Destruir el Estado

El candidato republicano a la presidencia de EEUU, Mitt Romney, quería -y quiere- acabar con la Agencia de Atención de Emergencias porque “le cuesta mucho dinero al Estado”. Privatizarla para que los ciudadanos paguen por la ayuda. Si le toca, le tocó, oiga. Un huracán con víctimas mortales y numerosos daños materiales ha venido a demostrar la gravedad de tal medida, pero era igual de peligrosa sin que los vientos huracanados pasaran por USA y un abultado número de ciudadano se dispone a votar estas políticas que les perjudican directamente.

Portugal también se plantea reducir el Estado porque ya no sabe de qué más recortes a la población sacar el dinero que les falta. Les dieron 78.000 millones de euros en el rescate. A los bancos europeos 1,6 billones y sin contrapartidas. Pero esto funciona así, y el objetivo último es acabar con el Estado, con más de un siglo de un ordenamiento social algo más justo. Y volver al “sálvese quien puedas” y si eres pobre te aplicamos la doctrina que patentó en España Andrea Fabra.

El PP avanza en esa dirección con gran entusiasmo. Cada día un pasito más. Desde hoy se puede echar personal laboral de la función pública con escasos trámites y por una miseria (previamente apañada en la Reforma Laboral). Pronto será el personal fijo. AENA y RENFE prestos a ser dilapidados para que se beneficien de sus ganancias empresas privadas.

Lo explica, de nuevo, Ignacio Escolar. Con la brillantez que le caracteriza su artículo comienza así: “No quiero abolir el Gobierno”, decía hace diez años Grover Norquist, uno de los políticos más influyentes en la Administración de George W. Bush. “Me conformo con reducirlo hasta un tamaño que nos permita ahogarlo en la bañera”. Aquel sueño húmedo de los neoliberales se está haciendo realidad. Sarcasmos de la gran depresión: ha sido el flagrante fracaso de sus mitos sobre la desregulación financiera y el Estado sumergible, ese mismo error que nos llevó a la crisis, lo que les ha dado su gran oportunidad”.

Mientras, las noticias más vistas en la prensa tradicional hablan de una bronca en una boda entre castellanos y vascos, y de que un subproducto de la prensa de vísceras y atontamiento -María Patiño- propuso entrevistar a un señor que lleva 6 años muerto. Eso es lo que interesa.

En las afamadas Redes Sociales, en twitter, he enlazado esta mañana varias graves noticias. Algunos se han mostrado tan preocupados como yo. La más comentada, sin embargo, hacía referencia a que se prevén 5 millones de desplazamientos este puente y he osado decir que “No todos sufren la crisis”. No están de acuerdo, vaya por dios, algunos van a su pueblo a traerse patatas, qué majos. Apasionante tema ¿eh? Es que la gente necesita “distraerse”, están pobrecillos tan agobiados. No lo están por las putadas que nos hacen a los demás con su actitud egoísta y sin criterio.

No sé si regresar al estado Zen de ayer o pensar en medidas más drásticas. Por hoy seguiré con el Zen. Animoso y todo.

Iberdrola genera 13.500 empleos… en Portugal

No todas las noticias económicas son negativas, no para todos, no, pero el periscopio -tan a ras de superficie- es un buen instrumento de observación. Leo que Iberdrola acaba de invertir 1.700 millones de euros en Portugal. Van a construir el complejo Alto Támega. En Chaves, justo al lado de la frontera con Galicia. 3.500 puestos de trabajo directos y 10.000 indirectos a cuyos afortunados poseedores, en lugar de pagar en “mileuros” -la más frecuente moneda española en salarios-, se les puede contratar por el salario base portugués: 437 euros. Nos dicen será uno de los mayores proyectos hidroeléctricos de los últimos 25 años en Europa y, ¡cómo estarán de contentos nuestros vecinos!, que a la presentación en sociedad del proyecto acudió el primer ministro, José Sócrates.

 Iberdrola es una empresa saneada: consiguió casi 2.000 millones de euros, en el primer semestre de la crisis (2008), un 78% que en el mismo período del año anterior.

Endesa, otra de las líderes del sector, obtuvo unos beneficios en 2007 de 1.255 millones de euros, “muy lejos” -nos decían- de los 1.756 millones de euros logrados el año anterior. El 2008 empezó mejor: 662 millones en el primer trimestre, y antes de subirnos la factura.

Tampoco les va mal el negocio a la banca española -a pesar de lo que nos lloran-: en el primer trimestre del año 2008, obtuvieron un 10% más de beneficios que en el del año anterior: 5.153 millones de euros, y, eso mientras sus colegas occidentales, pasaban apuros. 9.000 millones de euros ganó el Banco de Santander en 2007. Ahora precisan ayuda, y no dan créditos.

La crisis nos abofetea y las empresas del Ibex -una muestra significativa- han estado ganando dos dígitos respecto al año anterior sin cesar. Y parece que lo siguen haciendo. La tónica no cambia desde hace más de 20 años. No sólo ganan dinero: logran siempre más que en el ejercicio anterior. Un análisis publicado en El País (Agosto 2008 ) nos trae entrelineas la que puede ser la clave. José Antonio Herce, socio de Analistas Financieros Internacionales, declara: “los sindicatos ponían el grito en el cielo si el peso de los salarios bajaba hacia el 50% del PIB, pero eso ocurría hace mucho tiempo“. Hace mucho tiempo, sí.

Un apunte más. Algunas de las empresas más saneadas y con mayores beneficios fueron un día de todos los españoles, eran empresas públicas. Pero estaban mal gestiones ¡vaya por dios! Felipe González fue el primero que las abrió al capital privado, con porcentajes que no suprimían el control estatal. Aznar las liquidó. Siempre me llamó mucho la atención que apenas nadie protestara. No hace falta ser economista para saber que, si vendes, te descapitalizas; la empresa no sigue generando el producto para tus arcas, pero seguramente es porque nosotros no entendemos de altas finanzas. Aznar privatizó las llamadas “cinco joyas de la corona”: ENDESA, Tabacalera, REPSOL, Telefónica y Argentaria. Su valor se calculó en más de seis billones de pesetas (6,39), más de 38 mil millones de euros, una buena inyección para las arcas públicas -¿en qué se invirtieron?-. Productoras de electricidad, petróleo y telecomunicaciones, un banco, fue una tendencia mundial privatizarlas -sumidos en la fiebre neocon-. , pero ¿imagina alguien qué valen ahora, qué beneficios han generado desde su paso a la gestión privada, y qué ganancias reportarían al Estado?

Iberdrola, siguiendo la tónica de otras empresas, “deslocaliza”, se va al barato -en costes salariales, que no en precios- Portugal. Y se queda a un pasito de España para que los directivos de la empresa no tengan que mudarse. Comprendo que Marruecos, y no digamos ya India, resultan más incómodas por su lejania. ¡Enhorabuena a Portugal! A ver si el encantador vecino de al lado, despega. Yo voto por Saramago como presidente de la República. Y, como él, por una Iberia unida.

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