El estado de la situación en dos viñetas

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Cerebros tricotados

Acaban de concederle el Premio Nacional de Ilustración. Andrés Rabago, el Roto, en su día Ops, nos sacude cada mañana con sus certeros análisis. Hoy, un cerebro… tejido por otros. Es lo que tiene dejarlo inerme para ser usado con fines interesados. Para ser usado, manipulado, modelado, simplemente. Millones de personas lo prestan cada día a tricotadores profesionales. Las consecuencias de esa dejación las padece el conjunto de la sociedad. Y ellos ni siquiera se enteran.

Forges ensancha las mentes de quienes se atreven a cambiar siquiera una letra. Malévola sonrisa de un cerebro despierto.

 

Bailar pegados

 

“Bruselas” abrió de nuevo la boca y -como siempre- nos echamos a temblar. Los recortes que sufrimos aún no son suficientes. Ahora la UE pide que España aumente el IVA y los impuestos sobre la luz, el gas y las gasolinas “para poder bajar las cotizaciones a la seguridad social de las empresas, que así podrían ser más competitivas”. Es decir, pagamos entre todos que los empresarios ganen más. También apremia con esa “reforma” laboral que quiere que la revalorización salarial en los convenios no sea automática, sino que se ajuste a lo que los jefes entiendan por productividad. En ropa interior nos van a dejar.

Recomienda también establecer “techos de gasto en todas las administraciones públicas” (siguiendo ya se sabe la doctrina neocon y no la del tambien liberal, aunque decente,  Keynes) y finalmente se entrevé que le gustaría mayor entendimiento entre ganadores y perdedores por la gracia de los votos, a la vista de las barbaridades que estamos escuchando.

El mejor editorial lo ha he hecho Forges:

Esenciales los delfines y los calzones quitados.

¿Y si costara este esfuerzo?

Forges.Eskup.El País

(Visto en Eskup)

La crisis y los puentes

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Agotados de llevar poco más de un mes trabajando, como bien plasmaba el chiste de Forges con quien comparto tantas inquietudes, los españoles han vuelto a lanzarse a la carretera, a la playa, a la montaña, a paralizar el país. Tres días en los que apenas nada se mueve en España porque ¡estamos de puente!

Vivimos una profunda crisis, nos dicen hasta la saturación, la mayor del mundo desarrollado, pero un gran número de españoles se aprestan al jolgorio y/o al descanso. “Hay gente que lo está pasando mal”, me decía anoche una amiga mientras preparaba también sus maletas, pensando en regresar de su viaje un poco más pronto el lunes para tratar de evitar un inconmensurable atasco. Y le contesté mal: se lo tienen bien merecido por no reaccionar. Y todos los demás igual, mi coche, mi playa, mi montaña, mi restaurante y del resto me olvido. Acabamos con la vieja historia del “y cuando vinieron a por mí, ya no había nadie”. Pero el lobo solo asusta cuando se planta encima de la cama.

A los españoles nos engatusan con los “puentes”, un espejismo porque computando las horas con una fría calculadora resulta que, sin ellos, los asalariados del resto de los países desarrollados trabajan menos horas que nosotros, hasta 200 menos al año daneses, franceses o alemanes. Y, nosotros, con unos horarios que lastran la vida familiar y consiguen menor productividad. “Cómo en España no se vive en ningún parte” aseguran muchos, ignorando los datos. Y es que se precisa información y criterio para evaluar la realidad.

La crisis no puede ser tan grave si media España anda de solaz tres días gastando dinero. O es que somos unos irresponsables que dilapidamos lo que no tenemos. De cualquier forma, si hay más de cuatro millones de parados no sé cómo no se levantan contra los causantes de su situación, afinando bien quienes son. ¿O es que la mayoría vive de ñapas de economía sumergida y tramposa? Señores ¡que hace un mes que volvimos de la playa! No estaremos tan necesitados de asuetos de lujo. Sí, padecemos un gran estrés, es que hay crisis, es que España se va a pique y vale más que nos pille con un cordero asado entre los dientes y un buen vaso de vino. O en Roma comprando. O en Londres, comprando también. Algo no cuadra ¿no?

FORGES: Tratado sobre la evolución

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    Magistral ejercicio de síntesis. Forges en El País. Idealismo, fascismo, “cazo”.. ¿Qué vendrá después?

La calle es mía

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Una plaza de Madrid, bajo el letrero “propiedad particular”. Está cerca del Estadio Santiago Bernabeu, patrimonio de un afamado club de futbol… privado. En realidad es una calle con forma de “ese”. Además de la cámara de vigilancia, está vallada por ambos extremos. ¿Cuándo la ha vendido el Ayuntamiento? ¿Lo permiten las leyes?

La viñeta de Forges, hoy, en el País, está patrocinada por REPSOL. O así lo parece. No sé si es la primera vez. Amarillo de rabia se advierte al gran personaje.

La mayor parte de las noticias en vídeo que ofrecen los periódicos digitales, obligan a pagar un peaje: unos segundos de publicidad.

Ya no hay quien vea la televisión convencional. Abruman tantos “consejos” y sugerencias de compra. La calidad de los programas se ha envilecido porque la irrupción de las cadenas privadas abrió a la voracidad eso que llaman la tarta publicitaria. Hay que repartir los ingresos, adocenemos al personal con mensajes triviales y será más vulnerable al consumismo.

La televisión concebida como negocio no ha sido inocua. España es el tercer país del mundo en consumo de anuncios de televisión, tras Estados Unidos e Indonesia. Más de 33.000 impactos al año, un 32% superior a la media mundial. El día que se “patrocinó” -respaldó, favoreció… pagó en definitiva- un informativo, llegó el fin de la información. Ahora es “otra cosa”, espectáculo, vehículo, reclamo.

Y, mientras, la privatización supera hasta las concepciones más esencialistas del concepto Estado, como “el monopolio de la violencia legítima” de Max Weber. Todo hoy se queda corto ante la realidad: ya se ha privatizado hasta la guerra. La principal empresa, Blackwater, dispone de 20 aviones de guerra y más de 20.000 soldados, entrena a 40.000 agencias privadas “listas para entrar en combate”, y en su página web se publicitan así: “la más completa compañía de militares profesionales para tareas de refuerzo de la ley, seguridad, pacificación y operaciones de estabilidad, en todo el mundo”. Dirigida por un ultraconservador cristiano, financió a Bush. Cuando él, con la ayuda de Blair y Aznar, invadió Irak, la proporción era de 10 soldados profesionales estadounidenses por uno privado, ahora, hay desplegados 180.000 contratados, frente a 160.000 militares, en palabras de Naomi Klein, autora de “La estrategia del Choque”.

Me niego -y todos deberíamos hacerlo, con todos los instrumentos de los que dispongamos- a que mi vida y hasta mi muerte se decidan en consejos de administración privados, pese a la ultramontana defensa que los liberales hacen de ese sistema. Todos pagamos ahora el fiasco económico mundial, dirigido desde las plantas nobles de los más grandes edificios. El fin de una empresa es el lucro privado, no el mío, no el tuyo.

En un Madrid cada día màs privatizado. uno puede, según la prueba gráfica -que, seguro, tiene alguna explicación ¿cómo va a ser lo que figura textualmente?-, y pese a que las leyes -¿qué leyes?- no lo permitan, plantar un letrero y hacerse con la tierra, igual que en el lejano Oeste. Como en la foto: propiedad particular… o “la calle es mía”.

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