La clave: derribar los pirineos

Actualización 16,30

             Los periódicos franceses atribuyen la derrota electoral de Sarkozy al debate suscitado en el país vecino por el llamado “impuesto del CO2”. Lo he escuchado en el resumen de prensa internacional de la SER e inmediatamente he buscado información. En resumen: Sarkozy pretendía gravar a las empresas contaminantes, pero la oposición de izquierdas pensaba que dejaba fuera los casos más graves. Una vez perdidos los comicios, el presidente francés ha dicho: pues ahora ni para unos ni para otros, nada de impuestos, el futuro del planeta que se apañe por sí solo, que además mientras no lo regule Europa –que se eternizará en ello y no llegará a ninguna conclusión- ¡quién me manda a mí hacerme el héroe!, que ni me lo agradecen. En traducción libre y coloquial, por supuesto. Las pesquisas me han llevado por ejemplo al periódico conservador Le Figaro que dedica todo esto a informar del tema.

En la extrema precariedad democrática que representa vivir en España, la realidad francesa me ha dejado perpleja y, al mismo tiempo, esperanzada. Existe un país, nada más cruzar los pirineos, donde a los ciudadanos les influye el medio ambiente en su voto. Poseen una derecha que plantea al menos un impuesto a las industrias contaminantes. Sus periódicos conservadores dan todas las claves de ese debate arduo de asimilar -al menos en España-. La ciudadanía reacciona.

Nuestros asuntos noticiables van por otros derroteros, nuestra realidad es muy distinta. Dejemos al margen –que es mucho dejar- las paridas malintencionadas del máximo representante de España en Europa, el más votado, el que considera el franquismo una etapa de extraordinaria placidez, el que sale mano en pecho a protestar por leyes españolas al lado de la extrema derecha, dejémoslo que la capacidad de resistencia no es infinita. O las peleas de declaraciones de los políticos con las que nos bombardean los medios en tarea desinformadora. En particular las televisiones públicas.

Lo que llena de estupefacción hoy es enterarse de que “El Tribunal de Madrid anula el grueso de las escuchas en la cárcel del ‘caso Gürtel’”. Asunto al que se le está quitando importancia a lo largo de la mañana, pero que es síntoma claro del espíritu que impregna el esclarecimiento de la verdad. ¿El proceso por la trama corrupta vinculada al PP podría llegar a quedar sobreseído por defectos de forma? Existe un pendrive milagroso –fruto del trabajo policial y judicial- con sustancial información, esperemos que no se pierda. Y las grabaciones que dieron lugar a la investigación efectuadas por un miembro del PP que fue quien denunció la trama -esta maldita memoria que olvida ese dato fundamental-. La única persona realmente en apuros hoy por investigar la Gurtëll y por el intento de enjuiciar al franquismo es Baltasar Garzón. Muchos de sus colegas “se la tienen jurada”, y la imparcial justicia española lo consiente.

 Justicia, política y periodismo son las profesiones peor valoradas por los españoles. En uno de mis reportajes “de despedida” de Informe Semanal, abordé el tema: “Los jueces y magistrados en activo, consultados por el Consejo General del Poder Judicial, le dan una nota de 2,7 sobre 10 al propio órgano director de la judicatura como garante de su independencia”. El CGPJ, hoy renovado, con la misma estructura de reparto político y con la oportuna elección del beato Dívar como presidente, debida a Zapatero, prepara las maletas para dilapidar 80.000 euros en viaje de cinco estrellas, como informaba ayer El Mundo.

  Me pregunto si todo esto lo consentirían los franceses, sin ir más lejos. Y me respondo: no.  Pero se puede. Ellos lo hacen. No hay más que derribar los pirineos y dejar que pase el aire. O, más civilizadamente, con pico y pala, abrir unas buenas brechas al efecto.

Política: suspenso «cum laude»

Día nublado y templado en Madrid. Sin ruidos de coches porque es festivo. Una delicia. Tanto como la espléndida primavera vivida estos días atrás. Lo maravilloso del tiempo son sus cambios, lo distintos escenarios que ofrece. Vaya esta sensación como saludo.

El terrorífico régimen comunista totalitario de Corea del Norte ha ejecutado a su ministro de Economía, porque –dicen- la ha hundido deliberadamente. Allí ejecutan ministros como nada, bien es cierto, y no siempre –o casi nunca- por las razones que argumentan. Pero el sucedido a este pobre señor da que pensar.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Ayer vi “Capitalismo, una historia de amor” de Michel Moore. Con envoltorio jocoso –para que no deprima– aporta datos y documentos incontestados del fiasco que nos asola. Congresistas norteamericanos, expertos, hasta religiosos, concluyen que no vivimos en una democracia. El poder político está secuestrado por mandos económicos que no creen en ella. Y asombra ver lo encantados que se muestran esos mismos políticos con su borreguil papel.

De cualquier forma, a Madoff, uno de los pocos causantes de la crisis que va a pagar por sus actos, un compañero de cárcel le ha roto la nariz y las costillas de una paliza. Los demás siguen felices, organizando cenas para ver cómo hunden más la economía, dado que ello les reporta mayores beneficios. El euro para ser más exactos, ya lo he referenciado varias veces. Y los políticos callados. Tan callados, que nuestra flamante ministra Elena Salgado ha aplazado la regulación de los ‘hedge funds’, -precisamente los “fondos de alto riesgo” sí, los que se reúnen en cenas-, como presidenta de turno del ECOFIN. Trata de incorporar al acuerdo a Londres, pero Londres dice que no, y bueno es Londres para que le lleven la contraria. Disfruta de un negocio estupendo con estas inversiones especulativas.

En casa, hoy tenemos libre ya a Luís Roldán sin haber devuelto los 10 millones de euros que robó, ni tampoco sus pisos, uno de ellos en París. El grueso del botín está escondido en paraísos fiscales, y ésa es otra de las cosas que no se toca. El Mundo –tan piadoso con los delincuentes- nos cuenta que vive de la caridad de un colega sin embargo, y que se ha casado con una rusa que conoció por Internet. Pero para conocer los pormenores de la historia hay que pagar. 

La Asamblea de Madrid era ayer un solar. Por la alerta de un twit tuve ocasión de comprobarlo. No se encontraba apenas nadie del PP en sus puestos –y cuando digo nadie, es nadie-, ni siquiera en la mesa presidencial. Alguna desazón les mantenía alejados de sus obligaciones. Había dimitido –cesado o lo que fuese- Güemes, mientras su imputadísimo suegro dejaba la Diputación de Castellón por enfermedad -alega-, se presentaba Tamayo a ver a Esperanza Aguirre y ésta le daba con la puerta en las narices, y Tamayo enfurecía dando nombres, entre ellos se cree… ¡el de la entonces mujer de Correa! Si es que el mundo es un pañuelo.

En medio de tanta desvergüenza PSOE y PP se conchaban para no cambiar la ley electoral que Ignacio Escolar, en sus post de cabecera, y con ayuda de Vicenç Navarro demuestra cuán útil nos ha sido: “como ha escrito en Público Vicenç Navarro, ese sistema electoral injusto, que nació bajo la amenaza del golpismo, es una de las principales causas del subdesarrollo social de España, el país con menor gasto social por habitante de nuestro entorno”.

Esta nueva aristocracia aupada por nuestros votos, olvida que la soberanía reside en el pueblo y que son meros administradores de la voluntad popular. Que se les exige desde estar sentados en sus escaños –aunque no hagan nada- a obrar por el bien común. La sociedad también olvida exigirlo.

Para remediar cualquier posible conato –ése que acaba rompiendo narices-, el Gobierno aprueba hoy la Ley Sinde. Los derechos de cuatro pelagatos -y algún artista- que cantan priman sobre derechos fundamentales ciudadanos como la libertad de información y de creación. Internet es hoy el océano inmenso del conocimiento y su libre acceso enriquece a la población, no lograrán encerrarlo en cajitas, pero entorpecen el camino. Los internautas desunidos -y en puente, vaya por dios- no ayudan a solucionar el problema. Por eso, suscribo esta otra sensata opinión de mangas verdes. Pero el día llegará con el supremo hartazgo.

De nuevo, en memoria de Vidal-Beneyto reproduzco sus conclusiones.

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?

Sin acritud. De buen rollito. En primaveral día nublado. La política suspende con todos los honores del suspenso. Pero aquí estamos nosotros ¿lo estamos?

Hubris, el síndrome de los políticos

Soberbia, desmesura, huida de la realidad. Son los males que invaden a los políticos en el ejercicio del poder. David Owen, antiguo ministro de exteriores británico y neurólogo en su vida cotidiana, invirtió seis años en estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente.  Con los resultados publicó un libro titulado “En la enfermedad y en el poder” -Abril de 2008-. Según el político inglés, hay una razón para el desvarío de quienes alcanzan altas cotas de mando o/y notoriedad: el “síndrome Hubris”, no admitido por la medicina pero con una larga historia en nuestra civilización. Y con ejemplos tan palpables que deberíamos proponer se estudiara como enfermedad… y contara finalmente con un tratamiento.

Bush, Blair y Aznar se reunen en las Azores, con el portugués Barroso como convidado aquiescente de piedra, y deciden invadir un país: Irak. Están poseídos por Hubris. Les acomete una exagerada confianza en sí mismos, ya no escuchan a sus asesores ni a sus ciudadanos, se creen en posesión absoluta de la verdad, con capacidad para hacer y deshacer según su voluntad, no reconocen sus errores. Para Owen el poder intoxica al punto de afectar la mente. Todo se ha gestado con técnicas de manual. En otras profesiones y áreas de relevancia, se suele llegar a la cima por méritos. También se ven afectados por Hubris –ahí tendríamos a estrellas de la música y el cine pidiendo agua del Nilo para desayunar-. Pero los gobernantes con mayor motivo porque no se han impuesto solamente por su valía personal, sino por una lucha de intereses, triunfo sobre sus contrarios, más palpable que en otros campos. No está asegurado que sean los mejores de su partido, sólo se presupone.

La mecánica es prácticamente igual siempre: salen de sus hogares anónimos, de sus cátedras, de un despacho de abogados –con frecuencia-, o de una fábrica, y en un principio se sienten incrédulos de su propia capacidad. Una nube de aduladores se apresura a convencerles de sus excelencias. La mayoría espera sacar provecho.

El líder ya está seguro, llega la megalomanía, acometer obras faraónicas –desde desatar una guerra a taladrar media ciudad-. La M30 de Gallardón en Madrid, como ejemplo palpable de lo segundo. Los hay a cientos. Se construyen edificios “emblemáticos” que lleven su nombre y su sello para la posteridad. Los rascacielos de Manhattan inmortalizan poderes económicos. La Torre Trumps, el edificio Chrysler, MetLife Building -nacido como Pan Am Building- entre los más conocidos. El placer de entrar allí y decir: «Es mío». En su vida personal, se dotan también de lujosos chalets e incluso palacetes. Lo primero que proyectó el ex presidente de la Corporación RTVE, Luís Fernandez, nada más llegar al cargo, fue una nueva sede que se identificara con él. Las clínicas,  distintos organismos, cuentan al menos con una lápida de quien los inauguró. Para las posteridad -o hasta que llegue la piqueta-.  Ellos ya no son “iguales” a los demás mortales, son superiores.

Es entonces cuando se desata el miedo a perder lo obtenido. Todos son enemigos a evitar, incluso en los consejos. Rodearse de mediocres en su círculo más cercano, apenas atenúa su temor. El rival brillante, precisa su desactivación por cualquier método. Esperanza Aguirre y su “inexistente” red de espías para controlar a oponentes de su propio partido. Los “hijodeputa” a desplazar. El “¿Qué arma tenemos contra él?” “¿En la caja?” “Contra él”.

Nerones, Calígulas, Claudios que se encierran en su castillo. El síndrome de la Moncloa, de Génova, de Ferraz, de la última planta de cualquier empresa. Por eso José Luís Rodríguez Zapatero dijo la noche de su primera victoria electoral: el poder no me va a cambiar. Por eso, tampoco lo ha cumplido.

Los expertos aseguran que afecta más a los varones y a personas de corta capacidad intelectual. El varapalo de las urnas, el cese, la pérdida del mando o la popularidad en definitiva, sume al afectado por el Hubris en la siguiente fase: desolación, disimulada con rabia y rencor en algunos casos. El ex presidente Aznar, abrupto correcaminos del odio, es una clara muestra.

Hubris -Hibris para el español- nació, como casi todo, en Grecia. Esa vanidad desmesurada –que competía con los dioses- acarreaba un castigo que proporcionaba Némesis, la diosa de la justicia retributiva. Sin piedad, volvía al descarriado a los límites de su realidad. No se andaba con miramientos. Sus afectados podían llegar a ver cómo un águila se comía a diario su hígado –regenerado, inmisericordemente, por su condición de inmortal-. Es decir, véase Vd. en esa desagradable tesitura una mañana, para que se repita todos los días, eternamente. Le sucedió a Prometeo, benefactor de la Humanidad, pero que se extralimitó de sus funciones, invadiendo el terreno de las deidades; entes, que como ya se sabe, no se caracterizan por tolerar críticas o sublevaciones. Hubris en sí mismas, son las únicas con derecho a hacer lo que les plazca. No así los titanes, ni, mucho menos, los mortales. El cristianismo, en la misma línea, habla de pecado y opone sanción a la soberbia. Claro que es un pecado capital, mortal, que conlleva la condenación eterna.  Y desde luego al ángel arrogante lo convirtieron en demonio y lo mandaron a los infiernos para siempre jamás. O los generales romanos que -con técnicas de prevención- , eran seguidos por una corte de esclavos en su entrada triunfal a la ciudad, los cuales les iban repitiendo: «Memento mori» que significa «¡recuerda que eres mortal!». No es necesario aclarar, que no les hacían ningún caso. Véase Julio Cesar.

 2.700 años desde la primera formulación, multitud de avances técnicos, y el ser humano y sus relaciones no han cambiado absolutamente nada. Solo que hoy, la sociedad hueca y hedonista ha suprimido la despiadada “Némesis” e incluso el «Recuerda que eres mortal«, mucho menos cruento. El castigo de las urnas a lo sumo, el cese, la pérdida del favor del público en los famosos, como mucho… y como poco. Y lo peor es que los rivales políticos, o los nuevos ídolos actuarán previsiblemente igual. Ya lo hacen en muchos casos antes de alcanzar la cota máxima a la que aspiran. Sufren de Hubris hasta  depredadores de intrascendentes ideas. Ningún águila justiciera pide cuentas. En nuestros días, reina la impunidad. Salvo la pena que lleva implícita su propio síndrome: el miedo a perder lo conseguido.

( Este texto, que he actualizado, lo publiqué el 19-04-2008 a las 12:23, en el malogrado SOITU, que estimulaba el bien hacer y al que tanto añoramos).

PD. Escuchando el debate del Congreso, me temo que Rajoy padece de Hubris prematuro, desde ya.

Los políticos que nos merecemos

Dos tercios de los ciudadanos desconfían tanto de Zapatero como de Mariano Rajoy. Es la primera vez en la historia de nuestra joven democracia que el retroceso de la popularidad de un presidente de Gobierno, no catapulta a su opositor. Nunca ha habido mayor desencanto de la ciudadanía por la política. Estas ideas fueron algunas de las expresadas por expertos, anoche,  en Hoy, el programa de Iñaki Gabilondo en CNN+, un espacio tan poco masivo y promocionado que hoy ya no es posible encontrar, por ejemplo, los nombres de los sociólogos que participaron. Y es el mejor Gabilondo, el del análisis sosegado, el de la búsqueda de las causas que desencadenan noticias. Necesitamos, imperiosamente además, foros públicos con esa filosofía. Jornadas en las que –en lugar de contar “Los retos del parlamento europeo”, pongamos por caso- se hable sin prisas de todos nuestros porqués.

A Fernando Vallespín, catedrático de ciencia política, sí le conozco –no personalmente-. También estaba allí. Él, los sociólogos, y las preguntas perfectas de Iñaki, ofrecieron un diagnóstico certero. Veamos. A Zapatero la ciudadanía le reprocha sobre todo su ingenuidad, ése que llaman optimismo antropológico, que le hace quitar importancia al más terrible temporal, dejando a la sociedad a la intemperie, porque le ha disuadido de coger chubasquero y paragüas. A la gente le enfada su irrealidad. Y también creen que no tiene un plan trazado, que improvisa. En ese punto, lo mismo que Rajoy, los ciudadanos piensan que carece de ideas claras, y le reprochan sobre todo su negatividad. Que se opone sistemáticamente a todo lo que hace y propone el gobierno, y sin dar soluciones alternativas que despierten esperanzas. La crispación política es lo que ha hundido definitivamente la confianza de los ciudadanos en sus políticos.

Comentaban los expertos que en otras democracias más consolidadas, los debates parlamentarios tienen mucha más altura y elegancia. “En el británico, pueden hasta soltar carcajadas ante la intervención del contrario, pero no hay mala fe, saña, deseo de aniquilar, y eso la sociedad lo percibe”, vino a decir Vallespín, según recuerdo más o menos textualmente. Pero todos convinieron que más arriba de los Pirineos, los ciudadanos también son mucho más civilizados, más participativos en la obtención del bien común. En definitiva, que en el país de la saga «belenestebanjaneiroanarosaquintanaydemás», tenemos los políticos que nos merecemos. Es un círculo que se retroalimenta, pero por alguna parte habrá que enderezarlo. La desafección a la política, el divorcio entre dirigentes y sociedad, resta.

Uno de los intelectuales que más admiro –de los pocos, realmente- es Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO, ex UCD. Precisamente este jueves publicó una tribuna en El País, con ese espíritu constructivo a envidiar. Todos, pero mucho más los españoles, tenemos pendientes pasar “De súbditos a ciudadanos, la gran transición”. Entresaco algunas de sus espléndias ideas y propuestas:

“La solución a los gravísimos desafíos que enfrentamos es más democracia, mejor democracia. Y ello exige participación activa y conocimiento profundo de la realidad, que se dan especialmente en los «educados», es decir, los que actúan en virtud de sus propias reflexiones y nunca al dictado de nadie”.

(…)

“El artículo primero de la Constitución de la UNESCO establece que el resultado del proceso educativo deben ser personas «libres y responsables». Educación para todos a lo largo de toda la vida. Para todos, no para unos cuantos. Y todos es muy peligroso, porque los educados no permanecerán impasibles, resignados, sometidos. No serán espectadores, sino actores. No receptores adormecidos, distraídos, atemorizados, sino emisores. No permanecerán silenciosos ni silenciados. Expresarán, con firmeza y perseverancia pero pacíficamente, sus puntos de vista.

Con ciudadanos educados ya no habrá dogmatismo, extremismo, fanatismo, ya nada será «indiscutible» ni se obedecerá de forma inexorable. La educación vence la apatía, induce a la acción.

Sí, la educación es la solución. No hay democracia genuina si no se participa, si los gobernantes y parlamentarios no son, de verdad, la «voz del pueblo». Educación, pues, para la ciudadanía mundial, teniendo siempre presente el artículo 21/3 de la Declaración Universal: «La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público».

(…)

“La historia de la humanidad va unida al temor: temor al poder, temor a los dioses, en lugar de amor. Es preciso vencer al miedo con la palabra.

Es esencial «escuchar» el mundo. Observarlo, que es mucho más que verlo y que mirarlo. Tener esta visión planetaria, esta consciencia del conjunto de la humanidad, que es lo que nos permitirá reaccionar sin esperar a tsunamis que nos emocionen, que nos pongan en marcha”.

(…)

“¿Y la gente? ¿Cuándo se «rescatará» a la gente? Es indispensable un multilateralismo eficiente, con instituciones internacionales dotadas de los medios de toda índole que requieren para el ejercicio de su misión”.

(…)

“Y la transición de una economía especulativa, virtual y de guerra (3.000 millones al día en gastos militares al tiempo que mueren de hambre más de 60.000 personas) a una economía de desarrollo sostenible global, que amplíe progresivamente el número de personas que pueden acceder a los servicios y bienes”.

Federico Mayor Zaragoza, que tiene 76 años, es otro de los lúcidos ancianos con visión de futuro, y partidario de no cercenar libertades. Las circunstancias han cambiado: los ciudadanos tenemos Internet.

“Los poderosos, que han ahuyentado desde siempre a los ciudadanos que, con mayor atrevimiento, ocupaban el estrado, no contaban con la «revolución virtual». La capacidad de participación no presencial (por telefonía móvil. SMS, Internet…) modificará los actuales procedimientos de consulta y elecciones. En síntesis, la democracia”.

Pues eso, cambiemos nosotros para que cambien ellos. Ayudémosles impidiendo que prolonguen el tiempo de la espera hacia una sociedad mundial educada -por todos los medios a su alcance-. Hoy el consejo de ministros debate cortar las alas a Internet. Los autores y firmantes del #manifiesto estamos inquietos por ello y así lo expresan algunos en sus webs y blogs. Acabo de darme cuenta de que – con la ayuda de las valiosas reflexiones que enlazo en el texto- ésta podría ser mi contribución a señalarles a los políticos que están -en numerosos aspectos esenciales para la sociedad- en el camino equivocado.

«Escribo sobre un naufragio / … sobre lo que hemos destruido /ante todo en nosotros… Pero escribo también desde la vida… / de un tiempo venidero».

José Ángel Valente en

Sobre el tiempo presente.

Los ciudadanos necesitamos seguridad

Imagino la cura de humildad de José Blanco, ministro de Fomento español, -aunque, hombre práctico, no parece necesitarla- en su visita a la capital del imperio. “Va a ser inevitable imponer los escáneres en los aeropuertos”. A eso se le llama posibilismo y aceptar la realidad: el consenso de los poderosos así lo quiere. Y a ver si le va a amargar el mandato al Premio Nobel de la Paz un atentado. Hay que asustar a la ciudadanía, y favorecer el negocio de los fabricantes de escáneres, como objetivos añadidos.

Pero el explosivo del nigeriano –utilizado como excusa- no hubiera sido detectado, nos dicen los expertos, por estos aparatos. Subiremos a los aviones humillados tras sentirnos en pelotas ante extraños –y ¡dios mío! ¿Qué haremos con los niños? ¿Les taparemos los ojos en la placa para que no sean reconocidos?-, y no se resolverá el problema. Hay quien apunta al tracto rectal como siguiente paso. En el caso de las mujeres, habrá que hacerlo también vaginal. Y no será suficiente. Pronto, instalarán ecógrafos en los aeropuertos, dando negocio a los médicos que lo practican. Mira, en el caso del Dr.Aguado de Madrid, sería buena cosa, lo merece por buen profesional. Pero no creo yo que acabemos aquí. Alguien puede llevar explosivos ocultos en los pliegues de la columna vertebral, o en los huesos del pie o de las manos. ¿Solución? Resonancias magnéticas. De cuerpo entero. Claro que habrá que ir con 6 horas de anticipación a la terminal aérea.

Llegará un momento, sin embargo, en que las autoridades caerán en la cuenta del ingente número de víctimas que han ocasionado los atentados en metros y ferrocarriles. Así que pondrán en todas las estaciones la correspondiente unidad móvil, con escáner, ecógrafo y resonancia. De paso, pueden detectar dolencias de salud de los ciudadanos.

Pero ¿Quién nos libra de bombazos en El Corte Inglés, en todos los centros comerciales, en todas las tiendas, paseando por la calle? La policía establecerá controles en las vías urbanas y carreteras, similares a las detecciones de alcoholemia, para ver si evitan atentados.

Nosotros seremos muy felices, porque nos sentiremos extraordinariamente seguros. Hasta el día y los días en que veamos, que algo o alguien sigue saltando por los aires por la violencia fanática.

(La actualidad hoy tan intensa que he escrito 6 post, más cortos. Así que siguen 5 más. Ruego atención para ellos, tras el experimento realizado. Lo peor es que me han quedado unas cuantas cosas por comentar. Ah, y probablemente se haya deslizado algún desliz ortográfico, escribir en plan máquina es lo que tiene).

Balance del 27 de Diciembre de 2009

Mirar atrás –aunque sólo sea un año- únicamente tendría sentido para entender que los problemas que vivimos tienen raíces y no son un esqueje plantado en una tierra de la que no puede alimentarse para crecer sano.

Hoy, siguen ocurriendo cosas que interesan. En España estamos en crisis, con una juventud –que se extiende a mitad de la treintena- en paro, y con la mitad de los mayores de 50 años sin empleo o prejubilados. El resto, hipotecados de por vida. Salvo excepciones notables, claro está.

El sistema mundial hizo aguas hace dos años y medio, y los brotes verdes anunciados se sedimentan casi igual que el esqueje, en este caso en tierra podrida. Indispensable reportaje de Joaquín Estefanía en El País, con todos los porqués y contradicciones. ¿Se avisó? Desde luego que sí, pero no se abrieron los oídos. Se advierte también ahora -muy poco, eso sí, no vayamos a inquietarnos- de que transfusionar dinero a un enfermo con hemorragias descontroladas, sólo prolonga la agonía, y el mensaje se diluye en la equidistancia de las opiniones discutibles. Siempre hay alguien que dice lo contrario y es creído, aunque no tenga razón. Hay a quien «le gusta más» esa versión.

Aquí se añadía, ya sabemos, la burbuja inmobiliaria, la corrupción intolerable, la inexistencia de un tejido sólido. Males estructurales que no nacieron ayer. Pero igualmente nos perdemos en las declaraciones interesadas de líderes políticos, zanahorias agitadas en los ojos de los desinformados, mientras con la mano escondida se hurga en el cajón abierto del poder. Los Gürtell que no importan –o no lo suficiente- a la ciudadanía, la deriva de un gobierno autoderrotado, hojas del rábano que no comemos los votantes.

Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, se encuentra hoy incomunicado en una cárcel de la supuestamente civilizada Dinamarca, por entrar en la cumbre de los inoperantes con un pancarta que decía: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. Y no debe ser tema de confrontación política, porque allí sigue recordado por unos pocos. Subirán las temperaturas, en España sobre todo las nocturnas, nos coceremos, y no vendrá nadie a hervir en la cazuela entre cemento. El clima airado arrojará lluvias y tornados intempestivos, como ya está haciendo. Y saldrán los pagados por intereses cortos y privados –pero sustantivos- a decirnos que eso es mentira, y que el CO –que no el CO2- se come. Juan López de Uralde se atrevió a irrumpir en la recepción que gastaba dinero a espuertas, con putas gratis a la salida ¡pues a la cárcel!

Siguen secuestrados los cooperantes catalanes, de ese millar de españoles que andan por el mundo intentando resolver problemas acuciantes. Son insultados incluso –llamados «gorrones» por expertos en gorronería-, mientras casi hay un cisma nacional por los marineros de un barco privado de beneficios privados. Todos ellos han sido retenidos por desesperados de las injusticias que nunca se resuelven.

  Un juez sentencia a periodistas de la Cadena SER a cárcel e inhabilitación profesional, por informar verazmente de afiliaciones fraudulentas y masivas en el PP de Madrid, vinculadas al nunca aclarado -¿por qué?- “tamayazo” que cambió el signo político en la comunidad. Además, han osado publicarlo en Internet que no es un medio de comunicación tradicional ¡vaya por dios! Si, como parece por lógica, la sentencia es revocada en instancias superiores ¿pagará este ideologizado juez por su decisión?

“Tengo 6 hijos en mi tierra y llevo 4 años sin verlos”, dice una emigrante anclada en Barajas, porque la línea del Presidente de los empresarios españoles la ha dejado en tierra. Ya hemos pagado con más de 6 millones de euros, el viaje navideño de otros que con su billete en mano se quedaron sin vuelo. El liberalismo acepta que el Estado -al que combate- intervenga para pagar los platos rotos empresariales, otro colega afirma sin rubor que “Díaz Ferrán lo está haciendo realmente bien” y Javier Arenas esta vez no opina.

Un niño rico de la desigual Nigeria, la de la riqueza inmensa tan mal repartida, la que lapida mujeres, sale de su piso de lujo en Londres –donde estudia ingeniería- y pretende volar un avión en cielo estadounidense. Su padre, banquero, ya había advertido a las autoridades sobre la deriva integrista de su hijo. Extremaremos el miedo y la incomodidad de volar en aras de la imposible seguridad perfecta y ahí quedará todo.

Pero Obama ha conseguido ver aprobada su reforma sanitaria, lo que otros presidentes norteamericanos intentaron durante años, sin éxito. Entretanto, la española cae en picado y cruzo los dedos para que sus consecuencias no sean irremediables. Repartimos su gestión entre los 17 gobiernos –España tiene 18 gobiernos, no uno, más la UE-. Y algunos decidieron hacer negocio con nuestra salud. También con ella.

Las grandes marcas de moda de lujo, están deslocalizando –ese precioso eufemismo-; ahora les cosen los trajes en el tercer mundo de obreros explotados. El sistema se supera a sí mismo ante la indiferencia o desconcierto general. Y Austria abre tienda para perros de dueños pijos. Con collares de cristal de Swarovski y demás menudencias. Lo he escuchado en la SER donde Monserrat Domínguez andaba toda la mañana pensando en ir a abrir la espita del gas. Y no encuentro la referencia de la publicación.

Yo había pensado en irme a calmar los ánimos nadando en agua calentita, pero la zona esta tomada por los defensores de “La sagrada familia”, con 40 obispos y nuestro europarlamentario Mayor Oreja en cabeza. Y con el Papa interviniendo por vídeoconferencia. Imprescindible este recordatorio histórico de tamaña falacia de Jesús Encinar (la familia «tradicional» surgió a mediados del siglo XX). Pero sigamos persiguiendo zanahorias disuasorias, hojas de rábano, que si metemos en la cárcel a las mujeres que siempre han abortado, y dejamos que los homosexuales se encamen con quien quieran –siempre que no los veamos-, el mundo se arregla en un pis pas. Por cierto, los obispos protestantes se manifiestan por otros problemas ¿por qué será? ¿Veremos a Mayor Oreja pidiendo la libertad de López de Uralde, la de los cooperantes, protestando por el fiasco de Díaz Ferrán?

Creo que voy a ver de intentar llegar en coche al spa –la combinación de metro es pésima-, me sentará bien. Espero. Igual hasta me cambia el chip y se disuelven en agua mi preocupaciones.

Fervientes analfabetos funcionales

He encontrado estos días muchos retazos de memoria escrita que sirven para refrescar la de uso diario. A comienzos de 2001, un estudio revelaba que los niños españoles (hasta 12 años) utilizaban un lenguaje extremadamente pobre. Sólo el 16% atesoraba un vocabulario variado y sabían lo que decían. El 70% no era capaz de redactar un texto de forma inteligible, con coherencia y cohesión y sólo 1 de cada 10 lo lograba sin incluir faltas de ortografía. Salí a la calle con un micrófono a preguntar por el significado de algunas palabras. Todos ignoraban qué significa “ferviente”.

Curtidos en los SMS, en la cultura de la imagen –que aporta riqueza mental cuando no olvida la palabra-, vemos ahora que la situación ha empeorado. Las nuevas generaciones de críos escalan puestos hacia la cola en educación, al medirnos en la esfera internacional. La inquietante novedad del último informe PISA nos hablaba de que los niños españoles han perdido capacidad de comprensión lectora. Es decir, que en el caso de que se acerquen a un libro no entienden lo que leen. Y es que todo edificio precisa de elementos y desconocer el lenguaje y las palabras priva de una construcción sólida.

Por supuesto, no son los mismos niños, el ser humano es lo que tiene, que crece. Y repuebla los campos de ignorancia tan asentada en nuestro país y por la que somos conocidos en medio mundo. Una de aquellas criaturas, por cierto, se hizo periodista. Y, otra, redactor jefe, otra editor y otra sin duda director de agencia de noticias. Y difundieron hace unos días, por todos los medios –que a su vez cuentan con todas esas personas en el proceso de publicación- y sin pestañear que un “tetrapléjico” inglés se proponía cruzar en catamarán el océano Atlántico. Pese a verle mover con soltura las manos  (en la foto, una está apoyada en el antebrazo de la silla para manejarla y la otra en el lateral del barco) y la cabeza. En realidad, es parapléjico, pero comprendo que al lado de “ferviente” eso es de nota.

Hoy, con el café matutino, la noticia de que 7 comunidades autónomas han reducido el presupuesto en educación, o lo han reducido en la pública para aumentarlo en la concertada como en el caso de Madrid. Es mucho mejor –en todos los casos- invertir en propaganda para afianzarse en el poder o aumentar sus cotas, que instruir a la ciudadanía, la sociedad es más dócil y manipulable cuando no piensa. Y no olvidemos que en esta España en la que todos los males tienen un solo culpable –Zapatero- la educación –como la sanidad o el empleo- las gestionan los gobiernos autonómicos. Esos que se salen de la foto de un proyecto común, porque los ciudadanos no unen conceptos para extraer consecuencias, y carecen además de memoria.

Ángel López García-Molins, un aragonés que desarrolló la lingüística desde la Universidad de Valencia, habla hoy en El País de lo que más le ha asombrado en su larga carrera de estudioso de la palabra: 

“La manipulación del lenguaje por quienes ocupan responsabilidades públicas. Antes no ocurría, lo de la corrupción sí. Ya hablaba de ella hace siglos Tomás Moro en Utopía y hasta Cicerón. Lo que sí que es nuevo es la desfachatez con la que los políticos utilizan el lenguaje para legitimar o disimular determinadas situaciones”.

En este país -e imbuidos de similar filosofìa- tenemos de todo lo imprescindible para afianzar la educación: Real Academia de la Lengua de campanillas, políticos de primer nivel, medios informativos como los citados en el asunto del “tetrapléjico” y otros muchos, y una sociedad motivada. Pero, vaya por dios, la mezcla no se traduce en resultados. Todas las entradas de este blog que se han inundado de comentarios, tienen el mismo signo: afianzan o combaten la involución que germina en caspa bajo nuestros pies pudriendo los cimientos. Es algo visceral y por tanto muy interiorizado, ferviente. Con la mejor intención que presumo en todos -y acredito en mí misma-, diré que me lleva un buen rato escribir lo que escribo algunos días, tratando de aquilatar las palabras y las ideas. Pero me temo que no siempre acierto. Quizás hay que ir más allá, a lo que analizan los estudios sociológicos –viejos y nuevos- sobre el origen de nuestros males estructurales en educación. Entender algo distinto de lo que se dice, abrazar las hojas del rábano sin catar su contenido y, como consecuencia de ello, ver el debate donde no se ha planteado, obviando el fondo. Pero siempre, siempre, es la ideología quien nubla la percepción. Sobre todo, la que lucha fervientemente porque nada cambie, ni mejore. Pero, ya digo, puede ser mi propia observación selectiva. Claro que si me apoyo en los hechos, en ese único 16% de niños que hace casi una década tenían un lenguaje rico y sabían lo que decían, y entendían lo que otros explicaban, no me parece tan subjetiva.

Actualización 16,30

lagamez  Un sondeo hecho entre escolares en Bergara revela que mucha gente todavía cree que Adán y Eva son personajes históricos http://bit.ly/7oBJtl

El prestigio internacional de España

Anda muy preocupado el PP -y todos aquellos que les escuchan sin cuestionar sus opiniones- por la pérdida de prestigio internacional de España. La nueva tanda de lamentaciones ha llegado en la voz de las dos damas fuertes del partido: Cospedal y Aguirre. Ambas aseguran, con una u otra formulación verbal, que fuera nos toman por el pito del sereno. Las dos son personas instruidas, o deberían serlo a tenor de su cuna y posibilidades de acceso a la educación. No creo que hagan estas aseveraciones convencidas de su veracidad, sino para minar la credibilidad del Estado en un ejercicio más de patriotismo.

Me pregunto respecto a cuándo ha mermado España su prestigio internacional. El precedente más cercano es José María Aznar. El día en el que nuestro entonces presidente decidió apoyar la invasión de Irak en contra de las resoluciones de la ONU, el día de la famosa foto de las Azores, busqué preocupada cómo mostraban la escena más allá de nuestras fronteras. Tanto en la CNN norteamericana como en la BBC británica y ambas emitiendo para medio mundo, suprimieron la imagen de Aznar. Al priorizar la presencia de Bush y Blair, no contaron con lo accesorio: el presidente español, que apenas se vio en algún plano de refilón. No cuenta ya que una mayoría abrumadora de ciudadanos se opusiera aquí a la guerra, pero sí, quizás, lo que dicen los expertos en terrorismo: Afganistán fue la escuela del fanatismo islamista para cometer atentados, Irak se ha convertido desde la invasión, en la Universidad del terrorismo internacional.

Aznar sintonizó ideológica y mentalmente con Bush, el peor presidente en la historia de EEUU, fue a su rancho y habló en tejano, pero el poderoso mandatario no invitó a España a las reuniones del G8, por ejemplo. Aznar trabajaba para sí, para esas conferencias que imparte por los centros ultraconservadores de la galaxia –si le dejan, hasta ahí llegará-, cobradas a precio de oro, que defienden el liberalismo neocon generador de la crisis económica -que todos, salvo ellos padecemos-, y combaten el cambio climático con gran visión de futuro. Más cerca, Aznar se alineó con los EEUU de Bush para mermar a Europa. A la UE a la que pertenecemos. Como cuenta Javier Valenzuela en su libro “Viajando con ZP”, ni sus homólogos europeos tragaban a Aznar, sobre todo los franceses y en particular Chirac.

¿Nos remontamos al prestigio español durante los cuarenta años de franquismo? Llegamos a padecer –con razón- hasta un bloqueo internacional, que empezó a suavizarse cuando Eisenhower hizo acto de presencia a cambio de instalar bases extranjeras, de su país EEUU, en nuestro suelo. Pero reiteradamente nos negaron el acceso a Europa. Adolfo Suárez, tan boicoteado por todos los flancos, empezó a lavar la cara de España y Felipe González consiguió, por fin, que España entrase a formar parte de las Instituciones europeas en 1986. Época de los grandes pesos pesados en política, González sí fue “uno de ellos”. Aunque el país se subiera al tren en los últimos vagones. Europa nos dio dinero para desarrollarnos, nos cubrió de carreteras, pero no por eso nuestros sueldos y gasto social dejaron de estar a la cola de lo que disfrutaban –y aún disfrutan- los ciudadanos europeos. Pese al esfuerzo hecho, estábamos lastrados por siglos de atraso.

Ya, el Imperio. España fue el primer Imperio global, por así llamarlo. Es eso lo que añoramos. Durante siglos en nuestras posesiones “no se ponía el sol”. He leído algo de nuestra Historia con ojos nuevos. Por cierto, nos quejamos ahora pero aquello sí que era un sin vivir. Nuestro imperio y todos los demás se construyeron a base de guerras y ocupaciones, de robar a manos llenas a los vencidos, por alianzas de matrimonios entre monarquías, es decir pagando en la cama real las conquistas. Reyes autoritarios los españoles, casi absolutistas, los califica la Historia. Y entre ellos un Felipe III a quien se define como hombre de inteligencia limitada que cedió su poder a los validos. O Carlos II que tenía 4 años cuando accedió al trono, su madre y más validos rigieron a nuestros antepasados. Por religión en gran medida también se construyeron los Imperios, sobre todo en nuestro país. En los litigios, quien mediaba era el Papa católico, qué curioso.

Siempre me he preguntado por qué los museos británicos, franceses y demás, atesoran lo saqueado en sus guerras imperiales y aquí apenas tenemos nada de lo confiscado en aquel territorio de 20 millones de kilómetros cuadrados. Existen referencias de astronómicas cantidades de oro y piedras preciosas llegadas en los barcos de ultramar ¿adónde fueron a parar? Amén de lo que se llevaran las arcas privadas, respuesta que no parece nada descabellada, las crónicas hablan de una mala gestión, de que la guerra es muy cara, de la piratería que nos asolaba -qué casualidad-, de revueltas locales de ciudadanos hartos. Por cierto, descubro que Cataluña se rebeló en 1640 en el reinado de Felipe IV, vamos, que el estatut no nació ayer. Podemos presumir, eso sí, de dos grandes inventos: la picaresca –robar en plan simpático- y la guerrilla.Y por las eternas luchas de ideologías en nuestro suelo. Siempre, o casi siempre, ganaron… los castizos.

Poco nos cuentan de si calaron en la sociedad las venturas culturales del Siglo de Oro de este país que pervive en su prestigio por individualidades esforzadas que han de luchar contra el viento y la marea del involucionismo. Una frase de Lope de Vega me impactó en su día, y mi memoria la recuerda así: “Si al pueblo le das paja come paja, pero si le das grano come grano”. Sólo sé que arrumbamos analfabetos al siglo XX, y que hoy… apenas sólo servimos paja.

Dejémonos pues de glorias chauvinistas. Somos un país del primer mundo, bien situado en la escena internacional pero sin alharacas, con muchas cosas por mejorar. Sobre todo el decidido propósito común de emprender esa tarea. Con pasados tan poco edificantes como el nuestro –o casi, a nuestro extremo pocos llegan-, otros países lo consiguieron y sospecho que ha sido por eso, por quererlo y poner los medios, desde la sociedad y para la sociedad.

En el Día Internacional de los Derechos Humanos

But is not «the end»… so on…

Esta declaración de 1789  inspiró la Revolución Francesa y  daría lugar a la Constitución de 1791 y, a su vez, estaba inspirada en la Declaración de Independencia de Los Estados Unidos de 1774. Tras la segunda guerra mundial en el siglo XX, se estableció esta redacción, supuestamente vigente aún:

Artículo 1.

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

Este texto fue aprobado por la Asamblea General de la ONU 10 de diciembre de 1948, hace hoy 51 años.

La ciénaga de la corrupción

Valiente y documentada tribuna en El País de Emilio Sánchez Ulled, presidente de la Unión Progresista de Fiscales y fiscal Anticorrupción en Barcelona.

Apenas falta un aspecto por analizar. Entresaco algunos párrafos:

«Hemos asistido al afloramiento de repugnantes ejemplos de corrupción pública, germinados en esa zona en la que confluyen el desarrollo de las políticas públicas y la actividad económica privada, zona que corre el riesgo de convertirse en una auténtica ciénaga. Con ejemplares endémicos de sapos, claro.

El desconcierto se acrecienta ante la reacción de las fuerzas políticas cuando alguno de sus responsables es investigado: deslegitimación de la investigación atribuyéndola a oscuros fines conspirativos, ataque personal a los investigadores y, por si fuera poco, indiscriminado cuestionamiento de las instituciones de persecución penal así como de los instrumentos de investigación, sin importar el perjuicio que ello puede generar en la lucha contra el crimen en general y el organizado en particular. No es una conducta novedosa. Encontramos ejemplos extremos en la Italia de Il Cavaliere: reformas legales destinadas a restringir hasta la inoperancia práctica las intervenciones telefónicas, en cuanto éstas han puesto en apuros al gobernante; persecución infamante de fiscales y jueces activos en las investigaciones de la corrupción gubernamental; recorte de los plazos legales de prescripción de los delitos de cuello blanco».

(…)

«El perjuicio directo que los comportamientos corruptos causan al interés social es enorme: rapiña de los fondos públicos; alteración del mercado; descontrol de la economía especulativa; urbanización salvaje (agravada en este caso por una excesiva concentración en el nivel municipal del poder decisorio sobre el suelo sin un correlativo incremento de los controles externos); daño medioambiental; lesión de los derechos de los más débiles en las relaciones socio-económicas (trabajadores, inmigrantes, pequeños ahorradores). Y, siempre, el torcimiento del buen gobierno.

En este caldo de cultivo pueden producirse también consecuencias indirectas, sociológicas si se quiere, pero igualmente nocivas: apatía ciudadana ante la democracia, facilidad para la infiltración mafiosa, e incluso el surgimiento de liderazgos populistas que con recetas falaces y demagógicas se presentan como la solución a los miedos sociales».

Artículo completo.

Advertido y diagnosticado, el problema, los problemas, sigue su curso inexorable.