Precio del petróleo: soberana hipocresía

Las gentes de bien están muy preocupadas por el alza en el precio del petróleo que ha ocasionado la parada de la producción en Libia, debida a su vez, a que andan por allí a machetazo y bombardeo limpio y así no hay quien trabaje en la extracción del crudo. Lógicamente, extienden su inquietud a todos nosotros. El ministro de Industria español, Miguel Sebastián, sir in más lejos, explicó que “una subida del 10% del barril de crudo tiene un impacto de 6.000 millones en la economía española y, en el ámbito europeo, el equivalente a todo el presupuesto de la UE”. He leído también que a los «mercados» ha vuelto a darles su enésimo ataque de intranquilidad. Así que podemos echarnos todos a temblar. No es para menos, Repsol, la antigua empresa pública española, triplicó su beneficio neto el año pasado hasta alcanzar los 4.693 millones de euros. 

Veamos, en el año 2003, el precio del petróleo rondaba los 25 dólares barril. Como curiosidad, caben en él 159 litros. En Agosto de 2005, había más que duplicado su costo: estaba a 60 dólares. A partir de entonces comenzó una escalada vertiginosa para llegar a su máximo histórico en Julio de 2008: 147.25 dólares.

Casualmente, por aquellas fechas, los alimentos básicos también habían llegado a precios nunca conocidos. ¿Qué ocurría? En ambos casos lo mismo: especulación. Los nerviosos “mercados” se estaban poniendo las botas –si se me permite la expresión- a costa de millones de personas y gracias a eso que llaman invertir y provocar alzas en los precios con afán de lucro. Se da la circunstancia de que esto se lo manejan entre unos poquitos avisados. 

Por aquella época, sí nos contaban también cómo subían el petróleo y las cosas de comer, pero las declaraciones, noticias y opiniones plañideras no señalaban culpables con la intensidad que lo están haciendo ahora.

Porque, señores, ahora sí los hay: los ciudadanos de las “petrodictaduras” y aledaños, se han hartado. Y se han echado a la calle. Se calcula que Gadafi se ha cargado ya a 10.000 manifestantes. Si ése hubiera sido el balance de un terremoto, tendríamos allí cámaras y enviados especiales para contarlo. Porque también el tirano les hubiera dejado entrar. Ahora no.

Nadie duda ya de que el encarecimiento del trigo fue una de las causas de la rebelión contra Mubarak. Voces alarmadas –en este caso con razón- vuelven a alertar de que los precios de los productos básicos alimentarios se han disparado a niveles insostenibles. Se ha evaluado ya su impacto: 44 millones de pobres más en apenas medio año. Hablan de malas cosechas, del socorrido recurso del tiempo: que llueve mucho o hay sequía. En 2008, Vicente Romero entrevistaba a Jean Ziegler, relator especial de la ONU, para un reportaje de Informe Semanal. Sus datos fueron concluyentes: 8 empresas controlan el 80% de los alimentos en el mundo.

Volvemos a las andadas. Estamos como dos meses antes de la caída de Lehman Brothers, primer derrumbe del entramado financiero mundial, ocurrido en Septiembre de 2008. Se han recuperado divinamente. Han hecho saber a sus empleados en los gobiernos mundiales que no pueden ponerse nerviosos. El petróleo ya estaba subiendo. Hace un mes sobrepasó eso tan bonito de “la barrera psicológica”, en este caso de los 100 dólares por barril. La sangre árabe lo ha subido, al parecer, 11 dólares más, 11. Por el momento, ya sé. Aún faltan 36 dólares para llegar al nivel que lo situó la codicia silenciada.

La Comunidad Internacional sigue un día más “muy preocupada”, cada vez más preocupada… y sin mover un dedo para detener la carnicería desencadenada por su amigo Gadafi. Más aún, la inoperante UE, no sabe si está más inquieta aún porque les va llegar una avalancha de desgraciados. Y ahí sí van a tomar alguna medida: ver como les ponen barreras para detenerlos. La Comunidad Internacional sigue reunida. Preocupada. Deliberando.

Tenemos un problema: estamos en manos de inútiles

Es un vídeo casero que muestra cómo actúan los mercenarios de Gadafi. En Libia no se permiten periodistas. Y, mientras centenares de libios se desangran literalmente por la represión que sobre ellos ejerce el diabólico tirano, la llamada Comunidad Internacional debate si quizás pudiera ir a por vendas para contener la hemorragia, siempre que no le moleste a nadie y encuentren el adecuado consenso. Pocas veces como hoy llego al absoluto convencimiento de que estamos en manos de discapacitados, de unos seres que viven en un limbo artificial que se han fabricado con nuestro permiso tácito y lo que es aún peor: con muy turbias inclinaciones en sus escasas y envanecidas neuronas.

Mantenemos una organización, la ONU, que reúne a 192 países (prácticamente todos los del mundo) y alimenta suntuosas sedes y presupuestos. Amplias delegaciones se juntan en Asambleas. Por lo que cuenta la crónica de Clarín, el embajador adjunto de Libia en la ONU, Ibrahim Dabbashi, –que se ha posicionado en contra de Gadafi- imploraba ayuda a la sala: “¡Están disparando contra toda la gente que está en las calles de Trípoli!”. Pero no hubo consenso más que para aprobar “una declaración de condena”, nada de sanciones, ni acción alguna. A lo sumo, poner mala cara al primer embajador libio que sí apoya al dictador. Eficacia suprema.

Toda la Comunidad Internacional está haciendo lo mismo. Dudan los demócratas estadounidenses de si tal vez se podría meditar la conveniencia de pensar en la posibilidad de estudiar, prudente y meditadamente, algo que tal vez hacer. Algo más que llevarse de Libia a sus nacionales. Es el mismo país que, como contaba ayer, se cargó a 70 civiles en 1986 bombardeando Trípoli para parar los pies “al terrorista Gadafi”.

Lo de la UE es tanto o más patético. Pasea por el mundo Lady Ashton (la Alta Comisionada la llaman) su cortedad infinita, pareja a la del Presidente permanente Van Rompuy. Y no muy lejana al inoperante y turbio Barroso. Así los eligieron premeditadamente. Huecas palabras de condena salen de la UE, mientras eso sí, se aprestan a reunir a sus ministros de interior en Roma  -a todo trapo, viaje, alojamiento, comidas y dietas-, para ver «cómo hacen frente a la inmigración árabe» que va a llegar al paraíso europeo. Qué asco. Ayer un periodista del periódico francés Libération, a quien escuché en euronews, fue bien contundente y definitorio: “La UE no habla con una sola voz, es una cacofonía. Están como conejos asustados en una carretera cuando de noche les deslumbran los faros de un coche”.

 Viven fuera de la realidad. Todos. No estoy oyendo ni a un solo gobernante que se esté dando cuenta de a qué se enfrenta. Fluye la sangre a borbotones abandonando la vida en Libia y otros países árabes, hartos de tanta desvergüenza y tanta tiranía. Pero en la anquilosada Europa, en el mundo occidental, sufrimos hemorragia similar y nadie hace nada por remediarlo. Estos bastardos inútiles bajan la cerviz ante los especuladores que exigen cada día más cuotas.

Un instituto alemán dice hoy, por ejemplo, que España tardará 10 años en crear empleo, y eso siempre que se acometa en serio la “reforma laboral”, porque ésta que nos implantan es demasiado tibia. “Hay toda una generación perdida de españoles jóvenes que carga con la losa de tener que trabajar toda su vida para pagar una vivienda que vale la mitad de lo que pagaron«, dice un experto para Reuters, en un reportaje que demuestra el dramático timo del que hemos sido objeto. Y el pillaje prolonga sus tentáculos hasta el futuro. Y, entretanto, el BBVA hace un acuerdo con la OCDE –otro de los portavoces del “sistema”- para que el Informe PISA evalúe conocimientos financieros en los chavales. Que aprendan a usar talonarios y cuentas corrientes, que aprendan los mecanismos de su futura y eterna servidumbre.

Llevo ¡30 años! recordando el 23F, 30 veces en mi vida, como mínimo, viendo al chusco militar con bigote irrumpir en el Congreso de los Diputados español. ¡Ya vale! Nos están comiendo vivos, aquí y ahora, en este barco a la deriva en el que vivimos. Los patrones deliberan en el puesto de mando en una burbuja con una copa de ceguera e incapacidad en la mano. El horripilante y acartonado muñeco sanguinario que amenaza –y cumple- sus desvaríos desde Trípoli no es sino un símbolo más de las marionetas a quienes hemos entregado nuestros destinos. Y no hay derecho: han devaluado la Política, imprescindible en un sistema democrático.

Gadafi: sangre, petróleo, armas e hipocresía internacional

 

Este fantoche que afirma su presencia en Trípoli frente a las “mentiras de las emisoras de los perros” y que termina diciendo que «llueve«, ha llenado las calles con la sangre de sus conciudadanos. Centenares ya de manifestantes han sido abatidos incluso por cazabombarderos. La llamada Comunidad Internacional está “muy preocupada”. Se reúnen en cómodas estancias para expresar lo preocupados que están. Concretamente, la Alta Representante Catherine Ashton se ha pronunciado así en nombre de la Unión Europea sobre los acontecimientos en Libia:

«La Unión Europea está extremadamente preocupada por el desarrollo de los acontecimientos en Libia y la muerte de un número muy elevado de los manifestantes. Condenamos la represión contra los manifestantes pacíficos y deploramos el uso de la violencia y la muerte de civiles. Expresamos nuestras condolencias a las familias y amigos de las víctimas.

La UE insta a las autoridades a la moderación y a la calma, y pide que se abstengan inmediatamente de seguir haciendo uso de la violencia contra manifestantes pacíficos. La libertad de expresión y el derecho de reunión, tal y como se establece en la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos, son derechos y libertades fundamentales de todo ser humano que han de ser respetados y protegidos”.

A las autoridades”, según la excelente cadena de noticias Euronews, Italia y Chekia se opusieron a la condena expresa a Gadaffi (De hecho Berlusconi está muy preocupado con los problemas de Gadafi). En parte alguna figura esa referencia, ni siquiera en las notas de prensa que regularmente me envía la Oficina de la Comisión Europea en Madrid.

34 aviones norteamericanos, 34, bombardearon Libia con misiles en 1986. Los mandó el presidente republicano de EEUU Ronald Reagan porque entonces Gadafi era considerado un terrorista. Se decía –parece que con gran fundamento- que estuvo implicado en los atentados de los aeropuertos de Viena y Roma en 1985, que apoyó al terrorista palestino Abu Nidal, y que también tuvo que ver en el atentado (1986) contra el vuelo UTA 772, entre Brazaville y París, que dejó 170 muertos. La gota que colmó el vaso fue el atentado dirigido contra la Discoteca La Belle de Berlín en 1986, frecuentada por norteamericanos, y en el que murió un sargento –uno- de esa nacionalidad. Los misiles de Regan descargaron sobre Libia 11 días después.

Gadafi, que había perdido una hija de año y medio en el bombardeo norteamericano, quedó noqueado una temporada, pero en 1988 también fue acusado de haber intervenido en el atentado del vuelo de la Pan Am sobre la localidad escocesa de Lockerbie con un balance de 270 víctimas mortales, de 21 países, con mayoría norteamericana.

Los tiempos cambian. Gadafi se ha codeado ya con los principales líderes internacionales. Libia produce el 2% del petróleo mundial. De muy alta calidad, puede ir directamente a las gasolineras. Es clave en el suministro de Europa. Tercer proveedor de crudo para España, la mitad del petróleo que consumen Francia o Alemania, más del 40% del de Italia, es libio. Las petroleras están muy preocupadas por la rebelión de los ciudadanos libios. Sus empleados empiezan a dejar el país y son entrevistados, por ejemplo por el TD2 de TVE, a su llegada a los aeropuertos, para que veamos lo malísimas que son las rebeliones que desembocan en “guerra civil”. Más aún, la mayor parte de los medios informativos destacan hoy cómo se ha “disparado” el precio del crudo. Ha llegado a los 108 dólares esta mañana. En Julio de 2008 este mismo referente registró su precio máximo de 147.25 dólares. Sin revoluciones populares ni nada. Nadie se alarmó, ni recriminó, ni entrevistó víctimas por tanto. Dos meses después, se derrumbaba Lehman Brothers y todo el sistema financiero internacional. Hoy reedificado, con mando en plaza, sus culpas las pagamos nosotros.

Pero también tienen nuestros gobernantes y las empresas que les dirigen algunos otros negocietes con dictadores: las armas. Javier Pérez de Albéniz se ha molestado en recopilar algunos datos:

«¿Dónde consiguen los dictadores las armas con las que matan a la población civil? En los países democráticos. España aumentó un 44% su venta de armas durante la crisis, exportando en 2009 material militar por valor de 1.346 millones de euros. Durante años, casi la mitad de las armas que hemos vendido han tenido como destino países no democráticos.

Los estados del Magreb y Oriente Próximo, esos cuyas poblaciones se están rebelando contra la tiranía, la corrupción y la injusticia social, son unos excelentes clientes. Por si usted no lo sabía, Libia e Irán suman el 50% del material de doble uso, militar y civil, vendido por España en 2009. Y el país de Gadafi utiliza tecnología vasca para sus armas y programas nucleares. Es más, en estos momentos España está a punto de cerrar la venta de 250 carros de combate a Arabia Saudí, otro país sin elecciones y con manifestaciones y disturbios, por 3.000 millones de euros, el mayor negocio armamentístico de la industria militar española. Finalmente le recordaré que las exportaciones de armas a Marruecos, un país en el que soplan vientos de cambio, crecieron un 923% durante 2008, pasando de 11,13 a 113,90 millones de euros, aumento que convirtió a la dictadura más próxima a nuestro país en el tercer cliente de la industria militar española, con el 12,2% del total de exportaciones».

   Derrocar dictadores que controlan materias primas y lucrativos negocios le sienta mal a la economía, a la UE, a España, a quien por ignorancia o no perder la poltrona en los poderes mediáticos, nos venden una historia hecha a su medida.  Solo que, por lo que parece, esta vez no la podrán parar.

En nuestro país entretanto…

Más de 200 personas han muerto en Libia, según Human Rights Watch, y la crifa de víctimas va en aumento. Arde el mundo árabe, revelando la diferente calaña de sus dictadores. Gadafi no duda en enviar al ejército a cargar contra los manifestantes con ametralladoras y morteros. No por ello, los ciudadanos dejan de exigir sus derechos. “La generación árabe que espera se ha cansado de esperar”, dice Ramón Lobo en este documentado análisis.

El boletín radiofónico sigue diciendo esta mañana que se despiertan focos de rebelión también en China. De la represora maquinaria china cabe esperar igualmente auténticas atrocidades. Siquiera basados en la experiencia.

En nuestro país entretanto”…, cambia de tercio el informativo. Y nos habla del candidato a la alcaldía de Barcelona para las municipales.  Rezuman los periódicos, todos los medios, sabores añejos (el 23 F), o redivivos y muertos, como la inefable Rumasa. Cumplido detalle de la moda que, supuestamente, va a llevarse la próxima temporada. En nuestro país entretanto, en Europa entretanto… nada se mueve, o poco con sentido. La historia nos dejará en la cuneta.

La donna

Tenemos mejor conexión entre los hemisferios cerebrales, aunque las mujeres poseemos un 11% más de neuronas en la zona izquierda dedicada a las emociones y a la memoria, también más neuronas espejo que crean afinidades. La diferencia –incuestionable- enriquece a la especie. Diría que contamos también con más capacidad de amar. Y es un privilegio.

Dos protuberancias mamarias, nacidas de la sabia genética que conoce la necesidad de alimentar a las crías, o una cavidad que encaja con el apéndice exterior masculino, marcan nuestros signos, distintos, corporales. Muchos otros aspectos no son exactamente iguales en ambos sexos. ¡Vive la difference!, como dicen los franceses.

