Obama ha vuelto a ganar. El “empate técnico” del que hablaban los sondeos y, con tanto énfasis, resaltaban los medios, se ha traducido en una abultada mayoría de 303 votos electorales sobre 202 conseguidos por el candidato republicano Mitt Romney. También ha ganado Obama el voto popular, aunque más ajustado y perdiendo apoyos respecto a 2008.
En el triunfo de Obama ha sido determinante el apoyo de la sociedad real: latinos, afroamericanos, jóvenes, los no millonarios. De quienes no votan contra sus intereses, enfadados por logros a medio gas. El globo neoliberal hinchado al completo es siempre mucho peor.
Lejos queda -y se puede palpar la diferencia con las palabras de Obama hoy- aquel discurso encendido con el que inició su mandato:
“Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es caro, nuestras escuelas han fallado a demasiados y cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerza a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta.
Éstos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos tangible pero no menos profunda es la pérdida de confianza en nuestro país, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas.
Hoy les digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente”. (…) “Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política”.
Cumplió muchas de sus promesas, no todas, y además se añadieron serios errores.
Obama se puso en acción de inmediato. Sin aguardar a los balances de los cien días de gracia, en diez formula importantes decisiones. En primer lugar ordena el cierre de Guantánamo en un año y también prohíbe la tortura y las cárceles secretas. Corría enero de 2009, hoy… Guantánamo sigue abierto, como herida sangrante en su credibilidad.
Obama, en cambio, sí rompe moldes al utilizar nuevos métodos de acercamiento y participación ciudadanas, o al abrir una brecha importante en el arraigado mito del racismo. Entre sus primeras medidas, levantar la prohibición para investigar con células madre, viviendo en su tiempo y no en la Edad Media como su antecesor. Promover la igualdad salarial entre mujeres y hombres y restaurar a los sindicatos. O reducir las emisiones de CO2 y buscar una menor dependencia de los combustibles fósiles.
Da muestras de gran realismo. Apuesta por el equilibrio multilateral en lugar de por el imperialismo. Tiende la mano a los musulmanes, expresando la necesidad de “escuchar antes que imponer”. El nuevo lenguaje con el mundo islámico se afianza en un histórico discurso que en junio dicta en la Universidad de El Cairo. Nunca había hablado igual sobre el tema ningún presidente norteamericano. Llamando a acabar, sin temor a las palabras, con la “tensión”, el “miedo” y la “desconfianza” mutuas.
En enero de 2009 avanza además la financiación de un programa de ayudas que dará cobertura médica a cinco millones de niños estadounidenses sin seguro. Está comenzando a sentar las bases del proyecto estrella de su mandado: la reforma sanitaria, algo que nadie había podido lograr en el país. Consiguió su aprobación, aunque parcialmente descafeinada, en marzo de 2010. Con enorme tenacidad persistió en conseguir al menos mayor cobertura para los estadounidenses a pesar de que —asombrosamente para los europeos—, sólo el 40 por ciento de la población está de acuerdo con la medida y casi el 50 por ciento la rechaza abiertamente. Sus inversiones en el sector público frente a la austeridad neoliberal europea, ha proporcionado mejores resultados económicos que en esta UE hundida en la recesión interminable.
Temprano Premio Nobel de la Paz, procede a la ejecución sumarísima de Ben Laden que ni siquiera le dio mayores réditos electorales. Y sus buenas intenciones en muchos campos chocan con la realidad, esa realidad que nos imponen un reducido grupo de personas a todos los ciudadanos.
La opción de cambio era el partido republicano, «reorganizado» apenas un año después de llegar Obama a la Casa Blanca para lanzar un mensaje ultraderechista y populista a través del Tea Party en pugna con sectores más moderados. No era Romney su peor candidato, demasiado “centrista” para muchos. Hoy esa ideología ha sido derrotada por los norteamericanos y hemos de felicitarnos.
Deseo mucha suerte a Obama por el bien de todos. Espero que ahora “sí pueda”, sí podamos.
Privatizan la sanidad, recortan ésta, la educación, los servicios públicos. El Estado –es decir, el Estado del Bienestar- sobra a los gobiernos del PP, central y autonómicos. También al catalán, no nos olvidemos. De él solo quieren mantener el poder de decisión sobre arcas y haciendas… y lo que llaman Seguridad. Para ser precisos, el aparato de reprimir cualquier protesta social por los atropellos causados a la ciudadanía.
El periodista Javier González, en El Mundo, ha escudriñado los presupuestos y ha encontrado estos desproporcionados gastos:
El gasto en antidisturbios y material de protección pasará de 173.670 euros en 2012 a 3,26 millones en 2013 .
El presupuesto a cinco años vista se dispara de 759.330 euros a 10 millones de euros.
Disminuye, entretanto, la partida destinada a Seguridad Ciudadana.
El gasto en reponer la totalidad del material policial pasará de 1,6 millones de euros anuales previstos en los anteriores presupuestos a 4,4 millones en los nuevos.
Se congela, en cambio, el gasto en reposición y nuevo equipamiento de la Policía Científica.
¿Cómo interpretáis estas medidas?
Por cierto, 128.000 personas más en el paro registrado en el INEM.
