Rajoy nos ha endeudado en 207.234 millones de euros más que Zapatero desde que está en el poder

El gobierno y su poderosa máquina mediática han lanzado la idea con la parafernalia de sus mejores campañas: se está acabando la recesión y se vislumbra el fin de la crisis. Buena parte de la sociedad ya la ha engullido. La prima de riesgo ha bajado, repiten a quien les quiera oír. Dato profusamente destacado frente a las variables de la economía real que apenas se citan. El auténtico escenario nos sitúa ante un aumento de la deuda pública desde la llegada de Rajoy al Gobierno a un ritmo sin precedentes, el mayor que se ha dado jamás. En el hecho de que pagamos –coyunturalmente- menos intereses por los créditos que ha pedido el país, pero debemos mucho más dinero, cada vez más. Algo asombroso si se piensa en el brutal descenso del gasto público, en los recortes de servicios y alzas de precios sin fin. No han servido absolutamente para nada en el balance, más aún, parecen ya el único filón del que seguir tirando. La política económica del PP –no hablemos ya de las otras- puede pasar a los anales de la historia como la más caótica del período democrático. Con serios riesgos.

Comencemos por la aireada prima de riesgo que nos dicen tan saneada. De entrada vemos que simplemente ha vuelto a los niveles en los que estuvo con Zapatero cuando era “imprescindible” apostar por el PP. En este enlace interactivo –con datos oficiales- se ve la evolución respecto a Alemania que es el país que se utiliza como referencia. El diferencial había llegado a estar en 20 puntos el 26 de Mayo de 2008. Sí, 20 puntos, eran los felices tiempos en los que la prima no había entrado a formar parte de nuestras vidas.

Tal como he recordado varias veces, el riesgo se dispara cuando los gobiernos neoliberales deciden que se dispare, en 2010. Es entonces cuando inician la ficticia y especulativa “crisis de la deuda”. En 103 puntos está el 12 de Mayo el diferencial de la prima española con el bono alemán, 192 el 18 de Junio, por ejemplo. Y desde ahí la escalada ascendente no cesa. El máximo registrado durante el gobierno de Zapatero fue 290 el 8 de Agosto de 2011 salvo una oportuna alza en sprint justo la víspera de las elecciones del 20 de Noviembre que lo deja en  467.

Durante el gobierno de Rajoy se tocó techo con 612 puntos el 25 de Julio de 2012. Cuando los medios hablaban del chollo que era comprar deuda española por los elevadísimos intereses que reportaba: hasta el 17% de beneficio, una rentabilidad nada fácil de conseguir. Aún la lograron mayor los “inversores” con Grecia o Portugal a veces. Estos días la prima de riesgo ha venido oscilando en torno a los 250/260 puntos y ésa, nos dicen, es la gran noticia. Que lo es, siempre es preferible pagar menos que más, pero no olvidemos contemplar el conjunto.

Tres causas fundamentales han influido en el descenso –coyuntural, repito- de la prima de riesgo española.

  • La inmediata, que ha subido el bono alemán. Se ha reducido la diferencia con otros países también.
  • El segundo factor es la intervención (poniendo dinero) del BCE a raíz del descomunal aumento de la prima española del verano pasado. Lo reconocen miembros del gobierno incluso, como Íñigo Fernández de Mesa, Secretario General del Tesoro, en declaraciones a periódicos económicos. Pero no se sabe cuánto durarán las inyecciones.
  • Y, en tercer lugar, la arriesgada jugada del PP de comprar nuestros propios bonos del Estado vaciando la hucha de las pensiones. Hasta el 97% de ella se ha dedicado a este fin. No es la primera vez que los gobiernos recurren a esta medida extrema –romper la hucha del abuelo-, pero nunca en tan enorme proporción y dedicando toda la inversión a deuda española sin diversificar los riesgos. De este modo, apostamos a ganar o perder con un remanente que debería preservarse al máximo y, además, pagando intereses por nuestro propio dinero que se saca al casino de la especulación. Los medios internacionaleslanzan cada poco la voz de alarma, los españoles escasamente  incluso quitando importancia a lo que sí parece tenerla… y Báñez, muy en su línea, se muestra encantada de su labor.

El resultado de estas maniobras dependerá de la confianza que despierte España. De si los “mercados” creen que va a pagar o no lo que debe.  Y ahí viene en su ayuda –y en nuestra desgracia- la reforma de la Constitución que perpetraron en 2011 Zapatero y Rajoy a instancias dela UE. En ella se consagra la prioridad del pago de la deuda sobre cualquier otro interés ciudadano. Saben que el gobierno abonará la cuenta aunque tenga que dejarnos sin pensiones, sin hospitales, o sin comer. Dado que ellos realizan todas esas funciones a plena satisfacción, e incluso con sustanciosos “complementos” salariales, por esa parte no hay problema.

Pero sí en cómo está llevando el PP la política económica. Rajoy ha elevado la deuda pública española a niveles no conocidos en décadas, concretamente en más de un siglo. 1910 es el anterior referente. La deuda es un mecanismo de los gobiernos para financiarse que incluso gozó de notable predicamento antes de la era de la austeridad. Pero hay una diferencia abismal entre dedicar el dinero prestado a inversiones (como hacen otros países muy endeudados también) que verán una rentabilidad, social también, y gastarlo, dilapidarlo, en el más estricto sentido de la palabra. Ese Rajoy que decía: “ no hay que gastar más de lo que se tiene, es de sentido común”, se ha pulido 207.234 millones de euros más que Zapatero desde que está en el poder. Sin dedicarlo a nada productivo y dando tajos letales encima a todo lo público, sanidad, educación, universidad, investigación ciencia, cultura, dependencia. Vendiendo cuanto pilla de nuestro patrimonio. Ha gastado mucho más de lo ingresado a pesar de esos recortes y de las subidas de impuestos. Los que cobran de esa deuda y esos intereses no tienen queja, eso sí, pero todo tiene un límite si se hunde el país o la sociedad.

Aquí lo vemos, en este otro enlace interactivo figura la evolución de la deuda pública española desde 1998. Nunca llegó al extremo actual. Del 69,30% que acabó oficialmente 2011, estamos ahora, en Agosto de 2013, en el 90,3%. Y todo eso es dinero que se añade a nuestro agujero, al pasivo. ¿Lo pagaremos más barato? Qué suerte tenemos, nos “ahorramos” un montón mientras las arcas se vacían y tenemos que rellenarlas con créditos. Los datos son más espectaculares si los miramos en detalle. Cada español debía 9.608 euros al inicio de la crisis, cuando contaba con los servicios públicos esenciales. Los destrozos de los poderes financieros que nos hicieron pagar elevaron esa deuda a 16.008 euros a finales de 2011, manteniendo aún prácticamente todas las prestaciones. Hoy adeudamos más de 20.000 euros por cabeza habiendo sido privados hasta de derechos.

El PP parece haber basado lo que llama “recuperación” en el abaratamiento de los salarios y de las condiciones laborales. En la exportación de los que fabriquen algo, no tanto en el mercado local. No hay modelo productivo alguno –salvo Eurovegas- y persistir en el turismo, tan vulnerable a otras circunstancias. Será  poco probable por tanto recuperar el consumo y seguirán cayendo empresas, puestos de trabajo más o menos dignos y esas variables que cada día nos asolan como las cifras de morosidad. Sin duda, en un empobrecimiento de las condiciones de vida, en donde nada es “gratis” aunque nos frían a impuestos. Y todo lo damos a cambio ¿de qué? ¿Dónde parará la alocada carrera de restar a los ciudadanos para pagar una deuda que no deja de crecer y sin invertir en absoluto? ¿Dónde meten Rajoy y el PP el dinero y qué buscan en realidad? Una gestión económica nefasta, sin duda, por no pensar en algo peor. Si hoy auditar la deuda (y saber cuál es ilegítima y cuál no) parece una utopía, detener al menos esta sangría resulta tarea inaplazable. A la prima la visten de seda mientras se desnuda a buena parte de la familia.

*Publicado con el título «¿Recuperación? Ahorramos en prima de riesgo y dilapidamos en deuda pública» en eldiario.es

El Gibraltar que estamos padeciendo

El gobierno se ha dedicado este verano a entretener a sus seguidores con Gibraltar, tema que les es muy querido –además de oportuno- por cómo exalta el fervor patrio. El último episodio, la conversación mantenida entre Durao Barroso y Rajoy –a instancias del primero-. La referencia del gobierno y gran parte de los medios españoles nos muestra a un presidente español enérgico que llega a este punto: Rajoy exige a Barroso que la Unión Europea controle el blanqueo en Gibraltar.   Los británicos no dicen hasta el momento ni palabra a excepción del más afín a los conservadores: Telegraph. Intentan sacarle a un portavoz de Cameron que pondrá una tasa a los turistas españoles que vayan a Gran Bretaña porque, total, para cuando quieran actuar las leyes europeas habrán pasado años -cómo se conocen a sus clásicos-.Y todo lo que logran es un “no lo descarta”. Y es que Barroso le habría dicho a Rajoy que la tasa que quiere sacarse de la manga para entrar y salir de Gibraltar es ilegal. Al menos, es lo que ha declarado en rueda de prensa el portavoz Oliver Baily: «Puedo confirmar que cualquier tasa o pago impuesto en la frontera de un Estado miembro sería ilegal bajo la legislación de la Unión Europea», ha dicho. Igual entre sus hondas preocupaciones y tomas de postura, a España sí le atizaba Bruselas por esto, que siempre ha habido clases.

La deformación profesional me hace escribir como antecedente el estado de la cuestión cuando realmente me interesa bien poco, salvo como muestra del patético circo que han montado unos y otros. 300 años lleva ahí Gibraltar siendo británico para que ahora lo resucite tan a propósito Rajoy. Lo que realmente indigna es el uso torticero de lo que sea para desviar la atención de las tramas de corrupción que pesan sobre el PP. El uso que de lo mismo hace la prensa afín que, como vemos, en España es mucha más que en la «pérfida Albión». Y, tanto o más, esa manada que se deja dirigir por sus ídolos ideológicos para convertir esta disputa ficticia en objeto de sus esfuerzos.

Por estos últimos sobre todo, el resto de los españoles estamos padeciendo un Gibraltar continúo desde que el PP ostenta el poder. Seis hospitales públicos de Madrid acaban de ser vendidos -contra todas las mareas- a capital extranjero. La mitad por ejemplo a una empresa portorriqueña que avisó su intención de hacer negocio con el turismo sanitario. Y de ese Gibraltar no protestan los ofendidos por las cuitas del peñón. Les mintieron en el programa electoral y les da igual, les mienten todos los días y aplauden.

Las mermas en sanidad, educación, ciencia, investigación, cultura, servicios sociales todos no mueven la protesta de estos gibraltareños de adopción. Las subidas de todos los impuestos, de todos los precios, tampoco. Los seis millones de parados, la insostenible degradación de los derechos laborales, la merma de los subsidios… nada, todo les importa un pito si lo hace su partido. Ese que enarbola la más rancia bandera de España y decide adjudicar el arreglo del Valle de los Caídos un 18 de Julio en festejo de aniversario. No usan la cabeza, no relacionan los datos… que se muestran empecinados como pocas veces en nuestra reciente historia. Ni el hambre, ni el dolor, ni incluso la muerte de las víctimas de estas políticas les hace mover un músculo.

Esa gente -que ni con mucho sobrepasa el 30% de la población española- es nuestro auténtico Gibraltar. Por su culpa, por su obcecación, por su inacción pagamos todos y sufrimos todos los recortes, los pagos y repagos y este empobrecimiento sin esperanza. Dura, pétrea, sin cerebro, ni corazón, es toda roca, La Roca. Nadie dirá que no es un Gibraltar lo que padecemos con todos estos. Y tenemos que cargar con esa mole a la espalda a cada paso que damos.

La prima de riesgo vuelve a los niveles que con Zapatero eran insostenibles

El ex gerente del PP Cristobal Páez, ha reconocido al Juez Ruz que él cobró de la caja B del PP, tal como figura en «esos papeles» -en los de Bárcenas-. Luego hay caja B. Y nos tendrán que contar a cambio de qué.  Pero los medios infectos alientan al personal diciéndoles que «la bajada de la prima de riesgo es un nuevo síntoma de la recuperación de la economía española«. Son varios los que utilizan el argumento.

En este enlace interactivo se ve la evolución de la prima de riesgo respecto a Alemania con todo detalle y en datos oficiales. Os aconsejo un paseo por él, es muy ilustrativo. El diferencial había llegado a estar en 20 puntos el 26 de Mayo de 2008. Sí, 20 puntos, nos hemos olvidado pero las cosas eran así entonces. Tal como he recordado varias veces, la prima se dispara cuando los gobiernos neoliberales deciden que se dispare, en 2010, e inician la ficticia y especulativa «crisis de la deuda». Y se dispara poco: 192 el 18 de Junio. Pero desde ahí la escalada ascendente no cesa. El máximo registrado durante el gobierno de Zapatero fue 290 el 8 de Agosto de 2011 y, luego, 467, casualmente, el día anterior a las elecciones de 2011. Era imprescindible cambiar al PP que iba a solucionarlo todo. Y compensaría quedarse sin sanidad y educación pública y todo lo que ya sabemos.

El máximo de Rajoy ha sido 612 el 25 de Julio de 2012. Cuando los medios hablaban del chollo que era comprar deuda española por los elevadísimos intereses que reportaban hasta el 17% de plusvalías ¿quién da más? Bueno sí, Grecia o Portugal a veces. Hoy está 274 y echan las campanas al vuelo. Los medios extranjeros citan la entrevista de Expansión -de pago Orbyt- a Íñigo Fernández de Mesa, en la que, entre otras cosas, explica que la ayuda  del BCE ha sido esencial para estabilizar la deuda. Sin contar que el gobierno español ha invertido en ella el 90% de la hucha de pensiones que nos puede llevar de cabeza a la quiebra del sistema. Y desde luego este gobierno ofrece una confianza a los mercados que ni José María el Tempranillo. Hasta con pinzas en la nariz.

Pagar menos intereses siempre es positivo, pero hay otras variables como la disparada deuda pública –echadle un vistazo y se os pondrán los pelos de punta-  o los niveles de paro que no permiten albergar esperanzas. Y menos para la población con sus ingresos continuamente degradados.

La falta de «memoria» de los medios es paradigmática. Máxime cuando con ella también se quiere hacer colar que la presunta recuperación compensa de la inmensa e intolerable corrupción. Pero sobre esto ya hablaremos.


De los sueldos del PP a… el hambre

Algunos datos para reflexionar.

Rajoy cobró en 2011 249.000 euros según los datos facilitados por la Agencia Tributaria y el propio PP al juez Ruz que instruye el Caso Bárcenas. Nada se dice aquí por tanto de los sobres que figuran en la contabilidad B del ex tesorero del PP. No es el único tan bien pagado. En el gráfico de El Mundo que podéis consultar aquí están los mejor remunerados del PP desde 2006 a 2011. El 90% de su presupuesto es dinero público. Lo dijeron en los datos que aportaron ellos mismos, al ser presionados para hacerlo. Sus alegres risas de los últimos tiempos no indican que hayan sufrido una rebaja de sueldo desde 2011.

La mayoría de los españoles sí. Nuestro poder adquisitivo ha sufrido una brusca merma a consecuencia de los repagos y la reforma laboral. El colmo ha llegado al campo andaluz. Están pagando las horas a 2,5 euros. A pesar de lo durísimo de este trabajo. Al punto que ha vuelto la emigración a la vendimia francesa, como en los tiempos de Franco.

La Asociación Audiovisual Educar desde la Infancia ha grabado un documental en el que niños explican cómo ven la crisis y quiénes son a su entender los culpables. Han presentado un extracto rodado en un comedor social de Móstoles (Madrid). El repugnante Rafael Hernando, portavoz del PP, responsabilizó recientemente a los padres del hambre de sus hijos cuando salió una noticia parecida en Cataluña. Dijo incluso que era «repugnante» que se utilice a los niños para hacer «demagogia política». Por eso le llamo repugnante. Con su sueldo y el de todos los dirigentes de su partido estos niños no tendrían que verse aquí:

Hoy nos han vendido por fin 6 hospitales públicos de Madrid. Los herederos de Esperanza Aguirre -Ignacio González, Lasquetty…- han conseguido su empecinado objetivo contra viento, marea, firmas, y cuanto se les pone por delante. Al mismo tiempo el consejero de sanidad de Madrid le ha dado a clínicas privadas el doble de lo que dice ahorrarse con la privatización. Nuestra salud como negocio y negocio privado.

Dan ganas de volverse tan imbécil,  miserable e indigno como quienes apoyan que todo esto nos esté sucediendo a todos. Pero ¿Qué digo? Que estamos en Agosto¡¡¡  Y luego en septiembre, y después en Octubre¡¡¡ Señores, venga alegría.

Lo siento pero voy a decir unas cosillas

Los que fueron condenados a muerte durante el franquismo sería porque se lo merecieron» gritó el alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón -del PP, naturalmente- en un debate municipal acalorado. Ante el revuelo causado (siempre escaso) ha esgrimido las excusas al uso –lo siento, no quería ofender a nadie– y pretende eludir las consecuencias. “Es quererle sacar punta a una ‘cosita’ (sic) sin importancia”, ha concluido en alguna entrevista.

La oposición ha protestado en diferentes tonos, A algunos les basta con que “pida perdón”, como si fuera en efecto una minucia en una disputa familiar o amistosa, y no declaraciones golpistas de un servidor público. Feijóo no ha dicho aún ni palabra. Como a él en el caso del narcotraficante, debe bastar con pedir disculpas.  Ni Rajoy, a quien precisamente “engrandece”, en palabras de sus locuaces portavoces, decir que comete errores. Tampoco ha hablado Soraya Sáenz de Santamaría –llorando, riendo o con voz grave-, nadie en una palabra.

En un país serio, Manuel González Capón estaría ya fuera de la alcaldía y de la política. La sociedad  se pronunciaría con contundencia, lo exigiría. En la Alemania que sufrió su nazismo tendría ya un pleito en marcha. Incluso en Agosto harían una pausa los órganos del poder judicial. Algún ministro competente. Alguien. No querrían que su silencio se interpretara como asentimiento o complicidad con esas actitudes… fascistas. Vaya por delante, mi “lo siento” para eludir cualquier responsabilidad. Lo emplea desde el Rey al presidente del gobierno. En este país basta escudarse en una equivocación para lavarse las manos de culpa. Y la sociedad lo engulle. Como todo.

Nada sabemos tampoco de la individua que afirma en un cuaderno de FAES –esa fundación de ultraderecha nacida al calor del PP a la que subvencionamos con dinero público- que la emancipación femenina, la extensión de la educación y la longevidad ponen en riesgo el Estado del Bienestar. Entiéndase de su bienestar. Elisa Chuliá -que así se llama esta sujeta- es licenciada en integrismo y neoliberalismo, aunque dice tener alguna carrera universitaria. Como no sé si puede molestarle mi tono, vaya por delante, mi “lo siento”. Que hago extensivo a lo que considero una similar actitud –machista, retrógrada, mercantil e inhumana- de todos los miembros del PP por callar también ante las afirmaciones vertidas en su órgano de expresión en FAES.

Ni si ya ha pedido disculpas el… “repugnante” portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando por culpar a los padres de la malnutrición infantil y acusar de “repugnante” a quien según él usa su hambre como arma política.

Me parece de un país basura todo cuanto rodea el asunto del pederasta indultado. Una desvergüenza resucitar a estas alturas Gibraltar para distraer la atención de sus incondicionales borregos ( o cabras). Estimo pues, puro ganado lanar dócil y descerebrado a quienes se dejan aún engañar por el PP. Por si acaso, vaya, un “lo siento”.

A estas alturas me ofrece más credibilidad Bárcenas que Rajoy. Por pura lógica. Porque nadie con dos dedos de frente se traga que un señor entre en el PP a registrar anotaciones durante dos décadas por si acaso un día el pusilánime registrador –“lo siento”- llega para nuestro mal a la presidencia del Gobierno y le puede fastidiar. Y porque muchos de esos datos están ya confirmados y coinciden con hechos de la realidad. Por tanto, pienso que el PP es un partido corrupto hasta sus entrañas. “Lo siento”,  es solo una opinión.

Un partido, además, de dirigentes desalmados sin el menor escrúpulo que solo gobiernan para sus amigos y grandes fortunas, a costa de empobrecer al resto. Que han aumentado los desequilibrios sociales a niveles no conocidos en tan breve tiempo en un país desarrollado. Que nos sustraen la sanidad, la educación, el progreso… y todo lo que pillan. Que mienten, trapichean y manipulan. Que han dejado –a través de sus “reformas” y leyes- un país arrasado que tardará décadas en regenerarse. “Lo siento” por los que se puedan sentir ofendidos, pero digo yo que si a los altos poderes del Estado les sirve la frase no tiene porqué causarme problemas a mí.

Estoy convencida de que en lugar de periodismo, muchos grandes medios y opinadores varios ejercen la propaganda y la manipulación política. Que tratan de distraer de lo esencial a la ciudadanía por ideología de partido y a través de todos los cauces a su alcance. Y me parece que los bufones mediáticos son absolutamente responsables de los males que nos aquejan. “Lo siento” aunque lo diga con la boca tan pequeña como lo hacen todos ellos.

Pero sobre todo me parece que una sociedad que permite todo lo que nos está sucediendo, no merece ningún respeto y nos abochorna como país. La que está tragando más allá, mucho más allá, de lo tolerable por alguien con dignidad. La que consiente que le mientan y le atraquen mirando para otro lado. La responsable de que los males que ellos propician los suframos todos.Y lo hago extensivo a los que siempre cogen las hojas del rábano en lugar del fruto. A quienes de dos docenas de noticias que afectan sus vidas, solo comentan que Froilan, el angelito, quería insertar un pincho moruno a su primo Pablo Urdangarín. Y muy en particular a quienes siguen dóciles la marioneta que les marcan sin estima ninguna por su condición de seres racionales.

Pero ya digo, igual es el calor. O que acabo de dejar de fumar y sufro un intenso mono a ratos.  “Lo siento” si he ofendido a alguien. Lo volveré a hacer, eso sí. Siquiera en privado.

Los peligros de utilizar la política exterior para acciones de política interna

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Como se hacía en sus añorados tiempos franquistas, el PP utiliza la política exterior para intentar desviar la atención de sus problemas interiores. Cuenta, como entonces, con órganos de propaganda mediática que los adictos no se cuestionan. Y encima presumen.

Resucitar a estas alturas de la historia Gibraltar resulta, sin embargo, patético. Ese Londres aterrado que nos pinta el ABC puede perfectamente aconsejar a sus nacionales que no viajen a España de vacaciones. Pueden los ultras británicos no venir por su iniciativa. El turismo, nuestra única fuente de ingresos seria dado el modelo de país que ha fabricado el PP. Y desde luego si alguien se imagina una confrontación armada entre el Reino Unido y España con victoria local delira. Podíamos llevar el submarino ése que no emerge por sobrepeso para rememorar la Armada “Invencible”. Ya sabemos que no, que es palabrería, para distraer al personal, pero no por ello menos grave. Por muchos chistes que hagamos con ese «Londres tiembla». «toque de queda en Gran Bretaña», «los tenemos rodeados» y similares.

Todo son excusas sacadas de tono. Un país que mantiene posesiones fuera del territorio nacional -si es que eso importara- haría bien en ser más prudente. Los bloques de hormigón a manera de diques los echa también España al agua. Numerosos referéndums han inclinado a los gibraltareños a favor de seguir cómo están. Y poner una tasa para joder (perdón pero me guío por la doctrina Andrea Fabra) a los trabajadores de La Linea en el Peñón contraviene hasta el tratado de Schengen. aunque parece que Schengen no se aplica estrictamente a Gibraltar, y ni siquiera sabemos si la libre circulación que fuera seña de identidad de la UE sirve aún para algo.

El daño ya está hecho. Entrevistados en la BBC ya comparan al gobierno español con el de Corea del Norte, y, sin duda, con el de Franco. Pero el PP solo trabaja para mantenerse. Para que sus fieles más cerriles sigan dándoles los votos. Prueba evidente es este titular que nos ofrece también el ABC y asimismo antológico: “Floriano: «Rajoy se ha engrandecido al admitir su error con Bárcenas». Ya no “reforzado” como les quieren hacer crecer, “engrandecido”. De ahí, a emular a Superman. Y todo lo que queda de un presunto error de ese calibre es que Rajoy es o corrupto o idiota. Si es que cabe disyuntiva.

Más grave es el feo asunto del pederasta indultado en Marruecos. ¿Quién lo incluyó en la lista? El sujeto ha abusado de 11 niños de entre 3 y 15 años. Entre 3 y 15 años, repito. Existen pruebas documentales porque les hacía fotos y vídeos. De origen irakí, con papel en el derrocamiento de Sadam, los apellidos españoles se dice proceden de un pasaporte para dotarle de falsa identidad como espía. Se apunta al CNI como origen de la petición. Este organismo depende de Soraya Sáenz de Santamaría. Justicia y Exteriores niegan haber sido ellos aunque le expidieron un nuevo pasaporte de forma urgente.

El rey de Marruecos ha anulado el indulto en un hecho sin precedentes ante la protesta popular. A la que por cierto ha reprimido a palos, para no variar. El nuestro, Juan Carlos, dice que tampoco sabía nada del historial del pederasta espía –que ya es una buena chapuza- pero además añade que al único preso que nombró fue al padre de un camionero al que pillaron con droga. Es decir, acompañaba a su hijo en ese viaje. El hijo ya ha salido también. Y quien sí voló fue el pederasta Galván Viña, que, tras diversos quiebros, en la tarde de este lunes ha sido detenido en Murcia. La Armada Invencible se queda ya enana ante tanto desatino.

Pero esto de los indultos reales en viajes de Estado queda bonito al parecer… en pleno siglo XXI. Los marroquíes no tragan, sin embargo. Continúan las manifestaciones. ¿Y aquí?

Vienen más “reformas” a la “reforma” laboral. Ya se han cargado el Estatuto de los trabajadores en el Consejo de Ministros del viernes, pero Soria comentó el sábado que venían más “retoques” para dar más “flexibilidad”. Soria, sí, el que nos acaba de subir la luz para pagar uno de los precios más caros de Europa. En sanidad, en salud para ser precisos, también nos preparan nuevos tajos. O del odio cerril  de Rajoy a la ciencia.

De la larga lista de agravios no voy a dar más cuenta hoy, pero esto de manosear también la política exterior con fines internos está pasando a mayores. ¿Quién da un duro ya por este país aunque sea por este gobierno y por sus fieles descerebrados? Es decir, por unos pocos perdemos todos. Por los de «toda la vida». Los que una y otra vez tiznan la Marca España, esa que paradójicamente dicen defender.

Cruzada «patriótica» por Gibraltar

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¿Rebaja de sueldo, paro, corrupción? No¡ Tortugas en hamburguesa o muerte en primera cita

Vaya por delante que considero a La Vanguardia uno de los periódicos más serios de este país, pero anoche -buscando una curiosidad tras ver una película- me encontré con las noticias más vistas de este medio. Medio dormida, creí que era una alucinación o una lista antigua, del tiempo sobre el que estaba indagando. Era real. Aquí una -como muchos otros- haciendo horas extras para informar de la catástrofe que nos está asolando  y se encuentra con lo que realmente le interesa a la gente.

Para hacer más llevadero el trago, diré que aunque la mayor parte de las noticias más vistas se mantienen desde ayer -o sea arrasan los primeros puestos- esta mañana ha introducido alguna con más solvencia. La rebaja de sueldos, por ejemplo. Pero es un tema menor al lado de lo fundamental. Esto:

Últimas 24 horas

 

Por cierto, lo del submarino tiene su aquél.

La sociedad percebe tiene a su líder en La Moncloa

No hay día que no escuche la idea en sus diferentes sinónimos: “Hay que aguantar”, “Para cómo está todo, mejor no me quejo”, “Es lo que toca”. El líder del movimiento percebe, Mariano Rajoy, añade al mismo comportamiento un matiz diferente debido a que él sí presenta su posición mejorada: “El que resiste, gana”. Fue el lema que le aupó a lo alto de la piña. Demasiados años cuajados de esfuerzos –mínimos, para no agotarse- y sobre todo sinsabores y hasta humillaciones. Cuando nadie daba un euro por él. No se irá por su voluntad. Una vez cementado, solo los poderes financieros y medios internacionales de prestigio podrían soltarle de la silla. Quienes realmente deciden en ese punto. Por ellos hace como que comparece ante los diputados, aunque sea un 1 de Agosto a las 9 de la mañana. Ni el remedo de representación popular, ni la sociedad que protesta cuentan en su  opinión.

Si a Rajoy le guía un objetivo, su bienestar, no es así en el caso de gran parte de la ciudadanía que se limita a sufrir mansamente, esperando que dejen de batir las olas con tanta intensidad. Aquellos que se indignaban porque Zapatero bajó un 5% el sueldo de los funcionarios, congeló las pensiones y suprimió el cheque-bebé (que él había implantado), llevan año y medio “aguantando” cuanto les echan. Han visto crecer el número de parados, a muchos les ha tocado ese número en el bombo. La reducción de salarios y subsidios. Las podas a la sanidad o la educación. La ayuda a la dependencia… para otros. Se han encontrado en la calle por un desahucio mientras han contribuido a regalar a los bancos más de 26.000 millones de euros a fondo perdido durante el mandato del PP. Los repagos, la elevación descomunal de precios de casi todo. La amenaza a cuanto constituían sus seguridades. Y lo soportan. Con resignación. Y es distinto, radicalmente opuesto, el “resistir” de Rajoy defendiendo sus logros, que el “aguantar” mermas, padecerlas.

Es lo que toca”. Como si les hubiera sobrevenido una enfermedad virulenta que invalida. Tiene nombre: se llama neoliberalismo. E inoculadores con filiación completa. En este momento en España: Mariano Rajoy y todos los miembros del PP. Con parcelas anidadas como la de CiU en Cataluña. Con híbridos como el PSOE. Y también existen causas que la precipitan. Hábitos perniciosos que bajan las defensas y atoran el cuerpo propio y el social. La principal no pensar, no prever, no unir conceptos. Fiarse de opiniones interesadas. Guiarse por reacciones viscerales que no permiten calibrar el resultado de los actos que se llevan a cabo. Como dar la llave del país, los derechos ciudadanos y la caja fuerte a quienes sobradamente avisaban de su malignidad.

Puede que no al punto de podredumbre corrupta que se está evidenciando. Es cierto también que las alternativas no eran estimulantes, al menos en el bipartidismo que se propicia, aunque no solo. Y aquí viene en ayuda para la propagación de la enfermedad imponderable –de serlo, que no lo es- esa educación  basada en el mínimo esfuerzo, en distraerse para no pensar, en la sumisión, en entregar a otros las decisiones que corresponden a uno mismo, en… aguantar. Inermes, permiten que el daño campe a sus anchas y gane terreno. Ha vencido la resistencia a combatirlo.

Hemos llegado a la fase final de la Doctrina del shock –que tan magistralmente describió Naomi Klein en 2007 como aviso de lo que llegaba-.  Cuando, tras ver sacudidas las estructuras económicas inicialmente y afectados nuestra forma de vida y nuestro futuro, tratan de vaciar la mente, para introducir un disquete nuevo con instrucciones precisas. “Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, escribió previamente George Orwell en 1984.

La historia, sí, es vieja, pero ahora “nos toca” afrontarlo a nosotros. Pasiva o activamente. Prima la aceptación estoica. Con un inconveniente serio en contra: la comunicación masiva que antes no existía. Los medios de propaganda o los que igualmente la ejecutan atrapados en las trampas que ellos mismos fabricaron. ¿Para cuándo una sesión completa –con imagen y sonido- de la acreditada y prolífica sarta de mentiras del PP, en prime time, y ante sus autores enfrentados a sus propias palabras?

El miedo a algo peor es el argumento básico que inmoviliza. Y por él se engullen mermas y atropellos que no se hubieran aceptado en momentos de mayor fortaleza. Y por él, parte de los españoles están dispuestos a suprimir prácticamente de su dieta las proteínas, por ejemplo, y alimentarse de pasta o arroz “porque tampoco está tan mal” y después a “rezar” porque no les toque el despido o una excesiva rebaja en el sueldo o la pensión, o la expulsión de su casa, o lo que sea. A causar estupor por su nivel de tragaderas. Y sabiendo que es a causa de un mal que no provocaron. Es más fácil, al parecer.  Vuelven a no usar su cabeza. A hacer dejación de su dignidad. Menos mal que este país presume de valentía.

Tras las vacas gordas, vienen las flacas, y tras las flacas, las gordas, hay que tener paciencia”, dicen quien han hecho elipsis de siglos de desarrollo… agropecuario. Ya asoman, dicen, por la verde pradera. Muchos asistimos perplejos a esos datos estadísticos que valoran sesudamente los expertos, incluso los bien intencionados. Ya cae menos nuestra economía ¡qué bien! y si tenemos en cuenta que se han incrementado un poco las exportaciones de las empresas, etc… igual la deuda pública que crece descomunalmente no nos arrolla. O este gobierno tan eficaz consigue volver a llenar de nuevo con los vestidos de Zara, cosidos en talleres de explotación tercermundistas, la hucha de las pensiones que saquea cuando le apura. O llegamos a cobrar lo mismo que los obreros de Bangladesh y así nos dan matrícula de honor en competitividad. Por poner un ejemplo, entre muchos, de esta locura.

Estamos hablando de personas, no de anotaciones contables. Las que día a día vivimos el abrumador retroceso que nos han inferido y que no se revertirá en absoluto por este camino. Pero la consigna es “aguantar”, como el percebe. Como Rajoy o cualquiera de sus clones. Él, aferrado su poder  y a sus prebendas, resiste. Es un pulso. Con uno de los oponentes autoderrotado de antemano. ¿Quién “aguantará” más? ¿Y “aguantará” los mismos contratiempos? Por el momento, esta sociedad tiene lo que ha trabajado por merecer por acción u omisión: Rajoy. Hay grúas disponibles si uno no sabe cómo levantarse: se están oxidando por falta de manos suficientes.

*Publicado en eldiario.es

#findelacita

Mofa en España y fuera de España con la muletilla de Rajoy «fin de la cita». Aunque existen diferentes versiones, prima la que piensa era una anotación entre paréntesis colocada por el redactor del discurso para que supiera dónde terminaban las frases que tomaba de otros. De hecho en la referencia escrita viene entre paréntesis.

En una TV argentina han hecho una completa burla.

The Economist habla de que Rajoy «se aferra al puesto» -y eso que no conocen los percebes… ni mi libro por desgracia 🙂 -. E incluye expresiones como «se envolvió en la bandera roja y gualda de España». ¿Bochorno decía en el artículo anterior? Sí, me he quedado corta. El semanario británico ilustra con esta expresiva foto su crónica. Esto es lo que tenemos. Él..  ha salido «contento» del debate.

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