Otro privilegio impagable: somos las únicas capaces de desarrollar una vida en nuestro vientre, al menos hasta la extensión masiva de la fecundación in Vitro, si llega a darse. Nuestras hormonas se vuelcan para alimentar y cuidar al incipiente hijo, sensibilizándonos. Los nueve meses que el feto permanece en el interior y el espíritu maternal que nos ata en gozosa misión cuando, ya en este mundo, precisa nuestra atención para ayudarle a crecer física y mentalmente, en su entorno, y en su afectividad, nos han situado en una incomprensible inferioridad frente al hombre. Ellos, cazadores y dueños del universo exterior, la decretaron. Y, aun con el enorme esfuerzo que en las civilizaciones desarrolladas ha logrado cambiar algo la mentalidad, todavía la mujer es discriminada por las mínimas bajas laborales de su embarazo y parto.

No nos concedieron ni alma ni inteligencia durante centurias. Tuvimos que ser hermosas y utilizar artes sinuosas para conquistar al hombre. El macho posesivo todavía tortura y mata –y mucho- a la mujer que un día amó. Gran número de hombres ya saben querernos y respetarnos, sin embargo. Nosotras también hemos aprendido a hacerlo con nuestro propio ser.

El peligro número uno… porque la fascinación y la atracción turban. Turbadas, nosotras cargamos menos la culpa sobre el objeto de deseo.

Ah, las protuberancias femeninas, nuestras curvas, qué inquietantes… ¿tanto como todo el ser masculino para nosotras?  Y pasan los años, y aún a pie de tumba, laten corazones y deseos.

La Italia descarriada vive y exporta el modelo que de dia en dia se afianza y degrada en las pantallas de la televisión “berlusconiana”. Pero en todo el mundo proliferan ya las tetas globo, los –escuetos, bien es verdad- jamones al aire, labios de pato embuchado y estirados rostros de la secta de la cirugía estética y plástica (muy plástica).

Una mujer italiana realizó, hace al menos un año, un reportaje de 24 minutos sobre la utilización del cuerpo de la mujer en la televisión. En la televisión y fuera de ella, realmente, nos están venciendo por la espuma de la frivolidad.

Concurso de (presunto) despilfarro público

El turismo rural aporta grandes hallazgos. Horcajuelo de la Sierra es un precioso pueblo de la provincia de Madrid, apenas a una hora de distancia de la capital, muy respetuoso con las normas urbanísticas. Con el mismo mimo, han restaurado esta gran casa destinada a ser “Reserva de la biosfera Sierra del Rincón”.

95 habitantes censados, 50 viven en el lugar habitualmente. Ayuntamiento añejo del PP. El gran cartel nuevo anota el presupuesto cercano a los 600.000 euros para terminar la obra. Otro, ajado, debajo, señala un presupuesto similar de los trabajos previos. 1.200.000 euros dedicados a la “Reserva de la biosfera” que es una labor encomiable. Dicho sea sin la mínima ironía.

Nada se sabe de quién ocupará sus amplias dependencias, ni qué albergará. Del costo del mobiliario y presupuesto de funcionamiento. “Es dinero de Bruselas”, dicen. Sí, el dinero “De Bruselas” también nace de nuestros bolsillos, el dinero público sí es de alguien: nuestro.

Me pregunto, seriamente, sobre la necesidad de esta magna obra y en este lugar. Me cuentan que muchos pueblos disponen de empeños similares. Nunca olvidaremos la Puerta de Brandenburgo que se mercó, con dinero público, el alcalde de Alcalá de Henares, Madrid.

El IPC ha subido 3 décimas hasta el 3,3%, el más alto desde 2008, llueven las mermas sin piedad y no se ve futuro para los casi 4.700.000 desempleados. ¿De verdad es tan imprescindible gastar 1.200.000 euros, de momento, en la obra de Horcajuelo de la Sierra? ¿Cuántas más hay? Os propongo que hagamos un concurso. Informadnos de lo que sepáis. Y luego decidimos.

De todos modos, Horcajuelo dispone de una biosfera maravillosa.

Del neoliberalismo a San Valentín: crónica de la vida misma

Nos sobra la educación. Los 1.800 millones de euros que se han recortado del presupuesto en este departamento, empiezan a mostrar sus frutos. Varias comunidades de todo signo –Madrid por supuesto- han decidido no convocar oposiciones para el cuerpo de maestros. Algunos llevaban dos años preparándose para la convocatoria: están que arden. Pero nada oigo de los progenitores de esas criaturitas que van a ver devaluado su futuro, al recibir al menos una enseñanza más masificada.

Los directivos de Caja Madrid entretanto han tenido el detalle de aplazar el cobro de unos bonos estupendos que se prepararon en la época del anterior presidente, Miguel Blesa, por los que se iban a embolsar entre 10 personas 25 millones de euros. Los percibirán una vez que devuelvan las ayudas públicas que recibió la entidad. En eso andan al menos.

  Esteban González Pons, vicesecretario de comunicación del PP -con esa querencia que tiene la derecha española por pasarse la democracia de las urnas por el arco del triunfo-, ha relacionado la caída del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, a la situación que vive nuestro país:  «los españoles hartos del paro, de la crisis económica, de la crisis de valores, social y política y de la depresión institucional», también quieren un cambio y, el pueblo, «cuando quiere, puede». «Y el pueblo español, quiere», aseguró enardecido.

  Pues mira, bonito, lo que atenaza a España y a todo el mundo occidental (nuestro particular Mubarak) es el neoliberalismo que tú representas y al que se ha apuntado Zapatero no vaya a ser que tus correligionarios de vocación nos hundan el país. Así que pide revoluciones populares e igual te llevas una sorpresa.

 Hay otros caminos, el de Islandia: «Islandia se negó a socializar las pérdidas y dejó que la banca irresponsable simplemente quebrase«, resume Nacho Escolar en este asunto del que llevamos hablando aquí desde hace tiempo.

  Y, entretanto, Alex de La Iglesia se ha despedido voluntariamente de su cargo como Presidente de la Academia del cine, rebosando coherencia y sentido común. Le bastó enterarse de lo que estaba hablando para cambiar de postura. Y ahora dice: «Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo». Los aposentados le ponen cara de asco.

La protesta de internautas por la Ley Sinde -que le ha costado el puesto a Alex de la Iglesia- en el exterior del Palacio Real donde se entregan los Goya, ha sido trivializada y distorsionada, mientras, en la línea habitual de los grandes medios. No saben aún dónde está el presente. ¡Madre mía el día que se enteren!

El mío, mi presente, en laboriosa y satisfactoria labor. La que fuera mi fiesta -comercial- favorita, pasa sin pena ni gloria de nuevo en ese aspecto. Apenas nada ha cambido del anterior 14 de Febrero. Quizás sí, que no me mueve ni un músculo. El mar de hombres disponibles o semi disponibles  no merece ni la molestia de preparar los aparejos específicos de pesca. Dejemos las margaritas servidas con amor para otros objetivos. Sabrosos bocados de vida aguardan en cada esquina.

Andaba toda la mañana con el brindis de Marina en la cabeza. Viator (gracias) me envía este vídeo… brindando, pequeños y grandes, pues eso, por la vida.

Tratando de entender la economía

Elrich. El País.

Labor ímproba, realmente. A ver si lo entiendo. Los países debemos contentar a los llamados “mercados” –léase especuladores en su mayoría- y tranquilizarles cuando se ponen nerviosos. La dinamización de la economía de todos –nos dicen- exige reformas, ajustes… es decir, mermas para asalariados, parados y pensionistas, el grueso de la población en general. ¿Voy bien?

Pero resulta que las empresas reciben subvenciones públicas para funcionar. Cuantiosas. De las que apenas se habla. Del dinero público que se da a los sindicatos en cambio, nos llegan referencias cada poco. Hasta de los «ominosos» subsidios a jornaleros del campo.

Las SICAV, ese invento tan estupendo para los denominados “inversores”, siguen cotizando un 1% de impuestos. La vicepresidenta socialista asegura que esto no se puede cambiar porque, si lo hiciera, esas empresas se irían de España. ¿De acuerdo hasta aquí?

Sigamos. Un informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, anuncia que el 80% de las empresas del Ibex 35 tiene presencia de manera directa en paraísos fiscales a través de sociedades participadas y no informan de cuáles son sus actividades en estos territorios. O sea que no pagan impuestos en España. Que no pagan impuestos de esas cantidades evadidas, vaya. Porque en esos limbos lo que sucede es que no se paga. Éstas son las privilegiadas empresas del IBEX, dadles un repasito. La flor y nata.

El Observatorio estima que las grandes empresas pagan, entre exenciones y subvenciones, como mucho un 10% de impuestos. Aquí. De lo que sí declaran.

Nos cuenta más el Observatorio: “las empresas del Ibex 35 en paraísos fiscales han experimentado un crecimiento vertiginoso (entre enero y septiembre de 2010 la inversión ha sido el doble a la de todo 2009), en España la recaudación por impuesto de sociedades se ha desplomado un 55% entre 2007 y 2009, pese a que los beneficios empresariales de las grandes empresas en el mismo periodo solo han descendido un 14%”. Anoto aquí que no es que hayan perdido un 14%, sino que el incremento de ganancias se ha reducido un 14%. Solían andar por el 30% más que cada ejercicio anterior, ahora parece que es menos. Oficialmente, los beneficios que escamotean cada vez más, vemos, probablemente compensan la balanza.

Yo comprendo que es muy pesado andar todos los días tratando de entender este galimatías. Pero si no se les pueden tocar sus privilegios no vaya a ser que ubiquen su razón social en otro país y dejen de ser «españolas»  –más, que ya sabemos que buena parte del personal de las que al menos se molestan en fabricar algo es del tercer mundo-, y resulta que no pagan en España, y que la huida de su dinero ha experimentado “un crecimiento vertiginoso”, y que los paraísos fiscales es una cosa muy fea que iba a resolver algún G7, G8, G20, la UE, OCDE y demás, pero gozan hoy todavia de una salud envidiable  ¿dónde está el truco?

Debe ser la inexistente (según los regidores municipales) contaminación de Madrid, pero mis neuronas se atoran y no entiendo nada. Así que voy a hacer la maleta para ir a respirar al campo. Os dejo con un relajante césped verde (debe estar en Madrid porque no es ni verde) que me descubrió Paula Moro.

¿Quién manda? ¿Políticos o banqueros?

La pregunta viene formulada en el editorial del diario británico The Guardian, uno de los grandes periódicos del mundo. Y, como se espera de un honesto creador de opinión, aporta datos y respuestas. Andan los ingleses a vueltas con un contrato que su ministro de Hacienda –el conservador George Osborne- ha suscrito con los grandes bancos. Le llaman Proyecto Merlin (el mago, qué casualidad). Y dice The Guardian que esa solución “es en realidad una creación de los banqueros, no de los políticos”. O que fue negociado por el ex jefe del banco Barclays, John Varley. O que es muy grato a los banqueros. ¡Un periódico, con su papel, con su web, en su editorial, diciendo eso!

Alude el diario a que “el contribuyente británico tuvo que salvar hace tres años un sistema financiero en su conjunto”… y, según añade, financiar a los bancos con cientos de miles de millones, y con las garantías y los préstamos que se mantienen hoy en día. Los banqueros británicos se encuentran todavía en funcionamiento gracias a los contribuyentes británicos: «para decirlo crudamente, ellos (los bancos) nos deben, no al revés».

The Guardian analiza al detalle el contrato que los bancos se han fabricado a su medida pero que ha aceptado y firmado el gobierno, y asegura que ni dará créditos ni dinamizará a las empresas. “No hay manera de cumplir ese objetivo”. “Esto es poco más que una carta blanca a los bancos para seguir comportándose exactamente como son en la actualidad”, continúa.

Nos cuenta también que ayer en el Parlamento británico, conservadores y laboristas se tiraron los tiestos a la cabeza… para decidir cuál de los dos «había sido más débil contra los bancos». Un inciso ¿Os imagináis ese debate en el Congreso español?

Con lágrimas en los ojos casi ya, leo la conclusión:

«La verdad es que Gordon Brown y David Cameron han fracasado en mantener en pie los intereses públicos. Menos de tres años después de la peor crisis financiera de nuestra vida, los ministros de todas las tendencias se han limitado a dejar que los banqueros vuelvan a la normalidad.”

 Esto, como digo, lo publica un gran diario en su editorial, no un medio marginal. Después de tres años de atropellos continuados y en crescendo, un periódico empieza a hablar claro a sus lectores. No hay que desesperarse, nos van a informar, solo que lo hacen con un poquito de retraso.

El mismo largo tiempo que el FMI ha invertido en denunciar que ese poderoso organismo no vio la crisis ni de lejos y que la tropelía fue perpetrada por el español Rodrigo Rato, que se plegaba a los intereses de EEUU, llenó de insidias, censuras y desorganización al ente o defendió con ahínco la política neoliberal de Islandia que terminaría por sumir al país en la bancarrota. Rodrigo Rato, el gran economista, laureado autor de la burbuja inmobiliaria española, y hoy presidente de Caja Madrid.

Os confieso que hay días en los que me dan ganas de tirar la toalla. El sistema está tan guarnecido que no parecía haber forma humana de encontrar una rendija para regenerarlo. Es un bloqueo pétreo que te devuelve dolor cuando pretendes llamar a su puerta. Pero estos tímidos signos que anoto igual suponen un cambio de tendencia.

 El FMI admitirá que toda su política neoliberal ha sido un error y ha causado la crisis. Y rectificará. Gobiernos y países darán una patada en el trasero a bancos, mercados y agencias de calificación, a la UE podrida e inoperante y a Merkel, y pensarán en los intereses de los ciudadanos. ¡Y los grandes medios nos lo contarán! ¡A todos! Despertarán con realidades a la audiencia que con tanto tesón han entontecido. Dejarán de bailar alegrías ficticias en las pantallas, páginas y ondas para informar a la sociedad de lo que se le están haciendo. Y le dirán que tiene un reto.

 Cada día leo al levantarme, lo primero, a Javier Pérez de Albéniz y a Ignacio Escolar. Para activar las neuronas. Ven nuestro panorama tan negro como yo. No, no, amigos, ya no seremos ciudadanos basura que solo anhelan comer basura mediática. Tenemos un Cuarto Poder que se libera de sus lastres. Siguiendo el ejemplo de The Guardian van a informar de la verdad y llamar al espíritu crítico. Con algo de retraso, bien es verdad. Igual para 2014, ó 15, ó 16, ya se enteran también los españoles que las políticas que defienden los Rato, Rajoy, Aguirre, Cospedal y su santa parentela, las que aplica con fruición ahora también Zapatero y su corte posibilista ¡son un error! ¿Quién manda? ¿Políticos o banqueros? Banqueros. Pero esto va a cambiar.

      

Declaración de independencia del Ciberespacio

Eneko

Hoy que el Senado aprueba la Ley Sinde, viene bien recordar el 15º aniversario del Manifiesto de John Perry Barlow. Todavía quedaban entonces románticos e idealistas que no sabrían lo que habría de hacer la apisonadora neoliberal, aunque ya marchaba briosa.

«Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.

Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado mediante el silencio o el conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia. Aquí no hay materia.

Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos conseguir orden por coacción física. Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas de vuestras jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos ser capaces de construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer.

En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, De Tocqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestras burocracias las responsabilidades paternas a las que sois demasiado cobardes para enfrentaros por vosotros mismos. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, desde las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia del aire sobre el que se baten las alas.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Éstos podrán impedir el contagio durante un corto tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto estará cubierto por los medios de transmisión de bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que asegurarín poseer la facultad de la expresión en sí misma por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, no más noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear, puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita de vuestras fábricas para ser realizado.

Estas medidas, cada vez más hostiles y colonialistas, nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros «yos» virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Vamos a crear una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado hasta ahora».

John Perry Barlow

Davos, Suiza

8 de febrero de 1996