Tercer Mundo: humanos como cobayas

Corría el año 1985. Un reportaje en París sobre una píldora revolucionaria, la RU-486, que aún conserva su extraño nombre. Preguntado por los efectos secundarios, el investigador me cuenta, con total naturalidad, que el medicamento ha cubierto el protocolo al ser experimentado durante un tiempo prudencial en India. Fue cuando descubrí el horror que aún perdura y quizás se ha acrecentado: los ciudadanos del Tercer Mundo son usados como cobayas humanos.

India hoy es un país emergente que, con sus 1.100 millones actuales de seres humanos, va a pasar convertirse pronto en el país más poblado de la tierra. Buena parte de sus ciudadanos son extremadamente pobres sin embargo, mueren en la calle. Las pruebas de las farmacéuticas son para ellos una esperanza. Si sale mal, poco se pierde.

Todo el Tercer Mundo es un laboratorio de experimentación de medicamentos, he seguido el tema desde que lo descubrí. Estupefacta. Las conferencias internacionales de grandes organismos hablan de ello sin tapujos y cuantifican el ahorro: el informe 2005 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), estimó que los laboratorios podrían reducir entre 20 y 30 por ciento los costos en materia de investigación y desarrollo. La excelente película “El jardinero fiel” hablaba, además, de fraudes. En este caso, en Kenya.

Contemplo también con preocupación los crecientes viajes solidarios de médicos occidentales al Tercer Mundo en vacaciones. Una labor encomiable: salvan ojos, piernas, vidas. Por caridad, cuando debía ser por justicia. A unos pocos, a los que toca. Allí no hay médicos, ellos caen como una loteria. Pero salta la antena cuando escucho algo así como que allí “van más allá” en las técnicas de lo que “pueden hacer” en nuestro suelo. Es decir, experimentan. Con seres humanos. Insisto: si sale bien ¡albricias!, si se fracasa… mala suerte. Afortunadamente, en la mayor parte de los casos aciertan.

Leo un reportaje de Ana Gabriela Rojas sobre Bangladesh: Agua que mata, lo titula. Resulta que, al menos 10 millones de personas, beben agua con arsénico de los pozos que promovió la cooperación internacional. Fue en los años 70:

“Para evitar ese problema el Gobierno de Bangladesh y UNICEF pusieron en marcha un programa para que la gente se acostumbrase a beber de los pozos que comenzaron a perforar por todo el país. No sabían que estaban dando Arsénico por compasión, haciendo honor al título de la clásica película protagonizada por Cary Grant: al agua de estos pozos no se le revisó los niveles cancerígenos. Los hábitos de consumo de agua cambiaron rápidamente, y el 95% de la población de Bangladesh empezó a utilizar el nuevo sistema. Otras organizaciones de la cooperación internacional continuaron haciendo pozos. La gente también empezó a construirlos por su cuenta. Y fue a principios de los noventa cuando se descubrió el envenenamiento masivo. Cuando ya la población había estado bebiendo agua contaminada a lo largo de muchos años”.

Un día mi hermano en su época de padre primerizo, me contó: “Con el primer niño mides la temperatura del agua al bañarlo, exhaustivamente, al segundo lo metes directamente: si sale rojo estaba demasiado caliente, si azul, demasiado frío”.

Esto parece suceder con millones de personas nacidas en el Tercer Mundo porque así les tocó. Escasos protocolos. Parte de un error de base: sustituir la justicia por la caridad. Y de otro, utilizarla como excusa para experimentar. Que yo sepa, lleva un cuarto de siglo sucediendo.

Entrada anterior
Entrada siguiente

3 comentarios

  1. Por la misma época que mencionas de la RU-486 , un familiar cuyo padre estaba vinculado a ciertas esferas de organismos internacionales, me decía con toda naturalidad que la verdadera labor de éstos era propiciar la eliminación de la mayor cantidad de personas, porque «son demasiados» .No se lo creí , pero todo esto de los pozos de agua envenenados no es casual. Actualmente en muchas ciudades de América del Sur se utiliza el arsénico para purificar el agua. Ignoramos si las cantidades son estrictamente controladas o nó.

  2. Un análisis interesante sobre un asunto que poco tocan o si lo hacen lo tratan de soslayo los medios generalistas, cuando está en juego la vida de personas, el futuro que suponen los niños y jóvenes. Esto mismo ocurre en América Latina, poco se dice sobre ello. Por eso es importante esta denuncia pública.

  1. Tercer-Mundo-humanos-como-cobayas : Sysmaya
A %d blogueros les gusta esto: