¿Por qué la UE sí ha actuado en Libia?

Cuarto Poder me publica una tribuna con este título.

Acusábamos hace menos de una semana a la llamada “Comunidad Internacional” de permanecer impasible ante la matanza de los libios y ahora nos rasgamos las vestiduras porque la ONU ha actuado y con inusitada resolución (los aviones llegaron a Bengasi y Trípoli antes de que se secara la tinta de la firma en Nueva York). Hace nada era demasiado tarde, ahora demasiado deprisa.

Se dispara el rechazo del #noalaguerra, cuando Libia lleva en ella un mes. El no, por tanto, es a la presencia occidental en ella.

Las etiquetas ideológicas aportan inapelables certezas para explicar lo ocurrido en la ONU: es por petróleo. En el mejor de los casos, porque la teoría de la conspiración en conciliábulo imperalista se abre paso también, esparciando por doquier altas dosis de demagogia. Gadafi es un tirano, o un repentino benefactor de sus ciudadanos. Sus opositores (con tantos muertos ya como en un tsunami, 8.000) “no son trigo limpio” ¿merecían un dictador por tanto que los sujetara?

En la era de la desinformación, de las “creencias” (más que de la opinión), de los ciegos carriles ideológicos, seguimos sin saber qué ha ocurrido realmente para que la gran cámara internacional se sacuda las telarañas. Lo que resulta una falacia redomada es confundir diciendo que Libia es lo mismo que Irak. Nada que ver la unilateral reunión de Las Azores, con inventada excusa de unas armas de destrucción masiva atesoradas (con certeza, decían) por Sadam Hussein, y desoyendo a la ONU, que una resolución del Consejo de Seguridad para frenar las bombas de Gadafi sobre sus opositores ya en la calle.

Dicho esto, incontables resoluciones de la ONU duermen en las oficinas de Naciones Unidas entre el polvo, incluidas las dictadas contra Israel en su conflicto con los palestinos. Y medio centenar de guerras olvidadas se dirimen hoy en soledad.

¿Qué ha ocurrido entonces para que la Comunidad Internacional haya actuado?

Seguir leyendo….

Y, entretanto, Gadafi sigue matando civiles…

Libia: los hemos dejado solos

Tropas de Gadafi bombardean Bengasi, el último refugio de los sublevados contra el régimen dictatorial que padecen. Los rebeldes han pedido desesperadamente ayuda a Occidente. Pero Occidente es una abominable piltrafa gobernada por hipócritas a quienes les importa más el petróleo de Libia que el respeto a los derechos humanos, a la vida humana, a la valentía.

Uno por uno, los organismos internacionales (la bochornosa UE, el G8 que nadie eligió, la ONU, los gobiernos) han dado la espalda a los ciudadanos libios, enfrascados –dicen- en largas deliberaciones absolutamente ineficaces. No quieren mover un dedo. Y ni uno han canteado cuando había diversas formas de poner coto a las atrocidades del dictador. Ya se desdecirán de sus tibias críticas ante Gadafi cuando vuelvan a verle. Son expertos. Oh, la diplomacia.

Me avergüenzo de todos los gobiernos e instituciones que han sido capaces de ver la sangre derramada -y en breve aplastada- de los libios que han tenido el coraje de intentar cambiar las cosas, de buscar la cacareada democracia de la que nosotros realmente también carecemos. Lo han pagado muy caro. Escarmiento ejemplar.

Pero a toda esta tropa de impresentables (a buena parte de ellos porque otros se han atribuido poder por su voluntad sin más) los hemos elegido nosotros, los ciudadanos que vemos morir a los libios mirando para otro lado. Ellos han demostrado un arrojo del que nosotros carecemos. Escarmiento ejemplar, digo. Todo el mundo quieto. Aquí paz y después gloria.

Precio del petróleo: soberana hipocresía

Las gentes de bien están muy preocupadas por el alza en el precio del petróleo que ha ocasionado la parada de la producción en Libia, debida a su vez, a que andan por allí a machetazo y bombardeo limpio y así no hay quien trabaje en la extracción del crudo. Lógicamente, extienden su inquietud a todos nosotros. El ministro de Industria español, Miguel Sebastián, sir in más lejos, explicó que “una subida del 10% del barril de crudo tiene un impacto de 6.000 millones en la economía española y, en el ámbito europeo, el equivalente a todo el presupuesto de la UE”. He leído también que a los “mercados” ha vuelto a darles su enésimo ataque de intranquilidad. Así que podemos echarnos todos a temblar. No es para menos, Repsol, la antigua empresa pública española, triplicó su beneficio neto el año pasado hasta alcanzar los 4.693 millones de euros. 

Veamos, en el año 2003, el precio del petróleo rondaba los 25 dólares barril. Como curiosidad, caben en él 159 litros. En Agosto de 2005, había más que duplicado su costo: estaba a 60 dólares. A partir de entonces comenzó una escalada vertiginosa para llegar a su máximo histórico en Julio de 2008: 147.25 dólares.

Casualmente, por aquellas fechas, los alimentos básicos también habían llegado a precios nunca conocidos. ¿Qué ocurría? En ambos casos lo mismo: especulación. Los nerviosos “mercados” se estaban poniendo las botas –si se me permite la expresión- a costa de millones de personas y gracias a eso que llaman invertir y provocar alzas en los precios con afán de lucro. Se da la circunstancia de que esto se lo manejan entre unos poquitos avisados. 

Por aquella época, sí nos contaban también cómo subían el petróleo y las cosas de comer, pero las declaraciones, noticias y opiniones plañideras no señalaban culpables con la intensidad que lo están haciendo ahora.

Porque, señores, ahora sí los hay: los ciudadanos de las “petrodictaduras” y aledaños, se han hartado. Y se han echado a la calle. Se calcula que Gadafi se ha cargado ya a 10.000 manifestantes. Si ése hubiera sido el balance de un terremoto, tendríamos allí cámaras y enviados especiales para contarlo. Porque también el tirano les hubiera dejado entrar. Ahora no.

Nadie duda ya de que el encarecimiento del trigo fue una de las causas de la rebelión contra Mubarak. Voces alarmadas –en este caso con razón- vuelven a alertar de que los precios de los productos básicos alimentarios se han disparado a niveles insostenibles. Se ha evaluado ya su impacto: 44 millones de pobres más en apenas medio año. Hablan de malas cosechas, del socorrido recurso del tiempo: que llueve mucho o hay sequía. En 2008, Vicente Romero entrevistaba a Jean Ziegler, relator especial de la ONU, para un reportaje de Informe Semanal. Sus datos fueron concluyentes: 8 empresas controlan el 80% de los alimentos en el mundo.

Volvemos a las andadas. Estamos como dos meses antes de la caída de Lehman Brothers, primer derrumbe del entramado financiero mundial, ocurrido en Septiembre de 2008. Se han recuperado divinamente. Han hecho saber a sus empleados en los gobiernos mundiales que no pueden ponerse nerviosos. El petróleo ya estaba subiendo. Hace un mes sobrepasó eso tan bonito de “la barrera psicológica”, en este caso de los 100 dólares por barril. La sangre árabe lo ha subido, al parecer, 11 dólares más, 11. Por el momento, ya sé. Aún faltan 36 dólares para llegar al nivel que lo situó la codicia silenciada.

La Comunidad Internacional sigue un día más “muy preocupada”, cada vez más preocupada… y sin mover un dedo para detener la carnicería desencadenada por su amigo Gadafi. Más aún, la inoperante UE, no sabe si está más inquieta aún porque les va llegar una avalancha de desgraciados. Y ahí sí van a tomar alguna medida: ver como les ponen barreras para detenerlos. La Comunidad Internacional sigue reunida. Preocupada. Deliberando.

Tenemos un problema: estamos en manos de inútiles

Es un vídeo casero que muestra cómo actúan los mercenarios de Gadafi. En Libia no se permiten periodistas. Y, mientras centenares de libios se desangran literalmente por la represión que sobre ellos ejerce el diabólico tirano, la llamada Comunidad Internacional debate si quizás pudiera ir a por vendas para contener la hemorragia, siempre que no le moleste a nadie y encuentren el adecuado consenso. Pocas veces como hoy llego al absoluto convencimiento de que estamos en manos de discapacitados, de unos seres que viven en un limbo artificial que se han fabricado con nuestro permiso tácito y lo que es aún peor: con muy turbias inclinaciones en sus escasas y envanecidas neuronas.

Mantenemos una organización, la ONU, que reúne a 192 países (prácticamente todos los del mundo) y alimenta suntuosas sedes y presupuestos. Amplias delegaciones se juntan en Asambleas. Por lo que cuenta la crónica de Clarín, el embajador adjunto de Libia en la ONU, Ibrahim Dabbashi, –que se ha posicionado en contra de Gadafi- imploraba ayuda a la sala: “¡Están disparando contra toda la gente que está en las calles de Trípoli!”. Pero no hubo consenso más que para aprobar “una declaración de condena”, nada de sanciones, ni acción alguna. A lo sumo, poner mala cara al primer embajador libio que sí apoya al dictador. Eficacia suprema.

