Los españoles europeos pagamos aún la transición

Decía anoche Iñaki Gabilondo: “Imaginemos a dos entidades bancarias intentando captar a un cliente. Imaginemos que ninguno de los bancos le dice nada de lo que va a hacer con su dinero, ni le propone nada, ni le presenta plan alguno. Imaginemos que en lugar de eso cada banco le ofrece detalles tenebrosos del banco rival, de sus marrullerías e irregularidades, acusándole de todo tipo de indecencias financieras. Pregunta ¿Qué creen Vds que haría el aspirante a cliente? ¿Examinar cuidadosamente todas las acusaciones y depositar sus fondos en el que le pareciera menos canalla de los dos?. O por el contrario ¿poner los pies en polvorosa, rumbo a su casa, para esconder su dinero en una caja de zapatos?”

La metáfora no puede ser más ilustrativa. Pero en mi impenitente rechazo de la “equidistancia” –con comillas- el hecho de que dos personas se enfrenten no implica necesariamente que ambas mientan. Los periodistas debemos buscar los datos fidedignos que orienten al ciudadano. Los datos. Algo que suele hacer Gabilondo, por cierto. Bien es cierto que los fanáticos los ignorarán si contradice sus creencias (lo que creen al margen de la realidad).

No vi el debate. Me propongo huir de los pozos de mierda por si me impregnan. Europa ha perdido la batalla en España en este nuevo round electoral: no les interesa ni a los implicados en la contienda. Sólo que somos todos, no sólo los candidatos oficiales. Escribe Blanca Vila, magistralmente, en El País, lo mucho que necesitamos Europa. Sí, los españoles en particular. Y ya no son las carreteras, sino su espíritu democrático. Una transición política desde la dictadura, vigilada en opción de poder por los vencedores, sin dilucidar responsabilidad alguna por los atropellos –España es el único país desarrollado que no lo ha hecho-, no podía traer otra cosa.

Aunque acudan dos mil personas a votar, es seguro que volveremos a mandar a representarnos en Europa a un señor -Jaime Mayor Oreja- que considera peor el aborto –legal en toda la UE- que los abusos sexuales a menores, penados en todos los ordenamientos jurídicos. Ahora dice que no lo dijo. Lo hizo.

http://www.cadenaser.com/espana/audios/mayor-oreja-primero-derecho-vida-terrible-sagrado/csrcsrpor/20090529csrcsrnac_2/Aes/

O a Vidal-Quadras que considera que el error estuvo en la Segunda República que fue la que trajo el golpe de Estado y los cuarenta años de dictadura. Sí, la democracia funciona así: no nos gusta cómo funciona el gobierno elegido por los ciudadanos en las urnas, y sacamos los tanques y las bombas, fusilamos a unos cuantos y ya podemos vivir en “extraordinaria placidez”. En Alemania quienes defienden esas soluciones tendrían serios problemas con la ley. Aquí se les vota. Porque el problema reside en realidad en la sociedad española. La más atrasada culturalmente del mundo desarrollado, a excepción de la norteamericana. Un sólo ejemplo pero muy gráfico: mientras en Francia la película más popular fue en 2004 “Los chicos del coro”, en España fueron los Torrentes… de mal gusto.

La dictadura nos castró y supuso un atraso en todos los ámbitos del que no nos hemos recuperado. La aclamada transición enseñó a sus artífices que en España sí es posible dar un golpe de Estado y oprimir a la ciudadanía durante cuatro décadas con total impunidad. Por eso tenemos esta derecha que espeluzna en particular a la derecha francesa, y a la del resto de Europa a excepción de la Italia de Berlusconi. Por eso tenemos esta sociedad.

Necesitamos Europa, subamos a su tren en la próxima estación: el 7 de Junio. Costará buscar asiento, mucho, pero al menos debemos emprender la marcha.

Antonio Machado en el cuaderno de viaje

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Nunca le faltan flores frescas, ni recuerdos españoles de sus visitantes. Hace 70 años que fue enterrado en esta humilde tumba del cementerio de Collioure, Sur de Francia. Hoy, Antonio Machado, recibía a un instituto de Barcelona y reconforta ver que no le hemos olvidado. Una veintena de jóvenes leían sus poemas con cierto nerviosismo por ser escuchados. Retomo los pasos del caminante que sabe que sólo así se hace camino, del que se fue ahíto de equipaje sin ambicionar la gloria, del intelectual que dejó España porque aquí nos estábamos matando y él mismo no era visto con buenos ojos. No era cosa de andar con bromas, Lorca acabó en una fosa común. Aunque fue llegar a Francia y morir, y no regresar ni en cenizas. Esas tumbas de ignominia que molestan y que llevan al Juez Garzón ante los tribunales, con la bendición del Partido Popular.

En el viaje hasta Coilluore, los pirineos catalanes hablan de Historia. Ancestral. Por aquí pasó el cartaginés Aníbal con sus 37 elefantes –200 años antes de la era cristiana-, vigilando la flota, perfectamente visible desde lo alto para conquistarnos tal como suena. De los exiliados españoles a Francia en el “apacible” franquismo, de los que vinieron huyendo de los nazis -aunque camino de Portugal-, que incluso tienen un monumento en la pista entre forestal y asfaltada que separa Francia de España en ese punto. Ya no hay aduanas en parte alguna, mucho menos donde nunca las hubo. Quizás entre un país que huele a terminado, pintado, ordenado, y otro al que le falta mucho por llegar a ese estado.

Querer enjuiciar al franquismo es materia de demanda al que lo promueve, me entero aunque –de vacaciones- quiera desconectar. Y la jurisdicción universal se suaviza, se abandona, porque molesta a muchos países esas inquinas de los jueces españoles, que –como la de Garzón- amargó los últimos días del dictador chileno Augusto Pinochet. Gracias a eso, a que otros sí “abren heridas”, otros países considerados por nosotros menos desarrollados tomaron fuerzas para acabar con la impunidad, y, por ejemplo, van a procesar al asesino de Víctor Jara, 36 años después de los hechos. Acuerdo de Psoe y PP, anunciado cuando Israel protestó -o así lo vimos el 1 de Febrero-, ya podremos dedicarnos a nuestras cosas que no es cierto lo del mundo globalizado y cada país entierra su mierda o le pone un marco, según le interese.

Pero El Ampurdá es maravilloso, el agua azul, verdosa, y transparente, y vivir aquí el triple título del Barça fue una experiencia impagable: la visualización de la felicidad. ¿Qué más se puede pedir?

Aunque

El día en el que «me» abrieron el Muro de Berlín

Un periodista puede enorgullecerse de una exclusiva cuando es fruto de la investigación. Pero, a veces, la suma de datos despierta el olfato y uno acude al lugar preciso pudiendo -si las cosas van bien- encontrarse a la hora oportuna, con las personas y medios necesarios, justo en el sitio adecuado, para ser testigo de un hecho excepcional y poder contarlo. No es más que eso.

9 de Noviembre de 1989. Han pasado 20 años y aún me estremece el recuerdo de aquel paso fronterizo del puente de Bornholmer, en Berlín, cuando el Muro de la vergüenza se abrió. Y el pensar que sólo estábamos allí para dar testimonio del hecho el equipo de Informe Semanal, compuesto por el realizador Jose Luís Martí –prematuramente fallecido-, el cámara Laureano González y un fugaz ayudante de sonido que dejó la profesión; el embajador en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo y Kerstin, la intérprete.

Ayer mismo recordaba lo que apenas he contado y, hoy, es Arcadi Espada quién lo reseña en El mundo y en su blog. Le llaman la atención muchas cosas de aquella noche. Y creo llegado el momento de ir comentando algunas -lo haré más próximamente-. Arcadi ve ahora a Alonso Álvarez de Toledo como «un embajador de la época post Flandes», pero debo decir que hoy y entonces era también un lúcido representante de nuestro país en una zona difícil a quien apasionaban los cambios que estaba viendo en Alemania y en todo el bloque del Este y que se moría por darle trascendencia. Como si alguien conociera un secreto que va alterar la historia y no encontrara quien le escuchase. Por eso me brindó toda su ayuda, cuando le llamé con un visado en las manos -largamente demorado por las autoridades de la RDA- que de repente y sin saber porqué se convertía en apremiante urgiendo a acudir aquel mismo día –miércoles 8 de Noviembre- a Berlín. Tras hacer maleta de emergencia, llegamos sobre las 11 de la noche.

Aprendí mucho aquellas intensas 24 horas que siguieron. Fui de sorpresa en sorpresa. La mayor, quizás, no entender cómo ese comunismo había podido mantenerse tanto tiempo en esas circunstancias. Insisto, nadie derribó el muro –visualización del telón de acero-, cayó por consunción, podrido. Habrá tiempo de ir explicando porqué llegué a ese rápido convencimiento, corroborado por ya dos décadas de distancia.

El caso es que acudimos a una rueda de prensa, en la que apenas se entiende nada –aunque lo tradujera textualmente Kerstin-. Habla el portavoz comunista de una ley de viajes -tenían prohíbido salir y el Muro se construyó para impedirlo-, pero apenas concreta detalles. Contesta, a una pregunta imprecisa sobre esas medidas que intenta saber cuándo se van a hacer efectivas, un «ahora» que, sin embargo, no parece significar nada. Nos vamos a casa del Embajador, escuchamos las noticias, tampoco son explícitas, pero pensamos que lo mejor es darse una vuelta por el Muro. Álvarez de Toledo dice: aquí mismo tenemos un paso, Bornholmer. Por eso fuimos a ese punto y no a otro y fue el primero que se abrió. Apenas había 50 personas curiosas y expectantes. Laureano enciende la cámara y el foco. Comienzo a hacer preguntas. La pequeña antorcha de potente luz enfoca, detrás, a los guardias poco acostumbrados al periodismo viviendo en una dictadura y ¡abren la puerta! Nadie me quita la idea de que la llave fue aquél foco. Porque el resto de los pasos fronterizos se franquearon después y no había -la historia lo ha confirmado- una orden precisa de apertura, no en ese momento.  Mi corazón, lo confieso, galopa. Casi me cuesta hablar. Sé lo que está pasando. A Arcadi le sorprende la mesura. En efecto, nada mejor que las imágenes vivas. Éste es el vídeo.

“¿Sabía usted que las cámaras de Informe Semanal fueron las únicas que grabaron el acontecimiento aunque luego nunca hicieron gala de aquel éxito periodístico?”, escribe Arcadi Espada. Y eso tengo que explicarlo. En el periodismo español hay mucha gente que vive de las rentas incluso de hechos en los que no ha participado, os lo aseguro. Se aúpan y se promocionan a sí mismos. Y establecen redes. También existen redes en esta profesión. En consecuencia:  siempre he tenido un tonto pudor por un lado, admitía la dosis de suerte en haber estado allí en el momento justo y no creía que fuera una exclusiva buscada como otras,  y , asimismo, mantenía la ingenua esperanza de que exista una cierta justicia que pone las cosas en su sitio. Eso no pasó. En absoluto. Tampoco  estaba inscrita en ninguna red o partido. Añadamos que esos días en Berlín entendí la obra de Jean Paul Sarte en donde dice que el infierno no es una caldera en llamas, sino “los otros”.

Un día, muchos años después, empecé a pensar que TVE sí tenía derecho a presumir de su exclusiva en la apertura del Muro de Berlín -y que se había obstinado, seguramente por desidia, en ignorar-, incluso libros alemanes han relatado que éramos allí, en Bornholmer, los únicos periodistas presentes. Y nadie me escuchó. Cuando se buscan en youtube vídeos de la caída del Muro de Berlín, aparece el primero uno sobre un programa llamado «La imagen de tu vida», emitido por TVE, que tuvo gran éxito. Pusieron un trozo del telediario hecho en Madrid. Ese programa recordatorio lo elaboró una productora. Más abajo en las búsquedas está «Documentos TV». Otra productora. Ni una mención a la exclusiva de la empresa. Un día, con ocasión de los 30 años de Informe Semanal en 2003, Curro Aguilera me llamó y me invitó a contarlo entre otros muchos reportajes destacados. Al poco conseguí regresar al programa desde el «exilio». Y volver a hacer reportajes. Llegó así el aniversario de los 50 años de la televisión en España. Me correspondió elaborar -con Carlos Alonso- uno de los tres temas programados, una visión sociológica del cambio que había supuesto para nosotros. Marga Gallego contó la historia en sí, en cuanto a programas, y Maite Pascual se encargó de concretar los hechos más reseñables de esos 50 años con entrevistas.

Ahí ya no me callé. Insistí en que se contara la historia tal como había sido e incluso invité a Maite –tras agrias reuniones con la dirección incluida- a que llamara al menos a Álvarez de Toledo. El caso era difundir -¡por fin!- que TVE estuvo allí. Pero ella se negó categóricamente. Y nadie pudo hacerle cambiar de idea. Tampoco sacó otras exclusivas notables, de Rosa María Calaf por ejemplo. Rivalidades femeninas. Pascual habló del Muro, sin duda, pero invitando creo a un profesor y sin decir ni media palabra de la exclusiva de TVE.

El reportaje sí está en los archivos, pero mal etiquetado -a pesar de los excelentes profesionales que hay en ese departamento-, aunque también me he agotado de decirlo. Responde a aquel infierno de “los otros” que se vivió en Berlín en 1989. A veces aún me llaman para encontrarlo. Hay que poner en el ordenador  la fecha exacta de emisión y el título: “De la vergüenza a la libertad”.  Escribiendo «caída del muro de berlín» o similares, salen imagenes de agencias y posteriores al momento de la apertura. Por cierto, Laureano y yo salimos el mismo día de TVE con el ERE, el mismo día.

Ha sido de nuevo Alonso Álvarez de Toledo el que ha removido el asunto -del que otros dan conferencias sin haber estado allí, pero, indudablemente, basados en sus muchos conocimientos-, con sus cartas y llamadas. Para él fue el hecho más importante de su vida profesional. Para mí también. Gracias a Arcadi Espada por recordarlo.

Madrid: último reducto liberal

No conozco Cuba. Los planes trazados para visitar la isla caribeña alguna vez se desbarataron siempre por una razón u otra. Y sé lo que me estoy perdiendo: ver de primera mano el último reducto comunista. Mi actividad laboral me otorgó el privilegio de ser testigo de excepción en el desmoronamiento de todo el bloque soviético –de la URSS, al pacto de Varsovia-, incluso asistí en directo –sin ningún otro periodista occidental al lado- a la caída del símbolo: el Muro de Berlín. Mantengo que realmente nadie lo tiró, cayó por su peso y sus cimientos podridos.

Ahora resido en el último reducto del liberalismo mal entendido, del ultracapitalsismo feroz: Madrid. Sistema tan contra la corriente y la lógica como en su día fue el comunismo. Se ramifica en Valencia, pero allí aún palpita un alma moderada que se rebela, lo que apenas sucede en la Comunidad que alberga a la capital de España.

