Europa, la mayor crisis social de la década

Bruselas acaba de hacer público un balance que demuestra las consecuencias que para la sociedad está acarreando la caótica política de la Unión Europea. Habla de “situación crítica”, de “consecuencias graves” o de hitos de desigualdad y pobreza jamás alcanzados en anteriores crisis.

Menos empleo y más paro. Peores condiciones de vida para la población tras el aumento de impuestos y los recortes de los presupuestos públicos. Ese es el diagnóstico para toda la UE del «Estudio Trimestral sobre el Empleo y la Situación Social en la UE» de la Comisión Europea.

El desempleo ha seguido aumentando en enero de 2013 hasta alcanzar los 26,2 millones en toda la UE y los 19 millones en la zona del euro, es decir, el 10,8 % y el 11,9 %, respectivamente, de la población activa. No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro, que en 2012 alcanzaron los 10 puntos porcentuales.

Nunca ha habido tantos jóvenes desempleados o inactivos. El desempleo juvenil no sólo ha alcanzado un nuevo máximo en todos los Estados miembros de la UE (en enero de 2013 estaban desempleados el 23,6 % de los jóvenes activos), sino que, además, los períodos de desempleo tienden a ser mucho más largos entre los jóvenes. Durante el tercer trimestre de 2012 llevaban desempleados más de un año el 7,1 % de los jóvenes activos frente al 6,3 % del año anterior. Esta tendencia entraña el grave riesgo de que los jóvenes se desentiendan del mercado laboral y de la sociedad en su conjunto. El número cada vez mayor de jóvenes menores de 25 años sin estudios, trabajo ni formación asciende actualmente a unos 8 millones y ello es motivo de gran preocupación”.

En el cuarto trimestre de 2012, por otro lado, el PIB de la UE se contrajo un 0,5 %, la mayor caída desde principios de 2009.

Los cambios introducidos en los regímenes fiscales y en las prestaciones sociales y los recortes realizados en el sector público, sigue explicando el Estudio,  han generado importantes caídas del nivel de renta real de las economías domésticas y, especialmente, del nivel de vida de las rentas más bajas. Los recortes del gasto y el aumento de fiscalidad están influyendo de muy distinta manera en las rentas altas y en las bajas. El porcentaje de población de la UE que está pasando dificultades económicas está muy por encima de los niveles jamás observados durante la última década y ya afecta a más de una de cada cuatro economías domésticas con un bajo nivel de renta.

La reducción del gasto social es mucho mayor que la que se ha producido en anteriores recesiones, dice el Estudio, añadiendo con gran empecinamiento en el error: “lo que demuestra la excepcional necesidad de llevar a cabo un saneamiento de las cuentas públicas mientras dure la crisis del euro”. En numerosos Estados miembros la caída del gasto social, añade, ha neutralizado la función de estabilizador económico que tienen los sistemas de protección social y “es posible que ello haya contribuido a agravar la recesión, al menos a corto plazo”, concluye imbuido de ese “optimismo” de la actual UE que suelen luego contradecir los hechos. No es imaginable que quien, a sabiendas, ha empobrecido de tal forma a la población, se decida a devolver lo rapiñado.

Nos esperan las mismas políticas, los mismos errores, con su carga acumulativa. La mayor crisis social de la década. De esta década ¿cuántas más quedan por este camino?

Alemania contra Europa

«Alemania contra Europa» era el título de un artículo del catedrático de economía Juan Torres López, publicado este domingo en la sección de Opinión de la edición andaluza de El País que el diario decidió suprimir. Aquí y aquí la historia de esta drástica medida. Quizás fue este párrafo el que la motivó:

“Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional”.

Lo cierto es que Juan Torres desgrana con una claridad poco frecuente los porqués de su afirmación:

«Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.

Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.

Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).

Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania”.

Espero que Juan publique todo el artículo para enlazarlo.

Una de las primeras reacciones fue, en Twitter, la de Mathieu von Rohr @mathieuvonrohr, editor de Der Spiegel para Europa:

«Angela Merkel, like Hitler, has declared war on the rest of Europe»: El País goes loco – and I’m getting scared. Es decir, “El País se ha vuelto loco y yo me estoy sintiendo aterrado”. Por la publicación, entiéndase. Luego no dijo nada de la supresión.

Lo curioso es que hoy un diario alemán, Die Welt –que me cuentan viene a ser conservador y sensacionalista, una cosa así como El Mundo-, se muestra harto de tantos ataques a Alemania y carga contra “Las protestas en el Sur de Europa”, a las que califica de “indecentes”.  No pueden tolerar la comparación de Merkel con Hitler, ni las protestas de los ciudadanos del Sur contra Alemania.  Ocurre en Grecia, Italia, España, Chipre (se olvidan de Portugal). Todos tenemos la culpa. Así “el mecanismo funciona como el libro de texto de la agitación política. Instruye como regañar a los alemanes”, dice. Cuando todo viene a partir de “las mismas élites que tienen que responder por la quiebra económica y política de su país”. Pero, según Die Welt, hasta los medios de comunicación contribuyen a esa “corriente principal «anti-colonial» para ocultar la verdadera causa de las relaciones de su miseria”. ¿Cuál es?

Pues bien, es la falta de cultura política de su sociedad y la “propagación endémica de la corrupción en el gobierno, en los órganos de la Administración y en buena parte del arco parlamentario, que permite clasificar a estos países en el área de las dictaduras del Tercer Mundo.  Son todos y cada uno de los estados donde el «buen gobierno» parece ser una palabra extranjera”.

Tiene razón. La gran excusa de nuestros males estriba en el bochornoso espectáculo que da la «mayoría silenciosa» de la sociedad y la corrupción rampante. Pero eso no obvia el fondo del problema. Cabría preguntarse -en especial hoy que otro país, Chipre, ha caído en las garras del «austericidio»- si no es corrupción las tácticas que denuncia Juan Torres, que figuran en todos sus libros y artículos, pero que, en esta ocasión, han sido suprimidas. Lo que está claro es que si Alemania no está contra Europa, el ambiente de «guerra» se está caldeando seriamente. Menos para las amebas, claro está.

Un inmenso hedor a podredumbre

«El Partido Popular presionó para impedir que Gómez Bermúdez interrogase a Bárcenas». Lo cuenta Gonzalo Cortizo, un periodista absolutamente sólido. Añade que “Rajoy llamó personalmente en la mañana del jueves al CGPJ para interesarse por el reparto judicial del caso Bárcenas y manifestar su preocupación por la imagen que está trasladando la Audiencia Nacional”. En el PP cundió el pánico ante la posibilidad de que Gómez Bermúdez dictase un auto de ingreso en prisión para Bárcenas, explica Cortizo.  La alarmante noticia no ha producido mayores reacciones.

La Fiscalía Anticorrupción, por otro lado, ha encontrado  partidas concretas de cuatro ingresos de dinero sospechosos en las cuentas del PP entre 2002 y 2003 tras cruzar la contabilidad de la trama de Francisco Correa, imputado como cabecilla de la Gürtel,  con los extractos del depósito para donaciones facilitados por el partido al Tribunal de Cuentas. Luis Bárcenas y Jesús Sepúlveda, marido de la ministra Ana Mato, aparecen presuntamente implicados en estas entregas. Ambos han estado a sueldo del PP hasta que se desató la «cierta» alarma social y Sepúlveda ha recibirá una indemnización por despido improcedente de  229.000 euros. Recordemos que el 95% de los ingresos del PP proceden de dinero público.

Al PP le ha desaparecido su contabilidad anterior a 1995. No la guarda. Enorme casualidad. Confianza en su gestión.

Y frente a todo esto, apenas encontramos una respuesta en la buena dirección: IU estudia querellarse contra los jueces que impidieron la declaración de Bárcenas ante Bermúdez. Es toda la sociedad quien debería implicarse.

EREs andaluces, caso Fabra, Urdangarín campante, los trapicheos que implican a CiU, las amistades entrañables del propio Rey, tenemos un grave problema. Pero tal vez el mayor en estos momentos sean las alarmantes actuaciones del partido en el Gobierno de un país, de su presidente. Han recibido las llaves de la caja fuerte, de la aprobación de leyes, de nuestro presente y futuro. Las presiones a los jueces que, como se ve por la evidencia, dan frutos.

“La corrupción es incompatible con la democracia y hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”, escribía hace tiempo Carlos Jiménez Villarejo, el primer fiscal anticorrupción. Ese cáncer está carcomiendo España. Las pruebas de esa realidad son también palmarias.

El programa que el PP tuvo que haber contado

Mariano Rajoy ha reconocido que tendrá que revisar las previsiones económicas que había hecho su gobierno para 2013. Y se ha quedado tan ancho. Sus cálculos fueron tachados de optimistas a todas las bandas. Todos los organismos internacionales y fundaciones de estudios españolas les dijeron que no era creíble una caída del PIB del 0,5%. Estimaban que andaría entre el 1,3% (FMI, por ejemplo) y el 1,4% (OCDE).  Un error de estas características influye –para mal- en toda la economía. De serlo. El objetivo último es presentar mejores registros aunque sean ficticios y tengan un elevado coste. Han hecho lo mismo con el déficit, al que ha maquillado retrasando pagos a enero. Y la deuda se les ha disparado del 68,5% en que la dejó Zapatero al 85,3% llegando al mayor endeudamiento en más de un siglo. Una gestión rotundamente nefasta.

Lo asombroso es que Rajoy ni se inmute –ni lo haga tampoco la sociedad- al quedar en evidencia, tanto la gestión como los cálculos presuntamente fallidos. Las mentiras a fecha fija tienen este recorrido. Cuando caduca el plazo marcado emerge la verdad. Entonces se vuelve a mentir y se mira para otro lado. Hasta ahora les ha funcionado. Pero ¿Qué pasará cuando la recuperación que sacan de la chistera cada poco se estrelle de igual modo contra la realidad?

Si un partido político no es honesto, la verdad debería ser exigible por el propio sistema democrático. El PP tenía que haber contado lo que pensaba hacer. Ayudémosles en la tarea. Cuanto sigue son actuaciones –reales- del Partido Popular de las que no dijo ni palabra en campaña. Esto es lo que debió contar:

Haremos una reforma laboral del gusto de los empresarios para que puedan pagar menor salario y despedir sin apenas costo. Una economía “competitiva” se labra con bajos costes salariales. Que luego no sea tampoco competitiva da lo mismo, mientras unos cuantos -quienes deben- ganen más.

Solo en el primer año elevaremos el paro en más de 800.000 personas y reduciremos los subsidios de desempleo que «desestimulan» de buscar trabajo. En particular, iremos contra los parados mayores de 55 años que tengan algún familiar del que tirar porque “la familia” está para eso. Un nuevo empleo no lo van a encontrar en su vida.

Lo mismo haremos con los jóvenes a los que animaremos a hacer las maletas y marcharse de España para que nos bajen un poco las cifras del INEM. Son los más molestos si se ponen a protestar.

No creemos en lo público. Cuando uno enferma, si no lo puede pagar, ha de recurrir de nuevo a la familia o buscarse la vida como pueda. La sanidad –que tan bien funcionaba hasta nuestra llegada- es cara –diremos-, y, sobre todo, muy rentable gestionada por amigos de beneficios privados. Pondremos repago farmacéutico, sacaremos de la sanidad pública más de 400 fármacos, haremos pagar por las sillas de ruedas, las muletas y hasta las ambulancias. Suprimiremos pruebas diagnósticas, incluso de prevención en los bebés. Como lo que importa es reducir el déficit –aunque no lo consigamos ni hasta arriba de anteojeras y rímel- nos cargaremos también la formación de médicos para trasplantes. De toda la vida los pobres han muerto más que los ricos.  Privatizaremos cuanto podamos. Nos obstinaremos hasta volver a quedar en evidencia porque da igual.

Subvencionar la ayuda dependencia es un regalo innecesario, cuando hay familiares –particularmente mujeres- que pueden cumplir esa función. Esto lo recortaremos hasta el chasis.

Suprimiremos médicos y maestros en el ámbito rural, y servicios de transportes. Lo bucólico se paga. Una nueva Ley de Costas, con ladrillos por doquier, hará emigrar al secano y eso no puede ser gratis. Nada es gratis.

Ya hemos avisado –esto sí- que nos sobra la asignatura de Educación para la Ciudadanía y también la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Hacen pensar. Hacinaremos las aulas para fomentar la comunicación de los escolares. Pondremos a trabajar el doble y en materias que no dominan a los profesores a ver si se estrellan. De universitarios nada. Solo los ricos estudian, aunque tengan pocas luces.

Como no creemos en lo público, los funcionarios son nuestro principal objetivo. De todo tipo. Fuera pagas extraordinarias, más horario, puteo sin fin a ver si se hartan. Si protestan, campañas de desprestigio, que los españoles suelen tender a culpabilizar más a sus iguales. Fuera sindicatos, por lo mismo.

Buena tijera a la ciencia, la investigación, la cultura. Cuanto más burros, mejor. El modelo es el ocio, el juego, el lavado de dinero de negro, las prostitutas, que -si logramos apañarlo- exigirá importantes créditos bancarios que se detraerán de otras cosas. Pero contaremos que proporciona puestos de trabajo inmediatos aunque luego todo se vaya a pique.

Las pensiones son cosa del pasado. Que se acojan a un plan privado o que les atienda la familiacomo dios manda también.

Elevaremos el IRPF, el IVA, el precio de los transportes. Hay que pagar “la herencia” que permitía tener todo lo que antecede, procurando que no se note que pagan más por menos servicios, ni adviertan cómo habremos hundido la economía y aumentado el déficit y la deuda a pesar de mermas y recobros. A los bancos de la jefa Merkel –a todos en general, a los nuestros que nos subvencionan- esto les gustará.

Subiremos las tasas judiciales. Disminuiremos el número de jueces y de inspectores fiscales aunque nos llenaremos la boca de palabras como “transparencia” y «lucha contra la corrupción». Para el Registro Civil tenemos una idea mejor: entregarlo a los Registradores de la Propiedad para que amplíen el negocio y cobren también por esto como por el resto de sus gestiones que en toda Europa son gratis para los usuarios. Es el gremio del presidente y la vida puede dar muchas vueltas.

Estableceremos una nueva ley del aborto que obligue a las mujeres a volver a ser tuteladas en sus decisiones. Y una a modo de cadena perpetua que tan bien queda de cara al exaltamiento de pasiones populares. La resistencia a la autoridad será muy penada. No nos atrae de lo público más que las Fuerzas de nuestra seguridad. La de permanecer en el cargo por más tropelías que cometamos.

Cuando no nos gusten las leyes –que en Europa se envician con tachar de ilegales tantas de nuestra querida España- sacaremos la “ingenieria judicial” y las dejaremos niqueladas. Al menos hasta la próxima reclamación.

Seguiremos colocando a familiares y parientes en todos los puestos que den dinero y aseguren un vivir como corresponde a nuestra estirpe superior.

Les trataremos a Vds., sobre todo eso, como a tontos. Ya sabemos que no todos los españoles lo son ¡ni mucho menos!, pero nos bastan con unos cuantos millones que nos den mayoría y que traguen con cuanto se les haga. Los medios afines echarán una mano. Sacarán al Papa nacido santo y sencillo. Fútbol, escándalos, lo habitual. Plantearán las manipulaciones de la economía –previsiones, déficit o deuda- como un “rifirrafe” entre gobierno y oposición. Y enviaremos a tertulianos de confianza las consignas que interese cada día difundir.

Hay muchos tontos. Que incluso nos defenderán, repetirán que «todos hacen lo mismo», creerán que nuestras medidas van encaminadas a la resolución de la crisis y seguirán esperando que “ya pronto” todo cambiará.

Y, nada, hasta las próximas campañas electorales (europeas, municipales y autonómicas, generales). Les volveremos a contar a Vds. las mismas milongas. Y volveremos hacer lo mismo.

Lo más triste es que, incluso contando lo que iban a hacer y han hecho, igual muchos les hubieran votado y les volverán a votar. Pero, insisto, un sistema democrático debe prever estas eventualidades.

*Publicado en eldiario.es

 

Convincente Ana Botella ante el COI

Chipre dice no

El Parlamento de Chipre ha rechazado penalizar las cuentas de sus ahorradores como le pedía la UE a cambio del rescate de 10.000 millones de euros. Ningún diputado ha votado a favor. En contra todos los partidos salvo el gubernamental que se ha abstenido. Llegarán ahora las coacciones y ultimatúms pero Chipre tiene una crédito con Moscú de 2.500 millones de euros (a pesar de que el país euroasiático aloja a sus defraudadores como paraíso fiscal). Putin, ay,está interesado en unos importantes yacimientos de gas que han aparecido al sur de la isla. La ceguera y prepotencia de la UE podrían salirle muy cara.

