No salen las cuentas

Estos días se han reunido en Madrid –con discreto eco en los medios- 20 ONG del mundo. En sus conclusiones, a modo de manifiesto, aseguran que “El hambre se erradicaría con el 1% de lo aportado para salvar a la banca”.   Ese terrible problema que creemos insoluble, se hubiera podido resolver. Se puede, aún, resolver.

Resulta difícil saber ahora el monto total que los gobiernos han entregado a  las entidades financieras del dinero público, del dinero de los ciudadanos. Pero sólo en EEUU Bush aprobó un plan de 700.000 millones de dólares. Toda Europa exprimió sus arcas para que los bancos funcionasen. Es decir, que, como mínimo, habrán desembolsado otro tanto, si no ha sido más. A mí las grandes cifras, me superan, pero si me da para ver que se ha montado un cirio por entregar a un país entero –Grecia- 110.000 millones de euros, que habrá de devolver con intereses de usura. Y que, mientras a los bancos no se les ha exigido condición alguna, a los ciudadanos helenos se les bajan los sueldos y las pensiones, se les quitan las pagas extraordinarias, y les suben los impuestos. Y todos los que entienden nos dicen que, por eso del efecto contagio, y porque todos lo hemos hecho muy mal, nos vamos a tener que aplicar la receta griega.

Goldman Sachs es una de las empresas que más opina sobre rescates  y condiciones de otros. Goldman Sachs es un banco que no fabrica nada, y que no tiene sucursales para que los humanos de a pie vayan a operar con él, sólo trata con poderosos y Estados. Quebró con la crisis y recibió dinero público para su rescate, luego obtuvo cuantiosos beneficios. Ayudó a ocultar la deuda griega. Está siendo investigado por fraude en EEUU. Y sigue opinando y decidiendo. Como las empresas de calificación que mueven mercados y que no han sufrido menoscabo alguno en la validez de sus diagnósticos a pesar de sus errores. Otorgar matrícula de honor a las “hedges funds”, no parece uno de los menores, caso de ser un error y no una acción intencionada.

El responsable de política económica del Partido Popular, ese hombre que nos sacará de la crisis en cuanto siente sus posaderas en la Moncloa, dijo el otro día: “los especuladores son gente a la que debemos dinero”. Pobres, hay que entenderlos, les debemos dinero. Y esa idea se repite en círculos liberales.

  A ver, que no lo he entendido. Les damos una cantidad obscena de dinero de nuestros impuestos. Sin condiciones. No facilitan créditos para que – según nos dicen los expertos y los gobiernos- funcione la economía. Los países se endeudan más por haberles dado dinero a ellos. Los bancos exigen a los países que les devuelvan, con intereses, su deuda incrementada con las partidas que les han entregado para que funcionen, aunque no funcionan. Agarran por el cuello a quien les debe algo. Le exprimen hasta la médula. Ellos y sus secuaces políticos, nos hablan de ajustes y reformas. Les entregaron dinero nuestro y, sin comerlo ni beberlo, aún les debemos más. Por eso, hemos de ver reducidos sueldos y pensiones y pagar más  impuestos. No lo entiendo. Pero ya me dijo un día un experto que yo veo una realidad impresionista, de trazos, que la pintura clásica canónica sabe mucho más y abarca todo el problema. Será eso. Nos están dando todos los brochazos en la cara y no vemos bien el academicismo que todo lo explica. 

"Poco informados" Castaños de Osny. Pissarro

Las elecciones británicas y el jorobado de Notre-Dame

Un amigo inglés, extraordinariamente bien informado por su profesión, me decía que Gran Bretaña ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Sí, incluso premian con votos a los corruptos que tanto les indignaron en su día. Y la ciudadanía pide «el cambio» con la boca y concede su confianza a quien conoce, huyendo de experimentos. El fracaso de Cleeg, se inscribe ahí, con el potente añadido de su ley electoral. Son tiempos de mirar el bolsillo, sólo el bolsillo. Sus conservadores renuevan el mito de la singularidad británica, para acercarse a la concepción del nacionalismo que tienen los nuestros. Para ellos, Gran Bretaña es Inglaterra, sobre todo en sus zonas rurales y menos educadas. Pero resulta que no obtienen mayoría para gobernar, y les va a resultar muy difícil conseguirla. Resulta que los Estados no son un convencimiento moral, sino una realidad. Y Gran Bretaña tiene ahí a Escocia, Gales e Irlanda, que también son Estado (lo son, como Cataluña y Euskadi son España, salvo que saquen unos y otros una sierra y se separen). Los dos primeros no votan tory. Sus partidos nacionalistas y los conservadores se detestan mutuamente. Les quedan por ahí diputados ultraderechistas que los tories ven con simpatía, de hecho fueron sus más potentes aliados en las europeas. Como cuenta Giles Tremblet, corresponsal de The Guardian en España, los conservadores británicos -de Cameron-, se acercaron en las votaciones para la UE incluso a una formación española heredera de Blas Piñar. A pesar del apoyo que aparentemente le van a prestar los liberal democrátas para que forme gobierno, muchos prevén elecciones anticipadas en un plazo razonable de tiempo.

Por tener, tienen hasta un líder conservador mediocre que fue calificado por Obama como un “político light”, a pesar de cuánto babeó al poderoso en su visita a Londres. Sabe hablar, ha bajado a la calle a rozarse con el vulgo que ya es un mérito para los británicos -¿será verdad que han cambiado?-, pero Cameron no tenía nada que hacer contra Blair, nadie daba un penique por él hace bien poco. Sí, al parecer, contra el desgastado Brown, que ésa es otra. Se diría que por primera vez, se ha votado en Gran Bretaña “contra el otro”. Y que ningún líder desata pasiones, como en España, a salvo del espejismo de Cleeg, que hubiera necesitado del inevitable aparato de partido del que disponen conservadores y laboristas -menospreciado, cada vez menos digerible-  pero «seguro en tiempos de crisis«. Crisis, se vota con el bolsillo. Y con ceguera.

Los británicos, sin embargo, nos ganan por la mano en democracia. Los ciudadanos eligen a “su” representante no a una entelequia. Le conocen, le hablan, le exigen, le piden cuentas. He sido testigo presencial de ello.

Gritaba el jorobado de Notre-Dame en la revolución francesa:

– ¡Igualdad, igualdad, igualdad!

– ¿Qué quieres? –cuentan que le respondió alguien con poca sensibilidad para las diferencias- ¿jorobarnos a todos?

La tabla rasa de la política, de la sociedad, se está igualando a la baja. La deformidad de espíritu bajo trajes de seda o chanclas.

La «neolengua» te ayuda

Noqueados y eternamente sorprendidos por los males que tanto avisan, muchos ciudadanos no parecen advertir cómo se ha implantado la “neolengua” en nuestras vidas. El término lo creo George Orwell, en su libro 1984, escrito en 1949, en los últimos momentos de su vida. Un tipo estupendo, escritor y periodista, que murió joven, tras haberse implicado incluso en la Guerra Civil española.

  • Algunas características de la Neolengua de Orwell:

La simplificación del lenguaje. Y eso que no se habían inventado ni los SMS, ni el twitter, ni el programa 59 segundos.

Eliminar algunas palabras para eliminar el concepto. Cita en concreto la libertad. “Para evitar que la población desee o piense en la libertad, se eliminan los significados no deseados de la palabra, de forma que el propio concepto de libertad política o intelectual deje de existir en las mentes de los hablantes”. No hay palabra más manoseada y alterada en nuestros días que libertad.

Sólo queda la vieja lengua para actos elementales (comer, beber, andar), el resto se reedita, quitándoles significados potencialmente peligros: malo ya es nobueno.

  • Si Orwell levantara la cabeza no creería hasta qué punto su premonición se cumplió. Por eso se hace necesario traducir al viejo idioma algunos conceptos hoy de uso común:

Rumor = noticia, hecho incontestable.

Mercados = Seres de carne y hueso, con nombres y apellidos, que especulan con la vida de los ciudadanos, en nombre del capitalismo. Los que mandan.

Capitalismo del siglo XXI = Todo para mí y sálvese el que pueda. Gobiernos elegidos democráticamente al servicio del capital (de unos pocos).

FMI = instrumento fundamental del capitalismo para perpetuar el sistema.

UE = burocrática sucursal europea del FMI.

Reforma laboral = congelación o bajada de salarios (aunque como en Grecia, Portugal y España sean los más miserables de la UE anterior a la ampliación al Este), despido sin indemnización o reducida, merma (por el momento) de las pensiones.

Libertad = instrumento del que dispone quien disfruta de dinero y poder y se niega a los demás. Excusa para las mayores arbitrariedades.

Miedo = Arma de los poderosos para someter a la población.

  • ¿Cómo se logra que los grandes conceptos sean engullidos a manera de pollos enteros a tragar de una vez? Adiestrando en cómo tragar los pequeños:

Tolerancia cero = intolerancia que no moleste.

Sensación térmica = El termómetro marca 11 grados, pero Vd siente 4, exactamente. No importa si ha comido fabada o un zumo de vegetales. Exhaustiva explicación con mapas, gráficas y datos, que no se emplean para informar a los ciudadanos de los movimientos de la Bolsa, o de las causas de la situación económica.

Y más:

Tecnico en Hidroconducciones sanitarias = fontanero

Unidad de transporte colectivo= autobús

Alzamiento de bienes = despojar a alguien de sus pertenencias desde un despacho y, normalmente, sin violencia física.

Sacar de contexto = echar la culpa a otro de tu metedura de pata.

Recogida de beneficios = pastón que entra en las arcas de los bancos y grandes empresas.

Falta de Liquidez = Ruina

Suspensión de pagos = No hay más dinero para personal o acreedores, otra son mis cuentas en Suiza.

Otras, en anterior entradas.

  • Y un par muy importantes:

Historia = versión neocon española en la Biblia wikipédica, tertulias neocon, ruedas de prensa de políticos mediocres, desinformados, y manipuladores, que cada día reescribe los hechos. Último ejemplo: el que atribuye al socialismo griego (y por extensión al español, portugués y británico) la ruina económica que ocasionaron las políticas liberales.

«Equidistaní» = Persona inculta y desinformada que entre dos «versiones», la realidad y la mentira manipulada, elige la que más le gusta, creyendo que así es «objetivo».

Y un ejemplo gráfico de las consecuencias de la neolengua actual y explicación de la reacción ciudadana ante sus problemas, los suyos, no los de quienes se los han organizado:

Políticos, tenemos un problema

Vergara en Público

Zapatero y Rajoy están a punto de reunirse por fin. Y esa noticia que como tal nos sirven los medios, provoca la mayor indiferencia ciudadana que pueda esperarse. Hasta un 95% de los lectores de “El Mundo”, piensan que no servirá para nada. Uno se imagina a Zapatero ensayando su optimismo irreductible  y a Rajoy redactando ya el catastrofista y victimista mensaje que soltará en las escalerillas de La Moncloa. Nunca antes hubo mayor desafección a la política de la que vivimos ahora, según reflejan encuestas con tan elevados porcentajes de hastío que uno no entiende cómo los dedicados a esa profesión no se meten debajo de un ladrillo… o reaccionan.

Como es muy lógico, algunos ciudadanos niegan a los políticos autoridad moral para cargarles el coste de la pandemia económica, contemplados en sus sueldos, pensiones y prebendas, y el espectáculo de los hemiciclos semivacíos. O en la crispación artificial, tan alejada de los problemas reales de la sociedad. Para mí no son «todos iguales«, aprecio sensibles diferencias, pero entrar en el saco de la mierda que unos más que otros propician, embadurna al conjunto. La política cae en barrena en la desesperada búsqueda del héroe justiciero que restablezca al menos la aparente estabilidad anterior, aunque era absolutamente ficticia. ¿Quién lo hará? Por primera vez en nuestra reciente historia democrática, nadie desata esperanzadoras pasiones. Un gobierno desbordado (y acosado) y una oposición mayoritaria predicando lo que no cumple en las corporaciones que gobierna, ya que, en ellas, ostenta importantes cifras de paro, además de prácticamente liderar la Comunidad –Valencia- y el Ayuntamiento –Madrid- más endeudados de España. Sin contar el altísimo grado en el que le atañe el engrosamiento de la largamente inflada burbuja inmobiliaria y especulativa, talón de Aquiles de nuestra economía. En el desasosiego, surgen tentaciones populistas (desde un híbrido ideológico a la reina del desparpajo y el cinismo). Siempre sucede así cuando la política defrauda. Y aún puede ser peor. Todavía más.

El ciudadano tiene que lidiar con una corrupción insostenible pero aceptada; prácticamente, la mayor economía sumergida de la UE y un  grupo que parece lucrarse, a gran escala, sangrando nuestros impuestos. Y le asalta la duda, a tenor de los datos, de si la persecución del fraude fiscal deja fuera los bocados más gruesos.

Victor Lapuente, un joven español, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, vuelve a escribir del tema del que es experto, la corrupción con esa visión comparativa imprescindible que da las auténticas dimensiones del problema.

Tras explicar las reacciones ante la corrupción en diversos países del mundo (nosotros estamos al nivel, dice, de Italia, India, Tailandia, y México, donde el corrupto gana votos),Lapuente habla de lo que en realidad lastra todo nuestro sistema político:

 1) El clientelismo. “Los políticos corruptos sobreviven en sus cargos gracias a que ofrecen bienes particularizados a miembros de redes clientelares, ya sean legales, como puestos en la Administración pública, o ilegales, como tratos de favor en contratos públicos. Los países donde los políticos corruptos se consolidan a perpetuidad en el cargo suelen tener términos específicos -padrino, cacique, o jao pho (en Tailandia)- reservados para designar a los cabecillas de las redes clientelares que distribuyen trabajos en la Administración, accesos preferenciales a servicios públicos, contratos públicos o licencias de negocios. Los políticos corruptos exitosos electoralmente son aquellos que, cuando llegan al poder, no llegan solos sino que son capaces de colonizar la Administración pública con los miembros de una red clientelar. Y en España es bastante sencillo”

2) El sistema electoral. “Tenemos lo peor de cada sistema electoral: listas cerradas y escasa proporcionalidad”. Así lo argumenta Lapuente: Si los votantes te pueden echar a ti directamente, intentarás mantener tu reputación intacta. Esta es una característica buena de los sistemas electorales denominados «mayoritarios» (como los anglosajones) y que nosotros no tenemos, pues votamos a una tribu entera. Por otra parte, la falta de responsabilidad individual se compensa en muchos países europeos -que, como nosotros, tienen sistemas electorales denominados «proporcionales»- con un instrumento para limpiar la política de partidos corruptos: diseñar circunscripciones electorales que elijan simultáneamente a muchos representantes. En otras palabras, en esos países hay pocas «barreras de entrada» para que una opción política nueva pueda entrar en la vida política, pues incluso un modesto porcentaje de voto te garantiza representación. Esa característica está muy limitada en España, donde abundan las circunscripciones electorales minúsculas y los incentivos para favorecer el bipartidismo.

3) Los medios de comunicación. “El mayor paralelismo entre medios de comunicación y partidos políticos que existe en España hace que, al contrario que en otros países, las noticias de corrupción se perciban como el resultado de intereses políticos encubiertos. Podemos discutir cuáles son las causas -aunque, la alta discrecionalidad política que tienen los Gobiernos, sobre todo autónomos, para moldear a su imagen y semejanza canales públicos regionales y para asignar subvenciones, licencias de radio y televisión u otras vías de subsistencia a grupos privados de comunicación es una seria candidata-.

¿Soluciones?

“Si los dirigentes políticos españoles estuvieran realmente interesados en eliminar la corrupción, deberían proponer tres acciones opuestas a las que han estado implementando en los últimos años y que, en un ejercicio de ignorancia o de cinismo, siguen postulando hoy día como solución. En lugar de «prestigiar la política», deberían aspirar a prestigiar la Administración. Y enfatizo que eso no nos acercaría al franquismo, sino a las democracias más avanzadas. En lugar de dar más fuerza a los partidos, deberían dar más peso a los políticos individuales. Y en lugar de fomentar una pluralidad externa y sectaria de los medios de comunicación, deberían mimar la pluralidad interna. O esto o, sin ánimo de ser Casandra, nos deberíamos ir preparando para una tragedia griega”.

   Es decir, ellos conocen la soluciones, pero la corta visión de mantener y conseguir más poder, les ata a mantener las cosas como están. Mientras, a los ciudadanos nos va mucho en la historia. Islandeses y griegos ya lo están viendo.

TDT, informar, formar y entretener

Visto en la programación de tarde de VEO. Ya sabemos el objetivo de la televisión y de cualquier medio: informar, formar y entrener.

La publicidad comenzó a hacerse en directo, dado que entonces no había medios técnicos de grabación. Ahora, en el gran avance tecnológico de la TDT, también. Sólo que antes se especificaba que se trataba de un anuncio, aquí, aparentemente, es información sobre salud. Libertad digital Tv:

¿Existe la libertad de información?

Hoy es el día internacional de la libertad de prensa, tan vinculada a la libertad de información y de expresión. Las principales referencias a la efeméride, a la exigencia, las encuentro en periódicos latinoamericanos. México se queja de sus 61 periodistas asesinados en la última década, de los límites que sufren.También se preocupan en Colombia, Honduras, Venezuela. En Cuba, ni pueden abrir la boca.

El primer mundo, al que pertenecemos, apenas ve amenazas a la libertad de prensa, o no de ese calibre. El informe anual de Reporteros sin Fronteras nos presenta el mapa de sus 40 “predadores” mundiales. España está en al lista por ETA que, es junto a la mafia italiana, la única organización europea reseñada en tan amargo capítulo.

Ahora bien ¿gozamos de libertad de información? La búsqueda del beneficio máximo a cualquier precio, ha abaratado los costes del periodismo. Cada vez menos inversión, cada más copia y pega en lugar de elaboración propia. Y cada vez sueldos más precarios y más despidos. ¿Sirven, con esos condicionantes, la mejor información?

El periodismo, como todo, sufre de la sobreabundancia de oferta. Son tantos los medios que quien ha de responder, no parece disponer de tiempo –o de ganas- para todos. En algunos acontecimientos importantes, la organización exige el establecimiento de un “pull”, un pequeño grupo que entra y sirve lo que ve a los demás. Lógicamente, no elige a la Gaceta de Bollullos del Condado, y mucho menos a casi nadie de Internet. La masificación resta poder al periodismo. Lo diluye. Y también la asunción de responsabilidades por las disfunciones que es de lo que se trata.

Noticias repetidas, seleccionadas con el criterio de la venta, en los grandes medios, para una sociedad cuya infantilización se busca premeditadamente para hacerla más manejable.

Y al otro lado la gran esperanza blanca: Internet. La veo cada vez más sumida en un gueto. Tan obsesionada por el medio y las formas que casi parece ignorar los contenidos. Inventa palabras: nube, tractor, para viejos conceptos, en la idea de expedir carné a los socios, excluyendo al resto. Incluso algunos altos representantes de la cosa, elevan su tiernos puñitos para despreciar a quien no conoce la jerga.

Salvo gloriosas excepciones -algunas de las cuales reseño a menudo en el blog-, se diría que a las nuevas generaciones de periodistas la objetividad y el compromiso en la información les parecen conceptos trasnochados y tópicos. Prefieren la “objetividad” y… el funcionariado. Pero ni unos ni otros tienen voz, audiencia, no la suficiente. Todo se cuece más arriba, como en cada parcela del mundo en el que vivimos. Y la libertad se coarta por el miedo, en forma de autocensura, incluso mental. El miedo a perder el puesto de trabajo, influencia, y, de alguna manera, el favor de los poderosos -que lo son y mucho-.

Leo con pasión estos días a José Vidal-Beneyto, a cuyo homenaje asistí hace unos días. Demócrata practicante, permanente crítico, siempre esperanzado, confiado en el criterio de la sociedad, la única que ya tiene la llave del cambio (en la que habrá de madurar con información y educación, añado, siguiendo también el contexto de Vidal-Beneyto). Aterrado por el triunfo de la desmemoria. La última palabra que escribió fue –nos dijo otro intelectual de gran talla, Federico Mayor Zaragoza- Camus. Por esto: “los desprecio porque pudiendo hacer tanto han hecho tan poco”. No sé por qué, me parece que todo guarda relación. Yo me voy a abrir la mañana del lunes, como Passolini.

 ABRO LA MAÑANA

Abro a la mañana de un blanco lunes

la ventana, y la calle indiferente

roba entre su luz y sus rumores

mi presencia infrecuente entre las hojas.

Este moverme… en días totalmente

fuera del tiempo que parecía consagrado

a mí, sin regresos ni paradas,

espacio lleno todo de mi estado,

casi prolongación de la existencia

mía, de mi calor, del cuerpo mío…

y se ha truncado… Estoy en otro tiempo,

un tiempo que dispone sus mañanas

en esta calle que yo miro, ignoto,

en esta gente fruto de otra historia.

Pier Paolo Passolini Italia, 1922 – 1975

 

Las nuevas bases laborales

Dos imágenes compiten hoy en la actualidad mundial y están rigurosamente unidas: las manifestaciones del 1 de Mayo por el trabajo (en España con cifras trágicas de desempleo) y la recién inaugurada Expo de Shangai. Ha costado esta última 55 millones de dólares. Pero hay más fotos de China a considerar. Vamos a ver la que envió un clandestino activista sindical chino –no tienen sindicatos reales – sobre las condiciones laborales en su país. En concreto en una fábrica para Microsoft. Son adolescentes que se ven obligados a dormir en su puesto de trabajo. “Nosotros somos como prisioneros… no tenemos vida, sólo trabajo”, dice.

Retomo gran parte de un post que publiqué en el caluroso verano. Cuando China despertó nos pilló desprevenidos. 1.300 millones de personas, ubicadas en el cuarto territorio más extenso del mundo, a quienes dejamos abandonados a su suerte, como a tantos otros. Aún asistiendo a las matanzas de Tiananmen en 1989 que sofocaron drásticamente las protestas populares. La férrea dictadura comunista ensayó con éxito la economía capitalista e irrumpió con fuerza en nuestro mercado. Aguardó su momento de expansión y de dominio, y éste llegó.

La liberalización absoluta de todos los mercados, suprimiendo cuotas y trabas, a partir del 1 de Enero de 2005, se acordó para favorecer a los países del Tercer mundo. Ni siquiera estaba entonces China en la Organización Mundial del Comercio, (OMC) pero su entrada en 2001 tras cuarenta años de cierre, cambió todos los planes. China se había preparado a conciencia, se había asegurado su papel de proveedor de mercados, disponía de una fuerza laboral de 20 millones de personas -sólo para el sector textil- y había acaparado maquinaría y tecnología.

Se inició la nueva ruta de la seda. Y del algodón. Y del lino. Trabajado ahora toscamente por las prisas y para ahorrar costes. Los barcos vienen con todo tipo de productos, a unos precios con los que es imposible competir. Una empresa china oferta a un empresario español su mercancía -me facilitó datos documentados, escritos, para un reportaje que hice entonces en Informe Semanal a mi iniciativa-. La fábrica dispone de 260 trabajadores que, por 80 euros mensuales, sacan 200.000 camisas al mes, una productividad insuperable que logra productos a un precio irrisorio. Para cualquier industria china la nómina es un factor poco reseñable. Se ha cifrado en el 1%. Lo dijo textualmente un jefe de personal.

¿Cómo lo consiguen? Con una mano de obra barata, sin derechos laborales, que sin embargo quiere huir del campo donde sólo trabaja para comer. En poco tiempo ha visto a enriquecerse a muchos de sus compatriotas y el Estado, mezcla de totalitarismo proteccionista y liberalismo feroz, subvenciona empresas y facilita créditos que no siempre se pagan. Cualquier chino aspira a esa vida mejor, aunque tenga que empezar por cobrar, como asalariado del textil, entre 50 y 100 euros al mes, en jornadas de 10 a 16 horas y con un día de descanso semanal como máximo. Aún así, les compensa o les venía compensando. Lo mismo sucede ya en la fabricación de juguetes, televisiones, automóviles y ordenadores.

Mil trescientos millones de consumidores, sometidos a un poder dictatorial. Pero todos los países bajan la cerviz ante China, el país que acapara el 65% de las ejecuciones mundiales, según datos de Amnistía internacional. Los dirigentes políticos no materializaron su promesa de no acudir a los Juegos Olímpicos. Prácticamente todos pasaron por taquilla. Igual que en la Expo de Shangai. No pueden arriesgarse a perder semejante negocio. Ése que dicen hacer en nuestro nombre, por cierto. Por nuestro bien.

Desde hace meses los interlocutores válidos en el mundo son China y EEUU, que hasta abordan la remodelación del mundo. “Las relaciones entre Estados Unidos y China determinarán el siglo XXI”, dijo Barack Obama en la inauguración de una conferencia de alto nivel.

