De espaldas a una Europa en crisis

Los europeos no tienen interés por Europa. Entre ellos, los españoles se han convertido en uno de los mayores euroescépticos. Aquí, sólo el 27% de los ciudadanos manifiesta que votará en las elecciones que van a celebrarse entre el 4 y el 7 del próximo mes. Son datos del eurobarómetro que acaba de hacer público el Parlamento europeo. Más aún, el 75% de los españoles nos saben ni cuándo están llamados a las urnas.

 El proyecto de Europa ha ido perdiendo interés paulatinamente entre los 27 países que componen la UE. Quizás, los nuevos adscritos contemplan el euro como un paraguas que les protegerá en la crisis que les afecta más que a otros territorios. A pesar de que tampoco están masivamente decididos a ir votar, algunos observadores estiman que sí lo harán condicionando la composición ideológica de la Eurocámara. Lo cierto es que las instituciones comunitarias nadan entre el descrédito popular que se han ganado a pulso: han dado muestras de un invalidante anquilosamiento. Adolecen también de los males de las políticas locales, elevados a la potencia de una inmensa extensión de más de cuatro millones de kilómetros cuadrados donde habitan casi 500 millones de personas. Y de una difícil amalgama: diferentes lenguas, historia, desarrollo, educación y un lema común, más deseable que real: unidos en la diversidad. El Partido Popular Europeo es el mayoritario en la Cámara, seguido del socialista.

España ingresó en la que sería la Europa de los 15 en 1986 de la mano de Felipe González. Franco lo había intentado con ahínco para homologar su régimen, pero Europa precisó ver consolidada la democracia con la alternancia de poder. Y, probablemente, con la credibilidad de un presidente brillante que sabía estar en el mundo. Llegaron entonces las carreteras, las autopistas, los fondos comunitarios que costeaban nuestra expansión, y, sobre todo, la apertura de horizontes.

Pero, en el 2009 de la crisis globalizada, los ciudadanos prefieren mirar a su ombligo -he dedicado todo un libro a ello-, y no informarse o no querer enterarse de que la UE es una realidad que toma decisiones que afectan a nuestra vida.

Tenemos una moneda común: el euro. Las políticas económicas se dictan desde Bruselas. Ya no podemos devaluar la peseta, como hicimos con profusión durante la transición para aquilatar nuestro presupuesto, aunque fuera a costa de perder hasta un 20 y un 40% del valor de nuestro dinero personal. Si ahora el Estado sobrepasa las inversiones -el gasto en una palabra- para solucionar la crisis interna, Bruselas reprende y no lo tolera. Los tipos de interés de nuestros créditos los fijan fuera. El Banco Central Europeo dirige su cuantía, fijando los tipos de interés. A partir de ellos, la Federación Bancaria Europea establece lo que conocemos como «Euribor», que influye decisivamente en nuestras hipotecas.

  Y aún no hemos ahuyentado por completo la directiva europea que permitiría la jornada laboral de 65 horas semanales. Bruselas dicta también políticas de inmigración.

Marta Cartabia, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Milán-Bicocca, lo resumía en una entrevista: «La mayoría de las leyes nacionales -señala la profesora Cartabia- son ya ejecuciones de normativas europeas, en muchos casos los jueces nacionales aplican directamente el Derecho europeo y cada vez más el Parlamento Europeo se pronuncia sobre asuntos sociales. Europa, de una forma u otra, sienta principios que después pesan -y mucho- a la hora de decidir si se reconocen las parejas de hecho, se aprueba la eutanasia o se mantienen los crucifijos en los colegios».

«No es la Europa que soñaban los padres fundadores», añade Cartabia, es una Europa técnica que, sin embargo, no se limita a cuestiones técnicas, puesto que interviene en terrenos reservados a la vida de las personas».

Hoy mismo, salen a la calle los ganaderos españoles a protestar por su asfixia con sólidos argumentos: «El tejido ganadero español se ha atrofiado desde 1993, cuando la Unión Europea impuso el sistema de cuotas que ha limitado la producción española a seis millones de toneladas anuales de lácteos.Aquel año había 173.000 explotaciones en España, y ahora hay 24.000». Igual sucede con el aceite y numerosos productos agrícolas.

     Un somero y aleatorio paseo por recientes actuaciones de Bruselas nos presenta, para bien y para mal, este panorama:

  • simplificar los trámites necesarios para que las pymes accedan a la financiación comunitaria. Entre las novedades destaca que las entidades con ayudas inferiores a 25.000 euros tendrán que aportar menos documentación y que se reduzca la exigencia de avales bancarios
  • acelerar la autorización de medicamentos contra enfermedades mortales.
  •  elevar las ayudas a la exportación de pollos
  • suprimir los aranceles a la exportación de cereales
  • mantener seis meses más la veda de la anchoa
  •  aprobar el P2P, reforzar la seguridad y la protección de las libertades fundamentales en Internet y rechazar que los gobiernos corten el acceso a Internet como una forma de imponer sanciones.
  •  extender las normas comunitarias de protección de datos a las redes privadas de comunicación en Internet.
  • eliminar progresivamente las bombillas incandescentes.
  • criticar la aplicación errónea en todos los países de la UE de la directiva que regula el derecho de los ciudadanos europeos y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en los Estados miembros y exigir castigos para los países infractores
  •  autorizar la comercialización de una vacuna intradérmica para la prevención de la gripe estacional de adultos y mayores de 65 años que, de forma pionera, presenta un sistema menos invasivo que las de aplicación intramuscular al administrarse con una micro-inyección intradérmica de manera sencilla, segura y fiable (esto hoy mismo).
  • … o condenar el urbanismo español.