 Entretanto, Cristóbal Montoro acaba de anunciar en el Senado que el Gobierno va a imponer un tipo «moderado» a los depósitos bancarios para compensar a las comunidades que vieron anulado su impuesto autonómico después de que el Ejecutivo creara un impuesto estatal a tipo 0%. Dice que será poca cosa. ¿Cómo? Nada. Ni un céntimo. Me advierten que este impuesto estaría dedicado a las entidades financieras y no a los ciudadanos. No es eso lo que pone la noticia, pero, en todo caso, los bancos suelen repercutir en sus clientes cada céntimo que pagan.

 En Chipre ha sido decisiva en esta primera negativa a tamaño despropósito la respuesta airada de la sociedad. Veremos aquí si esta vez alguien reacciona a todo cuanto nos está pasando. La masa ameba suele decir: “nos sacrificamos y entre todos esto lo solucionamos”. Por favor, que paguen ellos solos las cuentas de Montoro que el resto nos desapuntamos.

Rajoy necesita un asesor de imagen

Un señor que llega a la presidencia del gobierno de un país (aunque ese país sea España), tarea para la que se ha preparado durante años,  ha de guardar no solo los fondos, sino las formas. Tenemos a Rajoy en Roma. Primero fue localizado encantado y boquiabierto “como un turista más” en una de sus calles.

 rajoy.roma.francisco

Luego se ha ido a la inauguración del papado (sí, así he leído que lo han llamado) y el hombre, aburrido, ha mirado el sol y se ha cegado.

 rajoy.papa.cegado

  Un presidente de un país ha de contar con un asesor de imagen. Entre los tropecientos que tiene Rajoy no debe tener ni uno que le diga que no se abre la boca ni se cierran los ojos si hay una cámara cerca. Ya sabemos que él huye como de la peste de cualquier periodista, pero es una eventualidad con la que ha de contar por su cargo.

La patética imagen que da Rajoy de nuestro país allá donde va, se corresponde con sus actos. Eso es lo peor. Hoy José Manuel Soria ha contado que De Guindos, o sea, España, tuvo un papel esencial en que se le haya rebajado el “castigo” a los ahorradores chipriotas. Y ayer Javier Arenas dijo que lo peor de la crisis ya ha pasado y que el PP va a poder aplicar su programa. No nos han mostrado aún las fotos del corifeo de beatas con cargo que acompañan al presidente en el viaje protocolario. Igual han ido estas dos que vimos así de contentas el día que quitaron el subsidio de desempleo a los mayores de 55 años y endurecieron la jubilación.

soraya.fatima

Enlutadas, por supuesto. Tal que así, como en una anterior visita al Vaticano. Les gusta mucho ir allí.

cospedal.soraya.planogeneral

Así que Rajoy precisa también un asesor de contenidos. Que lo rehaga completo. Claro que por lo ímprobo de la tarea y por ahorrar, lo mejor sería un presidente nuevo, ya terminado.

Acaban de imputar a Oriol Pujol por tráfico de influencias en el caso de las ITV. La UE anda noqueda por su mala gestión en Chipre. Por la general y por la de Chipre. Se cumplen 10 años de la invasión de Irak perpetrada –entre otros- por el colega Aznar. Andan por aquí los del COI agasajados por los paletos con ínfulas gobernantes de Madrid. Y  con este panorama Rajoy pasea su prestancia, la prestancia de España, por el mundo. Bueno, y la de su gobierno.

 papa.gobierno.

¿Sacamos todo el dinero de los bancos como vía para negociar un armisticio?

 Son tantos los fuegos que arden hoy por las esquinas que resulta difícil elegir a cuál se acude con la manguera, pero probablemente sea lo sucedido con Chipre lo más apremiante. Este diminuto país, de peso irrelevante en la UE, acaba de sufrir el duro peso de la férrea mano que nos gobierna a todos: Merkel, la UE y el FMI, en téntaculo común. Estas altas instancias han decidido dar un “rescate” de 10.000 millones de euros a Chipre, pero también que el fiasco de su sistema financiero lo paguen sus ciudadanos. Sin ningún eufemismo ya. Al margen de los recortes que nos practican a todos, han entrado en sus cuentas corrientes, las han congelado (es decir, el corralito ya en Europa) y han dispuesto cuánto les sustraen. Cuentan las crónicas que Merkel y el FMI querían un “castigo” más ejemplar: una quita mayor.

 A los bancos europeos la generosa UE les ha dado ya 1,6 billones de euros confesos, sin ninguna contrapartida. Más aún, tienen el grifo abierto para el crédito del BCE a pagar al 1% mientras ellos lo prestan, incluso a los Estados, al 5 o al 6%. Solo a Bankia y los pufos españoles se les han entregado ya 37.000 millones de euros. 78.000 fue el rescate de Portugal que pagan en sangre y precariedad sus ciudadanos. Y Chipre, tan pequeño, por 10.000 se convierte en “castigo” –repito- ejemplar. Es que Merkel tiene elecciones pronto.

 El salto cualitativo dado por la UE con Chipre nos sitúa en un momento crítico. Las bolsas se están despeñando, en particular las españolas, sube nuestra prima de riesgo y hay que pagar más (fundamentalmente a los bancos… alemanes, qué casualidad). Si la hija del cura presbiteriano alemán decide que también hay que entrar a saco en nuestros ahorros, así se hará. El panolí neoliberal que nos gobierna y su troupe circense no opondrán el mínimo problema. De hecho, el viernes, cuando se perpetró lo de Chipre, dijeron que era “una buena solución”… no extrapolable a España. Para echarse a temblar.

 La más elemental prudencia (hasta Forges lo propone hoy) es sacar el dinero que se tenga de los bancos, antes que se nos “MERKELee» lo allí depositado. Esta medida drástica, si es masiva, supone, sin duda, la quiebra de todo el sistema financiero, de todo el sistema. Tabla rasa y vuelta a empezar. Los ricos ya llevan tiempo haciéndolo, están sacado dinero de España a espuertas. En cifras récord. ¿Qué pasaría si lo hiciésemos todos? No somos menos “antipatriotas” que las grandes fortunas ¿Verdad?

La masa ameba que se evade con esta programación, en cuanto vea que hay colas en los bancos, deja el sofá y se va a sacar la pasta para meterla debajo del colchón. Eso con seguridad. Es lo que tiene el egoísmo y el espíritu gregario que les caracteriza. Pero es que es la guerra. Lo de Merkel, la UE y el FMI con los chipriotas es una declaración de guerra a los ciudadanos.

 ¿Sería tan impensable responder al pulso vaciándoles los bancos? No solo en España, en toda la Unión o en los países acosados al menos. Como petaría todo, seguro que, al menos, cambiaban de actitud y se podía negociar un tratado de paz. Poner condiciones. Ahora todas las tortas son para los ciudadanos. Y encima osan hablar de “castigos” ¿quién los merece más? ¿No será más fácil que salten Merkel, los jerifaltes de la UE y hasta el FMI a que lo hagamos todos los ciudadanos europeos? De momento van ganando. Por K.O.

 forges.chipre

Afectos

Hace muchos años leí acerca de un experimento psicológico que se había realizado en una Universidad norteamericana –cómo no- que me pareció curioso. Cada alumno anotaba los compañeros por los que sentía aprecio, y los que creía sentían aprecio por él. Y no coincidía. Coincidía muy poco. Gente a la que creían “caer bien” no contaba con ellos en absoluto. Sus afectos no eran correspondidos. Lo que no incluía la referencia era la conclusión práctica de semejante decepción.

 Lo he recordado muchas veces. Y más, quizás, estos días. Por muchas razones. Porque estamos dolidos de las continuas putadas del PP –y no uso eufemismos porque cualquiera sería demasiado suave para que dejara “a gusto”-. Y en esas circunstancias cualquiera está más sensible. También a veces confluyen circunstancias evidentes. Y a la vez, cuando uno cumple años,  descubre cosas, por muchas que sean las fechas en las que ha sucedido ese mismo aniversario. Los que llegan incluso por sorpresa, con enorme cariño que no se espera. Los que faltan. Aunque sean muchos más los venidos y bienvenidos. Y sus “detalles” enternecedores.

