Me invitaron a charlar. En casa de Enrique Meneses, historia del mejor periodismo y uno de los pocos que -tras esa dilatada carrera- sabe ver el presente y el futuro, tanto de los medios como de la vida, con total clarividencia. Con él, los esforzados componentes de 1001 medios, periodistas jóvenes con el inconfundible espíritu que debe imbuir a quienes ejercen esta profesión, con entusiasmo además, buscando innovar. Una delicia de tertulia. Carmen Ibañez, Rosa Jiménez Cano, Paco Torres y Javier F. Barrera. Estamos en buenas manos.
En el primer enlace está el avance. Eso que ellos llaman «teaser» y nosotros «trailer». Después una foto, y finalmente la tertulia completa en audio. De cualquier forma en su página podéis ver y oír todo, y con más fotos.
Llevamos ya dos años –algunos más por gajes del oficio y vocación quizás- haciendo un intenso master en economía: ha llegado la hora de acudir a examen para graduarnos. Cierto que los catedráticos que han de evaluar nuestros conocimientos no parecen muy capacitados. No han dado una en el clavo en todo este tiempo, aunque los vemos a diario pontificando sus teorías. Alguno sí, pero vivimos una época en la que hasta los datos son opinables, relativos por tantos, supuestamente inciertos en consecuencia -según dé el aire político-. Así que vamos a organizarnos un poco entre nosotros.
Desarrollar esta aparente incongruencia. Análisis de qué debe primar, la industria y “el mercado” o la salud y un equilibrado ordenamiento social.
2) Los sueldos de los diputados se sitúan entre entre los más bajos de sus colegas europeos. También nos informaron ayer, igualmente encantados, con motivo de que el Congreso ha hecho públicos su vida y milagros.
Pregunta: ¿Por qué nadie ha relacionado que también los sueldos españoles “se sitúan entre los más bajos de sus colegas europeos”?
Análisis comparativo de sueldos.
Análisis del papel del periodismo en la información económica.
3) La principal causa de nuestra particular crisis económica se encuentra en el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha hipotecado a media España, y dejado sin trabajo a un alto porcentaje de la población.
Atención preferente a estos términos argumentados como causa de sus ganancias: «inversiones estratégicas«, «reducción de gastos«.
4) El Financial Times y España. Lectura recomendada: “la crisis es federal”. En él, se referencia el nuevo artículo de FT diciendo que «los mercados se preparan para castigar a España«.
5) ¿Quién ha retraído el consumo de los españoles? ¿Necesitamos campañas de optimismo para consumir? Relación entre el consumo y el paro (que sigue aumentando).
La idea de la patronal es que tenga «una duración de entre seis meses y un año, sin protección por desempleo y con cuotas empresariales cero». De la cuantía del sueldo que proponen -si es que la proponen- no hay información.
La Naturaleza nos sacude con sus iras: dos terremotos esta noche, en Japón y en Chile, este último con la virulencia de 8,8 grados que se sitúa cerca del límite máximo conocido. Una tormenta perfecta, casi un huracán, barre también España para adentrarse en Europa. Suceden muchas más cosas terribles que copan los titulares de los periódicos y entiendo que todas son más o menos importantes. Lo que me cuesta creer es la poca relevancia dada a otra información económica que surgió anoche. Pensé – 🙂 – que hoy estaría en todas las portadas a 5 columnas y que originaría alarmados editoriales, pero no ha sido así. Ni el Financial Times, tan preocupado por las finanzas españolas y griegas, habla del asunto. La mayoría de los medios lo recogen, pero de forma discreta.
Hace pocas semanas, una cena en Nueva York reunió a los gestores de los mayores fondos de inversión de alto riesgo, los “hedge funds”, con el multimillonario Soros entre ellos. Les congregaba urdir un plan contra el euro, aprovechando que pasaba por allí la crisis griega. Con pequeñas medidas, están viendo que ya hay resultados: el euro se cambiaba a 1,51 dólares en diciembre y ahora se encuentra alrededor de 1,35 dólares. La paridad de divisas les sería muy útil para embolsarse una buena suma, y piensan que los problemas de Grecia (veremos si les basta y no apuntan también hacia España), les van a ayudar. «Esta es una oportunidad para ganar mucho dinero«, aseguró al «Wall Street Journal» Hans Hufschmid, un antiguo ejecutivo de Salomon Brothers y actual directivo del «hedge fund» GlobeOp Financial Services”. El periódico de Murdoch es quien ha revelado esta reunión en la cumbre. Y, como vemos, los comensales ya no se ocultan en su inmensa desfachatez, nacida de la impunidad. Porque las “hedge funds” fueron la espoleta de la crisis que hoy padecemos todos. Y lejos de amilanarse -y dado que no ha habido represalia alguna sino por el contrario ayuda estatal y comprensión-, se sienten animados a emprender nuevas aventuras lucrativas. El húngaro George Soros –que pasa por ser un señor «majo» apostando contra Bush u organizando elitistas foros de debate- fue uno de los principales beneficiarios de su acción contra la libra esterlina en 1992, que hundió la moneda, y metió en los bolsillos de los inversores privados mil millones de dólares, que esto no viene de hoy.
¿Cuántas personas se habrán sentado en esa cena para los idiotas? Si necesitan escuchar bien los argumentos de unos y otros, no creo que superaran la veintena. Sobre la mesa países enteros, continentes como Europa, millones de ciudadanos, el planeta maltratado. No es la primera vez, ni son los únicos, aunque varios de ellos sean comodines en estas apuestas neoliberales. Y no ocurre nada. Como vemos, ya hacen hasta declaraciones en los periódicos.
Tampoco los medios de papel –insisto-, ni las radios, ni las televisiones, se han rasgado las vestiduras. Más aún, Ignacio Camacho en ABC, prácticamente culpa de “la borrasca perfecta” a Zapatero. Cuando, de poder salir de su cutrez, sus correligionarios del PP también se sentarían en esas suculentas cenas, porque les inspiran los mismos criterios: la libertad… de negársela a la sociedad. Porque, a ver de qué libertad disfrutan quienes apenas comen, o quienes sufren las drásticas medidas impuestas desde arriba.
Una ciclogénesis explosiva se gesta sobre nuestras vidas, sobre lo más cotidiano de ellas, y nosotros apuntalamos las tejas y retiramos las macetas de las ventanas como nos mandan, tratando de atajar los problemas locales. El epicentro está en esas cenas, en la de Nueva York… para los idiotas, para nosotros, nuestros políticos y nuestros periodistas. Incluso nos han dado un palabro nuevo para que nos entretengamos. Pero, según nos cuentan hasta la exageración, la tormenta perfecta precisa de dos fuerzas opuestas que confluyen. El aire frío en la cumbre, y una masa caliente ascendente, que chocan. Me estoy cansando de decirlo estos días: los poderes no deberían subestimar el hartazgo de los ciudadanos como ha demostrado la Historia.
PD. Con una gran visión de futuro, con esa perspicacia que caza al vuelo el menor atisbo de progreso, el Gobierno español (socialista) traslada a sus socios europeos durante su presidencia de la UE lo qué piensa de Internet: pornografía y pederastia se equiparan a piratería, somos unos “delincuentes”, actores de la “regresión social”. A ellos también les llevará la corriente.
PD2. Los delicuentes y regresivos sociales facilitan esta información sobre el terremoto de Chile:
He apagado el insistente ruido que suena entremezclado y chirriante, en el que se reiteran sonidos como zapatero, rajoy, debate, economía y varias otras agrandadas según la ideología que marca al medio que las emite. Gritan las letras en el ordenador en similar onda. Y casi sólo llama mi atención el artículo sobre los neandertales en la excelente sección de ciencia en Público.
Lo creeréis o no pero me han interesado mucho estos homínidos toda mi vida. La evolución de especies sobre la tierra fue dejando muchas en el camino, hasta llegar a los homínidos que a su vez también fueron desapareciendo para dejar al mando al Homo Sapiens y sus descendientes: nosotros.
En prodigiosa tarea, las diferentes especies fueron aprendiendo a mantenerse en pie, a adquirir una visión frontal que facilitara su agudeza transformando incluso su morfología, a adaptarse al medio, a adquirir un comportamiento social, no solo para sobrevivir sino quizás para tratar de llevar una existencia placentera. Grandes proezas. Me fascina que la mayoría de los primates dispusieran de uñas planas en lugar de garras, porque eso prestó mayor sensibilidad a las yemas de sus dedos. Así, tocar cuanto les rodeaba, esencialmente a los otros, a sus crías, a sus compañeros sexuales, les enseñó probablemente a amar y cuidarse de los demás.
Pues bien, toda la vida menospreciando a los neandertales por toscos y obtusos -sobre todo en comparación con los cromagnones y en su día, sobre todo, con el Homo Sapiens-, y resulta que ahora sabemos que hablaban, se maquillaban, construyeron dormitorios separados de otras estancias, se llevaban restos de comida para tomar antes de dormir –lo que Público llama “tapas”-, realizaban oficios funerarios o enterraban a sus muertos con flores. Es decir, casi como actúan ahora muchos humanos, a excepción de comprar compulsivamente.
Ocurre que los neandertales desparecieron como poco hace 30.000 años, sin que nadie sepa por qué –se han esbozado distinta teorías-, pero lo que parece seguro es que su último reducto fue España. Me inquietaba que –aunque parece que no hubo cruce alguno con nuestra especie- el suelo patrio hubiera sido la última morada de unas bestias que habían aportado tan poco a la evolución a diferencia de otros colegas. Llegué a preguntarme qué restos de esa característica habían dejado en la imperecedera tierra que sigue dando frutos con los que alimentarnos.
Leo en Público también que The Guardian, el gran periódico inglés, llegó a publicar el mes pasado nada menos que un editorial pidiendo disculpas a los neandertales y no es ninguna broma. Porque también ellos habían usado la simbología neandertal para calificar a quienes consideraban retrógrados.
Conocer de la capacidad de los neandertales para organizarse, de su sensibilidad –con esas flores de despedida entristecida en la muerte- abre ciertas esperanzas. Igual hay que ahondar en el subsuelo para plantar lo que nos nutre.
Hace bien poco hablábamos aquí de que es la psicología humana y su forma de relacionarse con los otros casi lo único que no ha cambiado en la historia de la humanidad. Amamos y odiamos de la misma primitiva forma, para bien o para mal. Las piedras para lidiar afrentas o dominar al contrario han sido sustituidas por misiles y armas químicas, que supone precisamente una involución. Dudo incluso si no habremos perdido la sensación placentera del tacto, del gusto, del habla, aturdidos por tanto ruido, tanto ruido.
Dicen los investigadores que comemos lo mismo que nuestros antecesores obligados a un gran esfuerzo físico. El sedentarismo y la gula en consecuencia nos están matando. Nuestro lenguaje se acorta y empobrece, parecen hacerlo nuestras ideas y el afán por descubrir se limita a unos pocos que trabajan en ello para el resto que sestea. El ser humano se encorva de nuevo como muestra el difundido dibujo con el que ilustro este texto.
Inicio una huelga contra el ruido. Y dudo de si no será mejor volver a empezar desde una casa en paz y cómoda –aprovechando los avances de la civilización como muestra de inteligencia evolutiva-, un barco en el mar, una parada en el desierto, para buscar el eslabón perdido del comportamiento humano. Hay esperanzas: la esencia neandertal aún debe andar bajo nuestros pies.
Esta mañana, me ha despertado con sobresalto, el susto, casi la indignación, con la que han acogido en la radio, este artículo publicado en El País. Dice en él, Santiago Niño, a la sazón catedrático de estructura económica, que “lo ocurrido desde 2008, en España y a escala mundial, es sólo la antesala de la crisis sistémica que estallará a partir del próximo verano. El crédito se restringirá, el consumo disminuirá y el paro subirá”. “¡Dios mío, qué catastrofismo!”, apuntaba una periodista. “Lo habrá leído en los pozos del café”, decía otro economista, como el autor del artículo. No le faltaba razón a este último, dado que -según me avisa un comentarios del blog- Niño Becerra se dedica también a la patraña de la astrología, y concretamente impartió hace poco una conferencia sobre el erudito tema de «LAS GRANDES CRISIS SOCIOECONÓMICAS EN LA ERA DE PISCIS». Con ello enriquece, sin duda, el carácter adivinatorio de la economía. No sé si los políticos tienen autoridad moral para hacernos pagar el coste de la crisis, pero los economistas –como gremio- se han cubierto de gloria en todo este período. Es difícil discernir quién de todos ellos acierta en su diagnóstico y pronósticos, si es que hay alguno. Y eso que tengo la sensación de que cuentan con bastantes datos para trabajar con rigor. Los ciudadanos informados los tenemos. Claro, que no somos expertos, que es un grave impedimento. Ellos sí.
No me propongo hablar de economía. Me alarma cada vez más la infantilización de la sociedad, incluso de algunos que crean opinión informando. Parece mentira que conociendo a diario una serie de signos, los olviden de una vez para otra, no los recuerden y relacionen. Y en eso igual que los políticos. Y hasta los economistas. No digamos ya el ciudadano medio. Ya hemos hablado otras veces de la estupefacción que produce que nos aconsejen en invierno cómo protegernos del frío, y en verano del calor. Menos mal que se han lanzado a tan loable iniciativa, porque, hasta ese venturoso día, veíamos a la gente muerta de congelación en la calle, y fritos y deshidratados en verano. Se diezmó de tal manera la población que había que tomar medidas. Dedicar estudios y seminarios a analizar el comportamiento de perros y gatos, hasta de los lagartos, para ver cómo lograban sobrevivir a las inclemencias del tiempo.
Laura hace un par de meses nos recomendó en un comentario “La escuela de la ignorancia” de Jean Claude Michéa, un profesor de Montpellier. Aunque creo que el autor no remata y demuestra por completo, esboza a la perfección lo que hemos intuido: que todo responde a un plan diseñado. Podría ser otra teoría indemostrada, pero, desde luego, parece estar en lo cierto. Algunas ideas: De esa estrategia forma parte la búsqueda del adocenamiento paulatino y metódico de la población. Un entretenimiento zafio, basado en la satisfacción instantánea y el espectáculo, que busca acabar con la capacidad de análisis crítico de la ciudadanía. Y para redondear el trabajo, se reforman los sistemas educativos en el sentido de que refuercen este cóctel letal. Y se consigue una enseñanza espectáculo que, rompiendo con los valores cívicos, enaltece los valores creados por el capitalismo (el triunfo, el dinero, el egoísmo). De tal modo que la mayoría de una sociedad condenada por el sistema al paro, a una educación precaria, a una sanidad cada vez al alcance de menos, amenazada con una vejez de indigencia sin pensiones, viva feliz y despreocupada.
Por favor, que no nos incomoden, que venga el lobo y nos coma pero sin asustarnos. De hecho es que no hay lobos, yo “creo” que no hay lobos. En el mundo de la equidistancia todos podemos encontrar argumentos que refuercen lo que deseamos creer. A gusto del consumidor. Y hasta magos que combinan el zodiaco con los presagios económicos. La información de «las cosas de comer» -y nunca mejor dicho- convertida también en espectáculo.
Y ahora tres reflexiones de enorme altura que he guardado últimamente:
“Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado”. Maquiavelo
“Mucha gente preferiría morir antes que pensar, de hecho lo hacen”. Bertrand Russel.
“Quienes pueden hacer que creas en absurdos pueden hacer que cometas atrocidades”. Voltaire.
Llueve ¿tendré que coger paraguas? Voy a ver si en alguna radio, tele o periódico me cuentan qué se hace en estos casos. Porque además de mojarme, puedo quedarme esta noche castigada sin ver «Lost» y mañana «Mujeres desesperadas» que lo lamentaría más.
Pocas cosas resisten menos el analísis maniqueísta del blanco o negro que la Transición española. Fue, desde luego, una época de cambios drásticos. Hubo que reedificar el Estado de Derecho desde los cimientos. Restablecer todos los derechos civiles: libertad de expresión, de reunión, de asociación. Legalizados los partidos políticos y sindicatos, se precisaba hacer andar –sin experiencia- a un parlamento elegido por los ciudadanos, dotarse de las leyes que rigen en los países democráticos, y elaborar una Constitución, lo que se hizo en tiempo record y con consenso. Todos colaboraron en mayor o medida, pero Adolfo Suárez fue el artífice de la Transición (a instancias del Rey, ciertamente). Suárez, a quién acribillaron desde el interior de su partido quienes terminarían por engrosar el hoy Partido Popular, sufrió por parte del PSOE de Felipe González una moción de censura y tuvo que presentar otra de confianza. Hoy es un hombre perdido en la nebulosa y en la metáfora de su memoria rota. Pero aquellos primeros Parlamentos legislaron a favor de las libertades que hoy disfrutamos, como el divorcio y todas las demás normativas progresistas o habituales en los países de nuestro entorno; e incluso aprobaron una Ley de Amnistía (que hoy está en controversia por razones opuestas a las de entonces). Iniciativas todas que AP (refundado en PP) no logró tirar abajo con su exiguo 8% de votos. Menos mal que también se sentaban en los escaños otros partidos.
CRISIS ECONÓMICA :
España apenas se parece en nada a aquella en lo que caracteriza el desarrollo. Y han pasado poco más de tres décadas. Los expertos nos definían como «un país semidesarrollado y capitalista«. Un estudio de la revista de consumo “Ciudadano”, nos habla de un salario anual (en 1976) de 122.400 pesetas (menos de mil euros al año), de las cuales una familia de matrimonio y dos hijos, dedicaba 107.000 a la alimentación y 26.000 a la vivienda en sus gastos fundamentales. La mitad de los edificios no disponían de ascensor pero sí, el 40% -y cuando encontré este dato me pareció enormemente definitorio-, de portero uniformado. Empezaban a instalarse los primeros hipermercados. Dos. En Barcelona y en Zaragoza. No había tarjetas de crédito ni cajeros automáticos. El coche más popular, el SEAT 127, costaba 360.000 ptas. Seis millones de coches circulaban por las carreteras imposibles -y atravesando los cascos urbanos-, dado que la mayor parte de la red actual se construyó con fondos comunitarios (tras ingresar en la hoy UE en 1986). En el inicio del boom de la vivienda, por una buena casa se pagaban en torno a tres o cuatro millones. De pesetas. Podría decirse que las viviendas eran baratas, pero tampoco resultaban accesibles a los bajos salarios (más que ahora desde luego). Había menos de diez millones de teléfonos para 36 millones de españoles. Pero un millón de personas (de una población activa de 13 millones -hombres en su gran mayoría-) estaba en el paro y pocos cobraban subsidio. Los créditos –muy difíciles de obtener- se establecían al 25% de interés y la inflación, el alza de los precios, se situaba en el 27% que hubiera llegado al 40% si no la cortan los famosos pactos de la Moncloa. Se produce entonces una fuerte devaluación de la peseta que nos hace perder el 20% del valor de nuestro dinero. Así de idílicamente vivíamos. Y así de trágica es nuestra actual crisis económica comparada con nuestro enorme bienestar pasado.
En uno de los reportajes, José María Serrano, un didáctico catedrático de la Universidad de Zaragoza, nos contaba cosas bastante interesantes:
«En el año 77 España se encuentra atrapada entre dos grandes problemas uno es la crisis económica y energética, y el otro es la crisis política. Hasta que no se resuelve la crisis política no se puede empezar a resolver la crisis económica. Alguno recordó lo que había ocurrido en la Segunda República: que la experiencia de la democracia fue breve en parte porque coincidió con una crisis económica muy fuerte. Para remediarlo, partidos, políticos, sindicatos patronal se pusieron de acuerdo y alcanzaron un acuerdo de salvación de la democracia que fueron los pactos de la Moncloa”.
CONVULSIÓN POLÍTICA Y SOCIAL:
Suárez, gobernando siempre en minoría, se enfrentaba de continuo, a huelgas y manifestaciones (con reivindicaciones totalmente legítimas pero que poco ayudaban a un clima pacífico). En el terreno político, a fortísimas reivindicaciones nacionalistas y, sobre todo, a una cadena de atentados de todo signo –desde ETA a la ultraderecha-. Se habló de un muerto cada tres días, durante períodos concretos. Todo ello creó un gran malestar en un sector del ejército que cristalizaría en el 23F, tras alguna otra conspiración.
En 1976, las mujeres aún éramos las incapaces mentales que nos consideró el franquismo con toda aquella serie de restricciones de las que tanto se ha hablado. La mujer ha protagonizado el cambio más radical producido en España desde la llegada de la democracia. Sin gran ayuda externa. Con un Parlamento masculino, con hombres poblando todos -absolutamente todos- los centros de decisión. Sólo representábamos el 2,1% de los estudiantes de la Universidad. En mi caso, lo simultaneaba ya con el trabajo. Ejercer el periodismo entonces fue la más apasionante aventura que pueda vivirse. Todo era nuevo, todo por construir… y derribar. Y no era fácil. Nada, en una sociedad educada en el inmovilismo visceral.
HOY:
Leo con enorme hastío que no habrá pacto político porque, por ejemplo, Cospedal dice que sería “traicionar al Estado”. También que Rajoy “perdona a Camps y le permite volver a ser candidato en 2011” en Valencia. Y, por vergüenza ajena, apenas escucho el insolvente discurso de Leire Pajín. Veo al gremio del cine repartirse premios, filias y fobias, -encandilando al público-, en esa mediocridad que nos caracteriza, de la que, sin embargo, emergen -también como peculiaridad española- individualidades tan brillantes que casi justifican la existencia del resto.
Tenemos los políticos que nos merecemos, decía el otro día, y, sí, los periodistas, la justicia –no en ese punto deberíamos ser absolutamente radicales en nuestra exigencia-, los cineastas, la sociedad, que nos hemos labrado.
Hubo otra forma de hacerlo. La Transición, pintada en claroscuros, no debió dejar sedimentos franquistas y remansos de caspa. Precisamente porque impiden el progreso real, son la rémora. Solo sé que los jóvenes que vivimos aquella época, teníamos otro espíritu, nos sentíamos actores y adultos, no pasivos espectadores infantilizados. Y sigo pensando que nada hay que se resista a ese empuje. Nosotros seguimos aquí. El rock nos hizo inmortales.
A tenor de la visita de la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, al Financial Times, sí. Y era realista. Este prestigioso diario crea opinión en “los mercados”, es decir, en quienes dirigen el mundo y pueden hundir o salvar un país.
El editorial de hoy del Financial Times, tras la visita de Salgado, parece que nos da un margen de confianza. Lo titula: “Déficit de molinos de viento”. En él, aseguran que “España es muy diferente de Grecia” y la situación española se parecería más a la del Reino Unido. “Ambos países entraron en la crisis con una deuda pública que ronda el 40 por ciento del PIB. De hecho España estaba mejor preparada: su gobierno había acumulado sabiamente un superávit durante el auge de los bancos y mantenía una base mucho más sólida”, escribe.
Diagnostica lo que ya sabemos: “El fuerte crecimiento de España, impulsado por un enorme auge inmobiliario, no era sostenible y se ha ido para siempre” o “la pérdida de puestos de trabajo es terrible: el desempleo es ahora 19,5 por ciento. El gasto deficitario rara vez se justifica más que ahora”.
Entienden que el plan del gobierno es serio. Pero se hace dos preguntas:
“¿Son realistas los durísimos recortes? El Gobierno puede tener la autoridad legal para imponer la mayoría de ellos (incluso en las regiones recalcitrantes), pero lo que importa es si tiene el estómago para una lucha política inevitable”.
La segunda pregunta –o aseveración- vendría a ser que si rebaja el gasto, pone en peligro las previsiones de crecimiento.
Y aquí vienen los consejos:
“Sra. Salgado, los planes a mediano plazo requieren medidas drásticas de inmediato”. “Lo que España debe lograr es crecimiento – sostenible. Para ello, el subempleo crónico en la rigidez de los mercados de trabajo es un problema mayor que los déficits altos”.
Recetas liberales, como se ve. Aunque, al mismo tiempo, se refiere a las “regiones recalcitrantes” como problema. en donde, las más endeudas, no están nada lejos de política liberal, si es que alguna se escapa de ella.
A quien quiera ir más allá de la traducción (en la que he hecho lo que he podido), le aconsejo buscar, en Financial Times, «Deficit windmills». Tiene copyright y prefiero no enlazarlo.
Los sabios expertos en economía –esos que tan sagazmente alertaron de la crisis para atenuar su impacto y proponen, sin cesar, medidas para salir de ella- no pueden estar solos en tan decisiva labor. Cada ciudadano puede ayudar a los gobiernos con soluciones por más modestas que sean. Nunca serán tan efectivas como las que vemos a diario salidas de las prodigiosas mentes de quienes saben de esto, pero grano a grano también nosotros podemos contribuir a sanear la economía.
1) Vacaciones de Navidad de 15 días para los parlamentarios. Sus señorías vuelven hoy al Parlamento tras las vacaciones de aquella fiesta que vivimos en el remoto pasado: la Navidad. Propongo que diputados y senadores disfruten de 15 días libres en este período –como los más privilegiados-, y no de mes y medio.
2) Plenos de un representante por partido. Una medida más operativa que la actual sería que acudieran a los plenos un solo miembro de cada partido, dado que cada formación vota lo que le dice la dirección. El resto podría emplear el tiempo en trabajar por los ciudadanos en pequeñas y múltiples comisiones. Podrían incluso hacerlo desde sus circunscripciones –para evitar dietas- por medio de emails y teléfonos fijos con tarifa plana.
3) Racionalización de los móviles. La comunidad valenciana gastó en un solo año 451.753 euros en teléfono. Algunos incluso se descargaron politonos y llamaron a concursos. Se han denunciado otros muchos casos a lo largo de nuestra geografía. Parece un práctica general y, probablemente, extensible a los parlamentarios europeos. Se propone un control exhaustivo del uso de los móviles pagados con cargo al erario público.
6) Racionalización o supresión del Plan E, arbitrado por el Gobierno. Ni como excepción sería tolerable: el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, Madrid –sí, uno de los que ahuyenta inmigrantes- construyó, con cargo a esta partida, reproducciones de la Puerta de Brandenburgo, la Fontana de Trevi o el Taj Mahal. En el enlace las fotos de la indispensable obra.
7) Exhaustivo control de las subvenciones, especialmente a las asociaciones autodenominadas “sin ánimo de lucro”. En este post os di cumplida cuenta de unas cuantas que encontré. Un ejemplo: 500.000 euros en Baleares “destinados a fundaciones, personas jurídicas privadas sin ánimo de lucro, iglesias, confesiones, comunidades religiosas y entidades que les están vinculadas, y cualquier otra persona jurídica privada sin ánimo de lucro, que promuevan una actividad pública mediante actuaciones de interés general…”
8 ) Supresión parcial de Grandes Superficies y prohibición de establecer sucursales de tiendas de las mismas cadenas de venta a menos de 4 kms una de otra. La medida tendería a disuadir del consumismo en lugar de incitarlo.
9) Reciclaje de los trabajadores de las fábricas de coches para efectuar otras labores de elementos más precisos a la sociedad. Eliminaríamos la hiperconcentración de vehículos en la calle, estimularíamos el aprovechamiento del coche para quien lo posea, y el transporte público.
10) Conversión de las Cajas de Ahorros en bancos públicos. Competirían con los privados en concesión de créditos y facilidades para el usuario. Condición inexcusable: eliminar el «mamoneo» -con perdón- de los partidos en sus cargos directivos. Observad en el enlace la composición del Consejo de Administración de Caja Madrid –el más recientemente remodelado- y decidme qué saben de economía algunos de ellos.
Hay muchos otros sectores donde actuar, y os invito a proponer nuevas medidas. No sabemos de economía como los grandes y eficaces expertos, pero toda idea sensata, toda ayuda constructiva, habrá de ser bien recibida.
Entre sueño y vigilia he escuchado esta mañana al despertarme al ministro de educación Ángel Gabilondo decir que pedirá dinero para el pacto sobre la educación y que, si la política falla, acudirá a la sociedad para exija a todos los implicados en el acuerdo que cumplan con su trabajo. Una actitud positiva, con el realismo de la utopía –que lo tiene si uno se empeña-, que se abría paso entre tanta hecatombe. He buscado sus declaraciones exactas pero no las encuentro en ningún periódico. Nadie considera reseñable, al parecer, ese propósito.
Nuestro debate de estos días sobre “el sistema” (la entrada anterior y, sobre todo, sus comentarios) ofrece una altura intelectual y de actitud que merecería mayores audiencias. Uno de los errores de esta sociedad apresurada, que engulle mensajes en diminutas píldoras, es que apenas se dan foros para ahondar en el pensamiento crítico mediante el intercambio de ideas. Ocurre, sin embargo, en algunos rincones de Internet. Y con libre acceso para quien quiera verlo.
Lo cierto es que la política parece ir por un lado y la sociedad por otro. Y resulta alentador saber que un ministro lo sabe. Y que buscará espitas a su impotencia apoyándose en los ciudadanos, si las vías que serían lógicas fallan.
El Ibex sigue en caída a esta hora. Los “mercados” –otro oscuro ente que, con “el sistema” nos domina- se asustan ante la ola de descrédito. Porque hay razones objetivas para preocuparse por nuestra economía –no de hoy, desde hace mucho tiempo, desde su gestación errónea al salir de la nada del subdesarrollo, y en todos los pasos dados-, pero ahora está de moda hundirnos. Muchos españoles se apuntan a la tarea, incluso desde atalayas de gran decisión. Caso del Aznar influyente en medios ultraconservadores. O del comisario socialista Almunia, afecto al síndrome de Bruselas.
En Internet precisamente podemos encontrar este análisis centrando el problema de Ignacio Escolar (que comparto) “Han olido sangre”. Un par de ideas:
“A diferencia de otras timbas, casinos y bingos, los mercados financieros tienen una peculiaridad: que los jugadores de chica ganan tanto o más que los que juegan a grande; que uno se puede forrar apostando a que un valor, un bono, una moneda… un país entero se despeñará”.
(…)”España es hoy ese ratón con el que juguetean los grandes gatos especuladores. Por medio de complejas herramientas financieras, como los credit default swaps, los señores del dinero están apostando a que la deuda pública española –y por ende, toda nuestra economía– irán a peor. Como toda puja respalda por ingentes cantidades de dinero, su profecía se está convirtiendo en realidad. La fiebre ha llegado también a la bolsa, a pesar de que la comparación con Grecia es injusta. La deuda española (55% del PIB) es menos de la mitad de la griega (115%). A medio plazo, es probable que el problema español desaparezca en cuanto los grandes gatos encuentren otra presa mejor a la que lanzar sus zarpazos, pero sus arañazos nos van a salir carísimos. ¿Refundar el capitalismo? Pues toma dos tazas”.
Este es un país en el que “El juez Varela recaba el respaldo del Supremo para liquidar a Garzón” y el Supremo se lo da (para perplejidad del mundo entero). Y todo por tratar de enjuiciar al franquismo. Y el instructor anticipa que «le llevará a juicio para inhabilitarle hasta 20 años». Un país en el que un economista al volante de un taxi asegura que el nexo de unión de entre España, Portugal y Grecia es que tienen gobiernos socialistas (en el caso de Grecia desde hace muy poco) pero no ve relación entre otra coincidencia: los tres países soportaron prolongadas dictaduras fascistas. Ni distingue tampoco entre el potencial y realizaciones de los tres países del Sur con tal de reforzar su ideología. También es la España donde una chica lista (sabe venderse) asegura sin rubor: «A Lisbeth Salander la creé yo antes que Larsson». O la que refleja que todos los audios de la SER más escuchados son de deportes. O en la que la política más valorada por los ciudadanos es hoy Rosa Díez.
País de “hijoputas” impunes (y discernamos quienes realmente lo son). Pero con un creciente número de ciudadanos que apuesta por pensar, que aporta soluciones positivas o que, con gran criterio, señala nuestros errores.
¡Aquí estamos! Tomo unas ideas del último –hasta ahora- comentario a la entrada anterior. De Trancos. Por ser el último, podría haber elegido cualquiera, todos son igual de útiles: «¿Hacia dónde vamos? No lo sé. A algún autor (Umberto Eco, creo) he leído que afirma que hacia un neofeudalismo: habrá que irse buscando un señor (un carter, una mafia, una pandilla, una secta, una religión…) a quien jurar fidelidad a cambio de la seguridad y el amparo que dejen de prestarnos los Estados” (…) Tétrico panorama que cambia en la conclusión: “Las cosas sólo cambiaran cuando sólo tengamos miedo al miedo”
A la vista de las portadas, editoriales y debates de hoy, ha llegado el Apocalipsis. No es para menos: más de cuatro millones de parados, se miren en el cómputo que se miren. Especialmente significativa es “La España insostenible” con la que titula a toda página El Mundo. Ahí se dice bien claro –entre todas las alarmantes cifras económicas-: “Ya sólo hay 17,5 millones de cotizantes, los mismos que hace 5 años”. Es decir, que Zapatero ha visto comerse todo el empleo que se creó en su mandato, para volver exactamente adonde empezó, adonde dejó la ocupación el PP -caso de ser los gobiernos y no los empresarios quienes en el libre mercado facilitan trabajo-.
La dramatización de la realidad con la que El Mundo trata este dato no puede ocultar sin embargo los palos de ciego dados últimamente por nuestro gobierno. Herido y acosado, se dispone a plegarse a las exigencias del “mercado”, de “el sistema”: no sólo disminuir las pensiones, sino afrontar la eufemísticamente llamada “reforma laboral”, para adaptarse a lo que le pide el capitalismo.
El FMI –ése sólido pilar democrático que ha hundido con sus consejos ultraliberales las economías más pobres- afirma que España habrá de bajar sus salarios. Ayer, en “La ventana” de la SER –no sé en Intereconomía porque ni la veo ni la escucho- dos expertos economistas, se preguntaban, muy sueltos, y sin atisbos de duda o réplica, que ¿hasta cuánto? “Los trabajadores marroquíes siempre serán más baratos que los españoles”. Pues ni les cuento en China, Taiwan o Corea, que puedes tenerlos en el tajo 12 horas por 50 euros y 6 días semanales. Argumentan como explicación la baja productividad española que –además de no ser tan flagrante como dicen- parece ser no compete en absoluto a quienes organizan y dirigen las empresas, sino a que los españoles de a pie somos muy vagos. Esos empresarios honestos y preparados que tienen a Díaz Ferrán como presidente, son modélicos.
¿Estamos hablando del mismo país, España, donde las grandes fortunas españolas han ganado en 2009 un 27% más que el año anterior (6.800 millones de euros en 12 meses y parece que no son más de 300)? ¿El mismo donde el conjunto de empresas que cotizan en el IBEX lideraron las ganancias de Europa con un 30% de subida? ¿Aquél en el que las SICAV cotizan un 1% de impuestos? ¿El que también lidera la economía sumergida europea? ¿El de la corrupción endémica? Todo ello es intocable, e incuestionable, e innombrable, el problema son los trabajadores peor pagados de la antigua Europa y Zapatero.
¿Nadie se cuestiona el sistema? El que rige en el mundo, el de los 4.000 millones de personas –la mayoría de la población- que se mueren de hambre, y para los que no parece existir la libertad que esgrime el capitalismo para existir. El que inyecta dinero a los bancos para que todo siga igual. El que pide a un presidente noqueado que haga pagar el coste de la crisis a los trabajadores, a la población en general, como hacen todos los demás países. Para que todo siga igual. ¿Hasta cuándo? El sistema no puede ser más egoísta, injusto y desequilibrado, pero giramos en una rueda de molino en la que ya solo vemos las hojas del rábano. Tranquilos, que hay más, a partir de ya vamos a tener fútbol todos los días, sí, de lunes a domingo. ¿Qué mal, que paro, se resiste a un gol de Cristiano Ronaldo, el bien pagado?
Manel Fontdevila, en Público
Por cierto, hace 2 meses me hice la misma pregunta y, lejos de mejorar la perspectiva, ha empeorado.