El día de la marmota

“La lucha del hombre contra el poder,

es la lucha de la memoria contra el olvido.»

Milan Kundera

EEUU (Canadá también) celebra hoy una pintoresca tradición: “El día de la marmota”. Famoso por dormir, ese animalillo se supone predice la duración del invierno, según su comportamiento. Aquella película, “ATRAPADO EN EL TIEMPO”, protagonizada por Bill Murray -que en su estreno fue una más-, se ha convertido en símbolo. Con razón. Sin pretenderlo nos sitúa ante la condición humana, que se da permiso con gran benevolencia para olvidar lo que le incomoda. Incluso lo que puede inducirle a un pensamiento crítico, que uf¡ cuesta elabora y, peor aún, compromete. Ciertamente, encuentra entusiastas colaboradores a su misión, en todos aquellos que le dicen, con insistencia, lo que debe y no debe pensar. Como nada nace de la nada -ni el bebé que abre por primera vez los ojos a la luz-, la historia aporta datos imprescindibles para vivir el presente y anticipar, o saber afrontar el futuro.

Uno de los peores defectos españoles es la falta de memoria social. Si, individualmente, hay auténticos genios de la retentiva, como país nos posee la amnesia colectiva. El “día de la marmota” se reproduce una y otra vez, cada amanecer todos se despiertan con la mente virgen a lo vivido la jornada anterior pero con su personalidad inalterable. Sólo el protagonista tiene la oportunidad de rectificar los errores a tenor de la experiencia. Él corre con ventaja, porque los amnésicos cometen una y otra vez los mismos errores. Origen o consecuencia, eslabón de una cadena, la débil memoria colectiva de los españoles ocasiona muchos problemas al cuerpo social. Sin ese vital elemento, España no puede basarse en la información de su Historia, para elaborarla, asimilarla, y decidir en consecuencia.

EL FRANQUISMO

Mal que le pese a Mayor Oreja -nuestro más votado representante en Europa-, el franquismo no fue una etapa “de extraordinaria placidez”. No es opinable. Ahí están los hechos. Además de perder el tren del progreso, y obviando -que es mucho obviar-  algunas minucias como encarcelamientos, torturas y asesinatos, sólo quien compartiera el ideario de la dictadura podía sentirse a gusto cuando cualquiera se veía obligado a quejarse en voz baja no fuera a escucharle “alguien” y lo pagase caro. Ésa es la sensación más latente de mi niñez. Amén de otras peores.

ADOLFO SUÁREZ

Adolfo Suárez es hoy la figura mitificada de la modélica transición. No creo que ningún presidente haya sido crucificado de tal manera por ajenos y propios. Y una transición negociada bajo la bota de los vencedores tiene poco de modélica. Aún la pagamos. España es el único país –repúblicas bananeras incluidas- que ha dejado impune un golpe de Estado y una dictadura de 4 décadas. Y eso se nota. Aún se habla de paridad de bandos cuando uno fue el que se levantó en armas contra el pueblo español, y lo machacó durante 40 años.

FELIPE GONZÁLEZ

Felipe Gonzáles modernizó España. Hizo universales y gratuitas, sanidad y enseñanza. Firmó nuestra entrada en Europa. Hoy, hasta la derecha se rinde a su brillantez, le añoran. Olvidan, olvidamos, que le montaron un complot –confesado por sus autores (los de siempre Ansón, Pedro J., Losantos)- para echarle del poder. Y que, coherentes, muchos progresistas le dieron la espalda por la corrupción que acompañó el final de su mandato.

JOSÉ MARÍA AZNAR

 Si alguna vez me sentido incómoda por ser española –además de con Franco-, ha sido con Aznar. Y sus gobiernos. Emoción basada en hechos: su servil apoyo a la infame guerra de Irak que, además, lejos de erradicar el terrorismo, ha convertido al país en su Universidad cualificada. Blair, el laborista híbrido, –inmerso en críticas que le invalidan– anda dando cuentas por ello en el Parlamento. Aznar da… conferencias remuneradas. Añadamos la consolidación de los contratos laborales basura y privatizaciones de empresas públicas. Así engroso las cuentas del Estado hasta yo que soy “de letras”, sólo que él, al mismo tiempo, mermó el precario gasto social español y no tocó el tercermundista salario mínimo. Su ley del suelo, jaleada por Rajoy -el futuro presidente si alguien no lo remedia, alguno de los suyos incluso-, sopló la burbuja inmobiliaria hasta asfixiarnos. Tampoco es opinable, los datos lo atestiguan. La manipulación de los terribles atentados del 11 M –solo o “en compañía de otros” (medios informativos)- le costó el gobierno al PP pero ningún país serio hubiera pasado por alto tamaño ataque a la democracia, al que se añadieron las insidias para buscar réditos electorales –y económicos y de poder en el caso de los medios implicados- con el terrorismo de ETA.

JOSÉ LUÍS RODRÍGUEZ ZAPATERO

Zapatero ha emprendido una senda suicida, tras la buena gestión de su primer mandato. Apacigüen las risas los desmemoriados, también están ahí los datos. Llegó una crisis mundial. Explotó la burbuja española. Le llueven los enanos y, en lugar de calzarlos, da palmadas al aire. Se ha lanzado en plancha a improvisar por reacción a las críticas. Rectifica en horas lo que anuncia con precipitación. Los medios internacionales que azuza en buena medida la derecha (Murdoch/Aznar a la cabeza) le machacan. Y Obama le da plantón en su cita europea. Imperdonable. Realmente. ¿No hay un Moratinos que cesar? ¿No hay algo que hacer muy contudente en muchos terrenos?

«EL SISTEMA»

Las recetas están claras. Lo decimos todos los días en todas partes. En este blog también, en sus lúcidos y documentados comentarios. El FMI que manda reducir los insultantemente precarios sueldos españoles y las pensiones, mientras los ricos incrementan con obscenidad comparativa sus beneficios; los “mercados” que piden rebajar los salarios y las pensiones, los medios informativos que vapulean interesadamente, son los patrones de “el sistema”. Y, “el sistema”, tolera pocas bromas. Hay unos pocos que se juegan mucha pasta.

EL PP ACTUAL

El PP sube en las encuestas. Con los Gürtell, espías, nepotismos, cacicadas, despilfarros y manipulaciones.  Con su realidad administrativa frente a lo que predican.Con la desfachatez de la que hacen gala algunos de sus más prominentes líderes  Con esas damas de hierro que ofenden la inteligencia y el decoro ético. Con ese gran economista, resoluto, que cumple lo que promete, definido, brillante donde los haya, propagador incansable de los refranes de hace un siglo en su lenguaje actual  por toda forma de cultura. Con la mugre franquista que aún tiene enquistada en sus filas.

ESPAÑA Y NOSOTROS

Aguirre dice que Zapatero no reduce el paro, cuando ella tiene competencias en la creación de empleo en Madrid. Por cierto ¿el paro lo crea un gobierno con escasas empresas públicas -ya sabemos que Aznar las liquidó para entregarlas a cercanas manos privadas-… o los empresarios?

El escándalo de este país a todos los niveles deja perplejo al más avisado. Y la culpa… ¿es sólo de Zapatero? ZP se merece un varapalo. Vamos a castigarlo. Para que se fastidie el Prior me quedo sin cenar. Pero el Prior sí ha perdido el rumbo. ¿Qué hacemos?

Creo que solo Bill Murray tiene la respuesta.

Prejubilados con 15 años de anticipación

Hoy he conseguido no despertarme hasta pasadas las 8,30. Tiene maldita gracia que, ahora que podría dormir cuanto quisiera, suela amanecer con las gallinas, mucho más pronto que antes. He tomado un café mientras charlaba con mi hijo sobre si es más efectivo para cualquier audiencia dar pinceladas impresionistas sobre los temas o hacerles zambullirse en profundos estudios sistemáticos. Me inclino por lo primero, mientras él piensa que ambos parámetros son imprescindibles, el primero quizás como reclamo del segundo. Son las diez de la mañana y ya he ojeado –en Internet por supuesto- todos los periódicos y blogs que me interesan. El catarro –que ayer dio una tregua- se recrudece, no será día para grandes alharacas por tanto. Esfuerzos físicos, los mínimos. Pero me quedan unas 15 horas para volver a acostarme. Por fortuna, me atraen muchas actividades, sugerentes intereses, pero son muchas horas y muchos días: vivo en un fin de semana perpetuo.

Hace dos años que no trabajo, cuando lo había hecho (dejando el colegio y compaginando estudio y ejercicio laboral) desde los 13. Cada día, como todos mis excompañeros prejubilados de RTVE, encendemos velas de agradecimiento a quien nos parece porque nuestro Expediente de Regulación de Empleo nos asegura un pago digno hasta, por cierto, los 65 años. Ventaja que no posee buena parte de la población activa de España hoy en paro. 4.365.500 personas según precisamente la EPA. Nosotros somos unos privilegiados. Cierto que nuestro ERE se propuso a conciencia cortarnos las alas y cercenar nuestra libertad de expresión, pero eso solo nos preocupa a unos pocos que queremos seguir vivos y ejercer el periodismo.

Entre los emails matutinos una cadena de los afectados por el ERE aglutinados en Descartes. La RTVE que nos obligaron a dejar por ser mayores de 52 años vive jornadas de huelgas y protestas. Tampoco trabajan. Se quejan de que lo hacen las productoras. Zapatero logró la cuadratura del círculo al desmantelar la televisión pública estatal, en aras de una “pluralidad” que –por esos malditos juegos del negocio, vaya por dios- se va a resumir en que copen la televisión generalista española los dos grandes emporios privados del principio: Antena 3 y Telecinco. Las apuestas diversificadoras del Gobierno han quedado engullidas por estas dos marcas, con el beneplácito de las absorbidas… y sus consiguientes beneficios.

Mis antiguos compañeros se atribuyen o reparten culpas o halagos por lo que no hicieron o hicieron para evitar este desaguisado (el definitivo en una larga historia de despropósitos). “Envidiables luchadores de causas pérdidas” algunos, leo, siempre que nos atañan de lejos y nos juguemos poco en el envite. Gran parte de ellos me han decepcionado profundamente en su aquiscencia al robo a mano vista de la asociación europea que los propuse para llenar huecos, y por su infinita mediocridad. Quizás es que tenemos mucho tiempo libre. En el campo de batalla profesional -algunos- éramos menos mezquinos, y casi todos menos susceptibles.

El Gobierno va a prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años. A nosotros nos han enviado a matar moscas en verano y contarlas en invierno a los 52. ¿Hay quien entienda esa incongruencia? Grandes medios informativos están siguiendo la misma política: la experiencia sobra. Cuando se trata de controlar la opinión pública para el objetivo adocenador, saber cómo se le capea por puro ejercicio prolongado del toreo mediático, resulta peligroso.

Una amiga, enfermera y de izquierdas, soñaba con dejar su duro trabajo a los 65, el horizonte se aleja dos años más. Los prejubilados habremos de batallar por esos dos años de pagos que hoy quedan en el limbo. Pero, sobre todo, se prolonga la búsqueda de un empleo (que nadie da ya a los “mayores”, por otro lado). Vergara hoy lo sintetiza a la perfección:

El 50% de la población no estará en edad de trabajar en 2049. Y por muchos coches y pisos, y camisetas, y bolsos e ipads e ipods que se inventen para vender, las grandes fortunas se logran especulando con el aire de productos financieros, sin fabricar nada. Llegará el momento en el que la mayor parte de la población esté parada y con medios económicos menguados o inexistentes. ¿Quién la mantendrá? ¿Los jóvenes mileuristas hipotecados? La medida de prolongar la edad de jubilación no parece tener otro objetivo que retrasar en dos años el pago de pensiones. Hace más de una década que se viene oyendo que “peligran”. Y observé un síntoma claro: las grandes fortunas invierten en empresas que facilitan fondos de pensiones… privados. ¿Quién comprará sin dinero? Felipe Gonzáles vaticina una nueva crisis económica mundial para dentro de 5 años.

  ¿Cómo se puede compaginar que falte empleo y se prolongue la edad de jubilación? ¿Cómo que haya que trabajar hasta los 67 mientras se manda a casa a gente con 52 e incluso menos? ¿Cómo que nos aboquen a comprar lo que no necesitamos si no van a dotarnos de medios para pagarlo?

Políticas de bombero apagafuegos. ¿Lo harán mejor esos grandes economistas como Rajoy o Montoro? ¿Quizás Aguirre, la máquina de privatizar? ¿Tal vez Rato que huyó por piernas del FMI en el umbral de la crisis que no se generó en un día y que hoy gestiona ya Cajamadrid con unos cuantos políticos de todo signo que se han repartido el cortijo?

Pues casi son las 11, una hora menos a tener que llenar. Y a lo largo del día vuestros comentarios, y el twitter. No sabéis cuánto os lo agradezco. Las palabras escritas no son nada sin lectores. A menudo me pregunto por la diferencia de estar en el paro con posibilidades laborales –aunque sean remotas- y vivir una prejubilación. Es la que media entre un futuro dudoso y uno cierto. Hay poco más allá de la vejez prematura impuesta. Dotarse de objetivos siempre, muy probablemente.

Anoté en mi último libro unas palabras que habían pasado inadvertidas (y que estos dias recordaba Isabel Blas en microsiervos): “más reformas, más cambios, no rendirse nunca”. ¿Quién las dijo? José Luís Rodríguez Zapatero, el hoy, abdicado. Siguen siendo válidas como utopía. A mí me sustentan las últimas que me dijo mi padre en su vida consciente, antes de enfilar el último viaje: “no hay que esperar, hay que insistir”. Pues ahí andamos.

Cómo escribir sobre África

 Cuando algo es bueno, es bueno. Nos lo cuenta en su blog Ander Izagirre (Donostia-San Sebastián, 1976), periodista y escritor de viajes. Y procede de un escritor keniano Binyavanga Wainaina. Así que le cedo el espacio encantada, porque me encuentro en completa sintonía con ellos.

«Nunca pongas la imagen de un africano de clase media en la portada de tu libro, ni dentro, a no ser que haya ganado un premio Nobel. Un AK-47, costillas prominentes, pechos desnudos: utiliza éstas. Si tienes que incluir a un africano, asegúrate de que consigues a uno vestido con ropas zulúes o masais.

En tu texto, trata a África como si fuera un solo país. Hace calor y es polvoriento, lleno de praderas onduladas y enormes manadas de animales junto a gentes altas, delgadas, famélicas. También puede ser caluroso y húmedo, con gente muy pequeña que come primates. No te enredes con detalles y descripciones precisas. África es grande: 54 países y 900 millones de personas que están demasiado ocupadas pasando hambre, muriendo, guerreando y emigrando para leer tu libro. (…)

Asegúrate de que muestras cómo los africanos tienen la música y el ritmo profundamente arraigados en sus almas y comen cosas que ningún otro humano come. No menciones el arroz, la ternera o el trigo; el cerebro de mono es el preferido en la cocina africana, junto a la cabra, la serpiente, los gusanos, las larvas y todo tipo de carne de caza. En tu texto, muestra cómo fuiste capaz de comer dicha carne sin estremecerte y, por supuesto, describe cómo aprendiste a apreciarlo, porque África te importa.

Temas tabú: escenas ordinarias de la vida cotidiana, amor entre africanos, referencia a escritores africanos o intelectuales, la mención de niños que van al colegio y no sufren virus ni ébola ni mutilación genital femenina. (…)

Entre los personajes no puede faltar la África Hambrienta, que vaga por el campo de refugiados prácticamente desnuda y espera la benevolencia de Occidente. Sus hijos tienen moscas alrededor de los ojos y tripas hinchadas. Sus pechos están planos y vacíos. Debe aparecer como una mujer completamente indefensa. No debe tener ni pasado ni historia; estas pequeñas diversiones arruinan el dramatismo del momento. Los gemidos y las quejas son buenos. Nunca debe contar nada acerca de ella misma, excepto para hablar de su (indescriptible) sufrimiento.(…)

Estos personajes deben revolotear alrededor de tu héroe principal, sirviendo para su lucimiento personal. Tu héroe puede enseñarles, bañarlos, alimentarlos; lleva a cuestas montones de niños y ha visto de cerca la Muerte. (…)

Describe en detalle los pechos desnudos (jóvenes, viejos, recientemente violados, grandes, pequeños) o genitales mutilados. O cualquier tipo de genitales. Y cadáveres. O, mejor, cadáveres desnudos. Especialmente, cadáveres desnudos pudriéndose».

Y aquí, el artículo completo, no le sobra una coma. El final es redondo.

El ombligo del mundo

Me vais a perdonar el autobombing. Microsiervos (con crítica de Isabel Blas) habla hoy de mi último libro “España, ombligo del mundo”. Será difícil encontrarlo en el vertiginoso e interesando mundo del mercado editorial, pero sí es cierto que quiero seguir manteniendo el mensaje: otro mundo es posible y nosotros podemos lograrlo.

Algunas cosas de las que dice Isabel y que agradezco:

«Al lado mismo de datos con cifras, porcentajes o precios que revelan un exhaustivo trabajo de investigación sobre la materia de que habla aparecen los comentarios, críticos e incisivos, según señala la propia sinopsis del libro, que indican una personalidad autónoma, una mente libre, una mujer que escribe lo que ve, en lo que cree y nos lo cuenta con ejemplos didácticos pero divertidos, irónicos pero rigurosos, y todo con una prosa rápida y sugerente, la que maneja una periodista que, desde hace años, siempre nos sorprendió —y muchas veces nos embelesó— con sus reportajes en Informe semanal o sus crónicas en El País durante una transición que todos vivimos con el corazón encogido por ver si era posible que apareciera en el horizonte esa «sangre» y ese «oxigeno» que Rosa María Artal dice que nos formó a través del ombligo.

Y sí que llegaron, pero no exentos de virus y bacterias, bichillos, por otra parte, que no asustan a nuestra autora. Ella misma nos da las claves del futuro al final de su libro con palabras como «reformas», «cambios», «no rendirse», «insistir». «España para empezar, el mundo para seguir andando»: una de las más bellas frases que se pueden leer».

Entre la cadena perpetua y las montañas azules

Las Montañas azules (Katoomba, Australia) Foto: JA Rodríguez

Son las montañas azules. Están en Australia. Me han llegado en un correo de mi querido amigo José Antonio Rodríguez. Lleva ya más de dos años dando su vuelta al mundo. Ahora está en las antípodas. Prometedora sugerencia para el tiempo que nos ha tocado vivir. Cadena perpetua -¿para cuando pena de muerte?-, vapuleo al inmigrante, machismo vigoroso y orgulloso de sí mismo, el involucionismo vuelve a abrirse paso en nuestra sociedad, pese a las amargas huellas que ha dejado en la historia.

 Os voy a contar una historia que la que conozco algunos detalles por encima del común de la audiencia. Año 2003. Acababa de conseguir regresar a mi adorado Informe Semanal. Me encargan hacer un reportaje sobre el asesinato de Sandra Palo, concretamente al hilo de la vista del juicio.

 Sandra tenía 22 años, y un accidente en el coche familiar le habia ocasionado pérdida de masa encefálica y una disminución de su capacidad intelectual del 53%. La mayor de 3 hermanos en una familia que habita en el barrio de Getafe (Madrid), en un quinto piso sin ascensor. Rubia, 178 de estatura. Sale a una discoteca «light» con su novio y un amigo del centro ocupacional donde trabajan. Al regresar, a las 11 de la noche, pierde el metro en la Plaza Elíptica. Preocupada de llegar tarde a casa, emprende la marcha por la carretera.

Un coche con 4 chicos, 3 de ellos menores, se cruzan en su camino. Se va a cometer uno de los crímenes más terribles de los que tengo conocimiento. Varios: violación múltiple, atropello reiterado con el coche (hasta 10 veces pasaron por encima de ella), y quemarla viva con gasolina. No cabe mayor sadismo. Ningún animal actuaría así.  El amigo discapacitado, al que han echado los agresores, llama a la madre de Sandra y le dice que «si acaso ven que no llega, hagan algo».

 En esa casa de Getafe la vida quedará truncada para siempre. Todos podemos entender la lucha de los padres, esa amargura e impotencia que va a acompañarles el resto de sus días. De todo mi desgarro por lo inevitable, me lamento sobre todo por el único que allí aún puede salvarse: el hermano pequeño obligado a vivir en el más dramático ambiente. Se corta con tijeras la amargura que flota en el aire. Con toda razón. Más no cabe.

Detenidos los ya autorers convictos, vemos que uno tiene 18 años, pero los otros no alcanzan la mayoría de edad: 17, 16 y 14 (El Rafita),en el momento de los hechos. La condena para estos últimos es la que pide el fiscal; 8 años de internamiento y otros 5 de vigilancia en los primeros. Para el más joven 4 años de internamiento y 3 de libertad vigilada. Es el máximo que permite la ley de responsabilidad jurídica del menor.

Es imprescindible saber quiénes son estos chicos. Nos dirigimos a uno de los barrios de origen y en el que operaba la llamada “banda del chupete”, a la que pertenecían los encausados. Jamás hubiera creído que existiera semejante lugar en el centro de Madrid, se encuentra cerca del estadio Vicente Calderón. Son viviendas de realojo y de protección oficial. Nos alertan de que no entremos por sus calles. Taxistas para urgencias y repartidores de tele-pizza sólo llegan hasta la entrada. Lo hacemos, a pesar de no estar en guerra alguna que nos pueda dar réditos. Más aún, mandando el PP en España, en Madrid y en TVE, no encuentro demasiadas facilidades del director del programa más que para dar más una pincelada del barrio. Estas son algunas respuestas de los vecinos. “Hay de todo lo que pasa es que no voy a hablar claro”… “Uno está metido en la tienda y no ve lo que hay”, ”yo tengo bastante con mi vida, tengo dos hijos presos en Navalcarnero por la droga, y bueno, pues gracias a dios están bien allí, los veo muy bien esperamos que quiera dios que salgan curados”, “¿los menores?, la mitad de ellos no van al colegio… No van… andan sueltos por la calle…”

La «banda del chupete» acumula 700 denuncias en el momento de asesinar a Sandra Palo. Entre los encausados por este hecho uno tiene 26 asuntos pendientes de tramitación, otro 17 y el menor de 14 años (El Rafita) ya lleva 8. Por este juicio dos han sido defendidos por abogados de oficio y a uno de ellos no le han ido a ver los padres en todo el proceso. El progenitor del tercero, apoya a su hijo, quiere que pague por lo hecho y ha contratado para él una abogada. Confesó y facilitó la detención de sus compinches. Ha sufrido amenazas.

 Emilia Zaballos, su abogada, nos dice: “el apoyo del padre lo ha tenido, pero el desarraigo es muy grande, la familia se ha desestructurado varias veces, el padre ha contraído varios matrimonios con los que ha tenido diferentes hijos… En cuanto a la educación, es un niño que carece de ella en todos los aspectos. Es deficitaria tanto en su formación a nivel educacional, a nivel de principios éticos, morales. Es un niño que bueno…su nivel de autoestima es bajísimo, es prácticamente analfabeto, es un niño que le cuesta muchísimo poder leer y escribir, es un niño que incluso los hábitos de higiene los tiene poco arraigados”.

Analizando con los expertos la Ley del Menor vemos que es similar a la que rige en Europa. El problema es que se hacen leyes pero no se les dota  del suficiente apoyo presupuestario. Lo mismo que a los centros de reinserción. El famoso Rafita estaba encausado por 8 delitos a los 14 años y, como a todos los demás, no le había ocurrido nada. No se habían tramitado. A los 14 años había experimentado que sus acciones quedaban impunes. No hay tiempo. No hay –o había- dinero. En lo tocante a la justicia poco parece haberse avanzado. El defensor del menor de la Comunidad de Madrid decía estos días que los centros funcionan mejor y logran buenos resultados en general. No lo he comprobado.

Tampoco hay medios, evidentemente, para hacer efectiva la disposición de libertad condicional vigilada. Cuesta dinero poner a alguien detrás de él, con sus turnos, para ver qué hace (no hablemos ya de recuperarle, aunque tiene ya 21 años). Es mucho más barato y efectivo, hablar y pedir la cadena perpetua. Ese vaquero del oeste que llevamos dentro se siente mucho más satisfecho descerrajando tiros en la calle solitaria.

¿Necesito preguntar todo lo que estos datos suscitan? ¿A qué nos aboca la sociedad que hemos creado o hemos dejado que nos creen?

Australia. Las antípodas. Las maravillosas montañas azules.

Respirar por las heridas del feminismo

Alertaba algún miembro de la Administración hace poco sobre un movimiento que niega la desigualdad de la mujer, citando varios ejemplos. Dentro de la involución generalizada que vive la sociedad mundial y la española en particular, parece probada la existencia de una corriente que intenta la contrarreforma machista utilizando múltiples vías. Destacar, por ejemplo, la violencia de género de mujeres contra hombres, cuando las cifras atestiguan la disparidad de porcentajes en la misma condenable actitud. Otra vía es ridiculizar jocosamente las pretensiones de igualdad. De ahí nace el neologismo “feminazis” que ha cosechado tanto éxito.

La frase con la que titulo este artículo –respirar por las heridas del feminismo- es otra de las muletillas usadas por ese sector. Malo eso de las heridas ¿no?, indica la existencia de una agresión. ¿Y quien la inflige? ¿Quién insulta y desautoriza a una mujer por opinar? En poco estiman la larga serie de atropellos sufridos por las mujeres de mucha mayor entidad y consistencia.

Lo realmente curioso es que me metan a mí en ese saco. Por ninguna razón en concreto –quizás sólo porque me gustan poco las etiquetas-, jamás me he englobado en el concepto feminismo. En nada lo desdeño. El machismo afirma la superioridad del hombre sobre la mujer, mientras el feminismo aspira a la igualdad. El machismo es agresivo y el feminismo no. Durante mucho tiempo ha sido defensivo y constructivo. Pero siempre he preferido denominarme “mujer”, que no es poco. Esta tribuna en El País, va a hacer ya 2 años, concluía con una frase de Gioconda Belli, llamando a aunar esfuerzos. Os recomiendo el poema completo: Nueva tesis feminista. Más aún, también he criticado –“Ellas según Ellos”, Espejo de Tinta, 2005- cómo muchas mujeres poderosas lo son copiando el roll masculino. Y citaba el caso de diputadas británicas que se inyectaban testosterona para ser más combativas en el Parlamento –eso afortunadamente parece que empieza a cambiar y se ven mujeres sin testículos en puestos destacados-. Mi sangre no me pide testosterona más que en el partner amoroso, me siento muy orgullosa de ser mujer.

Sobre el periodismo tengo las ideas muy claras -ojalá fuera así en todo-, le he dedicado gran parte de mi vida. No existe controversia alguna en ese punto con otro periodista con el que algunos se han empeñado en enfrentarme (de esa forma excluyente y maniqueísta tan primitiva). En una lista que fuera de los deleznables a los que valoro, no ocuparía en modo alguno un puesto destacado. Al fin y al cabo fue precursor de un tipo de periodismo que hoy hace furor y que, como todas las copias, ha degenerado en caricatura. Sí creo en cambio que la corriente neomachista lo ha tomado como uno de sus líderes. O inventó, o usa con profusión, el término “feminazi”. Y eso ya me parece suficiente para criticarle. Nazi = fascista, imperialista, totalitario, genocida.

El machismo visceral –del que participan muchas mujeres- sigue entendiendo la vida como una carrera de fuerzas físicas, de valor… de hombría. Los periodistas no somos toreros, no tenemos que acreditar -por divertir al personal- que nos jugamos la vida en cada acto profesional (aunque muchas veces lo hagamos y ni siquiera en los momentos que parecen más propicios par ello). Eso no es periodismo, sino espectáculo (ficción más que hechos). Como decía Piezas en el post anterior, «la culpa la tiene Hollywood«. Y no sólo el cine, sino la infantilización de la sociedad. Ha sido abocada a ello. Le machacan cada día para dirigirle como en “1984” de Orwell, y algunas otras obras anticipatorias. Parecería que ya no sabe protegerse del frío o del calor si en la tele no le dicen cómo. Así son manipulables, así compran más y sostienen el sistema. Pero hay que entretenerles para disipar atisbos de pensamiento crítico. Muchos insistimos, desde hace tiempo, en que el periodismo se ha vuelto espectáculo. Y precisa tiros, riesgo, niños destrozados bajo escombros, cuando, como bien decía «aparejaabierta» en el blog, miles mueren a diario de hambre sin que nadie les eche un ojo, ni una lágrima. Siempre trivialización: pensar no conviene al sistema.

    Hoy, un artículo titulado “Un mundo de mujeres” de la escritora Monika Zgustova, tras citar muchos logros en los que la mujer está superando al hombre, decía que ya no necesitamos muletas (eufemismo de apoyo, porque cojas estamos pocas). Feliz mundo en el que vive que parece ignorar los gravísimos problemas de nuestro género en el Tercer Mundo –ése que ocupa dos tercios de la Humanidad-, y aún en el desarrollado. Sobre la dignidad y derechos de las mujeres sólo escribimos, hablamos, hacemos –en porcentaje abrumador- las propias mujeres, es hora de que se apunten también los hombres. Sin efectos especiales, sin heridas de ningún tipo, en el día a día que comienza por el respeto y el conocimiento y reconocimiento de la realidad.

Reporteros de guerra, de diseño y de los otros

Jacobo G. García, enviado especial de El Mundo a Haití, plantea hoy un curioso debate de mayor trascendencia de la que parece. En un artículo titulado “Periodistas ¿o hijos de papá?” se plantea algunas de estas cuestiones: “¿Se puede llegar a un terremoto con maleta de ruedas? Sí. ¿Puede una revista que dedica su última portada a los maquillajes más sorprendentes y a las joyas que vienen para este año enviar a un periodista para la cobertura? Sí. ¿Puede llegar alguien a la zona más devastada del planeta sin agua, comida ni un teléfono en condiciones? Sí. ¿Puede la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) llevar a más de veinte periodistas dentro de un avión de emergencias? Sí. ¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí, y ¿puede el ministro de Exteriores buscarles casa a todos los periodistas para que trabajen con «plena seguridad» cuando sólo ayer hubo tres réplicas y ni la policía ha sido capaz hasta ahora de tomar el control de las calles? Sí, y no sólo eso si no que Juan Pablo De Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica, tuvo que perder un día entero en cumplir la orden del ministro, en medio de un desastre de estas dimensiones. Y además de todo eso incluyan ustedes a una estrella de la televisión nacional convertida en la mayor mosca cojonera de cuantos han pasado por ahí”.

En efecto, no he dejado de preguntarme estos días qué diablos hacían tantos periodistas en Haití. Es algo que suele sorprenderme con frecuencia ¿de verdad hacen falta tantas versiones distintas del mismo hecho que, por cierto, terminan siendo tan sumamente parecidas? Por ejemplo, Haití no es sólo Puerto Príncipe. Me pareció encomiable por tanto ver a Antonio Parreño, de TVE, salir a informar al menos sobre un barrio del extrarradio. Esa multitud de periodistas, nos brinda sin embargo la posibilidad de hacer un ejercicio de percepción psicológica. Distinguimos entre la multitud a los carroñeros, a los serios y más discretos, e incluso a quien va allá a lucirse, haciendo una información, trivial, manipulada y errónea, pero, a ser posible, desde la retaguardia de la República Dominicana no vaya a ser que el polvo contamine el look neoyorquino. El universo de los periodistas es una fauna muy interesante de analizar.

El artículo de El Mundo que, comenzaba tan acertadamente, concluye en tópico, según mi criterio. Remite a un texto del inefable Arturo Pérez Reverte (rambito, como le llamábamos en TVE). En él se mitifica –por simular trivializarlo- el papel de un cierto periodismo que venía a ser englobado en el epígrafe “reporteros de guerra”. Osado, macho, matón, que (aparentemente), se arriesga sin motivo, desapegado de la vida por mor de la información ¿sí? Resulta curioso que Pérez Reverte vilipendiara en uno de sus libros a Ángela Rodicio –“la niña Rodicio”, la llamaba- que, sin dar un ruido mediático, se plantó en Bagdad en la primera guerra del Golfo (junto a sus compañeros tras la cámara que siempre permanecen ocultos al público). Ahí sí que se hacían necesarios… «un par de coj…»

Ni lo uno ni lo otro. Ni la maleta de Vuitton para ir a un terremoto, ni la granada en la boca… cuando está delante la cámara. Cada año mueren periodistas por informar, o son secuestrados, censurados, agredidos. Éstos son los datos de 2009, por ejemplo (Y no deberían ser gajes del oficio como afirma Pérez Reverte). Apenas habremos sabido de ellos, pero han sufrido en su integridad la mala costumbre de matar al mensajero. Y ésa es una realidad que coexiste con otras.

La de periodista -con la de profesional de la justicia- es la profesión menos valorada por los españoles. Pagamos el ser reconocidos por la baba y la mierda que flota en la superficie del saco en el que todos entramos. La audiencia considera “periodistas” a los cotillas que husmean en los fluidos vitales, y, también, a los carroñeros, a los frívolos y a los artistas circenses de la pretendida información seria. Y hay una labor mucho más fecunda de hormiga en el día a día.

Existen nuevas generaciones de periodistas en las que todavía late el espíritu de la información como servicio a la sociedad. Quizás soñaron también con ser reporteros “de guerra” (aunque ya para muchos  aspirantes el ideal sea el “periodismo” rosa, que da más dinero y notoriedad, o mejor, más notoriedad y por tanto más dinero). A muchos periodistas genuinos, la masificación y los intereses empresariales les abocan a no poder abrir la boca en las declaraciones de los políticos que no quieren contestar (mal llamadas “ruedas de prensa”), a tratar de horadar cada día un hueco en el cemento con un mensaje que cale en los destinatarios, tratando de que sean más libres.

Sí, las noticias sobre Haití han vuelto a demostrar que quizás hay demasiados periodistas, como hay demasiados comerciantes, fabricantes de coches y de ropa. En todo caso, habrá que usar periscopio para guiarse en las turbias aguas de la superabundancia indiscriminada, porque, en ese mar revuelto, sigue habiendo donde informarse.

Actualización:

 LOS ARTÍCULOS QUE NO GUSTAN AL EMBAJADOR DE ISRAEL EN ESPAÑA

    Descendiendo a la práctica. El periodismo profundo y responsable encuentra muchas trabas. Javier Valenzuela escribió, el sábado día 16, una Cuarta Página en El País -periódico en el que trabaja-, con un serio análisis que tituló «Al Qaeda domina los tiempos».  Su contenido mereció una respuesta de réplica del Embajador de Israel en España. El texto de Javier no podía ser más preciso y mesurado. Como es habitual en él, periodista comprometido, además de un ser humano generoso y solidario. El diplomático, sin embargo, le acusó de escribir cosas que no había escrito. Hizo extensiva la crítica a Sami Naïr por otro artículo que tampoco le gustó. El sí pudo responder. Javier Valenzuela no, lo prohíben las normas que rigen en su diario al respecto, salvo en su blog personal (habitualmente enlazado en el mío).

 Vaya mi apoyo a Javier y, sobre todo, la difusión de los textos a los que aludo. Con ellos sobran los comentarios.  El problema es que molestar a los poderosos, termina por crear conflictos. Así que no os extrañe que muchos periodistas opten por otros caminos, como hablábamos más arriba.

*Para noticias y comentarios cortos, visita el twitter 🙂

El paro, la madre del cordero

A punto de cumplir un año en el cargo, Obama ha perdido 20 puntos de popularidad. Los periodistas nos cuentan que, aunque la recesión se está deteniendo, “todavía no se ha traducido en una creación de empleo”. Zapatero es el presidente que “más parados tiene de toda la UE”, repiten también machaconamente. Él solito creó la burbuja inmobiliaria española casi cuando iniciaba su estrellato político en la oposición al gobierno del PP, cuya ley de liberalización del suelo abrió la barra libre de las construcciones anárquicas –que, por demás, llevaban ya su tiempo de alegre festejo-. Por cierto, gracias al paisaje que nos han dejado, cada vez vienen menos veraneantes extranjeros. La burbuja turística que anuncio desde hace tiempo, también será culpa de Zapatero, quien –pico, pala, grúa y hormigonera- se construyó en sus ratos libres, esa desastrosa mole de cemento que cubre nuestras playas.

A lo que íbamos ¿Pueden Obama y Zapatero empleo? Si dispusieran de empresas estatales sí podrían hacerlo, pero dependen de otros. De un diseño económico cuyo cambio nadie se atreve a afrontar. Vamos, no “figura en las agendas” siquiera.

Mientras el periodismo oficial vende una versión, los estudiosos de la economía buscan brechas mediáticas para alertarnos. Veamos, el capitalismo sufre crisis de vez en cuando. Pero, oh maravilla, en la recuperación de cada una de ellas se reduce prácticamente a la mitad la creación de empleo y, también, el poder adquisitivo de la mayoría. Y ¿os lo podéis creer? Los beneficios empresariales aumentan. Quien mejor lo cuenta es el profesor Viçens Navarro, de cuyo reciente artículo en Público -al que he remitido varias veces-, destaco este dato:  «los beneficios empresariales, que habían subido un 7,4% al año durante el periodo 1950-1975, se incrementaron sustancialmente, alcanzando un 10,8% durante el periodo 2001-2007». (Antes ha dado las cifras de la destrucción de empleo).

¿Qué ocurre cuando “las rentas del trabajo disminuyen” y no se “reactiva el empleo”? ¿Qué ocurre cuando disponemos de menos dinero para vivir y un gran número de trabajadores se encuentra en paro? Que disminuye la demanda, el consumo. Y eso tiene sus consecuencias: “la ralentización de la demanda ha contribuido a la baja producción de empleo y al decrecimiento de la economía llamada productiva (es decir la economía donde se producen y distribuyen bienes de consumo), siendo esta sustituida por la economía especulativa basada en el capital financiero (es decir, en los bancos)”, sigue diciendo Navarro.

¿Qué motivos tenemos para pensar que se ha producido una “inflexión de esta tendencia”? Ni uno. En consecuencia, si cada crisis del sistema capitalista se salda con una menor recuperación del empleo, y un aumento del tráfico “de aire” que enriquece a quien lo practica ¿se va a crear empleo? Pues ni de coña, si me permitís la expresión.

Añadamos en España esa riqueza cultural, tan nuestra, la “picaresca”, que nos lleva a ser los líderes europeos -y a gran distancia- de la economía sumergida. El maestro Enrique Meneses remite a un viejo estudio aquí: “Tenemos casi cuatro millones y para que el número sea más abrumador se niega la existencia de economía sumergida. Hace unos veinte años tuve en mis manos el estudio de un catedrático de sociología, de Salamanca o Valladolid, no recuerdo bien, que señalaba entre un 25 y un 30% de masa laboral que trabajaba fuera del control del gobierno”. Y borda a continuación una reflexión que mejoraría algo las cosas: “La confianza que inspira Gordon Brown no parece alcanzar los tobillos. Descartado el Reino Unido, pasemos a Alemania. Ángela Merkel, presidenta de la Unión Demócrata-Cristiana (CDU), ejemplo favorito de Rajoy y del PP a la hora de echar en cara a ZP no aplicar las fórmulas del mismo capitalismo que ha producido el hundimiento económico mundial, gobierna un país donde el ladrillo ocupa un puesto insignificante y las exportaciones de maquinaria con tecnología de alta calidad y valor añadido es la base de su riqueza. Véanse el número de marcas de automóviles alemanas y compárense con las que tiene la “España de Zapatero”.” (…) “Francia, aunque en menor medida que Alemania, también depende de sus exportaciones industriales y de marcas de automóviles propias. Existen muchas empresas en las que aún manda el gobierno y tiene unos sindicatos super reivindicativos. ¿Liderar la Unión Europea? ¿Quizá la Italia de Berlusconi podría ser la Roma de César?”

Beneficios millonarios para nuestros ricos que apenas pagan impuestos (un 1% las SICAV), negociar con el aire y no con la producción, empresarios que no invierten en futuro. Y unos pocos datos significativos que extraigo de mi libro: “Algunas empresas españolas triunfan fuera –Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos- pero apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92”. Telefónica, Repsol, aquella Argentaria que hoy engrosa el BBVA –a quien tampoco le va mal-. ¿No fue aquello que vendió Aznar? Todos los gobiernos del mundo lo hacían, digamos en justicia. Y, a los pobres que no se dejaban, les obligaba el FMI. Que le pregunten al depauperado Haití cómo la liberalización del comercio, decretada para ellos por el FMI, les situó en casa cereales más baratos estadounidenses -dado que estos estaban subvencionados por su gobierno- que los que producían ellos. Y tuvieron que abandonar los campos y marcharse a la caótica Puerto Príncipe a mal vivir. Y encima con gobernates corruptos.

Con todo, Obama y Zapatero sí pueden hacer algo por crear empleo: empresas públicas bien gestionadas que aporten puestos de trabajo y compitan en el libre mercado. Si el libre mercado es el marco, juguemos en él pero en igualdad de condiciones.

Actualización:

  Y entretanto una nueva constatación de la misería salarial española.

Los ciudadanos necesitamos seguridad

Imagino la cura de humildad de José Blanco, ministro de Fomento español, -aunque, hombre práctico, no parece necesitarla- en su visita a la capital del imperio. “Va a ser inevitable imponer los escáneres en los aeropuertos”. A eso se le llama posibilismo y aceptar la realidad: el consenso de los poderosos así lo quiere. Y a ver si le va a amargar el mandato al Premio Nobel de la Paz un atentado. Hay que asustar a la ciudadanía, y favorecer el negocio de los fabricantes de escáneres, como objetivos añadidos.

Pero el explosivo del nigeriano –utilizado como excusa- no hubiera sido detectado, nos dicen los expertos, por estos aparatos. Subiremos a los aviones humillados tras sentirnos en pelotas ante extraños –y ¡dios mío! ¿Qué haremos con los niños? ¿Les taparemos los ojos en la placa para que no sean reconocidos?-, y no se resolverá el problema. Hay quien apunta al tracto rectal como siguiente paso. En el caso de las mujeres, habrá que hacerlo también vaginal. Y no será suficiente. Pronto, instalarán ecógrafos en los aeropuertos, dando negocio a los médicos que lo practican. Mira, en el caso del Dr.Aguado de Madrid, sería buena cosa, lo merece por buen profesional. Pero no creo yo que acabemos aquí. Alguien puede llevar explosivos ocultos en los pliegues de la columna vertebral, o en los huesos del pie o de las manos. ¿Solución? Resonancias magnéticas. De cuerpo entero. Claro que habrá que ir con 6 horas de anticipación a la terminal aérea.

Llegará un momento, sin embargo, en que las autoridades caerán en la cuenta del ingente número de víctimas que han ocasionado los atentados en metros y ferrocarriles. Así que pondrán en todas las estaciones la correspondiente unidad móvil, con escáner, ecógrafo y resonancia. De paso, pueden detectar dolencias de salud de los ciudadanos.

Pero ¿Quién nos libra de bombazos en El Corte Inglés, en todos los centros comerciales, en todas las tiendas, paseando por la calle? La policía establecerá controles en las vías urbanas y carreteras, similares a las detecciones de alcoholemia, para ver si evitan atentados.

Nosotros seremos muy felices, porque nos sentiremos extraordinariamente seguros. Hasta el día y los días en que veamos, que algo o alguien sigue saltando por los aires por la violencia fanática.

(La actualidad hoy tan intensa que he escrito 6 post, más cortos. Así que siguen 5 más. Ruego atención para ellos, tras el experimento realizado. Lo peor es que me han quedado unas cuantas cosas por comentar. Ah, y probablemente se haya deslizado algún desliz ortográfico, escribir en plan máquina es lo que tiene).

Haití, el caos

Quienes lo conocen hablan de Haiti como de ese infierno que nos han descrito y que no es otra cosa que el caos con las más bajas manifestaciones de la condición humana. Viven allí sin embargo seres humanos cuyas esperanzas va cercenando el tiempo. Varios reportajes de Informe Semanal nos han contado su lucha por la supervivencia. Y aguerridos reporteros regresaban con un nudo en el estómago.

Imbuido de los ideales revolucionarios de su Madre Patria, Haiti se independizó de Francia en 1804. Corrupción, saqueos, terribles dictadores que ni por asomo se ocuparon de la población, han jalonado su historia. Elijo de todo lo leído hoy al respecto, el grito de Juan Jesús Aznárez en El País, el de un periodista de aquellos que no pueden permanecer impasibles.

Cuando casi comenzaba este blog, os conté el urgente master en terremotos que realicé en San Francisco hace 20 años. Entendí que la tierra tiembla más y peor para los pobres que para los ricos. Diría que he eludido parcialmente información e imágenes del Haiti aún más desolado, desde que en la primera noticia se hablo de la magnitud 7,3 en la escala Richter. Era predecible la catástrofe. Punto por punto.

Enviaremos ayuda a Haiti, debemos hacerlo, pero poco más adelante el país más pobre de América volverá a quedarse solo. Con su miseria, con su miedo. Sólo unos pocos abnegados cooperantes y miembros de organismos internacionales seguirán batallando -con absoluta desproporción de medios frente a objetivos- por su gente.