El periodista Ignacio Escolar escribe hoy en El Periódico de Cataluña un artículo con datos impresionantes. Por fin hemos encontrado a la «mayoría silenciosa» en la que dice sustentarse Rajoy. Malo es perder la casa, pero achantados por la vergüenza eleva el drama a cotas seriamente preocupantes.
«La mayoría de las familias que son desahuciadas en España por no poder pagar su hipoteca no lo cuentan. No se atrincheran para aguantar ante la policía que llega con la cruel orden de desalojo. No llaman al 15-M ni tampoco a las cámaras de televisión. No se resisten ni luchan. «Les mienten a sus vecinos, les dicen que se mudan a otro barrio o a otra ciudad, que les ha salido un trabajo fuera, que ya escribirán», me cuenta un abogado que conoce de cerca esta tragedia. «Piden al banco entregar las llaves en el juzgado o en la sucursal para evitar que nadie más se entere. No quieren pasar por el oprobio de que la gente les vea como fracasados. No quieren afrontar su derrota».
Las termitas son insectos. Se agrupan en nidos y se alimentan de la celulosa contenida en la madera. Con enorme constancia y eficacia, horadan su objetivo –un árbol, por ejemplo- hasta dejarlo hueco y muerto, aunque exteriormente parezca que sigue vivo. Saben infiltrarse con gran discreción. Pueden devorar una viga completa atravesando incluso el hormigón, sin que sea perceptible hasta que se cae. Una organización, perfectamente jerarquizada y dividida en castas, les ayuda en sus fines.
Quienes viven realmente bien son, claro está, los jefes: las reinas y los reyes, como les han llamado los científicos. Son los únicos que se solazan en la labor de reproducirse y no hacen otra tarea para la colectividad. Las termitas obreras realizan todo el trabajo. Construyen y mantienen el nido y los túneles, los limpian también. Comen para ellas y para los demás. Como son las únicas que pueden digerir el alimento, se lo pasan ya deglutido a las otras castas: los reyes y los soldados. También los cuidan y hasta los acicalan. La mayoría son ciegas. Las pobres tienen un cuerpo poco esclerotizado, poco duro. Y eso cuenta en la especie. Porque el de los soldados sí es esclerotizado. Y mucho. En particular su enorme cabeza. Poseen potentes mandíbulas para morder al enemigo o repelerle con chorros de una secreción viscosa y tóxica.
Hay 3.000 variedades de termitas que se conozca. Lo mismo que existen un millón de categorías descritas de insectos, especie a la que pertenecen las termitas, y que es la de mayor éxito biológico de la tierra; pero los científicos estiman que podrían existir hasta 30 millones más todavía sin identificar. De momento, al menos. Dado que muchas veces se constituyen en plagas –que destruyen cuanto tocan buscando lo que les interesa- modestamente propongo a los investigadores que evalúen algunos datos de otra variedad que estamos experimentando los humanos.
Son aquellos que se infiltran por el Estado del Bienestar que disfrutábamos en Europa. Con discretas pero firmes dentelladas van engullendo la sanidad, la educación, los transportes públicos, la ciencia y la investigación –por ahí igual les animamos a iniciar el estudio si inicialmente no lo ven claro-, la cultura, el empleo, los subsidios para los parados, las pensiones, la ayuda a la dependencia, a la cooperación, los derechos de los ciudadanos –del país e inmigrantes-. Los precios asequibles. Los del medio ambiente, en costas, aguas y aire. Todo. Un sistemático y constante triturado en todas las direcciones.
La variedad española del fenómeno, ataca, además, el progreso logrado en múltiples aspectos esenciales. La educación que empezaba a acercarse a Europa y ahora regresa medio siglo atrás. La sanidad que era modelo ejemplar en el mundo. La justicia. Las libertades. A la función pública con la fruición de una colonia de roedores enfebrecidos. Con especial virulencia corroe los derechos de las mujeres, que habrán de volver a pedir permiso y esgrimir justificaciones para comportarse como tales en algunas circunstancias en las que como seres humanos decidían. Los de quienes, en circunstancias más favorables, se embarcaron en comprar la titularidad de una casa que en realidad tenía el banco. Y este banco es alimentado, cuidado y acicalado con los impuestos de la gente, mientras los hipotecados pierden su hogar.
Se infiltran sin que buena parte del conjunto se dé cuenta, afanados en su tarea cotidiana. El Estado del Bienestar luce con su corteza más o menos impoluta, pero por dentro se está vaciando. Al paso que vamos, por completo. Atraviesan el duro hormigón de muros que parecían sólidos e infranqueables, los engullen y los pudren sin remedio. De ser un mueble de madera maciza se ha convertido en una pila de serrín, aunque parezca conservar su fachada.
La casta que les sustenta, que construye, trabaja, ordena, asea y protege, es mayoritaria, pero parece tener dificultades de visión o de criterio. O estar permanentemente distraída intentando olvidar sus zozobras. O pensar que “así ha sido toda la vida” y no hay más qué hacer. De una forma u otra, colaboran en la tarea devastadora. No todos. Hay quienes sí se dan cuenta y corren de un lado a otro alertando. Protestan, pero les mandan los soldados a morder y emponzoñar, si es preciso, dado que han pasado a ser considerados sus enemigos. El Estado carcomido solo refuerza lo que llaman seguridad, la capacidad de usar la caja, o la de recaudar impuestos cada vez más elevados y con menos contraprestaciones.
¿Son termitas? Los científicos pueden ayudarnos a identificarlas y tratar el problema, estoy segura. Las dimensiones del fenómeno no pueden pasarles desapercibidas. Y urge tomar medidas. Caso de serlo, las termitas, una vez que empiezan, nunca dejan de acribillar sus objetivos para usarlos en su provecho.
El candidato republicano a la presidencia de EEUU, Mitt Romney, quería -y quiere- acabar con la Agencia de Atención de Emergencias porque “le cuesta mucho dinero al Estado”. Privatizarla para que los ciudadanos paguen por la ayuda. Si le toca, le tocó, oiga. Un huracán con víctimas mortales y numerosos daños materiales ha venido a demostrar la gravedad de tal medida, pero era igual de peligrosa sin que los vientos huracanados pasaran por USA y un abultado número de ciudadano se dispone a votar estas políticas que les perjudican directamente.
Portugal también se plantea reducir el Estado porque ya no sabe de qué más recortes a la población sacar el dinero que les falta. Les dieron 78.000 millones de euros en el rescate. A los bancos europeos 1,6 billones y sin contrapartidas. Pero esto funciona así, y el objetivo último es acabar con el Estado, con más de un siglo de un ordenamiento social algo más justo. Y volver al “sálvese quien puedas” y si eres pobre te aplicamos la doctrina que patentó en España Andrea Fabra.
El PP avanza en esa dirección con gran entusiasmo. Cada día un pasito más. Desde hoy se puede echar personal laboral de la función pública con escasos trámites y por una miseria (previamente apañada en la Reforma Laboral). Pronto será el personal fijo. AENA y RENFE prestos a ser dilapidados para que se beneficien de sus ganancias empresas privadas.
Lo explica, de nuevo, Ignacio Escolar. Con la brillantez que le caracteriza su artículo comienza así: “No quiero abolir el Gobierno”, decía hace diez años Grover Norquist, uno de los políticos más influyentes en la Administración de George W. Bush. “Me conformo con reducirlo hasta un tamaño que nos permita ahogarlo en la bañera”. Aquel sueño húmedo de los neoliberales se está haciendo realidad. Sarcasmos de la gran depresión: ha sido el flagrante fracaso de sus mitos sobre la desregulación financiera y el Estado sumergible, ese mismo error que nos llevó a la crisis, lo que les ha dado su gran oportunidad».
Mientras, las noticias más vistas en la prensa tradicional hablan de una bronca en una boda entre castellanos y vascos, y de que un subproducto de la prensa de vísceras y atontamiento -María Patiño- propuso entrevistar a un señor que lleva 6 años muerto. Eso es lo que interesa.
En las afamadas Redes Sociales, en twitter, he enlazado esta mañana varias graves noticias. Algunos se han mostrado tan preocupados como yo. La más comentada, sin embargo, hacía referencia a que se prevén 5 millones de desplazamientos este puente y he osado decir que «No todos sufren la crisis». No están de acuerdo, vaya por dios, algunos van a su pueblo a traerse patatas, qué majos. Apasionante tema ¿eh? Es que la gente necesita «distraerse», están pobrecillos tan agobiados. No lo están por las putadas que nos hacen a los demás con su actitud egoísta y sin criterio.
No sé si regresar al estado Zen de ayer o pensar en medidas más drásticas. Por hoy seguiré con el Zen. Animoso y todo.
Un coche, un SEAT Ibiza, circula por una calle de Madrid. En un semáforo, una pequeña motocicleta se para a su lado y en ella viajan dos jóvenes. Roban por la ventanilla el bolso de la conductora depositado en el asiento. Ella, de 30 años, no se arredra y les persigue. La scotter derrapa, el coche se precipita encima y resulta muerto en el acto uno de los jóvenes, de solo 25 años. El otro huye. La conductora puede ser acusada de homicidio imprudente.
Así pudieron suceder los hechos, según leo en las noticias de prensa. Un chico fallecido, una mujer debe hacer frente a la acusación de homicidio y a su conciencia. Por un bolso. ¿Solo?
A menudo nos encontramos experimentando reacciones muy primarias al volante de un vehículo. Hace pocos días, un movolúmen muy ostentoso me aprisionó en el aparcamiento de un gran centro comercial porque quería el sitio al que yo había llegado primero. Al punto de que para evadirme rocé la chapa que acababa de arreglar. La sujeta que comandaba el “tanque” se comportó con gran altanería, me llamó imbécil y me dijo que si no estoy capacitada para conducir no lo haga. Saqué una foto de su matrícula para denunciarla. En ese momento, hubiera querido desde luego que descargara sobre ella un tornado. Y… a mí apenas me importa mi coche. Me sirve para trasladarme y punto.
Se ha estudiado cómo el conducir refuerza los instintos primarios, envanece, da una falsa seguridad, y anula por tanto la lógica y la razón. Vuelvo al suceso de Madrid. Morir por robar un bolso, matar –accidentalmente o no- por haberse visto agredida. No sé en qué circunstancias se encontraban ambos. Precariedad en el uno con alta probabilidad, ¿ira acumulada en la otra?
Pensaba escribir hoy sobre los preocupantes e incongruentes ataques al periodismo. Os dejo la historia que resumió Nacho Escolar en línea con lo que yo pienso del caso: un periodista griego se enfrenta a pena de prisión por publicar una lista de defraudadores de Hacienda de su país que circula desde hace años sin que haya tenido consecuencias. Al final las ha tenido para él. Y para el empleado bancario que quiso se conociera, afrontando riesgos. Está preso en España. Cada día nos agobian a todos los exabruptos, las majaderías, los atropellos que nos perpetran los políticos. Me produce arcadas ya no solo ver y oír esos ataques a la inteligencia –lo hablamos hace unos días- tan solo mencionar los nombres de los autores. Estoy, estamos, hasta el mismísimo moño de que nos engañen, nos insulten, nos roben hasta la dignidad. De ver a deficientes mentales con un poder inmenso en las manos, incluso sobre nosotros. De la inhibición de la masa tonta y egoísta que los sustenta.
Cada día nos enfrentamos a la realidad con una insólita acumulación de rabia. Y puede llegar a sacar lo peor de nosotros mismos. Con un arma en la mano, la que sea, el coche lo es, podríamos llegar a aniquilar a quien con tanta impunidad nos agrede. Los resultados son fatales.
Debemos cuidar los bajos instintos. Desterrar la venganza, pero luchar por la justicia. Mantenernos templados y lúcidos. Un hermoso día de lluvia, tras el maravilloso sol otoñal de ayer, invita a buscar la calma. Para ser más fuertes, la irracionalidad debilita.
Buceando en mis archivos he encontrado cosas jugosas y menos conocidas que las que suelen difundirse:
La escalada neoliberal, cuáles son sus objetivos, quién la paga y porqué. Inglaterra: en tan solo 10 años el coste de las carreras universitarias han pasado de 1.000 libras a 12.000 libras al año.
La «utilidad» de los rescates. En Irlanda tienen ahora el TRIPLE de paro que cuando estalló la burbuja y la crisis. Y no se la cita entre las víctimas como a Grecia y Portugal.
El mal en origen de España. 94% directivos españoles dicen que sus empresas recurrirían a la corrupción para lograr objetivos de negocio.
La insólita pasión por el cante hondo de un pueblo gallego. El alcalde de Santa Comba (A Coruña) fue considerado culpable de prevaricación al permitir 43 tablaos flamencos en su municipio (de 11.000 habitantes). Autorizó más de los que tiene Sevilla.
Empleo, el ministerio que dirige Sor Fátima Báñez (la que acaba de declarar que «los funcionarios también son personas») gasta 3.700 euros al mes en comidas que celebran sus altos cargos los viernes.
España ocupa el puesto 10 del ranking mundial en gasto militar, pero es el 39 en el ranking de innovación e inversión I+D.
De Guindos, el profeta. En abril descartó que subiera el IVA en 2012. Y dijo que sus políticas no perjudicarían ni al crecimiento ni al empleo. Lo aconsejable es seguir creyendo en que esto se arregla en cuatro días como dice todo el gobierno ahora ¿no?
Pero lo más sublime fue cuando un Mariano Rajoy en la oposición declaró su amor por los chiringuitos. Ya en el gobierno, ha apañado una ley de costas para alentar los de las playas. De lo que no estoy segura es de, con la pasión que lo dice, se refiriera solo a esos.
Cada mañana el mismo mecanismo aproximadamente. Abro los ojos esperanzada porque forma parte de mi carácter el intentar remontar. El día, ayer, acabó en bruma por las terribles noticias que se estaban produciendo, pero la noche suele disipar esa sensación. Con un café, me siento en el ordenador y miro la actualidad en distintas webs. También anda en mis genes el querer informarme… y comunicar lo que encuentro. Y twitter me brinda la oportunidad de ese remedo del periodismo que oficialmente me privaron de ejercer.
Me entero de los detalles que condujeron al suicidio a José Miguel Domingo, un granadino de 54 años que ayer se ahorcó poco antes de que la autoridad competente llegara a desahuciarle, a quedarse con la casa familiar por la que había pedido una hipoteca. No quiso sufrir, vivo, esa vergüenza.
Un informe del Consejo General del Poder judicial, de uno de sus miembros en realidad, denuncia prácticas abusivas de los bancos en el drama de los desahucios: 350.000 desde que se inició la crisis. Propone medidas para resolverlo. Entre ellas transferir a los hipotecados las ayudas a la banca. Pero la mayoría de los vocales del máximo órgano de los jueces decide lavarse las manos y lo rechaza.
Concretamos también lo que hemos venido contando en este blog (y en otros, claro está): que Zapatero sí hizo el trabajo sucio que Rajoy le acusa de no haber hecho y con el que pretende justificar sus recortes: entregar dinero público a los bancos para reflotarlos. Solo en 2010, se les dieron 87.145,47 millones. Es decir, salieron de los bolsillos de cada ciudadano a este fin 1.846,67 euros. Pero no era la primera vez. Ni la última.
Aún me duelen más, sin embargo, los 14 subsaharianos que han perdido la vida en una patera, los 40 al menos que dicen los supervivientes que también viajaban allí y han desaparecido. Esos 17 que han llevado vivos a Motril (Granada), con el horror en los ojos. Inmigrantes valientes, con ganas de lucha, que emprenden tan costosa aventura porque aún están peor en su tierra de lo que esperan estar aquí.
Siguiendo el periplo, veo que la Generalitat de Cataluña, henchida de independentismo populista y oportunista, ha dejado sin renta básica a los más pobres. Ah, sí, cambiáis derechos por jalear el deseo electoral de un partido cada día con más sospechas de pufos a sus espaldas. Dicho sea el «sospechas» por imperativo legal.
Y aún persiste mi indignación porque la funcionaria liberada -en permanente campaña electoral a la presidencia del Gobierno de España-, rescató con nuestro dinero a los hospitales de gestión privada. Iban a funcionar mejor, decía y presumía, pero perdían dinero y había que compensarlo. El objetivo era ése, no la salud de los madrileños que -como en otros lugares, bien es cierto- tenemos una sanidad cada vez más degradada.
El gesto, aún animoso aunque parezca imposible, se empieza a torcer al ratificar que la ultraderecha se abre paso en Europa. En la Grecia, sumida en la pobreza y la anarquía, los canallas de Amanecer Dorado ya han ganado la calle. «Esto es como lo que pasó en Alemania en los treinta», dice el director de un espectáculo amenazado por los nazis griegos. Pero el ascenso del fascismo no solo ocurre en Grecia.
Casualmente, Isaac Rosa, nos trae a las calles de Madrid, a las calles de España, con la abrumadora presencia policial allá donde vayas. Y se pregunta: ¿A quién protegen? ¿Y de quién?
El Rey dice que ya se ven brotes verdes en la economía y que el PP lo está haciendo de pura gloria. Por ahí, de viaje, a la India adonde ha ido a «vender» la Marca España.
Ya. Pero sale la EPA, y batimos otro récord de desempleo: 5.778.100 personas, 1 de cada 4 que quiere trabajar. Rajoy ha dejado a 835.900 ciudadanos en el paro en solo un año. Y eso que dice Sor Fátima Báñez que la reforma laboral funciona que da gusto.
Hay asuntos que urgen más que el empleo y la economía. El PP impone el trámite de urgencia para aprobar el copago judicial de Gallardón, pese a una y cien mil protestas.
Y, mientras, lo más visto en el ya desarbolado El País, es esto: «Cuando llegué ya estaba desnudo«. Un príncipe o así. De Inglaterra. En El Mundo y ABC lo que interesa es un fraude de consumo en el aceite de oliva virgen. En los dos periódicos. Su empecinado empeño en hablar de Cataluña, independentismo y lo malos que son, no cuaja en los lectores ni de esos medios. En eldiario.es que no pagan a los profesores de la Universidad Complutense por los recortes.
He llegado sin resuello al fin del café y de la lectura de prensa. Como si fuera un saco de boxeo al que aporrea la realidad… que producen personas concretas. ¿Golpe a golpe? Pues no, aún no, mejor verso a verso…
Cada día uno o varios atropellos más, cada día uno o varios despropósitos verbales más. Con risa sin contener, nos cuentan que aprueban “los presupuestos más sociales de la democracia” y lo peor es que en efecto dan vía libre a unas cuentas pero son las más antisociales jamás conocidas. Al menos, desde que esto lo deciden las mayorías electas de Las Cortes. No nos engañemos –si alguno aún lo hace-: en el Parlamento no hay debate, hay exposición de argumentos propios, rodillos de mayorías y protestas de la oposición. Y, mientras, el rosario de graves ofensas de los políticos a la inteligencia de los ciudadanos deja tan atónito que cuesta elegir qué o quién la agrede más.
Como un ejemplo entre cientos ya, los presupuestos. Para saber cuánto merma la inversión en la sociedad (ya está bien de llamarlo malintencionadamente “gasto”) a cambio de sus impuestos, no hay sino mirar las diferentes partidas. Se da un tajo serio a servicios esenciales como sanidad, educación o empleo, a la ciencia, a la cultura, al progreso. Y éste se añade al ya practicado en los de 2012. Cierto que el PP dispone de una chistera estupenda para sacarse nuevos baremos de cálculo -lo ha hecho también en el cómputo del IVA-, pero las habas son las que son. Al Gobierno le gustan las cifras limpitas, maquilladas y presentables, el plato ofrece, sin embargo, la realidad del montante total y cómo se reparte.
Los medios nos cuentan lo que han dicho fulano, mengana y zutano. Acuden a los representantes de los partidos en la oposición que, mire Vd. qué raro, contradicen absolutamente al Gobierno. Solo que tienen razón: los presupuestos van contra la sociedad y son irreales con lo que seremos nosotros quienes paguemos en sangre y en hambre (de todo tipo) el presunto error. El ciudadano esta vez no tiene ni que elegir al político que más “le gusta” –de hecho, apenas le gusta ninguno-, experimenta en su vida los efectos de la afilada tijera. Y se entera.
Los ciudadanos empiezan a saber mucho más de lo que creemos, mucho más que hasta hace bien poco, lo que les afecta. El desprestigio de lo se ha venido en llamar “la clase política” alcanza cotas jamás imaginadas. Con el peligro que tal circunstancia entraña para la democracia. Y los afectados, nuestros representantes, parecen vivir en el Olimpo. ¿Es así realmente? En parte sí, en parte no.
Es injusto meter en el mismo saco a todos los partidos. De esta forma, el PP ha logrado que ahora se culpe “a los políticos” de la situación, cuando antes las responsabilidades eran solo del Gobierno de turno. Eso, al parecer, todavía no lo disciernen los ciudadanos. Pero lo cierto es que no salimos del bucle. Seiscientos mil gallegos y pico han “avalado” las políticas de Rajoy para toda España, o eso dicen los populares. Ha bajado el porcentaje de apoyos, pero ahí está el resultado. Del mismo modo, muchos más ciudadanos en otras comunidades, en el gobierno central y en el Parlamento europeo dieron sus votos al PP en anteriores confrontaciones electorales. El agravante ahora es que los gallegos habían experimentado durante cerca de un año los recortes y renovar la confianza en el gobierno que los practica es un caso inédito en el mundo.
Una y otra vez, buscan salida en “el otro”. Y ahí tenemos al PSOE como un caracol que cargara una cáscara-hogar de cemento que le impide moverse, como no sea dando vueltas sobre sí mismo. Son mucho más activos los partidos con representación minoritaria aunque también padecen de un cierto paquidermismo, cuando no de populista oportunismo. Seguimos en el bucle: la política es la solución, pero la política no funciona. No funcionan los políticos, en realidad.
La evidencia nos muestra –y ése es el grave problema- que los políticos no necesitan el consenso social, no nos necesitan. Clamó el 95% de la población contra la invasión ilegal de Irak y José María Aznar no movió un músculo. Salió media España a la calle en el 15M pidiendo más participación, y apenas hubo cambios en el PSOE. Más aún, ganó el PP las generales. Podemos desgañitarnos contra las políticas antisociales, ineficaces y conducentes a un caos en barrena –cuyo fin ni se vislumbra- que se nos aplican y solo nos ofrecen el diálogo de las porras, las multas y la cárcel. Si un 10% de los votantes se inclina por un partido para que gobierne y prácticamente el resto se abstiene, tiene más valor en la práctica que la crítica del otro 90% si se diera. La ley electoral, el sistema, está así organizado.
Por eso, solo necesitan hablar para su grupo de incondicionales, conocerles y saber que “entenderán sus medidas” y que, en efecto, creerán que éstos son “los presupuestos más sociales de la democracia” o cualquier otra boutade, que sufrirán en silencio “como dios manda” lo que les echen, porque así “saldremos de la crisis”, que ni siquiera les vinculan las promesas del programa electoral. Como las estrellas del arte, actúan para su público y solo necesitan unos pocos votos más que su principal oponente. La degradación que ellos mismos han hecho de la política, la ínfima calidad de buena parte de sus representes, propician esta situación.
¿Y quién rompe ese bucle? Nosotros, no contamos con mucho más. Seguimos en la eterna dificultad de concluir en reflexiones y hechos los impactos que padecemos. Es descorazonador ver cómo las diarias listas de agravios se meten en el saco de la estupefacción sin más. Es como si nos hubiera caído encima una enfermedad incurable o un pariente desequilibrado que nos agrede y hay que sobrellevar con resignación. Venga, otra tropelía más. Se nos caen los ojos de las órbitas, los recogemos, y a esperar a la siguiente. Los atropellos que traen las noticias, las insistentes estupideces con las que nos bombardean, son reales y tienen consecuencias. Su sitio no es la pared de los desafueros para llorar un poco al mirarla. Están destrozando nuestras vidas.
Se trata, en primer lugar, de reconducir el proceso del razonamiento. Informarse, relacionar datos, reflexionar sobre ellos, sacar conclusiones y actuar. Sin esa elemental herramienta -ahora tan infrautilizada- somos mucho más vulnerables. De inducir que otros se decidan también a usar su cabeza. De añadir a la tarea a los políticos decentes y lúcidos que apuesten por operar el cambio drástico que se precisa. Y, luego, exigir responsabilidades, buscar argumentos legales, sumar apoyos y romper de una vez este nefasto círculo enfermo –anquilosado, endogámico, incapaz, inepto, alejado de la realidad y de la gente- que está dañando la democracia. Este ordenamiento sociopolítico está colapsando, apelemos a la razón, a la lógica, para buscar salidas antes de que se desaten otras más indeseables aún. Nadie se queja de la política -todo lo contrario, se la ve como tabla de salvación-, se queja de esta política.
Los editores y únicos trabajadores de la revista Cafè amb llet (Café con leche), Albano- Dante Fachin y Marta Sibina, han sido condenados a pagar 10.000 euros a un asesor de Artur Mas, Josep Maria Via Rodons, por “intromisión en su honor”. Cafè amb llet denunció una presunta trama de corrupción en la sanidad catalana a través de su publicación y vídeos colgados en youtube.
La fiscalía rebajó su petición a 5.000 euros, pero la jueza ha decidido que finalmente la condena sea a pagar 10.000, porque el reportaje incluía en su título la palabra “robatori”, es decir, se llamaba «El robo más grande de la historia de Cataluña». Via Rodons, presidente del Parc de Salut de Barcelona y asesor de Presidencia de la Generalitat, no figuraba en el reportaje como presunto autor de ningún delito, pero la palabra «robo» en el rótulo ofendió su honor.
Albano y Marta han hecho un brillante y esforzado trabajo de investigación, de los que dignifican el maltrecho periodismo. Como ellos mismos nos cuentan no ha habido ninguna otra demanda acerca de las graves imputaciones que atribuyen a una serie de notables de la política catalana, ahora en el poder. O no han sido tan sensibles como el demandante y su honor, o cabe deducir que son ciertas. De hecho, algunas de ellas ya han sido objeto de imputación por la justicia en el largo periplo desde la demanda.
Muy pocos medios han publicado la noticia, ni el desarrollo ni esta condena. No lo han hecho los catalanes, por ejemplo. Actualizo, el Periódico de Catalunya ha recogido esta tarde que ICV pide que les ayude a recoger fondos para pagar la multa.
Vamos a suplirlo incluyendo aquí su vídeo y también –para quien tenga dificultades con el catalán- la traducción que ha hecho un compañero. Dicen esto:
«Hace dos horas nos han confirmado que el juzgado de primera instancia n º 37 nos ha condenado a pagar 10.000 euros por un vídeo que colgamos en Youtube.
En el vídeo denunciábamos varios casos de opacidad en la sanidad pública catalana que implicaban a altos cargos de CiU y poderosos empresarios afines al partido.
En el vídeo denunciábamos que en el hospital de Blanes y Calella están escondiendo, entre otros datos, el destino de 1,5 millones de euros públicos gastados en “informes”.
Denunciábamos que Ramon Bagó había recibido contratos millonarios para sus empresas privadas directamente del ente público que él mismo dirigía.
Denunciábamos que es imposible saber el destino de los 424.00 euros en 5 años del apartado “gastos de protocolo y representación”.
A las pocas semanas de colgar el vídeo llegó a casa una carta del juzgado alertando de que uno de los asesores del presidente de Cataluña, el señor Josep Maria Via, nos había denunciado por “haber dañado su honor”.
Según este señor el vídeo atenta a su honor porque en el título aparece la palabra “robo” y él no ha cometido ningún robo.
Nos sorprendió que fuera él quien ponía la denuncia. Cualquiera que mire el vídeo verá que el señor Vía no se le acusa de ningún tipo de delito sino que se le cita simplemente como autor de un artículo publicado en el diario El País.
No nos hubiera extrañado tanto una denuncia de los otros personajes que aparecen en el vídeo ya que el vídeo sí pone en cuestión su actuación en el manejo del dinero público.
Con el paso del tiempo, hemos entendido que todos los demás guardaban silencio: todos estaban implicados en casos incluso mucho mayores de lo que nosotros imaginábamos.
En el vídeo por el que nos han condenado pedíamos los contratos que los hospitales de Blanes habían adjudicado a Ramon Bagó. Todavía hoy no sabemos la respuesta ya que tanto la dirección como los alcaldes de la zona esconden la información.
Pero hace dos semanas una investigación confirmó que Ramon Bagó -ex alto cargo convergente y Cruz San Jorge- recibió 12 millones de euros de la sanidad pública de manera totalmente irregular. 12 millones de euros que llegaron a las empresas de Bagó saltándose varias leyes.
En el vídeo por el que nos han condenado hablábamos de unos informes que han costado 1,5 millones de euros en los hospitales de Blanes y Calella, unos informes que no hay manera de que aparezcan.
Pues bien, la semana pasada el que hasta hace 4 meses era Presidente de estos hospitales, fue imputado por haber cobrado 700.000 euros en informes en la ciudad de Reus.
Unos informes que nunca nadie ha visto. Este señor, de nombre Carlos Manté, era gerente del ICS. Cuando dejó este trabajo en la sanidad pública montó una empresa de “consultoría sanitaria”.
Al cabo de 8 días comenzaba a recibir estos contratos que en sólo cuatro años le reportaron 700.000 euros.
Por este caso también está imputado José Prat, quien hace pocos días dimitió como presidente del ICS por los diversos escándalos descubiertos y destapados por el único regidor que tiene la CUP en Reus, David Vidal.
En el vídeo por el que nos han condenado también pedíamos conocer el sueldo de la Gerente de los hospitales de Blanes y Calella, doña Nuria Constans.
Pues bien, un mes después de publicar nuestro video, pudimos saber que ella está implicada en las irregularidades que causaron pérdidas de 2,7 millones de euros en los hospitales de Blanes y Calella.
Y no lo decimos nosotros. Un informe de la Sindicatura de Cuentas revisó las cuentas de estos dos hospitales y encontró un desbarajuste enorme.
Un desbarajuste que tiene, entre otros protagonistas, al señor Xavier Crespo, ex-alcalde de Lloret de Mar. Según este informe realizado por auditores de la Generalitat, Xavier Crespo y su esposa recibieron 209.000 euros en pagos irregulares. En el informe, por ejemplo, se puede ver como Xavier Crespo pagó sus cuotas del Club de Hockey Patin Lloret con el dinero de la sanidad pública.
Se puede ver cómo compró por 77.000 euros un consultorio público que los ciudadanos nos había costado 154.000
Todo esto pero no se supo hasta hace poco ya que CiU y el PSC pactaron para que este informe nunca viera la luz.
Cuando nuestra revista descubrió el informe, los posibles delitos que recogía, ya habían prescrito.
Ahora CiU ha premiado al señor Crespo con el número 4 en las listas por Girona. Así pues, lo tendremos otra vez de diputado.
Viendo todo esto, no extraña que ni Bagó, ni Mantiene ni la gerente de los hospitales de Blanes y Calella pusieran ninguna denuncia. Y entonces aparece el asesor de Mas, el señor Via.
El señor Josep Maria Via ha sido hasta hace pocas semanas compañero de Ramon Bagó al Consejo de Administración del Consorcio Hospitalario de Cataluña, que es justamente la institución implicada en que Bagó recibiera contratos por valor de 12 millones de euros de manera irregular.
El señor Josep Maria Via ha sido socio en varias empresas del señor Josep Prat, el mismo que está actualmente imputado por haber pagado (presuntamente) los 700.000 euros a Carlos Manté de manera irregular.
¿Está defendiendo su honor el señor Vía o está defendiendo la opacidad y los negocios poco transparentes de la gente de su entorno?
Sea como sea, hoy hemos recibido una condena a pagar 10.000 euros.
Para ir terminando, hay algo que debe quedar totalmente claro:
Llevamos dos años publicando información sobre la opacidad y la falta de transparencia en nuestra sanidad. Hemos publicado videos, artículos e incluso un cómic.
Pues bien, nadie, absolutamente nadie ha podido demostrar ninguna mentira.
Dijimos que Ramon Bagó se contrataba a sí mismo. Se confirma que recibió 12 millones de euros de manera irregular.
Dijimos que los hospitales de Blanes y Calella había opacidad y se confirmó que este hospitales han desaparecido 2,7 millones de euros públicos.
Así, aunque ahora, con esta condena, intenten tapar todos sus vergonzosos escándalos, ninguna de los datos que hemos dado es falsa.
Simpemente se trata del honor del señor Via.
Por cierto, los 10.000 que tenemos que pagar no los tenemos que pagar al señor Vía ya que este señor es muy solidario. Ha dado los 10.000 euros a una institución sanitaria: los hospitales de Blanes y Calella.
Los 10.000 euros de la condena son un duro golpe para una revista como la nuestra, con sólo dos trabajadores y que vive exclusivamente de la publicidad que ponen los negocios de la zona.
El cafèambllet no recibe subvenciones millonarias de la Generalitat ni contratos amañados pagados con dinero público.
Pero aún así, queremos dejar absolutamente claro que lejos de callar, lejos de dar un paso atrás, continuaremos denunciando la enorme opacidad, la impunidad y la falta de transparencia de nuestro sistema sanitario.
También es un duro golpe tener que retirar de la red los vídeos en los que hemos denunciado todo este entramado de opacidad.
Es duro porque ellos han conseguido que este vídeo no se pueda ver antes de que los ciudadanos podamos saber qué han hecho los amigos del señor Vía con nuestro dinero.
A día de hoy no sabemos cuántos contratos ha recibido Ramon Bagó por parte de estos dos hospitales.
A día de hoy no sabemos dónde están los informes que han costado 1,5 millones de euros, no sabemos qué empresas los han hecho, ni sabemos si se ha convocado concurso para hacerlos.
A día de hoy la gerente de los hospitales de Blanes y Calella que se quedará nuestros 10.000 euros no ha explicado exactamente dónde han ido a parar el dinero del apartado “gastos varios” de su hospital.
Pueden estar seguros las personas que están escondiendo esta información, tanto la gerente de estos dos hospitales como la alcaldesa de Calella, la convergente Montserrat Candini, como el alcalde de Blanes, el socialista Josep Marigó y como todos los políticos municipales que esconden estos datos …
Todos ellos pueden estar seguros de que no pararemos hasta saber el destino de todos y cada uno de los euros de nuestro dinero.
Porque mientras ellos esconden en que se han gastado nuestro dinero, la gente sufre listas de espera, sufre falta de médicos y paga euros por receta.
A nuestros lectores, les pedimos dos cosas:
Durante los próximos días haremos público un nuevo vídeo sobre nuestra sanidad y la profunda opacidad y los intereses empresariales que se esconden detrás de las medidas del Gobierno. Pedimos que estad atentos.
También pedimos que si consideráis ésta la información de utilidad, difundid la misma. El Gobierno puede comprar medios de comunicación a base de subvenciones y presiones políticas, pero no puede controlar cada uno de nuestros ordenadores.
Finalmente, queremos dar las gracias a todas las personas que durante estos días nos han mostrado su apoyo. Muchas gracias».