Rajoy y la inteligencia por estirpe

Mariano Rajoy ha presentado su propuesta para la educación en España. Entre sus medidas –además de disolver en porciones descafeinadas la asignatura de Educación para la Ciudadanía-, está la de acortar el tiempo de la enseñanza obligatoria. A los 15 años, un niño deberá decidir si su futuro pasa por la Universidad o por los oficios que se aprenden en la Formación Profesional. La medida va dirigida sobre todo a los “rezagados” en los estudios. Éste es un país para listos. Tan listos como un registrador de la propiedad -cuyo imaginario cultural apenas sale de el Tato y de Maricastaña y que no habla ningún idioma extranjero- que puede llegar a regir los destinos de un país. Por supuesto, afectará sólo a los estudiantes mediocres sin recursos económicos, los ricos disponen de excelentes universidades norteamericanas, británicas, de cualquier lado, donde les expendan un título, cueste lo que cueste.

Verse con un pie en la Moncloa, está lanzando a Rajoy a mostrar su auténtico pensamiento. Ya nos contó hace poco su disposición a abaratar el despido. Lo que piensa el líder del PP respecto al asunto que hoy nos ocupa lo dictó por escrito hace un cuarto de siglo. Y pienso que conviene recordarlo.

Rajoy no cree que todas las personas sean iguales y tengan la misma capacidad. Para él la desigualdad es consustancial género humano. “Faro de Vigo”, 4 de Marzo de 1983”, Rajoy firma un texto titulado “Igualdad humana y modelos de sociedad”. Y dice: “Ya en épocas remotas se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre (…), era un hecho objetivo que los hijos de ‘buena estirpe’ superaban a los demás«.

Por ello, «todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de la riqueza» tienen como objetivo imponerla y son «radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre (…) y por ello, aunque se llamen modelos progresistas, constituyen un claro atentado al progreso porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es lo que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos».

Un año más tarde, Rajoy comenta en el mismo periódico un libro «La envidia igualitaria», de un ilustre -e ilustrado- franquista, Gonzalo Fernández de la Mora. Y describe la desigualdad humana fundada en los genes de mayor o menos calidad: «El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, el color de la piel y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político».

Rajoy traduce la desigualdad en la que cree, al descender al terreno práctico y echarse las manos a la cabeza porque la Declaración de la Renta impone baremos distintos: «¿Por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria». Es imposible, por cierto, que la cantidad percibida sea la misma. En ese caso se aplicaría el mismo porcentaje. Sospecho que los ingresos globales, los niveles de renta, sí deben ser algo distintos.

Durante siglos sólo las clases privilegiadas tuvieron acceso a la educación. Y no implicaba que fueran más listos. Poco a poco se fue consiguiendo democratizar la enseñanza para brindar oportunidades a todos. El problema es que tampoco este proyecto de Rajoy –que implica la recuperación del clasismo- afectará a sus votantes. Ellos, los españoles en general, ya se sienten superiores porque habitan una casa propiedad de un banco durante los próximos 30 años, y viajan y gastan. Los oficios son para los pobres. Aunque ganen más dinero que muchos de ellos y su labor sea esencial para la sociedad.

Un pacto por la educación es vital para la España analfabeta funcional en que la vivimos. La educación obligatoria hasta los 18. Luego continuas campañas de reciclaje de los adultos. Y como primera medida para labrar un futuro distinto: Educación para la ciudadanía obligatoria –como sucede en el resto de Europa sin problemas- extensiva a los padres que se oponen a que sus hijos la aprendan. La educación actual –y no sólo en España- asiste a una progresiva frivolización tendente a seguir infantilizando a la sociedad. Ése es el camino a abordar. No con menos años de estudio, con más.

Los artículos completos de Rajoy aquí.

El paro, la madre del cordero

A punto de cumplir un año en el cargo, Obama ha perdido 20 puntos de popularidad. Los periodistas nos cuentan que, aunque la recesión se está deteniendo, “todavía no se ha traducido en una creación de empleo”. Zapatero es el presidente que “más parados tiene de toda la UE”, repiten también machaconamente. Él solito creó la burbuja inmobiliaria española casi cuando iniciaba su estrellato político en la oposición al gobierno del PP, cuya ley de liberalización del suelo abrió la barra libre de las construcciones anárquicas –que, por demás, llevaban ya su tiempo de alegre festejo-. Por cierto, gracias al paisaje que nos han dejado, cada vez vienen menos veraneantes extranjeros. La burbuja turística que anuncio desde hace tiempo, también será culpa de Zapatero, quien –pico, pala, grúa y hormigonera- se construyó en sus ratos libres, esa desastrosa mole de cemento que cubre nuestras playas.

A lo que íbamos ¿Pueden Obama y Zapatero empleo? Si dispusieran de empresas estatales sí podrían hacerlo, pero dependen de otros. De un diseño económico cuyo cambio nadie se atreve a afrontar. Vamos, no “figura en las agendas” siquiera.

Mientras el periodismo oficial vende una versión, los estudiosos de la economía buscan brechas mediáticas para alertarnos. Veamos, el capitalismo sufre crisis de vez en cuando. Pero, oh maravilla, en la recuperación de cada una de ellas se reduce prácticamente a la mitad la creación de empleo y, también, el poder adquisitivo de la mayoría. Y ¿os lo podéis creer? Los beneficios empresariales aumentan. Quien mejor lo cuenta es el profesor Viçens Navarro, de cuyo reciente artículo en Público -al que he remitido varias veces-, destaco este dato:  «los beneficios empresariales, que habían subido un 7,4% al año durante el periodo 1950-1975, se incrementaron sustancialmente, alcanzando un 10,8% durante el periodo 2001-2007». (Antes ha dado las cifras de la destrucción de empleo).

¿Qué ocurre cuando “las rentas del trabajo disminuyen” y no se “reactiva el empleo”? ¿Qué ocurre cuando disponemos de menos dinero para vivir y un gran número de trabajadores se encuentra en paro? Que disminuye la demanda, el consumo. Y eso tiene sus consecuencias: “la ralentización de la demanda ha contribuido a la baja producción de empleo y al decrecimiento de la economía llamada productiva (es decir la economía donde se producen y distribuyen bienes de consumo), siendo esta sustituida por la economía especulativa basada en el capital financiero (es decir, en los bancos)”, sigue diciendo Navarro.

¿Qué motivos tenemos para pensar que se ha producido una “inflexión de esta tendencia”? Ni uno. En consecuencia, si cada crisis del sistema capitalista se salda con una menor recuperación del empleo, y un aumento del tráfico “de aire” que enriquece a quien lo practica ¿se va a crear empleo? Pues ni de coña, si me permitís la expresión.

Añadamos en España esa riqueza cultural, tan nuestra, la “picaresca”, que nos lleva a ser los líderes europeos -y a gran distancia- de la economía sumergida. El maestro Enrique Meneses remite a un viejo estudio aquí: “Tenemos casi cuatro millones y para que el número sea más abrumador se niega la existencia de economía sumergida. Hace unos veinte años tuve en mis manos el estudio de un catedrático de sociología, de Salamanca o Valladolid, no recuerdo bien, que señalaba entre un 25 y un 30% de masa laboral que trabajaba fuera del control del gobierno”. Y borda a continuación una reflexión que mejoraría algo las cosas: “La confianza que inspira Gordon Brown no parece alcanzar los tobillos. Descartado el Reino Unido, pasemos a Alemania. Ángela Merkel, presidenta de la Unión Demócrata-Cristiana (CDU), ejemplo favorito de Rajoy y del PP a la hora de echar en cara a ZP no aplicar las fórmulas del mismo capitalismo que ha producido el hundimiento económico mundial, gobierna un país donde el ladrillo ocupa un puesto insignificante y las exportaciones de maquinaria con tecnología de alta calidad y valor añadido es la base de su riqueza. Véanse el número de marcas de automóviles alemanas y compárense con las que tiene la “España de Zapatero”.” (…) “Francia, aunque en menor medida que Alemania, también depende de sus exportaciones industriales y de marcas de automóviles propias. Existen muchas empresas en las que aún manda el gobierno y tiene unos sindicatos super reivindicativos. ¿Liderar la Unión Europea? ¿Quizá la Italia de Berlusconi podría ser la Roma de César?”

Beneficios millonarios para nuestros ricos que apenas pagan impuestos (un 1% las SICAV), negociar con el aire y no con la producción, empresarios que no invierten en futuro. Y unos pocos datos significativos que extraigo de mi libro: “Algunas empresas españolas triunfan fuera –Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos- pero apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92”. Telefónica, Repsol, aquella Argentaria que hoy engrosa el BBVA –a quien tampoco le va mal-. ¿No fue aquello que vendió Aznar? Todos los gobiernos del mundo lo hacían, digamos en justicia. Y, a los pobres que no se dejaban, les obligaba el FMI. Que le pregunten al depauperado Haití cómo la liberalización del comercio, decretada para ellos por el FMI, les situó en casa cereales más baratos estadounidenses -dado que estos estaban subvencionados por su gobierno- que los que producían ellos. Y tuvieron que abandonar los campos y marcharse a la caótica Puerto Príncipe a mal vivir. Y encima con gobernates corruptos.

Con todo, Obama y Zapatero sí pueden hacer algo por crear empleo: empresas públicas bien gestionadas que aporten puestos de trabajo y compitan en el libre mercado. Si el libre mercado es el marco, juguemos en él pero en igualdad de condiciones.

Actualización:

  Y entretanto una nueva constatación de la misería salarial española.

La golondrina

Ayer, en el cumpleaños de una amiga, otra le regaló un álbum con disco y DVD de Ainhoa Arteta y, sonando de fondo entre la conversación, saltó un sonido que me retrotrajo a mi niñez y adolescencia. ¿Cómo había desaparecido de mis recuerdos de uso corriente una canción (mexicana) que han interpretado los más grandes? Hasta Nat King Cole.

La música revive sensaciones. Y así he comprobado de qué forma me sentía extraña en aquella tierra de patriotismo franquista, quizás en mi propio ambiente social… “¡Oh, cielo santo, y sin poder volar!”. Se abría paso la esperanza de acoger o ser acogida en un cálido nido que de abrigo, también recuerdo eso. Y reconozco asimismo ese amor atávico, ya desde entonces, por la tierra que le ve a uno nacer. Al que asiste el derecho de irritarse cuando le observa errores flagrantes, que quisiera ayudar a corregir.

Sigue sin gustarme –pese a sus grandes avances- la España que me brinda hoy -sin que se le caiga la cara de vergüenza- el rechazo al extranjero pobre. Al que, ligero de equipaje, emigró de cunas inhóspitas para tejer los mimbres de una vida más feliz. Pero la aldea global apenas ofrece ya alternativas. Y este injusto sistema que, como tanto les gusta decir, “nos hemos dado” –porque lo votamos y consentimos-, a veces quiebra las alas de los más débiles como en Haití.

He buscado vídeo en la Red para ilustrar la canción. Ninguna encaja absolutamente en la idealización de mi memoria. Era una voz, femenina, con alma, tristeza y esperanza a un tiempo. Y he terminado por elegir la voz coral de un pueblo. Una película de atracadores de bancos –de los que corren riesgos por su acción-, recompensas a sus cazadores, y despedidas. Pero no es solo ése el mensaje que quiero dejar. La historia se puede cambiar. Otros lo hicieron, aunque fuera parcial y transitoriamente. Y, de cualquier forma, si enlazamos las ramas y hojas de nuestros propios refugios – y la calefacción, y la tortilla de patata, y el ordenador por supuesto-, podemos labrar un inmenso nidal. Y, de aquí, que no se vaya ni uno más.

Haití como una bofetada (pasajera, eso sí)

No entiendo por qué los muertos de las Torres Gemelas eran transparentes, al punto de no distinguir más que cascotes de piedra en las imágenes, y se nos bombardea con los cadáveres de haitianos amontonados como despojos de ganado. Semidesnudos en muchas ocasiones. Es un mayor aldabonazo a las conciencias, sin duda –lo que se ve, existe-, pero la vida humana tiene su dignidad –blanca o negra, rica o pobre- y, sobre todo, es que para la mayoría esto no deja de ser más que un suceso que engullirá la actualidad para pasar a otra página en pocos días. A mí desde luego se me pone un nudo en el estómago –doloroso, desestabilizado- ver esas imágenes.

Un comentario de este blog –que no deja de ser un sentimiento bastante generalizado-, aunque previamente argumentado, concluía: “El problema es cuando ese bienestar que compartimos (no tengo problemas porque se ayude a un Rumano, a un Marroquí o un Subsahariano) sirve como efecto llamada y no dejan de venir. ¿Hasta dónde puede llegar nuestro sistema social? ¿Se puede controlar mejor a las personas que delinquen y que no aportan a la sociedad? Y más preguntas de esta índole…Yo creo que es un debate a hacer o por lo menos fenómenos a seguir”.

No me voy a cansar de repetir preguntas basadas en datos ¿Cómo puede ser justo un sistema social en el que más de mil millones de personas mueren literalmente de hambre y tres mil millones apenas tienen qué llevarse a la boca? ¿Cómo puede sostenerse un sistema en el que, por tanto, la mayoría de la población lo pasa tan mal? ¿Por qué un terremoto de 7,1 grados en San Francisco (1989) dejó unos pocos muertos, algunas casas y un puente derruido (que reconstruyeron inmediatamente) y uno de 7,3 en Haiti siembra las calles de cadáveres? ¿Por qué en el propio Haití quien dispone de medios de pago –como ha dicho el telediario- recibe sepultura, y el resto va a ser recogido con palas y, junto a las piedras, tirado a un vertedero? ¿Es extraño que algunos jóvenes haitianos salgan con machetes a asaltar la ayuda humanitaria para poder comer? Millón y medio se han quedado… sin “hogar”. ¿Por qué abrir los ojos a la vida en un país determinado da derecho de propiedad sobre él, al punto de decidir quién lo habita y quién no? ¿Qué criterio adjudica al «extranjero» la comisión de delincuencia en la España de los 400 mil ladrones (¿4 millones quizás?) autóctonos de cuello blanco?

Sé la respuesta: es que el liberalismo ensalza la libertad, en este sistema todos somos libres. Menos unos cuantos millones que no disponen de esa oportunidad. La suma de egoísmos –eso es el liberalismo- no puede hacer funcionar el mundo de una manera justa, y, como no puede, no lo hace.

Obama está enviando ayuda y 10.000 soldados para imponer el orden en el caos y después para abordar la reconstrucción. Loable iniciativa. Lástima que, en el pasado, EEUU interviniera también para restablecer en el cargo al dictador Duvalier. De aquellos polvos, estos lodos. Ahora habrá que “tutelarles” por largo tiempo.

Pues nada, ya hablan de deportes en el telediario, y todos los periódicos traen páginas con muy diversos temas. Como los blogs, como este blog. Y es viernes, y tenemos cena rica. Los muertos haitianos siguen en la calle mientras tanto.

Los ciudadanos necesitamos seguridad

Imagino la cura de humildad de José Blanco, ministro de Fomento español, -aunque, hombre práctico, no parece necesitarla- en su visita a la capital del imperio. “Va a ser inevitable imponer los escáneres en los aeropuertos”. A eso se le llama posibilismo y aceptar la realidad: el consenso de los poderosos así lo quiere. Y a ver si le va a amargar el mandato al Premio Nobel de la Paz un atentado. Hay que asustar a la ciudadanía, y favorecer el negocio de los fabricantes de escáneres, como objetivos añadidos.

Pero el explosivo del nigeriano –utilizado como excusa- no hubiera sido detectado, nos dicen los expertos, por estos aparatos. Subiremos a los aviones humillados tras sentirnos en pelotas ante extraños –y ¡dios mío! ¿Qué haremos con los niños? ¿Les taparemos los ojos en la placa para que no sean reconocidos?-, y no se resolverá el problema. Hay quien apunta al tracto rectal como siguiente paso. En el caso de las mujeres, habrá que hacerlo también vaginal. Y no será suficiente. Pronto, instalarán ecógrafos en los aeropuertos, dando negocio a los médicos que lo practican. Mira, en el caso del Dr.Aguado de Madrid, sería buena cosa, lo merece por buen profesional. Pero no creo yo que acabemos aquí. Alguien puede llevar explosivos ocultos en los pliegues de la columna vertebral, o en los huesos del pie o de las manos. ¿Solución? Resonancias magnéticas. De cuerpo entero. Claro que habrá que ir con 6 horas de anticipación a la terminal aérea.

Llegará un momento, sin embargo, en que las autoridades caerán en la cuenta del ingente número de víctimas que han ocasionado los atentados en metros y ferrocarriles. Así que pondrán en todas las estaciones la correspondiente unidad móvil, con escáner, ecógrafo y resonancia. De paso, pueden detectar dolencias de salud de los ciudadanos.

Pero ¿Quién nos libra de bombazos en El Corte Inglés, en todos los centros comerciales, en todas las tiendas, paseando por la calle? La policía establecerá controles en las vías urbanas y carreteras, similares a las detecciones de alcoholemia, para ver si evitan atentados.

Nosotros seremos muy felices, porque nos sentiremos extraordinariamente seguros. Hasta el día y los días en que veamos, que algo o alguien sigue saltando por los aires por la violencia fanática.

(La actualidad hoy tan intensa que he escrito 6 post, más cortos. Así que siguen 5 más. Ruego atención para ellos, tras el experimento realizado. Lo peor es que me han quedado unas cuantas cosas por comentar. Ah, y probablemente se haya deslizado algún desliz ortográfico, escribir en plan máquina es lo que tiene).

Primer Mundo, xenofobia

Manel Fontdevila en Público

El Ayuntamiento de Vic (Barcelona) -gobernado por CiU, ERC y PSC- sigue empecinado en vetar el padrón a los emigrantes sin papeles. La reacción suscitada por el proyecto, no hace mella en las dignas autoridades. Vienen a argumentar que el pueblo lo quiere, y que es el pueblo el que da los votos. Lástima que los politicos no escuchen lo que realmente desea la voluntad popular más que en casos como estos: mermar derechos a los débiles que no se pueden defender.

Lluís Bassets, alerta de la peligrosa deriva que está tomando Europa, suicida en su opinión. Y no sólo Europa. Luego, lloraremos un poquito entre horas por los pobres haitianos y hasta puede que les mandemos unos eurillos. Lo malo es que las cosas no funcionan mejor aplicando la xenofobia. Lluís nos aporta datos:

“Precisamente donde peor suelen ir las cosas es allí donde el Estado se retira, dejando un vacío que sólo llena la delincuencia. El contexto no es únicamente de rendición gubernamental en el mantenimiento del orden público y el imperio de la ley. Calabria tiene el récord de evasión fiscal y es a la vez una región subsidiada y carcomida por la corrupción. No es el caso de un Estado mínimo thatcheriano, sino de un Estado privatizado y confundido con el poder económico de Silvio Berlusconi, ocupado estos días, como durante toda su larga etapa en el poder, en sortear sus procesos judiciales y conseguir la inmunidad ante los jueces, mientras sus socios de la Liga del Norte se dedican a aplicar y difundir sus contundentes ideas acerca de la inmigración”.

Primer Mundo, crisis económica

El Congreso de Estados Unidos ha llamado a los grandes banqueros para que expliquen las causas de la crisis financiera. Una comisión formada por demócratas y republicanos se ha hecho cargo de la gestión. Los responsables de las entidades bancarias que originaron la crisis norteamericana -que, poco después, emergería en todo el mundo desarrollado-, han asumido y reconocido sus errores, y han propuesto algunas medidas para mejorar el sistema, como reformas regulatorias para evitar que la situación se repita en el futuro. De cualquier forma, también han pasado la pelota a otro tejado: han culpado de la crisis a las agencias de calificación de riesgos y han expuesto sus ideas para mejorar el sistema financiero La Comisión ha escuchado los testimonios del consejero de Goldman Sachs, Loyd Blankfein, del presidente y director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, del consejero de Bank of America, Brian Moyhihan y del ex responsable de Morgan Stanley, John Mack. De cualquier modo, el Gobierno les va a obligar a devolver hasta el último centavo del dinero inyectado para mantenerse. Aquí, lo entragamos a fondo perdido.

Aquí, digo, en España, pasan más cosas. Los trabajadores de la quebrada Air Comet se desgañitan pidiendo justicia, mientras el dueño, Gerardo Díaz Ferrán, viaja en Ferrari exclusivo al que ha grabado las iniciales de su hijo como en las cucharillas de los bautizos. El mismo que sigue presidiendo la Confederación de Empresarios españoles. El mismo que continúa siendo consejero de Caja Madrid –espero que sólo para cobrar y no impartir su sapiencia empresarial, por otro lado bastante práctica, no pagar a nadie, únicamente hacer caja-.

Y siguen todos los casos de corrupción en apacible desarrollo. Y Rajoy dice que no dimitirá si el caso Gürtel demuestra lo que investiga, porque él no ha hecho nada –salvo presidir el partido que reune a varios implicados-. Y la ciudadanía se apresta a votarle en masa, según anticipan las encuestas, para llevarle a dirigir los destinos de España. Y de colaboración en los grandes asuntos que nos afectan, ni media.

 De cualquier forma, en EEUU, ya han creado una especie de banquero o bancario arrepentido. Personas de entidades financieras y de empresas que están suministrando información confidencial de lo que han visto y han oído. ¿Servirá de algo? No. El sistema precisa darle la vuelta al calcetín. O comprar una media. O andar descalzo. O inventar un abrigo nuevo para los pies, la base del cuerpo. Pero, al menos, parece que se mueven en alguna dirección.

Las heridas del franquismo

Falange española y de las JONS aún existe. Y es otra de las asociaciones que presenta querella al Juez Garzón por investigar el franquismo. Todos los países que sufrieron en sus carnes golpes de Estado seguidos de dictaduras han dirimido responsabilidades, hasta quienes consideramos en Latinoamérica menos democráticos que nosotros. Todos. Todavía no lo han hecho que yo sepa en Irán, por ejemplo. Aquí hablamos de dos bandos y de tropelías en ambos, de no abrir heridas. Mi opinión es que hubo un solo bando: el que se levantó contra el pueblo español, por más que revisionismos interesados hablen de no sé cuál levantamiento republicano en el 34. Del golpe de Franco y sus secuaces se originó una guerra, y en las guerras se mata y se tortura. ¿Había que poner la otra mejilla? Y, sobre todo, hasta que no abramos bien la herida, la limpiemos y le pongamos antibiótico, en forma de culpas detalladas –como han hecho todos los demás-, seguiremos siendo… lo que somos.

Quieren acabar con la carrera de Baltasar Garzón. En Facebook se ha iniciado un movimiento popular de apoyo, y que se añade al de numerosas personalidades internacionales que le sostienen y no pueden entender que esto suceda en un país democrático del siglo XXI.

Haití, el caos

Quienes lo conocen hablan de Haiti como de ese infierno que nos han descrito y que no es otra cosa que el caos con las más bajas manifestaciones de la condición humana. Viven allí sin embargo seres humanos cuyas esperanzas va cercenando el tiempo. Varios reportajes de Informe Semanal nos han contado su lucha por la supervivencia. Y aguerridos reporteros regresaban con un nudo en el estómago.

Imbuido de los ideales revolucionarios de su Madre Patria, Haiti se independizó de Francia en 1804. Corrupción, saqueos, terribles dictadores que ni por asomo se ocuparon de la población, han jalonado su historia. Elijo de todo lo leído hoy al respecto, el grito de Juan Jesús Aznárez en El País, el de un periodista de aquellos que no pueden permanecer impasibles.

Cuando casi comenzaba este blog, os conté el urgente master en terremotos que realicé en San Francisco hace 20 años. Entendí que la tierra tiembla más y peor para los pobres que para los ricos. Diría que he eludido parcialmente información e imágenes del Haiti aún más desolado, desde que en la primera noticia se hablo de la magnitud 7,3 en la escala Richter. Era predecible la catástrofe. Punto por punto.

Enviaremos ayuda a Haiti, debemos hacerlo, pero poco más adelante el país más pobre de América volverá a quedarse solo. Con su miseria, con su miedo. Sólo unos pocos abnegados cooperantes y miembros de organismos internacionales seguirán batallando -con absoluta desproporción de medios frente a objetivos- por su gente.

Costa Rica, el país más feliz de la tierra

Situado en Centroamérica, muy cerca de los países más pobres de la tierra. Cuatro millones y medio de habitantes. De habla hispana. Tal vez la democracia más consolidada de la América que se expresa en nuestro idioma: 125 años, nunca interrumpidos por -los tan habituales en la zona- golpes de Estado. Desde 1948, y recogido en su Constitución, carece de ejército. Fue abolido. Dedicó y dedica recursos preferentes a la educación. Su Universidad realiza el 70% de las investigaciones centroamericanas. ¿Será casualidad que también sea un país longevo, con un notable desarrollo de los cuidados médicos? ¿Y será casualidad que sea un país que ha optado por el desarrollo sostenible?, se preguntaban en este blog.

Como sucede en el área, también de cuando en cuando erupciona un volcán o similares. Pero Costa Rica ocupa el primer lugar en la clasificación del índice de competitividad turística de toda Latinoamérica , y el 42 en el mundo. Su índice de desarrollo humano, es el sexto mejor de su región.

Pues eso, es el país más feliz de la tierra.