Un Gobierno En Funciones No Puede Aprobar La “LEY SINDE”

   Ante la previsible aprobación de la polémica “Ley Sinde”, los
periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet
 seguimos manifestando –como hicimos en el  Manifiesto de 2 de
Diciembre de 2009-  nuestra firme oposición a una norma que incluye  modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de
las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la
cultura a través de Internet.
  En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones
adopte esta decisión en su último Consejo de Ministros. Sería
doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU,
a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de
Wikileaks.

 En todo caso insistimos en estos razonamientos:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los
derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la
privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela
judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo
competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia.
Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de
la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo
dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los
ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector
tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de
desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de
empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando
su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y
entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances
tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y
emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen
prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de
multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir
de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y
actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios
legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este
nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se
basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es
posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro
modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para
sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y
que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones
tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias
políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos
modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo
libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la
Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco
para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al
futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad
intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el
conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las
entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras
el oportuno debate público  y habiendo consultado previamente a todas
las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios
legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no
orgánica y que versa sobre otra materia.

manifiesto eneko

Pásalo. Publícalo.

Para los menos informados, el “Desmontando la Ley Sinde” de Antonio Delgado, un texto de 2010.

Actualización:

El Consejo de Ministros no ha aprobado el desarrollo definitivo de la Ley, a pesar de que lo tenía sobre la mesa, como había declarado a primera hora de la mañana el ministro de presidencia Ramon Jaúregui.

Manifiesto para que me muevan

1) Sé que las cosas están mal. Soy una persona informada y lo sé. Exijo, por tanto, que otros me aporten iniciativas y me marquen el camino a seguir. Soluciones, caminos concretos. Alientos abstractos no me sirven, reclamo la formulación de acciones claras y específicas. Luego ya veré qué hago.

2) Indispensable que me traigan la revolución a casa. Algo cómodo y que no tenga el menor riesgo ni peligro para mi integridad personal ni la de cualquiera de mis bienes.

3) Gratis como es obvio. Yo ya pongo el portátil de 300 euros, el IPad de 600 y algún dispositivo de telefonía móvil de alta gama (hasta otros 600 euros puedo llegar a pagar cuando lo cambie) para ir leyendo qué me proponen según donde esté. Como primer paso. Estudiaremos también que con la idea venga regalado todo el pack para leerla.

4) Me moveré si la propuesta, formulada con las premisas que anteceden, no tiene ni una sola coma fuera de sitio o puedo yo, haciendo un esfuerzo, cambiarla. Con el hastag que pida por supuesto. El mundo es Internet.

5) Tanto si el mundo es Internet como no lo es (en esto hay incomprensibles ombliguismos contrapuestos), que ni se les ocurra invitarme a moverme si retransmiten un partido de fútbol. Con un Real Madrid-Barça sería suicida intentarlo.

6) Lo mismo digo si es una de las múltiples horas del día en los que habla Belén Esteban o asimilados por la tele. O hay un rifirrafe político, o de tertulianos.

7) Advierto que si mi tertuliano o gurú favorito me dice que no me mueva o me mueva en otra dirección, haré lo que él opine y decida.

8 ) Mejor, que me inviten a moverme por la tarde que por las mañanas me levanto de mal humor. Imposible un lunes, un fin de semana o un puente. Que no llueva o haga demasiado calor, por supuesto.

9) Si cumplen escrupulosamente todas mis condiciones y alguna más que tengo la seguridad de que irán surgiendo, estoy dispuesto incluso a manifestarme en defensa de mis derechos y por lograr un cambio, pero –como esas concentraciones en la calle son horrendas, están plagadas de gente violenta, y duelen los pies de andar- lo haré en mi casa, pulsando un clic con el ratón. Siempre, naturalmente, que el liderazgo de quien convoque las concentraciones me guste, y no descubra que está manipulando a favor de intereses espurios.

10) Recordad, que si ese cambio social, político y económico que ansiamos triunfa “fui yo” quien inició el movimiento. De hecho soy el autor intelectual de la Revolución Francesa, el Mayo 68, y la Transición española. No tenéis que agradecérmelo, yo soy así.

Declaración de independencia del Ciberespacio

Eneko

Hoy que el Senado aprueba la Ley Sinde, viene bien recordar el 15º aniversario del Manifiesto de John Perry Barlow. Todavía quedaban entonces románticos e idealistas que no sabrían lo que habría de hacer la apisonadora neoliberal, aunque ya marchaba briosa.

“Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.

Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado mediante el silencio o el conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia. Aquí no hay materia.

Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos conseguir orden por coacción física. Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas de vuestras jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos ser capaces de construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer.

En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, De Tocqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestras burocracias las responsabilidades paternas a las que sois demasiado cobardes para enfrentaros por vosotros mismos. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, desde las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia del aire sobre el que se baten las alas.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Éstos podrán impedir el contagio durante un corto tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto estará cubierto por los medios de transmisión de bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que asegurarín poseer la facultad de la expresión en sí misma por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, no más noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear, puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita de vuestras fábricas para ser realizado.

Estas medidas, cada vez más hostiles y colonialistas, nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros «yos» virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Vamos a crear una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado hasta ahora”.

John Perry Barlow

Davos, Suiza

8 de febrero de 1996

Los políticos que nos merecemos

Dos tercios de los ciudadanos desconfían tanto de Zapatero como de Mariano Rajoy. Es la primera vez en la historia de nuestra joven democracia que el retroceso de la popularidad de un presidente de Gobierno, no catapulta a su opositor. Nunca ha habido mayor desencanto de la ciudadanía por la política. Estas ideas fueron algunas de las expresadas por expertos, anoche,  en Hoy, el programa de Iñaki Gabilondo en CNN+, un espacio tan poco masivo y promocionado que hoy ya no es posible encontrar, por ejemplo, los nombres de los sociólogos que participaron. Y es el mejor Gabilondo, el del análisis sosegado, el de la búsqueda de las causas que desencadenan noticias. Necesitamos, imperiosamente además, foros públicos con esa filosofía. Jornadas en las que –en lugar de contar “Los retos del parlamento europeo”, pongamos por caso- se hable sin prisas de todos nuestros porqués.

A Fernando Vallespín, catedrático de ciencia política, sí le conozco –no personalmente-. También estaba allí. Él, los sociólogos, y las preguntas perfectas de Iñaki, ofrecieron un diagnóstico certero. Veamos. A Zapatero la ciudadanía le reprocha sobre todo su ingenuidad, ése que llaman optimismo antropológico, que le hace quitar importancia al más terrible temporal, dejando a la sociedad a la intemperie, porque le ha disuadido de coger chubasquero y paragüas. A la gente le enfada su irrealidad. Y también creen que no tiene un plan trazado, que improvisa. En ese punto, lo mismo que Rajoy, los ciudadanos piensan que carece de ideas claras, y le reprochan sobre todo su negatividad. Que se opone sistemáticamente a todo lo que hace y propone el gobierno, y sin dar soluciones alternativas que despierten esperanzas. La crispación política es lo que ha hundido definitivamente la confianza de los ciudadanos en sus políticos.

Comentaban los expertos que en otras democracias más consolidadas, los debates parlamentarios tienen mucha más altura y elegancia. “En el británico, pueden hasta soltar carcajadas ante la intervención del contrario, pero no hay mala fe, saña, deseo de aniquilar, y eso la sociedad lo percibe”, vino a decir Vallespín, según recuerdo más o menos textualmente. Pero todos convinieron que más arriba de los Pirineos, los ciudadanos también son mucho más civilizados, más participativos en la obtención del bien común. En definitiva, que en el país de la saga “belenestebanjaneiroanarosaquintanaydemás”, tenemos los políticos que nos merecemos. Es un círculo que se retroalimenta, pero por alguna parte habrá que enderezarlo. La desafección a la política, el divorcio entre dirigentes y sociedad, resta.

Uno de los intelectuales que más admiro –de los pocos, realmente- es Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO, ex UCD. Precisamente este jueves publicó una tribuna en El País, con ese espíritu constructivo a envidiar. Todos, pero mucho más los españoles, tenemos pendientes pasar “De súbditos a ciudadanos, la gran transición”. Entresaco algunas de sus espléndias ideas y propuestas:

“La solución a los gravísimos desafíos que enfrentamos es más democracia, mejor democracia. Y ello exige participación activa y conocimiento profundo de la realidad, que se dan especialmente en los “educados”, es decir, los que actúan en virtud de sus propias reflexiones y nunca al dictado de nadie”.

(…)

“El artículo primero de la Constitución de la UNESCO establece que el resultado del proceso educativo deben ser personas “libres y responsables”. Educación para todos a lo largo de toda la vida. Para todos, no para unos cuantos. Y todos es muy peligroso, porque los educados no permanecerán impasibles, resignados, sometidos. No serán espectadores, sino actores. No receptores adormecidos, distraídos, atemorizados, sino emisores. No permanecerán silenciosos ni silenciados. Expresarán, con firmeza y perseverancia pero pacíficamente, sus puntos de vista.

Con ciudadanos educados ya no habrá dogmatismo, extremismo, fanatismo, ya nada será “indiscutible” ni se obedecerá de forma inexorable. La educación vence la apatía, induce a la acción.

Sí, la educación es la solución. No hay democracia genuina si no se participa, si los gobernantes y parlamentarios no son, de verdad, la “voz del pueblo”. Educación, pues, para la ciudadanía mundial, teniendo siempre presente el artículo 21/3 de la Declaración Universal: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público”.

(…)

“La historia de la humanidad va unida al temor: temor al poder, temor a los dioses, en lugar de amor. Es preciso vencer al miedo con la palabra.

Es esencial “escuchar” el mundo. Observarlo, que es mucho más que verlo y que mirarlo. Tener esta visión planetaria, esta consciencia del conjunto de la humanidad, que es lo que nos permitirá reaccionar sin esperar a tsunamis que nos emocionen, que nos pongan en marcha”.

(…)

“¿Y la gente? ¿Cuándo se “rescatará” a la gente? Es indispensable un multilateralismo eficiente, con instituciones internacionales dotadas de los medios de toda índole que requieren para el ejercicio de su misión”.

(…)

“Y la transición de una economía especulativa, virtual y de guerra (3.000 millones al día en gastos militares al tiempo que mueren de hambre más de 60.000 personas) a una economía de desarrollo sostenible global, que amplíe progresivamente el número de personas que pueden acceder a los servicios y bienes”.

Federico Mayor Zaragoza, que tiene 76 años, es otro de los lúcidos ancianos con visión de futuro, y partidario de no cercenar libertades. Las circunstancias han cambiado: los ciudadanos tenemos Internet.

“Los poderosos, que han ahuyentado desde siempre a los ciudadanos que, con mayor atrevimiento, ocupaban el estrado, no contaban con la “revolución virtual”. La capacidad de participación no presencial (por telefonía móvil. SMS, Internet…) modificará los actuales procedimientos de consulta y elecciones. En síntesis, la democracia”.

Pues eso, cambiemos nosotros para que cambien ellos. Ayudémosles impidiendo que prolonguen el tiempo de la espera hacia una sociedad mundial educada -por todos los medios a su alcance-. Hoy el consejo de ministros debate cortar las alas a Internet. Los autores y firmantes del #manifiesto estamos inquietos por ello y así lo expresan algunos en sus webs y blogs. Acabo de darme cuenta de que – con la ayuda de las valiosas reflexiones que enlazo en el texto- ésta podría ser mi contribución a señalarles a los políticos que están -en numerosos aspectos esenciales para la sociedad- en el camino equivocado.

“Escribo sobre un naufragio / … sobre lo que hemos destruido /ante todo en nosotros… Pero escribo también desde la vida… / de un tiempo venidero”.

José Ángel Valente en

Sobre el tiempo presente.

Un recibo pagado es “prueba inexistente” para el Ayuntamiento de Madrid

Quiero plantear hoy dos cuestiones que prueban las disfunciones del sistema y la indefensión ciudadana. Prestad atención en primer lugar a este recibo:

Fue el 10 de Junio. Acudía a una aciaga reunión. Aparco el coche en el Paseo de la Castellana de Madrid. Me dirijo a la máquina para recoger el distintivo de aparcamiento. Como es bien evidente, son las 18,49. Me cruzo en el trámite con la funcionaria  a cargo del asunto (o empleada de una subcontrata, según nos advierte un comentario, que las privatizaciones encubiertas salen por todas partes). Morena, pelo corto, 1,60, y unos 80 kilos de peso. Intercambiamos miradas. Me ve colocar el papel en mi coche.

Cuando salgo casi a las 9 de la noche, tengo una multa en el parabrisas. La ha puesto a las 19,15 y, dado que el 11 es festivo, me cubre hasta las 9,02 de la mañana del día 12. No entiendo nada. A la mañana siguiente, llamo a un teléfono que me facilitan en el 010. Una muy competente empleada, me explica, aún siendo día no laborable, que habré de presentar un recurso cuando llegue la multa a mi casa.

Y, en efecto, me la envían. Redacto un recurso y adjunto el distintivo pagado. Me veo obligada a dirigirme a la oficina de la calle Albarracín instalada al efecto. Es un impresionante edificio donde incluso hay departamentos diferenciados para particulares y taxistas. Un auténtico gentío aguarda que salga su número. Al corresponderme el turno observo que un letrero advierte que no se hacen fotocopias. El ayuntamiento más endeudado de España, el de las megaobras, no facilita a los ciudadanos a los que multa una sencilla fotocopiadora, aunque obligara a pagar la copia. En las vueltas que he dado para aparcar, he visto que no es zona comercial y no hay ningún establecimiento que me facilite esa labor. Tendría que ir caminando hasta encontrar alguna tienda, coger el coche de nuevo, volver a intentar aparcar, volver a sacar número, esperar… Opto por fotografiar el recibo.

Cuál no es mi sorpresa cuando me llega la resolución del recurso. Lo desestima:

Lo básico es esta frase: “la inexistencia de pruebas suficientes en contrario no desvirtúa los hechos de la denuncia formulada”. Es decir, que no había distintivo, cuando sí lo había y lo adjunté. ¿El distintivo no es “prueba suficiente”? Y resulta que, repasando viejas multas, veo que siempre es el mismo argumentarlo. ¿Quién revisa los recursos? ¿Con qué criterios?

Y ahora la segunda cuestión. Aunque la edad parece ser me apartó del periodismo activo en TVE, no se evaporaron las esencias de la profesión. Llamo a la oficina de prensa del Ayuntamiento de Madrid, esbozo mi curriculum, y digo que quiero una entrevista con la Jefa de Multas de circulación. Me piden un email que contesta la que parece ser directora de comunicación, Verónica San José:

“Para las atenciones a los medios de comunicación siempre suele hablar otra persona de multas que no es la Jefa del departamento. Necesitaría conocer, si puede ser, algún detalle más del objetivo de tu entrevista: para qué medio es, si vas a hablar con más personas…En fin, ya sabes..Un saludo y espero tus noticias”.

Mis noticias le llegaron el 28 de Noviembre y no ha habido contestación. Le dije que no me importaba quién hablara, le expliqué con detalle lo que quería, cómo lo iba a abordar, pero le expliqué que de entrada lo publicaría en mi blog nada más. “De cualquier modo, confío en que un ayuntamiento moderno como el de Madrid sepa de la importancia del periodismo virtual”. Unos días más tarde, demostramos con el manifiesto la vitalidad de la Red. Pero ni por ésas –o por ésas, precisamente- me ha contestado. Actitud asombrosa dada la pasión que últimamente demuestra el PP -que gobierna el Ayuntamiento de Madrid- por la libertad de la Red.

Sin cesar, nos quejamos de los males actuales del periodismo, entre ellos, y no el menor, no elaborar información propia, sino copiar y pegar. Pero resulta que las autoridades y administradores que pagamos con nuestros impuestos –que sin nuestros votos habrían dedicarse a otras labores- no disponen de tiempo para atender a un periodista independiente que no cuente con una masiva audiencia. Ni siquiera de unos minutos para responder un email en cualquier sentido. Nos están privando, y privan a la ciudadanía, de una información esencial.

Le había pedido en el mío corroborar la cifra publicada que calcula en 12.000 las multas que tramita diariamente el ayuntamiento de Madrid. Quería saber cuántos recursos, en número y porcentaje, se admiten y son saldados a favor del supuesto infractor. Qué baremos se aplican. Y añadía: Me interesa conocer, tanto en este caso como en los demás que plantee, quién ha revisado el recurso y quién ha llegado a semejante conclusión. O si viene de plantilla la respuesta. Y algo más, si la agente que obró de esa manera y se ratificó en su denuncia, lo hizo por incompetencia o mala fe, y si va a ser sancionada y apartada del servicio. O si le ampara una suerte de impunidad en la que puede poner multas sin ninguna justificación.

90 euros me van a costar los errores o la arbitrariedad de toda una cadena que rige los destinos de los ciudadanos que residimos en Madrid. Impune en su cometido, queda abierta la puerta para que lo repitan siempre que les venga en gana.

La conjunción planetaria

Los aficionados a repetir que el siglo XX fue un “siglo corto” –de guerra del 14 a caída de muro divisorio en el 89-, deberían estar alerta a amarrar su nuevo tópico, porque quizás el XXI finiquita apenas alumbrado o ha habido un período de transición en limbo para empezar realmente ahora. Es lo que tiene sujetar el pensamiento a las plantillas preconcebidas. Lo cierto es que el mundo se haya inmerso en un profundo cambio.

Atendamos a un ejemplo particular y que nos es muy querido o/y odiado: España. Conocido por su buena suerte, Zapatero se topa en su segundo mandato con una crisis económica mundial, pequeños cataclismos tan anunciados como éste, de mucha mayor envergadura como el agujero en la insostenible burbuja inmobiliaria y, por si faltara poco, el estallido de la sociedad en red. Y aparentemente le noquea. Tampoco se advierten muchas luces en los poderes oficiales a lo largo y ancho del planeta.

La crisis económica era inevitable en un sistema basado en la injusticia, en el lucro de unos pocos, y en decisiones que afectan a toda la Humanidad gestionadas desde Consejos de Administración privados a quienes la Humanidad les importa lo que una pavesa y sí engrosas sus “cuentas de resultados”, ése precioso eufemismo que, como muchos otros, enmascara la realidad. ¿Era imprevisible? Tanto como el derrumbe del Muro de Berlín. ¿”Remontamos” la crisis? Le hemos puesto un parche hasta la próxima.

Los gobiernos –que de alguna forma hicieron dejación de sus obligaciones para con la sociedad- no se enteran o lo hacen demasiado alentando la pervivencia del moribundo, en algún caso lucrándose y favoreciendo a los suyos. Tenemos ejemplos evidentes en administraciones locales o autonómicas. Que el hartazgo por lo que Zapatero no afronta deposite en esas manos nuestro futuro, resulta cuando menos paradójico. ¿No hay nadie más por ahí? Creo que sí: la sociedad.

En 2007, todos cuantos hoy deploran nuestra política económica hablaban de “el milagro económico español”. “ Todos quieren hacer como España”, decían en Bruselas, en el londinense The Economist y en medio mundo. Basado en la especulación inmobiliaria y en numeras corrupciones, estalló. Y también se le atribuyó al Presidente del gobierno. ¿Una bola de aire instantánea? ¿Nadie más sopló dentro? 

El planeta se nos cae a pedazos por el cambio climático. Nos avisan de que España va a ser una de las más perjudicadas. Cultivarán tomates en los fiordos noruegos y elaborarán vinos de crianza en el Ártico, mientras nuestro país se seca y llega a ver cómo no viene nadie de turismo a cocerse en nuestras playas. Cuando eso ocurra nos llevaremos –o se llevarán las autoridades- una sorpresa. Vivimos de sorpresa en sorpresa por no analizar los datos ni el conjunto

Aminetu Haidar, la activista saharaui, agoniza por valentía y coherencia. Sólo lleva ¡cerca de cuatro décadas! la antigua colonia española aguardando una solución. Terribles juegos de poderes se libran más allá de su caso. Ceguera de cualquier forma. Ya lo dije: la realidad –investida de monstruosidad o de esperanza- no desaparece por cerrar los ojos. Haidar -y los errores políticos ¿es de recibo que el Rey de Marruecos la admita “si pide perdón”?-  ha logrado que la olvidada causa saharaui tenga una gran repercusión internacional. A un precio muy caro. Algo más se podía haber hecho. Ay, pero es que nos pidieron que recortáramos las competencias en justicia universal, y ya carecemos de instrumentos drásticos -porque drástico es en estos tiempos la defensa de los derechos humanos-. No sé si miembros del PP aconsejarán invadir Marruecos –que no creo- el Sahara tras el muro –que lo hay- o, mejor, el aeropuerto de Lanzarote.

En el mundo globalizado, resulta que nos preocupa si un territorio –poblado de personas con opinión y sentimientos, no lo olvidemos- decide llamarse “Nación”. Y permanecer como una piña con el Estado, también debemos recordarlo. El PP presenta un recurso de inconstitucionalidad. Su tortuosa tramitación reaviva el soberanismo por reacción. El PP puede conseguir lo que tanto dice temer: romper España. Pero saca réditos: mayor intención de voto. Asombroso.

Enterarnos hoy –que es tan agobiante la información diaria que uno no llega a todo- que la poderosa Iglesia católica española, controla, entre otros bancos, Caja Sur y que además haya participado en “demasiados negocios inmobiliarios bajo sospecha”, ya me sobrepasa.

Y, finalmente –pero sólo por no abrumar con un texto aún más largo-, la Red se rebela, por una decisión arbitraria y errónea. Que el PP votante en Bruselas de restricciones a Internet trate de beneficiarse de este incidente, es desconcertante, por no calificarlo con palabras más gruesas. Mofas y vendas sobre los ojos, no cambian este otro hecho cierto: la sociedad está descontenta con el mundo en el que vive, la sociedad no se siente representada por emporios que parecen vivir en el Olimpo, a la sociedad sí le preocupa la crisis o el cambio climático porque los sufren, la sociedad comunicada más que nunca en la Historia por este sencillo objeto –el ordenador- en el que tecleamos y leemos, reacciona. En España y en todo el mundo a no tardar. Los comentarios en este blog a lo sucedido estos días con el manifiesto han reflejado alivio, una brecha abierta en la losa que nos angustiaba. Nadie podrá reprimirlo, no a la larga. Quien se niegue a verlo despertará en la noche y verá que el lobo sí estaba bajo la cama y que durante años lo alimentó sin darse cuenta, por acción u omisión. El problema es que no viven en el mundo real y, paradójicamente, a algunos de ellos (otros se han arrogado esta competencia porque sí) les hemos encomendado la toma de decisiones que nos afectan a todos. ¿Una conjunción planetaria? No. El desarrollo lógico de los acontecimientos.

La “sorprendente” revolución de la red

El mundo se mueve y lo hace aunque algunos, muchos, lo ignoren. Cerrar los ojos nunca fue un sistema efectivo para ahuyentar al monstruo. Aferrarse al suelo para frenar los giros, las turbulencias o la vida que palpitan en otras direcciones, no produce más que vértigo y desconcierto propios. Acaban de cumplirse 40 años del día en el que el doctor Kleinrock, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), logró por primera vez hacer “hablar” a un equipo de su centro con otro en Stanford. Había nacido Internet. En los 80 comenzó la que iba a ser una difusión masiva hasta llegar a hoy que goza de salud tan excelente como para ver brotar espora sobre espora de cada planta. Y todavía hay quien las llama “las nuevas tecnologías”.

Desde los 80 precisamente muchas voces empezaron a alertar de los cambios que este sistema de comunicación iba a producir. Ya lo ha hecho y mirar para otro lado o reprimir no va a detener la marea. Es de ésas que el tópico llama… incontenibles.

Conozco a mucha gente de mi edad que ignora lo que es un blog, una web, u otros conceptos elementales. Hasta presumen de que sea así. Avezadas autoridades se lanzan a usar la terminología, decir simplemente “blog”, atorando sus cuerdas vocales por el esfuerzo. De ahí, que se menosprecie lo que no se entiende, como si con eso fuera a desaparecer, tal como nos decía mamá de niños. De ahí, que llamen despectivamente “blogueros” a personas con una brillante carrera profesional en el periodismo.

Lo decía hace bien poco: Probablemente poetas y juglares acudieron a las “autoridades competentes” cuando surgió la imprenta, porque el gran medio iba a anularles o modificar su modo de hacer largamente establecido. Nadie discute hoy el avance que supuso la estampación de los textos y cómo agilizó su difusión entre los ciudadanos. Pues está revolución consolidada, la virtual, tiene aún mayor amplitud e implantación.

Hemos visto consumirse en las últimas décadas –y cada vez con mayor rapidez- el magnetófono de anchas cintas, el cassette, el video betamax, el VHS… cuando nos enteramos de que existe un MP3, ya vamos por el MP4. Pues bien, el CD también ha muerto. Y a él se aferran los músicos sin ver, como dicen algunos colegas, que por el contrario la Música goza de la mejor salud y los conciertos se llenan.

La revolución de la Red ha pillado a muchos desprevenidos. Las interpretaciones habituales no sirven. Se gestó en apenas 8 horas. Unió en propósito común a personas de lo más heterodoxo, porque de alguna manera había una infraestructura, había simplemente… comunicación. Juntos en la queja, de forma anónima, generosa, masiva. Ése ha sido su éxito. Ya se ha perdido la cuenta, se habló de 150.000 blogs reproduciendo el manifiesto, de más de dos millones de referencias, incluso internacionales y en otros idiomas. Lo cierto es que, con inusitada rapidez, se ha colado en portadas y editoriales. El Presidente del Gobierno comparece para calmar los ánimos. Y hasta llegan los insultos y descalificaciones.

Hay varios puntos muy serios en la ley que ¿tramitaba? el Ministerio de Cultura. Sustituir a los jueces por una comisión de “expertos” –ay, qué miedo dan- para ordenar el cierre de una página. Primar los derechos de autor sobre la libertad de expresión. Considerar infracción -de tan drástica pena- hasta el enlace a otras páginas con informaciones. Siempre hemos usado antecedentes. Antes incluíamos el resumen tecleando en nuestra vieja máquina de escribir –también finiquitada-, el enlace es más real, y más rápido. De publicarse en el extranjero, como se dijo en la reunión con expertos de Internet convocados por el Ministerio de Cultura, los “expertos” ordenarían vedar su acceso, del mismo modo que hacen China o Cuba cuando algo les molesta.

Nadie niega los derechos de autor y su pago por un tiempo razonable. Transcurrido éste, pasa a ser patrimonio común, como lo es la música de Mozart o los textos de Calderón. Los creadores –y modestamente creo que yo y otros muchos “agitadores” lo somos- han de explorar nuevas vías. Y sobre todo no cerrar los ojos a la realidad.

Con todo, el manifiesto de Internet que tanto alboroto ha causado, tiene un significado mucho más profundo. En un mundo de emporios inamovibles, de políticos y centros de poder tan alejados de la ciudadanía que les sustenta, ha sido la demostración de que la sociedad también tiene voz, y que por el “atado y bien atado” hay –como debe ser en democracia- rendijas por las que el caudal se escapa y hasta puede envolverles. Al menos, obligar a cambios que pide la mayoría sin voz oficial. No tolerar arbitrariedades sobre todo. Un lobby contra los lobbys.

El potencial de este movimiento está por ver. Observo en él leves atisbos de los viejos métodos. Entre ellos, volver a llamar a las devaluadas manifestaciones callejeras, convocadas al calor –pero fuera- de la acción inicial. Y además en la víspera del puente paralizante.

¿A alguien le extraña lo sucedido? ¿No debería ser pauta ante las innumerables disfunciones que nos aquejan? Lo cierto es que a muchos el mundo no nos gusta como está. Demasiadas injusticias, demasiados atropellos, demasiada aristocracia. Pero algo se mueve, ojalá la inercia de la polilla y la caspa, no lo engulla.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

(Suscribo este manifiesto elaborado y suscrito por un gran número de periodistas y creadores de Internet. Probablemente poetas y juglares acudieron a las “autoridades competentes” cuando surgió la imprenta, porque el gran medio iba a anularles o modificar su modo de hacer largamente establecido. Nadie discute hoy el avance que supuso la estampación de los textos y cómo agilizó su difusión entre los ciudadanos. La ceguera de no querer ver la innovación, lo que se impone por su propio peso al incluir mejoras y mayor implantación social, se extiende sobrepasado el siglo XX de los grandes hallazgos. Pero así es la vida. Y la condición humana. Y los privilegios adquiridos).

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

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