Estado de indecencia

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Catalá y Rajoy en el Congreso.

No bastaban el saqueo reiterado del dinero público y las maniobras de distracción, ahora se da el salto cualitativo de intentar normalizarlo. La laxitud moral que nos atribuyen a los españoles desde los tiempos de la Picaresca vive momentos de esplendor. En Rumanía el gobierno se propuso hasta legalizar la corrupción (leve, decían) y dos ministros han saltado para calmar la indignación ciudadana. Aquí ya ni causan especial sobresalto la cadena de desvergüenzas que nos caen encima a diario. Lo prueba lo sucedido en apenas una semana, citando solo lo más relevante.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, coparía él solo la ración para revolver estómagos curtidos. Es el autor del dicho ‘Prevaricar no es corrupción’, formulado al indultar a unos funcionarios condenados por su actividad delictiva continuada. Los jueces no saben, las fiscales, mucho menos. Catalá descalificó expresamente a las del Caso Púnica. Apoyando por la banda derecha, llegaba el portavoz del PP Rafael Hernando para defender que la Fiscalía General ponga límites a los fiscales que se “inventen delitos”. Como se sospechaba los cambios anunciados este miércoles han relevado a Fiscales esenciales, como el de Murcia,  y ponen de Fiscal Anticorrupción a uno especialmente cómodo para el PP, como se puede apreciar por la información de eldiarioes.

La Fiscalía General, precisamente. La que proporcionó al presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, información reservada de su imputación, según admitió Catalá sin un pestañeo. La que le avisaba de que no sería imputado. El presidente murciano está acusado de prevaricación continuada, fraude contra la Administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos. Y va a tener que declarar ante la Audiencia Nacional, a pesar de la oposición de la Fiscalía Anticorrupción. El PP le apoya con firmeza. No ven corrupción por parte alguna.

En la Murcia entregada al PP ocurren hechos curiosos, como recordando el ambiente de la Tangentópolis italiana. El asalto a la casa de un subinspector de Hacienda que investiga para la Fiscalía casos de corrupción en la Comunidad y, en la misma semana, un nuevo allanamiento al domicilio del fiscal anticorrupción, tras el de junio en el que se llevaron el ordenador con datos de casos judiciales.

Otro presidente autonómico del PP, Pedro Sánz, se ha librado por el momento de ir al juzgado por el caso de su chalet ilegal y del decreto que aprobó para regularizarlo. La Fiscalía también lo ha evitado. Concretamente, el fiscal del caso cambió de criterio en menos de dos semanas, según informaba El Mundo.

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Al exministro offshore José Manuel Soria le ha ido peor a causa de la tenacidad periodística. Los hechos se inician cuando eldiario.es publica que ha sido invitado a una suite de lujo en Punta Cana (con mayordomo las 24 horas del día), por un empresario amigo suyo que tiene un hotel ilegal en Lanzarote. Soria lo niega y demanda al diario.es, a su director Ignacio Escolar y al autor de la noticia Carlos Sosa. Tras un intento de componenda a la que Escolar se negó. Un juez acaba de sentenciar contra Soria, afirmando la veracidad de la información e incluso su interés como servicio público. Obliga a pagar las costas al exministro.

Para la historia del cinismo quedan las declaraciones de inocencia de Soria cargadas de acusaciones. Gran parte de la prensa parece no compartir la necesidad de esta información relevante. Cuesta encontrar la noticia destacada en los medios.

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Rajoy con el presidente de Murcia

Y entre tanto Rajoy no sabe nada. No ha leído siquiera la sentencia contra Soria, dice. De nuevo osan hablarle de alguien de su remoto pasado. Aquel señor que nombró ministro al llegar al gobierno en 2011 y hace solo meses quiso mandar “becado” al Banco Mundial. Rajoy nunca sabe nada, salvo cuando “tiene la impresión” de que a la infanta le irá bien. O cuando tiene “la convicción moral de que ha sido ETA”, respecto a los atentados del 11M en entrevista publicada en El Mundo en día de reflexión en 2011. O cuando pide respeto y presunción de inocencia para el presidente de Murcia.

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Faltaba la sentencia del Caso Nóos. Cristina de Borbón resultó absuelta de responsabilidad penal, no así de una tenue multa. Su marido Iñaki Urdangarin fue condenado a 6 años y 3 meses de cárcel. La tercera parte de lo que pedía el fiscal y dos años menos que su segundo en la trama Diego Torres. La hija del Rey Juan Carlos y hermana del Rey Felipe ha sido considerada por la justicia ignorante de los hechos.

Aquí se han saltado todas las barreras. Medios y políticos se volcaron en parabienes. El PSOE afirmó que “la sentencia muestra el funcionamiento ejemplar de la justicia”. Ramón Jáuregui llegó a calificarla de “Orgullo para la democracia” en la Cadena SER. La derecha oficial, PP y Ciudadanos, participaron del mismo júbilo. “Queda demostrado que en España funciona el Estado de Derecho y que nadie está por encima de la ley”, concluía en editorial El País. Para ABC, Nóos ha entrado en “sus proporciones”. Por el contrario, Ignacio Escolar argumentaba, con datos comparados, que “ Sin la infanta no habría habido negocio, con ella se gastó el botín. Cristina de Borbón estaba allí. Era cómplice y coartada, escudo y arma de su marido, Iñaki Urdangarin”. La Razón ya avanza que Zarzuela debate sobre la rehabilitación de la infanta tras su absolución.

La enumeración de esta semana delirante chirría pero hay que ir más allá. Incluso personas poco sospechosas de contaminación han alabado la simple celebración del juicio sobre Nóos. Alegando que hubiera sido impensable hace 15 años. ¿15?, entonces ¿vivimos en un remedo de democracia con condiciones? ¿Debemos dar las gracias por permitirnos soñar con la justicia? ¿No condenar a familiares de sangre del rey son las “proporciones” requeridas? El colmo es ya explicar esta sentencia por “Razón de Estado”, compartida o no. ¿Hemos de entender que España se tambalea si se certifica por sentencia judicial que parientes directos del rey son unos delincuentes que han robado o distraído dinero público? ¿Los problemas de honestidad de la familia del jefe del Estado serían intocables por el bien del conjunto de los españoles?

El dinero público ha desaparecido de las arcas en todos los casos. En la Púnica, la Gúrtel, Nóos y la larga lista de corrupciones que son atropellos a la integridad y dignidad como pueblo. Mantener al mando a estas élites tan tiznadas dice mucho de España. Toda la sarta de perversiones que nos aquejan son hechos consumados. Las responsabilidades en cambio se diluyen.

Por las palabras de personajes de relevancia pública, la honradez y la credibilidad son ya valores negociables. De manera que se está educando en la indecencia. También en el abandono de valores éticos que sí sustentan una sociedad. Un padre de la Constitución “levita” por la absolución de la infanta, como un vendedor de telefónica rindiendo cuentas, en palabras de Antón Losada. Juan Luis Cebrián, director de El País, se lanza un poco más y pide que se invada Cataluña y se suspenda su autonomía; denosta la Ley de Memoria histórica y le saca la cara al franquismo. Un diputado canario rechaza que se investigue a la Fundación Francisco Franco porque es “inquina innecesaria”. Mucha complicidad y mirar para otro lado desde sillas del poder se ha dado para llegar a esta situación.  Demasiada comprensión ante la inmundicia. Tantos pelillos se han echado al  mar de la decencia que lo han atascado.

Pocos han resumido estos días el espíritu que impera en estas gentes. Rafael Hernando lo declaró en ABC: “ Mantener principios inquebrantables te convierte en una opción inútil”. No puede estar más claro, ni Groucho Marx  lo hubiera dicho mejor.

*Publicado en eldiarioes

En el inicio de la Era Trump

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Donald Trump jura su cargo como presidente de los Estados Unidos

Donald Trump, el ya presidente de los Estados Unidos, ha respondido a lo esperado en sus primeros pasos. Aún se asombran los que no advirtieron su presencia hasta que se plantó en la puerta de la Casa Blanca que ahora ya ha franqueado.  Comenzó diciendo que va a “reconstruir” el país con un gran esfuerzo nacional. “Estamos transfiriendo el poder de Washington al pueblo. El establishment se protegía a sí mismo, no a las ciudadanos”, dijo el magnate que hasta ahora vivía en la Torre que lleva su nombre en Manhattan y que ha llenado su gobierno de multimillonarios. Blancos y ultraconservadores. Éste era su dormitorio hasta este viernes.

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En su discurso anti inmigración, o supremacista blanco, como se quiera,
Trump prometió recuperar las fronteras de EEUU. Como ha hecho, en la misma línea, Theresa May en el Reino Unido y se propone Marine Le Pen si llega a la presidencia francesa cuyas encuestas lidera.

En su gloriosa exaltación, Trump llegó a prometer que Estados Unidos “erradicaría la enfermedad” lo que, como otras afirmaciones, llenó de júbilo a sus fieles presentes en el acto. Cercenará las investigaciones no acordes con su ideología y su primer decreto ha sido reducir el Obamacare y dejar sin asistencia a millones de personas, pero hablar es gratis. Cuando se hace para determinado tipo de gente, en particular. Los que le han llevado al poder.

Desbrozando las muchas reacciones y textos que la presidencia de Trump ha desencadenado ya, me quedo en primer lugar con el artículo de Íñigo Sáenz de Ugarte, subdirector de eldiarioes, que ubica a Trump en su contexto. Recomiendo el artículo completo, con varios datos esenciales. Veamos por ejemplo de dónde parte el America First. 

Dos veces ha dicho Trump “America First”, el grito de guerra con el que los norteamericanos más reaccionarios se movilizaron en 1940 y 1941 para impedir que el Gobierno de Roosevelt declarara la guerra a la Alemania nazi. Es un eslogan de resonancias fascistas.

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Donald Trump ha retrasado el reloj de la historia, ayudado por el contraataque contra la globalización de la forma en que la siente una buena parte de sus votantes. Muchos de ellos son republicanos de toda la vida que votan sin más al candidato que gana las primarias del partido. Otros –los más conservadores o los más convencidos contra toda evidencia de que los demás países estafan a EEUU– querían el Trump que ha pronunciado el discurso: ultranacionalista, nativista (es decir, no creen que las minorías sean auténticos estadounidenses) y aislacionista.

Y sobre todo la conclusión (en la que también coincido):

No hay que dejarse engañar por los tuits delirantes, el maquillaje color naranja, el pelo imposible o la sintaxis confusa. El personaje tiene muchos elementos ridículos, una mina para cómicos y las viñetas de humor. Por debajo de esa fachada, late una idea siniestra.

The New York Times recoge las reacciones de alarma “en el extranjero”. En ellas destaca la del vicecanciller alemán quien ha advertido de una “radicalización drástica” en la política estadounidense,  añadiendo que Berlín estaba listo para llenar el vacío dejado por un Washington aislacionista.

Medios convencionales españoles, como El País o El Mundo, muestran la misma preocupación por la llegada de Trump, aunque con algunos matices sutiles en artículos.

El multimillonario Trump es un “antisistema” en El País

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Y sale con “puño alto” y todo en El Mundo de la mano de una Cayetana Álvarez de Toledo que se agobió tanto en Washington como en la cabalgata de reyes de Carmena. No creo que se lo perdone jamás a Trump.

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Medios de mucha menor repercusión llegaron a encontrar similitudes entre el discurso de Trump y… ¡El de Pablo Iglesias!, lo que me ha llevado a prescindir de mirar la Caverna oficial al completo.

Los gurus mediáticos del neoliberalismo español también se manifestaron.

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Los votantes de Trump, de hecho, no leen periódicos, se “informan”por medios equivalentes a 13TV, Intereconomía u OKDiario. Concretamente, Bannon, el editor de una web sensacionalista, de difamación si se tercia y propaganda similar a la que regenta Eduardo Inda, se ha convertido en asesor presidencial de Trump.

Vayamos con hechos que sobrepasan la anécdota. Ante una menor asistencia a la inauguración de Trump, puso en su perfil de Twitter una foto de la toma de posesión de Obama en 2009. Lo descubrió Time. Igual fue por casualidad. A las pocas horas la quitó.

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Las gorras del acto inaugural del presidente que clama porque se fabrique y se contrate “en América” estaban hechas en China.

 

 

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No era la primera vez…

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Es curioso ver la cantidad de gente que intenta minimizar lo que Trump representa, equiparándolo con Hillary o el propio Obama. Así debió suceder en el propio EEUU para haber llegado a esta situación. Quien no lo entiende, tiene un serio problema. Que nos traspasa al resto, evidentemente.

De la web de la Casa Blanca han desaparecido ya las referencias a Derechos Civiles, Cambio Climático o Colectivo LGTB. Y anuncia que suspenderá los Tratados de Libre Comercio si no se ajustan a su criterio tras negociarlo.

La web contiene un perfil de Melania, la que será Primera Dama “a tiempo parcial” ya que algunas labores serán compartidas con Ivanka, la hija mayor del presidente. Una joya es según se deduce de su curriculum, que por cierto incluye su dedicación al diseño de joyas, fruto de su ” inclinación y pasión por el arte, la arquitectura, el diseño, la moda y la belleza”. Lo cierto es que desde la toma de posesión, Trump ha marcado diferencias con Obama en el trato a su esposa, Primera Dama. Melania queda relegada. 46 años tiene, frente a los 70 de su marido.

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Los capullos ya tienen su presidente. Un tipo infantil,. inculto y ególatra superlativo. Impredecible por tanto, hasta en sus rabietas. Y con todo el poder en su mano.

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Solo queda aguardar que  los dramáticos presagios que se ciernen sobre el mundo en la Era Trump que se acaba de inaugurar no se cumplan por completo. Y que Europa reflexione sobre si va a seguir esta misma espiral diabólica.

Todos lo sabían y nadie hizo nada

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Las palizas del acoso escolar se perpetran y se ruedan muchas veces a la vista de personas que no lo impiden.

La idea se repite cada vez con mayor frecuencia. Al hacerse públicos atropellos considerables, continuados en el tiempo a menudo, comprobamos que eran de dominio público y nadie movía un dedo. La impunidad hecha norma. Lo más proclive a ese silencio cómplice son los abusos de poder y, entre ellos, los abusos sexuales. El mirar para otro lado hace un daño irreparable a las víctimas y a la convivencia social.

Uno de los ejemplos más recientes nos sitúa en la Universidad de Sevilla. Tres profesoras –de toda solvencia– denuncian los reiterados ataques que sufren por parte de Santiago Romero, prestigioso catedrático, el primero de Educación Física en nuestro país. Los han padecido desde 2006 a 2010, cuatro años. El docente ha terminado condenado a siete años de prisión tras ser hallado culpable de delitos continuados de abusos sexuales pero hubo de intervenir hasta el Instituto de la Mujer Andaluz (IAM) para que las tres profesoras fueran atendidas.

Su relato es sobrecogedor. Salvo dos, sus compañeros las evitaban, y 10 de ellos llegaron a testificar en su contra en el juicio. No les creían, dijeron, o no les querían creer. Las secuelas han sido graves. Una de ellas, con el mejor expediente académico de su promoción, ha terminado abandonando la enseñanza.

En el caso del entrenador de atletismo de la Federación española, Miguel Ángel Millán, detenido en diciembre, se ha reiterado que numerosas personas conocían sus prácticas pederastas. Y callaban. Las víctimas suelen tardar un tiempo en armarse de valor y denunciar. A Millán lo llevó a los tribunales un joven de La Laguna, Tenerife, que había padecido las agresiones durante cuatro años y desde los 14, según ha denunciado.

James Rhodes

James Rhodes

El pianista británico James Rhodes ha sido uno de los pocos capaces de mostrar con crudo realismo qué se siente cuando alguien de mucho mayor tamaño se tira sobre la víctima y le penetra a la fuerza, al punto de romperle la espalda como le ocurrió a él. Precisó hasta varias operaciones para paliar el daño. Y cómo los abusos le destrozaron la vida, y cómo la música fue la tabla que le ayudó a salir de alguna manera de la desesperación.

Los colegios han conocido o conocen de estas agresiones, en múltiples lugares. Pero las violaciones no son solo sexuales, ni el mutismo de quienes lo saben se limita a un círculo muy próximo. Los violentos ni siquiera se molestan ya en perpetrar sus ataques en la oscuridad. Las palizas del acoso escolar al diferente son grabadas en vídeo y difundidas. Y se perpetran y se ruedan a la vista de personas que no lo impiden. El silencio en estos casos es tomar partido: por los agresores.  El rector de la Universidad de Sevilla dijo que había dado al caso un tratamiento “simétrico”. La simetría en estas cuestiones favorece siempre al agresor.

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Las imágenes de los refugiados, ahora entre la nieve como antes en el barro, en tiendas de campaña, en larga fila para comer algo y muriendo literalmente de frío, es otro de los grandes crímenes de nuestro tiempo que se desarrolla sin costo punible alguno. Más aún, con el aplauso de parte de la sociedad que de esta forma alienta a los políticos de ultraderecha.

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Las políticas conservadoras de toda la vida también se han impregnado de ese espíritu de cruel insolidaridad para no perder votos. Cualquier apoyo para que continúen por ese camino es colaboración en sus ultrajes. Y que nadie dude que dejar sin comida, sin luz o sin casa, sin la debida educación y atención sanitaria a seres humanos, lo son. Todo aquel que prescinda de esa relación entre el poder otorgado y sus consecuencias, ahora tan dramáticas, no hace sino engañarse y ocultarse su participación. Lo mismo que han de saber que robar –dinero o servicios– y tragar que se robe, conducen al mismo destino. Enmascararlo añade grados a la cooperación.

A diario, asistimos a tragedias de gran calado y arbitrariedades que se obvian para no significarse. Ensañamientos sin causa, completamente injustos, que se aceptan como si fuera una cornisa que cae encima y le toca al que pasa, una fatalidad. Sabemos de la voluntad de humillar hasta a niños a los que se considera de otra clase social. Y son actitudes que queman muy adentro.

Es cierto que no hay ser humano que pueda ocuparse de todo, y para eso existen cauces que afronten los atropellos. Lo último es encogerse de hombros. O pedir perdón con la boca pequeña. Siempre se puede hacer algo. Siquiera no contribuir a los escarnios de nuestros semejantes.

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Spotlight, Oscar a la mejor película en 2016

Spotlight consiguió el Oscar de 2016 a la mejor película. Narraba un caso real: la peripecia de una investigación periodística del Boston Globe para informar sobre brutales casos de pederastia en la Iglesia católica. Habían sido consentidos durante décadas. Todos los sabían y nadie hizo nada. Tratar de disuadir cualquier noticia sobre ellos, para ser más precisos. Es decir, tenían conocimiento de lo que pasaba que es lo mismo que contaba el músico Rhodes y pueden contar todos los demás. Un preboste de la ciudad, aun así, le dice al periodista que se empecina en seguir adelante:

—”¿Y tú dónde vas a ir después de esto?”.

Esa es la clave por la que tantas cosas se callan.

Forzados, abandonados, sufriendo, con dolores y daños que puede evitar la denuncia, la justicia, la solidaridad de nuestros semejantes. Es estúpido creer que hay islas donde preservarse de esta deriva de egoísmos y tinieblas. Ni siquiera los tiranos están a salvo. Nadie lo está. Y es conveniente saberlo en los tiempos que corren y que emprenden veloz carrera de barbarie.

Nunca se ha gritado más, diciendo menos. Nunca ha sido tan estruendoso el silencio. El silencio está siendo devastador. Es lo que se escucha tras los sentimientos y los cuerpos rotos. En el miedo y la cobardía. Tras el frío y la injusticia. Tras el altavoz apagado de las conciencias.

Yak-42 a Trump, “Los santos inocentes” como referencia

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Los santos inocentes (1984), película de Mario Camus sobre la novela de Miguel Delibes (1981)

Quizás lo más sutil como ideología se da cuando El señorito Iván coacciona a Paco, el Bajo a seguir rastreando las aves abatidas en la cacería con la pierna rota. Cuando le insiste incluso a proseguir la tarea a pesar de que –como le explica el criado en un grito sordo de dolor y pidiendo disculpas desde el suelo– “se me ha tronzado el hueso otra vez”. Los Santos Inocentes, Miguel Delibes (1981), una de las obras cumbres de la literatura española, nos sigue explicando a la derecha más cerril y egoísta. Esa que, fortalecida, se enseñorea ya no solo del suelo patrio, sino de puntos clave de la sociedad mundial.

La milana bonita muerta por capricho, el servilismo, el arrastrarse literalmente como un perro para complacer al amo, el sometimiento de la hija con aspiraciones, la pobreza infinita, la lógica agraviada del retrasado mental, son impactos que mitigan la raíz del problema: ni la salud ni la vida importan a los deseos de El Señorito Iván. Son piezas sustituibles de su mundo.

El señorito Iván está en la soberbia de Federico Trillo, y en el desdén que demuestran muchos de sus correligionarios hacia las víctimas del Yak-42. “No lo van a mandar a Perejil”, dice el vicesecretario Fernando Martínez-Maillo. “Tal vez se está extralimitando la responsabilidad”, añade el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. “Ni pedir perdón, ni culpa” , sentencia el ministro de Justicia (de Justicia), Rafael Catalá. En el PP no son partidarios de privar al abogado de la organización del puesto en el Consejo de Estado que quiere. Aún hoy, 14 años después y con los informes claros sobre la mesa, se manifiestan en esa vergonzosa superioridad.

María Dolores de Cospedal podría identificarse con varios papeles de la novela de Delibes, pero ha optado por la concordia. No ha insultado a las víctimas como varios de sus compañeros y ha dicho asumir el informe del Consejo de Estado que responsabiliza al Ministerio de Federico Trillo del accidente y que iniciará una nueva investigación. Lo haga o no, para los familiares la entrevista con la nueva ministra ha sido reconfortante. El tiempo lo dirá. Sí ha conseguido devolver con éxito la patata caliente que le había dejado en su mano el Gobierno.

Cuando se ha oído a la derecha española en su salsa, es fácil deducir lo que realmente comentan del caso Yak-42 quienes se han atrevido a despreciarlo en público. La tropa está a su servicio. Ya no les obliga el juramento de “morir por la Patria” (tras la modificación parlamentaria de 1999 quedó suprimido) pero sí a obedecer al mando. Y el ministro y sus ayudantes lo eran. Había que ahorrar o no se sabe qué –porque sigue sin aclararse la razón de contratar a una compañía pirata disponiendo de buenos aviones propios–. Son gajes del oficio. Te rompes la pierna dos veces como Paco a las órdenes del Señorito Iván, o te subes al avión y se produce “un accidente” mortal. Luego el banquete o el funeral y zanjado.

Es una forma de vivir. La que se compra, por 7 millones de euros, un palacete para la Universidad del Rector de los plagios y luego se lo ocupan unos nazis y se les deja ahí. La que destina a un estudio de impactos de la publicidad gran parte de los fondos para pagar la luz a personas sin recursos. Ha ocurrido en la Xunta de Galicia. De las 40.000 familias previstas, 35.000 se quedaron sin ellos. Da idea de la indiferencia con la que abordan los problemas de las personas y son múltiples los ejemplos similares. La que lanzan globos sonda para aumentar el repago farmacéutico a los pensionistas o baja la cuantía de las becas, mientras protege los intereses de la banca o las grandes empresas afines. 60.718 millones de euros nos ha costado ya el rescate bancario. Una actitud ante la vida. Nadie como la entonces diputada del PP Andrea Fabra lo dijo mejor al inicio de la primera legislatura del PP ¿lo recuerdan? Fue el punto más sincero del programa del PP.

Leemos que, en Gran Bretaña, los dueños de los restaurantes Harrods exigen el 75% de las propinas que dan los clientes. Un nada anecdótico símbolo de un trabajador sometido y humillado. Lo peor es que también les roban la salud. Con varios muertos ya, Cruz Roja califica de “emergencia humanitaria” el estado del Sistema Público de Sanidad británico. Por los recortes. Y aquí llevamos los mismos caminos, algo más adormecidos por los revulsivos mediáticos, tan oportunos. Mandan los mismos. Y ya dejó bien claro el ideario la ministra Dolors Monserrat: “Antes la Sanidad era más injusta y no se quejaba nadie“.

Los niños solos que deambulan por las calles de Grecia, ya no cuentan. Ni los que trabajan en condiciones de esclavitud. Ni los refugiados que mueren de frío varados en las fronteras. Los señoritos Iván tienen otras prioridades: ellos mismos y su presunta superioridad. Paradójica.

Esa casta embrutecida, torpe y soberbia que va a coronar próximamente a su principal exponente en el país más poderoso de la tierra, se cree poseedora de todos los derechos. Con absoluta naturalidad. Crecen sus réplicas a lo largo de Europa. Hasta algunos medios españoles se apuntan a la cruzada ultraderechista, citándola como referencia moral.

Todo es posible gracias a los que como Paco, el bajo, se arrastran olisqueando el mandato del amo. O los que, como su mujer, Régula, definen su aceptación en un “A mandar, que para eso estamos”. Y, sin duda, a quienes con grandes aspavientos de repulsa política hacen posible gobiernos de Rajoy y  sus homólogos. Esperando que haya quien no repare en la correlación necesaria.

Aunque siempre hay alguien que se levanta. Con el peso de los años y toda la fuerza de la razón, la actriz Meryl Streep alzó su voz emocionada en la entrega de los Globos de oro para advertir que “la falta de respeto invita a la falta de respeto” y “la violencia incita a la violencia”. Para invocar al periodismo decente al que ataca Trump y todos los Trump del mundo: “Necesitamos que la prensa defienda y saque a la luz todas las historias, que hagan que los poderosos respondan de sus actos. Todos tenemos que apoyar a nuestros periodistas porque los vamos a necesitar”.

Siempre ha sido así. Con desigual éxito. Los hay que acuden solícitos en “socorro” del triunfador y quienes velan por la cordura afrontando los riesgos. Ahora se trata de dilucidar de nuevo si puede más la fuerza bruta en el poder que la inteligencia. Toma tu corazón roto y conviértelo en soporte para la dignidad colectiva.

*Publicado en eldiarioes

Mundo S.A.

Trump dice que acabará con el Estado Islámico, pero con pocas tropas

La empresa Mundo S.A. anda revuelta estos días con la llegada a la dirección estratégica de un visionario (que es como se llama a los perturbados con éxito). Las normas van a cambiar con el fin de lograr el objetivo de siempre, aunque ya sin tapujos ni cortapisa alguna: el máximo beneficio para las arcas de las personas convenientes. Todo vale a ese fin.

Una cementera mexicana se ha ofrecido a construir el muro que prometió Donald Trump en la campaña que le ha llevado a la presidencia de Estados Unidos. El Grupo Cementos Chihuahua (GCC) se ha tragado las humillaciones que el magnate ha dedicado a su pueblo y a su país -con ellos dentro- y prioriza  “la oportunidad para su negocio” que supone levantar esa obra de separación. Dan ideas incluso. Entrevistados por Reuters, avanzaron que  el muro debería de ser alto  y ancho, dado que son especialistas precisamente en morteros y cemento de alta resistencia. “No podemos ser selectivos”, explicó un directivo. El dinero a ganar es lo primero. Pan para hoy, mañana ya se verá y patetismo para todos los días.

La OCDE -que ha difundido pavorosas cifras de la desigualdad que vivimos- piensa que Trump impulsará el crecimiento. Con la llave del poder, se le ve con mejores ojos. El pequeño inconveniente es que prometió excluir a varios millones de personas “ilegales”, que se propone acrecentar la desigualdad por la vía de la bajada de impuestos y que, como muy escrupuloso con la limpieza de los negocios no es, nos puede embarcar en un fiasco de proporciones extremas.

Probablemente, use el sistema vigente que tan buenos resultados está dando en Argentina, según avanzan las noticias de la prensa neoliberal. España conoce bien ese mecanismo. Se trata de recortar hasta la extenuación a la mayoría de los ciudadanos para que aumenten las cifras de los grandes patrimonios y consorcios. Ya lo dijo el Nobel Josep Stiglitz: “la desigualdad ha sido una opción, no un resultado económico inesperado y lamentable”.  El dinero, como la energía no se destruye: lo que quitan a unos engrosa a otros.  Ni siquiera se redistribuye, se lo traga la codicia y la trampa.

Esa lista de la OCDE, por cierto, ratifica los niveles récord de desigualdad que ha alcanzado la España de Rajoy y todo el staff –otros partidos, medios a su servicio-. Lo que llamaron crisis ha convertido a nuestro país en el más antisocial de los  34 que componen el organismo, los más desarrollados. Con beneficios empresariales y sueldos en retroceso. Con rentas estancadas y el mayor aumento del número de trabajadores pobres. Son ya 3 millones que cobran menos de 9.615 euros anuales. Tienen un empleo pero no les llega para vivir. Añadan a los casi 4 millones de parados que seguimos teniendo.  Pero España presume de recuperación y nos han contado (en gota malaya) que este gobierno es el que da estabilidad. A este estado de cosas, se entiende. La gran desigualdad se produce, nos dicen, “pese a” la recuperación.  A esa recuperación.

El negocio es lo primero. También aquí. Andan algunos medios destacando sin descanso que con el fin de los atentados de ETA han perdido su trabajo 4.000 escoltas. No sabemos qué reflexión esperan provocar. Hay oficios que tienen fecha de caducidad o que precisan reconversión. Es evidente que es preferible vivir sin amenazas terroristas. Y que son personas que pueden emplearse en la Seguridad Ciudadana, en la protección de mujeres maltratadas por ejemplo.

¿Qué haría España sin Mercadona? Se dicen también medios conservadores en referencia al último programa de Salvados en “La Sexta”. Porque hay quien tiene “la sensación de que las empresas siempre pierden con “Evole”. Hombre, y es que si dan trabajo y la gente compra contenta, mejor dejarles tranquilos con lo que gusten hacer ¿Verdad?

Propugnan en general una manga ancha notable, hasta en procesos de corrupción, que viene a ser como la ley de la ventaja en el fútbol. Aunque con el árbitro parcial. El caso de Rita Barberá se inscribe en similar filosofía. El ministro de Justicia, nada menos, considera que las urnas han lavado la corrupción del PP. El de Justicia.

“Lo importante es tener trabajo”, le anima Pablo Casado (PP) a la gobernanta de hotel que le espeta el sueldo de las camareras de piso: cobran dos euros por habitación. Menos mal que existen también  directores de hotel como el de AC que llama a la explotación, explotación. Pero no abundan.

¿Y las relaciones internacionales? Albert Rivera (C´s) se opone a que vaya el Rey Juan Carlos al entierro de Fidel Castro. Jamás ha dicho una palabra sobre los viajes de nuestros monarcas y próceres varios a las dictaduras del petrodólar como Arabia Saudí. Ni él, ni nadie. Son negocios.

El beneficio económico por encima de la salud y la vida si se tercia. El fraude de los automóviles contaminantes que se inició con Volkswagen resultó ser un amplio problema del sector. Habían trucado el motor para que falseara la cifra en los test. ¿Y cómo se resolvió? La propia UE permitirá hasta el doble de emisiones de gases perniciosos.   La España del ministro offshore José Manuel Soria fue una de las primeras en solicitarlo. Siempre tan sensible con los balances de las industrias poderosas Respirar está sobrevalorado, si las empresas se forran.

La lista es ingente. Destrozar la verdad y manipular a conveniencia por el dinero inmediato. Embarcarse en pedir cementerios nucleares, sin pensar en el mañana… de varias generaciones. Trabajo para hoy. Y ya está. Mundo S.A. se muestra muy excitado con los aires que vienen, mucho más permisivos con los métodos de lucrarse a saco. Ungidos en ese altar donde sucumben dignidades, lógica, derechos, y lo que se ponga sobre la mesa. Algunos, cada vez con más intensidad y en mayor número, trabajan para cavarse su propia fosa. Textual.

Los actuales dirigentes pasarán, seguramente dejando un recuento de daños considerables. El más dañino, la alteración de la escala de valores, de los valores y derechos humanos.

Un gobierno con desgana

 
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en la tribuna de oradores del Congreso. /EFE

 

Es como si Rajoy pretendiera dar a su Gobierno un carácter transitorio, como si lo hubiera abordado con la misma indolencia que imprime a todo lo que no sea el fútbol y algunos otros intereses. No ha presentado grandes novedades, ni propone un ápice de renovación. Equilibrios de poderes en el PP. Salen Jorge Fernández Díaz y García-Margallo, como aconsejaban a Rajoy algunos de sus diarios de apoyo a los que tanto debe. Deja en Hacienda a Montoro, sin atender a las mismas recomendaciones, y no hay cambios notables.

Entre las caras nuevas, el ministro de Exteriores, Alfonso María Dastis. 61 años. Diplomático de carrera, funcionario con gran experiencia, era hasta ahora el Embajador de España ante la UE. Uno de los más jovenes es Íñigo de la Serna, 45 años, actual alcalde de Santander. Tras diez años en el cargo, gobernaba ahora en minoría gracias a la postura de los concejales de Ciudadanos. El Supremo acaba de tumbar su plan urbanístico, considerado irreal en sus proporciones y con fuerte recalificación de suelo no urbanizable. Lo más apropiado para hacerse cargo de Fomento con todas sus obras.

Soraya Sáenz de Santamaría sigue siendo la mano derecha de Rajoy. Y en justo pago, mantiene la Vicepresidencia y añade Administraciones Territoriales. Puesto clave para controlar lo que llaman “la deriva catalanista” y la financiación autónomica. Hasta el último momento ha estado en pugna con María Dolores de Cospedal, nueva ministra de Defensa, estirando de la cuerda cada una de las dos rivales de poder, por el control del CNI. El Centro Nacional de Inteligencia parece haberse convertido en una codiciado instrumento. Lo mantiene la vicepresidenta; del mal, el menor.

Cospedal viene avalada por ser la más activa con la tijera en su etapa como presidenta de Castilla-La Mancha y ahora le toca gestionar el legado de Morenés con sus grandes compras de armamento. Por fin cumple su gran sueño de ser ministra y seguro que, dado su carácter de dureza inapelable, se sentirá cómoda en la función.

Interior le ha correspondido a su amigo Juan Ignacio Zoido, juez de profesión y sin ninguna experiencia en las labores que ahora se le encomiendan. Exalcalde de Sevilla, fue delegado del Gobierno en la comunidad manchega. Los indicios apuntan a que será un Fernández Díaz con acento andaluz; comparte con su predecesor el fervor religioso y una ideología fuertemente conservadora. Amigo también de la jueza Alaya entró por ello en algunas controversias, precisamente con el PSOE andaluz, el gran artífice de que Rajoy siga en el gobierno. Activo en Twitter y hasta discutidor, en este punto representa una cierta novedad respecto a sus colegas. Rafael Catalá se queda con Justicia donde ha prestado grandes servicios a la causa del PP.

La voz amable  de Íñigo Méndez de Vigo será la encargada de la Portavocía del Gobierno. Cargo que va a compatibilzar con Educación, Cultura y Deporte. Asuntos baladíes para el PP, se conoce, que no merecen ministerio individualizado. Méndez de Vigo fue, casualmente, el anterior Embajador ante la UE. Barón de Claret, de los de verdad, de la nobleza.

Mujeres pocas, las fieles escuderas de Rajoy como García Tejerina que repite en otro multiministerio: Agricultura, Pesca y Alimentación y Medio Ambiente. En cambio Fátima Báñez se queda solo con su Empleo y… Seguridad Social en lugar de Servicios Sociales. Su trágica Reforma Laboral es la prueba de cómo Rajoy siempre puede contar con ella.

Servicios Sociales e Igualdad han recaído en Dolors Montserrat, una abogada y diputada catalana perteneciente a una sólida saga del PP en la Comunidad. Y que, por cierto, debe un par de millones largos de euros a Hacienda. En esta lotería de intereses, le ha correspondido también Sanidad, nada menos. El modelo catalán de salud es a menudo más duro que el del resto del Estado, no es la mejor inspiración. Sanidad tampoco merece un Ministerio propio pese a su vital importancia. Transferida la gestión a las Comunidades Autónomas, precisa de directrices generales.

Luis de Guindos, que soñó con ser presidente del Eurogrupo, se queda en el gobierno. Bien servido, eso sí. Mantiene el Ministerio de Economía, sin Vicepresidencia. Y añade Industria que es un buen bocado. Álvaro Nadal, del clan de los “sorayos”, gran apoyo de Rajoy y hasta ahora jefe de la Oficina Económica del Gobierno, se ocupará de Energía, Turismo y Agenda Digital. Como se puede apreciar, tres sectores íntimamente relacionados de igual modo.

La desgana puede ser contagiosa, fundamentada. La ardua noticia fue ya que Rajoy volviera a formar gobierno en sí y  ésa ya la tragamos, aunque permanezca sin digerir. Parecía inconcebible que un partido encausado por corrupción y con sus tesoreros y múltiples miembros sentados también en el banquillo, continuara gobernando. Pero ocurren cosas en esta España nuestra como que el partido nominalmente socialista, PSOE, haya llegado a niveles de ruptura y escarnio por darle de nuevo el gobierno. De los regeneradores de Ciudadanos –que hasta han impedido una comisión para investigar al PP de Aznar en la Guerra de Irak– poco más se puede decir. El bloque ha levantado un muro de apoyo, defensa y exclusión de los enemigos. La apariencia de transitoriedad no implica que no vaya a durar 4 años más. O 5.

Insistir quizás en que no es cierta la consigna que repiten en los medios: Rajoy no tenía mayoría. No le votaron 16 millones de personas, algunos de esos millones (los de PSOE y Ciudadanos) votaron precisamente para que no gobernara.

No hay novedades. Las que siguen la línea del PP. Más recortes y subidas de impuestos. De algún lado han de salir los 5.500 millones que, nos dicen, “Bruselas exige”, como consecuencia de la gestión de Rajoy incumpliendo el déficit. La Deuda Pública sigue impagada y casi impagable tras el extraordinario aumento registrado en estos años. Las pensiones en el punto de mira. Los trabajos precarios no dan confianza alguna en su mantenimiento por esta vía. Y veremos qué pasa con la Ley Mordaza con un PSOE que multa y cesa con saña a sus miembros coherentes por negarse a hacer presidente a Rajoy.  Siquiera de forma testimonial.

Nada cambiará a mejor para los ciudadanos, para los jóvenes emigrantes que seguirán sin poder volver, o hacer planes de futuro en España. Para los trabajadores entrados en la pobreza, “pese” a la recuperación, como suelen decir. El 28% están en riesgo de exclusión social por la bajada de salarios, según Intermon Oxfam. Para el conjunto  de la sociedad en sí. Esto va de otro palo.

*Publicado en eldiarioes

En el Timo de la estampita sólo caen los lerdos sin escrúpulos

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El sonrojo diario al ver las portadas de la prensa está llegando a niveles de patetismo en su feroz defensa de un gobierno del PP. Coincidencia hasta en palabras (este jueves tocó “portazo”) de sus titulares calificativos para atacar y conminar al líder del PSOE, Pedro Sánchez, a facilitar la presidencia a Mariano Rajoy. Es quien copa titulares y primeras páginas cuando en cualquier parte del mundo la noticia sería que el presidente en funciones ha perdido la investidura por mayoría absoluta y llevaría su foto. Apoyada la letra por la voz y la imagen en muchos otros medios, el candidato cuenta con apoyos extraparlamentarios abrumadores. De ahí probablemente la prepotencia que despliega, en tono verbal, actitudes y en hechos.

La evidencia es palmaria. A quienes se ocupan exclusivamente de los intereses del poder les podía haber tocado apuntalar a una persona medianamente presentable, pero ha sido Mariano Rajoy. También es mala suerte. Ese profundo deterioro del Estado del Bienestar, de la equidad y la decencia durante su mandato es incuestionable por muchas mentiras con las que se adorne. Cada día le nacen nuevos De la Serna, Arístegui, Barberá, Rato y esa pléyade de saqueadores que nos presentó el PP. O sabemos de las andanzas de sus jueces en amistad con imputados. La gestión económica de la que presume Rajoy arroja la realidad de una deuda pública desorbitada y en récord histórico o el mayor hachazo conocido a la hucha de las pensiones y la seguridad social.  Pero es que además Rajoy lo complementa con una especie de desafío en el que nos insta a tragar dos tazas si no queremos una. Y en esa línea mantiene como ministro –y destacado- al impresentable Fernández Díaz o alza en competencias a la socia de la Virgen del Rocío para tareas de empleo y ahora de Sanidad e Igualdad, Fátima Báñez. Se atreve a proponer a ese mismo ministro del Interior para presidente del Congreso –seguramente por su exquisita diplomacia e imparcialidad- y nos coloca de servidor de coces parlamentarias a Rafael Hernando. No caben mayores desatinos, es como si Rajoy quisiera quitar las caretas de esa prensa que le sustenta y se queda con su mariano al aire. O al Ciudadano Rivera y su séquito, aventajado alumno en la venta de lo invendible.

Perdemos demasiado tiempo hablando de Rajoy, sin embargo. De Rajoy y sus acólitos. Cuando la cuestión a dilucidar es cómo hemos llegado hasta aquí. Cómo es posible que Rajoy sea candidato -y el más votado, aunque no con mayoría- a presidir el gobierno y cuente con tales refuerzos en la prensa y en los partidos -Ciudadanos y baronías del propio PSOE-. Cómo están dispuestos a triturar, pulverizar, extinguir,  a personas y partidos que se opongan a sus fines.

España se ha movido por unas sendas de corrupción a todos los niveles que dificultan el crecimiento de tejido social sano y sin embargo ese existe. De hecho los resultados electorales reflejan sin lugar a equívocos una sociedad muy dividida, sobre todo entre quienes apuestan por la continuidad aunque hieda en putrefacción y quienes, hartos, propugnan un cambio.

La principal diferencia que se aprecia con otras épocas –y no solo en España- es el arraigo de una nueva Era de la Ignorancia. Cuando más medios hay para informarse, más se huye del conocimiento.  En 2013, la OCDE explicó, a través de un estudio, que los adultos españoles tienen el peor nivel educativo de los países que componen el organismo: los más desarrollados. En una especie de Informe PISA para mayores (de 16 a 65 años), encontró que somos los últimos en matemáticas de 23 países, y los penúltimos en comprensión lectora, solo superados por Italia. Junto a otros detalles que reflejan una profunda desidia.  Varios años más de Indas, Marhuendas, Gatos al agua y Sálvames no habrán mejorado la media precisamente.

Para asentar con firmeza una obra hay que empezar por los cimientos: desactivar la conciencia crítica de la sociedad ha sido su mayor logro. Voluntario o fruto de una suma de circunstancias. El malestar entre la ciudadanía, la conciencia de la disfunción, existe. De ahí que busque culpables.  Pero yerra, a menudo, al dejarse guiar por quienes le facilitan la tarea de pensar y decidir, llevándoles por caminos de visceralidad irracional.

Estamos llegando al punto en el que leer un artículo (no hablemos ya de un libro) es un trabajo tan ímprobo como vaciar de piedras el cauce del Tajo. Así se han instalado dos vías para formarse un criterio fácil: atender a la noticia en píldoras de titulares, tweets, resúmenes de resúmenes y marear la perdiz en interminables tertulias que abarcan todas las horas del día en radios y televisiones. La primera, evita profundizar en ninguna idea, la segunda agota, machaca y disuade conclusiones, sobre todo si se trata de espectáculos que incluyen fantoches revienta argumentos.

Hace unas semanas, Lluís Orriols, analizaba aquí  las “políticas del zasca”  que “generan atención e interés, pero atrincheran ideológicamente y fomentan el descrédito de la política”. En mi opinión es el efecto buscado.

La consecuencia es la que vemos. Un gran sector de la población no utiliza la razón para analizar, todo es un inmenso partido de fútbol para desatar las pasiones. Para elegir contrincante y apostar. Odian según instrucciones, creyendo a pies juntillas lo que dicen personas sin credibilidad. Ahora a Pedro Sánchez, siempre a Pablo Iglesias. Precisan culpables. Y así hay varios millones que, contra natura, se fían de quienes probadamente les engañan. Entregan sus destinos, el de sus familias y amigos, el de todos los demás conciudadanos a personas que les mienten, les roban, cambian de opinión como de calzoncillos, sacan provecho de sus trampas. A los que han echado a sus hijos y nietos del país por falta de oportunidades, les obligan a invertir sus pensiones en ayudar a sus familias, a pagar farmacia y salud, causan víctimas reales. Es como si no supieran relacionar conceptos que es la esencia de la razón. Ni se tomaran un mínimo trabajo de desbrozar lo cierto de la farsa. Aunque a estas alturas pocos son los inocentes.

Esto no es tampoco culpa de “las nuevas tecnologías”, imputación que anda tranquilizando a muchos. Ya tienen al reo en la mesa, esposado. Atribuyen a Internet, un gran vehículo, errores directamente achacables al diezmado de las redacciones, a la precariedad, a la calidad de quienes dirigen los medios más atentos a los intereses de sus empresas que al derecho a la información de los ciudadanos. Y a que la opinión, es un medio barato y eficaz.  Hace muchos años, décadas, que se abusa de ella. Un papel mucho más relevante en el estado de ignorancia lo tiene la televisión que ha contaminado a la política tanto en los viejos como en los nuevos partidos. Sin un foco y un micrófono parece que no se es nadie.

Tampoco entreguemos a la prensa a la furia popular. Porque en esa línea de huir del pensamiento complejo algunos ya han encontrado otro culpable al que increpar. Sin más que increpar, sin actuar en consecuencia. Los receptores de la información son seres adultos, no niños sin alcanzar el umbral del conocimiento.  Ni siquiera es todo blanco o negro como impone el maniqueísmo infantil. No todo el periodismo está contaminado, ni mucho menos. Gracias a eso se están produciendo cambios notables en esta sociedad contra la abrumadora marea dominante y sus coacciones. El Periodismo sigue siendo una buena idea, el periodismo a pesar de todo.

Pero, por encima de cualquier otra consideración,  ha de quedar sentado que cada persona es absolutamente responsable de lo que lee, oye y ve, de lo que reflexiona o simplemente engulle, de lo que decide, de lo que implican sus actos u omisiones. No echen culpas fuera. En el timo de la estampita solo caen los lerdos sin escrúpulos.

*Publicado en eldiario.es

Buscando al asesino del periodismo ¿Será la tecnología?

Así lo aseguraba hace unos días un artículo muy celebrado. No se refería al periodismo, sino a la verdad… que cuenta el periodismo. Encausada pues la tecnología, muchos, periodistas incluso, se sintieron tranquilos. Tenemos ya la foto en la mesa de la responsable, desarticulada.

Pienso escribir en el regreso a la actividad de esto, siquiera tangencialmente. Pero estos días que volvemos a vivir el vuelo rasante de las encuestas igual hay que hacer un anticipo. Esos sondeos de los antaño grandes periódicos cada día más famélicos que preguntan solo sobre dos opciones: ¿Prefiere un gobierno del PP o nuevas elecciones y encima en Navidad? O que enardecidos desgajan una pieza para afirmar: El 33% de los españoles culparía al PSOE de no haber gobierno.. Pocos son para la matraca unánime y diaria de esa prensa… radio y televisión.

Tenemos pues detenidos de un lado al PSOE de Sánchez (no al de sus baronías porque hay uno, en Aragón por más señas, que declaró a Sánchez patriota que no eludirá sus responsabilidades (de facilitar el gobierno del PP, se entiende) y del otro a la tecnología como mal mayor del periodismo y la Verdad.

Hace 4 veranos -qué recuerdos, qué nostalgia- dirigí en Torres, Jaén, con Baltasar Garzón, un curso de la Universidad  que incluía reflexionar sobre la responsabilidad de la información en la crisis. Mesa de lujo con (de izquierda a derecha), Soledad Gállego-Diaz, quien esto escribe, Ignacio Escolar y Rosa María Calaf.  Lo que se dijo lejos de perder vigencia se ha agravado. Es solo un fragmento pero yo creo que de interés. Prestad atención al minuto 10,30 por cierto, en donde Calaf lee un texto sobre peligrosas tecnologías

Se van. Nosotros votamos

  • Se van. Por ajustada mayoría pero mayoría al fin y al cabo el Reino Unido ha optado por salir de la UE. Cameron obtuvo mayoría absoluta en las últimas elecciones llevando el referéndum en su programa, luego hizo campaña por el no. La ultraderecha europea está exultante por el resultado, desde el británico Nick Farage a la francesa Marine Le Pen. Ellos propician la Europa del palo al inmigrante, también español, como punto esencial de sus programas.

    Noqueados por la decision, ciertamente, ya hay quienes  quieren confundir en los análisis causas con consecuencias. No vendrá lo que ya está. Las políticas erráticas  de la Unión Europea han originado una crisis sin precedentes. Engendros ideológicos de amargo recuerdo son su resultado en un conjunto.
    El de una Europa irreconocible en sus principios. El Brexit con cuanto implica es su consecuencia más palpable pero hay mucho más: La oscura negociación  de tratados comerciales lesivos para los ciudadanos como el TTIP. Una crisis social sin precedentes desde la II Guerra Mundial por las políticas aplicadas, tanto en Europa como en los países miembros. Muy seria, nunca hubo tantos jovenes desempleados. Nunca mermaron tantos las rentas de las personas menos favorecidas y las de la clase media. Nunca estuvimos más desprotegidos. El abominable  trato dado a los refugiados certifica su fracaso. También hoy hay seres humanos ahogandose en el Mediterráneo a pesar de los esfuerzos de los voluntarios.
    El causante es el capitalismo, el austericidio qué comandö Merkel y su lugarteniente Sarkozy en su día  y que el resto secundó. El que calló ante el bochornoso castigo a Grecia quebrada por sus correligionarios a ver si servía de castigo ejemplar a quienes quisieran salirse del redil.La extrema derecha ya se sienta en gobiernos como Hungria o Polonia. Ha estado a punto de presidir Austria. Sube en los países nórdicos. Farage y Le pen la llevan al corazón de Europa, del Reino Unido y de Francia.
    Cuando Europa se desdibuja emerge la involución.

    Los españoles progresistas siempre soñaron con Europa. Nos sentó bien nuestra entrada en 1986, con Portugal. Ahora son ellos, quienes miran al sur. Y es que la Europa de los Ciudadanos sigue pendiente. Los europeos, los demócratas internacionales, esperan mucho de nosotros. De las elecciones del domingo.
    ¿Ante esos enormes retos podemos seguir hablando de coletas, tuits, venezuelas que ya no engañan sino a los más crédulos o cualquier polémica banal del día? Lo dramático es tener al control de las votaciones a un ministro que ha utilizado la policía como nunca debió hacerse en un país democrático.  A los manejos ahora revelados, están los que (según los indicios) práctico contra Podemos rechazados reiteradamente por la justicia. Lo dramático es tener a un Mariano Rajoy que le mantiene y avala. Los países serios arbitran mecanismos para que estas conductas sean punibles. Y tengan reflejo en su concurrencia a las urnas. La corrupción nunca debería ser candidata.
    Y así encaramos está última jornada electoral. Volviendo a contar a los ciudadanos que quieran oirnos los extremos, los datos, de una debacle económica, social y ética, que enmascara la banalidad.
    El miedo es que siga este PP, solo o con ayuda de otros. Es el momento de atreverse a cambiar, de hacerlo posible. Cómo decía el maravilloso anuncioscde Unidos Podemos interpretado por María Botto, tengo la sensación de haber abandonado el palco cómodo para sukbir a las tablas, para escribir una historia conjunta con la buena gente. Ya lo he dicho: Considero la política un medio para hacer lo que creo debe hacerse, no un fin.  El poder no es sino la capacidad expedita de hacer algo. Busco trabajar por el bien común, como siempre en realidad. Que eso, la esencia del civismo y la ciudadanía, sea una prioridad. Supe que no me lo quería perder. Y solo quedan horas para que los últimos indecisos se apunten al proyecto. Poder si se puede pero hay que quererlo con toda el alma.

    * PUBLICADO EN CTXT.ES

La luna de miel de medios convencionales con Albert Rivera

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De El País en cabeza, otros medios, muchos medios, y distintos expertos. Albert Rivera tiene una presencia constante en televisión y en prensa. Yo ya abro con precaución el microondas porque ayer por la mañana al ir a calentar el café con leche del desayuno me salió Albert Rivera con su inconfundible sonrisa. Tan de mañana. Igual fue un espejismo, pero así lo sentí.

Ese amor que ha despertado Rivera en gentes que crean opinión está representado en un elocuente artículo del diario ahora llamado global. En él la relación adquiere caracteres de compromiso, con campanas de boda y luna de miel.

Primero publican una encuesta en la que dan un triple empate a PP, Ciudadanos y PSOE. Lo amplían con un artículo separado al que titulan Rivera sigue a la cabeza en valoración de líderes. Luego nos aclaran que  su imagen se desgasta pero eso no es obstáculo para poner en marcha el concepto Luna de Miel, que anticiparon el sábado. Pequeños desencuentros en la pasión. Y así dicen:

Aun así se consolida la certidumbre de que Albert Rivera, y con él su partido, vive una auténtica luna de miel con buena parte de la sociedad española, al margen de que le vayan a votar o no.

Rivera ha evolucionado hasta en su imagen. La mayoría se desnuda cuando quiere acceder al poder, él se ha vestido.

rivera.sepia.europapress

Pero volvamos a lo publicado en El País. El flechazo es así. Vas asistiendo a su mirada, a sus cortes de pelo, a su discurso. A cómo evolucionan sus conceptos y, si antes rechazaba intervenir militarmente contra el terrorismo, ahora es el primero en querer meternos en esa guerra con tantas sombras. Le ves con esas ganas de colocar en una caja para guardar en el desván a los golpistas del 36 y sus 40 años de dictadura con todas sus víctimas. Mira, así ya no molestan, no hay que buscar a miles por las cunetas. Le ves en suma tan de derechas, tan ultraliberal, con ese colegueo que usa todo vendedor eficiente, tan aplicado, tan presumiblemente fiel… y te enamoras. “Nunca sabré cómo tu alma ha encendido mi noche, nunca sabré el milagro de amor que ha nacido por ti…

Y así escribe El País en La luna de miel de Rivera:

 “Rivera llega en un momento dulcísimo”, explica Luis Arroyo, sociólogo y presidente de Asesores de Comunicación Pública, que ha visto cómo el candidato de Ciudadanos se imponía al de Podemos en los dos cara a cara que han protagonizado hasta la fecha. “Luna de miel, debate ganado en Salvados a Iglesias, sin mochilas del pasado, entrenado, fresco… El peligro obvio es defraudar las grandes expectativas que hay sobre él”.

Hay quienes sí sabemos en qué viento llegó este querer… Pero nada, a ver si nos casamos o nos cansamos todos…

 

 

 

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