojas del rábano sin catar su contenido y, como consecuencia de ello, ver el debate donde no se ha planteado, obviando el fondo. Pero siempre, siempre, es la ideología quien nubla la percepción. Sobre todo, la que lucha fervientemente porque nada cambie, ni mejore. Pero, ya digo, puede ser mi propia observación selectiva. Claro que si me apoyo en los hechos, en ese único 16% de niños que hace casi una década tenían un lenguaje rico y sabían lo que decían, y entendían lo que otros explicaban, no me parece tan subjetiva.

Actualización 16,30

lagamez  Un sondeo hecho entre escolares en Bergara revela que mucha gente todavía cree que Adán y Eva son personajes históricos http://bit.ly/7oBJtl

10 comentarios

  1. Yo también creo que es un problema de valores, parece que en este país, la educación, la formación y la cultura no se valoran. Creo, que no podemos responsabilizar de todo a los políticos. Al fin y al cabo forman parte de nuestra sociedad, no han venido de Marte. Sus defectos y sus preferencias son en gran parte las de la sociedad. Por eso creo, que la gente tiene que empezar a responsabilizarse de lo que es, aunque supongo que para que nos responsabilicemos de lo gárrulos que somos primero alguien debería empezar a decírnoslo.

  2. apajerabierta

     /  16 diciembre 2009

    Creo que a nuestros políticos no les importa mucho la calidad de nuestra educación, si no más bien poder decir que la educación llega a todos. No se trata de que se adquiera cultura y educación, se trata de expender títulos que permitan saltos mayores. Soy padre y puedo afirmar lo que aprende un crío actualmente es muy muy poco, comparado con antiguos planes. Todavía hice el bachillerato de preu y con todos los defectos que contenía, los planes posteriores han empeorado radicalmente la formación y si se pasa de curso es por que se ha bajado enormemente el listón para que quepan todos. Hemos pasado del analfabeto al abecedeto que diría Unamuno. Es suficiente que se sepan juntar las letras para votar o para saber los precios. No mucho más.
    Otro problema es que existe una militancia anticultural ferviente. Parece que si uno utiliza más 100 palabras para expresar sus opiniones y sentimientos es un pedante y un cursi que debe ser expulsado de la bandada. Con el «¡Que fuerte! , «mola» «paso» y «guay» se comunican en un 90 %. Si no es suficiente se prolongan las vocales (queeeee fuerteeeee!!!) o se eleva la voz y ya está.
    Aunque sea repetirme creo que una gran parte de cylpa de todo esto lo tiene la televisión que todos los días nos enseña a grandes dosisi mala educación. Se ha convertido en la Escuela Nacional del Insulto. Se insultan los políticos, los deportistas, los buscavidas los entrevistadores… etc. Lo lamentable es que, si aplicamos la ley de la oferta y la demanda, se oferta lo que se demanda y por lo visto la sociedad quiere pelea, insulto y caemos así en un peligroso bucle.
    Sigo pensando que la inversión en educación (educación seria) es la mejor inversión que puede hacer un país para su desarrollo. El problema es que los resultados se ven a largo plazo y nuestros políticos entienden largo plazo como 4 años

  3. Laura

     /  16 diciembre 2009

    Os recomiendo leer «La escuela de la ignorancia», donde se habla de que el bajo nivel educativo de la mayoría de los países es algo premeditado y dirigido desde el poder.

    Podéis encontrar una reseña en el enlace que os dejo, pero la lectura íntegra del libro no tiene desperdicio.

    http://www.solodelibros.es/06/11/2009/la-escuela-de-la-ignorancia-y-sus-condiciones-modernas-jean-claude-michea/

  4. Galgo de Casalarreina

     /  16 diciembre 2009

    Y este es el origen de que nuestra crisis sea estrucutural y no coyuntural y que nuestra recuperación será mucho más lenta, la masa ingente de personas sin cualificación ninguna.
    Y la solución a la crisis está, en primer lugar en crear una masa crítica potente de ciudadanos formados en la escuela, en la universidad y sobre todo en el sentido común.
    Pero esto llevará tiempo y el problema son las generaciones perdidas que se fueron a El Dorado del ladrillo y los servicios sin cualificación.

  5. rosa maría artal

     /  16 diciembre 2009

    Laura gracias por la recomendación. Tremendamente certera esta frase:

    «Ese fomento feroz del individualismo, esa tendencia a confundir el egoísmo con la libertad personal, esa exaltación de lo particular en detrimento de lo social, no es casual».

  6. Dña. Rosa: me siento aludido en el último párrafo de esta entrada… En la anterior expresaba mi desacuerdo con su postura acerca de la discriminación lingüística, pero no creía ser tajante ni ferviente…

    Si la lengua cambia en ese aspecto, adelante. No soy quién para impedir su evolución. Lo único, que distinguiría los efectos prácticos de usar redundancias que contribuyen a dificultar la expresión, cuyos efectos tendrían que distinguirse «para ayer», del lento e imparable cambio real. El que se percibiría cada dos o tres generaciones como mínimo.

    Salvo por las lógicas diferencias derivadas de la aplicación de conocimientos en su devenir diario, por ejemplo, creo que mi forma de hablar no se distinguiría en nada de la de mi abuelo materno…

    También segregar de dicho cambio los errores comunes (y perfectamente asimilables) que se producen en el uso de la lengua en el día a día (ortografía, gramática y lexicografía).

    Por cierto, muy acertada su actitud de «aquilatar las palabras y las ideas». Yo también lo suelo hacer (como vd., a veces fallo) pero nunca se me habría ocurrido usar el verbo «aquilatar». Gracias.

  7. rosa maría artal

     /  16 diciembre 2009

    Arturo, nos conocemos hace tiempo ya, como para saber nuestra sintonía. Creo que van por 70 los comentarios de la entrada anterior, no me refiero a nadie en particular. Lo que me preocupa -y de ahí que insista- es reducir el asunto a una cuestión semántica, porque es mucho más profundo. En mi opinión y la de otros, por supuesto.
    A mi la palabra «aquilatar» me gusta, me alegro de coincidir también.
    Ah, y gracias siempre por tu enriquecedora participación.

  8. NadieOsSalvará

     /  16 diciembre 2009

    En el último estadio del capitalismo monopolista en que vivimos (si hacemos obvia la pantalla de la «democracia», máscara que, últimamente, se cae a cachos día a día), con la producción industrial finalmente concentrada en los países en vías de desarrollo, ¿Qué requiere el sistema del ciudadano occidental? Consumo, no trabajo. Y por ende, no requiere ni talento, ni excelencia, ni independencia de criterio, ni iniciativa, que le son perjudiciales: requiere exactamente lo contrario, requiere gregarismo, indolencia, ausencia de criterio, adaptabilidad, hedonismo ramplón y autocomplacencia.

    No sólo los sistemas educativos y los medios, sino todos los ámbitos de las ciencias humanas (sociología, psicología, etc) están secuestradas y a sueldo de los intereses de este capital.

    ¿Es ésta la tesis del libro que nos recomienda usted, Laura?

    Leída por encima la reseña, estoy totalmente de acuerdo con lo de «capitalismo suicida». Han jugado al aprendiz de brujo imponiendo la idiotez como norma vital de adaptación económica y social, y esto nos ha llevado a donde estamos: que nadie, ni las masas, ni los dirigentes políticos, ni los agentes del capital tiene ni idea de dónde estamos ni de lo que va a suceder en un futuro.

  9. Lucia

     /  16 diciembre 2009

    Idiotez y paciencia. Pasen y vean la nueva sudamérica de Europa con perdón de los sudamericanos trabajadores. La culpa me parece que no la tiene ni nosotros ni la política ni la economía ni nadie: es el clima y vamos a peor porque realmente va a haber más calor y menos lluvia en España. Todos los países cálidos sin excepción permiten sobrevivir sin hacer nada y todos sin excepción tienen economías desastrosas o cojean por los derechos humanos (Asia) o directamente están en guerra de baja intensidad permanente o en continuo hundimiento político. Los países del norte de Europa tienen los mismos problemas (avaricia, ciudadanos vagos y estúpidos, los hay, los hay) pero no les quedan más narices que currar en algo si no quieren pelarse de frío en su propia casa, y tampoco se puede estar en la calle porque literalmente te mueres. Los climas cálidos generan gente muy ‘campechana’ y estupidez a partes iguales. Los nórdicos vienen a Italia o a Mallorca de vacaciones, aprenden cuatro palabras y se vuelven a su mundo que funciona. El que pueda y sepa que se vaya de España.

  10. La ignorancia, que es peligrosa, lo es más en esta España viejuna (a ultranza, incluso) y, viendo el desparpajo sin complejos que se gasta por las alturas, sé que es más para llorar que para reír… Pero me perdonen que estoy viendo Muchachada Nui y me troncho de la risa.

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