Neofeudalismo

  Escribí esta entrada al poco tiempo de empezar el blog. En marzo de 2009, antes de la nueva crisis que hoy nos sacude: la bursatil, la provocada por los «mercados». La viñeta de Fontdevila me la ha recordado. La dejo tal cual, no ha perdido vigencia. Eso es lo malo, lo mucho que se podía haber hecho para evitar la situación actual hace un año largo y durante un año largo.

Esto decía:

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. “El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria”. Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores y atropellos de éstos.

Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV.

Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de “censo” (arriendo) al amo de las tierras -”por la gracia de Dios”-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey.

Gran papel de la Iglesia Católica en el invento. Durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, “reciben el poder de Dios” y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales. (Actualizo: en este último año se ha producido también, aquí, un renacimiento del involucionismo ideológico -caso Garzón, Krahe, etecé-).

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. (Como véis, actualizo, ya está pasando con los recortes anunciados y los que se avecinan).

 Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando “es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna”. Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

 Pues sí, por este camino sí vamos a alguna parte, digo hoy. A la que nos mandan, a la que mandan a nuestros gobiernos, los «mercados» y su portavoz, el FMI.  Negativa, terrible, para el común de la sociedad. Lo estamos viviendo. ¿Dónde nos veremos dentro de un año más? Ah, con los neofeudales en el poder en España (gobierno central, comunidades autónomas, muchos ayuntamientos).

Por cierto, nadie o casi nadie cuenta con la terapia que los franceses aplicaron a feudalismo, tiranía y despotismo. Terrible. Y fue precisamente la -entonces- nueva burguesía liberal. ¡Qué cosas!

Restaurar la democracia

Tengo un dilema. O dos. Uno lo refleja Elrich en su viñeta de El País. El otro… sí, lo analizaré en partes.

Aznar quiere “restaurar” la democracia. Sin demasiado eco mediático, el ex presidente español, dijo hace unos días «Debemos restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites. “El poder político ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia, porque no es asunto suyo iluminar verdades sino generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social”. “Está pendiente una tarea liberal para devolver al poder político a su lugar y para que la vida pública se apoye en un liberalismo de raíz ética cristiana». «Que el Estado sea sólo eso y no haga de escuela, familia o iglesia”.

Hablaba desde la tribuna de FAES, esa organización que subvencionan los poderes públicos. El dinero de todos sirve para que este individuo que rigió los destinos de España durante 8 años y alma del futuro gobierno del PP, si no su presidente salvador, se cuestione la democracia. A precio de oro (para su bolsillo privado), Aznar dicta su doctrina en importantes foros neoliberales de todo el mundo. No es inocuo lo que dice. Puede hacerlo porque alcanzó su estatus a través de unas elecciones democráticas. ¿Sin restaurar?

Me entero ahora, lo confieso, que Caja Sur pertenece a la iglesia católica. Los órganos de gobierno de las cajas los elije –que yo sepa- el poder político autonómico. Lo que sí es cierto es que, para salvar los platos rotos de su mala gestión, se le va a inyectar más de 500 millones de dinero público. Javier Arenas dice que la culpa es…. de Zapatero.

Camps –que no deja de reír ni bajo el agua- dice que Valencia merece “una medalla mundial interplanetaria”, mundial e interplanetaria a un tiempo. A su lado, Rita se despeña en carcajadas. Van a revalidar y aumentar su mayoría absoluta en la desquiciada comunidad valenciana. No es para menos.

Rajoy entretanto no estaba ni delante, ni detrás, ni al lado, ni encima, ni debajo de Camps, tal como prometió: comió caracoles en Lleida.  Por lo menos, sonreía. Es el de atrás, el de las gafas. En la Lleida del estatuto impugnado, se le veía feliz. ¡Menos mal!

   La Razón ha hecho una encuesta, con su empresa de consulting y todo. El 23 % de los espaloles querrían ver como debate estrella, uno a celebrar entre Zapatero… y Belén Esteban. El 23%.

