Tercer Mundo: humanos como cobayas

Corría el año 1985. Un reportaje en París sobre una píldora revolucionaria, la RU-486, que aún conserva su extraño nombre. Preguntado por los efectos secundarios, el investigador me cuenta, con total naturalidad, que el medicamento ha cubierto el protocolo al ser experimentado durante un tiempo prudencial en India. Fue cuando descubrí el horror que aún perdura y quizás se ha acrecentado: los ciudadanos del Tercer Mundo son usados como cobayas humanos.

India hoy es un país emergente que, con sus 1.100 millones actuales de seres humanos, va a pasar convertirse pronto en el país más poblado de la tierra. Buena parte de sus ciudadanos son extremadamente pobres sin embargo, mueren en la calle. Las pruebas de las farmacéuticas son para ellos una esperanza. Si sale mal, poco se pierde.

Todo el Tercer Mundo es un laboratorio de experimentación de medicamentos, he seguido el tema desde que lo descubrí. Estupefacta. Las conferencias internacionales de grandes organismos hablan de ello sin tapujos y cuantifican el ahorro: el informe 2005 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), estimó que los laboratorios podrían reducir entre 20 y 30 por ciento los costos en materia de investigación y desarrollo. La excelente película “El jardinero fiel” hablaba, además, de fraudes. En este caso, en Kenya.

Contemplo también con preocupación los crecientes viajes solidarios de médicos occidentales al Tercer Mundo en vacaciones. Una labor encomiable: salvan ojos, piernas, vidas. Por caridad, cuando debía ser por justicia. A unos pocos, a los que toca. Allí no hay médicos, ellos caen como una loteria. Pero salta la antena cuando escucho algo así como que allí “van más allá” en las técnicas de lo que “pueden hacer” en nuestro suelo. Es decir, experimentan. Con seres humanos. Insisto: si sale bien ¡albricias!, si se fracasa… mala suerte. Afortunadamente, en la mayor parte de los casos aciertan.

Leo un reportaje de Ana Gabriela Rojas sobre Bangladesh: Agua que mata, lo titula. Resulta que, al menos 10 millones de personas, beben agua con arsénico de los pozos que promovió la cooperación internacional. Fue en los años 70:

“Para evitar ese problema el Gobierno de Bangladesh y UNICEF pusieron en marcha un programa para que la gente se acostumbrase a beber de los pozos que comenzaron a perforar por todo el país. No sabían que estaban dando Arsénico por compasión, haciendo honor al título de la clásica película protagonizada por Cary Grant: al agua de estos pozos no se le revisó los niveles cancerígenos. Los hábitos de consumo de agua cambiaron rápidamente, y el 95% de la población de Bangladesh empezó a utilizar el nuevo sistema. Otras organizaciones de la cooperación internacional continuaron haciendo pozos. La gente también empezó a construirlos por su cuenta. Y fue a principios de los noventa cuando se descubrió el envenenamiento masivo. Cuando ya la población había estado bebiendo agua contaminada a lo largo de muchos años”.

Un día mi hermano en su época de padre primerizo, me contó: “Con el primer niño mides la temperatura del agua al bañarlo, exhaustivamente, al segundo lo metes directamente: si sale rojo estaba demasiado caliente, si azul, demasiado frío”.

Esto parece suceder con millones de personas nacidas en el Tercer Mundo porque así les tocó. Escasos protocolos. Parte de un error de base: sustituir la justicia por la caridad. Y de otro, utilizarla como excusa para experimentar. Que yo sepa, lleva un cuarto de siglo sucediendo.

Estado de derecha

Cuarta Página de El País de Ignacio Sánchez-Cuenca,  profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

Corrupción, boicoteo al Estatuto catalán, a la renovación del CGPJ o a la Ley de Dependencia. El PP se siente más cómodo con el ‘Estado de derecha’ que con el imperio de las leyes. ¿Dónde están sus liberales?

   Entresaco párrafos:

La utilización de la idea de Estado de derecho por el Partido Popular ha llegado a ser agobiante. Se ha recurrido al Estado de derecho para rechazar el Estatuto catalán y el proceso de paz con ETA, para exigir la dimisión de cargos socialistas, y obsesivamente en la lucha antiterrorista, incluso de forma antropomórfica («confío en que el Estado de derecho mande a los terroristas a veranear a la cárcel», dijo hace poco un dirigente popular).

(…)

Los acontecimientos de los últimos años han mostrado que nuestro Estado de derecho no sólo está excesivamente manoseado, sino que además ha quedado vapuleado por sus más aguerridos defensores.

(…)

Últimamente la atención se centra en los escándalos de corrupción, que son abundantes y algo pintorescos. Quizá el más llamativo de todos sea el de Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón. Ha habido Fabras al frente de esa Diputación desde 1875, cuando la ocupó su tío-tatarabuelo Victorino Fabra, conocido como el Agüelo Pantorrilles. El actual Fabra está acusado de falsificar documentos oficiales, de cobrar cuantiosas comisiones, de fraude fiscal, y de manipulación del censo electoral de diversos municipios. Por si todo esto no fuera suficiente, Fabra se jacta de sus prácticas caciquiles: «Porque el que gana las elecciones coloca a un sinfín de gente. Y toda esa gente es un voto cautivo. Supone mucho poder en un Ayuntamiento, en una Diputación. Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado en 12 años, no lo sé». Son palabras suyas que quedaron grabadas y que darán mucho juego a los historiadores del futuro que quieran establecer paralelismos con la época de la Restauración.

El juzgado de Nules (Castellón) que lleva su caso es una especie de triángulo de las Bermudas en el que los jueces van desapareciendo misteriosamente uno tras otro. Hasta ocho jueces han pasado por allí desde el año 2004. La gran esperanza de Fabra se llama Jacobo Pin, un juez que se ha presentado voluntario al puesto y cuyo padre es un abogado muy próximo al PP (fue cabeza de lista al Congreso en las elecciones de 1977). Seguro que este nuevo juez sobrevive a los extraños torbellinos que se llevaron a sus predecesores.

(…)

Esta llamémosla «afinidad» entre algunos acusados de corrupción y los jueces que les juzgan resulta extremadamente inquietante. Francisco Camps se siente feliz de tener una relación con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, Juan Luis de la Rúa, que, en sus propias palabras, va más allá de la amistad. El vínculo de De la Rúa con Camps no se limita a la esfera personal, pues el juez intervino en un acto preelectoral del PP valenciano en 2007. Camps cuenta también con la ayuda y el apoyo del vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando De Rosa, quien se reunió con el presidente de la Generalitat Valenciana para ayudarle a perfilar una estrategia un día después de que la prensa se enterara de que Camps estaba implicado en la trama de corrupción y financiación ilegal del PP. De Rosa, que ha sido consejero de Justicia en el Gobierno valenciano, insinuó que Garzón estaba prevaricando al no abstenerse de instruir la causa.

(…)

Quizá estas «afinidades» entre políticos y jueces contribuyan a explicar el descaro de Esperanza Aguirre, quien, en un pleno parlamentario, ante las acusaciones de corrupción que le lanzaba la oposición, extendió los brazos y las manos diciendo «¡Mirad cómo tiemblo!». En ese gesto se resume la gran incógnita de la democracia española: si estamos verdaderamente en el Estado de derecho tan anhelado por nuestros liberales o si nos encontramos más bien en un Estado de derecha. Creo que a la derecha, en el fondo, le convendría, por su bien, que en España hubiera un Estado de derecho. A los socialistas, en su momento, les costó reconocerlo y estuvieron a punto de deshacerse por ello. El Partido Popular parece de momento sentirse más cómodo con el Estado de derecha, aunque suponga acabar definitivamente con sus credenciales «liberales».

Terrorismo: la razón y el corazón (o el oportunismo político)

  • Esperanza Aguirre: «Cuando los demócratas no caigan en la tentación de negociar con los terroristas y apliquen toda la ley y sólo la ley, será posible acabar con ETA»
  • Gobiernos de los últimos 50 años en España:
  • Dictadura de Franco hasta 1975

    Arias Navarro hasta 1976

    Adolfo Suárez 1976-1981

    Leopoldo Calvo Sotelo 1981-1982

    Felipe González 1982-1996

    José María Aznar 1996-2004

    José Luís Rodríguez Zapatero: Desde 2004

    » Primero: cuando 10 presos del Ejército Republicano Irlandés (IRA) se pusieron en huelga de hambre, no se impidió que murieran en la cárcel. Segundo: años más tarde, el Gobierno británico liberó a más de 500 terroristas, la mayoría de ellos mucho antes de que hubiesen completado el cumplimiento de sus condenas. En ambos casos, el Gobierno en el poder en Londres contó con el apoyo del principal partido de la oposición».

    (…)

    » A finales de los años sesenta se desató un conflicto que duró 30 años y se cobró casi 4.000 vidas.

    Londres nunca mantuvo una actitud pasiva. Decenas de miles de soldados británicos fueron enviados a Irlanda del Norte durante este periodo. Y después, cuando se pudo, hubo un decidido empeño negociador para llegar hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin al conflicto, aunque no fue hasta el año pasado cuando el IRA entregó sus armas. En todo momento se mantuvo el consenso entre los principales partidos en el Parlamento de Londres».

    El tiempo de la felicidad

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      Un hombre solo. Nubes. ¿Imagen de la felicidad o de la desolación? Ambas cosas pueden ser. Depende de nosotros.

      Regreso a casa tras una salida por calles casi vacías, cómodas al fin. Al menos por la zona en la que resido se ha producido la gran desbandada de Agosto, cuando España se paraliza. Creo que no debería ser así, los países tienen que funcionar todos los días y, para ello, sería bueno alternar las vacaciones, pero hoy, y a esta hora, no me importa. Sólo analizo lo que ocurre. En agosto, la crisis, los miedos, se aparcan. O así lo parece. Hasta las noticias escasean. No porque no se produzcan sino porque apenas hay nadie para elaborarlas. Sólo asistiremos a las de mayor impacto. Pero lo cierto es que nada cambia. Y que apenas falta un mes para que vuelvan deprimidos a encontrarse con la realidad que dejaron. Los paréntesis son saludables, sin embargo. Casi todo en la vida puede esperar.

    Siempre me ha gustado el concepto de la felicidad. Incluso conseguí hacer un reportaje cuando casi nadie hablaba de ello. La felicidad parece ser una búsqueda constante de una meta que se aleja. Todas las escuelas del pensamiento han tratado de encontrar la clave por diversas y aún opuestas teorías. Siempre se interpone algo: justo la antítesis del camino a seguir. Así están en lucha la virtud y los placeres del cuerpo. El más allá y el más acá. El valle de lágrimas y la tierra conseguida. La razón y el corazón. Lo individual y lo colectivo. Cada tendencia da un sentido negativo a su antagónico. El ser humano -en medio- indaga su propia vía. Y quizás debe saber que la felicidad son gotas, no océanos, que sin embargo pueden llenar una vida.

    Vivimos hoy un nuevo hedonismo que busca la felicidad urgente. Muchos creen que se la dará el dinero y todo lo que compra, pero dicen los expertos y multitud de estudios que su placer es efímero, que siempre pide más creando insatisfacción y que nunca resuelve todo lo esperado.

    Sin embargo. la economía sí se ha fijado en la felicidad. Sus investigadores tienen ya un par de premios Nobel. Uno de ellos Gary Becker, que agria un poco la cuestión al cuantificar hasta los comportamientos y las relaciones humanas, pero representa otro enfoque.  Daniel Kahneman, por su parte,  psicólogo y economista de la Universidad norteamericana de Princeton, consiguió el Nobel por su análisis de «la toma de decisiones bajo incertidumbre», que parece bastante útil. El caso es que se está estudiando desde hace tiempo cómo convertir la felicidad en un valor económico. Le llaman Felicidad Nacional Bruta -qué horror-, y quieren incluirlo en el PNB, el Producto Nacional Bruto. Tampoco es una utopía. Un país no va bien sólo porque les salgan las cuentas. Y todos debemos luchar porque los gobiernos busquen los medios para hacernos un poco más felices. O más saludables. O menos intranquilos.

    El nuevo indicador económico no olvida al ser humano, claro que no, en realidad es su objetivo. Divide su día en actividades satisfactorias y negativas. Y así sabe que hacer el amor, compartir actividades con los amigos, ver la tele… o comprar en el caso de las mujeres –qué le vamos a hacer-, proporcionan los momentos más felices. Por el contrario, restan bienestar los largos desplazamientos del domicilio al trabajo, las tareas del hogar y los jefes. ¿Felicidad? Mejor llamarle bienestar, para mí, al menos, la Felicidad sigue siendo una explosión, que no me vendría nada mal volver a experimentar.

    Hoy se mide la felicidad de los ciudadanos con encuestas. En ellas los españoles nos otorgamos un notable, pero lo cierto es que el consumo de ansiolíticos y antidepresivos crece de forma exponencial. Se venden masivamente libros de autoayuda, poco valorados por los expertos, sacaperras para incautos y desesperados en realidad, pero prima lo negativo: se publican al año 82.000 títulos sobre ansiedad y depresión y poco más de dos mil sobre la felicidad.

    Me contaba el filósofo Salvador Pániker que lo que no se debe hacer con la felicidad es buscarla. “Yo creo que la mayoría de la gente es infeliz por los esfuerzos que hace para ser feliz, la felicidad es un producto que surge espontáneamente de una plenitud, de una serie de coincidencias que son físicas, mentales, libres, creativas, sociales y entonces surge… y si mirásemos a fondo nos dariamos cuenta de que somos felices ya”, concluía.

    Filósofos, sociólogos, psiquiatras y psicólogos concluyen que se es más feliz en los países con mayor calidad de vida. Que son esenciales la democracia, la libertad y la capacidad efectiva de elegir. Pese a ello, un estudio situó a nigerianos y sudamericanos como los más felices del mundo. Las nuevas orientaciones de la psicología indican que es la autoestima, el amor, la actitud ante la vida lo que induce a ser más feliz. Y que la felicidad se puede y se debe aprender desde el colegio.

    Otro filósofo, José Antonio Marina, lo resumía así: “Una persona envidiosa, resentida, triste de temperamento o con muchos miedos lo tiene muy difícil. Todo lo que podamos hacer para fomentar en los niños la capacidad de disfrutar de las cosas, la resistencia ante las situaciones difíciles, el ánimo para enfrentarse con los problemas, debemos hacerlo porque le estamos haciendo un gran favor”.

    Parece haber una felicidad íntima, personal e intransferible, personas positivas por convencimiento y hasta por genética, y otra externa que depende del entorno, aunque como siempre las teorías discrepen. Dicen que ayudan más los afectos que el dinero. El querer lo que se tiene -de los prácticos- más que el hacer lo que se quiere, o proponerse metas e intentar conseguirlas ahuyentando frustraciones. Poco podemos hacer ante la enfermedad y el dolor propio o ajeno, o quizás sí. La felicidad es una actitud ante la vida.

    Agosto demuestra que se pueden dejar los problemas y la negatividad en el trastero. Lo básico es conocer lo relativo que es todo. Que tan mentira o verdad es Agosto como Septiembre. Que el frío y el calor se llevan dentro para irradiarlos sobre las situaciones. El tiempo de la felicidad es la propia vida, el camino a Ittaca, no la meta, sino la senda. Con gotas que estallan y te inundan, eso sí. Que no falten.

    Algunas precisiones al Banco de España

    El Banco de España se suma a las tesis de la patronal y del PP, para insistir en que la reforma laboral es “clave”. Ahora lo argumenta: el coste del despido en España se situó en 2008 en «más del doble que la establecida de promedio en los países de la OCDE». Sólo que no dice que España está muy por debajo de “la media de la OCDE” en prestaciones sociales.

    El Banco de España, es decir, su Gobernador Miguel Ángel Fernández Ordoñez, considera que estas «serias ineficiencias» se ven amplificadas por la «escasa sensibilidad» de los salarios reales a las condiciones cíclicas de la economía.

    Creo que ha llegado el momento de recordarle la tabla que incluí en mi libro según datos de Eurostat, la oficina estadística de la UE:

    grafico

      Fuente: Eurostat 2008

       En 2009, el salario mínimo subió a 624 en España, sigue en el mismo lugar de la tabla.

    Según la OCDE, precisamente, el salario real medio español ha bajado un 4% en los últimos diez años –a pesar de que se vivían tiempos de crecimiento económico- y somos el único país -de cuantos estudia este acreditado organismo- en el que se ha producido un descenso del poder adquisitivo. He aportado datos, reiteradamente, sobre la carestía de nuestros precios y sobre nuestro nivel desequilibrado de impuestos.

    Ahora bien, el Gobernador del Banco de España, no debe cobrar menos que el Presidente del BBVA: 9,8 millones de euros anuales más un fondo de pensiones acumuladas y un bonus trienal que le pone en mano cada año 20 millones de euros. O, como mínimo, lo que se llevan a casa los presidentes de las principales empresas españolas: en torno a 4 millones de euros anuales de salario. Con revalorizaciones del 15% anual. Son los quintos mejor remunerados de Europa.

    España votó socialista. Puede que haya llegado la hora de agarrar el toro por los cuernos. Tener el control de los bancos y empresas a quienes se inyecta dinero, competir en «el libre mercado» con otros métodos no especulativos, y contar con un banco emisor que vele por los intereses de todos los españoles, no sólo por sus colegas adinerados. Facilitar el trabajo de los pequeños y medianos empresarios. Hay que hacer reformas en nuestro mercado laboral, sin duda. El modelo productivo heredado y mantenido se ha demostrado fracasado. Pero es algo bien distinto a que paguen la crisis los asalariados, los miserablemente asalariados, y que se amanece con despidos a quienes cobran una ínfima parte de quienes gestionan nuestros intereses. Siempre olvidan que están en el cargo debido a nuestro mandato.

    Ah, que es demagogia, amarillismo… cuéntamelo en la cola del paro.

    Yo creo

    Creen que la tierra no es redonda, porque va contra las enseñanzas de Alá. Y creen que la lluvia es un regalo de Dios y no un resultado de la evaporación del agua que se condensa y cae. Tampoco creen en la evolución. Es la secta Boko Haram de Nigeria que se traduce como “La educación es un pecado” . Y lo es, según ellos, porque contraviene los postulados de Alá y los profetas. Su líder, el clérigo musulmán, Mohammed Yusuf, ha ganado adeptos incluso entre los universitarios.

    Sus pintorescas creencias están teniendo muy serias repercusiones. En un incesante goteo diario, han asesinado a 300 personas desde el domingo. De forma indiscriminada, para presionar. La “sharia”, ley islámica, impera en los Estados del Norte del país. Los rebeldes quieren imponerla a toda Nigeria. En su nombre lapidan por ejemplo a adulteras, que lo son por concebir hijos estando divorciadas o tras ser violadas. La presión internacional salvó a Safiya Husseini y Amina Lawall, pero muchas otras atrocidades permanecen ocultas. En el mayor productor de petróleo del continente africano, el 90 por ciento de su población vive bajo el umbral de la pobreza. El petróleo está en el Sur, en el Delta del Níger, y lo explotan multinacionales holandesas, británicas, norteamericanas y francesas. Genera unos ingresos de 300.000 millones de dólares anuales, de los que Nigeria se queda 5.000 que van a parar a las élites corruptas.

    Todas las religiones están basadas en que, mediante una entelequia llamada fe, uno admite por ejemplo que se apartan las aguas de un mar sin ayuda de gigantescas presas hidráulicas. La religión es, desde tiempos inmemoriales, una tabla de salvación para asimilar la gran incongruencia de la muerte, y es humano asirse a ella. Lo incomprensible es que dicte normas de comportamiento de por vida. Y, menos aún, que sus adeptos quieran imponerla a los demás.

    Vivimos tiempos de creencias frente a ciencia y datos. Y de una proliferación de las «conspiraciones» asumidas por la sociedad. Paradójicamente cuando la información asiste a un momento de esplendor y se extiende por todo el mundo. Yo lo experimento a diario. Una querida amiga me dice respecto al post de ayer sobre China: yo no creo que vaya a suceder nada con China. ¿En qué te basas?, pregunto conociendo el percal. “Nunca ha pasado nada hasta ahora. Hay tiempos buenos y malos pero la humanidad siempre sale adelante”. Y lo afirma convencida. Incluso me reta a ver quién acierta al final. Impredecible resultado, sin duda, pero basarse en la experiencia sin atender a datos nuevos y proyectarlos, parece más emotivo que racional. Además, la experiencia histórica también nos habla de nacimiento de Imperios. 

    Escucho sin cesar afirmaciones como: “Yo no creo que Camps haya facilitado contratos por unos trajes”. ¿Por qué? Interpongo siempre. “Es muy poco valor para pringarse. Y los bolsos de Rita menos”, aseguran con rotundidad. Y no quieren ni escuchar datos u argumentaciones. “No lo creo”, insisten. De igual modo, algunos logros del Gobierno -o de quien sea- son rechazados, aunque se faciliten cifras, bajo la poderosa racionalización de «No lo creo».

    Ya vimos a toda una secretaria general de un partido poderoso, María Dolores de Cospedal, no creer en la sentencia del 11M. O a Rajoy que, en plena jornada de reflexión el 13 de Marzo de 2004, aparecía en El Mundo entrevistado por Victoria Prego y Casimiro García-Abadillo declarando: «Tengo el convencimiento moral de que ha sido ETA». (No os perdáis esta entrevista, es muy jugosa).

    Las consecuencias del cambio climático o la energía nuclear son objeto preferente de creencias. Uno se surte de opiniones que encuentra más afines, llena el saco de su criterio, y ya está dispuesto a afirmar que cree o no cree en tal cosa, respirando satisfecho. La creativa duda parece haber desaparecido de la sociedad actual.

    Proliferan las familias que creen que dios salvará a sus hijos enfermos sin intervención de la medicina. Los ven caer muertos sin cesar, algunos son incluso castigados por ello, pero lo creen y basta, y proyectan su fanatismo sobre la vida que alumbraron sin consultar al interesado.

    Nunca antes ha habido tantos «opinadores» profesionales. Las tertulias invaden radios y televisiones. En los pueblos especialmente, según he podido comprobar, las siguen con devoción religiosa. Un poso de tradiciones arraigadas, falta de datos, sirven de caldo de cultivo a una opinión que cala y fermenta. Lo asombroso es la seguridad con la que sus receptores “creen” o “no creen” cualquier situación, porque les avala un señor o una señora con un título que habla en los medios. Les reafirma. “Éste es de los míos, ésta de los tuyos”. Dos amplios sacos sin matices para surtirse. Y los hechos no importan. En absoluto. La opinión ajena puede aclarar, pero uno necesita su propia base de información, de datos reales.

    La génesis no es la misma. La fe –religiosa, política, social- tiene un corto recorrido: una idea que se acepta sin ninguna comprobación, un dogma. La ciencia, cuando no entiende algo, investiga, fruto de ello elabora una hipótesis; si consigue demostrarla por medio de comprobaciones prácticas, ha encontrado una tesis o teoría, pero, de no suceder así, busca nuevas hipótesis y vuelve a intentar la demostración para encontrar la verdad. La ciencia -cuando su modelo entra en conflicto con la realidad- trata de ajustarse a ella, la busca; la fe, -si la realidad le contradice- rechaza la realidad. Su fe no es creer en lo que no se ve, sino no creer en lo que se ve.

    Mundo desnortado que termina por matar para imponer una creencia.

    nigeria

    China marca nuestro futuro

    Trabajadoras_chinos

    Cuando China despertó nos pilló desprevenidos. 1.300 millones de personas, ubicadas en el cuarto territorio más extenso del mundo, a quienes dejamos abandonados a su suerte, como a tantos otros. Aún asistiendo a las matanzas de Tiananmen en 1989 que sofocaron drásticamente las protestas populares. La férrea dictadura comunista ensayó con éxito la economía capitalista e irrumpió con fuerza en nuestro mercado. Aguardó su momento de expansión y de dominio, y éste llegó.

    La liberalización absoluta de todos los mercados, suprimiendo cuotas y trabas, a partir del 1 de Enero de 2005, se acordó para favorecer a los países del Tercer mundo. Ni siquiera estaba entonces China en la Organización Mundial del Comercio, (OMC) pero su entrada en 2001 tras cuarenta años de cierre, cambió todos los planes. China se había preparado a conciencia, se había asegurado su papel de proveedor de mercados, disponía de una fuerza laboral de 20 millones de personas -sólo para el sector textil- y había acaparado maquinaría y tecnología.

    Se inició la nueva ruta de la seda. Y del algodón. Y del lino. Trabajado ahora toscamente por las prisas y para ahorrar costes. Los barcos vienen con todo tipo de productos, a unos precios con los que es imposible competir. Una empresa china oferta a un comerciante español su mercancía -me facilitó datos documentados, escritos-. La fábrica dispone de 260 trabajadores que, por 80 euros mensuales, sacan 200.000 camisas al mes, una productividad insuperable que logra productos a un precio irrisorio. Para cualquier industria china la nómina es un factor poco reseñable. Se ha cifrado en el 1%.

    ¿Cómo lo consiguen? Con una mano de obra barata, sin derechos laborales, que sin embargo quiere huir del campo donde sólo trabaja para comer. En poco tiempo ha visto enriquecerse a muchos de sus compatriotas y el Estado, mezcla de totalitarismo proteccionista y liberalismo feroz, subvenciona empresas y facilita créditos que no siempre se pagan. Cualquier chino aspira a esa vida mejor, aunque tenga que empezar por cobrar, como asalariado del textil, entre 50 y 100 euros al mes, en jornadas de 10 a 16 horas y con un día de descanso semanal como máximo. Aún así, les compensa o les venía compensando.

    La –por el momento fallida- directiva de la UE de establecer jornadas laborales de 65 horas semanales, pactadas sin intervención sindical, es una exportación china. Ya la explotación de lo obreros chinos deja sin empleo a sus colegas americanos y europeos. Pero la China sin derechos humanos aspira a colocarse en cabeza, ya es la segunda potencia del comercio mundial tras Estados Unidos. Y ha desplazado a Alemania sólo desde 2005. La carrera china es vertiginosa.

    El respeto por las normas occidentales, por el cuidado del planeta por ejemplo, es nulo. Tres eléctricas chinas emiten más CO2 que todo Reino Unido. Huaneng, Datang y Guodian son las tres compañías chinas más contaminantes. Estas empresas emitieron en 2008 casi el doble de CO2 que toda España.

    Mil trescientos millones de consumidores, sometidos a un poder dictatorial. Pero todos los países bajan la cerviz ante China, el país que acapara el 65% de las ejecuciones mundiales, según datos de Amnistía internacional. Los dirigentes políticos no materializaron su promesa de no acudir a los Juegos Olímpicos el año pasado. Prácticamente todos pasaron por taquilla. No pueden arriesgarse a perder semejante negocio. Ése que dicen hacer en nuestro nombre, por cierto. Por nuestro bien. Además, ya no podemos vivir sin ellos: China es la gran fábrica del mundo, acaparan gran parte de la producción, y con las más modernas tecnologías.

     Leo hoy que China y EEUU abordan la remodelación del mundo. “China y Estados Unidos abrieron ayer en Washington un diálogo que pretende, sin muchos tapujos, una remodelación del mundo acorde con la visión y los intereses de las dos nuevas superpotencias. «Las relaciones entre Estados Unidos y China determinarán el siglo XXI», dijo Barack Obama en la inauguración de una conferencia de alto nivel que, durante dos días, abordará los principales problemas económicos y estratégicos entre ambos países”, informa El País.

    Hundido el comunismo, la izquierda socialdemócrata incluso, con el capitalismo sostenido artificialmente por los gobiernos, China aguarda cada vez menos agazapada y más presente, a ocupar su lugar en la Historia. La crisis también le ha afectado: crece, pero crece menos. Crece menos, pero crece, mientras el resto del mundo pasa apuros.

    Los acallados Bloggers chinos cuentan y no acaban sin embargo. Cuando pueden. Según una investigación interna llevada a cabo por varias instituciones autorizadas en Beijing, de los 3.000 mayores multimillonarios en China, más de 2.900 son hijos de cuadros de altos rangos del Partido Comunista Chino; esto quiere decir que más del 95% de los multimillonarios chinos están vinculados al partido único. En China, el 0,4% de la población posee el 70% de la riqueza nacional. El año pasado, la brecha entre ricos y pobres en China alcanzó su nivel más amplio.

    Pero también hemos sabido que obreros indignados mataron a golpes al jefe de una fábrica siderúrgica. Pretendía despedir a 25.000 de ellos para fusionarse con otra empresa.

    Si la dignidad humana, china y de cualquier otro lugar, no lo remedia, si no llegan más Tiananmen para masacrarlos, nuestro futuro es el modelo chino. Obama, la gran esperanza negra, se dispone a atemperar relaciones. Aún más. Bush sacó a China de la lista de países donde no se respetan los derechos humanos. Irritante paradoja.

    Sigamos preocupándonos por Bárcenas, Camps, Rajoy, Aguirre o ZP -en lugar de trabajar todos unidos por ser un país competitivo- mientras el todopoderoso EEUU invita, con gran pragmatismo, a China a remodelar el mundo. Y, desde luego, aprendamos chino, a tragar con todas las violaciones de los derechos humanos y a suprimir los derechos laborales. Es el futuro. ¿Irremediable?

    El programa oculto del PP

    “Lo cierto es que España necesita reformas estructurales y a quienes se lo plantean, en este caso los empresarios, se les dice: yo soy el presidente del gobierno”. Son palabras de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que por fin desvela algunos puntos del programa oculto del PP.  Aquí la tenemos adelantando ese punto, esa auténtica primicia, celosamente guardada

    ¿Qué reformas piden los empresarios?: despido libre, o moderar –aún más- uno de los salarios más bajos de la UE.  Aguirre les hubiera escuchado, les escucha de hecho, les habla probablemente. Aguirre es “cojonuda”, afirma Díaz Ferrán, el presidente de la CEOE. Forman pareja mítica: Sanson y Dalila, Tristán e Isolda, Cleopatra y Marco Antonio… Esperanza Aguirre y Díaz Ferrán.

    Hoy que sabemos que el PP aventaja en un punto en intención de voto al Psoe, convendrá deducir el programa que con tanto celo guardan los conservadores españoles, por sus hechos y actuaciones de oposición.   

    • Despido libre, moderación de salarios, o freno a las pensiones, los subsidios, tan costosos para el erario público (esto último lo han manifestado reiteradamente, igual que algunos miembros del PSOE, no el gobierno)
    • Otra financiación autónomica (se ha opuesto a la acordada por los socialistas)
    • Menor gasto público, y por tanto, menos gasto social, cuando estamos a la cola de Europa en ese aspecto.
    • Rebajar el Estatuto de Cataluña (presentó recurso de inconstitucionalidad).
    • Liberalización del suelo. Figura en el programa de Rajoy, y ha presentado también recurso de inconstitucionalidad, a la legislación que lo regula. Desde 1998 y hasta 2004, gracias a la Ley 6/98 del Partido Popular, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200%.
    • A la Ley de Igualdad y Conciliación de la vida laboral, igualmente le presentó recurso de inconstitucionalidad. Deducid.
    • Y al matrimonio gay.
    • Y a la modificación del Plan Hidrológico Nacional, porque ya ha advertido que en cuanto llegue al gobierno hará el trasvase del Ebro a los campos de Golf de Levante.
    • Supresión de la asignatura Educación para la Ciudadanía, vigente en la mayor parte de los países europeos, por recomendación del Consejo de Europa. Rajoy también ha prometido que la quitará.
    • No tocar el franquismo, ni reparar el daño hecho a sus afectados, como, por ejemplo, enterrar a sus muertos. Deben seguir perdidos en las cunetas.
    • Primar las guarderias privadas sobre las públicas, como hizo en Alcoy.
    • Cualquier iniciativa que ayude al conocimiento sexual o a su diversidad, como votó en la Comunidad de Madrid.
    • Vigilar la labor de jueces y periodistas, callarlos si es preciso, siempre que no les sean afines y faciliten su propaganda.
    •  Primar la iniciativa privada en la educación
    • Primar la iniciativa privada en la sanidad.
    • Revisar el juicio del 11M, porque lo manda Pedro J. Ramírez, y porque su elegante secretaria general, Dolores de Cospedal, no tiene claro el resultado judicial.

       La oposición o apoyo a estos puntos, o su práctica en los lugares que gobierna, está ampliamente documentada. Y me limito a hacer un pequeño un avance de esa previsible acción de gobierno. La hemeroteca es un testigo implacable.

    «El turismo y la construcción sacarán a España de la crisis»

    Lo ha dicho una mente preclara en cuyas manos está buena parte de nuestro proyecto económico: José Manuel Campa, actual secretario de Estado de Economía en entrevista a la cadena de televisión Bloomberg.

    Quiere hacerlo a base de traer más jubilados de otros países a residir en Europa. No tiene en cuenta que, en general, a los ciudadanos – de todas las edades- del resto de Europa no les gusta el cemento y suelen estar muy concienciados acerca del medio ambiente. De hecho, escuché en un reportaje a un alemán, antiguo asiduo visitante de nuestras playas, que ya no quería venir porque había demasiadas construcciones y muy poco atractivas.

    Para empezar podría intentar venderles el medio millón de casas vacías que nos dejó en herencia la burbuja inmobiliaria. Y a precios competitivos: un chalet aislado, no adosado, de tres plantas con jardín cuesta en Suecia 400.000 euros y se pueden encontrar apartamentos por 60.000.

    Insisto en mi entrada anterior, de todos modos; en mis propuestas para salvar el turismo español.

    Propuestas para salvar el turismo español

    Hoy tengo el día de crítica constructiva y aportar soluciones. Leo que el Gobierno a aprobado destinar 1.000 millones de euros para impulsar el turismo. Se hará mediante un Plan Futur-E dotado con 500 millones y financiado por el ICO, destinado a empresas que apoyen la sostenibilidad energética. Está muy bien. También aumenta en 1,2 millones las plazas del Imserso. Y un Plan Paradores-E, con 170 millones de euros. Excelentes ambas medidas, aunque propongo rescatar la vieja idea del “Erasmus” de mayores y que los abuelos compartan experiencias con otros europeos. Sería muy saludable.

    Pero tengo otras actuaciones que aconsejar:

    Derribar prácticamente todos los edificios de España, salvo los de valor histórico y artístico por supuesto, o ciudades como el centro –amplio- de Barcelona. Habría otras rescatables también. De Madrid poco podría salvarse, y de la costa andaluza y levantina, otro tanto. Porque ¿Quién diseñó el urbanismo español en plan de arquitectura de saldo, de retales, cada casa de un color, tamaño y forma, cobrado -además- a precio de oro? Casi todo abajo y vuelta a empezar, esta vez con criterios estéticos. La construcción reactivaría la economía. Habría que establecer un protocolo de vigilancia exhaustiva para evitar los abusos pasados. El nuevo urbanismo español, tendría que, obligatoriamente, dejar libre buena parte del litoral, regenerando lo destruido. Los propietarios de pisos derribados serían accionistas del nuevo diseño.  Lo que no puede mantener es esto:

    costa-valenciana

    No estaría de más, invertir más en edificios de entidad, como han hecho Londres, París o Berlín. O Valencia, con la Ciudad de las Artes y las Ciencias. O Bilbao con el Guggenheim.

    Con un país atractivo estéticamente, sería necesario revisar los precios de la hostelería y, sobre todo, contar con auténticos profesionales del gremio. Educados y efectivos. A quienes se pagaría adecuadamente, dada su preparación.

    Plan de aprendizaje de idiomas: inglés, francés, portugués, alemán, chino y japonés para empezar.

    Por último, un baño de educación a la parte de población que lo precise: Buenos modales, no hablar a gritos, o pensar en los demás y en el bien común, antes que en uno mismo.

    Con estas actuaciones para solventar los actuales problemas, a largo plazo no tendríamos rival en el turismo.