 Dejo por un día las tropelías a los parados y jubilados que perpetró el último consejo de ministros del PP, por mucho que sean auténticamente miserables. La confirmación facinerosa de la UE que ya aprieta a un nuevo país, Chipre, que llega a sacar directamente el dinero de las cuentas corrientes de sus ciudadanos para pagar los fiascos de los bancos de marras. Lo dejo para hablar de los afectos.

 El refrán “No ser profeta en tu tierra” nació probablemente en Aragón. Así me siento yo con esa comunidad en la que nací y que no deja de mostrarme su ninguneo. La Asociación de la Prensa de Aragón me concedió en 2008 un premio muy bonito. Realmente emocionante por lo que argumentaba. Pero eso ha sido todo. Absolutamente todo. Se van a los confines del planeta si hace falta para buscar quien les hable por ejemplo de temas que una cree dominar y ser relevante en ellos. Por no decir más –que podría-, en la famosa Expo pasó medio mundo por allí y a mí ni me sugirieron acercarme a visitarla. Es una queja tonta pero surge de días… tontos.

 Luego está esa sensación de los afectos no correspondidos. De las valoraciones no correspondidas. La de tener que estar empezando una y otra vez “a ganarse el puesto” en cualquier lugar que se vaya. Esa nota que uno escribe con nombres y que no encuentra el suyo en la otra. Como en la Universidad norteamericana.

 O gente que llega a mentir y desfigurar logros, probablemente por la turbación de sus propias contradicciones.

 La mayor parte de la gente a la que quiero, me quiere también. Y lo demuestra. No hay problema. Y, sin embargo, se añade esa reflexión: por qué se tiene en cuenta siquiera esas gotas aisladas de quienes no te corresponden. En el amor sentimental, locura transitoria, esto se da de forma desorbitada: llorar por quién te ha plantado. Hace falta ser tonto. No es lógico. Lo sensato es poner el puente de plata que se inventó para estas contingencias, con un delicado empujoncito que acelere el viaje. Complicados que somos los humanos. A veces. Cuando pasa la nube. Menos mal que de habitual escampa.

 En RNE hice –con Concha Villalba y José Antonio Rodríguez- un programa bastante singular en el que, por ejemplo, analizábamos racionalmente los afectos. No todas las personas tienen la misma capacidad de sentir, nos dijo un profesor español, una eminencia, a quien llamamos a Nueva York, dado que trabajan allí en la eterna fuga de cerebros española. Ni recuerdo el nombre aunque podría buscarlo. Es decir, hay gente que es incapaz de sentir apenas un afecto, salvo por él mismo, claro está. Lo malo es que esta sociedad está perdiendo la empatía social también. Acorralados por alimañazas de distinto pelaje, la mayoría se refugia en sí mismo sin dolerse de lo que le ocurre al prójimo, incluso cuando ha sido por su causa, por una decisión electoral equivocada fruto de su poco juicio. Complicados que somos los humanos. Ya digo 🙂

 Fin de semana y puente. Me puedo permitir la licencia de este texto ¿Verdad?

Cuando el periodismo sale por la ventana

Ha pasado más de una semana desde que agentes de seguridad de la ministra Ana Mato agredieron a la periodista de Antena 3 Soledad Arroyo y le rompieron la muñeca derecha y… no ha ocurrido absolutamente nada. Empieza a ser normal que un servidor público eluda a la prensa incluso con el uso de la violencia de sus escoltas. Antes, a Soledad le habían empujado contra la pared –tal como ella  contó en twitter en tiempo real- utilizando como punto de apoyo su estómago. No es el primer caso ni será el último dada la reacción: ninguna. Es que la ministra en persona se disculpó por teléfono, qué detalle.

Apenas unas horas antes, los corresponsales de los medios españoles en Nueva York habían plantado precisamente a Ana Mato por que lo que se había convocado como una de “rueda de prensa” no admitía preguntas. Mato rectificó y se mostró encantadora diciendo lo mucho que le gusta atender a los periodistas que transmiten las inquietudes de la sociedad. De vuelta a casa, sus guardaespaldas atentaban contra la integridad física de una informadora.

 Una salvedad. Múltiples ciudadanos se las han visto ya con los dulces métodos de quien se escuda en la mayoría absoluta que le han otorgado el 30.2% de los españoles con derecho a voto para cometer toda clase de tropelías contra la sociedad. Si destaco a los periodistas –que también han probado profusamente estas técnicas- es, por que en efecto, son, o deberían ser, esa voz de los ciudadanos ante el poder. Concretamente, por eso se llamó al periodismo el “Cuarto Poder”, algo que muchos de quienes lo ejercen o no saben o no comparten.

 Los corresponsales de Nueva York se arriesgaron a actuar como cualquiera de sus colegas allí hubiera hecho. En España asistimos al bochornoso espectáculo de ver a periodistas tomando notas ante un televisor de plasma de respuestas mudas. Lo utilizó Rajoy y siguió la tónica María Dolores de Cospedal, la ejemplar. Y nos contentamos con el #sinpreguntasnohaycobertura de nula efectividad, mientras se continúa acudiendo a las convocatorias como convidados de piedra de los gobernantes que así lo decidan.

 Las causas de esta realidad ignominiosa exceden por su extensión a lo que se puede tratar en un artículo. Un escueto resumen hablaría de los compromisos de los dueños y gerentes de los medios y de la precariedad de la profesión que registra una brutal cascada de despidos y EREs, viendo caer incluso las más altas torres. Pero no es solo eso, los propios periodistas tienen una responsabilidad en lo que ocurre. ¿Cómo es posible que no crujan los profesionales y las asociaciones de la prensa contra todo lo que está sucediendo y atenta contra el derecho a la información? Hablamos de periodistas agredidos, de los que tienen que ir con chaleco distintivo (como en las zonas en guerra) a las manifestaciones, a veces para servir mejor de blanco a los palos, de rizar el rizo del menosprecio hasta cubrir comparecencias unilaterales de un monitor de plasma. O de plasmados varios, como Montoro el martes, que también habló el solo para no responder a cómo había maquillado el déficit.

 La sociedad también tiene su cuota en lo que sucede. Ocurre, sí,  que, como en una maniobra hábilmente dispuesta, nos sirven no menos de media docena de “watergates” semanales y se anulan unos otros. Hace ya mucho tiempo que la información se convirtió en espectáculo. De distracción, como es inherente a él. El escándalo es plato fuerte en los estrenos y precisa nuevos impactos para no decaer. Lo más jugoso pasa desapercibido mientras nos llenan los ojos de Papas vaticanos y de declaraciones que llevan a la confusión, cuando no de folclóricos que saltan en traje de baño con faralaes. Esa inercia persiste aunque el periodismo nos esté brindando últimamente informaciones de trascendencia. Hace falta una cabeza sólida -y ganas- para no perder la perspectiva y separar los gatos de las liebres.  Cuando el espectáculo informativo entra por la puerta, el periodismo sale por la ventana.

 El poder que no piensa en los ciudadanos -sino en su oscuro plan- pesca en el río revuelto cuantas piezas se quiera cobrar. Y la degradación aumenta. Los ciudadanos deben saber, deben buscar saber lo que les afecta, adónde nos llevan las políticas que se están siguiendo. Jordi Évole ha logrado en Salvados que sea la crueldad de los datos la que produzca un revulsivo utilizando formas amables – incluso un aparente humor- que no espanten siquiera a los que  “necesitan distraerse”.  En el último programa mostró con precisión que también peligran las pensiones públicas, y las costosas privadas están sujetas a riesgos. Y eso se añade a repagos varios y subidas de precios, a todas nuestras posibilidades mermadas. Aunque “mejoren” las cifras macroeconómicas, no será para nosotros. Y para adquirir esa certeza basta … estar informado.

 Por mucho que nos distraigan los escándalos bien tramados y ambientados, las puñaladas (y eso es lo que nos están infiriendo) no suceden en una pantalla, ocurren en la realidad. Y duelen. Y lastran nuestras vidas. Está muy estudiado. El Joker, antes de matar a sus víctimas, les decía para despistarles: ¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna? Ahí estamos. Músicos y directores de orquesta nos marcan el ritmo de una debacle segura, mientras la mayoría danza.  Cuando el periodismo huye –o lo arrojan- por una ventana, los enemigos invaden la estancia.

PD. Si hubiera titulado este artículo -como pensé inicialmente- « ¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna?»… ¿lo hubiérais leído más o menos? Pues eso.