Italia acaba con la ley de impunidad

Aún hay esperanza, si Italia acaba con la impunidad, ya todo es posible. La Corte Constitucional italiana ha declarado inconstitucional por nueve votos a seis la ley de inmunidad conocida como Laudo Alfano (una de las primeras que acometió Il Cavaliere al volver al Gobierno) y que garantizaba “inmunidad”, pasada, presente y futura, a los presidentes de la República, el gobierno y ambas cámaras parlamentarias. La ley mantenía paralizados cuatro procesos contra el primer ministro, Silvio Berlusconi. Estos, según resume El País:

‘Caso Mills’. Según la fiscalía, Berlusconi pagó 410.000 euros al abogado inglés David Mills, especialista en crear sociedades opacas en paraísos fiscales, para que testificara a su favor y mintiera en sede judicial durante los procesos All Iberian y Mediaset. Mills mintió a los jueces sobre el papel principal de Berlusconi en la estructura offshore creada para él por el abogado “para actividades ilegales y operaciones reservadas de Fininvest”. Mills ha sido condenado en primer grado, aunque se declara inocente. La juez Gandus tiene la certeza de que el corruptor es Berlusconi. Pero, por ley, el juicio de Berlusconi debería comenzar de cero porque ya se sentenció al primer imputado.

– ‘Caso Mediaset’. Dos sociedades offshore creadas por Mills compraron y vendieron entre 1994 y 1999 derechos de televisión y cine por 470 millones de euros. La Fiscalía de Milán cree que esas sociedades revendían los derechos a sucesivas empresas gemelas de Berlusconi, encareciendo el precio en cada pase. La diferencia entre el valor inicial y el valor final permitía crear millones de euros en dinero negro. Berlusconi tiene pendiente una acusación por fraude fiscal y otra por balance falso.

– ‘Caso Mediatrade’. En fase de investigación preliminar, el fiscal De Pasquale cree que Berlusconi era el socio oculto de un intermediario, el egipcio estadounidense Frank Agrama, que compraba derechos a las majors americanas y luego los revendía a Fininvest y a Mediaset hinchando los precios. La técnica, similar a la anterior, serviría para detraer recursos al fisco italiano y al estadounidense y a los otros accionistas. Posible apropiación indebida y fraude fiscal.

– ‘Caso de los senadores’. La Fiscalía de Roma (a diferencia de la de Milán, favorable a Berlusconi) solicita el archivo. Algunas escuchas telefónicas, ya publicadas, permitieron saber que, cuando era jefe de la oposición, además de recomendar a velinas y actrices al jefe de RAI Ficción, Agostino Saccà, Berlusconi conspiraba con dos senadores del centro-izquierda elegidos en el extranjero para que hicieran caer al Ejecutivo de Romano Prodi, que finalmente cayó, pero gracias al tránsfuga Clemente Mastella. La acusación es la de instigar a la corrupción”

Berlusconi se apresuró a aprobar en consejo de ministros esta ley tras ser dadas a conocer unas escuchas telefónicas. En ellas, hablaba de sexo oral con una ministra –fue lo que destacaron los medios- pero también se refería, a una compra de votos para derribar el gobierno de centro-izquierda de Prodi, que finalmente caería. Crisis políticas endémicas, cambian el gobierno en Italia una vez al año como media desde la Segunda Guerra Mundial. Y Berlusconi vuelve a situarse al frente del ejecutivo. Y, con él, el fascismo sin complejos de sus socios.

Los gitanos han sido censados, a través de la toma de sus huellas dactilares, en fichas donde figura su étnia. Incluso los niños. Y, mientras algunos italianos se echan a la calle para protestar, y la comunidad judía advierte de las similitudes con la Italia fascista de Mussolini, algunos mal llamados ciudadanos queman los asentamientos romaníes, con total impunidad. El ejercito patrulla por las calles para dar “seguridad” y los italianos vuelven a salir en manifestación esta vez para pedir ¡libertad de expresión! tras el acoso a los medios no afines. En un país europeo.

El hombre más rico de Italia, dueño del club de fútbol Milan, controla el 100% de la televisión terrestre. Directamente los tres canales de Mediaset, e, indirectamente, la RAI, y, por ejemplo, más del 50% de la española Telecinco. Ese adocenamiento a través de la televisión le le ha dado popularidad y perdón social para sus muchos delitos, dado que también allí dicen eso de que “todos los polìticos son iguales”. La izquierda italiana, desde luego, está desmantelada.

Pero se acabó –esperemos- la impunidad. Nueve jueces han desafiado al poderoso para restablecer la cordura. Italia, hoy también, como ejemplo.

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