     ¿Podemos así eludir el compromiso de votar en las elecciones europeas? ¿Y pensar en políticas locales? ¿Y no elegir a los candidatos de los que  estemos seguros van a defender nuestros intereses en Europa y construir un espacio común y mejor para todos?

     Van a cobrar en breve 9.000 euros al mes  -actualmente 7.000-, más dietas,  por trabajar de lunes a jueves. Viajes pagados en clase business. Colaboradores personales auto asignados -sin prohibir taxativamente el parentesco directo-, cuyo sueldo pagamos los contribuyentes europeos. Jubilación a los 63 años con pensión oficial asegurada, con sólo 3 años de trabajo.

     La UE, el Parlamento europeo sobre todo, palidece quizás porque se suele enviar allí a viejas glorias, a compromisos por una razón o por otra para becarlos con una jugosa regalía. Y lo que Europa necesita es savia nueva, jóvenes, políticos combativos. Y sobre todo una sociedad comprometida que precisa informarse adecuadamente y saber lo que vota.

    Desde Europa en Suma queremos impulsar una Europa de ciudadanos que se conozcan y que trabaje unida. A los españoles nos hace mucha falta.

¿Dónde está la bajada de los precios?

 

 

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El Índice de Precios de Consumo (IPC) registró en marzo el primer signo negativo de su historia al caer un 0,1% en tasa interanual en marzo. Esto es lo que nos cuentan las noticias. Según su signo político ven peligro de la «temida» deflación o no, y todos tan contentos.

Bien, yo utilizo de baremo el precio de las camisetas año a año. Un elemento tan arbitrario podría ser como la cirugía estética que entra en el cómputo del IPC. Camisetas sin marca pero con algún tipo de mejora, no la simple de algodón lisa. Hace 2 años la mayoría venía a 18 euros, en 2008 a 24, y este año oscilan entre 36 y 39. Un alto porcentaje de elevación. Un diminuto jersey de bebé recién nacido -que las abuelas tricotaban en media hora- cuesta en torno a los 30 ó 35 euros.

Los expertos nos cuentan muy serios que, hace un año, el precio del barril de petróleo Brent se pagaba a 102,9 dólares, y ahora a 47 dólares -es menos de la mitad-. «Por ello, en los últimos doce meses los carburantes y combustibles acumulan una bajada del 18,4% y los productos energéticos del 11,6%.», nos aclaran. ¿Quién se come el resto, la diferencia entre 55,9 y 18,4? Ah, los impuestos que pagan otras cosas. De cualquier forma, las petroleras subieron un 4% el combustible en Semana Santa, sin que lo hiciera el Brent.

Tampoco noto apenas la bajada de los precios en la compra diaria. Ha aumentado la producción de «marcas blancas» en los supermercados que sí son algo más baratas, pero el resto está parecido. El pescado prohibitivo, la triste e insípida pechuga de pollo a 6 ó 7 euros el kilo, los filetes de tapa de añojo -que tampoco son para relamerse- 10/12 euros el kilo, vamos a ver el solomillo -que sí- a 40 euros. El tomate decente a 3 euros. Ya vimos los precios de una ciudad media de Suecia, Lund, donde cobran el doble que nosotros. El gas baja -la descomunal cifra de 3 ó 4 euros al mes nos dicen-, la electricidad no se sabe, pero las facturas que yo pago son escandalosas y teniendo cuidado. Imagino que es general el problema. Y compré gafas hace 4 años por 300 euros y ahora me piden, en la misma tienda, 500.

Lo cierto es que cuando entró el euro todo costaba aproximadamente la mitad que ahora, y a ninguno -salvo a los grandes ejecutivos- nos han duplicado el sueldo.

Ningún experto a los que he preguntado -con auténtica insistencia- en mi vida profesional, ha sabido explicarme porqué todo tiene que subir cada año, porqué no se puede mantener al menos. Si es la ley de la oferta o la demanda o esos mecanismos que ellos conocen tan bien y que mantienen el sistema y les hace temer la deflación. Pero ésa es la clave.

No nos fiemos, sin embargo, de las impresiones o de nuestra mala cabeza al encontrar sólo tiendas donde no se han enterado que el IPC baja. Los precios de la zona euro comenzaron a contabilizarse en 1996. El registro del año pasado reveló que en 12 años, hemos visto incrementada la cesta de la compra en torno el 30% ¿Han subido lo mismo los sueldos? Evidentemente, no. Según la OCDE el salario real medio español ha bajado un 4% en los últimos diez años -a pesar de que se vivían tiempos de crecimiento económico- y somos el único país -de cuantos estudia este organismo- en el que se ha producido un descenso del poder adquisitivo.

Aquí están los datos del IPC, que considera reales la página que los publica. Yo no encuentro esas bajadas en el mercado. ¿Alguién podría orientarme sobre dónde están esos precios en descenso?

El Gobierno aplicará una «drástica reducción» de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

Menos resignación y más acción

Ayer descubrí que me había atracado mi banco de toda la vida y evité que lo hiciera -al menos temporalmente- una óptica. En este país hay que tener un cuidado extremo para que no te desvalijen. No ya los desgraciados rateros, sino las gentes instaladas, los soportes del sistema. Lo peor es que han logrado anestesiar a la mayor parte de la ciudadanía que ya no se inmuta por las denuncias, aunque sean sobre hechos flagrantes. Dos minutos de morbo al enterarse, y a enchufarse a la tele o al fútbol: nos han desactivado. Han seguido practicando la desconexión de los ciudadanos, tarea en la que llevan toda la vida los poderes fácticos.

En este blog puede verse sin embargo la irritación que produce la mala política, los desmanes del capitalismo consentido -más aún, apoyado-, el sistema en sí mismo. Sólo que no existen cauces eficaces para que esa protesta se canalice y provoque las reacciones precisas, los cambios necesarios.

Todo sistema se corrompe y es imperfecto. El mejor, sin duda, la democracia. Hay que olvidarse de grandes utopías si se quiere ser práctico. Ahora bien, el orden establecido es manifiestamente mejorable. Pero lo encargados de hacerlo parecen haber perdido el rumbo. Voluntariamente o invadidos por la inercia.

Mi banco de toda la vida me ha secuestrado 5.000 euros durante 5 años, tiempo en el que ni siquiera sé si seguirá existiendo como tal. No soy rica, es un serio contratiempo. La fechoría la perpetró con engaños una ejecutiva de diseño que me embaucó vilmente haciendo lo contrario de lo que le pedía. Si trato de recuperarlos, antes de tiempo,  pierdo 800 euros. Me mintó en la fecha del vencimiento del bono.

Al salir de la oficina bancaria, acudí a la tercera tienda franquicia de una óptica avalada por un señor francés. Publicitan una interesante oferta, pero en los dos primeros establecimientos vieron que yo no me adaptaba a sus condiciones. En el tercero sí. Ahora bien, las gafas de sol llevan suplemento por color y por curvatura. La oferta no incluye no sé de qué de réflex, luego si no lo pones te fríes los ojos, y, por supuesto, colocarlo lleva suplemento. Tengo alguna dioptría más en un ojo que en otro, luego hay que reducir el cristal: otro suplemento. «Es que Vd. tiene dioptrías» me dijo la empleada. Hombre, no voy a ponerme gafas para guarecer los ojos en una urna, las gafas solían servir para ver bien. El negocio no les cuadraba porque no pedía progresivas. Dos señoritas diferentes estaban muy interesadas en ello, pese a que les dije que, a pesar de mi edad, no tengo presbicia, veo perfectamente de cerca. Con todo la cosa se ponía en 500 euros para los que dan facilidades de pago. Una amiga pagó hace poco 1.300 euros, dice que debo darme contenta. Sólo que en la mayor parte de Europa las gafas son gratis, las costea el Estado. No son un lujo.  Y merecen una prioridad del gasto, anteponiéndola por ejemplo a subvencionar fábricas de procesiones.

Éste es también un país, donde la Hacienda Pública, persigue a los asalariados y les hace objeto de sanciones arbitrarias, mientras deja escapar los grandes fraudes. Y ante todo esto, el único consejo que te dan es que te resignes y que procures que no te pase otra vez. ¿Poniendo una vela a la virgen?

En España fallan los cimientos de raíz. El PSOE se dispone a cargarse hoy una ley en el Parlamento que consensuó el año pasado para revalorizar las pensiones y hacerlas algo más dignas. Las subió un 30% la pasada legislatura, el populista PP es mucho más responsable del atraso. Pero un país desarrollado no se puede permitir pagar 400 ó 500 euros a una persona que ha trabajado -aunque sea en casa como esposa, ahora viuda- para que viva todo un mes. El argumento: les supone 5.000 millones de euros. Han entregado 9.000 a las constructoras para que hagan aceras. ¿Cuánto a los bancos para que rapiñen cuanto quieran?

De disponer de tiempo, daos un paseo por el blog -los seguidores habituales lo sabéis-. Tenemos los sueldos más precarios de la Europa de los Quince, salvo Grecia y Portugal. Corrupción a todos los niveles, incluso con sanciones del Parlamento europeo. Pero, como os dije en la entrada de ayer, los sueldos millonarios de los incontables asesores del gobierno de Aragón, y de cualquier parte donde se hurgue, no provocaron reacción alguna. Y lo mismo parece ocurrir en el mundo entero. Bueno, los constructores fraudulentos que han matado literalmente a las gentes de L´Aquila, parece que terminarán en la cárcel a instancias de la fiscalía italiana. Pero los familiares de los muertos ni siquiera insultan a su jefe de gobierno cuando le ven aparecer.

Nos resignábamos cuando el sistema parecía funcionar. Sólo lo parecía. Pero es que nadie sabe cómo se va a arreglar el inmenso fiasco. El sistema, el famoso sistema, está viciado en origen. Proponen regeneraciones, socialismos alternativos… No sé. Es economía de guerra, que precisa política de guerra también. Replantearse todo. Ir a lo esencial. Comenzar por abajo Por las pensiones suficientes, por atajar corrupciones y corruptelas con contundencia, por la educación en profundidad que es lo único que puede salvarnos a la larga.

Sentarse a una mesa, tachar prácticamente todos los presupuestos de los poderes públicos y pensarlos de nuevo. Fijar prioridades reales, útiles, con visión de futuro. Pero los políticos están demasiado impregnados en la madeja. Giran como caballitos de feria mirando al frente sin ver la realidad. Y nosotros, la sociedad, les lanzamos palomitas de maíz para que se entretengan. Y seguimos poniendo cirios a los santos para que el ciclón no nos alcance.

El negocio de asesorar o los cimientos podridos

Cuenta hoy Heraldo de Aragón, con profusión de datos contrastados, que más de la mitad de los asesores de la DGA -el gobierno de la comunidad- son o han sido cargos públicos. Al ser cesados, sus compañeros de PSOE y PAR los recolocan para garantizarles el sueldo. Sin estudios superiores muchos de ellos, cambian de consejería son soltura y lo mismo aconsejan sobre el funcionamiento de las diputaciones que sobre Justicia e Interior. Algunos de ellos llevan dos décadas viviendo del «asesoramiento».

«No tienen que rendir cuentas a nadie, salvo ante el consejero que les designó, y muchos ni siquiera aparecen por las cinco sedes por las que se distribuyen las consejerías. Sólo hay que telefonear y preguntar por una buena parte de ellos para cerciorarse de esta realidad. Tampoco es extraño porque algunos tienen que ejercer a la vez como alcaldes en pueblos que llegan a estar a 181 kilómetros de distancia de la capital. Este es el caso de la regidora de Albelda, María Ángeles Roca, fichada como asesora por la consejera de Servicios Sociales, Ana Fernández», dice El Heraldo.

Los sueldos de los asesores llegarán a los 37.693 euros anuales en este ejercicio, mientras que los de los jefes de gabinete se han fijado en 54.345 euros. El sueldo medio de los aragoneses no alcanza los 26.000.

El grueso del personal de confianza de la DGA lo constituyen 136 personas, cuyos sueldos costarán este año al erario público más de 6,9 millones de euros. En 2005, había unas sesenta plazas de este tipo. En este capítulo se incluyen los altos cargos, los periodistas del amplio gabinete de comunicación, los responsables de protocolo, las secretarias y los conductores, entre otros trabajadores.

La noticia abre hoy el principal periódico de una comunidad de poco más de un millón de habitantes, que se indignarán un rato y no harán nada. Votar al contrario que es la forma que tiene de castigarse a sí mismo el español. El resto del país quizás se entere, o no, pero lo desechará con el sólido argumento de «todos los políticos son iguales». Yo mantengo que no lo son, pero hay que parecerlo además de serlo, como aquello de la mujer del César sí, frase machista que tanto me indignaba en su día.

Me temo que si los periodistas -o los jueces- de prácticamente todas las comunidades, ayuntamientos, y demás instancias del Estado hurgaran, como lo ha hecho El Heraldo de Aragón, afloraría toda la suciedad que nos impregna al punto de paralizarnos. Y seguiríamos por los Consejos de Administración. ¿Recordáis aquello que os conté hace un tiempo?

Zaplana es uno de los múltiples beneficiarios con loterías de cargos en empresas, altamente remunerados, al dejar la política, un millón de euros anuales. Acebes y Michavila simultanean sueldos millonarios con el de diputado. David Taguas, exdirector de la Oficina Económica del Presidente Zapatero, también se fue al mundo de la empresa, nada menos que a la patronal de la construcción. Josu Jon Imaz, que renunció a la presidencia del PNV, ha curado sus frustraciones haciéndose cargo de PETRONOR, petróleos del Norte, que tampoco parece un mal destino. Tenemos muy bien colocados a Rodrigo Rato y José María Aznar, a Jaume Matas o a Narcís Serra. Supermercados Carrefour los preside Rafael Arias Salgado, otro ex político del PP; pero por allí han pasado José Pedro Pérez-Llorca, Pío Cabanillas Gallas, Rodolfo Martín Villa, Luís Manuel Coscuella, Josep Borrell o Francisco Álvarez Cascos. La política, al parecer, aporta grandes conocimientos para dirigir negocios. O para asesorarlos.

  Hoy mismo vemos que el eurodiputado de CiU Ignasi Guardans ha aceptado la oferta de la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, para dirigir el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) en sustitución de Fernando Lara. Guardans es licenciado en derecho y experto en comercio, preparación muy relacionada, como se ve, con el cine.

Y no sólo la polìtica, también los lazos afectivos. Siempre me maravilló que, con todos los partidos, en RTVE -que conozco bien- se repartieran los puestos entre familiares y amigos como quien corta una tarta o subdivide un cortijo. La mujer para dirigir cultura, el marido internacional. Qué núcleos familiares y de amistad tan interesantes,  tan ricos de ideas, nadie sabía que eran los mejor capacitados para llevar las riendas de una empresa.

Un país se construye desde los cimientos, y, a la vista de todo esto, el nuestro está podrido. Con estas bases no se edifica más que carne corrupta, de arena de playa y vigas enclenques, que hunde un terremoto. Me permito recomendar a José Luís Rodríguez Zapatero que anteponga al arreglo de ascensores, fachadas y embellecimientos, un saneamiento profundo de las estructuras. Que llame de inmediato a Marcelino Iglesias y ponga orden en el Gobierno de Aragón. Y siga investigando todos los gobiernos y ayuntamientos por si acaso. Y a los simplemente «no descubiertos aún», de cualquier partido, lo mismo.

¡Por favor, quédense en la playa!

O en la montaña. O en el hotel confortable. O en la incómoda pero pintoresca casa rural. O en la casa familiar del pueblo. Salieron hace sólo 3 ó 4 días. Afrontaron sublimes atascos. Un desembolso económico para encontrar un tiempo desapacible -lo que no les debe extrañar, sucede casi siempre en Semana Santa-. Y hoy toca regresar. Otra vez la congestión del tráfico, embrague, acelerador, freno, acelerador y nervios de punta. Arrostran, además, el peligro de accidentes. ¡No! ¡Deténganse!, dejen tranquilas las maletas, vamos a reflexionar.

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Permitidme que os tutee. Desde que os fuisteis, las ciudades han cambiado. Esta calle, habitualmente embotellada, parece de un barrio residencial. En lugar de cláxones y frenazos se escucha el canto de los pájaros. Abundan los espacios para aparcar. Puede uno cruzar la ciudad en el tiempo cronológico y realizar varias gestiones en un día. En el metro, han desaparecido los agobios y todos viajan sentados.

 Cerraron algunas tiendas pero la ciudad no está desabastecida. ¡Cómo iba a estarlo con la sobreabundancia de oferta que hemos creado!, simplemente ahora es más racional. No hay colas del pan. Se han acabado las esperas en la charcutería, y llega uno a la caja, paga y se va sin malgastar energía. En los comercios de ropa, las dependientas no atosigan, se dedican a la charla porque un par de personas husmeando por la tienda apenas representan la molestia de dos mosquitos revoloteando. En las gasolineras, se pone gasolina al instante y se paga sin más dilaciones.
Encuentras plaza en los restaurantes, no hay demora para entrar en los Museos. ¿Para qué extenderse más? hasta Madrid parece una ciudad habitable. Hemos ganado tiempo y vida.

Por favor, no volváis. Vosotros necesitábais huir, erais vosotros los que precisabais hacerlo afrontando el gasto incluso en tiempos de crisis. Os ha llovido, no se han cumplido los objetivos propuestos. Permaneced ahí. Mañana, o la semana que viene saldrá el sol todos los días. Os lo merecéis. … Y nosotros también.

Las situaciones críticas exigen soluciones imaginativas. ¿De qué vais a vivir? Vamos a verlo. Porque va a ser precisa una negociación: no os queremos de vuelta.

Las oficinas del paro seguirán saturadas aunque vosotros estéis tumbados en la hamaca. Pero, paulatinamente, muchos se irán colocando, sustituyéndoos a vosotros. No se ha hundido el país con vuestra ausencia. Algunos suplentes -que hay cosas que no se detienen- han resultado ser más eficaces y brillantes que los titulares. Hay que dar oportunidades. ¿Quién nos dice que un joven economista, hoy sin empleo, no lo hará mejor que el director del Banco que puede seguir eternamente en Sotogrande?

Imaginad los colegios de las ciudades con un número adecuado de alumnos para que se les preste atención. En la Sanidad, se acabarían las listas de espera. No podemos permitir que regreséis.

La mayoría, sin embargo, no disponéis de medios para permanecer toda la vida de vacaciones. Bien, vamos a estudiarlo. Vuestros lugares de acogida se verán beneficiados con más población. Venderán más pollos «al last«, por poner un caso. Pueden ofrecer contrapartidas. Estimo que lo adecuado es que trabajéis sólo media jornada, el resto del tiempo lo dedicáis a ir a la playa, pasear, pescar, lo que queráis. Es un buen acuerdo. Y en esas horas laborales, podéis ocuparos de cualquier cosa, hasta de pintar las marcas de tráfico en el suelo -que buena falta haría en Madrid-. El sueldo no precisa ser millonario, sirve para un fin loable: pagar vuestro ocio. Es cuestión de negociarlo.

También allí se podrán habilitar clases escolares equilibradas -en algunos pueblos acuden ahora sólo 5 ó 6 alumnos-, hospitales y consultas de atención primaria adecuadas. Pensad que habrá muchos docentes y sanitarios entre los veraneantes. Una nueva comunidad y el apasionante reto de crearla. Con ocio y mar. O montaña. O casa rural, ya digo. Arrinconad las maletas, marchad a la playa para meditarlo, porque nuestra posición es firme y la vamos a vender cara.

A principios del siglo XIX, España contaba con 10 millones de habitantes -menos de la media europea-. Hoy somos 46 millones. La población fue rural hasta el éxodo que impuso el desarrollismo de los sesenta. Hoy, es urbana. Más aún, el 80% de la población se concentra en sólo 1.200 municipios. ¿No resulta insostenible? Más de mil pueblos se han perdido en este camino… ¿hacia el progreso?

Muchos países andan buscando un urbanismo equilibrado, el español se desbordó en la anarquía como en tantos otros aspectos. Ha llegado la hora de volver a nivelarlo. Soluciones drásticas. Dejad quietas las maletas. Quedaos en la playa.

  Joan Nogué, un experto en el cuidado del paisaje, escribía en La Vanguardia, aludiendo a cómo los dioses de la cordura han huido: «Habrá que llamarlos de nuevo para que nos ayuden a crear territorios con cultura, con discurso, con futuro, para evitar que «la deriva de España» se convierta en una «España a la deriva» con un territorio a la deriva».

     Para ayudar a los dioses por tanto -que son buenas también las manos terrenales-, ¡seguid en la playa! Y, si habéis iniciado el viaje, guiados por los cantos de sirena oficiales -«operación retorno», «20 Kilómetros de atasco en la A3», «abróchense los cinturones»-, daos la vuelta. Y, si ya estáis en casa, arrepentíos de la mala decisíón. Id de vacaciones otra vez, mañana, la semana que viene, pronto… El caso es que vosotros -y todos los demás que deban hacerlo- nos dejéis una ciudad habitable.

Aquellas Semanas Santas

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El viernes era el peor día. Habíamos escenificado la obra desde el domingo, saliendo con ramos a la calle, o lavando pies -previamente enjabonados para no molestar con la suciedad al generoso penitente-. Clamaban los tambores de Calanda en un grito sangriento que tapaba los oídos y acongojaba el alma. Pero el viernes venía el auténtico luto. En las radios sólo sonaba la música sacra más triste que pudiera encontrarse. A las tres de la tarde, tras la comida sin carne, Radio Nacional de España, nos trasportaba al momento exacto de la muerte en la cruz de Jesucristo, que cada año -según las lunas- ocurre en fecha distinta. Le oíamos expirar. El cielo se oscurecía y la tierra parecía abrirse. Seguía el silencio, pianos y chelos rasgados de dolor. No había dónde ir, ni cines, ni bares abiertos. Y la España mísera no podía permitirse vacaciones en la playa. Una procesión. Iglesias.

Menos mal que día y medio después, Jesús resucitaba. Los niños ya podíamos abrir la caja de las golosinas. Os cuento. Durante toda la cuaresma estaba prohibido tomar caramelos o dulces, y uno procuraba buscarlos más que de costumbre para hacerse con un botín. El asunto se ponía arduo cuando, el Domingo de Ramos, las palmas infantiles, rizadas, se llenaban de más y más apetecibles confites. Pero el Domingo de Resurrección llegaba el desquite. Encuentro que tenía un cierto un sentido: de un lado la contención del deseo -que ojala hubiera conservado para hacer lo mismo con el tabaco-, la templanza, y del otro la acumulación de bienes a disfrutar sin medida cuando se abría la veda, que me parece menos positivo.  Podría verse como la recompensa.

Así recuerdo las Semanas Santas de mi niñez. Un trago que había que pasar invariablemente cada año. Porque la fe nace de la inspiración divina y a mí no me dotó con ella. Sospecho que tuvo que ver con un trámite que aplicaban en mi colegio de monjas. Para asegurarse la fe eterna había que acudir a misa y comulgar 7 primeros viernes de mes seguidos ó 9 alternos. Y jamás logré completarlos para disgusto y preocupación de las «sores» -tendría mucho que contar de aquel colegio de inspiración francesa que acogía a alumnas gratuitas, como yo, entre la élite de la ciudad-. En fin, que unas veces me dormía, otras enfermaba mi madre (y la niña de la familia tenía que sustituirle), y nunca conseguí completar el cupo. Tras obtener matriculas de honor en religión, luego vendría racionalizar los conocimientos, cotejarlos con la fe negada, pero aquellos primeros viernes inconclusos seguro que me lastraron.

 
Llueve hoy. Y me gusta. Ayer, Telemadrid, la televisión autonómica, nos obsequió con la retransmisión de una procesión, y dos películas en la velada nocturna: Teresa de Calcuta y Juan Pablo II. Con mis impuestos. En un país aconfesional. Pero en un programa de TVE también dijeron que «no tiene que ser un dolor NO PODER comer carne» y nos sirvieron en los telediarios toda suerte de procesiones. Con mis impuestos también y, lo que es peor, con mi vida laboral dedicada a esa empresa.

Llueve hoy pero no como parecía llover desde las entrañas de la tierra y el universo todo, entonces.  Muchas cosas hay que cambiar aún. Pero ya puedo, al menos, elegir la música que quiero escuchar. Quiero compartir con vosotros dos cantos a la vida. El primero es la esplendorosa felicidad que no puede, ni quiere controlarse, e invita a volar con ella. Y el segundo es «mi» canción. Ambas lo son. Buen día.

Jueves, santo para los católicos

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Contaba Javier Pérez de Albéniz, en soitu, que en Uruguay -donde se encuentra- un informativo comentó: «hoy empieza para los católicos la semana santa». Para los católicos. En Uruguay, uno de esos países a quienes consideramos más atrasados que el nuestro. España asiste a un recrudecimiento de esas sendas de iconografía del dolor, autoflagelaciones, sangre, potajes de bacalao y torrijas, velas, inciensos y naftalina mental. Lazos blancos como añadido para mandar a la cárcel a las mujeres que abortan, porque no dejarán de hacerlo y sólo se pide vuelva para ellas el castigo penal. Con inmigrantes por costaleros, que el paso tiene demasiados kilos y para eso sí los queremos. Con famosos de postín impregnados de contradicciones. Con millones de personas atrapadas en su coche parado en las carreteras porque huyen ni saben de qué, a tumbarse cerca del mar, a pesar de la lluvia y el destemple que siempre acude a las celebraciones de estos días. Con el 44% de la población que ya se quedaba en casa antes de la crisis. Y las teles martilleando con procesiones. ¿No emiten también más películas religiosas -y «de romanos» ¿¡¡¡?- que nunca? ¿Por qué?

 Jueves… Santo. 25 mil personas -o más según diversas fuentes- morirán hoy por hambre y desnutrición, la mayoría niños. Millones de personas lo pasarán con un exiguo plato de maíz, o de arroz, o de caldo sin sustancia. Muchos caerán en guerras olvidadas. No hay lazos de color alguno para ellos. En el centro de Italia temblarán de miedo porque tiembla la tierra y su jefe de gobierno vive en otro planeta. El mismo donde habitan los adictos a la Semana de Pasión (dolorosa e hipocritamente masoquista), que no es otra cosa.

Obama va a legalizar a 12 millones de inmigrantes ilegales. Rajoy le acusará de «efecto llamada». Nada es perfecto (salvo la santidad). Pero el presidente de EEUU me ha dado una luz en este día. Santo: Perfecto y libre de toda culpa; en el mundo cristiano, se dice de la persona a quien la Iglesia declara tal, y manda que se le dé culto universalmente, persona de especial virtud y ejemplo. Dicho de una cosa, que trae al hombre especial provecho… Eso dice el diccionario oficial de la RAE.

 ¿Qué más tiene de «santo» este día?

Se han acabado los paraísos fiscales… y estudio mudarme a Gibraltar

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¿No era tan difícil acabar con los paraísos fiscales? Pues la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, lo ha hecho en menos de una semana. Fue uno de los puntos más llamativos y esperados de la reunión del G20, el 2 Abril: terminar con la impunidad de ciertos Estados o territorios que aplican un régimen tributario intensamente favorable a los ciudadanos y empresas no residentes, que se domicilien a efectos legales en el mismo. Las ventajas que dan a sus nuevos ciudadanos -que ni están obligado a pisar su suelo- son una exención total o una reducción muy significativa de los principales impuestos. La segunda característica esencial es que estos países consagran el secreto bancario y la protección de datos. Nadie te pregunta de dónde obtienes tus ingresos.

Con estas premisas no es fácil saber el dinero que en ellos se esconde, pero el FMI hizo una aproximación en 1999 -hace diez años nada menos- y concluyó que los activos extraterritoriales incluidos en sus balances generales alcanzaron los 4,6 billones de dólares, de los que 0,9 billones estaban en el Caribe, 1 billón en Asia y la mayoría de los restantes 2,7 billones correspondían a los centros financieros internacionales, es decir, Londres, los servicios bancarios internacionales (IBF) estadounidenses y el mercado extraterritorial japonés (JOM). Pongamos un ejemplo, en Gibraltar, que lo tenemos bien cerca, las empresas allí asentadas fiscalmente pagan entre 200 y 300 libras al año en un único pago fijo. Poco más de 200 ó 300 euros anuales, dado que la libra se cotiza a 1,04 euros.

Pues bien, la OCD acaba de anunciar que ya no hay ningún país en la «lista negra», ya no hay paraísos fiscales. Uruguay, Costa Rica, Filipinas y Malasia, los cuatro únicos países que figuraban en ella hace una semana, han prometido ser buenos chicos y cumplir las normas.

La OCD es, en contra de lo que pueda parecer, un organismo serio. Compuesto por los 30 Estados más ricos y desarrollados del planeta (acaparan el 70% del mercado mundial), lleva casi medio siglo dedicado a coordinar las políticas económicas y sociales de estos Estados. Elabora informes, aconseja, dicta. Es decir, que ellos se lo guisan, ellos se lo comen.

No es que no les preocupen los paraísos fiscales, no, para demostrarlo, la OCDE dispone también de listas grises de varios tonos. En la»gris oscura» se encuentran 36 Estados, incluidos Andorra, Gibraltar, Liechtenstein, Barbados, Liberia, Bahamas, Bahrein, Belize, Bermudas, Islas Cayman y Panamá -y los cuatro recién reivindicados-. En la «gris clara» se sitúan, Austria, Bélgica, Brunei, Chile, Guatemala, Luxemburgo, Singapur y Suiza. Las listas de colores se comprometen a «intercambios de información suficientes como para situarse en la parte gris». Y todos tan contentos.

El secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, se muestra, de hecho, feliz con haber echado lejía a su lista y aclarado el negro -la han lavado igual que al dinero sucio-. El G20 había amenazado -nada más que eso- con sancionar a los paraísos fiscales. Gurría dice que, en todo caso, no habría que llegar a tanto: es partidario de olvidarse de las sanciones porque «el clima ha cambiado» en las últimas semanas. Para Gurría, más importante que las sanciones es el hecho de que todos los países tachados de paraísos fiscales se hayan comprometido a colaborar con la OCDE y estén firmando acuerdos bilaterales para intercambiar información y salir de la opacidad bancaria.

Contando con que, además, para obtener esa información había que solicitarla de paraíso en paraíso, me planteo un dilema: ¿Contribuyo a la laxitud general del planeta o a la de España en particular? Porque mudarse a Gibraltar, con sol, mar y playa, una colina, monos, y la posibilidad de pasar uno a tomar pescaítos todos los días a La Línea de la Concepción, practicando inglés para que no se oxide, viajes baratos a Londres que me encanta… no parece mal plan. Es el territorio británico más próspero y estable, y uno de los países y territorios con mejor calidad de vida y niveles de seguridad del mundo, según el estudio Jane’s Country Risk de 2008, realizado por el Jane’s Information Group, nada menos. Está además excluido de la «armonización» del IVA. Pagar 200 ó 300 euros anuales de impuestos. Viendo la BBC en lugar de las cadenas de televisión españolas. Sin la obligación de escuchar en todos los telediarios a Rajoy y el «este dice, el otro dice». Además, no es un paraíso fiscal, no existen los paraísos fiscales, no contravengo ninguna norma ética. Es una opción en principio apetecible.

   La otra opción es intentar que la corrupción se acabe con continuas denuncias. Pero no parece que sirvan de mucho y estoy ya muy mayor.

gibraltar

Cambio de gobierno: ganan los políticos

A todos los presidentes de Gobierno de España, les ha perdido su salida al mundo. Felipe González encontró mayores alicientes en la política internacional -y no me extraña-, Aznar se embriagó de Bush, y Zapatero ha pasado una semana entre nubes globales y sintonizando con Obama. Pero aquí se siguen cociendo los problemas. Nuestro actual presidente se dio de bruces con la realidad al leer que le cocían o destapaban un cambio de gobierno -¿Por qué es una «crisis»? ¿Por qué todo es crisis tomada en su acepción más peyorativa?-. Su expresión facial mudó, del arrobo pasó al inmenso cabreo. No ha podido disfrutar de sus éxitos fuera -que lo eran para España-, ha pasado como un rayo por la reunión de la Alianza de Civilizaciones que es idea suya, no ha dormido, metido en un avión toda la noche, para cumplimentar los trámites antes de las vacaciones de Semana Santa.

Se confirman las tres vicepresidencias. Manuel Chaves (ex presidente andaluz), vicepresidente tercero,  que llevará, además la Política Territorial, Elena Salgado, vicepresidenta de Economía y Hacienda, y sigue María Teresa Fernández de la Vega, como vicepresidenta primera.

Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid, será ministro de Educación (que recupera Universidades transferidas brevemente a Ciencia y Tecnología), y Trinidad Jiménez, de Sanidad y Asuntos Sociales.

Ángeles González Sinde -cineasta y hasta ahora presidenta de la Academia-, ministra de Cultura. Trinidad Jiménez, Sanidad y Asuntos Sociales.  Pepe Blanco, ministro de Fomento.

 Salen Solbes, Mercedes Cabrera, Magdalena Álvarez, Bernat Soria y César Antonio de Molina.

Suena bien Gabilondo, por el profundo conocimiento que tiene de su área. Mayores objeciones a los ministerios ocupados por políticos natos. Especialmente, en el caso de Elena Salgado, es seria y responsable, pero su mayor logro fue la ley del tabaco en Sanidad, y  no ha resuelto el problema gravísimo de las Administraciones Públicas. Un ministerio (vicepresidencia) clave que podría indicar que será realmente Zapatero quien lleve la economía.  El equipo económico seguirá, entre ellos, el sólido David Vegara.

González Sinde ha desatado las iras de Internet en pocas horas. En twitter, cuenta Nacho Escolar, ya la han bautizado como «SINDEscargas»-. Seguramente, como nos dice «no lector» en los comentarios, Zapatero pagará caro este nombramiento. 

 No hay reducción de carteras. ¿Por qué se mantiene vivienda y a su ausente titular? ¿O el triple ministerio de los «medios»? ¿Qué ha hecho Corbacho en trabajo?  ¿Existe Cristina Garmendia? ¿No era mejor Bernardino León -que es quien saca las castañas del fuego- en lugar de Moratinos?

Una encuesta europea asegura que el PP ganará las elecciones a la Eurocámara, con un candidato añorante del franquismo y que el Partido de una resentida por no ser secretaria general del PSOE, entrará con 2 escaños. Que en Europa se decidan cosas esenciales para nuestras vidas, no parece importar. También las encuestas nacionales vaticinan el triunfo del PP. Un partido sin renovación alguna, con los Trillos, Pujaltes y Orejas, los Rajoy incluso, los fantasmas del pasado redivivos como De Cospedal, con políticas neoliberales fracasadas, con una altísima responsabilidad en la actual crisis -tras sus 8 años de gobierno- más que patente: léase, aunque sólo sea, la burbuja inmobiliaria, inflada al paroxismo por su ley de liberalización del suelo, que, además, piensan volver a reeditar. Véanse, como muestra, las políticas de las comunidades de Madrid y Valencia. Un país sin memoria se enfada por la crisis, con toda razón, y pretende entregar al PP «de siempre» España y Europa -¿cuándo una renovación real para homologarse con las derechas continentales -desgajemos de ellas a la italiana-? Es absolutamente imprescindible. Zapatero se equivocó con su gobierno anterior de diseño y pocas nueces, y ahora se arropa con políticos que le quieren. Probablemente, también yerra. Hay que tener la cabeza muy fría para elegir a los mejores representantes, a los que más convienen a la sociedad, cuando el gobierno peligra.

 
La política se hunde en la consideración ciudadana, salvo entre los fieles del PP «de siempre», y a ellos volvemos. Una mirada de la sociedad hacia fuera, despegándose de la obsesión por el ombligo patrio, sería imprescindible para situarnos también nosotros en el mundo. Abrumadores datos de nuestra mediocridad y atraso salen cada día. Un Fiscal español en el Tribunal internacional de la Haya, decía ayer en soitu: «en el tribunal de la Haya el único papel que existe es el contrato que uno firma» -todo está informatizado-. «Los españoles no saben o no quieren reciclar», hoy en El País. De lo fundamental a lo accesorio, es diario el bochorno. Cuando se mira al conjunto del mundo se ve mejor el camino para España. Creo, sinceramente, que Zapatero sabe cuál es. Pero la realidad de nuestra política y nuestra sociedad, le obligan a perseverar en la senda equivocada. ¿Es mejor la alternativa? Suerte en todo caso al nuevo gobierno, por el bien de todos.

Y como despedida a Pedro Solbes, comparto lo que Ana Cañil escribe en soitu: Solbes será reivindicado como una de las dos figuras económicas clave de los 30 años de democracia. La otra es Fernando Abril Martorell.