La investigación sobre el accidente del tren Madrid-Ferrol ha dado un importante giro al conocerse que la persona que llamó al maquinista fue el interventor y desde el propio tren. Una inoportuna comunicación que, en principio, no parece obedeciera a nada urgente: por qué línea tenía que entrar en Ferrol.
Francisco José Garzón se ha culpado todo el tiempo de su error -sin excusas ni paliativos, lo cual es insólito en este país- pero en ningún momento se refirió a esa llamada y tampoco lo hizo el interventor que resultaría herido leve en el siniestro. Actitud incomprensible cuando la caja negra iba a revelar estos datos. Garzón ha acudido a la policía para identificar a su interlocutor, tras la información de la Cadena SER afirmando que la llamada se había hecho desde el propio tren.
En respuesta a El País, el interventor ha explicado que llamó al maquinista para que entrara por un vía que fuera más accesible a una familia con niños que tenía que apearse. Y que ocultó la llamada para no perjudicar al maquinista con quien le une amistad. Todo un poco extraño.
Cada vez resulta más evidente pues que no se puede entregar toda la responsabilidad de un convoy con numerosos vagones a la competencia de una sola persona. Que no es lo mismo que un autobús por el número de viajeros, aunque cada vida cuente. Que existen medios de control que no se aplican al Alvia. Que el diseño del trazado dejó una curva crítica tras una larga recta por “ahorrar”. O que el tren España cuenta con nombramientos políticos que no han demostrado estar a la altura de su responsabilidad, ni siquiera para dar explicaciones.
79 personas murieron hace una semana. Muchos heridos quedarán con secuelas. La incompetencia resulta a la larga muy cara.
El maquinista del tren siniestrado a las puertas de Santiago el miércoles hablaba por teléfono en el momento del accidente. En una llamada a su teléfono profesional de quien parece ser un controlador de RENFE que se produce unos minutos antes del descarrilamiento y le da instrucciones sobre qué camino tomar al llegar a Ferrol, fin del viaje. Nada urgente. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha revelado estos datos que aporta la caja negra. Añade que se oyen ruidos como si Francisco José Garzón consultara un mapa. El tren circulaba a 192 Kms/hora y tras accionar el freno de mano redujo su velocidad a 153, casi el doble de lo marcado: 80 Kms/hora.
La mayoría de los medios titulan: El maquinista hablaba por teléfono cuando… «. Y los urgentes de Twitter lo mismo. Albert Cuesta los ha recogido aquí. Pasado el tiempo, sigo sin ver la precisión en titulares de quién había hecho la llamada.
RENFE ha ocultado en todo momento esta conversación decisiva por lo que supone de distracción para el conductor. El presidente de la compañía por el contrario declaró a diversos medios que “no tenía constancia de que Garzón hablara por teléfono en el momento del siniestro” y que él le llamó después del accidente. Más aún, tanto él, Julio Gómez-Pomar, como el de Adif, Gonzalo Ferré, culparon desde el primer momento del descarrilamiento al maquinista. Este último declararía después a 13TV que «el siniestro podría haber evitado con el sistema de seguridad ERTMS«. Recordemos también que RENFE se personó en la causa como acusación. Exclusivamente contra Francisco José Garzón a quién se culpa de 79 muertes por imprudencia. ¿Tampoco ha dicho nada el interlocutor de Garzón?
En un documento de la Dirección de Seguridad de RENFE, se aconsejaba a los maquinistas llevar el teléfono móvil en modo silencio y les pedía que, cuando fuera necesario hacer uso de este dispositivo «debido a algún tipo de emergencia o por avería o disfuncionalidad del equipo de comunicaciones autorizado», se asegurasen «de que no existe riesgo y limitar la comunicación a lo estrictamente necesario».
«Mantener una conversación hablada o el uso de servicios de datos tales como mensajes de texto, correos electrónico, internet, video, etc, pueden distraer nuestra atención dejando de percibir información importante relacionada con tareas de seguridad».
RENFE apunta que, según diversos estudios, «tras minuto y medio de hablar por el móvil, el cerebro humano no percibe el 40% de las señales, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente durante la llamada y la persona tarda más en reaccionar».
Los trenes españoles responden al merecido prestigio que ostentaban hasta ahora, quienes no lo hacen son los políticos y los cargos políticos que los controlan. Esas compañías y los poderes fundamentales de nuestro país. Una y otra vez volvemos al mismo punto: es el eje el que está roto.
Tras tomarle declaración, el Juez decreta libertad con cargos y medidas cautelares para el maquinista del tren. Retirada del pasaporte, comparecencias en el Juzgado e inhabilitación para conducir trenes.
27/7/2013
Los presidentes de RENFE y Adif culpan al maquinista del accidente. Desde sus jugosos sueldos y altos pluses ¿de responsabilidad? Expertos todos a estas alturas en sistemas de seguridad de los trenes, sabemos ya que en la peligrosa curva de A Grandeira – construida con un pronunciado giro para “ahorrar”- no había un sistema seguro de frenado automático y todo dependía del maquinista, del único maquinista en el tren. Es clamoroso que algo falla ahí.
Algo falla y clama estrepitosamente para un balance de víctimas tan desmesurado propio –insisto- del tercer mundo, o… de las privatizadas líneas ferroviarias británicas. No por casualidad.
Tampoco es de recibo que sea la policía quien detenta a José Garzón sin orden judicial. Ni que el Ministerio del Interior –en la más pura línea Rajoy cuando declaró el 13 de Marzo de 2004, en jornada de reflexión: “tengo la convicción moral de que ha sido ETA”- asegure que “indicios racionales” justifican la detención del maquinista. Este señor ha de responder ante un juez, repito. Al menos en democracia.
¿Han pensado también en si hay “indicios racionales” para su detención de los presidentes de RENFE y Adif? ¿Y de políticos e ingenieros que planificaron ese trazado y esos sistemas de seguridad?
Las alimañas carroñeras de gran parte de la prensa ya tienen también un culpable. Y probablemente José Garzón sí tiene parte de culpa, pero no toda, ni cobra sin duda por tan alta responsabilidad. Resultó herido, cargará en su conciencia de por vida con los numerosos muertos y heridos del accidente, con el dolor de sus familiares y amigos. Este tratamiento me parece no solo injusto, sino inhumano. E influye en la opinión pública. En ésa capaz de volcarse en las catástrofes pero también de pedir la cabeza del más débil para acabar pronto con la angustia.
Esperen que hable el juez y –esperemos- que sea una persona no contaminada, ni presionada. Y vayamos a por todas las responsabilidades que son muchas. Y de eso, en estos momentos, yo al menos no tengo ninguna duda.
Viví y conté con datos muy relevantes -diría que definitivos porque el maquinista que nos mostró en imagen las medidas de seguridad fue sancionado y suspendido- el accidente del metro de Valencia en Informe Semanal. No pasó nada. Tenían un culpable. Y muerto para que no pudiera decir ni mú. Es decir, este caso es aún más flagrante.
*Paco Altemir, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, -.y persona comprometida donde las haya- lleva clamando varios días sobre este asunto con comentarios como éste que me parece oportuno incluir:
«Creo que la ministra y los presidentes de Renfe y ADIF están linchando al maquinista a priori. Es inadmisible tratándose de personas tan relevantes a las que habría que exigir no ser lenguaraces y ser más cautos y prudentes como deberían haberlo sido no interrumpiendo el ERTMS a pocos kilómetros del final. Es evidente que había una velocidad inadecuada como es también evidente la existencia de una curva peligrosa al final de una recta.
Los accidentes pasan por un cúmulo de circunstancias lo que tienen que hacer los técnicos y políticos es: «Ver, prever y proveer» como decía Augusto Compte. Ni han visto ni previsto el peligro y por tanto no han instalado el sistema adecuado hasta el final del trayecto. Aunque soy ingeniero de caminos jubilado hace muchos años todavía conservo algo de la sustancia que me inocularon en mis años mozos. Hay que saber resistir las presiones de los superiores para no escatimar en seguridad, hay que aplicar el «principio de precaución» cuando los daños sean incalculables. El ahorro de la instalación del ERTMS hasta el final del trayecto es el chocolate del loro.
Por otra parte observo que la supuesta línea actual de «Alta Velocidad» es un «collage» con retazos de la antigua línea convencional y otra de nueva planta. Es una auténtica «chapuza» pero las ganas de inaugurar obras, cortar cintas y salir en las fotos es consustancial a la democracia corrupta que padecemos. De esos polvos, vienen estos lodos. ¡Qué fácil es echar la culpa al maquinista! ¿Es que esos presidentes de pitiminí piensan que todos los españoles no pensamos y somos idiotas?
Recuerdo que cuando estudiaba en los lejanos años 50 del siglo pasado aprendimos que en la cabina de los conductores del Metro de Madrid existía lo que llamaban el «pedal del muerto». El conductor tenía que pisarlo continuamente. En caso de enfermar o que le diese un infarto el convoy se detenía al dejar de pisar el pedal. Era un sistema rupestre pero efectivo.
Por favor Señoría no se deje influir por declaraciones interesadas».
Mariano Rajoy dará la cara. A petición propia. Para aclarar dudas sobre lo que preocupa a los ciudadanos. La cadena de tópicos previsibles no oculta la verdad: Rajoy será Rajoy y volverá a esconderse. En los datos de una irreal recuperación económica. En que la corrupción es mal de muchos -de otros partidos, del rival elegido para fidelizar a su electorado-, pero la suya en concreto son insidias. Con agosticidad y alevosía –comparece el 1 de Agosto- volverá a mostrar su rostro tapado, invisible, vacío, el símbolo de la España de hoy. Porque Mariano Rajoy no es una casualidad, es la consecuencia de lo que entre todos hemos hecho de este país. Hoy y a través de mucho tiempo, siglos incluso.
Partamos de la base de que por lo general cada persona ama a su tierra de origen y considera que su país es el mejor del mundo por una exclusiva razón: porque él ha nacido allí. Egocentrismo en estado puro. Subjetividad de manual. Pero si uno sabe relacionar los datos llega un día en el que toma conciencia de la realidad y se hace una idea bastante aproximada de cómo es su país.
Pioneros desde los reinos medievales en buscar el control del poder considerado omnímodo, de una suerte de democracia, una y otra vez la caspa succionó la innovación y el progreso. Ese conservadurismo español, endogámico, ultra religioso, analfabeto de letra y ética, castrador, ladrón, tirano y manipulador. Pero siempre se le enfrentó el ansia de regeneración, aunque chocara contra el pétreo muro.
Una crisis financiera mundial, los errores locales sólidamente labrados, nos traen a hoy, cuando parece que la cloaca de nuestros cimientos haya explotado expandiendo toda su porquería. No es normal lo que nos pasa.
El partido en el poder de casi todo con sombras de corrupción -sustentadas en papeles y datos- durante más de dos décadas al menos. De “donaciones” que actúan de sobornos para conseguir contratos. De sobresueldos bajo mano y… a las claras –según su contabilidad oficial-. Un triunfo electoral basado en la mentira de un programa que se incumple casi en su totalidad, salvo en cuanto representa involución ideológica. Una manipulación sistemática. Uso desmedido de la demagogia. Presiones turbias. Una mente racional deduciría que nos encontramos ante una organización creada para lucrarse por cualquier método.
No es lógico que plantee duda alguna el que un presidente de Tribunal Constitucional no puede militar, ni haber militado, en un partido cuyos recursos y acciones de gobierno ha de juzgar. No lo es que otro del Supremo y el Poder Judicial usara dinero público para irse de vacaciones con su fornido guardaespaldas. No es en absoluto tragable que la Justicia dependa de los partidos, que no haya en la práctica separación de poderes. Hasta llegar a ver cómo el PP crea a su medida los principales órganos judiciales. Para asistir a una rebaja de condena tan sonrojante como la de Jaume Matas. A este paso, cabe pensar que el resto de los corruptos seguirán similar itinerario.
Debe inducir preguntas y responsabilidades que el Partido Popular atacara por tierra, mar y aire a todo cuánto investigaba la trama Gürtel -que tan de cerca le toca-. Destituyó la cúpula policial y la de la Agencia Tributaria en cuanto llegó al poder y, previamente, la judicial sufrió un “oportuno” descabezamiento con la inhabilitación del Juez Garzón.
Es vergonzante que el yerno del Rey de España usara su condición para una trama corrupta de altos vuelos, presunta hasta que se juzgue. Si se juzga. Y que haya quedado fuera de imputación su mujer y socia, la infanta Cristina. Y que el propio monarca nos pasee a su amiga especial mediadora en finanzas. Y que en el siglo XXI sea inviolable.
Estamos hablando de las más altas instituciones del Estado. De una corrupción endémica que ya arroja su maldad visible sobre el tejido social. Aunque no de forma troncal como en el caso del PP a juzgar por los indicios, afecta a otros partidos. A comunidades autónomas y ayuntamientos. Fosas sépticas que se extienden por prácticamente la totalidad del territorio patrio. Y al sistema financiero, y al empresariado, y a casi todo cuanto ostenta poder. Si “todos lo hacen” como dicen los adoctrinados, “todos a juicio” y “todos los culpables a la cárcel”. Implacablemente.
No es digerible que una trama mediática actúe de soporte de tanta desvergüenza. Desviando la atención de lo esencial a través de sus múltiples tentáculos para desactivar la reacción. Que engañe hablando de una inminente reactivación económica que –al parecer y es bien denigrante- lo justificaría todo. Hasta la corrupción.
Porque entretanto nuestra economía sigue cayendo –“menos”, qué bien-. Y la deuda pública crece a niveles nunca vistos. Y los ciudadanos nos hemos empobrecido hasta cambiar nuestro modo de vida. Los recortes y repagos pasan factura. Y aún así no les llega. Y saquean la hucha de las pensiones, además de especular con ella. Nada les detiene. No es lícito basar la economía de un país en la degradación de la sociedad y del mercado laboral. Y ofrecer como un éxito una cifra de creación de empleos de camarero en el mejor año del turismo debido a las crisis de Turquía y Egipto que no serán eternas. Y a que los extranjeros están huyendo del naufragio. Y anular, mientras, el progreso destruyendo la ciencia y la investigación. Es obsceno vivir como Reyes a cargo del erario público mientras se masacra a la población.
Denuncian los medios internacionales la insostenible situación de España. Hasta con mofa en el caso de The Guardian que carga contra la sociedad española no sin suma razón. Para el diario británico ni siquiera existe, en su opinión, como elemento sólido: “Nadie espera que él [Rajoy] renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes”.
Mariano Rajoy es el mejor símbolo de esa España que agoniza. Un ser tan patético como él jamás hubiera llegado, ni menos aún se mantendría con todo lo que está ocurriendo, si este país tuviera un mínimo de cordura, dignidad y decencia. Ni él, ni el corifeo que le secunda. Del primero al último.
Se revuelven en sus tumbas desde Padilla, Bravo y Maldonado o Mariana Pineda, a las cenizas sin lápida de las cunetas. Joaquín Costa u Ortega y Gasset se siguen doliendo de la España nunca regenerada. Antonio Machado desde su exilio mortuorio francés continúa harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, pero aún verá -en optimismo desesperado- nacer la otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Nosotros estamos vivos. Quienes en 2011 -y fuera de siglas- alentaron el grito de un cambio, los que aún luchan por él, merecen otra cosa. Hasta la losa borreguil con la que cargamos lo necesita porque casi nadie es digno de semejante desastre. Intolerable significa que no puede admitirse más. Que se acabó, que no seguimos así. Es empezar a trabajar en serio, cueste lo que cueste. Limpiar a fondo hasta que no quede ni la sombra de una mota de inmundicia… O aceptar el vacío tiznado, sin futuro, de ese rostro que hoy simboliza la degradación absoluta de España.
En un momento de la noche electoral, Mariano Rajoy quiso corroborar que su triunfo era por mayoría absoluta en un aparte. Su expresión lo decía todo. Tras 8 años de opositar y dos sonoros suspensos, tras toda una vida de hacer lo conveniente, de aguantar hasta ataques de depredadores de su misma piña, había ganado su silla en La Moncloa y todo el poder para hacer y deshacer a su criterio. Fue un gesto, casi imperceptible, que helaba la sangre. Ese día ya estaba claro cuanto iba a suceder. “Los electores nos han dado un mandato claro”, dijo varias veces desde entonces.
Ya no hacía falta responder a los periodistas, ni dirigirse a los ciudadanos –ni para prometerles lo que no iba a cumplir aunque por inercia lo siguiera haciendo-. Ni negociar, ni siquiera hacer como que se dialoga. El Congreso de los diputados en la realidad de nuestra estructura política es innecesario cuando la suma de los escaños da un resultado aplastante. Abrevia utilizar la vía de los Decretos Ley. Los ritos democráticos son accesorios, pérdidas de tiempo que distraen de “lo importante”.
Rajoy entró en el gobierno ya con “el síndrome de la Moncloa” y hoy ha conseguido el récord de ser “un jarrón chino” mientras continúa en el puesto. Es de escarnio mundial verle esconderse de las graves acusaciones que pesan sobre él, secundado por ese gobierno y esa camarilla que eligió a su imagen y semejanza. Algunos más locuaces –incluso en exceso-, portavoces todos de la misma iniquidad. Con insultante perseverancia en la mentira. La parodia de rueda de plasma que Rajoy se marcó el lunes, leyendo la respuesta a una pregunta pactada y amañada, da idea de quién es en realidad este individuo. Por si alguien tenía alguna duda. Parece que todavía queda alguno, bastantes incluso.
Mariano Rajoy, como el resto del equipo, pretenden obviar un entramado de corrupción que se extiende por toda la historia del partido y en el que los datos y hechos oficiales y las denuncias de Bárcenas se entrelazan formando un retrato esclarecedor. No se puede despachar con un “todo es mentira”. ¿Labrada durante ¡20 años!? ¿Con qué objetivo? El eficiente tesorero, tantas veces defendido por todos ellos -incluso cuando ya se le investigaba judicialmente-, hoy es un delincuente que les engañó. ¿Podría gestionar un país una gente tan absolutamente torpe de ser cierta esa explicación? Porque no lo olvidemos, su propósito sí lo están cumpliendo. Mariano Rajoy -y los que eligió para acompañarle-, tenía una meta muy definida y la está culminando con enorme eficacia.
Ante la mirada estupefacta e indignada de buena parte de los españoles y la cómplice o bobalicona -dispuesta a tragarse un elefante con pintas en un solo bocado- de quienes aún le apoyan, Rajoy y los suyos siguen su estrategia sin fisuras. Dicen no poder perder el tiempo para atender a “tareas de gobierno”, y seguir con “el programa de reformas” imprescindible para sacarnos de la crisis. La ambiciosa vicepresidenta de todo es especialmente amante de la frase.
¿Y en qué consiste el programa de reformas? ¿Se lo han preguntado los que confían en el PP y se distraen con el loro que repite “pues el otro más”? En una loca carrera por desmantelar la sanidad pública, destruir la educación para criar trabajadores sumisos sin brizna de pensamiento crítico, abortar el futuro del país al cercenar la investigación y la ciencia sin dar a cambio sino la competitividad de los sueldos miserables, y, desde luego, acabar con el Estado del Bienestar. Rajoy -y sus etcéteras- se lo está merendando con la misma fruición que se oculta para no dar explicaciones.
Cada “reforma” es una merma social y una apuesta por la España del pasado que nos hundió en el hoyo. Ya hemos visto los resultados de la laboral. Pasa lo mismo con la eléctrica, los transportes, la función pública, la justicia. Con la Ley de Costas o la LOMCE. Ahora le toca a las pensiones. Todo. Cada vez que nos cae una “reforma” del PP implica tijera y consolidad privilegios de aquellos para quienes se gobierna a costa de la mayoría. Saben lo que hacen. El modelo de país que añoran, predesarrollado, ultracapitalista, sin futuro como tal, con la masa empobrecida, dependiente y vulnerable, con enormes desigualdades sociales que siempre pasan factura. Grave. Para los ciudadanos. Para el propio país.
Hay ya personas desnutridas, pero para muchos que no lo están cada pago es un una preocupación. Todos reduciendo gastos, vacaciones, aire acondicionado en este tórrido julio, comida incluso, para lograr… ¿qué? ¿Costear los intereses de la deuda que crece sin cuento? ¿Los sobresueldos y todo tipo de lujos, mangoneos y corrupciones?
El gobierno de Rajoy –recordémoslo una vez más- inició su mandato con la deuda pública en el 68,5% y la tiene –a día de hoy- en el 89,5%. Un ritmo de aumento descomunal y sin precedentes. Ya debe más de 20.000 euros por ciudadano. Solo en un trimestre, el primero de este año, se pulió 40.000 millones de euros, 23.000 en Mayo en aceleración ya inaudita. Nadie más que ellos “ven” brotes verdes y flores de invernadero ¿Es posible que aún haya algún incauto que crea que él va a salir de la crisis si no es de los que nunca la padecieron?
Todos entraremos en la precariedad de no variar el rumbo. Cada dolor que nos cuentan, cada ansiedad por lo que viene, cada desesperación, tiene una única respuesta: ya no es un problema aislado, ya no es tu problema, nos va a llegar a todos, sino se erradica… el cáncer. Las revelaciones de estos días nos hablan de uno enormemente dañino y virulento, con extendida metástasis. Arroja sus fluidos purulentos, su cadena de carcoma, sobre el tejido social, sobre los fundamentos democráticos del Estado. Y se va extendiendo ¿hasta dónde? Lo dicen incluso los medios internacionales. El Financial Times habla de un “ venenoso fondo de reptiles” en la España del Partido Popular.
En su delirio, Rajoy llegó a identificarse él mismo con el Estado de Derecho en su comparecencia del lunes. Mediocre pero no solo, también prepotente, enorme embaucador, dios en su pedestal. Mezcla letal cuando se acompaña además de escasos fundamentos éticos, por no decir nulos a tenor de su actitud. Igual que cuantos le secundan. Ni uno nos sirve por eso. Todo lo que no sean elecciones generales, libres e informadas, con compromiso de cambios estructurales que impidan repetir esta situación, es inadmisible ya. España es un país enfermo, casi terminal si no se actúa. Un mal inmenso nos corroe. Y ante eso solo cabe cirugía radical y urgente.
No, no estamos tan mal, España es un pueblo de supervivientes. De no ser por el partido en el gobierno de casi todo y de otros partidos, la Corona, el poder judicial, el sistema financiero, los empresarios, etc.. nadie podría decir que es un país que no funciona. Lo que dudo es que podamos mantener esta consideración de país estupendo con los datos que se añaden a diario. Vamos a ver unos cuantos recién salidos del horno.
El presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, está incluido en el listado de donantes y afiliados del PP entre 2008 y 2011, según revela El País. La Constitución prohíbe la afiliación política y exige “total independencia” a los magistrados para ocupar cargos políticos. No así estar afiliados. Pérez de Cobos no piensa dimitir. Ha llegado a la presidencia del alto tribunal a propuesta del PP, partido que, dado cómo funciona todo aquí, la separación de poderes y eso, ha logrado colocar en él una mayoría de jueces conservadores. Ha de dilucidar recursos del PP o leyes suyas recurridas, muchas de ellas fundamentales.
Además de en los nombramientos, el PP trabaja por cambios legislativos importantes. La Asociación de la Prensa de Madrid denuncia la involución que puede suponer la «reforma» -otra reforma- de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. “La limitación que más atenta contra la libertad de expresión y el derecho de información”, dice la APM, “aparece en el artículo 132 que, por primera vez, autoriza a los jueces o tribunales a vetar a los medios noticias sobre investigaciones judiciales, cuando la información pudiera ‘comprometer gravemente el derecho a un proceso justo o los derechos fundamentales de los afectados’”. Este artículo, destaca la asociación de periodistas, introduce un “cambio radical” en la publicidad de las actuaciones procesales al extender a los medios de comunicación el secreto o el deber de reserva sobre la investigación de los delitos. Además, “el incumplimiento de la orden judicial puede tener consecuencias penales”, destaca.
El PP de la Castilla-La Mancha de Cospedal, entre tanto, admite que los 200.000 euros que recibió su gerente no están en las cuentas del partido. Se entregaron en negro con su recibí correspondiente en este caso –según publicó El Mundo– , pero nunca entraron en la contabilidad oficial. Cospedal mantuvo el lunes que se trataba de una asignación para la «campaña» electoral de 2007. Este miércoles, el partido cambió la versión y dijo que el dinero se gastó en realidad en la «precampaña», lo que no parece muy legal. Lo curioso es que se puedan distraer 200.000 euros tan alegremente. Da idea, presunta, del festín de dinero que ha manejado y maneja el Partido Popular.
La Comunidad de Madrid, por su parte, la que «heredó» Ignacio González de Esperanza Aguirre, ha subido las tasas universitarias en un 65% en los dos últimos años. El 20% ahora de golpe. Los primos hermanos del PP, CiU, han incrementado por su lado en un 87% el costo de los estudios de ingeniería. Mientras Wert se carga la educación de todos los niveles en el conjunto de España y restringe también becas, las Comunidades secundan la labor. Aquí solo estudian los ricos a partir de ahora.
Mientras, otra «reforma», la laboral, además de aumentar el paro -la OCDE previó ayer que llegaremos al 28% en 2014-, de bajar los sueldos y facilitar el despido, ha ocasionado un drástico descenso de la protección laboral que cae por debajo de la media de los países desarrollados. Y como dato complementario, la deuda pública. Fijó ayer otro récord histórico, el 89.5 -Rajoy la cogió en el 86,5 y esto suele crecer despacio-. El PP la ha subido en un cohete supersónico.
Los medios internacionales ya casi nos toman el pelo, aunque para concluir con un juicio sumarísimo. Dice The Guardian:
“Como siempre, el hombre que consigue toda la atención en España es un deportista. Pero esta vez no es Nadal o Iniesta. Su nombre es Luis Bárcenas . Él es un hombre de alturas, tanto como alpinista como contable – una actividad que se puede considerar como un poco menos glamurosa-. No en este caso. Bárcenas pueden haber escalado el Everest , pero son en realidad sus prácticas contables como ex tesorero del partido gobernante, el Popular (PP), lo que constituye una lectura apasionante. Ahora su lector más ávido es un juez de la corte nacional en Madrid, y si lo que Bárcenas ha estado diciendo es verdad, tiene el potencial para derrocar al gobierno y destruir el PP.
O puede que no.
(…)
Porque lo más extraordinario de este escándalo no es su alcance o su gravedad, sino la extraña forma en la que lo está abordando Rajoy. O no lo aborda, en realidad. El primer ministro simplemente se niega a hablar de ello. Él ha dominado el arte de no mencionar el nombre del tesorero en público, agotando todos los circunloquios posibles. Una y otra vez repite el mismo plano, negaciones misteriosas, y esto sólo cuando se molesta en responder. Él rechaza el parlamento, rara vez concede entrevistas, incluso a los medios amigos, y huye de la prensa. Desde hace algún tiempo, decidió hacer frente a la prensa por medio de un televisor de plasma para evitar preguntas. Fue definitivamente raro.
(…)
Nadie espera que él renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes, pero incluso sus votantes están exigiendo una explicación. No van a obtener ninguna de Rajoy. Bárcenas debe considerarse afortunado, al menos, se publican textos de él.
(…)
Cuánto puede durar esto es imposible de decir. Es un experimento. Lo que estamos viendo es que España aún carece de una sociedad civil fuerte. Años de reformas del “hoy por ti, mañana por mí” han hecho a los políticos invulnerables al escrutinio público y, mientras Rajoy mantiene su partido unido detrás de él, la mayoría absoluta en el Parlamento le protege no sólo de dimitir, sino incluso de responder. Sólo una acusación sería un cambio de juego, y eso es lo que Bárcenas se ha propuesto alcanzar en lo que promete ser el último combate político entre la ira y el silencio.
Ese es el lamentable estado de la política española: la venganza personal desnuda parece haberse convertido en el único sustituto disponible para la rendición de cuentas”.
Todo esto no va con ellos, el PP está aquí para quedarse, según piensan. Esperanza Aguirre se ha operado los párpados ¿para la carrera presidencial? En ella están también Gallardón, el de las leyes estas tan progresistas y a quien se acusa de estar poniendo la zancadilla a Cospedal, la propia Cospedal hoy algo más tocada, y Soraya Sáenz de Santamaría, la del programa de reformas, coautora de todas las medidas de Rajoy.
Y hoy es 18 de Julio. Y muchos pueblos aún celebran el Golpe de Estado.
Y en este caldo de cultivo se habla de rumores intranquilizadores.
“En ningún país decente se pide que alguien dimita, es su formación y votantes principalmente quienes le dan la opción de salida medio digna y si no despido fulminante”. Diógenes ha dado en el clavo. Seguí con interés el conocido como “Escándalo de los gastos parlamentarios británicos” en 2009. Buscando hoy documentación -nunca hay que fiarse de la memoria para ser riguroso-, leo que implicó “hasta a 10 políticos”, tanto laboristas como conservadoras. “El laborista Elliot Morley fue uno de ellos, fue secretario de estado de agricultura. Fue suspendido por su partido tras admitir que pidió 16.000 libras (unos 17.800 euros) del erario público para pagar su hipoteca en el año 2007”. El conservador Andrew Mackay también «pagó la hipoteca de una de sus casas con dinero público”. Fijaos en los montos de lo usurpado. En el número de políticos afectados.
La sensible diferencia es que todos ellos fueron obligados a dimitir. Que sus partidos fueron férreos con eso. Y aún recuerdo las encuestas en las calles de Londres donde la ciudadanía mostraba su enorme rechazo, su irritación, su determinación irrevocable de no tolerancia, a estas prácticas. Eso nos diferencia, sí. ¿Que “todos lo hacen”? Bueno, ya veis que en el Reino Unido también. Pero lo lógico, lo que allí pasó y pasa, es que los corruptos van “todos a la calle”.
No salimos de nuestra estupefacción. Mucha mierda esperábamos del Partido Popular pero esto desborda cualquier previsión. Se acumulan las pruebas que lo convierten en lo que parece ser una organización creada para el lucro sucio. Y con métodos mafiosos de defensa. Y ahí siguen imperturbables los desmentidos que se conoce hay que creer ahora cuando los vídeos de pasadas y flagrantes mentiras pueblan los archivos de Internet.
Ahí siguen también los medios mamporreros, sus periodistas, intentando desesperadamente sembrar la confusión entre mentes de escasas luces. A crear la duda para desactivar una carga que hundiría a cualquier gobierno.
Pero me quedo con lo publicado por The Economist: Mariano en un lío.
Recuerda que “La única persona que ha sido juzgada y declarada culpable hasta el momento es el primer juez instructor, Baltasar Garzón, que fue golpeado por sus extralimitados poderes”. Habla también de la golpeada sociedad española, “los españoles de a pie frente a la caída de los salarios y los recortes del gobierno, que merecen una idea más clara de lo que pasó con el dinero donado por empresas que son, en parte, responsable del desastre económico actual (en gran parte creado por una burbuja de la construcción)”.
Pero lo que más le llama la atención es “la inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles”.
«Por el momento, el resultado no es tanto una crisis para el señor Rajoy – aunque ciertamente está dañado – como para España, su moral nacional y la credibilidad de sus instituciones”.
Y para dar idea de la calaña del sujeto que nos gobierna, del que una parte de la sociedad española aupó y sigue sosteniendo -partidos de la oposición incluidos-, la parodia de rueda de prensa que se marcó junto al presidente polaco. Primero solo acepta dos preguntas, luego se salta la elección de los medios sobre quienes debían hacerla, y se la entrega a ABC. Y, ya sin pudor alguno, ¡¡lee la respuesta!!
Ese dedo con el que llama a hablar al “periodista” para que haga su pregunta pactada y amañada, es vista por los medios ultraconservadores como signo de firmeza. En realidad nos está señalando a todos. Todos, de alguna manera, somos culpables de que Mariano Rajoy o cualquiera de sus secuaces esté ahí. Algo hemos debido de hacer mal para tener la sociedad que tenemos. Yo no sé si habría que embutir la letra y la ética en ciertas cabezas, pero su desviación no deberíamos tolerarla.
“Al final la vida es resistir y que alguien te ayude, tampoco hacen falta muchos”. Éste es uno de los SMS que, según El Mundo, envió Mariano Rajoy a la mujer de Bárcenas. La comunicación con ambos miembros del matrimonio se ha mantenido, por las capturas de pantalla que ofrece el diario, al menos hasta Marzo de 2013. Moncloa ha validado estos mensajes, demostrando que Rajoy mintió una vez más al negar que se comunicaba con Bárcenas. Ellos lo «explican» de otra manera, claro.
Lo peor es que nadie a esta hora piensa que Rajoy vaya a dimitir como presidente del Gobierno. Su táctica es aguantar. Como el percebe. Apoyarse en la piña a la que usa. Al percebe solo le interesa su propia estabilidad y la consecución de los fines que persigue. “No hacen falta muchos {apoyos]”. No. Voluntades cómplices cerca y votantes con la misma cooperación y escaso espíritu crítico y ético.
Toman posiciones los sospechosos tertulianos. Evaden la atención las portadas de los medios hablando hasta de Sarkozy, a estas alturas. En el mismo periódico que denuncia los SMS, El Mundo, la redactora jefe Lucía Méndez se marca un artículo de opinión titulado “Rajoy es un ingenuo”. Y, asombrosamente, lo dice en serio. La eterna «creencia»: los mediocres no pueden ser mezquinos cuando Rajoy es ejemplo paradigmático de esta coincidencia.El País, por su parte, nos ofrece a toda portada los delirios de Luis De Guindos diciendo que «La recesión ha quedado atrás» o que «No hay la más mínima connivencia de este gobierno con la banca». Léase por ejemplo la actitud del gobierno ante los desahucios o las preferentes. La entrevista a De Guindos, por cierto, sería hasta relajante por chistosa. «La recuperación es una flor de invernadero que hay que cuidar”. “Una metáfora que recuerda a los luego marchitados brotes verdes que tanto persiguieron a su antecesora, Elena Salgado”, explica el periodista. O las plantas alucinógenas que se fuma, igual.
«Claman las redes sociales indignadas» que dice el tópico. Estamos perplejos. Y ahí queda la cosa. Vaya por dónde vaya la investigación judicial, políticamente esta situación es insostenible. Pero ¿qué mandangas son éstas? que sí se explica o no se explica, la única salida posible es la convocatoria de nuevas elecciones. No dejarnos en herencia a ningún miembro de este partido que apesta y que está subvirtiendo todos los estamentos del Estado, dado que en todos tiene poder omnímodo. Un partido que llegó al poder engañando, que no ha cumplido su programa, que se está merendando el Estado del Bienestar, el Estado. O que trata de imponer, hasta por ley, una involución sociológica que nos retrotrae medio siglo atrás como poco. Porque el pobre «ingenuo» no puede ser más eficaz en esas tareas.
Se cuecen en Europa nuevos fascismos similares a los desencadenados en los años treinta. Y España es un caos sin precedentes. Sí, en el país del eterno caos, éste es sin precedentes.
¿Al final la vida es resistir? ¿A que vuelva a salir Soraya Sáenz de Santamaría a decir que Rajoy ya se ha explicado ante el mutismo de los periodistas presentes en la sala? ¿A que vuelva a hacerlo González-Pons utilizando abyectamente a una víctima del terrorismo? ¿A que vuelvan a insultar nuestra inteligencia con desmentidos Cospedal o Floriano? ¿A que Alonso acuse a la «oposición» de ejercer de abogados del delincuente Bárcenas? ¿A que Rajoy decida seguir escondiéndose, huir de los periodistas o comparecer en plasma a decir que él no ha cobrado nada con la credibilidad que tienen sus palabras? ¿Sus mentiras, su cobardía egoísta, su profunda deshonestidad al fin?
¿Estamos locos? la vida es luchar contra las dificultades y disfrutar de los logros. Y cuando uno se encuentra en este fangal o hace algo determinante para salir de él o se hunde sin remisión. Esta gente tiene las espaldas cubiertas, no así la mayoría de los cómplices o tibios que no exigen responsabilidades drásticas.
Pues vamos a ello. Rajoy ha dicho en Zaragoza, en la fábrica de Opel en Figueruelas, que hay que hablar de lo importante. Ante periodistas mudos de nuevo, por cierto. Era un monólogo sin preguntas. Lo importante es, parece, a juzgar también por el despliegue de la prensa conservadora, el Opel Mokka, que se va a fabricar ahora también en España. Esta “información” local nos orienta sobre… el pensamiento de la empresa.
Vi ayer, casualmente, en directo al jefazo de Opel y a Mariano Rajoy. Lo que yo he entendido es que este modelo se fabricaba solo en Corea del Sur. Y ahora se dan en España las condiciones de lo que ellos llaman “competitividad” para producirlo en nuestro país. Reducciones de sueldos, EREs temporales o totales, o facilidad absoluta en el despido.
Los trabajadores de Opel en Figueruelas han llevado una épica lucha por mantener los puestos del trabajo. Cediendo mucho. Lógicamente. Les honra su solidaridad con los compañeros. No veo grandes creatividades pues en este acuerdo sino una aceptación por necesidad. Y teñida de amenazas. El menos da una piedra.
Los periodistas que ayer, según dijeron, “no tuvieron oportunidad de preguntar al presidente por Bárcenas”, tampoco nos han explicado todo esto. Y la prensa de partido nos obsequia con portadas triunfalistas. Sus ingenuos –o no tan ingenuos- lectores se quedarán con la idea inducida. Todo va sobre ruedas.
Un gran análisis de Diagonal Global que se pregunta en subtítulo: ¿Cómo es posible que un partido que se financia en un 90% con subvenciones sume 40 millones en beneficios? ¿Y que sus deudas asciendan a 80?
Probablemente ninguno de los datos de la cuentas publicadas por Anonymous sea una novedad en sentido periodístico. Una simple búsqueda en internet de las anotaciones que más llaman la atención hace suponer que al menos parte de los documentos son conocidos desde hace tiempo por diversos medios de comunicación.
Sin embargo, el acceso abierto a toda la contabilidad (en A) del PP desde 1989 permite obtener una panorámica sucinta de la evolución de las cuentas populares. En la redacción de DIAGONAL hemos cruzado datos del periodo 2004-2011 y constatado, entre otras cosas, que el PP es un partido cada vez más endeudado (más de 80 millones en 2011) y dependiente de las subvenciones públicas (diez veces superiores a las cuotas de socios ese mismo año) que, sin embargo, obtiene beneficios desde 2005 (40 millones en total).
La deuda ha sido contraída en su mayor parte con una veintena de entidades financieras, entre las que destacan Banesto, al que el PP debe más de 33 millones (un 41% de su deuda), y Banco Popular, al que la formación adeuda más de 30 (un 37%). Estas deudas están ligadas a dos años contables: 2005, cuando la formación popular contrajo unpréstamo hipotecario por valor de 37 millones de euros con Banesto, actualmente uno de los brazos del Grupo Santander; y 2011, momento en que la deuda a corto plazo del PP se dispara en casi 25 millones, en su mayoría por causa de tres créditos concedidos por el Popular para las elecciones europeas, municipales y generales.
En paralelo al crecimiento de las deudas, el PP ha experimentado un aumento continuado de sus ingresos. Si en 2004 la formación ingresó menos de 64 millones, en 2011 se embolsó más de 135, de los cuales 120 proceden de subvenciones: es decir quecerca del 90% de la actividad del partido que preconiza el adelgazamiento del Estado se financió con fondos públicos.
Gracias a estas cuentas, el PP no ha dejado de aumentar su gasto en personal y degenerar beneficios incluso en plena crisis. Así, en 2011, la formación destinó casi 35 millones a remunerar a sus trabajadores mientras que en 2004 dedicó 26 a este concepto.Desde 2005, además, la formación ha obtenido más de 40 millones de beneficios (resultados positivos en su cuenta de pérdidas y ganancias).
¿Dónde han ido a parar estos beneficios? ¿Cómo es posible que con estas cifras la deuda bancaria de los populares no haya hecho más que incrementarse? Son preguntas que sólo podrán despejarse cruzando estas cuentas con otros datos, como la contabilidad en B del PP o las acciones de este partido en tareas de gobierno que hayan favorecido a terceros.