De qué nos quejamos

Le sorprenden a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, las protestas de estos días en España porque “no casan” con la recuperación. El conciliábulo neoliberal de alto rango se ha puesto de acuerdo para corroborarlo, desde el acomodaticio Obama a Lagarde. Se hace ineludible, por tanto, explicarles de qué nos quejamos.

Hemos entendido que, si hubieran existido más Gamonales, se habría evitado el pozo sin fondo de las inversiones públicas ruinosas que nos han hipotecado más allá de lo tolerable. No hace falta buscar mucho: la Comunidad Valenciana, por ejemplo, está llena. Desde la Ciudad de las Arts al circuito de Fórmula 1, pasando por el puerto deportivo, parques temáticos o donaciones deportivas. ¿Hablamos de la Ciudad de la Cultura gallega? ¿De las exposiciones universales? ¿De los aeropuertos inútiles que ni siquiera han visto pasar aviones? ¿De las radiales que ahora también hemos de rescatar? Si la sociedad hubiera protestado como en Burgos, nos habríamos ahorrado un buen pico.

Nos quejamos porque nos hemos encontrado con que nuestros derechos constitucionales están supeditados al pago de una deuda que, lejos de disminuir, ha crecido a niveles récords en la historia. Si hace un año ya hablábamos de que era la mayor que se había registrado jamás, comprobamos que sigue aumentando con el mismo vigor. Añade unos 10.000 millones de euros cada mes. Aún con los insufribles recortes estamos así, ¿cómo esperan, y con qué, paguemos semejante agujero?

El déficit lleva parejo camino. Porque mientras se merman sanidad y servicios esenciales, crecen los asesores como esporas. Porque el pozo bancario y una pésima gestión mantienen las arcas vacías. Añadamos la imprevisión continua de este Gobierno que le lleva lo mismo a vaciar la hucha de las pensiones como a gravar hasta los vales de comida con los que algunas empresas retribuyen a sus empleados. Recaudar, aunque se cause un perjuicio mayor.

Estamos hartos también –y mucho– de los cuentos sobre el empleo. El Gobierno de Rajoy ha elevado el paro desde el 22,85% que se encontró en 2011 al 26%. Ha destruido casi un millón de puestos de trabajo. Ésa es la verdad de los datos, y muchos lo sabemos. Que está lejos siquiera volver al número de parados con los que el PP inició su mandato. Eso sí, el objetivo se ha cumplido. Se trataba de abaratar todo el empleo en España para ser más “competitivos”. Aunque fuera a costa de una gran precarización y del descomunal aumento de las desigualdades sociales. Mucha gente es consciente, sin embargo, de que hasta llegar a trabajar por un cuenco de arroz y un catre hay mucho camino donde mejorar la “productividad”. Y ése es su único “modelo” de país. ¿Tienen otro? ¿Cuál? No lo vemos.

Es sencillamente flagrante que se atrevan a hablar de recuperación con unos seis millones de parados reales, según la EPA. Sobre todo habiendo destruido a una generación de jóvenes. A finales de 2011 nos angustiábamos porque el 48,95% de ellos no tuvieran trabajo. Ahora el paro juvenil alcanza casi el 58% y tienen el cuajo de decir que esto es el país de las maravillas.

Los ERE y despidos ya de mayores de tan sólo 45 años. El contrato temporal y por horas como gran hallazgo, lo mejor para labrarse un porvenir estable. Por eso los ciudadanos se van como nunca. La emigración ha causado una caída de la población española sin precedentes. Otro récord. Ni en la gran oleada del franquismo se registró tan elevado número. Y encima, a quienes tienen el coraje de iniciar la aventura de buscar trabajo fuera de su país les van a quitar la tarjeta sanitaria a los 90 días. Aunque no lo encuentren. Empieza a ser más que evidente lo que han hecho con una sanidad universal que sí podía pagarse.

Nos quejamos de la corrupción. Muchos ciudadanos han entendido ¡por fin! esa obviedad: es imposible edificar nada sano en semejante sustrato de podredumbre. A todos los niveles. Perplejos de ver pasar sobres, comisiones, sueldos y sobresueldos, estamos asistiendo a espectáculos que “casan mal” –en este caso sí–, pero con la democracia. No percibimos la separación de poderes, sino todo lo contrario. Y organismos solventes internacionales nos dan la razón, impelidos a intervenir por lo que están viendo.

El Grupo Anticorrupción del Consejo de Europa, el prestigioso GRECO, urge a las autoridades españolas a restablecer la confianza en las instituciones políticas y judiciales, como si hablara con una república bananera. Dedica un especial apartado a la Fiscalía General del Estado, a los fiscales. Si nosotros estamos estupefactos de los manejos que estamos viendo con la infanta Cristina, o con Miguel Blesa, este organismo internacional, también. Por eso, por primera vez en la historia, llama a “reforzar la imparcialidad” de la Fiscalía. Y a nadie se le ha caído la cara ni de vergüenza.

Nos quejamos de ver cómo dan millones de dinero público a los bancos, en una factura que no deja de crecer mientras osan hablar de recuperación. Luego los venden de saldo. El Banco de Valencia, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego, por otro euro. Éste nos salió más barato: sólo habíamos metido en él 245 millones. Ahora preparan dar negocio privado con el apenas apañado –gracias a nuestro dinero, nuestra sanidad o nuestra investigación– gran pufo de Bankia. Para seguir rebuscando por las esquinas algo con lo que paliar el fiasco que nos han montado.

Nos quejamos –todavía no suficiente– de la venta de España por parcelas a fondos buitre, cuya misión no es precisamente la inversión productiva. ¿Cómo no va a ser atractivo acudir a las suculentas rebajas con las que se están desprendiendo de todo cuanto era nuestro? ¿Y quién compondrá después el destrozo que no dejan de causar? En algunos casos es ya irreparable.

Nos quejamos del enorme retroceso que en sólo dos años de gobierno han perpetrado contra los derechos y libertades civiles. De su ley del aborto alabada tan sólo por la ultraderecha francesa. De cuanto pergeña Wert en educación. De las leyes represoras de Fernández Díaz y Gallardón. De la destrucción de nuestra sanidad pública, que era una de las mejores del mundo. De sus mentiras, de que nos tomen el pelo. De sus momios y prebendas, de su autoritarismo. De su política de comunicación sectaria y manipuladora, de sus mamporreros, que están privando de la información imprescindible a los ciudadanos.

¿Empiezan a ver que algo “sí casan” las protestas? Muchos intuyen que sólo los “Gamonales” podrán detener el podrido pastel de bodas que aún nos reservan.

*Publicado en eldiario.es

La izquierda indigente cultural y los mercados no gilipollas

“Izquierda indigente cultural”. La definición procede de un empresario de derechas. Su preclaro autor dirige una concesionaria de autopistas deficitarias, mal planificadas pero mucho mejor estructuradas contractualmente para que sus fiascos los pague el Estado. Se diría que este señor le concedió una entrevista a Jordi Évole, emitida este domingo, sólo para poder decir paladeando cada sílaba: la izquierda indigente cultural. Es que la izquierda no sabe leer la Ley del Suelo de Aznar/Rato en el 98 por la que declararon prácticamente todo el suelo urbanizable. Una decisión que llevaría a astronómicos aumentos del precio de la vivienda y al inflado de la burbuja inmobiliaria. El empresario pertenece a la derecha culta, eficiente y ejemplar de este país. Los que sí saben leer y hacer contratos.

De esa misma derecha, pulida, audaz, brillante, sutil, ha salido el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Como todo el resto del Gobierno, de munícipes y presidentes de CCAA. Montoro acredita una gestión eficaz donde las haya en los impuestos para las grandes fortunas que han triplicado el número de SICAV, y, además, es una persona prolija en declaraciones afortunadas. Ahora acaba de brindarnos una nueva frase de enjundia, de mesura, de profundidad sin límites: «El PP volverá a ganar las elecciones porque “los mercados no son gilipollas”». No, él sabe que los gilipollas son los ciudadanos. Algunos, muchos, ciudadanos.

Rajoy habla para El País y cinco diarios internacionales. Foto: Ricardo Gutiérrez

Rajoy habla para El País y cinco diarios internacionales. Foto: Ricardo Gutiérrez

Nos hubiéramos quedado huérfanos de sabiduría, de democracia genuina, sin embargo, si no hubiera hablado también Mariano Rajoy, el máximo representante hoy de esa derecha extraordinaria, patrón y guía que todo pueblo merece. Tanto es así que el presidente ha sido coronado en su foto por un aura eléctrica. Seis grandes medios internacionales han estado pendientes de su lúcido y elaborado discurso lleno de ideas tan agudas como: “Tener un déficit público elevado y una deuda pública elevada no es bueno y ese es el mensaje que he transmitido a los españoles”. Por más que haya subido ambos, sobre todo la deuda, a récords históricos. Hemos podido leerlo apenas repuestos de este gran hallazgo intelectual: “Creo que hay mucha gente que ha perdido su puesto de trabajo en los últimos años. Lógicamente esas personas tienen más dificultades…”.

Pero lo que realmente el presidente del Gobierno español –o eso creíamos– quería comunicar era que él está para lo que está, nada más: “Lo que más me preocupa es que Alemania tenga claro adónde vamos”. Pobre, lo suyo es ofrecer al mundo su peculiar versión de la realidad, tan deformada día tras día, que se diría padece delirios de mentira compulsiva o… tiene la cara de cemento. Para negar que recibe sueldos en B de una contabilidad B de la que el juez Ruz ve indicios claros, aunque sí admite sobresueldos en A, “como en todas partes” y porque ellos lo valen. Está, sobre todo, para dictar leyes represoras que están causando estupor en Europa, como si no conocieran a la derecha española, reserva inquisitorial del mundo desde los tiempos de Torquemada.

El gobierno de España se lo deja a Merkel, echando un rezo o un puro para que acierte. De momento no lo ha hecho y mucho menos su delegado en la colonia española del sur, Mariano Rajoy. Aunque, según se mire, porque hay gente realmente contenta con la gestión, como hemos ido viendo.

Los mercados no son gilipollas; la izquierda, sí, indigente cultural, de hecho, y la sociedad completa, sojuzgada, cretina de manual, a juzgar por los resultados. Todos los ciudadanos, sí, capaces de mantener una situación que se hace insostenible por todos los flancos y todos lo días. Debería dar qué pensar algo más que España sea hoy el sexto país de Europa con mayor número de ultrarricos. Superando incluso a Suiza. Éstos jamás entraron en la UVI –esa de la que se llena la boca el Gobierno–. En la misma puerta del fiasco financiero, les metieron una transfusión multimillonaria de la sangre que se restó y resta al conjunto de la población, aunque nos dejen exhaustos. El récord de ganancias de los mercados no gilipollas coincide con la pérdida de ingresos netos y de poder adquisitivo del común de los ciudadanos.

Al paso que vamos, haría falta más de un cuarto de siglo para que Rajoy lograra dejar el número de parados tan sólo en el punto en el que se lo encontró cuando accedió al Gobierno. El cuarto trimestre de 2011 se cerró con 5.273.600 personas desempleadas y hoy son 5.904,700, según el INE, y, en similar proporción, el resto de los indicadores. Sólo que todavía es más drástica la reducción de la población activa: 17.807,500 eran los ocupados en 2011 y 16.823,200 ahora. Quien puede, se va. El roto hecho por el PP al trabajo es desgarrador y, encima, lejos de asumirlo, presumen de él.

Depende de para quién se gobierne, desde luego. Porque el empleo ya se desarrolla con las condiciones requeridas: inestable, con sueldos míseros, despido prácticamente gratuito y ninguna garantía laboral. Con miedo y sometimiento por la precariedad. Sólo eso ha cambiado. Es decir, ayuno para la anemia de una sociedad basada en el consumo, y hoy aniquilada.

¿Han podido hacerlo mejor los Montoro, Báñez, Rajoy y toda la representación actual de la derecha española de toda la vida? Para los mercados no gilipollas, imposible. La sociedad es quien ha perdido. La izquierda no es indigente cultural sólo, es vergonzante en ética, miserable en dignidad, más tonta que un higo al menos. Porque esta derecha esperpéntica e inane está cambiando el país de arriba abajo con toda tranquilidad. Una derecha capaz de ir al funeral de Mandela mientras coloca cuchillas para rechazar emigrantes. Tozudas circunstancias que concurren cuando, precisamente, una sociedad elude ser dueña de su destino, capitana de su alma. Todo va a juego.

Las reformas del Gobierno están dando ya fruto: el que se busca

El Gobierno prosigue su ambicioso plan de reformas que pronto darán fruto. Nos lo dice todos los viernes la vicepresidenta con voz de querer ser especialmente convincente, y, cuando les toca, el resto de los miembros del Ejecutivo. Entre las muchas virtudes que adornan a este equipo sin par debemos añadir su modestia: las reformas aplicadas sin pausa ya son más que evidentes.

Comenzaron buscando que el mercado laboral español ganara competitividad. Y sí, ahora ya rivalizamos en sueldos y derechos del trabajador con los chinos y bangladesíes o, entre los europeos, con rumanos y búlgaros. Había otras formas de ganar en la competencia. Se podían haber buscado proyectos innovadores de desarrollo como país que arrasaran por su originalidad y calidad, pero se optó por la devaluación de las personas como deferencia con los empresarios en cuyas cabezas y bolsillos no entra el concepto inversión productiva. Tanto ha gustado esta reforma del PP que el FMI ha pedido que se ahonde en ella.

Esto acarrea beneficios añadidos: se reforma también la sociedad. Quien tiene preparación, arrojo y ganas se va de España y salen de las listas del paro, y los que se quedan tragan y callan ante el temor de verse aún peor. Para los más rebeldes del interior, se aplican reformas del Código Penal y se ejecutan con severidad, logrando el mismo resultado: que no píe casi nadie y pasen por ser la dulce mayoría silenciosa que, dicen ellos, todo lo avala.

José Ignacio Wert ostenta un papel fundamental en el proyecto de reformar la propia sociedad. Ha emprendido acciones de amplio alcance. Devaluar la educación para que no se cuestione nada. Menos becas y más restrictivas para reservar la formación universitaria a los hijos de la gente destinada de forma natural a mandar, los de toda la vida. Se deja también a casi 600.000 escolares (más de la mitad de ellos) sin ayuda para libros de texto con idéntica finalidad. Se reduce drásticamente la promoción de la enseñanza de idiomas y de las becas Erasmus. Aunque se impulse la movilidad exterior y el espíritu aventurero conviene que emigren atados por el desconocimiento de la lengua y vuelvan con la cabeza baja a asumir la gloria de ser español. ¿Erasmus? Eso es lo que menos interesa, una convivencia universitaria sin barreras en donde prenden costumbres tan nefastas como la de pensar.

Las comunidades autónomas colaboran de forma entusiasta con la tarea del Gobierno. Sobre todo en la desvalorización de la sanidad pública y en su privatización. Ya se quejan las asociaciones médicas de la insalubridad de los centros gestionados por empresas con afán de lucro. Hasta ratas han mostrado como evidencia. Y ya se nota también el deterioro en la salud de los pacientes. Estas moderneces de asistencia de calidad para todos son equívocas.  La enfermedad propia o de seres queridos convierte en más vulnerables a las personas y es el momento de que asuman que mantener su salud cuesta dinero –los impuestos en realidad son los diezmos para los nuevos señores feudales- y que ese bocado es apetitoso como negocio. Que se lo pregunten a González y Lasquetty en Madrid que braman iracundos por la obstrucción judicial a su empeño.

A los ancianos ya apenas se les puede exprimir sino en adquisición de bienes y servicios y en voto. A un gran estadista, como quien tenemos al frente del Gobierno, no le tiembla el pulso para llevar a cabo las reformas precisas. Por eso se les baja las pensiones “ahorrando” 33.000 millones de euros que salen de su bienestar e instándoles a morirse rápido. Por su propia voluntad o por inanición, dado en cómo les quedará la pensión conforme más vayan viviendo. O hacerse un plan privado. Además vienen muy bien al Estado cuando las cuentas se desmandan. Está pasando en Polonia, cuyo Gobierno se propone confiscar la mitad de los activos de esos planes privados de jubilación.

Con todo esto y alguna cosa más, se ha logrado transformar también los hábitos de consumo. Han regresado a niveles de hace 20 años. O más allá en el equilibrio alimenticio. Ha aumentado la ingesta de pan y ha disminuido la de carne y otras proteínas como sucedía en la posguerra. ¿Qué nos creíamos? ¿Que todos podíamos comer como los ricos? O viajar  y gastar como los ricos al modo como se ha hecho en la promoción de una candidatura olímpica que se le había apetecido al PP y a sus amigos constructores, de ésos que tienen jet privado e invitan.

El que quiera casa que la pague. Quien pretenda calentarse o refrigerarse según las inclemencias del tiempo que apechugue con su costo. Los resultados de las reformas están siendo ya muy palpables.

La vuelta a una sociedad que sabe de su condición desigual trazada por el destino ha propiciado también que toda España esté en venta. Hasta los pisos de alquiler social se han entregado a una empresa como dios manda que meterá a los inquilinos en cintura. Lo más granado de la riqueza mundial –rusa, china, venezolana, estadounidense- está adquiriendo a precio de saldo nuestros edificios históricos o esos pisos que dejó la oportuna burbuja inmobiliaria –el antecedente de las reformas del PP-. Nos vamos a volver muy cosmopolitas. Con la gente que cuenta, con la que echa por delante el dinero y no hace ascos a nada.

El diseño es perfecto ¿es posible que no se haya advertido? No se trataba de crear empleo sino de abaratarlo. Ni de solucionar otra crisis que la que hace entrar los beneficios en aluvión a ciertas cuentas corrientes. De modular caracteres para crear súbditos dispuestos a acatar lo que ordena el poder y mostrarse convencidos de que “no hay otro remedio” que el propuesto, por muy a aberrante que parezca. De tomar el bastón del mando y aporrear con él si se hace preciso.

Eso sí, en tanto las reformas de Wert y Gallardón, dan sus frutos educacionales, se echa mano de otra reforma: la de los medios de comunicación. Se trata de pagar esbirros en dinero o en prebendas que manipulen la realidad. Es rentabilísmo. O de acogotar por sus deudas contraídas a quienes no se prestan con la misma diligencia a cumplir esa labor.

La intención era refundar la sociedad no el capitalismo. Si Europa se desangra en aumento de la pobreza, aquí nos la dan incluso toreada a puyazos. Y muchos aún ríen contemplando –incluso sufriendo- el espectáculo. ¿Quién ha dicho que el ambicioso plan de reformas no está funcionado? no cabe hacerlo mejor.

*Publicado en eldiario.es

Un paseo para charlar con la mayoría silenciosa

Me he ido a ver si escuchaba a la mayoría silenciosa. El gobierno sí la oye, lo dijo la minivicepresidenta del máximo poder. Nixon también le dio enorme valor para sacudirse las protestas por la crisis social abierta a causa de la guerra de Vietnam. Casualmente cuando andaba pringado hasta las pestañas de corrupción y de prepotencia. Casualmente nada más.

Lo decía Soraya Sáenz de Santamaría sobre todo para evidenciar que la mayoría de los catalanes está con la unidad de España, porque no todos salieron a hacer una cadena humana, como nos cuenta estupendamente Angels Martínez Castells. No os lo creeréis pero a ella misma la han contado como “mayoría silenciosa”.

El PP no oye a las mayorías abrumadoras que le pidieron el cese de la invasión de Irak en aquellas multitudinarias manifestaciones del “No a la guerra”. Ni las que ahora le exigen deje de bombardear los servicios públicos del Estado del Bienestar. Sin embargo, cuando está en la oposición y con ese poderío económico del que disfrutan fleta hasta autobuses para que vengan a Madrid a protestar, cree que “todo el mundo” está contra todo lo que a ellos les molesta y se aparta de su ideología. Ahora, en su opinión, “la mayoría silenciosa” aprueba esa gestión tan estupenda que están haciendo de nuestras cosas. Elevar ya al 92,2%¡¡ la deuda pública, cuando ya pusimos el grito en el cielo no hace ni un mes porque la tenía en el 90.3 habiéndola cogido en el 69,3. Y eso en la mayor etapa de recortes que se conoce. Y con la inmundicia moral que no asola. Rajoy es plusmarquista en aumento de deuda y en tijera. Pero ¿Qué piensa la mayoría silenciosa?

2013-09-13 10.34.20

A los dueños de esta tienda no les he podido oír porque, cerrados, se han ido con su silencio a otra parte. En el mercado contiguo –vacío a las 11 de la mañana de un viernes- sí se quejaban. De que la gente no tiene no tiene dinero. De que la mayoría que puede se va a los grandes centros comerciales. Sí, esos cuya promoción se propicia.

2013-09-13 10.21.09-1

Esta anciana tampoco ha dicho ni media palabra cuando ha sorteado uno de los hermosos socavones de las aceras de Madrid con su bastón.

2013-09-13 10.20.48-1

Ni está joven cuando ha atravesado un paso de peatones con su carrito sin meter el pie el agujero.

2013-09-13 10.25.28

En el parque no pronunciaba ni palabra la gente que no podía sentarse en este banco, dado su privatizado estado.

2013-09-13 09.51.39

Estaban los mendigos habituales apostados a las salidas del metro. Con transeúntes que ni les miran. Ni les hablan por supuesto. Un señor caminaba abrazando el ABC y sus soflamas por la unidad de España y los malvados que la atacan. En las oficinas del paro la gente que acude a sellar o a mirar si hay alguna oferta de trabajo en los carteles de la pared, suele permanecer en silencio. Así veo yo a la mayoría de los 6 millones de parados reales, los de la EPA: callados. Y eso indica, incontestablemente, que todos están muy contentos con el gobierno. Como no dicen nada, debe ser así.

2013-09-13 10.03.28

Esta otra tienda ha dejado enjaulado su silencio con las persianas echadas por cierre.

2013-09-13 10.25.09

Pero sí he visto que alguien se ha manifestado en una pintada en otro lustroso banco. En voz muda, eso sí. Creo que estos han entendido los mensajes del ministro Gallardón, de Wert, de Ana Mato y del resto del gobierno.

Las mayorías silenciosas son muy suyas.  Lo mismo se quedan impertérritas  cuando unos colegas más participativos sacan las guillotinas, que les da por gritar y afilarlas ellos en un pronto. Es tan difícil escuchar el silencio.

Dentro de 4 o 5 años habremos mejorado hasta… estar como con Zapatero

Nuevos datos vienen a corroborar lo que está suponiendo para el común de los españoles el gobierno de Mariano Rajoy y sus comunidades autónomas, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística.

El PIB cayó en realidad un 1,6% en 2012, dos décimas más de lo que se creía. Lo mejor es cotejarlo con los datos de 2011. Entonces creció “solo” un 0,1%, cuando se creyó había aumentado el 0,4%. Es decir, en 2011 creció aunque poco y en 2012 con el PP se llevó un batacazo.

Estas malas cifras  se deben a la caída drástica del consumo consecuente al empobrecimiento de la sociedad por el aumento del paro, la reforma laboral, los repagos y el encarecimiento de los precios que ha practicado el PP. En 2012 el consumo retrocedió un 3,3%. Este año, por cierto, las cifras adelantadas van aún peor.

El empleo también se contrajo. El INE concreta que el -4,78%, siempre más de lo que nos dijeron. Pero esto se traduce en que en 2011 la tasa de desempleo era de un insostenible  22,85% y en el segundo trimestre de 2013 tenemos ya un esperanzador 24,69%, tras haber estado aún más alto.  Todo según la EPA y tras haber registrado la mayor emigración en mucho tiempo.

Recordemos que la deuda pública se ha elevado también al 90,3% -récord en un siglo- desde el 69,30% que había a finales de 2011.

Menos mal que la prima de riesgo ha bajado, ésto ya está a los niveles que mantenía el gobierno socialista en su último año de mandato -antes estuvieron mucho mejor-. Aquí explicaba los porqués.

Con todo esto, es de esperar por tanto que más tarde que pronto llegue la recuperación que tanto nos anuncia el gobierno del PP y sus medios afines. Si la prima de riesgo ya está como la dejó Zapatero -que no fue un dechado de virtudes como gobernante- se puede prever fácilmente que igual en 4 o 5 años, en una década, en dos… ya volverá el empleo, el PIB, la deuda, o el consumo a como estaba al menos antes de llegar Rajoy. Han merecido la pena sus reformas. Destrozar la sanidad pública, la educación, justicia, ciencia, investigación, cultura, libertades… en fin, para qué repetir la larga lista que todos padecemos. Todo sea por volver a como estábamos en 2011 con Zapatero. Quién nos lo hubiera dicho con lo hartos que estábamos de él.

FMI a los españoles: Cobra menos, paga más, jubílate a pie de tumba y muérete de inmediato

El FMI ha vuelto a echar un jarro de agua fría sobre la pretendida euforia del PP con sus datos económicos –esos que elige parcialmente para ocultar la realidad-. Tras la visita sobre el terreno de “los hombres de negro” el diagnóstico del Fondo Monetario es tétrico: prevé 5 años más hasta la salida de la crisis… y un paro desbordado que estaría en más del 25% al menos hasta 2018.

Sus recetas son profundamente neoliberales: propone rebajar los sueldos un 10% para crear empleo, a través de un gran pacto entre empresarios y sindicatos por el que los trabajadores acepten rebajas de sueldos y los empresarios se comprometan a crear empleo de forma significativa.

Para “motivar” a los empresarios, pide rebajar más las cotizaciones a la Seguridad Social. Y, como el Estado percibiría menos dinero, ha encontrado una solución: subir los impuestos indirectos, medida que afecta a toda la población. El FMI no considera que haya que “motivar” a los ciudadanos. Si encuentran un trabajo con un salario todavía menor del que ya ha dejado la reforma laboral con esa rebaja del 10% se pueden dar por contentos. No importa que tengan que pagar más –todavía más- por todo.

Y es que el FMI dice que, “aunque la reforma laboral de 2012 ha tenido efectos positivos como la caída de salarios en el sector público y grandes empresas, hay otros componentes que han tenido menos éxito” y es preciso “profundizar” en los cambios. Más tajo. Como ejemplo de estar en el buen camino, han puesto la “reforma” de las pensiones que nos cae en Septiembre, pero piden acentuar la poda.

Con todo, ve que ni aún por esas le cuadran las cuentas al gobierno, y por ello propone revisar también el gasto en educación y sanidad y dar otra vuelta de tuerca a la reforma de las pensiones. Es decir, la Biblia neoliberal desde los Consensos de Washington y Bruselas. Cargarse todo lo público.

El FMI prevé que bajará el consumo, pero a eso no le pone remedio. Ni a la contradicción de que difícilmente puede crecer nada –salvo el paro y los cierres empresariales- con semejantes restricciones.

El gobierno andaba hoy de propaganda con sus saneadas cifras de empleo registrado. Lo que ocurre es que el 93% de los contratos han sido temporales y un tercio de ellos, a tiempo parcial, “minijobs” en cobro. Fuera de la estacionalidad, el paro ha subido en 7.591 personas.

Lo grave es que en el proyecto neololiberal de asimilarnos a China, el PP no apuesta como ellos, como los chinos, por la innovación tecnológica. El modelo del PP,según estamos viendo, es precisamente cortar la investigación y basarse en la devaluación de la sociedad, el turismo para extranjeros y…  Eurovegas.

Es cierto que el FMI suele equivocarse en sus pronósticos, pero siempre es a la baja. Es decir, cuando prevé recuperación ésta merma sus porcentajes y sobre todo yerra en las fechas: pone la zanahoria un poco más allá cada vez. Como el gobierno, correligionario del FMI, cuando no anda de publicidad engañosa y asegura, como ayer mismo Rajoy, “Señorías, estamos saliendo de la recesión”. No estamos saliendo, pero además “salimos” más pobres y más fastidiados.

Aún así, según el CIS, el 32,5% de los españoles votarían hoy al PP en lo que llaman “estimación de voto”. Cae, lo mismo que el PSOE, y se rasgan las vestiduras los medios por la quiebra del bipartidismo. Es que IU y UPyD suben un poquito, porcentajes absolutamente insuficientes para conseguir el poder.

Ante el escandaloso precio de un producto que necesitaba comprar, le he comentado a la farmacéutica -amiga- lo del FMI. Me ha respondido: Rosa, mejor no pensar. En estas creo que es absolutamente imprescindible volver a leer “La sociedad percebe tiene a su líder en La Moncloa“. Incluso Salmones contra percebes. Yo le he respondido: con “no pensar”, cada día estamos peor ¿no? Creo que le he dado la tarde. Un ratito al menos.  A mí me la dan los del no pensar y hay que aguantar, el gobierno, el FMI y ese futuro que se prevé tan negro. Y, desde luego, no es por mi culpa, ni por la de muchos de vosotros.

Por cierto, el deseo del FMI para nosotros es recíproco.

*He cambiado el título por un comentario de @Kamchatka_H. Al menos, aún hay gente ingeniosa.

¿Queda algo no putrefacto en la cúspide de España?

No, no estamos tan mal, España es un pueblo de supervivientes. De no ser por el partido en el gobierno de casi todo y de otros partidos, la Corona, el poder judicial, el sistema financiero, los empresarios, etc.. nadie podría decir que es un país que no funciona. Lo que dudo es que podamos mantener esta consideración de país estupendo con los datos que se añaden a diario. Vamos a ver unos cuantos recién salidos del horno.

El presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, está incluido en el listado de donantes y afiliados del PP entre 2008 y 2011, según revela El País. La Constitución prohíbe la afiliación política y exige “total independencia” a los magistrados para ocupar cargos políticos. No así estar afiliados. Pérez de Cobos no piensa dimitir. Ha llegado a la presidencia del alto tribunal a propuesta del PP, partido que, dado cómo funciona todo aquí, la separación de poderes y eso, ha logrado colocar en él una mayoría de jueces conservadores. Ha de dilucidar recursos del PP o leyes suyas recurridas, muchas de ellas fundamentales.

Además de en los nombramientos, el PP trabaja por cambios legislativos importantes. La Asociación de la Prensa de Madrid denuncia la involución que puede suponer la “reforma” -otra reforma- de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. “La limitación que más atenta contra la libertad de expresión y el derecho de información”, dice la APM,  “aparece en el artículo 132 que, por primera vez, autoriza a los jueces o tribunales a vetar a los medios noticias sobre investigaciones judiciales, cuando la información pudiera ‘comprometer gravemente el derecho a un proceso justo o los derechos fundamentales de los afectados’”. Este artículo, destaca la asociación de periodistas, introduce un “cambio radical” en la publicidad de las actuaciones procesales al extender a los medios de comunicación el secreto o el deber de reserva sobre la investigación de los delitos. Además, “el incumplimiento de la orden judicial puede tener consecuencias penales”, destaca.

El PP de la Castilla-La Mancha de Cospedal, entre tanto, admite que los 200.000 euros que recibió su gerente no están en las cuentas del partido. Se entregaron en negro  con su recibí correspondiente en este caso –según publicó El Mundo– , pero nunca entraron en la contabilidad oficial. Cospedal mantuvo el lunes que se trataba de una asignación para la “campaña” electoral de 2007. Este miércoles, el partido cambió la versión y dijo que el dinero se gastó en realidad en la “precampaña”, lo que no parece muy legal. Lo curioso es que se puedan distraer 200.000 euros tan alegremente. Da idea, presunta, del festín de dinero que ha manejado y maneja el Partido Popular.

La Comunidad de Madrid, por su parte, la que “heredó” Ignacio González de Esperanza Aguirre, ha subido las tasas universitarias en un 65% en los dos últimos años. El 20% ahora de golpe. Los primos hermanos del PP, CiU, han incrementado por su lado en un 87% el costo de los estudios de ingeniería. Mientras Wert se carga la educación de todos los niveles en el conjunto de España y restringe también becas, las Comunidades secundan la labor. Aquí solo estudian los ricos a partir de ahora.

Mientras, otra “reforma”, la laboral, además de aumentar el paro -la OCDE previó ayer que llegaremos al 28% en 2014-, de bajar los sueldos y facilitar el despido, ha ocasionado un drástico descenso de la protección laboral que cae por debajo de la media de los países desarrollados.  Y como dato complementario, la deuda pública. Fijó ayer otro récord histórico, el 89.5 -Rajoy la cogió en el 86,5 y esto suele crecer despacio-. El PP la ha subido en un cohete supersónico.

Los medios internacionales ya casi nos toman el pelo, aunque para concluir con un juicio sumarísimo. Dice The Guardian:

“Como siempre, el hombre que consigue toda la atención en España es un deportista. Pero esta vez no es Nadal o Iniesta. Su nombre es Luis Bárcenas . Él es un hombre de alturas, tanto como alpinista como contable – una actividad que se puede considerar como un poco menos glamurosa-. No en este caso. Bárcenas pueden haber escalado el Everest , pero son en realidad sus prácticas contables como ex tesorero del partido gobernante, el Popular (PP), lo que constituye una lectura apasionante. Ahora su lector más ávido es un juez de la corte nacional en Madrid, y si lo que Bárcenas ha estado diciendo es verdad, tiene el potencial para derrocar al gobierno y destruir el PP.

O puede que no.

(…)

Porque lo más extraordinario de este escándalo no es su alcance o su gravedad, sino la extraña forma en la que lo está abordando  Rajoy. O no lo aborda, en realidad. El primer ministro simplemente se niega a hablar de ello. Él ha dominado el arte de no mencionar el nombre del tesorero en público, agotando todos los circunloquios posibles. Una y otra vez repite el mismo plano, negaciones misteriosas, y esto sólo cuando se molesta en responder. Él rechaza el parlamento, rara vez concede entrevistas, incluso a los medios amigos, y huye de la prensa. Desde hace algún tiempo, decidió hacer frente a la prensa por medio de un televisor de plasma para evitar preguntas. Fue definitivamente raro.

(…)

Nadie espera que él renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes, pero incluso sus votantes están exigiendo una explicación. No van a obtener ninguna de Rajoy. Bárcenas debe considerarse afortunado, al menos, se publican textos de él.

(…)

Cuánto puede durar esto es imposible de decir. Es un experimento. Lo que estamos viendo es que España aún carece de una sociedad civil fuerte. Años de reformas del “hoy por ti, mañana por mí” han hecho a los políticos invulnerables al escrutinio público y, mientras Rajoy mantiene su partido unido detrás de él, la mayoría absoluta en el Parlamento le protege no sólo de dimitir, sino incluso de responder. Sólo una acusación sería un cambio de juego, y eso es lo que Bárcenas se ha propuesto alcanzar en lo que promete ser el último combate político entre la ira y el silencio.

Ese es el lamentable estado de la política española: la venganza personal desnuda parece haberse convertido en el único sustituto disponible para la rendición de cuentas”.

Todo esto no va con ellos,  el PP está aquí para quedarse, según piensan. Esperanza Aguirre se ha operado los párpados ¿para la carrera presidencial?  En ella están también Gallardón, el de las leyes estas tan progresistas y a quien se acusa de estar poniendo la zancadilla a Cospedal, la propia Cospedal hoy algo más tocada, y Soraya Sáenz de Santamaría, la del programa de reformas, coautora de todas las medidas de Rajoy.

Y hoy es 18 de Julio. Y muchos pueblos aún celebran el Golpe de Estado.

Y en este caldo de cultivo se habla de rumores intranquilizadores.

Ya digo, si no fuera por estas cosas, todo bien.

 

Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chofer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.

¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?

Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?

¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?

Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?

Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.

¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?

¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?

¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?

Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?

Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?

¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?

¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?

¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?

Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?

Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?

¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos “diferentes”, debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.

¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds.  solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?

Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:

Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?

Borrando parados

paro.selectivo.

La foto no puede ser más simbólica. Nos muestra una oficina de empleo con dos personas en su exterior. Una nítida, la otra desdibujada hasta casi su desaparición. La instantánea ilustra una exclusiva de la Cadena SER: “Madrid insta a las oficinas de Empleo a contratar primero a los que cobran la prestación”. Han tenido acceso a un documento con nuevas instrucciones impuestas por la Comunidad presidida por Ignacio González para repartir los escasos puestos de trabajo de los que disponen a personas que cobran el paro. Y preferentemente si tienen entre 20 y 45 años y poseen estudios de bachiller superior como mínimo.

Son evidentes sus intenciones: se “ahorran” el pago del subsidio. Pero también, en esta inhóspita jungla en la que han convertido los países como no ceso de repetir, discriminan a los más débiles. Estamos hablando de políticos que, además de su sueldo, cobran en muchos casos un complemento bajo mano. Ya lo han confirmado el presidente del Senado, Pío García Escudero, que se llevaba –en el tiempo investigado- 4.200 euros mensuales más de lo que le correspondía. O el diputado  Eugenio Nasarre al que le correspondían 1.800 y que entendía que pagar aparte era práctica generalizada en el partido popular. Dado que, forzado por la investigación, el PP admitió que el 95% del dinero para su funcionamiento es público, estamos costeando entre todos estas regalías. Pero los parados no tienen derecho… ni a atrabajo, para que el PP intente  cuadrar esas cuentas ficticias que con tanto desparpajo pregonan como signos positivos.

6.202.700 personas buscan empleo y no lo encuentran. De ellas, más de la mitad son de larga duración: 3.206.500. Desde 2007 los parados en esta situación han pasado del 20,8% al 51,6% del total. Actualmente, casi dos millones llevan más de dos años fuera de la vida laboral y ya no cobran nada. El PP los ha sentenciado a que ni siquiera cuenten entre los que optan a trabajo. Dada la escasez es preferible, insistamos, darlo a quienes pagan prestación para obtener unos euros… que entregaremos a pagar a los especuladores la deuda que crece y crece como jamás lo hizo, a pesar de los recortes, por la pésima gestión.

Los parados están en proceso de borrado, transparentes, desintegrados. Pero tras cada uno de ellos hay un ser humano con anhelos y desdichas que no tiene culpa alguna de su desgracia. El viento de la historia habrá de poner en su lugar a los responsables de esta siniestra época. El culpable directo de la directriz que denuncia la Cadena SER es Ignacio González, el presidente que nos dejó en herencia Esperanza Aguirre. Ayer se dio un baño de amor de partido como señala en portada uno de los diarios amigos: ABC. Esta troupe y algunos más son una piña, más o menos avenida en sus ansias de poder, que –por el momento- opera con total impunidad. Así de felices se les ve.

gonzalezycia.abc

El trabajo

Empecé a trabajar a los 13 años. Sin sueldo porque se trataba de ayudar a mi esforzado padre que -buscando sin descanso una salida laboral- había montado una pequeña empresa. Aprendí mecanografía, taquigrafía y algo de contabilidad. Y pasaron varios años, algún empleo miserable en Londres –que sabía transitorio, de crecimiento-, un marido, un hijo, una casa que atender, una carrera simultánea al resto de las ocupaciones, hasta que pude dedicarme a lo que en realidad quería: el periodismo.

Emplearse en lo que a uno le gusta no tiene precio. Cambia el sentido de la vida. Se empieza la mañana con ilusión, se llena el día de matices y retos, y se llega a la noche pleno por muchos que hayan sido los sinsabores y el cansancio. El trabajo –el amado pero también el soportado, todos los trabajos- armoniza la satisfacción personal, el sentido de la utilidad hacia los otros y la necesidad de pagar las facturas y el ocio.

Y un día me echaron. Antes de tiempo. Anticipando la jubilación vital. La nueva teoría de la rentabilidad que precariza no solo la dignidad laboral sino la humana, lo exige –dicen-. Todavía me duele. Creo que, en su día –pronto ya-, me tocará una pensión modesta, permanentemente amenazada por la tijera. También entra en los cálculos restrictivos de “la sostenibilidad del sistema”.

He vivido por tanto las etapas que ahora se reproducen reiniciando y retorciendo el ciclo. Nunca creí ver -volver a ver- las injustas condiciones laborales que atenazan hoy a los jóvenes. El paro, la emigración forzada y sin retorno, la inseguridad en el empleo si se tiene, la imposibilidad de emanciparse por los escasos medios de los que se dispone. Una larga e intensa lucha –que venía de atrás- construyó otro mundo algo más justo.

Trabajar en lo que uno desea, en lo que cumple su vocación, es hoy casi una entelequia reservada a privilegiados. Hasta el ministro de educación, cultura y deportes, dice –ya lo hemos comentado- que hay que llenar los huecos de la maquinaria y no soñar con imposibles. Trabajar en lo que demanda… “el sistema”. Y demanda poco, vamos a ser sinceros. Mientras siga rigiendo la hegemonía del intercambio de apuntes financieros para enriquecer obscenamente a unos pocos, la producción o su comercio precisan escasa mano de obra. Y además la encuentran más rentable en países “en desarrollo”, aunque implique algunos “daños colaterales” de vez en cuando como ha ocurrido y ocurría en Bangladesh, y se denunciaba… y no servía para nada. Y, menos visible, en un sin fin de países donde los ciudadanos son piezas del engranaje de la fábrica general. La que ya apenas asienta sus sedes aquí. Pero aún hay empleo, cada vez menos. De las cifras estadísticas, llama menos la atención cómo está descendiendo la masa laboral.

6.202.700 parados no tienen ni eso. Ah, bueno que algunos trabajan en la “economía sumergida”, ésa que nos roba a los demás en torno a la cuarta par del PIB. Claro que como cuellos blancos nos saquean tanto o más, habrá que dejarla pasar. Y de algo hay que vivir. Del “colchón familiar” también. Que para eso somos un país que estima tanto el sosten de los entrañables lazos de sangre (como en las sociedades subdesarrolladas) y que no tiene quien defienda sus impuestos para mantener el Estado del Bienestar. Objeto de regalías privadas, no se va a ocupar en mantener, no solo los servicios, sino la dignidad de ciudadanos… que sí tienen en otros países. Lo ordena quien cobra sueldos, sobresueldos y complementos sufragados por nosotros.

Los abuelos. Las pensiones de los abuelos constituyen el gran somier del “colchón familiar”. Pero no son “sostenibles”, vaya por dios. Prácticamente las más bajas de la Europa de nuestro nivel macroeconómico, se han pagado “por encima de nuestras posibilidades”. Y, además, como no las hemos jugado para apañar la deuda, para que esté más baja y saneada, mejor no contar con eso.

Y la tierra de nadie. Los cincuentones. A quienes echan porque son más caros que los jóvenes. A los que se condena a no volver a trabajar jamás. A la sensación de saberlo y vivirlo. Cada día. Y, ya amortizados en su uso, se les quita paro y “costosos” subsidios. Y se les pone –caso de que sobrevivan- el cobro de la pensión en los 70 y absolutamente devaluada.

Este casi secular retroceso que hemos permitido no irá sino a más. Las zanahorias de Rajoy y su equipo colocadas siempre en un futuro algo más allá, carecen de tierra para crecer en el progresivo, constante y acelerado hundimiento de nuestra economía. Pero todavía se puede desandar casi por completo el progreso humano. Porque ya no nos faltaba más que la irrupción de Esperanza Aguirre, desbordada en impaciencia por llegar al cargo. Febril, como si hubiera inhalado las cenizas de Thatcher, se propone ir donde nadie llegó… en los dos o tres últimos siglos: acabar con el Estado del Bienestar de una forma radical. Un sálvese quien pueda social. Volver a la enseñanza exclusivamente para las élites o la beneficencia sanitaria, sin renunciar por supuesto a los impuestos que mantienen su estructura de poder y  “el orden” para que nadie rechiste. Aquel asfixiante sistema que hizo erupcionar las guillotinas de la Revolución francesa. Este gobierno, este partido, –probable, posible, presunto, profundamente podrido por añadidura- no puede seguir ni un día más, al menos por este camino. Este gobierno, y sus secuelas por comunidades y cargos idénticas a la matriz.

Como tantos otros, soñé y tuve un trabajo que dignifica, llena, construye y paga -incluso el futuro inactivo-. 6.202.700 carecen de él. Más de la mitad de los jóvenes españoles lo esperan. La opción es seguir siendo piezas, herramientas, accesorios y recambios  a la baja de un sistema degenerado y depredador, o pensar que no se puede demorar ni un instante más el ocuparse… de los intereses del conjunto de la sociedad.

*Publicado en eldiario.es

A %d blogueros les gusta esto: