
Foto vista en Público
Un Francisco Camps sonriente firma el manifiesto contra la corrupción del PP, en presencia de los corifeos (el candidato Rajoy incluido) que aplauden. Una imagen auténticamente pornográfica. Una pantomima de la democracia. El presidente de la Comunidad valenciana, imputado por cohecho, se compromete así a actuar “ante cualquier supuesto de denuncia o de incoación de procedimientos judiciales». Denuncia, instrucción judicial, pruebas, penden de su cabeza, mientras… sonríe.
El PP, Rajoy, Cospedal, van a luchar contra la corrupción –dicen a sus desmemoriados votantes- y van a devolver el prestigio a las Instituciones. La propia democracia se desmaya ante tamaña desfachatez. Más van a hacer. Gestionando el ayuntamiento más endeudado de España, Madrid, y despilfarrando a manos llenas en muchas otras administraciones, osan prometer austeridad. Y sobre todo «más libertad». Para apoyar la enseñanza privada que no huela ni de lejos la Educación para la Ciudadanía que rechazan. «No puede ser un director general el que le diga a un padre cómo educar a su hijo. Estamos a favor de que quien quiera pueda crear un colegio privado. Si alguien, un socialista, quiere hacer un colegio privado que lo haga. Pero a lo que no tiene derecho es a convertir la educación pública en socialista». Para apostar por la energía nuclear. Para suprimir leyes y desregular a los mercados. Entusiasmado con las encuestas, Rajoy habla más claro que nunca y consagra el reinado de “los mercados” –léase especuladores-, y de lo que entiende los neocons por libertad y que no incluye la libertad de comer y llevar una vida digna para todo el mundo. Os ahorro el vídeo que ya dan y darán amplia -amplísima- cuenta de las palabras de Rajoy los telediarios.
Del otro lado, Zapatero arenga a los suyos diciendo que están haciendo y harán «las reformas que necesita España«. Los especuladores españoles vaya. Y los del mundo mundial. “Nuestra marca, la marca PSOE, se define y se resume en tres palabras: modernización, solidaridad y derechos”. En Andalucía se les han colado unos ERES fraudulentos que indignan mucho a Cospedal, hábil como nadie en la ignorancia de las vigas en los ojos propios. Y Andalucía, agotada de décadas de gobiernos socialistas, parece que se apresta a cambiar. A ¡Javier Arenas! al de toda la vida, al que arquea la ceja para poner en entredicho el Estado de Derecho -como la bienpagada Cospedal- cada vez que la Justicia actúa contra alguno de sus numerosos «presuntos»…¿No hay nadie más por ahí?
IU derrocha también “modernidad” y “coherencia interna”. Estamos aviados. ¿No hay nadie más por ahí?
Tiene que haberlo. No nos engañemos: la Política es consustancial a la democracia. La tenemos por los suelos. Y no son todos iguales, aunque no sea ningún consuelo. Lo de Camps, Rajoy, Cospedal. y Gonzalez Pons y buena parte del resto de los líderes del PP, son palabras mayores. ¿No tienen dentro del partido alguna pieza de recambio? Algo menos de caspa macilenta, bastante menos de descaro.
¿No hay nadie más por ahí? Se me ocurre que nosotros, que deberíamos poner a pan y agua a todos estos impresentables, a ver si recuerdan la función real de la política que es el servicio a los ciudadanos y la búsqueda del bien común. La dignidad del concepto ciudadano, que empieza por ellos mismos. ¿No votar? ¡Qué más quisieran! Con sus adictos, abducidos y pesebreros tienen suficiente para mantenerse en sus poltronas. Y, por favor, que se callen un poquito, que aún no ha empezado la campaña electoral, aunque sí en los medios que viven en una perpetua.






















