¿Qué es una noticia?

jrmora

La realidad le nubló la fiesta al periodismo anoche en Hawaii. JRMora, no puede expresarlo de forma más gráfica en su blog. CNN internacional, junto a innumerables medios informativos, apostó sus cámaras en las costas del archipiélago norteamericano con la intención de mostrarnos la llegada del tsunami anunciado, en directo. “Las olas pueden llegar de un momento a otro”, “Ya llegan”, “Las olas impactan en Hawaii”, y pasaban las horas y el mar seguía como un plato.

El periodismo está que no se encuentra a sí mismo, descolocado. Vive una zozobra mundial que ofrece singularidades en España, especialmente en la televisión –aún y ya no por mucho tiempo medio masivo de comunicación-.

A simple vista parece que nos fallan las reglas fundamentales de la profesión. Por ejemplo, saber qué es una noticia.

Diferenciar entre información y opinión: es la primera máxima del periodismo. No es lo mismo y hay que marcar esa separación. Aquí yo hago habitualmente opinión a partir de la información. Opinión, por tanto. Esto es un blog, no un canal de noticias. En los reportajes de Informe Semanal hacía información, tratando de aportar todos los datos y guardando lo que pensaba. Toda la vida la objetividad ha sido una entelequia porque incluso la selección de qué se habla y no es subjetiva. Pero se debe tender a ella con honestidad. De hecho, el blog es la válvula de escape a todo lo que he pensado durante años y en rigor no debía decir. No soy un caso único ni mucho menos, observo a muchos compañeros que en blogs y en tertulias se expresan de otra forma, porque lo necesitan. Pues bien, las fronteras entre opinión e información en el periodismo español están seriamente dañadas. Y es esencial acabar con esa confusión. El receptor ha de saber si le cuentan unos datos ciertos, o se trata de la opinión de alguien que en muchos casos ni siquiera está basada en la realidad. La proliferación desorbitada de debates tiende a agudizar esa falacia y pienso que con intenciones distintas al periodismo.

¿Qué es una noticia?

Categóricamente, el rumor no es noticia. El “podría” tampoco es noticia. Y de todo ello se está nutriendo en demasía el periodismo español, las tertulias especialmente.

Definición. A estas alturas de la Historia creo que ni siquiera lo tenemos claro. Noticia se refiere a un hecho novedoso o atípico, que  a interesa a una comunidad, y que se divulga, se comunica. Hay quien añade “algo que alguien está interesado en que no se dé a conocer”, eso es una parte tan sólo de la noticia (la romántica) y no en todos los casos. Nadie parece interesado en principio en que no se divulgue un tsunami. Así que ni siquiera nosotros podemos definir con precisión todo lo que es noticia.

Los hechos son noticia, no las declaraciones salvo que contengan esos elementos novedosos y atípicos. Voy a poner un ejemplo concreto de la deriva del periodismo en España. En los telediarios de TVE me cuentan todos los días todo lo que piensa Rajoy –o en su defecto Cospedal o Saénz de Santamaría- acerca de todo. ¿Se nos muestra alguna novedad en estas declaraciones? ¿Hay algo que no sepamos de lo que nos dice el PP? Y ¡ay! del día que falta la pildorita o sobra algo difundido que les molesta, porque montan la de dios es cristo. Tampoco me interesa todo lo que piensa el gobierno, sino lo que hace o no hace.

Mis viejos y nuevos compañeros andan de manifestaciones y huelgas porque –dicen- no les dejan trabajar y encargan los programas a productoras. Pese a ello, todos estamos muy contentos, encantados de conocernos, –trabajadores, políticos, sociedad- con esa “pluralidad” conseguida por la televisión pública estatal “por primera vez en su historia”.

Veamos, en tiempos de UCD, la máxima de los Azcona, Sotillos o Macía (todos de distinta tendencia política), o Luís Mariñas, y muchos otros, era: el hecho es la noticia, si está presente un político se cuenta al final.  Es decir: «En Segovia se han instalado parquímetros con duchas lavacoches… los construyó el concejal de urbanismo fulanito de tal (ni siquiera es preciso aclarar, en este caso, a qué formación politica pertenece)». Y no había cupos, los políticos tenían que «ganarse» salir aportando una noticia real. Tenían que «hacer algo» para ser incluidos en la única televisión de España, no hablar sin más. Duró poco, por supuesto, pero creo, sinceramente, que fue una positiva medida para la sociedad.

Ahora, al margen de defectos estructurales -como basar las noticias en declaraciones sin aportar todos los datos precisos para que el receptor se informe-, tenemos ese bipartidismo político que parece convertir a los informativos en oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Para empezar, España es realmente plural. Si me cuentan lo que opina el gobierno y lo que opina el PP, sería necesario incluir también (porque habrá alguien a quien le interese más y no somos un órgano polìtico sino informativo) con IU, UPyD, o el PNV si soy vasco, CiU y ERC si soy catalán, BNG si gallego, Coalición Canaria en su caso, el CHA y el PAR en Aragón, UPN y Nafarroa Bai en Navarra y demás. Pero eso no bastaría, habría que añadir las opiniones de otros colectivos. Tendríamos unos informativos interminables y muy poco clarificadores.

¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama? ¿Quizás en la BBC Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Sarzoky tiene la sombra del líder socialista francés… si alguna vez lo encuentran?

Partamos de la base que fuera de España los debates políticos son debates políticos, no mítines electorales, y que los periodistas moderadores, son periodistas, y no mudos repartidores de tiempos al gusto de los partidos. Que intervienen para señalar las contradicciones, que preguntan y repreguntan para clarificar las respuestas a la audiencia.

Tampoco llaman exclusivamente a políticos y periodistas para obtener información, sino a expertos, catedráticos, investigadores.

 Por cierto, Euronews que me parece un buen canal de noticias/noticias, emitió el otro día un reportaje sobre la situación económica de España elaborado por una cadena suiza. Chapeau. Eso era claridad y equilibrio. No tenían las servidumbres de los cupos.

Con todo ello logran una ciudadanía algo más informada, algo más adulta, algo más responsable. Estas que he puesto son reglas del parvulario del periodismo que, osadamente -y con cierto rubor-, me he atrevido a esbozar. Y es que pienso que no se practican de forma generalizada, que existe una tremenda confusión a todos los niveles. La que está cayendo en España exige un buen periodismo y, en líneas generales, no lo tenemos. Menos mal que los grandes medios abrumados apuestan apresuradamente por Internet. Ya no seremos un ghetto, aunque… siempre habrá clases.

Actualización con el comentario de Trancos. En él destaca algo de lo que sobre el periodismo dice el Departamento de Estado de EEUU:

La primera obligación del periodismo es decir la verdad.

• Su primera lealtad es para con los ciudadanos.

• Su esencia es una disciplina de verificación.

• Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.

• El periodista debe ser independiente como observador del poder.

• El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.

• Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante.

• Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.

• Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

Esta ¿utopía? alguna veces se da.

Zapatero, entre puñales y lanzas

La UE recela de Zapatero, nos cuenta La Vanguardia en un artículo recopilación de lo que dicen varios medios extranjeros, no sólo europeos. Los foráneos que se sienten superiores a nosotros, siempre han recelado de España. Les divierten nuestras gracietas, venir a tomar el sol y beber vino, pero si se trata de jugar en serio, nos infravaloran. Insisto en el mito autoengullido de nuestro prestigio internacional: no lo hemos perdido, nunca lo tuvimos. Si acaso en los tiempos de los salvajes imperios, cuyos titulares –todos- harían mejor callando. Añadamos la filiación ideológica de la mayoría de los periódicos que “recelan” de Zapatero, con el Financial Times o el liberal The Economist. Es lógico que la Europa azul no simpatice con Zapatero, y engulla sin empacho a Berlusconi.

Fue recibido con expectación sin embargo. Las desnortadas izquierdas italiana y francesa, veían en él una esperanza. Incluso, Time en septiembre del 2004 le dedicó portada: «Spain’s new man» –como recuerda La Vanguardia- y Newsweek en abril del 2006: «Making socialism work».

Eran tiempos de bonanza económica. Reales. Llegamos a crecer un 4,1% en el primer trimestre de 2007, y en la primera legislatura de Zapatero se crearon 3 millones de empleos. The Economist entonces, no tenía más remedio que admitirlo, y nos llamaba la “estrella euro” –parece que nadie está libre de las frivolidades del instante, unas y otras-. Los países del Este incorporados a la UE querían imitar el “modelo español”. Y todo lo que afirmo está documentado.

Parece inútil ya insistir en que nuestro crecimiento se asentaba en la burbuja inmobiliaria –que Zapatero no creó en absoluto pero tampoco abordó que no es igual culpa-, en el escaso tejido industrial and so on, que dirían los ingleses. Tampoco parece escuchar nadie que cada crisis del idílico sistema capitalista supone el mismo enriquecimiento o superior de los empresarios y banqueros, y cada vez menor creación de empleo y mayor merma del poder adquisitivo. Lo explicó muy bien hace unos días Viçens Navarro, otro predicador en el desierto. Que es el sistema lo que falla y que no tiene solución alguna porque nadie osa afrontarlo y porque esas cabezas que nos rigen desde despachos privados –y que cabrían todos en un banquete-, no piensan tolerarlo porque a ellos les va muy bien. ¿Podía haberlo hecho Zapatero con minoría parlamentaria, andando entre zancadillas y campos de minas, y con 17 gobiernos más de las comunidades autónomas?

2009 ha sido el año de la crisis, comentábamos en otro post. La mayoría de los españoles somos más pobres y más austeros, y cuatro millones de personas se encuentran sin empleo. En el mismo período, las grandes fortunas españolas han obtenido un 27% más de beneficio que el año anterior, lo que en su rico estatus vital supone 6.800 millones de euros, repito: 6.800 millones de euros. En 12 meses. No queda ahí la cosa: el conjunto de empresas que cotizan en el IBEX cierra con un 30% de subida y lidera las ganancias de Europa. El Banco Santander un 76%, BBVA 55%. El 2008 había sido el peor año de su historia, pero nunca perdieron, solamente dejaron de incrementar aparatosamente sus beneficios. Y, añado, las SICAV –de donde sacan su sustento estos señores y señoras-, muertas de risa pagando un 1% de impuestos. La ministra de economía dijo que no se las podía tocar porque se irían fuera. Como fuera se van los empresarios ingleses ante la subida de impuestos, y, sin que nadie les suba nada, buena parte de las grandes firmas y empresas que quieren ganar más explotando a los trabajadores del Tercer Mundo.

Mariano Rajoy concede hoy entrevista a El Mundo. Se ve en la Moncloa. Nadie lo hubiera pronosticado, pero así lo vemos todos ya. Tampoco habla inglés y cuando enjuicia Europa -como hizo en Informe Semanal- lo hace con la pobreza intelectual de un poco avisado  jugador de tute de un casino provinciano. “Cuando gobierne bajará el paro” ¿Cómo?, por fin avanza algo: “Apoyo un contrato con menor indemnización siempre que se vincule a más estabilidad”. A esto los clásicos lo llamaban “la cuadratura del círculo”, porque esta admitiendo ya que apoyará abaratar el despido, de los trabajadores peor pagados de la EU de los 15, salvo Grecia y Portugal. “Recortar el gasto requiere coraje, valentía. Yo estaría dispuesto a congelar el sueldo a los funcionarios para deducir el déficit”. Tres apuntes: Con el PP los funcionarios siempre han visto congelado su sueldo. Entre ellos están todos los médicos y enfermeras de la sanidad española, por poner un ejemplo, no sólo los ocupantes de mesa que obstruyen nuestras demandas en la administración. España tiene el gasto social más bajo de la UE –a excepción de algunos países del Este, y Grecia (Portugal nos ha superado ya)-. Zapatero se ha empeñado en mantenerlo al menos, contra viento y marea, y se ha negado hasta ahora a abaratar el despido y bajar los sueldos.

Habas contadas en un gran fiasco mundial y en una España ciega que no parece unir las palabras del PP con el despilfarro de sus ayuntamientos y autonomías. Con las privatizaciones a la contra del tiempo futuro –hoy aún la nomenclatura capitalista se atrinchera en el poder, pero caerá, como caen todas-. A ellos, y también a los socialistas, les son imputables desde luego los agujeros del presupuesto, consecuente a una falta de rigor y planificación.

Entre los puñales, rompo pues estas lanzas de verdad a favor de Zapatero. Pero lo pone muy difícil. Aznar entregó a sus amigos las gallinas de oro de las grandes empresas públicas que privatizó por un plato de lentejas para las arcas públicas, Zapatero ha organizado el fiasco de la comunicación guiado por sus afectos. Para dejar al final el patio como estaba: Antena 3, Telecinco y una TVE menguada, porque veremos si sus competidores se aprestan a financiar esta maravilla que tanto nos gusta de televisión sin anuncios.

Pero hay más. Zapatero se contraprograma. Sólo a él se le puede ocurrir tapar el inicio de la presidencia española de la UE, con el emplasto de la Ley Sinde que no tiene recorrido legal por su incongruencia, para dar satisfacción a un puñado de adictos trasnochados. Y levantar contra él a quienes le apoyaban, y, lo que es peor, al futuro que pasa por formas de comunicación imparables entre la sociedad, ese ente que les sustenta. A Zapatero y a todos los demás.

La sociedad, educada en la ignorancia y la frivolidad, terminará por abrir los ojos, sobre todo cuando se empobrezca definitivamente y cuando, por ello, empiece a prestar atención a otro mundo que, informado, abre nuevos caminos. Es suicida situarlo también enfrente y de uñas.

Italia acaba con la ley de impunidad

Aún hay esperanza, si Italia acaba con la impunidad, ya todo es posible. La Corte Constitucional italiana ha declarado inconstitucional por nueve votos a seis la ley de inmunidad conocida como Laudo Alfano (una de las primeras que acometió Il Cavaliere al volver al Gobierno) y que garantizaba “inmunidad”, pasada, presente y futura, a los presidentes de la República, el gobierno y ambas cámaras parlamentarias. La ley mantenía paralizados cuatro procesos contra el primer ministro, Silvio Berlusconi. Estos, según resume El País:

‘Caso Mills’. Según la fiscalía, Berlusconi pagó 410.000 euros al abogado inglés David Mills, especialista en crear sociedades opacas en paraísos fiscales, para que testificara a su favor y mintiera en sede judicial durante los procesos All Iberian y Mediaset. Mills mintió a los jueces sobre el papel principal de Berlusconi en la estructura offshore creada para él por el abogado «para actividades ilegales y operaciones reservadas de Fininvest». Mills ha sido condenado en primer grado, aunque se declara inocente. La juez Gandus tiene la certeza de que el corruptor es Berlusconi. Pero, por ley, el juicio de Berlusconi debería comenzar de cero porque ya se sentenció al primer imputado.

– ‘Caso Mediaset’. Dos sociedades offshore creadas por Mills compraron y vendieron entre 1994 y 1999 derechos de televisión y cine por 470 millones de euros. La Fiscalía de Milán cree que esas sociedades revendían los derechos a sucesivas empresas gemelas de Berlusconi, encareciendo el precio en cada pase. La diferencia entre el valor inicial y el valor final permitía crear millones de euros en dinero negro. Berlusconi tiene pendiente una acusación por fraude fiscal y otra por balance falso.

– ‘Caso Mediatrade’. En fase de investigación preliminar, el fiscal De Pasquale cree que Berlusconi era el socio oculto de un intermediario, el egipcio estadounidense Frank Agrama, que compraba derechos a las majors americanas y luego los revendía a Fininvest y a Mediaset hinchando los precios. La técnica, similar a la anterior, serviría para detraer recursos al fisco italiano y al estadounidense y a los otros accionistas. Posible apropiación indebida y fraude fiscal.

– ‘Caso de los senadores’. La Fiscalía de Roma (a diferencia de la de Milán, favorable a Berlusconi) solicita el archivo. Algunas escuchas telefónicas, ya publicadas, permitieron saber que, cuando era jefe de la oposición, además de recomendar a velinas y actrices al jefe de RAI Ficción, Agostino Saccà, Berlusconi conspiraba con dos senadores del centro-izquierda elegidos en el extranjero para que hicieran caer al Ejecutivo de Romano Prodi, que finalmente cayó, pero gracias al tránsfuga Clemente Mastella. La acusación es la de instigar a la corrupción”

Berlusconi se apresuró a aprobar en consejo de ministros esta ley tras ser dadas a conocer unas escuchas telefónicas. En ellas, hablaba de sexo oral con una ministra –fue lo que destacaron los medios- pero también se refería, a una compra de votos para derribar el gobierno de centro-izquierda de Prodi, que finalmente caería. Crisis políticas endémicas, cambian el gobierno en Italia una vez al año como media desde la Segunda Guerra Mundial. Y Berlusconi vuelve a situarse al frente del ejecutivo. Y, con él, el fascismo sin complejos de sus socios.

Los gitanos han sido censados, a través de la toma de sus huellas dactilares, en fichas donde figura su étnia. Incluso los niños. Y, mientras algunos italianos se echan a la calle para protestar, y la comunidad judía advierte de las similitudes con la Italia fascista de Mussolini, algunos mal llamados ciudadanos queman los asentamientos romaníes, con total impunidad. El ejercito patrulla por las calles para dar “seguridad” y los italianos vuelven a salir en manifestación esta vez para pedir ¡libertad de expresión! tras el acoso a los medios no afines. En un país europeo.

El hombre más rico de Italia, dueño del club de fútbol Milan, controla el 100% de la televisión terrestre. Directamente los tres canales de Mediaset, e, indirectamente, la RAI, y, por ejemplo, más del 50% de la española Telecinco. Ese adocenamiento a través de la televisión le le ha dado popularidad y perdón social para sus muchos delitos, dado que también allí dicen eso de que “todos los polìticos son iguales”. La izquierda italiana, desde luego, está desmantelada.

Pero se acabó –esperemos- la impunidad. Nueve jueces han desafiado al poderoso para restablecer la cordura. Italia, hoy también, como ejemplo.

El Papa y Ben Laden fichajes estrella del nuevo programa de Rosa María Artal

así volveré a ser con las cremas y el botox

así volveré a ser con las cremas y el botox

Disculpad el autobombo en el titular. Sé que mi nombre no arrasa en popularidad –todavía- pero la autoalabanza y la seguridad en uno mismo son esenciales para lograr ciertos objetivos. La gente confía en quienes las practican.

  Mis días de penuria se acabaron: he conseguido un programa matinal en una cadena de televisión. Española por supuesto, podía haber sido italiana, pero es española, dado que el idioma lo domino mejor. Me he preparado a conciencia inyectando botox allí donde lo precisaba, me cuesta sonreír porque los músculos tiesos no obedecen a mis órdenes cerebrales, pero bien mirado me da un aire interesante, elegante diría con más precisión. No es por presumir pero hablo bien, tengo buena dicción y me expreso con convencimiento. No sé si excesivo, habrá que moderarlo.

Comienzo el próximo lunes. Mis fichajes estrella: el Papa Benedicto XVI y Ben Laden. Anotad, quiero titulares, difusión. Dos concepciones opuestas de la vida –y nunca mejor dicho- y de la sociedad. Debate, rifirrafe, mucho rifirrafe. Queda bien entendido que uno de los dos no es preciso que venga y el otro con que aparezca un día para promocionarse personalmente es suficiente.

He contratado ya anuncios de una amplia variedad de cremas y ungüentos para que compréis, vistos los efectos que obran en mí. De hecho tengo acciones en varias de las empresas que los producen. Pronto espero adueñarme de una SICAV con impuestos testimoniales. Voy a por todas. Asesinatos, violaciones, pedofílias, efebofílias también que tiene su diferencia. Crímenes de toda índole. Ando en negociaciones con el más allá para entrevistar al espectro de Marta del Castillo. Aún no lo puedo anunciar, porque no está cerrado el asunto, las difíciles exclusivas es lo que tienen. De fallar, traeríamos a cualquiera de las más de doscientas mujeres asesinadas por la violencia machista en los últimos tres años, cuyas historias permanecen inéditas. Tendremos la suplicante polla de Dinio, putas y proxenetas, y alguna cosa más que me aconsejen mis colaboradores, dado que no sigo puntualmente a la competencia y escasea mi inspiración. En mis horas libres, anunciaré un tarrito de líquido que nutre las defensas o las anula, eso da igual, y me veréis a toda hora en televisión, radio, periódicos y carteles respondiendo a la pregunta: ¿Por qué Rosa María Artal toma el tarrito de las defensas? Espero que me quede algo de dignidad y responder en confianza: “Porque me pagan, digo que lo tomo porque me pagan por decir que lo tomo”. Y haré caja otra vez, igual me compró otra SICAV. Y, nada, dos segundos después, seguiré informando de la vibrante actualidad.

Vendrán al programa ministros y periodistas, con los que podré seguir manteniendo el gusanillo de mi profesión. Criticaremos, horrorizados, la pensión que se lleva el consejero delegado del BBVA, aunque algún contertulio la justificará porque los bancos sostienen el sistema. En mi programa, como en el resto, se podrá hablar de cualquier cosa, porque siempre habrá alguien que la compense. Pluralidad ante todo, y en ella no pueden faltar los representantes de sectores como la manipulación y la delincuencia, junto a nombres acreditados que me den caché. Pluralidad, mucha pluralidad. Un fidedigno reflejo de España. El objetivo es facilitar información a los telespectadores: que puedan elegir cuál de las versiones opinativas les gusta más. Si alguna ofrece datos pero tienen el pálpito de que no son ciertos, dado que otro contertulio también lo siente así, está en su derecho. Será un programa “muy democrático”.

Como eliminando búsqueda de fuentes, comprobación de datos y otras menudencias, no acabaré cansada del trabajo, en el resto del día, me ocuparé de otros asuntos cruciales. Divertirme y hacer relaciones. Todos los días podré elegir entre varias invitaciones a comer, a cenar y a merendar. Haré también algún “bolo” de vez en cuando, presentar un acto o acudir a un coctel remunerado.

 Me buscarán las editoriales ofreciéndome ventajosos contratos, se pelearán por publicar mis libros, me promocionarán en todos los medios, y me darán muchos premios literarios. Arrasaré en ventas. Quizás busque un par de colaboradores africanos para ser aún más prolífica. Dado que lo soy, y mucho, quizás sea éste el auténtico cuerno de oro, y pueda adquirir una SICAV más.

Pero no me basta, soy persona inquieta y activa. Necesito una ocupación complementaria: social, altruista, solidaria, muy intelectual. Voy a ver si alguien ha tenido por ahí alguna idea más o menos brillante y arramplo con ella que no pasa nada en tiempos del “corto y pego”. Me han hablado de una asociación de «Viticultores saharauis», que la veo muy original y progresista, y de otra de «Profundización en la comunicación interplanetaria». Quizás tiene  más futuro ésta, y además se presta a conseguir subvenciones. Vamos, cualquiera de las dos suena bien para eso. Con la idea en mi poder –tras haberla conseguido sola o en compañía de otros– yo le daré mi impronta. Mi futuro es prometedor. Y ya era hora.

¿Os parece una entelequia? Pues a la vista de la realidad cotidiana, resultan mucho más factibles y gratificantes estos proyectos que intentar en España una empresa seria, honesta e imaginativa, o un periodismo comprometido. Más factible y gratificante, no imposible. ¿O sí?

Entrevista en la caspa.tv

 Antonio Delgado ha colgado en su web la entrevista que hicimos antes del verano, y que le agradezco.  Hablamos de los blogs, del periodismo, de España, de Europa, de los políticos, de la sociedad, de la televisión… Y si me permitís un apunte coqueto:  fue antes de erradicar los estragos de peso ocasionados por mi fallido intento de dejar de fumar. Además, la tele engorda.

Si os apetece echarle un vistazo aquí está:

 

España, patria, himno, bandera

Hubo un tiempo en el que el himno de España traía la imagen asociada de un señor bajito y rechoncho con el brazo derecho –por supuesto- en alto y la mano abierta. Con muchos otros afines que le rodeaban en idéntica posición. Había también una sola televisión, a las emisoras de radio se les prohibía realizar información, y, sólo Radio Nacional de España emitía “el parte”, propaganda del régimen con apariencia de noticias. Los periódicos sufrían, asimismo, censura, y, por supuesto, no existía Internet.

Esa televisión única usaba un bucle para dar algunos acontecimientos, con presencia popular, en diferido más o menos ostensible, por si había protestas –que las había igualmente-. Así les daba tiempo a cortarlas.

Alguna mente preclara decidió retrotraernos al viejo sistema, silenciando las pitadas al himno nacional en la final de la Copa del Rey, que –“maldita suerte”, se lamentaban algunos, muchos- disputaban dos clubes periféricos y con vocación nacionalista. Pero el campo informativo derribó hace tiempo todas las vallas y la torpe jugada ha acabado con el gol en la propia exigua y ficticia puerta. El himno protestado –más protestado que nunca- se ha visto en todo el mundo –también más que nunca-, repetido, analizado, sacando los colores a los poco informados censores que no previeron las consecuencias de su torpe acción.

  TVE ha cesado a media mañana al director de deportes, Julián Reyes, responsabilizándole del «error humano» cometido. Le recuerdo como una de las numerosas caras que llegó a la redacción de Torrespaña en tiempos del PP. En este caso para hacese cargo del área de deportes en informativos. Debe ser un gran profesional porque ahora había llegado al puesto máximo en su especialidad: jefe de deportes de la cadena. Bien es cierto que dudo que Reyes estuviera en el control de realización durante el partido. Parece más lógico que la idea -o cadena de «errores»- partiera de algún mando intermedio.

Intento situarme en la mente de quien dio la orden de silenciar la secuencia y colocarla más tarde –sin pitada- alegando un «error humano» como explicación de la censura inicial. Y repetirlo de nuevo al final sin subsanar tampoco el tercer «error humano»: seguir sin emitir el sonido de protesta que era información.  Demasiados errores y del mismo signo para no atener más al resultado que a las explicaciones.  ¿No sabía que quien quisiera podría verlo y escucharlo igualmente y que se afearía su conducta… o no quería “herir susceptibilidades”? Conociendo el percal me inclino por la segunda explicación, con altas dosis de la primera.

Conceptos como España, patria, himno, bandera… en nuestro país enfrentan, lo que no sucede en otros. Y algunos se han trabajado a fondo esta situación. Vivimos una realidad compleja que muchos se empeñan en ignorar. Los mismos que quieren imponer los símbolos a la brava. La resolución del conflicto pasa por solventar el fondo, no tapándolo con enseñas.

Los últimos años han registrado un recrudecimiento de la exaltación de los emblemas. Esa descomunal bandera de España -21 x 14 metros- en la Plaza de Colón de Madrid que erigió Trillo en connivencia con Alvárez del Manzano.  Bono –o Gallardón que son parecidos- dejan allí la enseña. Trillo quería izarla cada mañana con una salva de fusiles.  A tanto no llegó. Y es el futbol, casualmente, el que la reivindica para España en los Campeonatos de Europa que, por una hábil propuesta publicitaria, pasa a llamarse “la roja”. Todas las ideologías se hermanaron debajo de esa bandera. Curioso tema a analizar.

Nunca ha habido en la calle tantas rojigualdas –incluso con aguilucho franquista- como en la artificial crisis de la pasada legislatura. Los actos de la derecha terminan con el himno nacional, aunque, de nuevo, Trillo lo prohibiera reservándolo para actos de Estado. En una palabra: una de las terribles dos, tres, Españas, se ha apropiado los símbolos. Sí, porque hay una tercera de la que no se habla, que no tiene nada de terrible, por cierto, sino de esperanza. La que los miró como símbolos de la democracia en la Transición porque era lo único que habían visto, dada su edad cronológica y que tambien enmarca a gentes de mentes abiertas.

A mí no me conmueve ningún trozo de tela, ni el español, ni el catalán, ni el vasco, ni siquiera el aragonés. Y prefiero para moverme el Imagine de John Lennon que el himno nacional de cualquier parte. Aunque confieso que simpatizo con La Marsellesa como tema musical vibrante, con un contenido literario un poco extremo pero reivindicativo. Y, sin embargo,  también entiendo su existencia y, por ello, los acepto de buen grado. (De hecho termino el capítulo dedicado a este asunto en mi último libro, con esto que sigo pensando):

Lo que está claro es que los símbolos lo son de una tierra y una idea. De todos los ciudadanos que la habitan y la comparten. Para identificarnos –si queremos ser identificados- para respetarlos sin demagogia como se hace en los países civilizados. Son la representación figurada de un concepto que distingue de otros. Los símbolos remarcan lo que uno es en comparación siempre con el resto. También los queremos. Como iconos de una sociedad que ha de seguir construyendo, sin la eufemísticamente llamada picaresca española, con ciudadanos que no tengan sólo memoria instantánea de pez, sin crispaciones artificiales, con educación, sin envidia ni prepotencia, con amplitud de miras.

El gobierno da el golpe de gracia a TVE

No, no habéis leído mal, en realidad éste es el titular correcto. El desmantelamiento paulatino de la televisión pública en España, llega a su meta hoy cuando el Consejo de Ministros ha decidido que la cadena estatal no emita publicidad a partir del año próximo. Bien estructurada, sería una medida acertada, ninguna televisión debería inundarnos de publicidad, ya lo expliqué un día aquí: la publicidad es spam. Pero resulta que es la que paga y todo se hace en función de ella, consagrando el modelo: la sociedad de consumo. El mecanismo adoptado para la teórica supervivencia de TVE es que contribuyan a su mantenimiento las cadenas privadas –que también parece lógico dado que, aunque lo olviden, están definidas como servicio público y son las que buscan el beneficio como objetivo prioritario-. También los teleoperadores que se han apresurado a decir que nos lo repercutirán en la factura.

En consecuencia, la medida suscita un profundo rechazo. En las privadas porque, a pesar de lograr su reiterada petición de que TVE redujera su publicidad -para ganar aún más-, van a tener que aflojar el bolsillo. En las compañías de telecomunicaciones –Telefónica, Vodafone y demás-, que braman aunque anuncian que lo pagarán los ciudadanos… y algo más: amenazan con despidos en sus plantillas, la obscena forma de presión de los empresarios. Y en los españoles porque tampoco quieren costear un servicio que no les gusta, o no les ofrece una oferta demasiado diferenciada. Todos descontentos ¿qué queda?… El autor de este modelo es Nicolás Sarkozy, que tiene poco de socialista.

D. Quijote de la Mancha, los Gozos y las sombras, Fortuna y Jacinta, Historias para no dormir, Doce Hombres sin piedad, el Rinoceronte, Eloisa está debajo de un almendro, La cabina, El asfalto, Historias de la frivolidad, Un dos tres, Escala en hifi, Mariona Rebull, la Sra. García se confiesa, la bola de cristal, la mandrágora, metrópolis, la edad de oro, Érase una vez el hombre, El hombre y la tierra, La clave, Informe Semanal, En portada… retransmisiones, todos los eventos deportivos importantes, todos los hechos noticiables ocurridos en el mundo vistos en directo, desde la llegada del hombre a la luna al 11-S norteamericano… Para hacer esto hace falta dinero. Y las privadas no lo invierten porque es caro.

Cada uno compondrá la propia historia de sus recuerdos de TVE hasta hacerla exhaustiva. Algo hizo bien la televisión pública a pesar de las muchas agresiones sufridas. Entre ellas, la mala gestión en muchas épocas –incluso corrupta- y la manipulación política. Había que cambiar el rumbo pero ¿mermando su influencia a favor de las privadas?

UN POCO DE HISTORIA.

Tras la puesta en marcha de canales autonómicos en 1983, el monopolio estatal de televisión se rompe definitivamente con la ley de 3 de Marzo de 1988 que liberaliza el mercado televisivo. A principios de los noventa empiezan a emitir Antena 3 y Telecinco, antes de acabar el año lo hará Canal Plus, de pago por visión, salvo los informativos y algún programa. Más adelante entran en el juego Cuatro y La sexta.

El primer día de Antena 3 ofrece, desde las 8 de la tarde, la presentación de su director general Manuel Martín Ferrand, luego noticias con José María Carrascal, la picota, la ruleta de la fortuna con Mayra Gomez Kempt, Y con el bebé son cinco, la tarántula de Antonio Herrero, un show de Juanjo Menéndez y videoclips hasta la despedida y cierre.

Telecinco se estrena el 3 de Marzo, media hora más tarde, a las 20,30. Con una gala inaugural, la película En busca del arca perdida, y boxeo.

No creo que nadie con espíritu democrático quiera el monopolio en televisión. Sólo lo conservan países como China, Cuba,Corea del Norte o Libia. La mayor parte de los de nuestro entorno tienen un régimen mixto de televisiones privadas y públicas. Y suele ser el Estado quien hace concesiones a las empresas privadas. La BBC británica –siempre el modelo- se financia por subvención estatal y por un canon que pagan los ciudadanos. Las privadas se agrupan en la ITA, que también es un organismo estatal y quien contrata a las empresas que gestionan la privada. Estas se nutren exclusivamente de la publicidad. Ambas variedades tienen una gran independencia financiera.

España va a tener entonces un régimen diferente. Desde que en 1983 se retira la subvención estatal para RTVE, se vino financiando sólo con publicidad. Se trabaja en realidad como soporte de los anuncios, como van a hacer las televisiones privadas. Pero ahora la archiconocida tarta se reparte y hay que atraer a las audiencias que… ven anuncios. Ésa es su prioridad. Como dice Ramón Colom, ex director de TVE, “no se programa para los espectadores, se programa para las agencias de publicidad”. Y eso necesariamente ha de cambiar los mensajes.

Hay seis potentes grupos mediáticos en España y todos están o han pasado por las televisiones privadas, en las que también participan todos los que mueven la economía, incluidos los bancos, por supuesto. En Junio de 1997 el Partido Popular privatiza, también, Retevisión, la red de difusión de la señal, que era una empresa pública -de todos los españoles por tanto- actuando en régimen de monopolio. La base que creó RTVE para que todos emitieran. No conozco a quien haya seguido la pista de esta empresa y sus beneficios. Las autonómicas están controladas por los poderes políticos locales.

Muchos de quienes se sientan ante el televisor a ver un partido de fútbol, un telediario, una película, ignoran el entramado de intereses que se esconde tras la pantalla. Poderosísimos grupos financieros, entrecruzados, participados unos por otros. Su forma de hacer va a ser distinta. El catedrático Ramón Gubert, lo definió con claridad: “Habían empujado mucho sus peticiones invocando la libertad de información, luego hemos visto que lo que invocaban de verdad era el derecho a la libertad de negocio”.

La televisión ha cambiado desde comienzos de la década de los 90. Es un fenómeno mundial que también sobreviene por los cambios tecnológicos. Los sociólogos no se ponen de acuerdo en si ha sido la televisión la que ha transformado a la sociedad o al revés: si ha sido la audiencia la que ha pedido otros contenidos. Cada cual puede sacar sus conclusiones. Yo creo que la televisión es «la madre del cordero», una de las principales causantes de la degradada sociedad actual. La televisión es ahora exclusivamente un negocio y por tanto exige costes baratos y más audiencia para vender lo que anuncia la publicidad. Proliferan los programas de entretenimiento sobre la información o la formación, nace y se expande la telebasura.

¿Qué fue primero la tele o la sociedad? El hombre y la mujer modernos quieren ahora, según los expertos, imágenes fácilmente digeribles y situaciones que les hagan vibrar y reaccionar, como la violencia, la sangre y el sexo. Y rechazan casi todo lo que les haga pensar. Es una sociedad hedonista, hija del aparente bienestar económico, pero en realidad cada vez más desequilibrada en la diferencia entre ricos y pobres, que ha olvidado el revulsivo de la Segunda Guerra Mundial y no parece conmoverse con los conflictos bélicos aislados que no les tocan de cerca, ni con el hambre y las injusticias que otros soportan. Ni casi con los suyos propios. Han logrado desactivarla por completo. No recibe información de calidad, no tiene opinión madura, se deja manejar y no reacciona.

4.150 trabajadores, algunos altamente cualificados, nos vimos obligados a marcharnos de RTVE -¡menos mal con lo que habría de venir!-, como les ha pasado a muchos otros compañeros de ya casi todos los medios informativos. El periodismo está en crisis pero ése es otro debate, o quizás el mismo. La consecuencia, insisto, es que la sociedad no está bien informada. Y no le importa.

   Los jóvenes ya no ven televisión, ha quedado para un reducto envejecido y escasamente formado, que son los únicos que la ven con asiduidad. Aunque para ellos es su principal fuente de información y de entretenimiento. Masa amoldable para ser aún más manipulada.

Era necesaria una televisión pública fuerte, de calidad, porque sería la única cuyo fin principal no fuera el lucro, sino el viejo axioma: informar, formar y entretener. Con un presupuesto de subsistencia y con todo el entorno en contra, imbuida de la moda -nada ingenua- de la trivialización  ¿qué futuro le espera? Y ¿qué necesidad había de anularla? La respuesta es ya un clamor y, en mi opinión, costituye uno de los más graves errores de Zapatero. Él sí se ha atrevido a realizar la tarea exigida que, sin duda, hubieran acometido los populares, aunque beneficiando a otros grupos distintos.

El Gobierno aplicará una «drástica reducción» de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

España: la mala educación

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¿Para qué me voy a molestar en aparcar en el espacio reservado? Quien venga detrás que espabile… o que se fastidie. Es al volante de un coche cuando el español retrata mejor su mala educación: no piensa en los otros, no busca el bien común, y ése es el fondo de una formación integral. Esta manera de aparcar es tan frecuente que me bastó salir con la cámara para encontrar varios ejemplos. (Atendamos a otro detalle: suelo agrietado, marcas difusas sin pintar en mucho tiempo ¿es propio de la capital de una potencia mundial que se ha endeudado en actuaciones accesorias? Aquí todos andamos a juego).

Luego está dejar el vehículo en doble fila, esto no sucede en casi ningún país del mundo que yo conozca. Escuché a Javier del Pino, corresponsal de la SER en Washington, decir que para los -¿maleducados?- norteamericanos es una actitud impensable.

O abandonarlo tapando la salida de un garaje, porque es «un momentito», mientras voy al banco o saco una película en el videoclub. Es algo que a mí me sucede casi a diario, cuando quiero salir de casa. Si pitas, se enfadan. Tampo hay que hacer sonar tanto el cláxon, cietamente, sólo lo hacen los paises subdesarrollados. 

O no ceder el paso al ver que otro quiere acceder a una vía principal o desaparcar. También contribuyen los poderes públicos: en Madrid tenemos, entre otros muchas, una vía de circunvalación, la M30, diseñada al parecer con la parte del cuerpo que uno utiliza para sentarse. Se hace preciso atravesar dos y tres carriles en un brevísimo espacio para incorporarse al centro, que a su vez es la única forma de llegar adonde uno se propone. También dispone de vías de salida e incorporación que se cruzan entre sí. Pues bien, a veces no hay forma de lograr el objetivo porque lo impide la velocidad de los demás coches que no facilitan la maniobra. Un taxista me explicó que este trazado no era intencional, resultaba más barato simplemente. Se lo contó un ingeniero municipal a quien llevó en su automóvil. Decidida a ser cívica, ahora facilito siempre las maniobras de los demás y he comprobado que se pierden exactamente dos segundos al frenar para que el otro pase. Recibo saludos y muestras de gratitud, asombradas, y muy reconfortantes. «Vd. quiere provocar un accidente», me comentó otro taxista, este oyente de la COPE.

El tráfico constituye uno de los principales reflejos de la mala educación de algunos españoles, de su primaria vanidad y egoísmo. Pere Navarro, Director General de Tráfico, lo resumió así, a mis preguntas, en un reportaje de Informe Semanal: «en otros países se conduce pensando en los demás, aquí somos algo más egoístas y más individualistas».

No prodigamos dar las gracias, y pedir las cosas «por favor» sale con fórceps. Cosechamos un notable fracaso escolar y la educación de los adultos es muy precaria. Unos pocos ejemplos:

Antes de la crisis de la prensa de papel, los periódicos apenas vendían 100 ejemplares por cada 1.000 habitantes en España. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, están a la par o por debajo de nosotros.

Un estudio de la agencia de medios «Initiative» – que es una reconocida marca internacional de consultores comerciales y estrategas de imagen-, analiza nuestro primer consumo de ocio: la televisión. Y asegura que, en España, 5.200.000 personas sólo ven programas de corazón, y que ése es su único entretenimiento. Mujeres de edad madura, amas de casa -más de entornos rurales-, forman el núcleo principal de este sector. Y otro grupo, de 3.100.000 teleadictos, ven todo lo que les pongan, cualquier cosa. También la mayoría son mujeres, aunque más jóvenes.

Parece obvio tener que repetir que la falta de información hace más vulnerables a los ciudadanos ante los mensajes dirigidos intencionadamente. Es preciso saber, para tener opinión y decidir. Frente al «que me den lo que quieran», 5 millones de personas buscan información, en cambio, por varios medios. Son hombres y mujeres jóvenes, adultos informados, que ven menos televisión, visitan con asiduidad Internet y leen páginas de noticias, finanzas y ocio. La formación marca profundas diferencias, que no se resolverán en el sofá engullendo programas adocenadores. De cualquier forma, según el EGM (Estudio General de Medios) el consumo de televisión ha descendido en los últimos diez años 2 puntos, mientras crecía de forma espectacular el de Internet que ha pasado de un 0,9 en 1997, a un 27,2%.

Sería exhaustivo señalar todos los puntos que reflejan la mala educación española y, también, las profundas diferencias que se crean al tener mayor o menor instrucción, o mayor o menor interés . Ya lo he tratado, además, en otras entradas y artículos. Sólo la educación nos salvará, es la raíz de todos nuestros problemas.

Un país atrasado hasta el bochorno se rebeló votando en las urnas otro sistema: la república y lo que llevaba aparejado en aquel momento. Y el experimento -que posiblemente tuvo errores- cayó sofocado por las armas, para consagrar un retraso social histórico. Un comentario del portal meneamé.net, dio un certero diagnóstico hace unos días: «la guerra civil la perdieron los maestros y la ganaron los curas«. Y ahí seguimos. Cuando nos quejamos de que nuestro país no cuenta internacionalmente, deberíamos preguntarnos -insisto un día más- si no será culpa también de la sociedad española.

Un último ejemplo. Alguien ve mal que se fume en los wáteres y quiere ponerle remedio. ¡Bien! Lo hace…. ensuciando la puerta.

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PD. Hoy cumple tres meses el blog. Muchas gracias por el impresionante número de visitas, por las ayudas, citas y reproducciones, y por los inteligentes comentarios.

La calle es mía

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Una plaza de Madrid, bajo el letrero «propiedad particular». Está cerca del Estadio Santiago Bernabeu, patrimonio de un afamado club de futbol… privado. En realidad es una calle con forma de «ese». Además de la cámara de vigilancia, está vallada por ambos extremos. ¿Cuándo la ha vendido el Ayuntamiento? ¿Lo permiten las leyes?

La viñeta de Forges, hoy, en el País, está patrocinada por REPSOL. O así lo parece. No sé si es la primera vez. Amarillo de rabia se advierte al gran personaje.

La mayor parte de las noticias en vídeo que ofrecen los periódicos digitales, obligan a pagar un peaje: unos segundos de publicidad.

Ya no hay quien vea la televisión convencional. Abruman tantos «consejos» y sugerencias de compra. La calidad de los programas se ha envilecido porque la irrupción de las cadenas privadas abrió a la voracidad eso que llaman la tarta publicitaria. Hay que repartir los ingresos, adocenemos al personal con mensajes triviales y será más vulnerable al consumismo.

La televisión concebida como negocio no ha sido inocua. España es el tercer país del mundo en consumo de anuncios de televisión, tras Estados Unidos e Indonesia. Más de 33.000 impactos al año, un 32% superior a la media mundial. El día que se «patrocinó» -respaldó, favoreció… pagó en definitiva- un informativo, llegó el fin de la información. Ahora es «otra cosa», espectáculo, vehículo, reclamo.

Y, mientras, la privatización supera hasta las concepciones más esencialistas del concepto Estado, como «el monopolio de la violencia legítima» de Max Weber. Todo hoy se queda corto ante la realidad: ya se ha privatizado hasta la guerra. La principal empresa, Blackwater, dispone de 20 aviones de guerra y más de 20.000 soldados, entrena a 40.000 agencias privadas «listas para entrar en combate», y en su página web se publicitan así: «la más completa compañía de militares profesionales para tareas de refuerzo de la ley, seguridad, pacificación y operaciones de estabilidad, en todo el mundo». Dirigida por un ultraconservador cristiano, financió a Bush. Cuando él, con la ayuda de Blair y Aznar, invadió Irak, la proporción era de 10 soldados profesionales estadounidenses por uno privado, ahora, hay desplegados 180.000 contratados, frente a 160.000 militares, en palabras de Naomi Klein, autora de «La estrategia del Choque».

Me niego -y todos deberíamos hacerlo, con todos los instrumentos de los que dispongamos- a que mi vida y hasta mi muerte se decidan en consejos de administración privados, pese a la ultramontana defensa que los liberales hacen de ese sistema. Todos pagamos ahora el fiasco económico mundial, dirigido desde las plantas nobles de los más grandes edificios. El fin de una empresa es el lucro privado, no el mío, no el tuyo.

En un Madrid cada día màs privatizado. uno puede, según la prueba gráfica -que, seguro, tiene alguna explicación ¿cómo va a ser lo que figura textualmente?-, y pese a que las leyes -¿qué leyes?- no lo permitan, plantar un letrero y hacerse con la tierra, igual que en el lejano Oeste. Como en la foto: propiedad particular… o «la calle es mía».

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