Cólera y desencanto

 Un artículo mío, hoy, en Público. De nuevo afloran sentimientos ante la situación que vivimos, pero con la esperanza de que -racionalmente- podamos reconvertirlos:

La búsqueda egoísta –y extrema– del bien individual como motor de progreso y democracia ha revelado fallos insostenibles, materializados en un profundo desequilibrio social que cada crisis acrecienta. O en el aplastante poder decisorio de una cúpula que no ha sido elegida por los ciudadanos. Estalló como revolución burguesa y con la libertad, la igualdad y la fraternidad por banderas. Contribuyó a alumbrar el laicismo que organiza la sociedad independientemente de las confesiones religiosas. ¿Qué queda hoy del viejo liberalismo?

  Los problemas de España, los de Grecia, los de Europa, los de la sociedad mundial, se libran en pisos sin ventanas de un edificio inestable que resta perspectiva al ciudadano anónimo para enjuiciar la situación. Aun así, puede ver y palpar, si quiere, desde un desigual reparto de nutrientes y severas dietas económicas, a la más arbitraria atribución de responsabilidades por la crisis. Y tampoco se equilibra el sistema. Ese que nos lleva a engullir, como natural, que más de 4.000 millones de personas –la mayoría de la población–, malvivan o incluso mueran literalmente de pobreza.

El “sistema” obliga a tomar medidas al poder político y la democracia no parece disponer de capacidad para atajar sus abusos. En febrero, una cena en Nueva York reunió a los gestores de los mayores fondos de inversión de alto riesgo, los hedge funds –espoleta de la crisis–. Les congregaba urdir un plan para depreciar el euro. Por primera vez, que recordemos, los comensales hicieron declaraciones públicas: “Esta es una oportunidad para ganar mucho dinero”, aseguró a Wall Street Journal Hans Hufschmid, antiguo ejecutivo de Salomon Brothers y actual directivo de GlobeOp Financial Services. Y… la moneda europea ha bajado su cotización frente a la norteamericana.

Jacques Juliard, periodista e intelectual francés, advertía entonces, en Le Nouvel Observateur, sobre las consecuencias de un naufragio del euro: “Cascada de quiebras comerciales e industriales, desbordamiento del paro, ascenso de regímenes populistas o dictatoriales”. Concluyendo: “La factura de la crisis de 1929 fue la II Guerra Mundial. Aprisionada entre Al Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse”.

El “sistema” suele saldar las recuperaciones de sus más graves tropiezos con la merma paulatina del empleo, el poder adquisitivo y los derechos sociales en los países desarrollados, e incrementado las ganancias de las empresas que sobreviven en este cruel Monopoly jugado en escenarios reales. Hay un dinero privado que no entiende de obligaciones fiscales o patriotismo, si encuentra mano de obra barata (tercermundista o local), u osadas fuentes de especulación e influencia.

Los ciudadanos comienzan a sufrir un drástico ajuste –que afecta a sus vidas– por la crisis que no provocaron. Los españoles ya perdimos un 4% del poder adquisitivo de nuestros precarios sueldos en la década 1997/2007 –la del milagro económico–, según datos de la OCDE. Hoy, el descenso nos sitúa cuatro puntos por debajo de la media comunitaria que incluye a los mal pagados países del Este, en estadísticas de la Comisión Europea. Y, ni aun así, somos ya competitivos. Ni asalariados, ni autónomos. Basta pasear por uno de los innumerables centros comerciales para leer en las etiquetas: fabricado en Marruecos, en Bulgaria, en India. La variable china, con su inmenso mercado de trabajo, introduce un elemento nuevo en esta crisis. Cualquier empresario sabe que puede pagar 50 o 60 euros al mes en lugar de 600 o 1.000 en España.

Seguir la senda que nos ha llevado al desastre parecería la decisión más errónea. Pero no sólo persistimos en ella, sino que brindamos la más amplia colaboración. Los grandes autores de ciencia ficción anticipatoria no osaron imaginar una sociedad de individuos entregado al consumismo voraz, encandilados con su botín, pero arriesgando su propio dinero y su estabilidad. Más dependientes y vulnerables, por ello, que los epsilones de Huxley con todas sus necesidades materiales cubiertas. ¿Quién induce tal ceguera? Otra neolengua, como la que ideó Orwell, logra ya anular el pensamiento crítico, el gozo de pensar y decidir. Y, paradójicamente, en aras de una libertad quimérica.

Desencanto, pesimismo, desconfianza, cólera, peligrosos gérmenes de potencial violencia indiscriminada crecen, sin embargo, en la sociedad. No era el objetivo al delegar nuestra soberanía. Abandonado por los políticos a quienes entregó su mandato, el ciudadano (mentalmente adulto) sabría qué hacer: vaciar la casa, airearla, limpiarla a fondo, pintarla, planificar una nueva ordenación que erradique los agujeros por los que escapa el dinero y la capacidad de gestión. Y, desinfectando cada objeto, volvería a colocar lo necesario para vivir adecuadamente. Todos.

Más democracia y devolver al individuo la fe en sí mismo y en la búsqueda del bien común, recuperando su papel y su dignidad, se perfilan como caminos positivos. En periodismohumano.com, Sam Daley-Harris, premio Nobel de la Paz, aportaba estrategias básicas: “Dejar de pensar que no hay soluciones. Dejar de pensar que no importa lo que hagamos. Dejar de pensar que puede que haya soluciones, pero que no dependen de mí. Dejar de actuar en solitario. Buscar a otros, buscar un grupo”. Una sociedad global y más intercomunicada que nunca posee el poder de regenerar a cualquier poder.

No salen las cuentas

Estos días se han reunido en Madrid –con discreto eco en los medios- 20 ONG del mundo. En sus conclusiones, a modo de manifiesto, aseguran que “El hambre se erradicaría con el 1% de lo aportado para salvar a la banca”.   Ese terrible problema que creemos insoluble, se hubiera podido resolver. Se puede, aún, resolver.

Resulta difícil saber ahora el monto total que los gobiernos han entregado a  las entidades financieras del dinero público, del dinero de los ciudadanos. Pero sólo en EEUU Bush aprobó un plan de 700.000 millones de dólares. Toda Europa exprimió sus arcas para que los bancos funcionasen. Es decir, que, como mínimo, habrán desembolsado otro tanto, si no ha sido más. A mí las grandes cifras, me superan, pero si me da para ver que se ha montado un cirio por entregar a un país entero –Grecia- 110.000 millones de euros, que habrá de devolver con intereses de usura. Y que, mientras a los bancos no se les ha exigido condición alguna, a los ciudadanos helenos se les bajan los sueldos y las pensiones, se les quitan las pagas extraordinarias, y les suben los impuestos. Y todos los que entienden nos dicen que, por eso del efecto contagio, y porque todos lo hemos hecho muy mal, nos vamos a tener que aplicar la receta griega.

Goldman Sachs es una de las empresas que más opina sobre rescates  y condiciones de otros. Goldman Sachs es un banco que no fabrica nada, y que no tiene sucursales para que los humanos de a pie vayan a operar con él, sólo trata con poderosos y Estados. Quebró con la crisis y recibió dinero público para su rescate, luego obtuvo cuantiosos beneficios. Ayudó a ocultar la deuda griega. Está siendo investigado por fraude en EEUU. Y sigue opinando y decidiendo. Como las empresas de calificación que mueven mercados y que no han sufrido menoscabo alguno en la validez de sus diagnósticos a pesar de sus errores. Otorgar matrícula de honor a las “hedges funds”, no parece uno de los menores, caso de ser un error y no una acción intencionada.

El responsable de política económica del Partido Popular, ese hombre que nos sacará de la crisis en cuanto siente sus posaderas en la Moncloa, dijo el otro día: “los especuladores son gente a la que debemos dinero”. Pobres, hay que entenderlos, les debemos dinero. Y esa idea se repite en círculos liberales.

  A ver, que no lo he entendido. Les damos una cantidad obscena de dinero de nuestros impuestos. Sin condiciones. No facilitan créditos para que – según nos dicen los expertos y los gobiernos- funcione la economía. Los países se endeudan más por haberles dado dinero a ellos. Los bancos exigen a los países que les devuelvan, con intereses, su deuda incrementada con las partidas que les han entregado para que funcionen, aunque no funcionan. Agarran por el cuello a quien les debe algo. Le exprimen hasta la médula. Ellos y sus secuaces políticos, nos hablan de ajustes y reformas. Les entregaron dinero nuestro y, sin comerlo ni beberlo, aún les debemos más. Por eso, hemos de ver reducidos sueldos y pensiones y pagar más  impuestos. No lo entiendo. Pero ya me dijo un día un experto que yo veo una realidad impresionista, de trazos, que la pintura clásica canónica sabe mucho más y abarca todo el problema. Será eso. Nos están dando todos los brochazos en la cara y no vemos bien el academicismo que todo lo explica. 

"Poco informados" Castaños de Osny. Pissarro

El lobo acecha debajo de la cama

Gran actividad en la calle al punto de la mañana, la cotidiana, pero hoy con una losa de preocupación. Así les sucedió a los griegos, avisados hace meses, y que hoy están pidiendo auxilio en manifestaciones airadas porque su país está prácticamente en venta. Les dijeron que «venía el lobo» y ya ha comenzado a devorarlos. Entre los muchos factores que les influyeron a ellos, a nosotros, y a todos los demás, nos encontramos con que hemos sido víctimas de políticas neoliberales deshumanizadas y que en el caso griego y español –tampoco en Portugal- no había base para sustentar grandes reacciones, ni se arbitró medida alguna compensatoria.

Ahora, el mercado nos ha elegido como paganos. Standar&Poor´s –que tiene guasa el nombre- ha decidido rebajar la calificación de la deuda española, lo que nos obliga a pagar más por ella. La griega ya va de “bono basura”. Junto a Moody´s y Fitch, decide premiar, castigar, calificar en definitiva, a países enteros (con personas dentro), como si de un colegio se tratase. ¿Alguien los eligió, los contrató, para tan decisiva misión? No. O sí: el mercado.

Un excepcional artículo de un periodista estupendo, Andrés Villena, a quien conocí buscando trabajo y que terminó recalando en Telecinco, avisaba, en Marzo, del peligro que nos acechaba y daba todas las claves. Señalo solo algunas: “Las agencias de ‘rating’ o de regulación son empresas privadas cuya función es analizar, en base a modelos matemáticos complejos, la rentabilidad y el riesgo de los instrumentos financieros que empresas, instituciones o Gobiernos pretenden llevar a los mercados para financiar sus actividades”. Entre estos instrumentos o productos nos encontramos con deuda pública soberana, pero también con lo que fuera la ‘última moda’ antes de la crisis: complejos paquetes financieros normalmente vinculados a hipotecas de dudoso cobro, también denominadas hipotecas ‘subprime’. Por estas agencias pasaron, de este modo, los letales virus de la crisis financiera y económica que vivimos en la actualidad con toda crudeza. Y no fueron eliminados, ni mucho menos.

¿Cómo pudieron dejarlas pasar? Muchos expertos han reflexionado sobre este fenómeno: “como decía Financial Times en mayo de 2007 -justo antes de la explosión de las hipotecas basura- «en muchas ocasiones, ejecutivos de S&P, Moody´s o Fitch acaban siendo fichados por Wall Street». O “ la caída de Lehman marcó un hito en la historia del capitalismo financiero globalizado. No obstante, la crisis no parece haber afectado a las agencias de ‘rating’, cuyas estimaciones siguen siendo muy tenidas en cuenta por inversores y mercados: «Hacen que aumente el riesgo en épocas de bonanza y que las crisis sean más acentuadas. El sector público tiene algo que decir».

Europa naufraga. Hace mucho tiempo. Llevan más de 30 años buscando “acercarse a los ciudadanos” porque tiene “un problema de comunicación”. Durante más de 3 décadas. El presupuesto para 2011, es de 142 600 millones de euros (copio y pego del email que me enviaron para no alterar las cifras) Y nos dicen que, con ellos, van a “impulsar la recuperación económica e invertir en la juventud europea y en las infraestructuras del mañana”. Nada nos especifican de cuánto se lleva su pesada e ineficaz burocracia. Y cuánto dinero dan ellos, y el resto de poderes públicos, por ejemplo, a asociaciones “sin ánimo de lucro” para que, ante 10 ó 15 personas, divaguen un rato sobre la UE, incluso sobre “cómo acercarla a los ciudadanos”, en el mejor de los casos. Lo cierto es que cada país se mira a sí mismo, vota en local, y procura sus intereses. Que ya ni siquiera somos interlocutores privilegiados, porque lo son EEUU y China –por eso no va a venir de momento Obama a Europa, suprimiendo una tradición-.

Y en medio nosotros, con nuestros políticos secuestrados –más o menos voluntariamente- por poderes que nadie ha elegido. Pero abocados a ser quienes más paguemos la crisis que ellos han fabricado o tolerado. Si cualquier ciudadano que quiera informarse, puede hacerlo ¿Ellos no? ¿Por qué no salen los políticos y explican lo que está sucediendo en realidad? ¿Por qué no lo afrontan? Al menos los portugueses han visto a gobierno y oposición unidos para parar el golpe de los grandes especuladores. Aquí, el PP babea aguardando su oportunidad, mientras ayuda a “los inversores” a que nos den un guantazo mayor. Todo sea por el poder. ¿Y hay alguien que, seriamente, crea que una persona como Rajoy lo hará mejor? ¿Más neoliberalismo solucionará el problema o lo agravará? El PP defiende a ultranza, precisamente, «el mercado«. Pero ¿qué están haciendo los socialistas, además de política neoliberal y dar palos de ciego?

Manden a paseo a el mercado,  y a sus agencias de calificación. A ése, insolidario, codicioso y tirano. Nacionalicen bancos –no todos, para que compitan en mejores productos para el ciudadano-, y creen empresas para ocupar a los ya casi 5 millones de parados en algo productivo para todos. Menos carreteras y estatuas, y más educación y elaboración de productos esenciales. Incluso algo imprescindible, especializado, que sirva de moneda de cambio para nuestras necesidades dependientes. Igual otros países acosados tomaban ejemplo. Porque, no, esto no se va a arreglar por este camino. Las voraces fauces de “el mercado” –todos ellos con nombres y apellidos, pero diluida su responsabilidad en sociedades “anónimas”, eludiendo muchos de ellos el pago de impuestos en paraísos fiscales- no paran aquí. Tienen la sartén por el mango. E igual hay que quemarse para arrebatársela. Es que, sí, ¡viene el lobo! está debajo de la cama.

Un barco sobre la arena

Hace un par de días soñé que viajaba en un barco pero éste no navegaba por agua, sino por arena. Un pasadizo de piedra natural –discontinuo, con aberturas que permitían ver muy cerca el mar-, guiaba sus pasos, mansamente, eso sí, sin ninguna violencia ni sensación de peligro, a pesar de la extraña singladura. Esta noche –a demasiado temprana hora- me ha despertado otra imagen onírica: estaba con varias personas en la explanada junto a un gran edificio –me recordaba las sedes de varios periódicos- y sí experimentábamos una cierta intranquilidad o de hastío –ambos quizás-. Virginia P. Alonso, directora adjunta de 20 minutos, me ha hecho reparar en las medidas de seguridad del recinto. En lugar de verja, o barra protectora, había una cadena pintada a trozos de blanco, de rojo, y de nada, sin pintura. Es decir, una chapuza. “Así ¿adónde vamos?” ha dicho ella alarmada y asqueada (lo siento Virginia, así ha sido).

Grecia vive momentos amargos, sentenciada por los mercados. En seis meses ha revisado tres veces al alza su déficit público, y, al parecer, hasta mintió a Bruselas sobre su situación real. Los inversores juegan con la deuda del país heleno. La rentabilidad del bono a 10 años se situó ayer en el 8,78%, lo que supone que los griegos deberán pagar 5,73 puntos porcentuales más de interés que los alemanes para colocar su deuda en los mercados. Grecia se va a pique.  Parecería que está en venta y que, ni aún así, la quiere nadie. Y, dicen los expertos, que arrastra a Portugal e incluso a España –a pesar de que nuestra deuda es inferior a la media europea-. En otra división juega Gran Bretaña que, ella sola, se dice que igual quiebra y nadie se inmuta. Una periodista esta mañana en la SER ha comentado que Grecia estaba «acosada por las huelgas«. no sé si entiende la diferencia entre causa y consecuencia. A los griegos, plagados de islas maravillosas, los han metido en un barco que navega por barro y protestan. Les va bastante en ello.

Mientras, Obama intenta sacar adelante su reforma financiera, basada sobre todo en la regulación estatal. Dijo anoche que cree en el libre mercado, pero que «no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación».

Xavier Sala i Martí, un viejo conocido por sus tesis liberales de manual, estuvo anoche con Iñaki Gabilondo. Profesor de Economía en la Universidad Norteamericana de Columbia, y no sé cuántas cosas más, seguro de sí mismo al punto de decir: “yo y otros colegas de Davos llevamos avisando de la situación una década”, hizo las delicias de mi admirado y querido periodista –un caramelo para una entrevista es Sala-. Ha publicado un libro que a Iñaki le había interesado. Describe a la perfección, dijo, todo lo que ha sucedido. Pero ¿cuál es la solución?

Resumo parte de los argumentos del economista: los gobiernos se han equivocado al ayudar a bancos y empresas y acrecentar su déficit público. Había que haberlos dejado caer. No hubiera pasado nada diferente. La misma angustia y falta de crédito se hubieran dado con los grandes monstruos pagando sus errores. El sistema no ha fracasado. Es la condición humana -«entonces ¿sólo queda rezar? apuntó Gabilondo-. No cabe otra solución que meter a los chorizos en la cárcel en cuanto se les detecte. Cuantos más chorizos -que no dejarán de aparecer- más cárcel -¿Y más negocio para los caros abogados que les libren?- Pero regulación ni media, Obama se equivoca. Y en España todos los gobiernos llevan 20 años de errores. El principal no abordar juntos los principales partidos las soluciones, como hicieron en el pasado otros países en crisis. A Suecia, citó.

La España de la crisis económica se enfrenta hoy y ahora a posiciones ideológicas radicales, sobre todo por cómo afloran las engarzadas en el pasado más negro de nuestra Historia. Nunca se fueron, según se ve. Ríos revueltos en donde pescar que podrían acabar, como en Grecia, en la desesperación de los ciudadanos.

Yo borraría del mapa todas las fronteras, todas las barreras, pero –muerta de sueño- me inquieta esa endeble cadenita tan chapuceramente elaborada. Prefiero mi barco. Patina, baila de puntillas por la arena, y quiero creer que el mar es su horizonte. Preferiría que sus bodegas fueran cargadas de cultura, que corriera por su cubierta la libertad, el sano juicio y la búsqueda del bien común. Y que no le hundiera y le anclara la pesada losa económica. “Detrás de cada euro con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación”.

 

¡Feliz día del libro! ¡Feliz día del Aragón real!

José Luis Sampedro merece un gran premio literario

 

Un grupo de Facebook que –en este momento- reúne ya a 700 personas, quiere -queremos- lograr que a José Luis Sampedro le sea reconocida de alguna manera su labor literaria, en sí misma y como símbolo de lo mucho que ha hecho en otros terrenos. Lo argumento:

José Luis Sampedro acaba de cumplir 93 años. Catedrático de Estructura económica y escritor –brillante, erudito y popular-, aúna el conocimiento de la que se ha convertido en la ciencia de nuestro tiempo -que interpreta en un sentido humanista y no monetarista a diferencia de la mayoría-, y la creación literaria.»El río que nos lleva»,»Octubre, Octubre»,”La sonrisa etrusca”, “La vieja sirena”, “Real Sitio”, “Sobre política, mercado y convivencia” , «Escribir es vivir» (con su mujer, Olga Lucas)», o «El mercado y la globalización», avalan sobradamente su obra. Su coherencia y lucidez, tanto o más. Pues bien, a pesar de que al referirse a él se emplea el tópico de “el multipremiado escritor”, no ha obtenido ni uno sólo de los grandes premios literarios que se otorgan en nuestro país. Quizás es demasiado crítico. Quizás su sencillez, su humildad, no son monedas de cambio en el juego.

Cada uno puede tener una valoración distinta de la importancia de los premios, pero no dejan de ser un reconocimiento que otros sí reciben. Por tanto, si te parece que José Luis Sampedro merece el Príncipe de Asturias, el Cervantes, o el Nacional de Literatura –los dos segundos potestad del gobierno-, únete a la iniciativa y difúndela entre tus amigos. Deseamos tenerle mucho tiempo entre otros, pero, como digo, ha cumplido ya 93 años. Acredita sobrados méritos, y debemos intentarlo por justicia, por nosotros.

“Todo él es un premio para mí después de haberlo conocido», dice Valle Alcober. “Qué podemos decir de JL Sampedro quienes enseñamos en el «IES José Luis Sampedro» de Tres cantos sino que es un ejemplo: de vida y como escritor”, Juan Luis Requejo. “Quiero aprender a ser un entusiasta de la vida como él”, Nieve de Medina.

Carlos Dominguez Buron: «José Luis Sampedro es mi maestro. Me enseñó los fundamentos de la Economía, junto con Samuelson, pero me enseñó algo más importante, una Etica laica, un espíritu crítico y el ejercicio de la libertad de pensamiento. Nunca le agradeceré bastante su aporte a mi formación».

Pilar Bardem:  «Yo,simplemente le amo. por su sabiduría ejercida con humildad, por su coherencia ejercida sin radicalismos, por su sentido del humor y del amor ,por sus enseñanzas cuando escribe y cuando habla. y por tantas cosas que me ha dado con su ejemplo y cariño».

Sí, con total naturalidad, por la página pasan a empujar la idea, personas conocidas y anónimas. He visto, por ejemplo, a las escritoras Espido Freire o Rosa Regás. La editora Silvia Querini, la actriz Concha Goyanes, numerosos periodistas, Javier Couso –a cuyo hermano tenemos en el recuerdo-, catedráticos como Fermín Bouza, una política tan honesta como Inés Sabanés, el magistrado Martín Pallín. Unos escriben, otros no. Todos igual de importantes, todos a una, simplemente.

Me han escrito apoyando la idea, entre otros, Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense, el teólogo Juan José Tamayo, el director de «Le Monde Diplomatic», Ignacio Ramonet, el escritor Ramón Chao, o la periodista Pilar del Río.

El Ayuntamiento de Aranjuez se adhiere también. En 2004, presentó candidatura para que le otorgaran el Príncipe de Asturias, apoyada por numerosas asociaciones –sin éxito para su empeño-. Del expediente recojo esta argumentación:

La figura y la obra de Don José Luis Sampedro, impregnadas ambas de constantes universales, destacan por su actualidad y, al mismo tiempo, su permanencia en el tiempo. Su preocupación constante por la búsqueda de la dualidad objetiva, convierten su obra en un referente para todas las generaciones y, al mismo tiempo, configuran un mensaje internacional que llega a todos los pueblos del mundo. Humanidad, sinceridad, tolerancia, solidaridad, libertad, son algunas de las características que empapan su producción literaria, emanadas de su personalidad abierta y cosmopolita , como símbolo de hombre polifacético e intelectual comprometido con su tiempo y preocupado por la sociedad que le rodea y el entorno en el que vive, aportando una visión optimista dentro de la cruda realidad, sin disimular su fe en la resolución de los problemas de la humanidad.

Pues eso, si quieres sumarte, en Facebook o como te parezca. Se trata de que cada uno lo difunda entre sus conocidos, tejer una red. Lo haremos llegar a quien tenga capacidad de conseguir que nuestra idea salga adelante.

Han perdido el pudor

La UE –esa «cosa» que nos manda y que ignoramos- acaba de decidir “aplazar” los objetivos sobre educación y pobreza. Prefieren dedicar los esfuerzos a empleo, investigación y clima, tareas esenciales también, sin duda. Ahora bien, parece que la auténtica base para un cambio de tendencia sería dar de comer y de vivir a quien carece de medios y desasnar –con perdón por la expresión- a la ciudadanía infantil y sobre todo a la infantil/adulta. Es cuestión de prioridades. Claro que si prescindieran de dietas, telefonos móviles -muchas veces para uso privado-, coches oficiales, fastos sin fin en sus cumbres, una burocracia que sume su efectividad en el caos y cuantiosas subvenciones a “estudios” muchas veces inútiles (pero que dotan a sus autores de oficina, secretarias y algo más), igual podían dedicar ese presupuesto a hacer algo sobre educación y pobreza. Ocurre igual en nuestro propio país y sus autonomías, textualmente en todos sus extremos. Mirad por ejemplo las subvenciones de la Secretaría de Estado para la UE, que dirige Diego López Garrido. En el apartado 26 encontramos incluso a Europa en Suma que consolida, como tanto os he contado, su vocación de receptor de dinero público, causa de su «reestructuración«.

Lo que ocurre es que, además del norte, han perdido el pudor. Un día más insisto en la desfachatez de reunirse en una cena el selecto club de los poderosos –que nadie eligió para obrar sobre nosotros-, decidir que van a hundir el euro, y encima hacer declaraciones a los periódicos. Antes eran más discretos, pero vista la reacción a sus desmanes ¿para qué se van a ocultar? Viator en los comentarios nos reseñaba el otro día el artículo de Jacques Juliard en Le Nouvel Observateur.”Imagine por un instante lo que podrían ser las consecuencias de un naufragio del euro: la cascada de quiebras comerciales e industriales, el desbordamiento del paro, el ascenso de regímenes populistas o dictatoriales. La factura de la crisis de 1929 fue la Segunda Guerra Mundial. Aprisionada entre Al-Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse”.

Añadía Juliard esta otra reflexión que me lleva a la comparación con la derecha española: “El reciente discurso de Nicolás Sarkozy en Davos, el templo del capitalismo financiero, es de una claridad meridiana. Es Nicolás Sarkozy quien afirma: “Al colocar la libertad de comercio por encima de todo, se ha debilitado a la democracia, porque los ciudadanos esperan de la democracia que les proteja”. Es el mismo Sarkozy quien insiste: “En las estadísticas se veían aumentar las ganancias, pero, en la realidad, las gentes veían que las desigualdades aumentaban”.

Puede que sea la derecha española quien más haya perdido el pudor de todo el orbe, si nos atenemos a la política. Ayer, por circunstancias que no vienen al caso, recalé intencionadamente en “La Noria”. Quizás intentaba lobotomizarme para ser una feliz y despreocupada espectadora de Telecinco. En ese obsceno programa se ocupaban de la cadena perpetua como si fuera el calzoncillo de un concursante de Gran Hermano. Sólo que esto es real. El brillante padre de Mari Luz ha decidido sumar su apoyo al PP para impulsar la inscripción de la pena perpetua en el país con el Código Penal más duro de la UE y con menor delincuencia –aseguran las estadísticas-. Le entiendo. Sólo que la democracia estableció que no se puede –porque no es sano- convertirse en juez y parte. La Ley del Talión solo genera violencia.

Allí había un saco de agresivas bilis manipuladoras a la que llamaban periodista y Maria Antonia Iglesias, quien –con todos sus defectos- es una buena profesional de la información, y  me apena ver en esas lides. Porque allí únicamente se trata de exaltar los bajos instintos del auditorio -la demagogia en definición de manual- que estalla en aplausos o abucheos, no de buscar un debate serio, Nunca lo hay cuando nos limitamos al “éste dice, el otro dice” y punto.

Decía el padre de Mari Luz que el ochenta por ciento de la sociedad apoya la cadena perpetua. No es cierto aún, pero quizás llegue a serlo. Ayudada por él mismo, y por los progenitores de Marta del Castillo, la única entre el más de medio centenar de víctimas de la violencia de género anuales que merece atención mediática, por razones distintas a la información y la búsqueda de la justicia y la verdad.

El PP está encantado con el apoyo del brillante Juan José Cortés, y no le hace ascos a instaurar la cadena perpetua. Cuando en «La noria» comenzaron a abordar el aborto y la pederastia, ya no pude más y desconecté. Los populares también han arriado la bandera del aborto, no, casualmente, la de la pedofilia eclesial. Y dicen que retirarán la ley –la del aborto, claro está, que mantuvieron en vigor durante sus 8 años de gobierno-, y que suprimirán Educación para la ciudadanía. Y veremos qué pasa con los matrimonios homosexuales. Y, sobre todo, con las políticas económicas inscritas en el más rancio capitalismo que nos ha llevado al desastre. La mil millonaria consorte Cospedal ya adelantó el otro día que la ley de dependencia es una sangría. Y con su vergonzosa tolerancia a la corrupción -que no es igual en todos los partidos, por mucho que se empeñen- Han perdido el pudor, ya digo. Mientras, el PSOE anda en Babia.

Discutía anoche también con una amiga conservadora -empeñada en hablar de política a toda hora aunque a mí me repatee- que me anunció su intención de votar al PP –de volver a hacerlo, más bien-, algo a lo que tiene todo el derecho, por supuesto, pero quizás no a intentar convencerme de sus argumentos. Cree que Rajoy es “buena persona” y “merece una oportunidad”. La tuvo -incluso como vicepresidente- en los 8 años de gobierno del PP. Y a mí personalmente esta larga oposición me ha permitido conocerle más como ser humano, dado que sale todos los días y a toda hora opinando, salvo cuando no le conviene y se calla, como en el caso de Matas. Y los periodistas tan contentos.

“Una constante del PP –especialmente de su núcleo duro– es ver conspiraciones por todas partes. Hasta conspiran entre ellos como ha sucedido entre Esperanza Aguirre y la mano derecha de su rival Alberto Ruiz Gallardón. Ver una conspiración “entre Rodríguez Zapatero y ETA para debilitar España” es de traca valenciana pero Rajoy no se atreve a contradecir al que sabe es un rival protegido por Aznar al que no quiere enfrentarse cara a cara y del que se libró después del Congreso de Valencia mandándolo al Parlamento Europeo para alejarlo de otras conspiraciones”, dice mi querido Enrique Meneses en “La conspiración de los necios”.

Le dije a mi amiga que -perdida la esperanza de ver una regeneración de la derecha española- empiezo a aceptar la idea de tener en la Moncloa, en las televisiones, en la economía, en la justicia, en la educación, en la sanidad, al actual PP -no han querido ser otro-, porque será lo único que haga reaccionar a la sociedad y reviente de una vez cambiando el sistema. Y es que por algo la UE pospone arbitrar objetivos para mejorar la educación.

Pero no perdamos la sonrisa y la fuerza. Quien no tiene a Messi dispone de un día primaveral para airearse, porque no, con Telecinco no repito.

Actualización 29 marzo

Tan de actualidad el post que, pensando en el atentado del metro de Moscú, repito una de las frases del texto, de Juliard:  «Aprisionada entre Al-Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse».

2 + 2 = 4

Tenemos hoy butaca preferente para asistir a la declaración de Jaume Matas. El ex presidente balear comparece en el Juzgado para hacer frente a las acusaciones por 9 graves delitos y a explicar las virguerías que hizo con los exiguos ingresos que declaró para afrontar fastuosos gastos. No es la primera vez que hablamos de ello. Todavía es presunto. Casi tanto como sus colegas que hicieron de Mallorca un festín –quizás de las islas baleares si incluimos los desmanes de Ibiza-. Hasta en botes de Cola Cao, enterrados en sus jardines, han llegado a guardar el dinero robado a los ciudadanos. El dinero y sus recipientes no son presuntos, sólo hay que dilucidar de donde vinieron y adonde fueron, la mano ejecutora. Eso compete a la justicia que hace lo que hace, que este país no da para más.

La novela negra que nos fascina en papel, sucede en la realidad sin que nos conmueva mínimamente. Porque ante la realidad hay que actuar y eso da trabajo y entraña riesgos. El caso es que Mallorca no es un caso aislado. La bancarrota de ayuntamientos y comunidades autónomas nos alerta de que cómo se enriquecieron –privada y colectivamente- con la ubre de la especulación y corrupción urbanística, hoy agotada. Millones de trabajadores tuvieron con ella un empleo ficticio, a cambio de sueldos en muchos casos miserables, del paro de hoy, y de la vida regalada de un número significativo de nuestros representantes políticos. No era una novela, vaya por dios.

Pasemos a otra cosa, que es la misma. Nos asombra que en EEUU no sea un clamor el derecho de los ciudadanos a la salud, que haya costado un imperio sacar la ley adelante, y que varios estados se apresuren a tumbarla antes de entrar en vigor. Allí asumen como natural que sólo tenga asistencia sanitaria –y con ella vida incluso- quien pueda pagarlo. Aquí el PP, con la mil millonaria consorte Dolores Cospedal, dicen que “la ley de dependencia es una sangría para las autonomías”. Si ella misma enferma gravemente, tendrá a sus disposición los mejores médicos y la mejor asistencia, 3 enfermeras diarias en turnos, pero el pobre que se joda –con perdón-. Es lo que manda la libertad, la libertad de mercado. El Estado no debe injerir en asuntos particulares de toda la vida.

Pero resulta que el mercado no funciona. Que hace un año justo el G20 se propuso regenerar el capitalismo y no han hecho absolutamente nada. A quienes deciden por todos, les va bien. Y no encuentran contestación.

Volvamos a nuestra administración, a nuestros gobiernos. Con el dinero robado, con los botes de Cola Cao apretados de billetes, los palacetes, los gastos suntuosos, se pueden pagar muchos asistentes para aplicar las leyes de dependencia, o para todo lo que implica elevar el precario gasto social español, vergüenza de la Europa civilizada.

España tiene un caos organizativo en su Administración, por la que escapa en fluido caudal el dinero de todos. Otro día habrá que detenerse seriamente en ello. Pero por poner un ejemplo de hoy, tenemos que el Consejo General del Poder Judicial, ése que tiene a su cargo que la Justicia funcione, por ejemplo para que las sentencias no se eternicen, va a enviar a 14 de sus miembros a un congreso en Montevideo (Uruguay). Según informa El Mundo, se van a gastar 80.000 euros en 4 días. Y mientras hay ya 4 millones de parados. Y cada hora –estadística propia- un empresario del mundo occidental contrata a un chino por 2 euros diarios, 6 días a la semana, dejando sin empleo a uno local. La libertad de mercado, ya sabéis.

 La suma es redonda para quien se moleste en ejercer una cualidad que en los humanos es prioritaria: asimilar y relacionar conceptos.

  Ayer Felipe González volvió a alertar sobre lo que viene en una conferencia en Nueva York. Se lamenta de que «no se esté aprovechando la ocasión de la crisis para «poner un poco de orden que permita la reforma del funcionamiento del mercado financiero, que salve a la economía de mercado de implosiones sociales que en el futuro no serán contenibles como esta vez». En este sentido, ha afirmado que no puede confiarse en la «mano invisible» de soluciona todo por si solo. «La próxima será una crisis de rebeldía destructiva«.

Una vez más, estoy absolutamente de acuerdo con él. Cuando el «criminal» interrumpa la lectura, audición o contemplación de la trama negra llamando a nuestra puerta, igual las cosas cambian. Bueno, así, al menos, lo hicieron los franceses en acontecimiento histórico.

(No os perdáis los comentarios y enlaces de hoy, son especialmente recomendables)

Política: suspenso «cum laude»

Día nublado y templado en Madrid. Sin ruidos de coches porque es festivo. Una delicia. Tanto como la espléndida primavera vivida estos días atrás. Lo maravilloso del tiempo son sus cambios, lo distintos escenarios que ofrece. Vaya esta sensación como saludo.

El terrorífico régimen comunista totalitario de Corea del Norte ha ejecutado a su ministro de Economía, porque –dicen- la ha hundido deliberadamente. Allí ejecutan ministros como nada, bien es cierto, y no siempre –o casi nunca- por las razones que argumentan. Pero el sucedido a este pobre señor da que pensar.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Ayer vi “Capitalismo, una historia de amor” de Michel Moore. Con envoltorio jocoso –para que no deprima– aporta datos y documentos incontestados del fiasco que nos asola. Congresistas norteamericanos, expertos, hasta religiosos, concluyen que no vivimos en una democracia. El poder político está secuestrado por mandos económicos que no creen en ella. Y asombra ver lo encantados que se muestran esos mismos políticos con su borreguil papel.

De cualquier forma, a Madoff, uno de los pocos causantes de la crisis que va a pagar por sus actos, un compañero de cárcel le ha roto la nariz y las costillas de una paliza. Los demás siguen felices, organizando cenas para ver cómo hunden más la economía, dado que ello les reporta mayores beneficios. El euro para ser más exactos, ya lo he referenciado varias veces. Y los políticos callados. Tan callados, que nuestra flamante ministra Elena Salgado ha aplazado la regulación de los ‘hedge funds’, -precisamente los “fondos de alto riesgo” sí, los que se reúnen en cenas-, como presidenta de turno del ECOFIN. Trata de incorporar al acuerdo a Londres, pero Londres dice que no, y bueno es Londres para que le lleven la contraria. Disfruta de un negocio estupendo con estas inversiones especulativas.

En casa, hoy tenemos libre ya a Luís Roldán sin haber devuelto los 10 millones de euros que robó, ni tampoco sus pisos, uno de ellos en París. El grueso del botín está escondido en paraísos fiscales, y ésa es otra de las cosas que no se toca. El Mundo –tan piadoso con los delincuentes- nos cuenta que vive de la caridad de un colega sin embargo, y que se ha casado con una rusa que conoció por Internet. Pero para conocer los pormenores de la historia hay que pagar. 

La Asamblea de Madrid era ayer un solar. Por la alerta de un twit tuve ocasión de comprobarlo. No se encontraba apenas nadie del PP en sus puestos –y cuando digo nadie, es nadie-, ni siquiera en la mesa presidencial. Alguna desazón les mantenía alejados de sus obligaciones. Había dimitido –cesado o lo que fuese- Güemes, mientras su imputadísimo suegro dejaba la Diputación de Castellón por enfermedad -alega-, se presentaba Tamayo a ver a Esperanza Aguirre y ésta le daba con la puerta en las narices, y Tamayo enfurecía dando nombres, entre ellos se cree… ¡el de la entonces mujer de Correa! Si es que el mundo es un pañuelo.

En medio de tanta desvergüenza PSOE y PP se conchaban para no cambiar la ley electoral que Ignacio Escolar, en sus post de cabecera, y con ayuda de Vicenç Navarro demuestra cuán útil nos ha sido: “como ha escrito en Público Vicenç Navarro, ese sistema electoral injusto, que nació bajo la amenaza del golpismo, es una de las principales causas del subdesarrollo social de España, el país con menor gasto social por habitante de nuestro entorno”.

Esta nueva aristocracia aupada por nuestros votos, olvida que la soberanía reside en el pueblo y que son meros administradores de la voluntad popular. Que se les exige desde estar sentados en sus escaños –aunque no hagan nada- a obrar por el bien común. La sociedad también olvida exigirlo.

Para remediar cualquier posible conato –ése que acaba rompiendo narices-, el Gobierno aprueba hoy la Ley Sinde. Los derechos de cuatro pelagatos -y algún artista- que cantan priman sobre derechos fundamentales ciudadanos como la libertad de información y de creación. Internet es hoy el océano inmenso del conocimiento y su libre acceso enriquece a la población, no lograrán encerrarlo en cajitas, pero entorpecen el camino. Los internautas desunidos -y en puente, vaya por dios- no ayudan a solucionar el problema. Por eso, suscribo esta otra sensata opinión de mangas verdes. Pero el día llegará con el supremo hartazgo.

De nuevo, en memoria de Vidal-Beneyto reproduzco sus conclusiones.

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?

Sin acritud. De buen rollito. En primaveral día nublado. La política suspende con todos los honores del suspenso. Pero aquí estamos nosotros ¿lo estamos?

Una voz menos: José Vidal-Beneyto

Creo que se ha nublado el sol, al menos durante unos instantes: ha muerto José Vidal-Beneyto. 80 años de vida plena –y espero que feliz-. Sociólogo, con una profunda preparación, tengo la sensación de que dedicó sus días a España, Europa, la democracia y la justicia. Fue un activo opositor al franquismo, participando en la Junta Democrática y en el llamado «Contubernio» -tiene delito llamarlo así- de Múnich, nos dice la Wikipedia… que ha tardado en actualizar su fallecimiento. La noticia apenas sale  más que en El País, periódico del que fue socio fundador con todo lo que este diario supuso en su día de hito en la información y la democracia para nosotros. Los datos para su necrológica figuran en los enlaces del propio periódico, o aquí, lo que yo quiero traer aquí es su pensamiento. Porque cada irrupción en los caros de obtener espacios de opinión masiva, era un acicate y un soplo de esperanza. Reseñé varios articulos suyos en el blog. Se ha ido uno de los nuestros, una voz imprescindible. Ved si no. Entresaco párrafos, pero cada palabra suya era para enmarcarla.

LAS DESVERGÜENZAS DEL CAPITALISMO

“Era difícil de imaginar desde tan razonables y esperanzadores inicios, que la generalización de la trampa y de la rapiña en los ámbitos económico y financiero llevase a un triunfo tan absoluto de la economía criminal. De manera decisiva ha contribuido a ese resultado la mitificación unánime del enriquecimiento como referencia única del éxito, la celebración de lo que Oskar Lafontaine ha llamado la Dictadura del Monetariado, y, sobre todo, la hegemonía sin alternativas del capitalismo de casino. Todo lo cual ha dotado de respetabilidad a las felonías capitalistas más innobles, a las prácticas empresariales más abyectas. No exagero, vean los nombres y las cifras….” (y aquí viene una amplia reseña)

“Los estragos y la desmoralización causados por estos pillajes desde las alturas, han venido acompañados por la incitación al fraude, resultante de la extraordinaria expansión del crédito, que al coincidir con el fuerte abaratamiento del costo del dinero, tenía que producir la deriva monetaria y los efectos perversos que ha conllevado. Pero, además, esa orgía financiera dispuso para su celebración de un abultado arsenal de instrumentos, producto de una brillante ingeniería financiera que los había elaborado y puesto en acción durante la última década. Motejados de tóxicos, por su capacidad disruptiva y malignizante, su circulación y uso aumentaron de día en día”.

“Y así se ha originado este descalabro mayúsculo que algunos veníamos anunciando/denunciando desde hace tiempo (Vid mis seis columnas en este diario El capitalismo contra el planeta, de febrero a marzo de 2007, las dos de Fondos-Buitre, del 7 y 13 de julio del mismo año, o últimamente Capitalismo sin limites y Noticias del caos). Descalabro que difícilmente podremos superar porque los planteamientos, las soluciones y los actores sigue siendo los mismos. Y para quienes lo duden, ahí está para probarlo la Declaración de la Cumbre de Washington, procedente del G-20, cuyo análisis ha hecho de manera tan brillante como esclarecedora el Comunicado de ATTAC España del miércoles pasado. Por cierto ¿cómo es posible que ningún medio de comunicación español se haga nunca eco de los análisis de una de las organizaciones más consistentemente críticas y progresistas de nuestro país?

La mencionada Declaración es un estricto «más de lo mismo». Convocada por y celebrada en los EE UU; reservada a los grandes países excluyendo a más de un tercio de la población mundial; insistiendo en los salvíficos principios liberales de la fuerza salvadora de la libertad de comercio y de los mercados competitivos; reclamando un reforzamiento de las instituciones internacionales -OMC, FMI, Banco Mundial- responsables de la debacle, que son los que hay que sustituir cuanto antes; predicando una política monetaria de objetivo único, controlar la inflación, olvidando las necesidades de las clases modestas y de las PYMES; sin una sola propuesta efectiva para acabar con los paraísos fiscales; en definitiva, sepultando aún más los Objetivos del Milenio. Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas«.

LA ABOMINACIÓN QUE NO CESA

El patrimonio de los 10 más ricos del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. La sociedad debe cuestionar al capitalismo que glorifica la riqueza de unos pocos”.

Todo comenzó con el triunfo absoluto del yo en el universo de los valores y la emergencia de su soberanía en la sociedad con la exaltación absoluta del sujeto” (…) “Ahora, además, ideología y política se han sumado a esta estrategia, que ha hecho suya el liberalismo económico radical, una de cuyas formulaciones programáticas más populares son los Diez mandamientos para el éxito que nos propone Dany Robert-Dufour en su obra La Revolución cultural liberal, de los que pueden servir de muestra estos tres que traduzco del francés: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Y luego no digamos que ese desafuero y todas las otras fechorías globales son inevitables como consecuencia de la situación mundial. El último informe anual de la ONU sobre Desarrollo de los Recursos Humanos desmonta una vez más el mito de que la pobreza global deriva necesariamente de un conjunto de circunstancias inmodificables por los escasos recursos disponibles frente a tanta población desasistida. Y de ahí la malnutrición, las cuantiosas enfermedades, la explotación y el crimen, el analfabetismo, la mortalidad infantil. Lacras que podrían eliminarse si se pusiera fin a un orden social, cuyo objetivo principal es aumentar la riqueza de los ricos. Conductas que aplaudimos con las dos manos. Porque ¿qué puede justificar que el patrimonio de las 10 primeras fortunas del mundo sea superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres? ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?»

   Escribía esto, llamaba a gritos a la reacción, desde una edad a la que otros se  sientan, no sé si enfermo, probablemente no: ha muerto de un fallo cardiaco. Un ejemplo de coherencia. Me ha entristecido la noticia, lo confieso. Sólo consuela pensar que su voz permanece y, si la amplificamos, tendrá eco, logrando muchas voces más. Para que otros lo vean, ya que él no ha podido hacerlo, recalco sus conclusiones:

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?

Sus últimas tribunas en El País.

El treinta por ciento

Fue un descubrimiento al recopilar exhaustiva información para mi último libro. Todas las encuestas y estudios reflejan el mismo porcentaje para respuestas teñidas de involución: el 30%. Son aquellos a quienes no les molesta salir a manifestarse al lado de banderas franquistas con aguilucho; son los que piensan que la sublevación militar del 18 de Julio de 1936 estuvo justificada, los que prohibirían que catalán y vasco ¿gallego también? fueran idiomas cooficiales en sus territorios, o cuestionan toda decisión progresista. ¿Siempre se pronuncian así lo mismos? La lógica diría que sí.

No son racistas pero tacharían del mapa europeo a Rumania. No se consideran homófobos pero preferirían apartar de la mirada colectiva a quienes eligen como opción sexual su mismo género. Rechazan ser calificados de extrema derecha, cuando todas sus actitudes apuntan en esa dirección. Hay quién para no incomodarles ha acuñado un término sarcástico: extremo centro. El 30 por ciento de la población, un elevado porcentaje.

Para uno de los post de ayer miré también los partidarios de la fiesta de los toreros -como la define El Roto-, aquí rozan el porcentaje, pero no llegan al 27%.

Ya no es fácil encontrar los enlaces y me llevaría demasiado tiempo buscar entre mis archivos en papel. Pero en el intento sí han aparecido este par de perlas:

El 30% de los españoles tiene mal aliento.

El 30% de los españoles prefieren a Calvin Klein sobre otras marcas de lujo.

El 30% de los españoles impuso sus costumbres durante 40 eternos años –algunos de ellos los viví-. Y continúan sus campañas impunes para que nada cambie. Derribando escollos sin contemplaciones. Según la vieja táctica. Ignacio Escolar, como siempre, lo cuenta muy bien.

Ese tipo de pensamiento ultramontano se venía dando de forma residual en Europa, pero la crisis económica, y el divorcio entre la clase política y la ciudadanía, han hecho aflorar peligrosas posiciones retrógradas, sobre todo en el complejo caso italiano. Holanda también se apunta. Incluso paradójicamente Rumanía.

Cuando alguien llega a decir que España es diferente y que –a mucha honra– no tenemos por qué seguir tónicas europeas, pienso en que sus sueldos duplican en muchos casos los nuestros, que varios han erradicado el mileurismo, que suelen ser más educados, más participativos y responsables con la vida social, con el bien común. Que salvo los británicos –y en menor medida franceses y alemanes- hablan idiomas para entenderse con los demás. A muchos extranjeros les divertimos, pero empiezan a cansarse.

Así lo contaba Beneker hace unos meses:

“Por favor, ¿tendría la amabilidad de darme un café?”.

Si alguno de ustedes ha visto alguna vez a un español haciendo eso en el extranjero, por favor, fílmelo con su móvil: es una especie en extinción.

Allá por donde van los españoles hablan en imperativo: “¡Eh, ponme un café!; “Dame un cruasán!”; “¡Sírveme una caña”; “Pásanos unas hamburguesas…!”.

Hablar así en España no es un delito porque es lo normal. Un país que ha perdido todas las normas del protocolo, la cortesía, la educación y la urbanidad, cree que en todo el mundo las reglas son iguales. Pero no: el resto del mundo no es así y por eso se percibe a español como si tuviera los defectos del nuevo conquistador.

Debido a esa forma de expresarse, los empresarios, ejecutivos, turistas y viajantes españoles tienen tanta mala fama en el extranjero. Caen muy mal. Además, parece que siempre “están bravos”. 

Éste sería el menos grave de los síntomas, pero muestra una realidad profunda. La culpa la tiene el 30%. Con el aliento apestando a involución, falta de escrúpulos y cinismo, aunque vistan perfumados trajes caros. Por eso hay que luchar cada día para arrebatarles territorio, para no ceder a sus chantajes y trampas. ¿Marcharse? No. España es también nuestra. Más, quizás, por lo que nos ha costado seguir viviendo en ella, a pesar de todo.