Un paso atrás en la reforma para una RTVE independiente

Roto el consenso en el Senado, la ley para la reforma de RTVE parece encaminarse a mantener hipotecada la televisión pública estatal.  El aumento de la manipulación en los informativos o los nombramientos unilaterales ya mostraban la escasa inquietud del PP por perder su hegemonía en el medio. Y este miércoles su estrategia dio la cara en el Senado. Y reveló qué otros partidos colaboran.

A instancias del PP, la elección del director de RTVE debe ser apoyada por dos tercios del Congreso en primera votación (234 diputados) o por tres quintos en la segunda (210). Y se ha suprimido del texto acordado por consenso en el Congreso que sea “imprescindible el apoyo de cuatro fuerzas parlamentarias”. El PSOE se abstuvo. Ciudadanos verbalizó lo que esto implica: que basta el acuerdo de PP y PSOE para el nombramiento.

El otro cambio significativo cifra en diez el número de miembros del Consejo de Administración. Paritarios, eso sí. En caso de empate, el voto de calidad del director prevalece. Es decir, se le dota de un poder añadido. El portavoz del PSOE, Oscar López, dijo que  la ley daba respuesta a la gubernamentalización de RTVE y lo logrado “no es la solución total, pero es un gran paso”.  Cabe preguntar por qué no es la  solución total, qué lo impide, cuando ya  había un acuerdo mejor en el Congreso. El PSOE niega que haya pactado con el PP e insta a revertir en la Cámara baja las modificaciones la próxima semana cuando se apruebe la ley, sin explicar sus diferentes posturas.

Es verdaderamente notable que los partidos que mantienen a Rajoy en la Moncloa y, como consecuencia, q ue son cómplices de que la radiotelevisión pública sea una vergüenza expresen quejas y resignaciones por lo que está en su mano cambiar. El PP tiene mayoría en el Senado pero no en el Congreso si estos partidos quieren. RTVE no vive una época normal, la tergiversación de los hechos y la servidumbre al PP  llenan páginas en la historia de la desinformación interesada. El Consejo de Informativos no deja de denunciarlas.

Los telediarios ocultan o desdibujan noticias que perjudican al PP, en particular las que les implican en corrupción, según estos informes documentados. Rajoy en la Audiencia Nacional respondiendo en el proceso de la Gürtel se situó detrás del bloque de internacional. Cuando compareció en el Congreso por la misma causa, abrió los informativos resaltando con gran despliegue sus palabras y su imagen sobre las de sus oponentes.  Contabilidad no oficial, llaman los telediarios a la caja B de dinero negro. Inflan las noticias económicas para resaltar la creativa versión del PP sobre el paro, las pensiones o el crecimiento económico, ocultando los factores negativos que cambian el contenido. Han llegado a emitir un ideario del PP –de los que se suelen distribuir para uso interno- como noticia.

Cifuentes declarando por la corrupción del PP en Madrid aparece bajo el rótulo “reafirma su compromiso con la honestidad”. Hacen campaña declarada contra los adversarios del PP, contra Unidos Podemos en particular siempre teñido de venezuelas o relegado en las rondas de opiniones. Las tertulias han agravado sus mensajes. Esta misma semana en “La noche en 24 horas” se sugirió con escaso eufemismo que la alarma por una furgoneta en la Sagrada Familia de Barcelona que emitieron los Mossos era un ardid de campaña por la independencia.

Cuando hay un informativo modélico, como es la 2 Noticias, destituyen al director. Acaba de ocurrir con José Luis Regalado. En el entretenimiento, nos brindan una “Hora Punta” en la que Javier Cárdenas promociona a todo friki investido de experto que encuentra. Esta semana uno aseguró que los huracanes los crea el hombre sembrando productos químicos en las nubes.

No tiene explicación alguna apuntalar al PP en su gestión de la televisión pública. Todo lo contrario, esta etapa maldita debería ser punible. En ella, además, se está ensombreciendo el trabajo de buenos profesionales que han de ejercer su labor en medio de dificultades inadmisibles. TVE desborda bruma desde las pantallas y muchos ciudadanos han dejado de verla. Desentendiéndose de que es suya. Si algunos practicamos a ratos ese esfuerzo, es para saber qué ven los entre 1.700.000 y 2.300.000 espectadores que siguen las distintas ediciones de los telediarios.  Gran parte de ellos no se enteran de hechos que les afectan. Han adquirido una visión distorsionada de la realidad. Con consecuencias. La desinformación está en la base de grandes disfunciones que se engullen.

La información y el ocio están cambiando a ritmo vertiginoso a través de Internet y de las plataformas de vídeo a demanda, pero hay millones de personas que prescinden de estas herramientas. Hace un año el CIS reiteraba que un 51% de los encuestados jamás usa Internet para informarse de política o sociedad. En cambio, el 65% atiende todos los días las noticias en radio o televisión.

RTVE ha tenido dos grandes períodos de independencia. Por consenso de todos los partidos con Fernando Castedo, e Iñaki Gabilondo en los informativos. Unos meses en 1981, agostados por el presidente Calvo Sotelo. Y en la etapa de Zapatero, en particular con la dirección de informativos de Fran Llorente. Por acuerdo de PP y PSOE que sumaban el 77% del electorado. En el resto, y con gobiernos socialistas y conservadores la manipulación fue también estandarte de la Casa, con mayor o menor intensidad.

Vivimos difíciles tiempos para el periodismo. Ostensibles intereses influyen en la información. Una televisión pública que ofrezca, en competencia, el servicio a los ciudadanos y mayor imparcialidad, no se puede conformar con “un paso”.  En la tierra del mal menor tenemos amarga experiencia de problemas enquistados. Es una peligrosa tentación postergar las soluciones necesarias por cuotas pírricas de poder.

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Los desafíos que se ocultan tras las banderas

En la empresa de formación de líderes de mercado apuntaron, quizás, el lema: los partidos del bipartidismo (y sus soportes) son “constitucionalistas”. Gentes de orden –vienen a definirse– que no tuvieron ni el menor reparo en cambiar en tres días de agosto (2011) la Constitución del 78.  En su reforma del artículo 135, consagraron que el pago a los acreedores del Estado “gozaría de prioridad absoluta”, por encima de cualquier necesidad de los ciudadanos. Los “constitucionalistas” de PSOE y PP lo firmaron sin complejos –” muy contento”, Rajoy– y a Albert Rivera que andaba ya en Cataluña con sus Ciudadanos no se le oyó un ruido.

Curiosamente, la Deuda Pública española va desde entonces al galope. El Gobierno del PP la ha incrementado en niveles y ritmo de récord y ya debemos más del 100% del PIB y más de un billón de euros. A pagar, con intereses, por encima de nuestra salud, educación o pensiones, si es el caso. Esto sí que es un desafío. Y conviene recordarlo estos días en los que tanto se abusa del término para circunscribirlo a Cataluña.

Como los más 40.000 millones de euros, según ha dicho el Banco de España, más bien 48.000 con suerte, que se dan por perdidos del rescate bancario. Echen cuentas. Es ese mismo que no nos iba a costar ni un euro a los contribuyentes. Inolvidable la convicción con la que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaríaaseguraba la gran virtud de la “reestructuración bancaria”, sin coste para los ciudadanos. Redondear esta jugada y seguir tan satisfechos sí que es un desafío. Como endosarnos la quiebra de las  autopistas. También sale del erario común pagar las pérdidas a las constructoras privadas, ustedes ya saben.

Y mientras la atención mediática la centraban en Cataluña, el BOE publicaba este miércoles el acuerdo comercial de material militar del Estado español con Arabia Saudí. Sin ninguna consideración a las críticas por su participación en los ataques a Yemen o a la financiación del terrorismo yihadista que se le atribuye. España ha incrementado exponencialmente la venta de armas a la cuestionada monarquía saudí. De 2013 a 2016 le ha vendido armamento por valor de 1.361,42 millones de euros. Más aún, el Gobierno decretaba en el BOE el secreto del acuerdo. Un órdago mayúsculo del que nada dicen los “Constitucionalistas del 135”, ni la mayoría de los medios.

Mientras tanto, los multimillonarios se han duplicado con creces en los últimos cuatro años de la era Rajoy. 549 personas disponen de un patrimonio superior a 30 millones de euros. Ya es salir vencedor de un órdago descomunal que las víctimas de estas políticas acepten como normal el aumento de la desigualdad que les perjudica.

Menos mal que vivimos una “primavera del empleo”, según la ministra Báñez, aunque la contradiga la realidad. Un milagro que cambia un empleo aceptable por cuatro precarios. A cuatro trabajadores, por tanto, que han de vivir con la cuarta parte de un salario.  O que contabiliza como contrato los de 1 semana. Se llama Reforma laboral y es la que manda a la calle a 266.362 personas en un solo día, el 31 de agosto, fin de temporada.  Ya es triunfar en los desafíos que la degradación abismal de trabajo en España cuele y que la delegada del Gobierno en la materia se permita mofarse sin atisbo de pudor.

Se puede hacer de otra manera, como Portugal, pero parece que los “Constitucionalistas del 135” no están por la labor.

Ya hablamos de la inolvidable comparecencia en el Congreso de Rajoy para responder de corrupción sin siquiera nombrarla. Y de su ostensible altanería para dejar bien claro que la oposición susceptible de echarlo por una moción de censura, no lo hará. Y de las cuevas de Alí Baba plagadas de altos cargos del PP que los utilizaron para aprovecharse hasta de sacar tajada de los colegios. Y el triturado de los ordenadores de Bárcenas, de la empresa, como dijo sin sentir mayor vergüenza democrática la vicepresidenta. Ya es desafío presentarse de esta guisa a las urnas y conseguir el gobierno por el apoyo de otros partidos.

No es la única bandera, por cierto, que se usa para tapar el saqueo de la público, la catalana acumula tras de sí la indescriptible y larga rapiña del clan Pujol y la política de comisiones por obra pública que ejecutó la derecha y obvió la izquierda. “Son nuestros ladrones”, ya saben.

A todo esto ayuda la colaboración inquebrantable de algunos medios, en apuros económicos, ideológicos o profesionales. La prensa, radio y televisión en campaña de apoyo de cuanto Rajoy es y representa, junto a sus socios y colaboradores necesarios. Con una televisión pública estatal, RTVE, de auténtico bochorno y que corre el peligro de no cambiar en otro enorme desafío a la lógica.

O esta proliferación del odio ultra, las agresiones y el desequilibrio a la hora de afrontarlos. Las  mujeres están siendo atacadas como en las tribus más cerriles y, las progresistas, en medio de un clamoroso silencio.

Órdago a la grande es echar abajo desde el gobierno que no se corte la luz a usuarios sin recursos como había impuesto el nuevo Ayuntamiento de Valencia.  O rechazar obras de menor costo económico y gran aprovechamiento social como en el de Madrid, ayuntamiento que además ha disminuido la deuda. Por dinero no es. O vender viviendas sociales a fondos buitre y no recibir otra crítica mediática que al acento de una relaxing cup of coffee. O comenzar el curso escolar en la Comunidad de Madrid -y no será la única- con niños en barracones y cientos de ellos desplazados.

La sociedad española tiene ante sí grandes desafíos, sin duda. La comprensión, el diálogo, la altura de miras. Recuperar la sanidad, la educación, la cultura recortadas y preteridas. Aprender a ver, rescatar la dignidad, priorizar la decencia, dejar de engullir la corrupción y la mentira, la hipocresía. Aventar de nuestras vidas la crispación interesada, la desesperanza imbuida. Mientras, los “Constitucionalistas del 135” harían bien en enfrentar el soberano desafío de devolver los derechos mermados a la ciudadanía. Y, junto a los medios, no dar por hecha una miopía generalizada que no sabe ver tras las cortinas de humo.

Las cloacas del periodismo

Empecemos ahondando en misterios insondables de la realidad española. La pensión media subirá 3 euros al año hasta 2022, al incrementarse el mínimo previsto por la reforma del PP que desvinculó las prestaciones al IPC. Lo calculó Airef, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Otros estudios estiman en 200 euros anuales lo que cada pensionista perderá en ese mismo periodo. La franja de edad en la que arrasa el PP en las elecciones es de 60 años en adelante. ¿Cómo es posible que prefieran esa opción que merma su poder adquisitivo? ¿Cómo, viendo que repercute en la ayuda que muchos ancianos prestan a sus hijos y nietos afectados por los recortes, bajos sueldos o directamente el paro atribuibles a las políticas seguidas? Porque creen que otros les dañarían más. Un amplio porcentaje está convencido de ello. Le han convencido de ello. Lo ven tan cierto como que existe el día y la noche.

Un gran número cierra los ojos, además, a la corrupción de su partido favorito. A los daños que causan sus políticas. “Personas de orden”, según se ven, tragan el desorden como quien bebe un refresco. Los valores de la derecha no pueden incluir, honestamente, semejantes desviaciones. Así vemos a religiosas llevar a votar a ancianos seniles con la papeleta cerrada. Son millones los conservadores que se apuntan a una moralidad de fachada, sepulcro blanqueado de nuestros tiempos. El golpe en el pecho y el incienso no pueden tapar el saqueo público. Quieren creer quizás, como les dicen algunos, que “todos lo hacen” aunque sea clamoroso lo que realmente sucede y aunque, en decencia, nunca es una excusa.

Lo cierto es que la labor de los medios de propaganda del PP y del sistema en general –que pasan por ser informativos– constituyen hoy pieza clave de la situación que atravesamos en España. El referéndum celebrado en Venezuela por la oposición a Maduro ha sido ejemplo paradigmático. Ningún país europeo compartió la febril pasión de la prensa oficial española en sus portadas. Ni siquiera en Latinoamérica registró la noticia tal unanimidad. País por país, algunos medios la traían y otros no. La prensa argentina fue la que más espacio le dedicó. Pero no mayoritariamente como aquí. Tiene que tener una explicación, la tiene y es obvia.

Son, de continuo, titulares valorativos, intepretativos, opinativos, editorializados. Una de las primeras reglas del periodismo era, es, que la separación entre información y opinión ha de permanecer nítida. Es la prensa escrita, y las radios en machacona impenitencia, las televisiones, las tertulias en la que no suele faltar el desaprensivo que osa, desde la más acreditada bajeza moral, llamar miserable a la ex magistrada Manuela Carmena, hoy alcaldesa de Madrid por una formación de izquierdas. Y ahí entramos ya en las otras batallas de esta prensa activa en objetivos políticos. Cierra el círculo dominante Catalunya para evidenciar cómo algunos ciudadanos son capaces de engullir que hay votaciones ilegales malas, en Catalunya, y votaciones ilegales ejemplares como en Venezuela.

Cualquier persona con unas mínimas exigencias intelectuales –y éticas– vería la maniobra que ya muestran sin pudor. A toda esa gente que nos “instruye” no les importan ni en lo más mínimo los venezolanos, ni los catalanes, ni –si me apuran– seriamente las víctimas del terrorismo. No tanto como sus réditos políticos.

Pero se encuentran enfrente con esa ciudadanía desactivada capaz de comprar sus discursos, con todas sus comas, entonaciones y frames completos. Bruselas pide más ajustes cuando es clamoroso que las políticas del PP se han ensañado con los españoles para cuadrar sus cifras y encima no lo han logrado. Lean a Claudi Pérez. Con dos dedos de frente en uso, se cotejaría el aumento de la riqueza de los ricos en el mismo tiempo. Hasta la compra de coches de lujo. Sí, somos campeones de la desigualdad.

Y sin embargo millones de personas son capaces de preferir ese paquete a un cambio. Les han hecho temerlo más. Escuchar insultos a la inteligencia como los que despliega Pablo Casado –entre otros– deberían ser una poderosa llamada de alarma. Pero si les funciona con el número suficiente de seres votantes, les basta.

Se observan movimientos de periodistas, activos garantes del sistema y sus corrupciones implícitas entre ellos, abriendo una alternativa al PP que pase por el PSOE y un Podemos moderado. La vieja doctrina del Mal Menor que tanto daño ha hecho a este país. Es evidente que, en el actual estado de la situación, con tales injerencias y dopajes, ese gobierno nominalmente progresista represente la posibilidad más viable.

Un gobierno PSOE/Unidos Podemos debería acometer con urgencia dos medidas esenciales: tratar de rehacer RTVE y replantear las subvenciones y regalías que el gobierno reparte entre su prensa afín con nuestro dinero. Es lo mínimo en aras del derecho a la información e incluso a la libre competencia.

Llama la atención, en cambio, el escaso respeto que siguen mostrando los dirigentes de RTVE a las decisiones del Congreso. Articulado ya que habrá una presidencia por consenso,  ni se han inmutado ante las críticas a la manipulación que despliegan y justifica la urgencia de la medida. Se diría que la han acrecentado. Ese descaro va más allá del “manipula mientras puedas”. No parece que exista el menor temor a perder la batuta. Si ya es difícil recuperar el prestigio demolido de RTVE, en estas condiciones sería su fin. Y el caso es que una radio y televisión públicas rigurosas ofrecerían una opción imprescindible a la ciudadanía.

Cribar las subvenciones para que dejen de ser instrumento político al servicio del que las otorga es medida ineludible para recuperar el derecho a la información. Sería interesante ver los nuevos babeos al surtidor del dinero.

Victoria Prego llamaba desde la Asociación de la Prensa de Madrid a resistir. Desde el servicio a la derecha, loas a distinguidos fiscales, ominosos silencios, hay quienes al parecer se sienten acorralados. No sé qué más pueden solicitar. Hasta el defenestrado director de El Mundo, Pedro Cuartango, dice que hay “ menos libertad de expresión que en la Transición“. Las denuncias de Patricia López de Público por la odisea que se ha visto obligada a padecer al investigar la cloacas del Estado deberían haber suscitado un escándalo. Por no hablar de las denuncias de otros profesionales de toda solvencia como Rosa María Calaf Olga Rodríguez. Esto demuestra, por cierto, que hay periodismo y periodistas que ejercen su labor, lo injusto de las críticas generalizadas y que quien quiera obtener información rigurosa la encuentra.

“La neutralidad, el silencio y el miedo no son las mejores opciones ni para el periodismo, ni para la vida”, dice el periodista de origen mexicano Jorge Ramos en una charla TED memorable Cuestionar y desafiar a los poderosos es regla para el periodismo. Lo que es azul es azul, pero “la neutralidad no me va a llevar a la verdad”, explica quien comenzó desafiando al poder con 24 años en México y se vio insultado y expulsado en su madurez en Estados Unidos por los guardaespaldas del racista Trump.

La dirección está clara. Y si no son capaces de enfrentar esos desafíos profesionales, al menos que no colaboren de parte. De parte del poder. Es exigible que la desinformación interesada deje de ser un problema para la sociedad española.

 

RTVE y la manipulación

Hay temas intocables en este país –no sé en otros- que todo el que tenga un blog sabe que no se pueden tratar sin controversia. Son varios. No imaginaba yo que RTVE se inscribía entre ellos. Pero, ahora que lo pienso, la auténtica historia de la empresa (hoy otra por completo diferente) no está publicada en parte alguna. Por algo será. Y tampoco yo lo voy a hacer. No ahora al menos. Sólo que probablemente es una asignatura pendiente en España.

A pesar de sus yerros (y todos los tenemos), María Antonia Iglesias es una mujer que aprecio. Es fuerte, valiente, luchadora, y va de frente. Ha habido mucho más sibilinos censores. La triste historia de quienes mandaron en RTVE es ésa. Con sonoras excepciones que ya he citado en otras ocasiones y en las que falta Fernando Castedo que fue el mejor director del Ente. Fue el primero de consenso entre partidos e intentó una RTVE profesional y rigurosa de la mano de Iñaki Gabilondo en la jefatura de informativos. La llegada de Leopoldo Calvo Sotelo al gobierno truncó precipitadamente su proyecto. Le puso la proa en cuanto se sentó en la Moncloa.
Entrevisté a Fernando Castedo para un reportaje sobre los 50 años de la televisión en España. Y, como conservo la trascripción, voy a anotar esta respuesta:

“Siempre ha habido una influencia excesiva de los grupos, y no pongo adjetivos, grupos políticos, grupos sociales, grupos económicos, parece que el intentar ejercer presiones y sobre la información en los medios ha sido una constante; sin duda lo hemos experimentado todos los que hemos tenido responsabilidades en la televisión. Una cosa -también hay que decirlo- es recibir esas presiones y otra cosa aguantarlas, ahí cada uno que hable por su propia experiencia. Las presiones fueron constantes, las mismas que habrá recibido cualquier director general. Yo tuve dos ventajas: la primera gran ventaja que fui nombrado por unanimidad de todas las fuerzas políticas -creo que es el único caso, y en eso puedo presumir, como diría Suarez puedo presumir y presumo-. La segunda es consecuencia de la anterior: eso me ayudó y me permitió de acuerdo con la idea que yo tenía elegir las personas que creía más idóneas para los puestos, independientemente de su opción política, Y abandonaban sus ideologías para un servicio común que era una televisión publica al servicio de todos”.


Ése es el camino.

Nacho Escolar recoge hoy la ominosa entrevista de Alfredo Urdaci a José María Aznar.

“Se ha creado más riqueza. ¿Cuáles son las condiciones para que eso se mantenga, para que esa aventura económica, cargada de éxitos, reconocido por todos, se mantenga en esa línea”
(…)
“Terminan ocho años de estabilidad política, también de estabilidad económica…”.
(…)
En este último año de la Legislatura ha habido algo que la opinión pública, en su mayoría, no comparte, que es esa relación tan estrecha con Estados Unidos. ¿Por qué esa vecindad, por qué esa alianza? ¿Porque nos ayudan en temas terroristas, porque nos ayudan en la seguridad de nuestro entorno, porque nos ayudan en asuntos económicos, en asuntos estratégicos?
(…)
En el momento en que España ha llegado a un desarrollo económico alabado por todos es el momento en el que se escucha a más voces decir aquello de que no estamos a gusto en este Estado…
(…)
Usted ha conseguido una relación privilegiada con el Presidente de los Estados Unidos, con el señor Bush; una relación que no es fácil de conseguir. Ahí hay un capital político y usted ahora deja la Presidencia del Gobierno. ¿Cómo se va a administrar ese capital?
(…)
Hace muy pocos días estuvo usted en Diwaniya con las tropas españolas que están allí en misión de paz y de reconstrucción del país. Éste no ha sido un año muy fácil para las Fuerzas Armadas. Ha habido accidentes, como el del Yak-42, que han evidenciado, de alguna forma, defectos en la preparación o en el equipamiento de nuestro Ejército. ¿Qué ha fallado ahí? ¿Quizá han crecido demasiado rápido?


El PP inundó las redacciones de periodistas afines a su ideología o encumbró a los que ya estaban, como éste que aún hoy sigue haciendo información manipulada desde el 24h. Ved este ejemplo denunciado por MiniLeaks:

Esos errores, el despilfarro, el jolgorio de las productoras iniciado a finales de los años ochenta, justificaron la poda de la plantilla. Y fue un error, por más causas que no vienen ahora al caso. Cuando empleo la palabra “asepsia” para la RTVE que ha existido durante la etapa de Zapatero, lo hago conscientemente y no he dejado de señalar los errores que, en mi opinión, persisten especialmente en la relación de políticos y prensa (en general). No pueden salir todos los días a repetir sus propagandísticas opiniones, sólo cuando aporten una noticia. Como es fácil apreciar, el camino más idóneo se inició hace muchos años, a principios de los ochenta con Fernando Castedo. Antes, en la transición con profesionales que plantaron cara a las presiones políticas. Los políticos terminaron cercenando el camino. Espero –deseo, para volver a ser precisa- que nunca más vuelvan a hacerlo.

( Y a ver si este post también lo enlazan los medios ultras, porque la manipulación no ha sido un hecho aislado que achacar a RTVE. Eso es lo terrible).

RTVE y los políticos: de aquellos polvos, estos lodos

El Consejo de Administración de RTVE –formado por representantes de partidos políticos y sindicatos que ya es un primer error- aprobó ayer que sus componentes pudieran tener acceso a los ordenadores de los periodistas para ver qué escribían, también a la “escaleta” de los telediarios que es la composición de las noticias que van a ofrecerse en el orden en el que van a ir. Es decir a supervisar y en su caso censurar los contenidos. Protestaron los profesionales de la casa, la Federación de Asociaciones de la Prensa, pero lo realmente decisivo fue –ya véis- la reacción en Twitter de rechazo absoluto. Políticos de los partidos mayoritarios con perfil en esa Red Social, intentaron desmarcarse enseguida, Javier Arenas ha dicho en RNE que sus políticos en RTVE ¡No les representan!, Pepe Blanco que el PSOE se abstuvo porque como total no iba a ganar la votación. Un puro disparate que se va a solucionar revocando el acuerdo.

Ahora bien ¿Qué harán después del 20N cuando no haya unas elecciones que se puedan ver influidas por la oposición de la opinión pública? Resulta enternecedor ver a la audiencia tan feliz por la objetividad de la RTVE actual, aclaremos RNE es otra cosa, pero TVE sigue teniendo serios fallos estructurales en su relación con los políticos. Vamos a ver algunos puntos.

Como digo en mi capítulo de Reacciona, tras haberme criado viendo a Franco inaugurando pantanos y a todos sus ministros y altos cargos en actos de propaganda, mis ojos se anegaron de emoción al escuchar de los entonces responsables de los telediarios en la transición –y de ideologías tan distintas como Ladislao Azcona, Eduardo Sotillos, Pedro Macía y Luis Mariñas-: “el hecho es la noticia, si hay un político y, lo encuentras justificado, lo citas al final del texto.” Los políticos tenían que ganarse su aparición en televisión. La experiencia apenas duró. El sabroso caramelo se volatilizó a las puertas de la escuela del poder.

Luego llegó una dura travesía. Con la mayoría absoluta del PSOE, ni contar con el PP. María Antonia Iglesias, jefa de informativos, bajaba a las cabinas de montaje para cambiar los reportajes, por ejemplo. Entre otros muchos de ambos partidos. Algo apañaron cuando el PP inundó la redacción de periodistas contratados afines a su ideología. Es el camino más fácil. Muchos siguen ahí.

Mi personal argucia para mantener la dignidad fue por ejemplo negarme a hacer reportajes de “nacional”, de política nacional, así acabé haciendo hasta sucesos. Realmente, con Zapatero llegó la asepsia. Y, personalmente, en Informe Semanal disfruté -hasta mi salida por el ERE en 2008- de uno de los periodos de libertad más grandes de mi trayectoria.

Ahora bien –sigo copiando de Reacciona- hoy las comparecencias de los políticos son diarias. No es noticia lo que opinen –por muy jocoso o patético que a veces resulte-, lo son sus hechos. No lo es en absoluto la repetición machacona de su ideario –sabemos qué van a decir antes de que abran la boca ¿cómo va a ser eso una noticia?-. Los medios no son oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Pero así parecen actuar –las televisiones sobre todo- . De hecho, los políticos intervienen medidos y pesados según sus votos. Y, como no hay tiempo, la opinión se reduce al bipartidismo (al que refuerzan), cuando España es plural y, en justa lógica, tendrían que habilitar espacio para todos los partidos y colectivos sociales… en informativos eternos y tediosos ¿Sería eso periodismo? No.

La clase política representa el tercer problema para los españoles, quizás porque les vemos y oímos demasiado. ¿Sabemos de este modo lo que piensan en realidad? Escasamente. Ahí tenemos el simulacro de los debates en los que el periodista es mero controlador de tiempos y de temas pactados sin su intervención; a diferencia de lo que ocurre en otros países, donde el moderador inquiere y precisa. El periodista debe incomodar, insistir, buscando la verdad. Los políticos se han acostumbrado, asimismo, a la insólita figura de la “rueda de prensa sin preguntas”. ¿Cómo se atreven? ¡Son servidores públicos! Se deben a la sociedad. Y sus ojos, oídos y cerebro en esas comparencias son los periodistas… que se ven obligados a asistir para tomar nota sin abrir la boca.

(…)

El periodismo de declaraciones (vacías y repetitivas en su mayoría) y tertulias con el mismo espíritu, tiene un efecto devastador. Porque –no nos confundamos- la Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores, la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad.

Llevo desde anoche pensando en uno de esos chistes conyugales malos: en el que una mujer se entera de que su marido le engaña con una vecina y ella se aterra: “¡Qué vergüenza!, con lo mal que lo hace”. Y me pregunto ¿por qué se empeñan los políticos en imponernos su presencia diaria mostrando así sus carencias de forma tan empecinada? Mucho más inteligente dosificarse para sembrar al menos dudas.

La “mejor de la televisión de la historia” como la llaman debería… dar noticias todo el tiempo. No declaraciones propagandísticas de los partidos. Aportar datos para que esa gran mayoría que aún se informa solo por la televisión supiera qué está ocurriendo en el mundo y con su propia vida. Sin añadir esos “según ellos” cada vez que datos fundados contradicen al sistema. Y, desde luego, eso no está pasando. Pregunten a quien solo se informa por televisión. Intolerable la pretensión de cambiar noticias y escaletas como en los peores periodos de RTVE, pero de aquellos polvos (algunos bien frescos en este momento), estos lodos.

Los errores de la televisión pública

Leo que “El PP da por roto el consenso sobre RTVE”. Los dos grandes partidos tuvieron que remontarse a los inicios de la idílica transición para encontrar un candidato aceptable para ambos: Alberto Oliart, de 81 años, era el único sobre el que ponerse de acuerdo. Pero ahora el PP se siente intensamente decepcionado. Denuncia la “manipulación y el sectarismo” de los telediarios y considera que TVE ha “ha dejado de ser la televisión pública española para convertirse en telezapatero“. Los populares dicen sentirse “defraudados” y “traicionados” por Oliart. “El PP exigirá su inmediata dimisión si no la presenta por su propia voluntad, ya que fue nombrado fruto de un acuerdo y ese acuerdo se ha roto”.

No puedo salir del pasmo. Cada día y casi cada hora he de tragarme –si caigo en la tentación de poner los telediarios de mi antigua empresa- todas las opiniones, sobre todas las cosas susceptibles de ser valoradas y algunas más, de Rajoy, Cospedal, Sáenz de Santamaría o quien caiga por allí. Todos los días, a todas las horas. No sé qué opinará Rajoy de la cogida de José Tomás pero es probable que también se lo pregunten, siempre que brinde una oportunidad de confrontación política.

Sigo leyendo, ya en la más absoluta estupefacción, que el detonante ha sido “el tratamiento en TVE de una información sobre el Estatuto de Castilla-La Mancha”. Y que, en su indignación, el PP ha presentado una batería de preguntas en la comisión de control parlamentario sobre la imparcialidad e independencia de los informativos. Oliart deberá responder el martes en el Congreso, y, como vemos, pedir su baja en el cargo.

Debe constar por ahí un tuiteo en el que comentaba a una periodista de Castilla-La Mancha que no había entendido nada de la información del TD2 –el mejor telediario del mundo, según una firma comercial-. La periodista se limitó al “este dice”, “el otro dice”, y, como no había seguido el tema, no supe qué había pasado en realidad. Y ahora comprendo que la pobre chica era otra informadora secuestrada por los cupos.

En este país en el que tantos conceptos democráticos se confunden, los partidos no han comprendido que las televisiones públicas no son sus oficinas de prensa. Ninguna de ellas, y de ninguno de ellos. Y que tanto los partidos políticos como los sometidos –por su voluntad o por el autobenevolente posibilismo- gestores de los medios públicos nos están hurtando la información.

Insisto en lo que he dicho ya otras veces. Los hechos son noticia, no las opiniones, salvo que por su singularidad se conviertan en algo relevante. No las opiniones a peso ¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama?  ¿Sarzoky tiene sobre sí la permanente sombra de Aubrey, la líder socialista francesa? ¿Quizás en la información británica  Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Y que harán ahora con el liberal Clegg? ¿La BBC alargará sus telediarios? Además, España no es bipardista, tendría que salir hasta la Chunta aragonesista -con perdón por si parece menosprecio a mis queridos paisanos- en cada telediario. Aunque fuera para decir “oh! o ¡ah!, si ha de valorarse la noticia -¡dios, la noticia!- en función de los votos.

En uno de sus peores errores gubernamentales, Zapatero cedió a las servidumbres afectivas -como tantos de sus colegas en otros campos y en otros momentos (léase Telefónica, etecé)-, para descafeinar RTVE, y repartir un pastel que finalmente se comerán los mismos. Y esa medida ha dado un golpe de muerte a la información, y por tanto a la formación de una opinión responsable en la ciudadanía (son muchos los que, aún, se surten fundamentalmente de la televisión para estar al día de lo que sucede). Sólo un medio público no sirve a intereses privados, aunque parezca una perogrullada. Y, mejor, en competencia con las habituales informaciones sesgadas, eufemísticamente llamadas “línea editorial”.

El telediario del fin de semana sí hizo ayer información al hablar de las manifestaciones contra la impunidad del franquismo. ¿Habrá también quejas del PP? Al final, todo quedará en el cese de Oliart, probablemente. En el adelgazamiento aún mayor de RTVE. Y no sé si Zapatero y Rajoy encontrarán en algún general de las guerras púnicas otro candidato de consenso, lo que es seguro es que seguiremos sabiendo, cada día y cada hora, lo que opinan el propio Rajoy, Cospedal, Saénz de Santamaría, la campechana Aguirre, Arenas -no nos olvidems-, o quién toque, y, en su caso -aunque menos-, Zapatero, Blanco, Pajín, and so on, hasta de la mayor o menor clorofila de las lechugas, aunque sin datos, por “convicción moral” si nos atenemos a lo que domina los “argumentos” del PP. No, mire Vd, llame a un catedrático de botánica, preferiblemente especializado en fitoquímica.

Una lástima.  Y la sociedad no es consciente de en cuanto le afecta la desinformación. En cada punto de su vida cotidiana, incluso. Ya dije que nadie lloraría por nosotros. Otras servidumbres ajenas lastraron la televisión pública, pero no por completo. Todo se perdió el día en el que en las redacciones entró la báscula de precisión para servir en el plato la propaganda política.

Actualización (lunes) con tres artículos recomendados:

Valiente, documentado, claro “Cabellos velados, miradas veladas” de Javier Valenzuela.

Demócratas de toda la vida. Ignacio Escolar.

“Decenas de miles de carcamales resentidos asistieron el pasado sábado a los aquelarres”…  así comienza hoy en “Ensuciar la memoria”  Javier Pérez de Albéniz, el descodificador.

Y una viñeta de Cuarto Poder.

Y una foto que hicimos en la manifestación del sábado de algunos “carcamales resentidos”:

A la sombra del toro

En España vivimos a la sombra del toro. Lo compruebo cada cierto tiempo. Quizás, porque nos parecemos mucho a él. Obstinados (muchas veces en lo irreal), un punto irreflexivos, con un peculiar concepto de la valentía, ciegos tras el trapo rojo que nos agitan sin vislumbrar el conjunto de la plaza y sus posibles escapatorias, con el ojo por ojo del “si yo lo paso mal, tú lo vas a pasar peor”, toscos y geniales a un tiempo.

Cada cual ve el asunto taurino de una forma, además. O por sectores. “El viejo sueño prohibicionista que tanto anhelaron decimonónicos y exaltados elementos de generaciones pasadas está a punto de hacerse realidad merced a una iniciativa popular que varios grupos supuestamente animalistas han llevado hasta las mismas orillas del Parlamento catalán”, dice estos días mi querido Carlos Herrera en “El toro, la excusa perfecta”, publicado en ABC.

En el mismo diario, Félix Madero, asegura: “NO me gustan las prohibiciones, tampoco los blindajes. Los españoles tenemos desde siglos una relación especial con la libertad, o mejor, con el uso que de ella hacemos. Pocas cosas nos explican como la tauromaquia”. Algo que me dejó pensando en esa relación especial con la libertad que, dice Madero, tenemos los españoles. Desvirtuada palabra para un pueblo que bajó la cerviz –como el toro- durante cuatro décadas en aras del singular concepto de libertad que tenían unos cuantos. Tenemos que hablar un día a fondo de la libertad.

Miguel Hernández lo veía así:

“Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado

como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo

la lengua en corazón tengo bañada

Y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,

y dejas mi deseo en una espada,

como el toro burlado, como el toro”.

Y a todo esto, el toro sin enterarse.

Carlos Alonso, Andres Menéndez y, oculto, Aldo G. Boix

Cuando se cumplió la sentencia que me apartó de mi apasionado trabajo en Informe Semanal de TVE –no sabía entonces que hay vida, y esplendorosa, tras él-, y con un reportaje –harto duro- de encargo para despedirme, pedí como última voluntad hacer uno “mío”. ¿Cuál? Precisamente el toro aprovechando que pasaba por allí el aniversario de la afamada imagen de Osborne. Era el 50 además, el que acababa de cumplir la televisión pública estatal española, la cifra mágica que nos impelía para seguir trabajando allí por ser demasiado mayores –o demasiado experimentados con todo lo que conlleva-. Y la última voluntad, la última cena, se me dio con creces, para cruzar España sin que el productor, esta vez, abortara el empeño que solía facilitar a otros.

Fue el último, textualmente, de uno de los mejores cámaras de RTVE, Andrés Menéndez. Y en ese final en lo alto de los Monegros que eligió para despedirse, con el paisaje desértico, hizo su última imagen y dijo: “ya está”, y se le humedecieron los ojos -con cincuenta y tantos años y el recuerdo de miles de imágenes conflictivas o no por todo el mundo-. Y nos abrazamos todos. Y todos lloramos. Por eso hablé de esperanza. Pusimos mucho en ese reportaje. El realizador, mi adorado Carlos Alonso, lo trabajó a conciencia. Lo peor fue que nos colocaron a una china -dicho sin ningún tono peyorativo, sino descriptivo-, de montadora en el primer reportaje que hacía en su vida -ya habian empezado a cubrir los huecos de los que nos íbamos- y no se pudieron arreglar algunos pequeños errores que nos hubiera gustado arreglar o mejorar, porque apenas llegamos a la emisión.

¿Y el toro qué? Pues ya le veréis en este resumen del reportaje. Sabréis de sus supuestas obstinación y libertad y esa vida regalada que le impide, por ejemplo, copular en toda su corta vida. Cuando el toro llega a la plaza, sólo tiene miedo, pánico. Seguro que entendéis por qué. Poneos en su lugar. Y, por el toro, sí, yo quería hablar… de España.

(Mil gracias, piezas)


Y aquí en el enlace al reportaje completo en Informe Semanal

Prejubilados con 15 años de anticipación

Hoy he conseguido no despertarme hasta pasadas las 8,30. Tiene maldita gracia que, ahora que podría dormir cuanto quisiera, suela amanecer con las gallinas, mucho más pronto que antes. He tomado un café mientras charlaba con mi hijo sobre si es más efectivo para cualquier audiencia dar pinceladas impresionistas sobre los temas o hacerles zambullirse en profundos estudios sistemáticos. Me inclino por lo primero, mientras él piensa que ambos parámetros son imprescindibles, el primero quizás como reclamo del segundo. Son las diez de la mañana y ya he ojeado –en Internet por supuesto- todos los periódicos y blogs que me interesan. El catarro –que ayer dio una tregua- se recrudece, no será día para grandes alharacas por tanto. Esfuerzos físicos, los mínimos. Pero me quedan unas 15 horas para volver a acostarme. Por fortuna, me atraen muchas actividades, sugerentes intereses, pero son muchas horas y muchos días: vivo en un fin de semana perpetuo.

Hace dos años que no trabajo, cuando lo había hecho (dejando el colegio y compaginando estudio y ejercicio laboral) desde los 13. Cada día, como todos mis excompañeros prejubilados de RTVE, encendemos velas de agradecimiento a quien nos parece porque nuestro Expediente de Regulación de Empleo nos asegura un pago digno hasta, por cierto, los 65 años. Ventaja que no posee buena parte de la población activa de España hoy en paro. 4.365.500 personas según precisamente la EPA. Nosotros somos unos privilegiados. Cierto que nuestro ERE se propuso a conciencia cortarnos las alas y cercenar nuestra libertad de expresión, pero eso solo nos preocupa a unos pocos que queremos seguir vivos y ejercer el periodismo.

Entre los emails matutinos una cadena de los afectados por el ERE aglutinados en Descartes. La RTVE que nos obligaron a dejar por ser mayores de 52 años vive jornadas de huelgas y protestas. Tampoco trabajan. Se quejan de que lo hacen las productoras. Zapatero logró la cuadratura del círculo al desmantelar la televisión pública estatal, en aras de una “pluralidad” que –por esos malditos juegos del negocio, vaya por dios- se va a resumir en que copen la televisión generalista española los dos grandes emporios privados del principio: Antena 3 y Telecinco. Las apuestas diversificadoras del Gobierno han quedado engullidas por estas dos marcas, con el beneplácito de las absorbidas… y sus consiguientes beneficios.

Mis antiguos compañeros se atribuyen o reparten culpas o halagos por lo que no hicieron o hicieron para evitar este desaguisado (el definitivo en una larga historia de despropósitos). “Envidiables luchadores de causas pérdidas” algunos, leo, siempre que nos atañan de lejos y nos juguemos poco en el envite. Gran parte de ellos me han decepcionado profundamente en su aquiscencia al robo a mano vista de la asociación europea que los propuse para llenar huecos, y por su infinita mediocridad. Quizás es que tenemos mucho tiempo libre. En el campo de batalla profesional -algunos- éramos menos mezquinos, y casi todos menos susceptibles.

El Gobierno va a prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años. A nosotros nos han enviado a matar moscas en verano y contarlas en invierno a los 52. ¿Hay quien entienda esa incongruencia? Grandes medios informativos están siguiendo la misma política: la experiencia sobra. Cuando se trata de controlar la opinión pública para el objetivo adocenador, saber cómo se le capea por puro ejercicio prolongado del toreo mediático, resulta peligroso.

Una amiga, enfermera y de izquierdas, soñaba con dejar su duro trabajo a los 65, el horizonte se aleja dos años más. Los prejubilados habremos de batallar por esos dos años de pagos que hoy quedan en el limbo. Pero, sobre todo, se prolonga la búsqueda de un empleo (que nadie da ya a los “mayores”, por otro lado). Vergara hoy lo sintetiza a la perfección:

El 50% de la población no estará en edad de trabajar en 2049. Y por muchos coches y pisos, y camisetas, y bolsos e ipads e ipods que se inventen para vender, las grandes fortunas se logran especulando con el aire de productos financieros, sin fabricar nada. Llegará el momento en el que la mayor parte de la población esté parada y con medios económicos menguados o inexistentes. ¿Quién la mantendrá? ¿Los jóvenes mileuristas hipotecados? La medida de prolongar la edad de jubilación no parece tener otro objetivo que retrasar en dos años el pago de pensiones. Hace más de una década que se viene oyendo que “peligran”. Y observé un síntoma claro: las grandes fortunas invierten en empresas que facilitan fondos de pensiones… privados. ¿Quién comprará sin dinero? Felipe Gonzáles vaticina una nueva crisis económica mundial para dentro de 5 años.

  ¿Cómo se puede compaginar que falte empleo y se prolongue la edad de jubilación? ¿Cómo que haya que trabajar hasta los 67 mientras se manda a casa a gente con 52 e incluso menos? ¿Cómo que nos aboquen a comprar lo que no necesitamos si no van a dotarnos de medios para pagarlo?

Políticas de bombero apagafuegos. ¿Lo harán mejor esos grandes economistas como Rajoy o Montoro? ¿Quizás Aguirre, la máquina de privatizar? ¿Tal vez Rato que huyó por piernas del FMI en el umbral de la crisis que no se generó en un día y que hoy gestiona ya Cajamadrid con unos cuantos políticos de todo signo que se han repartido el cortijo?

Pues casi son las 11, una hora menos a tener que llenar. Y a lo largo del día vuestros comentarios, y el twitter. No sabéis cuánto os lo agradezco. Las palabras escritas no son nada sin lectores. A menudo me pregunto por la diferencia de estar en el paro con posibilidades laborales –aunque sean remotas- y vivir una prejubilación. Es la que media entre un futuro dudoso y uno cierto. Hay poco más allá de la vejez prematura impuesta. Dotarse de objetivos siempre, muy probablemente.

Anoté en mi último libro unas palabras que habían pasado inadvertidas (y que estos dias recordaba Isabel Blas en microsiervos): “más reformas, más cambios, no rendirse nunca”. ¿Quién las dijo? José Luís Rodríguez Zapatero, el hoy, abdicado. Siguen siendo válidas como utopía. A mí me sustentan las últimas que me dijo mi padre en su vida consciente, antes de enfilar el último viaje: “no hay que esperar, hay que insistir”. Pues ahí andamos.

San Cugat, la BBC española

San Cugat, el centro de TVE en Cataluña, siempre ha sido una isla en el conjunto de la empresa. Últimamente, están mostrando sus trabajos –imagino que no sin esfuerzo- más allá de su territorio. El documental sobre el consultorio de Elena Francis –que emitió Documentos TV- es una auténtica joya de imagen y contenido. Partieron de las miles de cartas –reales- enviadas a “Doña Elena” encontradas en un viejo edificio y trazaron el retrato de aquella España en la que el consejo para el maltrato machista e incluso el incesto era callar. Pero también de aquellos ciudadanos que buscaban respuestas a múltiples cuestiones que no les daba la educación vigente. La España que aún se escandaliza porque se imparta educación sexual por el precio por persona de un cóctel de la Comunidad de Madrid, que sigue sin conocer cuestiones elementales no brindadas aún en condiciones -por mojigatería- ni en colegios públicos ni concertados, es heredera de aquellos lodos.

  La serie que está emitiendo la 1 los jueves por la noche, “50 años de…” representa otra meritoria y brillante producción. En San Cugat, sin el concurso de productoras, han expurgado el rico archivo de TVE para seleccionar y elaborar un montaje nada convencional. Salvo un par de capítulos entregados al convencionalismo de aportar un famoso que lo cuente –cada documental trata un tema concreto-, el resto está siendo un gran hallazgo que congratula con la inteligencia. No hay puntada sin hilo en esta serie.

   El dedicado a “Civismo y buenas prácticas” de Silvia Quer nos situaba frente al espejo de lo poco que se ha conseguido en la educación de los españoles. Es enormemente revelador. Aconsejo pincharlo y verlo durante este fin de semana, por ejemplo. Dura 28 minutos y no encuentro como enlazarlo directamente.

    Lo mismo que este desengrasante repaso por las canciones de estos últimos 50 años, montadas también -sin texto- con toda intención e ironía. Desde el arranque patriotero a los subrayados en color y blanco y negro.  Suelo insistir en que la nostalgia es hacia algo terminado, la memoria sirve para aprender sobre nosotros mismos y sentar bases de presente y futuro.  Una gran diferencia.

Los periodistas somos “de letras”

tvelogotipo

El innovador nuevo logotipo

Siempre se ha dicho eso, que los periodistas somos “de letras” y solemos cometer fallos garrafales con los números. Las anécdotas al respecto se cuentan por centenares.

Casi todos los medios, la propia TVE, nos vienen contando el liderazgo de audiencias de la cadena desde hace 3 años –cuando se libraron del lastre de 4.150 trabajadores mayores de 50 años-. Esa nueva televisión arrasadora, objetiva al punto de informarnos de lo que opinan los distintos políticos que es la mejor forma de que uno se sitúe ante la realidad, o de llevarlos a espacios de opinión –esta vez bajo ese epígrafe concreto- para que se explayen durante 59 segundos o sean preguntados por los ciudadanos, sin intervención de periodistas, y que haría palidecer de envidia a La Clave.

Pues resulta que algunos medios han aportado los datos irrefutables del liderazgo de audiencias de TVE:

Baste decir que cerró 2006 en un 18,3% de share o cuota de audiencia. Con la liquidación de la empresa anterior y su conversión en corporación, concluyó 2007 en un 17,2%. Aunque no lo pone, añado que 2008 tuvo un histórico 16,9%, y que ya anda este año por el 16,4%. Supera a las demás cadenas, eso es cierto, partiendo de un 23,4% a finales de 2003. En el mismo tiempo de ese impresionante despegue de TVE hace 3 años, La Sexta ha ido escalando desde su inició en 2006 con un 2,2% al actual 6,8%. Y Cuatro terminó 2005 con una media de 4,6%,  hasta llegar en 2008 al 8,6% que ha subido más este año hasta descender en octubre al 7,9%.

Esta manera de computar las cifras ocurre, sin duda, ya digo, porque los periodistas somos “de letras”, mentes dedicadas a la ensoñación, con poca memoria también porque es la formación matemática la que aporta mayor concreción y racionalidad. Hitos de la brillante gestión de los últimos tres años han sido –según afirmaron anoche en TVE- “Cuéntame como pasó” –que se lleva emitiendo desde 2001- y que ya no es “la serie más vista de la televisión”, sino “la serie más vista de los jueves” o “Amar en tiempos revueltos” –en antena desde 2005-.

Gran Bretaña se toma muy en serio a su BBC que exporta al mundo entero sus reportajes. En Estados Unidos, la televisión pública es residual. Depende de qué modelo básico se quiere y cuánto se quiere primar la libertad.. de negocio. Si Zapatero afrontara los asuntos cruciales del país con el mismo ahínco que el diseño audiovisual de España, muchos de nuestros seculares problemas estarían resueltos. Pero igual es que nuestro presidente va a ser también “de letras”. Un sentimental. Por cierto, impresionante la rapidez del acuerdo con Rajoy para consensuar un candidato a nuevo presidente de la corporación. Pues mira, que también va a ser “de letras”, giradas a corto plazo ¿las elecciones? Si es que cuando quieren de verdad, pueden. Todo depende del objetivo a conseguir. Y del delicado balance entre lo que se gana y se pierde. Que… no deja de ser un concepto basado en números.

Y aquí una lectura aconsejada sobre el tema del relevo en RTVE. Javier Pérez de Albéniz, el descodificador.

Y otra. Juan Varela.

Y otra. Enric González.

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