G20: “Compóntelas como puedas”

Fantástica foto de EFE portada de Público: Antidisturbios en Toronto.

El G20 primero, el G8 antes, reunidos en Toronto (Canadá), han acordado que las soluciones a la crisis que atravesamos sean “ajustadas a las circunstancias nacionales”. Es decir, que cada uno se las apañe como pueda. Y, al mismo tiempo, los países emergentes –que sí tienen dinero y ya sabemos a costa de qué la mayoría- logran que no salga adelante una regulación financiera. Pésimas noticias en su conjunto: la política ha abdicado. Las reuniones de Toronto así lo certifican. Estamos en el peor de los escenarios posibles entre los que podían darse.

Creado arbitrariamente en 1973, a petición de EEUU, el G8 consiste en la reunión de un grupo de países industrializados del mundo que poseen peso político, económico y militar. Pero no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni los que tienen un mayor Producto Interior Bruto. Nació como G7, con Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Un día llamaron a Rusia, tras caer el telón de acero. Durante unos años fueron G7 más, Rusia. Ahora ya son G8. Nadie los ha elegido más que en sus respectivos países, pero ellos deciden por todo el mundo de alguna manera.

¿Alguien podría citar qué ha conseguido el G8 en sus cumbres? Por ejemplo, reducir cada vez más la aportación a los países pobres para cumplir “los objetivos del milenio” que dictó la ONU en el año 2000. ¿Algo más? A mí me llamó poderosamente la atención cómo exoneraron de condena al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, en una histórica reunión, la de Hokkaido (Japón) en 2008. Histórica, porque fue la primera en la que, además de ver las grandes limusinas y paradisíacos hoteles, supimos que comían los líderes mundiales: un menú de hasta 19 platos, regados con sake y champán francés. Allí tenían que resolver qué hacían con la crisis alimentaria: dijeron que no sabían como ponerle coto. Y marcharon hacia sus casas tan tranquilos.

Se preguntan ahora cómo han podido gastar 800 millones de dólares en una reunión de fin de semana. Evidentemente no han cambiado su dieta, ni sus hábitos, y ahora ya son G20, muchos más. Añadamos el costo de la seguridad para un nutrido grupo de líderes y sus séquitos. El caso es que se han gastado 800 millones de dólares para no encontrar soluciones. Ese dinero es nuestro, nunca debemos olvidarlo. La grandilocuente declaración del año pasado ha quedado en nada. No se ha llevado a término apenas ninguna de las medidas acordadas para resolver la crisis. En lugar de “refundar” el capitalismo, el capitalismo se ha “enfundado” en su más cruda versión.  Por tanto, en esta ocasión ni se han molestado en hacer el paripé.

G20. Territorio Vergara. Público

 Obama es partidario de aumentar el gasto público (para estimular el consumo y el crecimiento) y quienes mandan en la UE de reducirlo, a costa de graves mermas en el estado del bienestar. El EEUU de Obama, y los gobiernos conservadores de Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por regular por su cuenta el mercado financiero. Poco harán. No mandan. Quizás algo, ya veremos.

En España entretanto vemos a Zapatero entusiasmado con la nueva religión del “mercado”, no más incremento del gasto público, del gasto social. Y a Rajoy que, en lo poco que dice de su “programa” económico, se muestra no partidario de la tasa bancaria. ¿Un visionario? ¿Un rebelde emergente? No, el mayor y más desvariado colaborador del “sistema” neoliberal… más aún que el renovado Zapatero, que ya es decir. Al menos, al presidente le gustaría, dice, ir a un impuesto bancario.

Se nos están llevando el dinero a manos llenas. Sin controles, ni impuestos, con el llamado “secreto bancario”, atesoran en los paraísos fiscales una cantidad de dinero obscena e impronunciable. Pero que en estimaciones de Merryl Linch, equivale a 3 veces el PIB de EEUU, o de la UE, o a 13 el de la India. En España hay 143.000 personas, según el mismo informe, que guardan libres de cargas en opacas cuentas 175.000 millones de euros, según los técnicos de Hacienda, Gestha, en este caso. Echad un vistazo a estos gráficos de Expansión. Y a mí, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria se me ha llevado casi todo el plan de pensiones, por no tener dinero para reclamar los errores judicialmente. Tú y yo, además, pagamos las carreteras, calles y servicios que estas grandes fortunas usan pero eluden contribuir a su creación y mantenimiento.

Con todo, lo más inquietante es el escenario en el que todo esto se desarrolla. La crisis partió de la quiebra de los bancos por prácticas fraudulentas. Los gobiernos les “inyectaron” dinero, tanto que, en ejemplo gráfico de Susan George, “si cada dólar fuese un segundo, en el reloj pasarían 400.000 años”. Y ahora son los que deciden y ordenan medidas a nuestros representantes políticos, caídos en una profunda sima.

He escuchado esta mañana a desmemoriados periodistas decir que con Obama acaba la hegemonía de EEUU, a manos de los países emergentes. En mi último libro, 2008, escribí esto, basada naturalmente, en lo que leía aquellos días:

“Con Bush hijo, acaba la época de mayor prosperidad económica e incluso –aun persistiendo grandes desigualdades- social de EEUU. Su gestión ha tenido importancia decisiva en el hundimiento económico de su país, en la quiebra del sistema. El mundo tardará muchos años en reponerse del mandato de George W. Bush”.

Las recetas de China, India o Brasil se imponen y aún en estos dos últimos países tienen un rostro humano, no así en China. Pero sobre todo se impone el desconcierto mundial. De todos, el más preocupante futuro es para la UE a la deriva, y, en ella, uno de los países peor parados es España. Sigamos preocupados por el Estatut, el burka, por la trascendental disyuntiva de una parte del periodismo joven entre “web y papel”, y por lo que llaman “rifirrafes” políticos. O por ver lo bien qué marcha mi ONG u organización progresista por sí sola. A mí comprobar que el inexorable cumplimiento del plan que se atisbaba y en sus peores salidas previstas, me asusta realmente. Por lo que ha de venir, lógicamente.

Carta abierta al presidente Zapatero

Estimado José Luis:

Voy a ser clara: tus días como presidente del gobierno de España están contados y apenas quedan ya muchos más en la cesta. Más de 11 millones de personas confiaron en ti para darte la representación de nuestra soberanía –eso es la política-. Personalmente, saludé reconfortada tu –vituperado- talante, el “no os fallaré” o “el poder no me va a cambiar“, de la que como tantas otras cosas has tenido que retractarte, o te han apeado tus actos. Pero, por encima de todo, agradecí el intento de sacudir a este desgraciado país el pelo de la dehesa, la caspa y la mugre que nos sustentan. Promoviste una serie de leyes que rigen con normalidad en Europa. Actuaste sabiendo que las sociedades responsables y con criterio se gestan en la escuela –además de en la familia- al poner en funcionamiento, por ejemplo, el estudio de Educación para la ciudadanía que nadie en absoluto discute fuera de nuestras fronteras, ni los colegios católicos que la imparten.

Subiste las pensiones ínfimas españolas –que no tocó el PP-, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora te ves obligado a congelarlas. Aumentaste la ayuda al desarrollo, y, en este momento, dices que hay que reducirla. Incrementaste –tus predecesores no lo hicieron en absoluto- el salario mínimo, pero no lo suficiente. Sabes que los sueldos españoles son los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, y que han perdido poder adquisitivo. Algo similar sucede con el gasto social.

Dejo al margen –y es mucho dejar-, graves errores, como el adelgazamiento de la televisión pública estatal, o algunos nombramientos seriamente equivocados. Y que tus afectos y resquemores arbitrarios te han influido en exceso, tras adquirir, como todos, el síndrome Hubris de la Moncloa. Todo ello puede ser opinable, pero han contribuido a lastrar el camino.

Sé que has tenido que lidiar con una oposición “arcaica, retrógrada y ultramontana que parece añorar el franquismo y que precisa un urgente cambio”, según la definió “la Biblia” (el Financial Times) en el verano de 2007, precisamente cuando el monstruo de la crisis comenzaba a regurgitar. (Una traducción aproximada del artículo, que no tiene desperdicio, aquí).También que, tras dejar temblando a la ciudadanía, el “mercado” ha doblegado al poder político. Y a eso se le llama dictadura. No era ése el mandato de la ciudadanía.

Vuelvo al principio: te queda poco como presidente del gobierno. Dado como está la situación internacional, pedir heroicidades en solitario es un suicidio político, pero, para entendernos, a ti te quedan pocas alternativas. Aprovecha el tiempo. Pon patas arriba todo. Haz limpieza general en este país. No nos dejes con esta justicia tan proclive a escuchar a la ultraderecha. Nacionaliza algunos bancos, forma o recupera empresas públicas que den trabajo, reparte equitativamente las cargas. Implanta la Tasa Tobin para las transaciones financieras como empiezan a hacer algunos países (con gobiernos conservadores),  establece que paguen más quienes más tienen. De una forma efectiva. Como también hacen gobiernos conservadores. No nos abandones en manos de un Partido Popular sin regenerar (piensa en las derechas europeas). No permitas que sigan vendiendo el que fue uno de los mejores sistemas de salud del mundo al mejor postor privado, detén su hoy imparable deterioro. No cedas en la educación. Planta cara al neoliberalismo que nos ha hundido a todos (menos a los de siempre).

Aún eres el presidente. No confíes en que el temor al PP te mantendrá en el gobierno (lo estáis haciendo bastante mal ahora). Y, además, eso no es pensar en la sociedad. No con este PP. Corta, poda, siembra, suma. Olvida el corazón para buscar a las personas más idóneas para la tarea. De cualquier partido, del tuyo sin prejuicios, de la Universidad, de la calle. Pide ayuda, hablando con total sinceridad, a esta ciudadanía que se divide entre los anestesiados y los aterrados por la situación (económica y de regresión de las libertades). Estamos deseando hacer algo. Algo más que quejarnos o rumiar agresividades.

Un chico valenciano, -Romanbender se firma-, ha escrito esto en mi blog:

“Mi empresa hace tres años era casi un imperio. Hoy no podemos pagar ni las nóminas. Hemos despedido ni sé a cuántos y el cierre cada vez está más cerca. Si nosotros no hemos podido aguantar, que no teníamos ninguna deuda, con unos beneficios brutales de los últimos años… ¿quién lo va a hacer?

Si no hacemos nada por evitarlo en unos años seremos peor que Sudamérica. Y cuando digo hacer algo me refiero a algo gordo, claro.

Rosa, haz tú de nexo. Habla con Marc Vidal, con Vicenç Navarro, no sé, con quien quieras, pero montad algo, por favor. Tendréis el apoyo de mucha gente”.

Por eso he pensado que con el primero a hablar era contigo, con el presidente. Parece obvio ¿no?

Un saludo.

PD. Me he permitido tutearte, aunque no nos conocemos (no creo recuerdes la única vez en la que intercambiamos un saludo), pero sobre todo porque en La Moncloa, en todos los ministerios, en el Parlamento, en los órganos de justicia, todos vosotros ocupáis mi lugar, el de toda la sociedad. Quizás convenga recordarlo.

Y en los comentarios,  hay -seguro- muchas más posdatas para ti y todos vosotros.

¿Una nueva semana negra?

Realmente, a mi me apetecería escribir de René Aubrey y este delicioso “Salento”. O ni siquiera eso, irme a nadar ahora mismo. Pero me preocupa cómo nos dejaron el mundo el viernes, antes de uno de esos findes que todo lo curan, que todo lo tapan pero no evitan que los lunes nos demos de bruces con la realidad. Y no leo en parte alguna una reflexión sobre tres noticias esenciales que nos dejó el último día laborable.

Todos los ciudadanos que nos hemos visto obligados a hacer un apresurado master en economía –que casi ninguno de sus catedráticos oficiales está capacitado, por cierto, para evaluar- vemos un panorama tan negro como Trichet. El 29, viene a decir el alto ejecutivo bancario, fue cosa de niños comparado con esto. El 29 que desembocó en el ascenso de los fascismos, afianzó otro peligroso ismo: el comunismo, y acabó en contienda mundial. Ni aquella devastadora postguerra le parece a Trichet tan grave como el momento en el que vivimos. Pienso que es porque nadie le ve salidas.

Pero traduzcamos. Al “mercado” no le conmueve el duro ajuste español, si nos atenemos a lo que más nos importa, nuestro país. Su portavoz, el FMI, cuyos mandatos tienen una acreditada trayectoria de hundir países enteros, nos pide ahora que nos paguemos una parte de la prótesis como se venía haciendo en el capitalista EEUU. Es decir, que si Vd. no tiene dinero para costear su pierna ortopédica, ande cojo con unas muletas que son más baratas. Por ejemplo.

La azul y acosada Unión Europea, por otro lado, ha puesto sobre la mesa 750.000 millones de euros para defender a la moneda única. Con eso y apretar el cinturón de los ciudadanos se creían salvados. ¿No leen? ¿no se informan? ¿no relacionan? Porque oígo que se sorprenden del ataque sufrido por el euro. Señores lo avisaron los especuladores hace meses, hasta con declaraciones públicas. Las enlazo de nuevo a ver si alguien con poder se digna enterarse. Pero es que el “mercado” se ha pasado por el forro el dique de contención y ha mandado a 1,23 dólares al euro, a la espera de ver cómo se embolsa la jugosa partida de 750.000 millones que tenemos ahí a su disposición.

El liberalismo fue un elemento dinamizador de la sociedad. Lo dice hasta José Luis Sampedro. Tiempos, insisto como otros días, en el que los empresarios arriesgaban su dinero sin limitar responsabilidades para dar trabajo de por vida en su zona. Como explica Naomi Klein en su No logo, la publicidad –que nació con ellos- presumía, con razón, del esfuerzo y credibilidad de aquellos empresarios.

Pero -simplificando- llegaron Reagan y Tatcher, apuntaló Clinton, se implantaron las “marcas” que, huecas, sólo servían como modelo de distinción. Me calzo unas “Niké”, “llevo un bolso -ay- de Louis Vuitton” -cosidos en el tercer mundo con esfuerzo, sangre, lágrimas y sudor, que ésa es otra. Y se alcanzó el desmadre absoluto, la barra libre, con Bush, Blair o Aznar (y Rajoy en los gobiernos). Posteriormente, nadie detuvo la locura. Y estalló la crisis. La primera. Y la otra. Y las que vendrán.

El “mercado” manda, dirige nuestras vidas y no se sacia con nada. Zapatero subió las pensiones ínfimas españolas, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora se ve obligado a congelarlas. Aumentó la ayuda al desarrollo, y ahora ha de reducirla. Los salarios españoles, los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, no se tocaron, y perdieron poder adquisitivo. Sí los de los ejecutivos: eran entonces los quintos mejor remunerados de Europa, ahora han llegado a sueldos record en plena crisis. El capitalismo en todo su apogeo. El que se siente incapaz de controlar a los especuladores, el que no ha hecho nada con los paraísos fiscales –donde guardan sus ganancias las dos docenas de ricos que nos han puesto en jaque-, a pesar de que así se comprometió en el G20 hace un año. Tengo una amiga riquísima. A ella le ha zumbado de lleno la crisis. No pertenece al selecto y reducido grupo.

 Y aún nos falta la “reforma” laboral. Y reducir más el gasto social (también el más bajo de la primera UE, con, sí, Grecia y Portugal). El que, entre otras cosas, paga educación y sanidad. Y buena parte de la sociedad… en Babia.

La semana que empieza va a ser movidita por lo que vemos. Están dispuestos a dejarnos en bragas si se me permite la expresión. ¿Lo arreglará el PP? ¿La única oposición política de Europa que no arrima el hombro para ayudar a su sociedad y sólo piensa en trincar poder? ¿La que nunca subió las pensiones, ni la ayuda al desarrollo? ¿La que despilfarra en las comunidades y ayuntamientos que gobierna? No, son solo peones útiles y colaboradores del sistema. Pero no es ningun consuelo, esta partida se libra mucho más arriba, y la tenemos perdida. Salvo… que reaccionemos.

Me recordó ayer una amiga desolada –pero realmente, me preocupa- la película “Las uvas de la ira”, de John Ford, basada en una novela escrita por John Steinbeck en 1939. Narra el durísimo éxodo de una familia de granjeros que, junto con muchos otros, perdieron casa y tierras durante la Gran Depresión, la que fue algo más llevadera que la que se avecina, según Tritchet (esperemos que se equivoque una vez más). Ya entonces era difícil la atribución de responsabilidades. Aunque lo intentaran.. a la manera norteamericana.

-Yo no puedo hacer nada. Sólo cumplo órdenes. Me mandan a deciros que estáis desahuciados.

-¿Quieres decir que me echan de mi tierra?

-Yo no tengo la culpa.

-¿Pues quién la tiene?

-Ya sabes que el dueño de la tierra es la Compañía “Sound y Land” (trascripción aproximada del nombre).

-Pero ¿la compañía tendrá un presidente que sepa lo qué es un rifle?

-Pero, hijo, ellos no tienen la culpa. El banco les dice lo que tienen que hacer.

-¿Y dónde está el banco?

-En Tultsa. Pero no os van a resolver nada. Allí sólo está el apoderado y el pobre cumple órdenes de Nueva York.

-¿Y entonces.. a quién matamos?

-Yo no lo sé. Sólo cumplo órdenes. Si lo supiera te lo diría. No sé quién es el culpable.

Depresión

Resulta difícil sustraerse a un punto de depresión ante lo que está ocurriendo, si se tiene un mínimo de conciencia. Uno actualiza al despertarse el estado de su vida que dejó la noche anterior y las circunstancias le atenazan. Acabamos de sufrir en nuestras carnes la evidencia de que el poder político ha sido anulado, sometido, y avariciosos humanos de carne y hueso –escondidos bajo el eufemístico nombre de “los mercados”- han tomado las riendas para hacerse con el dinero de todos. El dinero, el esfuerzo, las esperanzas, el futuro de todos.

Los medios informativos oficiales –que forman parte del mismo ente- saludan con alborozo la rendición de nuestro presidente, José luis Rodríguez Zapatero. No podía hacer otra cosa, había que evitar males mayores, hay que seguir alimentando a la bestia conforme a sus voraces deseos. De aquella vieja utopía, la democracia, nos olvidamos.

Millones de epsilones secundan la trama. Adouls Huxley los diseñó como la última e ínfima casta del proceso productivo, aquellos a quienes se privaba de oxígeno, imprescindible en la formación del cerebro, porque “no necesitan inteligencia humana”. El mundo feliz es para otros. Cada vez para menos. Porque ya ni siquiera se produce, salvo en la explotada china y adláteres, la sociedad subsiste –aún- con el tráfico de aire financiero a cuya respiración no tiene acceso.

En una confabulación cósmica, la situación mundial confluye en España con un renacimiento -nada inocuo- del poder ultra, ése que nunca fue sancionado. El juez que intentó hurgar mínimamente en él, va a ser apartado de la carrera judicial y con total ensañamiento. La lenta justicia española se ha puesto el turbo para defenestrarle, con una celeridad que nunca le conocimos. No quieren ni que se exilie, buscan mantenerle en el reducto hispano, humillado y vencido. En el resto del podrido mundo en el que vivimos, no se permitiría. Quizás en Honduras, en Guinea, en alguna otra república o monarquía bananera. Pero las cruzadas internacionales sólo se hacen por dinero, quizás como siempre, en realidad. Sólo que, ahora, sin excusas, sin subterfugios, a cara descubierta. Los epsilones lo permiten, repitiendo el discurso marcado.

Del mal inevitable, hay que elegir el menor. Marcharse, que nos hagan sitio a todos en La Haya, en Berlín, en toda Suecia, en Canadá, incluso en Francia, por supuesto. Ya no hay esperanza. Ni la de enarbolar la estaca que un día, malamente, tímidamente, es cierto, funcionó.

Zapatero admite que los gobiernos no pueden con el poder financiero

Medina. Público.

 Tenía razón Zapatero al decir que la sociedad probablemente no entendería las duras (e injustas) medidas de ajuste que la UE e incluso Obama (saliendo de su desinterés por Europa) le han exigido y él ha acatado. Pero ha habido un momento en el que sí ha explicado por qué era “imprescindible” adoptarlas. En parte alguna figura aún la trascripción literal de la sesión del congreso. Ni por supuesto hay espacio en los medios informativos para incluir todo lo que se ha hablado. Esto va por cupos políticos, no por información.

Ha sido en respuesta a la réplica de los portavoces de las dos formaciones catalanas de izquierda (ERC e ICV). En un indignado grito le han enumerado gran parte de las medidas que faltaban en ese ajuste (control financiero, impuestos a las rentas más altas, etecé) y el presidente ha respondido más o menos textualmente:

Podría suscribir lo que me han dicho sus señorías, pero cuando uno llega a la responsabilidad de gobierno, maneja otras variables. Estamos viendo cómo grandes potencias, incluso la más grande, EEUU, tienen problemas de relación con las entidades financieras y no pueden hacer nada. Las entidades financieras buscan el beneficio económico que, por definición, tiene poco de solidario. Las cosas SON así, ha recalcado.

Bajar el sueldo de los funcionarios un 5%, congelar las pensiones, eliminar el ‘cheque bebé’, la retroactividad de la Ley de Dependencia o reducir la ayuda al desarrollo y la inversión pública en 6.000 millones. Forman parte del grupo de medidas a adoptar, en donde faltan las que realmente aportarían contundentes ingresos pero afectarían a poderes intocables.  Suponen echar por tierra las apuestas de la primera legislatura. Las que nadie había llevado a cabo antes. Las que intentaron paliar el gran déficit de confort social que teníamos en España frente a nuestros socios europeos. Alemania y Francia – con gobiernos conservadores- aún dedican casi el 30% del presupuesto a esas partidas, no hablamos de cómo se vuelcan los nórdicos, mientras nosotros seguimos en el 21% y el eterno “a la cola de Europa (la anterior a la ampliación al Este)… salvo Grecia y Portugal”.

A su lado, Rajoy -que en modo alguno corregirá esas medidas de ajuste si llega a la Moncloa e incluso por declaraciones previas las endurecerá- pide se reduzcan las subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales. Pilares de un Estado democrático en teoría, sí, como vemos, sirven sólo a los intereses de grandes emporios privados, en efecto, deben pagarse ellos mismos su funcionamiento. El PP ya no es que se vea obligado a acatar lo que manda el mercado, señor y amo, es que forma parte de él y lo fomenta.

Lo que Zapatero no entiende es que no ha cumplido el mandato de los ciudadanos. Es muy frecuente entre quienes secundan tramas sucias autoconvencerse de que con otros hubiera sido peor. No sirve. La sociedad no ha elegido a los mercados para que dirijan sus vidas. Si los políticos se ven con la bota en el cuello por ese poder que se quiere presentar como abstracto –cuando no lo es-, que pidan ayuda a los ciudadanos o que dejen lugar a otros que sí se atrevan a afrontar la realidad. Dudo que haya alguno, al menos con capacidad de maniobra. La sociedad les elige pero ¿auténticamente informada y con criterio?

Nos oponen muchas opiniones desactivadoras del país “equidistaní“, pero la realidad es terca. Si el sistema que nos han organizado o consentido funcionase, los ciudadanos anónimos no se verían cada vez más empobrecidos e inseguros. No estarían dos tercios de la población mundial muriendo de hambre. No sería tan precario nuestro futuro. El sistema sólo funciona para quienes lo han creado y los asimilados que se ven sustentados por él.

Tenemos mucho poder que reglamentar, mucho dispendio que recortar o anular, mucha demagogia que filtrar. Las élites representan un porcentaje mínimo de personas, al resto solo le falta organizarse. Lo vienen pidiendo personas con enorme criterio. Lo decía sin cesar José Vidal-Beneyto, se lo he leído y oído a Federico Mayor Zaragoza, a un gran número de intelectuales que se reúnen aquí por ejemplo, sigue siendo el discurso que ayer mismo escuché en Cuenca a José Luis Sampedro, lo decís en el blog, conmigo, muchos de vosotros.

Ayer Sampedro aseguró también: Europa no existe, está muerta. No, son los tentáculos del monstruo. Sólo que todavía sus ciudadanos viven mucho mejor que nosotros, y no tienen tan gravísimas deficiencias como las que están sacudiendo estos días la Justicia en España. En esa Europa que cada día empeora, todavía respiran ciertos aires justos y democráticos. Aquí, lo dudo ya. Pero nos han vendido el mundo. Los ajustes de hoy son el aperitivo de la dieta que nos espera. No hay solución por este camino.

Políticos, tenemos un problema

Vergara en Público

Zapatero y Rajoy están a punto de reunirse por fin. Y esa noticia que como tal nos sirven los medios, provoca la mayor indiferencia ciudadana que pueda esperarse. Hasta un 95% de los lectores de “El Mundo”, piensan que no servirá para nada. Uno se imagina a Zapatero ensayando su optimismo irreductible  y a Rajoy redactando ya el catastrofista y victimista mensaje que soltará en las escalerillas de La Moncloa. Nunca antes hubo mayor desafección a la política de la que vivimos ahora, según reflejan encuestas con tan elevados porcentajes de hastío que uno no entiende cómo los dedicados a esa profesión no se meten debajo de un ladrillo… o reaccionan.

Como es muy lógico, algunos ciudadanos niegan a los políticos autoridad moral para cargarles el coste de la pandemia económica, contemplados en sus sueldos, pensiones y prebendas, y el espectáculo de los hemiciclos semivacíos. O en la crispación artificial, tan alejada de los problemas reales de la sociedad. Para mí no son “todos iguales“, aprecio sensibles diferencias, pero entrar en el saco de la mierda que unos más que otros propician, embadurna al conjunto. La política cae en barrena en la desesperada búsqueda del héroe justiciero que restablezca al menos la aparente estabilidad anterior, aunque era absolutamente ficticia. ¿Quién lo hará? Por primera vez en nuestra reciente historia democrática, nadie desata esperanzadoras pasiones. Un gobierno desbordado (y acosado) y una oposición mayoritaria predicando lo que no cumple en las corporaciones que gobierna, ya que, en ellas, ostenta importantes cifras de paro, además de prácticamente liderar la Comunidad –Valencia- y el Ayuntamiento –Madrid- más endeudados de España. Sin contar el altísimo grado en el que le atañe el engrosamiento de la largamente inflada burbuja inmobiliaria y especulativa, talón de Aquiles de nuestra economía. En el desasosiego, surgen tentaciones populistas (desde un híbrido ideológico a la reina del desparpajo y el cinismo). Siempre sucede así cuando la política defrauda. Y aún puede ser peor. Todavía más.

El ciudadano tiene que lidiar con una corrupción insostenible pero aceptada; prácticamente, la mayor economía sumergida de la UE y un  grupo que parece lucrarse, a gran escala, sangrando nuestros impuestos. Y le asalta la duda, a tenor de los datos, de si la persecución del fraude fiscal deja fuera los bocados más gruesos.

Victor Lapuente, un joven español, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, vuelve a escribir del tema del que es experto, la corrupción con esa visión comparativa imprescindible que da las auténticas dimensiones del problema.

Tras explicar las reacciones ante la corrupción en diversos países del mundo (nosotros estamos al nivel, dice, de Italia, India, Tailandia, y México, donde el corrupto gana votos),Lapuente habla de lo que en realidad lastra todo nuestro sistema político:

 1) El clientelismo. “Los políticos corruptos sobreviven en sus cargos gracias a que ofrecen bienes particularizados a miembros de redes clientelares, ya sean legales, como puestos en la Administración pública, o ilegales, como tratos de favor en contratos públicos. Los países donde los políticos corruptos se consolidan a perpetuidad en el cargo suelen tener términos específicos -padrino, cacique, o jao pho (en Tailandia)- reservados para designar a los cabecillas de las redes clientelares que distribuyen trabajos en la Administración, accesos preferenciales a servicios públicos, contratos públicos o licencias de negocios. Los políticos corruptos exitosos electoralmente son aquellos que, cuando llegan al poder, no llegan solos sino que son capaces de colonizar la Administración pública con los miembros de una red clientelar. Y en España es bastante sencillo”

2) El sistema electoral. “Tenemos lo peor de cada sistema electoral: listas cerradas y escasa proporcionalidad”. Así lo argumenta Lapuente: Si los votantes te pueden echar a ti directamente, intentarás mantener tu reputación intacta. Esta es una característica buena de los sistemas electorales denominados “mayoritarios” (como los anglosajones) y que nosotros no tenemos, pues votamos a una tribu entera. Por otra parte, la falta de responsabilidad individual se compensa en muchos países europeos -que, como nosotros, tienen sistemas electorales denominados “proporcionales”- con un instrumento para limpiar la política de partidos corruptos: diseñar circunscripciones electorales que elijan simultáneamente a muchos representantes. En otras palabras, en esos países hay pocas “barreras de entrada” para que una opción política nueva pueda entrar en la vida política, pues incluso un modesto porcentaje de voto te garantiza representación. Esa característica está muy limitada en España, donde abundan las circunscripciones electorales minúsculas y los incentivos para favorecer el bipartidismo.

3) Los medios de comunicación. “El mayor paralelismo entre medios de comunicación y partidos políticos que existe en España hace que, al contrario que en otros países, las noticias de corrupción se perciban como el resultado de intereses políticos encubiertos. Podemos discutir cuáles son las causas -aunque, la alta discrecionalidad política que tienen los Gobiernos, sobre todo autónomos, para moldear a su imagen y semejanza canales públicos regionales y para asignar subvenciones, licencias de radio y televisión u otras vías de subsistencia a grupos privados de comunicación es una seria candidata-.

¿Soluciones?

“Si los dirigentes políticos españoles estuvieran realmente interesados en eliminar la corrupción, deberían proponer tres acciones opuestas a las que han estado implementando en los últimos años y que, en un ejercicio de ignorancia o de cinismo, siguen postulando hoy día como solución. En lugar de “prestigiar la política”, deberían aspirar a prestigiar la Administración. Y enfatizo que eso no nos acercaría al franquismo, sino a las democracias más avanzadas. En lugar de dar más fuerza a los partidos, deberían dar más peso a los políticos individuales. Y en lugar de fomentar una pluralidad externa y sectaria de los medios de comunicación, deberían mimar la pluralidad interna. O esto o, sin ánimo de ser Casandra, nos deberíamos ir preparando para una tragedia griega”.

   Es decir, ellos conocen la soluciones, pero la corta visión de mantener y conseguir más poder, les ata a mantener las cosas como están. Mientras, a los ciudadanos nos va mucho en la historia. Islandeses y griegos ya lo están viendo.

En el “día de” la mujer

Me gustaría que no tuviera que haber un “día de” la mujer. Los “días de” son un mal síntoma. Prefería que todos los días fueran de la mujer. Y del hombre. Desearía fervientemente que no sólo habláramos de los problemas de la mujer, las mujeres. Algunos hombres se están apuntando el empeño, lo que también es una señal (buena).

Y sin embargo, 1975 lo dedicó la ONU a la mujer y en aquella España convulsa se notó, fue como si nos diera alas. Sólo el 2,1%  –yo a examinarme porque trabajaba en otra cosa-. Parecía que las españolas no teníamos derecho… ni a la esperanza, porque así lo consagró aquel infecto caudillo y quienes le apoyaban.

Echar la vista atrás permite contemplar tal camino de logros que excede lo que sería lógico explicar con el trabajo de una generación, de dos quizás. Y aún queda mucho por hacer. Queda incluso en países como los nórdicos donde ni se plantea -al menos- la discriminación laboral, o el acceso a derechos civiles. Más allá, el mundo que maltrata a las personas, maltrata infinitamente más a las mujeres.

Pitágoras (580-500 a.C.) Filósofo griego.”Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”.

Aristóteles (384-322 a.C) Filósofo Griego. “La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades”.

Santo Tomás de Aquino (1.225-1274) Teólogo y filósofo italiano: “El padre deber ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es sólo el principio pasivo”.

Honore de Balzac (1799-1.850) Escritor francés: “Emancipar a las mujeres, es corromperlas”.

¿Para qué seguir? Por fortuna, ya estamos corrompidas en el sentido que anunciaba Balzac. ¿Tan difícil es de entender que hay ejemplares de la especie altos y bajos, rubios y morenos, gordos y delgados, guapos y feos, listos y tontos, blancos, negros o amarillos, heterosexuales u homosexuales, mujeres y hombres, y que todos son seres humanos?

Hay varias cosas que me resulta bastante difícil perdonar a José Luís Rodríguez Zapatero, pero que ha luchado por situarnos en el lugar que nos corresponde como seres humanos -y que ha obtenido logros-, hay que admitirlo. Muchas europeas envidian hoy las leyes progresistas españolas de igualdad. Las que el PP rechazó con sus votos. Cuando veo a la joven esposa de un milmillonario maduro pedir la desaparición del Ministerio –y anunciar que lo suprimirán cuando como parece inexorable llegue su partido al poder-, me parece que quiere condenarnos a la más vieja historia de medrar que se la admitía a una mujer: abrirse de piernas al dinero, con contrato matrimonial o no. O a conformarse. O a luchar de forma individualizada. Esos ministerios, esas políticas de igualdad, fueron las que consiguieron avances en países donde las mujeres nos aventajan en derechos.

En este complejo mundo los paquetes a elegir vienen completos y cerrados. Incluso se agitan intereses en su interior que transforman, como en las reacciones químicas, los elementos. Cada cual selecciona el que le parece. La mayoría decide con cuál habremos de manejarnos.

El “día de” la mujer me entristece. Pese a la satisfacción por el trabajo –bien- hecho. Pero aún sigue siendo necesario que haya leyes y “días de”.

Y, a día de hoy, a día de varios años atrás, me apunto a la “Nueva tesis feminista” de Gioconda Belli:

NUEVA TESIS FEMINISTA

¿Cómo decirte

Hombre

que no te necesito?

No puedo cantar a la liberación femenina

si no te canto

y te invito a descubrir liberaciones conmigo.

No me gusta la gente que se engaña

diciendo que el amor no es necesario

-“témeles, yo le tiemblo”

Hay tanto nuevo que aprender,

hermosos cavernícolas que rescatar,

nuevas maneras de amar que aún no hemos inventado.

A nombre propio declaro

que me gusta saberme mujer

frente a un hombre que se sabe hombre,

que sé de ciencia cierta

que el amor

es mejor que las multi-vitaminas,

que la pareja humana

es el principio inevitable de la vida,

que por eso no quiero jamás liberarme del hombre;

lo amo

con todas sus debilidades

y me gusta compartir con su terquedad

todo este ancho mundo

donde ambos nos somos imprescindibles.

No quiero que me acusen de mujer tradicional

pero pueden acusarme

tantas como cuantas veces quieran

de mujer.

Hubris, el síndrome de los políticos

Soberbia, desmesura, huida de la realidad. Son los males que invaden a los políticos en el ejercicio del poder. David Owen, antiguo ministro de exteriores británico y neurólogo en su vida cotidiana, invirtió seis años en estudiar el cerebro de los líderes de la clase dirigente.  Con los resultados publicó un libro titulado “En la enfermedad y en el poder” -Abril de 2008-. Según el político inglés, hay una razón para el desvarío de quienes alcanzan altas cotas de mando o/y notoriedad: el “síndrome Hubris”, no admitido por la medicina pero con una larga historia en nuestra civilización. Y con ejemplos tan palpables que deberíamos proponer se estudiara como enfermedad… y contara finalmente con un tratamiento.

Bush, Blair y Aznar se reunen en las Azores, con el portugués Barroso como convidado aquiescente de piedra, y deciden invadir un país: Irak. Están poseídos por Hubris. Les acomete una exagerada confianza en sí mismos, ya no escuchan a sus asesores ni a sus ciudadanos, se creen en posesión absoluta de la verdad, con capacidad para hacer y deshacer según su voluntad, no reconocen sus errores. Para Owen el poder intoxica al punto de afectar la mente. Todo se ha gestado con técnicas de manual. En otras profesiones y áreas de relevancia, se suele llegar a la cima por méritos. También se ven afectados por Hubris –ahí tendríamos a estrellas de la música y el cine pidiendo agua del Nilo para desayunar-. Pero los gobernantes con mayor motivo porque no se han impuesto solamente por su valía personal, sino por una lucha de intereses, triunfo sobre sus contrarios, más palpable que en otros campos. No está asegurado que sean los mejores de su partido, sólo se presupone.

La mecánica es prácticamente igual siempre: salen de sus hogares anónimos, de sus cátedras, de un despacho de abogados –con frecuencia-, o de una fábrica, y en un principio se sienten incrédulos de su propia capacidad. Una nube de aduladores se apresura a convencerles de sus excelencias. La mayoría espera sacar provecho.

El líder ya está seguro, llega la megalomanía, acometer obras faraónicas –desde desatar una guerra a taladrar media ciudad-. La M30 de Gallardón en Madrid, como ejemplo palpable de lo segundo. Los hay a cientos. Se construyen edificios “emblemáticos” que lleven su nombre y su sello para la posteridad. Los rascacielos de Manhattan inmortalizan poderes económicos. La Torre Trumps, el edificio Chrysler, MetLife Building -nacido como Pan Am Building- entre los más conocidos. El placer de entrar allí y decir: “Es mío”. En su vida personal, se dotan también de lujosos chalets e incluso palacetes. Lo primero que proyectó el ex presidente de la Corporación RTVE, Luís Fernandez, nada más llegar al cargo, fue una nueva sede que se identificara con él. Las clínicas,  distintos organismos, cuentan al menos con una lápida de quien los inauguró. Para las posteridad -o hasta que llegue la piqueta-.  Ellos ya no son “iguales” a los demás mortales, son superiores.

Es entonces cuando se desata el miedo a perder lo obtenido. Todos son enemigos a evitar, incluso en los consejos. Rodearse de mediocres en su círculo más cercano, apenas atenúa su temor. El rival brillante, precisa su desactivación por cualquier método. Esperanza Aguirre y su “inexistente” red de espías para controlar a oponentes de su propio partido. Los “hijodeputa” a desplazar. El “¿Qué arma tenemos contra él?” “¿En la caja?” “Contra él”.

Nerones, Calígulas, Claudios que se encierran en su castillo. El síndrome de la Moncloa, de Génova, de Ferraz, de la última planta de cualquier empresa. Por eso José Luís Rodríguez Zapatero dijo la noche de su primera victoria electoral: el poder no me va a cambiar. Por eso, tampoco lo ha cumplido.

Los expertos aseguran que afecta más a los varones y a personas de corta capacidad intelectual. El varapalo de las urnas, el cese, la pérdida del mando o la popularidad en definitiva, sume al afectado por el Hubris en la siguiente fase: desolación, disimulada con rabia y rencor en algunos casos. El ex presidente Aznar, abrupto correcaminos del odio, es una clara muestra.

Hubris -Hibris para el español- nació, como casi todo, en Grecia. Esa vanidad desmesurada –que competía con los dioses- acarreaba un castigo que proporcionaba Némesis, la diosa de la justicia retributiva. Sin piedad, volvía al descarriado a los límites de su realidad. No se andaba con miramientos. Sus afectados podían llegar a ver cómo un águila se comía a diario su hígado –regenerado, inmisericordemente, por su condición de inmortal-. Es decir, véase Vd. en esa desagradable tesitura una mañana, para que se repita todos los días, eternamente. Le sucedió a Prometeo, benefactor de la Humanidad, pero que se extralimitó de sus funciones, invadiendo el terreno de las deidades; entes, que como ya se sabe, no se caracterizan por tolerar críticas o sublevaciones. Hubris en sí mismas, son las únicas con derecho a hacer lo que les plazca. No así los titanes, ni, mucho menos, los mortales. El cristianismo, en la misma línea, habla de pecado y opone sanción a la soberbia. Claro que es un pecado capital, mortal, que conlleva la condenación eterna.  Y desde luego al ángel arrogante lo convirtieron en demonio y lo mandaron a los infiernos para siempre jamás. O los generales romanos que -con técnicas de prevención- , eran seguidos por una corte de esclavos en su entrada triunfal a la ciudad, los cuales les iban repitiendo: “Memento mori” que significa “¡recuerda que eres mortal!”. No es necesario aclarar, que no les hacían ningún caso. Véase Julio Cesar.

 2.700 años desde la primera formulación, multitud de avances técnicos, y el ser humano y sus relaciones no han cambiado absolutamente nada. Solo que hoy, la sociedad hueca y hedonista ha suprimido la despiadada “Némesis” e incluso el “Recuerda que eres mortal“, mucho menos cruento. El castigo de las urnas a lo sumo, el cese, la pérdida del favor del público en los famosos, como mucho… y como poco. Y lo peor es que los rivales políticos, o los nuevos ídolos actuarán previsiblemente igual. Ya lo hacen en muchos casos antes de alcanzar la cota máxima a la que aspiran. Sufren de Hubris hasta  depredadores de intrascendentes ideas. Ningún águila justiciera pide cuentas. En nuestros días, reina la impunidad. Salvo la pena que lleva implícita su propio síndrome: el miedo a perder lo conseguido.

( Este texto, que he actualizado, lo publiqué el 19-04-2008 a las 12:23, en el malogrado SOITU, que estimulaba el bien hacer y al que tanto añoramos).

PD. Escuchando el debate del Congreso, me temo que Rajoy padece de Hubris prematuro, desde ya.

El día de la marmota

“La lucha del hombre contra el poder,

es la lucha de la memoria contra el olvido.”

Milan Kundera

EEUU (Canadá también) celebra hoy una pintoresca tradición: “El día de la marmota”. Famoso por dormir, ese animalillo se supone predice la duración del invierno, según su comportamiento. Aquella película, “ATRAPADO EN EL TIEMPO”, protagonizada por Bill Murray -que en su estreno fue una más-, se ha convertido en símbolo. Con razón. Sin pretenderlo nos sitúa ante la condición humana, que se da permiso con gran benevolencia para olvidar lo que le incomoda. Incluso lo que puede inducirle a un pensamiento crítico, que uf¡ cuesta elabora y, peor aún, compromete. Ciertamente, encuentra entusiastas colaboradores a su misión, en todos aquellos que le dicen, con insistencia, lo que debe y no debe pensar. Como nada nace de la nada -ni el bebé que abre por primera vez los ojos a la luz-, la historia aporta datos imprescindibles para vivir el presente y anticipar, o saber afrontar el futuro.

Uno de los peores defectos españoles es la falta de memoria social. Si, individualmente, hay auténticos genios de la retentiva, como país nos posee la amnesia colectiva. El “día de la marmota” se reproduce una y otra vez, cada amanecer todos se despiertan con la mente virgen a lo vivido la jornada anterior pero con su personalidad inalterable. Sólo el protagonista tiene la oportunidad de rectificar los errores a tenor de la experiencia. Él corre con ventaja, porque los amnésicos cometen una y otra vez los mismos errores. Origen o consecuencia, eslabón de una cadena, la débil memoria colectiva de los españoles ocasiona muchos problemas al cuerpo social. Sin ese vital elemento, España no puede basarse en la información de su Historia, para elaborarla, asimilarla, y decidir en consecuencia.

EL FRANQUISMO

Mal que le pese a Mayor Oreja -nuestro más votado representante en Europa-, el franquismo no fue una etapa “de extraordinaria placidez”. No es opinable. Ahí están los hechos. Además de perder el tren del progreso, y obviando -que es mucho obviar-  algunas minucias como encarcelamientos, torturas y asesinatos, sólo quien compartiera el ideario de la dictadura podía sentirse a gusto cuando cualquiera se veía obligado a quejarse en voz baja no fuera a escucharle “alguien” y lo pagase caro. Ésa es la sensación más latente de mi niñez. Amén de otras peores.

ADOLFO SUÁREZ

Adolfo Suárez es hoy la figura mitificada de la modélica transición. No creo que ningún presidente haya sido crucificado de tal manera por ajenos y propios. Y una transición negociada bajo la bota de los vencedores tiene poco de modélica. Aún la pagamos. España es el único país –repúblicas bananeras incluidas- que ha dejado impune un golpe de Estado y una dictadura de 4 décadas. Y eso se nota. Aún se habla de paridad de bandos cuando uno fue el que se levantó en armas contra el pueblo español, y lo machacó durante 40 años.

FELIPE GONZÁLEZ

Felipe Gonzáles modernizó España. Hizo universales y gratuitas, sanidad y enseñanza. Firmó nuestra entrada en Europa. Hoy, hasta la derecha se rinde a su brillantez, le añoran. Olvidan, olvidamos, que le montaron un complot –confesado por sus autores (los de siempre Ansón, Pedro J., Losantos)- para echarle del poder. Y que, coherentes, muchos progresistas le dieron la espalda por la corrupción que acompañó el final de su mandato.

JOSÉ MARÍA AZNAR

 Si alguna vez me sentido incómoda por ser española –además de con Franco-, ha sido con Aznar. Y sus gobiernos. Emoción basada en hechos: su servil apoyo a la infame guerra de Irak que, además, lejos de erradicar el terrorismo, ha convertido al país en su Universidad cualificada. Blair, el laborista híbrido, –inmerso en críticas que le invalidan– anda dando cuentas por ello en el Parlamento. Aznar da… conferencias remuneradas. Añadamos la consolidación de los contratos laborales basura y privatizaciones de empresas públicas. Así engroso las cuentas del Estado hasta yo que soy “de letras”, sólo que él, al mismo tiempo, mermó el precario gasto social español y no tocó el tercermundista salario mínimo. Su ley del suelo, jaleada por Rajoy -el futuro presidente si alguien no lo remedia, alguno de los suyos incluso-, sopló la burbuja inmobiliaria hasta asfixiarnos. Tampoco es opinable, los datos lo atestiguan. La manipulación de los terribles atentados del 11 M –solo o “en compañía de otros” (medios informativos)- le costó el gobierno al PP pero ningún país serio hubiera pasado por alto tamaño ataque a la democracia, al que se añadieron las insidias para buscar réditos electorales –y económicos y de poder en el caso de los medios implicados- con el terrorismo de ETA.

JOSÉ LUÍS RODRÍGUEZ ZAPATERO

Zapatero ha emprendido una senda suicida, tras la buena gestión de su primer mandato. Apacigüen las risas los desmemoriados, también están ahí los datos. Llegó una crisis mundial. Explotó la burbuja española. Le llueven los enanos y, en lugar de calzarlos, da palmadas al aire. Se ha lanzado en plancha a improvisar por reacción a las críticas. Rectifica en horas lo que anuncia con precipitación. Los medios internacionales que azuza en buena medida la derecha (Murdoch/Aznar a la cabeza) le machacan. Y Obama le da plantón en su cita europea. Imperdonable. Realmente. ¿No hay un Moratinos que cesar? ¿No hay algo que hacer muy contudente en muchos terrenos?

EL SISTEMA”

Las recetas están claras. Lo decimos todos los días en todas partes. En este blog también, en sus lúcidos y documentados comentarios. El FMI que manda reducir los insultantemente precarios sueldos españoles y las pensiones, mientras los ricos incrementan con obscenidad comparativa sus beneficios; los “mercados” que piden rebajar los salarios y las pensiones, los medios informativos que vapulean interesadamente, son los patrones de “el sistema”. Y, “el sistema”, tolera pocas bromas. Hay unos pocos que se juegan mucha pasta.

EL PP ACTUAL

El PP sube en las encuestas. Con los Gürtell, espías, nepotismos, cacicadas, despilfarros y manipulaciones.  Con su realidad administrativa frente a lo que predican.Con la desfachatez de la que hacen gala algunos de sus más prominentes líderes  Con esas damas de hierro que ofenden la inteligencia y el decoro ético. Con ese gran economista, resoluto, que cumple lo que promete, definido, brillante donde los haya, propagador incansable de los refranes de hace un siglo en su lenguaje actual  por toda forma de cultura. Con la mugre franquista que aún tiene enquistada en sus filas.

ESPAÑA Y NOSOTROS

Aguirre dice que Zapatero no reduce el paro, cuando ella tiene competencias en la creación de empleo en Madrid. Por cierto ¿el paro lo crea un gobierno con escasas empresas públicas -ya sabemos que Aznar las liquidó para entregarlas a cercanas manos privadas-… o los empresarios?

El escándalo de este país a todos los niveles deja perplejo al más avisado. Y la culpa… ¿es sólo de Zapatero? ZP se merece un varapalo. Vamos a castigarlo. Para que se fastidie el Prior me quedo sin cenar. Pero el Prior sí ha perdido el rumbo. ¿Qué hacemos?

Creo que solo Bill Murray tiene la respuesta.

Jubilación: soluciones imaginativas

Leo información sobre el Foro de Davos y me reafirmo en la idea de que el mundo va a la deriva en manos de quienes se han arrogado la potestad de conducirlo. Un selecto grupo de economistas, políticos y periodistas (sí, hasta en el tramo de la información sólo van los “selectos”). Salvo a los políticos, nadie los ha elegido para representarnos, y, aún a éstos, habrán sido los ciudadanos de sus respectivos países, y sin embargo todos sufrimos sus consecuencias. Un excelente artículo resume algunos hallazgos pasados de Davos:

 “ENRON será la empresa del siglo XXI“-ENRON, el primer fiasco del capitalismo, el primer síntoma, ya olvidado, del actual naufragio-.

   Bill Gates, 2004, “En apenas dos años el spam (correo basura) estará resuelto”.

   “La crisis será corta y suave“. ¿Zapatero lo dijo? No, John Snow, Secretario del Tesoro norteamericano con George W. Bush.

 A Zapatero precisamente parece que no le quieren mucho en el club. No les gusta su reformismo, dicen. Por eso, nuestro presidente se apresura a contentar al mundo que cuenta, cediendo a impulsar políticas –aún más- liberales. Si me lo permitiera, le daría un consejo: cuando uno está en inferioridad de condiciones en cualquier situación sólo puede sorprender y ganar, si presenta soluciones imaginativas, lo que nadie haya contemplado. Lo que conocemos como “De perdidos, al río”, o en versión humorística hispanosajona “From lost to the river”.

Por tanto, le brindo (con ayuda filial) un proyecto innovador para el problema de las pensiones:

NUEVO TRAMO DE JUBILACIÓN:

Desde el término de los estudios hasta los 40 años. A partir de esa edad, se comienza a trabajar hasta que el cuerpo aguante.

Ofrece múltiples ventajas:

1) Los jóvenes no tienen que sufrir el calvario de buscar empleo, ni precario ni no precario.

2) Con su pensión mensual en el bolsillo, y en la mejor edad para disfrutarla, invierten su tiempo en prepararse a conciencia, viajar, madurar. Incluso formar una familia a la que puedan atender, llevar a los niños al colegio, ayudarles en los deberes, hablar con ellos, jugar con ellos.

3) Se comprende que las pensiones no darán para grandes dispendios como comprar una vivienda. Aunque, personas mejor formadas podrían lograr, mediante presión y argumentos, que éstas tuvieran un precio justo.

4) Habilitar un nuevo IMSERSO internacional. Como una prolongación del ERASMUS, los jóvenes disfrutarían del intercambio cultural con ciudadanos de otros países, muy enriquecedor siempre.

NUEVA FRANJA DE ACTIVIDAD LABORAL:

Felices y relajados, altamente capacitados, llegarían a los 40 deseando trabajar para ellos y para otros, algunos tan cercanos como sus propios hijos. Con numerosas ventajas también:

1) Dado que nuestra esperanza de vida, nos dicen, se ha prolongado, y vivimos mucho más (razón argumentada para llevar la jubilación a los 67 años en el mundo de siempre), trabajaríamos mucho tiempo. Para cubrir todas las necesidades sociales.

2) Si en el actual sistema se obtiene un trabajo más o menos estable a los 35 y a los 50 ya no sirves para nada, estar ocupado y cotizar desde los 40 a los 65 como poco, es más rentable, y tiende al bien común.

3) A ciertas edades, evidentemente, empezaríamos a estar algo más cansados. Pero no nos engañemos, quienes marcan las directrices del mundo saben hace tiempo que no hay trabajo para todos, que la fabricación de aire financiero –que es lo que da realmente beneficios- precisa de poca mano de obra ajena: la solución son las jornadas con menos horas de trabajo, a partir de que las fuerzas flaqueen, a cualquier edad.

4) Todos los trabajos intelectuales estarían realizados por personas maduras.

5) Existe el problema de los trabajos físicos duros, pero de 40 a 50 aún se podrán hacer. Y el bienestar de la juventud y temprana madurez fomentará seguramente el ejercicio del bricolage que, además, nos pone los productos necesarios mucho más baratos. Y evita la sobreabundancia, uno compra 10 jerseys, pero no se teje 10 jerseys, un par como mucho por temporada.

6) Ilusiones. En lugar de jugar a la petanca, o matar moscas, dispondríamos de cuatro o cinco horas de actividad laboral que, por añadidura, mantendría más despabilada la mente y prolongaría aún más la vida. Aportaría una mayor socialización que jugar al tute en los centros de mayores municipales. Y quedarían muchas horas en el día para hacer lo que realmente nos gusta.

   Creo que es un tema a estudiar y serán bienvenidas las aportaciones para trasladar el proyecto a Zapatero y que él lo haga llegar al resto del mundo.

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