¿No deberían “pedir perdón” los votantes del PP?

Emprendida la senda de las peticiones de perdón –tan falsa como ellos mismos-, no estaría de más que se sumaran los votantes del PP y nos pidieran excusas al resto de los españoles por habernos clavado a semejante gente en el poder. En un país serio, los políticos no piden perdón, afrontan sus responsabilidades. No somos una familia, sino una sociedad civilizada. Pero a los votantes sí podría exigírseles un gesto de ese tipo. La prensa conservadora –tan cómplice de lo que ocurre- ahora anda espabilando y al menos critica algo la corrupción del PP y hasta informa de lo que está sucediendo. Esos electores saben lo que pasa aunque eviten enterarse.

Dirán, me lo dicen, de hecho, que se equivocaron, que con otros también pasa. Pero hay grados en esto. Y la orgía que se han montado saqueando nuestros bolsillos se pasa unos cuantos continentes. Es inaudito que semejante disloque no haya saltado por los aires antes. Muchos lo advertimos. Algunos, para ser exactos, mientras la gran prensa les hacía el juego. No falta un detalle. Los “púnicos” con Francisco Granados, chulito de las tertulias, a la cabeza, están siendo investigados por haberse puesto las botas a comisiones de contratos públicos que podían gestionar al tener mano en la Administración. El modus operandi del PP y su caja B, según el juez, por otro lado. Pero, además, escenificaban hasta ayer la España franquista de “La Escopeta nacional” como si no hubiera pasado el tiempo. Cacerías con juego, alcohol y prostitución (mira por dónde lo que ha “subido” medio punto la economía española). Muchos de estos saraos se hacían en Toledo. Ese lugar donde reina Cospedal habilitando cotos de caza sin ir más lejos. Qué casualidad.

El gran José María Aznar entre tanto, negociaba sustanciosos contratos con el dictador Gadafi mientras concedía premios a la democracia. Ignacio Escolar, director de eldiario.es que ha publicado la exclusiva lo resume aquí y yo destaco este párrafo resumen:

“La información que hemos publicado hasta ahora sobre Aznar y Gadafi no implica ninguna ilegalidad; no le hemos acusado de ningún delito. Pero sí es una tremenda inmoralidad. La de un hipócrita, patriota del dinero como único ideal. La de un cínico, que usó recursos públicos –su oficina de expresidente y a un funcionario que pagamos entre todos– para sus negocios personales, y que encima da lecciones de rectitud y ejemplaridad a los demás. La de un impresentable, que reparte diplomas de demócrata –y que nos embarcó en una guerra ilegal en Irak– mientras trata de “amigo” a un dictador que financió durante décadas el terrorismo internacional”.

Por cierto, otro valor emergente del PP, Pablo Casado, andaba colaborando con Aznar en estos menesteres.

aznar.casado.aguirre

Y para que no nos aburramos de las tarjetas de oro negro de Caja Madrid, se avanza lo que está por llegar: a Fiscalía Anticorrupción analiza ya otras 20 operaciones sospechosas remitidas por el FROB, cuyo monto supera ampliamente los gastos cargados a la entidad por los consejeros en las tarjetas. Serían créditos ventajosísismos para personas de élite y hasta compra de terrenos que tenía Caja Madrid a precios de amigo, casi regalados. La que tenía montada allí esta chusma (parece que más, bajo la dirección de Blesa, a la sazón el que subió de la mano de Aznar) es de escándalo.

Y, mientras, España lidera el aumento de la desigualdad en Europa y es el país más desigual tras Letonia. Tres informes atestiguan esa realidad, terrible en todos sus datos pormenorizados: 800.000 niños han entrado en la pobreza desde aquel aciago día de Noviembre de 2011. Ése es el resumen de la España de Rajoy, de la España del PP, dedicada a fomentar la riqueza de las ya grandes fortunas a costa de los demás.

Y… de nombrar director de informativos de TVE, la televisión pública estatal, al subdirector y jefe de opinión de La Razón ¿qué me decís?

El tipo, Rajoy, pide perdón -dice- escondido en su escaño, sin admitir preguntas, negando un pleno de verdad sobre el tema, y sin signos de arrepentimiento. No soltaría esas bravatas del “y tú más”. Penoso. Como su colega madrileña que anda de nuevo todos los días chupando cámara. Nuestra amiga Angels Martínez Castells le dedicó un sentido consejo. Sin desperdicio hasta llegar al final en el que vemos en qué quedaron las aspiraciones de ser la Thatcher española.

Por todo ello, lo mínimo es que esos 11 millones de compatriotas que nos metieron a esta peligrosa banda en los órganos de poder, digan algo. Lo del perdón es un decir, a mí no me sirve en ningún caso. Lo deseable es que fueran adónde dejaron sus apoyos y pidieran cuentas. Porque lo que son tiene un nombre: cómplices.

Los hay de una cierta lógica. Estos:

fontdevila.cómplices

Y los hay decididamente… simples:

Vergara.Dedía

Nunca se sabe qué paja romperá la espalda del camello

paja.camello

Caja Madrid, una entidad bancaria para gestionar dineros ajenos, era un arca sin fondo en la que una banda de indeseables entraba a llevarse dinero a discreción para caprichos. Ésa es la realidad descarnada que arrojan los datos que se van conociendo. En un país serio, con una sociedad sobre la que se desparraman unos niveles de corrupción e impunidad que pocas soportarían, alguien adoptaría una resolución contundente para dar respuesta a la indignación y la desolación que nos invade. Sería de esperar de la Fiscalía General del Estado algo más que “dejar actuar a Anticorrupción”. Poner todos los medios a su disposición, como mínimo.

Apuntada ya esta rapiña sin nombre en los correos de Blesa, como publicó este diario en 2013, fuimos asistiendo, en cambio, a una cadencia de actuaciones por completo alarmantes: la Fiscalía de Madrid pide la apertura de una investigación contra los medios que publican evidencias, recurre el ingreso en prisión de Blesa (dentro de la instrucción abierta por el juez Elpidio Silva en causa más amplia), y también lo hace el Fiscal General de Estado, que aquí no muestra la misma exquisita prudencia de ahora. El magistrado, Silva, finalmente, es llevado a juicio. Y condenado a 17 años de inhabilitación, es decir, han truncado su carrera judicial.

Entre los miembros de la Banda de las tarjetas black nos encontramos a quienes han dimitido o les han obligado a dimitir, los –pocos– que no hicieron uso de esta prebenda intolerable, y también a quienes defienden el abuso con desfachatez inaudita. Pablo Abejas, exconsejero de Caja Madrid, destituido como director de Economía de la Comunidad, defiende que todo era legal, todos lo sabían, y en este país se penaliza a los que ganan dinero. El angelito, como tantos otros, gastó alegremente 246.700 euros en lo que le vino en gana, al margen de sueldo y dietas.

Recapitulemos. Ingresos –a través de tarjeta en negro– que no pasan por Hacienda para tributar, como nos ocurre al resto de los mortales. Procedentes de una entidad que gestiona dinero de otros, que llegó a estafar incluso a ancianos con las preferentes y que se salda con una catastrófica gestión que el Gobierno nos hace pagar a todos en su voluminoso rescate. Obligada en sus estatutos a hacer una obra social, en la práctica se ve que eran los altos cargos, consejeros, políticos, sindicalistas y dirigentes de la patronal a quienes les tocaba en suerte. Cualquiera diría que el objetivo de agraciados y aspirantes es ascender en su carrera “al servicio de los demás” hasta pillar la VISA que todo lo compra.

Ignacio Escolar detalla pormenores indispensables del caso. Por ejemplo, que no es legal lo que hicieron, como pretenden hacer colar. Podrían haber incurrido en tres delitos: apropiación indebida, delito societario y administración desleal, penados hasta con cárcel. Varios políticos les apoyan o siembran la duda, mostrando un relevante indicio de lo que se cuece por sus feudos.

Lo peor es la abrumadora sensación de que este escándalo es la espuma pestilente de ese vertedero en el que vivimos, cuajado de cómplices. Caja Madrid y Bankia parecen haber regalado el dinero a espuertas a partidos, sindicatos, empresas, familiares varios, y no a cambio de nada. Eso sí, con una especial querencia por el PP, al que destinaba dos de cada tres euros de los “donativos”.

Y, sí, sin duda otras entidades lo hacen, lo que no es eximente alguno, sino todo lo contrario. Llueve tan sobre mojado que ya estamos empapados hasta la médula. Un partido que, según el juez, la policía y Hacienda, se maneja con caja B y se lucra de actividades delictivas gobierna España y numerosas comunidades autónomas y ayuntamientos como si esto no fuera con ellos. Y la Fiscalía también calla. Parece hablar tan sólo para “desimputar” privilegiados.

¿Toda esta banda de indeseables sabe que mientras ellos sacaban la VISA en los restaurantes o abrían cajas B, la gente es expulsada de su casa, tienen que ir ya por millones a comedores sociales, ha aumentado insosteniblemente la pobreza infantil o, entre otras muchas injusticias, no toma sus medicinas porque no les alcanza el dinero para repagos? Hace falta ser muy indeseable para justificarlo.

Muchos de ellos han hecho la carrera, en efecto, utilizando la política y, por tanto, el presunto servicio a los demás como método. Lo de “casta” se les queda corto. Actúan como grupo organizado y las técnicas son de mucha mayor altura y especialización. Insistiré hasta la saciedad en que el día en el que los españoles –sí, nosotros, ni siquiera los órganos competentes– toleramos que a Baltasar Garzón lo echaran tras iniciar la investigación de la Gürtel, iniciábamos un camino sin retorno. Pueden ser todo lo peculiares los jueces expulsados, pero no los han quitado de en medio por eso.

Buena parte de esta élite de desarrapados morales vive en un mundo tan irreal, tan lleno de regalías (a nuestra costa) que no son conscientes de su realidad. Incluso de que no nos pueden seguir insultándonos con excusas y bravuconadas. Los SMS de todo un presidente de Gobierno a su encarcelado tesorero dándole ánimos parecían el punto decisivo para no aguantar más. Veremos si lo son las tarjetas ‘black’, los créditos ultrafavorables que saldrán, o lo que venga.

A la hora de concluir este artículo, conocemos un contagio de ébola de una sanitaria que atendió a uno de los enfermos trasladados a España. Algo falló en las medidas de seguridad “de toda confianza”. Con la sanidad pública semidesmantelada y semiprivatizada y en manos de estos gestores, cualquier cosa es esperable. Más difícilmente en el privilegiado mundo que se han fabricado. Son demasiados atropellos, demasiado tentar a la suerte. Deberían estar dando gracias de la mañana a la noche a que “el de la coleta”, como despectivamente le llaman, libere tensiones en las esperanzas que ha suscitado. Dice un proverbio árabe: “Nunca se sabe qué paja romperá la espalda del camello”.

*Publicado en eldiario.es 

Del neoliberalismo a San Valentín: crónica de la vida misma

Nos sobra la educación. Los 1.800 millones de euros que se han recortado del presupuesto en este departamento, empiezan a mostrar sus frutos. Varias comunidades de todo signo –Madrid por supuesto- han decidido no convocar oposiciones para el cuerpo de maestros. Algunos llevaban dos años preparándose para la convocatoria: están que arden. Pero nada oigo de los progenitores de esas criaturitas que van a ver devaluado su futuro, al recibir al menos una enseñanza más masificada.

Los directivos de Caja Madrid entretanto han tenido el detalle de aplazar el cobro de unos bonos estupendos que se prepararon en la época del anterior presidente, Miguel Blesa, por los que se iban a embolsar entre 10 personas 25 millones de euros. Los percibirán una vez que devuelvan las ayudas públicas que recibió la entidad. En eso andan al menos.

  Esteban González Pons, vicesecretario de comunicación del PP -con esa querencia que tiene la derecha española por pasarse la democracia de las urnas por el arco del triunfo-, ha relacionado la caída del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, a la situación que vive nuestro país:  “los españoles hartos del paro, de la crisis económica, de la crisis de valores, social y política y de la depresión institucional”, también quieren un cambio y, el pueblo, “cuando quiere, puede”. “Y el pueblo español, quiere”, aseguró enardecido.

  Pues mira, bonito, lo que atenaza a España y a todo el mundo occidental (nuestro particular Mubarak) es el neoliberalismo que tú representas y al que se ha apuntado Zapatero no vaya a ser que tus correligionarios de vocación nos hundan el país. Así que pide revoluciones populares e igual te llevas una sorpresa.

 Hay otros caminos, el de Islandia: “Islandia se negó a socializar las pérdidas y dejó que la banca irresponsable simplemente quebrase“, resume Nacho Escolar en este asunto del que llevamos hablando aquí desde hace tiempo.

  Y, entretanto, Alex de La Iglesia se ha despedido voluntariamente de su cargo como Presidente de la Academia del cine, rebosando coherencia y sentido común. Le bastó enterarse de lo que estaba hablando para cambiar de postura. Y ahora dice: “Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo”. Los aposentados le ponen cara de asco.

La protesta de internautas por la Ley Sinde -que le ha costado el puesto a Alex de la Iglesia- en el exterior del Palacio Real donde se entregan los Goya, ha sido trivializada y distorsionada, mientras, en la línea habitual de los grandes medios. No saben aún dónde está el presente. ¡Madre mía el día que se enteren!

El mío, mi presente, en laboriosa y satisfactoria labor. La que fuera mi fiesta -comercial- favorita, pasa sin pena ni gloria de nuevo en ese aspecto. Apenas nada ha cambido del anterior 14 de Febrero. Quizás sí, que no me mueve ni un músculo. El mar de hombres disponibles o semi disponibles  no merece ni la molestia de preparar los aparejos específicos de pesca. Dejemos las margaritas servidas con amor para otros objetivos. Sabrosos bocados de vida aguardan en cada esquina.

Andaba toda la mañana con el brindis de Marina en la cabeza. Viator (gracias) me envía este vídeo… brindando, pequeños y grandes, pues eso, por la vida.

Manuel Cobo, una luz en la “partitocracia”

Espadas en alto y apuestas –como en las carreras de caballos- por quién será el vencedor. Manuel Cobo, número dos del Ayuntamiento de Madrid, osó hablar de lo que está sucediendo en su partido, el PP, al menos en Madrid, y se expresó con una rebeldía y sinceridad digna de elogio. No sólo eso, a mí al menos me ha abierto una ventana a la esperanza de una regeneración, demuestra que no es cierta la manida frase de “todos los políticos son iguales”.

Sus declaraciones a El País podrían ser asumidas por cualquier ciudadano decente de este país de cualquier ideología:

“Bertolt Brecht escribió que cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad es hora de comenzar a decir la verdad”.

(…)

“Una cosa es ser liberal y otra muy distinta decirlo. Nunca he oído a nadie decir más veces que a Aguirre “soy liberal”. Hola, soy Esperanza Aguirre, soy liberal. Siempre lo dice, soy liberal. En su primer debate de investidura dijo que iba a ampliar la pluralidad informativa en Telemadrid tras ocho años de gobierno de Gallardón en la Comunidad. No creo que lo discuta ni que se enfade. Y si se enfada, me da igual. Pero tengo que decir que, según Aguirre, Gallardón no es liberal y ella es la más liberal de los liberales. Y cualquiera que vea Telemadrid hoy y los que la veían antes comparen cuándo había más pluralidad.•

(…)

Hubiera preferido que no fuera necesario decir todo esto. Pero los que más me importan, la inmensa mayoría del PP, dirán que ya lo sabían porque esto era un secreto a voces y pensarán que alguien tenía que decirlo. A los socialistas les pido que no usen torticeramente alguna parte de esta entrevista y que repitan lo que digo de Zapatero. A los otros, a los sin escrúpulos, si reaccionan como lo han hecho en ocasiones anteriores, no contraargumentarán, sacarán la brigada acorazada y buscarán, como se hacía en el fascismo y el comunismo, algo de mí, de Gallardón o de mi familia que sea difamatorio o injurioso”.

¿Contexto concreto? El control de Caja Madrid, la cuarta entidad financiera de España, que se disputan facciones del PP –con la connivencia de PSOE e IU locales-, en el más bochornoso –o uno de los que más- espectáculos que estamos siendo obligados a presenciar los ciudadanos, los votantes, a quienes se deben los políticos que nos representan y que no serían nada sin nosotros.

Esperanza Aguirre convoca al Comité de Derechos y Garantías del PP que podría aplicar al vicealcalde de Madrid la máxima sanción por cargar contra ella: cuatro años de suspensión, mientras los facinerosos de la Gürtel, campan a sus anchas. Aguirre actúa de forma muy selectiva, como decía un brillante comentario de escolar.net:

“No se convocó al comité de garantías por el caso Gürtel.

No se convocó al comité de garantías por el tema de los espías.

No se convoca al comité de garantías cuando Telemadrid recibe sentencias condenatorias por manipulación informativa.

No se convoca al comité de garantías cuando Madrid concentra el 25% del paro de toda España.

Se convoca al comité de garantías cuando un señor habla mal de Esperanza Aguirre”.

Los partidos políticos españoles, mal regulados jurídicamente, se han convertido en auténticas estructuras antidemocráticas. Lo contó en una tertulia de Descartes, otro resabiado por su defenestración: Joaquín Leguina, del PSOE.

“No existe debate -entendido como confrontación de ideas y propuestas-. Éste ha sido sustituido por el comentario. Allí se comenta -generalmente de forma elogiosa- lo que ha hecho o dicho previamente el mando y, por supuesto, jamás se vota otra propuesta que no sea la presentada por la Ejecutiva.”

(…)

“Estos defectos no son nuevos, aunque en la actualidad se hayan llevado hasta la exageración. La demostración de que la cosa es vieja la tenemos en los reglamentos de las Cámaras (Congreso y Senado) pergeñados por los aparatos partidarios, aprobados durante la etapa constituyente y luego copiados por los parlamentos autonómicos. Estos reglamentos niegan la existencia del parlamentario como individuo, pues absolutamente todo: hablar, preguntar, escribir…, se ha de hacer con el visto bueno de la jefatura del Grupo y nada le está permitido al diputado a título individual en tanto que persona elegida por sus conciudadanos. Este ninguneo llega hasta el paroxismo (dudosamente legal) cuando, a la hora de cobrar el sueldo, el parlamentario español no lo recibe de la institución a la que sirve (Congreso o Senado) sino que a él le paga su partido (previos descuentos para financiar la organización partidaria, multas y demás cargas).

De las prácticas descritas se deriva un sistema de “selección de personal” en el cual “el mérito y la capacidad” (Artículo 103 de la Constitución) se han convertido dentro de los partidos en palabras malditas, siendo sustituidas por un mecanismo de vieja raigambre romana: el nepotismo”.

Parlamentarios… y todo el escalafón de la política. En otros países el político se gana el puesto en su propia formación y ante los ciudadanos a quien se debe y ha de responder. Esta sucia orgía de poder y prebendas –incluso económicas- nos sitúa ante unos de los peores momentos de la democracia en España. La propicia y permite un simple gesto: depositar el voto en la urna.  Y recordad que, al final de la carrera, el premio -hoy por hoy- lo recogen y lo disfrutan ellos. Y buena parte de él son nuestros impuestos. Manuel Cobo se ha rebelado, no debe ser acallado.

Los bancos españoles Premio Príncipe de Asturias del Deporte

 Es la campaña que tenemos que promover. Nadie lo merece más. El Banco de Santander concedió al Real Madrid un crédito de 70 millones de euros para fichar a Cristiano Ronaldo (era la cifra máxima que permitían los estatutos del Club). 

Otras entidades bancarias corrieron a ayudar con la cantidad que faltaba hasta los 94 millones de euros de nada que costó el traspaso.  Hoy José Moreno, llamado “el pocero bueno”, se queja amargamente: “Caja Madrid me dejó tirado el día que “fichó” a Ronaldo“. Caja Madrid es una institución bancaria de carácter público con un compromiso de obra social -¿algo más social que el deporte… de firmar camisetas?-. Y es que la voluntad de impulsar el deporte español se acomete desde todos los ámbitos bancarios, es un trabajo conjunto.

  Los bancos no apoyan sólo el fútbol millonario, también el automovilismo idem. El Banco de Santander patrocinará con 150 millones de euros a Ferrari. A la Ferrari de -próximamente- Fernando Alonso. La fuente de esta confirmación no es muy fiable, pero tenemos el constante anticipo del proyecto, en todos los idiomas. De cualquier forma, el Santander ya patrocina a McLaren precisamente porque allí corría Alonso.

   ¿Se precisan más méritos que los que ostentan las entidades bancarias españolas para obtener el Premio Príncipe de Asturias del Deporte?

¿Y lo bien que quedarán los premiados o sus promotores al acudir a recoger el galardón?

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