¡Qué vergüenza!

Es el grito unánime de quienes asistimos impotentes al linchamiento de un juez que osó hurgar mínimamente en el intocable franquismo ¡Qué vergüenza! A Garzón lo han liquidado. Sus propios compañeros. Oyendo contranatura a organizaciones de ultraderecha y a oscuras rencillas y envidias personales. Juan José Millás lo expresa muy bien: “Le han roto las piernas, pero han hecho que parezca un accidente”. Y José Saramago nuestro sentimiento: Las lágrimas de Garzón son las mías.

Lo sucedido con Garzón consagra la pervivencia del antidemocrático franquismo en la sangre de España y nos sitúa ante el bochorno internacional. Las referencias al caso se contabilizaron ayer entre las diez noticias más vistas de todo el mundo. Y las criticas y reacciones solidarias cuajan los periódicos desde New York Times hasta Le Monde. Todos hablan del poder de la ultraderecha española, todos sacan las vergüenzas de este país a la intemperie.

Nos espera una nueva semana de prueba en el terreno económico –ya hablaremos de ello-. El «mercado» no está satisfecho con el duro ajuste anunciado y su portavoz, el FMI, pide más recortes, hasta en la cobertura sanitaria. En buena lógica, encontrarse ante un país bananero debe influir.

Estoy harta de la caspa y el fango que inundan este país. Me avergüenzo de nuestro poder judicial y en buena parte del político. Del oscuro Salieri Varela. el patético ejecutor de la «vendetta«. Siento auténtico bochorno de que ostenten cargos públicos gente como el melífluo y atildado Francisco Camps, quien –vestido de trabilla italiana, más que presuntamente costeada con fondos públicos- se permite decir, con total impunidad, anteayer que “ya han echado a dos (Garzón y Bermejo) y que ahora van a por los demás”. El juez cuya estrella no podrán apagar era independiente, por eso acumuló tantos odios. Camps vincula así el linchamiento de Garzón a la venganza por investigar la trama corrupta de la Gürtel. La camorra no lo hubiera hecho mejor.

Cerca de él, me abochorna otra de sus “amiguitas del alma”, Rita Barberá, que en un país serio no podría ser más que alcadesa de un pueblo con 300 habitantes. Y Trillo, responsable de un ministerio que llevó a la muerte a 62 militares españoles en el colmo de todas las chapuzas, que ve imputados a sus subalternos y se libra de castigo penal. Pero sigue en la vida pública, en cargo de responsabilidad, cuando alguien con decencia ante situación similar, se hubiera retirado a cultivar coles en un discreto huerto murciano. ¡Qué decir de Mayor Oreja! Aquel que considera el franquismo «una época de extraordinaria placidez», que se manifiesta contra leyes constitucionales españolas que no casan con su retrógrada ideología y que es nuestro representante más votado para Europa.Y el gris e indeciso Rajoy, el de la mala memoria que olvida sus años de gestión, el que ofrece la misma confianza para sacarnos a flote que un pelele ciego, mudo y sin brazos. Y la osada Cospedal que se inscribe en la cuadrilla de cínicas e indocumentadas mujeres del PP.

Y no perdono a quienes, dentro del PP y en su masa electoral, no reaccionan para acabar con este circo de tarados. En Francia tienen a Le Pen, sí, en Italia a Berlusconi, pero el cruce caricaturesco de los dos probablemente solo se da en España. Y en Honduras. Y en Guinea. ¿Cómo van a respetarnos fuera?

Me avergüenzan los socialistas que tampoco reaccionan. Los que también ven vengados los problemas que les ocasionó Garzón -al descubrir sus errores y delitos- y hablan de respeto a las decisiones judiciales, lavándose las manos. U otra indocumentada: Leire Pajín, que me obliga a meterme debajo de una silla cada vez que abre la boca. Y sobre todo nuestro presidente que no ha tenido las agallas de salir a contarnos cómo “el mercado” y sus propagandistas le obligaban a doblegarse y  me preocupa que no nos haya pedido ayuda –que a ese nivel estamos de peligro-.

Me irritan hasta más allá de lo soportable los Díaz Ferrán, Rouco Varela, piomoas y asimilados, los Manolo Lama y numerosos rostros mediáticos que inducen la imbecilidad y la falta de escrúpulos, y hasta los Florentino Pérez. Y la sociedad muda, y los tibios, y los que viven en Babia y  los epsilones fabricados en probeta que no son conscientes de su situación. ¡Qué vergüenza! «La sociedad está anestesiada y no es consciente de lo extremadamente peligrosa que es para ella misma», dijo ayer Rosa María Calaf en un acto público. Sí, porque el lobo acecha debajo de la cama aunque nos duerman con dulces nanas.

Estoy harta de la mala educación, insolidaridad y egoísmo de los españoles que cada día nos embiste en múltiples expresiones. De la corrupción y la chapuza. De los que, con la mejor intención, aún creen que el liberalismo era aquél de las meritorias empresas familiares que -jugándose su patriomonio en responsabilidad no limitada o anónima– daban trabajo de por vida. Me saturan los que han engullido la patraña de que el capitalismo nos hará ricos a todos, incluso que nos dará a todos la oportunidad de robar y especular impunemente. No, esto no funciona así. Son habas contadas, y la calculadora la tienen otros.

Pero España no son ellos, y aún confío en buena parte de aquellos a los que dediqué mi último libro. A algunos de ellos invoco de nuevo:

A los profesores que luchan por educar seres responsables y libres. A mi fontanero, y a todos los fontaneros, pintores, albañiles, abogados, médicos, investigadores, profesionales de cualquier oficio que, como él, cumplen puntual y eficazmente su trabajo. A quienes ceden el paso. A quienes piensan en los demás. A quienes dan calor. A los cumplidores, a los que no se resignan, a quienes protestan por lo que hay que protestar. A los que esperan, a los idealistas, a los que no se amoldan al criterio imperante y piensan que dinero, mercado, utilitarismo, no merecen veneración. A los jóvenes periodistas y creadores, compañeros de nuestro afán innovador. A todos los que, en definitiva, aspiran a cambiar el mundo, empezando por el suyo propio.

Cólera y desencanto

 Un artículo mío, hoy, en Público. De nuevo afloran sentimientos ante la situación que vivimos, pero con la esperanza de que -racionalmente- podamos reconvertirlos:

La búsqueda egoísta –y extrema– del bien individual como motor de progreso y democracia ha revelado fallos insostenibles, materializados en un profundo desequilibrio social que cada crisis acrecienta. O en el aplastante poder decisorio de una cúpula que no ha sido elegida por los ciudadanos. Estalló como revolución burguesa y con la libertad, la igualdad y la fraternidad por banderas. Contribuyó a alumbrar el laicismo que organiza la sociedad independientemente de las confesiones religiosas. ¿Qué queda hoy del viejo liberalismo?

  Los problemas de España, los de Grecia, los de Europa, los de la sociedad mundial, se libran en pisos sin ventanas de un edificio inestable que resta perspectiva al ciudadano anónimo para enjuiciar la situación. Aun así, puede ver y palpar, si quiere, desde un desigual reparto de nutrientes y severas dietas económicas, a la más arbitraria atribución de responsabilidades por la crisis. Y tampoco se equilibra el sistema. Ese que nos lleva a engullir, como natural, que más de 4.000 millones de personas –la mayoría de la población–, malvivan o incluso mueran literalmente de pobreza.

El “sistema” obliga a tomar medidas al poder político y la democracia no parece disponer de capacidad para atajar sus abusos. En febrero, una cena en Nueva York reunió a los gestores de los mayores fondos de inversión de alto riesgo, los hedge funds –espoleta de la crisis–. Les congregaba urdir un plan para depreciar el euro. Por primera vez, que recordemos, los comensales hicieron declaraciones públicas: “Esta es una oportunidad para ganar mucho dinero”, aseguró a Wall Street Journal Hans Hufschmid, antiguo ejecutivo de Salomon Brothers y actual directivo de GlobeOp Financial Services. Y… la moneda europea ha bajado su cotización frente a la norteamericana.

Jacques Juliard, periodista e intelectual francés, advertía entonces, en Le Nouvel Observateur, sobre las consecuencias de un naufragio del euro: “Cascada de quiebras comerciales e industriales, desbordamiento del paro, ascenso de regímenes populistas o dictatoriales”. Concluyendo: “La factura de la crisis de 1929 fue la II Guerra Mundial. Aprisionada entre Al Qaeda y Goldman Sachs, dos amenazas diferentes pero complementarias, la democracia tiene el deber de poner los medios para defenderse”.

El “sistema” suele saldar las recuperaciones de sus más graves tropiezos con la merma paulatina del empleo, el poder adquisitivo y los derechos sociales en los países desarrollados, e incrementado las ganancias de las empresas que sobreviven en este cruel Monopoly jugado en escenarios reales. Hay un dinero privado que no entiende de obligaciones fiscales o patriotismo, si encuentra mano de obra barata (tercermundista o local), u osadas fuentes de especulación e influencia.

Los ciudadanos comienzan a sufrir un drástico ajuste –que afecta a sus vidas– por la crisis que no provocaron. Los españoles ya perdimos un 4% del poder adquisitivo de nuestros precarios sueldos en la década 1997/2007 –la del milagro económico–, según datos de la OCDE. Hoy, el descenso nos sitúa cuatro puntos por debajo de la media comunitaria que incluye a los mal pagados países del Este, en estadísticas de la Comisión Europea. Y, ni aun así, somos ya competitivos. Ni asalariados, ni autónomos. Basta pasear por uno de los innumerables centros comerciales para leer en las etiquetas: fabricado en Marruecos, en Bulgaria, en India. La variable china, con su inmenso mercado de trabajo, introduce un elemento nuevo en esta crisis. Cualquier empresario sabe que puede pagar 50 o 60 euros al mes en lugar de 600 o 1.000 en España.

Seguir la senda que nos ha llevado al desastre parecería la decisión más errónea. Pero no sólo persistimos en ella, sino que brindamos la más amplia colaboración. Los grandes autores de ciencia ficción anticipatoria no osaron imaginar una sociedad de individuos entregado al consumismo voraz, encandilados con su botín, pero arriesgando su propio dinero y su estabilidad. Más dependientes y vulnerables, por ello, que los epsilones de Huxley con todas sus necesidades materiales cubiertas. ¿Quién induce tal ceguera? Otra neolengua, como la que ideó Orwell, logra ya anular el pensamiento crítico, el gozo de pensar y decidir. Y, paradójicamente, en aras de una libertad quimérica.

Desencanto, pesimismo, desconfianza, cólera, peligrosos gérmenes de potencial violencia indiscriminada crecen, sin embargo, en la sociedad. No era el objetivo al delegar nuestra soberanía. Abandonado por los políticos a quienes entregó su mandato, el ciudadano (mentalmente adulto) sabría qué hacer: vaciar la casa, airearla, limpiarla a fondo, pintarla, planificar una nueva ordenación que erradique los agujeros por los que escapa el dinero y la capacidad de gestión. Y, desinfectando cada objeto, volvería a colocar lo necesario para vivir adecuadamente. Todos.

Más democracia y devolver al individuo la fe en sí mismo y en la búsqueda del bien común, recuperando su papel y su dignidad, se perfilan como caminos positivos. En periodismohumano.com, Sam Daley-Harris, premio Nobel de la Paz, aportaba estrategias básicas: “Dejar de pensar que no hay soluciones. Dejar de pensar que no importa lo que hagamos. Dejar de pensar que puede que haya soluciones, pero que no dependen de mí. Dejar de actuar en solitario. Buscar a otros, buscar un grupo”. Una sociedad global y más intercomunicada que nunca posee el poder de regenerar a cualquier poder.

Depresión

Resulta difícil sustraerse a un punto de depresión ante lo que está ocurriendo, si se tiene un mínimo de conciencia. Uno actualiza al despertarse el estado de su vida que dejó la noche anterior y las circunstancias le atenazan. Acabamos de sufrir en nuestras carnes la evidencia de que el poder político ha sido anulado, sometido, y avariciosos humanos de carne y hueso –escondidos bajo el eufemístico nombre de “los mercados”- han tomado las riendas para hacerse con el dinero de todos. El dinero, el esfuerzo, las esperanzas, el futuro de todos.

Los medios informativos oficiales –que forman parte del mismo ente- saludan con alborozo la rendición de nuestro presidente, José luis Rodríguez Zapatero. No podía hacer otra cosa, había que evitar males mayores, hay que seguir alimentando a la bestia conforme a sus voraces deseos. De aquella vieja utopía, la democracia, nos olvidamos.

Millones de epsilones secundan la trama. Adouls Huxley los diseñó como la última e ínfima casta del proceso productivo, aquellos a quienes se privaba de oxígeno, imprescindible en la formación del cerebro, porque “no necesitan inteligencia humana”. El mundo feliz es para otros. Cada vez para menos. Porque ya ni siquiera se produce, salvo en la explotada china y adláteres, la sociedad subsiste –aún- con el tráfico de aire financiero a cuya respiración no tiene acceso.

En una confabulación cósmica, la situación mundial confluye en España con un renacimiento -nada inocuo- del poder ultra, ése que nunca fue sancionado. El juez que intentó hurgar mínimamente en él, va a ser apartado de la carrera judicial y con total ensañamiento. La lenta justicia española se ha puesto el turbo para defenestrarle, con una celeridad que nunca le conocimos. No quieren ni que se exilie, buscan mantenerle en el reducto hispano, humillado y vencido. En el resto del podrido mundo en el que vivimos, no se permitiría. Quizás en Honduras, en Guinea, en alguna otra república o monarquía bananera. Pero las cruzadas internacionales sólo se hacen por dinero, quizás como siempre, en realidad. Sólo que, ahora, sin excusas, sin subterfugios, a cara descubierta. Los epsilones lo permiten, repitiendo el discurso marcado.

Del mal inevitable, hay que elegir el menor. Marcharse, que nos hagan sitio a todos en La Haya, en Berlín, en toda Suecia, en Canadá, incluso en Francia, por supuesto. Ya no hay esperanza. Ni la de enarbolar la estaca que un día, malamente, tímidamente, es cierto, funcionó.

Esto viene de antiguo

… y llega hasta nuestros días.

  • Joaquín Almunia, virrey, perdón, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia, sobre las medidas de ajuste del Gobierno (de España y en 201O): «Esto se ha hecho para evitar males mayores».
    ¿Preparaban el aceite hirviendo? ¿El potro de tortura?
  • Durán i Lleida, el deseado:

            «Se ha hecho una política de subsidios».

España, 2010: sigue   invirtiendo  6  puntos por debajo de la media europea en gasto social.

          «Se podría adoptar el modelo alemán de trabajar a   tiempo  parcial» (cobrando la mitad de sueldo se entiende).

En Alemania el salario medio ronda los 3.000 euros mensuales, en España, 1.500. Y el 60% de los trabajadores son «mileuristas» o cobran menos de esa cantidad. 

  • Luciano Varela, magistrado del Tribunal Supremo (de España, año 2010. No habla, actúa.
  • El circo siciliano se presenta en palacio con la obra «Juan Sin Miedo«
  • Ocio para los siervos de la gleba:

Zapatero admite que los gobiernos no pueden con el poder financiero

Medina. Público.

 Tenía razón Zapatero al decir que la sociedad probablemente no entendería las duras (e injustas) medidas de ajuste que la UE e incluso Obama (saliendo de su desinterés por Europa) le han exigido y él ha acatado. Pero ha habido un momento en el que sí ha explicado por qué era «imprescindible» adoptarlas. En parte alguna figura aún la trascripción literal de la sesión del congreso. Ni por supuesto hay espacio en los medios informativos para incluir todo lo que se ha hablado. Esto va por cupos políticos, no por información.

Ha sido en respuesta a la réplica de los portavoces de las dos formaciones catalanas de izquierda (ERC e ICV). En un indignado grito le han enumerado gran parte de las medidas que faltaban en ese ajuste (control financiero, impuestos a las rentas más altas, etecé) y el presidente ha respondido más o menos textualmente:

Podría suscribir lo que me han dicho sus señorías, pero cuando uno llega a la responsabilidad de gobierno, maneja otras variables. Estamos viendo cómo grandes potencias, incluso la más grande, EEUU, tienen problemas de relación con las entidades financieras y no pueden hacer nada. Las entidades financieras buscan el beneficio económico que, por definición, tiene poco de solidario. Las cosas SON así, ha recalcado.

Bajar el sueldo de los funcionarios un 5%, congelar las pensiones, eliminar el ‘cheque bebé’, la retroactividad de la Ley de Dependencia o reducir la ayuda al desarrollo y la inversión pública en 6.000 millones. Forman parte del grupo de medidas a adoptar, en donde faltan las que realmente aportarían contundentes ingresos pero afectarían a poderes intocables.  Suponen echar por tierra las apuestas de la primera legislatura. Las que nadie había llevado a cabo antes. Las que intentaron paliar el gran déficit de confort social que teníamos en España frente a nuestros socios europeos. Alemania y Francia – con gobiernos conservadores- aún dedican casi el 30% del presupuesto a esas partidas, no hablamos de cómo se vuelcan los nórdicos, mientras nosotros seguimos en el 21% y el eterno “a la cola de Europa (la anterior a la ampliación al Este)… salvo Grecia y Portugal”.

A su lado, Rajoy -que en modo alguno corregirá esas medidas de ajuste si llega a la Moncloa e incluso por declaraciones previas las endurecerá- pide se reduzcan las subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales. Pilares de un Estado democrático en teoría, sí, como vemos, sirven sólo a los intereses de grandes emporios privados, en efecto, deben pagarse ellos mismos su funcionamiento. El PP ya no es que se vea obligado a acatar lo que manda el mercado, señor y amo, es que forma parte de él y lo fomenta.

Lo que Zapatero no entiende es que no ha cumplido el mandato de los ciudadanos. Es muy frecuente entre quienes secundan tramas sucias autoconvencerse de que con otros hubiera sido peor. No sirve. La sociedad no ha elegido a los mercados para que dirijan sus vidas. Si los políticos se ven con la bota en el cuello por ese poder que se quiere presentar como abstracto –cuando no lo es-, que pidan ayuda a los ciudadanos o que dejen lugar a otros que sí se atrevan a afrontar la realidad. Dudo que haya alguno, al menos con capacidad de maniobra. La sociedad les elige pero ¿auténticamente informada y con criterio?

Nos oponen muchas opiniones desactivadoras del país «equidistaní«, pero la realidad es terca. Si el sistema que nos han organizado o consentido funcionase, los ciudadanos anónimos no se verían cada vez más empobrecidos e inseguros. No estarían dos tercios de la población mundial muriendo de hambre. No sería tan precario nuestro futuro. El sistema sólo funciona para quienes lo han creado y los asimilados que se ven sustentados por él.

Tenemos mucho poder que reglamentar, mucho dispendio que recortar o anular, mucha demagogia que filtrar. Las élites representan un porcentaje mínimo de personas, al resto solo le falta organizarse. Lo vienen pidiendo personas con enorme criterio. Lo decía sin cesar José Vidal-Beneyto, se lo he leído y oído a Federico Mayor Zaragoza, a un gran número de intelectuales que se reúnen aquí por ejemplo, sigue siendo el discurso que ayer mismo escuché en Cuenca a José Luis Sampedro, lo decís en el blog, conmigo, muchos de vosotros.

Ayer Sampedro aseguró también: Europa no existe, está muerta. No, son los tentáculos del monstruo. Sólo que todavía sus ciudadanos viven mucho mejor que nosotros, y no tienen tan gravísimas deficiencias como las que están sacudiendo estos días la Justicia en España. En esa Europa que cada día empeora, todavía respiran ciertos aires justos y democráticos. Aquí, lo dudo ya. Pero nos han vendido el mundo. Los ajustes de hoy son el aperitivo de la dieta que nos espera. No hay solución por este camino.

Se reabre el caso Camps

El Supremo reabre la causa contra Camps para que pueda ser juzgado en Valencia por el regalo de sus trajes. ¿En Valencia que lo desestimó? El Supremo ordena la apertura de juicio oral y con jurado popular.  (Evidentemente en Valencia el jurado… será popular).

Pero a la vez, Varela pisa al acelerador para abrir juicio oral a Garzón.

En el mismo día.

Los deberes que ordena el liberalismo

El Gobierno bajará el sueldo de los funcionarios un 5%, congelará las pensiones y eliminará el ‘cheque bebé’, Se elimina la retroactividad de la Ley de Dependencia. Suspende la revalorización de las pensiones en 2011. Elimina el régimen transitorio para la jubilación parcial. Se reduce la ayuda al desarrollo y la inversión pública en 6.000 millones.

Desarrollo de las medidas.

Los políticos principal problema para el 19,4% de la sociedad

El PSOE recorta 2,3 puntos de distancia con el PP, quedando a 1,5 puntos. Es lo que dicen los titulares sobre el barómetro del CIS de Abril. Con una lectura más detallada lo que llama realmente la atención es el absoluto divorcio entre la sociedad y los políticos. Si en diciembre nos echamos las manos a la cabeza porque la clase política fuese el principal problema para el 16% de los españoles, ahora ya lo es para casi el 20%, (el 19,4%) un quinto de la población. Empeora la percepción de la economía y la esperanza en un futuro mejor, tanto en ese terreno como el polìtico.

Casi un 68% de los ciudadano se informan por televisión y a diario (Pobres). El resto se disgrega y espacia. Sólo el 26% lo hace en la radio todos los días. El 25% lee periódicos en papel. Por Internet apenas llega al 14 % en contra de lo que se venía diciendo. Y más de un 66% no se informa nunca por este medio. A resaltar que más del 82% de quienes usan internet para ver noticias, lo hacen en las webs de los medios, y que hay un 20% que utiliza los blogs y foros. A diario.

El País es el periódico favorito de votantes socialistas y de Izquierda Unida, y El Mundo de los del PP. En la misma dirección se inclinan los primeros por TVE (33%) y los segundos por Antena 3 (21,8%). Para otras cadenas las cifras son mucho menores y hasta irrelevantes, al llegar a un 0,1 que ve libertad digital ó 1,3 intereconomía. En la radio es la SER (32%) la favorita, seguida a distancia por Onda Cero (14%).

Con este panorama vamos a regresar a los políticos. Suspenden todos. En los primeros puestos:

Josep A. Durán i Lleida………… 3,74

José Luis Rodríguez Zapatero……. 3,71

Rosa Díez 3,71

Mariano Rajoy 3,09

Cayo Lara 3,01

Todos son superados –aunque también con suspenso- por ministros como Rubalcaba, Carme Chacón, Teresa Fernández de la Vega, Trinidad Jiménez Morantinos, Blanco o Ángel Gabilondo.

Y, atención, a pesar de su ventaja en los sondeos, el PP lidera la peor consideración en los siguientes apartados:

Un 70% estima que es un partido dividido y con conflictos internos (muy de acuerdo o bastante de acuerdo con esa afirmación)

Un 76% que está implicado en muchos casos de corrupción.

Y un 61% que está sometido a grandes grupos económicos.

A la pregunta de quién se preocupa más por los asuntos que más interesan a los españoles, dicen:

El PSOE………………………. 33,1%

El PP………………………… 23,0 %

Economía, política, sociedad, información, 4 patas para una mesa que se tambalea. Lo que parece evidente es que los políticos deberían escuchar a la sociedad, no se comprende cómo osan aparecer algunos diciendo lo que dicen, sabiendo cómo caen sus palabras en la ciudadanía. O ¿todo vale si se tiene poder?

Para bucear en todo el barómetro.

11.05.2010

  Sobre las acusaciones de manipulación en los datos del CIS, un par de cosas:

   No se «cocina» sin ingredientes ¿por qué preocupa más al PP la incidencia en las encuestas del caso Gürtel que la corrupción en sí?

  Lo realmente grave es la desafección política. Un experto -no un indocumentado- da las claves en su blog: Fermín Bouza. Y además elabora este terrorífico gráfico del crecimiento del divorcio ciudadano con los políticos. Persistir en el enlodamiento, sólo lo aumentará:

Desafección de la Agenda Pública. Fermín Bouza

Secuestrados por «los mercados»

Los rehenes, representados por sus ministros de economía, se han pasado la noche reunidos en Bruselas, a ver si llegaban a tiempo de un acuerdo antes de que abrieran… “los mercados”. Y lo han hecho. Y “los mercados” parece que “han reaccionado bien”, y los medios informativos oficiales también, y a ver, si con suerte, podemos respirar unos días tranquilos. Los rehenes, los gobiernos, “van a defender al euro”. Por lo que yo veo, se proponen seguir exprimiendo el dinero público, el de los ciudadanos, para poner miles de millones de euros en la mesa y fortalecer el euro frente al ataque de los especuladores (que deben estar frotándose las manos con la savia nueva). Medidas de control o de sanción, ni una. Y eso que el euro se ha depreciado frente al dólar un 15% desde Noviembre, según estrategia diseñada y hasta con declaraciones públicas.

Más aún, en Marzo, nuestra ministra de economía, Elena Salgado, precisamente, fue la que decidió aplazar la regulación euroepea de las “hedge funds” –que son los tiburones del embravecido mar de “los mercados”, no los únicos pecers- pensando, con toda probabilidad, que es mejor se trague otro el marrón de irritar al monstruo. Esta noche ni han vuelto a mentarlo, no hay nada de ello en su resolución. Y sí para actuacione nacionales sobre el déficit público, como el nuestro, que pasan por apretar más el cinturón de los ciudadanos que no causaron la crisis.

El PP, en casa, en lugar de denunciar el atropello al que estamos siendo sometidos, echan carnaza a los mercados para que nos devoren más a gusto, al fin y al cabo son corregilionarios, el capitalismo salvaje es la política del PP, en la práctica y en incontables declaraciones públicas.

Recordemos que Cristobal Montoro, portavoz de economía del PP, dijo hace pocos días: “los especuladores son gente a la que debemos dinero” (el que previamente les han entregado los gobiernos y ha endeudado a los Estados, en algún caso, otros especulan por deporte). Ayer, fue Cospedal quien vomitó de nuevo sus mentiras habituales, en una campaña que pretende asimilarnos a Grecia para ganar el poder aún a costa de hundir a la sociedad española. Según ella y sus poco informados seguidores, el gasto público socialista causó la crisis griega. Es obsceno, miserable, irresponsable, antipatriota. Su incontinencia intelectual, la de sus compañeros del PP, está basada en errores cuya realidad deberían conocer. Como cuenta este magnífico artículo, el socialista Papandreu llevaba dos meses en el cargo cuando se destapó el pastel griego –él mismo lo denunció-. Había cocido durante años y la guinda la pusieron los seis de gobierno liberal-conservador. El de Costas Caramanlis, con la connivencia de Wall Street.

  ¿Igual que en España? En cierto modo sí. Pero no en el sentido que apunta esta impresentable derecha. También aquí gastamos alegremente en hipotecas para pagar los pisos más caros de la UE anterior a la ampliación al Este. O construímos como si quiséramos  dar cobijo a medio mundo. No veas cómo nos animaron las políticas liberales.

En lugar de a indocumentados manipuladores, aconsejo leer a profesionales preparados. Carlos Berzosa explica extensamente las claves de lo que está sucediendo en “los mercados financieros contra la democracia”, incluso las soluciones propuestas como la Tasa Tobin. Así comienza:

«En diciembre de 1997 Ignacio Ramonet publicó un editorial en “Le Monde Diplomatic” con el título “Desarmar los mercados financieros” en el que decía, entre otras cosas muy sabrosas, lo siguiente: “El desarme del poder financiero debe convertirse en un interés cívico de primera magnitud, si se quiere evitar que el mundo del próximo siglo se transforme en una jungla donde los predadores impongan su ley”. Ya entrados en el siglo XXI podemos contemplar que estas palabras han resultado premonitorias y que, efectivamente, por no haber desarmado ese poder financiero se ha desatado la gran crisis que estamos atravesando, y lo que es peor, que los mercados siguen imponiendo su ley a la hora de buscar una salida a esta situación».

Curiosamente, dentro del PP, Miguel Herrero de Miñón también alertaba en 1994, -antes de que su partido llegara al Gobierno- sobre lo que llamó «El liberalismo de asalto«. En este caso, extraigo la conclusión:

«Los efectos no queridos de este liberalismo (hace especial hincapie en el peligro de las privatizaciones) pueden ser tales que abran el portillo a soluciones nada liberales. Imprudentes medidas de choque pueden provocar la reacción victoriosa de la izquierda intervencionista y proteccionista. Así ha ocurrido en el Este y podría ocurrir en España. Y, en sentido contrarió, un autoritarismo que ningún liberal debe desear. El pinochetismo sería un liberalismo de asalto.

Burke era partidario del mercado, pero, como buen conservador, recomendaba, a la hora de poner la mano en el Estado para reformarlo, hacerlo sólo «con miedo respetuoso y con licitud temblorosa». Ese miedo, decía un romano ilustre, el miedo a poner en peligro la seguridad y la libertad, es la raíz del coraje ciudadano».

   Pues bien, ya vemos, Gobiernos europeos secuestrados, de «izquierda intervencionista» ni el recuerdo, aliados de «los mercados» que oprimen países y personas, hasta en casa. Y buena parte de la sociedad absolutamente desactivada e infantilizada. Pero ¿merece la pena hablar de esto casi a diario? Digo yo que los raptores, pan, agua, televisión, fútbol, «debates«, programas del corazón y toros, ya nos darán ¿O no?

1,30 pm.

Y, entretanto, Rajoy animando la tramposa partida de tute: Europa ha cantado las cuarenta a Zapatero«.

Pero… 

CIS: El PSOE el recorta 2,5 puntos al PP. Se quedan a 1,5

Europa ¿un sueño fallido?

9 de Mayo. Día de Europa. He dudado si volver a escribir sobre mi viejo sueño –eterno, creo-, que tanto me ha frustrado. Esta fiesta se celebra desde 1985 en conmemoración a la llamada Declaración Schuman, por la que, en 1950, el entonces Ministro de Asuntos Exteriores francés daba el primer paso para la creación de una comunidad interestatal, la Comunidad del Carbón y del Acero, precedente de la actual UE. El inspirador había sido otro francés: Jean Monnet. Pensaban en conceptos como calidad e incluso en la mejora de las condiciones de los trabajadores de ambas industrias, pero, por encima de todo, que esta unión alejaría la posibilidad de otra gran guerra. Como todos los movimientos trascendentales de aquellos años –Declaración Universal de los Derechos Humanos-, nacieron como reacción a la terrible contienda, en el deseo de trabajar porque nunca más se repitiera. Un gran inicio. Contrasta deprimentemente con los momentos que vivimos.

Derribamos las fronteras físicas pero buena parte de los países integrantes de la UE siguieron, de espaldas, mirando sólo hacia dentro del propio territorio. Como tantas veces he dicho, las instituciones comunes llevan 30 años intentando solucionar “un problema de comunicación con los ciudadanos”. Y no se lo miran, vaya. La UE se ha convertido en un paquidermo burocrático que, eso sí, dirige con más influencia de la que creemos nuestra vida cotidiana. Este año hemos estrenado la novedad de contar con tres presidentes tres para aumentar su inoperancia. Durao Barroso, calificado como el peor presidente que ha tenido la UE, Van Rampoy, del que si la cara es el espejo del alma se puede esperar bien poco, y el del país de turno. En este momento, Zapatero.

Felipe Gonzáles anda refundando la UE, algo que tiene el aspecto de llevar el mismo camino que la refundación del capitalismo. El brillante y bien intencionado González, no cesa de avisar de lo mal que van las cosas y propone soluciones lógicas pero sólo paliativas a un sistema injusto que ningún político se cuestiona. Hasta energía nuclear, estamos buenos.

Promoví una asociación, Europa en Suma, de la que fui presidenta hasta que me dieron un golpe de mano. Pretendía imbuir otra forma de afrontar lo que constituye el problema: la unión de los ciudadanos de este continente, que bajara a la calle y abordara los temas que interesan a las personas, lo que nos acerca y nos separa. Pero el “paquidermismo” de la UE parece contagiar todo lo que toca, con la ayuda de la miopía institucional. Aunque me sirvió para conocer el percal que nos gastamos con las asociaciones que rodean la idea de Europa. Subvencionadas muchas de ellas con dinero público, organizan actos que a veces se reducen a juntar a una docena de personas, ya convencidas, para charlar un rato. Una vez al mes, como mucho y sobre temas apasionantes y decisivos, de los que enganchan al más apático. El tratado de Lisboa o los retos del Parlamento europeo, de ese cariz. Salir de lo institucional produce urticaria. Y eso sí les da para local, teléfono, secretaria y/o contable en su caso. La camarilla de la fallida Europa en Suma, no pensaba en otra cosa. Lo ha conseguido. También he conocido a auténticos maestros en exprimir el jugo de Europa. Hay uno en concreto que me admira por su capacidad de trabajo: preside o vicepreside prácticamente todas las incontables asociaciones europeas, y habla en todo acto al que asisto o así lo parece. Un día espero verlo en alguna jornada culinaria sobre la sopa. Europea, por supuesto.

Nos sentó bien Europa en su día. Nos hicieron carreteras y peinaron algo el hispano pelo de la dehesa. Los progresistas españoles siempre miraron a Europa como escapada. Proscritos “afrancesados” reclamaban más cultura e incluso más glamour, pero triunfaron los castizos. En España siempre triunfan los castizos. Saturno goyesco que se alimenta de sí mismo y no deja crecer ideas nuevas. Empiezo a pensar que en Europa comienza a suceder lo mismo.

Lluís Bassets se pregunta hoy en su blog de El País ¿Pero quién manda aquí? Y nos detalla un par de asuntos cruciales: cómo son las relaciones entre gobiernos y bancos en los sistemas chino, norteamericano y europeo, o lo que pasó en la última Cumbre del Clima, citando a Der Spiegel:

“ Los datos del crecimiento económico mundial tienen un reflejo en lo que sucedió en las tempestuosas reuniones para la reducción de emisiones a la atmósfera en las que fueron China e India quienes marcaron el paso, Europa dejó de existir y Obama tuvo que colarse a última hora para no quedar al margen del acuerdo entre los países emergentes. Y según el semanario alemán, quien llevó la batuta en todo momento y se llevó el gato al agua fue nada menos que el señor He Yafei, el viceministro de Exteriores chino, un diplomático del tercer nivel del Estado”.

Lo peor es que el triunfo chino –que envía a un currito a debatir con jefes de Estado- se basa en la explotación de los trabajadores y en el férreo control dictatorial de la sociedad. En el drástico aumento de los desequilibrios sociales también.

¿Día de Europa? Mi añorado Vidal-Beneyto no dejaba de espolear a la sociedad para que reaccionara:

«Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas. (…) ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?»

Lo que no sé discernir bien es lo que el otro día dijo nuestros ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Con su reflexión os dejo. Pincha aquí. No dejéis de escucharla. Algún colega de twitter lo interpretó como una invitación a tomar la Moncloa, o Bruselas y Estrasburgo. La cosa empezó invocando Berlín: