Un país al que llamaremos H

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Hay un país en el que viven numerosos políticos y periodistas consolidados, incluso jóvenes aspirantes a entrar en el paraíso de sus mayores. En ese país la economía funciona y crece como hierba en campo fértil. Sus gestores se sienten muy orgullosos de su obra y se dan parabienes de continuo. Aseguran que cualquier cambio de rumbo supondría un experimento condenado al fracaso, un disparate. Siempre cuentan con periodistas que aplauden sus políticas y rebaten hasta el mareo de la audiencia los datos que contradicen la euforia. Y con medios que les contratan al efecto.

Es un país en el que ha aumentado la pobreza, con especial incidencia en la infantil. Un exhaustivo informe de la OCDE señala al empleo precario, la temporalidad y los sueldos bajos como causantes. Es decir, los efectos buscados por la Reforma Laboral que así troceaba y repartía los puestos de trabajo que no se llevó la crisis, aquello, esto, nunca atribuible como culpa a los ciudadanos. Son vidas de personas que no quitan el sueño a los altos mandos del clan, los ven como simples anotaciones contables. De hecho, otra noticia alerta del grave costo de la depresión en la Unión Europea: 92.000 millones al año. No de la brutal extensión de la traumatizante enfermedad, sino de lo que cuesta a las arcas de sus empleadores. Pero esos dramas ocurren fuera del ámbito de felicidad que rodea a los que mandan.

Porque ese país, el suyo, es sin lugar a dudas un Estado de Derecho donde el imperio de la Ley se cumple a rajatabla. Sin excepciones. Todos son iguales ante los sagrados mandamientos que de la forma más ecuánime se promulgan, gracias a la iniciativa del Gobierno, con la aprobación de las Cortes legislativas y el riguroso cumplimiento de los tribunales de justicia, algunos nombrados por el propio Gobierno o sus socios. Su único objetivo: lograr el bien común y el respeto a todos y cada uno de los ciudadanos, sin discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Lo de una vivienda digna para todos, sanidad y educación sin restricciones y algunos otros derechos se ha dejado un poco de lado porque cuesta dinero y hay otras prioridades a atender: sea rescatar bancos o autopistas que, con su buen hacer, terminan sosteniendo a la nación o a los que saben qué hacer con ella. Sea dar subvenciones, publicidad institucional, o meter la mano en la caja si la carne es débil y la cara muy dura. Ellos se organizan. Es de sentido común. La mayor parte de la sociedad lo entiende porque vivimos tan bien y nos compramos tantos aparatos electrónicos en cuanto aparecen en el mercado que compensa carencias, como las que cuenta la OCDE. De algunos de hecho, no de todos. Así que tampoco es mayor problema.

Una democracia consolidada en definitiva, que se respeta con pulcritud desde los más altos estamentos del Estado. Escrupulosamente sensibles al menor deseo de los ciudadanos, incluso cuando se expresa en críticas.

Tal es la armonía que los partidos que saben de esto, de su democracia, y los periodistas y medios de su círculo no tienen más remedio que plantar cara a quien llega en sus quejas al punto de querer cambiar algo. Se cogen las noticias, editoriales y lo que haga falta y se ataca y se venera, estratégicamente, para mantener el tinglado. Es ley de vida, el mal menor, siempre certero, hagamos el Sistema grande otra vez, faltaría más.

En ese país muchas personas siguen sin poder encender la luz o el fuego para cocer lo poco que brinda su despensa. A los niños los tienen masificados en el colegio, sin clases de apoyo, pagando algunos la maldad parental de insistir en llevarlos a la enseñanza pública. Algunas personas han ido suspendiendo sus tratamientos de enfermedades graves, cardíacas, desde que impusieron el copago para ahorrar. En vidas. Pero no los ven, estos se ven poco en los altos despachos y en las redacciones de élite.

En ese país se está deteniendo, encarcelando, llevando a juicio y condenando a muchas personas por protestar. O por sacar las urnas a la calle y preguntar. O por escribir tuits y cantar textos inconvenientes, o hacer teatro con marionetas. Son malos, escoria del sistema. Sí, algunos le llaman Sistema a esto.

Tampoco se trata de ser exhaustivos. No vaya a ser que no alcancemos el Nirvana, lugar en el que por lo visto se disfruta de gran confort. Claro que, en ese país, una anciana se planta ante el nigeriano emigrante que pide a la puerta del supermercado y le cuenta, pues lo normal, sus enfermedades. Y otra se va a la peluquería del chino, de esas que han puesto tantas y que peina estupendamente por 7 euros, y enebra monólogo:

— Pues yo trabajaba en el Instituto Nacional de Previsión, sabe usted.

— ….

— Oiga, le digo que si sabe usted qué era el Instituto Nacional de Previsión.

— Sí, le responde el peluquero, en una de las pocas palabras que conoce en nuestro idioma.

— Estaba en Conde de Peñalver. ¿Sabe usted dónde está Conde de Peñalver?

— Sí.

Y no le saca de ahí. Espitas de soledades y frustraciones. Siempre mejor que el anciano que aporrea el techo del coche que le ha cedido el turno en el paso de cebra, porque algo no fue de su gusto. O el joven sentado en el metro en un tintineo constante de piernas, pies y dientes. No pertenecen al club de los satisfechos aunque quizás votan para mantenerlos.

Ese país que vuelve a apalizar homosexuales porque es vital saber con quién se mete cada uno en la cama y prohibir y condenar. Ese país que sigue matando y cada vez más a las mujeres. Con saña, por derecho autoconcedido del ancestral machismo.  Ese país que lucha por volver tanto al pasado que hasta obliga a cambiar la Plaza de la Igualdad por su antiguo nombre de Divisiones azules de apoyos nazis y por ende franquistas. Ese país en el que la ultraderecha ya vuelve a respirar fuerte en clima amigo.

Ese país está en Europa, en la Unión Europea, que aprueba normas, hace reuniones, muchas reuniones, emite comunicados, insta a diferentes cosas. Y deja que la alcaldesa de Calais, Francia, del partido de Los Republicanos, el de Sarkozy y Fillon, en un estado gobernado por los socialistas de Hollande, condene, a muerte quizás, a miles de personas, dado que ha prohibido bajo sanción que nadie lleve comida a los refugiados. Como ese otro país, Hungría, que cobra 1.200 euros a los refugiados para cambiar de un campo de concentración miserable a otro algo menos miserable. Ese continente, que les deja vagar solos, sin atención, sin protección, que les deja morir solos, que les empuja a morir. Y que nos tiene en vilo no vaya a ser que nos coloque en Holanda a otro fascista.

Pues a esto le llaman Sistema, como digo. El país en el que viven los aposentados y la mayoría desconoce. O Casta o Trama, según las versiones, que es algo que enfada mucho a los que disfrutan del Sistema precisamente, y les lanza a escribir fieros artículo, de esos cargados de “presuntos” y “según ellos”.

Igual a ese país hay que llamarlo H. Mudo, sin función, a lo sumo marco para el suspiro, para el lamento. Ése que a base de aspirar en quejido da forma a la jota, la más rotunda de las letras.

*Publicado en eldiarioes

Para alcanzar los sueños

Cada año el mismo rito, el mismo cúmulo de tópicos. Depositar esperanzas en un cambio del calendario y fijarse una serie de propósitos a abordar y metas a conseguir. Llegar a convencerse de que el Año Nuevo, por serlo, cumplirá nuestros deseos. Lo que puede suceder o no, según nos dicta la experiencia de haber recorrido ese tránsito una y otra vez. En realidad, para alcanzar los sueños, hay que fabricar escaleras y afianzarlas en el suelo. O hacerse con unas alas –y un motor preferiblemente- si los sueños son muy altos. Cualquier instrumento que haya probado su efectividad en estas lides, antes que fiar la consecución de los anhelos a un billete de lotería, la ropa interior roja o 12 uvas.

 Esta vez, el año a estrenar nos encuentra a los españoles digiriendo las elecciones recientes y  esperando se forme gobierno. Empujando para que el voto que otorgamos en conciencia –o como fuera- se abra paso para resolver los problemas que nos aquejan como sociedad. En el plano teórico, por supuesto. Las elecciones de diciembre nos han demostrado que hay, al menos, 7.200.000 personas contentas con lo que ha llevado a cabo el PP y dispuestas a que siga así. A saber, un desgarrador aumento de la desigualdad que se muestra en carencias tangibles de muchas personas, una legislación reformada para darle tintes autoritarios o una corrupción escandalosa que se salda con notable impunidad. Están cómodos con ese paquete, aunque algunos de ellos sean los únicos que creen que la corrupción del PP se limita a unos cuantos cestos, sí, quizás, el contenedor de un tráiler, de manzanas podridas. Lo mismo, por cierto, que quienes mantienen al partido que en Catalunya alumbró, gestó y engordó a los Pujol, y su amplia familia y allegados. Todos ellos han colocado los travesaños adecuados para que todo continúe como estaba.

No suficientes. De ahí, que con diferentes voluntades y dispares niveles de errores y autoengaños, unos cuantos millones más de españoles hayan apostado por pequeños cambios. En algunos casos se nota que no han reparado demasiado en la idea de que se trataba de encontrar un gobierno que gestione problemas muy serios –el aumento de la Deuda y el agujero de la hucha de las pensiones a añadir al paquete esencial-. Un gobierno, no  el vencedor de un concurso de entretenimiento.

La verdad es que si todo sigue igual o parecido, si sale adelante la Gran Coalición decretada porque quienes ni pisan las mismas calles que el común de los ciudadanos, hay propósitos que no van a cumplirse. Cualquiera en edad de votar debería saber relacionar conceptos y hechos concatenados. Y tejer los cimientos de sus empeños. Y distinguir si buscan el bien común o solo el propio. Y hasta qué punto la basura, la trampa y el saqueo de lo público les suponen un obstáculo a sus fines.

Una persona adulta y con criterio recelaría al menos de la insistencia de políticos, periodistas y medios -y hasta algún iracundo Premio Nobel de Literatura- en que se acuerde un gobierno  con PP, PSOE y Ciudadanos.  Dicen que es la solución más democrática y moderna, y que satisface a los mercados. A ésos a los que entregaron PSOE y PP la cobertura de nuestras necesidades en la reforma exprés de la Constitución a cambio del rescate bancario en el que no tuvimos ni culpa, ni voz.

A una persona formal le alarmaría que para los valedores de estos pactos no sean “líneas rojas”, ni dignas de ser mencionadas,  la corrupción, el autoritarismo y las desigualdades. En esta brecha entre ricos y pobres  estamos batiendo récords según todos los índices, hasta propiciar una regresión insostenible. La crisis, dicen, cuando –fundamentalmente- deberían decir las políticas del PP de Rajoy, esta legislatura. Pero desde las poltronas no parece preocupar lo más mínimo, si hay “estabilidad”.

Se puede firmar lo que 2016 no traerá por este camino. Ya pueden encender velas de todos los colores que esos propósitos no se cumplirán. Pongamos algunos ejemplos. El 80% de los jóvenes españoles viven aún con sus padres porque no tiene medios para emanciparse. No los van a lograr. Con las mismas o similares políticas no se crean empleos que lo permitan.

3.000 médicos han tramitado marcharse de España en 2015. La mayoría no volverá  de inmediato. La sanidad pública no hace sino empeorar con las privatizaciones y el concepto salud/beneficio. Ni vendrán los más de 10.000 investigadores que ya no realizan su trabajo en España,  el idílico tripartito no pondría tampoco los medios para que lo hicieran, dado el dominio neoliberal en su composición. Y veremos cuántos más, de todas las edades y profesiones, han de hacer las maletas.

El gobierno del PP acaba de subir el salario medio en 6,48 euros al mes hasta dejarlo en 655 euros. Todos los países de nuestro nivel macroeconómico lo duplican como mínimo y hasta en la Eslovaquia salida del Este cobran más que los españoles. Pero uno no puede vivir a la sopa boba o creer en cuentos y a la vez tener los derechos que le corresponden.  El eurito y medio incrementado a los pensionistas se sitúa en el mismo saco. Pues no nos pagarán más, no con PP y Ciudadanos. Y depende de quién sobreviva en la guerra del PSOE.

Algunos de los daños causados en esta legislatura son irreparables o de muy ardua solución. Los jóvenes que no han podido ir a la universidad por la elevación de tasas, tienen muy difícil reenganche y menos en este panorama laboral.  Ha condicionado sus vidas, como las de tantos otros.

Si queremos conseguir nuestros sueños, los sueños para la colectividad también -si entra en nuestras preocupaciones-, lo primero es no andar en sentido contrario. Y construir las bases para alcanzar lo que nos hemos propuesto.

La desigualdad ha sido una opción, no un resultado económico inesperado”, insiste el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su último libro. Cabe revertirlo, por tanto. Engullir que no se puede es cerrar los ojos a la evidencia de la cantidad de fortunas que ha fabricado esta crisis y en concreto, en España, la política de Rajoy. Sistemáticamente, sin resquicio. Pero el resultado electoral también da oportunidades  de cambio. Si se quiere. Lo básico sería priorizar los objetivos. Pensar en las personas. Si se dejan.

Este país precisa educación, sobre todo en ética y dignidad, en democracia, y sin cambios sustanciales no llegará. Es irrenunciable regenerar la justicia, poniendo todos los mecanismos jurídicos y democráticos al servicio de la separación real de poderes. Dotarla de medios para luchar realmente contra la corrupción. Y acabar con la impunidad de los delincuentes de cuello blanco. Anular inexcusablemente las leyes represivas. O lograr canales públicos de información independiente al servicio de los ciudadanos. Una RTVE, limpia de inmundicias, que  compita por la audiencia sin estar sujeta a estrategias comerciales y, por tanto, al gancho del espectáculo en detrimento de la información.

 Escaleras, ascensores, para subir. Taladros, si se trata de poner cimientos, sembrar semillas y alimentar raíces. Piernas, ruedas. Remos, barcos. Aviones, cohetes, lanzaderas. Motores, alas. Planificados, medidos, bien ensamblados, engrasados, con soportes que les sujeten si se balancean.  Que nos lleven al destino propuesto. Porque, si se empeñan en hacer inalcanzable la justicia social, la decencia, el bien común, los mismos mecanismos sirven para volar a numeroso sueños personales, incluso por descubrir, que hagan cierta esa felicidad que hoy nos deseamos. Y cada cual que aguante su vela. En particular, si es de las que dirige y zarandea el viento.

*Publicado en eldiario.es

Al mercado le gustan redondas las burbujas de la tónica

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Día de encuestas, festejando el Extremo Centro tan deseado por los guardianes del sistema. Es hora de seguir intentando reflexionar. Si llueven elefantes no sirven de mucho los paraguas. Y menos las cucharillas proburbujas que, sin embargo, pueden ser útiles en la cocina que tanto “se lleva”.cucharilla.corto

Las instrucciones lo dicen bien claro: se trata de una cucharilla para evitar que “la fina burbuja de la tónica no se rompa al caer en la copa de tu combinado”. Cuando la vi en una cadena de supermercados de precios muy asequibles, pensé que a quien le vendieran este artilugio podrían venderle todo. Y así es. El mercado de compra/venta de productos políticos, económicos y mediáticos asiste a uno de sus momentos más boyantes. Puro marketing que tantas veces enmascara la mediocridad. La televisión y los medios en general como catapulta imprescindible.

España se recupera… aunque trabajar ya no asegura unos mínimos de calidad de vida. Y más de un millón de personas tuvo que acudir el año pasado a Cáritas aun contando con el sueldo de algún familiar. Rajoy y demás miembros del PP se empecinan en cantar las excelencias de su labor y el mensaje se vende sin prospecto de uso y contraindicaciones. De la económica. Aunque tienen la osadía de presumir también de su lucha contra la corrupción, cuando el andamiaje se les ha caído por completo y comienzan a cantar los tesoreros. Siempre hay alguien que compra este discurso. Y muchos otros.

En el mercado político se ha puesto de moda cantar y bailar. La vicepresidenta todoterreno se marca una rumbosa coreografía y besa calvas. Pura espontaneidad. Y parte de la sociedad programada compra que es campechana y simpática y “muy distinta” a Rajoy con quien comparte toda la ideología de gobierno y su ejecución. Los recortes a la ciencia en un 25%, la expulsión de la filosofía y la música de las aulas, las leyes y códigos mordaza. Si se proponen sacar la vena carismática de Mariano podríamos verlo hasta bailando el twist con pantalón campana. Y es que a Iceta le fue bien con Queen. A Pablo Iglesias, fatal con el Cuervo del pobre Krahe.

Aquí se vende y se compra todo, se planifica y diseña para colocarlo. Los periódicos informan. Todos. Los debates confrontan argumentos en busca de la verdad y el mejor servicio a la sociedad. Los periodistas más afamados son los que cuentan con mayor preparación y sentido crítico. Con un sólido backgroundpersonal, limpios y éticos.  Todos. Las encuestas pasan por una sana elaboración en la cocina que ayude a su mejor digestión. Y los distribuidores de amores y odios solo piensan en nuestro bien.

Y, así, los Ciudadanos de pasarela son de centro y van a regenerar España. De hecho, leemos editoriales que deberían titularse con más precisión: “Rivera, más bonito que un San Luis”. Cuando ya descendían en intención de voto, surge la revitalización en Catalunya, vía anti-independentismo más presentable que el PP, y vuelve a inflarse el ‘soufflé’. Providencial y alivio de los sustentadores del sistema que ven crudo seguir manteniendo el bipartidismo tras las tropelías perpetradas. Con un poco más de esfuerzo, igual se consigue suavizar los recuerdos. ¿Se llevará o no Pedro Sánchez el gato de Schrödinger al agua?

Los guardianes de la izquierda exquisita defienden la parcela que adquirieron en propiedad y rechazan que nadie les discuta ese derecho; nadie, ni los votantes que se fueron hace tiempo. Con los cimientos resquebrajados, esforzados valores individuales la mantienen aún en pie. Grandes medios neoliberales se muestran muy preocupados de su desgracia a manos de Pablo Iglesias. A Podemos le ha desorientado la leña sin pausa y ha perdido la iniciativa de quién marca el discurso que fue clave de su éxito. Alguna vez también los nervios. Y mientras la izquierda discute, una campaña que ni para los presidenciales estadounidenses, busca que todo siga como está. Ellos, la gente común en general, son apenas el aperitivo a servir en el banquete.

Muy bien emplatado, eso sí. En los supermercados, los nuevos “locos por la cocina” buscar las estanterías donde surten tres clases distintas de wasabi que se echan a la cesta junto con la carne picada industrial. La que incluso falta en los comedores sociales para acompañar los macarrones. El sueño de la sofisticación gastronómica se ha adueñado de buena parte de los españoles desde que Ferrán Adriá sorprendiera con su muy creativa cocina molecular. Ciertamente, en aquella, casi nada es lo que parece. Los judiones de La Granja saben a uva y los raviolis a sesos de cordero líquidos. Y esa es la clave.

Y mientras se cocina, se vende y se compra, la vida sigue fuera de los escaparates. Cargada de miserias, dolor y, también, esperanzas que merecen ser alcanzadas. Los propios compradores compulsivos son quienes las cercenan.

Porque los menús arruinados se ven mejor en cabeza ajena, apuntemos lo que está sucediendo en el Reino Unido. David Cameron prometió reformar el Sistema Nacional de Salud británico. Los periódicos progresistas alertaron alarmados. Y, aun así, obtuvo mayoría absoluta. Ya sin el liberal Clegg que de alguna forma le frenaba. Owen Jones uno de los más prestigiosos escritores y columnistas británicos es un puro alarido con lo que está ocurriendo:  “Nuestro NHS está en grave peligro, deberíamos estar escandalizados”, insiste.

Y esto lo votan personas, seres humanos como cualquiera de nosotros, que parecen pensar solo en sí mismos y, desde luego, en un futuro de prosperidad que pague sus medicinas y tratamientos si enferman. También el PP y Ciudadanos son ultraliberales y partidarios de privatizar la sanidad y todo lo público. Y, esperen, porque la CEOE pide despidos más baratos y más empleo precario. Pero hay quien compra cabellos repeinados y sonrisas de anuncio. Bailes que alegran la vida.

No todos. El CIS acaba de contarnos que a los ciudadanos les gustan los pactos municipales y autonómicos. Los “pactos de perdedores” que decía Rajoy. Precisamente el que menos el de Madrid que, con la ayuda de Ciudadanos, le ha dado la presidencia a la popular Cristina Cifuentes. Solo un 20% lo apoya. Ada Colau y Manuela Carmena son muy queridas en Barcelona y en Madrid. Cierto que los meses transcurridos desde la encuesta, y la labor de derribo diario, habrán hecho alguna mella. Pero hay ciudadanos que ya no tragan, que ya no compran a bulto. Y se toman, tan tranquilos, su tónica con las burbujas rotas.

*Publicado en eldiario.es

Un certificado de pobre para acceder a ayudas sociales

En la España de la recuperación del PP -ejemplo para el mundo y constelaciones estelares- la pobreza está llegando a límites que desbordan las previsiones. En ReaccionaDos citamos que el año de gracia de 2011 acabó con una tasa de pobreza infantil del 17% y ahora la gestión del equipo de Rajoy ha logrado otro de sus récords: la tiene en el 33%. No se ven, pero tienen carencias serias. Y muchos adultos también.

¿Qué hacer? El gobierno va a exigir un informe de los servicios sociales que acredite que la familia es realmente pobre para que pueda acceder a las ayudas de la UE, como una bolsa de comida. No estamos hablando de un ático en Marbella. El ministro Alfonso Alonso, nuevo titular de Sanidad, Igualdad y Asuntos Sociales, argumenta que es un criterio impuesto por Europa para que la ayuda llegue a quien realmente la necesita. Con eso de intentar hacerse con un kilo de garbanzos hay muchos abusos, al parecer.

Marselles, marcado como "sin techo" en 2014. Las protestas anularon la medida.

Marselles, marcado como “sin techo” en 2014. Las protestas anularon la medida.

No cabe dudar de las palabras de un componente de un partido tan honesto como el PP, pero es que cuando en Marsella (Francia) hace unos meses el gobierno local ultraderechista se le ocurrió marcar a los sin techo, se armó un lío considerable. Claro que igual la UE no facilitaba un jergón plegable para dormir y no exigía contrapartidas. El Frente Nacional francés cosechó grandes éxitos en las municipales y en las europeas y Marsella viró drásticamente de la izquierda a derecha y ultraderecha. Y empezó a marcar a ciudadanos “sin techo” con un triángulo que mostrara su condición. Como hiciera con los judíos el nazismo. Como hizo la admirada Reina Católica Isabel con los mismos (puede que la piadosa mujer fuera hasta la inventora). Tras señalar a centenar y medio de seres humanos pobres, las protestas de muchos marselleses lo pararon.

Los servicios sociales atienden a más de ocho millones de personas en España. Y el incremento es constante. Porque España lidera con Letonia el aumento de la desigualdad en Europa. Recordemos que la cifra de millonarios y las ganancias de las grandes fortunas no cesan tampoco de aumentar desde que gobierna Rajoy. Un 67% las de los dueños del IBEX. Bancos, eléctricas, constructoras… besan por donde pisa el PP.

Susan George, filósofa, licenciada en Ciencias Políticas y presidenta de honor de ATTAC Francia escribió: «la desigualdad profunda es el equivalente a 1000 Katrinas, 100 tsunamis, solo que causa estragos un mes tras otro, un año tras otro, arrastrando no solo a los pobres y vulnerables sino a todo el mundo».

Es cierto, las sociedades desiguales funcionan peor. Además hay un factor que no se tiene en cuenta: No todos engullen —más bien pocos— ser relegados sin sentir humillación y, por tanto, ver arrebatado uno de los pilares del ser humano: su dignidad. Y trae consecuencias. Lógicamente.

Pues bien, el ministro Alonso y su PP al completo van a añadir al dolor de ser pobre, de no poder afrontar las necesidades de la familia, de haber sido despojado en muchos casos de lo que tenía por “la crisis”, el estigma de tener que pedir un certificado que lo acredite. Habrá un registro. Sin duda los “sin papeles” sufrirán muchos más impedimentos. Ya les quitó el PP la tarjeta sanitaria, ahora el litro de leche o de patatas se les pondrá muy cuesta arriba. A los españoles también. Pero es que, seguro, debía haber muchos abusos. Las angulas ya sabemos que no son para todos, pero es que algunos quieren hasta darles proteínas a sus hijos.

Y Papá-Estado no está para eso, Papá-Estado está para recaudar impuestos con los que pagar a los miembros del gobierno y a las fuerzas de seguridad que en estos momentos da la sensación de estar usando para proteger sus políticas. Incluso algún sobresueldo “de los legales”, como dice Rajoy que cobra “todo el mundo”.  Pedir una bolsa de comida sí que es realmente una extralimitación.

Hay una imagen de las que no se van de mi retina. De una película, El Pianista, que refleja hechos desgraciadamente reales. Aquel hombre (interpretado por Adrien Brody) que camina desolado y marcado por la barbarie… a la que volvemos a dirigirnos de la mano de las ultraderechas que gobiernan. Tiene que llegar un día que los responsables paguen por tanta atrocidad, al menos en votos. Tiene que llegar un día en el que los cómplices de tanta injusticia y crueldad se piensen un poco el daño que hacen.

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Grecia vota… a Syriza

Syriza ha ganado las elecciones en Grecia.

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Un 23,1% de los griegos vive en riesgo de pobreza

El PIB ha caído un 25% desde 2008.

La deuda está en el 174% del PIB

El paro juvenil es del 52,8%.

El salario mínimo ha bajado un 20% desde 2010

Los empleos públicos se han reducido casi un 40% desde 2009.

Las pensiones quedaron reducidas a apenas 400 euros y se han suprimido las dos extraordinarias, tras seis “reformas”.

Han cerrado prácticamente todos los ambulatorios como pidió la Troika.

Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura sanitaria..

El cáncer solo se atiende ya en estado terminal.

Todo esto ha sido a cambio de rescates financieros por valor de 200.000 millones de euros. A los bancos se les entregó 1,6 billones de entrada, al inicio de la crisis, sin contrapartidas. Y luego barra libre.

El Consejo de Europa expresó su alarma.  Este organismo no tiene nada que ver con el Consejo europeo que es UE puro. La UE de hecho se felicita por las “reformas” griegas. Merkel las aplaude y dice que hay que incrementarlas. Mariano Rajoy también. Se encamina a dejarnos como a los griegos si vuelve a ser elegido.  Ya nos queda poco. Todos los índices internacionales muestran a Grecia a la cabeza del descalabro social, seguida de España.

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Forges publicaba  una viñeta que era todo un editorial. Me alegra la vista. Finalmente ha sido así. Queda mucho por hacer, ahora es cuando empieza el reto, pero algo está cambiando y es el primer paso para que cambie Europa. Al Mariánico, se añadan el Especuladórico y el Complicidiábulus (éste es básico porque la gente lo engulle sin darse cuenta del contenido).

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Marca España del PP

Es un aluvión diario. Cuesta enterarse de tanta porquería como cae. Algunos se insensibilizan. El menú de fin de semana en esta España del PP viene denso:

Bankia ha sido un pufo monumental. Rodrigo Rato falseó las cuentas de la entidad para sacarla a bolsa, según exhaustivo informe de los peritos del Banco de España. Han pringado todos: los supervisores como el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el ministerio de Economía y hasta la firma privada Deloitte, ellos sabrán por qué. Y nosotros que lo veamos y comprobemos cómo pagan sus responsabilidades. Su sucesor, el gran Goirigolzarri también extendió la percepción de esos balances inflados. Rato y Blesa ocultaron deliberadamente las tarjetas Black porque sabían que “sería un escándalo”.

“¿Fue una estafa? Eso lo tendrá que sentenciar un juez, pero de ser así estaríamos ante una de las mayores de la historia de España. “El perjuicio directo causado a los inversores se cifra en 3.092 millones de euros, el importe de los fondos captados en la salida a bolsa”, dicen los peritos. Eso, y los  22.000 millones de euros de dinero público que se movilizaron para salvar de la quiebra a esta entidad en la que todo se hizo mal.”, se pregunta Ignacio Escolar.

Rato ha declarado en Onda Cero:“No hubo intención ni posibilidad de engañar”.  Para eso estaban los supervisores. Pues ya está. Igual que el aumento del déficit en las comunidades regentadas por el PP -la exitosa y sorprendente “herencia recibida”- fue culpa de Zapatero por no mirar.

El PP aprueba este viernes una nueva ley procesal. Sin dotar de medios a la justicia (que es la causa fundamental de los retrasos) estipula (por imperativo legal) en 6 meses la duración de los procesos y en 18 si son más complejos. Como la Gürtel, vaya. Si el juez no llega se hace algún atajo bonito. Los medios nos cuentan que a las asociaciones del gremio no les gusta.  Ya, nos lo suponíamos. A la ciudadanía hambrienta de justicia, tampoco.

A Ruz se lo cargan. Está sentenciado. Forma parte de esa entusiasta colaboración del PP con la justicia, aunque les afecte, que comenzó con la defenestración de Baltasar Garzón que tan oportunamente incurrió en errores, al menos según sentenció el Supremo vistas la denuncia de Correa, el presunto jefe de la trama Gürtel/PP/Bárcenas.

Con este panorama, el personal anda volcado en culpabilizar a Iñígo Errejón de Podemos por su contrato de investigación en la Universidad de Málaga. Ese azote de los corruptos que es la presidenta andaluza, Susana Díaz, tiene un particular empeño en que lo de Errejón sea ejemplarizante, que no se vuelva a robar a manos llenas de las arcas públicas, ah, que no es éste el caso, que se obligue a los investigadores universitarios, incluso a profesores y catedráticos a residir en el lugar que les ha contratado, que es algo que no pasa siempre. Nos va la vida en ello en este país.

Ayer, en el Telediario 2, de TVE, pusieron en titulares el tema de Bankia, “hay dudas” sobre el balance, ¿dudas?, ¡400 folios! Y el de Errejón. Recuerdo que es ese telediario que no se iba a emitir tras la sentada de los profesionales descontentos con los cambios manipuladores en la dirección. Pues nada, se levantaron y se sigue emitiendo así de bonito.

Leo que Rajoy ha enviado a miembros destacados del PP a difundir su mensaje, la #marcaEspañadelPP que, bien es verdad, ellos ven algo distinta. Y así María Dolores de Cospedal irá a uno de los “debates” de la vigilia sabatina. Para competir ya de esta semana no pasa llevar al otro a la cabra de dos cabezas. Por esto, lo digo. Ese monstruo que están creando y que añade males a nuestra factura, porque son imperceptibles, porque la gente no se entera. Le gusta mirar y ya no se pregunta más.

Reconoce Merkel que Europa no es una tierra de futuro para jóvenes. Culpa suya sin duda y espantosa certeza. No, de hecho piensan echar a los emigrantes sin trabajo. En el Reino Unido también. ¿Y adónde van ahora pues?¿Y qué hacen en sus puestos los responsables? ¿Y cuándo, también, se les exigirá responsabilidades? ¿Cabe mayor aberración que cargarse un continente como futuro para los seres que lo habitan?

España es el ejecutor aventajado de la gran estafa. La OIT (Organización Internacional del Trabajo)acaba de hacer público un informe en el que resalta cómo se están ahondando las diferencias salariales. ¿Dónde más en el mundo? En EEUU… y España.  En estos dos países es en donde más crece la desigualdad.

La desigualdad mata. La estupidez también. La envidia no digamos. Es tan evidente la maniobra de cargarse a cuanto pone en peligro el poder de los que ahora mandan, de los responsables de esta situación, que aterra ver como gente normal entra al trapo.

Ay, España país de toros en la plaza, de cazados, de siervos…

¿O no?

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La invasión de la cutrez

Silla Ikea

Silla Ikea

Cuando vi esta silla de IKEA llegó la confirmación: el monstruo de la cutrez nos ha invadido. Parece un tema menor pero los acontecimientos nos están conduciendo por un camino cada vez más caótico. Por alguna razón, mi mente lo asocia a la Perca del Nilo –ya hemos hablado de ello alguna vez-, un bicho que agranda en mi imaginación sus fauces feroces y que acaba con toda vida anterior para implantar la degeneración. Como aquellos comecocos que avanzaban inexorables devorando cuanto había.

España, ay, España. El PP la ha convertido en su cortijo, quizás en su  virreinato. Ya no hablo ni del saqueo diario, es ver cómo la está modelando a su gusto. Cómo aprueba por sus santos reales prolongar la caza en los Parques Nacionales hasta el año 2020. Para que cacen a su gusto los señoritos. Cuenta eldiario.es en Castilla La Mancha, que el otro día cerraron una pedanía de Ciudad Real para hacer una montería privada. Durante un día los vecinos de Minas del Horcajo no pudieron ni entrar ni salir de la aldea. El camino de entrada fue cerrado por seguridad privada y ¡por la Guardia Civil! A eso hemos llegado.

Mientras, esa elementa que preside el Círculo de Empresarios y que con tanto ahínco menosprecia a las mujeres o a cualquiera que no sea de su clase, no para de demostrar para quién se gobierna. Tras hacerse con su marido una mansión en el parque nacional de Cabañeros, se han montado una cancha de polo privada en otra de sus fincas ubicada en otro parque, el de Guadarrama, de gran valor ambiental.

Cospedal que es un motor de involución constante, se propone gastar en su televisión –la menos vista de España- 900.000 euros en toros, mientras resta  sanidad, dependencia y cuanto realmente importa.

De todo el destrozo causado por el PP en tiempo récord –irreversible en muchos casos-, el peor ha sido el que en realidad es el germen: el aumento de la desigualdad. Todo lo demás es consecuencia.

Y, mientras, el líder del PSOE estrena página y medio Twitter se burla de cómo se ha convertido en “tendencia en Madrid” por comerse las vocales. La Perca del Nilo vuelve a mi mente.

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Cuando la realidad española me satura me voy –por ejemplo- de tiendas que es muy narcotizante. Mi amigo Juanjo Aguirre se da una vuelta por Madrid y nos hace esta virguería llena de descubrimientos. Yo, ya digo, cuando el asunto se pone realmente crudo opto por grandes centros del consumo. Así he ido advirtiendo esa tendencia  a lo cutre, a la chabacanería con la que iniciaba este texto. Ikea por ejemplo parece abandonar aquel sobrio “diseño sueco” con el que triunfó. Es que le han salido competidores que dan mucha más vulgaridad, y “más barata” que es lo bueno. En un ay vas ahora por IKEA. Decidme quién se colocaría esta alfombra en su casa.

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He descubierto auténticas multinacionales de la baratija. Me llama la atención Primark que crece como la espuma ofreciendo crecientes monumentos al mal gusto. Lo visito con especial dolor porque una brillantísima periodista, doctora en periodismo e investigadora, me dijo que había echado instancia como dependienta, dado que no encuentra trabajo en lo suyo (y lo mío), al menos remunerado.  Otra sé que es cajera en Ikea precisamente, pero no he coincidido con ella. Sin buscar mucho, este jersey venden por ejemplo en Primark. Es de mujer adulta.

 

Jersey Primark

Jersey Primark

 

Y éste un modelo de set de cama que dicen, para dormir divinamente.

Funda nórdica Primark

Funda nórdica Primark

No perdamos de vista, pues, que también se está fomentando el mal gusto. A un altísimo precio, paradójicamente. En salud y derechos. Cada vez es más insistente la conclusión de lo que ha costado fabricar a esos precios.  Ya no podemos cerrar los ojos e ignorarlo.

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¿Hacia dónde nos encaminamos en España con el abaratamiento del empleo? Algunos lo tienen claro. La guinda la encontré en Kiabi una cadena “low cost” francesa. Como en los tiempos de más amargo recuerdo, los del subdesarrollo,  en el baño nos dan consejos sobre cómo lavarse las manos.

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Igual es que hay demasiada gente lavándose, mal o bien, las manos y las conciencias.

 

Europa, la mayor crisis social de la década

Bruselas acaba de hacer público un balance que demuestra las consecuencias que para la sociedad está acarreando la caótica política de la Unión Europea. Habla de “situación crítica”, de “consecuencias graves” o de hitos de desigualdad y pobreza jamás alcanzados en anteriores crisis.

Menos empleo y más paro. Peores condiciones de vida para la población tras el aumento de impuestos y los recortes de los presupuestos públicos. Ese es el diagnóstico para toda la UE del «Estudio Trimestral sobre el Empleo y la Situación Social en la UE» de la Comisión Europea.

El desempleo ha seguido aumentando en enero de 2013 hasta alcanzar los 26,2 millones en toda la UE y los 19 millones en la zona del euro, es decir, el 10,8 % y el 11,9 %, respectivamente, de la población activa. No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro, que en 2012 alcanzaron los 10 puntos porcentuales.

Nunca ha habido tantos jóvenes desempleados o inactivos. El desempleo juvenil no sólo ha alcanzado un nuevo máximo en todos los Estados miembros de la UE (en enero de 2013 estaban desempleados el 23,6 % de los jóvenes activos), sino que, además, los períodos de desempleo tienden a ser mucho más largos entre los jóvenes. Durante el tercer trimestre de 2012 llevaban desempleados más de un año el 7,1 % de los jóvenes activos frente al 6,3 % del año anterior. Esta tendencia entraña el grave riesgo de que los jóvenes se desentiendan del mercado laboral y de la sociedad en su conjunto. El número cada vez mayor de jóvenes menores de 25 años sin estudios, trabajo ni formación asciende actualmente a unos 8 millones y ello es motivo de gran preocupación”.

En el cuarto trimestre de 2012, por otro lado, el PIB de la UE se contrajo un 0,5 %, la mayor caída desde principios de 2009.

Los cambios introducidos en los regímenes fiscales y en las prestaciones sociales y los recortes realizados en el sector público, sigue explicando el Estudio,  han generado importantes caídas del nivel de renta real de las economías domésticas y, especialmente, del nivel de vida de las rentas más bajas. Los recortes del gasto y el aumento de fiscalidad están influyendo de muy distinta manera en las rentas altas y en las bajas. El porcentaje de población de la UE que está pasando dificultades económicas está muy por encima de los niveles jamás observados durante la última década y ya afecta a más de una de cada cuatro economías domésticas con un bajo nivel de renta.

La reducción del gasto social es mucho mayor que la que se ha producido en anteriores recesiones, dice el Estudio, añadiendo con gran empecinamiento en el error: “lo que demuestra la excepcional necesidad de llevar a cabo un saneamiento de las cuentas públicas mientras dure la crisis del euro”. En numerosos Estados miembros la caída del gasto social, añade, ha neutralizado la función de estabilizador económico que tienen los sistemas de protección social y “es posible que ello haya contribuido a agravar la recesión, al menos a corto plazo”, concluye imbuido de ese “optimismo” de la actual UE que suelen luego contradecir los hechos. No es imaginable que quien, a sabiendas, ha empobrecido de tal forma a la población, se decida a devolver lo rapiñado.

Nos esperan las mismas políticas, los mismos errores, con su carga acumulativa. La mayor crisis social de la década. De esta década ¿cuántas más quedan por este camino?

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