Las reformas del Gobierno están dando ya fruto: el que se busca

El Gobierno prosigue su ambicioso plan de reformas que pronto darán fruto. Nos lo dice todos los viernes la vicepresidenta con voz de querer ser especialmente convincente, y, cuando les toca, el resto de los miembros del Ejecutivo. Entre las muchas virtudes que adornan a este equipo sin par debemos añadir su modestia: las reformas aplicadas sin pausa ya son más que evidentes.

Comenzaron buscando que el mercado laboral español ganara competitividad. Y sí, ahora ya rivalizamos en sueldos y derechos del trabajador con los chinos y bangladesíes o, entre los europeos, con rumanos y búlgaros. Había otras formas de ganar en la competencia. Se podían haber buscado proyectos innovadores de desarrollo como país que arrasaran por su originalidad y calidad, pero se optó por la devaluación de las personas como deferencia con los empresarios en cuyas cabezas y bolsillos no entra el concepto inversión productiva. Tanto ha gustado esta reforma del PP que el FMI ha pedido que se ahonde en ella.

Esto acarrea beneficios añadidos: se reforma también la sociedad. Quien tiene preparación, arrojo y ganas se va de España y salen de las listas del paro, y los que se quedan tragan y callan ante el temor de verse aún peor. Para los más rebeldes del interior, se aplican reformas del Código Penal y se ejecutan con severidad, logrando el mismo resultado: que no píe casi nadie y pasen por ser la dulce mayoría silenciosa que, dicen ellos, todo lo avala.

José Ignacio Wert ostenta un papel fundamental en el proyecto de reformar la propia sociedad. Ha emprendido acciones de amplio alcance. Devaluar la educación para que no se cuestione nada. Menos becas y más restrictivas para reservar la formación universitaria a los hijos de la gente destinada de forma natural a mandar, los de toda la vida. Se deja también a casi 600.000 escolares (más de la mitad de ellos) sin ayuda para libros de texto con idéntica finalidad. Se reduce drásticamente la promoción de la enseñanza de idiomas y de las becas Erasmus. Aunque se impulse la movilidad exterior y el espíritu aventurero conviene que emigren atados por el desconocimiento de la lengua y vuelvan con la cabeza baja a asumir la gloria de ser español. ¿Erasmus? Eso es lo que menos interesa, una convivencia universitaria sin barreras en donde prenden costumbres tan nefastas como la de pensar.

Las comunidades autónomas colaboran de forma entusiasta con la tarea del Gobierno. Sobre todo en la desvalorización de la sanidad pública y en su privatización. Ya se quejan las asociaciones médicas de la insalubridad de los centros gestionados por empresas con afán de lucro. Hasta ratas han mostrado como evidencia. Y ya se nota también el deterioro en la salud de los pacientes. Estas moderneces de asistencia de calidad para todos son equívocas.  La enfermedad propia o de seres queridos convierte en más vulnerables a las personas y es el momento de que asuman que mantener su salud cuesta dinero –los impuestos en realidad son los diezmos para los nuevos señores feudales- y que ese bocado es apetitoso como negocio. Que se lo pregunten a González y Lasquetty en Madrid que braman iracundos por la obstrucción judicial a su empeño.

A los ancianos ya apenas se les puede exprimir sino en adquisición de bienes y servicios y en voto. A un gran estadista, como quien tenemos al frente del Gobierno, no le tiembla el pulso para llevar a cabo las reformas precisas. Por eso se les baja las pensiones “ahorrando” 33.000 millones de euros que salen de su bienestar e instándoles a morirse rápido. Por su propia voluntad o por inanición, dado en cómo les quedará la pensión conforme más vayan viviendo. O hacerse un plan privado. Además vienen muy bien al Estado cuando las cuentas se desmandan. Está pasando en Polonia, cuyo Gobierno se propone confiscar la mitad de los activos de esos planes privados de jubilación.

Con todo esto y alguna cosa más, se ha logrado transformar también los hábitos de consumo. Han regresado a niveles de hace 20 años. O más allá en el equilibrio alimenticio. Ha aumentado la ingesta de pan y ha disminuido la de carne y otras proteínas como sucedía en la posguerra. ¿Qué nos creíamos? ¿Que todos podíamos comer como los ricos? O viajar  y gastar como los ricos al modo como se ha hecho en la promoción de una candidatura olímpica que se le había apetecido al PP y a sus amigos constructores, de ésos que tienen jet privado e invitan.

El que quiera casa que la pague. Quien pretenda calentarse o refrigerarse según las inclemencias del tiempo que apechugue con su costo. Los resultados de las reformas están siendo ya muy palpables.

La vuelta a una sociedad que sabe de su condición desigual trazada por el destino ha propiciado también que toda España esté en venta. Hasta los pisos de alquiler social se han entregado a una empresa como dios manda que meterá a los inquilinos en cintura. Lo más granado de la riqueza mundial –rusa, china, venezolana, estadounidense- está adquiriendo a precio de saldo nuestros edificios históricos o esos pisos que dejó la oportuna burbuja inmobiliaria –el antecedente de las reformas del PP-. Nos vamos a volver muy cosmopolitas. Con la gente que cuenta, con la que echa por delante el dinero y no hace ascos a nada.

El diseño es perfecto ¿es posible que no se haya advertido? No se trataba de crear empleo sino de abaratarlo. Ni de solucionar otra crisis que la que hace entrar los beneficios en aluvión a ciertas cuentas corrientes. De modular caracteres para crear súbditos dispuestos a acatar lo que ordena el poder y mostrarse convencidos de que “no hay otro remedio” que el propuesto, por muy a aberrante que parezca. De tomar el bastón del mando y aporrear con él si se hace preciso.

Eso sí, en tanto las reformas de Wert y Gallardón, dan sus frutos educacionales, se echa mano de otra reforma: la de los medios de comunicación. Se trata de pagar esbirros en dinero o en prebendas que manipulen la realidad. Es rentabilísmo. O de acogotar por sus deudas contraídas a quienes no se prestan con la misma diligencia a cumplir esa labor.

La intención era refundar la sociedad no el capitalismo. Si Europa se desangra en aumento de la pobreza, aquí nos la dan incluso toreada a puyazos. Y muchos aún ríen contemplando –incluso sufriendo- el espectáculo. ¿Quién ha dicho que el ambicioso plan de reformas no está funcionado? no cabe hacerlo mejor.

*Publicado en eldiario.es

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12 comentarios

  1. Es cruel pero es así. Y lo peor de todo es que lo están llevando a la práctica ciudadanos (gente como nosotros, ni más ni menos) en teoría capacitados para gobernar un país, a los que hemos elegido nosotros y que se están subiendo los sueldos (porque ellos sí pueden decidir subirse el sueldo) por encima de lo que crecerán jamás las pensiones. El caso de Asturias, vamos

  2. JOSEP

     /  20 septiembre 2013

    Los lacayos bien pagados son fieles a sus amos

  3. Juan Manuel

     /  20 septiembre 2013

    Estamos en un país en el que muchos de los que votan al PP, lo hacen bien por convencimiento o ceguera. Otros son estómagos agradecidos a los que le van económicamente bien las medidas tomadas y tienen asegurados todos estos bienes que quitan a los que no tienen medios para pagárselos (pensión, sanidad, educación).

    Sigo sin entender como es posible que ésta gente siga ganando elecciones. Solo me queda una respuesta: ¿es que hay tanta gente con dinero?. ¿Son más los que tienen medios suficientes para subsistir que los que no?. Otra explicación sería que los pobres, que supuestamente votarían a un partido de izquierda, pasan de ir a votar.

    Queda por ver que pasará en unas próximas elecciones después del descalabro de estos dos últimos años, pero no las tengo todas conmigo.

  4. Efectivamente van dando fruto, si. Y parece que no queremos enterarnos de ello.

    Quiero recordar aquí que ayer se cumplieron tres años de la muerte de José Antonio Labordeta, que nos dejó frases totalmente aplicables a la situación actual:

    “Desde tiempos a esta parte,
    vamos camino de nada”

  5. Abicañu

     /  20 septiembre 2013

    Estaba muy claro desde el principio qué era lo que buscaban.
    Y lo tienen muy fácil, con el inmenso rebaño de ovejas que pacemos en este erial español.
    ¿Sorprende por tanto a alguien que muchos no quieran ser españoles?

  6. JOSEP

     /  20 septiembre 2013

    Rosa Maria
    Coincido plenamente en el contenido del artículo, dentro de la crítica “políticamente correcta” y de acuerdo con las convenciones establecidas y aceptadas de forma generalizada.
    Pero, sin dejar este ámbito, existen situaciones de escándalo, como:
    . Que no se están cumpliendo los derechos y obligaciones consagrados por la Constitución
    . Que esta Constitución fue modificada solo por imposición del exterior, en 2 casos
    . Que no se ha cumplido ni un solo punto de las promesas en campaña electoral
    . Que, a pesar de las enormes dudas sobre la legalidad de la financiación de las campañas electorales, se mira hacia otro lado.
    Existen explicaciones contrastables, pero ya se salen de lo “políticamente correcto” y tal vez no sea este un espacio idóneo para exponerlas.
    Saludos

  7. Josep Fornós

     /  20 septiembre 2013

    Un diseño luciferino aplicado con tesón, desdén y apisonadora. Y este país, que tiene en el adn el terror a la guerra fratricida (sublimado en la crueldad “cultural” con los animales) agacha la cabeza y vota al del látigo porque “peor no sea”. Y así, el despeñadero. Sólo cabe no atragantarnos con la impotencia de que más lucidez se encienda y procurar que la indignación no nos envenene sino que se convierta en creativos dardos de cambio. Necesitamos un nuevo proceso constituyente. Refundar la refundación inicua. Otra vez más, gracias Rosa por un análisis tan brillante como aterrador.

  8. Paco Stein

     /  21 septiembre 2013

    Y todavía falta algo que no entiendo como no se les ha ocurrido. Si autorizan la eutanasia bajarán los pensionistas, los parados y alguno más que se apunte. Sería el momento para que programara en la televisión ppestatal “Soylent green”

  9. Paco

     /  22 septiembre 2013

    ¡Heil Merkel, morituri te salutant! En Europa padecemos periódicamente los pisotones de los “bárbaros” del norte. Estamos bajo la bota de Alemania. ¿Cuándo entrarán en razón los dirigentes de ese gran país que ha dado a luz a tan grandes filósofos y pensadores?

  10. Querida Rosa: ¿Qué importa lo que cuentas, con ser verdad cuanto dices, si un equipo de fútbol español -el Real Madrid- ha pagado 100 millones de euros por el traspaso del jugador Bale que a saber si los vale?… Seremos todos los pobres más pobres pero nos damos un chorro gusto en los estadios que nos podemos morir de felicidad.

  11. JOSE ANTONIO

     /  24 septiembre 2013

    Buenos dias:
    En todo esto que estamos comentando falta un detalle, que yo creo que no hemos pensado, El cambio filosofico en la forma de pensar, todo lo que nos ocurre como individuos es culpa no de la sociedad ni del estado, sino del individuo,.
    ejemplos.
    1 Si un estudiante no tiene para pagarse sus estudios en realidad no es culpa de una sociedad injusta si no de sus padres por no poder pagarlo, y asi se sentiran sus padres.
    2 Si un parado no puede trabajar y tener un sueldo digno sera culpa de el, Pero el estado no tendra la obligacion de facilitarle el trabajo ni darle facilidades para ello.
    3 Si alquien cae enfermo, es su problema, vivira o morira en funcion de su renta.
    Con todo esto tengo la impresion que lo que quieren en realidad es que los problemas de una sociedad injusta, Sea culpa del individuo no de todos..

    que se consigue con esto una sociedad mas eficaz economicamente para las empresas,

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