Atrapados en el sistema

“El cadáver insepulto de Fidel Castro se pasea por las calles de La Habana. Hay quien asegura haberlo visto blandiendo el puño en el “bosque de banderas”, frente al edificio de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, o en la Plaza de la Revolución, en animada charla con José Martí”. (…) “En ninguna de las tres muertes de Fidel Castro se pudo realizar el correspondiente funeral porque el dictador reapareció siempre, la última vez amortajado con un chándal de Adidas”. Vicente Botín publica hoy una tribuna en El País, anticipo de un libro, en donde cuenta lo que ha visto en sus años de corresponsal en Cuba de TVE.

Siempre ha tenido Vicente esa habilidad para informar a fondo de un tema, dotando al texto de una extrema calidad literaria, que abre los sentidos, atrapa la mente y endulza el camino para conocer la realidad que explica, a veces dolorosa, siempre necesaria. En TVE apenas queda ya más que otro Vicente –Romero- de similar escuela. A los demás los barrió la escoba de los nuevos tiempos.

Insisto en el tema de TVE. Los emporios empresariales que poseen cadenas privadas se muestran hoy moderadamente contentos con la medida de arrinconar a la cadena pública estatal. Les parece poco. En realidad, preferirían suprimirla o dejarla existir de forma residual, como sucede en EEUU –algún comentarista incluso lo ha dicho así-. Estados Unidos, modelo de sociedad informada, equilibrada y con derechos ¿no? Pero ése es el previsible fin de TVE.

La ley reguladora de las televisiones públicas las configura como “servicio público” ¿alguien ve un “servicio público” en su programación? Cualquiera tiene en su cabeza multitud de ejemplos y prácticamente ninguna excepción de lo que no es servicio público. Lo que ocurre es que los Gobiernos tampoco les han exigido que lo cumplieran, como sí sucede en Gran Bretaña.

Mi extensa entrada o post anterior argumenta con datos la situación creada y sus antecedentes. Todo se resume en un hecho de mucho mayor calado: el capitalismo se perpetúa pese a sus flagrantes errores, sus consecuencias las pagamos todos –y más que lo haremos- y la sociedad ha sido desactivada –y más que lo será- mermando su información. 

La tarta publicitaria se nos ha atragantado a los que no comemos de ella ni las migajas. Una televisión sustentada, alimentada, pensada, por la publicidad no puede –por todas las razones esgrimidas en mi texto de ayer y muchos más días- sino fomentar la sociedad de consumo. Hasta el paroxismo.  Invitarnos a gastar incluso en lo innecesario para alimentar a las empresas. Éstas –de telecomunicaciones, de embutidos, todas- poseen el mango del asador y presionan -como vimos- amenazando con despidos que no dudan en ejecutar. Su único fin es el beneficio. Sin que la política –ni siquiera la socialista- les ponga freno y adquiera para uso de la sociedad un horno pastelero. Más aún, el que tenía –TVE- pierde fuelle, lo perdió hace mucho tiempo, y no sirve más que para calentar platos ajenos al baño maría.

Casi nadie escribe ya como Vicente Botín. Su elaborado texto tendrá un destino elitista que leerán en torno a 3.000 personas, 10.000 si tiene mucha suerte. A esta hora TVE repone en la 1 un bodrio musical enlatado de lucha generacional inventada entre discos de consumo. La 2 Parlamento, menos mal. Antena 3 anuncios. En las pausas de la publicidad, programación infantil. Cuatro: anuncios. En las pausas, programa estadounidense sobre cómo adiestrar perros. Telecinco repite Operación Triunfo. La sexta: entrenamientos del GP de Fórmula 1. Puro servicio público.

Ni un alfiler saldría de las fábricas, ni menos aún un coche, ni un bizcocho industrial, ni un programa de televisión, ni un sólo periódico, nada de lo producido se vendería en parte alguna, sin el esfuerzo de los trabajadores. Ésos a quienes se quiere despedir sin indemnización, a los que se les paga miserablemente y cuyas pensiones están seriamente amenazadas, por citar algunos ejemplos. No se trata de invocar, ni mucho menos, el comunismo y sus errores, pero sí de buscar equilibrios. Ya que no se moviliza, sea al menos la sociedad consciente de su fuerza y sus derechos. Tendrá que buscar por las rendijas del monstruo la información, pero existe. Estamos atrapados en el sistema. Millones de personas. Unos pocos deciden cómo ha de ser. ¿No es una incongruencia?

El Gobierno aplicará una “drástica reducción” de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

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