Imagino la cura de humildad de José Blanco, ministro de Fomento español, -aunque, hombre práctico, no parece necesitarla- en su visita a la capital del imperio. “Va a ser inevitable imponer los escáneres en los aeropuertos”. A eso se le llama posibilismo y aceptar la realidad: el consenso de los poderosos así lo quiere. Y a ver si le va a amargar el mandato al Premio Nobel de la Paz un atentado. Hay que asustar a la ciudadanía, y favorecer el negocio de los fabricantes de escáneres, como objetivos añadidos.
Pero el explosivo del nigeriano –utilizado como excusa- no hubiera sido detectado, nos dicen los expertos, por estos aparatos. Subiremos a los aviones humillados tras sentirnos en pelotas ante extraños –y ¡dios mío! ¿Qué haremos con los niños? ¿Les taparemos los ojos en la placa para que no sean reconocidos?-, y no se resolverá el problema. Hay quien apunta al tracto rectal como siguiente paso. En el caso de las mujeres, habrá que hacerlo también vaginal. Y no será suficiente. Pronto, instalarán ecógrafos en los aeropuertos, dando negocio a los médicos que lo practican. Mira, en el caso del Dr.Aguado de Madrid, sería buena cosa, lo merece por buen profesional. Pero no creo yo que acabemos aquí. Alguien puede llevar explosivos ocultos en los pliegues de la columna vertebral, o en los huesos del pie o de las manos. ¿Solución? Resonancias magnéticas. De cuerpo entero. Claro que habrá que ir con 6 horas de anticipación a la terminal aérea.
Llegará un momento, sin embargo, en que las autoridades caerán en la cuenta del ingente número de víctimas que han ocasionado los atentados en metros y ferrocarriles. Así que pondrán en todas las estaciones la correspondiente unidad móvil, con escáner, ecógrafo y resonancia. De paso, pueden detectar dolencias de salud de los ciudadanos.
Pero ¿Quién nos libra de bombazos en El Corte Inglés, en todos los centros comerciales, en todas las tiendas, paseando por la calle? La policía establecerá controles en las vías urbanas y carreteras, similares a las detecciones de alcoholemia, para ver si evitan atentados.
Nosotros seremos muy felices, porque nos sentiremos extraordinariamente seguros. Hasta el día y los días en que veamos, que algo o alguien sigue saltando por los aires por la violencia fanática.
(La actualidad hoy tan intensa que he escrito 6 post, más cortos. Así que siguen 5 más. Ruego atención para ellos, tras el experimento realizado. Lo peor es que me han quedado unas cuantas cosas por comentar. Ah, y probablemente se haya deslizado algún desliz ortográfico, escribir en plan máquina es lo que tiene).
Visto el increíble éxito de crítica, medios, equidistancia y público, de la Ley Sinde, los distintos ministerios del gobierno, se encuentran reunidos para elaborar nuevas normas legales siguiendo el mismo brillante modelo.
Bibiana Aído, apura las horas -con una gran ronda de cafés- en el Ministerio de Igualdad, para crear de inmediato una Comisión. Todos los acusados de maltrato a la mujer, dispondrán de 4 días desde la formulación de la denuncia, para presentar alegaciones. Si no les da tiempo –que no les dará-, o se da cualquier otra circunstancia de las tantas que se producen en España en cuestión de Justicia y gobernanza, el maltratador será encarcelado y quedará a la espera de juicio durante el tiempo habitual (años).
De igual modo, todos los acusados de machismo, serán encerrados y apartados de la vida social, hasta que se vea la causa. Media España en chirona.
Pérez Rubalcaba y Caamaño no duermen esta noche, ni dormirán en unas cuantas. Cuatro días después de que alguien sea sospecho de corrupcíon ¡A la cárcel! Ladrones de todo pelaje, violadores, pederastas, narcotraficantes ¡todos entre rejas a los 4 días de ser mentados! Aquí entran políticos y jueces arbitrarios y prevaricadores… todos apartados de sus cargos, y encerrados, hasta que demuestren si había motivo o no.
Los periodistas que conspiran, manipulan, incluso los que no informan –porque atentan contra el derecho fundamental de la sociedad a la información- ¡a la trena!, o clausurados e inhabilitados.
Y, sobre todo, quienes tengan aspecto de terrorista. La Comisión de Interior –en este caso- patrullará las calles para decidir, según su particular saber y entender, quienes tienen mala pinta y merecen ser considerados culpables, a la espera de que demuestren su inocencia. En España, como en China habrá que demostrar la inocencia, nada de que la justicia pruebe su culpabilidad.
Quienes atentan contra el medio ambiente… ¡ahí está Elena Espinosa formando su Comisión cediendo horas al sueño!
Celestino Corbacho medita su Comisión, que sea presentable, digna, homologable, para paralizar a todos aquellos empresarios que están destruyendo empleo y no creándolo. A los Bancos que no facilitan créditos. Se halla reunido con la Ministra de Economía. Ambos toman decisiones conjuntas, en unión de la Vicepresidenta. La primera, inhabilitar a las dos vicepresidentas, y al tercer vicepresidente porque ni sabe que Comisión formaría. Y también a los ministros que no están formando su Comisión y su ley, salvo a José Blanco que para eso lo aprueba el PP. En cuanto llegue el PP al gobierno, por cierto, se autoinhabilitarán ellos solos.
Enterado de las intenciones de sus colegas, Manuel Chaves ha corrido al Ministerio/vicepresidencia de política territorial y afina varias comisiones: para descartar de la escena pública a vascos y catalanes (cediendo a las presiones del Partido Popular) y a todos los causantes de las disfunciones que jalonan este país. Todos a la calle, o, mejor, a esperar encerrados un juicio que llegará cuando toque.
Beatriz Corredor, tiene ya lista su Comisión para sacar fuera del mapa a los que obstruyen el acceso a una vivienda digna infringiendo el derecho que nos otorga la Constitución.
Ángel Gabilondo, afila sus medios para poder apartar a quienes obstruyen la educación en España que tantos pesares nos cuesta. No ve la hora de lograrlo, y Sinde ha marcado el camino. Con Zapatero al mando del buque, con esa cincuentena de brillantes autores afamados en tres cuartos de mundo, remando. Secretamente se propone deportar a Sinde, porque cultura y educación están muy unidas.
Trinidad Jiménez, mujer sensata, sabe que, pese a lo que parezca, le ha tocado la papeleta más difícil: ha de inhabilitar –por supuesto con su Comisión- a todos los ciegos que pilotan nuestros destinos, a todos los –entre ellos- enfermos de soberbia y autocracia.
Queridos míos, sin Internet desde luego, pero nos vamos a quedar solos. Solos y juntos. Usaremos señales de humo para comunicarnos que eso no es aún motivo de sanción –entra en el acervo cultural de nuestros gobernantes-. Es duro aceptar una ley como la Sinde/Zapatero/Autores de la SGAE, pero ¿y lo bien que va a marchar este país con todo lo que sobra para que funcione?
Actualización 9/1/2010:
Malas noticias para la Ley Sinde. Nicolás García Rivas, catedrático de derecho penal, publica en El Correo, un interesante análisis. Entresaco el nudo de la cuestión:
…»Sin embargo, el sistema explicado por el ministro parece ideado por un enemigo del Gobierno o, lo que es peor, por los asesores de las entidades gestoras de los derechos de autor.
En efecto, aunque Caamaño ha calificado reiteradamente la propiedad intelectual como derecho ‘fundamental’, lo cierto es que la descarga ilícita de contenidos protegidos afecta sólo a derechos ‘patrimoniales’ de los creadores, que carecen por completo de esa categoría. Por muchas vueltas que le dé el Gobierno, el cierre de una página ‘web’ es una medida restrictiva de derechos individuales que debe adoptarse con los criterios previstos en nuestra legislación para este tipo de asuntos.
Sin embargo, para sorpresa de cualquier jurista, el Gobierno ha decidido aplicar a estos casos el procedimiento de tutela de los derechos fundamentales, que nuestra legislación arbitra a los ciudadanos cuando un órgano administrativo lesiona sus derechos. En una pirueta jurídica de escaso recorrido (el Tribunal Constitucional lo derogará, a buen seguro), el Ejecutivo da la vuelta a la cuestión y sostiene que el propietario de los derechos de autor debe ser tutelado por el órgano judicial ante la conculcación de sus derechos (‘fundamentales’) por un particular.
La Constitución no lo permite. Por el contrario, el derecho a la libertad de expresión del propietario de la página ‘web’ sí podría protegerse mediante ese procedimiento ante una intromisión ilegítima de la Administración (por ejemplo, la Comisión de Propiedad Intelectual). Se trata, claramente, de un fraude de etiquetas».
Los reunidos en los ministerios, aunque no suelen leer estas cosas, han sido avisados. Tras unos minutos de titubeo, han dicho al unísono (en cada sede por supuesto): «Nosotros afrontamos delitos, no defensa de intereses patrimoniales, nosotros queremos detener las disfunciones, que España marche. ¡Seguimos!-2 Y ahí continúan trabajando en sus Leyes y Comisiones.
Viven en mundos endogámicos regidos por sus leyes. Apenas atisban lo que sucede alrededor, salvo para rechazarlo y combatirlo con miedo o con soberbia. En alguno de ellos aún andan empecinados en limitar el hecho social a normas morales que marca un dios desvirtuado por sus supuestos herederos en la tierra. Todo su horizonte se reduce al aborto, el matrimonio homosexual o los símbolos religiosos. En otro, se les observa atrincherados en un teórico poder de decisión, creyendo que cuatro leyes progresistas (aunque bienvenidas sean) solventan el gran caos en el que estamos viviendo. Recelosos, solo escuchan las voces de los amigos que piensan pueden sostenerles. Estos y muchos otros cuerpos celestes, etiquetados como políticos, se caracterizan por una gran cortedad de miras. Ven únicamente, como digo, los extremos de su territorio, su propia ordenación social. Hay también pequeños planetas ocupados por intereses sectoriales. Atesoran viejos privilegios y no piensan en que cada día giran sobre sí mismos y, aún menos, que lo hacen en un conjunto sideral. Se dedican a muy diferentes menesteres, pero todos se comportan de similar manera. Sobre todos ellos circula un sistema de astros habitados, enlazados entre sí en este caso, con una exigua pero poderosa población que se mueve entre el lujo y el boato. Ellos sí saben el universo en el que viven. Y lo usan.
Nunca antes existieron estos submundos aislados, o no de esta forma, porque nunca antes, tampoco, estuvieron sin saberlo tan conectados. La sociedad entre tanto sobrevive como puede. Unos se mueren literalmente de hambre sin tener qué llevarse a la boca, otros caminan como autómatas de tienda en tienda porque todas las Rosas Márquez cósmicas les ordenan consumir. Ninguna novela o película de ciencia ficción llegó a imaginar este escenario. Pero la mente humana no se detuvo como deben creer, a tenor de sus actos, esos mundos paralelos. Gracias a la innovación y la creación, hemos llegado a conectarnos en Red. Y hoy es posible saber, por encima de todos los reglamentos oficiales, que en cada crisis de este injusto sistema universal, la élite se forra mientras se empobrece más la ciudadanía, mermando de crack en crack su poder adquisitivo.
Los mundos endogámicos siguen girando a su aire. Sordos, ciegos, inútiles. Pero algo sospechan y por eso, movidos por los viejos esquemas, quieren destruir la trama social. Censurar Internet, acabar con ese molesto incordio. Cerrar páginas como prevé la nueva ley de Zapatero/Sinde/autores. Considerar más delito enlazar una información –para que cada cuál se surta a su critero- que “refritar” noticias, sin elaboración propia, como hacen cada vez más los periódicos oficiales. Los editores de prensa piden al gobierno que prohíba google news y los agregadores. Un juez sentencia cárcel e inhabilitación a dos periodistas de la SER que cuentan la verdad, pero lo hacen en una web.
Este gobierno y todos los demás. Puertas al campo, como reflexiona hoy el en teoría socialista –tan en teoría como casi todos los demás- Rodríguez Ibarra. Una joya, no os lo perdáis.
Hoy hace un año que empecé este blog. Justo hoy. Fue una gran idea. Porque hoy hace dos años, exactos también, firmé mi último reportaje en Informe Semanal. Hay regalos en serie, y hay regalos perfectos. Aquella noche de Reyes de 2008, recibí una brújula. Clásica, para orientarse. Tenía que encontrar mi camino en la dura tormenta. Hoy, gracias al blog, siento que sigo ejerciendo el periodismo, aunque mi empresa, como tantas otras, decidiera prescindir de los servicios de los mayores de 50 años y condenarnos a jugar a la petanca o aprender inglés y mandarín. He descubierto a gente, a vosotros, que me habéis llenado intensamente. He afianzado relaciones con otros a quien intuía, que se mueven en el siglo XXI, mucho más sanos y menos resentidos que algunos viejos colegas. La brújula servía, entre otras muchas cosas, para… navegar en la Red, y en la vida.
Esos mundos que se mueven tan ajenos a nosotros, a todos nosotros, a la sociedad en general, son nuestros cánceres en realidad. Estamos enlazados y podrán intentar torpedearnos con sus bilis putrefactas, pero no acabarán con lo que nos une, porque es imparable. Somos la argamasa que mantiene en pie el tinglado, su tinglado. Ha llegado la hora de salir también de ese planeta donde los sombreros son en realidad serpientes boas que digieren elefantes y los corderos se comen -o no- las rosas. Mundos de ocupantes únicos, hay que seguir dándose la mano. Virtual y real. Somos el tejido, el que forma músculos, órganos, huesos y conduce la sangre, la respiración, la vida. Y, por tanto, quienes dictan las normas.
“El salmón ya no remonta”, leo en este reportaje. Y me produce una cierta inquietud. Uno adquiere a lo largo de su vida extraños parientes con lazos más entrañables a veces que los de sangre. Y el salmón, en mi caso, se sitúa entre ellos. De hecho, he sido realmente consciente de esta cercanía al saber que está en peligro de extinción. Ha sido un titular de los que te salta ante los ojos.
Veamos, el salmón tiene la costumbre de nadar contra corriente, una agotadora tarea que, sin embargo, aborda con tesón. El 90% de los salmones patrios se encuentran en los ríos asturianos. De allí salen, aleteando por alta mar, para cruzar el Atlántico, llegar hasta Groenlandia y luego volver. Un viaje de envergadura. Antes, las dificultades se limitaban a los inconvenientes naturales que pudieran encontrar en tan largo periplo, ahora, la cosa se complica. El cambio climático ha aumentado la temperatura del agua, y no es lo mismo hacer ejercicio con fresquito que cociéndose, no conocemos el termostato de los peces pero podemos imaginar la situación. El ser humano ha añadido impedimentos: presas, turbinas y agentes contaminantes. Pase por sortear toboganes, sumideros y demás amenazas, pero poneos en la circunstancia del salmón: obligado a nadar sin descanso y ¡encima! medio envenenado por lo que ha ingerido. Poneos a bracear entre altas olas con gastroenteritis o similares.
Y falta lo peor: la pesca. Por si no tuviera poco, este animal es presa codiciada, no sólo como alimento, sino también como trofeo de los pescadores deportivos. El Gobierno de Asturias ha decidido que de Marzo a Mayo, va a imponer la “captura sin muerte”. Se le lanza la caña con el anzuelo, se apresa, fuera del agua nos hacemos la foto atestiguadora de la hazaña y luego devolvemos el ejemplar al agua. Parece que es práctica común en Europa, en la de más arriba. El gobierno de Asturias va a enseñar cómo desclavar el hierro para dañarle lo menos posible y que sobreviva en su vuelta a casa.
En fin ¡a ver quién nada así hasta Groenlandia! No es extraño que la población salmonera se esté diezmando. Son sabrosos y ricos en colesterol del bueno, del que equilibra la balanza, pero –aunque no de tanta calidad- también se producen en criaderos. Salmones sin ambiciones que no nadan contra corriente, ni cruzan el Atlántico –quizás porque ni se lo plantean-, y que, epsilones adoctrinados, se siguen unos a otros en manada gregaria.
El salmón ya no remonta, dice la inquietante noticia. Ésa era su principal característica. No sólo abrir caminos propios frente a la fuerza del agua. También “remontar”. Ser arrastrado por la dificultad pero saber superarla incluso para avanzar el doble. Solo que esa actividad continuada cansa. Puede llegar a agotar. Lo siento, colega pez, a ver quién puede más, pero maldita la gracia ¿eh?
Parece que uno no puede abstraerse de realizar balances a fin de año, como es difícil evitar la magia de las uvas para conjurar la suerte. Martillean los medios con análisis, con declaraciones, a todos los niveles… y apenas estoy de acuerdo con ninguno. Extiendo el puzzle sobre la mesa y vayamos a ello también.
2009 ha sido el año de la crisis. La mayoría de los españoles somos más pobres y más austeros, y cuatro millones de personas al menos –los distintos baremos aplicados para evaluarlas hacen imprecisa la cifra- se encuentran sin empleo. En el mismo período, las grandes fortunas españolas han obtenido un 27% más de beneficio que el año anterior, lo que en su rico estatus vital supone 6.800 millones de euros, repito: 6.800 millones de euros. En 12 meses. No queda ahí la cosa: el conjunto de empresas que cotizan en el IBEX cierra con un 30% de subida y lidera las ganancias de Europa. El Banco Santander un 76%, BBVA 55%. El 2008 había sido el peor año de su historia, pero nunca perdieron, solamente dejaron de incrementar aparatosamente sus beneficios.
Están en su derecho, nos dicen, arriesgan su dinero. Nosotros también, sólo que en este caso textualmente. Muchas de estas empresas con ganancias han despedido a buena parte de su plantilla, han “racionalizado” gastos, y han seguido por tanto atesorando más riqueza. El sector empresarial español, por otra parte, es uno de los que menos invierte en innovación de toda Europa, al contrario que el gobierno. Recoge el dinero y no piensa en el futuro.
¿Ha sido Zapatero quien lo ha hecho tan mal, el culpable de toda la crisis? En mi opinión, España flotaba en varias burbujas que él no creó en absoluto pero cuya solución tampoco afrontó.
En los tiempos de la bonanza, escribí y publiqué estos datos en mi último libro:
• Cada día se transformaba en España una superficie de suelo equivalente a 45 hectáreas.
• La superficie edificada aumentó un 40% en los últimos diez años.
• En 2005 se levantaron más de 800.000 viviendas que equivale a las edificadas durante el mismo período en Reino Unido, Francia y Alemania juntas, aunque estos países suman cinco veces la población de nuestro país.
• España cuenta con el mayor parque inmobiliario de la UE, hasta hace poco con el ritmo de construcción más alto, y –punto importante- el acceso a la vivienda más difícil.
Anoto algunas conclusiones al respecto incluidas por ejemplo en un informe del Parlamento europeo en 2007: “El urbanismo que está padeciendo España es un atentado contra derechos fundamentales, movido por intereses bastardos de constructores sin escrúpulos conchabados con alcaldes de poca monta, enfeudados unos y otros en la codicia y la avaricia. El fenómeno alcanza su paroxismo en la costa mediterránea, y en particular la valenciana, donde la construcción supone con demasiada frecuencia el expolio de una comunidad y una cultura».
¿Era sostenible basar la economía española en esa falacia, con esos ingredientes de turbia corrupción además? No. E igual sucede –y sucederá más- con el turismo. No tenemos un tejido industrial productivo. Nunca lo hemos tenido. No lo dinamitó Zapatero. Y no somos competitivos en el exterior y nunca lo hemos sido. Falta otro gran “pilar”: el consumo. El consumo desorbitado… de los trabajadores peor pagados de Europa, si exceptuamos a los de Grecia, Portugal y los países del Este que partían de mínimos. De los más endeudados porque su incultura no les permitió saber que en Europa nadie se hipoteca para comprar una vivienda por más de un tercio de su salario. Es una irresponsabilidad hacerlo. Y una vergüenza consentida los desorbitados precios de los pisos en España.
Alemania y Francia se recuperan, mira qué bien. Comparemos sus puntos de partida. Y comparemos a sus políticos. Conservadores y socialistas llegaron a gobernar juntos en Alemania para salir de la crisis. También porque saben que no pueden jugar con los ciudadanos, ellos no lo consienten.
¿Qué podía hacer Zapatero con una crisis económica mundial y el estallido en plena cara de la española? Seguramente la única solución era aplicar una drástica política de izquierdas que atemperara esas diferencias insultantes entre los beneficios y las inversiones en innovación de las empresas y el empobrecimiento de los trabajadores. Pero está en minoría parlamentaria, y no conseguiría los votos que precisa para una política progresista. Es lo que quisieron los españoles. Pero también decidieron en el resto de las elecciones colocar a otros partidos en los 17 gobiernos autonómicos y en la mayoría parlamentaria de la UE. España no tiene UN gobierno, tiene 19.
Al de Valencia dedicaron, en particular, esos cariñosos epítetos los informes de Bruselas sobre urbanismo. ¿Qué comunidad ha solucionado el paro, el despilfarro, la corrupción endémica? No tienen suficiente autonomía, vaya por dios otra vez. Sí para privatizar a manos llenas y muchas otras acciones.
Dice Mariano Rajoy que “alberga serias dudas” sobre la salida de la crisis en manos de Zapatero. Sobre lo que él hará –porque según los sondeos llegará a la Moncloa- yo no albergo ninguna. ¿Subirá los impuestos a las SICAV? Ya dijo Elena Salgado que de hacerlo las empresas se irían fuera.Se lo han hecho a Brown en Gran Bretaña: se llevan las empresas a las Islas Salomón, y sus dueños disfrutan en Londres de lo que pagan los impuestos de los ciudadanos. Se las llevan aunque no les suban los impuestos en todo el mundo, porque el objetivo es uno solo: ganar dinero. Y lo que sí ha repetido es que es inaplazable una “reforma” laboral, de las pensiones y en su programa figura la “liberalización” del suelo. Menos mal que “ha tomado nota” de Gürtell, con eso ya nos damos por satisfechos, mientras llega la Justicia, que tampoco funciona como debería.
Es demasiado largo ya este post para anotar aquí los agujeros por donde se va el dinero en los presupuestos iniciales. Echad un vistazo a esto, simplemente, cuando tengáis un rato. Aquì lo que hace falta es una limpieza general: vaciarlo todo, airearlo, limpiarlo a conciencia, y volverlo a colocar con criterio. Con criterio social. Somos los ciudadanos quienes sustentamos a los políticos.
Han sido muchos los errores de Zapatero, pero al menos ha mantenido el exiguo gasto social, y resiste los envites de la “reforma” que empobrecerá y precarizará aún más a los trabajadores en favor de los siempre enriquecidos empresarios. ¿Qué los hay pequeños y autónomos que han tenido que cerrar? Sin duda. Las habas son contadas, y algunos las sustituyen por caviar para despedir el año. Es el sistema lo que falla, repito un día más, con otros muchos que lo advierten.
Con todo, el principal problema del presente radica en la oposición que ejerce el PP, ocupado en ganar votos para ocupar la Moncloa y hacer “su” política –la que hace en las comunidades en las que gobierna y que ya conocemos-, que en el beneficio de los españoles. Hasta el Rey llamó a olvidar las peleas partidistas porque España necesita el empujón de todos. Han de cesar las zancadillas desde todos los sectores -¿falta alguien por interponer el pie?-, si queremos sacar el proyecto adelante. Y soluciones imaginativas. Comparto las planteadas por un octogenario lúcido: Enrique Meneses.
He encontrado estos días muchos retazos de memoria escrita que sirven para refrescar la de uso diario. A comienzos de 2001, un estudio revelaba que los niños españoles (hasta 12 años) utilizaban un lenguaje extremadamente pobre. Sólo el 16% atesoraba un vocabulario variado y sabían lo que decían. El 70% no era capaz de redactar un texto de forma inteligible, con coherencia y cohesión y sólo 1 de cada 10 lo lograba sin incluir faltas de ortografía. Salí a la calle con un micrófono a preguntar por el significado de algunas palabras. Todos ignoraban qué significa “ferviente”.
Curtidos en los SMS, en la cultura de la imagen –que aporta riqueza mental cuando no olvida la palabra-, vemos ahora que la situación ha empeorado. Las nuevas generaciones de críos escalan puestos hacia la cola en educación, al medirnos en la esfera internacional. La inquietante novedad del último informe PISA nos hablaba de que los niños españoles han perdido capacidad de comprensión lectora. Es decir, que en el caso de que se acerquen a un libro no entienden lo que leen. Y es que todo edificio precisa de elementos y desconocer el lenguaje y las palabras priva de una construcción sólida.
Por supuesto, no son los mismos niños, el ser humano es lo que tiene, que crece. Y repuebla los campos de ignorancia tan asentada en nuestro país y por la que somos conocidos en medio mundo. Una de aquellas criaturas, por cierto, se hizo periodista. Y, otra, redactor jefe, otra editor y otra sin duda director de agencia de noticias. Y difundieron hace unos días, por todos los medios –que a su vez cuentan con todas esas personas en el proceso de publicación- y sin pestañear que un “tetrapléjico” inglés se proponía cruzar en catamarán el océano Atlántico. Pese a verle mover con soltura las manos (en la foto, una está apoyada en el antebrazo de la silla para manejarla y la otra en el lateral del barco) y la cabeza. En realidad, es parapléjico, pero comprendo que al lado de “ferviente” eso es de nota.
Hoy, con el café matutino, la noticia de que 7 comunidades autónomas han reducido el presupuesto en educación, o lo han reducido en la pública para aumentarlo en la concertada como en el caso de Madrid. Es mucho mejor –en todos los casos- invertir en propaganda para afianzarse en el poder o aumentar sus cotas, que instruir a la ciudadanía, la sociedad es más dócil y manipulable cuando no piensa. Y no olvidemos que en esta España en la que todos los males tienen un solo culpable –Zapatero- la educación –como la sanidad o el empleo- las gestionan los gobiernos autonómicos. Esos que se salen de la foto de un proyecto común, porque los ciudadanos no unen conceptos para extraer consecuencias, y carecen además de memoria.
Ángel López García-Molins, un aragonés que desarrolló la lingüística desde la Universidad de Valencia, habla hoy en El País de lo que más le ha asombrado en su larga carrera de estudioso de la palabra:
“La manipulación del lenguaje por quienes ocupan responsabilidades públicas. Antes no ocurría, lo de la corrupción sí. Ya hablaba de ella hace siglos Tomás Moro en Utopía y hasta Cicerón. Lo que sí que es nuevo es la desfachatez con la que los políticos utilizan el lenguaje para legitimar o disimular determinadas situaciones”.
En este país -e imbuidos de similar filosofìa- tenemos de todo lo imprescindible para afianzar la educación: Real Academia de la Lengua de campanillas, políticos de primer nivel, medios informativos como los citados en el asunto del “tetrapléjico” y otros muchos, y una sociedad motivada. Pero, vaya por dios, la mezcla no se traduce en resultados. Todas las entradas de este blog que se han inundado de comentarios, tienen el mismo signo: afianzan o combaten la involución que germina en caspa bajo nuestros pies pudriendo los cimientos. Es algo visceral y por tanto muy interiorizado, ferviente. Con la mejor intención que presumo en todos -y acredito en mí misma-, diré que me lleva un buen rato escribir lo que escribo algunos días, tratando de aquilatar las palabras y las ideas. Pero me temo que no siempre acierto. Quizás hay que ir más allá, a lo que analizan los estudios sociológicos –viejos y nuevos- sobre el origen de nuestros males estructurales en educación. Entender algo distinto de lo que se dice, abrazar las hojas del rábano sin catar su contenido y, como consecuencia de ello, ver el debate donde no se ha planteado, obviando el fondo. Pero siempre, siempre, es la ideología quien nubla la percepción. Sobre todo, la que lucha fervientemente porque nada cambie, ni mejore. Pero, ya digo, puede ser mi propia observación selectiva. Claro que si me apoyo en los hechos, en ese único 16% de niños que hace casi una década tenían un lenguaje rico y sabían lo que decían, y entendían lo que otros explicaban, no me parece tan subjetiva.
Actualización 16,30
lagamez: Un sondeo hecho entre escolares en Bergara revela que mucha gente todavía cree que Adán y Eva son personajes históricos http://bit.ly/7oBJtl
Relata Arturo Pérez Reverte, en una de sus muy seguidas crónicas, lo acontecido a un amigo suyo llamado Manolo en Vigo. Pretendió cubrir un puesto de auditor en su empresa. Para ello, publicó un anuncio en la prensa local diciendo: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y, según Pérez Reverte, “empezó el circo”: Inspecciones y consultas por no haber especificado el sexo.
El afamado escritor comienza por llamar “pava” a una inspectora de Trabajo. Y sigue con este párrafo: “No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo”.
Malo es que haya de ser especificado el género de un optante a trabajo, salvo que sea de paridera –caso de existir como a veces creo el empleo-, o de que se pretenda pagarle menos por la misma labor –hecho que sucede en la práctica-. Irrelevante en mi opinión asirse al léxico para cambiar situaciones sociales. Las primeras juezas de la historia de España en la Transición, eran llamadas “la Juez” y el femenino terminó por imponerse. Inútil pérdida de ese espacio vital que paga el dinero y la escasa atención del lector –a juzgar como criterios a valorar o no-, distinguir entre “vascos y vascas”, “compañeros y compañeras” o, sí, incluso, la frase convertida en chiste de “miembros y miembras”. Pero de ahí, a utilizar la excusa de la semántica para llamar “pava”, “feminazis”, “oportunistas”, “creadas por el silencio de los borregos”, «prevaricadores» y demás calificativos, a quienes alteran su tranquilidad masculina, va un abismo. Claro, que el machismo se cultiva en círculos endogámicos. Cada uno tiene los amigos que tiene, generalmente afines en algún aspecto. “El pobre Manolo” –relata el escritor- le dice, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo».
Arturo Pérez Reverte, además de machista de rancio poso, un crianza gran reserva, es académico de la lengua. Y nos explica el funcionamiento de tan insigne institución: “la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios”. De ahí, que aceptaran palabras como guay, jope, tropecientos, currante o flipar, poner algunos ejemplo, y se resistan a otras que, en efecto, impondrá la costumbre, pero que duelen algo más.
El sábado, en Informe Semanal, un magnífico reportaje de Juan Antonio Tirado nos mostró por primera vez –decía- imágenes de una sesión de la Academia. El plano recogió a personas conocidas –aunque luego las entrevistas buscaran contenidos-. Teníamos a Luís María Ansón, Antonio Mingote, o el propio Pérez Reverte, en ese universo de trajes y corbatas masculinas que es la RAE. No dudo de los méritos de casi ninguno para estar allí, pero tampoco les otorgo a todos, por trayectoria y resultados, categoría de sabios ex cátedra. Ni me parece que ordenen demasiado bien los armarios, tras recoger la ropa tirada por el suelo, ni que no les fuera exigible algo más de iniciativa. Él es un ejemplo. Pero es que no debo entenderlo. Seguramente Pérez Reverte utiliza el lenguaje de la calle, de la calle española cargada de prejuicios y tan inculta como la que él vitupera al escribir: pava, feminazi, silencio de los borregos, contribuyendo a afianzar la carga en profundidad que en numerosas ocasiones revela una discusión semántica.
Pérez Reverte viene a concluir así su alegato: “Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento”. Y en ese punto estoy absolutamente de acuerdo con él, aunque no en la misma dirección.
Si alguien tiene algún interés en ver el artículo completo de Pérez Reverte, está aquí.
Actualización 16,15
El asunto suscita aún -siglo XXI- una alta controversia por lo que veo. Se aprecia en los comentarios del blog. Y, muy aumentada, en meneame, estado de opinión social anónima. En este portal, el artículo de Pérez Reverte, es el más votado del día superando los 200 comentarios, muchos de ellos incendiarios:
Anda muy preocupado el PP -y todos aquellos que les escuchan sin cuestionar sus opiniones- por la pérdida de prestigio internacional de España. La nueva tanda de lamentaciones ha llegado en la voz de las dos damas fuertes del partido: Cospedal y Aguirre. Ambas aseguran, con una u otra formulación verbal, que fuera nos toman por el pito del sereno. Las dos son personas instruidas, o deberían serlo a tenor de su cuna y posibilidades de acceso a la educación. No creo que hagan estas aseveraciones convencidas de su veracidad, sino para minar la credibilidad del Estado en un ejercicio más de patriotismo.
Me pregunto respecto a cuándo ha mermado España su prestigio internacional. El precedente más cercano es José María Aznar. El día en el que nuestro entonces presidente decidió apoyar la invasión de Irak en contra de las resoluciones de la ONU, el día de la famosa foto de las Azores, busqué preocupada cómo mostraban la escena más allá de nuestras fronteras. Tanto en la CNN norteamericana como en la BBC británica y ambas emitiendo para medio mundo, suprimieron la imagen de Aznar. Al priorizar la presencia de Bush y Blair, no contaron con lo accesorio: el presidente español, que apenas se vio en algún plano de refilón. No cuenta ya que una mayoría abrumadora de ciudadanos se opusiera aquí a la guerra, pero sí, quizás, lo que dicen los expertos en terrorismo: Afganistán fue la escuela del fanatismo islamista para cometer atentados, Irak se ha convertido desde la invasión, en la Universidad del terrorismo internacional.
Aznar sintonizó ideológica y mentalmente con Bush, el peor presidente en la historia de EEUU, fue a su rancho y habló en tejano, pero el poderoso mandatario no invitó a España a las reuniones del G8, por ejemplo. Aznar trabajaba para sí, para esas conferencias que imparte por los centros ultraconservadores de la galaxia –si le dejan, hasta ahí llegará-, cobradas a precio de oro, que defienden el liberalismo neocon generador de la crisis económica -que todos, salvo ellos padecemos-, y combaten el cambio climático con gran visión de futuro. Más cerca, Aznar se alineó con los EEUU de Bush para mermar a Europa. A la UE a la que pertenecemos. Como cuenta Javier Valenzuela en su libro “Viajando con ZP”, ni sus homólogos europeos tragaban a Aznar, sobre todo los franceses y en particular Chirac.
¿Nos remontamos al prestigio español durante los cuarenta años de franquismo? Llegamos a padecer –con razón- hasta un bloqueo internacional, que empezó a suavizarse cuando Eisenhower hizo acto de presencia a cambio de instalar bases extranjeras, de su país EEUU, en nuestro suelo. Pero reiteradamente nos negaron el acceso a Europa. Adolfo Suárez, tan boicoteado por todos los flancos, empezó a lavar la cara de España y Felipe González consiguió, por fin, que España entrase a formar parte de las Instituciones europeas en 1986. Época de los grandes pesos pesados en política, González sí fue “uno de ellos”. Aunque el país se subiera al tren en los últimos vagones. Europa nos dio dinero para desarrollarnos, nos cubrió de carreteras, pero no por eso nuestros sueldos y gasto social dejaron de estar a la cola de lo que disfrutaban –y aún disfrutan- los ciudadanos europeos. Pese al esfuerzo hecho, estábamos lastrados por siglos de atraso.
Ya, el Imperio. España fue el primer Imperio global, por así llamarlo. Es eso lo que añoramos. Durante siglos en nuestras posesiones “no se ponía el sol”. He leído algo de nuestra Historia con ojos nuevos. Por cierto, nos quejamos ahora pero aquello sí que era un sin vivir. Nuestro imperio y todos los demás se construyeron a base de guerras y ocupaciones, de robar a manos llenas a los vencidos, por alianzas de matrimonios entre monarquías, es decir pagando en la cama real las conquistas. Reyes autoritarios los españoles, casi absolutistas, los califica la Historia. Y entre ellos un Felipe III a quien se define como hombre de inteligencia limitada que cedió su poder a los validos. O Carlos II que tenía 4 años cuando accedió al trono, su madre y más validos rigieron a nuestros antepasados. Por religión en gran medida también se construyeron los Imperios, sobre todo en nuestro país. En los litigios, quien mediaba era el Papa católico, qué curioso.
Siempre me he preguntado por qué los museos británicos, franceses y demás, atesoran lo saqueado en sus guerras imperiales y aquí apenas tenemos nada de lo confiscado en aquel territorio de 20 millones de kilómetros cuadrados. Existen referencias de astronómicas cantidades de oro y piedras preciosas llegadas en los barcos de ultramar ¿adónde fueron a parar? Amén de lo que se llevaran las arcas privadas, respuesta que no parece nada descabellada, las crónicas hablan de una mala gestión, de que la guerra es muy cara, de la piratería que nos asolaba -qué casualidad-, de revueltas locales de ciudadanos hartos. Por cierto, descubro que Cataluña se rebeló en 1640 en el reinado de Felipe IV, vamos, que el estatut no nació ayer. Podemos presumir, eso sí, de dos grandes inventos: la picaresca –robar en plan simpático- y la guerrilla.Y por las eternas luchas de ideologías en nuestro suelo. Siempre, o casi siempre, ganaron… los castizos.
Poco nos cuentan de si calaron en la sociedad las venturas culturales del Siglo de Oro de este país que pervive en su prestigio por individualidades esforzadas que han de luchar contra el viento y la marea del involucionismo. Una frase de Lope de Vega me impactó en su día, y mi memoria la recuerda así: “Si al pueblo le das paja come paja, pero si le das grano come grano”. Sólo sé que arrumbamos analfabetos al siglo XX, y que hoy… apenas sólo servimos paja.
Dejémonos pues de glorias chauvinistas. Somos un país del primer mundo, bien situado en la escena internacional pero sin alharacas, con muchas cosas por mejorar. Sobre todo el decidido propósito común de emprender esa tarea. Con pasados tan poco edificantes como el nuestro –o casi, a nuestro extremo pocos llegan-, otros países lo consiguieron y sospecho que ha sido por eso, por quererlo y poner los medios, desde la sociedad y para la sociedad.
Esta declaración de 1789 inspiró la Revolución Francesa y daría lugar a la Constitución de 1791 y, a su vez, estaba inspirada en la Declaración de Independencia de Los Estados Unidos de 1774. Tras la segunda guerra mundial en el siglo XX, se estableció esta redacción, supuestamente vigente aún:
Artículo 1.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.
Artículo 3.
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4.
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5.
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 6.
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Artículo 7.
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 8.
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.
Artículo 9.
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10.
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11.
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.
Artículo 12.
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Artículo 13.
1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Artículo 14.
1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 15.
1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Artículo 16.
1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 17.
1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Artículo 18.
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 19.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículo 20.
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.
Artículo 21.
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 22.
Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
Artículo 23.
1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
Artículo 24.
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Artículo 25.
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Artículo 26.
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28.
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 29.
1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 30.
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.
Este texto fue aprobado por la Asamblea General de la ONU 10 de diciembre de 1948, hace hoy 51 años.
Valiente y documentada tribuna en El País de Emilio Sánchez Ulled, presidente de la Unión Progresista de Fiscales y fiscal Anticorrupción en Barcelona.
Apenas falta un aspecto por analizar. Entresaco algunos párrafos:
«Hemos asistido al afloramiento de repugnantes ejemplos de corrupción pública, germinados en esa zona en la que confluyen el desarrollo de las políticas públicas y la actividad económica privada, zona que corre el riesgo de convertirse en una auténtica ciénaga. Con ejemplares endémicos de sapos, claro.
El desconcierto se acrecienta ante la reacción de las fuerzas políticas cuando alguno de sus responsables es investigado: deslegitimación de la investigación atribuyéndola a oscuros fines conspirativos, ataque personal a los investigadores y, por si fuera poco, indiscriminado cuestionamiento de las instituciones de persecución penal así como de los instrumentos de investigación, sin importar el perjuicio que ello puede generar en la lucha contra el crimen en general y el organizado en particular. No es una conducta novedosa. Encontramos ejemplos extremos en la Italia de Il Cavaliere: reformas legales destinadas a restringir hasta la inoperancia práctica las intervenciones telefónicas, en cuanto éstas han puesto en apuros al gobernante; persecución infamante de fiscales y jueces activos en las investigaciones de la corrupción gubernamental; recorte de los plazos legales de prescripción de los delitos de cuello blanco».
(…)
«El perjuicio directo que los comportamientos corruptos causan al interés social es enorme: rapiña de los fondos públicos; alteración del mercado; descontrol de la economía especulativa; urbanización salvaje (agravada en este caso por una excesiva concentración en el nivel municipal del poder decisorio sobre el suelo sin un correlativo incremento de los controles externos); daño medioambiental; lesión de los derechos de los más débiles en las relaciones socio-económicas (trabajadores, inmigrantes, pequeños ahorradores). Y, siempre, el torcimiento del buen gobierno.
En este caldo de cultivo pueden producirse también consecuencias indirectas, sociológicas si se quiere, pero igualmente nocivas: apatía ciudadana ante la democracia, facilidad para la infiltración mafiosa, e incluso el surgimiento de liderazgos populistas que con recetas falaces y demagógicas se presentan como la solución a los miedos sociales».