Hundido el comunismo, la izquierda socialdemócrata incluso, con el capitalismo sostenido artificialmente por los gobiernos, China aguarda cada vez menos agazapada y más presente, a ocupar su lugar en la Historia. China ya es, según algunos baremos, la segunda potencia económica mundial (era la tercera en Julio, cuando escribí el anterior post).

Los acallados Bloggers chinos cuentan y no acaban sin embargo. Cuando pueden. Según una investigación interna llevada a cabo por varias instituciones autorizadas en Beijing, de los 3.000 mayores multimillonarios en China, más de 2.900 son hijos de cuadros de altos rangos del Partido Comunista Chino; esto quiere decir que más del 95% de los multimillonarios chinos están vinculados al partido único. Estas cifras sirven a los comentaristas neoliberales para asegurar que ya los sueldos chinos no son tan miserables, toman «la media». No cuentan que en China, el 0,4% de la población posee el 70% de la riqueza nacional. El año pasado, la brecha entre ricos y pobres en China alcanzó su nivel más amplio.

Ahí está la mano de obra barata que el gran empresariado occidental necesita. Ahí, y en otros países eufemísticamente llamados “emergentes”. Hasta ahora China copiaba toscamente los diseños, ahora ya tiene sus propios estilistas. La semana pasada encontré una tienda que, a precio de saldo, vendía ropa “italiana y francesa” me dijo el chino que la atendía. Auténticas maravillas. Seguid en manifestaciones, en desencantos y preocupación, atacad con razón a gobiernos inoperantes, el futuro lo marcan las “nuevas” relaciones laborales. Las que hunden sus raíces en la vieja esclavitud.

Actualización:  Dice el refrán, «cuando las barbas de tu vecino…  «

La piel

En algunas universidades norteamericanas, en escuelas de teatro también, se realizaba hace años –no sé ahora- un curioso experimento: los miembros de un grupo anotaban las personas con las que sentían afinidad, las que no, y aquellas que les resultaban indiferentes. Los resultados se exponían en una sesión pública. Comprobaron que con más frecuencia de la que se cree la atracción o el rechazo no son mutuos, personas a quienes “caes bien”, no te gustan, o -lo que es mucho peor- viceversa. Imagino que la prueba trataba de ahondar en el conocimiento humano y en el de nosotros mismos.

En la era de Internet, asistimos a lo que se ha llamado “desvirtualización”. Tratas a una persona por escrito y luego la conoces físicamente. Y ahí es donde llega la hora de la verdad. Al margen de armonías intelectuales, la clave está… en la piel. Las pieles emiten en distintas longitudes de onda y no todas sintonizan.

Son dos metros cuadrados ni más ni menos. Su espesor máximo 4 mm. está en el talón, y el mínimo en los párpados 0,5 mm, quizás por eso somos mucho más vulnerables a las miradas, hasta con los ojos cerrados. No es una apreciación personal: la piel está considerada como un sistema de comunicación con el entorno. Tras ella todas las terminaciones nerviosas, el complejo mundo que nos hace sentir.

Me contaron que, en un hospital de Madrid –supongo que antes de su frío y aséptico paso por la privatización- figuraba en la pared un sugestivo cartel: «8 abrazos al día te hacen crecer, 4 te mantienen, y por debajo, menguas«. Pensé que la mayor parte de los días no crezco y demasiados ni me mantengo. Soy una mujer alta, preciso más alimento. No quisiera menguar. Y eso que mi caso no es tan grave como el de otros más bajitos, que sin abrazos pueden llegar a desaparecer.

Más aún, contaban que los nazis, inventores de nuevas torturas, idearon separar a los niños de sus madres o de cualquier ser humano y dejarlos en sus cunas sin que nadie les tocara. Morían. O se detenía su desarrollo. Los ancianos que viven solos y antes tuvieron familia, también se consumen antes. Necesitamos la caricia de otra piel para vivir. Necesitamos abrazos para mantenernos o crecer, para desbordarnos y arrasar el mundo de vida.

Empiezo a distinguir quién al tocarme erizaría mi piel en rechazo, y a quién enervaría mi roce. Con quienes la relación fluye sin barreras. Es decir, ya no precisaría completamente el experimento norteamericano. También he llegado a la conclusión de que en el cuerpo casi todo lo rige el cerebro. La piel responde por tanto en gran medida a consonancias intelectuales, dejando un hueco al misterio de comportamientos inexplicables. Pero sí sé que hay gente que me crispa, incluso oliendo su piel tras una pantalla, y personas en las que la atracción resulta natural y fluida. Lo que dudo aún, en parte, es si sería mutuo, volviendo al estudio que refería.

Años y decepciones suelen calmar el hambre de la piel -quizás por eso se seca y se arruga-, porque sí, la piel es uno de nuestros más voraces componentes. Escuchar por los poros de la epidermis las palabras de los afectos y hablarles con el franco roce de las manos. Sentir abrazos que alimenten. Y darlos para multiplicar la propia fuerza con la del otro. Lo que sí parece seguro es que en primavera y verano la piel se despierta y apenas pregunta razones en su búsqueda de nutrientes para vivir. Ahítos de técnica y progreso, todavía no hemos desvelado por completo -o casi nada- los enigmas de las relaciones humanas. Pero no estaría de más experimentar la utopía de una piel domesticada por la buena voluntad.

El lobo acecha debajo de la cama

Gran actividad en la calle al punto de la mañana, la cotidiana, pero hoy con una losa de preocupación. Así les sucedió a los griegos, avisados hace meses, y que hoy están pidiendo auxilio en manifestaciones airadas porque su país está prácticamente en venta. Les dijeron que «venía el lobo» y ya ha comenzado a devorarlos. Entre los muchos factores que les influyeron a ellos, a nosotros, y a todos los demás, nos encontramos con que hemos sido víctimas de políticas neoliberales deshumanizadas y que en el caso griego y español –tampoco en Portugal- no había base para sustentar grandes reacciones, ni se arbitró medida alguna compensatoria.

Ahora, el mercado nos ha elegido como paganos. Standar&Poor´s –que tiene guasa el nombre- ha decidido rebajar la calificación de la deuda española, lo que nos obliga a pagar más por ella. La griega ya va de “bono basura”. Junto a Moody´s y Fitch, decide premiar, castigar, calificar en definitiva, a países enteros (con personas dentro), como si de un colegio se tratase. ¿Alguien los eligió, los contrató, para tan decisiva misión? No. O sí: el mercado.

Un excepcional artículo de un periodista estupendo, Andrés Villena, a quien conocí buscando trabajo y que terminó recalando en Telecinco, avisaba, en Marzo, del peligro que nos acechaba y daba todas las claves. Señalo solo algunas: “Las agencias de ‘rating’ o de regulación son empresas privadas cuya función es analizar, en base a modelos matemáticos complejos, la rentabilidad y el riesgo de los instrumentos financieros que empresas, instituciones o Gobiernos pretenden llevar a los mercados para financiar sus actividades”. Entre estos instrumentos o productos nos encontramos con deuda pública soberana, pero también con lo que fuera la ‘última moda’ antes de la crisis: complejos paquetes financieros normalmente vinculados a hipotecas de dudoso cobro, también denominadas hipotecas ‘subprime’. Por estas agencias pasaron, de este modo, los letales virus de la crisis financiera y económica que vivimos en la actualidad con toda crudeza. Y no fueron eliminados, ni mucho menos.

¿Cómo pudieron dejarlas pasar? Muchos expertos han reflexionado sobre este fenómeno: “como decía Financial Times en mayo de 2007 -justo antes de la explosión de las hipotecas basura- «en muchas ocasiones, ejecutivos de S&P, Moody´s o Fitch acaban siendo fichados por Wall Street». O “ la caída de Lehman marcó un hito en la historia del capitalismo financiero globalizado. No obstante, la crisis no parece haber afectado a las agencias de ‘rating’, cuyas estimaciones siguen siendo muy tenidas en cuenta por inversores y mercados: «Hacen que aumente el riesgo en épocas de bonanza y que las crisis sean más acentuadas. El sector público tiene algo que decir».

Europa naufraga. Hace mucho tiempo. Llevan más de 30 años buscando “acercarse a los ciudadanos” porque tiene “un problema de comunicación”. Durante más de 3 décadas. El presupuesto para 2011, es de 142 600 millones de euros (copio y pego del email que me enviaron para no alterar las cifras) Y nos dicen que, con ellos, van a “impulsar la recuperación económica e invertir en la juventud europea y en las infraestructuras del mañana”. Nada nos especifican de cuánto se lleva su pesada e ineficaz burocracia. Y cuánto dinero dan ellos, y el resto de poderes públicos, por ejemplo, a asociaciones “sin ánimo de lucro” para que, ante 10 ó 15 personas, divaguen un rato sobre la UE, incluso sobre “cómo acercarla a los ciudadanos”, en el mejor de los casos. Lo cierto es que cada país se mira a sí mismo, vota en local, y procura sus intereses. Que ya ni siquiera somos interlocutores privilegiados, porque lo son EEUU y China –por eso no va a venir de momento Obama a Europa, suprimiendo una tradición-.

Y en medio nosotros, con nuestros políticos secuestrados –más o menos voluntariamente- por poderes que nadie ha elegido. Pero abocados a ser quienes más paguemos la crisis que ellos han fabricado o tolerado. Si cualquier ciudadano que quiera informarse, puede hacerlo ¿Ellos no? ¿Por qué no salen los políticos y explican lo que está sucediendo en realidad? ¿Por qué no lo afrontan? Al menos los portugueses han visto a gobierno y oposición unidos para parar el golpe de los grandes especuladores. Aquí, el PP babea aguardando su oportunidad, mientras ayuda a “los inversores” a que nos den un guantazo mayor. Todo sea por el poder. ¿Y hay alguien que, seriamente, crea que una persona como Rajoy lo hará mejor? ¿Más neoliberalismo solucionará el problema o lo agravará? El PP defiende a ultranza, precisamente, «el mercado«. Pero ¿qué están haciendo los socialistas, además de política neoliberal y dar palos de ciego?

Manden a paseo a el mercado,  y a sus agencias de calificación. A ése, insolidario, codicioso y tirano. Nacionalicen bancos –no todos, para que compitan en mejores productos para el ciudadano-, y creen empresas para ocupar a los ya casi 5 millones de parados en algo productivo para todos. Menos carreteras y estatuas, y más educación y elaboración de productos esenciales. Incluso algo imprescindible, especializado, que sirva de moneda de cambio para nuestras necesidades dependientes. Igual otros países acosados tomaban ejemplo. Porque, no, esto no se va a arreglar por este camino. Las voraces fauces de “el mercado” –todos ellos con nombres y apellidos, pero diluida su responsabilidad en sociedades “anónimas”, eludiendo muchos de ellos el pago de impuestos en paraísos fiscales- no paran aquí. Tienen la sartén por el mango. E igual hay que quemarse para arrebatársela. Es que, sí, ¡viene el lobo! está debajo de la cama.

La era de la masificación y el descafeinamiento

En mi reciente visita a Granada (a las jornadas de blogs y medios) me escapé a ver la Alhambra. Viene siendo una necesidad imperiosa dar un paseo por el gran complejo nazarí cada vez que visitó la ciudad. Previamente, desde Madrid, tuve que adquirir una entrada en La Caixa, eligiendo horas libres de las visitas programadas. La riqueza arquitectónica del palacio sigue imperturbable, y continúa asombrando por su perfección, pero no fue lo mismo.

Día laborable de un mes de Abril. Por la tarde. No es temporada alta y, sin embargo, hay inmensas colas para entrar. Recorrido en rebaño. Apenas pude hacer una foto sin gente en esos arcos donde tengo –o tenía, que no las encuentro- muchas, sentada en el borde, para mirar el paisaje sin impedimentos, y sin prisa, porque otro cupo aguarda para entrar. Ahora ni siquiera se puede pasar, una barrera lo impide. En el Patio de los Leones no hay ni leones porque los están restaurando, y el Generalife de mis sueños parece más encorsertado y repulido que nunca. Muy cuidado, es cierto, pero con parte de su alma robada. No os digo más que los nenúfares estaban muertos. Habráse visto 🙂

Uno de los primeros viajes turísticos de mi vida fue a las cuevas de Altamira. Me llevaron mis padres. Y no sé si un día el alzheimer borrará el recuerdo -hasta ahora indeleble- que me produjo contemplar las pinturas rupestres de aquel templo del Paleolítico superior. Me pareció que los bisontes rezumaban sudor, respiraban, vivían. Una percepción sensorial. Y entendí, quizás por primera vez, que el ser humano precisa expresarse en cultura sean cuales sean sus condiciones ambientales. Que el arte es innato al hombre. Creo que pensé: a pesar de los pesares, somos buena gente. Al menos, lo he creído después.

Luego se cerraron al público. Construyeron una réplica, un parque temático artificial. Las personas resultamos peligrosos agentes contaminantes, lanzamos microorganimos nefastos al respirar, y en Altamira se han encontrado ya hasta hongos, como ha sucedido en las de Lascaux (Francia), que, incluso, han horadado la roca. En el caso de Altamira las pinturas estaban allí desde al menos 9.000 años antes de la era cristiana, el problema ha sido la masificación. Ahora el gobierno de Cantabria se propone reabrir las cuevas, cuando los técnicos lo desaconsejan.

La cultura se ha democratizado –que diría un periodista, un político-, y la tercera edad internacional, especialmente, se monta en autobuses y recorre los lugares turísticos viendo los monumentos, a todo correr, a través del visor de su cámara digital, -casi como en la réplica de Altamira-, en lugar de quedarse en casa contemplando su artrosis. Estupendo. Pero no sé. Igual hay que crear más fuentes de cultura, igual hay que irse muy lejos como José Antonio adonde existen maravillas que casi nadie ve.

Cuando escucho en la radio un anuncio del Teatro Häagen-Dazs Calderón, lanzó un respingo. Creo que hay otro que se llama Movistar Rialto. Yo, ya digo, compré mi entrada para la Alhambra en La Caixa. Y, no sé si poseo una desconocida faceta carca, pero me digo: no es esto, no es esto. Somos demasiada gente, son demasiadas empresas vendiendo.

Creo que empiezo a añorar cuando íbamos seis personas en un utilitario, y sin cinturón de seguridad, por carreteras imposibles y sin siquiera doble vía. Cuando se fumaba hasta en los hospitales. Y el dentista te sacaba la muela con el instrumental que había utilizado con un infeccioso o el enfermero ponía la inyección tan sólo hirviendo la aguja en alcohol. E ibas al colegio andando, sin que papá te llevara en coche por la mañana –dejando el automóvil en doble fila- y mamá te recogiera por la tarde –haciendo lo mismo-. Y nadie disponía de móvil, y podía perderse durante horas sin que le controlaran. Hoy termina por ser un desafío… comerse un yogur caducado. En ese punto hemos perdido libertad… y madurez.

Va a ser que, como Susanita, la amiga pija y tonta de Mafalda, “Amo a la Humanidad, lo que me molesta es la gente”. Ciertamente la prefiero de una en una, o en pequeños grupos.

La Alhambra desde el Mirador de San Nicolás (en día nublado que disuade la masificación de la "puesta de sol")