Vivimos uno de los momentos más graves de la Historia. Los “mercados” –con sede en Wall Street, el Pº de la Castellana y grandes arterias internacionales- ha dado un golpe de Estado, imponiendo sus normas al poder político. Al que elegimos los ciudadanos, al que entregamos en impuestos el fruto de nuestro trabajo y nuestros ahorros. Una cuadrilla de desaprensivos lo succionan, pero no se conforman: quieren más. Incluso –hablando con dinero y público y beneficios –muy altos- privados, pretenden “restaurar” la democracia por completo (aprovechando los resortes de la misma si salen elegidos). Este golpe de mano, esta dictadura, tiene también poderosos ingredientes de involución ideológica. Como todas realmente.

Y todo ello ante la estupefacción de unos y la ignorancia supina de una gran mayoría. Hasta una amiga, buena periodista, se entretiene en la maraña de ramas del rábano que le sirven los medios conservadores que escucha para culpar de todo “sólo” a Zapatero. La información está ahí para todo el mundo, pero no, mejor lo remedia, lo aclara, un debate entre el presidente y Belén Esteban.

Y aquí viene mi dilema que trato de aclarar. Buena solución no tiene, lo sé.

   Si España no fuera una monarquía, el presidente electo de la República, sería José María Aznar, con toda seguridad. El que tomaría el dinero público para cumplir los deseos del capital (aún más que Zapatero, que ya es decir) y duele pensar esto a una republicana.

El festín que se están dando los políticos con las Cajas de Ahorros, ruboriza. La “renovación” de Caja Madrid fue un ejemplo: se repartieron el cortijo tan a gusto. Y ya vemos lo que ocurre con las que tienen problemas: nuestro dinero para salvarlas, y escuchando maldades demagógicas.

Y Camps y Rita muertos de risa.

Tengo un grave conflicto, sí. Igual también yo creo que hay que “restaurar” la democracia. Hace unos días, Piezas decía aquí –en un ejercicio sano de querer entender- que, si hay que suprimir el Estado y que cada uno se las apañe como pueda, partamos al menos de la igualdad de oportunidades (dado que los que más tienen se han aprovechado del resto y, digo yo, así lo mandará la «ética cristiana liberal», que viene a ser lo mismo que la «medalla mundial interplanetaria»). Hacemos un saco con todo el dinero y propiedades que existen actualmente en el mundo, y lo repartimos equitativamente entre los 6 mil millones de ciudadanos que lo habitamos. A partir de ahí que cada uno gestione su parte como quiera. Pero aprovecharse del dinero de todos para fines particulares, pues no, esto no.

Por mi parte, solicito una medida complementaria: inyectar educación e información en toda la ciudadanía. En vena. En sesiones intensivas. Toreros ensartados, fútbol y programas del “corazón” en los recreos. El resto del tiempo a hincar los codos. Periodistas incluidos. Clases de recuperación extra para el 23% de los ciudadanos que lee y vota en La Razón, o en su empresa de encuestas. Enérgica y firme terapia psicológica añadida a los votantes del PP en la comunidad valenciana.

Y, si es lo que queremos, a partir de ahí, pistoletazo de salida y barra libre para todos. Pero que todos paguemos la ignorancia y/o la desvergüenza de un sector va a ser que no me parece democrático. Ya anticipé que era un dilema.

Actualización:

   Aznar sigue en su gira neoliberal y de desprestigio de España: «El problema es la falta de credibilidad, porque más responsabilidad en esta crisis es la responsabilidad del gobierno (español)”, ha dicho -así de mal expresado- en la CNN.  Aquí la grabación de la entrevista completa. Una mezquindad más de este gran «patriota».  ¿Y si recuperásemos las empresas públicas que él vendió (a sus amigos)? ¿Y si algún periodista le preguntara por su responsabilidad en el incremento de la burbuja inmobiliaria, causa determinante de nuestra crisis? ¿Vendría Bush a España a desprestigiar a Obama y decir que no se puede confiar en EEUU?

  Enrique Meneses lo comenta en su blog.

Sus fechorías salen gratis: paga el ciudadano

El título y el artículo (reportaje) son de El País. Saludo alborozada que cuente en fondo y forma -para un gran medio- lo que sólo se tocaba en algunos blogs. En éste. Incluso cita a ATTAC (Justicia económica global).

Algunas de las ideas de un texto trabado de principio a fin:

  • Directivos y políticos que sumieron al mundo en la crisis quedan impunes.
  • Preocupa la tolerancia con la irresponsabilidad.
  • Un ejecutivo de Goldman se jacta de cómo engañó a los mercados.
  • Ningún político griego ha sido llevado al banquillo por corrupción.
  • La responsabilidad está repartida entre supervisores y supervisados.
  • En EE UU se habla de comunismo al revés, de socialismo para ricos.

Artículo completo.

Poco a poco

Poco a poco …

ven a salir de aquí

no aferrarse más a estos lugares

ni siquiera a estas flores de color azul

poco a poco …

ni siquiera a este tiempo gris

llénate de música

y de los hombres que te gusten

Es maravilloso

buena suerte

es maravilloso

sueño contigo …

Poco a poco …

Ven conmigo

entra en este brujo amor

no te perdería por nada del mundo

poco a poco …

no perdería por nada del mundo

el espectáculo de enamorarse de ti

Es maravilloso

Poco a poco …

entrar y toma un baño caliente

hay una bata azul

Afuera llueve, es un mundo frío

Es maravilloso

sueño contigo …

Ven conmigo: Paolo Conte

Por un rato, salgamos de la basura que nos inunda y circunda. Para tomar fuerzas, por supuesto.

Gracias a Iñaskis K por esta inyección de optimismo y a todos los que comentáis en el blog por el extrarodinario nivel de debate de ideas que le dáis y que -casi- ahuyenta al pensamiento corto.

Carta abierta al presidente Zapatero

Estimado José Luis:

Voy a ser clara: tus días como presidente del gobierno de España están contados y apenas quedan ya muchos más en la cesta. Más de 11 millones de personas confiaron en ti para darte la representación de nuestra soberanía –eso es la política-. Personalmente, saludé reconfortada tu –vituperado- talante, el «no os fallaré» o «el poder no me va a cambiar«, de la que como tantas otras cosas has tenido que retractarte, o te han apeado tus actos. Pero, por encima de todo, agradecí el intento de sacudir a este desgraciado país el pelo de la dehesa, la caspa y la mugre que nos sustentan. Promoviste una serie de leyes que rigen con normalidad en Europa. Actuaste sabiendo que las sociedades responsables y con criterio se gestan en la escuela –además de en la familia- al poner en funcionamiento, por ejemplo, el estudio de Educación para la ciudadanía que nadie en absoluto discute fuera de nuestras fronteras, ni los colegios católicos que la imparten.

Subiste las pensiones ínfimas españolas –que no tocó el PP-, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora te ves obligado a congelarlas. Aumentaste la ayuda al desarrollo, y, en este momento, dices que hay que reducirla. Incrementaste –tus predecesores no lo hicieron en absoluto- el salario mínimo, pero no lo suficiente. Sabes que los sueldos españoles son los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, y que han perdido poder adquisitivo. Algo similar sucede con el gasto social.

Dejo al margen –y es mucho dejar-, graves errores, como el adelgazamiento de la televisión pública estatal, o algunos nombramientos seriamente equivocados. Y que tus afectos y resquemores arbitrarios te han influido en exceso, tras adquirir, como todos, el síndrome Hubris de la Moncloa. Todo ello puede ser opinable, pero han contribuido a lastrar el camino.

Sé que has tenido que lidiar con una oposición “arcaica, retrógrada y ultramontana que parece añorar el franquismo y que precisa un urgente cambio”, según la definió “la Biblia” (el Financial Times) en el verano de 2007, precisamente cuando el monstruo de la crisis comenzaba a regurgitar. (Una traducción aproximada del artículo, que no tiene desperdicio, aquí).También que, tras dejar temblando a la ciudadanía, el “mercado” ha doblegado al poder político. Y a eso se le llama dictadura. No era ése el mandato de la ciudadanía.

Vuelvo al principio: te queda poco como presidente del gobierno. Dado como está la situación internacional, pedir heroicidades en solitario es un suicidio político, pero, para entendernos, a ti te quedan pocas alternativas. Aprovecha el tiempo. Pon patas arriba todo. Haz limpieza general en este país. No nos dejes con esta justicia tan proclive a escuchar a la ultraderecha. Nacionaliza algunos bancos, forma o recupera empresas públicas que den trabajo, reparte equitativamente las cargas. Implanta la Tasa Tobin para las transaciones financieras como empiezan a hacer algunos países (con gobiernos conservadores),  establece que paguen más quienes más tienen. De una forma efectiva. Como también hacen gobiernos conservadores. No nos abandones en manos de un Partido Popular sin regenerar (piensa en las derechas europeas). No permitas que sigan vendiendo el que fue uno de los mejores sistemas de salud del mundo al mejor postor privado, detén su hoy imparable deterioro. No cedas en la educación. Planta cara al neoliberalismo que nos ha hundido a todos (menos a los de siempre).

Aún eres el presidente. No confíes en que el temor al PP te mantendrá en el gobierno (lo estáis haciendo bastante mal ahora). Y, además, eso no es pensar en la sociedad. No con este PP. Corta, poda, siembra, suma. Olvida el corazón para buscar a las personas más idóneas para la tarea. De cualquier partido, del tuyo sin prejuicios, de la Universidad, de la calle. Pide ayuda, hablando con total sinceridad, a esta ciudadanía que se divide entre los anestesiados y los aterrados por la situación (económica y de regresión de las libertades). Estamos deseando hacer algo. Algo más que quejarnos o rumiar agresividades.

Un chico valenciano, -Romanbender se firma-, ha escrito esto en mi blog:

“Mi empresa hace tres años era casi un imperio. Hoy no podemos pagar ni las nóminas. Hemos despedido ni sé a cuántos y el cierre cada vez está más cerca. Si nosotros no hemos podido aguantar, que no teníamos ninguna deuda, con unos beneficios brutales de los últimos años… ¿quién lo va a hacer?

Si no hacemos nada por evitarlo en unos años seremos peor que Sudamérica. Y cuando digo hacer algo me refiero a algo gordo, claro.

Rosa, haz tú de nexo. Habla con Marc Vidal, con Vicenç Navarro, no sé, con quien quieras, pero montad algo, por favor. Tendréis el apoyo de mucha gente”.

Por eso he pensado que con el primero a hablar era contigo, con el presidente. Parece obvio ¿no?

Un saludo.

PD. Me he permitido tutearte, aunque no nos conocemos (no creo recuerdes la única vez en la que intercambiamos un saludo), pero sobre todo porque en La Moncloa, en todos los ministerios, en el Parlamento, en los órganos de justicia, todos vosotros ocupáis mi lugar, el de toda la sociedad. Quizás convenga recordarlo.

Y en los comentarios,  hay -seguro- muchas más posdatas para ti y todos vosotros.

¿Por qué no se puede incomodar con impuestos a los ricos españoles?

Pregunta Ignacio Escolar ¿Por qué los recortes sociales de Zapatero son para junio y las subidas de impuestos a los más ricos serán «en su momento”?

Elena Salgado declaró que si subía las tasas a las SICAV se irían de España. «El capital viaja a la velocidad de la luz«, declaró en concreto. Y en ésa idea sigue hoy mismo. Pero de hecho se han ido ya, como sucede en todos los países desarrollados, en busca de mano de obra “barata”, es decir, explotada.

 Puestos a reflexionar qué nos supondría su partida, vemos que fuera no mueren por el sello español. Se han trabajado a fondo que así sea. Sólo un centenar de empresas españolas son reconocidas internacionalmente. Las principales: Inditex, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos. Nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías del orbe. La primera que aparecía en la lista Forbes de empresas 2008 -no encuentro la de 2010, quizás no la hagan ya-, es el Banco de Santander, que figuraba en el puesto número 58. Telefónica estaba en el 76 y Repsol YPF, en el 92. Puede que nos les convenga demasiado competir en el mercado internacional, sin las prebendas de las que gozan aquí.

Siempre son los mismos y el año pasado, el de la crisis,  incrementaron su patrimonio -como siempre- sobre el anterior. El único rico de solemnidad como individuo es Amancio Ortega (Inditex) eso sí en el puesto 9. Hay que llegar hasta el 400 para encontrar al grueso de los demás. Florentino Pérez con todo su esfuerzo está en el 536. Y para bucear por el resto de los Billioners de todo el mundo y sus ganancias, aquí el enlace en inglés.

 Pero veamos,  la mayoría de nuestros millonarios lo son por sus inversiones en el mercado de valores, luego tampoco dan trabajo, salvo ¿a los corredores de bolsa? Los importantes suelen ser de otros países.  Inditex fabrica fuera de España. Luego aquí emplea básicamente a dependientas. Telefónica también tiene operadoras «deslocalizadas» en países latinoamericanos. Están los técnicos, a ésos parece que dan trabajo. Los bancos a personal de gestión. ¿Y los clubes de fútbol? A los jugadores, entrenadores y equipo técnico, a los que cuidan el campo y a los vendedores de camisetas y de entradas. Vamos, nada que ver con Altos Hornos de Vizcaya o los Astilleros de Vigo, que ya no convienen a los nuevos tiempos. Ahora no se fabrica, no se da trabajo y riqueza a la zona, se juega en el casino.

  Dejan dinero, eso sí, en los comercios de lujo, siempre que no vayan a comprar a Roma o Nueva York.  En los restaurantes idem. En los clubs de golf e hípicos selectos. ¿Los fabricantes de yates?  Quizás -es una sugerencia- podríamos pasar sin ellos y reciclar a los afectados por su marcha.

  ¿Por qué no se puede incomodar a los ricos españoles? No veo otra explicación que por miopía intensa. Y, quizás, por seguir un modelo y un mito, sin analizar la realidad.

Actualización: gracias al primer comentario recuerdo que «los partidos obtienen el 70% de sus recursos de la banca«. Claro que, hace unos días, escuché a Carlos Elordi (Cadena SER) decir que pagan los créditos que reciben del BCE al 1% y lo prestan al Estado español al 4% ó 5%. Me sigo quedando con la miopía, por no insultar, vamos.

Sus señorías se toman el día libre

 Lo cuenta Público. Este es el aspecto que presentaba el Congreso de los Diputados esta mañana. Como Zapatero se encuentra en la Cumbre de la UE-América Andina, tampoco acudió Rajoy, ni su plana mayor, ni otros ministros que quienes tenían que hablar del ajuste económico y alguna cosa más: Manuel Chaves, Carme Chacón, José Blanco, Ángel Gabilondo y Miguel Sebastián.

    Han acudido 70 de los 169 parlamentarios del PSOE, 58 de los 153 del PP, y, eso sí, los portavoces de los grupos minoritarios y los del mixto.  José Bono también dejó a la vicepresidenta del Congreso que se enfrentará a esa sesión «menor». Tanto menospreciar a Zapatero y si él no va se produce una desbandada.

  Dado que en el parlamentarismo español rige la disciplina de partido, aún han ido muchos. Años llevo diciendo –y escribiendo- que sobran prácticamente todos los diputados y senadores. Aun hoy eran demasiados. Una mesita bien apañada, un representante por partido, un solo sueldo por cabeza (dietas, despachos, luz, agua), y a ahorrar con efectividad. ¿O no?

Más sobre la casta política. Rita Barberá ha dicho: «Si aceptar regalos es cohecho, vamos todos en fila al Supremo». Aceptar regalos… y luego conceder obras, contratos y prebendas a los generosos «obsequiantes».  De cualquier forma, parece que se cree, se creen quizás, con derecho y mérito para ser agasajados con diversos presentes. ¿En razón de qué? Cada bolso de Louis Vuitton que ella misma recibió representa 6 mensualidades de pensión mínima. De Camps… mejor no hablamos.

Ante la «reforma» laboral

 Primero hablaremos de animales para el consumo. De los cerdos en concreto. Pertenecen a la especie de los mamíferos, y fueron domesticados hace 5.000 años. El ibérico goza de gran aceptación por su excelente sabor y sus grandes cualidades saludables (su sabrosa carne contiene colesterol «bueno», el que desatasca las arterias). Son muy sociables. A las tres semanas de nacidos comienzan a interactuar, jugando, con otros miembros de su comunidad.  Inquietos y muy curiosos, suelen estar buscando siempre nuevos estímulos, y cuando se les ofrecen dos objetos, uno conocido y otro nuevo, prefieren el nuevo. 

Manel Fontdevila nos habla de otras especies:

  De mi libro, España, ombligo del mundo, cuadro comparativo de sueldos en Europa en 2008. Fuente Eurostat.

 Ahora, en España, ha subido a 633, el mínimo, y en el medio se contabilizan los grandes sueldos de altos ejecutivos. En el resto de Europa también se habrán incrementado al menos en la misma proporción. Seis países, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Francia, Holanda y Reino Unido, han erradicado el “mileurismo” de sus vidas, nadie cobra menos de 1.000 euros. Fuente Eurostat.

  En la década del milagro económico 1997/20o7 los españoles perdimos el 4% de nuestro poder adquisitivo. Datos OCDE. Actualmente estamos con el mismo de Eslovenia, 4 puntos por debajo de la media comunitaria. El estudio de la Comisión Europea, publicado con rigor en diversos medios, nos explica cómo en algunos países en los que sus trabajadores están muy bien pagados, como Gran Bretaña, la vida es más barata para ellos. Gozan de mucho mayor poder adquisitivo.

Mientras, los 584 consejeros ejecutivos y altos directivos de las empresas del Ibex 35 cobraron un millón de euros de media en el peor año de la recesión, el que ha llegado a contabilizar 4 millones y medio de parados. Las pensiones que percibirán algunos de ellos rondan los 80 millones de euros.

Pero en España la economía sumergida se estima en el 23% del PIB. La trampa indiviual e insolidaria para el «sálvese el que pueda».

 Sigo leyendo del ganado porcino ibérico. Tipos majos estos cerditos. Y pienso en la paradójica obra de Orwell, publicada en 1945.

Un espejo, antídoto contra la chapuza

Se llama Claire True-Ligth. Y lleva casi 21 años conmigo. Ha sufrido muchos desperfectos. El principal quizás un accidente en su extremo superior derecho a consecuencia de un flexo de luz halógeno que a punto estuvo de derretirlo. Pero luce. Lo sigue haciendo después de 21 años, con los mismos neones con los que llegó de fábrica. Jamás los he cambiado, ni sé dónde los encontraría: es norteamericano, lo compré en Nueva York durante unos meses en los que viví allí. Ése deteriorado pero fiel espejo ya no tiene la prestancia de sus buenos tiempos, pero a mí me reconforta.

Esta mañana he recibido una carta de Orange. ¿Recordáis el caso? Lo enlazó pero también lo resumo. Su dispositivo para Internet no funcionó más que dos meses. Pero siguieron cobrando. Este verano, con un contrato para Europa y todos los parabienes de Orange, me dejó colgada sin Internet en Berlín. Y gasté lo que ni se sabe en llamar desde allí a su servicio técnico que no logró resolver el problema. Todos los intentos para que funcionase el dispositivo en meses siguientes fueron baldíos. Para darme de baja me exigieron una carta manuscrita. Como en la Edad Media. La envié el último 24 de Junio, junto con su “traducción” tipográfica. Hoy, a la Es timada Rosa María, le dicen que faltan datos que no faltan. Envié TODO lo requerido.

He intentado solventarlo por teléfono. Pero la única posibilidad de hablar con Orange pasaba por marcar mi número, y… no lo reconocía. Así que he vuelto a enviar todo desde la papelería habitual, con carta aclaratoria.

Antes de salir he llamado para otra gestión a un garaje imposible que existe en el centro de Madrid. Me metí el viernes sin saber la ratonera que representaba. Resulta bastante improbable que cumpla las normas, no hay espacio. No digo yo para un maestro en tetris, un catedrático, un humano normal se ve en serios apuros. Y terminé rozando el coche. Pertenece a un hotel de campanillas, según supe. Me han dicho que no lo pagaban, y que “lleva toda la vida así”.

-Hay muchas cosas en este país que “llevan toda la vida” y no funcionan, he respondido.

En el 010 del Ayuntamiento, me han atendido de maravilla. Las lágrimas de emoción me embargaban. Y me han facilitado un número al que llamar para contactar con el Informador Urbanístico que me dará personalmente explicaciones sobre la normativa y si ese garaje la cumple. Eso sí, con la advertencia de que no se me ocurriera ir sin obtener una cita telefónica: no ha dejado de comunicar un instante, hasta la 1,30 que termina su servicio. Probaré mañana. Hay que ser optimista.

Un señor en la papelería, se ha sentido muy ofendido cuando les he dicho a mis conocidas de la tienda, que este país no funciona. Ha opinado que debería irme. Le he contestado que no, que deberían irse quienes impiden que funcione.

Por la tarde, he acudido a una cita en la calle Arturo Soria, una de las zonas con más alta concentración de mala educación de Madrid, según larga experiencia. Son ricos, y los ricos no tienen las mismas obligaciones que los demás. Al menos los que transitan por los aledaños del centro comercial. Al salir, eran las fatídicas 5 de la tarde. Grandes automóviles habían cortado todo un carril para que los papas recogieran a sus criaturitas que salían de colegios y guarderías. Enseñándoles buenas maneras, educación vial y a pensar en los demás. Pero, claro, según Ángela Vallvey, luego llega este gobierno y despierta una prematura sexualidad en los niños y se echan a perder. Y por eso está como está la infancia. Que nosotros, los españoles, no somos unos salidos como las niñas afganas que se casan a los 5 años. De pederastia (afgana), ni hablemos.

Poco más allá, otro coche, también con tiernos niñitos rubios, ha girado en redondo en una calle, conducido por el progenitor. En el cruce, el mayor atasco de la historia, con coches obstruyéndose unos a otros, como si los hubieran lanzado desde lo alto y hubieran caído en una pura anarquía, sin dejan avanzar a nadie.

Luego he ido a reparar el DVD que se estropeó el fin de semana, a los 3 meses de la avería anterior, y a los 2 años de ser comprado. Su disco duro contiene asuntos que preferiría conservar. 36 euros porque me hagan un presupuesto. Si reparo, me los devuelven. En caso contrario, los pierdo. Mientras me atendía, ha sonado el teléfono de la tienda.

-No, señora, ya no se reparan los televisores en los domicilios, tiene que traerlo… Sí, se lo podemos ir a buscar. Por 50 euros.

Al llegar a casa, otro coche había plantado sus reales en la puerta del aparcamiento, como tantas otras veces. Cruzaba una mujer con burka custodiada por su marido, y un adolescente disfrazado de Cristiano Ronaldo. Casi no podía dar un paso porque los zapatos que me veo obligada a comprar –a precio de oro y nunca con rebajas- en una de las tres tiendas que existen en Madrid para tallas grandes –acordes con mi tamaño- suben el precio y bajan la calidad año tras año. Y éstos estaban empezando a hacerme una rozadura. Ni recuerdo ya cuándo había ocurrido la última vez.

Es la vida cotidiana de Madrid, la capital de España. Y puedo estar contenta, porque a veces aún es mucho peor. La que vivimos a diario, emergiendo sobre todas las losas nacionales e internacionales. En la radio dicen cosas muy feas: la apago. Tengo numerosos proyectos esperanzadores, de los que hacen sentir útil. Y un viejo espejo reconfortante. Sólido, contra viento y marea. Un espejo que desafía a su propio destino.

¿Una nueva semana negra?

Realmente, a mi me apetecería escribir de René Aubrey y este delicioso “Salento”. O ni siquiera eso, irme a nadar ahora mismo. Pero me preocupa cómo nos dejaron el mundo el viernes, antes de uno de esos findes que todo lo curan, que todo lo tapan pero no evitan que los lunes nos demos de bruces con la realidad. Y no leo en parte alguna una reflexión sobre tres noticias esenciales que nos dejó el último día laborable.

Todos los ciudadanos que nos hemos visto obligados a hacer un apresurado master en economía –que casi ninguno de sus catedráticos oficiales está capacitado, por cierto, para evaluar- vemos un panorama tan negro como Trichet. El 29, viene a decir el alto ejecutivo bancario, fue cosa de niños comparado con esto. El 29 que desembocó en el ascenso de los fascismos, afianzó otro peligroso ismo: el comunismo, y acabó en contienda mundial. Ni aquella devastadora postguerra le parece a Trichet tan grave como el momento en el que vivimos. Pienso que es porque nadie le ve salidas.

Pero traduzcamos. Al “mercado” no le conmueve el duro ajuste español, si nos atenemos a lo que más nos importa, nuestro país. Su portavoz, el FMI, cuyos mandatos tienen una acreditada trayectoria de hundir países enteros, nos pide ahora que nos paguemos una parte de la prótesis como se venía haciendo en el capitalista EEUU. Es decir, que si Vd. no tiene dinero para costear su pierna ortopédica, ande cojo con unas muletas que son más baratas. Por ejemplo.

La azul y acosada Unión Europea, por otro lado, ha puesto sobre la mesa 750.000 millones de euros para defender a la moneda única. Con eso y apretar el cinturón de los ciudadanos se creían salvados. ¿No leen? ¿no se informan? ¿no relacionan? Porque oígo que se sorprenden del ataque sufrido por el euro. Señores lo avisaron los especuladores hace meses, hasta con declaraciones públicas. Las enlazo de nuevo a ver si alguien con poder se digna enterarse. Pero es que el “mercado” se ha pasado por el forro el dique de contención y ha mandado a 1,23 dólares al euro, a la espera de ver cómo se embolsa la jugosa partida de 750.000 millones que tenemos ahí a su disposición.

El liberalismo fue un elemento dinamizador de la sociedad. Lo dice hasta José Luis Sampedro. Tiempos, insisto como otros días, en el que los empresarios arriesgaban su dinero sin limitar responsabilidades para dar trabajo de por vida en su zona. Como explica Naomi Klein en su No logo, la publicidad –que nació con ellos- presumía, con razón, del esfuerzo y credibilidad de aquellos empresarios.

Pero -simplificando- llegaron Reagan y Tatcher, apuntaló Clinton, se implantaron las “marcas” que, huecas, sólo servían como modelo de distinción. Me calzo unas “Niké”, «llevo un bolso -ay- de Louis Vuitton» -cosidos en el tercer mundo con esfuerzo, sangre, lágrimas y sudor, que ésa es otra. Y se alcanzó el desmadre absoluto, la barra libre, con Bush, Blair o Aznar (y Rajoy en los gobiernos). Posteriormente, nadie detuvo la locura. Y estalló la crisis. La primera. Y la otra. Y las que vendrán.

El “mercado” manda, dirige nuestras vidas y no se sacia con nada. Zapatero subió las pensiones ínfimas españolas, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora se ve obligado a congelarlas. Aumentó la ayuda al desarrollo, y ahora ha de reducirla. Los salarios españoles, los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, no se tocaron, y perdieron poder adquisitivo. Sí los de los ejecutivos: eran entonces los quintos mejor remunerados de Europa, ahora han llegado a sueldos record en plena crisis. El capitalismo en todo su apogeo. El que se siente incapaz de controlar a los especuladores, el que no ha hecho nada con los paraísos fiscales –donde guardan sus ganancias las dos docenas de ricos que nos han puesto en jaque-, a pesar de que así se comprometió en el G20 hace un año. Tengo una amiga riquísima. A ella le ha zumbado de lleno la crisis. No pertenece al selecto y reducido grupo.

 Y aún nos falta la «reforma» laboral. Y reducir más el gasto social (también el más bajo de la primera UE, con, sí, Grecia y Portugal). El que, entre otras cosas, paga educación y sanidad. Y buena parte de la sociedad… en Babia.

La semana que empieza va a ser movidita por lo que vemos. Están dispuestos a dejarnos en bragas si se me permite la expresión. ¿Lo arreglará el PP? ¿La única oposición política de Europa que no arrima el hombro para ayudar a su sociedad y sólo piensa en trincar poder? ¿La que nunca subió las pensiones, ni la ayuda al desarrollo? ¿La que despilfarra en las comunidades y ayuntamientos que gobierna? No, son solo peones útiles y colaboradores del sistema. Pero no es ningun consuelo, esta partida se libra mucho más arriba, y la tenemos perdida. Salvo… que reaccionemos.

Me recordó ayer una amiga desolada –pero realmente, me preocupa- la película «Las uvas de la ira”, de John Ford, basada en una novela escrita por John Steinbeck en 1939. Narra el durísimo éxodo de una familia de granjeros que, junto con muchos otros, perdieron casa y tierras durante la Gran Depresión, la que fue algo más llevadera que la que se avecina, según Tritchet (esperemos que se equivoque una vez más). Ya entonces era difícil la atribución de responsabilidades. Aunque lo intentaran.. a la manera norteamericana.

-Yo no puedo hacer nada. Sólo cumplo órdenes. Me mandan a deciros que estáis desahuciados.

-¿Quieres decir que me echan de mi tierra?

-Yo no tengo la culpa.

-¿Pues quién la tiene?

-Ya sabes que el dueño de la tierra es la Compañía “Sound y Land” (trascripción aproximada del nombre).

-Pero ¿la compañía tendrá un presidente que sepa lo qué es un rifle?

-Pero, hijo, ellos no tienen la culpa. El banco les dice lo que tienen que hacer.

-¿Y dónde está el banco?

-En Tultsa. Pero no os van a resolver nada. Allí sólo está el apoderado y el pobre cumple órdenes de Nueva York.

-¿Y entonces.. a quién matamos?

-Yo no lo sé. Sólo cumplo órdenes. Si lo supiera te lo diría. No sé quién es el culpable.