Tengo un sueño: deportarlos al lago Baikal

Sobrecogidos aún por la Ley que ha perpetrado el  PP y que llama de Seguridad Ciudadana, he tenido una revelación que pasaré a desarrollar tras ponernos en situación y antecedentes. La “ley Fernández” o “Ley Mordaza” o Ley franquista –como ya es conocida dentro y fuera de España-, es obra del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, pero ha pasado por varios ministerios, el de Justicia, sobre todo, regentado por otro gran demócrata y amante de las libertades: Alberto Ruíz Gallardón.  O sea, como todo, es obra del gobierno en pleno, con Mariano Rajoy  y Soraya Sáenz de Santamaría en cabeza. La versión “suave” prevé 30.000 euros de multa por ofender a España. Ya ha dado y dará mucho de sí todo lo que de verdad ofende a España, a los españoles, comenzando por el gobierno que padecemos a quien no asiste el derecho de someternos a esta regresión. Una pena sería que la indignación quede en una chanza. Porque grave no puede ser más.

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Esta gente no descansa ni en fin de semana. Uno de los nenes cantera del partido, miembro de sus Nuevas Generaciones (NNGG), Luis Miguel Santigosa de la Riva se llama, ha pedido a través de su perfil de Twitter que electrifiquen las vallas de Melilla y Ceuta o al menos se les dote «con todos los medios posibles para que NADIE la atraviese». “Con cuchillas o sin cuchillas pero lo cierto es que se cuelan cientos de inmigrantes ilegales día sí y día también y ya estamos hartos todos», ha añadido. Ya anda pidiendo perdón antes de que hagan el paripé de expulsarle. A un chico tan aplicado con las enseñanzas y prácticas de sus mayores le espera un futuro prometedor. Que le pregunten a Carromero.

El joven miembro del PP ha sido quien me ha dado la idea: si, según ellos, no caben los africanos lo mejor es que esta gente, los racistas, se vayan y dejen sitio. Yo prefiero mil veces a quienes se buscan decentemente la vida que a quienes viven del cuento… y de prejuicios.

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En este continuo dilema de si nos vamos de este desgraciado país o les echamos, echamos a quienes lo destrozan, he visualizado una imagen que es un idílico sueño: deportarlos a un islote en mitad de un lago bien grande. De entrada he recordado el  Tanganica, pero es el segundo mayor del mundo. Y eso me ha llevado al primero: el Lago Baikal que ofrece más ventajas. Baikal está en el sur de Siberia y pienso yo que purifica y regenera mucho más la temperatura fresca, muy fresca bien es verdad, que la calidez del clima africano. Pero no es su única ventaja.

Su tamaño. 31494 km² de superficie, 636 kms de largo, 80 kms de ancho y 1680 metros de profundidad. Confinarlos en un islote en medio, un barco varado, una plataforma, lo que sea para que en esa soledad recapaciten. Se arrepientan de sus muchos atropellos y traten de ser un partido conservador homologable en democracia.

El Lago Baikal tiene una riqueza inmensa en biodiversidad que dotaría probablemente a los miembros del PP trasladados -en los casos menos rebeldes al tratamiento, ya sabemos que muchos de ellos (Báñez, Cospedal, Montoro, Mato, Botella, etc) son irrecuperables- de algo de cultura y de pasión por el conocimiento y hasta por la belleza. Seguro que se dejaban allí el pelo de la Dehesa. Además habrían de trabajar para mantenerse, y cuidarse de sus cosas, sin servicio doméstico ni nada, una gran enseñanza en ese medio tan natural.

Otra ventaja añadida, quizás la principal: Baikal es el lago de menos turbidez del mundo. El más claro y limpio. Vivir allí una temporada, observando sus insólitas aguas claras e impolutas en lugar del lodazal en el que tenemos convertida España, debe ser definitivo para cambiar de actitud. Vamos, que vendría a ser como unos ejercicios espirituales, pero en decencia. Es por su bien.

Y con este ingenuo deseo de fin de semana –siempre preferible a cortarse una misma las venas o salir a montar barricadas que en solitario como que no funciona- os dejo queridos niños. Con toda esta gente que manda en el PP (no son tantos en realidad) ubicada hasta su regeneración en el lago Baikal seríamos mucho más felices y comeríamos perdices o lo que bien nos viniera. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Por el momento. Ya pensaremos si tenemos que llevar a alguien más.

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De cómo Zapatero se ha quedado en cueros

José Luis Rodríguez Zapatero anda vendiendo su libro. Como varios otros políticos. Son los únicos –al margen del famoseo de tres al cuarto- que obtienen algún rendimiento económico de lo que solía ser la noble pasión de escribir. De paso, “desnudan” sus almas tal como ellos las ven e intentan arropar sus errores. Solo que Zapatero, el anterior presidente socialista español, ha quedado algo más en evidencia. Aunque si lo pensamos también es algo que les ocurre a los demás. La palabra escrita a través de muchas páginas es muy evidente aunque se intente disfrazarla.

Zapatero nos cuenta pues en su libro, como cedió a las presiones del Banco Central Europeo. Presidido entonces por Tritchet, le daba órdenes precisas como si el presidente del gobierno español fuera un pelele. Como si lo fuera. Me hace Usted un decreto por aquí, me recorta por allá. En una palabra, resulta indignante leer esta cartita.

Como cuenta Gonzalo Cortizo, “España no fue el único país que recibió un documento similar. En aquellos días las cosas en Italia no iban bien y Berlusconi recibió un documento similar. La diferencia con España es que la prensa italiana si tuvo acceso al documento en tiempo real y su opinión pública pudo conocer la trastienda de la crisis, el porqué de las cosas”.

En aquellos días, sí, tocaba exprimir a los ciudadanos para pagar la estafa financiera que se había precipitado irremediablemente desde la caída de Lehman Brothers. Como se les fue de las manos, el BCE –precisamente- comenzó a soltar dinero para equilibrar las cuentas –es lo que ha vivido Rajoy-, sin dejar de oprimir a la sociedad. Compuesta por ciudadanos y por una serie de individuos que ni se molestan en tener esa consideración, es la que calla y otorga ante cualquier desmán. La sociedad.

Alabé a Zapatero, frente a una batería de críticas mediáticas y políticas sin precedentes, porque alguna cosa hizo. Intentaba equiparar España en derechos, subir la inversión social. Eso fue lo que más me llamó la atención. Buscaba ampliar permisos de paternidad, avanzar en la igualdad de género. Elevó por ejemplo las miserables pensiones españolas -aunque siendo tan bajo su punto de partida se quedaran casi igual de miserables-, pero el tiempo le ha quitado hasta los calzoncillos. Cortizo lo explica perfectamente:

“Hasta el acuerdo con la editorial, el expresidente del Gobierno se negó hasta la saciedad a hacer publica la carta. No se la entregó al Parlamento, a pesar de las constantes peticiones por escrito del diputado Gaspar Llamazares. Tampoco se la entregó a Rajoy, entonces en la oposición, que lo exigió desde la tribuna en el pleno extraordinario convocado para abordar la tormenta financiera que asolaba ya a nuestro país. En aquel debate Rajoy le dijo a Zapatero: «Tenemos derecho a saberlo en esta cámara». Zapatero ni siquiera respondió en uno de los múltiples mutis por el foro político que rodearon a la famosa carta que, para entonces, se había convertido en un «santo grial» de los periodistas de política y economía.

El ex presidente del Gobierno sabe que un libro tiene más tirón si incluye documentos inéditos. Sin embargo, la carta del BCE tenía como destinatario al presidente del Gobierno y fue enviada al Palacio de la Moncloa. Dicho de otro modo, Trichet y Fernández Ordóñez le enviaron esa misiva al presidente Zapatero, no al ciudadano Zapatero. ¿Con qué derecho la publica ahora el ex presidente y recibe dinero por hacerlo?”

Ésta es pues la tan repetida historia de cómo un presidente español -y múltiples políticos- se queda en cueros a poco que se raspe. Bochornosa actuación, despreciable. También les pasa a la mayoría. Habrá que aguzar la vista, si alguna vez se puede…

Rajoy: ‘Hemos pedido mucho a los españoles pero se les devolverá con creces’

Me voy a limitar a copiar y pegar la «noticia» tal como viene desde la agencia Europa Press. Únicamente destacaré en negrita algunas frases o giros. Una se sigue preguntando qué mal cometimos los españoles, todos los españoles, para tener un presidente como Mariano Rajoy. Entiendo que muchos lo merecen, pero no sé si hasta este punto. Vamos con la «noticia»:

Europa Press
martes, 26 de noviembre de 2013, 09:26

Madrid.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado este martes que se ha pedido «mucho» a los españoles durante sus dos años de mandato pero ha afirmado rotundo que se les va a devolver «con creces» porque ya ha «signos de mejora» en la economía española aunque aún sean «insuficientes».

Así se ha pronunciado en la presentación de la conferencia del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, organizado por la agencia Europa Press, a la que han asistido los ministros Alberto Ruiz Gallardón (Justicia), José Manuel García Margallo (Exteriores), Ana Pastor (Fomento), el presidente del Congreso, Jesús Posada; la Comunidad de Madrid, Ignacio González; la alcaldesa de la Comunidad Valenciana, Rita Barbera, entre otros.

El jefe del Ejecutivo ha señalado que hay quienes sostienen que se está atravesando «la mayor» crisis desde el punto de vista económico «en muchos años». «Soy de los que creen que esa afirmación es cierta», ha proclamado, para añadir que hay que afrontar la actual situación con «valentía» y «sumando esfuerzo entre todos».

«Le hemos pedido mucho a los españoles pero el tiempo se lo va a devolver con creces», ha enfatizado Rajoy, que ha subrayado después que hoy ya se habla del fin de la recesión y cómo será la recuperación. A su juicio, «aún queda mucho camino», pero «ya hay camino» que se va recorrer «entre todos».

Yo he escuchado un corte en la radio de este acto. En él Rajoy decía que hemos pasado una de las peores crisis en mucho tiempo pero que se sale de ella teniendo buenos gobernantes. Que es su caso, que ya salimos.

 

Ruz confirma la existencia de una contabilidad B en el PP

El juez del caso Bárcenas, Pablo Ruz,  ha encontrado indicios que confirmarían la existencia de una caja B en el Partido Popular, como señalaban los llamados Papeles de Bárcenas, el ex tesorero del partido. Ruz ha llegado a esta conclusión tras estudiar un informe de la UDEF (la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía) en el que se analizan los documentos intervenidos durante el registro de Unifica, empresa a la que el PP encargó las obras de su sede nacional -realizadas entre 2005 y 2011- y cuyo responsable es Gonzalo Urquijo. Esa caja B, dice el auto del Juez, «habría sido utilizada en el presente caso para atender a determinados pagos al arquitecto y responsable de la empresa Unifica».

Pablo Ruz determina que hay «una cierta corriente financiera de cobros y pagos continua en el tiempo, al margen de la contabilidad remitida por el Partido Popular al Tribunal de Cuentas».

No es la primera vez que Ruz y también la Fiscalía Anticorrupción “ven acreditada” la existencia de esa contabilidad B, ya lo advirtieron en Agosto. Ahora se da un paso más al fijar casos concretos y ratificar que presuntamente el PP manejaba o maneja  dinero negro –el auto de hoy , recalco, habla de 2011-. Un edificante ejemplo en los altos destinos que está ejerciendo. Los Papeles de Bárcenas también incluían sobresueldos en B –además de los sobresueldos que el propio Rajoy reconoció cobraban del dinero del PP en un 90% público “porque es lo justo”-.

Ruz ha caminado despacio, ha dado tiempo material a que borraran pruebas, pero avanza con acciones arriesgadas en estos atribulados tiempos. Otros dos jueces rechazaron investigar siquiera la destrucción de los ordenadores de Bárcenas donde podría haber datos comprometedores. También la Fiscalía de Madrid.

Otros  han sufrido problemas de entidad en el ejercicio de sus investigaciones. Casualmente. Baltasar Garzón -el que inició el proceso Gürtel y siguió los pasos a un entonces desconocido para nosotros Luis Bárcenas-, fue expulsado de la carrera judicial. Elpidio Silva, que llevaría a la cárcel unos días a Blesa –hasta que le libró la Fiscalía-, también anda con sanciones y procesos. Denunciado por la Fiscalía sigue implicando a Blesa y Aznar en la comisión de “graves delitos”.

Cada día atropellos que merman dramáticamente la calidad de vida de los ciudadanos y también sus derechos. Y cada día indicios atronadores de las turbias finanzas del PP y sus objetivos como organización. La enorme desgracia nuestra es que un sector poco escrupuloso de la sociedad seguirá mirando para otro lado. Que los voceros del PP, investidos de periodistas y tertulianos, marearán la perdiz tratando de hacer dudar al menos a los tibios. Y que políticos dirigentes del partido volverán a inundarnos de declaraciones diciendo que todo es mentira. Lo normal es que la gente que trapichea y defrauda, incluso la que roba y mata, diga la verdad cuando rechaza las acusaciones y asegure que son limpios y transparentes. Han negado hasta la saciedad, como Cospedal, la existencia de Contabilidad B. Son capaces de cantar La Traviata y sin mover una pestaña. La gran masa ameba les hará el coro.

¿Quedará algún derecho democrático a los españoles tras el paso de Rajoy?

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Rajoy “no sabe qué efecto causan en las personas las cuchillas de la valla de Melilla”. Es muy simple conocer ese dato: que salte él y lo experimente. Ya que a veces se anima con estos brincos de felicidad, que se ponga en el lugar de quien tiene que arrostrar impedimentos del calibre de la valla de Melilla por lograr una vida mejor y sin atajos fraudulentos. Deberíamos exigirle que lo compruebe. No es bueno adoptar medidas a ciegas.

Mariano Rajoy hacía estas declaraciones en los fastos de celebración de su segundo cumpleaños al frente del gobierno español. Concretamente en una entrevista en casa amiga: RNE. Los principales indicadores económicos -18- revelan que todos han empeorado con su gestión salvo la prima de riesgo, pero él sigue levitando, o -para ser más precisos- dando saltos de alegría como cuando atisbaba el poder. Le va tan maravillosamente bien a él y a sus amigos…

Las perlas de hoy son a juego con el personaje. Va a encargar a Fátima Bánez que ponga en marcha una“ley de servicios mínimos”, es decir, va a reventar el derecho de huelga que está no solo en la Constitución Española, sino también en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Borregos al uso han dicho que muy bien, que así se respeta la “libertad” del resto de los ciudadanos.

Todos los ministros tienen su apoyo. Wert, en particular, que “ha cumplido el programa electoral”. El oculto, el de la involución, a pleno rendimiento. Con este conjunto de medidas está dejando el país niquelado, lleno de epsilones o ciudadanos de pleno ejercicio coartados en sus libertades. Parecería que fuese su anhelo. El del salto. Atrás. Sin valla y sin cuchillas. Como su dios manda.

La ley que prepara de “Seguridad” ciudadana –calificada incluso como más propia de una dictadura por asociaciones de juristas- es para Rajoy, por el contrario, algo que nos hará más libres. Qué obsesión en mentar la «libertad» cuanto más la restringe.

La cascada de atropellos es diaria. Empiezo a dudar que este sujeto vuelva a convocar elecciones o que lo haga sin trampas.

Los colegas en radicalismo ultraconservador del PP en Madrid -es decir, Ana Botella, esa «gran alcaldesa» según Rajoy- nos han dejado hoy una imagen para la historia como símbolo: han quitado el nombre de Fernán Gómez a su teatro. Ojalá la historia ponga en su sitio y su responsabilidad a esta gente y a todos cuantos les apoyaron. A veces pasa.

Revista Mongolia

Revista Mongolia

Franco felicita a Rajoy en su segundo aniversario. Un respiro provocador de Carne Cruda.

Una sociedad que avergüenza

La sociedad española parece tener un buche en el que cabe todo. Engulle lo que le echen en tales proporciones que pronto habrá de habilitar esófago, estómago e intestinos para seguir almacenando lo que ingiere. El saco de la suciedad soportable se ha ido llenando al punto que ya desparrama fuera sus excrementos como lo hizo la basura de Madrid. Hasta las más inmensas tragaderas tienen un límite de espacio, no parece en el caso español. Estamos dando como pueblo un espectáculo deplorable.

Los poderes nos suministran porquería prácticamente a diario. Y la mayoría la ingiere sin mirarle el diente. Es la sentencia del Prestige, que deja la catástrofe sin culpables tras 11 años de dilación para alimentar el olvido. El chapote que sí existió tizna a la justicia y a la propia sociedad complaciente. Son los 45 diputados del PP valenciano –de los 54 electos– firmando una petición de indulto para que no entre en prisión el colega que prevaricó en Torrevieja, según condena judicial –que alguna hay–. Siguen la estela, por cierto, del magnánimo Gobierno central, presto a eximir de la cárcel a toda suerte de corruptos y estafadores de altura, torturadores, y hasta a homicidas al volante que hayan tenido la previsión de contratar los servicios del bufete adecuado. La podredumbre de la vida política actual nos entronca con los periodos más negros de nuestra historia.

Hemos visto cosas que no creeríamos. No hasta ese punto y con tanta frecuencia. Cada uno de los escándalos desvelados hubiera costado el puesto, la caída del Gobierno incluso, de forma fulminante; la aglomeración parece diluirlos. El aire se enturbia cada día más, lo viene haciendo a golpes continuos de hollín hasta haber llegado al nivel de irrespirable. Mientras, los autores del desastre caminan, erguidos y suficientes, como si nada fuera con ellos.

Cuando supimos, publicado en prensa y confirmado por él, que todo un presidente del Gobierno intercambiaba SMS de ánimo con su extesorero imputado por corrupción vinculada a su partido, pensamos que todo habría de estallar necesariamente. Sueldos, sobresueldos –hasta en A, que son casi igual de flagrantes–, donaciones al partido de las mismas empresas que reciben el contrato público de cuanto se gestiona y construye en España. Y a las que la justicia no ve relación punible porque no han firmado un escrito en el que diga: vale por un cohecho. Borrado de ordenadores comprometedores que tampoco merecen sospecha judicial. Privatizaciones cuyo tufo atruena. Finiquitos diferidos. Recibís que se firman sin que medie la recepción del dinero, según se atreven a declarar. Ni el más surrealista de los autores de ficción osaría escribir un guión tan zafio e inverosímil. Interpretado, además, por un elenco de actores de tan ínfima categoría que parecen reclutados en un desguace. De Botella a Montoro, pasando por González, Báñez, Mato, Soria, Fabra, Camps, Barberá, Bauzá, Floriano, Cospedal o el propio Rajoy, encabezando la interminable lista.

¿Nos toman por idiotas? Puede ser, pero sin duda por mansos, o moldeables. Porque, siguiendo la triste tradición de nuestro país, a quien protesta se le acalla. Por el método que sea. Saben –y ése es su triunfo– que mientras no estalle eso que llaman en términos elogiosos su “mayoría silenciosa”, sumisa, hay margen. Y, si no, se construye el entramado legal y judicial ad hoc. El Código Penal de Gallardón o la nueva Ley de Seguridad Ciudadana de Fernández Díaz en Interior, altamente represora. Para cortar reclamaciones molestas o ante cualquier eventualidad, María Dolores de Cospedal avanza ante las NNGG que el PP piensa poco menos que sacar a España de la jurisdicción de los tribunales Internacionales. Y ni se inmuta al decirlo. Ni la sociedad al escucharlo.

Asistimos al patético episodio de ver en el mismo escenario, al presidente del PP y del Gobierno –que solo habla ante quien le aclama y le corea– aplaudirse a sí mismo por sus imaginarios éxitos, al cumplirse la mitad de su mandato. Tan encantado con su labor está, que promete persistir en ella: nos seguirá empobreciendo y aumentando la desigualdad social con sus “reformas”. Él y los suyos están mejor que hace dos años, no el resto. Sin duda.

La lista de irregularidades es tan larga que la mayoría la olvida entretenida en su labor de embuchar hasta sapos con púas. Cierto que tanto golpe seguido, tanta desfachatez andante, puede terminar por anestesiar. Si se está enfermo; una sociedad sana no lo toleraría. En ningún país serio seguiría en la presidencia del Gobierno una persona que ha mentido desde la primera a la última de sus palabras y que se halla circundado por SMS y cuentas turbias. No continuarían ni un minuto más en su puesto los 45 diputados valencianos. Ni los órganos de la justicia que alojan en sus estómagos sentencias como la del Prestige y todas las que se avecinan, dando una insufrible sensación de impunidad. No se aguanta esta batería de desafueros en otros países aunque no sean un dechado de virtudes. Se echa a los corruptos. Se van ellos, incluso. Antes incluso del proceso judicial; la sospecha fundada, tanta sospecha fundada mancha.

En el llamado «escándalo de los gastos parlamentarios» de 2009 en el Reino Unido, se penó el robo de cantidades que aquí son calderilla. La sensible diferencia es que todos ellos fueron obligados a dimitir. Que sus partidos se mostraron férreos con eso. Y que en las calles de Londres la ciudadanía evidenció su enorme rechazo, su irritación, su determinación irrevocable de castigar estas prácticas. Vengan de donde vengan. Aquí no ocurre. Ni por asomo.

Hace meses que la prensa internacional se pregunta hasta dónde va a aguantar la cuerda a Mariano Rajoy y su partido. En julio decía The Economist: “La corrupción es la piedra de molino del señor Rajoy. ¿Va a hundirlo? La combinación de una mayoría parlamentaria absoluta, una inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles, escándalos similares que golpean la oposición socialista y un sistema judicial lento significa que probablemente no lo hará”.

Esa “inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles” que los medios extranjeros resaltan duele y avergüenza profundamente a los españoles decentes. A los que aún arriesgan su dinero y su trabajo para defender, por ejemplo, la sanidad pública, ahuyentando a los buitres que vienen a comer lo que han convertido o quieren convertir en carroña de la que lucrarse. A los que han dejado unos días la basura en la calle –como metáfora– para no emporcar más los salarios y condiciones laborales de los españoles. A quienes no quieren ser identificados con la España corrupta.

¿Cómo ha podido convertirse en normalidad esta inmundicia? ¿Qué puede germinar en esta mugre? Sea cual sea su papel en la obra, protagonista o secundario, si usted es de los que tiene tan empachado el buche que ya se le confunde con el intestino, mírese al espejo y reflexione si ve en él a un ciudadano o qué ve. Sinceramente.

*Publicado en eldiario.es

Ana Botella, la alcaldesa de una ciudad que no existe

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Se plantó a supervisar la limpieza de Madrid por esquiroles con chaquetón de pieles. Tuvo la ciudad ahíta de basuras y pestilencia durante más de una semana y ahora saca pecho para pedir una nueva ley de huelga que… restrinja ese derecho. Acusa al colectivo de trabajadores de la limpieza de “chantajistas”. Ya conculcado el derecho de huelga con la contratación de esquiroles -esos del pan para hoy y el hambre para mañana, de la indignidad hoy y cualquier día- quiere acabar también con la huelga, como sucedía en el país que añora, ese que se acabó por consunción del dictador hace casi 40 años. Mucho esperar.

Lo que hiede en realidad son los contratos que el inefable PP de Madrid firma con empresas privadas, amigas del clan. Las basuras han dado de siempre mucho juego a las distintas famiglias desde Nápoles al Levante español. De “La sucia historia de la limpieza de Madrid” da cuenta eldiario:

“Desde 1996, la privatización de la limpieza en Madrid (proyectada por Esperanza Aguirre) ha llevado aparejada episodios de despilfarro, favoritismo y presuntos delitos

Una de las figuras políticas centrales de la trama Gürtel, Alberto López Viejo, estuvo al frente del departamento entre 1999 y 2003

El ultimo eslabón ha sido el recorte que Ana Botella impuso a los contratos y que las empresas adjudicatarias tradujeron en una reducción drástica de plantilla”.

Con todos estos precedentes, con su chaquetón de pieles y sus huidas a spas de lujo, con su inmerecido sueldo –a menos que se lo pagaran las grandes fortunas madrileñas-, Ana Botella tiene el cuajo de acusar de chantajistas a unos trabajadores que se manchan las manos y a los que querían rebajar en un 43% el sueldo. Esos que han ganado que no se supriman puestos de trabajo en un ERE pero también han sufrido mermas en el acuerdo.

Ahora se propone acabar con el derecho de huelga en línea con otros miembros de su partido (Montoro también lo dijo) de tan escaso talante democrático, dicho lo de “escaso” con alta generosidad.

La Sra. de Aznar ha descubierto recientemente el gusto por la notoriedad. Ha interpretado como positiva la popularidad que le dio su ridículo mundial del Relaxing café con leche. Y ahora pretende emular a Esperanza Aguirre en su permanente presencia en los medios. Tan mala persona como ella, es mucho menos lista; mucho más “marquesa” aún, con menos motivos.

La labor de Botella como alcaldesa de Madrid ha ido orientada a la ciudad que desearía: con varias Millas de Oro para que compren los ricos, ocio de lujo, terrazas de pago y la escoria del populacho apartada de la vista por decreto. Un jardín japonés que no huela a la vida de quienes pagan su sueldo. Y por métodos expeditivos si es preciso: no ha querido adelantar la Campaña del Frío pese a las bajas temperaturas que han llegado de repente a Madrid este fin de semana.

Ana Botella es la alcaldesa que nos dejó en herencia en Madrid otro conspicuo personaje, Gallardón, de una capital que pierde peso -turismo, riqueza, glamour… limpieza- en despeñe absoluto. En un ciudad que no existe, de un país que tampoco. Aún. Camino lleva. El progreso que quieren cercenar ella, su marido y su partido, permitió a esta mujer de escasas luces salirse del círculo de las “doñas” que toman café y pastas en bandeja de plata con puntillitas despotricando del servicio, y ponerle en las manos una sociedad con más de tres millones de personas que no merecemos este desatino. Ya hace bastante daño maquinando oculta, el colmo es ya que, si no queremos una taza nos dé -con su adquirido gusto por inundarnos de patéticas declaraciones- tres, del más irritante cóctel: estupidez, soberbia e ineptitud.

¿Cuándo podremos abandonar el monotema y volver a una cierta normalidad?

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Este hombre, Mariano Rajoy, levitando feliz, exultante, en un mitin electoral una semana antes de ganar las elecciones, marca un antes y un después en el curso de nuestra vida. En dos años ha acabado prácticamente con el Estado Social que teníamos, siempre menor que los países de nuestro nivel pero un lujo al lado de lo que el gobierno del PP ha dejado. Este domingo ha vuelto henchirse de orgullo ante un público «difícil»: las NNGG del PP, jaleándose a sí mismo y diciendo que todo lo ha hecho bien y que España está mucho mejor que dos años atrás. Pero que nos seguirá oprimiendo, que aún no han ganado bastante los privilegiados del sistema.

Me descubro hasta sin ganas de escribir, aburrida de lo mismo. Incluso noto también menos interés por leer y es que no salimos del bucle. Son tales atrocidades las que nos están infiriendo que publicar en los blogs y hasta en las redes sociales se ha convertido en un monotema. He mirado el archivo del blog para constatar que hasta el advenimiento de Rajoy tocábamos asuntos mucho más variados. Yo misma escribía mucho más sobre información internacional, por ejemplo. Sobre cultura o ciencia. Hasta experimentos literarios o curiosidades.

Pero llegó él. En el Noviembre de hace dos años, comentaba lo que se iba anticipando:

«Rajoy espera tener lista la nueva “reforma” laboral para su primer consejo de ministros, antes del 23 de Diciembre. Lo primero que hizo fue reunirse con los banqueros. Esta semana lo hará con empresarios y sindicatos. “Rajoy apremia a sindicatos y empresarios a gestar un nuevo marco laboral”, “portavocea” Cospedal, pero añade: “si no lo hacen, el nuevo Ejecutivo tomará decisiones por sí solos, el Gobierno gobernará”. Es decir que tras años de no ponerse de acuerdo, los empresarios no tienen sino persistir en su actitud. Porque ¿qué modelo elegirá el conservador Partido Popular… el de la patronal o el de los sindicatos?»

De este modo, las previsiones de la OCDE para España se quedaron muy cortas y aún así hoy aún ¡quién las pillara!, Creían que en 2012 se superarían con creces los cinco millones de desempleados. Y el paro llegaría al 23% de la población activa y que apenas mejoraría unas décimas en 2013, año que por tanto seguiría registrando niveles récord de desempleo. Pues estamos en torno a los 6 millones, según la EPA, y con el 26,6% de paro registrado. Es llamativo que el paro juvenil ha alcanzado el 56,5%. En Reacciona (Abril 2011) hablábamos de la escandalosa cifra del.. 40,6%.

Si avanzamos un año, y nos quedamos en Noviembre de 2012, hablo ya de «Emergencia: ya no es tiempo de juegos florales«. «Imaginemos un país donde se “vende” un Banco, el de Valencia, -hundido por el putrefacto PP de esa comunidad durante su larga hegemonía- por un euro. El agraciado es CaixaBank. Y se han ido por el sumidero 5.500 millones de euros de nuestros impuestos que ya hemos pagado y seguiremos pagando en calidad de vida». Se ha instalado el monotema.

Asistimos, sin embargo, a la basura mediática que aseguraba, por ejemplo, que el gobierno había acabado con los desahucios.

LaRazon.desahucios

Lo poco que se prometía, ni siquiera se ha cumplido.

Una huelga general. El 14N. ¿Quién se acuerda? Me fijé particularmente en quienes NO hacían huelga:

«Realmente notable es, sin embargo, la confusión de ideas de quienes secundan los recortes en materias esenciales y de derechos, porque no otra cosa hacen quienes se han opuesto a la huelga con los más variados motivos. En mi barrio y adyacentes volvieron a abrir las tiendas en un 90%. Cerraron los de siempre. Y también, dos que levantaron siempre en toldo en ocasiones anteriores. Ahora ha sido por quiebra. No abrirán más. Los comerciantes comentan que ellos “viven de su negocio”. El día de la Virgen de la Almudena –o de cualquier otra- también, pero en cerrar por una festividad religiosa no hay problema».

Hoy todavía son más los comercios cerrados.

Detesto seguir con el monotema, como digo. Tengo ganas de respirar otros aires, disfrutar de otra normalidad y compartirla. Así andamos muchos.

El Gran Wyoming nos dio una receta en noviembre de 2011, hace 2 años. Acertó de pleno. Más que la OCDE. Y engañó mucho menos que la caverna mediática.  Lo que indica que, por mucho que «resistamos», seguirán los recortes y repagos, los destrozos sin fin de todo cuanto nos sustenta. La desfachatez añadida de tanta corrupción que ni siquiera contabilizamos entonces. Cada día de inacción es tiempo perdido. Por cierto Wyoming hizo casi un pleno, pero no completo: creyó que a estas alturas ya no podrían «seguir culpando a ZP». Oh, no, monotema de nuevo 🙂 Mejor echamos un baile.

Chapapote y basura como síntoma

Gallego&Rey

Gallego&Rey

No hay culpables para el Prestige. Aquella marea negra que tiznó hasta 2.000 kilómetros de costa hace 11 años, la que fue retirada a pozales por centenares de personas, fue una ilusión óptica. La catástrofe del Prestige “fue culpa del barco” llegó a decir entonces la Ana Botella de nuestros dolores que ya prometía. Un cacharro con bandera de conveniencia que se abrió en hilillos de plastilina –eso sí- y que fue paseado por el gobierno del PP hasta pringar uno de los mares más hermosos y fructiferos que tenemos. Ni siquiera hubo, a tenor de la sentencia judicial, delito ecológico. Pescado y marisco destruido, 200.000 aves muertas. También ocasionó víctimas humanas como recuerda Suso del Toro, quien concluye: “La sentencia del Prestige es un clavo más en el ataúd en el que están enterrando a la democracia en España”.

Manuel Rivas se desgarra en este «El Prestige se hundió porque quiso«: La sentencia sobre el Prestige lleva por fecha el 13 de noviembre de 2013, justo en el undécimo aniversario del desastre, pero en realidad es un documento de la era prePrestige. Una sentencia propia de la Edad de los Combustibles Fósiles. Un fósil, en sí misma. El relato es inverosímil. Todo parece fruto del azar y no existe la causalidad. Se formula, de forma indirecta o inconsciente, una especie de doctrina de la irresponsabilidad ambiental. Se blanquea la actitud de un Gobierno que nunca reconoció la realidad .

El chapapote ha entrado hasta la cocina de nuestras vidas. La carcundia mediática encantada, como nos cuenta José María Izquierdo. Hoy pueden apoyarse en algo sólido: una decisión de la Justicia, o lo que queda de ella. Se perfecciona la técnica.

La basura, consecuentemente, también se extiende por doquier. En Madrid, por cualquier parte que vayas. La alcaldesa Ana Botella sobrevoló por la tragedia del Madrid Arena –en un spa calentito-, por el fiasco olímpico con sus millones de euros tirados por el desague, y ahora se pasea por la porquería que inunda la ciudad que nunca debió gestionar. De Madrid quedan los despojos como os comento a menudo. Contaminación, firmes y calzadas destrozados, el turismo huye. No faltaba más que aromatizarlo con basura y excrementos. Mi ciudad en ruinas, escribe Javier Pérez de Albéniz. Botella ahora echa mano de una empresa pública, tras privatizar por sus santos ovarios este servicio público. Sus trabajadores van a plantarle cara. También estos.   Alguna dignidad para tanta inmundicia.

Y hoy se acaba oficialmente el rescate bancario a España. Hemos enterrado en él 41.000 millones de euros, la mitad para Bankia, entidad en fiasco absoluto, a cuyos responsables hay que tratar con mimo aunque no lo merezcan, como cuenta magistralmente Àngels Martínez Castells. Se llenaran hoy la boca los prebostes del gobierno y sus voceros. Adiós rescate, evitamos el del país entero. No el de su sociedad, de nosotros, que metimos en el ataúd de esos 41 millones nuestros servicios sociales, trabajo, sueldos, subsidios, pensiones y, sí, en muchos casos, demasiados, también el coraje.

El gobierno ya opera para que no haya tentaciones. Rajoy y Soraya al frente, con Gallardón como ejecutor, ya han dejado niquelado un Código Penal con tintes franquistas como sentenció el CGPJ.  Ahora acude a redondear la faena el Ministro del Interior. Ultima una nueva ley de Seguridad Ciudadana que tipifica como infracciones sujetas a fuertes multas los escarches y las manifestaciones ante el Congreso. Lo que los jueces, incluso estos jueces de los que disfrutamos, se niegan a castigar. Pero ahí está el PP al quite. Atado y bien atado.

La ultraderecha se une en Europa. Quieren cargarse la UE desde adentro e imponer sus leyes. La exitosa en votos extrema derecha del holandés Wilders y la francesa Marine Le Pen presentan el germen del nuevo grupo que desean formar tras las elecciones al Europarlamento de 2014. El PP encuadraría divinamente en esta alianza. Europa parece que les gusta –mientras sea neoliberal- pero ideológicamente están a la par.

Quedarían las cosas más claras. Estuve en la presentación del libro de Felipe González. Acudió la plana mayor del PSOE, con Rubalcaba y todo. Yo creo que este PSOE constituye la derecha culta, civilizada y elegante que necesita España. Derecha ha de haber, mejor ésta. Ahora solo falta buscar la izquierda. O/Y la valentía de una sociedad que sepa emerger del chapapote y la basura, de la mierda que nos impregna. Son como arenas movedizas, terminará por sepultarnos.

Hay que reivindicar la luz, el sol…

elrich.sol

Todo es según el radicalismo del cristal donde se mire

“España no está para radicalismos”, acaba de declarar María Dolores de Cospedal. Cualquiera podría deducir que se refería –por aquello de la inmediatez– al arzobispado de Granada y su libroCásate y sé sumisa, recién publicado, que enseña a las mujeres a ser dóciles siervas de sus maridos. Pero no, aludía al PSOE y a su Conferencia Política de este fin de semana. Los socialistas dijeron “laicismo”. Hubo protestas por el apoyo a la monarquía –que se aprobó–. Proclamaron: “Hemos vuelto”. Desde la derecha sin remilgos, se deduce. Y, sí, hablan de la reforma fiscal que nunca hicieron y ahora prometen o de que las políticas sociales serán irrenunciables. José Bono –figura de tanto peso en el partido que hasta le confiaron la presidencia del Congreso– comenta que para ciertas cosas nada como la gente de bien: «En momentos difíciles, prefiero que el PSOE se entienda con el PP y no con IU».

No es porque sea mayor y carca, Eduardo Madina, valor emergente, declara a La Marea que el PSOE sigue estando lejos de Izquierda Unida: “Seguimos siendo un partido con vocación de grandes mayorías, que no pierde de vista que, cuando se gobierna, se gobierna para quien te vota y también para quien no te vota, para quien te odia y no te va a votar nunca. Creo que es una diferencia sustancial respecto a las posiciones políticas de Izquierda Unida”.

Pero no hay que olvidar que los expertos en raíces y radicalismos son los miembros del PP. Los que saben de verdad qué es España. El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha venido a aportar luz sobre el tema. En un auténtico tratado sobre las raíces patrias, comparte conLa Vanguardia “una experiencia transgeneracional” con la tauromaquia. Eso sí que es España. La acaban de declarar bien de algo, con su asignación presupuestaria y todo, naturalmente. Se promovió una ILP y se aprestaron a darle la mejor acogida. Lamentablemente, coincidió con otra –avalada por millón y medio de firmas– para acabar con la lacra de los desahucios. Pero eso es una ordinariez que tiene muy poco que ver con España.

El Gobierno aspira –ya lanzados– a que la tauromaquia sea incluida en el Patrimonio Mundial de la Unesco. Alguien que conoce bien el organismo me comentó que no le darán ese título ni muertos. Pero el Gobierno se entretiene y –lo que es mejor– entretiene al personal. El caso es que Lassalle sitúa la tauromaquia entre los aspectos de la cultura española que constituyen «tradiciones vivas» heredadas de nuestros antepasados. Y añade otras dos indispensables: la Semana Santa –ésa tan española del luto, la sangre y los latigazos– y el «cante jondo». Las tres aportan vivencias «que requieren de una protección que transciende el ámbito territorial de una comunidad autónoma».

Pocas patas son tres para sostener una mesa, ésta de la gran España. Así que es preciso añadir unas cuantas más para que se siga asentando de forma firme e imperecedera:

Tenemos a la Virgen del Rocío como suprema conseguidora de empleos. Tan eficiente que ha añadido casi un millón de parados desde que Fátima Báñez la colocó al frente del Ministerio de Trabajo. Pero es para que luego, con la recuperación tan estupenda que se avecina, se noté más su acción cuando se anime a desplegarla.

La familia es otro de los grandes pilares de España. Dado que el libro de la sumisión marital es una traducción del italiano, convendría para ser más precisos traducir también la palabra: famiglia; Lafamiglia. La que hunde sus fundamentos en la mafia y la camorra. La que usa y abusa de razzias y vendettas y, como mínimo, de silenciar bocas. La que emplea a redes clientelares por proximidad de sangre e intereses. La que sitúa en todos los órganos decisorios –desde la judicatura al poder económico y político o la prensa– a miembros del clan para que obren a su favor en cualquier prebenda o litigio.

Enlazando con ella, la corrupción es igualmente una seña identitaria de España, sobre todo de la derecha más casposa. De la que se cree merecedora de todos los privilegios y ajena a toda ley. Y a fe que parece estar en lo cierto cuando obtiene tan amorosos cuidados, en algunos casos, del ejercicio de la Justicia. De la derecha que ve lógico aplicar a sus inferiores desde el racionamiento de la comida al derecho de pernada –real o figurado–. La Unesco sí debería estudiar la inclusión de la corrupción española entre los Bienes Inmateriales de La Humanidad o en el Patrimonio Mundial, incluso en el Galáctico. Tener a 46 millones de ciudadanos callados y sumisos –pongamos como mucho un millón menos que protestan– ante tanto latrocinio y atropello tiene mucho mérito. Hay que dar con la tecla empleada porque igual sirve para otros menesteres.

Radical viene de raíz o base. Alude a lo fundamental. A la causa u origen de algo. En botánica, raíz es el órgano de las plantas que crece en dirección inversa a la del tallo e, introducido en tierra, absorbe lo que precisa para el crecimiento. El radicalismo propicia cambios. Según la RAE, son en sentido democrático, pero eso no se tiene en cuenta. Hay unos funestos, los que el PP ve en el “nuevo” PSOE, el que “ha vuelto”. Éste se cuida mucho de ser confundido con Izquierda Unida –igual es también porque atesora un radicalismo malicioso– en la aspiración de que le elijan los votantes de derechas decepcionados del PP. Qué poco les conocen a pesar de los pesares. Y quien realmente está volviendo del revés España es el PP con sus «reformas». Pero es que este radicalismo es del bueno, pata negra, español por los cuatro costados.

España está precisamente para radicalismos, los auténticos. Necesita –urgentemente– limpiar sus raíces de tanta porquería como se adhiere a ellas. Hundirse en la tierra de la decencia y la educación y no en un estercolero. Solo así podremos dar frutos. Ser radicales de verdad, ir a lo esencial, a lo que importa y beneficia a todos.

*Publicado en eldiario.es