Turbios métodos llevaron a la Presidencia de Madrid a Esperanza Aguirre tras una meteórica carrera en el PP. Dos corruptos diputados regionales del PSOE cambian su voto a última hora para privar a su partido de la mayoría absoluta que le han dado las urnas. Cadena de errores de planteamiento -Tamayo y Sáez nunca debieron ir en las listas-, el hecho pasa decisiva factura a los socialistas, pero queda en el limbo averiguar a qué y a cuánto asciende el cambio de postura, y a quién beneficia. Año 2003 y hasta ahora, 2009, no se había investigado. Hoy sabemos, gracias al periodista Nacho Escolar, de una sociedad Fundescam, creada entonces, para producir estudios según sus estatutos, cosa que prácticamente no ha hecho. En cambio canalizó ayudas a la campaña electoral de Esperanza Aguirre aportadas por una serie de nombres significativos. El actual presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, propietario de viajes Marsans, según la información de Público, contribuyó con 246.000 euros, pese a que la ley prohíbe hacer donaciones cuando se tienen subvenciones estatales como era el caso. Otros destacados empresarios completaron una cifra cercana a los 800.000 euros para sufragar la campaña de Aguirre. Posteriormente lograron contratos con el gobierno regional. Atención a cómo Díaz Ferrán se hizo con Aerolíneas Argentinas a través de Air Comet, filial de Marsans. Propiedad de Iberia, Aerolíneas fue privatizada por el Gobierno de José María Aznar en 2001 y Díaz Ferrán se la adjudicó por el precio simbólico de un dólar. Ese mismo año, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) dio a Marsans 300 millones de dólares para cancelar las deudas de la compañía. El caso está siendo investigado por delito fiscal desde 2005.

   Todos los empresarios españoles eligieron después a Diaz Ferrán como su presidente. Los empresarios sustentan a Esperanza Aguirre, su máximo representante la considera incluso “cojonuda”. No son neutrales.

Un repaso por el entramado de asociaciones, organismos dependientes de la Comunidad de Madrid, fundaciones y demás entes abstractos –que os aconsejo hacer con la ayuda de Google- nos muestra siempre los mismos nombres que se reparten cargos y asesorías –y sueldos por tanto- como en un club de amigos.

Esperanza Aguirre, con su estilo populista, goza de gran éxito en Madrid. Una encuesta sobre la persona con la que desearían los ciudadanos salir a tomar copas, la situó en primer lugar, seguida de Ruíz Gallardón y de Joaquín Sabina. Y, desde luego, todos los sondeos la garantizar seguir revalidando la mayoría absoluta. A la descafeinada oposición socialista ni se la ve, ni se la espera.

Cuando el presidente estadounidense dice que se ha acabado la era del Hummer –el carísimo todoterreno dilapidador de gasolina- Esperanza Aguirre subvenciona a los coches más contaminantes. Devuelve 1.500 euros a quienes compren un Porsche Cayenne y no da nada a los ecológicos.

El gobierno anuncia que suprimirá la desgravación fiscal por vivienda a las rentas más altas. Aguirre –dentro de sus potestades- aumenta al 20% la exención de impuestos por este apartado. Los empresarios del ladrillo tienen muchos pisos sin vender.

Ha entregado la gestión de la sanidad de Madrid a empresas privadas, fundamentale a Capio, la misma que gestiona el pan de molde Panrico.

La educación sigue sendas paralelas beneficiando a la iglesia católica en su gestión u organizaciones ultraconservadoras como el Opus Dei. También favorece los colegios que segregan niños y niñas. Profesores que acudieron a una prueba escolar con una camiseta en defensa de la educación pública fueron amonestados, porque debían ser neutrales.

  Sabe como promocionarse. La vergonzosa cadena de manipulaciones de la televisión pública regional llega al punto de censurar la frase “cambio climático”, en un reportaje en defensa de Gas Natural. ¿Noticias contratadas? Sus licencias de radio y televisión para Madrid recaen siempre en las mismas manos: El mundo y Federico Jiménez Losantos.

  Además, Aguirre ha multiplicado el gasto por publicidad institucional en un 369%, hasta llegar a los 169 millones de euros, más de la mitad de toda la Administración central.

    Hambrienta de poder, es conocido su desencuentro con el alcalde de la capital, Alberto Ruíz Gallardón que pugna con ella por un hipótetico control del PP, una vez superada la etapa Rajoy contra el que también presumiblemente maniobra según numerosos episodios conocidos. Sus declaraciones a favor del ultraliberalismo son constantes: «la crisis es consecuencia de un exceso de intervencionismo estatal». En la línea de Aznar, y en contra de la tendencia generalizada. Hasta Obama pretende moderar los excesos del capitalismo. Él ha sido el causante de los males que padecemos, que sufragan los trabajadores mientras la misma selecta élite de siempre se sigue beneficiando.

     El último reducto del liberalismo salvaje: Madrid. El muro de Berlín cayó abatido ante mis ojos, pero la España de charanga y pandereta puede reedificar desde el corazón de su territorio un sistema caduco.

¿De qué se ríen?

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 (Diario El País, portada en papel)

Padres y madres de las patrias hijas

Pregunté una vez en el colegio, en una clase de historia, por qué había sido tan diferente la trayectoria de los pueblos que componen el continente americano, según hubieran sido sus conquistadores –norte sajón, centro y sur español-. No corrían tiempos en los que un profesor pudiera dar respuestas críticas, me quedé con la duda. Ciertamente, los conquistadores de habla inglesa, llegados a lo que hoy es EEUU, liquidaron expeditivamente a toda la población autóctona, nosotros –además de una buena sangría, aunque no total, en vidas y haciendas- les engendramos hijos, los convertimos al catolicismo y les exportamos nuestra cultura y valores.

Nacho Escolar cita hoy “el ejemplo inglés”, la airada reacción -con seria exigencia de responsabilidades- por los gastos personales de diputados británicos -de todos los partidos-, cargados al fisco. Su ley se lo permite –primera diferencia-. Segunda y más aleccionadora: política y ciudadanía no lo toleran. Es la mayor crisis institucional en décadas. Y consecuencias: dimite el presidente de la Cámara de los Comunes por primera vez en 300 años, los líderes de los principales partidos piden disculpas a la población y exigen que los implicados devuelvan el dinero, dos tercios del partido laborista piden tambén el cese inmediato de Gordon Brown y estudian sanciones a sus miembros implicados. ¿Se imagina alguien esa actitud en España? La opinión pública británica no tolera las actitudes poco éticas, tercera y decisiva diferencia.

Álvaro Colom, presidente de Guatemala, –como decíamos ayer– arguye algo así como la posibilidad de sacrificios humanos por parte de la oposición para derrocarle -así podría traducirse-. La muerte del abogado Rosenberg sería “un montaje” de sus detractores. El caballero está muerto y bien muerto ¿se ofreció en inmolación para desprestigiar al presidente? ¿Se reunieron los partidos contrarios a Colom para elegir a quién sacrificaban y luego le pegaron un tiro? Pues bien, una parte de los guatemaltecos parece creer una versión aproximada, porque han salido a la calle para apoyar al político acusado.

La misma sensación -salvando las distancias- sentí al ver al presidente valenciano, Francisco Camps, arropado por alcaldes y gitanos, por la plana mayor de su partido, y por los dirigentes nacionales. Cuando declare ante el Juez se aclararán “las insidias”, dicen. ¿Cómo que “insidias”? Todo nace de una investigación judicial, hay datos, pruebas, documentos, ha sido llamado a declarar por un Juez como imputado. Otra cosa son los resquicios legales de nuestro ordenamiento jurídico, pero las “insidias” son “engaños o artificios para hacer daño a alguien”, y parece que en la «conspiración» se han juntado varios jueces, papeles, y numerosos testigos.

Padres y madres de una cultura que se nubla en creencias y actos de fe, las evidencias sajan gran parte de nuestro territorio nacional. Madrid huele a podrido, más aún con nuevos datos fundamentados en documentos. La larga lista de la impunidad apenas ha cambiado desde esta entrada de Febrero, si no ha sido para añadir nuevos escándalos. Pero la sociedad no se inmuta.

¿Qué más tiene que pasar para que la sociedad española reaccione? Muchos guatemaltecos, hartos, lo están haciendo en su país. El cáncer está en nuestra cultura de picaresca, chapuza, amiguismo, clientelismo, trampa y robo, de pensar en el provecho propio y no en el bien común como hacen las personas bien educadas. Mientras, los asuntos sustanciales quedan aparcados. El gobierno suizo –me contaba ayer el periodista Antonio Delgado- paga subsidio de pobre a quien gana menos de 1.500 euros. En casi toda Europa el Estado costea las gafas o permisos de maternidad ¡y paternidad! hasta de un año. Seguimos siendo uno de los países con menores ayudas sociales, pese al incremento estipulado por Zapatero, y a cómo el liberalismo las quiere cercenar. Nuestro sistema educativo –del gobierno y las comunidades autónomas- produce bochorno.

Y la pescadilla se muerde la cola. Sólo una ciudadanía educada e informada, con una ética que no dirime sus pecados y delitos en un confesionario sino en la razón y ante la justicia, está preparada para prosperar. Y puede tener algo edificante que exportar.

Morir por la verdad y la justicia

«Buenas tardes, me llamo Rodrigo Rosenberg Marzano, y lamentablemente, si usted está viendo u oyendo este mensaje, es porque fui asesinado». El vídeo grabado por este abogado y catedrático guatemalteco de 47 años -que en efecto fue abatido por tres disparos tres días después  mientras paseaba en bicicleta-, ha descubierto una truculenta historia que afecta a altas instancias del país. Como temía que iban a matarle por lo que había descubierto y, convencido de que de nada serviría huir, prefirió acudir a un periodista, grabar su testimonio, y conseguir que se supiera la verdad. En el vídeo acusa directamente al presidente de Guatemala, Álvaro Colom, y su círculo.

Rosenberg explica, en el que sería su testamento, todos los detalles. Su cliente Khalil Musa, un empresario del textil, fue llamado por Colom y su secretario privado. Gustavo Alejos, para que se incorporara a un proyecto: Banrural. No sabía al aceptar, sin sueldo, que se iba a meter en un guerra de bandos que utilizaban el banco para «sus negocios ilegales», entre otros la financiación de «los proyectos fantasma de la señora del presidente y el lavado de dinero del narcotráfico de Gregorio Valdez -constructor, financiador de Colom y uno de los grandes contratistas del Estado-«, dice el vídeo. Según Rosenberg, Valdez y Alejos habían amenazado con «cerrarle la boca». Dice tener pruebas, pero no se fía de un sistema judicial calamitoso.

Musa fue asesinado junto a su hija Marjorie, de la que Rosenberg estaba enamorado. Y comenzó a investigar. Ahora está muerto, pero con un testimonio grabado que da la vuelta al mundo. Uno de los momentos más impactantes es cuando dice: «No tengo complejo de héroe ni deseo de morir. Pero no podemos seguir igual, viendo cómo están acabando con Guatemala los narcotraficantes, los asesinos y los ladrones».

   El periodista Mario David García, presentador del programa Hablando Claro, de Emisoras Unidas, autor del vídeo a petición de Rosenberg, ha denunciado «presiones y allanamientos». Ahora es él quien se ha situado en el punto de mira.

La República de Guatemala, situada en Centroamérica, cuenta con algo más de 14.600.000 habitantes. Como otros tantos países de la zona, lastra su pasado con golpes y regímenes militares –el más terrible el del General Ríos Mont- y lucha de guerrillas. La democracia no logró darle estabilidad ni combatir la corrupción que todos sus gobernantes llevan en el programa electoral. Cada vez que escucho las promesas de un nuevo presidente en el centro y sur de ese continente, tiemblo al pensar en su futura trayectoria. En Guatemala, mueren 17 personas diarias por métodos violentos. Entre 2000 y 2008, por ejemplo, has sido asesinadas más de 4.300 mujeres –con extrema crueldad- y el 98% de estos crímenes han quedado impunes.

Este domingo dos manifestaciones surcaron las calles guatemaltecas. A favor y en contra del Presidente que se ha apresurado a decir que el vídeo es un montaje de la oposición política. ¿El catedrático graduado en Cambridge y Harvard se prestó a morir para derribar a un presidente inocente? Algunas veces las justificaciones políticas ofenden la inteligencia. Pero aún así, los seguidores de Colom le creen más a él que al muerto. Es la Justicia quien debe actuar hasta sus últimas consecuencias y los votantes ciegos habrán de sustentarse en la lógica y los datos, antes de en el lado por el que les da el aire de sus simpatías, tan frecuente en diversas latitudes. 

Terrible y novelesca historia verdadera que no puede saldarse también con el manto de la impunidad. Rosenberg murió por la verdad y la justicia. Y no sólo de Guatemala, sino del mundo entero.

En España el precio de la gasolina sube más que la media europea

La gasolina vuelve a emprender su escalada alcista. Tras subir un 19% desde Enero, el precio del litro rompió la barrera de los 96 céntimos y se situó en la última semana en 0,969 euros el litro, con lo que supera el máximo de este año. En la última semana, gasolina y gasóleo se han encarecido un 2% y un 1%, respectivamente, y registran niveles de precios un 2,8% y un 0,9% más altos que en la misma semana del mes pasado. Germinados –o no- los “brotes verdes”, volvemos a las andadas.

El precio de estos combustibles sigue siendo algo más barato que la media europea –unos 50 cms-, cosa que parece lógica, dado que nuestros sueldos también son sensiblemente inferiores. Ahora bien, llevamos camino de equipararnos en poco tiempo. En los precios de estos productos energéticos, no en el los salarios –en ese punto, todo lo contrario-.

El Informe anual de la Comisión nacional de la energía -que acaba de hacerse público- concluye que los precios de la gasolina y el gasóleo de automoción. crecieron aquí mas que la media europea. En España el precio se incrementó durante el año pasado en un 7,8%, frente a un 6,6 de la media europea. El aumento se debe a un crecimiento del margen de comercialización, pero sobre todo –dice el Informe- al encarecimiento de las materias primas en el mundo. El gasóleo, por su parte, subió en España un 18,8%, y en Europa un 17,5.

Florentino, los fantasmas del pasado y la involución

No sé si le ocurre a todo el mundo, pero hay días –muy pocos afortunadamente- que me despierto algo obtusa. Como si hubiera pasado una mala noche y al abrir los ojos no se encendieran todas las neuronas. Hoy es el caso. Entre sueño y realidad, he tenido una pesadilla regresiva plagada de fantasmas del pasado. Florentino Pérez, Mayor Oreja, Aznar, Rato, la Iglesia católica preconciliar… Cómo será que en mi fantasía onírica aparecían ¡piratas! Corsarios y bucaneros asaltando barcos en el Siglo XXI y casi en la impunidad.

Definitivamente no puede ser cierto que Florentino Pérez vuelva a optar a la presidencia del Real Madrid y que acudan doscientos periodistas a la rueda de prensa e incluso una cadena de televisión, la Sexta, retransmita íntegra la hora y media de declaraciones y respuestas del empresario. Y que los titulares de los periódicos, como cuenta -tan brillante como siempre- Javier Pérez de Albéniz, se expandan en elogios —«Quiero hacer el mejor club del siglo XXI», «Que vuelva Florentino es bueno para el Madrid», «Florentino tiene un gran proyecto», «Florentino ha llegado como agua de mayo»- perdida por completo la memoria. ¿Pero este señor no salió por piernas del club?

No sigo demasiado el fútbol, pero recuerdo que Pérez fue el creador de los galácticos, unos señores que vendían camisetas firmadas y todo lo que se pusiera por delante previo cobro, a los que apenas quedaba tiempo para jugar con el balón. De ahí, que en la presidencia de Florentino, el Real Madrid no ganara un sólo título en tres años, lo que no había ocurrido en el medio siglo precedente. Además, dimitió «dada la mala situación económica del club». Pero, debido probablemente a mi escaso interés por el deporte, la imagen que me viene al pensar en este triunfador, es el ladrillo. Principal propietario y presidente de ACS, una de las más potentes constructoras, a Pérez le correspondieron premios mayores en la loteria amañada de la burbuja inmobiliaria. Sé que el Real Madrid tenía una ciudad deportiva en el norte de Madrid, y que ahora se erigen en el terreno cuatro enormes torres en cuya construcción participó. Las nuevas instalaciones del club se ubicaron en Valdebebas, previas expropiaciones, recalificaciones y todos esos trámites habituales, imagino. “Valdebebas es el mayor escándalo con el que me he encontrado», llegó a decir la ex ministra socialista Matilde Fernández, recoge Pérez de Albéniz. Pero es que los mortales no entendemos de estas cosas, eso se llama en realidad «alta gestión empresarial», que, sin embargo, se saldó con pérdidas. Para el club, por supuesto.

Pues bien, salvo el amigo de soitu, nadie más ha esbozado una crítica, o un leve recordatorio de la trayectoria de Florentino. Ha sido recibido en loor de multitudes. Claro que el director de la Sexta -entusiasta cadena con el candidato-, es Antonio García Ferreras, antiguo jefe de informativos de la SER desde donde pasó a dirigir el departamento de comunicación del Real Madrid con Pérez. Incluso un “periodista”, no sé de qué medio, pidió a Florentino que «salvara a España». Tienen dónde informarse sobre el personaje, si carecen de memoria y objetividad. Juan Carlos Escudier escribió un libro: “Florentino Pérez: el coleccionista de cromos”, que publicó la editorial FOCA. Su director, Ramón Akal,  me contó cómo enviaban a las grandes librerias ejemplares que desaparecían en su integridad 10 minutos después de abrir. Volvían a mandar remesa, e inmediamente era adquirida por el mismo único comprador. Fue uno de sus libros más vendidos, pero no más leídos. Por cierto, en él se apuntan los problemas padecidos hasta por 6 jugadores negros como el tizón, en la época de Pérez.

Pero es que además de Florentino, veo y oigo incesantemente a Aznar redivivo lanzando sin complejos recetas ultraliberales para solucionar la crisis, en contra de la tendencia mundial que sabe quién y qué ha causado la debacle financiera. Hasta se fotografía con sus ministros del 96. También camina pujante Jaime Mayor Oreja, el añorante de la placidez del franquismo, el que aspira a repetir en Europa alabando la política de su bisabuelo que prohibió a toda la familia –vasca- que hablara euskera, el que llama a Aznar y a Rato al liderazgo. Otro, Rato. El director general del FMI -¿tampoco lo recuerdan?- abandonó su cargó en este organismo “por razones personales”,  en Octubre de 2007, sin oler la crisis financiera. ¡El FMI no sospechó nada aún cuando ya se había producido el detonante de la subprimes! Exactamente igual que Zapatero, según le acusan los populares. Claro que el Fondo Monetario Internacional tiene como misión precisamente la de ocuparse de la economía mundial. Es una más de las contradicciones del PP. Aseguran que ETA estaba en las últimas gracias a su gestión de gobierno, pero al mismo tiempo no dejan de pensar que participó en los atentados del 11M, y creen que su mejor apuesta para solucionar la crisis es un Rodrigo Rato que no se enteró de nada al frente del máximo organismo –junto con el Banco Mundial- sobre estos temas.

Aquí no acaba la cosa. Aznar, desde su acreditada altura internacional, recrimina a Obama su política –con Cuba-, y el desprestigiado ex vicepresidente de Bush, Dick Cheney, el cerebro de la errática política estadounidense –con graves repercusiones en el mundo entero- de la pasada legislatura, también resucita para encabezar una oposición ultra al presidente demócrata. ¿Le habrá contagiado Aznar?

Porque es España la nación que se ha caracterizado por revolucionar hacia atrás. Los grandes cambios consustanciales al concepto revolución, siempre han sido aquí involucionistas. En toda su historia. Estamos ante una nueva ofensiva. Ver a la iglesia católica preconciliar resucitando su oposición al aborto tras un cuarto de siglo de la ley en vigor, o diciendo que el preservativo propaga el SIDA, es otro de sus síntomas.

Y no me faltaban más que los piratas. De mar. También los hay de tierra y aire. ¡Al abordaje! Con ira atacan, ira producen en su mirada hacia atrás, cercenada la visión de futuro y de presente.

Escribir me despeja más que un café. No lo he soñado, es cierto. La pesada maquinaria del involucionismo nos aplasta. Con la connivencia desde luego de la sociedad y de sus medios informativos.

España, patria, himno, bandera

Hubo un tiempo en el que el himno de España traía la imagen asociada de un señor bajito y rechoncho con el brazo derecho –por supuesto- en alto y la mano abierta. Con muchos otros afines que le rodeaban en idéntica posición. Había también una sola televisión, a las emisoras de radio se les prohibía realizar información, y, sólo Radio Nacional de España emitía “el parte”, propaganda del régimen con apariencia de noticias. Los periódicos sufrían, asimismo, censura, y, por supuesto, no existía Internet.

Esa televisión única usaba un bucle para dar algunos acontecimientos, con presencia popular, en diferido más o menos ostensible, por si había protestas –que las había igualmente-. Así les daba tiempo a cortarlas.

Alguna mente preclara decidió retrotraernos al viejo sistema, silenciando las pitadas al himno nacional en la final de la Copa del Rey, que –“maldita suerte”, se lamentaban algunos, muchos- disputaban dos clubes periféricos y con vocación nacionalista. Pero el campo informativo derribó hace tiempo todas las vallas y la torpe jugada ha acabado con el gol en la propia exigua y ficticia puerta. El himno protestado –más protestado que nunca- se ha visto en todo el mundo –también más que nunca-, repetido, analizado, sacando los colores a los poco informados censores que no previeron las consecuencias de su torpe acción.

  TVE ha cesado a media mañana al director de deportes, Julián Reyes, responsabilizándole del «error humano» cometido. Le recuerdo como una de las numerosas caras que llegó a la redacción de Torrespaña en tiempos del PP. En este caso para hacese cargo del área de deportes en informativos. Debe ser un gran profesional porque ahora había llegado al puesto máximo en su especialidad: jefe de deportes de la cadena. Bien es cierto que dudo que Reyes estuviera en el control de realización durante el partido. Parece más lógico que la idea -o cadena de «errores»- partiera de algún mando intermedio.

Intento situarme en la mente de quien dio la orden de silenciar la secuencia y colocarla más tarde –sin pitada- alegando un «error humano» como explicación de la censura inicial. Y repetirlo de nuevo al final sin subsanar tampoco el tercer «error humano»: seguir sin emitir el sonido de protesta que era información.  Demasiados errores y del mismo signo para no atener más al resultado que a las explicaciones.  ¿No sabía que quien quisiera podría verlo y escucharlo igualmente y que se afearía su conducta… o no quería “herir susceptibilidades”? Conociendo el percal me inclino por la segunda explicación, con altas dosis de la primera.

Conceptos como España, patria, himno, bandera… en nuestro país enfrentan, lo que no sucede en otros. Y algunos se han trabajado a fondo esta situación. Vivimos una realidad compleja que muchos se empeñan en ignorar. Los mismos que quieren imponer los símbolos a la brava. La resolución del conflicto pasa por solventar el fondo, no tapándolo con enseñas.

Los últimos años han registrado un recrudecimiento de la exaltación de los emblemas. Esa descomunal bandera de España -21 x 14 metros- en la Plaza de Colón de Madrid que erigió Trillo en connivencia con Alvárez del Manzano.  Bono –o Gallardón que son parecidos- dejan allí la enseña. Trillo quería izarla cada mañana con una salva de fusiles.  A tanto no llegó. Y es el futbol, casualmente, el que la reivindica para España en los Campeonatos de Europa que, por una hábil propuesta publicitaria, pasa a llamarse “la roja”. Todas las ideologías se hermanaron debajo de esa bandera. Curioso tema a analizar.

Nunca ha habido en la calle tantas rojigualdas –incluso con aguilucho franquista- como en la artificial crisis de la pasada legislatura. Los actos de la derecha terminan con el himno nacional, aunque, de nuevo, Trillo lo prohibiera reservándolo para actos de Estado. En una palabra: una de las terribles dos, tres, Españas, se ha apropiado los símbolos. Sí, porque hay una tercera de la que no se habla, que no tiene nada de terrible, por cierto, sino de esperanza. La que los miró como símbolos de la democracia en la Transición porque era lo único que habían visto, dada su edad cronológica y que tambien enmarca a gentes de mentes abiertas.

A mí no me conmueve ningún trozo de tela, ni el español, ni el catalán, ni el vasco, ni siquiera el aragonés. Y prefiero para moverme el Imagine de John Lennon que el himno nacional de cualquier parte. Aunque confieso que simpatizo con La Marsellesa como tema musical vibrante, con un contenido literario un poco extremo pero reivindicativo. Y, sin embargo,  también entiendo su existencia y, por ello, los acepto de buen grado. (De hecho termino el capítulo dedicado a este asunto en mi último libro, con esto que sigo pensando):

Lo que está claro es que los símbolos lo son de una tierra y una idea. De todos los ciudadanos que la habitan y la comparten. Para identificarnos –si queremos ser identificados- para respetarlos sin demagogia como se hace en los países civilizados. Son la representación figurada de un concepto que distingue de otros. Los símbolos remarcan lo que uno es en comparación siempre con el resto. También los queremos. Como iconos de una sociedad que ha de seguir construyendo, sin la eufemísticamente llamada picaresca española, con ciudadanos que no tengan sólo memoria instantánea de pez, sin crispaciones artificiales, con educación, sin envidia ni prepotencia, con amplitud de miras.