Toda la Comunidad Internacional está haciendo lo mismo. Dudan los demócratas estadounidenses de si tal vez se podría meditar la conveniencia de pensar en la posibilidad de estudiar, prudente y meditadamente, algo que tal vez hacer. Algo más que llevarse de Libia a sus nacionales. Es el mismo país que, como contaba ayer, se cargó a 70 civiles en 1986 bombardeando Trípoli para parar los pies “al terrorista Gadafi”.

Lo de la UE es tanto o más patético. Pasea por el mundo Lady Ashton (la Alta Comisionada la llaman) su cortedad infinita, pareja a la del Presidente permanente Van Rompuy. Y no muy lejana al inoperante y turbio Barroso. Así los eligieron premeditadamente. Huecas palabras de condena salen de la UE, mientras eso sí, se aprestan a reunir a sus ministros de interior en Roma  -a todo trapo, viaje, alojamiento, comidas y dietas-, para ver “cómo hacen frente a la inmigración árabe” que va a llegar al paraíso europeo. Qué asco. Ayer un periodista del periódico francés Libération, a quien escuché en euronews, fue bien contundente y definitorio: “La UE no habla con una sola voz, es una cacofonía. Están como conejos asustados en una carretera cuando de noche les deslumbran los faros de un coche”.

 Viven fuera de la realidad. Todos. No estoy oyendo ni a un solo gobernante que se esté dando cuenta de a qué se enfrenta. Fluye la sangre a borbotones abandonando la vida en Libia y otros países árabes, hartos de tanta desvergüenza y tanta tiranía. Pero en la anquilosada Europa, en el mundo occidental, sufrimos hemorragia similar y nadie hace nada por remediarlo. Estos bastardos inútiles bajan la cerviz ante los especuladores que exigen cada día más cuotas.

Un instituto alemán dice hoy, por ejemplo, que España tardará 10 años en crear empleo, y eso siempre que se acometa en serio la “reforma laboral”, porque ésta que nos implantan es demasiado tibia. “Hay toda una generación perdida de españoles jóvenes que carga con la losa de tener que trabajar toda su vida para pagar una vivienda que vale la mitad de lo que pagaron“, dice un experto para Reuters, en un reportaje que demuestra el dramático timo del que hemos sido objeto. Y el pillaje prolonga sus tentáculos hasta el futuro. Y, entretanto, el BBVA hace un acuerdo con la OCDE –otro de los portavoces del “sistema”- para que el Informe PISA evalúe conocimientos financieros en los chavales. Que aprendan a usar talonarios y cuentas corrientes, que aprendan los mecanismos de su futura y eterna servidumbre.

Llevo ¡30 años! recordando el 23F, 30 veces en mi vida, como mínimo, viendo al chusco militar con bigote irrumpir en el Congreso de los Diputados español. ¡Ya vale! Nos están comiendo vivos, aquí y ahora, en este barco a la deriva en el que vivimos. Los patrones deliberan en el puesto de mando en una burbuja con una copa de ceguera e incapacidad en la mano. El horripilante y acartonado muñeco sanguinario que amenaza –y cumple- sus desvaríos desde Trípoli no es sino un símbolo más de las marionetas a quienes hemos entregado nuestros destinos. Y no hay derecho: han devaluado la Política, imprescindible en un sistema democrático.

Gadafi: sangre, petróleo, armas e hipocresía internacional

 

Este fantoche que afirma su presencia en Trípoli frente a las “mentiras de las emisoras de los perros” y que termina diciendo que “llueve“, ha llenado las calles con la sangre de sus conciudadanos. Centenares ya de manifestantes han sido abatidos incluso por cazabombarderos. La llamada Comunidad Internacional está “muy preocupada”. Se reúnen en cómodas estancias para expresar lo preocupados que están. Concretamente, la Alta Representante Catherine Ashton se ha pronunciado así en nombre de la Unión Europea sobre los acontecimientos en Libia:

“La Unión Europea está extremadamente preocupada por el desarrollo de los acontecimientos en Libia y la muerte de un número muy elevado de los manifestantes. Condenamos la represión contra los manifestantes pacíficos y deploramos el uso de la violencia y la muerte de civiles. Expresamos nuestras condolencias a las familias y amigos de las víctimas.

La UE insta a las autoridades a la moderación y a la calma, y pide que se abstengan inmediatamente de seguir haciendo uso de la violencia contra manifestantes pacíficos. La libertad de expresión y el derecho de reunión, tal y como se establece en la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos, son derechos y libertades fundamentales de todo ser humano que han de ser respetados y protegidos”.

A las autoridades”, según la excelente cadena de noticias Euronews, Italia y Chekia se opusieron a la condena expresa a Gadaffi (De hecho Berlusconi está muy preocupado con los problemas de Gadafi). En parte alguna figura esa referencia, ni siquiera en las notas de prensa que regularmente me envía la Oficina de la Comisión Europea en Madrid.

34 aviones norteamericanos, 34, bombardearon Libia con misiles en 1986. Los mandó el presidente republicano de EEUU Ronald Reagan porque entonces Gadafi era considerado un terrorista. Se decía –parece que con gran fundamento- que estuvo implicado en los atentados de los aeropuertos de Viena y Roma en 1985, que apoyó al terrorista palestino Abu Nidal, y que también tuvo que ver en el atentado (1986) contra el vuelo UTA 772, entre Brazaville y París, que dejó 170 muertos. La gota que colmó el vaso fue el atentado dirigido contra la Discoteca La Belle de Berlín en 1986, frecuentada por norteamericanos, y en el que murió un sargento –uno- de esa nacionalidad. Los misiles de Regan descargaron sobre Libia 11 días después.

Gadafi, que había perdido una hija de año y medio en el bombardeo norteamericano, quedó noqueado una temporada, pero en 1988 también fue acusado de haber intervenido en el atentado del vuelo de la Pan Am sobre la localidad escocesa de Lockerbie con un balance de 270 víctimas mortales, de 21 países, con mayoría norteamericana.

Los tiempos cambian. Gadafi se ha codeado ya con los principales líderes internacionales. Libia produce el 2% del petróleo mundial. De muy alta calidad, puede ir directamente a las gasolineras. Es clave en el suministro de Europa. Tercer proveedor de crudo para España, la mitad del petróleo que consumen Francia o Alemania, más del 40% del de Italia, es libio. Las petroleras están muy preocupadas por la rebelión de los ciudadanos libios. Sus empleados empiezan a dejar el país y son entrevistados, por ejemplo por el TD2 de TVE, a su llegada a los aeropuertos, para que veamos lo malísimas que son las rebeliones que desembocan en “guerra civil”. Más aún, la mayor parte de los medios informativos destacan hoy cómo se ha “disparado” el precio del crudo. Ha llegado a los 108 dólares esta mañana. En Julio de 2008 este mismo referente registró su precio máximo de 147.25 dólares. Sin revoluciones populares ni nada. Nadie se alarmó, ni recriminó, ni entrevistó víctimas por tanto. Dos meses después, se derrumbaba Lehman Brothers y todo el sistema financiero internacional. Hoy reedificado, con mando en plaza, sus culpas las pagamos nosotros.

Pero también tienen nuestros gobernantes y las empresas que les dirigen algunos otros negocietes con dictadores: las armas. Javier Pérez de Albéniz se ha molestado en recopilar algunos datos:

“¿Dónde consiguen los dictadores las armas con las que matan a la población civil? En los países democráticos. España aumentó un 44% su venta de armas durante la crisis, exportando en 2009 material militar por valor de 1.346 millones de euros. Durante años, casi la mitad de las armas que hemos vendido han tenido como destino países no democráticos.

Los estados del Magreb y Oriente Próximo, esos cuyas poblaciones se están rebelando contra la tiranía, la corrupción y la injusticia social, son unos excelentes clientes. Por si usted no lo sabía, Libia e Irán suman el 50% del material de doble uso, militar y civil, vendido por España en 2009. Y el país de Gadafi utiliza tecnología vasca para sus armas y programas nucleares. Es más, en estos momentos España está a punto de cerrar la venta de 250 carros de combate a Arabia Saudí, otro país sin elecciones y con manifestaciones y disturbios, por 3.000 millones de euros, el mayor negocio armamentístico de la industria militar española. Finalmente le recordaré que las exportaciones de armas a Marruecos, un país en el que soplan vientos de cambio, crecieron un 923% durante 2008, pasando de 11,13 a 113,90 millones de euros, aumento que convirtió a la dictadura más próxima a nuestro país en el tercer cliente de la industria militar española, con el 12,2% del total de exportaciones”.

   Derrocar dictadores que controlan materias primas y lucrativos negocios le sienta mal a la economía, a la UE, a España, a quien por ignorancia o no perder la poltrona en los poderes mediáticos, nos venden una historia hecha a su medida.  Solo que, por lo que parece, esta vez no la podrán parar.

A %d blogueros les gusta esto: